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Más de 2.000 personas han muerto este año atravesando el Mediterráneo

Más de 2000 personas han muerto intentando cruzar el Mediterráneo en lo que va de año

UNICEF / Alessio Romenzi
Una barca con decenas de sirios llega a las costas de Lesbos, en Grecia, en septiembre de 2015.

6 Noviembre 2018

La mayoría de las víctimas fallecieron en el Mediterráneo central, entre Libia e Italia, a pesar de que España es el país europeo donde se están produciendo más llegadas. Se trata de la ruta marítima más peligrosa del mundo para refugiados y migrantes. La Agencia de la ONU para los Refugiados pide que se permita a las ONG llevar a cabo operaciones de rescate.

Cuatro personas aparecieron muertas frente a las costas de Cádiz, en España este lunes. Viajaban en una embarcación de madera que encalló al llegar a la costa en un arrecife en la playa de Los Caños de Meca. Los supervivientes relataron como vieron hundirse a sus compañeros. Otros 13 inmigrantes perdieron la vida cerca de Melilla al tratar de acceder a España en patera. Los efectivos de emergencias encontraron a los fallecidos dentro de una embarcación con, al menos, otros 40 inmigrantes.

Estas dos últimas tragedias han hecho que la cifra de muertos al intentar cruzar el Mediterráneo haya sobrepasado los 2000 este año.

Según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), un total de 150.000 solicitantes de asilo y migrantes han conseguido llegar a Europa en 2018. El nivel es similar a los registrados antes de 2014, cuando comenzó la gran crisis de refugiados en Europa. Sin embargo, el número de muertes ha aumentado fuertemente, particularmente en el Mediterráneo central (entre la costa del norte de África e Italia), donde se han registrado la mitad de los fallecimientos.

“Durante muchos años, el Mediterráneo ha sido la ruta marítima con mayor mortalidad para refugiados y migrantes en el mundo, que siga siendo así debería ser inaceptable para todos”, decía Charlie Yaxley, el portavoz de ACNUR.

En septiembre, uno de cada ocho migrantes que cruzaban murió, lo que, según ACNUR, se debe en gran parte a la reducción en las operaciones de búsqueda y rescate.

Algunas organizaciones humanitarias han tenido que dejar de rescatar en el mar por las restricciones logísticas y legales que han impuesto los países europeos. Esto ha hecho que en el Mediterráneo central ahora mismo no haya ningún barco de estas organizaciones. “Si las operaciones de rescate de las ONG se detienen completamente, estamos ante el riesgo de volver a la misma peligrosa situación que vimos en Italia después de que la operación naval Mare Nostrum terminó en 2015 y cientos de personas murieron en un solo incidente cerca de la costa de Lampedusa”, comentó el portavoz.

La mayoría de los muertos se han ahogado intentando alcanzar Italia, aunque España se ha convertido en el principal destino de los migrantes este año. Más de 47.000 personas han llegado al país, comparados con unos 21.880 a Italia y 26.800 a Grecia.

La guardia costera de Libia vigila las aguas del país, pero es un área de más de 160 kilómetros cuadrados, por lo que necesitan apoyo. ACNUR pide que se permita contribuir a las operaciones de rescate a las organizaciones que quieran y recuerda que todas las personas que son encontradas en aguas internacionales, es decir más allá de 12 millas náuticas de aguas territoriales libias, no deben ser devueltas a Libia, donde “las condiciones no son seguras”.

Propuesta regional

“Es urgente romper el impasse actual y dejar de tomar decisiones bote a bote de donde desembarcan los pasajeros rescatados. ACNUR y la Organización Internacional para las Migraciones han propuesto una solución regional que daría claridad y predictibilidad a las operaciones”, recordó el portavoz.

Las dos agencias propusieron un enfoque “colaborativo” entre la Unión Europea, la ONU y la Unión Africana. Las personas rescatadas en aguas internacionales deberían ser trasladadas rápidamente a la costa en ubicaciones seguras en la Unión Europea y, eventualmente, en otros lugares.

Esas propuestas se complementarían con más cuotas de reasentamiento, más reunificación familiar, así como con un mayor apoyo a los países donde desembarcan las personas.

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Naufragio de emigrantes venezolanos.

El naufragio mortal de migrantes venezolanos camino a Curazao preocupa a la OIM

Los organismos de la ONU trabajan en el terreno desde que inició la crisis humanitaria en la frontera entre Venezuela y Colombia. Foto: PNUD Colombia/Elizabeth Yarce

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23 de enero, 2018 — La tragedia de una embarcación venezolana que transportaba migrantes y naufragó cerca de las costas de Curazao podría indicar el inicio de una tendencia similar a lo que ocurre en el Caribe en países como Cuba, República Dominicana y Haití, y es comparable a incidentes como los del Océano Índico, declaró con preocupación este martes la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) ante la prensa en Ginebra.

Este fin de semana las autoridades locales de Curazao informaron que encontraron restos humanos en la costa noroeste de la isla que podrían estar conectados al naufragio reportado el 10 de enero, en el que cinco migrantes perdieron la vida.

Hasta el momento se han contabilizado 16 sobrevivientes de la embarcación que pudo haber tenido hasta 34 personas de nacionalidad venezolana a bordo cuando partió de Sudamérica. Se estima que 13 migrantes siguen desaparecidos.

“Lo que hemos visto es un puñado de estos botes, imitando a los que consideramos “los balseros de Cuba” o lo que los haitianos han hecho por años, que han comenzado a aparecer en las islas de habla holandesa: Aruba, Curazao y Bonaire. Conocemos el caso de un hombre que se ahogó solo en una embarcación hace dos años, pero este es el primer incidente a gran escala que podemos llegar a comparar con lo que sucede en el Océano Índico, por ejemplo, y representa gran preocupación para nosotros”, expresó Joel Millman, el portavoz de la OIM

Millman aseguró que para la Organización era difícil reunir estadísticas sobre incidentes mortales de migrantes venezolanos, ya que, a diferencia de los caribeños, estos pueden viajar más “libremente”.

“En la mayoría de la región andina las personas pueden viajar sin visa, y no viajan en rutas clandestinas como podemos ver con los dominicanos, cubanos o haitianos en la región, ellos no están pasando por zonas de riesgo como el Darién, donde hemos visto muertes de los migrantes caribeños”, dijo.

Agregó que, aunque no existen estadísticas oficiales recientes de la OIM, reconocen que los números de migrantes venezolanos continúan aumentando a lo largo de Sudamérica, en países como Colombia, Argentina, Brasil, Chile, Perú y Ecuador.

Recientemente durante su visita a Colombia, el Secretario General de la ONU António Guterres ofreció al país la ayuda de la ONU en su esfuerzo humanitario para recibir a los más de 550.000 venezolanos que han llegado a sus fronteras para quedarse.


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Nuevo record de víctimas de migrantes por naufragios en el Mediterráneo.

El número de muertos en el Mediterráneo bate nuevo récord

Migrantes procedentes de Siria, Iraq y Afganistán son recibidos por voluntarios al desembarcar en la isla griega de Lesbos. Foto de archivo: UNICEF/Ashley Gilbertson

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18 de noviembre, 2016 — El número de personas que han muerto en el Mediterráneo en su intento de buscar una vida mejor batió un nuevo récord en este 2016, lamentó hoy la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

En lo que va de año, más de 4.600 personas perdieron la vida al ahogarse durante la travesía en esa zona. Son en torno a 1.000 más que en el mismo periodo de 2015.

Entre esas muertes se incluye unas 365 personas que han sido reportadas como desaparecidas en las últimas tres semanas.
Leonard Doyle, portavoz de la OIM en Ginebra, añadió que las estadísticas de noviembre ya son seis veces más altas que el mes anterior.

“Esto, por su puesto, se debe al mal clima. Los migrantes pagan y asumen que tendrán un pasaje decente por el Mediterráneo, pero luego en la playa se encuentran con una balsa inflable de goma y no tienen otra opción. A veces los fuerzan a viajar aun cuando cambian de opinión”, explicó el portavoz.

La mayoría de las balsas proviene de Libia y se dirigen hacia la costa italiana de Lampedusa, ya que la otra ruta, desde Turquía hacia Grecia, no es efectiva. Los migrantes que optaban por esa ruta recibían rechazos en sus solicitudes de asilo y resultaban deportados, o bien terminaban como indocumentados en la Unión Europea, explicó la OIM.


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Otro naufragio en el Mediterráneo con unas 240 víctimas.

Unos 240 migrantes perecen en un nuevo naufragio en el Mediterráneo

Guardacostas italianos transportan a Lampedusa a los sobrevivientes de un naufragio. Foto de archivo: AMSA/ACNUR

04 de noviembre, 2016 — Unas 240 personas murieron ahogadas el miércoles cuando intentaban cruzar el Mediterráneo para llegar a Europa en busca de seguridad y una vida mejor.

Entre las víctimas de este nuevo naufragio se contaban numerosos niños y mujeres embarazadas, informó el Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF).

Los 29 sobrevivientes rescatados y transportados a la isla italiana de Lampedusa indicaron que la embarcación había partido de las costas libias y se hundió 12 kilómetros después del inicio de la travesía.

La doctora Helena Rodríguez, quien colabora con los trabajadores de salud de Italia, relató que una sobreviviente liberiana de 31 años perdió en la tragedia a sus dos hijos y a su hermano.

“Aunque había pagado a los traficantes 2.400 dólares para que la llevaran con su familia de Libia a Italia, cuando vio la precariedad del bote que los cruzaría se negaron a subir, pero los traficantes los forzaron a abordar”, explicó Rodríguez.

Cuando arribaron en Lampedusa el jueves por la mañana, las personas rescatadas se encontraban afectados física y psicológicamente, algunos estaban estado de shock, sufrieron quemaduras graves o, incluso, llegaron en estado de coma.

UNICEF informó que la mayor parte de las víctimas provenían de Senegal, Liberia, Guinea y Nigeria.

En lo que va de 2016, más de 4.200 refugiados y migrantes han muerto en el intento de atravesar el Mediterráneo y unos 160.000 han logrado desembarcar en Italia.


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Grecia: siguen los naufragios de inmigrantes.

Noticia

(28-10-15)

Grecia: Trágico suceso en el Egeo

Una mujer afgana, con su hijo, tras llegar a la isla de Lesbos desde Turquía. AP Photo/Santi Palacios

Es una obscenidad que los líderes europeos permitan que se produzca a nuestra orillas una tragedia tras otra sin tomar medidas efectivas y coordinadas para impedirlo y proporcionar rutas legales y sin riesgos a las personas que buscan refugio“, ha manifestado Gauri van Gulik, directora adjunta del Programa de Amnistía Internacional para Europa.

“Nos duele en el corazón saber que está noche han perdido la vida frente a la costa de Lesbos más personas, entre las que había niños y niñas. El valiente personal de primeros auxilios de los guardacostas está haciendo cuanto puede, y los voluntarios se preparan para lo peor.

“No es otra reunión ‘extraordinaria’ más, que no conduzca a nada, lo que necesitamos tras esta tragedia. Lo realmente extraordinario –y totalmente necesario– sería tomar medidas reales y concretas.”

Más información aquí sobre la crisis de personas refugiadas en Europa.


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MSF: fuerte denuncia a Europa por su actitud ante los migrantes en el Mediterráneo.

05.08.2015

La última catástrofe en el Mediterráneo pone de manifiesto la falta de capacidad para operaciones de rescate en la zona

La más reciente catástrofe en el Mediterráneo, donde han muerto cientos de personas tras volcar una barca con cerca de 600 pasajeros, muestra claramente la falta de capacidad para realizar operaciones de rescate en la zona, según Médicos Sin Fronteras (MSF).

Supervivientes del hundimiento siendo transportados a los barcos de rescate © Marta Soszynska/MSF

La barca de madera ha volcado cerca de la costa libia, poco antes de que el Dignity I, el barco de rescate y salvamento de MSF llegara al lugar de los hechos.

MSF recibió una primera llamada hacia las nueve de esta mañana procedente del Centro de Coordinación en Roma para acudir al rescate de un bote de madera que se encontraba en problemas y con un gran número de personas a bordo. Poco después, el Dignity I recibió un segundo aviso de Roma para que se desviara hacia un segundo bote con 94 pasajeros, también en problemas. El rescate de este segundo barco finalizó poco después del mediodía y las 94 personas fueron puestas a salvo.

El navío de MSF volvió a recibir una nueva llamada para acudir en ayuda de la primera embarcación de madera. Cuando el Dignity I llegó a las coordenadas indicadas, se encontraba en el lugar un barco irlandés que estaba realizando operaciones de rescate y la embarcación de madera ya había volcado. Se estima que unas 400 personas han sobrevivido al naufragio.

“Lo que vimos al llegar a la zona era terrible: gente aferrada a los flotadores y luchando por su vida mientras veía cómo otros se ahogaban porque no sabían nadar y carecían de chaleco salvavidas”, declara Juan Matías, coordinador del proyecto de MSF en el Dignity I. “El hecho de que nos llamaran para rescatar al bote hundido y poco después nos enviaran a ayudar a otro muestra la falta de recursos globales disponibles para las operaciones de rescate.”

Otros buques acudieron para asistir en las labores de rescate. El Dignity I proporcionó tratamiento médico a diez personas, de las que cinco tuvieron que ser evacuadas en helicóptero debido a la gravedad de sus lesiones. Los otros dos otros buques de rescate con tripulación de MSF -el MY Phoenix, que opera en colaboración con la ONG MOAS, y el Bourbon Argos- se movilizaron a la zona del naufragio para ofrecer su asistencia.

Antes de esta tragedia, se calcula que 1.941 personas han perdido la vida en el intento de cruzar el Mediterráneo. MSF inició sus operaciones de salvamento y rescate en mayo y, desde entonces, ha rescatado a más de 10.000 personas.


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Cómo debe comportarse la UE con los inmigrantes del Mediterráneo.

Los operativos contra traficantes de inmigrantes deben respetar las leyes de derechos humanos
26 DE MAYO DE 2015
La prioridad máxima debería ser salvar vidas en el mar y llevar a las personas que están en peligro en el Mediterráneo de forma segura a las costas de la UE
Judith Sunderland, subdirectora en funciones para Europa y Asia Central de Human Rights Watch

(Bruselas) – Las acciones militares de la Unión Europea (UE) contra las redes de tráfico de personas no deben poner en peligro las vidas y los derechos de los migrantes y solicitantes de asilo en peligro, dijo hoy Human Rights Watch. El 18 de mayo de 2015, el Consejo de la Unión Europea acordó crear una operación naval, EUNAVFOR Med, para identificar, capturar y destruir los barcos usados por los traficantes de inmigrantes en el Mediterráneo.

“Los contrabandistas y traficantes a menudo muestran un total desprecio por la vida humana y la dignidad, y deben rendir cuentas por ello, pero la acción militar podría exponer a los migrantes y los solicitantes de asilo a graves riesgos”, advirtió Judith Sunderland, subdirectora en funciones para Europa y Asia Central de Human Rights Watch. “La prioridad máxima debería ser salvar vidas en el mar y llevar a las personas que están en peligro en el Mediterráneo de forma segura a las costas de la UE”.

La UE debe evaluar cuidadosamente las consecuencias a corto y largo plazo que cualquier operación pueda tener para los derechos humanos, incluyendo el riesgo de que aumente el peligro que corren los migrantes que tratan de cruzar el Mediterráneo en barco, dijo Human Rights Watch. La UE también debe evaluar los riesgos de atrapar a los migrantes y los solicitantes de asilo en Libia, donde a menudo son víctimas de violencia y abuso y no tienen posibilidad de presentar solicitudes de asilo.

Los buques de la UE en el Mediterráneo, incluidos los que participan en la operación EUNAVFOR Med, deben llevar a los migrantes interceptados a puertos seguros en la UE. Allí, aquellos que pidan protección o den muestras de tener miedo a volver a su país de origen deberán ser sometidos a una evaluación de asilo. La UE no debe, bajo ninguna circunstancia, transferir a los migrantes interceptados en el mar a la guardia costera libia ni dejarlos en Libia, dijo Human Rights Watch.

La decisión del Consejo prevé comenzar la operación con vigilancia y patrullaje. Si a continuación los Estados miembros de la UE estuvieran de acuerdo con proceder, la segunda fase incluiría el abordaje, el registro, la incautación y el desvío de las embarcaciones sospechosas de estar destinadas a traficar con personas. La tercera y última fase consistiría en la “inutilización” de estos barcos.

El gobierno reconocido por la comunidad internacional en Libia ha dicho que se opone a la acción militar de la UE en su territorio o aguas territoriales. Dos gobiernos se disputan la legitimidad en Libia: el gobierno reconocido internacionalmente basado en Tobruk y Al-Bayda, en el este, y otra autoridad autoproclamada con sede en Trípoli, en el oeste, desde donde zarpa la gran mayoría de los barcos.

Independientemente de dónde operen,  los buques de la UE que participen en la planificada operación naval están sujetos a la jurisdicción de la Convención Europea de Derechos Humanos, que exige diseñar, planificar y ejecutar todas las operaciones con un pleno respeto por los derechos, entre ellos el derecho a la vida, la libertad y la seguridad, un recurso efectivo y la prohibición de la tortura. Los requisitos prohíben que alguien sea enviado a un país donde corra el riesgo de ser torturado o maltratado, o donde su vida o libertad corran peligro: el principio de no devolución.

La misión es parte de la respuesta de la UE a la crisis en el Mediterráneo. Desde principios de 2015, al menos 1.780 migrantes y solicitantes de asilo han muerto intentando la travesía marítima. La UE ha intensificado las operaciones de búsqueda y rescate y, en lo que va de año, más de 62.000 personas han llegado por mar a la UE, cruzando el Mediterráneo central, principalmente desde Libia a Italia y Malta, y el mar Egeo desde Turquía a Grecia. Estadísticas de la Agencia de Refugiados de Naciones Unidas (ACNUR) muestran que el 60 por ciento de los que llegaron por mar en lo que va de año eran de Siria, Eritrea, Afganistán y Somalia – todos ellos países que sufren violencia política generalizada o represión.

El 13 de mayo, la Comisión Europea, el órgano ejecutivo de la UE, presentó sus propuestas para una “Agenda Europea de Migración”. Las propuestas incluyen medidas positivas, como la creación de un plan de reasentamiento de refugiados en toda la UE y un mecanismo de reubicación para distribuir más equitativamente la responsabilidad por los solicitantes de asilo entre los Estados miembros de la UE, dijo Human Rights Watch. Varios Estados miembros de la UE, entre ellos el Reino Unido, Francia, Hungría y Polonia, ya han expresado su renuencia a participar en estas propuestas de responsabilidad compartida.

La mayoría de las propuestas, sin embargo, se centran en medidas para limitar las llegadas, incluso mediante la mejora de los controles de inmigración en los países de origen y de tránsito, el desarrollo regional y la creación de un “centro multiusos” piloto en Níger para proporcionar información, protección local y oportunidades de reasentamiento. Estas medidas deben ser cuidadosamente diseñadas para fortalecer el respeto por los derechos humanos y fomentar la resolución de conflictos en los países de origen, dijo Human Rights Watch.

También deben mejorar la capacidad de los países de tránsito para proteger e integrar a los refugiados, en particular mediante la creación de sistemas de asilo justos y eficientes que garanticen que las solicitudes de asilo sean debidamente examinadas e incluyan el derecho a apelar las denegaciones. Estas medidas deberían garantizar escrupulosamente que los refugiados y solicitantes de asilo no sean devueltos forzosamente a países donde vayan a ser perseguidos o sufrir otro perjuicio grave y que a nadie se le impida huir de amenazas a su vida o a su libertad.

Muchos migrantes y solicitantes de asilo, si no la mayoría, que entran en la UE de manera irregular pagan voluntariamente a contrabandistas para que les faciliten el viaje, a pesar de que estos a menudo les engañan sobre el contexto o las condiciones en las que serán transportados, como por ejemplo en embarcaciones atestadas o que no son aptas para navegar. Entre los que llegan por mar o por tierra también hay víctimas de los traficantes que han sido engañadas u obligadas a viajar y que son rehenes en espera de un rescate o si no sufren abusos y son explotados.

Los migrantes y solicitantes de asilo entrevistados en Italia en mayo describieron a Human Rights Watch los abusos que sufrieron a lo largo de las rutas migratorias desde el Cuerno de África y en Libia. Entre ellos cabe destacar: haber sido mantenidos como rehenes durante meses en el desierto del Sáhara en condiciones violentas y agotadoras hasta que los familiares transferían dinero a los traficantes; palizas con tubos de madera y de hierro, mangueras de goma y látigos; muertes a balazos ante los intentos de fuga; trabajos forzados; y la detención virtual antes de la salida para Europa en “casas de seguridad” insalubres y hacinadas en Libia y gestionadas por los traficantes. Los contrabandistas sobrecargan rutinariamente embarcaciones no aptas para navegar y proporcionan insuficiente alimentación, agua y combustible para el viaje.

Libia ha sido durante mucho tiempo tanto un país de destino como un país de tránsito para los africanos subsaharianos, los sirios y otros que buscan llegar a la UE. Human Rights Watch ha documentado la tortura –incluyendo latigazos, palizas y descargas eléctricas—, así como el hacinamiento, las condiciones sanitarias insalubres y la falta de acceso a la atención médica en los centros de detención de migrantes en Libia entre mediados de 2014 y mayo de 2015.

Las entrevistas de mayo en Italia indicaron que el aumento de la anarquía y la violencia generalizada en Libia debido a las hostilidades están obligando a algunos migrantes a marcharse. Algunos dijeron que habrían permanecido en Libia y no intentado la peligrosa travesía marítima hacia la UE si Libia no fuera tan peligrosa. Livinus, un nigeriano de 20 años que había ido a Libia en busca de trabajo en el 2013, dijo a Human Rights Watch: “Los ves inflar el barco y subir en él a un centenar de personas, y sabes que es arriesgado. Yo no hubiera corrido ese riesgo si no fuera por los problemas en Libia”.

No hay soluciones fáciles a corto plazo, pero la UE tiene que aumentar los canales seguros y legales en la región como una solución más eficaz a largo plazo que la mera destrucción de barcos, dijo Human Rights Watch.

“La destrucción de barcos sospechosos de ser utilizados por traficantes de inmigrantes podría impedir temporalmente que una persona se suba a un barco que no está en condiciones de navegar, pero las consecuencias no terminan ahí”, señaló Sunderland. “La UE tiene que hacer una evaluación honesta de la forma en que su intervención empujará a la gente desesperada a emprender viajes incluso más peligrosos, qué pasará con las personas que necesitan protección y que buscan salir de una Libia cada vez más caótica y violenta, y cómo esto encaja con las obligaciones internacionales”.