Loiola XXI

Lugar de encuentro abierto a seguidor@s de S. Ignacio de Loyola esperando construir un mundo mejor


Deja un comentario

Filipinas: miles de personas desplazadas por el tifón Tembin

Más de 150.000 personas fueron desplazadas por el tifón Tembin en Filipinas

Una mujer filipina y su hijo cargan sus pertenencias en una carretera destruida por la tormenta tropical Tembin. Foto: ACNUR / J. Pangalian

Share

27 de diciembre, 2017 — Más de 164 personas murieron y al menos 176 se encuentran desaparecidas después de que el tifón Tembin golpeara la isla de Mindanao, en el sur de Filipinas, el 22 de diciembre. Las agencias humanitarias están también preocupadas por el desastre causado por las inundaciones.

Alrededor de 152.000 personas siguen desplazadas, la mayoría en las provincias de Lanao del Norte y Zamboanga del Norte, al noroeste de Mindanao, que son las más afectadas por el desastre.

“Es una de las regiones más pobres de Filipinas. El acceso a los servicios básicos es muy limitado”, dijo este miércoles Mark Bidder, el director de la Oficina para la coordinación de los asuntos humanitarios (OCHA) en el país, en una entrevista con Noticias ONU.

“Además, ciertas de las áreas golpeadas por la tormenta ya habían sido afectadas por el conflicto en Marawi el año pasado. Ya había 350.000 personas desplazadas. Tembin agregó a su miseria”, explicó.

Se estima que las inundaciones y los deslizamientos han destruido más de 1.500 habitaciones y dañado más de 800 casas.

Actualmente más de 90.000 personas permanecen en 246 centros de evacuación, mientras cerca de 61.000 se quedan en casa de familiares y amigos.

Las agencias de la ONU, incluyendo UNICEF y la agencia para los refugiados (ACNUR), siguen evaluando la situación en las zonas afectadas para determinar la mejor respuesta humanitaria.

“Es muy probable que las necesidades más importantes sean en agua, saneamiento y salud”, dijo el coordinador humanitario.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), junto a socios locales, hizo entrega de medicinas en cuatro municipios de Lanao del Norte el viernes, en anticipación a la tormenta.

“Ahora estamos viendo con el gobierno como asegurar que estemos bien preparados ante un posible empeoramiento de la situación”, agregó Bidder.

Anuncios


Deja un comentario

Filipinas: graves daños de la tormenta Tembin

Guterres: La ONU está lista para apoyar a Filipinas tras la tormenta Tembin

El Secretario General de la ONU, António Guterres. Foto: ONU/Mark Garten

23 de diciembre, 2017 — El Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, expresó este sábado su tristeza tras enterarse de la pérdida de vidas y de los estragos causados por la tormenta tropical Tembin, que asoló la isla de Mindanao en Filipinas.

La tormenta, conocida localmente como “Vinta”, dejó a mas de 75 personas muertas. Docenas más están desaparecidas, mientras miles han tenido que dejar sus hogares. El temporal ha dañado casas e infraestructuras y se mantiene vigente la amenaza de deslizamientos de tierra.

En un comunicado de su portavoz, Stéphane Dujarric, el titular de la ONU ofrece sus más sentidas condolencias a las familias de las víctimas y desea una pronta recuperación a los heridos.

Asimismo, saluda los esfuerzos de los equipos de rescate y reconstrucción, así como los voluntarios que trabajan en condiciones difíciles.

“Las Naciones Unidas están listas para apoyar a las autoridades locales y nacionales, más allá de la ayuda que ya están proporcionando los socios humanitarios”, indica.


Deja un comentario

AMN.INT. pide que se investiguen los crímenes del gobierno en la lucha contra la droga.

Filipinas: La CPI debe examinar los crímenes de la “guerra contra las drogas”

Detenidos en una operación en el marco de la “guerra contra las drogas” del presidente Rodrigo Duterte. NOEL CELIS/AFP/Getty Images

En la “guerra contra las drogas” se actúa con impunidad incluso con los homicidios de niños y niñas que pueden ser considerados crímenes de lesa humanidad

La Corte Penal Internacional (CPI) debe abordar con carácter de urgencia un examen preliminar de los crímenes de lesa humanidad —incluido el asesinato de decenas de niños y niñas— perpetrados durante la mortífera “guerra contra las drogas” del presidente de Filipinas Rodrigo Duterte, ha dicho hoy Amnistía Internacional.

La policía ha matado a miles de personas desde que Duterte subió al poder en junio de 2016, pero ni un solo agente ha rendido cuentas por ninguno de los crímenes cometidos.

“Ya es hora de que entren en juego los mecanismos de la justicia internacional para acabar con la matanza que se está produciendo en las calles de Filipinas poniendo a sus perpetradores en manos de la justicia. La judicatura y la policía del país se han mostrado reacias a exigir responsabilidades a los homicidas de la ‘guerra contra las drogas’ e incapaces de hacerlo”, ha dicho James Gomez, director regional de Amnistía Internacional para el Sudeste Asiático y Oceanía.

“La CPI debe iniciar un examen preliminar sobre la situación y apuntar bien alto: la responsabilidad no se limita únicamente a quienes aprietan el gatillo, sino también a quienes ordenan o fomentan los asesinatos y otros crímenes de lesa humanidad.”

“El presidente Duterte y otros altos cargos del gobierno han defendido abiertamente los homicidios, lo cual podría hacerlos responsables penalmente en virtud del derecho internacional.”

 

 

Crímenes contra niños y niñas

La petición de Amnistía Internacional a la CPI se produce en un momento en el que cada vez son más los indicios de crímenes de lesa humanidad contra niños y niñas en la “guerra contra las drogas”. Desde junio de 2016 han muerto hasta 60 menores en operaciones antidroga.

Amnistía Internacional ha oído relatos de familiares que presenciaron cómo la policía disparaba a los menores a bocajarro mientras éstos suplicaban piedad.

“Me apuntaron con una pistola en la cabeza [y] me dijeron que saliera […] Oí gritos y tres disparos, seguidos de otros tres”, contó O., la pareja de un muchacho de 17 años a quien mataron tras despertarlo en mitad de la noche.

Un equipo de investigación de Amnistía Internacional fue testigo del hacinamiento y las condiciones insalubres en que se mantenía a gran número de menores sospechosos de haber cometido delitos relacionados con las drogas en centros de retención de menores de la capital, Manila. Algunos decían que la policía los había golpeado y torturado durante su arresto, y afirmaban que les había tendido una trampa al obligarlos a posar en fotos con drogas colocadas por los agentes.

En agosto, el homicidio de Kian de los Santos, de 17 años, provocó la indignación en el país. La policía afirmó que los disparos habían sido en defensa propia, pero las imágenes grabadas por cámaras de circuito cerrado de televisión y las declaraciones de testigos indicaban que unos agentes sin uniformar se habían llevado a rastras al adolescente, que estaba desarmado, y lo habían matado a tiros en un callejón.

Tras la atención internacional que despertó el caso, más de 12 policías fueron investigados por el homicidio, sin que nadie haya rendido aún cuentas.

La CPI indicó recientemente que investigará los crímenes contra niños y niñas y les prestará especial atención.

“La policía de Filipinas ha matado a decenas de niños y niñas desde 2016. También los ha sometido a torturas, los ha detenido en terribles condiciones y ha destrozado familias”, ha afirmado James Gomez.

“El caso de Kian de los Santos ha provocado una lógica indignación. Las flagrantes mentiras de los agentes para intentar ocultar su papel en el asesinato a sangre fría de un adolescente demuestran que no se puede confiar en que la policía se investigue a sí misma.”

Es hora de que actúe la CPI
En enero de 2017, Amnistía Internacional recomendó que, si las autoridades filipinas no tomaban medidas de alcance para poner fin a los homicidios relacionados con las drogas, la CPI iniciara un examen preliminar.

La organización pidió que se pusiera fin de inmediato a las ejecuciones extrajudiciales y también que las autoridades, incluido el presidente, dejaran de fomentar y estimular la comisión de tales crímenes. Amnistía instó también a que las autoridades abrieran una investigación imparcial y eficaz sobre todos los presuntos homicidios ilegítimos.

Sin embargo, las autoridades filipinas han hecho oídos sordos a estos llamamientos.

“¿Cuántos cadáveres acribillados a balazos deberán encontrarse tirados en las calles para que la comunidad internacional actúe?”, se pregunta James Gomez.

“La CPI debe actuar ya. Creemos que la ‘guerra contra las drogas’ se ajusta a los criterios de delito de lesa humanidad del Estatuto de Roma y que es necesaria la presión internacional para persuadir a las autoridades filipinas de que cambien de rumbo.”


Deja un comentario

Filipinas: Marawi y el terrorismo islámico.

FILIPINAS – El obispo: “Lloramos por los dos estudiantes católicos, pero Marawi será reconstruida”

miércoles, 25 octubre 2017

FILIPINAS

2017-10-25

Marawi (Agencia Fides) – “Hoy experimentamos sentimientos contrastados, estamos felices por el final del conflicto en Marawi porque se abre una nueva era de esperanza. Pero estamos de luto por la muerte de dos estudiantes católicos mientras estaban prisioneros, durante los bombardeos aéreos en la ciudad. Por suerte otras tres mujeres católicas, capturadas junto con el p. Chito Soganub mientras estaban en la catedral, han sido liberadas y están a salvo. Ahora pensaremos en la reconstrucción de la catedral pero, sobre todo, en la reconstrucción física, psicológica y espiritual de nuestra comunidad católica: las vidas de los fieles han sido trastornadas, las familias se encuentran desplazadas y deben reconstruir sus casas y recuperar sus medios de subsistencia. Saldremos al encuentro de nuestros 2.000 fieles católicos en Marawi para ayudarlos a organizar su regreso a la ciudad y que puedan reanudar sus vidas”: así lo explica a la Agencia Fides el obispo Edwin de la Peña, que dirige la Prelatura Apostólica de Marawi, tras el asedio en el que el ejército filipino ha luchado contra 800 yihadistas que el 23 de mayo invadieron la ciudad, provocando la fuga y el desplazamiento de más de 200 mil personas.
En los últimos días, el obispo se ha reunido con la familia de Sam Mangumpit, uno de los dos estudiantes católicos que han perdido la vida en Marawi. “He visto gente con una gran fe y un espíritu de resistencia que es fruto de la fuerza del Espíritu de Cristo Resucitado”, ha comentado el obispo a la Agencia Fides. Viendo “el bien que Dios sabe sacar del mal”, Mons. De la Peña señala: “La guerra ha generado una enorme movilización de buena voluntad, de apoyo y solidaridad hacia nosotros, en Filipinas y en el exterior. Creo que la catedral se reconstruirá con fondos y contribuciones locales. El gobierno nos ha incluido como receptores de fondos para la reconstrucción, pero no creo que lo necesitemos para la catedral”.
“Estoy contento y muy animado, – agrega el Obispo -, por las iniciativas de muchas organizaciones que están haciendo todo lo posible para recaudar los fondos necesarios para la difícil tarea de reconstruir Marawi y, sobre todo, reconstruir la vida de la comunidad. Todos queremos contribuir a construir una paz duradera. Entre los musulmanes y los cristianos de Marawi, después de esta experiencia de sufrimiento compartido, el vínculo de amistad, solidaridad y apoyo mutuo se ha fortalecido enormemente. Esto da esperanza”.
Y aunque después de cinco meses exactos, el 23 de octubre, el gobierno filipino ha declarado oficialmente el final de los enfrentamientos armados con los militantes islámicos en Marawi, “el extremismo islámico sigue siendo una amenaza para Mindanao”, ha declarado el cardenal Orlando Quevedo, arzobispo de Cotabato. “No se excluye que los militantes puedan atacar o pensar en construir el Califato en otras áreas de Mindanao”, ha explicado el cardenal al concluir una reciente asamblea de líderes católicos de Mindanao, que se ha celebrado en Davao. Los grupos yihadistas como Bangsamoro Islamic Freedom Fighters y Abu Sayyaf, que han jurado lealtad al Estado Islámico (Isis), continúan reclutando jóvenes en la región. Es por eso que el gobierno “debe continuar vigilando el terrorismo y la violencia”, ha agregado.
En su asamblea, los obispos también han discutido sobre la ley marcial vigente en toda la isla de Mindanao y, como ha informado el cardenal, no han pedido al presidente Duterte que la suspenda porque: “hay mucho temor en las comunidades católicas, sabemos que la ley marcial es una herramienta para combatir el terrorismo y es una medida que debe ser temporal; por ahora no se ha informado de hechos o abusos para solicitar la suspensión inmediata”, ha dicho para terminar el Cardenal Quevedo. (PA) (Agencia Fides 25/10/2017)


Deja un comentario

Filipinas: la lucha por Marawi

FILIPINAS – Marawi, liberan al vicario y retoman la mezquita: fase final del asedio

Manila – “Estamos felices por la liberación del p. Chito. Damos gracias al Señor y a todos los que en el mundo han rezado por su salvación. Elogiamos los esfuerzos del ejército filipino, que en un trabajo peligroso y difícil están haciendo todo lo posible para proteger la vida de los rehenes”. Con estas palabras, lanzadas a través de la Agencia Fides, el Obispo de Marawi, Edwin De La Peña, ha recibido la noticia de la liberación del vicario de la Prelatura apostólica de Marawi, el p. Teresito Suganob , liberado en la noche entre el sábado 16 y el domingo 17 de septiembre, en compañía de otro rehén, gracias a una acción de los militares involucrados en el asedio de Marawi, ciudad ocupada el 23 de mayo por militantes del grupo “Maute” que han jurado lealtad al Estado islámico.
También han expresado su gran alegría los Obispos y las comunidades católicas filipinas, que han difundido mensajes con el lema “Bienvenido entre nosotros, p. Chito”. Los líderes y comunidades islámicas de la isla de Mindanao se han unido a ellos manifestando su satisfacción por la liberación del padre.El sacerdote ha sido rescatado por las fuerzas del gobierno después de que el ejército retomase la mezquita de Bato, una de las fortalezas del grupo de Maute en el centro de la ciudad. Según han informado fuentes militares, los terroristas, ocupados en enfrentamientos con algunos soldados, abandonaron a los rehenes que pudieron huir.
El ejército filipino está estrechando filas hacia la última etapa del asedio y ha pedido con frecuencia a los yihadistas que se rindan.Se estima que los combatientes que todavía están en el centro de Marawi son unos 80 con unos 40 rehenes. La batalla que se prolonga desde hace más de tres meses ha provocado ya 860 víctimas: 660 militantes y 147 del ejército. La ciudad parece desfigurada por la guerra urbana, en la que se han producido bombardeos. Según estimaciones del gobierno, servirán más de 50 mil millones de dólares para reconstruir Marawi, una ciudad de aproximadamente 200,000 personas en su mayoría musulmanes, actualmente todos desplazados en las áreas circundantes.


Deja un comentario

Filipinas: católicos y musulmanes rehenes de los yihadistas.

FILIPINAS – Crisis de Marawi: “En el dolor no perdemos la esperanza”, dice el obispo

Roma – “La situación en Marawi es crítica, pero tenemos la esperanza de que terminará bien. Tenemos noticias alentadoras, sabemos que nuestros rehenes católicos están vivos y el ejercito a garantizado que no serán tratados como “daños colaterales”, sino que harán todo lo posible para salvarlos. El presidente Duterte también ha dicho que la mezquita no será bombardeada, ya que en ella están los pocos rebeldes y rehenes que quedan.
Nosotros seguimos orando y esperando”: dice a la Agencia Fides Mons. Edwin De La Peña, Obispo de la Prelatura Territorial de Marawi, en la isla filipina de Mindanao, explicando la situación local, mientras el ejército filipino sigue sitiando una pequeña porción de territorio de la ciudad, ocupada hace más de tres meses por militantes yihadistas que se han proclamado leales al Estado Islámico. El Obispo señala: “Incluso en esta situación de dolor y destrucción, con fe podemos decir que el futuro de Marawi será bueno, porque todos juntos, musulmanes y cristianos, con la ayuda de muchos donantes internacionales, reconstruiremos la ciudad y su tejido social de armonía y solidaridad interreligiosa”.El Obispo está entre los firmantes de una declaración solemne titulada “Un grito de paz para Mindanao”, escrito al final de una reunión promovida de la Comunidad de San Egidio en Roma, en presencia del Cardenal Orlando Quevedo, Arzobispo de Cotabato, y de Al Hajj Murad Ebrahim, presidente del “Moro Islamic Liberation Front”, Movimiento Islámico presente en Mindanao.
El texto denuncia la “impotencia e indignación”, mientras que en Marawi, “el número de muertes de civiles y combatientes está aumentando diariamente”, y se señalan tres desafíos relacionados con la paz en Mindanao: “Extremismo violento y terrorismo; las incertidumbres sobre la aplicación del proceso de paz político; el papel crucial de los líderes religiosos y de las comunidades en la reconstrucción y el desarrollo de Marawi”.Los líderes cristianos y musulmanes de Filipinas reiteran que “el conflicto de Marawi no es una guerra religiosa; es una guerra contra el terrorismo y el extremismo violento” y recuerdan “las muchas historias de asistencia mutua entre musulmanes y cristianos”. Luego invitan a promover “la inclusión de la educación para la paz en todos los niveles en nuestras escuelas, madrazas y comunidades”, comprometiéndose a “construir una cultura de paz basada en la integridad personal, el respeto a los derechos humanos, el diálogo intercultural, sobre el cuidado del medio ambiente, sobre la coexistencia pacífica y la erradicación de la pobreza”. Por último se hacen promotores del diálogo interreligioso, “como medio de entender y apreciar otras culturas y religiones, y de mejorar la cooperación”.
En la conclusión, la declaración insta a los legisladores y al gobierno a “dar prioridad a la Bangsamoro Basic Law, la ley marco que establece una nueva región musulmana autónoma en Mindanao.


Deja un comentario

Los católicos filipinos y el presidente justiciero.

Duterte y el Dios-Justiciero

¿Cómo conciliar la vasta aceptación del “presidente-sheriff” con la conciencia profundamente católica del pueblo filipino? Las raíces se encuentran en la concepción de un Dios que extirpa el mal, en lugar de redimir a los malvados
REUTERS

El presidente Duterte

13
0
Pubblicato il 05/08/2017
PAOLO AFFATATO
MANILA

Ni siquiera el jaque de Marawi, en donde un manojo de yihadistas ocuparon una capital provincial y que todavía resiste a 7 mil soldados del ejército filipino, pudo afectar la fuerte aceptación que goza: después de su primer año en la presidencia, Rodrigo Duterte sigue firmemente a la cabeza de Filipinas y sus ciudadanos siguen tributándole un aprecio que, según los observadores internacionales, es, en cierta manera, inesperado. Es más, su fama de “justiciero” y la figura del líder “de una sola pieza” lo convierten, para la opinión pública, en el hombre preciso para contrarrestar la amenaza terrorista y en el “comandante en jefe” capaz de derrotar a los yihadistas y garantizar la seguridad. Paradójicamente, el ataque en Marawi, a pesar de haber hecho evidentes enormes fallas en la inteligencia filipina, podría llegar a reforzar su posición.

 

No es casual que lo llamen “el Justiciero”. En su larga experiencia política como alcalde de la ciudad de Davao, Rodrigo Duterte, elegido presidente de Filipinas a finales de mayo de 2016, había demostrado ampliamente que era un líder que ejerce el poder con una actitud represiva y punitiva. Esta fama, que lo favoreció en la aplastante victoria en las elecciones nacionales, quedó completamente confirmada. Duterte inauguró una estación política marcada, como prioridad, por la “lucha sin cuartel” contra las drogas y la criminalidad.

 

El presidente dio a las fuerzas de policía la tarea de “eliminar el cáncer de la sociedad”. Pero la operación en contra de los traficantes, vendedores y tóxicodependientes se transformó en una “masacre de estado”: a un año de que comenzara la campaña, las incursiones que ha hecho la policía para encontrar a los vendedores de droga ha provocado 4000 víctimas, pero también muchas otras han sido asesinadas por “escuadrones de vigilantes”, bandas paramilitares que matan en absoluta impunidad e ilegalidad, pero que actúan bajo la cobertura de las fuerzas del orden o, según algunas ong, contratadas por los militares. Una masiva campaña en contra de las ejecuciones extrajudiciales ha nacido en la sociedad civil filipina y también los obispos han condenado, en varias ocasiones, los métodos ligitimados por el presidente, que van en contra del estado de derecho y en contra de los más básicos derechos de los ciudadanos.

 

A pesar del cinismo justificado, como un nuevo Machiavelli, con la exigencia de mantener “orden y seguridad” (tanto que algunos evocan la dictadura de los tiempos de Ferdinando Marcos), el consenso con el que cuenta Rodrigo Duterre sigue sin sufrir mella en una sociedad compuesta por 90% de ciudadanos que se profesan orgullosamente católicos. La popularidad del presidente ha llegado a tocar el 85% y normalmente es apreciado por el 75% de la población, que comparte abiertamente sus políticas como, por ejemplo, confirman los sondeos sobre la opinión en relación con la ley marcial impuesta en Mindanao. Hay que recordar que Duterte no solo gusta a las masas, gracias a sus acentos populistas, sino que también cuenta con el apoyo de personas de alto rango, de cultura y formación liberal.

 

Por lo tanto, muchos se siguen interrogando sobre las razones profundas de este apoyo incondicional, que parece ir más allá de las circunstancias políticas para tocar cuestiones profundamente éticas y morales, que involucran a la conciencia individual y la capacidad de reconocer el bien y el mal. Las razones para tratar de explicar el amor de los filipinos por Duterte implican, claro, la esfera social (la pobreza y el desempleo), la psicología (fascinación por el “hombre fuerte”), la historia (el “homo novus” ajeno a los tradicionales clanes familiares) y la política (la lucha contra la corrupción y la criminalidad). Pero también hay un factor que hasta ahora no ha sido considerado: el factor teológico-espiritual.

 

Es fácil encontrar en los mercados de Manila cómics de las aventuras de “The Punisher, Frank Castle”, despiadado justiciero que elimina a los criminales de las calles sin problemas. En la mente del pueblo filipino parece suceder lo mismo. Los filipinos sostienen firmemente a Duterte, justamente porque “hace su trabajo”, aunque muchos mueran asesinados extrajudicialmente. Los fieles católicos que van cotidianamente a la misa matutina de las 6 de la mañana en la Iglesia de Baclarán, en Manila, lo dicen con candidez: “¿Los vendedores de droga muertos? Se lo merecen. Los ciudadanos honestos no tienen nada que temer. La justicia de Dios les ha dado lo que se merecían”. Pero, ¿cómo es posible conciliar esta posición (y apoyar los métodos del “justiciero”) con la conciencia profundamente católica de los filipinos? Y sobre todo después de las posturas expresadas y de los numerosos llamados de altos representantes de la Iglesia.

 

Hay una vía para explorar esta aparente paradoja. Y es la idea de Dios que tienen los católicos filipinos. “Demasiado a menudo, los filipinos conciben a Dios como a un violento erogador de castigos”, explicó a Vatican Insider el fraile franciscano Baltazar Obico, Superior en el Santuario-parroquia de San Antonio, en el barrio Makati, corazón de Manila. «Dios es un redentor, no un justiciero. Los filipinos deberían cambiar su idea de Dios, que, en su misericordia, quiere siempre la salvación del hombre. Dice el Libro de Ezequiel que Dios no desea la muerte del pecador, sino que se convierta y que viva. Él mandó a su Hijo Jesucristo a morir para redimir a la humanidad».

 

Seguro de su larga experiencia pastoral, Obico continúa: “Duterte se presenta como un líder eficaz, que alcanza sus objetivos, después de años de gobierno poco eficientes y corruptos. En segundo lugar, responde a la necesidad de protección y de seguridad difundida en la sociedad. Pero, en el fondo, es apreciado por un motivo de carácter exquisitamente espiritual: muchos católicos lo apoyan porque encarna, incluso inconscientemente, su idea de Dios: alguien que los libera «hic et nunc» del mal y de los malvados, en lugar de salvar a los pecadores. Esta visión muestra una falta de fe en el Dios revelado por el Evangelio, que ama y no condena, y que, con su gracia, tiene el poder de cambiar el corazón del hombre».

 

Y es justamente esta manera (errónea) de concebir la omnipotencia de Dios lo que permite conciliar pacíficamente, en lo profundo de la conciencia individual, la propia fe cristiana y el apoyo consciente al “presidente sheriff” que, sin demasiados ni inútiles escrúpulos, limpia la nación de criminales, vendedores de droga y terroristas. Esta visión del “Dios-justiciero” provoca que en las católicas Filipinas pueda reinar sin problemas un “Presidente-justiciero”.