Loiola XXI

Lugar de encuentro abierto a seguidor@s de S. Ignacio de Loyola esperando construir un mundo mejor


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El Papa a los jesuitas de Japón y Tailandia tras su viaje.

El Papa a jesuitas de Tailandia y Japón: sueño una iglesia joven y cercana a la gente

Durante su 32ª viaje apostólico, del 19 al 26 de noviembre pasado, el Papa se reunió con los jesuitas en Bangkok y Tokio. Las palabras de Francisco se publican hoy en “La Civiltà Cattolica”.

Gabriella Ceraso – Ciudad del Vaticano

El pasado 22 de noviembre, durante su viaje a Tailandia y Japón, el Papa se reunió en Bangkok con un grupo de 48 jesuitas del sudeste asiático. Mantuvo una conversación con ellos durante una media hora. El 26 de noviembre, en Tokio, celebró una misa en privado con los jesuitas en la capilla del Kulturzentrum de la Universidad de Sofía, en la que pronunció una homilía. Los textos de la conversación y de la homilía son publicados hoy por “La Civiltà Cattolica”.

Trabajen por el bien del país y de la gente

“Sueño con una iglesia joven, muy cercana a la gente, fresca. Por supuesto, conozco bien y me preocupan los problemas que tienen que enfrentar, como por ejemplo la explotación vinculada al turismo sexual. Ustedes los jesuitas deben hacer todo lo posible para elevar el nivel social. ¡Trabajen por el bien de vuestro país y por la dignidad de la gente! Fue la nvitación final de Francisco a los jesuitas con los que se reunió en Bangkok, después de haber tratado varios temas: desde las situaciones de injusticia a la necesidad de oración, desde la acogida de la Encíclica Laudato si en la Iglesia y en el mundo hasta la cuestión de los refugiados y la atención pastoral a los católicos divorciados y casados de nuevo.

La oración para hacer frente a las injusticias sociales

Profundizando sobre lo que los jesuitas definen el “ministerio de la acogida”, Francisco habló de un trabajo que debe entenderse como un “lugar teológico”… “Éste fue el testamento del Padre Pedro Arrupe, que aquí mismo en Tailandia -dijo el Papa en su respuesta- en su último discurso reiteró la importancia de esta misión. Para mí el Padre Arrupe fue un profeta”. El Papa recordó entonces la fundación del Servicio Jesuita para los Refugiados en Bangkok como el último acto del religioso antes de morir. Hoy -dijo Francisco- el fenómeno de los refugiados es más “conocido a causa de las diferencias sociales, del hambre, de las tensiones políticas y, sobre todo, de la guerra”. Por estas razones, los movimientos migratorios se están intensificando”.  La respuesta del mundo -explicó- es la “política de descarte”, la que hace que el Mediterráneo se convierta en un cementerio o que algunos centros de detención en Libia sean de una “crueldad impresionante”. Y también la cuestión de los Rohingya y los escándalos que se producen en las fronteras donde -dijo el Papa- se levantan muros que tienen a los niños separados de sus padres, mientras que para la droga “no hay muros que tengan”. Es la “filosofía de la defensa” – definió- la que nos hace creer que “sólo con el miedo y reforzando las fronteras es posible defenderse”.  Al dolor y el descarte, se une la explotación -hizo notar el Papa- contra la cual la Iglesia está siempre comprometida. Si la Iglesia es un hospital de campaña -dijo el Pontífice- es precisamente porque la tradición cristiana enseña a acoger y curar a los heridos.

Volviendo al concepto de “lugar teológico” dejado por el Padre Arrupe y recordando sus recomendaciones a sus hermanos de Bangkok, el Pontífice instó a los jesuitas a no descuidar nunca la oración. “Como decir: en esa periferia física no se olviden de esta otra, la espiritual. Sólo en la oración encontraremos la fuerza y la inspiración para entrar bien y fructíferamente en lo que son los “embrollos” de la injusticia social”.

Acompañamiento y discernimiento para divorciados y personas que se han vuelto a casar

Cuando se le preguntó sobre el cuidado pastoral de los católicos divorciados y de los que se han vuelto a casar, el Papa respondió que hay una “manera casuística” de tratar estas situaciones, “pero que no es cristiana, aunque pueda ser eclesiástica”. O bien, está el camino indicado por el Magisterio de la Iglesia, “como está escrito en el capítulo octavo de Amoris laetitia, es decir, hacer un camino de acompañamiento y discernimiento para encontrar soluciones. Y esto no tiene nada que ver con la moral de la situación, sino con la gran tradición moral de la Iglesia”.

El encuentro con Jesús en palabras a los jesuitas de Japón

Durante su visita a Japón, el 26 de noviembre, el último día antes de su partida para Roma, el Papa la dedicó a su visita a la Universidad de Sofía en Tokio, dirigida por la Compañía de Jesús. Antes de hablar a los estudiantes y al cuerpo académico en el Auditorio, celebró la Misa con los jesuitas de la comunidad y luego se detuvo con ellos para desayunar. Durante la celebración eucarística pronunció una homilía en la que se refirió a un pasaje del Evangelio sobre las exigencias de la vida apostólica (Lc 9, 57-62) y centrada en el significado del encuentro con Jesús. Un encuentro -dijo el Papa- que suscita siempre el deseo de “estar con él, incluso comprometiendo la propia vida”. Pero el deseo debe ser “memorioso” y “concreto”: es decir, debe conservar “el recuerdo de todo un camino recorrido, el recuerdo de la gran misericordia de Dios hacia cada uno de nosotros” para que podamos ser fieles y no caer en el juicio; y luego debe estar “anclado a lo que sucede en la vida, la pobreza, el fracaso, la humillación, nuestros pecados,  todo”. A quien dice sí a Jesús de esta manera, “sabiendo que puede pasarle cualquier cosa, incluso un fracaso en el presente, y conociendo toda su memoria del pasado” experimentan “alegría y paz”.

“Tengamos un corazón abierto ante las condiciones que nos colocan en el presente de cada día -fue su invitación- para que nuestra fidelidad se forje mejor. No debemos tener miedo de dormir al aire libre: los animales tienen un refugio y nosotros, por otro lado, a veces no sabemos dónde escondernos. Pero no debemos tener miedo. Permanezcamos libres de la tentación de volver y decir adiós a los muertos. El mundo de los muertos ya está enterrado, las piezas muertas de nuestras vidas están enterradas por la misericordia de Dios. ¡Y no cerremos las ventanas! Abrámoslas para mirar el horizonte con paz, con alegría, haciendo lo que cada uno de nosotros puede hacer. Jesús nos acompaña siempre. Él nos escoge de esta manera”.


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Ayuda económica a dos obras de los jesuitas de USA

Dear Friend:

Today’s the day to dream big! You can change lives this #Giving Tuesday by supporting two Jesuit ministries committed to excellence, faith and service: Brooklyn Jesuit Prep and America Media.

Brooklyn Jesuit Prep is a middle school that provides a quality, tuition-free education to boys and girls in Brooklyn, N.Y. You can invest in the students, just like the school’s faculty and staff does each and every day. The school invests in their dreams and challenges them to dream bigger. “We invest by working to break cycles of poverty. We invest by building a strong, Jesuit, Catholic community that goes out to serve,” said Mario Powell, S.J., President of Brooklyn Jesuit Prep.

Your donation today, no matter the size, will be split between Brooklyn Jesuit Prep and America Media. And because of the generosity of a few donors, the first $1,500 we raise will be matched!

WATCH: A message from Mario Powell, S.J., President of Brooklyn Jesuit Prep.
Your gift will change lives. Here’s how you can enable the students to dream big:

  • Make your gift today at americamedia.org/givingtuesday.
  • Share this donate link with your friends and family, encouraging them to give today.
  • To make a donation over the phone, offer a matching challenge gift or if you need any help, contact James Cappabianca at 212-515-0101 or jcappabianca@americamedia.org.
  • Share our content—videos, social media posts, emails and donation link—with your family, friends and coworkers.

We are grateful for your support as we dream bigger. Know that your loyal support and trust in America Media and Brooklyn Jesuit Prep means so much to us and truly changes lives.

Sincerely yours in Christ,


Rev. Matthew F. Malone, S.J.
President & Editor in Chief

P.S. These amazing kids are the voices that matter most. Your gift is for them. Make your gift now at americamedia.org/givingtuesday.

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Publicado en cinco idiomas el anuario JESUITAS.

De la Curia

JESUITAS – La Compañía de Jesús en el mundo

El 29 de noviembre, todos los miembros de la Curia general fueron invitados al lanzamiento de la edición 2020 de la publicación anual: JESUITAS.

La edición de este año presenta una docena de artículos relacionados con las Preferencias Apostólicas Universales y otros treinta que, con ocasión del 50º aniversario del Secretariado para la Justicia Social y la Ecología, ilustran las formas de vivir el compromiso de la Compañía en el campo social.

Se publica en inglés, español, francés, italiano y alemán.


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Hace 30 años el asesinato de seis jesuitas y dos empleadas en El Salvador.

CRIMEN DE LESA HUMANIDAD

30 años de la masacre de jesuitas en El Salvador

EL SISTEMA JUDICIAL MANTIENE IMPUNE LA MATANZA DE 6 SACERDOTES Y DOS MUJERES, CALIFICADA DE CRIMEN DE LESA HUMANIDAD POR LA PROPIA CORTE SUPREMA

UN REPORTAJE DE HUGO SÁNCHEZ – Viernes, 15 de Noviembre de 2019 – Actualizado a las 06:02h

Un documento de Ignacio Ellacuría que se exhibe en el Museo de los Mártires de San Salvador.

Un documento de Ignacio Ellacuría que se exhibe en el Museo de los Mártires de San Salvador. (EFE)

Un documento de Ignacio Ellacuría que se exhibe en el Museo de los Mártires de San Salvador.Ignacio Ellacuría, en 1988.

Es un crimen de lesa humanidad, lo ha dicho la Corte Suprema de El Salvador en al menos tres ocasiones, pero tras 30 años el sistema judicial sigue manteniendo bajo la sombra de la impunidad la masacre de seis padres jesuitas y dos mujeres cometida en la madrugada el 16 de noviembre de 1989. En abril de 2018, una corte de Paz ordenó la reapertura del proceso para determinar la autoría intelectual, sin que hasta la fecha se hayan dado avances. Las víctimas de la masacre, cometida en el marco de la guerra civil de El Salvador (1980-1992), fueron los españoles Ignacio Ellacuría, Segundo Montes, Ignacio Martín-Baró, Amando López y Juan Ramón Moreno, el salvadoreño Joaquín López, y Elba Ramos y su hija adolescente Celina.

1989, UN AÑO CRUCIAL EN LA GUERRALa guerra interna enfrentó al Ejército, financiado por Estados Unidos, y a la guerrilla del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) entre 1980 y 1992 y dejó un saldo de 75.000 muertos y 8.000 desaparecidos.

Cuatro eventos hicieron de 1989 un año crucial en el curso que tomó esa guerra: la llegada de Alfredo Cristiani al Ejecutivo, un atentado contra líderes sindicales, la ofensiva guerrillera del 11 de noviembre y la masacre de los jesuitas.

El padre español José María Tojeira, director del Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana (Idhuca), relata que Ellacuría fue uno de los principales impulsores del diálogo para alcanzar la paz desde 1981. “Ellacuría se había vuelto más entusiasta (en 1989). Veía que Estados Unidos estaba más abierto y que Cristiani pertenecía a un sector de la empresa privada partidario de terminar con la guerra y de terminar por la vía dialogada”, señaló.

El atentado con bombas del 31 de octubre contra un local de una opositora federación de sindicalistas, que dejó 10 muertos y 27 heridos, crispó los ánimos en el país. El 11 de noviembre, la guerrilla Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) lanzó su mayor ofensiva contra la capital. “Con el tema de Fenastras, el FMLN decidió promover una especie de insurrección con esta ofensiva”, apuntó Tojeira. La respuesta militar fue “sumamente violenta”.

EL CRIMEN QUE ACELERÓ LA PAZSegún el Informe de la Comisión de la Verdad, la cúpula militar del Ejército salvadoreño se reunió la noche del 15 de noviembre para “adoptar nuevas medidas” contra la ofensiva, entre ellas la “eliminación” de personas supuestamente vinculadas con el FMLN. Es noche, el director de la Escuela Militar, el coronel Guillermo Benavides, transmitió a sus subalternos del Batallón Atlacatl la orden de asesinar a los jesuitas de la Universidad Centroamericana (UCA). Para Tojeira, esta decisión fue “una estupidez del Ejército” y de la que “no calcularon las consecuencias” por el “miedo” a perder la guerra.

“Tomaron una decisión, aparte de criminal, irracional de eliminar a todos los opositores”, señaló el religioso, que en la época de la masacre era provincial de la Compañía de Jesús. El desprestigio en el que se sumió la Fuerza Armada salvadoreña a nivel internacional dejó a sus dirigentes “sin fuerza para seguir con su postura de ganar militarmente la guerra”. “Yo creo que el asesinato de los jesuitas y la coyuntura internacional (caída del Muro de Berlín) ayudó a que la paz se acelerara”, sostuvo Tojeira. En 1990, el FMLN y el Ejército sellaban un primer acuerdo para respetar los derechos humanos y en 1992 se firmó la paz.

LA LUCHA CONTRA LA IMPUNIDADEn 1991, una corte penal condenó a Benavides y al teniente Yusshy Mendoza a 30 años de prisión, pero una ley de amnistía de 1993 permitió que salieran libres y dejó sepultada por 25 años la posibilidad de enjuiciar a los autores intelectuales. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) aseguró en diciembre de 1999 que el juicio fue “simulado” y que la política de “encubrimiento resultó totalmente efectiva” en beneficio del alto mando. El Idhuca intentó en el año 2000 reabrir el proceso para investigar y enjuiciar a los jefes castrenses, pero la justicia dictó un “sobreseimiento definitivo”.

Solo la anulación de la ley de amnistía por un fallo de la Sala de lo Constitucional de julio de 2016 obligó a diferentes tribunales a reabrir las causas pendientes, incluida la de los jesuitas.

En un país en una guerra civil de hecho, el Ejército y la ultraderecha estaban detrás del crimen, pese a sus intentos de culpar a la guerrilla

Esta fue la primera vez que la masacre fue declarada un crimen de lesa humanidad por el Supremo.

Fue hasta abril de 2018 que un juzgado de Paz ordenó la reapertura de la causa penal al declarar la nulidad del sobreseimiento.

Los señalados, cuya inclusión en el proceso está en manos de la Fiscalía General de la República (FGR), son el expresidente Cristiani (1989-1994), los generales Humberto Larios, Juan Bustillo, Francisco Fuentes, Rafael Zepeda, el fallecido René Emilio Ponce y el coronel Inocente Montano, quien enfrenta un juicio en España.

El abogado de la UCA Manuel Escalante señaló que la reapertura significó un “borrón y cuenta nueva”, dado que el estado del proceso vuelve a la etapa de elaboración de una acusación fiscal.

“Lo que esperaríamos es que la Fiscalía haga sus valoraciones técnicas para delimitar quiénes son los responsables de haber dado la orden”, acotó.

Escalante explicó que el proceso se encuentra actualmente en manos de la Sala de lo Penal de la Corte Suprema, dado que los defensores de los militares presentaron un recurso de casación luego de que una corte de apelaciones ratificara en marzo pasado la reapertura.

LA AMENAZA DE UNA AMNISTÍAUna comisión de la Asamblea Legislativa busca llevar a votación una ley que sustituya la amnistía de 1993 por orden de los jueces constitucionales. Sin embargo, diferentes organizaciones sociales han advertido que los diputados buscan emitir una “amnistía de facto” que deje en impunidad los procesos por crímenes de guerra o de lesa humanidad.

“Si acá se continúa entorpeciendo la justicia universal y se continúa la política de obstaculizar la justicia al interior de El Salvador, España estaría habilitado para hacer una tercera solicitud de extradición”, subrayó. El Salvador negó la extradición de los vinculados en el año 2009 y en el 2017. El único encarcelado por la masacre es Benavides, a quien la Corte Suprema le ha negado el beneficio del indulto y de conmutación de la pena, y en ambos fallos catalogó la masacre como un crimen de lesa humanidad.

ELBA Y CELINA, UN ROSAL EN SU NOMBREEl esposo de Elba y padre de Celina, Obdulio Ramos, fue el primero en localizar los cuerpos de sus familiares y de los jesuitas la mañana del 16 de noviembre de 1989. Corrió a la casa en la que se hospedaba Tojeira para anunciarle el crimen. “Han matado a los padres, a mi mujer y a mi hija”, le dijo al religioso. Con el tiempo, Obdulio, que trabajaba como jardinero en la UCA, sembró ocho rosales en el jardín en el que fueron encontrados los cuerpos de los padres: seis rojos en honor de los religiosos y dos blancos por su esposa e hija. Elba era la cocinera de una comunidad de estudiantes y había llegado con su hija hasta la casa de los jesuitas para refugiarse de los combates entre guerrilleros y soldados. Un día, Tojeira encontró a un joven llorando cerca del referido jardín y trató de animarlo al decirle que buscarían justicia por los padres.

“No lloro por ellos, lloro por Elba y Celina”, le dijo el muchacho.

Obdulio falleció en 1994 por tétanos. El jardín que sembró sigue siendo un punto de peregrinación para quienes recuerdan a los jesuitas y a las dos mujeres.


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Mártires jesuitas de los últimos tiempos.

Publicación “Mártires Jesuitas: Antorchas de luz y esperanza”Publicación “Mártires Jesuitas: Antorchas de luz y esperanza” 

“Mártires” Jesuitas: Antorchas de luz y esperanza

El Secretariado para la Justicia Social y la Ecología de la Compañía de Jesús ha publicado una recopilación de la vida de los “Mártires Jesuitas” de las últimas décadas. “¿Qué tenían en común todos estos hombres? Todos profesaron un profundo amor por Jesucristo y por el Evangelio”, escribe Valeria Méndez de Vigo.

Ciudad del Vaticano

En el 50 aniversario del Secretariado para la Justicia Social y la Ecología, los jesuitas han querido hacer un homenaje a todos aquellos que han sido asesinados por defender la justicia y la reconciliación. La publicación que lleva por título “Mártires Jesuitas: Antorchas de luz y esperanza”, contiene una breve semblanza de 57 jesuitas asesinados entre 1969 y 2019, así como testimonios de personas que los conocieron.

“Mártires”

Si los jesuitas expuestos en la publicación no han sido aún declarados mártires por la Iglesia católica, si lo han sido por el pueblo mismo, que compartió y vivió con ellos. En la publicación se hace la aclaración que se les domina “mártires” en un sentido popular y no eclesial. También se aclara que hay “muchos colaboradores y colaboradoras laicas que también han entregado su vida por la fe y la justicia y que son merecedores de nuestro afecto y veneración: nos faltó el tiempo y el espacio para incluirlos a todos”.

“Fueron seguidores de Jesús con los pobres, los olvidados, los vulnerables. Lo que ellos fueron, hicieron y vivieron tiene una fuente clara: su fe en Jesucristo y en el Reino de Dios”, escribe Valeria Méndez de Vigo en el prólogo.

“Somos antorchas”

Entre los jesuitas asesinados están, por ejemplo, el padre Rutilio Grande García, asesinado en 1967, así como los mártires de la UCA del Salvador, asesinados en 1989, que dieron paso a las conversaciones de paz entre las partes contendientes. El último de los jesuitas expuestos es el Padre africano Victor-Luke Odhiambo, asesinado el 15 de noviembre del 2018 en Sudán del Sur.

Lluis Espinal, jesuita de origen español, asesinado en Bolivia en 1989, exponía: “Gastar la vida es trabajar por los demás, (…); es quemar las naves en bien del prójimo. Somos antorchas que solo tenemos sentido cuando nos quemamos; solamente entonces seremos luz”.

Frutos del testimonio

En otro extracto del prólogo se lee: “Los frutos de su testimonio fueron fecundos: conversiones personales, profundización de la fe, aumento de las vocaciones, comunidades capaces de afrontar sus problemas con dignidad y que viven en paz. Sus vidas inspiran a luchar por la fe y la justicia. Sus asesinos quisieron silenciarles al arrebatarles la vida. Paradójicamente, su espíritu sigue vivo y continúa dando frutos. Su luz brilla intensamente”.


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Importante congreso mundial jesuitas en Roma. Social.

Migrazioni, ecologia, sovranismi: i Gesuiti rilanciano l’impegno sociale

A Roma il 50° anniversario del segretariato fondato da Pedro Arrupe. Un posto centrale per i 57 «martiri» della Compagnia di Gesù morti in servizio

Migrazioni, ecologia, sovranismi: i Gesuiti rilanciano l’impegno sociale

ROMA. Nell’epoca di Papa Francesco e in tempi di sovranismo, i gesuiti rilanciano l’impegno nel sociale con un congresso che vede radunati a Roma oltre duecento persone da tutto il mondo impegnate nelle questioni più drammatiche, dalla lotta allo sfruttamento ambientale in Honduras al recupero dei giovani delle gang negli Stati Uniti, dai dalit sfollati in India alle sfide educative con i giovani in Africa, dal lavoro con i migranti e i rifugiati che arrivano in Europa all’impegno contro il cambiamento climatico. Giovedì mattina, 6 novembre, Papa Francesco riceve i partecipanti a questo congresso.

Viviamo un «cambio d’epoca» che ha, tra le sue conseguenze, un «indebolimento della democrazia», ha detto in una conferenza stampa il preposito generale della Compagnia di Gesù, padre Arturo Sosa, «e sulla base dell’esperienza che abbiamo avuto in questi anni e del nostro impegno, siamo convinti che senza democrazia la giustizia sociale è quasi impossibile. Uno degli elementi fondamentali è la partecipazione della gente, del popolo come soggetto della vita politica e questo si fa in democrazia. Problemi quali il sovranismo nascono quando si costruiscono muri, si impedisce l’integrazione, ad esempio in Europa che pure avrebbe bisogno di persone (immigrate, ndr)».

«Siamo convinti che l’impegno politico è collegato con l’essere cristiano, il che vuol dire essere cittadino, coinvolto responsabilmente nella ricerca del bene comune. Noi vogliamo offrire alle persone la possibilità di scoprire questa vocazione e la possibilità di formarsi. La politica come mestiere è una vocazione cristiana, il cui obbiettivo è la giustizia e la riconciliazione», ha detto il gesuita venezuelano, che nel corso della cerimonia inaugurale, questa mattina, aveva ricordato che «la Compagnia di Gesù è stata “istituita allo scopo precipuo di occuparsi specialmente del progresso delle anime nella vita e nella dottrina cristiana, e della propagazione della fede”. Soddisfare questo obiettivo oggi come seguaci, compagni e compagne di Gesù di Nazareth è possibile solo incarnandosi, come Lui, nell’umanità crocifissa dal peccato del mondo e, insieme, contribuire a superare le cause dell’oppressione degli esseri umani e il maltrattamento dell’ambiente».

Il congresso marca l’anniversario del segretariato per la Giustizia sociale e l’ecologia, fondato cinquanta anni fa da padre Pedro Arrupe, lo storico superiore che – non senza «sofferenze e incomprensioni», come ha ricordato oggi il suo successore – traghettò i gesuiti nei tempestosi anni successivi al Concilio Vaticano II. Per padre Arrupe è peraltro stato aperto, l’anno scorso, il processo di beatificazione.

Alla cerimonia inaugurale del congresso, che si svolge dal 4 all’8 novembre presso la Curia generalizia, a due passi dal Vaticano, erano presenti tre cardinali: il gesuita Pedro Barreto, Peter Turkson, prefetto del Dicastero per lo Sviluppo umano integrale, che ha fatto un excursus storico sulla Dottrina sociale della Chiesa, e il gesuita Michale Czerny, della segreteria vaticana per le migrazioni, che ha sottolineato il legame tra le preferenze apostoliche universali – le linee guida dei gesuiti per il prossimo decennio – e le «conversioni» individuate  nelle conclusioni del Sinodo appena concluso a Roma sull’Amazzonia: «Un Sinodo – ha detto il porporato, che in passato ha guidato il segretariato dei gesuiti per la giustizia sociale e l’ecologia – funziona quando alla fine, come mi è accaduto, ho votato per cose sulle quali all’inizio del Sinodo non ero d’accordo: mi auguro che anche in questo congresso ciò avvenga».

La preghiera della prima mattinata, così come la messa serale, hanno avuto al loro centro il ricordo dei 57 «martiri» gesuiti morti in questi cinquanta anni mentre erano in servizio, «e ci dispiace molto di non aver potuto includere anche i laici che sono morti nello stesso servizio, e che sono stati moltissimi», ha detto padre Sosa. Tra questi sacerdoti uccisi, tra poco ricorrono i trent’anni della strage dei gesuiti del Salvador massacrati nella loro università il 16 novembre del 1989.

«La povertà divenuta uno scandalo, l’esclusione è divenuta uno scandalo, la diseguaglianza è divenuta uno scandalo, e noi dobbiamo affrontare questi scandali e andare contro queste forme di esclusione», ha detto padre Xavier Jeyaraj, segretario per la giustizia sociale e l’ecologia. «Sono certo che nei prossimi anni in tutte le provincie, le conferenze, le istituzioni dei gesuiti sarà il tema centrale e potremo affrontarlo se uniti».

Padre Sosa ha invitato i gesuiti a riconoscere anche «i nostri errori e accettiamo le nostre cadute, cercando di fare tesoro di quanto appreso dalle esperienze vissute», nel suo discorso introduttivo, ed ha poi proposto dieci suggestioni, «partendo dai quali possiamo esaminarci con trasparenza e coraggio: 1) La dimensione spirituale del nostro impegno a favore della giustizia sociale e dell’ecologia integrale: quanto il nostro impegno sociale personale e quello delle nostre opere ci avvicinano a Dio e ci mostrano la strada verso di Lui? 2) Il posto del discernimento personale e di gruppo nella nostra vita-missione: quanto stiamo discernendo, a livello personale e istituzionale, la missione alla quale ci invita lo Spirito che agisce nella storia? 3) La collaborazione tra gesuiti, laici, laiche, altre persone e istituzioni: quanto facciamo della collaborazione con altre parti del corpo un qualcosa di normale, seppur necessaria, nel nostro lavoro? In che misura stabiliamo una relazione fraterna, orizzontale, tra tutti e tutte? 4) Il posto delle donne nelle nostre istituzioni e priorità sociali: che posto occupano le donne nei processi di discernimento, nell’adozione di decisioni della nostra vita missione? Che posto occupano tra le sfide prioritarie di un mondo che le emargina o le esclude, e una Chiesa restia a riconoscere la loro corresponsabilità nella direzione della comunità dei seguaci e delle seguaci del Signore Gesù? 5) Il lavoro in Rete: quanto stiamo lavorando in rete tra noi e con le altre opere apostoliche della Compagnia, e con altre istituzioni che dalla loro identità contribuiscono alla crescita del regno del Signore?».

Ancora: «6) La vicinanza ai poveri come dimensione costitutiva del cammino di redenzione aperto da Gesù di Nazareth: quanto siamo vicini ai poveri e agli esclusi? Quanto siamo veramente disposti a muoverci in quella direzione nella nostra vita e nei nostri stili di lavoro? In che modo il nostro sguardo al mondo, e la nostra sensibilità di fronte alle situazioni che viviamo, determinano la vicinanza ai poveri? 7) Il nostro lavoro intellettuale. La Compagnia di Gesù nasce associando la profondità spirituale, la vicinanza ai poveri e la comprensione intellettuale dei processi umani. Il discernimento che porta a scegliere le azioni da realizzare necessita di profondità intellettuale. Stiamo accompagnando le nostre opere sociali con quella riflessione e quella ricerca che la complessità del mondo che abbiamo davanti richiede? 8) Il rafforzamento della leadership dei poveri e degli esclusi: che posto occupano i gruppi più esclusi (migranti, donne, giovani, persone più vulnerabili delle nostre società) nei nostri progetti sociali? Sono solo oggetti della nostra missione o, al contrario, stiamo aprendo spazi affinché siano soggetti, e abbiano la leadership dei processi di liberazione? 9) La advocacy locale e globale: ci stiamo preoccupando di andare al di là del servizio diretto per sviluppare processi di advocacy che incidano sulle strutture dell’esclusione, e che producano un bene maggiore e più universale? 10) L’impegno volto a sradicare gli abusi dentro e fuori la Chiesa come dimensione necessaria della trasformazione delle strutture ingiuste della società. Fino a che punto è cresciuta la nostra sensibilità di fronte agli abusi sessuali, di coscienza e di potere all’interno delle nostre istituzioni, dentro la Chiesa e nell’insieme delle nostre strutture sociali? Abbiamo sviluppato strategie appropriate per rilevare, reagire ed evitare questo tipo di abusi? Che posto occupa la promozione di una “cultura della salvaguardia” nella nostra lotta per la giustizia sociale?».


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Los jesuitas en espera de un fallo canónico sobre abusos de menores en el colegio Sant Ignasi de Barcelona (Ver Rel. Digital)

Los jesuitas esperan el fallo canónico sobre los abusos a dos ex alumnos en el colegio Sant Ignasi Barcelona

Colegio de Sant Ignasi, en Barcelona

Colegio de Sant Ignasi, en Barcelona

Ante la prescripción de los delitos denunciados y para que la justicia pueda investigar la gestión de la pederastia por parte de organizaciones religiosas, los hermanos De la Mata han presentado una querella por “ignorar los abusos”, según publica este lunes El Periódico

La querella se ha presentado contra los que fueron rector y jefe de estudios, dos profesores, un auxiliar y (como responsables civiles subsidiarios) contra el Colegio Sant Ignasi, la Compañía de Jesús y la Fundación Jesuitas Educación

La Fundación Jesuitas Educación espera recibir en las próximas semanas la resolución de la Congregación para la Doctrina de la Fe que investiga los abusos a dos exalumnos cometidos por dos religiosos jesuitas en el Colegio Sant Ignasi Barcelona entre los años 1982 y 1984.

En marzo de 2019, la Fundación Jesuitas Educación abrió un proceso canónico para aclarar los abusos que presuntamente habían cometido dos religiosos y que habían denunciado ante la justicia ordinaria los hermanos Jordi y Oriol de la Mata, han recordado a Efe fuentes de Jesuitas Educación.

Paralelamente, ante la prescripción de los delitos denunciados y para que la justicia pueda investigar la gestión de la pederastia por parte de organizaciones religiosas, los hermanos De la Mata han presentado una querella por “ignorar los abusos”, según publica este lunes El Periódico.

La querella se ha presentado contra los que fueron rector y jefe de estudios, dos profesores, un auxiliar y (como responsables civiles subsidiarios) contra el Colegio Sant Ignasi, la Compañía de Jesús y la Fundación Jesuitas Educación.

Fuentes de Jesuitas Educación han reconocido que no tienen conocimiento de la querella, y que no se les ha notificado.

Según El Periódico, un juzgado de instrucción de Barcelona ha recibido la denuncia y ha pedido a los demandantes que ratifiquen la acusación por un delito de omisión de perseguir los actos delictivos.

Este delito por no denunciar “no prescribe” y quienes sabían que los hechos habían ocurrido “tenían la obligación de comunicarlo a las autoridades, al margen del tiempo ocurrido” han mantenido fuentes de la acusación particular, según el diario.

En los escritos de acusación, los hermanos denunciaron como culpables de abusos al religioso Lluis To, que ya fue condenado por un caso de abusos en 1992 y trasladado por Jesuitas a Bolivia, donde falleció.

En marzo pasado, Jesuitas consideraron que el trasladado “había sido un error“.

Los hermanos también acusan al religioso Pere Sala, que en la actualidad supera los 90 años, vive en una residencia de la congregación y dejó de tener contacto con los niños en el año 2000 y que, según Jesuitas, “fue informado de las denuncias y de la apertura del expediente canónico”.

En el proceso canónico, la Congregación de la Doctrina de la Fe del Vaticano es la encargada de llevar a cabo la investigación y “si lo considera oportuno, llevar el caso a la justicia ordinaria”, según Jesuitas.