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USA: el programa DACA y los “jóvenes soñadores”

Estados Unidos debe proteger a los jóvenes soñadores de DACA y no ponerlos en peligro

UNICEF/Daniele Volpe
Menores migrantes almuerzan en el albergue, Nuestras Raíces, en Guatemala, tras ser deportados.

20 Febrero 2018

El 5 de marzo es la fecha de expiración de la iniciativa que otorga permisos de trabajo y prórrogas de dos años en la deportación para inmigrantes que entraron antes de cumplir los 16 años, terminaron sus estudios de secundaria o servicio militar, y no han cometido ningún crimen grave.

Expertos de derechos humanos* han hecho un llamado urgente para que Estados Unidos regularice el estatus y garantice los derechos de los “dreamers”, los jóvenes soñadores que forman parte del programa de Acción Diferida para Llegados en la Infancia (DACA).

Los expertos aseguraron que terminar el programa sin una alternativa factible reforzaría los estereotipos raciales y estigmatizaría a los jóvenes migrantes trabajadores y respetuosos de la ley que son un activo para el país que consideran su hogar.

“Estados Unidos debería actuar ahora para garantizar los derechos humanos de las aproximadamente 800.000 personas que se han beneficiado del programa, en lugar de ponerlas en peligro”, declararon en un comunicado.

Un final abrupto del programa DACA interrumpirá las vidas de estos inmigrantes y causará una profunda pena y un daño irreparable.

Los expertos resaltaron que la mayoría de estos migrantes son mujeres jóvenes que ahora corren el riesgo de ser expulsadas a países donde hay altos niveles de violencia, anarquía y delincuencia.

“Un final abrupto del programa DACA interrumpirá las vidas de estos inmigrantes y causará una profunda pena y un daño irreparable al separar a sus familias y hacerlos vulnerables a la explotación y el abuso si son deportados a países donde apenas tienen vínculos”, advirtieron.

Los beneficiarios de DACA a menudo se conocen como “dreamers” o ”soñadores”: más de las tres cuartas partes de ellos llegaron de México, mientras que el resto proviene principalmente de El Salvador, Guatemala y Honduras. La mayoría tienen 25 años o menos, y muchos son estudiantes.

“El debate actual en el Congreso de los Estados Unidos debe verse como una oportunidad para proporcionar caminos legales para que los migrantes sean regularizados y sus derechos humanos protegidos”, dijeron los expertos.

El relator especial de la ONU sobre los derechos humanos de los migrantes, Felipe González Morales, aseguró que “la expiración del programa DACA crea incertidumbre y deja a los beneficiarios vulnerables ante la detención arbitraria y la aplicación discriminatoria de las leyes de deportación. También plantea preocupaciones sobre la expulsión colectiva y la devolución”.

*Los expertos de la ONU: Felipe González Moralesrelator especial sobre los derechos humanos de los migrantesElina Steinertevicepresidenta de Comunicaciones del Grupo de Trabajo sobre Detenciones ArbitrariasNils Melzer, relator especial sobre la tortura y otros tratos crueles, inhumanos o degradantesAlda Facio, presidente del Grupo de Trabajo sobre la Discriminación en contra de las Mujeres en las Leyes y en la Práctica; y Tendayi Achiume, relatora especial sobre las formas contemporáneas de racismo.

El Consejo de Derechos Humanos nombra a los relatores especiales de la ONU y expertos independientes para examinar e informar sobre un tema específico de derechos humanos o una situación en el país. Los puestos son honorarios y los expertos no son personal de la ONU, ni reciben un sueldo.

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Los trabajadores migrantes. Declaración del Dir. Gen. de OIT

La migración laboral justa y eficaz beneficia al trabajador y al país de acogida

19 Febrero 2018

En vísperas del Día Mundial de la Justicia Social, el director de la Organización Internacional del Trabajo pidió a los gobiernos del mundo adoptar políticas que garanticen los derechos de los trabajadores migrantes.

Otorgar un trato justo a los 150 millones de trabajadores migrantes en el mundo es en interés de todos, y exige que la migración laboral esté bien gestionada y sea efectiva”, declaró el general director de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) este lunes.

Los trabajadores migrantes, como todos los trabajadores, tienen derecho a un trato justo y equitativo.

Con motivo del Día Mundial de la Justicia Social, que se conmemora el martes, Guy Ryder pidió en un comunicado a los Estados que adopten leyes para que la migración laboral sea justa y cuente con un enfoque integral que involucre a todas las estancias gubernamentales, las organizaciones de la sociedad civil y las empresas.

“Los trabajadores migrantes, como todos los trabajadores, tienen derecho a un trato justo y equitativo, y esto es la clave para alcanzar el desarrollo sostenible”, dijo.

Según la OIT, actualmente la mayoría de la migración está vinculada, directa o indirectamente, a la búsqueda de oportunidades de trabajo decente. Sin embargo, muchos trabajadores terminan siendo explotados en empleos con baja remuneración y condiciones inseguras e insalubres. Además, para conseguir un empleo los migrantes frecuentemente se ven obligados a pagar comisiones de contratación y son más vulnerables al trabajo infantil y al trabajo forzoso.

El Pacto Mundial de Migración, una oportunidad para los trabajadores

“Una migración laboral bien gestionada, justa y eficaz puede reportar beneficios y oportunidades a los trabajadores migrantes, sus familias y sus comunidades de acogida. Puede, asimismo, conciliar la oferta y la demanda de mano de obra, facilitar el perfeccionamiento de las competencias y propiciar su transferencia en todos los niveles, contribuir al mantenimiento de los sistemas de protección social, impulsar la innovación empresarial y enriquecer las comunidades cultural y socialmente” aseguró Ryder.

Guy Rider aseguró que está en las manos de los gobiernos convertir la migración laboral en un fenómeno beneficioso para todos a través de las negociaciones del Pacto Mundial Sobre Migración que se realizan este año en miras a su firma en septiembre durante la Asamblea General.

“La forma en que nosotros, la comunidad internacional, demos forma a ese pacto y ayudemos a los Estados Miembros en su aplicación será decisiva para determinar la evolución futura de la migración laboral”, concluyó.


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Colombia: ayuda de la Iglesia a los prófugos venezolanos.

La Diócesis de Cúcuta, frontera colombo venezolana, comprometida en la ayuda a los migrantesLa Diócesis de Cúcuta, frontera colombo venezolana, comprometida en la ayuda a los migrantes 

Colombia: La Iglesia ayuda a venezolanos que huyen del país

Los venezolanos en Colombia buscan artículos de primera necesidad, alimentos, artículos de aseo personal y medicinas. Un espacio de servicio a los más pobres y necesitados es posible gracias a la solidaridad de los laicos y religiosos que trabajan en la zona de frontera, más precisamente en la diócesis de Cúcuta, la principal puerta de ingreso a Colombia desde Venezuela.

Griselda Mutual – Ciudad del Vaticano

Iglesia peregrina en la frontera, la diócesis de Cúcuta lleva más de dos años prestando su ayuda y suscitando en los fieles la solidaridad para con los hermanos en dificultad que llegan desde Venezuela. Desde que dos años atrás se originara la crisis humanitaria, primero con la deportación de colombianos de Venezuela, y luego con el agudizarse de la crisis económica que llevó a miles de sus ciudadanos a cruzar las fronteras del país para escapar de la hiperinflación, la escasez de alimentos, medicinas y asistencia médica, la diócesis de Cúcuta brindó su ayuda a los connacionales que dejaron sus pertenencias emigrando hacia Colombia.

En la Casa de Paso Divina Providencia ofrecen a los hermanos venezolanos y colombianos atención humanitaria: al día de hoy se cuentan en 320.000 las raciones de alimentos, ocho mil almuerzos o cenas diarios, distribuidas por los voluntarios, sacerdotes, diáconos, religiosos y religiosas en la Casa de Paso y en las ocho Casas de caridad abiertas en ocho parroquias circunstantes.

¿Cuántas personas atraviesan la frontera por día y cuántos venezolanos se encuentran hoy en territorio colombiano? Se lo preguntamos al Obispo de Cúcuta, Monseñor Víctor Manuel Ochoa

Tenemos un gran número de hermanos que está cruzando a través de la frontera colombiana, que es muy grande (más de 2.200 km, ndr.) pero especialmente en Cúcuta, en dos puentes, el Simón Bolívar y el Puente General Santander, tenemos un flujo altísimo de migrantes venezolanos. Unas setenta mil personas diariamente atraviesan la frontera en Cúcuta. Muchos de ellos son colombianos que regresan, o hijos de colombianos, y cerca de la mitad son venezolanos, que vienen a quedarse en Colombia, buscando oportunidades en Cúcuta, en Bogotá, en Cali, Medellín, y en otras ciudades de Colombia, y de ellos, otra mitad va de paso hacia el Ecuador, Perú y Chile. Algunos logran pasar a través de Ecuador a Brasil. Es un número grande que ha crecido mucho en las últimas semanas. La diócesis de Cúcuta trata desde hace ocho meses de atenderlos establemente con café, pan y alimentos a la hora del almuerzo y de la cena. Hemos completado una media de trescientas veinte mil raciones distribuidas a estos hermanos venezolanos.

Tras el agudizarse de la crisis en Venezuela ¿han visto empeorar las condiciones en que los migrantes llegan a la frontera?

Sí. La situación está empeorando en los últimos días, desde hace dos semanas el números de venezolanos ha crecido al menos, el doble. La Iglesia de Cúcuta tiene una Casa de Paso en la parroquia de san Pedro de la Parada, es una iglesita que está a cien metros de la frontera. Allí distribuimos alimentos calientes y también hemos abierto ocho casas de caridad en ocho parroquias, que atienden un gran número de venezolanos y colombianos que retornan de Venezuela con agua, café y pan a la mañana y también con la posibilidad de hacer aseo personal, y luego repartimos almuerzos y cenas. La situación está creciendo muchísimo en los últimos días. Vemos un deterioro muy grande en la calidad de vida de las personas que llegan desde Venezuela, y en particular un drama en los temas de medicina y en situaciones que requieren atención hospitalaria y quirúrgica.

Ustedes también brindan el acompañamiento espiritual…

Desde el inicio de la crisis, que comenzó hace dos años y medio con la deportación de 32.000 colombianos de Venezuela, la Iglesia de Cúcuta comenzó – con sus presbíteros y diáconos – a dar una atención pastoral al drama de la frontera, y lo seguimos haciendo. En la parroquia de san Pedro de la Parada y en las otras ocho parroquias donde atendemos a estos hermanos, se brinda también atención espiritual. Tenemos encuentros de evangelización y la celebración de la Santa Misa, y acompañamiento personal para muchas de estas personas que viven crisis muy dramáticas: dejan sus bienes y sus familias, y muchas familias son rotas por esta situación. Tenemos para ellos una mano espiritual, una caricia espiritual con las palabras del Papa Francisco que ha estado muy cercano a nosotros. He tenido la oportunidad de encontrar al Santo Padre en dos ocasiones y él ha estado muy cerca de este trabajo espiritual que realizamos con estos hermanos. También realizamos asistencia en campo psicológico y jurídico.

¿Cuáles son las principales dificultades que encuentran los migrantes venezolanos en Colombia?

El número de personas es alto, y creo que comienza a crear dificultades. Destaco la ayuda y empeño de los laicos de nuestras parroquias, de los movimientos apostólicos, la ayuda e intervención de los sacerdotes y diáconos, religiosos y religiosas. Pero tenemos grandes dificultades y podemos dividirlas en dos: las que tocan las personas que regresan o vienen a Colombia y también las de la ciudad que los acoge.

Los venezolanos que están llegando, vienen con grandes situaciones de necesidad: pobreza, falta de medios materiales, muchos de ellos vienen con los bolsillos vacíos, con poco dinero que para ellos es muchísimo, pero que al cambio es pequeñísimo. Ésa es la gran dificultad. Muchos tienen necesidades inmensas en medicinas y en temas médicos, y también por su condición física, muchos están probados por las situaciones difíciles.
La segunda gran dificultad es que Cúcuta es una ciudad pequeña, tienen apenas un millón de habitantes, y muchos han ingresado en los barrios pobres de Cúcuta o en las situaciones de miseria de las ciudades grandes colombianas. El número es muy grande. Colombia considera que 800.000 venezolanos se han radicado en los últimos meses, y también hay un número grande de venezolanos que han pasado a Ecuador, Perú y Chile.

¿Qué ayuda necesita Colombia y la Diócesis de Cúcuta en particular, de la comunidad internacional?

En los últimos días la comunidad internacional se ha movido mucho para ayudar a estos hermanos. La diócesis de Cúcuta con la caridad de la misma Iglesia diocesana ha tratado de estar cercana a estas necesidades. Hoy tenemos muchas necesidades, son ocho mil almuerzos o cenas que distribuimos cada día. Es una suma ingente pero que con la caridad y la ayuda de san José, que nos protege siempre, hemos logrado atender. Hemos tenido ayuda de Caritas Internationalis, que está presente desde el inicio de esta tragedia. También Caritas española y los fondos propios de la Conferencia Episcopal de Colombia de la campaña anual de Cuaresma, han servido para ayudar en parte a estos hermanos. Hoy necesitamos ayuda. Creo que es una tragedia muy grande y todos los recursos materiales son pequeños y son cortos ante esta nueva realidad que tenemos para vivir la caridad, y creo que al comienzo de la Cuaresma con el bellísimo mensaje que el Papa nos ha dirigido, estamos tratando de despertar la caridad y la ayuda a estos hermanos. Es el dulce remedio del cual nos habla el Papa, el ejercicio de esa limosna que nos lleva a controlar la avidez y a no pensar sólo en los bienes materiales. En nuestra página de internet de la diócesis de Cúcuta está la posibilidad de ayudarnos para contribuir a la atención de los hermanos de Venezuela.

Escuche y descargue el servicio con la entrevista al Obispo de Cúcuta

“Tenemos que agradecer profundamente al Papa Francisco – concluye el Obispo- que ha seguido a partir de la deportación de los colombianos, con gran cuidado y con gran atención la situación de la frontera. Hemos podido encontrar al Santo Padre junto con monseñor Mario Moronta de la Diócesis de san Cristóbal en Venezuela, y él ha tenido siempre una pregunta clara y precisa sobre la situación de los hermanos venezolanos y ha tenido también una palabra de apoyo y gestos muy concretos de ayuda para con esta crisis de la frontera”.

Diócesis de Cúcuta, peregrina en la frontera


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La verdad sobre los inmigrantes.

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Un migrante subsahariano sonríe mientras sostiene un bebé en el puerto de Tarifa, después de haber sido rescatado junto a otras personas en el Estrecho de Gibraltar. © AP/Marcos Moreno

Mentiras y medias verdades sobre las personas migrantes

Por Manu Mediavilla (@ManuMediavilla), colaborador de Amnistía Internacional

La retahíla xenófoba –plagada de mentiras y medias verdades– contra las personas inmigrantes es larga, abrumadora, agotadora: “Hay demasiados inmigrantes, nos quitan el trabajo, acaparan las ayudas sociales, saturan las urgencias, bajan el nivel educativo, aumentan la violencia machista, prefieren vivir en guetos, se casan con españoles/as solo para obtener los papeles, sus comercios no pagan impuestos ni respetan los horarios…”.

A pesar de la mayoritaria comprensión ciudadana hacia la inmigración (solo el 7,7% se oponía en 2013 a que las personas inmigrantes en situación regular tuvieran los mismos derechos que la población nativa), y, aunque en España no han tenido un reflejo electoral ultraderechista como en varios países europeos, sí han saltado las primeras chispas en las redes sociales y en la calle, incluso con graves episodios de insultos, acoso y agresiones.

En el ámbito migratorio –la intolerancia agresiva también alcanza a otros colectivos discriminados, como las mujeres, el colectivo LGTBI o la comunidad gitana–, el discurso racista de la ultraderecha xenófoba está encontrando una firme respuesta informativa y concienciadora desde ámbitos académicos y no gubernamentales.

Frente a esas mentiras y medias verdades, hay iniciativas que ofrecen datos contrastados y argumentos de tolerancia para una sociedad respetuosa de los derechos humanos. Iniciativas, por ejemplo, como Stop Rumores de la Federación Andalucía Acoge, el Observatorio Proxi que impulsan el Institut de Drets Humans de Catalunya y United Explanations, el Anuario de la Inmigración que edita el CIDOB barcelonés o los informes sociológicos de la Fundación FOESSA que impulsa Cáritas Española.


Jimmy (izquierda) sostiene a su hija Daniela junto a su hermano (derecha), mientras esperan la orden judicial y a la policía que les va a desalojar, 11 de abril de 2014. © AP/Andres Kudacki

Para empezar, no, no hay demasiados inmigrantes. Los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) cifran la población extranjera en 4.464.997, un 9,59% del total, casi tres puntos menos que en 2011. De cada diez, seis han llegado desde países no comunitarios (5,75% del total) y cuatro proceden de otros países de la Unión Europea. En términos absolutos, España oscila entre el cuarto y quinto país de la UE con más inmigrantes, pero en términos relativos se queda en el octavo o noveno puesto.

Sin embargo, el porcentaje de inmigrantes percibido por la población nativa ronda el 21,5%, probablemente como resultado de una doble ‘visibilidad’ de la población extranjera: en los transportes públicos y espacios gratuitos de ocio –relacionada con su menor capacidad adquisitiva–, y en las secciones de sucesos de los medios de comunicación, fruto de una información demasiadas veces desenfocada: solo el 1% llega a España en patera.

Los medios juegan un papel clave en la percepción social de la inmigración, y los sondeos –casi la mitad de personas encuestadas cree que transmiten una imagen negativa– sugieren que hay bastante margen de mejora en el tratamiento informativo. Máxime cuando, según el Barómetro de diciembre del CIS, la inmigración no es una de las principales preocupaciones de la población española: apenas el 3,2% lo incluye entre las tres primeras, casi a años luz del paro (66,8%) o la corrupción (31,7%). Y sobre todo porque esta ‘percepción comprensiva’ deja ver algunas rendijas: el 46,9% piensa que la sociedad española es poco o nada tolerante.

Las personas inmigrantes no quitan el trabajo a las españolas

No, las personas inmigrantes no quitan el trabajo a las españolas. Y aún menos tras la crisis, que hizo caer 20 puntos su tasa de empleo entre 2007 y 2012, más del doble que la de la población nacional.

Su tasa de actividad es ahora del 72,5%, y su tasa de paro (llegó al 39% en 2013) ronda el 23%. Por si fuera poco, la paralela caída de salarios, y su reflejo de pobreza, también les ha golpeado más, con el consecuente aumento de la desigualdad. Su situación se ha complicado por la falta de redes familiares, menor protección social y dificultades para renovar su documentación, hasta el punto de forzar a casi un millón a abandonar el país durante la crisis. Solo en la primera mitad de 2016 se marcharon 220.000.

Y mucha gente ha olvidado que la llegada de inmigrantes fue clave para el espectacular crecimiento económico de los años de ‘vacas gordas’ (entre 2001 y 2006 aportaron el 30% del PIB), sobre todo en sectores como el turismo y la construcción. De hecho, las personas extranjeras que están cobrando el paro (11% del total, 6,4% si se considera solo la inmigración no comunitaria) no reciben ningún ‘regalo’: simplemente tienen derecho a la prestación que generaron con sus cotizaciones cuando trabajaban.

La realidad es que la inmigración ha asumido muchos empleos poco ‘atractivos’ para la población española. Y en ese contexto, las mujeres inmigrantes han ejercido un papel decisivo como cuidadoras de niños y niñas, mayores y personas dependientes, que ha permitido la incorporación laboral de muchas españolas. Se estima que hasta un 80% de las cuidadoras ‘internas’ son extranjeras, y que la mayoría son explotadas en la economía sumergida, sin cotizar, con largas jornadas y salarios muy bajos, sin días libres ni vacaciones pagadas.

Las personas inmigrantes no acaparan las ayudas sociales

No, las personas inmigrantes no acaparan las ayudas sociales. El acceso a los servicios sociales es un derecho reconocido en todos los ámbitos administrativos –autonómico, estatal y europeo– y se rige por un mismo criterio: la situación socioeconómica personal o familiar, no la nacionalidad.

En cambio, pese a su elevada tasa de pobreza, el uso por personas extranjeras del Sistema Integrado de Usuarios de Servicios Sociales no pasa del 12,5%. Al ser una población mayoritariamente joven, apenas representan el 1% de las personas beneficiarias de pensiones en España, y más de la mitad proceden de la Unión Europea.

Las personas inmigrantes no saturan la Sanidad

Manifestación contra las medidas de austeridad impuestas por el gobierno y las reformas laborales en el sector público de la salud en Madrid, agosto de 2013. © AP/Andres Kudacki

No, las personas inmigrantes no saturan la Sanidad ni abusan de la atención primaria y las urgencias. La mitad de la población española lo cree (45% sobre las personas extranjeras en general y 55% sobre las de países ricos), pero los datos no avalan ese tópico. Numerosos estudios, incluidas las Encuestas Nacionales de Salud, confirman que la población nativa tiene más problemas crónicos –lógico dada su mayor edad media– y, precisamente por ello, acude más a las consultas médicas de primaria y especializada. La experiencia migratoria hace que la población llegada de otros países, sobre todo de fuera de la UE, sea habitualmente joven y con buena salud para poder afrontar los retos laborales y de integración.

En cuanto al mayor uso de las urgencias hospitalarias por inmigrantes, es solo una verdad a medias. Por una parte, muchas veces es un último recurso obligado por el Real Decreto 16/2012 –considerado contrario a las normas internacionales por ONG y organismos de derechos humanos–, que aprobó una auténtica ‘exclusión sanitaria’ de personas en situación irregular al retirar más de 800.000 tarjetas sanitarias. Por otro lado, el coste de las urgencias utilizadas por personas inmigrantes es inferior al de las nativas. En total, la población extranjera supone el 6,5% del gasto sanitario, tres puntos menos que su porcentaje poblacional.

Además de tener reconocido el derecho universal a la sanidad, las personas inmigrantes contribuyen a su financiación, que en España proviene de impuestos como el IRPF, el IVA u otros especiales. De hecho, incluso las personas en situación irregular la están financiando cuando pagan por productos o servicios.

Las personas inmigrantes no bajan el nivel educativo

Desfile de Año Nuevo Chino en Madrid. ©GTRESONLINE

No, las personas inmigrantes no bajan el nivel educativo. El 36% de la población creía en una encuesta del CIS de 2014 que “la calidad de la educación empeora en los colegios donde hay muchos hijos de inmigrantes”. Es otra verdad a medias. El informe PISA que mide el rendimiento académico dio en 2015 al alumnado inmigrante 26 puntos menos que al nativo, pero aclaró que el resultado estaba más relacionado con su situación socioeconómica que con su origen.

De hecho, numerosos estudios coinciden en que el fracaso escolar afecta igualmente al alumnado inmigrante y al nativo, y que el factor clave para ambos es el nivel socioeconómico y educativo familiar, que puede traducirse en carencias de ordenador, libros o un lugar de estudio en casa. Además, también pueden influir negativamente otras desventajas de origen, como la incorporación a mitad de curso o el desconocimiento del idioma.

Desde el ámbito docente, el 72,2% del profesorado cree que el alumnado inmigrante se ha adaptado bien o muy bien al sistema educativo español. La población escolar llegada de otros países solo representa el 9% del total, su distribución por procedencia refleja cierto equilibrio geográfico (30% de África, 29% de la UE y 26% de América) y el 81% se concentra en la enseñanza pública (ronda el 13% en la concertada y el 5% en la privada). Especialistas en educación consideran que su aportación favorece la diversidad en los centros, la adaptación de métodos pedagógicos y el refuerzo de capacidades.

Las personas inmigrantes no hacen aumentar la violencia machista

No, las personas inmigrantes no hacen aumentar la violencia machista. Esta lacra social no ha sido ‘importada’ por la gente llegada de sociedades más tradicionales y con menor desarrollo legislativo para combatirla. La desigualdad entre hombres y mujeres afecta a todas las sociedades, grupos, edades y contextos, y la violencia machista está ligada a relaciones de poder asimétricas que se traducen en subordinación y vulnerabilidad de las mujeres al margen de su situación económica o desarrollo del país; muchas inmigrantes sufren una doble discriminación como mujeres e inmigrantes.

Manu Mediavilla, Amnistía Internacional

LAS MAYORES TASAS DE VIOLENCIA DE GÉNERO SE REGISTRAN EN LOS PAÍSES NÓRDICOS.

El problema tiene carácter mundial, y la Europa desarrollada no es una excepción. De hecho, las mayores tasas de violencia de género se registran en los países nórdicos, a pesar de que invierten más en educación igualitaria. Así lo reveló en 2014 una macroencuesta de la Agencia de Derechos Fundamentales de la UE, que al preguntar a las encuestadas si habían sufrido violencia física y/o sexual alguna vez desde los 15 años, situó en cabeza a Dinamarca (52%), Finlandia (47%), Suecia (46%), Holanda (45%), Francia y Reino Unido (44%), muy por encima de España (22%). Además de confirmar la gravedad de la violencia machista, tan altos porcentajes tienen que ver con las condiciones sociales, políticas y culturales que permiten a las víctimas de esos países identificar la agresión y denunciarla con más seguridad.

En España, algunos datos sugieren una sobrerrepresentación del colectivo inmigrante en la violencia machista (el 25-30% de las víctimas son mujeres extranjeras, y un tercio de condenados son hombres extranjeros), pero sería un error interpretarlos en clave de nacionalidad y cultura tradicional. Primero, porque en ambos casos hay un significativo número de víctimas y agresores de la UE. Y sobre todo porque el factor clave es el contexto social de soledad, desarraigo y situaciones límite que hace más vulnerables a las inmigrantes y que dificulta su acceso a los mecanismos de protección, incluso tras haber presentado denuncia. En 2014, por ejemplo, las extranjeras asesinadas habían presentado más del doble de denuncias que las españolas.

Las personas inmigrantes no prefieren vivir en guetos ni en pisos patera

No, las personas inmigrantes no prefieren vivir en guetos ni en pisos patera. Estos existen –incluso se llegan a alquilar terrazas como último recurso para no dormir en la calle–, pero no son su alternativa habitacional generalizada. Según datos del Instituto Nacional de Estadística, el 70,3% de los pisos con ocho o más residentes corresponden a personas nativas, el 21,7% a población mixta y el 8% a población extranjera. Aunque el alquiler sigue siendo mayoritario entre la inmigración, la cuarta parte hizo suya la costumbre nacional de tener vivienda propia. Un salto cualitativo que se vio cortado por la crisis.

Las personas inmigrantes no se casan con españoles/as solo para obtener los papeles

No, las personas inmigrantes no se casan con españoles/as solo para obtener los papeles –la ruptura de matrimonios mixtos es muy inferior a la de parejas españolas–.


El sastre senegalés Youssou Seck, de 33 años, trabaja en su taller de sastrería en el barrio de Lavapiés de Madrid. © AP/Francisco Seco

Las personas inmigrantes no evaden impuestos ni sus comercios incumplen horarios

Y no, sus comercios tampoco evaden impuestos ni incumplen los horarios, un doble tópico que suele referirse al empresariado chino pero que no es real: no hay exenciones ni moratorias de impuestos –lo que hay es un convenio firmado por 70 países, incluidas España y China, para evitar la doble imposición fiscal–, y sus horarios de apertura se ajustan a las normativas autonómicas, que son muy flexibles en diversos sectores y ciudades turísticas. De hecho, su espíritu comercial está permitiendo mantener negocios que carecían de relevo generacional y se veían abocados al cierre.

Frente a tantos tópicos falsos que pueden ser desmentidos con datos contrastados, solo cabe un discurso de tolerancia e integración que resumía bien la Fundación Foessa en un reciente informe: “Los inmigrantes que han resistido los golpes de esta gran recesión (…) ya no son recién llegados, ni el paisaje humano les resulta extraño; son personas que, aunque no han nacido aquí, han vivido aquí los buenos y los malos tiempos, y finalmente han elegido este lugar para construir su futuro“.


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Aumenta el número de víctimas en la frontera Mexico-USA

Pese a la disminución de la entrada, aumentaron las muertes de migrantes en la frontera entre México y EE.UU

Migrantes irregulares se suben en el tren “La Bestia” que les lleva a través de México hacia la frontera con Estados Unidos. Foto de archivo: OIM / Keith Dannemiller

06 de febrero, 2018 — El número de migrantes que murieron tratando de ingresar a Estados Unidos aumentó un 3% en 2017, reveló la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

Según el Proyecto de Migrantes Desaparecidos de la OIM, se registraron 412 muertes el año pasado en comparación con 398 en 2016, mientras que el número de arrestos por la Patrulla Fronteriza estadounidense disminuyó en un 44%.

A medida que aumenta la probabilidad de ser detenidos, los migrantes tienden a buscar rutas más remotas, difíciles y peligrosas. La exposición prolongada a los ambientes extremos en la frontera, donde las temperaturas a menudo superan los 40ºC, combinada con la dificultad de llevar ayuda a estas zonas, son las causas principales de la muerte de migrantes en estos recorridos.

En Texas, 191 personas murieron cruzando la frontera en 2017, según la oficina en México de la OIM, a causa de las fuertes lluvias que aumentaron el caudal y la furia del Río Bravo. La Organización informó que no ha surgido una explicación similar para el aumento de muertes de migrantes en otras áreas a lo largo de la frontera.

Aunque los datos de fallecimientos en el cruce entre Estados Unidos y México son más accesibles que en otras regiones del mundo, no son completos. Por ejemplo, el número de muertes reportadas por la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos incluyen sólo aquellas que han sido registradas por los agentes.

“Esto significa que las cifras reportadas a nivel federal podrían subestimar seriamente el número real de muertes”, dijo en un comunicado Julia Black, coordinadora de recolección de datos para el Proyecto de Migrantes Desparecidos.

La OIM advierte que los datos oficiales sobre las muertes de migrantes en la frontera están muy fragmentados y la información debe recabarse de las autoridades locales. Muchas veces los cuerpos son difíciles de identificar debido a la descomposición grave y la falta de documentos de identificación, por lo que las autoridades no siempre identifican las muertes de migrantes como tales.

El Proyecto de Migrantes Desaparecidos ha registrado 1468 muertes en la frontera entre Estados Unidos y México desde que comenzó en 2014, 14 de ellas, en enero de este año.

El miércoles 31 de enero, tres hombres se ahogaron en lugares separados cuando intentaban cruzar el Río Grande.


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Unos 90 migrantes mueren ahogados en a costa de Libia

90 migrantes mueren ahogados en el Mediterráneo frente a las costas de Libia

Unos 275 migrantes esperan a ser desembarcados en el Puerto de Pozzalo, Italia, tras ser rescatados por los equipos de salvamento marítimo. Foto: ACNUR/F. Malavolta

02 de febrero, 2018 — La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) indicó que hasta el 28 de enero llegaron a Europa más de 6500 migrantes y refugiados

Al menos 90 migrantes se ahogaron hoy frente a las costas de Libia cuando naufragó la embarcación que los transportaba, informó la Organización Internacional para las Migraciones.

Según la portavoz de la OIM, Olivia Headon, hasta el momento se ha conseguido recuperar 10 cadáveres correspondientes a dos personas de nacionalidad libia y ocho pakistaní.

Headon destacó que dos supervivientes consiguieron nadar hasta la costa, mientras que otro fue rescatado por un barco pesquero. La OIM trabaja para obtener más detalles sobre la tragedia y ver la mejor manera de ayudar a los supervivientes.

El número de migrantes pakistaníes que llegaron a Italia vía marítima hasta finales de enero aumentó en relación con el 2017, pasando 9 a 240.

Hasta el 28 de enero llegaron a Europa por mar 6624 migrantes y refugiados, una cifra ligeramente superior a los registrada el año pasado cuando se contabilizaron menos de 6000.

La mayoría de ellos, un 64%, eligió Italia como país de entrada al viejo continente, seguida por España y, en último lugar, Grecia.


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Naufragio de emigrantes venezolanos.

El naufragio mortal de migrantes venezolanos camino a Curazao preocupa a la OIM

Los organismos de la ONU trabajan en el terreno desde que inició la crisis humanitaria en la frontera entre Venezuela y Colombia. Foto: PNUD Colombia/Elizabeth Yarce

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23 de enero, 2018 — La tragedia de una embarcación venezolana que transportaba migrantes y naufragó cerca de las costas de Curazao podría indicar el inicio de una tendencia similar a lo que ocurre en el Caribe en países como Cuba, República Dominicana y Haití, y es comparable a incidentes como los del Océano Índico, declaró con preocupación este martes la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) ante la prensa en Ginebra.

Este fin de semana las autoridades locales de Curazao informaron que encontraron restos humanos en la costa noroeste de la isla que podrían estar conectados al naufragio reportado el 10 de enero, en el que cinco migrantes perdieron la vida.

Hasta el momento se han contabilizado 16 sobrevivientes de la embarcación que pudo haber tenido hasta 34 personas de nacionalidad venezolana a bordo cuando partió de Sudamérica. Se estima que 13 migrantes siguen desaparecidos.

“Lo que hemos visto es un puñado de estos botes, imitando a los que consideramos “los balseros de Cuba” o lo que los haitianos han hecho por años, que han comenzado a aparecer en las islas de habla holandesa: Aruba, Curazao y Bonaire. Conocemos el caso de un hombre que se ahogó solo en una embarcación hace dos años, pero este es el primer incidente a gran escala que podemos llegar a comparar con lo que sucede en el Océano Índico, por ejemplo, y representa gran preocupación para nosotros”, expresó Joel Millman, el portavoz de la OIM

Millman aseguró que para la Organización era difícil reunir estadísticas sobre incidentes mortales de migrantes venezolanos, ya que, a diferencia de los caribeños, estos pueden viajar más “libremente”.

“En la mayoría de la región andina las personas pueden viajar sin visa, y no viajan en rutas clandestinas como podemos ver con los dominicanos, cubanos o haitianos en la región, ellos no están pasando por zonas de riesgo como el Darién, donde hemos visto muertes de los migrantes caribeños”, dijo.

Agregó que, aunque no existen estadísticas oficiales recientes de la OIM, reconocen que los números de migrantes venezolanos continúan aumentando a lo largo de Sudamérica, en países como Colombia, Argentina, Brasil, Chile, Perú y Ecuador.

Recientemente durante su visita a Colombia, el Secretario General de la ONU António Guterres ofreció al país la ayuda de la ONU en su esfuerzo humanitario para recibir a los más de 550.000 venezolanos que han llegado a sus fronteras para quedarse.