Loiola XXI

Lugar de encuentro abierto a seguidor@s de S. Ignacio de Loyola esperando construir un mundo mejor


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Yemen: energía solar y distribución de agua potable. Resultados y perspectivas.

La energía solar provee un oasis de agua potable para miles de yemeníes

Mohamed Nasser
Tienda de paneles solares en Yemen.

12 Julio 2018

El proyecto de la agencia de la ONU para las migraciones es un método alternativo que combina el poder del sol, una fuente de energía renovable abundante en Yemen, con la necesidad de abastecer de agua potable a un país que ha vivido un brote de cólera recientemente debido al uso de aguas insalubres.

La Organización Internacional para las Migraciones ha traspasado esta semana al Gobierno de Yemen  un proyecto de energía solar que está ayudando a suministrar aproximadamente un millón de litros de agua diariamente a 55.000 personas en un país que enfrenta escasez de este elemento.

Hace dos semanas, la energía generada por los 940 paneles solares, instalados en tres escuelas en Amanat Al Asimah en las gobernaciones de Saná, comenzó a bombear agua a los residentes de los barrios de Shu’aub, Al Madinah Al, y Sho’ob.

Yemen es un país donde el 90 por ciento de la población no tiene acceso a suficiente agua. Por ese motivo, muchas personas se ven obligadas a utilizar fuentes de agua inseguras, lo que ha contribuido al reciente brote de cólera.

El proyecto tiene como objetivo proporcionar a las comunidades afectadas por el conflicto métodos alternativos de acceso al agua potable.

Viento, sol y agua 

OCHA/Giles Clarke

La energía renovable, recogida a través de paneles solares, impulsa bombas de agua que se encuentran en pozos profundos y sistemas de suministro. Este método reduce la dependencia y los altos costos recurrentes del uso de combustibles. Se estima que anualmente se ahorrarán 150.000 litros de diesel y 500 toneladas de emisiones de carbono gracias  a este sistema de agua menos dañino para el medio ambiente en la capital de Yemen.

El proyecto proporciona  agua  en lugares donde el suministro y los precios del combustible y otros productos básicos se ven muy afectados por el conflicto en curso y son, en el mejor de los casos, erráticos.

Giles Clarke/OCHA

Proyecto a largo plazo

Hamoud Obad, Gobernador de Saná, y Abdalah Al Hadi, el Viceministro de la Autoridad de Agua y Saneamiento, se unieron a Stefano Pes, Jefe de Emergencia, Transición y Recuperación de la OIM en Yemen en la ceremonia oficial el martes en Saná.

Esta iniciativa cuenta con el respaldo de la Oficina de Asistencia para Desastres en el Extranjero (OFDA) de los Estados Unidos y el Gobierno de Alemania. La OIM planea expandir el proyecto a lo largo de Yemen para contribuir a la solarización sostenible en un país destrozado por la guerra.

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Yemen: los niños y la guerra

Tres de cada cuatro niños de Sudán del Sur no conocen otra cosa que la guerra

UNICEF/Sebastian Rich
Dos niños liberados por grupos armados en Sudán del Sur en Yambio.

8 Julio 2018

Desde 2013, 2,6 millones de bebés han nacido en medio en la guerra y 300.000 niños están al borde de la muerte por desnutrición, reveló el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

“A medida que Sudán del Sur cumple siete años, una guerra aparentemente interminable continúa devastando las vidas de millones de niños”, dijo Henrietta H. Fore, directora ejecutiva de UNICEF que visitó Juba, Ganiyel y Bentiu a principios de este año.

El conflicto y el subdesarrollo han plagado el área durante décadas, dejando a sus niños sin educación, desnutridos y vulnerables a las enfermedades, el abuso y la explotación.

“Las partes del conflicto pueden y deben hacer más para recuperar la paz”, dijo Fore, “los niños de Sudán del Sur merecen algo mejor”.

A pesar de que 800 niños han sido liberados de los grupos armados desde el comienzo del año, se estima que otros 19.000 continúan sirviendo como combatientes, trabajadores y mensajeros y sufriendo abuso sexual.

Preocupantes cifras

La proporción de personas que no saben de dónde vendrá su próxima comida pasó del 35% en 2014 a casi el 60% en la actualidad, con algunas zonas del país a un paso de la hambruna, especialmente durante la temporada de escasez.

Las tasas de malnutrición están en niveles críticos, ya que más de un millón de niños están desnutridos, y de ellos 300.000 están al borde de la muerte.

Dado que una de cada tres escuelas fue destruida, ocupada o cerrada desde 2013, el conflicto también ha dejado a unos dos millones de niños sin educación. Actualmente Sudán del Sur ltiene la mayor cantidad de niños no escolarizados en el mundo.

Además, los esfuerzos para ayudar a quienes más lo necesitan se ven obstaculizados.

Desde que estalló la guerra, más de 100 trabajadores humanitarios han muerto, incluido un conductor de UNICEF la semana pasada.

Hacia la paz

La firma de un alto el fuego permanente entre las dos principales partes enfrentadas en Jartum el mes pasado fue un paso positivo, ofreciendo un destello de esperanza en lo que ha sido un proceso de paz incierto.

“Ahora contamos con el liderazgo y los comandantes para respetarlo y al mismo tiempo garantizar que los trabajadores humanitarios tengan acceso sin restricciones a quienes lo necesitan”, dijo Fore.

La jefa de UNICEF recordó que Sudán del Sur fue el primer país que visitó desde que asumió su cargo.

“Vi por mí mismo lo perjudicados que han sido los niños con la guerra. Simplemente no pueden soportar más”, concluyó.

 


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Yemen; hasta cuándo el sufrimiento de la población?

No hay justificación para la carnicería que se vive en Yemen

UNICEF/Ahmed Abdulhaleem
Niños yemeníes desplazados por el conflicto en Aden.

3 Julio 2018

Once millones de niños, un número mayor que la población entera de Suiza, necesitan ayuda. Los servicios sociales apenas funcionan, la economía está en ruinas, los precios se dispararon, los hospitales están destruidos y las escuelas ahora son refugios o propiedad de grupos armados. La responsable  de UNICEF describe el sufrimiento de los yemeníes, después de una misión a ese país.

“Sin paz no podemos ayudar a los niños ni a la gente que lo necesita, ni tampoco podrán regresar sus medios de vida”, dijo Henrietta Fore, la directora ejecutiva del Fondo de la ONU para la Infancia, al final de su visita de cuatro días a las ciudades de Aden y Sana’a, en Yemen.

Casi 10.000 personas han muerto desde que una coalición militar liderada por Arabia Saudita comenzó a luchar en Yemen para restaurar el poder del gobierno internacionalmente reconocido luego que los rebeldes hutíes tomaran control de Sana’a en 2015.

Al menos 2200 niños han muerto y 3400 han sido heridos, asegura UNICEF, con el temor de que los verdaderos números puedan ser más altos.

“Hemos estado muy preocupados por el colapso de dos sistemas: uno es el de salud, y el otro es el  educativo. Cuando vas a Yemen, te encuentras con funcionarios que dicen que esos sistemas en realidad están derrumbados”, contó Fore.

Los hospitales han sido dañados, las escuelas se han convertido en refugios o han sido tomadas por grupos armados. A los médicos, las enfermeras y parteras no se les ha pagado desde hace dos años, pero aún van a trabajar por la epidemia de cólera. Los docentes tampoco reciben su sueldo, la mitad de las escuelas están cerradas y hay jóvenes viviendo en la calle. Unas 1500 instituciones han sido dañadas en ataques aéreos y bombardeos en los últimos tres años.

“Hay 22 millones de personas necesitadas, se trata de un número extraordinario, 11 millones de esas personas son niños, un número mayor que la población entera de Suiza. El 80% de las personas están por debajo del nivel de pobreza, tenemos 8,4 millones que están al borde de la hambruna y un niño muere cada diez minutos”, expresó la directora de UNICEF.

UNICEF
La directora ejecutiva de UNICEF, Henrietta Fore, visita a pequeños que reciben tratamiento por malnutrición en Sana’a, Yemen.

La crítica situación

Unas 5000 familias han huido de sus hogares en Hodeida en las últimas dos semanas, donde ahora se concentran los combates entre la coalición y los rebeldes. Tiendas, panaderías y restaurantes en la ciudad están en gran parte cerrados, lo que limita la disponibilidad de suministros en el mercado.

Fore dijo que las cosas están empeorando: “Hay una grave escasez de agua, no hay electricidad disponible en la mayor parte de la ciudad, los precios de todos los productos básicos están más altos: granos y cereales, aceite, combustible para cocinar. Estamos viendo que al menos 250.000 artículos médicos para mujeres y niños se necesitan urgentemente. Uno de cada cuatro niños padece desnutrición aguda, los casos de cólera van en aumento, y la escalada de violencia significa que muchas de las calles están siendo destruidas. Esto afecta el suministro de agua y la electricidad”, comentó.

UNICEF ha estado pagando incentivos a los trabajadores de la salud en los hospitales. El Fondo expresó que también le gustaría hacer más en el sistema educativo para tratar de que la escuela continúe, ya que muchos maestros han huido de la violencia y ya no viven en la comunidad.

“El pago de alguna manera a los trabajadores de la salud, los educadores y trabajadores de saneamiento marcan una gran diferencia, y esta transferencia de efectivo significa mucho. Tenemos que hacer más de eso”, explicó la jefa de UNICEF.

Junto con el Banco Mundial, UNICEF realiza un programa de transferencia de dinero en efectivo para las familias más pobres, apoyando a unos nueve millones de personas. Se trata de un pago de 40 dólares cada tres meses.

UNICEF
La directora ejecutiva de UNICEF, Henrietta Fore, comparte con niños en un centro médico de Aden, Yemen.

Los peligros que enfrentan los niños

Además de sufrir en medio de la guerra, los niños son susceptibles de  ser reclutados como soldados o ser víctimas de la trata de personas.

“Yemen siempre hay sido un punto de tránsito, los niños están siendo secuestrados para enlistarlos como soldados, mientras las niñas lo son para casarlas. El matrimonio infantil continúa en aumento. Con tanta pobreza las familias están entregando a sus hijos porque no tienen con qué darles de comer”, expresó.

La directora de UNICEF  dijo haber sido testigo además de la epidemia de cólera, y ver personas que aún continúan ingresando a los hospitales, tanto adultos mayores como jóvenes y niños: “Esto puede matar a un niño y la mortalidad de los menores de cinco años continúa siendo muy alta, estamos muy preocupados”.

Para Fore, a pesar de todo el esfuerzo de UNICEF en el terreno, se necesita una solución política urgente al conflicto para poder proteger a los pequeños.

 


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Yemen: serán posibles nuevas negociaciones de paz?

La ONU abre la puerta a nuevas conversaciones de paz en Yemen

OCHA/Giles Clarke
Vehículos esperando en fila para pasar sobre un puente dañado por un ataque aéreo en 2016. La carretera es una de las cuatro que unen Hodeida (Al Hudayda) con el resto del país.

29 Junio 2018

El enviado especial del Secretario General de las Naciones Unidas para ese país confía en poder volver a entablar próximamente negociaciones de paz entre las partes enfrentadas en el país árabe .

Martin Griffiths ha anunciado en una entrevista exclusiva con Noticias ONU que durante los últimos días se había reunido con el presidente Abd-Rabbu Mansour Hadi en la ciudad de Adén, situada al sur del país, y en Muscat, la capital de Oman, con Mohammed Abdul-Salam, el interlocutor de grupo rebelde Houthi enfrentado a las fuerzas gubernamentales.

Ambas partes le manifestaron su disposición de volver a la mesa de negociaciones.

“Creo que ya es hora de que eso ocurra ya que han pasado dos años desde las últimas conversaciones. Creo que el pueblo de Yemen espera que ocurra tan pronto como sea posible ya que mi responsabilidad principal es llevar las negociaciones para finalizar la guerra”, aseguró.

Para el enviado, la situación en la ciudad portuaria de Hodeida “es una cuestión extraordinaria e importante, pero no lo es más que la cuestión de una solución política global”.

Y añade que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas “está de acuerdo” con la ONU en que “no hay una solución militar al conflicto en Yemen, sólo política, por lo que se necesita reunir a las partes en un futuro próximo”.

Sin embargo, Griffiths se mostró cauto en relación con establecer un posible calendario de las negociaciones.

“Creo que es demasiado pronto para hablar de un calendario para la conclusión de las negociaciones, pero no creo que sea demasiado pronto para hablar de uno para comenzarlas. Me gustaría reunir a las partes en las próximas semanas a más tardar, y creo que la próxima semana vamos a tener información exclusiva sobre ello. Espero que el Consejo de Seguridad de la ONU se reúna la semana que viene y les presentemos un plan sobre cómo retomar las conversaciones”, declaró.

El enviado del Secretario General destacó que gracias a las conversaciones mantenidas por las Naciones Unidas con ambos bandos se ha eludido una escalada de enfriamientos en el puerto y la ciudad de Hodeida.

En este sentido, dijo: “Supongo que el hecho de que hasta ahora no se haya producido ningún ataque importante contra Hodeida es algo que se puede atribuir a las conversaciones que hemos mantenido con las partes. Ha habido combates alrededor del aeropuerto, como saben, pero el puerto de la ciudad no ha sufrido grandes hostilidades hasta ahora”.

El segundo logro es que los dirigentes Houthis ofrecieron a las Naciones Unidas la posibilidad de desempeñar un papel de liderazgo en la gestión del puerto de Hodeida, si se producía un cese al fuego en toda la provincia.

Y el tercer avance es continuar buscando un acuerdo con las partes para evitar por completo cualquier ataque contra Hodeida.

Asimismo, destacó que el principal obstáculo para construir un proceso de paz son los acontecimientos en el campo de batalla.

“Tal y como dije en el Consejo de Seguridad en abril, es la guerra la que nos impedirá reunir a las partes si no tenemos suerte. Por ese motivo llamamos a las partes a rebajar la violencia como parte de sus negociaciones, creo que ese es el principal obstáculo”.

Otro desafío es asegurar que la totalidad de Yemen sea devuelta a un estado con un gobierno civil. Se estima que hay hasta un millón de combatientes luchando en varias milicias y otras fuerzas armadas. El objetivo del proceso de paz, que Griffith espera poder comenzar en un futuro próximo, es devolver al estado de Yemen un nuevo gobierno de unidad nacional, con una concentración de fuerzas que se considera normal en todos los demás países.

Identificar las necesidades prioritarias para el desarme, la desmovilización y la reintegración de las fuerzas creo que va a ser una tarea enorme, pero sé que es una prioridad para la población de Yemen que clama por la paz”, concluyó.


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Yemen: la ONU ante la peor crisis humanitaria mundial.

En medio de los bombardeos, la ONU apresura la ayuda en la ciudad yemení de Al Hudaydah

OCHA/Giles Clarke
Coches y camiones esperan para pasar sobre el puente Hajjah, en Al Hudayda, Yemen, que fue destruido por el conflicto.

14 Junio 2018

A medida que la ciudad portuaria de Al Hudaydah sigue siendo objeto de los ataques de la coalición liderada por Arabia Saudita, para expulsar a los rebeldes hutíes que la controlan, las Naciones Unidas se apresuran a asistir a miles de familias vulnerables en un país que vive ya la peor crisis humanitaria mundial.

“Docenas de miembros del personal de la ONU en la ciudad ayudan a entregar comida, agua y servicios sanitarios”, indico Lise Grande, coordinadora de Asuntos Humanitarios para el país. “Estimamos que cerca de 600.000 civiles se encuentra en la ciudad, muchos de los cuales dependen de la asistencia para sobrevivir”.

De acuerdo con los informes, el asalto al punto de entrada de las importaciones de comida del país comenzó el miércoles, después de que fracasaran los esfuerzos diplomáticos para prevenir que las fuerzas del Gobierno yemení y sus aliados lanzaran la ofensiva.

“Durante semanas, nuestros socios humanitarios se han estado preparando para hacer frente a un posible asalto. Las agencias han predispuesto 63.000 toneladas métricas de comida, cientos de miles de kits de emergencia, suplementos nutricionales, agua y combustible. Se han enviado quipos médicos y se han establecido puestos para servicios humanitarios”.

Durante semanas, nuestros socios humanitarios se han estado preparando para hacer frente a un posible asalto.

“Ayer, incluso cuando la ciudad se veía disparada y bombardeada, una nave contratada por las Naciones Unidas atracó en el puerto de Al Hudaydah y descargó miles de toneladas métricas de comida. Otros dos buques se preparan para hacer lo mismo”.

El jueves, se distribuyeron paquetes de emergencia con comida y suplementos higiénicos para los civiles desplazados por el conflicto en el sur de la ciudad.

Las agencias humanitarias ya cuentan con programas de ayuda en la ciudad. Cada día, se reparten 50.000 litros de agua potable y los equipos médicos han ayudado a poner fin a la propagación del cólera y otras enfermedades mortales.

“De acuerdo con el derecho internacional humanitario, las partes de un conflicto están obligadas a hacer todo lo posible para proteger a los civiles y garantizar que tienen acceso a la ayuda que necesitan para sobrevivir”, señaló Grande.

Las Naciones Unidas solicitan 3000 millones para el Plan de Respuesta2018 que ayuda a 22,2 millones de personas necesitadas en Yemen, donde se vive la peor crisis humanitaria mundial. Hasta la fecha, se han recibido 1500 millones, la mitad de los recursos.

El Consejo de Seguridad espera reunirse a puerta cerrada el jueves para abordar la situación en Yemen.


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Yemen: problemas para la entrega de la ayuda humanitaria

La ayuda humanitaria está en jaque en Yemen

OCHA/Ahmed ben Lassoued
Dos niños de ocho y diez años que no se conocen comparten una cama en un centro de tratamiento para el cólera en Sana’a, Yemen.

25 Mayo 2018

El personal humanitario en el país árabe sufre acoso y los programas de ayuda están expuestos a interferencias, según la ONU, que ha hecho un llamamiento al Gobierno para que levante las restricciones y garantice el acceso de la asistencia como había hecho en el pasado.

El coordinador de ayuda humanitaria de las Naciones Unidas, Mark Lowcock, ha denunciado este jueves que “la escalada del conflicto” en Yemen durante las últimas semanas ha empeorado las condiciones de vida en el país. Más de 22 millones de personas precisan de ayuda de emergencia .

El aumento de las restricciones a la acción humanitaria y  la reducción de las importaciones comerciales básicas se suman a la grave inseguridad alimentaria y un posible resurgimiento de enfermedades como el cólera y la diarrea.

En la actualidad casi 8,5 millones de yemeníes no tienen suficientes alimentos y corren el riesgo de morir de hambre. Otros 10 millones de personas estarán en las mismas condiciones a final de año si no mejoran las condiciones de asistencia. Además, uno de cada cuatro niños no asiste a la escuela, arriesgándose a ser reclutados por grupos armados.

Emperora la situación del personal humanitario

“Se está deteniendo e intimidando al personal humanitario y se están demorando y denegando los visados. Se está interfiriendo en los programas y misiones de una manera que contradice los principios humanitarios”, destacó Lowcock que llamó al Gobierno a levantar las restricciones.

Denunció la disminución de las importaciones de alimentos, especialmente la de víveres a través de los puertos del mar Rojo, y la presión sobre la moneda y la crisis de liquidez del sistema bancario yemení que hacen que las importaciones sean menos viables para los empresarios.

“La confianza entre las compañías navieras comerciales se ha erosionado debido a las demoras, incluso como resultado de las inspecciones llevadas a cabo por la coalición liderada por Arabia Saudita después de que estos barcos hayan sido autorizados por el Mecanismo de Verificación e Inspección de las Naciones Unidas”, destacó.

El Mecanismo (UNVIM, por sus siglas en inglés) se estableció para facilitar el transporte marítimo comercial dentro y fuera de los puertos yemeníes, con el fin de gestionar las autorizaciones de aduanas y coordinar la inspección de la carga en los puertos de Hudaydah, Saleef y Ras Isa.

Lowcock aplaudió que se haya abierto un puente aéreo médico de Sana’a a Arabia Saudí y Egipto para transportar a los pacientes con enfermedades que no pueden ser tratadas en Yemen.

El responsable de la ayuda humanitaria exhortó a todas las partes en el conflicto a respetar sus obligaciones en virtud del derecho internacional humanitario y garantizar la protección de civiles a toda costa


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Guerra en el Yemen: nuevos desplazamientos.

Yemen: Nueva e intensa ofensiva desplaza a decenas de miles de civiles de Hudaida

© AI

La población civil yemení intenta a duras penas sobrevivir a los intensos ataques terrestres y aéreos de la encarnizada batalla que se libra para arrebatar las gobernaciones costeras occidentales al grupo armado huzí, y lo peor está todavía por llegar, ha advertido Amnistía Internacional tras realizar una investigación de campo en el sur del país.

La organización entrevistó a 34 civiles que habían llegado a Adén, desplazados por los enfrentamientos de varias localidades de la gobernación de Hudaida entre enero y principios de mayo. Hablaron de terribles bombardeos con morteros, ataques aéreos, minas terrestres y otros peligros surgidos con la nueva ofensiva con que, apoyadas por tropas terrestres y ayuda aérea de la coalición dirigida por Arabia Saudí, la fuerzas leales al gobierno yemení reconocido internacionalmente intentan derrotar a las fuerza huzíes.

El impacto humano de esta nueva ofensiva militar sobre las zonas costeras del oeste de Yemen se advierte claramente en los angustiosos relatos de las personas civiles desplazadas por el conflicto. Es un vislumbre de lo que podría estar gestándose a una escala mayor si los combates invaden la populosa ciudad portuaria de Hudaida”, ha señalado Rawya Rageh, asesora general de Amnistía Internacional sobre respuesta a las crisis.

“Nos preocupa mucho que parezcan estar llevándose a cabo ataques indiscriminados y otras violaciones del derecho internacional humanitario. Todas las partes tienen la obligación de hacer cuanto puedan para proteger a la población civil. Están poniendo en peligro la vida y el sustento de centenares de miles de personas más.”

La vida en el campo de batalla

Desde que comenzó la ofensiva, en diciembre de 2017, muchas de las personas desplazadas del sur de la gobernación de Hudaida han explicado que pasaban noches enteras sin dormir y angustiosos días sin moverse de sus casas a causa de los bombardeos.

Civiles de Zabid, A Yarrahi, Hays y Al Jawjah –localidades situadas a entre 100 y 150 kilómetros de la ciudad y el puerto de Hudaida– contaron a Amnistía Internacional cómo, al igual que muchas personas más, habían huido a Adén, en el sur del país, al intensificarse los combates. Algunas de las personas entrevistadas lloraban al hablar de familiares y seres queridos muertos en el conflicto.

Mientras ambos bandos libraban encarnizados combates, toda suerte de municiones, balas y metralla arrasaban las viviendas civiles, y los ataques aéreos de la coalición dirigida por Arabia Saudí mataban y herían también a civiles.

No fuimos por los bombardeos y la guerra a nuestro alrededor. Disparaban morteros por encima de nuestras cabezas. Todos los días moría gente, todos los días veíamos a nuestro alrededor cuerpos que habían saltado por los aíres hechos pedazos. ¿Acaso podemos quedarnos allí? Teníamos que irnos para escapar vivos. No podíamos vivir con ese peligro“, contó a Amnistía Internacional Hassan, pescador de 26 años desplazado del pueblo de Qataba, en Al Jawjah.

Incluso tras haber escapado de los combates, algunas personas civiles continuaban recibiendo terribles noticias de seres queridos a los que habían matado o herido en sus localidades.

Una mujer de Qataba había conseguido escapar y refugiarse en Fuqum, a las afueras de Adén, pero algunos miembros de su familia no habían tenido tanta suerte. Dijo a Amnistía Internacional que un familiar que se había quedado en Qataba le había dado la noticia de que un sobrino suyo de siete años había muerto el 6 de mayo al caer una granada de mortero u otro proyectil en una tienda donde había ido a comprar comida. El niño y su padre no se habían marchado para huir de los combates porque no tenían medios para pagarse el viaje.

El éxodo desde la costa occidental

La población civil desplazada describía un éxodo, que se había producido al intensificarse los combates. Según las Naciones Unidas, los enfrentamientos a lo largo de la costa occidental de Yemen han desplazado en los últimos meses a alrededor de 100.000 personas, en su mayoría de la gobernación de Hudaida.

La huida había sido costosa. La gran mayoría de las personas con las que Amnistía Internacional habló dijeron que para pagarse el viaje habían tenido que vender bienes de valor, como anillos de boda, títulos de propiedad y ganado. 

Pagaban para marcharse en autobuses o camiones privados, que les costaban una media de 10.000 riyales (alrededor de 30 dólares estadounidenses al tipo de conversión utilizado en los territorios controlados por los huzíes) por persona, una pequeña fortuna en la economía local, dado que los enfrentamientos han obligado a muchas personas a dejar de trabajar. Había casos de familias grandes que habían pagado hasta 150.000 riyales (480 dólares) para huir.

Las carreteras minadas, los puestos de control huzíes y otros peligros del camino habían hecho que, para algunas personas, lo que tenía que haber sido un trayecto por carretera de seis horas por término medio hasta Adén se hubiera convertido en una experiencia horrible de hasta tres días de duración.

Algunos autobuses que llevaban a civiles que huían habían saltado por los aíres a causa de minas terrestres y otros explosivos colocados por los huzíes para impedir el avance de las fuerzas del gobierno, y dos personas dijeron que habían visto partes de cuerpos humanos a lo largo del camino. Un campesino entrevistado en un hospital donde estaban atendiendo a su hija en cuidados intensivos contó que, cuando huía con sus ocho hijos y otros familiares en la primera semana de mayo, el vehículo en el que viajaban habían pasado por encima de una mina terrestre que había herido de gravedad a su hija de 13 años y matado a la abuela de su esposa. Las minas terrestres con armas de efecto intrínsecamente indiscriminado y están prohibidas por el derecho internacional.

Una mujer dijo que, nada más llegar a Adén, había sufrido un aborto debido, creía, al miedo y el agotamiento del viaje.

Una mujer de Qataba de 25 años dijo que estaba tan aterrorizada que fue casi todo el viaje con los ojos tapados y que en el último tramo estuvo más de 13 horas sin dar de mamar a su bebé:

“Fue un viaje de verdad difícil. Por Dios que sufrimos. Había cohetes volando por encima de nosotros. Nos paraba alguien y decía que había proyectiles, y luego nos paraba alguien más y decía que había minas terrestres, así que no hacíamos más gritar Estuvimos todo el camino, desde que salimos hasta que llegamos, gritando y llorando. Vimos cuerpos muertos y vimos otros que estaban hechos pedazos. No fuimos sin pensar si sobreviviríamos. Pensábamos que seguramente moriríamos [pero] al final lo que esperábamos era morir de pasar por lo que pasamos.”

Había conseguido llevar consigo a sus dos hijas, de nueve meses y cuatro años, pero con el caos de los enfrentamientos había dejado a su madre y a su hijo, de siete años, en Qataba.

Varias personas dijeron a Amnistía Internacional que habían intentado salir de la gobernación de Hudaida hasta tres veces antes de conseguirlo por fin. Al parecer, las fuerzas huzíes tachaban a algunas personas de “terroristas” si abandonaban su localidad, y en otros casos las personas entrevistadas dijeron que sabían que los huzíes obligaban a los autobuses llenos de civiles que huían a regresar.

Algunas habían estado meses esperando a que los enfrentamientos perdieran intensidad, hasta que a finales de abril o principios de mayo, habían decidido al final marcharse. Una mujer de Hays contó a Amnistía Internacional:

Esperábamos que la guerra terminara, pero no hizo más que ir a peor. Los bombardeos se intensificaron. Se volvieron aleatorios. Las balas caían de todas las maneras ,entre las casas, al azar. Procurábamos esconder a los niños junto a la pared. […] Escondíamos a mi madre y a los niños debajo de las camas. Los niños lloraban. Ni siquiera de noche podíamos dormir.”

Algunas de las personas desplazadas se han esparcido por partes relativamente más seguras de la gobernación de Hudaida. Otras han viajado a distintas gobernaciones del sur, incluidas Adén, Lahj y Abyan, así como hacia el este, a Hadramawt y Mahra, que están al otro lado del país.

A falta de campos oficiales para población internamente desplazada, gran parte de las personas entrevistadas por Amnistía Internacional en Adén han buscado alojamiento provisional en lugares precarios, como edificios en construcción o estructuras semiderruidas que sufrieron graves daños en anteriores combates entre los huzíes y las fuerzas del gobierno librados en Adén en 2015. Hay abundantes recordatorios de ese conflicto anterior, desde edificios demolidos hasta letreros que advierten de la presencia de minas terrestres en la zona

Violaciones del derecho internacional en campos de batalla cambiantes

Las personas desplazadas en las últimas semanas decían que los campos de batalla cambian constantemente, a medida que las fuerzas del gobierno y huzíes toman el control de las distintas zonas.

La población civil atrapada en medio está expuesta a sufrir diversas violaciones del derecho internacional humanitario cometidas por ambos bandos. 

Los combatientes huzíes han disparado reiteradamente morteros, que es bien sabido que son armas poco precisas, contra zonas civiles pobladas. Según un hombre de Hays, el 25 de marzo cayó en el patio de un hospital un proyectil de mortero que hirió a su hijo de 13 años y mató a un farmacéutico y a un enfermero. El uso de morteros en las inmediaciones de concentraciones civiles viola la prohibición de los ataques indiscriminados.

Las fuerzas huzíes han puesto además en peligro a civiles al destacar tropas y vehículos en barrios civiles. Al parecer, también han minado carreteras e impedido por otros medios la marcha de la población civil, y en otros casos han expulsado a personas de sus hogares en zonas recién arrebatadas al gobierno.

Una mujer de Al Yarrahi contó a Amnistía Internacional cómo las fuerzas huzíes habían reclutado a la fuerza a niños y hombres civiles, incluido un hermano suyo de 13 años.

Personas supervivientes contaron también que los ataques aéreos de la coalición dirigida por Arabia Saudí habían matado a civiles, lo que les habían hecho temer constantemente por su vida. Civiles desplazados describieron cómo habían resultado muertos tres civiles en dos ataques aéreos ocurridos en Zabid y Al Yarrahi en enero.

“Los sectores más vulnerables de la sociedad civil son los que más sufren las consecuencias de esta nueva ofensiva de la guerra de Yemen. Todos los bandos deben cumplir el derecho internacional humanitario, lo que incluye tomar todas las precauciones posibles para reducir al mínimo las víctimas civiles y la destrucción de viviendas e infraestructuras civiles”, ha afirmado Rawya Rageh.

“La población civil que huye del terror ha informado de diversas violaciones del derecho internacional humanitario. Instamos a todos los bandos a que hagan cumplir estrictamente el derecho internacional humanitario e impidan que sus fuerzas pongan temerariamente en peligro a la población civil.”