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Nicaragua: ONU ordena el cese de la represión por cuestiones de derechos humanos.

Nicaragua debe poner fin a la represión de los derechos humanos

Articulo 66
Protesta estudiantil en Managua, Nicaragua, el pasado mes de julio.

22 Noviembre 2018

Un grupo de relatores denunció que varios defensores nicaraguenses han sido víctimas de campañas de intimidación, difamación y represalias por cooperar con las Naciones Unidas y la Organización de los Estados Americanos en el contexto de la crisis actual.

Varios expertos en Derechos Humanos de la ONU instaron al Gobierno de Nicaragua a que ponga fin de inmediato a la represión y las represalias contra quienes se muestran en contra de las acciones del Gobierno y cooperan con la ONU, entre ellos los defensores de los derechos humanos, los periodistas y los manifestantes pacíficos.

Los relatores aseguraron en un comunicado publicado este jueves que, desde abril del 2018, la represión y la violencia han causado la muerte de más de 300 personas en Nicaragua, mientras que otras 2.000 han resultado heridas.

Según los expertos la crisis comenzó con la represión policial de las protestas sociales, y para mediados de junio ya había comenzado un período de “limpieza”, con grupos armados progubernamentales actuando con impunidad contra quienes expresaban su desacuerdo.

“Los manifestantes, defensores y defensoras de derechos humanos y otras personas que han criticado al Gobierno han sido perseguidos, amenazados y criminalizados”, dijeron los expertos, que señalaron haber recibido testimonios de manifestantes y defensores y defensoras de derechos humanos de que habían sido víctimas de represalias por cooperar con las Naciones Unidas y la Organización de los Estados Americanos en el contexto de la crisis actual.

Los manifestantes, defensores y defensoras de derechos humanos y otras personas que han criticado al Gobierno han sido perseguidos, amenazados y criminalizados.

“Condenamos en los términos más enérgicos posibles la supuesta detención arbitraria de decenas de personas y el hecho de que algunas de ellas parecen enfrentarse a falsas acusaciones de terrorismo. Nos preocupa enormemente que muchos de ellos y ellas denuncien haber sido sometidos a torturas y tratos degradantes durante su detención“, declararon los relatores y también instaron a las autoridades nicaragüenses a que velen por que los detenidos sean juzgados con las debidas garantías, de conformidad con las normas internacionales.

Los relatores expresaron también su profunda preocupación por las violaciones de los derechos humanos supuestamente cometidas contra las defensoras de los derechos humanos. “Las defensoras se enfrentan a riesgos específicos, tales como actos de violencia sexual. Hemos recibido una denuncia de una defensora de los derechos humanos que fue golpeada y violada por un policía mientras estaba recluida en la prisión de El Chipote, pero tememos que éste sea sólo uno de los muchos casos de ese tipo”, dijeron.

Agregaron que están preocupados por las informaciones sobre campañas de intimidación y difamación contra los defensores y defensoras de los derechos humanos. “Nos preocupa seriamente que algunos defensores y defensoras de derechos humanos estén bajo continua vigilancia policial y paramilitar y que algunos hayan recibido amenazas de muerte anónimas contra ellos y sus familias”.

Según el comunicado, algunos de los nombres y direcciones de los defensores y defensoras de derechos humanos han sido publicados en Internet, donde han sido acusados de ser enemigos de la patria, del Gobierno o de ser responsables de financiar un golpe de Estado. “Se trata de un flagrante intento de disuadir a la gente de defender los derechos humanos, y atemorizar a quienes hablan en contra del Gobierno y someterlos en silencio”.

Los relatores piden al Gobierno de Nicaragua que inicie urgentemente conversaciones inclusivas con todas las partes interesadas y que respete plenamente sus obligaciones internacionales en materia de derechos humanos.

*Los expertos de la ONU: Sr. Michel Forst, Relator Especial sobre la situación de los defensores de los derechos humanos; Sr. Clement Nyaletsossi Voule, Relator Especial sobre el derecho a la libertad de reunión pacífica y de asociación; Sr. Seong-Phil Hong, Presidente-Relator del Grupo de Trabajo sobre la detención arbitraria; Prof. Joe Cannataci, Relator Especial sobre el derecho a la privacidad; Sra. Dubravka Šimonović, Relatora Especial sobre la violencia contra la mujer, sus causas y consecuencias; Sr. David Kaye, Relator Especial sobre la promoción y protección del derecho a la libertad de opinión y de expresión; Sra. Elizabeth Broderick, Sra. Alda Facio, Sra. Ivana RadačIć, Sra. Meskerem Geset Techane, Sra. Melissa Upreti, El Grupo de Trabajo sobre la cuestión de la discriminación contra la mujer en la legislación y en la práctica

Los Relatores Especiales de Naciones Unidas forman parte de los ‘Procedimientos Especiales’, el mayor órgano de expertos independientes en el sistema de la ONU para los Derechos Humanos, el cual reúne a los mecanismos de investigación y monitoreo establecidos por el Consejo de Derechos Humanos, con el fin de hacer frente a situaciones concretas en países o a cuestiones temáticas en todo el mundo. Los expertos de los procedimientos especiales trabajan de manera voluntaria; no son miembros del personal de las Naciones Unidas y no perciben ninguna remuneración por su trabajo como Relatores. Los relatores especiales son independientes de cualquier gobierno u organización y ejercen sus funciones a título individual.

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JMJ de Panamá. La crisis de Nicaragua y la JMJ de Panamá

Crisis en Nicaragua desafía peregrinaje a la JMJ de Panamá

Los preparativos para la Jornada Mundial de la Juventud ya se encuentran en la fase final, pero la inestabilidad política en Nicaragua será el primer desafío a superar para quienes deseen llegar a Panamá provenientes del sur de México, Guatemala y otros países limítrofes

El arzobispo José Domingo Ulloa

Pubblicato il 20/11/2018
Ultima modifica il 20/11/2018 alle ore 08:35
ANDRÉS BELTRAMO ÁLVAREZ
CIUDAD DEL VATICANO

 

La organización de la Jornada Mundial de la Juventud, prevista para enero próximo en Panamá, avanza a paso firme. Pero la crisis política y social que azota desde hace meses a Nicaragua, ha partido a Centroamérica en dos. El conflicto se encuentra justo en la ruta del peregrinaje que pensaban cubrir miles de jóvenes vía terrestre desde México, Guatemala, El Salvador y Honduras hasta la capital panameña. El Vaticano y los organizadores locales trabajan en opciones alternativas. En entrevista con el Vatican Insider, el arzobispo anfitrión (también de la visita papal), José Domingo Ulloa, habló sobre este y otros desafíos para la JMJ.

 

¿Cómo avanza la preparación de la jornada en Panamá?

En estos momentos ya está en su etapa final, después del proceso de planificación estamos ya en el momento de ir ejecutando todos los proyectos y preparándonos para recibir a los miles de jóvenes que, sabemos, se darán cita del 22 al 27 de enero de 2019 en esta gran fiesta de la juventud.

 

¿Qué expectativa tiene el Papa Francisco?

Hemos hablado con el Papa últimamente, él va con mucha ilusión, sabemos que es una jornada mundial pero la gran mayoría serán jóvenes latinoamericanos y una de las razones también, porque el Papa escogió Centroamérica, es porque será la gran oportunidad para que miles de jóvenes de las periferias geográficas y existenciales puedan tener un encuentro con él. Esto le ilusiona.

 

¿Cuántos jóvenes latinoamericanos estiman que llegarán?

Siendo muy cautelosos estimamos unos 150 mil latinoamericanos, podemos rebasar pero queremos ser prudentes en las cifras. Lo importante es que sabemos que existirá una representación numerosa de cada uno de estos países que en las otras jornadas han enviado apenas a grupos de 100 o 200 personas, ahora para Panamá incluso triplicarán esos números.

 

¿Cómo van las inscripciones?

Se ha dividido en varias fases. En la etapa de intención hemos registrado unos 210 mil jóvenes, luego tenemos una segunda parte que incluye rellenar sus documentos y ahí tenemos 130 mil, mientras los que ya han cancelado suman unos 40 mil.

 

¿Hasta qué fecha se podrán inscribir y qué deben hacer los jóvenes?

Digamos que para estas fechas ya la mayoría se ha decidido pero tenemos considerado que incluso hasta 15 días antes de la jornada se puedan inscribir. De todas maneras les recomendamos inscribirse con tiempo porque así se pueden beneficiar de un descuento en el aporte solicitado.

 

¿A cuánto asciende el aporte y qué incluye?

A unos 200 dólares toda la semana: seguro, comida, transporte y también la facilidad de poder estar en estos sitios especiales para quienes cuentan con su pase. Las diócesis que se inscriben a tiempo podemos ubicarlas en hospedajes sin ningún problema. Nuestra meta es que la gran mayoría de los jóvenes puedan tener la experiencia de familias de acogida, ya tenemos más de 110 mil espacios que están esperando con ansiedad a los jóvenes para compartir con ellos, enriquecerse de lo que el joven va a traerle, pero también que el joven pueda enriquecerse de la experiencia de fe y de país que le quieren ofrecer las familias panameñas.

 

¿El hospedaje será suficiente? ¿No tienen temor de verse desbordados?

La meta es llegar a 200 mil espacios con la disponibilidad de las familias y también prever otros ambientes, porque existen grupos que prefieren quedarse en gimnasios o en colegios. Esto ya lo hemos considerado, pero nos preparamos siempre a más para que todo joven asistente a esta gran fiesta pueda tener un lugar donde ser acogido, donde reciba todo el cariño que queremos expresar. En esta última etapa nuestro principal pensamiento es cómo poder tratar de mejor manera al peregrino que va a venir al encuentro mundial.

 

La inestabilidad política en Nicaragua llevó a cancelar los días previos a la jornada en ese país, como estaba previsto. Para los jóvenes que viajen desde el norte vía terrestre, ¿está asegurado el paso hasta Panamá?

Por ahora tenemos la esperanza que puedan pasar autobuses, de no ser posible eso estamos previendo otras alternativas como vuelos chárter, varias compañías ya están ofreciendo estos servicios. Pedimos a Dios que la situación de Centroamérica, sobre todo el paso de la frontera con Nicaragua sobre todo, pueda arreglarse para darle la oportunidad a miles de jóvenes que quieren viajar desde El Salvador, Guatemala o México, por ejemplo.

 

¿Ustedes como organizadores de la JMJ mantienen algún contacto con el gobierno de Nicaragua o es el gobierno de Panamá el responsable de eso?

El contacto es a nivel de gobiernos, a través del Secretariado Centroamericano (SICA); ahí se ha llevado no sólo el tema de Nicaragua sino el pedido de facilitar un paso más expedito en todas las fronteras de los diferentes países que se deben atravesar para llegar a Panamá. Con el aval de las parroquias, las arquidiócesis y del Estado panameño, poder facilitar a los peregrinos un paso más fácil sorteando la burocracia propia de todo paso de frontera.

 

En diferentes zonas de Centroamérica podrían presentarse problemas de seguridad para los autobuses, ¿han previsto esto?

La seguridad panameña ha entrado en contacto con la región para ver también esto, para asegurarse que los autobuses que vienen en peregrinación desde los distintos países puedan tener cierta protección en cada uno de sus límites. Esto es parte de un plan del gobierno de Panamá en contacto con las oras autoridades.

 

La seguridad es un asunto de imagen, no serían buenas para la región noticias de autobuses de peregrinos asaltados, por ejemplo…

Efectivamente, en esto hay disponibilidad de las cancillerías de cada uno de los países.

 

¿Qué van a encontrar en Panamá los jóvenes que no encontrarán en las otras JMJ?

Cada jornada es inédita, quiere ser el reflejo del caminar de la Iglesia. En esta ocasión van a encontrar una Iglesia centroamericana, porque no es sólo un país el organizador, es toda una región con una enorme diversidad. Encontrarán cosas muy sencillas, un pueblo muy acogedor y abierto, con una capacidad de manifestar sencillamente su fe, pero también hallarán una Iglesia que se ha puesto siempre al día.

 

¿Habrá un sello particular?

Los jóvenes podrán descubrir una Iglesia que vibra con este regalo que el Papa Francisco dio a la humanidad: la encíclica “Laudato Si”. Queremos que quienes participen de la jornada puedan ser también promotores del cuidado de la casa común, hemos estado preparándonos para ello en las catequesis que se darán a lo largo de esos días.

 

¿El Papa hará una parada antes o después de Panamá? ¿Irá a El Salvador?

Eso si no lo sabemos, hay que preguntarle a quien lleva su agenda. Lo importante es que el Papa llegará y se encontrará con esos miles de jóvenes, una manifestación de esta gran fiesta.


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Nicaragua y Venezuela acusadas de violaciones de derechos humanos.

Nicaragua derechos humanos violadosNicaragua derechos humanos violados  (AFP or licensors)

Denunciado en La Haya Daniel Ortega y Rosario Murillo por violaciones de DDHH

El presidente Daniel Ortega y su esposa y vicepresidenta Rosario Murillo fueron denunciados ante la Corte Penal Internacional, con sede en La Haya, Holanda, por las graves violaciones a los derechos humanos cometidos por su Gobierno en el curso de la actual crisis sociopolítica en el país

Patricia Ynestroza-Ciudad del Vaticano

Un grupo de nicaragüenses radicados en Estados Unidos, llamado American Fraternity, presentó la denuncia ante el tribunal, acusando a la pareja presidencial y a todas las demás personas que contribuyeron o perpetraron supuestos crímenes. Nora Sandigo, directora ejecutiva de la agrupación, informó que la demanda da cuenta de encarcelaciones ilegales, judicialización de hechos que no son crímenes o que no se han cometido, desapariciones, torturas y asesinatos, de acuerdo con un reporte del canal local 100% Noticias.

La activista expresó también su indignación por el asesinato de 29 niños en el marco de la crisis que vive Nicaragua desde el pasado mes de abril. “Esto es algo que no podemos permitir, no podemos quedarnos callados”, dijo y adelantó que la denuncia también será enviada al Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) en Ginebra, Suiza, para continuar con las acusaciones contra el Mandatario en el ámbito internacional y buscar así que haga justicia por la muerte de 535 nicaragüenses.

Siguen las detenciones arbitrarias

La Policía de Nicaragua capturó a dos jóvenes, una de ellas ya anteriormente detenida por protestar contra el Gobierno, cuando se manifestaban pacíficamente cerca de la cárcel donde está detenido su padre, denunciaron sus familiares. Se trata de Elsa Valle, quien estuvo presa entre julio y septiembre pasados tras participar en una protesta contra el presidente Daniel Ortega y su hermana adolescente.

Las jóvenes exponían un cartel con la fotografía de su padre, su arresto fue similar al de su papá en septiembre pasado, ya que éste fue capturado cuando cargaba un cartel con la imagen de su hija Elsa, en ese momento presa. Elsa Valle fue liberada en septiembre pasado y luego denunció haber sido obligada a abortar mientras estaba en prisión. Las jóvenes se encontraban en un área cercana a la parte trasera del Complejo Judicial de Managua con la esperanza de ver a su padre luego de dos meses sin contacto, y sin que este haya sido juzgado.

El sábado la policía detuvo al líder campesino Fredy Navas, organismos de derechos humanos han pedido al gobierno que dé informaciones sobre el lugar donde se encuentra detenido. Entraron por la fuerza en la casa, después de golpearlo se lo llevaron con rumbo desconocido.  Recientemente el líder había denunciado los actos criminales que había cometido la policía, contra el movimiento campesino. Sería el sexto campesino retenido por la policía: Víctor Díaz Medardo Mairena, Pedro Mena, Fredy Navas, Lener Fonseca.  Este último se opone a la construcción de un canal interoceánico por Nicaragua.

Concluyó la XXVI Cumbre Iberoamericana celebrada en Guatemala

En la XXVI Cumbre Iberoamericana celebrada en Guatemala, solamente Costa Rica habló sobre la situación de Nicaragua y Venezuela. Carlos Alvarado pidió que la comunidad internacional utilice “la diplomacia y el multilateralismo como herramientas válidas frente a los graves acontecimientos” en Nicaragua y criticó las “reiteradas violaciones a los derechos humanos” en Venezuela. Pero el costarricense fue el único jefe de Estado que citó esas crisis directamente en la sesión plenaria y sus declaraciones fueron contestadas en tonos tan moderados como firmes por los cancilleres de Venezuela, Jorge Arreaza, y de Nicaragua, Denis Moncada.


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Nicaragua; campaña en favor de presos políticos.

Nicaragua protestas Nicaragua protestas   (ANSA)

Nicaragua: Defensores de derechos humanos protestan por presos políticos

Un grupo de defensores de los derechos humanos y manifestantes de Nicaragua realizaron en Managua un plantón para exigir la libertad de cientos de “presos políticos”

Patricia Ynestroza-Ciudad del Vaticano

Los manifestantes eran en su mayoría integrantes del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), se plantaron junto al portón del Complejo Judicial de la capital, para demandar que sean liberados los 552 a 558 “presos políticos” que están en las cárceles de Nicaragua, según los organismos humanitarios.

El plantón se dio mientras los líderes campesinos Medardo Mairena y Pedro Mena, así como dos grupos de estudiantes universitarios, eran juzgados a puertas cerradas dentro del Complejo Judicial, situado en el norte de Managua. Un fuerte contingente de policías antimotines, superior en número, rodeó a los manifestantes, que respondieron con el grito “¡Protestar es un derecho, reprimir es un delito!”.

Libertad para los presos políticos

Aunque el plantón se desarrolló de forma pacífica, se produjo un momento de tensión cuando los agentes arrebataron un cartel a los activistas, lo que la presidenta de Cenidh, Vilma Núñez, calificó de “agresión” y “provocación” para echarles “presos”. Tras el incidente los manifestantes cantaron el himno de Nicaragua.

Los campesinos y estudiantes no son considerados presos políticos por el Gobierno sino “terroristas” y “golpistas”. Según un informe emitido este lunes por el Ministerio de Gobernación, existen 273 “terroristas” capturados en el marco de la crisis. Las cifras del Gobierno y de los organismos humanitarios también difieren en el número de muertos, ya que mientras los datos estatales informan de 199 víctimas, los defensores de derechos humanos estiman entre 325 y 528.

La oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh) y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) han responsabilizado al Gobierno de “más de 300 muertos”, así como de ejecuciones extrajudiciales, torturas, obstrucción a la atención médica, detenciones arbitrarias, secuestros y violencia sexual, entre otras violaciones a los Derechos Humanos.

El Gobierno propondrá una Ley de cultura de paz y reconciliación

Ayer, el Gobierno de Nicaragua anunció que prepara un proyecto de Ley sobre cultura de paz y reconciliación, en medio de la crisis. La vicepresidenta nicaragüense Rosario Murillo dijo a medios oficiales que esa propuesta del Ejecutivo será una política de Estado, una vez sea presentada, discutida y aprobada por la Asamblea Nacional (parlamento), donde el oficialismo tiene amplia mayoría.

Murillo, también primera dama del país, explicó que buscan crear, vía Ley, una cultura de paz y reconciliación en los 153 municipios de Nicaragua “de manera que todos nos convirtamos, de la mano de Dios, en constructores de paz”. El Ejecutivo no ofreció detalles sobre el contenido de esa propuesta ni cuándo será introducida ante la Primera Secretaría del parlamento.


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Nicaragua: numerosos pres@ políticos y brutal represión

2018.10.25 MARLEN CHOW NICARAGUA2018.10.25 MARLEN CHOW NICARAGUA 

Mujeres exigen libertad de “presos políticos” de Nicaragua con un plantón

Decenas de mujeres realizaron el primero de noviembre un plantón en Managua para exigir la libertad de 14 estudiantes que consideran son “presos políticos”, por haber sido capturados tras participar en protestas contra el Gobierno de Nicaragua

Patricia Ynestroza-Ciudad del Vaticano

El plantón se desarrolló en las afueras del Complejo Judicial de Managua, mientras los jóvenes eran juzgados a puertas cerradas, dentro del mismo edificio. Los estudiantes, capturados entre los meses de julio y agosto, son acusados por “terrorismo” y otros delitos. Son nueve estudiantes que sobrevivieron al supuesto “ataque armado” del Gobierno a la estatal Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua) el 13 de julio pasado, y cinco jóvenes de la ciudad de Estelí, en el norte del país. El Gobierno niega tener “presos políticos” en las cárceles de Nicaragua, en cambio identifica a los manifestantes como “terroristas” y “golpistas”.

Movimientos sociales condenan “vejámenes” contra periodistas

Varios movimientos sociales y organismos cívicos nicaragüenses condenaron los “sistemáticos vejámenes” que el Gobierno de Ortega comete contra periodistas críticos en el marco de la crisis sociopolítica que vive el país. En una declaración pública afirman que esta acción gubernamental se hace para tratar de imponer el terror y el silencio a los periodistas para impedir que la población sea informada con veracidad de los atropellos del régimen a los derechos humanos”.  La “Articulación de Movimientos Sociales y Organizaciones de la Sociedad Civil -integrante de la Unidad Nacional Azul y Blanco” denuncia que “fuerzas represivas golpearon y secuestraron el miércoles 31 de octubre en la ciudad de León al periodista Álvaro Montalván, cuya inmediata puesta en libertad exigimos”, se lee en la declaración.

Montalván, director de la emisora Radio Mi Voz, se dirigía a su vivienda a bordo de su vehículo cuando fue interceptado por agentes policiales, que lo bajaron del automóvil y lo trasladaron esposado en una camioneta de la Policía Nacional, según la denuncia de sus familiares. “En abril, paramilitares, incendiaron radio Darío, del periodista Aníbal Toruño. En septiembre, estos mismos grupos parapoliciales amenazaron de muerte al corresponsal del diario La Prensa en León, Eddy López” continuó el texto. Asimismo, esos Movimientos mencionaron que hace dos días, también habían sido excarcelado el periodista y propietario de radio Atenea, Leonardo Ortiz, “quien había sido secuestrado por fuerzas policiales el viernes 26” de octubre.

ONG denuncia una brutal represión en cárcel de mujeres

El Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) condena la brutal represión ocurrida el pasado 26 de octubre en contra de 16 ‘presas políticas’, que según sus familiares se encuentran golpeadas, lo que constituye un hecho sin precedentes”, informó el organismo en un comunicado. Según la denuncia, las presas políticas fueron agredidas por oponerse a que la líder comerciante Irlanda Jerez fuera trasladada a la cárcel La Modelo, exclusiva para hombres, a pesar de que las leyes lo prohíben. “Les cortaron la energía eléctrica y más de 25 hombres encapuchados ingresaron a la celda, golpeando a todas las mujeres con sus bastones o varas policiales, causando fuertes lesiones en las detenidas”, describió el Cenidh quien además reprobó que las autoridades estatales se negaron a que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y a que los familiares de las víctimas verificaran su condición física.

“Las autoridades penitenciarias someten a las presas políticas a malos tratos de manera permanente y a restricciones como salidas al aire libre, impedimento de ingreso de libros, visitas cada 21 días”, además de represalias por “cantar el Himno Nacional”. Declaró el Cenidh y demandó el ingreso del Mecanismo Especial de Seguimiento para Nicaragua (Meseni), de la CIDH, a la cárcel La Esperanza, para documentar las denuncias, así como visitas especiales para sus familiares, un dictamen forense sobre las condiciones físicas y psicológicas de las reas, investigación y sanciones para los autores de la agresión, y la publicación de un informe.

Doña “Coquito” asegura que seguirá protestando contra el gobierno

La anciana Miriam del Socorro Alemán Matus, símbolo de las protestas pacíficas en Nicaragua ha sido capturada por la Policía Nacional, ha recibido amenazas, le han destruido su negocio.  Cuando fue capturada, en las imágenes emitidas por Canal 10 se pudo ver a la policía capturar de forma violenta a la señora de la tercera edad. Doña Coco, la abuelita vendedora de agua helada protagonizó un momento especial al regalar su producto a las madres de presos políticos. “Lo hago porque siento el dolor de las madres”, había dicho en ese momento. La anciana fue liberada luego de haber sido trasladada a El Chipote.

A la protesta de Doña Coco se agrega la protesta del maratonista Alex Vanegas, de 62 años. Las armas de los dos son banderas, globos, y un crucifijo. Siguen enfrentándose a las injusticias del gobierno soñando ver nacer una nueva Nicaragua en libertad para todos. También hay otra protesta que se ha extendido. La del pico rojo. Todo comenzó con doña Marlen Chow y su respuesta a la policía: Así fue cómo Nicaragua se acostó desmaquillada y se despertó con un labial rojo pasión para exigir justicia por los presos políticos, los asesinados y los reprimidos. El #SoyPicoRojo se ha convertido en una nueva forma de protestar en contra del gobierno de Daniel Ortega. Muchos están subiendo a las redes sociales fotografías donde aparecen con los labios pintados de color rojo.

Esta iniciativa surgió luego que la defensora de derechos humanos Marlen Chow, dijera en un medio local que cuando ella fue detenida por la Policía el pasado domingo en Camino de Oriente, les respondió a los oficiales en un interrogatorio que ella pertenecía a la Asociación de Mujeres Nicaragüenses Pico Rojo.  Cuando fue trasladada a El Chipote, le prestó su labial rojo a las reas políticas, para que estas se pintarán sus labios y en forma de rebeldía dijeran que pertenecían a la Asociación del Pico Rojo.

Mons. Mata: Cuando hay abusos de autoridad la Iglesia no calla

Mons. Juan Abelardo Mata obispo de Estelí y secretario de la Conferencia Episcopal Nicaragüense en una entrevista concedida a un medio local dijo que “cuando hay abusos de autoridad la Iglesia no puede quedarse callada”. Para salir de esta crisis, dijo el prelado, es necesario no aplicar la violencia, ni ir armados. Nicaragua ha recorrido a lo largo de su historia el camino de la violencia, armada, revoluciones contra revoluciones, sin éxito. La verdadera revolución que se está haciendo en el país, dijo Mons. Mata es la de ahora.

“Cuando es un pueblo que toma conciencia de su dignidad y sus derechos y la defiende contra viento y marea. Esta es la verdadera revolución, no permitan que se contamine con las armas. Por eso digo, hay conciencia dentro de los nicaragüenses que dicen ya basta, de tanto abuso. Y esa es la gran luz para salir de este túnel. Como pastor digo que nosotros nos movemos con la fe, y sabemos que el Señor no abandona a quien sinceramente se acoge a él. Y esto es lo que yo estoy viendo en nuestras comunidades, dentro de la Iglesia católica, y fuera de ella”.

En otra entrevista a un medio local, el Padre Miguel Mántica, párroco de la Iglesia de San Francisco, Managua, al preguntarle sobre la persecución que está sufriendo el obispo auxiliar de Managua, Mons. Silvio Báez dijo que lo que el gobierno le está haciendo a Mons. Baez es un paso torpe. Lo importante es llegar a la mesa del diálogo, sin ello no se irá adelante, es lo que el Papa ha estado repitiendo.  “El actuar de Mons. Baez se entiende a raíz de lo que les dijo el Papa hace un año, cuando dijo: “Estén al lado del pueblo, dejen que el pueblo haga su lucha dentro de los procesos sociopolíticos. Y estar al lado del pueblo no significa sólo de una manera distante, como quien ve desde arriba, sino que métanse desde el Evangelio, desde la palabra de Dios a iluminar estos procesos. Más apoyo del Papa no se puede esperar”. Dijo por último el religioso.


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Nicaragua: entrevista con el Cardenal Brenes. Muy recomendable.

¿Nicaragua precipita hacia una nueva guerra civil?

A menos que… Habla el hombre del diálogo, el cardenal de Managua Leopoldo Brenes

El cardenal Leopoldo Brenes

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Pubblicato il 26/10/2018
ALVER METALLI

Cuando el Papa Francisco lo creó cardenal, en enero de 2014, Nicaragua registraba el índice de crecimiento más alto de América Latina y Daniel Ortega transitaba más o menos felizmente la mitad de su segundo mandato, cavilando sobre una tercera reelección. Que posteriormente impuso. Leopoldo Brenes, elegido por el Papa latinoamericano para llevar la púrpura, sin duda no imaginaba que cuatro años después se convertiría en el nodo de una crisis dramática que ha llevado al país centroamericano al borde del abismo. No podía imaginar la sacudida sísmica del 19 de abril, los miles de jóvenes en las calles, las barricadas, los muertos, las agresiones contra iglesias, obispos y sacerdotes, hasta la que él mismo, cardenal de la Santa Iglesia Romana, sufrió junto con su auxiliar José Silvio Báez y el nuncio apostólico Waldemar Stanisław Sommertag, en la basílica de San Sebastián de la ciudad de Diriamba, a 41 kilómetros de la capital. Leopoldo José Brenes Solózano sin duda no podía prever que de él dependerían tantas cosas.

 

¿Cómo pacificar un país al borde de una nueva guerra civil después de las dos que ya vivió, contra Somoza en los años ’80 y los “contras” en los ’90…?

 

Es un país que hoy atraviesa una situación de enfrentamiento declarado, con un pueblo verdaderamente dividido, dividido en sus raíces. Conozco familias de cuatro personas donde dos de ellas están a favor del gobierno y dos se oponen. Nuestros mismos movimientos, nuestras asociaciones en la Iglesia, nuestros grupos y realidades pastorales, están divididos. Hoy se ha formado en Nicaragua un muro que nos separa. Poco tiempo atrás nuestro país era más seguro que otros de América Central. Hoy, ya en horas de la tarde empieza a disminuir rápidamente la cantidad de gente en las calles, los mercados y centros comerciales se vacían, las personas se encierran en sus casas. Hoy nuestro país es completamente diferente a lo que era seis meses atrás. Los obispos lo dijimos: después de abril nuestro país es otro.

 

Los argentinos usan la palabra “grieta” para referirse a la fractura histórica que desde siempre divide a la sociedad, una especie de maldición que no consiguen sacarse de encima…

 

Es lo mismo para nosotros, y como obispos nos duele enormemente esta situación, porque la gente está preocupada, preocupada por la división, por el enfrentamiento… Me duelen estas tensiones, sobre todo cuando las veo serpentear entre mis agentes pastorales o entre los amigos. Me duelen como padre, como pastor, como amigo y como hermano mayor en la fe. Con toda sinceridad, debo confesar que a veces no me dejan dormir, me despierto en mitad de la noche pensando en las tensiones que hay, entre dos responsabilidades de una actividad pastoral que deberían ir unidas.

 

A propósito de argentinos y del Papa, ¿cuándo fue la última vez que estuvo con él?

 

Tuve la alegría de encontrarme con él la tarde del sábado 30 de junio. Poco antes, en un Regina Coeli del tiempo de Pascua, había manifestado al mundo su preocupación por Nicaragua y había asegurado su cercanía a la Conferencia Episcopal y su apoyo al diálogo como camino para encontrar una solución a las tensiones que nos desgarran.

 

¿Le describió la situación como está haciendo ahora?

 

Mantuvimos un diálogo amplio, y noté que conocía bien la situación. Los obispos éramos uno de los elementos que él ya tenía. Creo que el hecho de ser un Papa de origen latinoamericano hace que conozca nuestro país, aunque nunca estuvo en Nicaragua. En el dialogo de más de una hora que tuve con él, lo vi muy preocupado por la situación del país.

 

¿Qué le dijo?

 

Que no nos alejáramos del camino del diálogo. Él considera que es la única vía de salida. Me he dado cuenta de que habla constantemente de diálogo; incluso hace pocos días se lo escuché decir en la inauguración del Sínodo de los jóvenes. En ese discurso insistió varias veces en la necesidad del diálogo para poder seguir adelante, invitó a los jóvenes a ser personas de diálogo; el sínodo mismo, para él, es un ejercicio de diálogo entre los que participan.

 

¿Y usted cree en el diálogo?

 

Absolutamente sí, yo creo en el diálogo. Mi familia me ha formado en esta convicción. Gracias a Dios tengo una familia que no es violenta, nunca se levanta la voz, en familia nunca gritamos. Cuando era niño jugaba mucho al béisbol. Mi casa estaba justo delante de la plaza donde los jóvenes nos juntábamos para jugar. Cuando mi padre veía a llamarme, no gritaba, me hacía un silbido. Para mí era suficiente, dejaba a mis compañeros e iba con él, que siempre me esperaba con un abrazo.

 

***

 

El cardenal Leopoldo Brenes, – sus amigos lo llamaban “Polito” y así siguen llamándolo hasta el día de hoy – es el mayor de cuatro hermanos, dos varones y dos mujeres. Don Leopoldo Brenes Flores, el padre, era campesino – recuerda que volvía a casa del trabajo en el campo a caballo, y cuando eran niños lo acompañaban en el último tramo, un hermano sentado delante y otro detrás de él sobre el caballo. Su madre, doña Lilliam Sólorzano Aguirre, era modista y le había enseñado a usar la máquina de coser, para que le ayudara con los trabajos urgentes cuando ella estaba enferma. Brenes vive todavía con su madre en un barrio popular de Managua. Toca bien la guitarra y escribe canciones. Cuenta que ha compuesto varias para su madre y que a veces ella le pide que vuelva a cantárselas. “Pero yo ya no las recuerdo, aunque en alguna parte tengo un cuaderno con las letras. Ella fue más previsora, porque una vez las grabó en un disco para tenerlas de recuerdo”. Es la “pastoral del cariño”. Dice que la aprendió, cuando era un joven sacerdote recién ordenado, siguiendo y ayudando a otro sacerdote, un “hombre de Dios” con quien estuvo durante un tiempo, como en los días de la famosa entrada de los guerrilleros sandinistas a la ciudad de Jinotepe. “Él desplegaba toda una pastoral que yo llamo del cariño, de la cercanía con las personas”. Brenes dice que él ve esa misma sensibilidad en el Papa Francisco. “Una de sus características es esa cercanía con las personas, y no hay duda de que él también pone en práctica la pastoral del cariño”.

 

Estaba diciendo que la disposición para el diálogo, para la búsqueda de un entendimiento, incluso cuando la situación parece desesperante, le viene de su familia…

 

Así es. Con mis tres hermanos siempre discutíamos entre nosotros los problemas. Y lo seguimos haciendo. Nos sentamos, ponemos los problemas sobre la mesa, esto no está bien, esto otro habría que plantearlo así; hablamos, discutimos, tomamos decisiones. Por lo menos tres veces por semana nos reunimos por la tarde con mis dos hermanas – mi otro hermano vive en México – y hablamos…

 

Usted tiene 69 años, tres menos que Daniel Ortega. Cuando él se estaba perfilando como líder del movimiento revolucionario sandinista, ¿usted qué hacía?

 

Era un joven sacerdote. He vivido como todos el proceso revolucionario que condujo a la caída de Somoza. Con el triunfo del Frente sandinista en 1979 hubo mucha esperanza, yo la tenía. En muchas de nuestras iglesias se habían refugiado jóvenes simpatizantes del Frente sandinista. Y nuestros sacerdotes los protegían.

 

¿Usted también?

 

En dos de mis comunidades tuve que vestir a jóvenes simpatizantes sandinistas de acólitos, porque la Guardia nacional estaba en la puerta y no hubieran podido escapar. A otros los llevé en mi furgoneta. Y eso lo hicimos muchos sacerdotes.

 

***

 

Estos días de fines de octubre son de relativa calma en Nicaragua, sigue habiendo represión en diversas formas, despidos de los puestos de trabajo para quienes participaron en las protestas o se expusieron de alguna manera, algunos arrestos, pero no hay enfrentamientos ni muerte en las calles. Es una calma aparente. Todos están convencidos de eso, hasta el gobierno y sus bases militantes, que patrullan las rotondas y las plazas para que no vuelvan a convertirse en enclaves de nuevas protestas populares. El río de la revuelta puede volver a la superficie, la opinión más difundida es que el volcán, tarde o temprano, volverá a escupir lava incandescente.

 

¿Puede imaginar cómo será Nicaragua en noviembre de 2021, cuando se celebren las elecciones presidenciales y legislativas?

 

Nuestro deseo es que el clamor del pueblo de Nicaragua, que quiere elecciones transparentes y limpias, sea escuchado. Como hombres de esperanza anhelamos que esa esperanza pueda verse realizada. Si así no fuera, caeremos en el precipicio que tenemos delante, con una comunidad que ya no podrá vivir en paz.

 

¿No está demasiado lejos 2021?

 

Hemos pedido elecciones anticipadas y eso sería lo mejor.

 

¿Cuáles deberían ser, en su opinión, los cambios de fondo necesarios para pacificar el país?

 

En primer lugar, que pueda crecer una cultura de paz. Todos hablan de paz, pero muchos usan la palabra a partir de una visión subjetiva que oculta intereses personales. Necesitamos entrar en una cultura de paz y en una cultura de diálogo, necesitamos una sanación del corazón; hay mucho odio, mucho rencor, necesitamos reconciliarnos entre los nicaragüenses, independientemente de la diversidad de opiniones de cada uno, de las creencias que cada uno pueda tener. Después veo extremadamente necesaria la confluencia de cuatro elementos: escuchar, después discernir, reflexionar y actuar. Estos cuatro elementos importantes deben estar presentes en nuestra vida, de lo contrario no sería una existencia recta. En una de sus tantas homilías el Papa Francisco decía que es difícil escucharnos verdaderamente. Al principio parece que lo estamos haciendo, pero después saltamos para replicarle a la otra persona, la tomamos por asalto. El Papa en una oportunidad trazó un itinerario con tres palabras que parecen pensadas para los nicaragüenses: escuchar, hablar, hacer.

 

Volvemos entonces al diálogo del que estábamos hablando.

 

Así es. Lo escuché muy bien planteado en el discurso a los jóvenes en el Sínodo. El Papa dijo que, para que haya diálogo, hay que estar dispuestos a modificar la propia opinión después de haber escuchado a los demás. A los padres sinodales y a los jóvenes, les ha sugerido que cambiaran la intervención que habían preparado después de escuchar a los que hablaron antes que ellos. Ha dicho que se sintieran libres para acoger y comprender a los otros, y en consecuencias para cambiar las convicciones y las posiciones ya tomadas; que eso no es una señal de indecisión sino de gran madurez humana y espiritual.

 

***

 

Los Papas del cardenal Leopoldo Brenes son tres. A Juan Pablo II, el primero, lo vio por primera vez el 8 de diciembre de 1981 en la Plaza España de Roma, recién llegado de Nicaragua para estudiar, enviado por su querido mentor, el arzobispo de Managua Miguel Obando y Bravo. “Era la primera vez y recuerdo que quedé impresionado cuando vi su devoción por la Virgen, que lo hacía tan cercano a nosotros, los nicaragüenses”. Recuerda con cariño al Papa Benedicto antes de que fuera Papa. “Lo admiraba en primer lugar como teólogo. ¡Ratzinger, el gran Ratzinger de la Iglesia! ¡El gran teólogo! En nuestros programas de estudio teníamos que leer muchos de sus libros”. A veces lo esperaba en el breve trayecto desde su oficina en el palacio de la Congregación para la Doctrina de la Fe hasta su casa en la plaza Leoninia, para saludarlo. “Pero lo más hermoso ocurrió en el consistorio, en el que quiso estar presente siendo ya emérito. Lo saludé y me presenté como arzobispo de Managua, pero no era necesario. Se acordaba de que me había puesto el palio en 2005. Y entonces yo recordé que en aquel momento le había pedido que rezara por mí, porque sentía que era muy difícil sustituir a un hombre como el cardenal Obando, que había sido pastor de la Iglesia en Nicaragua durante 35 años. Cuando me estaba imponiendo el palio, él me dio ánimo: “No te preocupes – dijo riendo – que a mí me está pasando lo mismo”. Era el sucesor de un gran Papa, que reinó durante 25 años y tanto tuvo que ver con Nicaragua: Juan Pablo II.

 

En cambio su relación con el Papa Francisco se remonta a 2005, cuando en la ciudad de Bogotá se estaba preparando la V Conferencia general del Episcopado, que se llevaría a cabo dos años después en Aparecida, Brasil, y en la cual Bergoglio fue protagonista. Leopoldo Brenes recuerda que Benedicto XVI lo nombró miembro de la Comisión para América Latina en octubre de 2009. “Un grupo de arzobispos estábamos de un lado de la mesa de trabajo y él (Bergoglio) estaba en el grupo de los cardenales, del otro lado. A mí me tocó sentarme delante de él y tuvimos oportunidad de compartir muchos momentos, de compartir reflexiones… No me olvido que hice una pregunta: cuántos de nosotros habíamos aprendido a hacer la señal de la cruz y a rezar de nuestra primera catequista, nuestra abuela. Y él fue uno de los primeros que levantó la mano… Me di cuenta de que estábamos en sintonía”.

 

Recientemente Brenes le contó a su biógrafo Adolfo Miranda Sáenz que le había tomado dos fotos a Bergoglio durante los trabajos de Aparecida. “En una estaba detrás del atril, haciendo su intervención, y la otra fue cuando presentó el documento, porque a él le tocó la tarea de coordinar el documento final”. Agrega con sinceridad que nunca pensó que llegaría a ser papa «aunque el Papa Benedicto, cuando se despidió de los cardenales, dijo: “entre ustedes está mi sucesor”. No fue una cuestión de profecía, porque seguramente Benedicto ha visto la realidad y supo que de allí tenía que salir su sucesor. Después el Señor llamó al Papa Francisco…».

 

Brenes considera, lo mismo que el Papa Francisco, que la gran tentación de los gobernantes – aunque no solo de ellos – es el poder.

 

¿Por qué un ideal de transformación social, de justicia y de liberación, lo que encarnaba la revolución sandinista, se corrompe con el tiempo?

 

Yo creo que el poder enferma. Tenemos que ser hombres del Espíritu, para poder decir, en un momento determinado, “me retiro”, “aquí dejo”, “me hago a un lado”. Es la gran tentación que tenemos los seres humanos. Es poder es como una droga que crea dependencia.

 

¿Cree que hay algún antídoto para la corrupción del poder (o de un poderoso)?

 

Entenderlo como un servicio. Si no concebimos el poder como un servicio, aunque no queramos, aunque no sea nuestra intención, ocurre. Como decimos en América Latina, con Chespirito [un personaje muy popular de la televisión mexicana, N.d.A.]: sin querer queriendo. Nunca me olvido cuando un joven seminarista, recién ordenado diácono, fue a festejar a su parroquia. Allí dijo: “Ahora puedo, tengo poder”. La gente se lo reprochó y le contestaron: “¡No, no, no! Lo que usted tiene ahora es la gracia de ser un servidor”.

 

Usted cree que si no hay espíritu de servicio un proceso de liberación puede terminar siendo lo contrario.

 

Exactamente.

 

¿Qué consejo le daría al presidente Daniel Ortega hoy, en este momento, en estas circunstancias? No digo en confesión, pero si tuviera un momento de intimidad con él, ¿qué le diría?

 

Que escuche, que escuche a su pueblo, al pueblo que él debe servir. Que considere lo que le reclama. Que discierna bien. Que después tome una decisión que beneficie al pueblo. Que el día de mañana el pueblo se lo agradezca, porque ha tomado una decisión no solo en beneficio de sus partidarios sino para todo el pueblo de Nicaragua.

 

***

 

¿Existe el riesgo de que haya un “Romero de Nicaragua”, así como hubo uno en El Salvador?

 

Es difícil. Los santos son irrepetibles.

 

¿Por qué?

 

Monseñor Romero es un hombre para este momento de la historia. Romero, de una manera u otra, tiene una gran influencia en toda el área centroamericana. Él perteneció al episcopado de América Central. Nosotros tenemos el SEDAC [Secretariado Episcopal de América Central y Panamá, N.d.A.] que reúne a todos los obispos de Centroamérica, y todos nosotros hemos apoyado el proceso de beatificación primero y el de canonización después, que concluyó ahora con la celebración del segundo domingo de octubre en Roma.

 

Y todos apoyan también el pedido de que el Papa venga a Centroamérica…

 

¡Todos sin excepción! No que venga a todos los países, que quede claro. Yo como presidente del SEDAC firmé la carta con la cual invitamos al Papa Benedicto XVI a visitarnos. Cuando renunció, le enviamos la misma carta al Papa Francisco. Agregando que él era completamente libre para decidir los países o el país donde quería quedarse. Y que los obispos de Centroamérica nos reuniríamos en el país que eligiera, con la misma alegría que si hubiera sido el nuestro. Nos ha tomado en serio, y eligió Panamá para la Jornada Mundial de la Juventud, y allí iremos todos en enero del año que viene.

 

¿No podría elegir también Nicaragua?

 

No pierdo las esperanzas de que el Papa Francisco venga. Un día bromeando, y sabiendo que tiene la costumbre de hacer pie en un solo país, le dije: “Mire, Nicaragua está a media hora de avión de Costa Rica, media hora de El Salvador y media hora de Honduras. Usted puede aterrizar el primer día en Guatemala y a la tarde venir a Nicaragua. A la mañana siguiente ir a Panamá y volver a la noche a Nicaragua”. Prácticamente le organicé el programa.

 

¿Lo verá pronto?

 

En febrero.

 

 

***

¿Usted ha sido amenazado?

 

No.

 

¿Está preocupado por su seguridad?

 

Como dice el Papa Francisco, “cuando tiene que llegar, llega”. Estamos en las manos de Dios.

 

¿Qué es lo que le da fuerzas?

 

La oración y el cariño de la gente. Y el Espíritu Santo, que nos protege con su manto y sabe lo que tiene que hacer. Agrego algo muy personal, muy íntimo: la oración de mi madre. Cada vez que salgo, aunque esté dormida, me escucha, se despierta y me hace la señal de la cruz, siempre, y le pide a la Virgen que me proteja de todos los peligros. Eso me da seguridad.

 

El Papa, cuando sale de viaje, pasa siempre por la basílica de Santa María Mayor para rezarle a la Virgen y dejarle un ramo de flores.

 

Yo voy al dormitorio de mi madre y ella me hace la señal de la cruz. Y no le doy flores sino un beso.


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Ortega y la historia de Nicaragua los últimos años.

LA FALACIA DE LA SOBERANÍA. Nicaragua cierra las puertas a una mediación latinoamericana. Pero la aceptó cuando se trataba de poner fin al régimen de Somoza

Daniel Ortega y la vicepresidente Rosario Murillo

Daniel Ortega y la vicepresidente Rosario Murillo

El régimen de Daniel Ortega ha rechazado de manera tajante, y haciendo uso de la vieja retórica antiimperialista, la creación del grupo de trabajo integrado por 12 países miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA), y presidido por Canadá, para “contribuir a la búsqueda de soluciones pacíficas y sostenibles a la situación que se registra en Nicaragua”.

El canciller nicaragüense ha recordado, como no se oía desde hace mucho tiempo, que la OEA no es más que el Ministerio de Colonias de Washington, no en balde su sede se halla situada entre la Casa Blanca y el Departamento de Estado y ha dicho que “los integrantes de esa comisión que conforma y dirige Estados Unidos en el afán de seguir interviniendo en los asuntos internos de Nicaragua desde la OEA no son bienvenidos a nuestro país; por lo tanto, no serán recibidos en nuestro suelo patrio”.

Esas manifestaciones de virtud herida no se corresponden con lo que ha sido la política del Frente Sandinista de Liberación Nacional a lo largo de los últimos cuarenta años, desplantes retóricos de por medio. En 1978, la OEA formó un grupo de trabajo similar integrado por tres países, los propios Estados Unidos, República Dominicana y Guatemala, cuyos integrantes llegaron a Nicaragua en plena insurrección de septiembre de ese año, en calidad de mediadores. Y en representación del FSLN, como miembro del Grupo de los Doce, participé en las negociaciones con el gobierno de Somoza, conducidas por ellos.

Estas negociaciones fracasaron, porque Somoza le dio largas a la propuesta de un plebiscito en el que se votaría si se quedaba o no en el poder. Pero pocos meses después, en mayo de 1979, ya no la comisión de la OEA, sino nada más uno de sus integrantes, el diplomático del Departamento de Estado, William G. Bowdler, regresó para reemprender las pláticas; ahora, con quienes éramos los miembros designados de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional y nos reunimos con él en Costa Rica y en Panamá. Ortega era miembro de la Junta.

La Dirección Nacional del FSLN, donde también estaba Ortega, respaldaba esas negociaciones directas con Estados Unidos, destinadas a facilitar la salida de Somoza lo más pronto posible, mientras el pueblo combatía en todo el territorio nacional. Y se llegó a acuerdos concretos: Somoza renunciaba y se iba de Nicaragua con su familia y allegados más íntimos sin pagar por sus graves culpas, responsable de delitos de lesa humanidad.

Y se convino, además, que una vez depurada y con una nueva jefatura, la Guardia Nacional, el ejército de la familia a la que echábamos del poder, pasaría a ser parte de unas fuerzas armadas en las que entraría también la guerrilla del FSLN, formando ambas entidades un Estado Mayor Conjunto equilibrado. Las cosas no llegaron a ser así porque al negarse a renunciar el vicepresidente Urcuyo, una vez Somoza (estaba) exiliado en Miami, todo se descarriló y la Guardia Nacional terminó desbandándose, y rindiéndose. Pero aquellos fueron los acuerdos.

El régimen no acepta hoy “intervenciones extranjeras” contrarias a la “soberanía nacional”; entre ellas, el calendario electoral elaborado por la OEA, que culminaría con unas elecciones adelantadas para los primeros meses de 2019. Ya Ortega lo había aceptado, según testimonio del secretario general Luis Almagro. Pero ahora se desdice, obnubilado por su “victoria militar” frente a una rebelión desarmada, alegando que adelantar las elecciones es contrario a la Constitución Política. Lo cual es falso y él lo sabe por experiencia propia.

La guerra civil que a lo largo de los años ochenta enfrentó a los sandinistas con los contras, terminó gracias a las gestiones de paz del presidente de Costa Rica, Óscar Arias, encauzadas a través del proceso de Esquipulas, en el que participaron los presidentes de todos los países centroamericanos. La meta era poner fin a los conflictos armados en Nicaragua, El Salvador y Guatemala.

Se llegó a acuerdos trascendentales, el primero de los cuales se firmó el 7 de agosto de 1987, precisamente en la ciudad de Esquipulas, en Guatemala, en el que se establecía el compromiso de celebrar “elecciones libres y democráticas para el nombramiento de representantes populares en los municipios, los congresos y asambleas legislativas y la presidencia de la república”, bajo la supervisión de la OEA y de las Naciones Unidas.

Ortega firmó él mismo estos compromisos. Aceptó integrar un nuevo Consejo Electoral “equilibrado” y unas nuevas normas justas y transparentes de votación. Y aceptó más. Aceptó adelantar la fecha de las elecciones programadas para noviembre de 1990, a fin de que se realizaran en febrero de ese mismo año, con lo cual acortó su propio período.

En febrero de 1989, suscribió en Managua una serie de acuerdos con los partidos de oposición para “democratizar el país y permitir un ambiente propicio a las elecciones”, que incluían una obligada reforma a la Constitución para hacer posible el adelanto de las mismas. Firmados estos acuerdos, los llevó a la cumbre de presidentes centroamericanos celebrada en Costa del Sol, El Salvador, el 14 de ese mismo mes, donde fueron ratificados.

No fue injerencia en los asuntos soberanos de Nicaragua la de los presidentes centroamericanos. Tampoco fue injerencia la de la OEA al desplegar una numerosa misión de observadores a lo largo de todo el período electoral de 1990. La misma OEA que no se ha movido de sede, siempre entre la Casa Blanca y el Departamento de Estado, en el mismo edificio donado en 1910 por el millonario Andrew Carnegie.

Si la soberanía de Nicaragua está herida de muerte es por algo muy diferente: el tratado del Gran Canal Interoceánico, firmado en junio de 2013, y que entrega por cien años el país, de manera gratuita, al aventurero chino Wang Ying, un millonario en quiebra salido de la nada. Este tratado inaudito, convertido en ley, fue publicado en inglés en el diario oficial, y sigue vigente. Un día, ojalá no lejano, deberá ser derogado.

*Escritor nicaragüense. Premio Carlos Fuentes, Permio Alfaguara de novela, Premio Miguel Cervantes