Loiola XXI

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Nicaragua: se empieza a hablar de guerra civil.

La pesadilla de una guerra civil en Nicaragua

El peor escenario ya no es sólo una remota posibilidad y está acercándose, en palabras de altos exponentes sandinistas. Por esto la Iglesia (y el Papa) no se cansan de proponer el diálogo

Nicaragua corre el riesgo de hundirse en una guerra civil

Pubblicato il 16/01/2019
Ultima modifica il 16/01/2019 alle ore 20:58
ALVER METALLI
BUENOS AIRES

Nicaragua no es como Venezuela o Bolivia. Tiene dos guerras civiles en su pasado reciente y –Dios no lo quiera– una que se acerca. La “crisis más grave de la historia de Nicaragua”, como la califica uno de sus más ilustres hijos, el escritor Sergio Ramírez, en su momento compañero de equipo del presidente Daniel Ortega, da nuevos pasos hacia trágicos escenarios.

Rafael Solís Cerda no es un nombre cualquiera. Hasta el martes 8 de enero era un alto magistrado de la Corte Suprema de Justicia de Nicaragua y una personalidad importante en el organigrama sandinista, además de una figura histórica de primer plano del movimiento en su época insurreccional. Su historia política estaba en el interior del sandinismo y de la cuadragésima lealtad a su líder, Daniel Ortega. Hasta hace pocos días, cuando todo esto Rafael Solís Cerca se lo ha echado a la espalda, presentado la dimisión irrevocable con una carta que tuvo un gran impacto en Nicaragua, al menos en los pocos medios de comunicación que aún no han sido suprimidos o controlados por el gobierno de Ortega y de su activa consorte, la primera dama y vicepresidente, Rosario Murillo. Paradoja de las paradojas, el alto magistrado Solís ha sido uno de los artífices de las reformas constitucionales que han permitido a Ortega perpetuarse en el poder más allá de los límites de la constitución.

En la carta con la que ha renegado del sandinismo en versión ortegana, Rafael Solís Cerca ha dicho tres cosas que no le serán perdonadas, precisamente porque vienen del interior del sistema de gobierno que él mismo ha contribuido a construir. Por primera vez, un ex dirigente sandinista de máximo nivel se ha referido a una guerra civil en el país centroamericano como una posibilidad “más cercana que nunca”. “Yo no deseo una guerra civil para Nicaragua” ha escrito dirigiéndose a sus compañeros de un tiempo, “pero me queda claro que ustedes van por ese camino y ante un Ejército que por alguna razón no ha desarmado a los grupos armados, también es lógico esperar que los grupos de oposición van a buscar como armarse y el país va a retroceder cuarenta años, y volver, si es que no estamos ya, a esos ciclos de violencia tan característicos a lo largo de nuestra historia”.

La segunda cosa imperdonable escrita por Solís, que además fue testigo de la boda de Ortega y Murillo, es haber abiertamente equiparado Ortega a Somoza. “Yo viví esto hace tantos años en que luché contra una Dictadura y jamás creí que se iba a volver a repetir la historia, por culpa de quienes también lucharon en esa Dictadura”, ha escrito en su carta de dimisión. “Pero ahora estoy clarísimo que la solución y no deseo participar por conciencia y por principios al lado de un gobierno que ya no tiene ni la razón, ni el derecho y ni el respaldo mayoritario del pueblo y que se apoya únicamente en el uso de la fuerza para mantenerse en el poder”. La tercera afirmación de Solís, también imperdonable, es que con Ortega al mando, el diálogo nacional que se intento después del levantamiento de finales de abril está muerto y enterrado: “No veo sinceramente la más mínima posibilidad que ahora en el 2019 se retome un verdadero y nuevo diálogo nacional que logre la paz, la justicia y la reconciliación en nuestro país”.

Pero la Iglesia de Nicaragua, a diferencia del alto magistrado que ha ruidosamente tomado distancia del gobierno al que ha servido durante mucho tiempo, ve en sus palabras no un de profundis definitivo sino una oportunidad para que el gobierno sandinista acepte retomar con seriedad aquel diálogo suspendido desde julio después de pocas sesiones. Lo ha repetido el obispo auxiliar de Managua, Silvio Báez, en primera línea desde el momento en el que la crisis se ha agudizada, comentando las palabras del ex magistrado de la Corte Suprema de Justicia. “Las cosas que ha revelado en la carta de dimisión son otra ocasión propicia que tiene el Gobierno actual para rectificar, para abrir y buscar caminos de diálogo”. A su juicio, tanto Ortegacomo Rosario Murillo tienen una nueva oportunidad para “presentarse con una nueva voluntad política”, para encontrar “a través del diálogo una solución pacífica en este conflicto que sigue sangrando a Nicaragua”. El cardenal nicaragüense Leopoldo Brenes ha confirmado la disposición de la Iglesia de Nicaragua a continuar como mediadora y testigo del diálogo nacional en el caso de que sea convocada: “Estamos disponibles a estar si existe voluntad verdadera (…) como sucede cuando una familia tiene conflictos; nosotros no nos entrometemos pero cuando somos llamados ofrecemos nuestro servicio”.

La Iglesia no se cansa de proponer el diálogo ante el rechazo del gobierno de considerarlo como un camino transitable para la solución de la grave crisis que vive Nicaragua y que por primera vez deja entrever la posibilidad de una guerra civil. Lo ha hecho el Papa en diversas ocasiones, antes y después de las festividades natalicias. Lo ha repetido su representante en Nicaragua, Stanislaw Waldemar Sommertag, que en un mensaje al pueblo con ocasión del nuevo año ha invocado el diálogo como el único camino para salir de la crisis. “Dicen que el diálogo es un arte, pero lo primero de todo es una verdadera necesidad humana, necesidad en la vida de cada uno de nosotros sin el cual vivir es imposible”, se lee en el texto del nuncio apostólico recogido por Vatican News.

Mientras tanto la represalia de Ortega ha llegado a las universidades de Nicaragua, el epicentro de la erupción volcánica de abril, el punto clave de aquella protesta líquida que parecía haber puesto contra las cuerdas a un gobierno que deja quemar decenas de miles de hectáreas de selva virgen, recorta las pensiones a los ancianos y los pega cuando protestan, derriba barricadas y dispara a manifestantes, estudiantes universitarios en su mayoría. El tratamiento más dura fue reservado para la Universidad Jesuita de Managua gobernada por los Jesuitas. La asignación anual a la universidad, establecida con una disposición constitucional, se reducirá sustancialmente en un 26,7 por ciento en comparación con 2018. Una deducción sustancial que pagarán los 2.500 estudiantes con becas y seiscientos graduados de bajos ingresos que han solicitado ayudas económicas para continuar con las investigaciones. “Es claramente una represalia por la posición que ha tenido la UCA desde abril, y en particular su rector, el jesuita José Alberto Idiáquez, por apoyar a la rebelión cívica y a los estudiantes que salieron a las calles”, explica un profesor de la Universidad. Mantener el anonimato es obligatorio en tiempos en los que por una opinión se puede acabar en la cárcel.

Vida difícil también para los medios de comunicación. A penas le quedan dos meses de vida a La Prensa, el histórico periódico fundado por Pedro Joaquín Chamorro, cuya muerte a manos de la guardia nacional de Somoza hizo detonar la insurrección sandinista en el lejano 1979. Misma suerte para El Nuevo Diario, un periódico que nació de las cenizas del diario sandinista Barricada que después pasó a posiciones críticas respecto al gobierno de Ortega. Papel y tinta están parados desde hace meses en los en los depósitos aduaneros de Managua, y sabemos que sin ellos, un periódico no llega a las manos de los lectores. Para prolongar su vida con las existencias disponibles, La Prensa ha decidido pasar de las 16 páginas tradicionales a 14 y reducir el color en el 30 por ciento de ellas.

Los obstáculos a la importación de materias primas se añaden al hostigamiento hacia los periodistas, a los ataques informáticos a las plataformas digitales de los medios independientes, a la suspensión o el bloqueo de las frecuencias de radio y televisión nacionales.

No hace falta levantar la vista. El logotipo de 100% Noticias cae en cascada en la fachada del edificio que alberga la redacción y pica en la cabeza de quienes cruzan la entrada del canal de televisión más combativo de Nicaragua. La señal fue apagada hace un par de semanas, el local fue registrado por la policía nacional, el director arrestado acusado de “conspiración” y “terrorismo” después de que la misma suerte hubiera sufrido a un par de sus periodistas. Todos están en peligro de ser encarcelados por haber dado voz de alguna manera a la protesta primero, a la represión después, y a los diversos intentos de diálogo nacional que se estrellaron contra la intransigencia del Presidente Ortega y su mujer Murillo. Con una circunstancia agravante, que Miguel Mora, el director de 100% Noticias, antes de los fatídicos días del levantamiento no era un adversario del régimen. “Lo consideraban uno de ellos a pesar de su falta de ‘disciplina’”, escribe el columnista y guionista Guillemo Cortés Domínguez que lo conoce bien, “porque también informó de hechos que, desde el punto de vista de Rosario Murillo, solo los medios ‘contaminados’ lo hacían”. El espacio 100% Noticias del Sandinismo llega con la revuelta de abril, el asalto a un equipo del canal y el robo de una valiosa tele-cámara.

“En diciembre, el gobierno intervino contra nueve organizaciones de la sociedad civil, entre ellas la más prestigiosa, el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos. Las privó del estatus legal necesario para operar, congeló sus cuentas bancarias, tomó los asientos y todos sus bienes. Ese mismo día también atacaron los medios escritos, televisivos y digitales de Carlos Fernando Chamorro: Confidencial, Esta Semana, Esta Noche y Niú. Hoy –comenta la fuente– hay dos conocidos periodistas en prisión y unos cincuenta periodistas en el exilio”.

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Nicaragua: la dimisión de un alto magistrado y las preocupantes perspectivas actuales.

La pesadilla de una guerra civil en Nicaragua

El peor escenario ya no es sólo una remota posibilidad y está acercándose, en palabras de altos exponentes sandinistas. Por esto la Iglesia (y el Papa) no se cansan de proponer el diálogo

Nicaragua corre el riesgo de hundirse en una guerra civil

Pubblicato il 16/01/2019
Ultima modifica il 16/01/2019 alle ore 20:58
ALVER METALLI
BUENOS AIRES

Nicaragua no es como Venezuela o Bolivia. Tiene dos guerras civiles en su pasado reciente y –Dios no lo quiera– una que se acerca. La “crisis más grave de la historia de Nicaragua”, como la califica uno de sus más ilustres hijos, el escritor Sergio Ramírez, en su momento compañero de equipo del presidente Daniel Ortega, da nuevos pasos hacia trágicos escenarios.

Rafael Solís Cerda no es un nombre cualquiera. Hasta el martes 8 de enero era un alto magistrado de la Corte Suprema de Justicia de Nicaragua y una personalidad importante en el organigrama sandinista, además de una figura histórica de primer plano del movimiento en su época insurreccional. Su historia política estaba en el interior del sandinismo y de la cuadragésima lealtad a su líder, Daniel Ortega. Hasta hace pocos días, cuando todo esto Rafael Solís Cerca se lo ha echado a la espalda, presentado la dimisión irrevocable con una carta que tuvo un gran impacto en Nicaragua, al menos en los pocos medios de comunicación que aún no han sido suprimidos o controlados por el gobierno de Ortega y de su activa consorte, la primera dama y vicepresidente, Rosario Murillo. Paradoja de las paradojas, el alto magistrado Solís ha sido uno de los artífices de las reformas constitucionales que han permitido a Ortega perpetuarse en el poder más allá de los límites de la constitución.

En la carta con la que ha renegado del sandinismo en versión ortegana, Rafael Solís Cerca ha dicho tres cosas que no le serán perdonadas, precisamente porque vienen del interior del sistema de gobierno que él mismo ha contribuido a construir. Por primera vez, un ex dirigente sandinista de máximo nivel se ha referido a una guerra civil en el país centroamericano como una posibilidad “más cercana que nunca”. “Yo no deseo una guerra civil para Nicaragua” ha escrito dirigiéndose a sus compañeros de un tiempo, “pero me queda claro que ustedes van por ese camino y ante un Ejército que por alguna razón no ha desarmado a los grupos armados, también es lógico esperar que los grupos de oposición van a buscar como armarse y el país va a retroceder cuarenta años, y volver, si es que no estamos ya, a esos ciclos de violencia tan característicos a lo largo de nuestra historia”.

La segunda cosa imperdonable escrita por Solís, que además fue testigo de la boda de Ortega y Murillo, es haber abiertamente equiparado Ortega a Somoza. “Yo viví esto hace tantos años en que luché contra una Dictadura y jamás creí que se iba a volver a repetir la historia, por culpa de quienes también lucharon en esa Dictadura”, ha escrito en su carta de dimisión. “Pero ahora estoy clarísimo que la solución y no deseo participar por conciencia y por principios al lado de un gobierno que ya no tiene ni la razón, ni el derecho y ni el respaldo mayoritario del pueblo y que se apoya únicamente en el uso de la fuerza para mantenerse en el poder”. La tercera afirmación de Solís, también imperdonable, es que con Ortega al mando, el diálogo nacional que se intento después del levantamiento de finales de abril está muerto y enterrado: “No veo sinceramente la más mínima posibilidad que ahora en el 2019 se retome un verdadero y nuevo diálogo nacional que logre la paz, la justicia y la reconciliación en nuestro país”.

Pero la Iglesia de Nicaragua, a diferencia del alto magistrado que ha ruidosamente tomado distancia del gobierno al que ha servido durante mucho tiempo, ve en sus palabras no un de profundis definitivo sino una oportunidad para que el gobierno sandinista acepte retomar con seriedad aquel diálogo suspendido desde julio después de pocas sesiones. Lo ha repetido el obispo auxiliar de Managua, Silvio Báez, en primera línea desde el momento en el que la crisis se ha agudizada, comentando las palabras del ex magistrado de la Corte Suprema de Justicia. “Las cosas que ha revelado en la carta de dimisión son otra ocasión propicia que tiene el Gobierno actual para rectificar, para abrir y buscar caminos de diálogo”. A su juicio, tanto Ortegacomo Rosario Murillo tienen una nueva oportunidad para “presentarse con una nueva voluntad política”, para encontrar “a través del diálogo una solución pacífica en este conflicto que sigue sangrando a Nicaragua”. El cardenal nicaragüense Leopoldo Brenes ha confirmado la disposición de la Iglesia de Nicaragua a continuar como mediadora y testigo del diálogo nacional en el caso de que sea convocada: “Estamos disponibles a estar si existe voluntad verdadera (…) como sucede cuando una familia tiene conflictos; nosotros no nos entrometemos pero cuando somos llamados ofrecemos nuestro servicio”.

La Iglesia no se cansa de proponer el diálogo ante el rechazo del gobierno de considerarlo como un camino transitable para la solución de la grave crisis que vive Nicaragua y que por primera vez deja entrever la posibilidad de una guerra civil. Lo ha hecho el Papa en diversas ocasiones, antes y después de las festividades natalicias. Lo ha repetido su representante en Nicaragua, Stanislaw Waldemar Sommertag, que en un mensaje al pueblo con ocasión del nuevo año ha invocado el diálogo como el único camino para salir de la crisis. “Dicen que el diálogo es un arte, pero lo primero de todo es una verdadera necesidad humana, necesidad en la vida de cada uno de nosotros sin el cual vivir es imposible”, se lee en el texto del nuncio apostólico recogido por Vatican News.

Mientras tanto la represalia de Ortega ha llegado a las universidades de Nicaragua, el epicentro de la erupción volcánica de abril, el punto clave de aquella protesta líquida que parecía haber puesto contra las cuerdas a un gobierno que deja quemar decenas de miles de hectáreas de selva virgen, recorta las pensiones a los ancianos y los pega cuando protestan, derriba barricadas y dispara a manifestantes, estudiantes universitarios en su mayoría. El tratamiento más dura fue reservado para la Universidad Jesuita de Managua gobernada por los Jesuitas. La asignación anual a la universidad, establecida con una disposición constitucional, se reducirá sustancialmente en un 26,7 por ciento en comparación con 2018. Una deducción sustancial que pagarán los 2.500 estudiantes con becas y seiscientos graduados de bajos ingresos que han solicitado ayudas económicas para continuar con las investigaciones. “Es claramente una represalia por la posición que ha tenido la UCA desde abril, y en particular su rector, el jesuita José Alberto Idiáquez, por apoyar a la rebelión cívica y a los estudiantes que salieron a las calles”, explica un profesor de la Universidad. Mantener el anonimato es obligatorio en tiempos en los que por una opinión se puede acabar en la cárcel.

Vida difícil también para los medios de comunicación. A penas le quedan dos meses de vida a La Prensa, el histórico periódico fundado por Pedro Joaquín Chamorro, cuya muerte a manos de la guardia nacional de Somoza hizo detonar la insurrección sandinista en el lejano 1979. Misma suerte para El Nuevo Diario, un periódico que nació de las cenizas del diario sandinista Barricada que después pasó a posiciones críticas respecto al gobierno de Ortega. Papel y tinta están parados desde hace meses en los en los depósitos aduaneros de Managua, y sabemos que sin ellos, un periódico no llega a las manos de los lectores. Para prolongar su vida con las existencias disponibles, La Prensa ha decidido pasar de las 16 páginas tradicionales a 14 y reducir el color en el 30 por ciento de ellas.

Los obstáculos a la importación de materias primas se añaden al hostigamiento hacia los periodistas, a los ataques informáticos a las plataformas digitales de los medios independientes, a la suspensión o el bloqueo de las frecuencias de radio y televisión nacionales.

No hace falta levantar la vista. El logotipo de 100% Noticias cae en cascada en la fachada del edificio que alberga la redacción y pica en la cabeza de quienes cruzan la entrada del canal de televisión más combativo de Nicaragua. La señal fue apagada hace un par de semanas, el local fue registrado por la policía nacional, el director arrestado acusado de “conspiración” y “terrorismo” después de que la misma suerte hubiera sufrido a un par de sus periodistas. Todos están en peligro de ser encarcelados por haber dado voz de alguna manera a la protesta primero, a la represión después, y a los diversos intentos de diálogo nacional que se estrellaron contra la intransigencia del Presidente Ortega y su mujer Murillo. Con una circunstancia agravante, que Miguel Mora, el director de 100% Noticias, antes de los fatídicos días del levantamiento no era un adversario del régimen. “Lo consideraban uno de ellos a pesar de su falta de ‘disciplina’”, escribe el columnista y guionista Guillemo Cortés Domínguez que lo conoce bien, “porque también informó de hechos que, desde el punto de vista de Rosario Murillo, solo los medios ‘contaminados’ lo hacían”. El espacio 100% Noticias del Sandinismo llega con la revuelta de abril, el asalto a un equipo del canal y el robo de una valiosa tele-cámara.

“En diciembre, el gobierno intervino contra nueve organizaciones de la sociedad civil, entre ellas la más prestigiosa, el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos. Las privó del estatus legal necesario para operar, congeló sus cuentas bancarias, tomó los asientos y todos sus bienes. Ese mismo día también atacaron los medios escritos, televisivos y digitales de Carlos Fernando Chamorro: Confidencial, Esta Semana, Esta Noche y Niú. Hoy –comenta la fuente– hay dos conocidos periodistas en prisión y unos cincuenta periodistas en el exilio”.


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Panamá. Unos 2.000 jóvenes de Nicaragua acudirán a la JMJ

2019.01.10 Jóvenes de Nicaragua hacia Panamá2019.01.10 Jóvenes de Nicaragua hacia Panamá 

Dos mil jóvenes de la Arquidiócesis de Managua rumbo a Panamá

Dos mil peregrinos inscritos en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) en Panamá, representarán oficialmente a la Arquidiócesis de Managua

Patricia Ynestroza-Ciudad del Vaticano

Jóvenes de las parroquias, movimientos laicales, colegios católicos, sacerdotes y otros organismos de la Iglesia forman parte de esta delegación oficial quienes desde el 5 de enero recibieron el envío misionero de parte de Su Eminencia Cardenal Leopoldo José Brenes en la catedral de Managua. Como país Nicaragua son un poco más de cinco mil peregrinos los que participarán en la JMJ con el Papa Francisco de las diversas diócesis.

Han sido dos años de arduas jornadas de preparación que los jóvenes han venido realizando con sacrificio para poder participar en Panamá.  “Que la Jornada Mundial de la Juventud sean para ustedes un momento espiritual de mucha oración.” Dijo el cardenal Brenes a los presentes.

JMJ: un viaje para tener un encuentro personal con Cristo

Así mismo el Señor Arzobispo les pidió a los jóvenes que reflexionaran un momento sobre por qué les toca a ellos viajar a Panamá a encontrarse con el Papa Francisco y no a otras personas. “la respuesta es sencilla dijo el cardenal haciendo referencia al texto bíblico de San Marcos …Llamó a los que Él quiso… De esta manera ustedes deben estar conscientes que han sido elegidos personalmente por Dios para participar de esta jornada, la cual no es un viaje turístico sino un viaje para tener un encuentro personal e íntimo con Jesús, además de encontrarnos con el Papa Francisco. Los jóvenes deben estar preparados para responder el llamado que Jesús nos hace y esa respuesta debe ser con un compromiso de vida.”

El cardenal dio algunos consejos a los jóvenes de qué es lo que deben llevar en sus maletas poniendo ejemplos de lo que él carga en sus maletas personales cuando sale de viaje. Estas recomendaciones fueron muy bien escuchadas por los jóvenes que se preparan para partir hacia panamá el domingo 20 de enero. “Quiero felicitarlos por todo el esfuerzo que han hecho para participar de esta JMJ, ventas de comida, lavar carros, rifas, kermes, entre otras actividades”, les dijo.

El Cardenal Brenes les dejó un reto a los jóvenes pidiéndoles que escribieran una carta sobre los sentimientos y objetivos que tienen antes del viaje, para luego a su regreso escribir otra carta con todas las vivencias experimentadas en la JMJ Panamá 2019.

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2019.01.10 Jóvenes de Nicaragua hacia JMJPanamá


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Nicaragua: recorte de ayudas del gobierno a la Universidad de los jesuitas

NicaraguaNicaragua  (ANSA)

Jesuitas de Centro América preocupados por reducción de fondos a la UCA, Managuahttps://www.un.org/es/

La Compañía de Jesús en Centroamérica, en un comunicado, expresa su preocupación y cercanía al pueblo nicaragüense y denuncia la reducción de fondos que está sufriendo la Universidad Centroamericana (UCA) de Managua, dirigida por los jesuitas. La nota nos invita a orar para que “este 2019 sea un año nuevo y diferente para Nicaragua”, con la esperanza de que “se restablezca el estado de derecho y que se restauren todas las libertades constitucionales”

Ciudad del Vaticano

Los jesuitas centroamericanos expresan su preocupación por la reducción de los fondos estatales para la Universidad Centroamericana en Managua, Nicaragua.

Cercanos al pueblo nicaragüense

Los jesuitas hacen eco de las palabras que el Papa Francisco dirigió las pasadas navidades animando a la reconciliación en el país, así como piden “un diálogo que restablezca el Estado de derecho, que restituya todas las libertades constitucionales, que garantice el respeto irrestricto de los derechos humanos de la población, y que, revierta el proceso de destrucción económica al que, según los especialistas en la materia, el país está siendo empujado”.

Preocupación por la reducción de fondos para la Universidad Centroamericana

Los jesuitas expresan su preocupación “por la reducción sustancial de los fondos que la Universidad Centroamericana ha recibido de acuerdo con la Constitución, desde 1990 como miembro del Consejo Nacional de Universidades”. Y expresan su solidaridad con la comunidad educativa y los órganos de gobierno de la UCA “por los inevitables efectos que la reducción sustancial de la financiación tendrá sobre el funcionamiento de la Universidad y su servicio al país”.

La nota denuncia que “por prejuicios ideológicos e intereses políticos partidistas, se perjudica el aporte de una institución académica que, inspirada en los valores éticos del cristianismo, se compromete a poner la razón, la ciencia y el pensamiento al servicio del desarrollo humano integral de Nicaragua


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Nicaragua: según expertos ONU se han cometido crímenes de lesa humanidad

Nicaragua: Expertos independientes afirman que el gobierno de Ortega ha cometido crímenes de lesa humanidad

En reacción a la presentación del “Informe sobre los Hechos de Violencia Ocurridos Entre el 18 de abril y el 30 de mayo de 2018 en Nicaragua,” del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI-Nicaragua) el día de hoy, Erika Guevara Rosas, directora para las Américas de Amnistía Internacional, expresó:

“El demoledor informe del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes sostiene que el gobierno del presidente Daniel Ortega ha cometido crímenes de lesa humanidad en el contexto de la crisis que comenzó el pasado abril. El informe constituye una detallada investigación de los crímenes de derecho internacional y las violaciones a los derechos humanos llevadas a cabo por agentes estatales bajo el mando del presidente Ortega, utilizando las instituciones públicas y grupos parapoliciales para crear un aparato represor, con el fin de asesinar y perseguir a aquellas personas que se oponen a sus políticas.”

 

“Un informe de tal naturaleza debe ser investigado judicialmente, de modo imparcial y exhaustivo. A tales fines, el papel de la comunidad internacional es crucial para evitar que los crímenes queden impunes. Amnistía Internacional les recuerda a todos los estados que pueden ejercer jurisdicción universal con relación a estos crímenes de lesa humanidad”.

Información Adicional

En la misma línea que previos informes de Amnistía Internacional, el GIEI-Nicaragua ha demostrado que los eventos de violencia en Nicaragua se enmarcan en una política estatal deliberadamente letal para la represión. La investigación del GIEI establece que la mayoría de los asesinatos cometidos, dentro del periodo que comprende su mandato, fueron por arma de fuego, con la intención de causar la muerte y a manos de agentes del estado o terceros actuando junto a ellos.

Asimismo, el GIEI-Nicaragua demuestra en su Informe que las autoridades nicaragüenses han utilizado prácticamente todo el aparato estatal, incluida la Policía Nacional, la Fiscalía y el Poder Judicial, así como a grupos parapoliciales, para asesinar, encarcelar, maltratar, torturar y perseguir aquellas personas que se expresaron en contra de sus políticas o que fueron percibidas como tales.

El gobierno de Nicaragua anunció la suspensión temporal de la presencia y las visitas de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y de su Mecanismo de Seguimiento sobre Nicaragua (MESENI), así como la conclusión y salida de los miembros del GIEI antes de la presentación de su informe final.

Más información

Sembrando el terror: De la letalidad a la persecución en Nicaragua (investigación, 18 de octubre de 2018)

Disparar a matar: Estrategias de represión de la protesta en Nicaragua (informe, 29 de mayo de 2018)


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Medidas represivas del gobierno de Nicaragua. Denuncia de la ONU

Bachelet, “muy alarmada” por la expulsión de grupos de DDHH de Nicaragua

Articulo 66
Manifestantes en Managua participan en una marcha para pedir el fin de la violencia en Nicaragua

21 Diciembre 2018

El Gobierno nicaragüense ha solicitado a dos instituciones establecidas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que abandonen el país. La Alta Comisionada alerta de que “la sociedad civil está en peligro de ser completamente desarticulada”.

La Alta Comisionada para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, asegura estar “muy alarmada” porque el Gobierno de Nicaragua haya expulsado del país a dos instituciones establecidas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos(CIDH).

Con la expulsión del MESENI y el GIEI*, que se establecieron en cooperación con el Gobierno después de la violencia y los disturbios a principios de año, el país se queda “prácticamente sin órganos de derechos humanos independientes”, advierte Bachelet.  La decisión llega, además, después de la reciente cancelación de la personería jurídica y la confiscación de propiedades de varias ONG locales.

El Gobierno también ha anunciado que no aceptará visitas de seguimiento por parte de la CIDH.

Esta decisión, añade la Alta Comisionada, junto con los ataques a los medios de comunicación independientes del pasado fin de semana, “tiene como consecuencia un país donde la sociedad civil está en peligro de ser completamente desarticulada”. Además, hace que solucionar la crisis que afecta al país “sea mucho más difícil y pone en riesgo el diálogo nacional con los Estados vecinos y con la comunidad internacional en general, con graves consecuencias”.

Bachelet espera poder “encontrar puntos de entendimiento con el Gobierno para revertir esta tendencia”.

La CIDH lamentó la decisión del Estado de Nicaragua y comunicó que el MESENI seguirá funcionando desde su sede en Washington DC. “Para ello continuará en contacto permanente con las organizaciones de la sociedad civil, movimientos sociales, actores estatales y con las víctimas de violaciones de derechos humanos”, explicaron.

Según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, de acuerdo con información proporcionada por la sociedad civil, en Nicaragua, más de 550 personas permanecen privadas de libertad por hechos vinculados con las protestas, de las cuáles, al menos, 90 habrían recibido sentencia condenatoria. Durante las protestas, 325 personas murieron y más de 2000 resultaron heridas.

En agosto, el Gobierno nicaragüense dio por concluida la invitación a la misión de la Oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos. Unos días antes, la oficina había publicó un informe en el que denunció que la represión y las represalias continúan en el país, al punto que las personas que participaron en las protestas que comenzaron en abril, o tienen opiniones disidentes “han sido forzadas a esconderse o salir del territorio”, y subraya que las autoridades nicaragüenses no desmienten la existencia de los elementos armados, pero sí “aprueban sus acciones y les permiten operar con impunidad”.

*MESENI es el acrónimo en español del Mecanismo de Seguimiento para Nicaragua de la CIDH. El GIEI es el acrónimo del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes que debía presentar su informe final en la capital Managua el 20 de diciembre.

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Represión en Nicaragua. Seria amonestación de la ONU al gobierno

El gobierno de Nicaragua debe cesar el acoso contra la sociedad civil y los medios de comunicación

ONU/Manuel Elias
Michelle Bachelet, Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

16 Diciembre 2018

Desde abril pasado, los medios de comunicación de Nicaragua han sufrido ataques y el hostigamiento se ha agudizado en las últimas semanas. La Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos instó al gobierno a detener inmediatamente ese acoso.

La Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos urgió al gobierno de Nicaragua a cesar de inmediato las intimidaciones y el acoso contra entidades de la sociedad civil y medios de comunicación.

En un comunicado emitido este sábado, Michelle Bachelet conminó a dejar de perseguir a “defensores de derechos humanos, organizaciones de la sociedad civil, periodistas y medios de comunicación críticos con el gobierno”.

“Asimismo, insto a las autoridades a que respeten y garanticen los derechos humanos y las libertades fundamentales de los nicaragüenses”, enfatizó.

Insto a las autoridades a que respeten y garanticen los derechos humanos de los nicaragüenses

Desde abril de este año, en el país centroamericano se han registrado actos de represión que se han intensificado en las últimas semanas con el hostigamiento a periodistas y allanamientos a medios de comunicación, además de que se canceló la persona jurídica de nueve ONG.

Bachelet expresó su disposición a seguir negociando con las autoridades con el propósito de encontrar una vía para que la Oficina de la ONU para los Derechos Humanos pueda volver a tener una presencia estable en el país y así asistir al gobierno en su obligación de respetar y defender las garantías fundamentales de la ciudadanía.