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Fuerte desigualdad en los ingresos salariales en el mundo.Informe OIT

El 10% de los trabajadores ganan casi la mitad de todas las remuneraciones mundiales

4 Julio 2019

Lo que unos ganan en un año, otros necesitarán trescientos. Un nuevo estudio revela que a mayoría de la fuerza laboral mundial subsiste con un salario notablemente bajo. A nivel mundial, el salario medio de los trabajadores en la mitad inferior de la distribución de ingresos es de apenas 198 dólares mensuales.

Un nuevo estudio a nivel mundial elaborado por el departamento de estadística de la Organización Internacional del Trabajo con datos de 189 países constata la gran disparidad de salarios que reciben los trabajadores.

Según los hallazgos del estudio de la OIT, solamente un diez por ciento de los trabajadores reciben casi la mitad, un 48,9%, de las remuneraciones globales, mientras que los trabajadores que perciben un salario más bajo solo les corresponde el 6,4% de las retribuciones mundiales.

A este último dato, se le ha de añadir que el 20% de los asalariados con remuneraciones más bajas, unos 650 millones de personas, cobran una cantidad inferior al 1% mundial de los ingresos laborales, una cantidad que ha sufrido escasas variaciones durante los últimos trece años.

Por si estas disparidades no fueran suficientes…

Del mismo modo, las nuevas indagaciones revelan que, en general, la desigualdad en las remuneraciones laborales a escala mundial disminuyó desde el año 2004. Pese a ello, esta situación no se produce por una reducción de la inequidad en los países, sino como consecuencia de la ascendente prosperidad registrada en las economías emergente como China e India.

Las conclusiones del estudio indican que “en general, la desigualdad en los ingresos sigue siendo un problema extendido en el mundo del trabajo”.

Un informe con nuevas estimaciones

Así, el Conjunto de datos relativo a la proporción del ingreso laboral y su distribución, elaborado por el departamento de estadística de la OIT con datos provenientes de 189 países, incluye dos nuevos indicadores que sirven para evaluar las principales tendencias en el mundo del trabajo tanto a nivel nacional como regional y mundial.

“Uno de ellos ofrece, por primera vez, cifras comparables a escala internacional del porcentaje del PIB que va a parar a los trabajadores – en lugar del capital – a través de los salarios y las rentas. El segundo analiza la distribución de los ingresos laborales”.

Los resultados principales muestran que, a nivel mundial, la media de ingresos nacionales destinada a los trabajadores disminuyó del 53,7% en 2004 al 51,4% en 2017.

 

Trabajadores de la construcción en una obra de Binh Thuan (Vietnam). Foto: OIT/Nguyen Viet Thanh

Distribución por clases sociales

Al mismo tiempo, si se examina la distribución del salario promedio entre países, se observa que la proporción destinada a la clase media (el 60 por ciento de los trabajadores) disminuyó entre 2004 y 2017, del 44,8 por ciento al 43 por ciento. A su vez, la proporción que recibió el 20% de los asalariados mejor remunerados aumentó del 51,3% al 53,5%.

Este último grupo de personas vio como crecía su participación en al menos un punto porcentual de la remuneración nacional en países como Alemania, Indonesia, Italia, Pakistán, el Reino Unido y los Estados Unidos.

“Los datos demuestran que, en términos relativos, el aumento de los salarios laborales más altos va asociado con pérdidas para todos los demás, ya que tanto los trabajadores de clase media como los de ingresos más bajos ven disminuir su participación en los ingresos”, dijo Steven Kapsos, el jefe de la Unidad de Producción y Análisis de Datos de la OIT.

“Sin embargo, cuando aumenta la parte de los ingresos laborales de los trabajadores de rentas medias o bajas, las ganancias tienden a ser generalizadas, favoreciendo a todos, excepto los que reciben los salarios más altos “, añadió

Lo que unos ganan en un año, otros necesitarán trescientos

Por otra parte, los países más pobres tienden a registrar niveles mucho más altos de desigualdad salarial, agravando las dificultades de las poblaciones más vulnerables. De este modo, en el África subsahariana, el 50 por ciento los trabajadores más pobres perciben sólo el 3,3 por ciento de los ingresos laborales, mientras que en la Unión Europea el mismo grupo reciben el 22,9% de esas ganancias pagadas a los trabajadores.

El economista del departamento de Estadística de la OIT, Roger Gomis, destacó que “la mayoría de la fuerza laboral mundial subsiste con un salario notablemente bajo, e incluso para muchos de ellos tener un trabajo no implica disponer de los medios suficientes para vivir. A nivel mundial, el salario medio de los trabajadores en la mitad inferior de la distribución de ingresos es de apenas 198 dólares mensuales, y el 10 por ciento más pobre tendría que trabajar tres siglos para ganar lo mismo que gana el 10 por ciento más rico en un año”.

Esta publicación forma parte de las recomendaciones formuladas por la Comisión Mundial sobre el Futuro del Trabajo de la OIT. Los nuevos datos de datos se usarán para seguir el progreso hacia la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (SDG) de las Naciones Unidas.


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El cambio climático y su coste en puestos de trabajo. (OIT)

El cambio climático costará 80 millones de puestos de trabajo en 2030

Banco Mundial/Mai Ky
Trabajadores de la construcción en Vietnam

1 Julio 2019

El calentamiento global aumentará el estrés térmico en las personas, acarreando una pérdida de la productividad, revela un nuevo informe de la Organización Internacional del Trabajo. Los países más pobres serán los más afectados.

A todos los efectos ambientales y económicos previstos como consecuencia del cambio climático, se suma el impacto que el calentamiento del planeta tiene en el cuerpo humano, que causaría la pérdida de 80 millones de trabajos en 2030.

Un nuevo estudio de la Organización Mundial del Trabajo (OIT) divulgado este lunes advierte que el cambio climático aumentará el estrés térmico, es decir, la carga de calor que se recibe y acumula en el cuerpo humano como consecuencia de las condiciones ambientales.

Ese tipo de estrés tiene relación con el calor que puede soportar el organismo sin sufrir una degradación fisiológica,producida generalmente a temperaturas superiores a 35°C, en condiciones de elevada humedad. El exceso de calor en el ámbito laboral constituye un riesgo para la salud en el trabajo, al restringir las funciones y aptitudes físicas de los trabajadores y su capacidad de trabajo, y en consecuencia, disminuirá la productividad. En casos extremos puede provocar insolaciones, que podrían llegar a ser mortales.

Según la OIT, el incremento del estrés térmico en el trabajo provocado por el cambio climático tendrá repercusiones adversas en la productividad y provocará pérdidas económicas y de empleo, afectando en mayor grado a los países más pobres.

El informe proyecta un total mundial de 80 millones de empleos perdidos en 2030 a causa del retroceso de la productividad debida al estrés térmico.

El estimado toma como base un aumento de la temperatura global de 1,5°C para finales del presente siglo. Se prevé que en 2030 se perderá el 2,2% de las horas de trabajo en el mundo como consecuencia del alza de la temperatura, porcentaje equivalente a 80 millones de puestos de trabajo de tiempo completo. Ello conllevará pérdidas económicas de 2,4 trillones de dólares.

Los sectores más afectados

Pese a la magnitud de estas cifras, la OIT señala que ese cálculo es conservador puesto que supone que el aumento promedio de la temperatura no rebasará 1,5°C, previsto en el Acuerdo de París, además de que da por sentado que el trabajo en la agricultura y en la construcción, dos de los sectores más afectados por el estrés térmico, se realiza en lugares a la sombra.

El sector agrícola, que sería el más perjudicado, cuenta con 940 millones de trabajadores en el mundo. Se prevé que para 2030, el 60% de las horas de trabajo perdidas por el estrés térmico corresponderán a ese rubro.

La industria de la construcción también se verá gravemente afectada, con el 19% de las pérdidas de horas de trabajo para el mismo año. Otros sectores en riesgo son los de bienes y servicios medioambientales, recogida de basura, emergencias, trabajos de reparación, transporte, turismo y deportes, así como determinadas formas de trabajo industrial.

Los efectos tendrán lugar de forma desigual en el mundo. Las regiones en las que más horas de trabajo se perderán serán Asia meridional y África occidental, en las que se producirá una pérdida de cerca del 5% de las horas de trabajo en 2030, es decir, 43 millones y 9 millones de puestos de trabajo respectivamente.

Los habitantes de las regiones más pobres serán los que padezcan las mayores pérdidas económicas. Los países de ingresos de nivel medio-bajo o bajo, serán los más perjudicados por disponer de menos recursos para adaptarse eficazmente al aumento de calor. En consecuencia, las pérdidas económicas provocadas por el estrés térmico ampliarán la disparidad económica que se da en la actualidad, en particular la tasa de trabajadores pobres, el empleo informal y vulnerable, la agricultura de subsistencia y la falta de protección social.

La migración

El estrés térmico afectará a millones de mujeres, que constituyen la mayoría de los trabajadores en la agricultura de subsistencia, y de hombres, que son la mayor parte de los trabajadores del sector de la construcción. El estrés térmico puede provocar asimismo un aumento de la migración, a raíz de la mayor cantidad de trabajadores que abandonan las zonas rurales en busca de un futuro mejor.

Los retos que plantea el cambio climático constituyen un tema primordial en la nueva Declaración del Centenario de la OIT sobre el futuro del trabajo , y determinarán su programa de trabajo e investigación. El informe pone de manifiesto el gran alcance de las consecuencias de dichos retos con respecto a la Agenda 2030 de la ONU . En particular, se señala que “los efectos del estrés térmico en los planos económico, social y sanitario podrían dificultar la lucha contra la pobreza y la promoción del desarrollo humano y, en consecuencia, el cumplimiento de la mayor parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas”.

La directora del Departamento de Investigación de la OIT, Catherine Saget, indicó que, además de los enormes costos económicos que conlleva el estrés térmico, “cabe esperar un aumento de la disparidad entre los países de bajo nivel de ingresos y los países de mayores ingresos, un empeoramiento de las condiciones de trabajo de las personas más vulnerables, y desplazamientos de población. Con objeto de adaptarse a esa nueva realidad, gobiernos, empleadores y trabajadores deben adoptar medidas acuciantes que hagan hincapié en la protección de los más vulnerables”.

Políticas para mitigar el estrés térmico

La OIT aboga por la formulación, financiación y aplicación de políticas nacionales que permitan paliar los riesgos del estrés térmico y proteger a los trabajadores.

Para hacer frente a los fenómenos térmicos, el estudio destaca el fomento de infraestructuras adecuadas y el desarrollo de sistemas de alerta temprana, así como la mejora de la aplicación de las normas internacionales del trabajo, en particular en la esfera de la seguridad y la salud en el trabajo, a fin de promover la formulación de políticas que permitan hacer frente a los peligros que provoca el calor.

Los empleadores y trabajadores pueden desempeñar una función idónea para evaluar los riesgos y adoptar las medidas pertinentes en el lugar de trabajo, con objeto de que los trabajadores puedan seguir desarrollando su labor fácilmente en situaciones de elevadas temperaturas.

Los empleadores deberían proporcionar agua potable y ofrecer programas de capacitación en materia de reconocimiento y gestión del estrés térmico. El diálogo social puede constituir un medio primordial para alcanzar un consenso en relación con los métodos de trabajo más adecuados en entornos interiores o exteriores, la adaptación de los horarios de trabajo, el uso de vestimenta y de equipos, la utilización de las nuevas tecnologías, el establecimiento de lugares situados en zonas de sombra y la realización de recesos en el trabajo.

El nuevo informe de la OIT, Working on a warmer planet: The impact of heat stress on labour productivity and decent work  [Resumen: Trabajar en un planeta más caliente: El impacto del estrés térmico en la productividad laboral y el trabajo decente] se basa en datos climáticos, fisiológicos y de empleo, y proporciona estimaciones, tanto actuales como previstas, sobre pérdidas de productividad a escalas nacional, regional y mundial.


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Hacia el reconocimiento de la salud laboral como un derecho fundamental.

La Organización Internacional del Trabajo debe defender la salud laboral como un derecho fundamental

UNEP/K. Loeffelbein
Trabajadores de un centro de reciclaje informal de desechos electrónicos en Ghana.

13 Junio 2019

Un grupo de expertos en derechos humanos alertó sobre los intentos de algunos empleadores y organizaciones de bloquear el reconocimiento de las condiciones de trabajo saludables como un derecho fundamental y urgió a la Organización Internacional del Trabajo a adoptarla como uno de sus principios básicos.

“Millones de trabajadores en todo el mundo sufren enfermedades y discapacidades debidas a condiciones de trabajo inseguras y dañinas. Se estima que cada año mueren prematuramente alrededor de 2 millones de trabajadores a causa de un entorno laboral inseguro o dañino”, advirtió este jueves una decena de expertos de la ONU en derechos humanos.

En un comunicado conjunto, los relatores conminaron a la Organización Internacional del Trabajo (OIT) a reconocer y adoptar inmediatamente como uno de sus principios fundamentales las condiciones laborales seguras y saludables.

La exhortación fue emitida mientras la OIT celebra en Ginebra una conferencia conmemorativa del centenario de su fundación.

Cada año mueren prematuramente alrededor de 2 millones de trabajadores a causa de un entorno laboral inseguro o dañino

Disyuntiva mortal

Los expertos aseveraron que la OIT debió reconocer desde hace mucho tiempo las condiciones seguras y saludables como uno de sus principios y derechos en el trabajo. “El reconocimiento de la OIT es esencial para ayudar a poner fin a la explotación de los trabajadores que se ven forzados a elegir entre un pago y su salud. Sería un tributo justo a los millones que han perdido la vida como resultado de esta terrible disyuntiva”, enfatizaron.

La Convención sobre los Derechos Económicos Sociales y Culturales reconoce explícitamente desde 1966 las condiciones de trabajo seguras y saludables como un aspecto fundamental del derecho a una situación de empleo justa y favorable.

“Sin embargo, pese a la Convención 155 de la OIT, ese derecho no se cuenta entre los ‘Principios y derechos fundamentales en el trabajo’ reconocidos por la OIT”, apuntaron los relatores.

Agregaron que el borrador del documento final de la conferencia del centenario de la OIT que se discute en este momento propone que esa agencia de la ONU reconozca la seguridad y salud ocupacional como un principio fundamental y como un derecho en el trabajo.

Compromiso en duda

Los Estados y negocios han expresado en repetidas ocasiones su compromiso con los Principios Guías de la ONU sobre Empresas y Derechos Humanos, que incluyen la obligación y responsabilidad de proteger la salud y seguridad de los trabajadores.

En este contexto, los expertos consideraron deplorable que “algunos empleadores y las organizaciones que los representan intenten bloquear este reconocimiento, poniendo en tela de juicio la solidez del compromiso del sector privado con el respeto de los derechos humanos”.

Los relatores firmantes del comunicado son: Baskut Tuncak, sobre derechos humanos y materiales tóxicos; Dainius Pῡras, sobre el derecho a la salud; Hilal Elver, sobre el derecho a la alimentación; Philip Alston, sobre derechos humanos y pobreza extrema; Urmila Bhoola, sobre formas contemporáneas de esclavitud; y el Grupo de Trabajo sobre derechos humanos, corporaciones transnacionales y otras empresas, integrado por Surya Deva (presidente), Elżbieta Karska (vicepresidenta), Githu Muigai, Dante Pesce, y Anita Ramasastry.

Los Relatores Especiales forman parte de los Procedimientos Especiales del Consejo de Derechos Humanos. Los Procedimientos Especiales, el mayor órgano de expertos independientes en el sistema de la ONU para los Derechos Humanos, es el nombre general de los mecanismos independientes de investigación y monitoreo establecidos por el Consejo para hacer frente a situaciones concretas en países o a cuestiones temáticas en todo el mundo. Los expertos de los Procedimientos Especiales trabajan de manera voluntaria; no son personal de la ONU y no perciben un salario por su trabajo. Son independientes de cualquier gobierno u organización y actúan a título individual.


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Importantes intervenciones en la asamblea centenaria de la OIT

Macron leads EU-wide minimum wage call as Merkel, Medvedev warn of global injustice

World Bank/Arne Hoel
Woman working at her office at an export promotion agency.

11 June 2019

“Fundamental change” to the world of work – including an EU-wide minimum wage – is needed to address the growing gap between society’s haves and have-nots, French President Emmanuel Macron said on Tuesday.

In a 45-minute speech at the International Labour Organization’s Centenary conference in Geneva, Mr. Macron insisted that the accumulation of wealth in the hands of the few from globalization had created a “law of the jungle”, which had opened the door to damaging nationalism, xenophobia and disillusionment with democracy.

“This market economy in which we are living is much less social than we wanted at the end of the Second World War…it’s leading to much more accumulation of income and corporatism,” he said. “This is a crisis that can seem less severe because the victims don’t have much of a voice – they are spread apart, not unified – and we have not yet seen a war coming out of this, but the crisis is there.”

Insisting that the world faced “a profound crisis” on a par with the post-conflict uncertainty of 1919 and 1944, the French President warned that it was in such situations that authoritarianism appeared to offer easy solutions, such as building walls to protect people from rampant capitalism and ending cooperation between countries.

In defence of international solidarity and the fight against inequality, Mr. Macron called for a minimum wage in the European Union (EU).

Failure to do so risked seeing the workers of more EU States leaving home in large numbers to work elsewhere in the bloc, where there was a guaranteed minimum wage, such as France and Germany.

“We didn’t make Europe for that,” Mr. Macron said, noting that the economic arrangement worked well for France, but not for the countries where the workers came from.

Ahead of the French President’s speech, German Chancellor Angela Merkel applauded the ILO’s ethos that the role of an economy was to “serve the people, and not the other way around”.

While she congratulated the ILO for its efforts to make the world of work a fairer place since it was founded after the First World War, Ms. Merkel nonetheless insisted that it was needed today as much as ever.

The issue of child labour was a case in point, she argued, noting that of the 152 million children forced to work globally, some 73 million were involved in hazardous activities.

“That is certainly unacceptable and we have to tackle this together,” she urged delegates in support of ILO’s initiative to end the scourge globally, by 2025. “In this closely integrated, interconnected world we have to make more of an effort to turn economic growth into social progress, in which each and everyone – also children – participate.”

Globalization had also created injustices which had led to 232 million labour migrants being exploited in sectors such as construction and domestic settings, the German Chancellor continued, while 700 million people lived in poverty, despite the fact that they were working.

“Labour is not a commodity,” Ms. Merkel said, reading an ILO declaration written in 1944. “Poverty anywhere constitutes a danger to prosperity everywhere. The war against want requires to be carried on unrelenting vigour within each nation and by continuous and concerting international effort.”

Echoing the importance of continuing cooperation between States, Russian Prime Minister Dmitry Medvedev recalled the “dismal end” of the League of Nations ahead of the Second World War, before insisting that international architecture was “very fragile”.

A common understanding on how challenges to the modern workplace was needed, he suggested, pointing to driverless car technology currently in development, that risks making millions of taxi and lorry drivers jobless.

And recalling Russia’s own experience with revolution more than 100 years ago, Mr. Medvedev noted that responding to workers’ needs and society’s demands was crucial, as ignoring them “leads to lamentable ramifications”.

The same goes for some States, he added, as well as the global economy and the global system of relations in general.


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Centenario de la OIT y plan de actuaciones.

Un mercado de trabajo sin justicia social amenaza la paz mundial

OIT/MArcel Crozet
La sede de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) se ilumina para comenzar la celebración de los cien años de la institución.

10 Junio 2019

La Organización Internacional del Trabajo promete trabajar para construir un mercado laboral que goce de justicia social ya que las condiciones laborales que son injustas y permiten las privaciones ponen en peligro la paz mundial y violan el derecho a perseguir el bienestar material y el desarrollo espiritual en libertad y dignidad.

Este lunes ha arrancado en Ginebra la 108 Conferencia Internacional del Trabajo, que se enmarca en el contexto del centenario de la Organización Internacional del Trabajo. Aprovechando este aniversario redondo, el director general de la Organización prometió que, este año, la Conferencia será diferente a las anteriores.

“Será diferente porque sus decisiones deben decir al mundo que tenemos la confianza, el propósito común, la voluntad y los medios para construir un futuro del trabajo con justicia social para todos. Lo haremos porque el trabajo no es una mercancía. Lo haremos porque las condiciones de trabajo con injusticia y privaciones ponen en peligro la paz del mundo”, aseguró Guy Ryder.

También destacó que será diferente porque “cada ser humano tiene el derecho de perseguir su bienestar material y su desarrollo espiritual en libertad y dignidad”.

Por si estos fueran pocos motivos, Ryder añadió más razones, como que “las libertades de asociación y expresión sonesenciales para el progreso sostenido”.

Agregó que esta conferencia ha de ser diferente porque todos tienen que trabajar juntos,  pues “la pobreza en cualquier parte es un peligro para la prosperidad en todas partes”.

Esa justicia social es ahora tan necesaria como en el siglo XX y la Organización capaz de conseguirla es la Organización Internacional del Trabajo, como recordó Ryder al principio de su intervención al citar las palabras de su predecesor Albert Thomas en 1926: “A pesar de toda la miseria de un mundo que todavía está dividido y en crisis. A pesar de todas las dificultades de los pueblos para reunirse y conocernos, creemos que, a través de la OIT, se establecerá la justicia social en el mundo”.

“Este no es un ejercicio oscuro, introvertido o autoindulgente para marcar 100 años de una venerable organización. Se trata de abordar los problemas que más importan a las personas, en un momento en el que ven una necesidad urgente de respuestas y actuación, y en el que se cuestiona nuestra capacidad colectiva para proporcionar tales respuestas. Un momento en que las personas sienten la necesidad de recuperar el control de sus vidas”, declaró Ryder

La pobreza en cualquier parte es un peligro para la prosperidad en todas partes.

El futuro del trabajo que queremos

La Conferencia, a menudo conocida como el Parlamento Mundial del Trabajo, reunirá durante las próximas dos semanas a unos 5700 representantes de Gobiernos, trabajadores y empleadores de los 187 miembros de la Organización Internacional del Trabajo.

Los delegados tratarán la posible adopción de una declaración histórica centrada en los desafíos presentes y futuros del mercado laboral en un momento de los grandes cambios promovidos por la tecnología.

También estudiarán la aprobación de una serie de normas para abordar el acoso laboral.

Las recomendaciones de la Comisión Mundial sobre el Futuro del Trabajo , Trabajar para un futuro más prometedor, publicadas a principios de este año, orientarán gran parte de las actividades de la Conferencia del centenario. A lo largo de los últimos meses, los Estados miembros han celebrado docenas de diálogos nacionales para discutir este informe y los delegados abordarán las cuestiones planteadas en las discusiones plenarias.

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El 1 de mayo y la situación actual del empleo en el mundo.Informe OIT

archivoarchivo  (AFP or licensors)

1 de mayo se vive en el ámbito del desempleo, subempleo y pobreza

Según un nuevo informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el principal problema de los mercados de trabajo en el mundo es el empleo de mala calidad. Millones de personas se ven obligadas a aceptar condiciones de trabajo deficientes

Redacción Vatican News-Ciudad del Vaticano

Los datos recientes recabados para elaborar el informe Perspectivas sociales y del empleo en el mundo: Tendencias 2019  (WESO) indican que, en 2018, la mayoría de los 3300 millones de personas empleadas en el mundo no gozaba de un nivel suficiente de seguridad económica, bienestar material e igualdad de oportunidades. Es más, el avance de la reducción del desempleo a nivel mundial no se ve reflejado en una mejora de la calidad del trabajo.  “Tener empleo no siempre garantiza condiciones de vida dignas”, señaló Damian Grimshaw, Director del Departamento de Investigaciones de la OIT.

“Por ejemplo, un total de 700 millones de personas viven en situación de pobreza extrema o moderada pese a tener empleo.” Entre las cuestiones destacadas en el informe figura la falta de progreso en cuanto a la brecha entre mujeres y hombres en la participación laboral. La tasa de participación laboral femenina fue de solo el 48 por ciento en 2018, muy inferior al 75 por ciento de la tasa masculina. Asimismo, las mujeres predominan en la fuerza de trabajo potencial y subutilizada. Otro problema es la persistencia del empleo informal: en esta categoría hay nada menos que 2 mil millones de trabajadores – el 61 por ciento de la población activa mundial. Otro aspecto preocupante es que más de una de cada cinco personas jóvenes (menores de 25 años) no trabaja, ni estudia, ni recibe formación, por lo que sus perspectivas de trabajo se ven comprometidas.

Primero de mayo. Relación con la pobreza, el desempleo y la migración

El presidente de la Conferencia Episcopal de Honduras, Mons. Angel Garachana, envió a los hondureños un mensaje para este primero de mayo: para su pueblo y los próximos migrantes:

“El mensaje sería sencilla y claramente en base a la Doctrina Social de la Iglesia. Son años que la moral del Evangelio va adquiriendo cuerpo en una moral social o sea en el comportamiento del ciudadano en el propio país, y en las relaciones internacionales. o será, la economía, trabajo, salud, educación. Sobre todo esto, la Iglesia ha elaborado una doctrina social muy hermosa, sobre el trabajo y el salario mínimo, el salario familiar, el derecho a la migración. Si esta doctrina social de la Iglesia adquiriera más fuerza, si fuera asimilada por cada uno de nosotros, por quienes nos llamamos cristianos, creo que cambiaría mucho la situación entre los países y Honduras. Los empresarios darían salarios y horas laborales justas. Los trabajadores irían a trabajar con responsabilidad. Basta poner en práctica este documento”.

A los que están en situaciones difíciles en Honduras, el prelado les pide que antes que tomen la decisión de emigrar, que lo analicen bien, los pro y contras. “Tienen derecho a emigrar y a no emigrar. que se pregunten qué puedo hacer para salir adelante en Honduras. Qué ayudas buscar. Que sea la última solución sea la de abandonar el país”. Pero la mayoría, dijo,  ha estado en situaciones extremas. “Y que una vez emigren, que busquen en su camino por recorrer, manos amigas, comunidades de la Iglesia, para que los acojan y apoyen”.

Cuatro millones de hondureños trabajan, la mitad lo hace precariamente

Más de cuatro millones de hondureños trabajan en su país. Del total de la fuerza laboral, más de dos millones de hondureños no tienen trabajo formal. Según un artículo del periódico, La Prensa.  Y es esta clase obrera la que marchará este primero de mayo, exigiendo demandas en busca de mejorar las condiciones laborales de los asalariados.

Para Mons. Ángel Garachana, presidente de la Conferencia Episcopal de Honduras, los resultados de los últimos años de esas manifestaciones del primero de mayo, es que no son eficaces, pues sólo se reivindican los derechos laborales, pero el efecto en un cambio en la política económica, en un cambio de una influencia efectiva delos sindicatos, en un fortalecimiento de los sindicatos, no es tan claro. “Yo lo considero hoy día, como un día simbólico, de todo lo que es el trabajo, la defensa de los derechos del trabajador, de las leyes justas, etc. pero los efectos como tal. Pero es importante que ese día siga teniendo ese aspecto simbólico. Y que sea el día en que los trabajadores manifiesten sus inquietudes, preocupaciones, deseos y esperanzas” Además explica los principales problemas que enfrentan los trabajadores en Honduras.

Mons. Ángel Garachana Presidente Conferencia Episcopal Honduras

Mons. Garachana habla de encuestas hechas que hablan del problema principal en el País no es la violencia, sino la falta de empleo, luego la corrupción y en tercer lugar la inseguridad. Su mayor preocupación, el 33 por ciento, dijo que era el costo de la vida, luego el desempleo. Y de un 70 por ciento de la población que no tiene su salario mínimo.

Mons. Ángel Garachana Presidente Conferencia Episcopal Honduras

En Guatemala, en cambio, el presidente de la Conferencia Episcopal, Mons. Gonzalo de Villa, explica cómo se vive el primero de mayo en Guatemala y cómo afecta la situación económica a los guatemaltecos.

Mons. Gonzalo de Villa, presidente de la Conferencia Episcopal Guatemala

El desempleo, la pobreza y la violencia, factores que empujan a los centroamericanos e migrar a EEUU o a Europa en busca de un futuro mejor.  Y Guatemala así como Honduras hace parte de los migrantes que van en caravanas atravesando México, para llegar a la frontera con EEUU.

Mons. Gonzalo de Villa, presidente de la Conferencia Episcopal Guatemala

Mañana 1 de mayo, fiesta del movimiento obrero mundial, en conmemoración de sus luchas sociales y laborales. En la vigilia de este día internacional, Vatican News, habló con el Padre Máximo Jurcinovic, Director Oficina De Prensa Conferencia Episcopal Argentina, que hace un balance de la situación laboral en Argentina. Una situación difícil como afirma el padre, la gente teme perder el trabajo, los obispos en su Asamblea Plenaria han hablado de esta situación. “Es un tiempo, afirman, que nos anima a pedir mayor fortaleza y mayor esfuerzo para que a nadie le falte el trabajo”.

Padre Máximo Jurcinovic, Director Oficina Prensa de la Conferencia Ep. Argentina

Vatican News habló también con Francisco Lorenzo, Director de Acción Social de Caritas España, quien describe cómo es la realidad laboral de este país: “teniendo en cuenta que venimos de siete años de crisis, estamos en un momento de recuperación económica. La actual tasa de desempleo está en torno al 14 %, cuando en los peores períodos económicos ha llegado a alcanzar el 26 %; por lo tanto esta es una buena noticia”, explica Francisco, señalando, sin embargo, que hay que mirar otros aspectos para comprender mejor cuál es la realidad en la que se encuentra España, ya que si bien se ha reducido la tasa de paro, muchas personas todavía trabajan en condiciones muy precarias, con contratos de jornada reducida y salarios insuficientes.

Por tanto, “hay que analizar, no tanto la cantidad del trabajo que estamos generando sino la calidad”. En este sentido, Caritas España advierte sobre  los graves efectos que la precariedad laboral está teniendo en la juventud española, hundida en una desmotivación crónica que les imposibilita crear un proyecto de vida; en las familias cuyas necesidades básicas quedan sin asegurar o sin cubrir, como son el techo, luz, comida, ropa o medicamentos; y también en las personas mayores que sufren una vejez sin calidad a causa de unas pensiones indignas.

Promover el trabajo decente

Por ello, el Director de Acción Social afirma que hay que defender la promoción del trabajo decente, ya que este es esencial en la vida de las personas “porque ayuda a construir nuestra humanidad”. Asimismo, Caritas pide a las autoridades y gobernantes, independientemente del partido político al que pertenezcan, que garanticen unos derechos básicos para la construcción de una sociedad cuyo sentido y función sirvan al bien común.

Mensaje para los desempleados: “no tiren la toalla”

Además, Francisco lanza un mensaje de aliento y positividad a todas las personas que están sin trabajo o que buscan oportunidades laborales y no las encuentran: “Aunque no tengas trabajo eres importante, eres necesario. No tires la toalla. No te sientas culpable de tu propia situación. Y a la sociedad le digo que tenemos que hacer lo posible por crear oportunidades laborales decentes, caracterizarnos y distinguirnos por proteger los derechos fundamentales, como nos pide el Evangelio, especialmente en beneficio de las personas que están en una situación más vulnerable”.

Francisco Lorenzo Director Acción Social de Caritas España

30 abril 2019, 14:16


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La OIT y la firma de sus convenios y protocolos.

La Organización Internacional del Trabajo anima a firmar al menos uno de sus convenios en 2019

PNUD Ukrania
Trabajadores asfaltando una carretera en Ukrania.

18 Febrero 2019

Los convenios y normas laborales han salvado vidas y mejorado las condiciones de millones de personas. En 15 años, por ejemplo, cien millones de niños dejaron de ser víctimas del trabajo infantil. Con motivo de su centenario, la Organización Internacional del Trabajo ha lanzado la campaña “Uno cada uno”, en la que anima a que cada Estado miembro se adhiera a al menos uno de sus convenios durante este año.

Desde la creación de la Organización Internacional del Trabajo en 1919, sus normas laborales han mejorado la vida de millones de personas.

La eliminación del trabajo forzoso y del trabajo infantil, los derechos de la gente de mar y la promoción de la igualdad de género son algunos de los temas que se incluyen en los 189 convenios  y 205 recomendaciones  que han sido adoptados por los Estados miembros a lo largo de los últimos 100 años y que constituyen la piedra angular de la Organización y su mandato.

Sin embargo, el mundo del trabajo aún enfrenta serios problemas y, frente a los nuevos desafíos planteados por la globalización y las actividades transfronterizas, las normas internacionales son más necesarias que nunca.

Por este motivo, para celebrar su centenario, la OIT exhorta a sus 187 Estados miembros  a ratificar al menos un convenio o un protocolo  en 2019.

“La ratificación de las normas internacionales del trabajo y su plena aplicación terminarán por mejorar los medios de subsistencia de millones de trabajadores que hoy día, como hace 100 años, enfrentan grandes dificultades”, declara Corinne Vargha, directora del Departamento de normas internacionales del trabajo.

Vargha conecta ese cumplimiento de las normas laborales con el imperativo de la Agenda 2030 sobre el Desarrollo Sostenible de “no dejar a nadie a atrás”.

Seguir en tiempo real, los convenios firmados por cada país

Para medir los progresos en la realización de este objetivo, la OIT mantendrá un registro de todas las ratificaciones de 2019 en tiempo real. Más de 30 Estados ya han dado un primer paso al firmar un convenio o un protocolo en 2019 o al ratificar instrumentos que entrarán en vigor este año.

“Nuestra campaña ‘Uno cada uno’, dirigida a incrementar el número de ratificaciones, debería en última instancia ayudar a todas las personas que todavía no se benefician de un tratamiento justo en el trabajo, de unos ingresos garantizados o del derecho a organizarse”, explica Tim De Meyer, Asesor principal sobre política normativa.

Los convenios de la Organización Internacional del Trabajo son negociados por los representantes de gobiernos, empleadores y trabajadores. Estos convenios se dividen en tres categorías:

  • Los convenios fundamentales que abarcan el trabajo infantil, el trabajo forzoso, la discriminación en el trabajo, el derecho de asociación y la negociación colectiva;
  • Los convenios de gobernanza que fortalecen el diálogo social, la inspección del trabajo y las políticas a favor del empleo pleno, productivo y elegido en libertad;
  • Los convenios técnicos, que abarcan una diversidad de temas e incluyen ciertas categorías particulares de trabajadores, los salarios mínimos, las pensiones y la seguridad y la salud en el trabajo.

En estos últimos cien años, la implementación de las normas internacionales del trabajo ha aportado cambios positivos a una gran variedad de cuestiones.

Por ejemplo, los convenios sobre el trabajo infantil han contribuido a la reducción del número de niños víctimas del trabajo infantil de 246 millones de niños en el año 2000 a 152 millones en 2016.

Además, los convenios sobre el tiempo de trabajo han establecido límites a las horas de trabajo y a la duración semanal del trabajo; y el Convenio sobre el trabajo marítimo, que actualmente cubre 90 por ciento del arqueo bruto de la flota mercante mundial, ha mejorado las condiciones de trabajo de muchos marineros.

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Mercado laboral presente y futuro. Recomendaciones de la OIT

 

 

En una era de cambios sin precedentes y grandes desafíos a nivel ambiental, social y tecnológico, ¿cuál será el futuro del mercado laboral? La Organización Internacional del Trabajo asegura que las próximas décadas pueden traer cosas positivas para los trabajadores, pero es necesario cumplir diez recomendaciones para para lograrlo.

Un nuevo informe de la Organización Internacional del Trabajo, que marca el inicio de las celebraciones de los cien años de la institución, asegura que en el futuro se esperan múltiples oportunidades para mejorar la calidad de vida de los trabajadores y ampliar sus opciones, pero se necesitan medidas enérgicas para evitar que se intensifiquen las desigualdades e incertidumbres existentes.

La Comisión Mundial sobre el Futuro del Trabajo de la OIT ha creado una serie de predicciones sobre el mundo laboral y recalca que las competencias y cualificaciones de hoy no se ajustarán necesariamente a los trabajos del mañana, así como que las nuevas adquiridas pueden quedar desfasadas rápidamente.

Por ejemplo, proyecta que los avances tecnológicos, como la inteligencia artificial, la automatización y la robótica, crearán nuevos oficios para muchas personas, pero otras perderán sus puestos de trabajo en esa transición. Serán las menos preparadas para aprovechar las nuevas oportunidades.

También el camino de las economías hacia una senda más sostenible ambientalmente creará millones de puestos de trabajo a medida que se adopten prácticas sostenibles y tecnológicas, pero a la vez muchas posiciones desaparecerán al dejar atrás las industrias basadas en el carbón.

La evolución demográfica será otro factor importante. El aumento de la población juvenil en algunas regiones del mundo y el envejecimiento en otras generará presión sobre los mercados de trabajo y los sistemas de seguridad social, y esos cambios abrirán nuevas vías para contar con sociedades activas, basadas en los cuidados y la inclusión.

La OIT llama a aprovechar esas “profundas transformaciones” para crear un futuro más prometedor y alcanzar la seguridad económica, la igualdad de oportunidades y la justicia social. Para ello se necesita que los Gobiernos, las organizaciones de empleadores y los trabajadores se comprometan a acciones que permitan “revitalizar el contrato social” que asegura a los últimos una participación justa en el progreso económico, el respeto de sus derechos y la protección de los riesgos a los que se exponen a cambio de su contribución laboral.

OIT/MArcel Crozet
La sede de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) se ilumina para comenzar la celebración de los cien años de la institución.

Un programa centrado en las personas

Para lograr ese fin, la Comisión plantea diez recomendaciones, como parte de un programa “centrado en las personas” y que de seguirse generaría crecimiento, igualdad y sostenibilidad para las generaciones presentes y futuras.

1. Garantizar el derecho a un aprendizaje a lo largo de la vida que permita adquirir competencias, perfeccionarlas y reciclarse profesionalmente:

Esto incluye el aprendizaje formal e informal desde la primera infancia y hasta la vida adulta. Los Gobiernos, los trabajadores y los empleadores, así como las instituciones educativas, tienen responsabilidades que se complementan a la hora de generar un entorno de aprendizaje que sea efectivo y cuente con financiación.

2. Incrementar las inversiones en las instituciones, las políticas y las estrategias que apoyen a los trabajadores a lo largo de las transformaciones del futuro laboral:

La OIT asegura que especialmente los jóvenes necesitarán ayuda para la cada vez más complicada transición de la escuela al trabajo. También se deben aumentar las posibilidades de los trabajadores mayores para que puedan permanecer en el mundo laboral mientras lo deseen.

“Será preciso ayudar a todos los trabajadores en las transiciones cada vez más frecuentes que afrontarán en el curso de sus vidas”, asegura el informe.

3. Aplicar un programa transformador para lograr la igualdad de género:

Las políticas deben promover que se comparta el trabajo de cuidados no remunerados en el hogar para crear una auténtica igualdad de oportunidades en el lugar de trabajo. Para esto se debe fortalecer la voz de las mujeres y su liderazgo, la eliminación de la violencia y el acoso, y la aplicación de transparencia salarial.

4. Proporcionar protección social universal desde el nacimiento hasta la vejez:

El futuro del trabajo necesita un sistema de protección social sólido y con capacidad de respuesta que asegure cobertura para todas las personas vulnerables.

5. Establecer una Garantía Laboral Universal:

Significa que todos los trabajadores sin importar su acuerdo contractual o situación laboral deben disfrutar de los derechos fundamentales del trabajo, tales como un salario adecuado, límites máximos respecto a las horas de trabajo, seguridad social y cobertura de salud.

6. Ampliar la soberanía sobre el tiempo:

La Comisión asegura que los trabajadores necesitan una mayor autonomía sobre su tiempo de trabajo, sin dejar de satisfacer las necesidades de la empresa, e invita a aprovechar la tecnología para ampliar las oportunidades y conciliar la vida profesional con la personal. Esto se traduce en opciones reales de flexibilidad y control sobre los horarios de trabajo.

7. Garantizar la representación colectiva de los trabajadores y los empleadores:

“Todos los trabajadores deberán disfrutar del reconocimiento de su libertad sindical y del derecho de negociación colectiva, con el Estado como garante de esos derechos”, asegura el informe.

8. Administrar la tecnología a favor del trabajo decente:

Los avances tecnológicos deben incluir una reglamentación del uso de datos y de la responsabilidad sobre el control de los algoritmos en el mundo del trabajo. También debe establecerse un sistema de gobernanza internacional de las plataformas digitales que exijan el respeto a determinados derechos y protecciones de los usuarios y clientes. La OIT resalta además que, en el caso de la inteligencia artificial, se debe garantizar que las decisiones definitivas que afectan el trabajo “sean tomadas por personas”

9. Dar incentivos para promover inversiones en áreas claves en favor del trabajo decente y sostenible:

Este tipo de inversiones impulsará la igualdad de género y podrían crear millones de puestos de trabajo y nuevas oportunidades para las microempresas y las pequeñas y medianas empresas. También el desarrollo de la economía rural, del cual depende el futuro de muchos de los trabajadores del mundo, debería convertirse en una prioridad.

10. Remodelar las estructuras de incentivos empresariales en pro de sus estrategias de inversión a largo plazo:

Esto incluye políticas fiscales justas, la revisión de las normativas contables empresariales y nuevos modos para medir el desarrollo de los países para que den cuenta de las dimensiones de su crecimiento, el valor del trabajo no remunerado que se realiza en el servicio doméstico en las comunidades.

La importancia de la acción

Las cuestiones destacadas en el informe son relevantes para todos en todo lugar y para el planeta, asegura el director general de la OIT, Guy Ryder.

“Pueden ser desafiantes, pero si las ignoramos lo hacemos por nuestra cuenta y riesgo. El mandato de la OIT, que reúne a gobiernos, empleadores y trabajadores de todas las regiones del mundo, significa que la Organización está bien situada para servir de brújula y de guía para contribuir a abrir nuevas perspectivas en el trabajo para las futuras generaciones”, recalcó.

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El sueldo de las mujeres y el de los hombres.

El sueldo de las mujeres es todavía un 20% inferior al de los hombres

OIT/Marcel Croze
El informe mundial sobre los sueldos de la OIT indica que las mujeres reciben un salario inferior al 20% que el de los hombres.

26 Noviembre 2018

El sueldo de todos los trabajadores y empleados a nivel mundial registró en 2017 su subida más pobre desde la crisis financiera de 2008, según el Informe Mundial sobre Salarios, que resalta que las mujeres se llevan la peor parte, ya que su estipendio es aún menor debido a factores que tienen su origen en la discriminación, los estereotipos y la maternidad.

El incremento de los salarios a nivel mundial durante el año pasado decreció un 0,6% respecto al 2016, según apunta el último informe de la Organización Mundial del Trabajo sobre las remuneraciones a nivel global.

El estudio destaca que el crecimiento de los sueldos pasó de un 2,4% en 2016 a un 1,8 % durante 2017, tras analizar los datos de 136 naciones. Se trata de la cifra más baja desde el año 2008 y está muy por debajo de los niveles previos a la crisis financiera.

Los países adelantados del G20 son los que tuvieron el crecimiento más moderado, de tan sólo un 0,4% en 2017. Por su parte, en los emergentes y en desarrollo el incremento de ese mismo G20 el aumento osciló entre un 4,9% en 2016 a un 4,3% en 2017.

Durante los últimos 20 años la subida de las remuneraciones de este último grupo de naciones casi se ha triplicado, en contraste con el aumento de sólo un 9% en los países más avanzados del G20.

El director general de la OIT, Guy Ryder, expresó su sorpresa ante estas cifras al señalar que “es desconcertante observar que en las economías de altos ingresos el lento crecimiento de los salarios está acompañado por una recuperación del crecimiento del PIB y una disminución del desempleo. Además, las primeras indicaciones sugieren que este lento crecimiento del salario continuará en 2018”.

Ryder añadió que esta parálisis representa un impedimento para el crecimiento económico y que los pases han de examinar o investigar cómo alcanzar un crecimiento salarial sostenible “desde el punto de vista económico y social”.

 La brecha entre hombres y mujeres

El estudio también hace un nuevo cálculo respecto a cómo se mide la brecha salarial de género y cifra en una media de un 20% la diferencia de lo que reciben los hombres y mujeres.

Esta cifra se alcanzó tras la implantación de un nuevo cálculo “más preciso e innovador”, según Rosalía Vázquez-Álvarez, economista y especialista en salarios de la OIT.

“La medición era un poco brusca. Hemos refinado esta medición para dar otro tipo de medida”, destacó.

Otro punto del estudio precisa que la disparidad de sueldos es más elevada en el tramo superior de la escala salarial de los países avanzados, mientras que en los de ingresos bajos y medios se da entre los trabajadores peor remunerados, que es donde se encuentran la mayor parte de mujeres.

“Si miramos el mercado laboral de países en África o en América Latina, una gran cantidad de mujeres que participan en el mercado laboral están en esa parte de la distribución, que es la parte baja y donde la brecha es más alta”, explicó Vázquez-Álvarez.

Maternidad, discriminación, estereotipos

La economista destaca que datos “objetivamente determinantes” como la educación, la edad o la experiencia no son factores fundamentales.

“Lo que realmente determina la brecha salarial es la brecha por maternidad”, comenta la experta que añade que otro factor es “el hecho de que las mujeres tienden a participar en empresas donde hay una gran parte de plantilla femenina; donde sus salarios son más bajos, no necesariamente porque tengan un valor más bajo en su productividad, sino porque realmente son más bajos y aún no sabemos el por qué”.

Vázquez-Álvarez señaló que, además, persisten la discriminación, los estereotipos y las razones culturales en los bajos salarios de las mujeres, pese a haber alcanzado a los hombres en factores fundamentales, especialmente en la educación.

“Si no se puede explicar con factores objetivos, lo que tenemos que hacer es poner en práctica instrumentos de transparencia de salarios, así como instrumentos legales para combatir la brecha salarial a partir de lo que sería una base legal porque como hemos visto aún no hemos cerrado esa brecha”, finalizó.

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Discriminación laboral con los enfermos de SIDA-AIDS. Informe OIT

Las personas que viven con el VIH siguen enfrentando discriminación laboral

UNICEF/Shehzad Noorani
Dos portadoras del VIH en Uganda reciben medicamentos antirretrovirales. Foto: UNICEF/Shehzad Noorani

26 Julio 2018

Las personas con VIH enfrentan discriminación cuando buscan empleo, cuando quieren mantener su trabajo o cuando quieren subir la escalera laboral. La situación se agrava cuando son mujeres, según un nuevo informe presentado por la Organización Internacional del Trabajo y la Red mundial de personas que viven con el VIH.

El estudio, se basa en encuestas realizadas por equipos nacionales en Belice, Costa Rica, Honduras, Nicaragua, Grecia, Ucrania, Camerún, Malawi, Senegal, Uganda, Corea, Fiji y Timor Leste. En estos respectivos países se entrevistaron a más de 100.000 personas que son seropositivos al VIH.

El estudio fue presentado durante la Conferencia Internacional “SIDA 2018”, que tiene lugar en Ámsterdam cada dos años. Se trata de la mayor reunión mundial sobre cualquier tema de salud o desarrollo relacionado con el VIH.

“Lo que el informe muestra es que aún queda un largo camino por recorrer en nuestros esfuerzos por combatir el estigma y la discriminación relacionados con el lugar de trabajo hacia las personas que viven con el VIH¨, dijo Sasha Volgina, directora del Programa de la citada Red mundial.

Acceso a pocos empleos

El informe contiene muestra que una gran proporción de personas que viven con el VIH están desempleadas, con tasas que varían del 7 por ciento de los entrevistados en Uganda a 61 por ciento en Honduras.

Además, diez de los trece países registraron tasas de desempleo entre los entrevistados del 30 por ciento o más. Los jóvenes que viven con el VIH registran una tasa de desempleo mucho más alta, desde el 11 por ciento en Corea del Sur al 61 por ciento en Grecia, con algunos países que registran una tasa  igual o superior al 50 por ciento: Timor Leste (50 por ciento), las islas Fiyi (56 por ciento), Honduras (60 por ciento) y Grecia (61 por ciento).

Las mujeres que viven con el VIH tienen menos probabilidades de estar empleadas que los hombres en la misma situación, debido a las responsabilidades de cuidado no remuneradas. En todos los países, el desempleo de las personas transexuales que viven con el VIH permanece alto. La falta de un ingreso independiente entre las mujeres también es alta, lo cual significa que las mujeres que viven con el VIH no tienen autonomía económica en la misma medida que sus homólogos masculinos.

“Las personas que viven con el VIH tienen el derecho de trabajar y nadie debería negárselo¨, dijo Shauna Olney, jefa del Servicio de Género, Igualdad y Diversidad de Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Si logran un empleo, sufren discriminación

La reacción de los empleadores a los trabajadores que son seropositivos al VIH no ha sido favorable en países en América Latina.

“Muchos han perdido su trabajo y sienten que se debe a la discriminación de sus jefes y compañeros de trabajo. Esta situación los coloca en una posición de vulnerabilidad social y económica. Incluso se les ha negado un ascenso debido a su diagnóstico, entre otras razones”, dijo un participante de Belice.

Al igual que en América Latina también África tiene el mismo problema. 

“Fui a buscar mi carta de nombramiento, pero sólo para escuchar qué tenía que someterme a un examen médico. Yo conocía mi condición de seropositivo, la cual notifiqué a la funcionaria de recursos humanos, ella me dijo que tenía que hacer el examen médico, el cual confirmó mi estado serológico positivo. Esto puso fin al proceso de contratación ya que ellos ya no podían contratarme a pesar de haber superado las entrevistas”, dijo un participante de Camerún.

La situación se extiende a Europa.

“Cuando la información sobre mi estatus llegó a mi director, me citó en su oficina. Primero me dijo que estaba trabajando mal y poco. Luego me pidió que presentara mi renuncia, sin ninguna explicación real, como si mi renuncia fuese voluntaria¨, dijo otro participante de Ucrania.

Las recomendaciones del estudio

El estudio contiene diversas recomendaciones y hace un llamado a los gobiernos y las agencias internacionales para que incrementen los esfuerzos dirigidos a hacer respetar los derechos humanos basándose en la Recomendación de la OIT sobre el VIH y el sida y el mundo del trabajo, al facilitar el acceso al empleo pleno y productivo y el trabajo decente para las personas que viven con el VIH.

“Es triste constatar que a pesar de años de trabajo, el estigma y la discriminación persisten. El último informe de la OIT –Impacto del VIH y el sida en el mundo del trabajo: Estimaciones mundiales  – mostraba que el tratamiento del sida permite que los trabajadores se mantengan saludables y productivos. Pero el tratamiento por sí solo no es suficiente. Tenemos que intensificar nuestros esfuerzos para reducir el estigma y la discriminación en el lugar de trabajo hacia las personas que viven con el VIH”, dijo Olney.