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Fuerte desigualdad en los ingresos salariales en el mundo.Informe OIT

El 10% de los trabajadores ganan casi la mitad de todas las remuneraciones mundiales

4 Julio 2019

Lo que unos ganan en un año, otros necesitarán trescientos. Un nuevo estudio revela que a mayoría de la fuerza laboral mundial subsiste con un salario notablemente bajo. A nivel mundial, el salario medio de los trabajadores en la mitad inferior de la distribución de ingresos es de apenas 198 dólares mensuales.

Un nuevo estudio a nivel mundial elaborado por el departamento de estadística de la Organización Internacional del Trabajo con datos de 189 países constata la gran disparidad de salarios que reciben los trabajadores.

Según los hallazgos del estudio de la OIT, solamente un diez por ciento de los trabajadores reciben casi la mitad, un 48,9%, de las remuneraciones globales, mientras que los trabajadores que perciben un salario más bajo solo les corresponde el 6,4% de las retribuciones mundiales.

A este último dato, se le ha de añadir que el 20% de los asalariados con remuneraciones más bajas, unos 650 millones de personas, cobran una cantidad inferior al 1% mundial de los ingresos laborales, una cantidad que ha sufrido escasas variaciones durante los últimos trece años.

Por si estas disparidades no fueran suficientes…

Del mismo modo, las nuevas indagaciones revelan que, en general, la desigualdad en las remuneraciones laborales a escala mundial disminuyó desde el año 2004. Pese a ello, esta situación no se produce por una reducción de la inequidad en los países, sino como consecuencia de la ascendente prosperidad registrada en las economías emergente como China e India.

Las conclusiones del estudio indican que “en general, la desigualdad en los ingresos sigue siendo un problema extendido en el mundo del trabajo”.

Un informe con nuevas estimaciones

Así, el Conjunto de datos relativo a la proporción del ingreso laboral y su distribución, elaborado por el departamento de estadística de la OIT con datos provenientes de 189 países, incluye dos nuevos indicadores que sirven para evaluar las principales tendencias en el mundo del trabajo tanto a nivel nacional como regional y mundial.

“Uno de ellos ofrece, por primera vez, cifras comparables a escala internacional del porcentaje del PIB que va a parar a los trabajadores – en lugar del capital – a través de los salarios y las rentas. El segundo analiza la distribución de los ingresos laborales”.

Los resultados principales muestran que, a nivel mundial, la media de ingresos nacionales destinada a los trabajadores disminuyó del 53,7% en 2004 al 51,4% en 2017.

 

Trabajadores de la construcción en una obra de Binh Thuan (Vietnam). Foto: OIT/Nguyen Viet Thanh

Distribución por clases sociales

Al mismo tiempo, si se examina la distribución del salario promedio entre países, se observa que la proporción destinada a la clase media (el 60 por ciento de los trabajadores) disminuyó entre 2004 y 2017, del 44,8 por ciento al 43 por ciento. A su vez, la proporción que recibió el 20% de los asalariados mejor remunerados aumentó del 51,3% al 53,5%.

Este último grupo de personas vio como crecía su participación en al menos un punto porcentual de la remuneración nacional en países como Alemania, Indonesia, Italia, Pakistán, el Reino Unido y los Estados Unidos.

“Los datos demuestran que, en términos relativos, el aumento de los salarios laborales más altos va asociado con pérdidas para todos los demás, ya que tanto los trabajadores de clase media como los de ingresos más bajos ven disminuir su participación en los ingresos”, dijo Steven Kapsos, el jefe de la Unidad de Producción y Análisis de Datos de la OIT.

“Sin embargo, cuando aumenta la parte de los ingresos laborales de los trabajadores de rentas medias o bajas, las ganancias tienden a ser generalizadas, favoreciendo a todos, excepto los que reciben los salarios más altos “, añadió

Lo que unos ganan en un año, otros necesitarán trescientos

Por otra parte, los países más pobres tienden a registrar niveles mucho más altos de desigualdad salarial, agravando las dificultades de las poblaciones más vulnerables. De este modo, en el África subsahariana, el 50 por ciento los trabajadores más pobres perciben sólo el 3,3 por ciento de los ingresos laborales, mientras que en la Unión Europea el mismo grupo reciben el 22,9% de esas ganancias pagadas a los trabajadores.

El economista del departamento de Estadística de la OIT, Roger Gomis, destacó que “la mayoría de la fuerza laboral mundial subsiste con un salario notablemente bajo, e incluso para muchos de ellos tener un trabajo no implica disponer de los medios suficientes para vivir. A nivel mundial, el salario medio de los trabajadores en la mitad inferior de la distribución de ingresos es de apenas 198 dólares mensuales, y el 10 por ciento más pobre tendría que trabajar tres siglos para ganar lo mismo que gana el 10 por ciento más rico en un año”.

Esta publicación forma parte de las recomendaciones formuladas por la Comisión Mundial sobre el Futuro del Trabajo de la OIT. Los nuevos datos de datos se usarán para seguir el progreso hacia la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (SDG) de las Naciones Unidas.


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El cambio climático y su coste en puestos de trabajo. (OIT)

El cambio climático costará 80 millones de puestos de trabajo en 2030

Banco Mundial/Mai Ky
Trabajadores de la construcción en Vietnam

1 Julio 2019

El calentamiento global aumentará el estrés térmico en las personas, acarreando una pérdida de la productividad, revela un nuevo informe de la Organización Internacional del Trabajo. Los países más pobres serán los más afectados.

A todos los efectos ambientales y económicos previstos como consecuencia del cambio climático, se suma el impacto que el calentamiento del planeta tiene en el cuerpo humano, que causaría la pérdida de 80 millones de trabajos en 2030.

Un nuevo estudio de la Organización Mundial del Trabajo (OIT) divulgado este lunes advierte que el cambio climático aumentará el estrés térmico, es decir, la carga de calor que se recibe y acumula en el cuerpo humano como consecuencia de las condiciones ambientales.

Ese tipo de estrés tiene relación con el calor que puede soportar el organismo sin sufrir una degradación fisiológica,producida generalmente a temperaturas superiores a 35°C, en condiciones de elevada humedad. El exceso de calor en el ámbito laboral constituye un riesgo para la salud en el trabajo, al restringir las funciones y aptitudes físicas de los trabajadores y su capacidad de trabajo, y en consecuencia, disminuirá la productividad. En casos extremos puede provocar insolaciones, que podrían llegar a ser mortales.

Según la OIT, el incremento del estrés térmico en el trabajo provocado por el cambio climático tendrá repercusiones adversas en la productividad y provocará pérdidas económicas y de empleo, afectando en mayor grado a los países más pobres.

El informe proyecta un total mundial de 80 millones de empleos perdidos en 2030 a causa del retroceso de la productividad debida al estrés térmico.

El estimado toma como base un aumento de la temperatura global de 1,5°C para finales del presente siglo. Se prevé que en 2030 se perderá el 2,2% de las horas de trabajo en el mundo como consecuencia del alza de la temperatura, porcentaje equivalente a 80 millones de puestos de trabajo de tiempo completo. Ello conllevará pérdidas económicas de 2,4 trillones de dólares.

Los sectores más afectados

Pese a la magnitud de estas cifras, la OIT señala que ese cálculo es conservador puesto que supone que el aumento promedio de la temperatura no rebasará 1,5°C, previsto en el Acuerdo de París, además de que da por sentado que el trabajo en la agricultura y en la construcción, dos de los sectores más afectados por el estrés térmico, se realiza en lugares a la sombra.

El sector agrícola, que sería el más perjudicado, cuenta con 940 millones de trabajadores en el mundo. Se prevé que para 2030, el 60% de las horas de trabajo perdidas por el estrés térmico corresponderán a ese rubro.

La industria de la construcción también se verá gravemente afectada, con el 19% de las pérdidas de horas de trabajo para el mismo año. Otros sectores en riesgo son los de bienes y servicios medioambientales, recogida de basura, emergencias, trabajos de reparación, transporte, turismo y deportes, así como determinadas formas de trabajo industrial.

Los efectos tendrán lugar de forma desigual en el mundo. Las regiones en las que más horas de trabajo se perderán serán Asia meridional y África occidental, en las que se producirá una pérdida de cerca del 5% de las horas de trabajo en 2030, es decir, 43 millones y 9 millones de puestos de trabajo respectivamente.

Los habitantes de las regiones más pobres serán los que padezcan las mayores pérdidas económicas. Los países de ingresos de nivel medio-bajo o bajo, serán los más perjudicados por disponer de menos recursos para adaptarse eficazmente al aumento de calor. En consecuencia, las pérdidas económicas provocadas por el estrés térmico ampliarán la disparidad económica que se da en la actualidad, en particular la tasa de trabajadores pobres, el empleo informal y vulnerable, la agricultura de subsistencia y la falta de protección social.

La migración

El estrés térmico afectará a millones de mujeres, que constituyen la mayoría de los trabajadores en la agricultura de subsistencia, y de hombres, que son la mayor parte de los trabajadores del sector de la construcción. El estrés térmico puede provocar asimismo un aumento de la migración, a raíz de la mayor cantidad de trabajadores que abandonan las zonas rurales en busca de un futuro mejor.

Los retos que plantea el cambio climático constituyen un tema primordial en la nueva Declaración del Centenario de la OIT sobre el futuro del trabajo , y determinarán su programa de trabajo e investigación. El informe pone de manifiesto el gran alcance de las consecuencias de dichos retos con respecto a la Agenda 2030 de la ONU . En particular, se señala que “los efectos del estrés térmico en los planos económico, social y sanitario podrían dificultar la lucha contra la pobreza y la promoción del desarrollo humano y, en consecuencia, el cumplimiento de la mayor parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas”.

La directora del Departamento de Investigación de la OIT, Catherine Saget, indicó que, además de los enormes costos económicos que conlleva el estrés térmico, “cabe esperar un aumento de la disparidad entre los países de bajo nivel de ingresos y los países de mayores ingresos, un empeoramiento de las condiciones de trabajo de las personas más vulnerables, y desplazamientos de población. Con objeto de adaptarse a esa nueva realidad, gobiernos, empleadores y trabajadores deben adoptar medidas acuciantes que hagan hincapié en la protección de los más vulnerables”.

Políticas para mitigar el estrés térmico

La OIT aboga por la formulación, financiación y aplicación de políticas nacionales que permitan paliar los riesgos del estrés térmico y proteger a los trabajadores.

Para hacer frente a los fenómenos térmicos, el estudio destaca el fomento de infraestructuras adecuadas y el desarrollo de sistemas de alerta temprana, así como la mejora de la aplicación de las normas internacionales del trabajo, en particular en la esfera de la seguridad y la salud en el trabajo, a fin de promover la formulación de políticas que permitan hacer frente a los peligros que provoca el calor.

Los empleadores y trabajadores pueden desempeñar una función idónea para evaluar los riesgos y adoptar las medidas pertinentes en el lugar de trabajo, con objeto de que los trabajadores puedan seguir desarrollando su labor fácilmente en situaciones de elevadas temperaturas.

Los empleadores deberían proporcionar agua potable y ofrecer programas de capacitación en materia de reconocimiento y gestión del estrés térmico. El diálogo social puede constituir un medio primordial para alcanzar un consenso en relación con los métodos de trabajo más adecuados en entornos interiores o exteriores, la adaptación de los horarios de trabajo, el uso de vestimenta y de equipos, la utilización de las nuevas tecnologías, el establecimiento de lugares situados en zonas de sombra y la realización de recesos en el trabajo.

El nuevo informe de la OIT, Working on a warmer planet: The impact of heat stress on labour productivity and decent work  [Resumen: Trabajar en un planeta más caliente: El impacto del estrés térmico en la productividad laboral y el trabajo decente] se basa en datos climáticos, fisiológicos y de empleo, y proporciona estimaciones, tanto actuales como previstas, sobre pérdidas de productividad a escalas nacional, regional y mundial.


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Hacia el reconocimiento de la salud laboral como un derecho fundamental.

La Organización Internacional del Trabajo debe defender la salud laboral como un derecho fundamental

UNEP/K. Loeffelbein
Trabajadores de un centro de reciclaje informal de desechos electrónicos en Ghana.

13 Junio 2019

Un grupo de expertos en derechos humanos alertó sobre los intentos de algunos empleadores y organizaciones de bloquear el reconocimiento de las condiciones de trabajo saludables como un derecho fundamental y urgió a la Organización Internacional del Trabajo a adoptarla como uno de sus principios básicos.

“Millones de trabajadores en todo el mundo sufren enfermedades y discapacidades debidas a condiciones de trabajo inseguras y dañinas. Se estima que cada año mueren prematuramente alrededor de 2 millones de trabajadores a causa de un entorno laboral inseguro o dañino”, advirtió este jueves una decena de expertos de la ONU en derechos humanos.

En un comunicado conjunto, los relatores conminaron a la Organización Internacional del Trabajo (OIT) a reconocer y adoptar inmediatamente como uno de sus principios fundamentales las condiciones laborales seguras y saludables.

La exhortación fue emitida mientras la OIT celebra en Ginebra una conferencia conmemorativa del centenario de su fundación.

Cada año mueren prematuramente alrededor de 2 millones de trabajadores a causa de un entorno laboral inseguro o dañino

Disyuntiva mortal

Los expertos aseveraron que la OIT debió reconocer desde hace mucho tiempo las condiciones seguras y saludables como uno de sus principios y derechos en el trabajo. “El reconocimiento de la OIT es esencial para ayudar a poner fin a la explotación de los trabajadores que se ven forzados a elegir entre un pago y su salud. Sería un tributo justo a los millones que han perdido la vida como resultado de esta terrible disyuntiva”, enfatizaron.

La Convención sobre los Derechos Económicos Sociales y Culturales reconoce explícitamente desde 1966 las condiciones de trabajo seguras y saludables como un aspecto fundamental del derecho a una situación de empleo justa y favorable.

“Sin embargo, pese a la Convención 155 de la OIT, ese derecho no se cuenta entre los ‘Principios y derechos fundamentales en el trabajo’ reconocidos por la OIT”, apuntaron los relatores.

Agregaron que el borrador del documento final de la conferencia del centenario de la OIT que se discute en este momento propone que esa agencia de la ONU reconozca la seguridad y salud ocupacional como un principio fundamental y como un derecho en el trabajo.

Compromiso en duda

Los Estados y negocios han expresado en repetidas ocasiones su compromiso con los Principios Guías de la ONU sobre Empresas y Derechos Humanos, que incluyen la obligación y responsabilidad de proteger la salud y seguridad de los trabajadores.

En este contexto, los expertos consideraron deplorable que “algunos empleadores y las organizaciones que los representan intenten bloquear este reconocimiento, poniendo en tela de juicio la solidez del compromiso del sector privado con el respeto de los derechos humanos”.

Los relatores firmantes del comunicado son: Baskut Tuncak, sobre derechos humanos y materiales tóxicos; Dainius Pῡras, sobre el derecho a la salud; Hilal Elver, sobre el derecho a la alimentación; Philip Alston, sobre derechos humanos y pobreza extrema; Urmila Bhoola, sobre formas contemporáneas de esclavitud; y el Grupo de Trabajo sobre derechos humanos, corporaciones transnacionales y otras empresas, integrado por Surya Deva (presidente), Elżbieta Karska (vicepresidenta), Githu Muigai, Dante Pesce, y Anita Ramasastry.

Los Relatores Especiales forman parte de los Procedimientos Especiales del Consejo de Derechos Humanos. Los Procedimientos Especiales, el mayor órgano de expertos independientes en el sistema de la ONU para los Derechos Humanos, es el nombre general de los mecanismos independientes de investigación y monitoreo establecidos por el Consejo para hacer frente a situaciones concretas en países o a cuestiones temáticas en todo el mundo. Los expertos de los Procedimientos Especiales trabajan de manera voluntaria; no son personal de la ONU y no perciben un salario por su trabajo. Son independientes de cualquier gobierno u organización y actúan a título individual.


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Importantes intervenciones en la asamblea centenaria de la OIT

Macron leads EU-wide minimum wage call as Merkel, Medvedev warn of global injustice

World Bank/Arne Hoel
Woman working at her office at an export promotion agency.

11 June 2019

“Fundamental change” to the world of work – including an EU-wide minimum wage – is needed to address the growing gap between society’s haves and have-nots, French President Emmanuel Macron said on Tuesday.

In a 45-minute speech at the International Labour Organization’s Centenary conference in Geneva, Mr. Macron insisted that the accumulation of wealth in the hands of the few from globalization had created a “law of the jungle”, which had opened the door to damaging nationalism, xenophobia and disillusionment with democracy.

“This market economy in which we are living is much less social than we wanted at the end of the Second World War…it’s leading to much more accumulation of income and corporatism,” he said. “This is a crisis that can seem less severe because the victims don’t have much of a voice – they are spread apart, not unified – and we have not yet seen a war coming out of this, but the crisis is there.”

Insisting that the world faced “a profound crisis” on a par with the post-conflict uncertainty of 1919 and 1944, the French President warned that it was in such situations that authoritarianism appeared to offer easy solutions, such as building walls to protect people from rampant capitalism and ending cooperation between countries.

In defence of international solidarity and the fight against inequality, Mr. Macron called for a minimum wage in the European Union (EU).

Failure to do so risked seeing the workers of more EU States leaving home in large numbers to work elsewhere in the bloc, where there was a guaranteed minimum wage, such as France and Germany.

“We didn’t make Europe for that,” Mr. Macron said, noting that the economic arrangement worked well for France, but not for the countries where the workers came from.

Ahead of the French President’s speech, German Chancellor Angela Merkel applauded the ILO’s ethos that the role of an economy was to “serve the people, and not the other way around”.

While she congratulated the ILO for its efforts to make the world of work a fairer place since it was founded after the First World War, Ms. Merkel nonetheless insisted that it was needed today as much as ever.

The issue of child labour was a case in point, she argued, noting that of the 152 million children forced to work globally, some 73 million were involved in hazardous activities.

“That is certainly unacceptable and we have to tackle this together,” she urged delegates in support of ILO’s initiative to end the scourge globally, by 2025. “In this closely integrated, interconnected world we have to make more of an effort to turn economic growth into social progress, in which each and everyone – also children – participate.”

Globalization had also created injustices which had led to 232 million labour migrants being exploited in sectors such as construction and domestic settings, the German Chancellor continued, while 700 million people lived in poverty, despite the fact that they were working.

“Labour is not a commodity,” Ms. Merkel said, reading an ILO declaration written in 1944. “Poverty anywhere constitutes a danger to prosperity everywhere. The war against want requires to be carried on unrelenting vigour within each nation and by continuous and concerting international effort.”

Echoing the importance of continuing cooperation between States, Russian Prime Minister Dmitry Medvedev recalled the “dismal end” of the League of Nations ahead of the Second World War, before insisting that international architecture was “very fragile”.

A common understanding on how challenges to the modern workplace was needed, he suggested, pointing to driverless car technology currently in development, that risks making millions of taxi and lorry drivers jobless.

And recalling Russia’s own experience with revolution more than 100 years ago, Mr. Medvedev noted that responding to workers’ needs and society’s demands was crucial, as ignoring them “leads to lamentable ramifications”.

The same goes for some States, he added, as well as the global economy and the global system of relations in general.


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Centenario de la OIT y plan de actuaciones.

Un mercado de trabajo sin justicia social amenaza la paz mundial

OIT/MArcel Crozet
La sede de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) se ilumina para comenzar la celebración de los cien años de la institución.

10 Junio 2019

La Organización Internacional del Trabajo promete trabajar para construir un mercado laboral que goce de justicia social ya que las condiciones laborales que son injustas y permiten las privaciones ponen en peligro la paz mundial y violan el derecho a perseguir el bienestar material y el desarrollo espiritual en libertad y dignidad.

Este lunes ha arrancado en Ginebra la 108 Conferencia Internacional del Trabajo, que se enmarca en el contexto del centenario de la Organización Internacional del Trabajo. Aprovechando este aniversario redondo, el director general de la Organización prometió que, este año, la Conferencia será diferente a las anteriores.

“Será diferente porque sus decisiones deben decir al mundo que tenemos la confianza, el propósito común, la voluntad y los medios para construir un futuro del trabajo con justicia social para todos. Lo haremos porque el trabajo no es una mercancía. Lo haremos porque las condiciones de trabajo con injusticia y privaciones ponen en peligro la paz del mundo”, aseguró Guy Ryder.

También destacó que será diferente porque “cada ser humano tiene el derecho de perseguir su bienestar material y su desarrollo espiritual en libertad y dignidad”.

Por si estos fueran pocos motivos, Ryder añadió más razones, como que “las libertades de asociación y expresión sonesenciales para el progreso sostenido”.

Agregó que esta conferencia ha de ser diferente porque todos tienen que trabajar juntos,  pues “la pobreza en cualquier parte es un peligro para la prosperidad en todas partes”.

Esa justicia social es ahora tan necesaria como en el siglo XX y la Organización capaz de conseguirla es la Organización Internacional del Trabajo, como recordó Ryder al principio de su intervención al citar las palabras de su predecesor Albert Thomas en 1926: “A pesar de toda la miseria de un mundo que todavía está dividido y en crisis. A pesar de todas las dificultades de los pueblos para reunirse y conocernos, creemos que, a través de la OIT, se establecerá la justicia social en el mundo”.

“Este no es un ejercicio oscuro, introvertido o autoindulgente para marcar 100 años de una venerable organización. Se trata de abordar los problemas que más importan a las personas, en un momento en el que ven una necesidad urgente de respuestas y actuación, y en el que se cuestiona nuestra capacidad colectiva para proporcionar tales respuestas. Un momento en que las personas sienten la necesidad de recuperar el control de sus vidas”, declaró Ryder

La pobreza en cualquier parte es un peligro para la prosperidad en todas partes.

El futuro del trabajo que queremos

La Conferencia, a menudo conocida como el Parlamento Mundial del Trabajo, reunirá durante las próximas dos semanas a unos 5700 representantes de Gobiernos, trabajadores y empleadores de los 187 miembros de la Organización Internacional del Trabajo.

Los delegados tratarán la posible adopción de una declaración histórica centrada en los desafíos presentes y futuros del mercado laboral en un momento de los grandes cambios promovidos por la tecnología.

También estudiarán la aprobación de una serie de normas para abordar el acoso laboral.

Las recomendaciones de la Comisión Mundial sobre el Futuro del Trabajo , Trabajar para un futuro más prometedor, publicadas a principios de este año, orientarán gran parte de las actividades de la Conferencia del centenario. A lo largo de los últimos meses, los Estados miembros han celebrado docenas de diálogos nacionales para discutir este informe y los delegados abordarán las cuestiones planteadas en las discusiones plenarias.

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El 1 de mayo y la situación actual del empleo en el mundo.Informe OIT

archivoarchivo  (AFP or licensors)

1 de mayo se vive en el ámbito del desempleo, subempleo y pobreza

Según un nuevo informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el principal problema de los mercados de trabajo en el mundo es el empleo de mala calidad. Millones de personas se ven obligadas a aceptar condiciones de trabajo deficientes

Redacción Vatican News-Ciudad del Vaticano

Los datos recientes recabados para elaborar el informe Perspectivas sociales y del empleo en el mundo: Tendencias 2019  (WESO) indican que, en 2018, la mayoría de los 3300 millones de personas empleadas en el mundo no gozaba de un nivel suficiente de seguridad económica, bienestar material e igualdad de oportunidades. Es más, el avance de la reducción del desempleo a nivel mundial no se ve reflejado en una mejora de la calidad del trabajo.  “Tener empleo no siempre garantiza condiciones de vida dignas”, señaló Damian Grimshaw, Director del Departamento de Investigaciones de la OIT.

“Por ejemplo, un total de 700 millones de personas viven en situación de pobreza extrema o moderada pese a tener empleo.” Entre las cuestiones destacadas en el informe figura la falta de progreso en cuanto a la brecha entre mujeres y hombres en la participación laboral. La tasa de participación laboral femenina fue de solo el 48 por ciento en 2018, muy inferior al 75 por ciento de la tasa masculina. Asimismo, las mujeres predominan en la fuerza de trabajo potencial y subutilizada. Otro problema es la persistencia del empleo informal: en esta categoría hay nada menos que 2 mil millones de trabajadores – el 61 por ciento de la población activa mundial. Otro aspecto preocupante es que más de una de cada cinco personas jóvenes (menores de 25 años) no trabaja, ni estudia, ni recibe formación, por lo que sus perspectivas de trabajo se ven comprometidas.

Primero de mayo. Relación con la pobreza, el desempleo y la migración

El presidente de la Conferencia Episcopal de Honduras, Mons. Angel Garachana, envió a los hondureños un mensaje para este primero de mayo: para su pueblo y los próximos migrantes:

“El mensaje sería sencilla y claramente en base a la Doctrina Social de la Iglesia. Son años que la moral del Evangelio va adquiriendo cuerpo en una moral social o sea en el comportamiento del ciudadano en el propio país, y en las relaciones internacionales. o será, la economía, trabajo, salud, educación. Sobre todo esto, la Iglesia ha elaborado una doctrina social muy hermosa, sobre el trabajo y el salario mínimo, el salario familiar, el derecho a la migración. Si esta doctrina social de la Iglesia adquiriera más fuerza, si fuera asimilada por cada uno de nosotros, por quienes nos llamamos cristianos, creo que cambiaría mucho la situación entre los países y Honduras. Los empresarios darían salarios y horas laborales justas. Los trabajadores irían a trabajar con responsabilidad. Basta poner en práctica este documento”.

A los que están en situaciones difíciles en Honduras, el prelado les pide que antes que tomen la decisión de emigrar, que lo analicen bien, los pro y contras. “Tienen derecho a emigrar y a no emigrar. que se pregunten qué puedo hacer para salir adelante en Honduras. Qué ayudas buscar. Que sea la última solución sea la de abandonar el país”. Pero la mayoría, dijo,  ha estado en situaciones extremas. “Y que una vez emigren, que busquen en su camino por recorrer, manos amigas, comunidades de la Iglesia, para que los acojan y apoyen”.

Cuatro millones de hondureños trabajan, la mitad lo hace precariamente

Más de cuatro millones de hondureños trabajan en su país. Del total de la fuerza laboral, más de dos millones de hondureños no tienen trabajo formal. Según un artículo del periódico, La Prensa.  Y es esta clase obrera la que marchará este primero de mayo, exigiendo demandas en busca de mejorar las condiciones laborales de los asalariados.

Para Mons. Ángel Garachana, presidente de la Conferencia Episcopal de Honduras, los resultados de los últimos años de esas manifestaciones del primero de mayo, es que no son eficaces, pues sólo se reivindican los derechos laborales, pero el efecto en un cambio en la política económica, en un cambio de una influencia efectiva delos sindicatos, en un fortalecimiento de los sindicatos, no es tan claro. “Yo lo considero hoy día, como un día simbólico, de todo lo que es el trabajo, la defensa de los derechos del trabajador, de las leyes justas, etc. pero los efectos como tal. Pero es importante que ese día siga teniendo ese aspecto simbólico. Y que sea el día en que los trabajadores manifiesten sus inquietudes, preocupaciones, deseos y esperanzas” Además explica los principales problemas que enfrentan los trabajadores en Honduras.

Mons. Ángel Garachana Presidente Conferencia Episcopal Honduras

Mons. Garachana habla de encuestas hechas que hablan del problema principal en el País no es la violencia, sino la falta de empleo, luego la corrupción y en tercer lugar la inseguridad. Su mayor preocupación, el 33 por ciento, dijo que era el costo de la vida, luego el desempleo. Y de un 70 por ciento de la población que no tiene su salario mínimo.

Mons. Ángel Garachana Presidente Conferencia Episcopal Honduras

En Guatemala, en cambio, el presidente de la Conferencia Episcopal, Mons. Gonzalo de Villa, explica cómo se vive el primero de mayo en Guatemala y cómo afecta la situación económica a los guatemaltecos.

Mons. Gonzalo de Villa, presidente de la Conferencia Episcopal Guatemala

El desempleo, la pobreza y la violencia, factores que empujan a los centroamericanos e migrar a EEUU o a Europa en busca de un futuro mejor.  Y Guatemala así como Honduras hace parte de los migrantes que van en caravanas atravesando México, para llegar a la frontera con EEUU.

Mons. Gonzalo de Villa, presidente de la Conferencia Episcopal Guatemala

Mañana 1 de mayo, fiesta del movimiento obrero mundial, en conmemoración de sus luchas sociales y laborales. En la vigilia de este día internacional, Vatican News, habló con el Padre Máximo Jurcinovic, Director Oficina De Prensa Conferencia Episcopal Argentina, que hace un balance de la situación laboral en Argentina. Una situación difícil como afirma el padre, la gente teme perder el trabajo, los obispos en su Asamblea Plenaria han hablado de esta situación. “Es un tiempo, afirman, que nos anima a pedir mayor fortaleza y mayor esfuerzo para que a nadie le falte el trabajo”.

Padre Máximo Jurcinovic, Director Oficina Prensa de la Conferencia Ep. Argentina

Vatican News habló también con Francisco Lorenzo, Director de Acción Social de Caritas España, quien describe cómo es la realidad laboral de este país: “teniendo en cuenta que venimos de siete años de crisis, estamos en un momento de recuperación económica. La actual tasa de desempleo está en torno al 14 %, cuando en los peores períodos económicos ha llegado a alcanzar el 26 %; por lo tanto esta es una buena noticia”, explica Francisco, señalando, sin embargo, que hay que mirar otros aspectos para comprender mejor cuál es la realidad en la que se encuentra España, ya que si bien se ha reducido la tasa de paro, muchas personas todavía trabajan en condiciones muy precarias, con contratos de jornada reducida y salarios insuficientes.

Por tanto, “hay que analizar, no tanto la cantidad del trabajo que estamos generando sino la calidad”. En este sentido, Caritas España advierte sobre  los graves efectos que la precariedad laboral está teniendo en la juventud española, hundida en una desmotivación crónica que les imposibilita crear un proyecto de vida; en las familias cuyas necesidades básicas quedan sin asegurar o sin cubrir, como son el techo, luz, comida, ropa o medicamentos; y también en las personas mayores que sufren una vejez sin calidad a causa de unas pensiones indignas.

Promover el trabajo decente

Por ello, el Director de Acción Social afirma que hay que defender la promoción del trabajo decente, ya que este es esencial en la vida de las personas “porque ayuda a construir nuestra humanidad”. Asimismo, Caritas pide a las autoridades y gobernantes, independientemente del partido político al que pertenezcan, que garanticen unos derechos básicos para la construcción de una sociedad cuyo sentido y función sirvan al bien común.

Mensaje para los desempleados: “no tiren la toalla”

Además, Francisco lanza un mensaje de aliento y positividad a todas las personas que están sin trabajo o que buscan oportunidades laborales y no las encuentran: “Aunque no tengas trabajo eres importante, eres necesario. No tires la toalla. No te sientas culpable de tu propia situación. Y a la sociedad le digo que tenemos que hacer lo posible por crear oportunidades laborales decentes, caracterizarnos y distinguirnos por proteger los derechos fundamentales, como nos pide el Evangelio, especialmente en beneficio de las personas que están en una situación más vulnerable”.

Francisco Lorenzo Director Acción Social de Caritas España

30 abril 2019, 14:16


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La OIT y la firma de sus convenios y protocolos.

La Organización Internacional del Trabajo anima a firmar al menos uno de sus convenios en 2019

PNUD Ukrania
Trabajadores asfaltando una carretera en Ukrania.

18 Febrero 2019

Los convenios y normas laborales han salvado vidas y mejorado las condiciones de millones de personas. En 15 años, por ejemplo, cien millones de niños dejaron de ser víctimas del trabajo infantil. Con motivo de su centenario, la Organización Internacional del Trabajo ha lanzado la campaña “Uno cada uno”, en la que anima a que cada Estado miembro se adhiera a al menos uno de sus convenios durante este año.

Desde la creación de la Organización Internacional del Trabajo en 1919, sus normas laborales han mejorado la vida de millones de personas.

La eliminación del trabajo forzoso y del trabajo infantil, los derechos de la gente de mar y la promoción de la igualdad de género son algunos de los temas que se incluyen en los 189 convenios  y 205 recomendaciones  que han sido adoptados por los Estados miembros a lo largo de los últimos 100 años y que constituyen la piedra angular de la Organización y su mandato.

Sin embargo, el mundo del trabajo aún enfrenta serios problemas y, frente a los nuevos desafíos planteados por la globalización y las actividades transfronterizas, las normas internacionales son más necesarias que nunca.

Por este motivo, para celebrar su centenario, la OIT exhorta a sus 187 Estados miembros  a ratificar al menos un convenio o un protocolo  en 2019.

“La ratificación de las normas internacionales del trabajo y su plena aplicación terminarán por mejorar los medios de subsistencia de millones de trabajadores que hoy día, como hace 100 años, enfrentan grandes dificultades”, declara Corinne Vargha, directora del Departamento de normas internacionales del trabajo.

Vargha conecta ese cumplimiento de las normas laborales con el imperativo de la Agenda 2030 sobre el Desarrollo Sostenible de “no dejar a nadie a atrás”.

Seguir en tiempo real, los convenios firmados por cada país

Para medir los progresos en la realización de este objetivo, la OIT mantendrá un registro de todas las ratificaciones de 2019 en tiempo real. Más de 30 Estados ya han dado un primer paso al firmar un convenio o un protocolo en 2019 o al ratificar instrumentos que entrarán en vigor este año.

“Nuestra campaña ‘Uno cada uno’, dirigida a incrementar el número de ratificaciones, debería en última instancia ayudar a todas las personas que todavía no se benefician de un tratamiento justo en el trabajo, de unos ingresos garantizados o del derecho a organizarse”, explica Tim De Meyer, Asesor principal sobre política normativa.

Los convenios de la Organización Internacional del Trabajo son negociados por los representantes de gobiernos, empleadores y trabajadores. Estos convenios se dividen en tres categorías:

  • Los convenios fundamentales que abarcan el trabajo infantil, el trabajo forzoso, la discriminación en el trabajo, el derecho de asociación y la negociación colectiva;
  • Los convenios de gobernanza que fortalecen el diálogo social, la inspección del trabajo y las políticas a favor del empleo pleno, productivo y elegido en libertad;
  • Los convenios técnicos, que abarcan una diversidad de temas e incluyen ciertas categorías particulares de trabajadores, los salarios mínimos, las pensiones y la seguridad y la salud en el trabajo.

En estos últimos cien años, la implementación de las normas internacionales del trabajo ha aportado cambios positivos a una gran variedad de cuestiones.

Por ejemplo, los convenios sobre el trabajo infantil han contribuido a la reducción del número de niños víctimas del trabajo infantil de 246 millones de niños en el año 2000 a 152 millones en 2016.

Además, los convenios sobre el tiempo de trabajo han establecido límites a las horas de trabajo y a la duración semanal del trabajo; y el Convenio sobre el trabajo marítimo, que actualmente cubre 90 por ciento del arqueo bruto de la flota mercante mundial, ha mejorado las condiciones de trabajo de muchos marineros.

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