Loiola XXI

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Refugiados en Libia y perspectivas de reasentamiento.

Refugiados en Libia consiguen otro hogar temporal en Nigeria e Italia

UNICEF/Alessio Romenzi
Un migrante de Eritrea muestra las enfermedades de la piel que contrajo en un centro de detención de Libia. Foto de archivo: UNICEF/Alessio Romenzi

15 Febrero 2018

Hasta el momento se han recibido casi 17.000 plazas para realojar a los refugiados y emigrantes que, procedentes de otros países, están varados en Libia. Sin embargo, esa cifra no es suficiente y la ONU ha hecho un llamamiento a la comunidad internacional para que la amplíe.

Durante los últimos tres meses, la Agencia de la ONU para los Refugiados en Libia ha logrado evacuar a más de mil inmigrantes a terceros países, y espera repetir la misma acción durante todo el año con miles más.

El pasado martes, 128 desplazados fueron evacuados de Trípoli a Niamey, la capital de Níger, por vía aérea. El Gobierno de ese país, junto a los socios humanitarios de la Agencia de la ONU, les facilita alojamiento temporal en casas de huéspedes y les proporciona asistencia y apoyo psicosocial.

La segunda evacuación de esta semana se produjo ayer con la llegada de 150 refugiados a Roma.

A su llegada a la capital italiana se sometieron a controles médicos, procesos de identificación, recibieron ropa de abrigo y posteriormente se les trasladó a diversos centros de acogida.

El enviado especial de ACNUR para el Mediterráneo Central, Vincent Cochetel, informó que, hasta la fecha, sólo se han recibido 16.940 plazas de reasentamiento para los 15 países de asilo preferente que están en la ruta del Mediterráneo central, entre ellos Libia y Níger.

Cochetel llamó a todos los países a ofrecer más plazas de reasentamiento para la gran cantidad de refugiados que aún se encuentran en Libia.

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Australia y sus refugiados en Papúa Nueva Guinea. Situación inhumana.

 

Isla de Manus: Australia abandona a refugiados a una vida de incertidumbre y peligro

Protesta en Sidney por las condiciones en las que se encuentran las personas recluídas en la isla de Manus. Photo by Richard Ashen/Pacific Press/LightRocket via Getty Images
  • Las nuevas instalaciones son inseguras y no satisfacen las necesidades básicas de los refugiados
  • Los refugiados afirman que viven con un temor constante a la violencia
  • Australia debe abandonar su política de crueldad y abandono

El gobierno australiano ha abandonado a cientos de refugiados y solicitantes de asilo, a los que ha dejado en una situación que parece mucho más un castigo que una protección en Papúa Nueva Guinea. Así lo ha manifestado Amnistía Internacional en un nuevo informe hecho público hoy.

Punishment not protection: Australia’s treatment of refugees and asylum seekers in Papua New Guinea documenta cómo, desde que los refugiados fueron desalojados forzosamente de un centro de tránsito en la isla de Manus en noviembre de 2017, han sido trasladados a unas instalaciones más nuevas pero inadecuadas en las que viven bajo la amenaza constante de sufrir violencia a manos de la comunidad local.

 

“Trasladar a los refugiados y solicitantes de asilo de una situación infernal a otra no es una solución: sólo es una prolongación del desesperado sufrimiento al que están sometidos. Los nuevos centros de la isla de Manus no son sólo un riesgo para la seguridad, sino que además dejan sin servicios básicos a las personas que viven en ellos”, ha manifestado Kate Schuetze, investigadora de Amnistía Internacional para Oceanía.

“En lugar de implementar formas nuevas y creativas de eludir su responsabilidad y violar el derecho internacional, el gobierno australiano debe poner fin a esta política deliberada de crueldad y abandono. Debe hacer lo único que es seguro y legal: llevar a estos hombres a sus propias costas y brindarles la protección que necesitan y merecen.”

De un campo inseguro a otro
Desde el 31 de octubre de 2016, Australia ha retirado todos los servicios al centro inicial de refugiados de la isla de Manus, donde había enviado desde 2013 a cientos de hombres como parte de su política ilegal de “tramitación extraterritorial de solicitudes de protección internacional”.

Cuando que los hombres del centro organizaron protestas pacíficas y se negaron a marcharse, a finales de noviembre la policía de Papúa Nueva Guinea los desalojó a la fuerza y los trasladó a tres centros más nuevos.

La investigación llevada a cabo por Amnistía Internacional —basada en entrevistas con 55 refugiados y solicitantes de asilo— revela que los nuevos centros distan de ser seguros y no abordan los problemas fundamentales de la tramitación extraterritorial de solicitudes de protección internacional llevada a cabo por Australia.

En los últimos años, varios refugiados han sido atacados violentamente por residentes locales en la isla de Manus, en casos que no dieron lugar a ningún procesamiento. Las nuevas instalaciones ofrecen una protección aún menor que el centro anterior: no sólo están más cerca de la localidad de Lorengau, sino que además carecen de infraestructuras básicas de seguridad, tales como vallas.

Muchos refugiados dijeron a Amnistía Internacional que les daba demasiado miedo salir de los centros debido al riesgo de sufrir robos o ataques violentos por parte de los habitantes de la zona. La reiterada inacción por parte de la policía a la hora de investigar los ataques o hacer rendir cuentas a los responsables ha socavado aún más la confianza en las autoridades, y ha creado un clima de impunidad.

Joinul Islam, bangladeshí de 42 años, dijo: “No voy a Lorengau porque es un lugar muy peligroso. Hace tres meses fui allí, y alguien me cortó [en el brazo]. Me quitaron el teléfono móvil y el dinero. Es un lugar muy peligroso […] No me gusta ir a Lorengau”.

Los refugiados se han visto atrapados en una situación de hostilidad, en la que han sufrido reiterados cortes de carretera por parte del propietario de las tierras, disputas entre los proveedores de servicios y protestas de los habitantes de la zona.

En las últimas semanas se ha producido un enfrentamiento entre empresas rivales de de seguridad que ha acrecentado la sensación de inseguridad. Según se ha informado, los guardias de una empresa de Manus han expulsado de algunas de las instalaciones a los guardias de una empresa contratada por el gobierno australiano, lo que ha generado una confusión respecto a quién está al cargo de proporcionar seguridad a los refugiados.

“Los refugiados nos han contado que les han robado y agredido tanto en la isla de Manus como en Puerto Moresby. La policía se ha negado a actuar incluso sobre los casos más graves de violencia. El balance final es que Papúa Nueva Guinea no proporciona una solución segura o sostenible a los refugiados enviados allí por Australia”, ha manifestado Kate Schuetze.

El 21 de enero de 2018, la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) también señaló que “aunque no hay vigente un toque de queda formal, la policía local ha aconsejado a todos los refugiados y solicitantes de asilo que vuelvan a sus alojamientos antes de las seis de la tarde, para mitigar los riesgos a sus seguridad’.

Daño constante
El trauma psicológico de la detención prolongada se ha cobrado un alto precio para los refugiados: el 88% de ellos sufre depresión o trastorno de estrés post-traumático. Pese a ello, los nuevos centros sólo cuentan con una pequeña clínica y un hospital público, que distan de ser adecuados para cubrir las necesidades de los refugiados.

Los refugiados permanecen sometidos a fuertes restricciones de su libertad de circulación. La mayoría no pueden salir de los centros de alojamiento que les han sido asignados en la isla de Manus o en Puerto Moresby. Se ven reducidos a sobrevivir con una prestación básica que no es suficiente para cubrir sus alimentos, medicinas y otros gastos.

Las autoridades de Papúa Nueva Guinea no han proporcionado a los refugiados una condición regularizada, acceso a viajes y a documentos de identidad o la capacidad de obtener un trabajo duradero, esencial para su integración significativa. El asentamiento en Papúa Nueva Guinea ha demostrado ser prácticamente imposible para los refugiados que lo han intentado, habida cuenta de las dificultades de ganarse la vida y de la amenaza constante de la violencia.

Australia debe proporcionar una solución real
Después de casi cinco años, el gobierno australiano no ha proporcionado opciones viables o sostenibles para los refugiados a los que transfiere forzosamente a Papúa Nueva Guinea. Los refugiados se ven de hecho obligados a elegir entre regresar a su país o trasladarse a un entorno igualmente abusivo en Nauru.

Unos pocos afortunados —unos 83 hasta ahora— han recibido el “billete de lotería” de ser asentados en Estados Unidos, pero este es un proceso largo y arbitrario que no está al alcance de todos.

“El gobierno australiano debe poner fin a su cruel política de detención extraterritorial, y debe llevar de inmediato a las personas refugiadas y solicitantes de asilo a Australia o a un tercer país seguro”, ha manifestado Kate Schuetze.

“A corto plazo, las autoridades de Papúa Nueva Guinea y de Australia deben hacer todo lo que puedan para garantizar que se protege la seguridad de los refugiados. Deben garantizar que estos hombres tienen cubiertas sus necesidades básicas y que su seguridad no corre peligro.”


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La UNRWA necesita fondos para su asistencia a los refugiados palestinos de Siria y territorios palestinos ocupados.

UNRWA solicita 800 millones de dólares para programas de emergencia en Siria y los territorios palestinos ocupados

El comisionado general de la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA), Pierre Krähenbühl, conversa con refugiados palestinos en Siria. Foto: UNRWA/Taghrid Mohammad

30 de enero, 2018 — La Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA) lanzó hoy en Ginebra un llamamiento humanitario para sus programas de emergencia por un total de 800 millones de dólares.

La cifra solicitada servirá para cubrir las necesidades humanitarias de los refugiados palestinos afectados por el conflicto en Siria y las de los habitantes de los territorios palestinos ocupados.

El comisionado general de la Agencia, Pierre Krähenbühl, explicó que la ayuda que facilitan a estas personas sirve, literalmente, para salvar sus vidas al proporcionarles alimentos, agua, refugio y asistencia médica.

Krähenbühl indicó que el reciente recorte de fondos de Estados Unidos a la Agencia representa una amenaza en la prestación de estos servicios esenciales.

UNRWA presta asistencia en efectivo a más de 400.000 refugiados palestinos en Siria y, pese a los inmensos problemas de seguridad, ayuda en la educación de más de 47.000 refugiados, complementando las clases con apoyo psicosocial y capacitación en materia de seguridad.


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El gran ejemplo de Uganda en su generosa acogida a los refugidos.

El país que mejor trata a los refugiados está en África

Sursudaneses en el distrito de Impevi, en Uganda. Foto: ONU / Mark Garten

31 de enero, 2018 — Mientras las naciones más ricas del mundo debaten sobre política migratoria, Uganda se ha convertido en uno de los países del mundo que más refugiados acoge. A Uganda llegan, cada día, 500 personas, huyendo de la guerra y la persecución en países vecinos.

El Alto Comisionado para los Refugiados, Filippo Grandi, se encuentra de visita en el país y desde allí ha alabado la política de “fronteras abiertas”.

Uganda receives about 500 South Sudanese+Congolese refugees every day. It hosts 1.4m refugees. And its refugee policies are among the most progressive in the world.

“Uganda”, dijo, “tiene una de las políticas de refugiados más progresistas y abiertas de África, si no del mundo”.

El país alberga casi un millón y medio de refugiados. La mayoría han huido del conflicto en Sudán del Sur, pero también llegan desde la República Democrática del Congo y Burundi. Es la mayor población de refugiados de África y la mitad de ellos son niños. En algunos distritos, los refugiados suponen el 50 por ciento de la población.

“Casi 500 personas llegan cada día a Uganda. Se les permite entrar y reciben protección, pueden moverse libremente, trabajar, acceder a servicios básicos; las fronteras están abiertas”, detalló Grandi.

La mayoría de los refugiados en Uganda no viven en campamentos. Las familias reciben terrenos donde pueden vivir y cultivar. El Gobierno ha reservado miles de hectáreas de tierra para personas refugiadas. La mayoría viven a lo largo de 21 asentamientos en Nilo Occidental, en el centro Oeste y Suroeste del país.

Grandi también advirtió de que las comunidades de acogida necesitan apoyo.  “No podemos poner a prueba la paciencia de la gente. Tenemos que asegurarnos de que las comunidades locales también se benefician de la presencia de refugiados”, dijo. Para que la convivencia sea lo más harmoniosa posible, ACNUR apoya al gobierno en la construcción de infraestructuras como clínicas y pozos de agua. ACNUR pedirá más fondos para esta política conocida como el Marco de Respuesta Integral para los Refugiados.

El Alto Comisionado conversó con algunas de las personas que han encontrado un nuevo hogar. “Estamos confundidos, porque allí no hay paz. Nos iríamos a casa si hay paz”, dijo Sarah Utua, una mujer de 24 años que caminó durante seis semanas con sus padres y dos hijos para huir de los combates cerca de su hogar. “La gente quiere volver a casa. Pido una vez más a los líderes de Sudán del Sur, ‘por favor hagan las paces’”, dijo Grandi que se emocionó con la historia de un hombre que ha tenido que refugiarse en Uganda en cuatro ocasiones durante su vida.

Yousto and I are the same age. But he is a refugee in Uganda for the fourth time. Yet, he still smiles and says he wants to return to South Sudan, once again, when peace comes. Respect!

“Quiero regresar y asegurarme de que mis huesos reposan allí. Esta es la cuarta vez que soy un refugiado. Uganda ha sido buena conmigo, pero yo quiero regresar”, explicó Lasuba Yousto.


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Campaña ONU en favor de la ayuda a los refugiados palestinos (UNRWA)

La campaña “La dignidad no tiene precio” busca recaudar fondos para los refugiados palestinos

Niños palestinos en una escuela del UNRWA. Foto: UNRWA

22 de enero, 2018 — Pierre Krähenbühl, el comisionado general de la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA por sus siglas en inglés), anunció este lunes el lanzamiento de una campaña mundial con el fin de recaudar 500 millones de dólares.

La iniciativa ocurre tras la decisión de Estados Unidos el 16 de enero de recortar su aporte a la agencia a 60 millones de dólares, en comparación con los más de 350 millones de dólares asignados en el 2017.

“Es un momento crítico para UNRWA”, destacó Krähenbühl durante el lanzamiento oficial de la campaña en Gaza, en el territorio palestino ocupado. El comisionado recordó que el mandato de la agencia es respaldado por la Asamblea General de las Naciones Unidas.

La campaña, que se difunde por las redes sociales, se llama “La dignidad no tiene precio”.

Los fondos se usarán para financiar la educación básica de más de medio millón de niños en más de 700 escuelas gestionadas por UNRWA, facilitar el acceso a servicios médicos y proporcionar ayuda financiera y alimentaria a 1,7 refugiados palestinos particularmente vulnerables.

La agencia, financiada mayoritariamente por contribuciones voluntarias, fue creada en 1949 tras el conflicto arabo-israelí de 1948, y empezó sus labores en 1950. A su inicio, respondía a las necesidades de cerca de 750.000 refugiados. En 2018, casi 5 millones de refugiados palestinos califican para recibir ayuda de la agencia.

Para saber más acerca de la campaña #Ladignidadnotieneprecio, haz click aquí


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La jornada mundial del migrante y el refugiado se celebrará cada segundo domingo de septiembre.

14 de enero de 2018 6:44 am | ÚLTIMA ACTUALIZACIÓN HOY 6:54 am

El Papa cambia la fecha para la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado

 

El Papa durante la Misa con motivo de la Jornada Mundial del Migrante y Refugiado. Foto: Vatican Media

El Papa durante la Misa con motivo de la Jornada Mundial del Migrante y Refugiado. Foto: Vatican Media

 

Al final del rezo del Ángelus, el Papa Francisco recordó que este día se celebra la Jornada Mundial del Migrante y Refugiado y anunció que a partir de ahora se celebrará cada segundo domingo de septiembre “por motivos pastorales”. La próxima, por tanto, será el 8 de septiembre de 2019.

Además, propuso 4 verbos “fundados sobre los principios de la doctrina de la Iglesia: acoger, proteger, promover e integrar”.

En la Misa que presidió a primera hora de la mañana en la Basílica vaticana, señaló que “el verdadero encuentro con el otro no se limita a la acogida sino que nos involucra a todos en las otras tres acciones que resalté en el Mensaje para esta Jornada: proteger, promover e integrar”.

También denunció que “a menudo, renunciamos al encuentro con el otro y levantamos barreras para defendernos” pero reconoció que “no es fácil entrar en la cultura que nos es ajena, ponernos en el lugar de personas tan diferentes a nosotros, comprender sus pensamientos y sus experiencias”.


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Vaticano: eucaristía en la jornada mundial del migrante y el refugiado.

Misa del Papa Francisco en la Jornada Mundial del Migrante y del RefugiadoMisa del Papa Francisco en la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado  (Vatican Media)

Papa: Jesús invita a migrantes y los que los reciben a encontrarlo y encontrarnos

El Papa Francisco, en la 104 Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, destacó que el Señor nos invita hoy al encuentro, al respeto mutuo y a rezar los unos por los otros: «la invitación es para todos – para el que recibe y el que llega – y es oportunidad para el encuentro personal con Jesucristo»

Cecilia de Malak – Ciudad del Vaticano

El Obispo de Roma empezó su homilía, en la Santa Misa, en la Basílica de San Pedro, dirigiéndose a sus invitados especiales.

Como informó la Oficina de Prensa de la Santa Sede, estaban representados 49 países, de procedencia de los migrantes y refugiados, que acudieron con sus banderas respectivas, sus trajes, cantos y música tradicionales:

«Este año he querido celebrar la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado con una Misa a la que estáis invitados especialmente vosotros, migrantes, refugiados y solicitantes de asilo. Algunos acabáis de llegar a Italia, otros lleváis muchos años viviendo y trabajando aquí, y otros constituís las llamadas “segundas generaciones”.

Para todos ha resonado en esta asamblea la Palabra de Dios, que nos invita hoy a profundizar la especial llamada que el Señor dirige a cada uno de nosotros».

Con las palabras de Jesús: «Venid y veréis» (Jn 1, 39) que abren a «un encuentro personal», que encierra un «tiempo adecuado para acoger, conocer y reconocer al otro», el Papa recordó su mensaje:

«En el mensaje para la Jornada de hoy escribí: «Cada forastero que llama a nuestra puerta es una ocasión de encuentro con Jesucristo, que se identifica con el extranjero acogido o rechazado en cualquier época de la historia (cf. Mt 25,35.43)».

Y para el forastero, el migrante, el refugiado, el prófugo y el solicitante de asilo, todas las puertas de la nueva tierra son también una oportunidad de encuentro con Jesús. Su invitación «Venid y veréis» se dirige hoy a todos nosotros, a las comunidades locales y a quienes acaban de llegar.

Jesús nos invita superar nuestros miedos, a conocernos y respetarnos

«En el mundo actual, para quienes acaban de llegar, acoger, conocer y reconocer significa conocer y respetar las leyes, la cultura y las tradiciones de los países que los han acogido. También significa comprender sus miedos y sus preocupaciones de cara al futuro.

Para las comunidades locales, acoger, conocer y reconocer significa abrirse a la riqueza de la diversidad sin ideas preconcebidas, comprender los potenciales y las esperanzas de los recién llegados, así como su vulnerabilidad y sus temores».

Reconocer a Jesucristo y proteger, promover e integrar

«El verdadero encuentro con el otro no se limita a la acogida sino que nos involucra a todos en las otras tres acciones que resalté en el Mensaje para esta Jornada: proteger, promover e integrar. Y en el verdadero encuentro con el prójimo, ¿sabremos reconocer a Jesucristo que pide ser acogido, protegido, promovido e integrado? Como nos enseña la parábola evangélica del juicio final: el Señor tenía hambre, sed, estaba desnudo, enfermo, era extranjero y estaba en la cárcel, y fue asistido por algunos, mientras que otros pasaron de largo (cf. Mt 25,31-46). Este verdadero encuentro con Cristo es fuente de salvación, una salvación que debe ser anunciada y llevada a todos»

El encuentro con el Señor y entre los que llegan y acogen se hace oración

Tras señalar la importancia de superar los miedos mutuos, que no son pecado, sino que el pecado es dejar que determinen nuestras respuestas, «alimenten el odio y el rechazo», el Papa alentó a la oración recíproca:

«De este encuentro con Jesús presente en el pobre, en quien es rechazado, en el refugiado, en el solicitante de asilo, nace nuestra oración de hoy. Es una oración recíproca: migrantes y refugiados rezan por las comunidades locales, y las comunidades locales rezan por los que acaban de llegar y por los migrantes que llevan más tiempo residiendo en el país».

María Madre de Dios, de los migrantes y refugiados del mundo y de los que los acogen

«Encomendamos a la maternal intercesión de la Santísima Virgen María las esperanzas de todos los migrantes y refugiados del mundo, y las aspiraciones de las comunidades que los acogen, para que, conforme con el supremo mandamiento divino de la caridad y el amor al prójimo, todos podamos aprender a amar al otro, al extranjero, como nos amamos a nosotros mismos».

Escucha y descarga el informe con la voz del Papa
Texto escrito de la homilía del Papa.

Este año he querido celebrar la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado con una Misa a la que estáis invitados especialmente vosotros, migrantes, refugiados y solicitantes de asilo.

Algunos acabáis de llegar a Italia, otros lleváis muchos años viviendo y trabajando aquí, y otros constituís las llamadas “segundas generaciones”.

Para todos ha resonado en esta asamblea la Palabra de Dios, que nos invita hoy a profundizar la especial llamada que el Señor dirige a cada uno de nosotros. Él, como hizo con Samuel (cf. 1 S 3,3b-10.19) nos llama por nuestro nombre y nos pide que honremos el hecho de que hemos sido creados como seres únicos e irrepetibles, diferentes los unos de los otros y con un papel singular en la historia del mundo. En el Evangelio (Jn 1,35-42) los dos discípulos de Juan preguntaron a Jesús: «¿Dónde vives?» (v. 38), lo que sugiere que de la respuesta a esta pregunta dependerá su juicio sobre el maestro de Nazaret. La respuesta de Jesús: «Venid y veréis» (v. 39) abre un encuentro personal, que encierra un tiempo adecuado para acoger, conocer y reconocer al otro.

En el mensaje para la Jornada de hoy escribí: «Cada forastero que llama a nuestra puerta es una ocasión de encuentro con Jesucristo, que se identifica con el extranjero acogido o rechazado en cualquier época de la historia (cf. Mt 25,35.43)». Y para el forastero, el migrante, el refugiado, el prófugo y el solicitante de asilo, todas las puertas de la nueva tierra son también una oportunidad de encuentro con Jesús. Su invitación «Venid y veréis» se dirige hoy a todos nosotros, a las comunidades locales y a quienes acaban de llegar. Es una invitación a superar nuestros miedos para poder salir al encuentro del otro, para acogerlo, conocerlo y reconocerlo. Es una invitación que brinda la oportunidad de estar cerca del otro, para ver dónde y cómo vive. En el mundo actual, para quienes acaban de llegar, acoger, conocer y reconocer significa conocer y respetar las leyes, la cultura y las tradiciones de los países que los han acogido. También significa comprender sus miedos y sus preocupaciones de cara al futuro. Para las comunidades locales, acoger, conocer y reconocer significa abrirse a la riqueza de la diversidad sin ideas preconcebidas, comprender los potenciales y las esperanzas de los recién llegados, así como su vulnerabilidad y sus temores.

El verdadero encuentro con el otro no se limita a la acogida sino que nos involucra a todos en las otras tres acciones que resalté en el Mensaje para esta Jornada: proteger, promover e integrar. Y en el verdadero encuentro con el prójimo, ¿sabremos reconocer a Jesucristo que pide ser acogido, protegido, promovido e integrado? Como nos enseña la parábola evangélica del juicio final: el Señor tenía hambre, sed, estaba desnudo, enfermo, era extranjero y estaba en la cárcel, y fue asistido por algunos, mientras que otros pasaron de largo (cf. Mt 25,31-46). Este verdadero encuentro con Cristo es fuente de salvación, una salvación que debe ser anunciada y llevada a todos, como nos muestra el apóstol Andrés. Después de haber revelado a su hermano Simón: «Hemos encontrado al Mesías» (Jn 1,41), Andrés lo llevó a Jesús para que pudiera vivir la misma experiencia de encuentro.

No es fácil entrar en la cultura que nos es ajena, ponernos en el lugar de personas tan diferentes a nosotros, comprender sus pensamientos y sus experiencias. Y así, a menudo, renunciamos al encuentro con el otro y levantamos barreras para defendernos. Las comunidades locales, a veces, temen que los recién llegados perturben el orden establecido, “roben” algo que se ha construido con tanto esfuerzo. Incluso los recién llegados tienen miedos: temen la confrontación, el juicio, la discriminación, el fracaso. Estos miedos son legítimos, están basados en dudas que son totalmente comprensibles desde un punto de vista humano. Tener dudas y temores no es un pecado. El pecado es dejar que estos miedos determinen nuestras respuestas, condicionen nuestras elecciones, comprometan el respeto y la generosidad, alimenten el odio y el rechazo. El pecado es renunciar al encuentro con el otro, con aquel que es diferente, con el prójimo, que en realidad es una oportunidad privilegiada de encontrarse con el Señor.

De este encuentro con Jesús presente en el pobre, en quien es rechazado, en el refugiado, en el solicitante de asilo, nace la oración de hoy. Es una oración recíproca: migrantes y refugiados rezan por las comunidades locales, y las comunidades locales rezan por los que acaban de llegar y por los migrantes que llevan más tiempo residiendo en el país. Encomendamos a la maternal intercesión de la Santísima Virgen María las esperanzas de todos los migrantes y refugiados del mundo, y las aspiraciones de las comunidades que los acogen, para que, conforme con el supremo mandamiento divino de la caridad y el amor al prójimo, todos podamos aprender a amar al otro, al extranjero, como nos amamos a nosotros mismos.