Loiola XXI

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Venezuela: son más de 4 millones los migrantes y refugiados. Acogida por parte de un grupo de países.

Un nuevo plan ayudará a integrar a los venezolanos en 14 países de América Latina

ACNUR//Santiago Escobar-Jaramillo
Venezolanos huyendo de la situación en el país llegan al puente internacional de Rumichaca, la principal vía de entrada en Ecuador a través de Colombia.

8 Julio 2019

Esta hoja de ruta, celebrada por las agencias para migrantes y refugiados de la ONU, establece acciones específicas relacionadas con la convalidación de títulos académicos, la lucha contra la trata de personas, y la cobertura de atención en salud entre otras.

Catorce Gobiernos de América Latina y el Caribe acordaron facilitar la integración de los refugiados y migrantes de Venezuela en la región.

La nueva hoja de ruta fue aprobada durante una reunión en Buenos Aires la semana pasada, en línea con el Plan de Acción de Quito, y está compuesta por acciones específicas relacionadas con la convalidación de títulos académicos, la lucha contra la trata de personas, y la cobertura de atención en salud entre otras.

“El Proceso de Quito representa un espacio clave para la comunicación y la coordinación entre los Estados. Hay muchas buenas prácticas en la región y los gobiernos se benefician de las oportunidades de intercambio, articulación y armonización. Por tal razón, es crucial seguir ampliando y fortaleciendo la participación de los países de la región en este proceso”, asegura Eduardo Stein, representante especial conjunto de la Agencia de la ONU para los Refugiados y la Organización Internacional para las Migraciones sobre el éxodo venezolano.

Ambas agencias de las Naciones Unidas celebraron la adopción de esta iniciativa. A través de una declaración conjunta, los gobiernos acordaron, entre otros, reforzar la cooperación, comunicación y articulación entre los países de tránsito y destino de los venezolanos, fortaleciendo las medidas contra los delitos transnacionales, como el tráfico y la trata de personas, así como contra la violencia sexual y de género y el combate a la discriminación y la xenofobia, asegurando la protección de los más vulnerables.

ACNUR/Hélène Caux
Venezolanos haciendo cola para obtener el sello de entrada en sus pasaportes en la frontera entre Ecuador y Perú. (13 de junio de 2019)

Un plan con acciones específicas

El plan prevé la creación de centros de información, recepción, orientación y asistencia a refugiados y migrantes, el establecimiento de una plataforma de orientación y de desarrollo del capital humano, así como el fortalecimiento de los sistemas nacionales de determinación de la condición de refugiado.

Además, la creación e implementación de una Tarjeta de Información sobre Movilidad Regional fue presentada como una de las prioridades para complementar y fortalecer los procesos de documentación y registro a nivel nacional ya existentes o en desarrollo.

Los gobiernos acordaron también promover la creación de un grupo de países e instituciones para colaborar en la mitigación del impacto de la crisis en la región, movilizando recursos que apoyen la ejecución del Plan de Acción de Quito y de la hoja de ruta.

ACNUR y OIM reiteraron su apoyo a los países afectados por el flujo de venezolanos e hicieron un llamado a la cooperación internacional y a reforzar sus contribuciones para permitir la continuación de las actuales acciones y la implementación de los proyectos presentados durante la reunión.

Según las agencias de la ONU, el número de refugiados y migrantes de Venezuela en todo el mundo ha superado los 4 millones.


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Alemania, cuarta cumbre católica sobre refugiados.

Alemania refugiados cumbreUna refugiada en un centro para refugiados en Alemania  (AFP or licensors)

Alemania, IV Cumbre Católica sobre refugiados

Lecturas, talleres y una mesa redonda se centraron en la manera en que la Iglesia afronta el reto de la xenofobia y asiste a quienes que se han visto obligados a huir de sus hogares

“Los desafíos de la acción de la Iglesia por los refugiados en el tratamiento de la xenofobia” es el tema central de la IV Cumbre Católica de Refugiados, que tuvo lugar ayer en Essen. Por invitación de la Comisión de Migración de la Conferencia Episcopal Alemana (Dbk) – informa la agencia Sir – unos 150 responsables de Cáritas diocesanas y nacionales, comunidades de acogida, expertos y voluntarios se reunieron en la mina de carbón de Carl para discutir sobre la xenofobia como un desafío de la Iglesia para la ayuda a los refugiados.

Tiempos difíciles para la caridad y la solidaridad

En el discurso de apertura de la cumbre, el Arzobispo de Hamburgo, Mons. Stefan Hesse, como Representante Especial para los problemas de los refugiados y presidente de la Comisión para las Migraciones de la Conferencia Episcopal alemana, quiso señalar a los participantes cómo “especialmente en tiempos difíciles, en los que la caridad y la solidaridad con las personas en busca de protección pueden parecer desvanecidas, el hecho de que muchos representantes de inspiración eclesial, agentes ayuda a los refugiados, estén reunidos aquí, es una fuente de inspiración y de fuerza”.

En 2015 una gran ola de solidaridad en Alemania

Hesse recordó además que la primera cumbre de 2015 fue un momento de confrontación tras el gran flujo de migración estival: “Hemos experimentado una ola de solidaridad, disponibilidad y compasión en Alemania”. Desde entonces, recordó el arzobispo, se ha desarrollado un foro de intercambio, especialmente sobre la admisión de muchas personas que habían huido de su patria por la guerra y los conflictos civiles.

Hacer frente a tendencias xenófobas

El prelado recordó a los presentes que aún quedan grandes retos por delante, ya que la integración es una tarea a largo plazo. Actualmente nuestra sociedad parece estar dividida con ideas xenófobas que amenazan con extenderse a las clases medias. A veces – notó –  incluso en las comunidades católicas, los refugiados y los migrantes temen la alienación. Por ello, subrayó el arzobispo, la necesidad de hacer frente a las tendencias xenófobas y al populismo de derecha es uno de los retos actuales a los que se enfrenta la misión de la Iglesia para prestar ayuda a los refugiados.


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Papa Francisco: mensaje para la jornada del migrante y el refugiado (Sept. 29)

Videomensaje del Papa para la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado

Se hizo público el mensaje en video que el Papa ha realizado en preparación para esta próxima Jornada Mundial que se celebrará el 29 de septiembre, ocasión para la cual eligió el tema de “No se trata sólo de migrantes”

Ciudad del Vaticano

La Iglesia celebra la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado desde 1914 como ocasión para expresar su preocupación por las diferentes categorías de personas vulnerables en movimiento; para rezar por los desafíos a los que se enfrentan y para sensibilizar acerca de las oportunidades que ofrecen las migraciones.

Mediante el tema que el Santo Padre eligió este año – “No se trata sólo de migrantes” – Francisco insiste en que nadie debe permanecer excluido de la sociedad, independientemente del tiempo que una persona lleve residiendo en un determinado país.

“No se trata sólo de los migrantes”

A través de esta iniciativa prosigue la campaña de comunicación lanzada por la Sección Migrantes y Refugiados del Dicasterio para el Servicio Humano Integral  con ocasión de la 105ª edición de la próxima Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado (JMMR), que se celebrará el domingo 29 de septiembre.

En efecto, cada mes, la campaña ofrece reflexiones, profundizaciones y recursos para la promoción de diversas actividades pastorales sobre temas inherentes a esta JMMR, que abordarán varios subtemas con diferentes textos e imágenes. Los dos primeros subtemas tratados fueron: “También se trata de nuestros miedos” y “También se trata de la caridad” . Mientras el nuevo subtema es “Se trata de nuestra humanidad”.

Cabe destacar que este tema y los subtemas forman parte integrante del Mensaje del Santo Padre Francisco para la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, que se hizo público el pasado 7 de mayo.

Texto del Videomensaje

«Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles están viendo siempre en los cielos el rostro de mi Padre celestial» (Mt 18,10). No se trata sólo de migrantes: se trata de no excluir a nadie. El mundo actual cada día es más elitista y cada día es más cruel con los excluidos. Los países en vías de desarrollo siguen agotando sus mejores recursos naturales y humanos en beneficio de unos pocos mercados privilegiados. Las guerras afectan sólo a algunas regiones del mundo; sin embargo, la fabricación de armas y su venta se lleva a cabo en otras regiones, que luego no requieren hacerse cargo de los refugiados, no quieren, no lo aceptan esos refugiados que dichos conflictos bélicos generan.

Muchas veces se habla de paz pero se venden armas. ¿Podemos hablar de una hipocresía en este lenguaje? Quienes padecen las consecuencias son siempre los pequeños, los pobres, los más vulnerables, a quienes se les impide sentarse a la mesa y se les deja sólo las “migajas” del banquete (cf. Lc 16, 19-21). La Iglesia «en salida […] sabe tomar la iniciativa sin miedo, salir al encuentro, buscar a los lejanos y llegar a los cruces de los caminos para invitar a los excluidos» (Exhortación apostólica Evangelii gaudium, 24), a los que nosotros mismos estamos excluyendo como sociedad.

El desarrollo exclusivista hace que los ricos sean más ricos y los pobres más pobres. El auténtico desarrollo es aquel que pretende incluir – es inclusivo – pretende incluir a todos los hombres y mujeres del mundo, promoviendo su crecimiento integral, y preocupándose también por las generaciones futuras. El verdadero desarrollo es inclusivo y fecundo, lanzado hacia el futuro.


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Angelina Jolie, (ONU), en la frontera entre Colombia y Venezuela

Angelina Jolie elogia la humanidad y los esfuerzos de Colombia con los refugiados y migrantes venezolanos

ACNUR / Andrew McConnell
Angelina Jolie habla con Ester Barboza, una joven ciega que tuvo que irse de su país por falta de cuidados médicos. Rioacha, Colombia.

9 Junio 2019

Tras el anuncio este viernes por parte de la Agencia de la ONU para los Refugiados de que la cifra de migrantes y refugiados venezolanos ya es de cuatro millones, la enviada especial de la Agencia, Angelina Jolie, visitó este viernes la frontera entre Colombia y Venezuela.

Al finalizar una visita de dos días, Jolie elogió el sábado la humanidad y valentía mostrada por el pueblo colombiano con los refugiados venezolanos en una emotiva declaración.

La enviada de ACNUR recordó que Colombia alberga a 1,3 millones de refugiados venezolanos y que otros 3,3 millones cruzan la frontera temporalmente en busca de  suministro y asistencia básica.

El impacto en los servicios públicos

En consecuencia, indicó que el impacto en los servicios públicos colombianos “es abrumador”, con muchos hospitales fronterizos proporcionando cuidados médicos de emergencia “al mismo número de venezolanos, como de colombianos”, y que se ha duplicado el numero de estudiantes en muchas escuelas.

Asimismo, recordó que ante esta situación Colombia mantiene la frontera abierta y que hace todo lo que está a su alcance “para absorber a este inusitado número de personas desesperadas”.

Al mismo tiempo, rememoró que tras vivir cincuenta años de guerra los colombianos conocen en primera persona los efectos del desplazamiento  y destacó la fragilidad del Acuerdo de Paz alcanzado en el país sudamericano hace menos de tres años.

“Es extraordinario que un país que por sí mismo enfrenta tantos y tan grandes desafíos haya mostrado tanta humanidad y esté haciendo estos esfuerzos para salvar vidas. Quiero reconocer esta valentía, fortaleza y resiliencia del pueblo colombiano”, destacó.

A continuación resaltó que la inmensa mayoría de las personas “desarraigadas en el mundo” optan por desplazarse dentro de sus fronteras o en países limítrofes, como el caso de los venezolanos en Colombia, y que menos del 1% de todos los refugiados son reasentados en naciones occidentales.

Los más generosos, los que menos tienen

“Si miramos alrededor del mundo, con frecuencia parece que aquellos que menos tienen son los que más dan”, razonó.

Tras el anuncio el pasado viernes de que el número de migrantes y refugiados venezolanos había superado los cuatro millones, Jolie destacó que la Agencia de la ONU y sus socios humanitarios han recibido menos de la cuarta parte – el 21%- de los fondos solicitados en el llamamiento humanitario lanzado por ACNUR el pasado mes de diciembre.

“Los países que los reciben, como Colombia, están tratando de gestionar una situación inmanejable, con recursos insuficientes. Pero ni ellos, ni los actores humanitarios, como ACNUR, han obtenido los fondos que necesitan para seguirle el paso a este flujo y, aun así, están haciendo todo lo que pueden. Este no es solamente el caso de la crisis de Venezuela.  Este escenario de números que aumentan y fondos que disminuyen se replica a nivel internacional”.

Del mismo modo, denunció que el debate político se centra cada vez más en las medidas que algunos gobiernos “ya no están dispuestos” a llevar a cabo, como la recepción de refugiados o solicitantes de asilo o la financiación de los llamamientos y operaciones de las Naciones Unidas.

“La respuesta humana es no cerrar los ojos. Es reconocer a tus hermanos y hermanas y su sufrimiento. Es trabajar para alcanzar soluciones, sin importar que tan difícil sea.”

Por último apeló al sentido de humanidad y racionalidad de las personas “que no temen asumir responsabilidades y mostrar liderazgo”.


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Son cuatro millones los migrantes y refugiados de Venezuela.

Angelina Jolie elogia la humanidad y los esfuerzos de Colombia con los refugiados y migrantes venezolanos

ACNUR
Los venezolanos arriesgan sus vidas para buscar ayuda en Colombia.

9 Junio 2019

Tras el anuncio este viernes por parte de la Agencia de la ONU para los Refugiados de que la cifra de migrantes y refugiados venezolanos ya es de cuatro millones, la enviada especial de la Agencia, Angelina Jolie, visitó este viernes la frontera entre Colombia y Venezuela.

Al finalizar una visita de dos días, Jolie elogió el sábado la humanidad y valentía mostrada por el pueblo colombiano con los refugiados venezolanos en una emotiva declaración.

La enviada de ACNUR recordó que Colombia alberga a 1,3 millones de refugiados venezolanos y que otros 3,3 millones cruzan la frontera temporalmente en busca de  suministro y asistencia básica.

El impacto en los servicios públicos

En consecuencia, indicó que el impacto en los servicios públicos colombianos “es abrumador”, con muchos hospitales fronterizos proporcionando cuidados médicos de emergencia “al mismo número de venezolanos, como de colombianos”, y que se ha duplicado el numero de estudiantes en muchas escuelas.

Asimismo, recordó que ante esta situación Colombia mantiene la frontera abierta y que hace todo lo que está a su alcance “para absorber a este inusitado número de personas desesperadas”.

Al mismo tiempo, rememoró que tras vivir cincuenta años de guerra los colombianos conocen en primera persona los efectos del desplazamiento  y destacó la fragilidad del Acuerdo de Paz alcanzado en el país sudamericano hace menos de tres años.

“Es extraordinario que un país que por sí mismo enfrenta tantos y tan grandes desafíos haya mostrado tanta humanidad y esté haciendo estos esfuerzos para salvar vidas. Quiero reconocer esta valentía, fortaleza y resiliencia del pueblo colombiano”, destacó.

A continuación resaltó que la inmensa mayoría de las personas “desarraigadas en el mundo” optan por desplazarse dentro de sus fronteras o en países limítrofes, como el caso de los venezolanos en Colombia, y que menos del 1% de todos los refugiados son reasentados en naciones occidentales.

Los más generosos, los que menos tienen

“Si miramos alrededor del mundo, con frecuencia parece que aquellos que menos tienen son los que más dan”, razonó.

Tras el anuncio el pasado viernes de que el número de migrantes y refugiados venezolanos había superado los cuatro millones, Jolie destacó que la Agencia de la ONU y sus socios humanitarios han recibido menos de la cuarta parte – el 21%- de los fondos solicitados en el llamamiento humanitario lanzado por ACNUR el pasado mes de diciembre.

“Los países que los reciben, como Colombia, están tratando de gestionar una situación inmanejable, con recursos insuficientes. Pero ni ellos, ni los actores humanitarios, como ACNUR, han obtenido los fondos que necesitan para seguirle el paso a este flujo y, aun así, están haciendo todo lo que pueden. Este no es solamente el caso de la crisis de Venezuela.  Este escenario de números que aumentan y fondos que disminuyen se replica a nivel internacional”.

Del mismo modo, denunció que el debate político se centra cada vez más en las medidas que algunos gobiernos “ya no están dispuestos” a llevar a cabo, como la recepción de refugiados o solicitantes de asilo o la financiación de los llamamientos y operaciones de las Naciones Unidas.

“La respuesta humana es no cerrar los ojos. Es reconocer a tus hermanos y hermanas y su sufrimiento. Es trabajar para alcanzar soluciones, sin importar que tan difícil sea.”

Por último apeló al sentido de humanidad y racionalidad de las personas “que no temen asumir responsabilidades y mostrar liderazgo”.

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Francia: represión a personas que ayudan a refugiados.

Francia: La policía acosa y usa violencia contra quienes ayudan a personas refugiadas

© Pierre-Yves Brunaud / Picturetank pour Amnesty International

Las autoridades francesas han acosado, intimidado e incluso agredido violentamente a personas que ofrecen ayuda humanitaria y otro tipo de apoyo a personas migrantes, solicitantes de asilo y refugiadas en el norte de Francia, en un intento deliberado de restringir los actos de solidaridad. Así lo ha concluido un nuevo informe publicado por Amnistía Internacional.

Targeting solidarity: Criminalization and harassment of people defending migrant and refugee rights in northern France revela cómo la policía y el sistema judicial atacan a quienes ayudan a personas refugiadas y migrantes en Calais y Grand-Synthe.

“Proporcionar comida a quienes tienen hambre y ofrecer calor a quienes carecen de hogar se ha convertido en una actividad cada vez más arriesgada en el norte de Francia, pues las autoridades atacan de forma habitual a quienes brindan ayuda a las personas migrantes y refugiadas”, ha manifestado Lisa Maracani, investigadora de Amnistía Internacional sobre defensores y defensoras de los derechos humanos.

“Las personas migrantes y refugiadas no desaparecieron sin más con la demolición del campamento de la ‘Jungla’ en 2016, y más de un millar de hombres, mujeres, niños y niñas siguen viviendo de forma precaria en la zona. El papel de los defensores y defensoras de los derechos humanos que les ofrecen apoyo es crucial.”

Dos años y medio después de la destrucción del campamento denominado la “Jungla”, más de 1.200 personas refugiadas y migrantes, entre ellas menores no acompañados, viven en tiendas y campamentos informales en torno a Calais y Grande-Synthe. No tienen acceso habitual a alimento, agua, saneamiento, cobijo o asistencia jurídica, y sufren desalojos, acoso y violencia a manos de la policía.

Un hombre afgano contó a Amnistía Internacional que la policía lo golpeó con una porra en la espalda durante un desalojo forzoso; otro describió cómo un agente de policía había orinado en su tienda. Un iraní contó a Amnistía Internacional: “Salí de mi país en busca de seguridad, pero aquí sufro abusos de la policía […] La policía viene todos los días a llevarse mi tienda y mi ropa.”

El número de campamentos y tiendas destruidos en Calais y Grande-Synthe aumentó el año pasado, y se han llevado a cabo 391 desalojos únicamente en los primeros cinco meses de 2019. Una vez desalojadas, las personas migrantes y refugiadas corren un mayor peligro de sufrir violencia y abusos. Una mujer de la zona que brinda ayuda a las personas migrantes dijo a Amnistía Internacional que había presenciado cómo la policía rociaba a migrantes con gas lacrimógeno en la cara mientras dormían en el jardín de esta defensora.

Los abusos verbales y físicos, práctica diaria

El creciente número de desalojos es consecuencia de la política francesa de “sin puntos de sujeción”, que pretende disuadir a la gente de que se queda en la zona asegurándose de que no se establecen campamentos. Aunque las autoridades han puesto en marcha un servicio de difusión para permitir a las personas refugiadas y migrantes acceder a centros de recepción y oficinas de asilo en Francia, estos centros están lejos de Calais y Grande-Synthe, y a veces no tienen capacidad suficiente para alojar a estas personas. Con el fin de aliviar su sufrimiento, los defensores y defensoras de los derechos humanos han tratado de llenar el vacío y proporcionar apoyo y servicios esenciales que el Estado francés no ofrece.

En lugar de reconocer la importancia de la labor de estos defensores y defensoras, las autoridades han obstaculizado su trabajo, los han intimidado y acosado y, en algunos casos, han iniciado contra ellos procesamientos infundados e incluso han utilizado la violencia.

Varios defensores y defensoras de los derechos humanos dijeron a Amnistía Internacional que la intimidación, las amenazas y los abusos se han convertido en “parte integrante de su trabajo cotidiano”. Una trabajadora humanitaria contó a Amnistía Internacional que la policía la había empujado violentamente al suelo y la había asfixiado en junio de 2018 después de que filmara a cuatro agentes que perseguían a personas de ciudadanía extranjera en Calais.

Un informe publicado el año pasado por cuatro organizaciones concluyó que había habido 646 casos de abuso y acoso policial contra voluntarios y voluntarias entre noviembre de 2017 y junio de 2018Este año se han registrado 72 casos, pero es probable que la cifra real sea mucho más alta.

Eleonore Vigny, que participó en el proyecto Observadores de los Derechos Humanos en Calais, dijo que la intimidación a voluntarios y voluntarias había alcanzado su punto culminante el pasado verano, cuando la policía empleó nuevas técnicas de acoso. “En abril y mayo de 2018 hubo varios registros corporales, especialmente de voluntarias, y en algunos casos realizados por agentes masculinos. También hubo una escalada de los insultos, y ha habido gente a la que han empujado, a veces hasta arrojarla al suelo […] Recientemente recibimos más amenazas de demandas judiciales, y amenazas de arrestos.”

Cuando denuncian malos tratos a personas refugiadas o migrantes y a defensores y defensoras de los derechos humanos, los denunciantes aseguran que no los toman en serio. A Charlotte Head, una voluntaria que presentó varias denuncias sobre la conducta policial al órgano de investigación interna de la policía, la advirtieron de que sus denuncias eran “de carácter difamatorio” y podían constituir “delito”.

Una organización local de derechos humanos, Cabane Juridique, presentó más de 60 denuncias a diferentes autoridades y órganos entre enero de 2016 y abril de 2019. En mayo de 2019, el Ministerio de Justicia francés dijo a Amnistía Internacional que los tribunales regionales habían recibido únicamente 11 denuncias desde 2016, y que sólo una estaba siendo investigada por fiscales.

Estrés, ansiedad y miedo al procesamiento

Los defensores y defensoras de los derechos humanos dijeron a Amnistía Internacional que se sienten sometidos a una presión cada vez mayor y que eso tiene un impacto negativo en todos los aspectos de su vida. Algunos han sufrido insomnio, estrés y ansiedad, mientras que otros describen el impacto de los procesamientos como debilitador.

Loan Torondel, que había estado trabajando en Calais, contó a Amnistía Internacional: “Me siento atrapado entre las agudas necesidades de la gente a la que intento ayudar y la intimidación de las autoridades francesas que tratan de obstaculizar las actividades humanitarias y califican nuestras actividades de delito. Este no es un entorno sostenible en el que trabajar, y la gente a la que ayudamos es la que paga las consecuencias”.

Otro defensor de los derechos humanos dijo a Amnistía Internacional: “Para los voluntarios es muy difícil. Tienen miedo. Les informamos sobre la seguridad y el contexto, y se asustan. Luchamos por captar nuevos voluntarios”.

Sin embargo, pese al acoso, muchas de las personas entrevistadas por Amnistía Internacional están decididas a seguir adelante con su labor fundamental. Una voluntaria local dijo a Amnistía Internacional que da gracias por la presencia de las personas migrantes y refugiadas: “Nos han hecho más humanos, han enriquecido nuestra vida”.

“En lugar de intentar que la vida de las personas migrantes y refugiadas sea lo más difícil posible, las autoridades francesas deberían tomar medidas concretas para aliviar su sufrimiento y proporcionar cobijo y apoyo a todas las personas que viven en la calle”, ha manifestado Lisa Maracani.

“También es hora de defender a los defensores y defensoras. En lugar de tratarlos como a un enemigo, las autoridades deberían verlos como un aliado fundamental, y celebrar los actos de solidaridad y compasión, en lugar de criminalizarlos.”

Información complementaria

Las violaciones de derechos humanos que sufren los defensores y defensoras deben examinarse en el contexto del trato que reciben las personas cuyos derechos defienden. Es fundamental que se respeten los derechos de las personas refugiadas y migrantes. Eso significa mejorar el sistema de asilo y recepción en Francia, proporcionar rutas seguras y legales a Reino Unido y reformar el sistema europeo de asilo para eliminar el requisito dispuesto en el Reglamento de Dublín, según el cual los solicitantes de asilo deben pedir protección en su primer país de entrada.


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Libia. Miles de refugiados obligados a huir.

Libia: miles de familias obligadas a huir por los enfrentamientos

Médicos Sin Fronteras solicita que los más de 3.000 refugiados y migrantes atrapados en centros de detención en Trípoli sean evacuados urgentemente del país.

Sofía Lobos – Ciudad del Vaticano

La organización sanitaria Médicos Sin Fronteras ha manifestado su preocupación por todos los civiles que se encuentran en Trípoli, capital de Libia, ya que el empeoramiento de los enfrentamientos está obligando a miles de familias a huir de sus hogares y buscar refugio en albergues temporales establecidos en escuelas y otros edificios. En este contexto, MSF pide que los más de 3.000 refugiados y migrantes atrapados en estos centros de detención, y que corren el riesgo de quedar atrapados en el fuego cruzado, sean evacuados del país urgentemente.

Peligro de muerte en Libia

Al 16 de abril, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reportó un total de 1.005 víctimas, entre las que se contabilizan 189 muertos y 816 heridos.

 

Los trabajadores sanitarios y los servicios de salud se han visto afectados por los bombardeos indiscriminados y los ataques aéreos diarios, que han aumentado durante los últimos días en las áreas más densamente pobladas. Según la OMS, desde el inicio del conflicto dos médicos y un conductor de ambulancia murieron, otro médico resultó herido y nueve ambulancias fueron dañadas o destruidas.

Es por ello que deben tomarse todas las medidas necesarias para proteger a los civiles e infraestructura civil, y entre estas se incluye no llevar a cabo ataques indiscriminados en áreas densamente pobladas.

Refugiados en condiciones lamentables

Las instalaciones médicas tanto dentro como fuera de Trípoli han reportado tener una capacidad limitada y menos de dos semanas de suministros médicos. Algunos civiles han estado sin agua y electricidad durante varios días. Para los más de 3.000 refugiados y migrantes que están atrapados actualmente en centros de detención, áreas en conflicto y las zonas circundantes; la provisión de servicios básicos sigue siendo extremadamente limitada. Hay reportes que mencionan que muchos detenidos no comen durante días.

 

Los enfrentamientos han tenido un impacto perjudicial adicional en la salud mental de las personas detenidas. En este contexto, los equipos médicos son testigos de cómo la ansiedad y el miedo se están apoderando de entre muchos pacientes.

Libia no es un país seguro

Por este motivo, han permanecido en el terreno desde el inicio del enfrentamiento armado, brindando atención médica primaria y bienes de primera necesidad para refugiados y migrantes en cuatro centros de detención en Trípoli. También han entregado medicamentos para la tuberculosis y otros fármacos vitales para garantizar que los enfermos puedan seguir sus tratamientos a pesar de la guerra en curso.

Aunque las cifras de cada centro de detención están sujetas a cambios diarios, actualmente hay 135 personas en las instalaciones de Anjila, ubicadas a 5,5 km de los enfrentamientos. Hace unos días había alrededor de 910 personas en Abu Salim, a 6,5 km de los combates. Se prevé que este centro de detención será el más afectado por el conflicto en los próximos días, debido a que se han producido bombardeos en el vecindario de Abu Salim durante la noche del 16 de abril.

Los enfrentamientos actuales -la tercera oleada en los últimos siete meses- indican una vez más, la falta de inseguridad que predomina en este país, cuyo pueblo padece desde hace años la fría indiferencia de los demás gobiernos de la comunidad internacional.

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24 abril 2019, 12:24