Loiola XXI

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MSF vuelve al Mediterráneo

MSF vuelve al Mediterráneo para salvar vidas: buscar seguridad no es un crimen

El nuevo barco que utiliza la organización humanitaria Médicos sin Fronteras para la causa, el Ocean Viking, está operado conjuntamente con la ONG francesa SOS Mediterranée. Trabajan en equipo vigilando esta ruta marítima que está considerada actualmente como la más mortal de todo el mundo.

Sofía Lobos – Ciudad del Vaticano

A través de un comunicado, la organización internacional sanitaria explica que ha reanudado sus operaciones de búsqueda y rescate para salvar vidas en el Mediterráneo central, a la vez que condena la inacción de los gobiernos europeos para hacer frente a esta crisis humanitaria.

 

El nuevo barco que utilizan para la causa, el Ocean Viking, está operado conjuntamente con la ONG francesa SOS Mediterranée. Trabajando en equipo se encargan de vigilar esta ruta marítima que está considerada actualmente como la más mortal de todo el mundo.

En lo que va de año, al menos 426 hombres, mujeres y niños han muerto al intentar alcanzar Europa, 82 de ellos en un solo naufragio ocurrido hace tan sólo dos semanas.

Además, los buques comerciales se encuentran en una posición insostenible, atrapados entre el deber de rescatar y el riesgo de quedar varados en el mar durante semanas debido al cierre de los puertos de varios países y la incapacidad de los Estados de la UE para acordar un mecanismo de desembarque.

Ataques a los centros de detención

Por otra parte, los combates que asuelan Trípoli, la capital de Libia, desde hace más de tres meses han provocado el desplazamiento de más de 100.000 personas y han dejado atrapados y sin capacidad para huir a refugiados y migrantes en los centros de detención. Los enfrentamientos se han cobrado ya la vida de 60 de estas personas.

Asimismo, las evacuaciones humanitarias fuera de Libia siguen siendo únicamente puntuales e inadecuadas, dejando la ruta mortal por el Mediterráneo como una de las únicas vías de escape posible. Mientras tanto, MSF denuncia que los gobiernos europeos están violando sus obligaciones legales y los principios humanitarios que firmaron anteriormente, al apoyar a la Guardia Costera Libia para que devuelva a estas personas vulnerables a Libia, en algunos casos a centros de detención donde quedan expuestos a disparos y ataques aéreos, como lo atestigua el ejemplo más reciente del centro de detención de Tayura.

70 millones de desplazados en todo el mundo

Ante semejante panorama, MSF recuerda que el mundo ha cumplido otro triste récord: 70 millones de personas desplazadas y refugiadas en toda la tierra. Es la cifra más alta desde la segunda Guerra Mundial.

 

Hablamos de millones de personas obligadas a dejar sus países, expulsadas de sus hogares por la violencia y la guerra. Algunas son desplazados internos dentro de su propio país, y otras han cruzado las fronteras para convertirse en refugiados. Se trata de hombres, mujeres y niños sometidos a constantes abusos y que no tienen cubiertas sus necesidades más básicas, en especial de atención médica, cobijo, alimentación, agua y saneamiento.

Ya sea en el Mediterráneo, en México, en Etiopía, en Sudán del Sur, en Nigeria, Bangladesh… en todo el mundo, existen grandes movimientos de población motivados por las necesidades extremas y la miseria, a lo largo de rutas migratorias a menudo peligrosas y marcadas por la explotación y la violencia. En este sentido, la organización señala que por su extrema vulnerabilidad, los refugiados, migrantes y solicitantes de asilo son la prioridad: “estamos comprometidos con ellos”.

MSF vuelve al Mediterráneo 

En este contexto, David Noguera, presidente de MSF en España, asegura que la inacción de los gobiernos europeos y su nociva política migratoria no han hecho otra cosa que aumentar las posibilidades de morir en el mar. “En lo que va de año, al menos 426 hombres, mujeres y niños han muerto al intentar alcanzar Europa en la que ya es la ruta migratoria más mortal del mundo. 426 muertes y un sufrimiento inhumano que podían haberse evitado”, concluye.

“Migrar no es un crimen”


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Congo; nuevos brotes de ébola. Y la actuación de MSF

Médicos Sin Fronteras responde ante el nuevo brote de Ébola

Durante la primera semana de intervención, la organización ha establecido unidades de aislamiento y tratamiento en el epicentro de la crisis, y está brindando apoyo al sistema de salud local para que permanezca funcional.

Ciudad del Vaticano

El décimo brote de Ébola en la República Democrática del Congo se declaró el 1 de agosto en la provincia de Kivu Norte, en la parte noreste del país. Hasta el momento, las autoridades de salud han reportado 74 casos y 34 muertes.

Formación para prevenir

Durante la primera semana de intervención, los equipos sanitarios de Médicos Sin Fronteras (MSF), coordinados con el Ministerio de Salud, establecieron una unidad de tratamiento en la ciudad de Mangina, el epicentro del brote, con 30 camas en las tiendas de aislamiento. Asimismo, se instaló una segunda unidad de aislamiento en Beni, una ciudad de 400.000 habitantes, que está a 45 minutos de viaje.

Por otra parte, el personal de la organización está ofreciendo capacitación en cuestión de prevención y control de infecciones a los centros de salud de los alrededores: uno de los elementos clave de la respuesta es asegurarse de que el resto del sistema de salud siga funcionando, a fin de preservar la continuidad de la atención para los demás pacientes.

Limitar la propagación

“Tenemos que enfrentarnos varios retos”, asegura Gwenola Seroux, responsable de emergencias de MSF, en declaraciones al departamento de comunicación de la organización.

“El primero es limitar la propagación de la epidemia, y para lograrlo es necesario proteger del virus a los trabajadores sanitarios y las instalaciones de salud. Las vacunaciones que el Ministerio de Salud está comenzando a realizar, son otra parte crítica de este esfuerzo”.

 

Los demás proyectos de MSF en la región han elevado sunivel de alerta y han puesto en marcha procedimientos para salvaguardar las actividades existentes del riesgo de contaminación; entre estas actividades se incluyen proyectos de MSF que brindan atención a pacientes pediátricos, pacientes con desnutrición y a supervivientes de violencia sexual en Lubero y Bambu-Kiribizi, y en el hospital en Rutshuru.

Alrededor de 800 contactos de pacientes con Ébola ya han sido identificados por las autoridades de salud y están siendo monitorizados para controlar cualquier síntoma temprano de la enfermedad.

Ébola: un virus en zona de conflicto

Hay más desafíos debido al contexto: la región donde se ha presentado el brote se ha caracterizado durante mucho tiempo por la violencia constante.

“Es la primera vez que realizamos una respuesta a un brote de Ébola en un área de conflicto”, afirma Gwenola Seroux. “Esto hará que la respuesta sea aún más difícil, especialmente a la hora de limitar la propagación de la enfermedad en áreas de difícil acceso. Nuestra capacidad para avanzar en el terreno será limitada”.


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Decenas de miles de personas atrapadas al oeste de Mosul (Iraq)

Irak: decenas de miles personas atrapadas bajo el fuego cruzado en el oeste de Mosul

Nuestros equipos confirman casos de desnutrición aguda entre los niños recién huidos de la parte oeste de la ciudad.

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El avance del frente en Mosul está dejando a los civiles atrapados bajo el fuego cruzado y con escaso acceso a la atención médica de emergencia. Decenas de miles de personas han huido, arriesgando sus vidas, desde que el 19 de febrero se lanzara la ofensiva en la parte occidental de la ciudad. Desde entonces, miles de heridos han sido también evacuados de las zonas de conflicto en ambulancias, pero los servicios de emergencia ya no dan abasto.

La capacidad de los centros sanitarios de Mosul es insuficiente, mientras que las ambulancias que tratan de llevar los casos más urgentes a otros hospitales fuera de la ciudad no logran tampoco hacer frente al creciente número de personas que presentan traumatismos severos.

“Las necesidades de recibir atención médica de urgencia han aumentado dramáticamente en las últimas semanas”, explica la doctora Isabelle Defourny, directora de operaciones de Médicos Sin Fronteras. “Tenemos equipos trabajando día y noche para tratar a hombres, mujeres y niños que sufren de heridas de bala, que han sido víctimas de una explosión o que se han visto alcanzados por fuego de mortero, pero aun así no es suficiente. También se dan muchas otras situaciones que requieren de una intervención médica rápida, como aquellos casos de mujeres que van a dar a luz y que necesitan que les hagan una cesárea. Las necesidades son muchas y muy urgentes”.

Los equipos de MSF que trabajan en el entorno de Mosul han recibido más de 1.800 pacientes con necesidad de atención médica urgente en los últimos dos meses. 1.500 de estos pacientes tuvieron que ser tratados por heridas o lesiones directamente relacionadas con el conflicto, pero otras 300 eran simplemente urgencias de las denominadas “regulares”. Dado que las necesidades médicas que no tienen relación directa con los enfrentamientos también han aumentado, MSF decidió abrir una maternidad  el pasado mes de febrero en la zona este de Mosul. Y allí, en poco más de un mes, ya se han atendido más de 100 partos y se han llevado a cabo más de 80 cesáreas.

A principios de marzo, los equipos de MSF empezaron a ver bastantes niños provenientes de la zona oeste de Mosul con síntomas de desnutrición severa. Se llevó a cabo una evaluación rápida en dos campamentos para personas que llevaban poco tiempo desplazadas y allí se recogieron los testimonios de decenas de personas que habían huido recientemente de esa parte de la ciudad. “Muchas personas aseguran que no queda más leche de fórmula para bebés en ninguna parte y que los alimentos y el agua potable son cada vez más escasos. Es de esperar que se produzca un deterioro de la situación ahora que las rutas de suministro se han visto cortadas. Y por eso, en previsión de que esto ocurra, en MSF hemos establecido un centro de alimentación terapéutica en nuestro hospital Qayara”, afirma Defourny.

“Es necesario que se establezca urgentemente un dispositivo que se haga cargo de los casos de desnutrición que esté a la altura de las necesidades. También es importante que los desplazados de la zona oeste reciban una ayuda alimentaria apropiada en cuanto lleguen”, concluye Defourny.

Dentro de los campos de desplazados, los equipos de MSF proporcionan atención médica básica en la medida de sus posibilidades. Sin embargo, la atención médica de urgencia para evitar la pérdida de vidas humanas sigue siendo la principal prioridad para la organización. “El ritmo aquí es muy intenso. Todos los casos que recibimos en el quirófano son graves y casi todos los días tenemos que hacer frente a una gran afluencia de heridos”, concluye uno de los de cirujanos de la unidad quirúrgica que MSF tiene al sur de Mosul.

 

Desde el inicio de la ofensiva militar en Mosul el pasado mes de octubre, MSF ha aumentado su ayuda médica y humanitaria en la provincia de Nínive. En colaboración con personal iraquí, MSF está haciendo un enorme esfuerzo para proporcionar atención médica de urgencia a la población, incluida la asistencia sanitaria materno-infantil. MSF trabaja en el este de Mosul  en unidades quirúrgicas y puestos médicos de primeros auxilios instalados en los alrededores de la ciudad. También  proporciona atención médica en los campos que se han abierto recientemente para los desplazados que huyeron del oeste de la ciudad.

En Irak, MSF cuenta con más de 1.600 trabajadores iraquíes y expatriados que llevan a cabo sus actividades médicas y humanitarias en diez provincias del país. Para asegurar su independencia, MSF no acepta fondos de ningún país, organización religiosa o agencia internacional para llevar a cabo sus programas en Irak. Estos se financian exclusivamente a través de las aportaciones económicas de sus socios y donantes de todo el mundo.


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Declaración de Médicos sin fronteras sobre la postura de la UE con los refugiados.

17.06.2016

La externalización del control migratorio practicada por Europa sienta un peligroso precedente para otros países que acogen a refugiados en todo el mundo

MSF renuncia a los fondos públicos de la Unión Europea y sus estados miembros, en protesta por su dañina política migratoria.

Médicos Sin Fronteras (MSF) renuncia desde hoy a los fondos de la Unión Europea y sus Estados miembros, en protesta por la dañina política migratoria europea, basada en la disuasión y en alejar lo máximo posible de sus costas a quienes huyen de la guerra y el sufrimiento. Esta decisión es de efecto inmediato y se aplica a los proyectos de MSF de todo el mundo.

Pasados tres meses del acuerdo entre la UE y Turquía, que los Gobiernos europeos consideran un éxito, miles de personas vulnerables han sido abandonadas a su suerte sin importar el coste humano. Como consecuencia directa de este acuerdo, más de 8.000 personas, entre ellas cientos de menores no acompañados, han quedado atrapadas en las islas griegas, donde han estado viviendo en condiciones extremas, en campos superpoblados, a veces durante meses. Estas personas temen ser devueltas por la fuerza a Turquía, y a pesar de esta posibilidad, se les priva de asistencia legal, su única defensa contra una expulsión colectiva. La mayoría de estas familias, que Europa ha decidido apartar de su vista mediante disposiciones legales, han huido de la guerra en Siria, Irak y Afganistán.

“MSF lleva meses denunciando la vergonzosa respuesta europea, centrada en disuadir a estas personas en lugar de proporcionarles la asistencia y la protección que necesitan”, explica el secretario general internacional de MSF, Jérôme Oberreit. “El acuerdo entre la UE y Turquía va un paso más allá y pone en peligro el mismo concepto de ‘refugiado’ y la protección que este ofrece a las personas en peligro”.

La semana pasada, la Comisión Europea dio a conocer una nueva propuesta para replicar la lógica del acuerdo con Turquía en más de 16 países de África y Oriente Próximo; estos acuerdos impondrían restricciones en los convenios de comercio y ayuda al desarrollo a los países que no frenen la migración hacia Europa o no faciliten los retornos forzosos, y premiarían a los que sí lo hagan. Entre estos socios potenciales se encuentran Somalia, Eritrea, Sudán y Afganistán, cuatro de los diez principales países de origen de los refugiados y solicitantes de asilo*. “¿Acaso la única oferta que Europa puede hacer a los refugiados es que se queden en los países de los que huyen desesperados? De nuevo, la prioridad de Europa no es darles la mejor protección disponible, sino mantenerles bien lejos con la mayor eficiencia posible”, señala Oberreit.

El acuerdo UE-Turquía sienta un peligroso precedente para otros países que acogen a refugiados y envía el mensaje de que atender a quienes se han visto obligados a abandonar sus hogares es opcional y de que el asilo se puede negociar. Sin ir más lejos, el mes pasado, el Gobierno de Kenia mencionó la política migratoria europea para justificar su decisión de cerrar el mayor campo de refugiados del mundo, Dadaab, y enviar a los refugiados de vuelta a Somalia. El acuerdo tampoco alentará precisamente a los países vecinos de Siria –que ya acogen a millones de refugiados– a mantener sus fronteras abiertas.

“El intento de Europa de externalizar el control migratorio está teniendo un efecto dominó, con las fronteras cerrándose una tras otra hacia el este, hasta Siria –apunta el representante de MSF–. La gente tiene cada vez menos lugares a los que huir. En Azaz, 100.000 personas han quedado atrapadas entre una frontera cerrada y el frente de batalla: la aterradora situación de la gente de Azaz ¿va a ser una excepción o por el contrario va a ser la norma a partir de ahora?”

El paquete financiero del acuerdo UE-Turquía incluye 1.000 millones de euros en ayuda humanitaria. Nadie duda de que hay necesidades humanitarias en Turquía, país que en la actualidad acoge a unos tres millones de refugiados sirios, pero esta ayuda no se basa solo en tales necesidades: esta ayuda se ha negociado como recompensa por las promesas de control fronterizo. Esta instrumentalización de la ayuda humanitaria es inaceptable.

“Las políticas disuasorias que Europa presenta a su opinión pública como soluciones ‘humanitarias’ han agravado el sufrimiento de las personas que necesitan ayuda. Estas políticas no tienen nada de humanitario, no deben convertirse en la norma y deben ser denunciadas”, añade Oberreit. Por todo ello, “Médicos Sin Fronteras no va aceptar más financiación de instituciones y Gobiernos cuyas políticas son tan dañinas. Llamamos a los Gobiernos europeos a cambiar sus prioridades: en lugar de maximizar  el número de personas que pueden rechazar, deben aumentar el número de personas que pueden acoger y proteger”.


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Qué significa para Europa el concepto de refugiado? MSF.

19.05.2016

El concepto de refugiado, en riesgo por el acuerdo UE-Turquía

Médicos Sin Fronteras insta a los gobernantes europeos a cancelar el pacto.

 Estamos ante el mayor desplazamiento de población al que ha asistido la humanidad en décadas: más de 60 millones de personas se han visto obligadas a huir desesperadas, a abandonar sus hogares debido a la guerra, la pobreza y la opresión y a escapar de lugares como Siria, Afganistán, Irak, Somalia o Eritrea. Solo un pequeñísimo porcentaje de estos hombres, mujeres y niños desesperados han arriesgado sus vidas emprendiendo un peligroso viaje en embarcaciones abarrotadas para llamar a las puertas de Europa. Ante esta crisis, los líderes europeos tenían elección: podían optar por trabajar conjuntamente para brindar protección y ayudar a quienes lo necesitaban, o podían rechazarlos y escoger por enviar a estas personas a otros países donde los europeos no pudieran ver su sufrimiento y los líderes de la UE pudieran ocultar más fácilmente su vergüenza. Por desgracia, han optado por esta segunda opción.

El acuerdo entre la UE y Turquía, firmado el pasado mes de marzo, compensa económica y políticamente a Turquía por evitar que la gente llegue a las costas europeas y aceptar a personas deportadas de los miserables campos de detención de Grecia. Para Médicos Sin Fronteras (MSF), este acuerdo obsceno y cruel marca una abdicación histórica de las responsabilidades morales y legales de Europa de proporcionar asilo a quienes se encuentran en una situación de extrema necesidad.

Aunque, lamentablemente, externalizar la gestión de la migración no es nada nuevo, nos encontramos ante el intento más organizado y colectivo jamás realizado bajo la desalmada lógica de rechazar a la gente en lugar de acogerla. Con este acuerdo, Europa y España sientan un peligroso precedente para el resto del mundo al dar a entender que los países pueden comprar una vía de escape para no proporcionar asilo. Si otros Gobiernos siguen el camino marcado por la UE y sus estados miembro, el sistema y la noción de refugiado de los que nos dotamos, y que los países ratificaron, dejarán de existir. Será un paso de gigante aterrador y dramático hacia un mundo más inhumano con los más desafortunados.

Las personas quedarán atrapadas en zonas de guerra sin poder escapar para ponerse a salvo y no tendrán otra opción que quedarse y morir. Y ejemplos no faltan como hemos visto hace unos días cuando el bombardeo de un campo de desplazados próximo a Idlib, en Siria, se saldó con la muerte de, al menos, 28 personas. Este ataque puso de manifiesto de forma trágica que los llamados espacios seguros dentro Siria no son una alternativa viable.

A través de este acuerdo, los líderes de la UE han tomado un camino que debería plantear serias dudas entre los ciudadanos de la próspera Europa. En el año 2016, ¿Quién sigue considerándose humano? ¿Qué vidas importan? ¿Qué ha sido de la empatía? ¿Dónde está la solidaridad ante la angustia y la desesperación de aquellos cuyas vidas han quedado hechas añicos? ¿Nos acercan estas decisiones a un mundo más parecido al soñado por las ideologías totalitarias de la Europa del siglo XX que al propuesto con la creación de la Comunidad Europea?

Son preguntas urgentes que también nos planteamos en organizaciones de ayuda humanitaria como la nuestra. En MSF llevamos prestando ayuda a refugiados y migrantes en Europa desde hace más de 15 años. Insatisfechos con las medidas de disuasión que han llevado a cabo hasta ahora: vallas de alambre de espino y concertinas, perros en la fronteras y construcción de muros cada vez más altos; los líderes europeos han recurrido finalmente a prostituir los conceptos de ayuda humanitaria y cooperación al desarrollo para ponerlos al servicio del control fronterizo, y para utilizarlos para aumentar el sufrimiento de aquellas personas a quienes se supone que tienen como objetivo ayudar.

Además de traicionar el principio humanitario de proporcionar ayuda exclusivamente en función de la necesidad y sin condiciones políticas, el acuerdo entre la UE y Turquía convierte esta ayuda en instrumento de la deslocalización del sufrimiento al enviar este hacia otro destino lejos de las costas, de los ciudadanos y de los medios de comunicación europeos. La ayuda humanitaria debe ser independiente del acuerdo político y debe ofrecerse a quienes la necesitan desesperadamente. En ningún caso puede depender de cuántas personas llegan a la UE desde Turquía.

Europa está dispuesta a emplear miles de millones de euros para poner en práctica este acuerdo, lo cual plantea un dilema en la comunidad humanitaria: ¿Deben las organizaciones de ayuda brindar asistencia como parte de este plan quedando al servicio de la misma política antihumanitaria que tiene como objetivo final mantener a las personas alejadas de suelo europeo?

Desde luego, existen necesidades indiscutibles en Turquía, un país que ya se enfrenta a una situación en la que debe ofrecer una protección efectiva a casi tres millones de refugiados dentro de sus fronteras, pero la ayuda no puede reducirse a una simple moneda de cambio político. Los refugiados no son mercancía que pueda comprarse o venderse, y los gobernantes de los 28 estados miembro de la Unión no pueden rehuir, ni colectiva ni individualmente, su responsabilidad de proporcionarles protección. En lugar de enviar a la gente de vuelta al peligro, Europa debería utilizar sus considerables recursos para acoger y proteger a las personas necesitadas en lugar de pagar a Turquía para mantenerlas alejadas.

Hace unas fechas hemos celebrado el Día de Europa. Los líderes europeos tienen ante sí una magnífica oportunidad para, en deuda con los principios que alumbraron el nacimiento de la UE, cancelar un acuerdo del que ya nos avergonzamos los europeos y por el que nos juzgará la historia.

Dr. José Antonio Bastos, presidente de Médicos Sin Fronteras


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Refugiados en Europa: carta de MSF a los gobernantes europeos.

13.05.2016

MSF urge a los jefes de estado europeos a dejar de comprar una vía de escape para eludir sus responsabilidades en materia de asilo

Médicos Sin Fronteras (MSF) ha enviado hoy una carta abierta, dirigida a los líderes de los Estados miembro de la UE y a las Instituciones europeas, en la que condena enérgicamente el acuerdo UE-Turquía y lo califica como una abdicación de la responsabilidad moral y legal de Europa de brindar protección a quienes la necesitan.

“Este acuerdo pone en peligro el derecho de asilo que tienen todas las personas y viola la obligación de los Estados de ayudar a cada hombre, mujer o niño que pida protección”, afirma en la misiva la Dra. Joanne Lui, presidenta internacional de MSF. “Empujar a la gente de vuelta al último país de tránsito convierte el asilo en una moneda de cambio política para mantener a los refugiados tan lejos de las fronteras y de los votantes europeos como sea posible”.

El acuerdo entre la UE y Turquía, firmado en marzo, es la última de una larga serie de políticas que externalizan la gestión migratoria europea a los países en la periferia de la UE. El pacto va más allá y compensa a Turquía financiera y políticamente a cambio de evitar que las personas lleguen a Europa y de aceptar a deportados desde Grecia.

“Con este acuerdo se corre el riesgo de enviar un mensaje preocupante al resto del mundo: los países pueden comprar una vía de escape para no facilitar asilo. Si otros países lo replican, el concepto de ‘refugiado’ dejará de existir. Las personas se quedarán atrapadas en zonas en guerra sin poder huir para salvar la vida, sin otra opción que quedarse y morir”, añade Liu.

La carta termina rogando a los líderes europeos que respondan con humanidad a la mayor crisis de desplazamiento que ha afrontado el mundo en las últimas décadas, en lugar de hacer un mal uso de los fondos de ayuda para ocultar el sufrimiento fuera de sus fronteras.

“Muchos de los ciudadanos europeos han reaccionado ante este reto ofreciéndose como voluntarios para ayudar a los demás. Sin embargo, su liderazgo como dirigentes se ha quedado atrás por miedo a las posibles consecuencias políticas. Les pedimos a ustedes, líderes de Europa, que asuman este desafío: empleen los importantes recursos con los que cuentan para dar la bienvenida y procurar protección a quienes necesitan su ayuda”, concluye la presidenta internacional de MSF.

Lee la carta abierta de MSF a los líderes de la UE aquí


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Siria: la situación en Alepo según MSF

29.04.2016

Aumenta la cifra de muertos en el ataque al hospital apoyado por MSF en Alepo

El número de muertos que ha provocado el ataque al hospital Al Quds -apoyado por MSF y por otras organizaciones- y a otros edificios cercanos se eleva ya a más de 50 personas. La situación en Alepo es crítica: es imposible encontrar un solo lugar en toda la ciudad que no haya sido afectado por los ataques aéreos . De hecho, hoy mismo están siendo publicadas nuevas informaciones sobre otro centro de salud -no apoyado por MSF, en este caso- que también habría sido bombardeado.

Edificio frente al hospital Al Quds de Alepo tras el bombardeo © Ibrahim Ebu Leys / AFP

Esta no ha sido la primera vez que el hospital Al Quds resulta golpeado por las bombas: el centro ya había sido dañado y parcialmente destruido varias veces; la última vez en 2015. aunque Al Quds no era un hospital de MSF, sí que era una de las numerosas estructuras médicas que MSF apoya en Alepo y en todo Siria. MSF llevaba dando apoyo a este hospital desde 2012, a través de donaciones esporádicas y, desde 2014, mediante donaciones médicas regulares.

MSF se muestra profundamente preocupada por la situación de las aproximadamente 250.000 personas que corren peligro de quedar completamente sitiadas y sin atención médica. Los trabajadores de la organización médico humanitaria quieren rendir homenaje y pedir reconocimiento a la heroica labor de los médicos sirios de todo el país, que continúan atendiendo pacientes y salvando vidas a pesar de tener que hacerlo en unas condiciones durísimas. El personal del hospital ha solicitado apoyo a MSF en lo que se refiere al envío de equipos médicos y medicamentos, y la organización se ha comprometido a cubrir ambas necesidades, así como a ayudar en la reconstrucción del hospital.

“El cielo se está cayendo en Alepo. La ciudad, que está constantemente en primera línea de esta guerra brutal, corre ahora peligro de quedar atrapada en una ofensiva total. No hay un sólo rincón en toda la ciudad que se no haya visto afectado por los ataques”, denuncia Muskilda Zancada, Coordinadora General de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Siria. “Los ataques a hospitales y al personal médico son un devastador indicador de los niveles de crueldad que ha alcanzado el conflicto sirio. Sin embargo, el horror va mucho más allá, ya que esta es sólo una más de las numerosas formas brutales en el que se está atacando a los civiles”, prosigue. “El ataque contra el hospital Al Quds ha destruido uno de los últimos lugares en Alepo en el que aún se podía encontrar humanidad. Alepo es una sombra de lo que algún día fue, y este último asalto parece estar destinado a hacer desaparecer cualquier rastro de humanidad”, asegura. “MSF ha estado apoyando el hospital de Al Quds desde 2012 y para nosotros ha sido un honor poder trabajar con personas tan dedicadas a su profesión y a sus pacientes. Cada día vemos cómo arriesgan sus vidas para ayudar a los demás, entregándose para que cientos de miles de personas que viven en una situación desesperada, puedan acceder a la atención médica. Su pérdida es nuestra pérdida. Por eso seguimos comprometidos a ayudarles” concluye Zancada.