Loiola XXI

Lugar de encuentro abierto a seguidor@s de S. Ignacio de Loyola esperando construir un mundo mejor


Deja un comentario

Comentario al discurso del Papa a la UE

El Papa: que Europa vuelva a descubrir la solidaridad, antídoto contra los populismos

El discurso a los líderes de la Unión en el 60 aniversario de los Tratados de Roma. No tengan miedo «de asumir decisiones eficaces, capaces de responder a los problemas reales de las personas»
AP
21
0
Pubblicato il 24/03/2017
Ultima modifica il 24/03/2017 alle ore 18:47
ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO

«Europa vuelve a encontrar esperanza cada vez que pone al hombre en el centro y en el corazón de las instituciones». Esto implica «la escucha atenta y confiada de las instancias que provienen tanto de los individuos como de la sociedad y de los pueblos» que la componen. Lo dijo Francisco a los líderes de los 27 países de la Unión Europea, que fueron recibidos en el Vaticano este 24 de marzo de 2017 por la tarde, en ocasión de los sesenta años de los Tratados de Roma, que marcaron el nacimiento de la Comunidad Europea. Se trata de un discurso que continúa con el recorrido que comenzó con los discursos de Bergoglio en Estrasburgo (en noviembre de 2014) y en ocasión del Premio Carlo Magno (en mayo de 2016) y que llega un momento en el que crecen los movimientos populistas de la mano del miedo por los atentados yihadistas. Después de los discursos iniciales del Presidente del Consejo italiano, Paolo Gentiloni, y del Presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, el Papa comenzó su discurso invitando a volver a descubrir y a dar vida a los ideales de los padres fundadores, recordó las raíces cristianas de Europa, habló sobre la solidaridad como «el más eficaz antídoto contra los modernos populismos» e invitó a los líderes europeos a «no tener miedo a tomar decisiones eficaces, para responder a los problemas reales de las personas y para resistir al paso del tiempo».

 

Europa no es un conjunto de reglas que hay que seguir

 

En la primera parte de su discurso, el Papa volvió a proponer los ideales europeos con las palabras de los padres fundadores, recordando que el aniversario «no puede ser sólo un viaje al pasado, sino más bien el deseo de redescubrir la memoria viva de ese evento para comprender su importancia en el presente» y poder afrontar los desafíos «del futuro». Los padres fundadores nos recuerdan, dijo Francisco, que Europa «no es un conjunto de normas que cumplir, o un manual de protocolos y procedimientos que seguir», sino «una vida, una manera de concebir al hombre a partir de su dignidad trascendente e inalienable y no sólo como un conjunto de derechos que hay que defender o de pretensiones que reclamar». El origen de la idea de Europa, decía Alcide De Gasperi, es «la figura y la responsabilidad de la persona humana con su fermento de fraternidad evangélica, […] con su deseo de verdad y de justicia que se ha aquilatado a través de una experiencia milenaria». El espíritu de solidaridad europea, continuó Francisco, «es especialmente necesario ahora, para hacer frente a las fuerzas centrífugas, así como a la tentación de reducir los ideales fundacionales de la Unión a las exigencias productivas, económicas y financieras».

 

Los muros que se levantan y la paz «por descontado»

 

El Papa también recordó todos los esfuerzos que hubo que hacer para derrumbar la barrera artificial que dividió a Europa en dos, cuyo simbolo era el Muro de Berlín. «¡Cuánto se ha luchado para derribar ese muro! Sin embargo, hoy se ha perdido la memoria de ese esfuerzo. Se ha perdido también la conciencia del drama de las familias separadas, de la pobreza y la miseria que provocó aquella división. Allí donde desde generaciones se aspiraba a ver caer los signos de una enemistad forzada, ahora se discute sobre cómo dejar fuera los “peligros” de nuestro tiempo: comenzando por la larga columna de mujeres, hombres y niños que huyen de la guerra y la pobreza, que sólo piden tener la posibilidad de un futuro para ellos y sus seres queridos». Después Francisco se refirió al gran éxito de la paz en Europa, «el tiempo de paz más largo de los últimos siglos». Un bien que «para muchos», de alguna manera, «se da por descontado, y así no es difícil que se acabe por considerarla superflua. Por el contrario, la paz es un bien valioso y esencial, ya que sin ella no es posible construir un futuro para nadie, y se termine por “vivir al día”».

 

La crisis es una oportunidad

 

Bergoglio explicó que el común denominador de los padres fundadores de Europa unida «era el espíritu de servicio, unido a la pasión política, y a la conciencia de que en el origen de la civilización europea se encuentra el cristianismo, sin el cual los valores occidentales de la dignidad, libertad y justicia resultan incomprensibles». Esos valores, continuó, «seguirán teniendo plena ciudadanía si saben mantener su nexo vital con la raíz que los engendró. En la fecundidad de tal nexo está la posibilidad de edificar sociedades auténticamente laicas», sin «contraposiciones ideológicas, en las que encuentran igualmente su lugar el oriundo, el autóctono, el creyente y el no creyente». La «crisis», concepto que domina nuestro tiempo (desde la crisis económica hasta la de la familia, pasando por la de las instituciones o la de los migrantes) es un término que «por sí mismo» no tiene «una connotación negativa», y no indica «solamente un mal momento que hay que superar»: la palabra en griego significa «investigar, valorar, juzgar. Por esto, nuestro tiempo es un tiempo de discernimiento, que nos invita a valorar lo esencial y a construir sobre ello; es, por lo tanto, un tiempo de desafíos y de oportunidades».

 

¿Cuáles son las esperanzas para la Europa del mañana?

 

Las respuestas a esta pregunta, según Francisco, se encuentran justamente en los pilares sobre los que fue edificada la Comunidad económica europea: «la centralidad del hombre, una solidaridad eficaz, la apertura al mundo, la búsqueda de la paz y el desarrollo, la apertura al futuro». Los que gobiernan deben «identificar los procesos concretos» para evitar que «los pasos significativos» que se dan se dispersen, sino que «aseguren un camino largo y fecundo». Para volver a encontrar la esperanza se requiere «la escucha atenta y confiada de las instancias que provienen tanto de los individuos como de la sociedad y de los pueblos que componen la Unión». Desgraciadamente, «a menudo se tiene la sensación de que se está produciendo una «separación afectiva» entre los ciudadanos y las Instituciones europeas, con frecuencia percibidas como lejanas y no atentas a las distintas sensibilidades que constituyen la Unión». Bergoglio recordó que «Europa es una familia de pueblos» y que la Unión Europea «nace como unidad de las diferencias y unidad en las diferencias».

 

Los populismos y el liderazgo político

 

Hoy la Unión Europea necesita «redescubrir el sentido de ser ante todo «comunidad» de personas y de pueblos». La solidaridad, explicó el Papa, es «el antídoto más eficaz contra los modernos populismos», e «implica la conciencia de formar parte de un solo cuerpo, y al mismo tiempo implica la capacidad que cada uno de los miembros tiene para “simpatizar” con el otro y con el todo. Si «uno sufre, todos sufren. Por eso, hoy también nosotros lloramos con el Reino Unido por las víctimas del atentado que ha golpeado en Londres hace dos días». Por el contrario, los populismos «florecen precisamente por el egoísmo, que nos encierra en un círculo estrecho y asfixiante». Se necesita, como consecuencia, «volver a pensar en modo europeo, para conjurar el peligro de una gris uniformidad o, lo que es lo mismo, el triunfo de los particularismos». Los líderes políticos, afirma Francisco, deben evitar «usar las emociones para ganar el consenso, para elaborar en cambio, con espíritu de solidaridad y subsidiaridad, políticas que hagan crecer a toda la Unión en un desarrollo armónico, de modo que el que corre más deprisa tienda la mano al que va más despacio, y el que tiene dificultad se esfuerce para alcanzar al que está a la cabeza».

 

Migrantes, un desafío cultural

 

Europa «vuelve a encontrar esperanza cuando no se encierra en el miedo de las falsas seguridades». Por lo demás, su historia «su historia está fuertemente marcada por el encuentro con otros pueblos y culturas, y su identidad es, y siempre ha sido, una identidad dinámica y multicultural». «No se puede limitar —observó el Pontífice— a gestionar la grave crisis migratoria de estos años como si fuera sólo un problema numérico, económico o de seguridad. La cuestión migratoria plantea una pregunta más profunda, que es sobre todo cultural». Francisco subrayó que el miedo advertido a menudo encuentra «su causa más profunda en la pérdida de ideales». Sin «una verdadera perspectiva de ideales, se acaba siendo dominado por el temor de que el otro nos cambie nuestras costumbres arraigadas, nos prive de las comodidades adquiridas, ponga de alguna manera en discusión un estilo de vida basado sólo con frecuencia en el bienestar material». Por el contrario, «la riqueza de Europa ha sido siempre su apertura espiritual y la capacidad de platearse cuestiones fundamentales sobre el sentido de la existencia». Europa, insistió Bergoglio, «tiene un patrimonio moral y espiritual único en el mundo, que merece ser propuesto una vez más con pasión y renovada vitalidad, y que es el mejor antídoto contra la falta de valores de nuestro tiempo, terreno fértil para toda forma de extremismo». Estos son los ideales «que han hecho a Europa, la “península de Asia” que de los Urales llega hasta el Atlántico».

 

Invertir en el desarrollo y en la familia

 

El Papa recordó que «no hay verdadera paz cuando hay personas marginadas y forzadas a vivir en la miseria», ni cuando «falta el trabajo o la expectativa de un salario digno», ni «en las periferias de nuestras ciudades, donde abunda la droga y la violencia».

 

Hay que ofrecerles a los jóvenes «perspectivas serias de educación, posibilidades reales de inserción en el mundo del trabajo». Europa vuelve a encontrar su esperanza «cuando invierte en la familia, que es la primera y fundamental célula de la sociedad. Cuando respeta la conciencia y los ideales de sus ciudadanos. Cuando garantiza la posibilidad de tener hijos, con la seguridad de poderlos mantener. Cuando defiende la vida con toda su sacralidad».

 

A sus 60 años, la Unión no está vieja

 

«A diferencia de un ser humano de sesenta años —concluyó Francisco—, la Unión Europea no tiene ante ella una inevitable vejez, sino la posibilidad de una nueva juventud. Su éxito dependerá de la voluntad de trabajar una vez más juntos y del deseo de apostar por el futuro. A vosotros, como líderes, os corresponde discernir el camino para un “nuevo humanismo europeo”, hecho de ideales y de concreción. Esto significa no tener miedo a tomar decisiones eficaces, para responder a los problemas reales de las personas y para resistir al paso del tiempo». Y es por ello que Francisco, retomando las palabras del Primer Ministro de Luxemburgo, Joseph Bech, concluyó diciendo: «Creo que Europa merece ser construida».


Deja un comentario

Los Tratados de Roma. Entrevista con el Cardenal Parolín.

“Para responder al malestar de los populismos se necesita la buena política”

Entrevista con el cardenal Parolin, a la vigilia de la celebración de los Tratados de Roma: «De los cristianos no se espera que digan qué hacer, sino que demuestren con sus vidas el camino que hay que recorrer»
ANSA

El cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado vaticano

17
0
Pubblicato il 22/03/2017
Ultima modifica il 22/03/2017 alle ore 08:00
ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO

«Los populismos son el signo de un malestar profundo percibido por muchas personas en Europa». Inquietudes «auténticas» que «no pueden de ninguna manera ser eludidas», a las cuales se responde «con más política» y con «la buena política» que no es la de las reacciones «gritadas» o de la búsqueda inmediata del consenso electoral. A la vigilia del 60 aniversario de los Tratados de Roma, el cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado vaticano, habla con el periódico italiano «La Stampa» sobre los desafíos que Europa debe afrontar.

 

¿Qué significa celebrar en la actualidad los 60 años de los Tratados de Roma, punto de partida de la unidad europea?

 

Significa afirmar que el proyecto europeo está vivo. Sabemos que hay dificultades, pero el ideal sigue siendo actual. En la base de los Tratados de Roma estaba la voluntad de superar las divisiones del pasado y privilegiar un enfoque común sobre los desafíos de nuestro tiempo. La paz y el desarrollo de los que se ha beneficiado Europa son un fruto tangible de la firma del 25 de marzo de 1957. La celebración de ese evento nos recuerda, pues, que todavía hoy es posible trabajar juntos, puesto que lo que une es más importante y también más fuerte de lo que nos divide.

 

La Unión a menudo es considerada como una gran estructura burocrática, que discute mucho sobre el déficit de cada uno de los Estados o sobre cuestiones económicas, pero no se concibe como una verdadera comunidad. ¿Qué le parece esta imagen tan extendida?

 

Que esta imagen de una Unión Europea burocrática esté tan ampliamente difundida debe cuestionar a los líderes europeos e impulsarlos a asumir un liderazgo más consciente. El alma del proyecto europeo, según la idea de los Padres fundadores, hallaba su consistencia en el patrimonio cultural, religioso, jurídico, político y humano sobre el que Europa se fue construyendo a lo largo de los siglos. Roma fue elegida como sede e la firma de los Tratados justamente por este motivo. Ella es el simbolo de este patrimonio común, uno de cuyos elementos fundamentales es, ciertamente, el cristianismo. El espíritu de los Padres fundadores no era tanto el de crear nuevas estructuras supranacionales, sino de dar vida a una comunidad , compartiendo los propios recursos. Hoy es necesario replantear la UE siguiendo esta línea, más comunidad en camino que entidad estática y burocrática.

 

La Gran Bretaña eligió salir de la Unión y en diferentes países europeos van surgiendo movimientos «populistas». ¿Se trata solo de un peligro o del signo de un malestar que exige un cambio?

 

Los populismos son el signo de un malestar profundo percibido por muchas personas en Europa y que ha empeorado por los efectos de la crisis económica que perduran y por la cuestión migratoria. Son una respuesta parcial a problemas complejos. Por ello no se puede, en lo más mínimo, menospreciar el resurgimiento de los populismos, porque también la historia reciente de Europa nos indica cuáles efectos devastadores pueden tener. Las inquietudes que logran interceptar son auténticas y no pueden de ninguna manera ser eludidas; más bien, deben constituir un estímulo para una reflexión más profunda con el objetivo de elaborar respuestas auténticamente políticas, es decir que sepan, al mismo tiempo, afirmar un ideal, indicar una perspectiva de acción y dar respuestas concretas.

 

El tema de la inmigración divide a los países de la Unión. A menudo Italia y Grecia son abandonadas al afrontar el fenómeno. ¿Qué le gustaría que sucediera?

 

La cuestión migratoria es un fenómeno muy complejo que no se puede reducir simplemente a un problema de cifras y de cuotas. Pone a prueba a Europa en su capacidad de ser fiel al espíritu de solidaridad y de subsidiaridad que la animó desde el principio. Claro, con los grandes flujos de los últimos años, se plantea un problema de seguridad que hay que tener en cuenta. Si, por una parte, no se puede ignorar a quien vive en la necesidad, por otra, existe también la necesidad de que los migrantes observen y respeten las leyes y las tradiciones de los pueblos que los acogen. Sin embargo, es evidente que la inmigración plantea también un desafío cultural, que tiene que ver con el patrimonio espiritual y cultural de Europa.

 

¿Cómo podría Europa volver a encontrar el espíritu de sus Padres fundadores?

 

Con más política, en el sentido auténtico del término. La política es, efectivamente, el servicio a la «polis» con abnegación. La buena política también se da en la ejemplaridad de los líderes. Los Padres fundadores nos lo demostraron concretamente. Pero desgraciadamente en la actualidad la política es reducida a un conjunto de reacciones, que a menudo gritan, y son el indicador de la carencia de ideales y de esa tendencia moderna al escaqueo. La política de esta manera acaba siendo solamente la búsqueda inmediata del consenso electoral.

 

¿Cómo afrontar el terrorismo fundamentalista y el miedo que genera?

 

Antes que nada, creo que es necesario identificar y erradicar sus causas más profundas. El terrorismo encuentra un terreno fértil, seguramente, en la pobreza, en la falta de trabajo, en la marginación social. Sin embargo, vemos, por ejemplo, con el fenómeno de los llamados «foreign fighters», que hay una causa mucho más profunda de malestar que favorece el terrorismo, y es la pérdida de los valores que caracterizan a todo el Occidente y que desestabiliza principalmente a los jóvenes. A partir de que terminó la guerra Europa ha tratado de «alejarse» del patrimonio cultural y de valores que la generó, y esto ha creado un vacío. Los jóvenes advierten y sufren dramáticamente las consecuencias de este vacío, porque, al no encontrar respuestas a sus justas preguntas sobre el sentido de la vida, buscan paliativos y subrogados. Por ello, el terrorismo se combate volviendo a dar a Europa, y a Occidente en general, esa alma que, un poco, se ha perdido, detrás de los fastos de la «civilización del consumo».

 

En los últimos años se ha hablado mucho sobre las raíces cristianas de Europa. ¿Qué significan y cuál podría ser el aporte de los cristianos para el renacer de Europa?

 

Estas raíces son la linfa vital de Europa. Es suficiente volver a leer los discursos que los protagonistas del 25 de marzo de 1957 pronunciaron en el Campidoglio para descubrir cómo veían en el común patrimonio cristiano un elemento fundamental sobre el cual construir la Comunidad europea. Después comenzó un lento proceso que trató de relegar cada vez más el cristianismo al ámbito privado. Y así fue necesario buscar otros comunes denominadores, aparentemente más concretos, pero que han llevado a ese vacío de valores al que nos referíamos antes, y con los resultados que tenemos frente a los ojos de sociedades cada vez más fragmentadas. En este contexto, considero que los cristianos están llamados a ofrecer con convicción su testimonio de vida. «El hombre contemporáneo escucha con mayores ganas los testimonios que a los maestros», decía Pablo VI. De los cristianos no se espera que digan qué hacer, sino que demuestren con sus vidas el camino que hay que recorrer.


Deja un comentario

Audiencia del Papa al Presidente de Líbano

El Papa recibe al presidente de Líbano: convivencia entre etnias y religiones

En la conversación se habló también sobre la situación en Siria y de los refugiados en el país de los cedros. Michel Aoun, elegido después de un largo “impasse”, invitó a Francisco a su país: «el Papa irá»
AFP

Papa Francisco con el presidente libanés Michel Aoun

17
0
Pubblicato il 16/03/2017
Ultima modifica il 16/03/2017 alle ore 15:14
IACOPO SCARAMUZZI
CIUDAD DEL VATICANO

Papa Francisco recibió al presidente libanés Michel Aoun hoy, 16 de marzo, por la mañana en el Vaticano. El jefe de Estado del país de los cedros, por costumbre un cristiano maronita (el Primer Ministro, en cambio, suele ser un sunita y el Presidente del Parlamento es un chiita), iba en compañía de su esposa, Nadia Al Chami.

 

«El Líbano del vivir-juntos ocupa un sitio particular en el corazón del Papa, que responderá a la invitación de visitar el país del cedro», escribió el mismo Aoun en su perfil de Twitter en árabe del presidente del país. Aoun, ex-comandante en jefe de las fuerzas armadas libanesas, fue elegido presidente después de un largo «impasse» político y comenzó su mandato presidencial el 31 de octubre de 2016. De 19888 a 1989, en una época en la que tenía posturas anti-sirias, fue presidente “ad interim” mientras era Primer Ministro (1988-1990).

 

Después de la audiencia papal, el Presidente libanés, a quien acompañaban, entre otros, el Ministro del Exterior, Gerban Bassil, el encargado de los asuntos libaneses en el Vaticano, Albert Samara, el encargado de prensa de la presidencia, Jean Aziz, y el responsable de la sala de prensa, Rafic Chelala, fue recibido por el cardenal Secretario de Estado Pietro Parolin y por monseñor Paul Gallagher, Secretario para las Relaciones con los Estados. «Durante los cordiales coloquios –refirió la sala de prensa vaticana– se habló sobre las buenas relaciones bilaterales entre la Santa Sede y el Líbano, subrayando el papel histórico e institucional de la Iglesia en la vida del país. A continuación, se expresó satisfacción por el compromiso de las distintas fuerzas políticas para poner fin a la vacante presidencial manifestando el deseo de que en futuro sea cada vez más provechosa la colaboración entre los miembros de las diversas comunidades étnicas y religiosas de cara al bien común y al desarrollo de la nación». También se hizo referencia «a Siria, con especial atención a los esfuerzos internacionales para lograr una solución política al conflicto. También se reiteró el aprecio por la acogida que el Líbano presta a los numerosos refugiados sirios. Por último, hubo un amplio intercambio de puntos de vista sobre el contexto regional, mencionando los otros conflictos en curso y la situación de los cristianos en el Medio Oriente».

 

«Los cristianos de Oriente, que conocen en la actualidad circunstancias difíciles en una región que fue cuna del cristianismo y del islam», dijo Aoun a su llegada a Roma hoy por la mañana, según indicó el periódico libanés “L’Orient le Jour”, «ven en esta visita una luz de esperanza que confirma que Líbano seguirá siendo siempre el ejemplo más fuerte del futuro del Oriente y del mundo». La audiencia de Papa Francisco resalta «la solidez de las relaciones que vinculan todos los elementos comunitarios de Líbano con la Iglesia y el papado». El encuentro de hoy fue su primera visita al Papa, además de su primera visita europea como presidente libanés que, tradicionalmente, visita antes París, sin embargo, como explicó “L’Orient le Jour”, Aoun, habiendo recibido una invitación para visitar el Eliseo, postergó su visita porque el Presidente Francois Hollande concluirá su mandato en mayo.

 

El Presidente libanés le regaló al Papa una estatua del Niño Jesús de Praga, de alrededor de un metro y medio, vestido con los colores nacionales libaneses que fue confeccionado por las carmelitas libanesas de Harissa y de Kfarmasshoun. En la túnica blanca que envuelve al Niño hay un cedro, árbol que es el símbolo del país; además tiene una capa de terciopelo rojo recamado en oro con las figuras de Notre Dame de Líbano y el escudo de Papa Francisco. En la mano, el Niño tiene un globo con una cruz de oro, sobre la cabeza lleva una corona dorada y el rosario que lleva es de colores verde, rojo y blanco, de la bandera libanesa. El Papa le regaló a Aoun un ramo de olivo de bronce, además de la medalla tradicional del Pontificado y sus tres obras (dos exhortaciones apostólicas y una encíclica), dos en árabe y la “Evangelii gaudium” en francés.


Deja un comentario

Llamamiento de Caritas a los líderes europeos a favor de Europa

Cáritas. 10 de marzo de 2017.- Cáritas Europa y un amplio grupo de organizaciones europeas han remitido una carta conjunta a los jefes de Estado y de Gobierno que participan en las sesiones del Consejo Europeo que tiene lugar en Malta, en la que instan a defender “los derechos y valores que han constituido los principios fundadores de la Unión Europea durante más de 60 años” y a “evitar que las preocupaciones legítimas que puedan surgir de la gestión de la inmigración sean tergiversadas y utilizadas para hacer descarrilar el proyecto europeo”.

Entre las organizaciones firmantes están Save the Children, Oxfam, World Vision, Care, Concord, Servicio Jesuita a Refugiados y diversas organizaciones nacionales de Francia, Holanda, Irlanda, Suecia, Austria, Luxemburgo, Serbia, Reino Unido, Noruega, Malta, Bélgica y Grecia.

Este es el texto íntegro de la carta remitida a los líderes de la Unión Europea:

 

Estimados Jefes de Estado y de Gobierno,

Somos organizaciones de la sociedad civil apoyadas, colectivamente, por decenas de miles de personas en toda Europa, que trabajamos con los más desfavorecidos para aliviar la pobreza, proporcionar asistencia y defender los derechos de las personas.

Ante el populismo xenofóbico en alza en toda Europa y en el mundo, queremos hacer un llamamiento a los dirigentes para que defiendan los derechos y valores que han constituido los principios fundadores de la Unión Europea durante más de 60 años. Juntos, tenemos que evitar que las preocupaciones legítimas que puedan surgir de la gestión de la inmigración sean tergiversadas y utilizadas para hacer descarrilar el proyecto europeo.

Somos testigos a diario de la solidaridad de muchos hacia las personas que están huyendo de guerras brutales, persecución, violaciones de derechos humanos, inestabilidad y pobreza extrema. Estamos viendo cómo, en toda Europa y en el mundo, la gente da la bienvenida a refugiados e inmigrantes en sus comunidades, abriendo la puerta de sus casas y donando dinero, bienes materiales y tiempo para ayudar. Sólo esta semana, muchos de ellos han viajado a Bruselas para pedirles que cumplan con sus compromisos de reubicar a los solicitantes de asilo que se encuentran en Grecia, y de “Traerlos Aquí”. También oímos a gente expresando sus preocupaciones con respecto al futuro, pidiendo a sus gobiernos que muestren su liderazgo y respondan a la llegada de un número cada vez mayor de personas.

Estamos orgullosos del compromiso europeo con la ley internacional y los derechos humanos, y confiamos en ustedes para fomentar y promover este compromiso en sus propios países y en el extranjero. Sin embargo, cuando un gran número de personas necesitadas llegaron durante el verano de 2015, Europa no fue capaz de responder con humanidad, dignidad y solidaridad. A día de hoy, las naciones europeas no están dispuestas a responder de acuerdo a sus obligaciones bajo las leyes internacionales y europeas, respondiendo, al contrario, con políticas que mantienen a estas personas lejos y fuera de la vista.

Les hemos escuchado repetir, una y otra vez, su compromiso con los valores europeos – el respeto por la dignidad humana, la libertad, la democracia, la igualdad, el estado de derecho y los derechos humanos—. Pero esperamos ver todo eso reflejado también en sus acciones. Demasiados líderes han estado preocupados en parar a las personas antes de que consiguieran llegar a Europa, corriendo el riesgo de reducir el acceso a la protección que muchos de ellos necesitan.

Ustedes tienen la responsabilidad de gestionar la inmigración de una manera más justa y que aborde las preocupaciones legítimas de los ciudadanos. De una manera que esté basada en principios y hechos, y no en la retórica populista. Demostrar su fuerza no significa rechazar a aquellos que más lo necesitan. Demostrar su fuerza está en avanzar por una vía que defienda sus propios valores.

Asimismo, si la UE y sus Estados miembros quieren seguir siendo vistos como actores internacionales creíbles no pueden seguir cerrando sus fronteras a los inmigrantes y refugiados, abandonando a miles de personas en condiciones inhumanas en las islas griegas o en zonas de conflicto y fuera de control como Libia, mientras países como Turquía, Jordania y Líbano siguen recibiendo millones de refugiados. Este tipo de decisiones tienen consecuencias de vida o muerte, y si continúan bajando el listón, otros países en todo el mundo seguirán su ejemplo.

En vez de contrarrestar el auge del populismo xenófobo, la respuesta de Europa ha sido demasiadas veces la de copiar sus recetas. Pero un enfoque basado en la disuasión y el cierre de fronteras no puede prevalecer sobre una política efectiva de largo plazo. Esperamos que actúen como estadistas, que se alcen en favor de la humanidad y la dignidad, y que aborden las inquietudes de la gente en vez de alimentarlas. Esperamos políticas de inmigración que sean sostenibles a largo plazo y capaces de garantizar el respeto de los derechos de las personas en lugar de ponerlas en peligro. Esto incluiría crear rutas más seguras y regulares hacia Europa, como los visados humanitarios y otros visados, aumentar el número de plazas de reasentamiento y mejorar el acceso a programas de reunificación familiar, así como mejorar la movilidad de los trabajadores, de todos los niveles de cualificación. Las preocupaciones globales como los conflictos y la inestabilidad, la pobreza, la desigualdad y el cambio climático deben seguir siendo una prioridad en la agenda europea.

Tanto ustedes como sus gobiernos deben valorar los efectos de sus políticas sobre los derechos humanos y las condiciones de vida de mujeres, hombres y niños migrantes, así como el sólido compromiso de Europa por la defensa de estos derechos y la mejora de las vidas de las personas.

Cuando están a punto de cumplirse los 60 años de la Unión Europea, les pedimos que muestren solidaridad, respeto por la humanidad y la dignidad de las personas, además de responsabilidad. Les pedimos que demuestren ser los verdaderos líderes e inspiradores que necesitamos para el futuro. Nuestro compromiso con los valores fundamentales de la Unión Europea no puede titubear ahora. Sólo una Europa que realmente defienda sus valores puede convertirse en un líder fuerte y creíble en un mundo sacudido por un creciente populismo y los llamados “hechos alternativos”.

La historia de Europa está llena de personas que han sido forzadas a huir de sus casas por la guerra y la persecución. El trabajo que han hecho las naciones europeas para desarrollar y proteger los derechos de las personas durante los últimos 70 años no puede perderse. Sólo una Europa que defiende los derechos de todas las personas, sin excepción, es una Europa que puede estar orgullosa de sí misma.


Deja un comentario

Africa: el caso de Victoire Ingabire en Ruanda.

Entre las paredes de la dictadura

Por Elena Sánchez Novoa

 

[Fotografía superior: Victoire Ingabire consulta al equipo legal, antes de que el juicio sea suspendido en la Corte Suprema de Kigali / Graham Holliday]

 

El 16 de marzo el derecho internacional tiene una cita en la Corte Africana: su misión será velar por que Victoire Ingabire tenga un juicio justo. Desde la cárcel, Ingabire ha escrito Entre las cuatro paredes de la 1930, autobiografía en la que narra sus vivencias desde 2010 hasta 2013.

A veces, los que están llamados a ser hijos de la historia sacuden los pilares de la tiranía y se atreven a cuestionar la incontestabilidad de lo establecido. Son espíritus nobles que entregan su vida a una causa; no buscan fama ni gloria, sino más bien al contrario, ya que saltan a la arena pública renunciando a la comodidad del anonimato. Se convierten en líderes muy a su pesar, cargando sobre sus hombros la losa de una responsabilidad que sienten ineludible.

Después de 16 años de exilio, Victoire Ingabire, presidenta de las Fuerzas Democráticas Unificadas (FDU Ikingi), regresó a Ruanda en 2010 con la intención de inscribir a su partido y participar en unas elecciones democráticas. Su propósito era cambiar el sistema político de su país, que considera dictatorial. “Vengo para lograr la paz y es la paz la que guiará mi acción política para erradicar la injusticia y para romper todas las cadenas que nos aprisionan” aseguró a su llegada. Ingabire pretendía movilizar a una sociedad silenciada en la que el miedo se ha convertido en un elemento cotidiano: “Despertad, renunciad al miedo y liberémonos pacíficamente”. Para Victoire, Ruanda solo puede reconstruirse a través de la reconciliación y de la unión de todos; la acción pacífica es la única salida para una tierra en la que no hay persona que no haya conocido el sufrimiento.

La anhelada reconciliación de Ruanda ha de pasar necesariamente por el reconocimiento de todos los crímenes cometidos en el país, sin ningún tabú, por “la necesidad de que todos los ruandeses vean de frente la verdad”. En el Memorial del Genocidio de Kigali, en Gisozi, Ingabire denunció que solo sean reconocidas las víctimas del genocidio tutsi y pidió honrar la memoria de los hutus asesinados en Ruanda y en el este de la República Democrática del Congo: “Debemos mostrar empatía con los sufrimientos de todos.” Su ideología fue acusada de divisionismo, de hacer apología del genocidio y de minimizar la masacre.

 

Presentación del libro ‘Entre las cuatro paredes de la 1930’, de Victoire Ingabire / Fotografía: Elena Sánchez Novoa

 

Después de un proceso plagado de irregularidades y carente de las mínimas garantías, como denunciaron en su momento diversas organizaciones como Amnistía Internacional, en octubre de 2010 la presidenta de las FDU Ikingi entró en prisión. A pesar de las presiones para que se declarase culpable, Ingabire, desde el primer momento, ha negado todos los cargos que se le imputan: “Yo lucho por la democracia y la reconciliación y no estoy dispuesta a arrodillarme por crímenes que no he cometido”. En un primer momento fue condenada a 8 años y, después de presentar un recurso, se amplió su pena a 15 años.

Desde la cárcel, Ingabire ha escrito Entre las cuatro paredes de la 1930, autobiografía en la que narra sus vivencias desde 2010 hasta 2013. El libro fue presentado en Madrid, en la Residencia de los Jesuitas, y contó con las intervenciones de Paloma García Varela, miembro de la Asociación Pro Derechos Humanos de España (APDHE) y de Ramón Arozarena Sanzberro, excooperante en Ruanda y campos de refugiados de Goma (RDC).

Al finalizar el proceso en Ruanda, Victoire se dirigió a la Corte Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos, para recurrir la decisión del Gobierno ruandés. Paloma García recuerda los cuatro principios fundamentales que vertebran el recurso de Victoire: igualdad ante la ley, presunción de inocencia, independencia de los tribunales y libertad de opinión y expresión.

Recientemente se ha conocido la nueva fecha en la que tendrá lugar el juicio público: el próximo 16 de marzo. Desde octubre de 2014 hasta ahora se ha ido obstaculizando, de manera reiterada, el proceso en la Corte Africana. El año pasado, pocos días antes de la fecha inicial del proceso, Ruanda abandonó la Corte Africana, retirando el protocolo que permitía a cualquier ciudadano ruandés acudir a esta institución en busca de justicia.

En la presentación, Paloma García cuenta qué se ha hecho desde España a nivel jurídico. En primer lugar, se hizo llegar a todos los jueces de la Corte Africana un manifiesto de juristas, en el que se argumentaba por qué la retirada de ese protocolo no podía tener ningún efecto en el caso de Victoire. También se trató de presentar un amicus curiae, un informe de expertos juristas externos que fundamentara según el derecho internacional y los derechos humanos por qué, en este caso,  Victoire Ingabire debería ser absuelta, pero la Corte Africana no lo admitió.

 

Presentación del libro ‘Entre las cuatro paredes de la 1930’, de Victoire Ingabire / Fotografía: Elena Sánchez Novoa

 

La representante de la Asociación Pro Derechos Humanos de España (APDHE) hace hincapié en la importancia que tiene la presión internacional y la necesidad de visibilizar el caso de Victoire, de enorme peso político, ante la inminente celebración del juicio. Para que el proceso se desarrolle con las mayores garantías, es fundamental que sea observado y que los jueces sientan la presión de instituciones internacionales. Paloma García detalla qué acciones se están llevando a cabo en estos momentos. Su organización se ha puesto en contacto con el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y con observadores europeos para solicitar su asistencia al juicio de Ingabire. Al nivel de la sociedad civil también están en marcha iniciativas con un conjunto de colegios de abogados de Europa y África, europarlamentarios y diversas ONGs.

Ramón Arozarena asegura que “la única salida a la situación que atraviesa el país es el respeto a los derechos humanos, la democracia y la reconciliación.” De los últimos párrafos del libro de Victoire se desprende optimismo. Ingabire exhorta a sus compañeros a entrenar su paciencia y a mostrar una voluntad y determinación inquebrantables que materialicen el advenimiento de una nueva etapa. Victoire es consciente de los obstáculos y el largo recorrido que queda por delante, sin embargo, asegura: “Nada detendrá el viento del cambio, la marcha hacia la democracia está está en camino.”


Deja un comentario

El Papa recibirá a los Jefes de Estado y de Gobierno de la UE el 24 de marzo.

europa

El Papa recibirá a los Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea

El director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Greg Burke, informa de que el el viernes, 24 de marzo, a las 18,00 el Santo Padre recibirá en audiencia en la Sala Regia del Palacio Apostólico a los Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea, llegados a Italia para conmemorar el 60 aniversario del Tratado de Roma.


Deja un comentario

Congo: el País al borde del caos según los obispos.

CONGO RD – “Corremos el riesgo de hundirnos en un desorden incontrolable”: voz de alarma de los Obispos

martes, 28 febrero 2017

Kinshasa (Agenzia Fides) – El bloqueo político es preocupante y amenaza con sumir a nuestro país en un desorden incontrolable”. Esta es la advertencia lanzada por los Obispos de la República Democrática del Congo, donde tras de la muerte del oponente histórico Etienne Tshisekedi (véase Fides 02/02/2017), y mayoría y la oposición no llegan a un acuerdo para formar un gobierno de unidad nacional como estaba previsto en los acuerdos de san Silvestre, encargado de conducir al país a las elecciones (véase Fides 25/2/2017).
“Los desacuerdos dentro de la clase política, y las tensiones en el país, pueden conducir a la nación al caos”, escriben los Obispos en un mensaje enviado a la Agencia Fides.
Volviendo sobre las etapas de la crisis, originada “después del bloqueo del proceso electoral cuya regularidad y continuidad se han visto interrumpidas” (había que votar antes de diciembre de 2016, para elegir a un nuevo jefe de estado), los Obispos recuerdan que fue el presidente saliente, Joseph Kabila, quién solicitó su mediación que llevó a los acuerdos del 31 de Diciembre (véase Fides 3/1/2017).
Los dos nudos en los que se ha parado el diálogo son las modalidades de designación del Primer Ministro y la repartición de los diversos ministerios entre la mayoría y la oposición. Para superar estos obstáculos, los Obispos piden a las fuerzas políticas “un diálogo abierto, basado en la buena fe y la confianza mutua” y recuerdan que la Conferencia Episcopal tiene solamente un papel mediador. Por lo tanto es inaceptable que se produzcan “amenazas y violencia recurrente, resultado de la manipulación, dirigida contra la Iglesia católica por razones que no han sido reveladas” (véase Fides 24/2/2017).
La violencia que agita al país (véase la noticia sobre la ficha técnica) “es una verdadera tragedia”. “¿No es mucha casualidad que esto suceda en el período previo a las elecciones? Tememos una organización que retrase o impida la celebración de las elecciones”, dicen los obispos.
Para superar esta situación, los Obispos piden a los partidos políticos que se involucren con lealtad, aplicando el acuerdo de San Silvestre; al Presidente en ejercicio y a las fuerzas del orden que proporcionen seguridad a la población para evitar caer en la trampa de incitar con discursos de odio y a la comunidad internacional que acompañe a la República Democrática del Congo en esta difícil transición. (L.M.) (Agencia Fides 28/2/2017)