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Líbano: tensión política y mediación de la iglesia en la formación de un nuevo gobierno.

Líbano; el compromiso del patriarca Raï para salir del “impasse” político

El cardenal se reunió con dos exponentes de los principales partidos cristianos, cuyos desacuerdos frenan desde hace meses la creación del nuevo gobierno, en un contexto de graves dificultades

El patriarca Raï con los dos representantes de los partidos cristianos libaneses

Pubblicato il 14/07/2018
Ultima modifica il 14/07/2018 alle ore 14:23
RICCARDO CRISTIANO
BEIRUT

 

El 24 de mayo de este año, el primer ministro libanés, Saad Hariri, recibió el encargo de formar el nuevo gobierno del país. La constitución libanesa no pone límites temporales para la conformación del ejecutivo, pero desde entonces todavía no ha habido pasos importantes en el difícil trabajo para componerlo. Uno de los principales obstáculos es la rivalidad, cada vez más encendida, entre las dos principales fuerzas políticas cristianas: el Frente Patriótico Libre, fundado por el actual presidente de la República, el ex general Michel Aoun, y las Fuerzas Libanesas de Samir Geagea. Lo que los divide, además del intento de apropiarse del liderazgo entre los cristianos, es la orientación internacional: el partido de Geagea es más cuidadoso con las facciones filo-sauditas, en cambio el partido de Aoun se preocupa más por los filo-iraníes. Estas sensibilidades, evidentemente, existen en todas las fuerzas políticas y culturales del país.

 

Pero el “impasse”, en la grave situación que se vive tanto en el país como en el Medio Oriente en general, daña al Líbano. Por ello el patriarca maronita, el cardenal Béchara Boutros Raï, aceptó las invitaciones que ha recibido para entablar una mediación entre las partes. Recibió en Diman, la residencia veraniega del patriarca, a dos representantes de relieve de ambas formaciones políticas: al diputado Ibrahim Kanaan, del Frente Patriótico Libre, y al ministro Melhem Riachi, de las Fuerzas Libanesas. «Los desacuerdos no deben transformarse en fracturas –declaró el patriarca–; hay que reducir la retórica mediática que polariza e incrementa la tensión en todos los niveles: mediático, político y también en las redes sociales».

 

Sugirió que se comprometieran en una comunicación que sepa construir una relación política que vaya más allá de la coyuntura actual. El exponente de las Fuerzas Libanesas, al final del encuentro, se dijo dispuesto a colaborar en la consolidación de la reconciliación. Por su parte, el exponente del partido del presidente Aoun, pareció querer dar un paso más, afirmando que la reconciliación, que produjo la elección del nuevo presidente después de un largo estancamiento, es sagrada, aunque sea normal que exitan diferentes opiniones.

 

La decisión de los exponentes políticos de los dos diferentes partidos de llegar al encuentro a bordo del mismo vehículo y de reunirse brevemente antes del encuentro con el cardenal Raï indicaba que se buscaba reducir la tensión y abandonar el tono de polémica, que, según muchos, había alcanzado niveles alarmantes. La fórmula a la que se refirió el canal de televisión al Jadeed, al dar noticia del encuentro, fue la de una reconciliación plural.

 

Esta idea reflejaría lo que afirmó el patriarca maronita, según el cual no hay que pensar en un binomio, que no expresaría la natural pluralidad de las voces cristianas. No hay que olvidar a los independientes, cuyo número en las recientes elecciones se ha reducido.

 

Pero no todos en el Líbano aprecian el esfuerzo que está llevando a cabo el patriarca con la finalidad de promover la formación de un gobierno lo más representativo posible, mientras el país debe afrontar desafíos muy delicados: desde los de la economía hasta los de la seguridad y los de la tragedia de los prófugos sirios, que representan una tercera parte de la población libanesa. A pocas horas del encuentro, el periódico al-Akhbar, cercano a las posiciones de Hezbollah, partido libanés de orientación khomeinista, se dijo convencido de que la intermediación habría fracasado y criticó al patriarca, definiéndolo de poca importancia. El periódico llegó a hablar del fracaso del histórico viaje del patriarca maronita a Arabia Saudita, puesto que el Vaticano procedió por su cuenta en las relaciones, sin permitir que los maronitas fungieran como bisagra en un nuevo diálogo entre los musulmanes y los cristianos. Al-Akhbar parece considerar que la Iglesia maronita es una especie de sección del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso.

 

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La crisis en Nicaragua. Reacciones en la Santa Sede

Fieles nicaragüenses San Pedro Ángelus PapaFieles nicaragüenses en la plaza de San Pedro a la hora del Ángelus del 1° de julio  (AFP or licensors)

El Papa alienta a continuar el diálogo en Nicaragua

El Papa Francisco ha alentado a los obispos nicaragüenses a proseguir el diálogo, después las agresiones sufridas por tres obispos el pasado lunes.

Ciudad del Vaticano

“Estamos conscientes de que el diálogo es la única manera de llegar a la pacificación del país”: lo ha afirmado el arzobispo de Managua, el card. Leopoldo Brenes en una entrevista telefónica a Tv2000, emisora televisiva propiedad de la Conferencia Episcopal Italiana.

Las declaraciones del primado de la Iglesia de Nicaragua llegan tras las agresiones que sufrió, el pasado lunes, junto al nuncio apostólico Mons. Waldemar Stanislaw Sommertag y al obispo auxiliar de Managua, Mons. Silvio Baez, por parte de activistas cercanos al gobierno de Ortega. Los actos de violencia ocurrieron cuando los prelados fueron a expresar su cercanía a una comunidad eclesial en la ciudad de Diriamba, por las cuatro muertes de sus miembros ocurridas durante manifestaciones contra el gobierno.

Los obispos nicaragüenses deciden continuar con el diálogo

En la entrevista telefónica con TV2000, el purpurado afirmó que “la Conferencia Episcopal en la reunión de antes de ayer decidió continuar con el trabajo del diálogo porque el Papa en sus últimas intervenciones, en el Ángelus, nos ha animado a proseguir con este trabajo y porque nosotros estamos conscientes de que el diálogo es la única forma para llevar adelante la pacificación del país”. “Humanamente  –  agregó el card. Brenes – tenemos miedo, pero el acompañamiento de nuestros sacerdotes a través de la oración es una fuerza constante para nosotros”.

El Papa nos pide que sigamos adelante con nuestra misión

En la entrevista con la emisora de los obispos italianos, el purpurado nicaragüense se refirió también al encuentro sucedido hace 15 días, con el Papa Francisco:  “Ha sido un encuentro muy cordial de un padre con un hijo, un amigo. Nos ha alentado a continuar con el trabajo del diálogo, a mantener la unidad de la Conferencia Episcopal y a estar cerca de nuestra población en su sufrimiento. De su parte, ha ofrecido su oración, para que nosotros podamos continuar nuestra misión”.

Nuncio: el Papa pide respeto por derechos humanos de todos

Por su parte, el nuncio en Nicaragua, Mons. Waldemar Stanislaw Sommertag,  durante un acto en Managua, declaró ayer que el Papa está “muy preocupado” por la agresión contra los tres obispos del pasado lunes. “El llamado del Santo Padre – agregó – es que quiere que se respeten los derechos humanos, no solamente de los obispos, que sería mirar solamente una parte”.  Y acerca de las amenazas que sufren los obispos el Nuncio afirmó: “Nosotros dejamos de lado las amenazas y confiamos en Dios, que es el Señor de la historia, de la vida y de cada uno de nosotros”.

Más de  350 muertos

Hoy es el tercer día de una huelga general convocada por la oposición para exigir la dimisión del presidente Ortega. Ayer hubo nuevos enfrentamientos. Estados Unidos está trabajando con otros países americanos para encontrar una resolución que se presentará a la OEA para pedir al Presidente Ortega un calendario que lleve al país a nuevas elecciones en breve. Ortega dijo que permanecerá en el cargo hasta 2021.  Los muertos, desde el inicio de los enfrentamientos a mediados de abril han llegado a más de 350.

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Peticiones de AMN.INT. a Putin y Trump ante su próximo encuentro

Rusia y Estados Unidos deben aprovechar la cumbre entre Putin y Trump para demostrar que son actores internacionales responsables

JORGE SILVA/AFP/Getty Images

Vladimir Putin y Donald Trump deben aprovechar su próxima cumbre en Helsinki para abordar las cuestiones mundiales de derechos humanos más urgentes y recuperar la credibilidad de sus naciones como actores internacionales responsables, ha manifestado Amnistía Internacional con motivo de la reunión entre los presidentes de Rusia y Estados Unidos que se celebrará el próximo lunes en la capital finlandesa.

La organización pide a ambos dirigentes que durante la cumbre concedan la máxima prioridad a la situación de las personas refugiadas en el mundo y la guerra en Siria, así como a las violaciones de derechos humanos que se están cometiendo en sus propios países.

“Los presidentes Putin y Trump están siendo tóxicos para los derechos humanos. Sus respectivas políticas han tenido como resultado la separación de familias, la detención de niños y niñas en jaulas, la continuación de las atrocidades en la larga guerra de Siria, y la tortura y el homicidio de personas LGBTI en Chechenia, por nombrar sólo unos pocos de los horrores que se están produciendo bajo sus mandatos”, ha manifestado Anna Neistat, directora general de investigación de Amnistía Internacional.

“Pero ambos presidentes aún están a tiempo de cambiar el curso de la historia y marcar la diferencia, y esta cumbre es una oportunidad para actuar como dirigentes compasivos y justos. Pueden empezar por abordar el desplazamiento forzado de más de 12 millones de personas a consecuencia de la guerra en Siria, situación que ambos dirigentes han ignorado deliberadamente hasta ahora.”

Rusia ha hecho casi imposible que las personas sirias sean reconocidas como refugiadas en el país —desde 2011, sólo ha reconocido la condición de refugiado a dos personas de esta nacionalidad—, mientras que el gobierno de Trump acaba de fijar el límite de admisión de personas refugiadas en Estados Unidos en la cota más baja de los últimos años.

Entretanto, ambos presidentes, Putin y Trump, son responsables de muertes de civiles en Siria. Rusia continúa ayudando al gobierno sirio a cometer crímenes de guerra, y la coalición dirigida por Estados Unidos no ha reconocido la magnitud de las muertes y las lesiones de civiles que ha causado en Raqqa.

Ambos dirigentes infligen sufrimiento en sus respectivos países. Bajo el mandato del presidente Putin, la represión de los derechos humanos está siendo dramática e incluye tortura en comisarías de policía, homofobia promovida por el Estado y violencia extrema contra las personas LGBTI en Chechenia.

Rusia también es responsable de numerosas violaciones de derechos humanos en Ucrania, como el encarcelamiento de Oleg Sentsov, director de cine de Crimea —bajo ocupación rusa— que lleva dos meses en huelga de hambre en protesta contra el encarcelamiento en Rusia de decenas de personas de nacionalidad ucraniana por motivos políticos.

Por su parte, el presidente Trump ha supervisado la separación forzada de miles de niños y niñas de familias que intentaban cruzar la frontera de Estados Unidos con México huyendo de la violencia y la persecución en América Central.

“Putin y Trump pueden elegir: pueden ayudar a poner fin al derramamiento de sangre en Siria y proteger los derechos de su propia ciudadanía, o apartar la vista del sufrimiento humano que sus políticas han causado o agravado”, afirmó Anna Neistat.

“Pero si optan por continuar actuando sin humanidad y rendición de cuentas, la mancha indeleble de su historial se hará aún mayor.”


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Venezuela: la compleja sucesión en el arzobispado de Caracas.

Venezuela bajo la lupa del Papa y la sucesión “a mitad” en Caracas

Los obispos venezolanos preparan un detallado informe para Francisco sobre la situación en su país, que le entregarán el próximo 10 de septiembre. Como telón de fondo, la sorpresiva sucesión episcopal en Caracas
Pubblicato il 13/07/2018
CARLOS ZAPATA – ANDRÉS BELTRAMO ÁLVAREZ
CIUDAD DEL VATICANO

El Papa nunca dejó de seguir la volátil situación social y política en Venezuela. En la primera quincena de septiembre, Francisco tendrá la oportunidad de pasar revista a los últimos acontecimientos cuando reciba a todos los obispos de ese país en visita “ad limina apostolorum”. Una cita con mucho telón de fondo. No sólo por la aguda crisis humanitaria que afrontan los venezolanos, sino -sobre todo- la salida de escena del cardenal arzobispo de Caracas, Jorge Urosa Savino, y el nombramiento en su lugar no de un sustituto definitivo, sino de un administrador apostólico. Alternativa que sorprendió, tanto dentro como fuera del territorio venezolano.

 

Apenas el 9 de julio pasado la sala de prensa del Vaticano anunció la doblemente peculiar sucesión episcopal. Por un lado, el pontífice aceptó la renuncia de Urosa por límite de edad a menos de un año de haberla presentado, cuando cumplió los 75 años. El próximo 28 de agosto el cardenal llegará a los 76, pero no manifiesta problemas de salud ni impedimentos que condicionasen su labor. Podría haber seguido, pero el Papa optó por designarle un sucesor.

 

Aquí la segunda sorpresa. El elegido fue el también cardenal Enrique Baltazar Porras, aún arzobispo de Mérida. Él asumirá las riendas de la Iglesia en la capital con todas las funciones, aunque será administrador apostólico y no arzobispo. Sobre este particular se han tejido diversas especulaciones, aún no del todo aclaradas (al menos no oficialmente).

 

La peculiar designación de un administrador permite al Papa cubrir la sede vacante sin depender del visto bueno del gobierno del presidente Nicolás Maduro. La costumbre de contar con una aprobación oficial la exige el concordato vigente entre la Santa Sede y Venezuela, con base en el Modus Vivendi firmado en 1964 entre ambas partes.

 

Algo similar ocurrió hace 15 años, cuando fue necesario suceder al cardenal Ignacio Antonio Velasco García como arzobispo de la capital venezolana, fallecido el 6 de julio de 2003. Más de dos años tardó la Santa Sede en designar un sustituto, luego que el gobierno del entonces presidente Hugo Chávez vetó todas las propuestas enviadas desde Roma. Mientras tanto, Nicolás Bermúdez fungió como administrador apostólico. La solución llegó ya en el pontificado de Benedicto XVI, cuando el Vaticano presentó el nombre de Urosa Savino y advirtió al gobierno, diplomáticamente, que sería la última propuesta.

 

Fue así como el, hasta entonces arzobispo de Valencia, se convirtió en pastor de Caracas, el 19 de septiembre de 2005. Chávez hizo de todo por presentar la designación como favorable a sus intereses, y tal era su entusiasmo que el 24 de marzo del año siguiente, cuando Urosa recibió el birrete cardenalicio, el presidente llamó por celular al nuevo purpurado justo en medio de las visitas de cortesía que tuvieron lugar en las galerías vaticanas. Más allá del gesto de cortesía, pronto quedó claro que el cardenal no era precisamente “chavista”.

 

Así como no es “madurista” Porras. Caraqueño de nacimiento, no sólo goza de la confianza del actual Papa, también Benedicto XVI le encomendó no pocos encargos de peso. Fue él quien organizó la visita de Juan Pablo II a Venezuela y quien atendió a la prensa en Aparecida, Brasil, durante la primera visita de Benedicto XVI a América Latina previo al lanzamiento de la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano.

 

Guarda además un particular historial de desencuentros con la era Maduro y Chávez, de cuya vida sin embargo fue garante durante el llamado vacío de poder y el paro petrolero venezolano, que derivó posteriormente en una controvertida renuncia del entonces primer mandatario.

 

La complejidad de las relaciones Iglesia – Estado y el difícil panorama venezolano formarán parte de la cita de septiembre entre el Papa y los obispos, quienes ya anticiparon: “Le plantearemos la situación de la Iglesia en el país y escucharemos su mensaje y orientación”.

 

El vicepresidente del Episcopado del país, Mario Moronta, dijo al dar lectura a una carta pastoral que llevarán a Roma, que la audiencia con Francisco se tiene prevista para el día 10 de septiembre en horas de la mañana: “El Papa nos recibirá en conjunto a todos los obispos de la Conferencia Episcopal, con quienes tendrá un diálogo fraterno acerca de la vida de la Iglesia y la situación del propio país”.

 

Agregó que les “dará un mensaje para orientar e iluminar nuestra vida eclesial y el trabajo de la Iglesia en Venezuela para los próximos años”. No obstante, con su presencia en Roma desean ratificar su “comunión con el Papa Francisco, quien siempre ha mostrado una seria y decidida preocupación por Venezuela, que agradecemos de todo corazón”. “A él y a sus más inmediatos cooperadores les haremos sentir la voluntad de libertad, justicia y paz de todo nuestro pueblo, golpeado por la crisis que vive la nación”, siguió.

 

Tras recordar que los prelados no acuden a Roma “como turistas ni como simples funcionarios”, indicaron que la visita “quiere ser una respuesta a la gracia de Dios que nos invita a fortalecer nuestro ministerio como pastores”; así como “para recibir nuevas luces en beneficio de nuestra acción pastoral siempre a favor del pueblo de Venezuela”.

 

Al instalar la edición 110 de la asamblea general de los obispos, el presidente de la Conferencia Episcopal José Luis Azuaje recordó las más de 130 muertes derivadas de las protestas contra el “régimen totalitario” de Nicolás Maduro. “La mayoría eran estudiantes, eran seres humanos, hijos de madres, ¡no eran cosas! ¡La vida de ellos valía más que esta llamada revolución!”, dijo.

 

Denunció la “situación de empobrecimiento a la que ha sido sometida la nación” y precisó que la Iglesia “ha tenido que actuar de forma subsidiaria en alimentación, educación y salud” ante una ausencia absoluta del Estado. La demanda, insistió, sobrepasa la oferta porque “no tenemos los recursos para responder a la crisis humanitaria”. Anticipó que “nada ni nadie” detendrá la acción de la Iglesia, “porque es un signo de cercanía” y aseguró que “no estamos solos” en lo que calificó como una “lucha por llevar vida en dignidad a nuestro pueblo”.

 

“La Iglesia es pueblo que se hace presente en la realidad social, por lo que vive, sufre padece” todo cuanto ocurre en el país, sumergido en una “crisis globalizada”. No obstante, recordó también las palabras del papa Juan Pablo II, al señalar que “Cristo parecía impotente cuando estaba en la cruz, pero Dios siempre puede más. ¡Y el amor vence siempre!”.

 

Aunque las asambleas del episcopado suelen contar con la presencia de casi la totalidad de los prelados del país, en le reunión de esta semana se notaron grandes ausentes. Entre ellos el propio cardenal Urosa Savino, quien faltó el lunes en la víspera de la aceptación de su renuncia; el hasta ahora arzobispo de Maracaibo (la importante arquidiócesis del petrolero estado Zulia), Ubaldo Santana; y el obispo emérito de Cumaná, Diego Padrón, expresidente de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) y un importante asesor de ese órgano colegiado.


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Venezuela; exhortación de los obispos tras la asamblea de la Conferencia episcopal

venezuela crisis transporte obispos Ciudadanos venezonanos viajan en transportes improvisados puestos a disposición por el gobierno  (AFP or licensors)

Obispos venezolanos: urge una dirigencia política que ponga en el centro al pueblo

“No temas yo estoy contigo”: Exhortación Pastoral de la Conferencia Episcopal Venezolana al concluir su 110° Asamblea Plenaria

P. Johan Pacheco – San Cristóbal, Venezuela

Al concluir la CX Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Venezolana que se realizó del 7 al 11 de julio, los Obispos publicaron una Exhortación Pastoral ofreciendo una perspectiva de la actualidad nacional, calificándola como “una gran tribulación”.

El gobierno, principal responsable de la crisis

En la Exhortación Pastoral denuncian que “el principal responsable de la crisis por la que atravesamos es el gobierno nacional, por anteponer su proyecto político a cualquier otra consideración, incluso humanitaria; por sus erradas políticas financieras, por su desprecio a la actividad productiva y a la propiedad privada, por su actitud constante de poner obstáculos a quienes tienen voluntad de resolver algún aspecto de la problemática actual”.

Políticos deben estar al servicio de los ciudadanos

Así mismo señalan la urgencia en Venezuela de “una dirigencia política que ponga en el centro de sus reflexiones y de su accionar al pueblo venezolano, que tenga conciencia de que más allá de controlar el poder, la política es el oficio de quien movido por la nobleza y los principios éticos sabe ponerse al servicio de los ciudadanos y no de mezquinos intereses. Los líderes de la oposición deben ofrecer al pueblo alternativas de cambio, y trabajar con más fuerza por su bienestar”.

Un país en diáspora

Advierten los Obispos que una de las situaciones más dramáticas “es el fenómeno de la emigración. Venezuela se ha ido convirtiendo en un país en diáspora. Manos que construían y producían, mentes que investigaban y enseñaban, van dejándonos para irse a otros países”.

El Mensaje de la palabra de Dios

Alientan a las fieles recordando que “la Palabra de Dios nos alecciona al garantizarnos que Dios está siempre al lado de su pueblo, en especial en sus horas más difíciles”.

Necesaria restitución del poder soberano al pueblo

Los obispos animan a las organizaciones sociales y a los partidos políticos “a exigir la restitución del poder soberano al pueblo, utilizando todos los medios que contempla nuestra Constitución”, y exhortan a la Fuerza Armada “a que se mantenga fiel a su juramento ante Dios y la Patria de defender la Constitución y la democracia, y a que no se deje llevar por una parcialidad política e ideológica”.

Durante el desarrollo de esta asamblea plenaria los Obispos también aprobaron el Plan Trienal 2018-2021 para el trabajo evangelizador y pastoral de la Iglesia venezolana, analizaron las líneas guía de la Ratio Fundamentalis para la formación de los futuros sacerdotes, y anunciaron la visita Ad Limina Apostolorum que realizarán en el mes de septiembre.

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Colombia; los obispos ante el nuevo presidente.

Iván Duque, presidente electo de ColombiaIván Duque, presidente electo de Colombia  (ANSA)

Obispos de Colombia. La división no hace bien a nadie: hay que avanzar

Los Obispos de la CEC saludaron al nuevo presidente colombiano y pidieron que se vaya adelante en el camino hacia la paz y la reconciliación

Griselda Mutual – Ciudad del Vaticano

Los Obispos católicos de Colombia hicieron público su mensaje al término de su CVI Asamblea Plenaria.

Mons. Óscar Urbina Ortega Arzobispo de Villavicencio, Presidente de la Conferencia Episcopal; Mons. Ricardo Tobón Restrepo, Arzobispo de Medellín  y Vicepresidente de la Conferencia Episcopal y Mons. Elkin Fernando Álvarez Botero, Obispo Auxiliar de Medellín y Secretario General de la Conferencia Episcopal, en nombre de la Conferencia, invitaron a las nuevas autoridades y a todos los colombianos a construir la unidad, combatir la corrupción, trabajar por la paz y sostener un compromiso de todos por la reconstrucción de la nación.

Se trata de un mensaje de esperanza, tal como ellos escribieron, que nace de la interpretación de algunos hechos de la actual situación del país, a la luz de la fe.

La división no hace bien a nadie: hay que avanzar

Tras manifestar la necesidad ir hacia adelante “dentro de un pacto social y cultural, a un gran acuerdo que nos permita vivir y trabajar todos en un gran proyecto nacional”, los prelados saludaron al nuevo Presidente de la República, expresando su acompañamiento en el propósito por él manifestado de “ser garante de la unidad del país”. En ese sentido pidieron al Congreso de la República, a los partidos y agrupaciones sociales y políticas comprometerse dicho cometido, y a empeñarse por el bien común.

No participar en negociaciones que malvendan las esperanzas

Haciéndose eco de las palabras del Papa, los prelados se refirieron al mal endémico de la corrupción y pidieron no tener miedo de “alzar serenamente la voz para recordar a todos que una sociedad que se deja seducir por el espejismo del narcotráfico se arrastra a sí misma en esa metástasis moral que mercantiliza el infierno y siembra por doquier la corrupción y, al mismo tiempo, engorda los paraísos fiscales”.

También escribieron sobre la necesidad de acoger iniciativas válidas para combatir este flagelo, rechazar las prácticas corruptas y cultivar una cultura de la honestidad y la transparencia.

Llamado a la sociedad colombiana por la paz

Los Obipos de la CEC pidieron además, no dejar a mitad de camino el esfuerzo que el país ha realizado por la paz y la reconciliación, y tras manifestar su consternación por los asesinatos de los últimos días, y su cercanía a las familias, efectuaron un llamado a la sociedad a mantener la estabilidad de las regiones y de la democracia y a continuar avanzando por los caminos que garantizan la vida, la libertad y la justicia.

A las autoridades solicitaron elevar los niveles de protección y los mecanismos establecidos legalmente para garantizar la vida de quienes están bajo amenazas.

No esperar con los brazos cruzados el cambio del país

Por último, en el mensaje de cuatro puntos los prelados expresaron su dolor por lo que sucede en el país y su preocupación por aquella de los hermanos venezolanos: “acojamos, protejamos, promovamos e integremos a quienes, desde la hermana nación, llegan a nuestro país en busca de nuevos horizontes”, dijeron y llamaron a los colombianos a no quedarse con los brazos cruzados esperando el cambio del país: “Inspirados en el Evangelio, trabajemos sin descanso por sanar las heridas, tender puentes, encontrar la reconciliación y cultivar la cultura del encuentro fraterno”.


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La iglesia católica en China. Análisis de News Vatican.

China Santa Sede Obispos Sínodo Sínodo de los Obispos 

China y los obispos: ¿por qué tratar sobre todo este argumento?

Para sostener el camino de la plena comunión y dar credibilidad a la vida de los fieles chinos, es necesario mirar a lo que une y encontrar desde aquí la fuerza para superar lo que divide, invitando a todos a colaborar para que se fortalezca lo que en algunos es todavía frágil

Sergio Centofanti y P. Bernd Hagenkord, SJ – Ciudad del Vaticano

Los problemas concernientes a la vida de la Iglesia en China no son pocos, por esto en las tratativas entre la Santa Sede y las Autoridades chinas se ha elegido uno de fundamental importancia, es decir, el nombramiento de los Obispos, concretamente el proceso en la elección de los candidatos al Episcopado y las modalidades del nombramiento de los mismos de parte del Sumo Pontífice.

Es obvio que vinculados a este tema, haya tantos otros, como el reconocimiento civil de los Obispos llamados “clandestinos”, la legitimización canónica de los Obispos consagrados sin mandato pontificio, la constitución de la Conferencia Episcopal China, la revisión de los confines de las circunscripciones eclesiásticas, etc. Estos temas deberán ser objeto de ulteriores profundizaciones y diálogos.

El Papa Benedicto XVI, en su Carta del 2007 a la Iglesia en China, ha explicado bien por qué es tan importante el tema del Episcopado: “Como ustedes saben, la profunda unidad, que vincula entre ellas a las Iglesias particulares existentes en China y que les pone en intima comunión también con todas las otras Iglesias particulares esparcidas por el mundo, está radicada, además que en la misma fe y en el común Bautismo, sobre todo en la Eucaristía y en el Episcopado. Y la unidad del Episcopado, del cual el Romano Pontífice, como sucesor de Pedro, es el perpetuo y visible principio y fundamento, continúa a lo largo de los siglos mediante la sucesión apostólica y es fundamento también de la identidad de la Iglesia de todos los tiempos con la Iglesia edificada por Cristo sobre Pietro y sobre los otros Apóstoles” (n. 5).

Ahora, nadie puede poner en duda que los católicos en China tengan la misma Fe, el mismo Bautismo, una válida Eucaristía y un Episcopado que ha mantenido la sucesión apostólica. No obstante esto, la Iglesia católica en China ha atravesado dificultades, pruebas e inquietudes, ha sufrido fracturas, ha padecido heridas y divisiones. Pero esto sucedió no a nivel de los sacramentos, que han sido siempre válidos en su raíz, sino a nivel existencial y sobre aquél de las relaciones fraternas y de los recorridos comunitarios. Estos niveles, sin embargo, son importantísimos por la experiencia vivida de la fe y de la caridad y también por la eficacia de la común misión y testimonio en el mundo.

Todos saben que en China, a un cierto punto,  en el seno de la única Iglesia católica se ha producido una crisis que ha llevado a la constitución de dos comunidades en la mayor parte de las Diócesis: aquella así llamada “clandestina” o “subterránea” por una parte, y aquella así llamada “oficial” o “patriótica” por la otra, cada una con los propios Pastores (Obispos y sacerdotes) de referencia. Tal crisis no ha tenido origen en elecciones internas a la Iglesia sino que ha sido condicionada por circunstancias de tipo estructuralmente político.

En el curso de su historia bimilenaria, la Iglesia católica ha cedido varias veces a la tentación de dividirse y diversas han sido las razones de la división. La circunstancia discriminante que ha llevado a la formación de dos comunidades en China no ha sido de carácter estrictamente dogmático y moral, como en cambio sucedió en los primeros siglos de la Iglesia, y después, sobre todo en la Europa cristiana de siglo XVI; no ha sido ni siquiera de carácter litúrgico y jurídico, como sucedió entre el primero y el segundo milenio.

La circunstancia discriminante en China ha sido de tipo político, por lo tanto, externa. Sin caer en fáciles revisionismos a cerca de las responsabilidades del pasado, nos preguntamos si la Iglesia en China no esté llamada hoy a interpretar la propia presencia y misión en el mundo en un modo nuevo. Esto sucederá también integrando las diversas sensibilidades, que por otro lado están presentes en la Iglesia de todo lugar y de todo tiempo: aquella más encarnacionista que, si aislada, tiende a mundanizarse, y aquella más espiritualista que, si aislada, tiende a abstraerse. Ellas deben permanecer en contacto entre ellas, hablarse, entenderse, caminar juntos por el bien de la Iglesia y de la evangelización.

Además de las diversas sensibilidades espirituales, ciertamente ha habido también elecciones concretas, cumplidas en base a un diferente modo práctico de vivir valores importantes como la fidelidad al Sumo Pontífice, el testimonio evangélico, la búsqueda desinteresada del bien de la Iglesia y de las almas. Por ello, es sobre estos múltiples niveles que, probablemente, hay que buscar los modos adecuados para superar las contraposiciones y para encaminarse en una experiencia de mayor normalidad eclesial.

Lo cierto es que, de frente a la situación de desunión en la cual actualmente se encuentra la Iglesia en China, todos sufren o por lo menos sienten malestar: las autoridades eclesiásticas, las comunidades de los fieles, y quizás el mismo Gobierno. El postergarse de los malentendidos y de las incomprensiones no beneficia a nadie. Seguir adelante como católicos, con la anomalía de ser no sólo pocos sino de estar también divididos en dos comunidades que no se estiman y quizás no se aman suficientemente como para buscar la reconciliación, es un sufrimiento más. Es del amor dentro de la comunidad que los otros entenderán que el Señor está presente en medio de ellos.

Se entiende bien que, en este contexto, el nombramiento de los Obispos y todavía más, su unidad afectiva y efectiva, son cuestiones cruciales, precisamente porque tocan el corazón de la vida de la Iglesia en China. Para llegar a esta unidad es necesario superar una serie de obstáculos, el primero de los cuales es aquella “particular situación china” que ha visto a las Autoridades políticas condicionar de tantos modos incluso la vida y la misión pastoral de los Obispos.

Esto ha llevado a tener, por una parte, Obispos apoyados por el Gobierno pero consagrados sin mandato pontificio, es decir, sin aprobación del Papa, y por la otra, Obispos nombrados por la Santa Sede pero que el Estado no reconoce como tales. Esta situación difícil no puede ser saneada sino activando dos recorridos formalmente distintos, que lleven respectivamente, a una legitimación eclesial y a un reconocimiento civil.

Por eso la búsqueda de un acuerdo entre las Autoridades eclesiales y las Autoridades políticas sobre estos puntos, aun si imperfecta, es tan necesaria y urgente, con el fin de evitar el daño de ulteriores contraposiciones. Por este motivo, la acción de los últimos tres Pontífices se ha movido en la misma línea: favorecer la unidad de la entera comunidad católica, ayudar para que los Obispos “ilegítimos” regresen a la plena comunión, ya sea “oficiales” que “clandestinos”. En definitiva, buscar el camino hacia una realidad de Iglesia que viva la comunión en plenitud.

A la pregunta sobre la situación de la Iglesia en China, el Papa Benedicto XVI respondía así:

“Los factores que han promovido el desarrollo positivo de la Iglesia Católica en China son numerosos: por una parte el vivo deseo de estar en unión con el Papa ha estado siempre presente en los obispos ordenados de manera legítima. Esto les ha permitido a todos ellos poder recorrer el camino hacia la comunión, a lo largo del cual han sido acompañados por la obra paciente realizada con cada uno individualmente. En esto tuvo lugar la conciencia católica fundamental por la cual se es verdaderamente obispo, precisamente en esta comunión. Por otra parte, los obispos ordenados clandestinamente y por lo tanto no reconocidos por las autoridades estatales, pueden obtener ventaja del hecho que, aun solo por motivos de oportunidad política, no es útil encerrar en la cárcel y privar de la libertad a obispos católicos con motivo de su pertenencia a Roma. Se trata de una premisa irrenunciable y, al mismo tiempo, de una ayuda decisiva para llegar a la plena unidad entre las dos comunidades católicas” (“Luz del mundo. El Papa, la Iglesia y los signos de los tiempos”, 2010, pg. 42 y 136-137).