Loiola XXI

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Las lluvias agravan la situación de los rohinyas en Bangladesh

Las lluvias arrasan los albergues de los rohinyás en Bangladesh

OIM 2018
Las inundaciones han dañado infraestructura importante en los campamentos de refugiados rohingyás en Bangladesh.

11 Junio 2018

Hasta el momento, más de 9000 personas han sido afectadas y se espera que el número aumente a medida que continúe el mal tiempo.

Dos días de fuertes lluvias monzónicas han causado graves daños estructurales a los campamentos de Bangladesh que albergan a un millón de refugiados rohingyás de Myanmar, informó la Organización Internacional para las Migraciones(OIM).

Unas 9000 personas han sido afectadas y más de 30.00 refugiados todavía viven en áreas que están en alto riesgo de inundaciones mortales y deslizamientos de tierra.

La situación en los campamentos se está volviendo más desesperada con cada gota

“La situación en los campamentos se está volviendo más desesperada con cada gota de lluvia que cae”, dijo Manuel Pereira, coordinador de emergencias de la OIM en Cox’s Bazar, el distrito en el sudeste de Bangladesh donde se asentaron los refugiados.

“Hay cerca de un millón de personas que viven en terrenos montañosos y fangosos, sin árboles o arbustos para mantener el terreno en su lugar. Las personas y sus refugios improvisados ​​están siendo arrastrados por las lluvias”, recalcó Pereira.

Desde hace meses, las agencias de la ONU y sus socios han estado advirtiendo sobre la amenaza que representa la temporada del monzón, que se extiende de junio a septiembre.

Las lluvias comenzaron el sábado y en 24 horas se registraron incidentes que incluyeron deslizamientos de tierra, viento extremo y tormentas eléctricas.

OIM 2018
Las fuertes lluvias están afectando el acceso a los lugares remotos de los campamentos de refugiados en Cox Bazar.

La OIM dijo que está trabajando contrarreloj para asegurar el acceso a las carreteras y el proceso de drenaje, así como preparando a las comunidades para posibles lluvias aún más torrenciales.

También se está garantizando que los refugiados continúen recibiendo asistencia, como acceso a agua, saneamiento y servicios de salud. Sin embargo, los riesgos siguen siendo enormes, dado el gran tamaño de los campamentos improvisados.

Los rohinyás son una comunidad musulmana minoritaria en Myanmar, donde la mayoría de los ciudadanos son budistas. La mayoría huyó de ese país a raíz de una ola de violencia en el estado de Rakhine, que comenzó en agosto pasado.

Se espera que un acuerdo firmado la semana pasada entre el Gobierno de Myanmar y las agencias de la ONU allane el camino para que decenas de rohingyás regresen a sus territorios, una vez que se garantice su seguridad y sus derechos.

También permitirá que la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) accedan al estado de Rakhine.

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La situación en Guatemala.

Las erupciones en Guatemala complican la llega de ayuda

En Guatemala, la evaluación de las necesidades humanitarias se ha retrasado porque la actividad volcánica continúa. ACNUR está registrando a las personas que están refugiadas en los albergues, cuyo número siguen creciendo.

Ya hay más de 4100 personas en 21 albergues oficiales. Pero hay otros 23 albergues improvisados.

“Algunas de las prioridades que hemos identificado son mejorar los sistemas de saneamiento y crear espacios seguros para los niños y las mujeres. Además, en algunas zonas no hay luz y no hay suficientes letrinas”, explicaba el portavoz de ACNUR.

La cifra de fallecidos se mantiene en 99, pero sigue habiendo 197 desaparecidos.

El volcán continúa activo y es probable que siga habiendo descensos de lahar en los próximos días. Las lluvias pueden agravar el riesgo de corrimientos de tierra y avalanchas.

La organización meteorológica mundial, citando a la NASA, ha dicho que preocupa la alta concentración en dióxido de azufre que sale del volcán.


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Guatemala: víctimas del volcán de fuego

“Perdí a 28 familiares”

PNUD Guatemala / Fernanda Zelada Rosal
Una mujer se protege de los gases liberados por la erupción del volcán el Fuego en el albergue Simón Bergano Villegas en Escuintla, Guatemala.

7 Junio 2018

Los fallecidos por las erupciones del volcán de Fuego en Guatemala ya ascienden a 99, pero al menos 197 personas siguen desaparecidas. Más de 12.000 personas han sido evacuadas. Las agencias de la ONU atienden a los desplazados en albergues.

Mira, una mujer de 37 años, lo ha perdido casi todo tras la erupción del volcán el Fuego, en Guatemala.  “El suelo aún se siente caliente y la milpa que era nuestro sustento y que alimentaba a mis hijos, quedó sepultado bajo la arena del volcán. Lo único que me da fuerzas para seguir es que mis hijos están con vida”.

Ahora se encuentra, junto a su esposo y tres hijos de 9, 5 y 2 años, en el albergue del Instituto Simón Bergaño y Villegas donde actualmente hay unas 300 personas y donde un equipo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) pudo conocer su historia.

El domingo, antes de la erupción, su esposo Selvin estaba a punto de salir a jugar fútbol y cuenta que los ruidos del volcán parecían ser los mismos de siempre. “De repente cuando salí de casa se puso una nube negra y todo lo que veía era humo, ahí supe que lo que pasaba no era normal. Agarramos lo que pudimos, tomé a mis hijos y salimos hasta la iglesia. En el camino, el humo ya no dejaba ver nada y llovía mucha arena y ceniza, veía gente llorando mientras corrían, mis hijos asustados me decían que no querían morir.”

Ellos son parte de las más de 12.000 personas que han sido evacuadas en Guatemala. El volcán de Fuego, a unos 50 kilómetros de la capital, continúa soltando lava, piedras y nubes de cenizas. La cifra oficial de víctimas se mantiene en 99, pero al menos 197 siguen desaparecidas.  Hay 58 personas heridas. “Los que tienen quemaduras más graves han sido evacuados a México y Estados Unidos para ser atendidos”, explica Oscar Barreneche, el representante de la OPS en Guatemala. Según un análisis preliminar a partir de imágenes de satélite, un total de 411 viviendas se encuentran dentro del área afectada por las erupciones.

Las tareas de rescate tuvieron que suspenderse el miércoles por la noche debido a las nuevas erupciones.

PNUD Guatemala / Fernanda Zelada Rosal

 

Más de 3000 personas se refugian en albergues

La ONU está visitando los 21 albergues donde se refugian las más de 3900 personas desplazadas para evaluar las necesidades humanitarias de las personas afectadas, que son más de 1,7 millones.

El equipo de coordinación humanitaria está formado por 60 expertos de la ONU, ONG y organizaciones del Gobierno de Guatemala y otros países.

El equipo está proporcionando kits de higiene, colchones y mantas, entre otros. La Organización Panamericana de la Salud donará, además, un equipo de análisis de agua y material estéril para tratar las quemaduras.

“Los albergues están improvisados en escuelas, iglesias… así que la prioridad es que tengan las condiciones adecuadas y responder a problemas de salud. Hay niños, embarazadas, personas con enfermedades como hipertensión y diabetes que necesitan apoyo”, explica Barreneche.

Otra prioridad es dar ayuda psicológica a los supervivientes. “Nos relataban que los niños se ponían a llorar cuando escucharon la lluvia porque lo asociaban con la lluvia de cenizas de la erupción”, dice. Hay psiquiatras y psicólogos atendiendo en los albergues y en la morgue de Escuintla.

Además de las agencias humantiarias, la población de Guatemala se ha volcado en llevar ayuda a los damnificados. “Es una respuesta de solidaridad y apoyo enorme. Hay muchas organizaciones que han prestado voluntarios para ir a apoyar a los niños”, relata el representante de la OPS. “Ahora hay que organizar este apoyo y para que se mantenga durante el tiempo necesario”, aáde, ya que muchas de las personas que han perdido sus hogares pueden tener que permanecer en albergues durante una temporada.

Las agencias también están preparadas por si hay más erupciones que provoquen nuevas evacuaciones. “Además, los detritos del volcán se acumulan en las barrancas y, como estamos en pleno periodo de lluvias, se pueden crear otras situaciones de emergencia” como el descenso de lahares.  “No se puede predecir, pero se está observando muy de cerca.

Los representantes de las agencias de Naciones Unidas se reunieron con el presidente guatemalteco, Jimmy Morales, quien agradeció el apoyo y la solidaridad de la comunidad internacional.


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Guatemala: declaración de los obispos

Equipos de búsqueda y rescate en las zonas afectadas.Equipos de búsqueda y rescate en las zonas afectadas.  (AFP or licensors)

Obispos de Guatemala tras el desastre del volcán: «Dios nunca abandona»

Comunicado de la Conferencia Episcopal de Guatemala ante la tragedia causada por la erupción del Volcán de Fuego.

Ciudad del Vaticano

A través de un comunicado publicado el martes 5 de junio en la página web de la Conferencia Episcopal de Guatemala, los obispos manifiestan su profunda preocupación ante el sufrimiento de tantos hermanos y hermanas guatemaltecos que han perdido sus seres queridos, sus bienes y su tranquilidad ante la imprevisible fuerza de la naturaleza, manifestada en la reciente explosión del Volcán de Fuego.

 

“Somos conscientes de que esta tragedia se suma a la ya difícil situación política y social del país; agrava la pobreza y las dificultades de sobrevivencia en que se encuentra la mayor parte de la población”, expresan los prelados añadiendo que es en estas situaciones, “cuando entendemos mejor que el sufrimiento produce perseverancia, la perseverancia virtud probada y la virtud probada esperanza” (Rm 5,3-4).

“Sabemos desde nuestra fe que las pruebas son ocasión para crecer en la confianza en Dios y en la solidaridad a favor del prójimo”, expresa asimismo el escrito invitando a todas las comunidades parroquiales y en particular a las instancias de pastoral social “a dar lo mejor de sí mismos para contribuir a superar, en la medida de lo posible, la actual situación y a organizar, en colaboración con las diversas instancias oficiales y no oficiales, los programas de ayuda necesarios, sea de modo inmediata como a largo plazo”.

Los obispos concluyen considerando que las respuestas a largo plazo son las más desafiantes y esperando que el gobierno de la República cumpla con su obligación de dar respuestas concretas e integrales: “Con la confianza puesta en Dios que nunca abandona a quienes son sensibles al sufrimiento humano expresamos nuestro compromiso en ayudar y apoyar en todo cuanto esté a nuestro alcance”.

Comunicado de los Obispos de Guatemala


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Somalia. Tras la sequía lluvias torrenciales

Tras una catastrófica sequía, medio millón de somalíes, afectados por unas inundaciones devastadoras

ONU/Ilyas Ahmed
Tiendas sumergidas por las lluvias en el barrio Hawa-taako en la ciudad de Belet Weyne, una de las más afectadas por las inundaciones.

1 Mayo 2018

En apenas un mes, Somalia ha pasado de una sequía que dejó el año pasado a seis millones de personas en la penuria y pendientes de la ayuda humanitaria internacional para su supervivencia, a unas lluvias que han superado los niveles pluviométricos de los últimos cincuenta años, lo que ha provocado que unas 175.000 hayan tenido que huir de sus casas.

La magnitud de las lluvias ha sido mucho peor de lo anticipado, según Yngvil Foss, número dos de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios en Somalia. Esto lo ha corroborado la Organización para la Alimentación y la Agricultura, que ha señalado que los niveles de agua caídos han superado en algunas zonas los de los últimos cincuenta años.

Las agencias de la ONU han podido recaudar cierto dinero en la última semana para reforzar su ayuda, explicó Yngvil, aunque en un primer momento “tuvieron que responder con los medios y los activos que tenían a su disposición”.

La Organización Mundial de la Salud, por ejemplo, ha entregado 4,5 millones de toneladas métricas de medicinas y otros suministros sanitarios en Belet Weyne, la capital de la provincia HirShabelle, una de las más golpeadas por el agua, el 29 de abril.

Por su parte, la Misión de las Naciones Unidas en Somalia evacuó a 10.000 personas de las zonas más inundadas de esa ciudad y entregó lonas y agua potable a los afectados.

El portavoz de la ONU ha destacado que los desplazados son los que están más necesitados por el impacto de las lluvias, ya que muchos campamentos se encuentran en zonas bajas.

Tuvieron que responder con los medios y los activos que tenían a su disposición.

“Suministrar agua, servicios sanitarios y salud, así como refugios y comida son las prioridades de las agencias humanitarias”, añadió el portavoz.

Se necesita más dinero

Sin embargo, se necesitan más fondos de manera urgente para ayudar al creciente número de desplazados internos. El presidente del país, Mohamed Abudullahi Mohamed “Farmajo”, visitó las áreas inundadas e hizo un llamamiento a la comunidad internacional para que se implique en la entrega de ayuda humanitaria.

El Plan 2018 para la Respuesta Humanitaria en Somalia, preparado antes de las inundaciones, asciende a 1500 millones de dólares y tiene como meta ayudar a 5,4 millones de personas, pero sólo se ha recaudado un 19 % de los fondos solicitados.


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Gaza se desmorona, según ONU. Qué hacer?

Gaza se ha convertido en un polvorín

ONU/Eskinder Debebe
El coordinador especial de las Naciones Unidas para la paz en Oriente Medio, Nickolay Mladenov, informa al Consejo de Seguridad sobre la situación en la región.

26 Abril 2018

“Gaza se desmorona mientras hablamos. Se deshace bajo la presión de una combinación explosiva de elementos humanitarios, de seguridad y políticos negativos”, advirtió este jueves el coordinador especial de las Naciones Unidas para el proceso de paz en Oriente Medio ante el Consejo de Seguridad.

Nickolay Mladenov alertó que si estalla un nuevo conflicto entre Hamás e Israel tendría consecuencias demoledoras para los palestinos de la franja de Gaza, lo que podría llegar a debilitar la relativa estabilidad en Cisjordania y extender las repercusiones a Israel y toda la región.

A continuación, Mladenov explicó las consecuencias de las manifestaciones que han concentrado durante las últimas cuatro semanas a decenas de miles de palestinos en Gaza frente a la frontera con Israel, en lo que se conoce como “La marcha del Retorno”.

Las protestas han provocado treinta y cinco muertos palestinos y un gran número de heridos a manos de las fuerzas de seguridad israelíes.

Además, se ha producido un aumento de incidentes peligrosos como la colocación de artefactos explosivos improvisados, el lanzamiento de cócteles molotov y los intentos de romper la valla de separación entre Israel y Gaza.

Mladenov indicó haber realizado grandes esfuerzos con todas las partes para disminuir la tensión y aplaudió los esfuerzos llevados a cabo por Egipto y otros países en la misma dirección.

Asimismo, recordó a Israel que debe medir el uso de la violencia e indicó que “la fuerza letal debe usarse como último recurso”; y a Hamás y los organizadores de las protestas a mantener a los manifestantes alejados de la valla de separación e impedir actos violentos y provocaciones.

La situación humanitaria en Gaza continúa deteriorándose con rapidez

El diplomático advirtió del posible desplome de los servicios públicos tras la suspensión de los salarios a unos 20.000 funcionarios públicos en Gaza el pasado mes de marzo.

Según sus previsiones, la medida afectará gravemente a hospitales, escuelas, instalaciones de tratamiento de agua y aguas residuales, la recolección de basura, el transporte y otros servicios críticos.

Mladenov pidió al Gobierno palestino que se reanuden los pagos a los empleados públicos y a Israel que reduzca las restricciones a la circulación y el acceso a Gaza para que la economía pueda recuperarse.

“Lo que está ocurriendo en Gaza es una injusticia que ningún hombre, mujer o niño debería tener que soportar: las deplorables condiciones de vida; las consecuencias de los continuos cierres asfixiantes y el control de Hamas; y el creciente riesgo de que se pueda desencadenar un nuevo conflicto”.

Igualmente, exhortó a todas las partes interesadas a apoyar el llamamiento humanitario de las Naciones Unidas por un importe de 540 millones de dólares, de los cuales el 75 por ciento se destina a las necesidades humanitarias más urgentes.

“Esta combinación del deterioro de la seguridad, el desarrollo y la ayuda humanitaria que vemos en Gaza, junto con el estancamiento político, convierte a la franja en un polvorín. A pesar de los trágicos acontecimientos en el resto de la región, debemos hacer todo lo posible para evitar otra guerra en Gaza”

El coordinador indicó que es “fundamental” que la comunidad internacional y el Consejo de Seguridad apoyen a las Naciones Unidas y las partes interesadas para resolver estos problemas.

 Los campamentos de refugiados son muy vulnerables

En este contexto, Mladenov subrayó la preocupante situación que sufre la Agencia de la ONU para los RefugiadosPalestinos (UNRWA) al destacar que, pese a todas las recientes contribuciones, solamente disponen de fondos para financiar sus programas hasta el verano.

“Cerrar o reducir los servicios en este momento crítico desestabilizaría aún más la región”, destacó.

Por último, Mladenov resaltó que cree que hay una salida para la situación en Gaza ya que supone desafíos “políticos, provocados por el hombre y, por lo tanto, resolubles si todas las partes se comprometen firmemente a apoyar soluciones concretas que puedan aplicarse de manera rápida, eficaz y so


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El desastre humanitario de Guda Oriental (Siria) y la responsabilidad de la ONU

La vida de millones de personas en Siria depende de que el Consejo de Seguridad actúe

UNICEF/Almohibany
Un niño en Guta Oriental, fuera de Damasco, en Siria.

22 Febrero 2018

El coordinador Asuntos Humanitarios aseguró al órgano de la ONU encargado de mantener la paz y la seguridad mundial que la tragedia que se está desarrollando en Guta Oriental podía haberse evitado.

En su intervención, Mark Lowcock explicó que la Oficina del enviado especial para Siria ha estado recibiendo en las últimas 24 horas miles de mensajes de socorro a través de aplicaciones móviles y leyó en voz alta varios de ellos.

“No queremos la guerra, no queremos la guerra, no queremos la guerra. ¿Pueden oír nuestros mensajes, nuestras voces, nuestros miedos? Nuestra situación es trágica. Nuestros sótanos no son seguros y no tenemos bienes de primera necesidad. Ayúdenos, ayúdenos. En lugar de decir nunca más, el mundo está diciendo una más”, se escuchaba en uno de los mensajes, dijo Lowcock.

A continuación, el coordinador recordó que, bajo el derecho internacional, los Estados Miembros de la ONU están obligados a cumplir las leyes del derecho humanitario y añadió: “no son favores que deben comerciarse en un juego de muerte y destrucción”.

Después, desglosó las cifras que reflejan la intensificación de los bombardeos aéreos y de mortero en los cuatro últimos días. Trescientas personas han muerto en veintitrés ataques y, en un solo día, el 21 de febrero, se denunciaron siete ataques a centros médicos.

“Todos ustedes conocen las estadísticas de este conflicto. Todos ustedes saben que la mitad de la población de siria ha huido del país o se ha desplazado internamente. Esta gente lo ha perdido todo”, explicó antes de añadir: “Guta Oriental es un ejemplo de un desastre humanitario conocido, predecible y prevenible que se están desarrollando ante nuestros ojos”.

También recordó las palabras que el Secretario General, António Guterres, pronunció este miércoles ante ese Consejo de Seguridad sobre los cuatrocientos mil habitantes de Guta que están viviendo “el infierno en la tierra”, así como el comunicado en blanco que emitió UNICEF para mostrar que se ha quedado sin palabras para describir los actos de barbarie que se comenten en este barrio de Damasco.

“Todavía pueden salvar vidas en Guta Oriental y en otras partes de Siria. Les insto a que lo hagan. Millones de niños, mujeres y hombres maltratados y asediados dependen de que el Consejo de Seguridad actúe”, concluyó.

Tras las palabras de Lowcock, intervinieron los embajadores de los quince países que componen el Consejo y el embajador de Siria, que explicaron las posiciones de sus países, tras lo cual se suspendió la sesión.