Loiola XXI

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India: solidaridad del Papa con las víctimas de los monzones.

El Papa reza por las víctimas de los monzones en India

Publicamos a continuación el telegrama de condolencia por las víctimas de las inundaciones monzónicas que han afectado a las regiones de Kerala, Karnataka, Maharashtra y Gujarat en la India en los últimos días, y que ha sido enviado por el Cardenal Secretario de Estado Pietro Parolin a las autoridades locales, en nombre del Santo Padre Francisco

Ciudad del Vaticano

Tal como se lee en el telegrama firmado por el Secretario de Estado Vaticano, cardenal Pietro Parolin, “profundamente entristecido al enterarse de la trágica pérdida de vidas en los monzones de los últimos días en Kerala, Karnataka, Maharashtra y Gujarat, y consciente de todos los que han perdido sus hogares y su sustento, Su Santidad el Papa Francisco envía sus más sentidas condolencias a los familiares de los fallecidos y heridos”.

Asimismo, “el Santo Padre garantiza sus oraciones por los esfuerzos de rescate en curso, y sobre la nación invoca de corazón las bendiciones divinas de la fuerza y la perseverancia”.

Alarma en varias regiones

Medios locales han informado que varias casas en el estado de Assam, en el noreste de India, quedaron destruidas tras las fuertes lluvias que provocaron inundaciones mortales por cuenta de monzones el 13 de julio de 2019. Igualmente, cientos de carreteras continúan bajo el agua, las inundaciones han roto diques y amenazan a las comunidades más vulnerables.

Photogallery

Monzones en India


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Mozambique: admirable comportamiento de los habitantes tras los ciclones

La resiliencia de los mozambiqueños es admirable, dice Guterres en la zona devastada por los ciclones

ONU/Eskinder Debebe
El Secretario General António Guterres en el campamento Mandruzi para damnificados por los ciclones en Mozambique.

12 Julio 2019

En una visita a las comunidades siniestradas por el paso del ciclón Idai en Mozambique, el titular de la ONU destacó la determinación de los niños de seguir en las escuelas sin techo, de las mujeres que continúan trabajando en el campo sin herramientas ni tierra y de la población en general, que sigue adelante pese a la gran destrucción de sus medios de vida por los meteoros de marzo y abril pasados.

El segundo día de su visita a Mozambique, el Secretario General de la ONU estuvo este viernes en la zona arrasada por el ciclón Idai en marzo de este año. Ahí, António Guterres entró a una escuela y preguntó a los niños: “¿A quién de ustedes le destruyó su casa el ciclón?”

Levantaron la mano casi todos los estudiantes de la concurrida aula en la que toman clases bajo el sol abrasador después de que los vientos de 195 kilómetros por hora se llevaron el techo del inmueble.

La escuela fue una más de las edificaciones dañadas en Beira, la segunda ciudad de Mozambique, donde el 90% de la infraestructura sufrió perjuicios debido al paso de Idai. Actualmente, la escuela acoge a 5000 niños que, divididos en tres turnos, toman clases en grupos de hasta 90 alumnos.

Tras saludar a un gran número de niños en el resto del edificio, Guterres les prometió que tendrían una nueva escuela y los animó a seguir estudiando y aprendiendo para convertirse en los profesionales del futuro.

En otro salón de clases, les explicó que la ONU “es un lugar donde todos los países se juntan para tratar de resolver los problemas del mundo. Algunas veces pueden hacerlo y otras no”, acotó.

Sólo una estructura de la escuela, la más nueva, permaneció inmune al desastre. Inaugurada en febrero, fu construida con respaldo de ONU-Hábitat, la agencia de las Naciones Unidas para los asentamientos humanos, con las provisiones necesarias para resistir los eventos climáticos extremos. “Ese es un gran ejemplo de resiliencia, de cómo las cosas pueden resistir cuando están bien construidas”, recalcó Guterres.

ONU-Hábitat ha liderado una iniciativa que ha apoyado en todo Mozambique la construcción de 3000 aulas resilientes.

Vulnerabilidad

En uno de esos salones de clases, el titular de la ONU se reunió con un grupo de personas con discapacidad y una con albinismo, así como con algunos de los grupos vulnerables más afectados por el siniestro.

Orlando Machambissa, un discapacitado de 44 años, le aseguró que la gente con discapacidad sufre el doble que el resto de la población. Machambissa, que tiene albinismo y está perdiendo la vista, afirmó que el ciclón fue “una noche imposible de recordar” y que algunas personas tuvieron el valor de rescatar las cosas que se llevaba el viento, pero que los que no ven bien no pudieron hacerlo.

Por su parte, una mujer de 37 años que no oye, Antónia Piripiri, explicó que en un país en el que la mayor parte de la gente se entera de las noticias por la radio, las personas como ella no tuvieron información durante la emergencia. “Ocurrió repentinamente, sin previo aviso, y la gente salió y vio caer sus casas”, rememoró.

En esa reunión, Guterres hizo hincapié en que “las Naciones Unidas tienen la obligación de hacer todo lo posible por ayudar, sobre todo a la gente más vulnerable que ha sufrido más con esta tragedia”.

Una nueva vida

A treinta minutos de Beira, Guterres visitó el campamento Mandruzi, que aloja temporalmente a 480 familias damnificadas. El Gobierno les ha dado terrenos, pero aún viven en tiendas de campaña provistas por la Agencia de la ONU para los Refugiados, la Organización Internacional para las Migraciones y otros socios humanitarios.

El Secretario General estuvo en la escuela del campamento, apoyada por UNICEF, y conversó con varias familias de residentes sobre la vida en ese asentamiento. Varias veces les preguntó si les gustaba el nuevo lugar, le respondieron que sí porque se sienten más seguros.

Más tarde, en un evento con los medios de comunicación, Guterres habló de los desafíos para reubicar a la población damnificada en Mozambique, recordando que todavía hay 46.000 personas viviendo en campamentos que no volverán a sus antiguos barrios o pueblos.

“Estoy seguro de que se harán más inversiones y nosotros apoyaremos la inversión en educación, salud y otros servicios básicos para el bienestar de la población”, señaló.

Agregó sentirse muy impresionado por lo que había observado. “Lo que vi fue una gran valentía y determinación. Vi gente que ya está cultivando. Están listos para construir su futuro.”

Necesidades

Antes de partir, Guterres estuvo en un centro de seguridad para mujeres y niños, donde escuchó las preocupaciones sobre la lejanía de las escuelas de los niños mayores, la falta de materiales para construir sus viviendas y las dificultades de ser madres solteras. Pero, sobre todo, supo claramente que no quieren depender de la ayuda, sino ser autosuficientes.

“Sólo necesitamos las herramientas para poder ganarnos la vida”, le dijo una de las mujeres. Algunas necesitan utensilios de labranza, otras precisan aprender a leer y escribir, y algunas más quieren aprender a hacer canastas o cerámica para vender. “Queremos sentir que nos ganamos la vida con nuestro trabajo”, recalcaron.

Para concluir su visita al país, el Secretario General sostuvo un encuentro con los líderes del equipo humanitario de la ONU en Mozambique y recibió un informe sobre los avances frente a la emergencia.


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Mozambique: segun Guterres el cambio climático fue la causa de la catástrofe

Mozambique es una víctima del cambio climático que merece todo el apoyo

ONU/Eskinder Debebe
Antonio Guterres recibe flores a su llegada en Maputo, la capital de Mozambique.

11 Julio 2019

António Guterres se encuentra en la capital de Mozambique, donde fue recibido por una comitiva del presidente y organizaciones locales. Allí, destacó la responsabilidad de la comunidad internacional con este país que, aunque contribuye poco al cambio climático, ha padecido sus efectos a través de dos ciclones sin precedentes que dejaron una ola de muerte y destrucción.

 

El Secretario General de la ONU llegó este jueves a Maputo, Mozambique, donde se reunió con el presidente, Filipe Jacinto Nyusi, para discutir la situación del país después de los mortales Ciclones Idai y Kenneth. 
“Mozambique tiene una autoridad moral innegable para pedir apoyo a la comunidad internacional después de los dos ciclones devastadores que azotaron el país en marzo y abril”, aseguró António Guterres ante los medios de comunicación.

Idai, y Kenneth, causaron la muerte de al menos 648 personas y afectaron a unos 2,2 millones de mozambiqueños. 

El titular de la ONU señaló que Mozambique casi no contribuye al cambio climático, pero está en la primera fila de víctimas del calentamiento global.

“Esto le da derecho a exigir una fuerte solidaridad y un fuerte apoyo de la comunidad internacional, tanto en la respuesta a los traumas creados por las tormentas que azotaron el país como en la preparación para la reconstrucción y preparación para situaciones futuras”, agregó.

ONU/Eskinder Debebe
El Secretario General junto al presidente de Mozambique.

 Una prioridad absoluta

Guterres afirmó que Mozambique es una prioridad absoluta para las agencias de la ONU, que desde el primer momento de la catástrofe se han movilizado para apoyar a su pueblo.

También elogió lo que describió como una movilización muy efectiva del Gobierno y un valor extraordinario, y alabó los esfuerzos de respuesta de las autoridades en los últimos cuatro meses.

El presidente Nyusi, en sus comentarios a la prensa, agradeció Guterres y a la ONU su inmediata asistencia, diciendo que “fueron la primera persona y la primera institución en unirse a los mozambiqueños” después del desastre natural.

Nyusi destacó el trabajo de varias agencias de Naciones Unidas al afirmar que “trabajaron para salvar más vidas y mitigar el sufrimiento de los mozambiqueños”.

Además, atribuyó a la Organización y a Guterres la ayuda recibida, resultado de los llamamientos que hizo el Secretario General personalmente. 

OCHA / Saviano Abreu
Beatriz Carimu Cassamo y sus hijos son unos de los miles de desplazados por el ciclón Idai en Mozambique

Se necesitan más fondos

Guterres destacó el llamamiento humanitario de la ONU para Mozambique, de 280 millones de dólares, y dijo que “estaba lejos de ser financiado en su totalidad”. También recordó que, en la conferencia de donantes en mayo, en la ciudad de Beira, el estado de Mozambique solicitó 3200 millones para financiar los esfuerzos de reconstrucción y recibió promesas por solo 1200 millones de dólares. 

No solo debemos apoyar, sino apoyar a tiempo.

“Está claro que se necesitará más”, afirmó Guterres, al subrayar la necesidad de una “rápida implementación del apoyo prometido”.

“No solo debemos apoyar, sino apoyar a tiempo”, agregó.

Una visita “de corazón”

Guterres también participó en una reunión sobre la lucha contra la discriminación de las personas con albinismo. Escuchó directamente a varios expertos y niños que viven con albinismo sobre los problemas que deben enfrentar.

ONU-Eskinder Debebe
António Guterres se reune con miembros de una organización que lucha contra la discriminación a los albinos.

El viernes se espera que recorra la segunda ciudad más grande de Mozambique, Beira, que fue la más afectada por el ciclón Idai. La ONU estima que el 90% de toda la infraestructura de la zona ha sido dañada.

Allí se reunirá con las autoridades locales, visitará una de las escuelas afectadas, mantendrá una reunión con personas con discapacidades, un grupo de mujeres y también visitará un campamento de reasentamiento.

Guterres declaró que visitar Mozambique le resultaba “una cuestión del corazón”, ya que no es la primera vez que lo hace. Estuvo cuando era el primer ministro de Portugal, que fue el poder colonial de Mozambique. También visitó como presidente de la Internacional Socialista y luego como Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados.

“Siempre me recibieron con gran amistad, gran calidez”, dijo.

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Guterres en Mozambique tras la catástrofe de los ciclones.

OCHA/Saviano Abreu
Muchas comunidades fueron completamente destruidas en el distrito de Macomia, en la provincia de Cabo Delgado bajo los efectos del ciclón Kenneth en Mozambique.

10 Julio 2019

Los esfuerzos para comenzar a reconstruir el país se estiman en 3200 millones de dólares. El titular de la ONU visitará algunas de las zonas más afectadas por los devastadores huracanes, que marcaron un nuevo registro en los anales del cambio climático, ya que nunca dos ciclones habían azotado el país en una diferencia de unas semanas.

Cuando los vientos comenzaron a soplar en la noche del 14 de marzo, alcanzando una velocidad máxima de 195 kilómetros por hora, el techo de hojalata fue lo primero en volar en el hogar de la familia Mutizo.

Dentro de la pequeña casa, unida por piezas de plástico, cartón y ladrillos, Laurinda, de 62 años, sus dos hijos adultos, Teresa y Ernesto, junto con su nieta de un año y dos adolescentes que la familia adoptó, se abrazaron y permanecieron juntos.

En apenas unos segundos, la peluquería de Teresa, contigua a su casa, simplemente se fue volando.

Momentos más tarde, fue en la tienda de negocios de Ernesto, donde el ciclón destruyó la fotocopiadora y la computadora en la que había invertido con los ahorros que hizo trabajando como barbero.

La familia esperaba que su fuente de subsistencia restante, las dos pequeñas machambas donde Laurinda cultivaba arroz, sobreviviera, pero a la mañana siguiente descubrieron que también habían sido destruidas.

Cuando los Mutizos se enteraron de que sus fuentes de sustento habían desvanecido, muchas otras familias llegaban a la misma conclusión. Los ciclones solo dejaron escombros donde había negocios.

Según las Naciones Unidas, el ciclón Idai afectó a 1,85 millones de personas en las provincias de Inhambane, Manica, Tete, Zambézia y Sofala. En la ciudad de Beira, en particular, el 90% de toda la infraestructura fue dañada.

Apenas seis semanas después, mientras la gente luchaba por recuperarse, un segundo ciclón devastador, Kenneth, golpeó las provincias del norte de Cabo Delgado y Nampula, afectando a más de 400.000 personas.

Ambos ciclones fueron seguidos por semanas de lluvias torrenciales. En un momento dado, un trabajador humanitario de la ONU describió la zona inundada como “un océano interior” que era tan grande como Luxemburgo, aproximadamente una superficie de 125 kilómetros de largo por 25 kilómetros de ancho.

Visita de Guterres

El Secretario General de la ONU, António Guterres, llega a Mozambique este jueves 11 de julio, cuatro meses después del primer desastre natural. Se reunirá con el presidente Filipe Nyusi y recibirá información actualizada de las agencias en el terreno antes de visitar algunas de las áreas afectadas.

El mes pasado, el país organizó una conferencia de donantes, con la esperanza de recaudar 3200 millones de dólares para facilitar la reconstrucción de las áreas afectadas. Los donantes internacionales prometieron solo 1200 millones.

El Secretario General de la ONU dijo entonces que “este es el momento para traducir en gestos concretos nuestra solidaridad con un país afectado por una de las peores catástrofes relacionadas con el clima en la historia de África”. Para él, el desastre “también advierte sobre la urgencia de enfrentar el cambio climático“.

Resiliencia

UNICEF/De Wet
Uno de los miles de desplazados por el huracán Idai se encuentra junto a una tienda de campaña en la localidad mozambiqueña de Dondo.

En la segunda ciudad más grande de Mozambique, Beira, uno de los lugares que Guterres visitará es la Escuela 25 de junio. Este es el barrio donde viven los Mutizos, en condición de desplazados. Duermen en aulas abarrotadas y comen alimentos distribuidos por las agencias de la ONU hasta que puedan reparar su casas dañadas.

El director de esta escuela es Frederico Francisco. La escuela ahora alberga a unos 5000 niños. Organizados en tres turnos, a partir de las seis de la mañana, niños y niñas vestidos con uniformes de color azul oscuro y azul claro, llenan las aulas con capacidad para 90 estudiantes.

“Antes del ciclón, nuestra prioridad era construir algunos baños. Solo tenemos un baño para niños y otro para niñas “, dijo Francisco esta semana. “Pero ahora los techos son nuestra principal preocupación“.

La escuela tiene cinco pabellones diferentes. Uno fue terminado el año pasado, construido por la comunidad. Las ventanas permanecen rotas y los techos de hojalata han sido destruidos, con algunas piezas que medio arrancadas aún penden sobre los estudiantes mientras aprenden matemáticas y ciencias bajo el sol .

En el medio del campus, un pabellón sobrevivió intacto. Se inauguró en febrero, un mes antes del ciclón, y fue construido por ONU-Hábitat, que prestó especial atención a a las preocupaciones por la resistencia a los eventos climáticos extremos.

Ahí es donde Ivanilda Samuel, de 10 años, está estudiando portugués, su materia favorita. Ella desea que su escuela tenga un nuevo techo, pero está feliz de haber regresado a estudiar después de solo dos semanas. Ivanilda cuenta que “estaba muy asustada” durante el ciclón, y volver a clase, con todos sus amigos, le ayuda a no pensar en esa noche.

Volver a la vida

Así como Ivanilda trató de volver a la vida normal, también lo han hecho la mayoría de los mozambiqueños. Los Mutizos están preparando “bolinhos”, un pastel de mantequilla frita, que venden en la calle con otros dulces.

Beira fue limpiada, con la ayuda de más de 40 camiones puestos a disposición por empresas privadas. En las zonas más afectadas por Idai, la distribución de alimentos de emergencia está llegando a su fin, después de un período de tres meses y algunas extensiones. Lo mismo ocurrirá a fines de julio en los distritos afectados por Kenneth.

Peter Rodrigues, coordinador de emergencias tras el Idai del Programa Mundial de Alimentos, dijo que la agencia ha llegado a cerca de 1,6 millones de personas hasta el momento. En la segunda fase de la distribución de alimentos, que durará hasta la próxima temporada de cultivos, alrededor de marzo de 2020, ayudará a “unas 600.000 o 700.000 personas más”, a un costo de 110 millones de dólares.

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I poveri nelle catastrofi. Parola del Papa

Il Papa: ad Amatrice la ricostruzione tarda a decollare, i poveri pagano il prezzo delle ferite dell’ambiente

Messaggio di Francesco per il II Forum delle Comunità Laudato si’ sul tema “Pianeta Amazzonia” in corso nel comune laziale devastato dal sisma del 2016

Il Papa durante la sua visita ad Amatrice del 4 ottobre 2016

CITTÀ DEL VATICANO

Da un lato gli sfollati di Amatrice devastata dal sisma dell’agosto 2016 dove «la ricostruzione tarda a decollare», dall’altro gli indios dell’Amazzonia costantemente depredata e minacciata. Mondi totalmente distanti uniti dal fatto che entrambi sono la evidente e drammatica dimostrazione che a pagare «il prezzo più alto delle devastazioni ambientali», vere e proprie «ferite» della terra, sono i poveri. La denuncia di Papa Francesco guarda ai due lati dell’equatore e giunge nel messaggio per i partecipanti al II Forum delle Comunità Laudato si’ che, incentrato sul tema “Pianeta Amazzonia”, si svolge proprio nel comune laziale «che più di altri ha pagato un prezzo altissimo in numero di vittime». Là tuttavia, dopo tre anni, è stata ricostruita meno di una casa su dieci.

Bergoglio vi si era recato il 4 ottobre del 2016, a due mesi dal terremoto, e «nel cuore» porta ancora il ricordo di quella triste visita in mezzo alle macerie e all’ombra degli scheletri dei palazzi. «È un segno di speranza il fatto di ritrovarsi proprio ad Amatrice, il cui ricordo è sempre presente al mio cuore, mettendo a tema gli squilibri che devastano la nostra “casa comune”», dice il Pontefice in apertura del suo messaggio. «Non solo è un segno di prossimità a tanti fratelli e sorelle che ancora vivono nel guado tra il ricordo di una spaventosa tragedia e la ricostruzione che tarda a decollare, ma esprime anche la volontà di far risuonare forte e chiaro che sono i poveri a pagare il prezzo più alto delle devastazioni ambientali».

«Le ferite inferte all’ambiente, sono inesorabilmente ferite inferte all’umanità più indifesa», afferma il Papa, che citando la sua Laudato si’, ribadisce: «Non ci sarà una nuova relazione con la natura senza un essere umano nuovo. Non c’è ecologia senza un’adeguata antropologia». È proprio dalla enciclica “verde” del Papa argentino che trae le mosse l’attività delle Comunità Laudato si’, movimento di persone e associazioni promosso dalla Chiesa di Rieti e da Slow Food impegnate nella diffusione del magistero ecologico di Francesco attraverso incontri e convegni e la promozione di nuovi stili di vita.Il Pontefice, che ricorda il convegno dello scorso anno dedicato al «tema della plastica che sta soffocando il nostro pianeta», loda l’iniziativa di quest’anno ispirata al Sinodo del prossimo ottobre e incentrata «sulla situazione grave e non più sostenibile dell’Amazzonia e dei popoli che la abitano».

«La situazione dell’Amazzonia è triste paradigma di quanto sta avvenendo in più parti del pianeta: una mentalità cieca e distruttrice che predilige il profitto alla giustizia; mette in evidenza l’atteggiamento predatorio con il quale l’uomo si rapporta con la natura», afferma il Papa.

La sua è quasi una supplica: «Per favore, non dimenticate che giustizia sociale ed ecologia sono profondamente interconnesse! Ciò che sta accadendo in Amazzonia avrà ripercussioni a livello planetario, ma già ha prostrato migliaia di uomini e di donne derubate del loro territorio, divenute straniere nella propria terra, depauperate della propria cultura e delle proprie tradizioni, spezzando l’equilibrio millenario che univa quei popoli alla loro terra».

Secondo Francesco, «l’uomo non può restare spettatore indifferente dinanzi a questo scempio, né tanto meno la Chiesa può restare muta: il grido dei poveri deve risuonare sulla sua bocca». Era già Paolo VI ad evidenziarlo nella sua Populorum progressio. E oggi Bergoglio raccoglie questo appello aggiungendo tre indicazioni pragmatiche. «Dossologia», è la prima parola consegnata da Francesco: «Dinanzi al bene della creazione e soprattutto dinanzi al bene dell’uomo che della creazione è vertice, ma pure custode, è necessario assumere l’atteggiamento della lode. Dinanzi a tanta bellezza, con rinnovato stupore, con occhi da fanciulli, dobbiamo essere capaci di apprezzare la bellezza di cui siamo circondati e di cui anche l’uomo è intessuto. La lode è frutto della contemplazione, la contemplazione e la lode portano al rispetto, il rispetto diviene quasi venerazione dinanzi ai beni della creazione e del suo Creatore».

La seconda parola è eucaristia, nel senso che «l’atteggiamento eucaristico dinanzi al mondo e ai suoi abitanti sa cogliere lo statuto di dono che ogni vivente porta in sé. Ogni cosa ci viene consegnata gratuitamente non per essere depredata e fagocitata, ma per divenire a sua volta dono da condividere, dono da donare perché la gioia sia per tutti e sia, per questo, più grande», dice il Papa.

Che infine parla di «ascesi», perché «ogni forma di rispetto nasce da un atteggiamento ascetico, cioè dalla capacità di saper rinunciare a qualcosa per un bene più grande, per il bene degli altri. L’ascesi – sottolinea – ci aiuta a convertire l’atteggiamento predatorio, sempre in agguato, per assumere la forma della condivisione, della relazione ecologica, rispettosa e garbata».


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Idlib ( Siria) puede ser la mayor catástrofe humanitaria del siglo.

Idlib está a un paso de una pesadilla humanitaria como no se ha visto ninguna en este siglo

UNICEF/Khalil Ashawi
El hospital Kafr Nubl destruido durante los ataques de principios de mayo.

27 Junio 2019

Los titulares de once organizaciones humanitarias advirtieron que tanto la ciudad como la provincia de Idlib se encuentran al borde de un desastre en el que tres millones de civiles, niños un millón de ellos, están en peligro. El enviado especial para Siria pide un apoyo internacional renovado para crear un entorno que fomente la confianza.

Los enfrentamientos continúan en la ciudad siria de Idlib y sus alrededores con ataques aéreos, bombardeos y fuego de morteros. Los civiles siguen siendo asesinados y cientos de miles han sido desplazados. Los frentes de batalla no han cambiado, dijo este jueves el enviado especial de la ONU para Siria.

En un informe por videoconferencia desde Ginebra al Consejo de Seguridad sobre los acontecimientos más recientes en el país árabe, Geir Pedersen señaló también que el grupo terrorista Hayat Tahrir al-Sham tiene una presencia significativa en el área de disminución de la violencia en Idlib y continúa sus embestidas.

Este escenario exige que se otorgue protección a los más de tres millones de civiles que aún se encuentran en esa provincia, muchos de los cuales llegaron huyendo de otros sitios de combate. Aun los operativos contra el terrorismo precisan cumplir con las leyes humanitarias y de derechos humanos internacionales, subrayó el diplomático.

“Desde luego, no hay una solución fácil para Idlib, pero la única forma de encontrar una es detener las hostilidades y que las partes implicadas adopten un enfoque de cooperación para contrarrestar el terrorismo, un enfoque que contemple la protección de los civiles.”

Pedersen indicó que tanto Turquía como Rusia le han asegurado que mantienen su compromiso con el Memorándum de Entendimiento de septiembre de 2018. “Pero debemos ver este compromiso reflejado en el terreno. Reitero el llamado del Secretario General a Rusia y Turquía para que estabilicen la situación sin demora”, subrayó.

Pedersen se refirió también a los intercambios de fuego y las víctimas causadas en el norte de Alepo, así como a las señales de inestabilidad en el suroeste y a la falta de solución en el noreste del país.

Urge fomentar la confianza

OCHA/Fadwa Baroud
Un vehículo de la ONU durante su misión en Siria.

“Las necesidades humanitarias y de protección son inmensas en todo el país y fuera de él. Hay una pobreza agobiante exacerbada por la escasez de bienes básicos y los altos precios en muchos lugares de Siria. Hemos visto una terrible avalancha de incendios devastar los campos de trigo y poner en peligro la seguridad alimentaria.”

El enviado aseveró que esta escalada de violencia y agitación sólo refuerza las dudas de los refugiados sirios en otros países sus dudas sobre las condiciones de seguridad y medios de vida, así como sobre la posibilidad de reclutamiento en Siria.

Según el diplomático, hace falta una serie de medidas para iniciar un ciclo de confianza. “Es lo que me han dicho los sirios de gran parte del espectro social.”

“Es por esto por lo que un proceso político debe ser mucho más que sólo reuniones en Ginebra. Debe incluir acciones concretas en el terreno que inspiren confianza. Por ello, intensificaré con los sirios de todos los sectores s las consultas sobre cuáles son los puntos que consideran prácticos y constructivos para emprender acciones que propicien confianza”, enfatizó.

Pedersen añadió, no obstantes que son las partes involucradas las que deben implementar esas acciones.

En este sentido, reconoció que será difícil romper el actual impasse puesto que existe mucha desconfianza. “Sin embargo, creo que las discusiones y la cooperación internacional pueden ayudar a que los sirios superen estos obstáculos. Y esto no es socavar la naturaleza nacional del proceso, que pertenece a los sirios, simplemente es reconocer la magnitud del involucramiento internacional en Siria y del papel central del apoyo internacional para construir un futuro viable.”

Por esta razón, las medidas concretas en el terreno deben ser acompañadas de acciones internacionales, puntualizó Pedersen.

Riesgo de catástrofe humanitaria

Por su parte, los titulares de once organizaciones humanitarias advirtieron que tanto la ciudad como la provincia de Idlib se encuentran al borde de un desastre en el que tres millones de civiles, niños un millón de ellos, están en peligro.

En un video realizado para el lanzamiento de una campaña mundial de solidaridad con los civiles ahí atrapados, los líderes humanitarios destacaron la constante amenaza de violencia que padecen esas personas. “Muchos han muerto ya”, recalcaron, recordando que “aun la guerra tiene reglas”.

Las partes enfrentadas han atacado en múltiples ocasiones hospitales, escuelas y mercados en todo el país.

“Idlib está a un paso de una pesadilla humanitaria como no se ha visto ninguna en este siglo”, subrayaron.


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Yemen: qué se puede hacer? La situación sigue empeorando

Preocupa el deterioro continuo de la situación humanitaria en Yemen

ACNUR//Rashed Al Dubai
Un miembro de la Agencia para los refugiados habla con niños desplazados en Yemen.

11 Junio 2019

El Consejo de Seguridad ha expresado su “profunda preocupación” por el constante deterioro de la situación humanitaria en el país árabe, donde el 65% de la población no tiene garantizada la comida, y las limitaciones a la entrega de ayuda humanitaria. En el aspecto político, este órgano respalda al enviado especial del Secretario General, Martin Griffiths, cuestionado por una de las partes en conflicto.

En un comunicado, los quince miembros del Consejo de Seguridad han expresado su “profunda preocupación por la gravedad de la situación humanitaria en Yemen y su constante deterioro desde diciembre de 2018”.

Ese deterioro incluye un repunte del cólera con más de 340.000 casos desde principios de este año y el aumento en un 18 por ciento del número de personas que no tienen  acceso regular a  alimentos, lo que eleva el número a 20 millones, un 65% de la población.

El Consejo de Seguridad también observa con inquietud las restricciones que las partes imponen a la distribución de la ayuda humanitaria por lo que exige “que eliminen los impedimentos burocráticos” impuestos al personal humanitario y los suministros de artículos básicos como comida y combustible, así como asegurar el funcionamiento efectivo y sostenido de todos los puertos de acceso al país.

El órgano encargado de velar por la paz y la seguridad internacional toma nota del aumento del ritmo y la escala de la ayuda humanitaria, pero le preocupa los informes acerca del progresivo agotamiento del dinero que dispone la ONU para mantener esa asistencia vital.

Apoyo al enviado especial

En el mismo comunicado, el Consejo expresa su apoyo al enviado del Secretario General, Martin Griffiths y pide a todas las partes que se comprometan a trabajar con él de manera constructiva y continua.

La declaración de apoyo se produjo después de una reunión entre el presidente yemení Abedrabbo Mansour Hadi, celebrada en Riad, capital de Arabia Saudita, y la responsable de Asuntos Políticos, Rosemary DiCarlo, sobre el trabajo de Griffiths para el cumplimiento del llamado Acuerdo de Estocolmo, firmado entre Hadi y los grupos de oposición hutíes en la capital sueca en diciembre pasado.

Según informaciones de prensa, Hadi ha acusado a Griffiths de inclinarse hacia los grupos hutíes.

“Los miembros del Consejo de Seguridad elogian los esfuerzos del enviado especial para apoyar a las partes a cumplir el Acuerdo de Estocolmo y promover una solución política en Yemen”, señala el comunicado.

Otras preocupaciones

Los miembros del Consejo de Seguridad expresaron asimismo su preocupación por la escalada de la violencia en algunas áreas de Yemen y por la pérdida de vidas y los heridos que sigue causando el conflicto, y recordaron sus llamamientos anteriores para que todas las partes tomen las medidas necesarias para garantizar la protección de los civiles, en particular niños, y la infraestructura civil crítica, y cumplir con sus obligaciones en virtud del derecho internacional humanitario.

Además, condenaron los ataques a las instalaciones de bombeo de petróleo en las ciudades de Al Dawadmi y Afif en la provincia de Riad, en Arabia Saudita, el 14 de mayo, de las cuales los hutíes se adjudicaron la responsabilidad.

El Consejo resaltó que tales ataques representaban una grave amenaza para la seguridad nacional de Arabia Saudita, así como una amenaza más amplia para la seguridad regional, y también amenazan con socavar el proceso político liderado por la ONU.

Aspectos positivos

Entre los aspectos positivos de la situación, el Consejo destacó el progreso inicial logrado por las partes hacia la primera fase de la redistribución de fuerzas en Hodeida.

También subrayaron la necesidad de que la Misión de las Naciones Unidas se despliegue por completo en Hodeida como previsto en el acuerdo alcanzado por las partes sobre esta ciudad.