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Paz para los cristianos de Medio Oriente en Iraq y Siria.

Medio Oriente; el Papa: prosigue el “Vía Crucis” de los cristianos; pedimos paz en Siria e Irak

Francisco recibió en audiencia en el Vaticano al patriarca de la Iglesia Asiria Mar Georgius III, y firmaron una declaración conjunta

El Papa Francisco con el patriarca de la Iglesia Asiria Mar Georgius III

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Pubblicato il 09/11/2018
Ultima modifica il 09/11/2018 alle ore 17:20
PAOLO PETRINI
CIUDAD DEL VATICANO

 

Una vez más, el Papa Francisco ha vuelto a expresar su profunda tristeza por «el gran sufrimiento que deriva de la trágica situación que viven tantos de nuestros hermanos y hermanas en el Medio Oriente, víctimas de la violencia y, a menudo, obligados a dejar las tierras en las que viven desde siempre». Francisco se reunió por segunda vez con Mar Georgius III, “catholicos” y patriarca de la Iglesia Asiria del Oriente, y evocó el “Vía Crucis” que muchos hermanos y hermanas recorren «siguiendo las huellas de Cristo», los cuales, a pesar de pertenecer a «diferentes comunidades, instauran entre sí relaciones fraternales, convirtiéndose para nosotros en testimonios de unidad».

 

Francisco explicó que todos los presentes habrían rezado juntos más tarde «por el fin de tanto dolor», «invocando del Señor el don de la paz para el Medio Oriente, sobre todo para Irak y Siria». Después de los discursos el Papa y el patriarca se recogieron en oración en la capilla “Redemptoris Mater” y firmaron también una Declaración conjunta sobre el tema de la persecución de los cristianos en el mundo.

 

Durante la audiencia, después de un breve coloquio privado de doce minutos, el Pontífice se refirió al camino ecuménico que se ha realizado gracias a la Comisión para el diálogo teológico entre la Iglesia católica y la Iglesia Asiria de Oriente, cuyos miembros participaron en una audiencia hace un año, cuando se firmó la Declaración común sobre la “vida sacramental”. «Tal Comisión, fruto del diálogo, demuestra que las diversidades prácticas y disciplinarias no siempre obstaculizan la unidad, y que algunas diferencias en las expresiones teológicas pueden ser consideradas complementarias, en lugar de conflictivas», precisó.

 

El Papa espera que los trabajos «que ella desempeña, y que en estos días entran en una tercera fase de estudio sobre la eclesiología, nos ayuden a recorrer otro trecho de camino hacia la meta tan esperada en la que podremos celebrar el Sacrificio del Señor en el mismo altar».

 

Este es un camino que «nos impulsa siempre hacia adelante, pero que exige mantener siempre viva la memoria, para dejarnos inspirar por los testimonios del pasado», dijo Francisco aludiendo al congreso internacional que organizó el Pontificio Instituto Oriental, en el que participa el “catholicos”. «Que pueda el estudio de este gran teólogo ayudar a dar a conocer mejor las riquezas de la tradición siria y a acogerlas como un don para la Iglesia entera».

 

Al final de la audiencia, después de la presentación de las respectivas delegaciones, se pasó al intercambio de los regalos. Mar Georgius III entregó al Pontífice un candelabro de plata en forma de cruz; Bergoglio le regaló una escultura de bronce de un a rama de olivo, como símbolo de paz.

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Halladas más de 200 fosas comunes del ISIS en Iraq

Halladas más de 200 fosas comunes en zonas que controló el ISIS en Iraq

UNAMI/Celia Thompson
La representante especial adjunta de la ONU para Iraq, Alice Walpole (izquierda), visita las fosas comunes en la aldea de Kocho, al sur de Sinjar, el pasado 29 de octubre

6 Noviembre 2018

Los restos de miles de cuerpos han sido hallados en más de 200 fosas comunes descubiertas en áreas anteriormente controladas por el grupo ISIS en Iraq entre 2014 y 2017, según destaca un informe conjunto de la Misión de Asistencia de la ONU en ese país y la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos publicado este martes.

Las 202 fosas comunes se encuentran repartidas entre las provincias de Ninewa, Kirkuk, Salah al-Din y Anbar, en el norte y el oeste del país, pero podría haber muchas más, destacó la portavoz de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Ravina Shamdasani.

“Pese a las dificultades que entraña especificar el número total de personas en estas tumbas, el sitio más pequeño, en el oeste de Mosul, contenía los restos de ocho cuerpos, mientras que el más grande se cree que es el sumidero de Jasfa al sur de Mosul, que puede albergar miles”, señaló.

El estudio destaca que los sitios podrían contener material forense que podría ayudar a identificar las víctimas y arrojar luz sobre el tamaño de los delitos cometidos.

“Las pruebas obtenidas en estos sitios serán fundamentales para garantizar investigaciones, enjuiciamientos y condenas creíbles de conformidad con las normas internacionales sobre garantías procesales”, dijo Shamdasani.

La vocera añadió que conseguir la verdad y justicia “requieren la adecuada preservación, excavación y exhumación de las fosas comunes y la identificación de los restos de las numerosas víctimas y su devolución a sus familias.”

El representante especial del Secretario General de las Naciones Unidas para Iraq, Ján Kubiš, incidió en este punto al señalar que las pesquisas también jugarán un papel importante “en el proceso de duelo para las familias”.

Justicia para las familias

Otro de los puntos que pide el informe al Gobierno iraquí es el establecimiento de un registro público centralizado de personas desaparecidas y una Oficina Federal que se ocupe de este proceso.

En la actualidad, las familias que quieren recuperar los restos de sus familiares desaparecidos han de informar por separado a cinco entidades estatales.

Shamdasani recordó, en nombre de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, la traumática situación que sufren estas familias con miles de allegados todavía en paradero desconocido y resaltó su derecho a saber qué pasó con sus seres queridos.

“Estas tumbas contienen los restos de aquellos que fueron asesinados sin piedad por no cumplir con la retorcida ideología y gobierno del ISIS, entre ellos las minorías étnicas y religiosas. La verdad, la justicia y las reparaciones son fundamentales para asegurar que se tengan en cuenta las atrocidades cometidas” por este grupo, dijo.

Entre sus recomendaciones, el informe pide adoptar un enfoque multidisciplinar de las operaciones de recuperación con la participación de especialistas experimentados, como expertos en contaminación por armas y explosivos e investigadores en escenas de crimenes.

Entre junio de 2014 y diciembre de 2017, ISIL se apoderó de grandes áreas de Iraq y lideró, según el informe, “una campaña de violencia generalizada y violaciones sistemáticas de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario, actos que pueden equivaler a crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y posibles genocidios”.

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Los premios Nobel de la paz 2018 y Radio Vaticano.

Nadia Murad y Denis Mukwege, premios Nobel de la Paz 2018

El cirujano congoleño Denis Mukwege y la yazidí Nadia Murad, serán galardonados con el premio Nobel de la Paz por su labor crucial de lucha contra la violencia sexual como “arma de guerra”.

Ciudad del Vaticano

El comité Nobel noruego ha anunciado este viernes 5 de octubre, en Oslo que los elegidos para recibir el Nobel de la Paz este año son, la joven yazidí iraquí Nadia Murad, quien fue secuestrada y abusada por el grupo yihadista Estado Islámico; y el congoleño Denis Mukwege, un ginecólogo que cura a mujeres violadas en República Democrática del Congo.

Ambos serán galardonados por “sus esfuerzos para poner fin al uso de la violencia sexual como arma de guerra”. Tanto Murad como Mukwege habían ya recibido el premio Sajarov. La activista en el año 2016 y el ginecólogo en 2014.

Luchadores contra la violencia sexual

Por su parte, Mukwege, nacido en 1955; “ha dedicado su vida a defender a las víctimas de violencia sexual en tiempos de guerra” y Murad, “es la testigo que cuenta de los abusos perpetrados contra ella y contra otros”, argumenta el comité del popular premio a la Paz.

El médico y su equipo “han tratado a miles de pacientes que fueron víctimas de estos asaltos”. Asimismo, Mukwege ha condenado “la impunidad de las violaciones masivas y ha criticado al gobierno del Congo y de otros países por no hacer lo suficiente para parar la violencia sexual contra las mujeres como estrategia y arma de guerra”.

Coraje extraordinario para denunciar los abusos

En cuanto a Murad, nacida en 1995, la organización noruega recuerda que es “una de las aproximadamente 3.000 niñas y mujeres que han sufrido abusos sexuales como parte de la estrategia militar del Estado Islámico que usaban ese tipo de violencia como un arma contra los yazidíes y otras minorías religiosas”.

Además, el jurado destaca que tras tres meses de cautiverio logró escapar y empezó a denunciar los abusos que habían sufrido ella y otras mujeres: “tuvo el extraordinario coraje de contar su propio sufrimiento y de ayudar a otras víctimas”.

Encuentro del Papa con Nadia Murad

De esclava de milicianos del Isis a embajadora de las Naciones Unidas para la dignidad de los sobrevivientes a la trata de seres humanos: la dura vida de Nadia Murad, y su posterior conquista de la libertad, la condujeron a un esperado y emotivo encuentro con el Papa Francisco, durante una audiencia en la Plaza de San Pedro, el 5 de marzo de 2017.

La joven se ha convertido en una activista que viaja por el mundo, denunciando la barbarie de los extremistas islámicos y haciendo campaña para llamar la atención a la tragedia de los yazidíes.

Ha visitado Estados Unidos, Reino Unido, Europa y algunos países árabes, hablando frente a Naciones Unidas; reuniéndose con miembros de Parlamentos y líderes mundiales. Hoy su nombre resuena en todos los medios internacionales por su reconocimiento en la ardua lucha en favor de la Paz.


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Conclusiones del Sínodo caldeo católico iraquí que se acaba de celebrar

Su Beatitud Louis Raphaël I SakoSu Beatitud Louis Raphaël I Sako 

Obispos caldeos: paz en Siria y diálogo entre Teherán y Washington

Concluyó ayer el sínodo de los obispos caldeos, que comenzó el 7 de agosto en Bagdad. Temas de la reunión: la situación en Irak y Siria y las relaciones entre Estados Unidos e Irán

Patricia Ynestroza-Ciudad del Vaticano

Una oración por el fin de la guerra en Siria y en todas las demás zonas de Oriente Medio, así como una invitación a un esfuerzo común para que podamos disfrutar de una paz estable y duradera. Con este llamamiento concluyó el Sínodo de 2018 de la Iglesia Caldea en Bagdad, presidido por el  Patriarca Card. Louis Raphael Sako.

Hacia el diálogo entre Teherán y Washington

Además de hacer un llamamiento a la paz en Siria, los líderes de la Iglesia iraquíes han examinado la situación entre Irán y Estados Unidos, que está cada vez más en el centro de una “guerra psicológica”, como dice el presidente Rouhani. Según los obispos, para llegar a una solución, los dos países deben adoptar el camino del diálogo y la diplomacia y no tratar de imponer medidas y acciones punitivas que sólo van en detrimento de la población civil. “Las guerras y las sanciones – advierten los obispos – no traen más que resultados negativos y los inocentes sufren las consecuencias”.

La invitación de la Iglesia a Irak

Los patriarcas hacen un llamamiento para que se ponga fin a la violencia que está ensangrentando Oriente Medio. Después de un análisis de la situación, los obispos destacaron cómo la comunidad cristiana iraquí local ya ha iniciado un lento proceso de renacimiento después de las violentas persecuciones del Estado islámico. El fortalecimiento de la unidad nacional es fundamental, reafirman y confirman el apoyo de la Iglesia iraquí a quienes trabajan en esta perspectiva. También piden una economía más fuerte y un impulso al empleo. Estos objetivos deben alcanzarse teniendo en cuenta a las nuevas generaciones. Por lo tanto, se espera un gobierno nacional fuerte que trate a todos los ciudadanos con igualdad, libertad, democracia y respeto al pluralismo.

El regreso de los iraquíes desplazados

Una vez más, según los obispos, el futuro ejecutivo del gobierno iraquí tendrá la tarea de asegurar el regreso de las familias desplazadas, el alojamiento en sus casas y la restauración de la infraestructura. La Iglesia iraquí no oculta sus temores por el futuro de la región. Por esta razón, la primera tarea es garantizar el regreso del mayor número de personas desplazadas a la llanura de Nínive, la zona de mayoría cristiana del norte del país. Será necesario entonces reforzar la seguridad y las actividades pastorales, sociales y humanitarias, mientras que los fieles serán llamados a mostrar paciencia y constancia, manteniendo viva la fe y la esperanza.


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Mons. Luis Sako, un irakí, próximo cardenal de fuerte personalidad

Louis Raphaël Sako: el patriarca “combativo”

El primado de la Iglesia caldea, llamado por el Papa Francisco al Colegio cardenalicio, nunca ha eludido todos los problemas ni las emergencias que han vivido su Iglesia y su país, y ha asumido a menudo posiciones claras y anti-conformistas

Louis Raphaël Sako

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Pubblicato il 23/05/2018
GIANNI VALENTE
CIUDAD DEL VATICANO

 

El patriarca caldeo Louis Raphaël Sako, incluido por el Papa Francisco en la lista de los nuevos cardenales que serán creados el próximo 29 de junio, siempre ha tenido el don de la franqueza. «Lo sacó de nuestro papá Raphaël: él le enseñó a decir siempre la verdad y lo que pensaba de verdad, incluso corriendo el riesgo de acabar en la cárcel», confió a Vatican Insider, sor Luigina Sako, hermana del patriarca.

 

Los últimos que han experimentado la “parresía” de Mar Sako (primer patriarca caldeo llamado al Colegio cardenalicio, a una edad que lo ubica entre los potenciales “electores” en un eventual Cónclave) han sido los pequeños políticos cristianos notables que se presentaron divididos en las últimas elecciones iraquíes, para conquistar los cinco puestos reservados por el sistema electoral a las minoría cristianas: para algunos de ellos fue una debacle y ahora los que han fracasado acusan a los demás “partiditos” de haber negociado con los chiitas y con los kurdos por debajo de la mesa. El patriarca habló con el líder chiita Muqtada al Sadr, principal vencedor en las elecciones (que también le felicitó por su reciente nombramiento cardenalicio), y divulgó hoy un mensaje con el que invitó a todos los iraquíes a «aprender la lección», reconociendo que «solamente cuando pongamos el dedo en la herida seremos capaces de desarrollar una visión nueva y unir posiciones para salvaguardar nuestra pequeña “cuota” y su “independencia”».

 

Con el corazón en Mosul

 

Louis Sako nació en Zakho, pequeña ciudad que se encuentra en el norte del Kurdistán iraquí, cerca de la frontera con Turquía, en julio de 1948. Creció en una familia numerosa, con 3 hermanos y 7 hermanas. Él fue el primer hijo que nació del segundo matrimonio de su padre Raphaël, que enviudó después de haber tenido cuatro hijos con su primera esposa. En 1957, la familia se mudó a Mosul; allí, en la ciudad todavía desfigurada por los años de la ocupación de los yihadistas y por la batalla para su liberación, el joven Louis pasó su juventud, viviendo en los barrios del centro histórico, en donde marcaba el tiempo el reloj de la iglesia conocida como “de la Virgen milagros”. Fue al seminario de San Juan, del que se ocupan los dominicos, y el primero de mayo de 1974 fue ordenado sacerdote. Desempeñó su ministerio pastoral primero en la catedral y después, como párroco, en la iglesia de la Virgen del Perpetuo Socorro. Después fue a estudiar a Roma, en donde obtuvo el doctorado en Patrología en el Pontificio Instituto Oriental y también estudió islamología en el Pontificio Instituto de Estudios Árabes. Después obtuvo el doctorado en Historia en la Universidad de la Sorbona de París. De 1997 a 2002 fue rector del Seminario patriarcal de Baghdad, y un año más tarde fue nombrado arzobispo de Kirkuk, en un Irak en el que la intervención occidental, guiada por Estados Unidos, acababa de derrotar al régimen de Saddam Hussein.

 

Clérigos vagantes y sacerdotes casados

 

Como obispo, Louis Sako se ha distinguido por un enfoque realista sobre lo que le ha sucedido a su pueblo, ha expresado juicios directos y nunca ha evadido los problemas. Sobre la segunda Guerra del Golfo, incluso recientemente, el patriarca ha insistido en que la intervención armada occidental en contra de Saddam Hussein, según sus modalidades y resultados, «ha desencadenado la espiral infernal en la que seguimos sumergidos todavía». En las declaraciones de Sako no hay alusiones nostálgicas del difunto régimen baathista. Pero el futuro cardenal tiene muy claro que, precisamente a partir de la operación “Tormenta del Desierto”, la Iglesia caldea ha visto cómo se ha disminuido drásticamente el número de sus fieles en Irak (que ahora, según cálculos pesimistas, no son más de 300 mil).

 

El futuro cardenal nunca ha caído en los victimismos de los que descargan sobre el contexto de mayoría musulmana (chiitas, sunitas y kurdos) todas las culpas de esta disminución de la presencia cristiana en Irak. Siempre ha tomado nota de que, si los cristianos escapan del Medio Oriente, se debe también a las responsabilidades del clero y de la jerarquía eclesial local. En junio de 2007, el entonces arzobispo de Kirkuk, además de otros obispos del norte de Irak, desertaron una asamblea del Sínodo caldeo, debido al deseo de no seguir ocultando la «insana condición» en la que parecía relegada toda la vida pastoral y la vivacidad apostólica de las comunidades caldeas. En su opinión, el liderazgo del patriarca de esa época no estaba a la altura de una situación tan complicada y dolorosa.

 

Después de la renuncia del anciano patriarca Emmanuel III Delly, Louis Sako fue elegido patriarca el 31 de enero de 2013. Fue elegido también para que afrontara una condición de objetivo sufrimiento y debilidad de la Iglesia caldea en las tierras de su histórico arraigo, sin replegarse en el identitarismo nacionalista que se cultivaba como simulacro entre los sectores de la diáspora caldea en Estados Unidos y otros países occidentales. «Somos una pequeña grey», dijo el patriarca Sako, después de haber elegido el nombre de Louis Raphaël, «pero somos Su grey, y no es importante el número. Podemos seguir adelante, en los lugares en los que nos encontremos, sin victimismos». En otra ocasión, subrayó que «para nuestro pueblo también el llamado a la “caldeidad” puede convertirse en una trampa, en una reducción del cristianismo a una ideología étnico-nacionalista».

 

Precisamente la insistencia y los criterios principales de su ministerio lo han llevado en estos últimos años a intervenir en todos los frentes del sufrimiento directa y audazmente, sin ocultarse a la confrontación ni a las críticas. Entre las primeras disposiciones del patriarca Sako estuvieron la aplicación de criterios de corrección y transparencia en la gestión de los recursos financieros de la Iglesia, pidiendo que el Patriarcado sometiera todos sus proyectos y todas las peticiones de financiamiento a un análisis. El choque más duro lo ha tenido con un grupo de sacerdotes y monjes que en los últimos años habían abandonado las propias diócesis y sus casas religiosas en Irak, pero sin el permiso de sus superiores, para mudarse a Estados Unidos o a otros países occidentales, en los que encontraron una acogida en las más opulentas y cómodas diócesis de la diáspora caldea. En octubre de 2014, el patriarca Louis Raphaël publicó un decreto en el que anunciaba penas canónicas para los que se habían ido sin permiso y no querían volver a Irak.

 

Según el patriarca, el éxodo de muchos caldeos de Irak no puede ser tomado como pretexto para justificar una diáspora semejante del clero caldeo del país. Por ello, en marzo de 2017 el Patriarcado invitó a los obispos caldeos de las comunidades de la diáspora a buscar soluciones locales a las dificultades del clero, promoviendo incluso las ordenaciones sacerdotales de hombres casados: «Según nuestra disciplina canónica, como para las demás Iglesias de Oriente», recordó Mar Sako, «la ordenación sacerdotal de hombres ya casados no es una cuestión sobre la que hay que abrir disputas teológicas. Es una realidad. Siempre los hemos tenido».

 

Absoluta “parresía”

 

El patriarca de Babilonia de los caldeos, Louis Raphaël Sako, ya desde los primeros meses de su ministerio patriarcal propuso a Mar Dinkha IV, entonces patriarca de la Iglesia asiria de Oriente, la invitación a comenzar juntos un camino para volver a establecer la plena comunión eclesial entre la comunidad cristiana caldea (con el obispo de Roma) y la comunidad asiria, que comparten el mismo patrimonio teológico, espiritual y litúrgico. Las convulsiones que después sacudieron Irak (con la conquista de Mosul por parte del llamado Estado Islámico y el posterior conflicto para derrotar a las milicias del Califato yihadista) hicieron más evidente la inconsistencia de las razones que mantienen dividida a la Iglesia católica de las Iglesias orientales en el Medio Oriente.

 

En estos años difíciles, Sako no ha evadido todos los problemas y emergencias del tiempo difícil que han pasado su Iglesia y su país, y ha asumido a menudo posturas claras y para nada conformistas. Desde septiembre de 2013 criticó a los países occidentales que facilitaban la concesión de permisos de residencia a los cristianos que huían de las convulsiones del Medio Oriente, acabando, de esta manera, por promover aún más su éxodo. Según el futuro cardenal, los conflictos y el terrorismo que siguen martirizando la región del Medio Oriente revelan la existencia de un «plan para un “nuevo Medio Oriente”», que debería ser dividido según fronteras religiosas y fragmentado según base étnica y sectaria.

 

El primado de la Iglesia caldea siempre ha demostrado su agradecimiento hacia todos los que en el Occidente mantienen con vida la atención y la preocupación por los sufrimientos de los cristianos del Medio Oriente. Pero recientemente también ha criticado a ciertos grupos de “socorro” a los cristianos de Oriente que presumen mantener con vida a las comunidades cristianas con sus campañas para reunir fondos y con sus movilizaciones político-publicitarias.

 

Cuando Mosul fue ocupada por los yihadistas y comenzaron a extenderse las milicias del Estado Islámico en el norte de Irak, Sako dijo que era «sorprendente» la inexistente respuesta de «la comunidad islámica oficial», que denunció los bárbaros crímenes que se cometieron en nombre del islam «solamente tímidas y débiles declaraciones». Pero, en vista de la batalla para liberar de los yihadistas Mosul y la Llanura de Nínive, rechazó con vehemencia la perspectiva de institucionalizar o bendecir las autoproclamadas “milicias cristianas”, organizadas según una base religiosa, así como los argumentos de los que pedían la intervención de ejércitos extranjeros y de coaliciones militares internacionales para permitir que los prófugos cristianos volvieran a sus casas.

 

Cuando la administración Trump daba la impresión de querer mantener un “carril preferencial” para que entraran los prófugos cristianos a Estados Unidos, mientras le cerraba las puertas a los ciudadanos de países de mayoría musulmana, el patriarca caldeo se distanció de «toda política de acogida que discrimine a los perseguidos y a los que sufren según una base religiosa». Y explicó que esta decisión «acaba dañando a los cristianos de Oriente y ofrece argumentos a todas las propagandas que atacan las comunidades cristianas autóctonas del Medio Oriente como cuerpos ajenos, grupos apoyados y defendidos por las potencias occidentales».

 

El 6 de marzo de 2013, durante la homilía de la misa con la que comenzó su ministerio como patriarca, Louis Raphaël sugirió cuál es el único don que puede verdaderamente alegrar a los cristianos en las tierras del Medio Oriente, sacudidas por violencias y sectarismos: «Lo que hemos vivido en términos de sufrimiento, de tribulación y de la sangre derramada de nuestros mártires puede incorporarnos al misterio de Cristo, ayudarnos a reconocer la presencia de Dios entre nosotros, reforzar nuestra esperanza en que el Espíritu Santo cambiará y mejorará los corazones de los hombres y de las mujeres. La tempestad tendrá que pasar».


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Iraq: elecciones generales. Aplauso de la ONU

Las elecciones en Iraq, un paso hacia la democracia

UNAMI PIO
Votante en un colegio electoral de Erbil, en Iraq, durante la jornada electoral de este sábado.

13 Mayo 2018

El Secretario General de la ONU dio la enhorabuena al pueblo de Iraq por la celebración de elecciones parlamentarias este sábado, 12 de mayo.

Los comicios son los primeros en celebrarse tras la derrota del grupo Estado Islámico en el país árabe y “representan un nuevo avance en la construcción de una democracia iraquí más fuerte”, dijó António Guterres.

El máximo responsable de las Naciones Unidas destacó que las elecciones fueron mayoritariamente pacificas y organizadas gracias a la incansable tarea de los funcionarios electorales, los responsables de los partidos y las fuerzas de seguridad.

Asimismo, elogió la participación del pueblo iraquí, especialmente la los desplazados internos que emitieron su voto a pesar de las difíciles condiciones en que se encontraban.

Guterres hizo un llamamiento a todos los representantes políticos y sus seguidores a mantener la calma conforme se vayan conociendo los resultados electorales.

Además, insta a los actores políticos a resolver cualquier disputa electoral a través de los canales legales establecidos y a finalizar el proceso electoral formando un gobierno inclusivo lo antes posible.

Según informaciones de prensa, las elecciones al parlamento iraquí contaron con la participación de cerca de 7000 candidatos y 88 partidos que se repartirán 329 escaños parlamentarios.


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Iraq: malos tratos y otros abusos a mujeres acusadas de familiaridad con el estado islámico.

Irak: Explotación sexual y otros abusos en campos para mujeres y menores con presuntos vínculos con el Estado Islámico

“Zahra”, de 33 años, es una de las víctimas de las que habla el Informe. Copy: Amnistía Internacional
  • Un informe revela el castigo colectivo al que se somete a mujeres, niños y niñas por guardar relación, aunque sea lejana, con hombres vinculados al Estado Islámico o por huir de bastiones del Estado Islámico.
  • A mujeres, niños y niñas en campos de todo Irak se les priva del alimento, del agua y de otros productos básicos y se les impide regresar a sus hogares.
  • Las mujeres son sometidas a violación y explotación sexual.

A las mujeres, niños y niñas con presuntos vínculos con el grupo armado autodenominado Estado Islámico se les niega la ayuda humanitaria y se les impide regresar a sus hogares, y un alarmante número de mujeres son sometidas a violencia sexual. Así lo ha manifestado Amnistía Internacional en un nuevo informe publicado hoy.

The Condemned: Women and Children Isolated, Trapped and Exploited in Iraq revela la discriminación generalizada a la que las fuerzas de seguridad, los miembros de las administraciones de los campos y las autoridades locales someten a las mujeres que viven en campos para personas internamente desplazadas, al considerar que estas mujeres están afiliadas al Estado Islámico.

Amnistía Internacional determinó que existía explotación sexual en los ocho campos que visitó su equipo de investigación.

Quizá la guerra contra el Estado Islámico en Irak haya terminado, pero el sufrimiento de la población iraquí dista de haberlo hecho. A las mujeres, niños y niñas con presuntos vínculos con el Estado Islámico se les está castigando por delitos que no han cometido”, ha manifestado Lynn Maalouf, directora de Investigación de Amnistía Internacional para Oriente Medio.

“Expulsadas de sus comunidades, estas familias no tienen ningún lugar a donde ir y nadie a quien acudir. Están atrapadas en campos y marginadas, y se les niega el alimento, el agua y otros productos básicos. Este humillante castigo colectivo amenaza con sentar los cimientos para futura violencia. No es manera de construir la paz justa y sostenible que la población iraquí desea y necesita tan desesperadamente.”

El informe expone con detalle el suplicio de miles de familias encabezadas por mujeres que han quedado abandonadas a su suerte en campos para personas internamente desplazadas después de que sus familiares varones hayan sido víctimas de homicidio, detención arbitraria o desaparición forzada cuando huían de áreas controladas por el Estado Islámico en Mosul y sus alrededores.

En muchos casos, el único “delito” de los hombres había sido escapar de un bastión del Estado Islámico, tener un nombre parecido a los contenidos en las cuestionables “listas de buscados” o trabajar con el Estado Islámico en funciones no relacionadas con el combate, como cocineros o chóferes.

Aislamiento y explotación sexual

La investigación muestra que a mujeres, niños y niñas de los campos para personas internamente desplazadas de todo Irak se les están negando el alimento y la atención médica simplemente por sus presuntos vínculos con el Estado Islámico.

A estas familias se les impide sistemáticamente obtener documentos de identidad y de otro tipo necesarios para trabajar y para circular libremente. Al menos en un campo, a las familias sospechosas de mantener vínculos con el Estado Islámico se les prohíbe salir de lo que se ha convertido de hecho en un centro de detención.

Desesperadas y aisladas, las mujeres corren un mayor riesgo de sufrir explotación sexual a manos de las fuerzas de seguridad, guardias armados y miembros de las milicias que trabajan en los campos y en sus cercanías. En los ocho campos que Amnistía Internacional visitó, a las mujeres se las coaccionaba y presionaba para que accedieran a mantener relaciones sexuales a cambio del dinero, la ayuda humanitaria y la protección de otros hombres que tan desesperadamente necesitaban.

Estas mujeres también corren peligro de ser violadas. Cuatro mujeres contaron a Amnistía Internacional que habían presenciado directamente alguna violación o habían oído en una tienda cercana los gritos de una mujer que estaba siendo violada por hombres armados, miembros de la administración del campo u otros residentes del campo.

“Dana”, de 20 años, contó a Amnistía Internacional que había sobrevivido a varios intentos de violación y que sufría presiones implacables para mantener relaciones sexuales con un miembro de las fuerzas de seguridad en su campo.

“Como me consideran igual que un combatiente del Estado Islámico, me violan y me devuelven. Quieren mostrar a todo el mundo lo que pueden hacerme: arrebatarme mi honor”, contó.

“No puede sentirme cómoda en mi tienda. Sólo quiero una puerta que cerrar con llave y paredes que me rodeen […] Todas las noches me digo: ‘Esta es la noche en la que voy a morir’.”

Muchas de las mujeres entrevistadas por Amnistía en los campos para personas internamente desplazadas expresaron temor por su seguridad.

“Los hombres armados que actúan en los campos someten a las mujeres a un trato deshumanizador y discriminatorio por su presunta afiliación al Estado Islámico. Las mismas personas que se supone que deben protegerlas se convierten en sus depredadores”, ha manifestado Lynn Maalouf.

“El gobierno iraquí debe demostrar que se toma en serio la erradicación de las violaciones de derechos humanos que sufren estas mujeres haciendo que todos los responsables rindan cuentas de sus actos e impidiendo que en los campos para personas internamente desplazadas entre ningún hombre armado.”

Ningún lugar adonde ir

En varias zonas, las autoridades locales y tribales han emitido órdenes de impedir el retorno de mujeres, niños y niñas con presuntos vínculos con el Estado Islámico, y de esa manera los dejan atrapados en los campos para personas internamente desplazadas.

Quienes han conseguido regresar a su hogar se han enfrentado a desalojos, desplazamiento forzado, saqueo, amenazas y abusos, incluidos abusos sexuales y acoso sexual. En algunos casos, a sus hogares los han marcado con la palabra “Daeshi” (término árabe para el Estado Islámico) y los han destruido o les han cortado la electricidad, el agua y otros servicios.

“Maha” describió a Amnistía Internacional la desesperación que sintió al sufrir esa discriminación.

“A veces me pregunto: ¿por qué no morí simplemente en un ataque aéreo? Intenté suicidarme, pero no lo logré. Me eché queroseno por encima pero, antes de prenderle fuego, pensé en mi hijo”, dijo.

“Siento que llega mi final. Este campo es una prisión. Estoy completamente sola —sin mi esposo, ni mi padre—; ya no queda nadie conmigo.”

Es probable que la situación de mujeres como “Maha” empeore aún más, ya que se prevé una fuerte disminución de la financiación internacional para la crisis humanitaria de Irak.

En vísperas de las elecciones parlamentarias que se celebrarán en el país en mayo, se está instando a las personas desplazadas a abandonar los campos, ya que el gobierno quiere cerrarlos y fusionarlos.

“Las autoridades iraquíes deben garantizar que las familias que están en los campos para personas internamente desplazadas que tengan presuntos vínculos con el Estado Islámico reciben acceso en condiciones de igualdad a ayuda humanitaria, atención médica y documentos civiles. Debe permitirse a estas familias regresar a sus hogares sin miedo a sufrir intimidación, detención o ataques”, ha manifestado Lynn Maalouf.

“Asimismo, las autoridades deben poner fin de inmediato a la práctica sistemática y generalizada de someter a desaparición forzada a los hombres y niños con presuntos vínculos con el Estado Islámico, una práctica que ha dejado a miles de esposas, madres, hijas e hijos en situaciones desesperadas.”

“Para poner fin al círculo envenenado de marginación y violencia entre comunidades que lleva décadas asolando Irak, el gobierno iraquí y la comunidad internacional deben comprometerse a defender y respetar los derechos de todas las personas de Irak, sin discriminación. Sin eso, no puede haber reconciliación nacional o paz duradera.”

Información complementaria

El informe se basó en entrevistas con 92 mujeres en ocho campos para personas internamente desplazadas en las gobernaciones de Ninewa y Salah al-Din. El equipo de investigación también entrevistó a 30 miembros del personal de ONG locales e internacionales, 11 miembros de las administraciones de los campos y nueve funcionarios y ex funcionarios de la ONU.