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Matrimonios infantiles. Causas en América latina

ACNUR / Roberto Carlos Sánchez
En América Latina, el 5% de las niñas se casa antes de cumplir los 15 años.

10 Julio 2019

Un nuevo estudio del Fondo de Población y la organización Plan internacional analiza las causas profundas que empujan a las niñas y jóvenes al matrimonio infantil y las llamadas uniones infantiles y forzadas en América Latina. Las normas de género establecidas desde sus propias familias, la doble moral sexual y el control de la sexualidad de las niñas, entre otras expresiones de desigualdad de género, las obliga a entrar en este tipo de relaciones.

América Latina es la única región del mundo donde no se han registrado descensos significativos en los últimos diez años en medidas contra el matrimonio infantil y las uniones tempranas. En toda la región en 2017, el 23% de las mujeres de 20 a 24 años ya había estado casada o en unión a los 18 años, y el 5% a los 15 años.

Un nuevo estudio del Fondo de Población y la ONG Plan internacional hecho en Bolivia, Brasil, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Perú, República Dominicana y Guatemala analiza cualitativamente algunas de las causas que impulsan a las niñas y jóvenes a las uniones y matrimonios tempranos, y asegura que las normativas y la desigualdad de género están al centro de la problemática.

1. Para escapar de la violencia

De acuerdo con el informe, muchas veces las niñas ingresan en uniones tempranas o se casan para escapar del abuso y la violencia en sus casas, pero a menudo terminan enfrentándose a la violencia, el abuso y el control de sus parejas, que muchas veces no les permiten trabajar, estudiar o salir solas. Un crimen que además puede llegar a considerarse aceptado socialmente y no es reportado a las autoridades.

“Los casos que se podrían calificar claramente de abuso físico o sexual de menores bajo la ley no se presentan judicialmente, como tampoco sucede con aquellos de violencia contra la infancia o la violencia de pareja. El sexo con niñas es consentido o tolerado por la comunidad. Los propios hombres declararon que usan la violencia y el control con sus esposas adolescentes, y que dominan en la toma de decisiones”, se lee en el documento.

2. Para huir de la pobreza

Las niñas también establecen uniones como una estrategia para escapar de la pobreza, pero pierden su autonomía económica en el proceso.

Varias encuestadas declararon haberse ofrecido voluntariamente para el matrimonio y las uniones infantiles con el fin de evitar que sus familias tengan una boca más que alimentar, sintiendo que así podrían ayudar mejor a sus madres.

Sin embargo, las niñas atrapadas en este tipo de relaciones generalmente no cuentan con autonomía en materia económica, ya sea por falta de escolaridad o por el rol de cuidado infantil que cumplen.

OPS
Una joven indígena embarazada busca ayuda en el albergue maternal del hospital de San Lorenzo, Datem del Marañón, Perú

3. Por la doble moral sexual

De acuerdo con el estudio, las normas de género definen lo que las niñas pueden y no pueden hacer, antes y dentro de las uniones.

Desde la primera infancia se les inculca normas de género no equitativas. Los niños son más valorados y se les da más libertades, mientras que las niñas deben equilibrar las tareas domésticas con la escolarización.

Los padres que temen que sus hijas puedan ser sexualmente activas responden limitándoles la movilidad y sus interacciones con niños y hombres, en lugar de brindar educación sexual.

Una doble moral sexual y el control de la sexualidad de las niñas las obliga a entrar en uniones tempranas.

“Los padres que temen que sus hijas puedan ser sexualmente activas responden limitándoles la movilidad y sus interacciones con niños y hombres, en lugar de brindar educación sexual o alentar la toma de decisiones de ellas. Las niñas idealizan el amor romántico, pero carecen de autonomía para decidir cuándo y bajo qué circunstancias mantener relaciones sexuales, y dialogar sobre sexo se considera algo vergonzoso. Los padres que descubren que sus hijas tienen relaciones sexuales presionan a los compañeros masculinos para que se casen con sus hijas, y así salvar el honor de la familia”, describe el informe.

En general las uniones tempranas se convierten en un reflejo de opiniones adultas sobre la sexualidad de los adolescentes y sobre cómo esta se debe gestionar y sancionar. El hecho de no educar a los jóvenes sobre el sexo y la sexualidad y no proteger a las niñas del sexo coaccionado y del embarazo no deseado, refleja valores patriarcales y discriminatorios

4. Por las normas masculinas dominantes

El hecho de que las normas masculinas dominantes empujen a los hombres a unirse a las jóvenes refuerza las ventajas de poder que estos tienen en el matrimonio infantil.

Según el Fondo de Población, las niñas afrontan roles injustos de género en la unión, a veces carecen de derechos y libertades básicas, como vestirse con ropa específica o salir de sus propias casas sin permiso.

Además, existen grandes disparidades entre los hombres y las adolescentes que exacerban las desigualdades de género.

“Los hombres también se sienten validados –especialmente por otros hombres– en el matrimonio con niñas. Muchas niñas y sus parejas en los ocho países de estudio ven que los ‘verdaderos hombres’ son los que tienen dinero, pueden ayudarlas económicamente y tienen medios de transporte”, dicen los expertos.

UNICEF/Giuseppe Imperato
Los países donde las mujeres tienen derecho a interrumpir un embarazo no deseado y a todos los métodos anticonceptivos tienen las tasas más bajas de aborto.

5. Por sus propios padres

El informe recalca que los padres y las madres a menudo consienten el matrimonio o las uniones tempranas de sus hijas.

“La toma de decisiones por parte de padres y madres es indiscutible, ya que el embarazo en la adolescencia y el matrimonio y unión temprano y forzado se considera un asunto familiar privado”, se lee en el reporte, que asegura que, en algunos contextos, las uniones son hasta organizadas por el padre de la niña y las autoridades de la comunidad”, describe.
A  pesar de esto, entre los encuestados si hay madres y padres que luchan arduamente por evitar que sus hijas queden atrapadas en este tipo de relación.

6. Por la falta de educación

A menudo las normas de género estipulan que la escuela es más importante para los niños que para las niñas, ya que éstas tienen “menos probabilidades de realizar un trabajo futuro que les exija una educación”.

Además, las tareas domésticas de las niñas compiten con su escolarización, aunque en el caso de las zonas rurales, tanto las niñas como los niños abandonan la escuela por el trabajo agrícola.

Otro factor es que a pesar de que hay leyes que garantizan el derecho de las niñas embarazadas a asistir a la escuela, muchas veces son expulsadas o retiradas al ser consideradas un “ejemplo vergonzoso” para otras jóvenes.

Asimismo, el acceso a la información y a servicios de salud sexual y reproductiva en los países del estudio es extremadamente limitado. A pesar de que el embarazo adolescente es cada vez más reconocido como un problema que requiere una acción estatal, las medidas puestas en marcha en materia de educación sexual no han sido suficientes para mejorar las opciones de vida de las niñas.

“El acceso de las niñas a la anticoncepción es extremadamente limitado. Los protocolos son inconsistentes y no hay suficientes proveedores de atención médica capacitados, particularmente para adolescentes muy jóvenes. Los niños y los hombres están también desatendidos en lo que respecta a la divulgación sobre salud sexual y reproductiva, y no consideran que la prevención del embarazo o la crianza sean su responsabilidad. Una vez que quedan embarazadas, las niñas casi no tienen acceso a servicios médicos ni a un aborto seguro en los lugares donde es legal”, asegura la investigación.

Además, la educación sexual es pobre, algo refleja normas culturales y temores sobre la sexualidad. Incluso cuando los Ministerios de Educación exigen que se dicte este tipo de educación en las escuelas, los presupuestos para entrenar a los maestros no se asignan, o los mismos docentes son reacios a enseñarla creyendo erróneamente que esto estimulará la actividad sexual.

Muchos padres y madres se oponen a la educación sexual por la misma razón, a pesar de las decenas de miles jóvenes y niñas que dan a luz en todos los países del estudio.

Banco Mundial/Charlotte Kesl
Hay contenidos de la educación y la pedagogía que hacen que muchas chicas no se sientan en confianza para hacer estudios de ciencias y matemáticas.

7. Por leyes débiles

Cambios legislativos recientes han elevado la edad mínima para el matrimonio a los 18 años o más, conforme a los acuerdos internacionales de los cuales hacen parte la mayoría de los países de la región.

Sin embargo, las leyes a menudo establecen excepciones en las que padres, madres, tutores, jueces o juezas pueden permitir el matrimonio antes de los 18 años, y su implementación y cumplimiento siguen siendo débiles y permiten estrategias para evitarlas.

Las uniones informales permanecen a menudo fuera del ámbito administrativo de las agencias gubernamentales, creando grandes vacíos para evitar tanto las sanciones oficiales como los servicios de apoyo.

“Las uniones informales permanecen a menudo fuera del ámbito administrativo de las agencias gubernamentales, creando grandes vacíos para evitar tanto las sanciones oficiales como los servicios de apoyo”, dice el estudio.

Los investigadores encontraron que en general los profesionales jurídicos no están relacionados con el tema y las autoridades políticas o líderes de la comunidad lo ven como un asunto “privado”. Además, poco se hace para prevenir el matrimonio infantil, sólo hay sanciones para aquellos que ya están en las uniones.

“Los gobiernos no están actuando con suficientemente determinación para prevenir o responder al abuso sexual infantil, la violación y otras formas de violencia de género (…)En muchos entornos, los/as menores no pueden por sí mismos/as buscar protección del gobierno y las leyes. Y en la mayoría de los entornos, no hay coordinación entre los servicios de salud y el sistema judicial en casos de violación”, asegura el informe.

Según el Fondo de Población  y el Plan Internacional, ninguno de los países en el estudio documentó sistemas efectivos de protección social o de seguridad para niñas, incluyendo mecanismos para ayudarlas a acceder al apoyo para los hijos nacidos de sus parejas.

Recomendaciones

El estudio propone varias recomendaciones a los países para combatir este flagelo entre las que se encuentran:

  • Trabajar para cambiar las normas comunitarias sobre el potencial y los roles de las niñas en la vida
  • Fortalecer las voces de las niñas como agentes de cambio para que ellas hablen por sí mismas y por los demás y expresen su opinión en contra del matrimonio infantil
  • Involucrar a los medios de comunicación para abordar, contrarrestar y transformar las normas que dan forma a los roles de género tradicionales y limitan las oportunidades de las niñas
  • Trabajar con líderes comunitarios para reducir la tolerancia social a estas uniones
  • Permitir y alentar a las niñas a completar la escuela secundaria, y fortalecer los sistemas educativos que lo hacen posible
  • Incluir medidas que aborden la pobreza e incentivos económicos
  •  Fortalecer las oportunidades de autonomía económica de las niñas, fomentar la solidaridad intergeneracional y fortalecer a las familias, brindándoles a padres y madres las habilidades y la información para implicarse y proteger a sus hijos
  •  Ampliar el acceso equitativo a servicios de salud sexual y reproductiva de calidad, asequibles, sensibles al género, y adaptados a las necesidades de adolescentes y jóvenes
  • Desarrollar y hacer cumplir un sólido marco legal en contra del matrimonio infantil que armonice las leyes pertinentes

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Matrimonio infantil también en América Latina. Qué hacer.

El matrimonio infantil no sólo afecta a las niñas

UNICEF/Kiran Panday
Adolescentes en Nepal realizan una dramatización del matrimonio infantil.

6 Junio 2019

El matrimonio infantil no solo se roba la infancia de niñas alrededor del mundo, pero también la de niños, ya que les obliga a asumir responsabilidades de adultos para las cuales no están listos. Nicaragua es el país de América Latina con la mayor prevalencia de este fenómeno.

Aproximadamente 115 millones de niños y hombres en todo el mundo se casaron siendo niños, reveló el Fondo de la ONU para la Infancia este viernes en su primer análisis en profundidad sobre el matrimonio infantil masculino.

De esa cifra, 1 de cada 5, o 23 millones, se casaron antes de cumplir los 15 años, asegura UNICEF.

“El matrimonio se roba la infancia. Los niños se ven obligados a asumir responsabilidades de adultos para las cuales pueden no estar listos. El matrimonio prematuro trae la paternidad temprana y, con ello, aumenta la presión para mantener a una familia, reduciendo las oportunidades educativas y laborales “, aseguró en un comunicado la directora de UNICEF, Henrietta Fore.

“El matrimonio se roba la infancia. Los niños se ven obligados a asumir responsabilidades de adultos para las cuales pueden no estar listos”.

El estudio utilizó datos de 82 países y revela que el matrimonio infantil entre los niños sigue existiendo en África subsahariana, América Latina y el Caribe, Asia meridional, Asia oriental y el Pacífico.

La República Centroafricana es el país con mayor prevalencia (28%), seguida de Nicaragua (19%) y Madagascar (13%).

Las nuevas estimaciones elevan el número de matrimonios infantiles de ambos sexos a 765 millones. Las niñas permanecen desproporcionadamente afectadas, con 1 de cada 5 mujeres jóvenes de 20 a 24 años de edad que se casaron antes de cumplir 18 años, en comparación con 1 de cada 30 hombres jóvenes.

De los niños se sabe menos

Si bien la prevalencia, las causas y el impacto del matrimonio infantil entre las niñas se han estudiado ampliamente, existe poca investigación sobre el matrimonio infantil entre los niños. Sin embargo, los niños con mayor riesgo de ser obligados a casarse provienen de los hogares más pobres, viven en áreas rurales y tienen poca o ninguna educación.

“Al conmemorar el 30 aniversario de la adopción de la Convención sobre los Derechos del Niño, debemos recordar que casarse con niños y niñas va en contra de los derechos consagrados en la Convención. A través de una mayor investigación, inversión y empoderamiento, podemos poner fin a esta violación”, concluyó Fore.

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Romper el silencio, la clave para acabar con el matrimonio infantil en América Latina

Si no se logra detener la tendencia actual, al menos 20 millones de niñas en la región se habrán casado para el año 2030. La ONU ha puesto en marcha un plan con cuatro frentes para detener un problema que frena el desarrollo personal de las niñas, principalmente las de estratos más pobres, las que viven en el campo o las que son indígenas.

Durante la última década se impidieron veinticinco millones de matrimonios infantiles

UNICEF recuerda que esta práctica impide desarrollar el potencial de las niñas e hizo un llamado mundial a redoblar los esfuerzos para evitarla y que millones de niñas pierdan su infancia.


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Mensaje del Papa a la asamblea plenaria del CELAM

CELAM. Asamblea GeneralCELAM. Asamblea General  (AFP or licensors)

Papa a Obispos CELAM: les anima responder a los retos del continente

Esta semana ha comenzado la XXXVII Asamblea General Ordinaria del CELAM en Tegucigalpa, Honduras, que ha reunido a representantes de 22 conferencias episcopales del continente

Ciudad del Vaticano

La sesión inaugural fue dirigida por el presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano CELAM, Cardenal Rubén Salazar Gómez, que inició su intervención con una oración en la imploró la presencia del Espíritu Santo para discernir con claridad frente a las actividades y propuestas que harán parte de la agenda de la Asamblea.

El mensaje del Papa

Posteriormente compartió con los asistentes, el saludo del Santo Padre enviado a través del Secretario de Estado Vaticano Cardenal Pietro Parolín. En la misiva el Santo Padre invitó a los miembros de la Asamblea a poner la mirada en Dios y en los pueblos de América Latina y el Caribe; con miras a la elección de una nueva presidencia del CELAM que, como organismo de comunión eclesial, debe colaborar con los pastores para que animen y sostengan con un espíritu renovado, su misión dando respuesta a los retos del continente; por lo que asegura sus oraciones por las sesiones de la Asamblea y confía su desarrollo a la protección maternal de la Virgen María.

Compartir la realidad define retos para la Iglesia: Nuncio Apostólico

Por su parte el hasta ahora Nuncio Apostólico de su santidad en Honduras, Monseñor Novatus Rugambwa afirmó que ante los desafíos de la realidad, la acción de la Iglesia debe ser visible, tangible y eficaz en la vida pública, por lo que alentó a la asamblea a efectuar un análisis de la realidad de América Latina y a compartir las realidades nacionales y regionales; porque esto permite asumir desafíos y revelar muchos elementos que dan cuenta de la presencia de Dios en las Iglesias locales lo que recuerda a la Iglesia la necesidad de actuar en conjunto. “Que nunca falte la valentía, los métodos y medios para guiar proféticamente el pueblo de Dios en la dirección indicada que no es otra sino la del encuentro con Jesucristo lo que se convierte en la principal tarea de la Iglesia”. Indicó.

Las palabras de los anfitriones

A su turno el Presidente de la Conferencia Episcopal de Honduras Monseñor Ángel Garachana Pérez, invitó a los miembros de la Asamblea a sentirse en familia, porque para la Iglesia hondureña es un regalo contar con la presencia del CELAM y confía en que este encuentro ayudará a ampliar los horizontes eclesiales para dinamizar el proceso de conversión espiritual, pastoral e institucional que actualmente vive la Iglesia de América Latina y el Caribe.

Y el Arzobispo de Tegucigalpa, Cardenal Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga, recordó que ante los ataques concretos a la figura del San Padre, el CELAM, tiene una deuda de amor y gratitud y al respecto debe ofrecer una palabra para aquellos que no tienen amor porque no tienen fe, ilusión y esperanza. Así mismo invitó a la Asamblea a sentir y disfrutar la hospitalidad de Honduras y Tegucigalpa, cuyos nombres explicó con un breve relato de carácter histórico.

Finalmente, el Secretario General Adjunto del CELAM, Monseñor Francisco Niño Súa, leyó ante los miembros de la Asamblea los estatutos que se emplearán en las diferentes sesiones de la Asamblea.

Conferencia de prensa

Mons. Carlos María Colazzi, primer vicepresidente del CELAM preguntado sobre qué hace la Iglesia para luchar contra la corrupción, respondió: “la persona humana corrompe el proyecto de Dios y se corrompe a sí misma. El esclarecimiento de la verdad nos hace libres. Con el pecado perdemos el esplendor de la verdad que hay en cada persona”.

Mons. Juan Espinoza Jiménez, Secretario General del CELAM, de México fue cuestionado sobre el tema de las migraciones. El Obispo afirmó que el tema de las migraciones es una realidad que está ocurriendo en toda América Latina. Por ejemplo: Centro América migra hacia Estados Unidos. Venezuela hacia Brasil, Argentina, Ecuador. Haití hacia Chile. La Iglesia Católica junto con otras instituciones trabajan en red para ayudar a los miles de personas que migran buscando un mejor futuro o huyendo de la violencia y amenazas en sus países de origen. Añadió: “es un problema grande y detrás de él hay muchos intereses egoístas que añaden sufrimiento a las personas”.


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Los católicos necesitamos las catedrales. Comentario

This 1911, file photo shows the Notre Dame Cathedral, on the island called Ile de la Cite in Paris. Art experts around the world reacted with horror to news of the fire that ravaged cathedral on Monday, April 15, 2019. (AP Photo/File)

This article was originally published on Nov. 22, 1997.

Many readers of America will have lasting memories of some cathedrals in the United States or abroad. Some may be among the thousands of pilgrims visiting Canterbury this year. It is just 1,400 years since St. Augustine arrived in Kent and became the first Archbishop of Canterbury.

A number of the deepest experiences of my life have been connected with cathedrals, their bishops and services celebrated in cathedrals. To start my life as a Christian, I was baptized in Melbourne’s St. Patrick’s Cathedral. Years later as a college student I came across town to this vast, neo-Gothic building and attended the Tenebrae service one Holy Week evening. I felt deeply moved by the darkness at the end of the office and the strange sound that went up as we knocked our books on the benches. All the candles had been extinguished, the cathedral lights switched off, and we made that thudding sound with our books to symbolize our sharing in the suffering and death of Jesus.

Twelve years later I returned to St. Patrick’s for a Requiem Mass. As I had not yet been ordained a priest, I could only attend the funeral for my dead father. The walk down the aisle behind the coffin with my mother on my arm, as the great bell tolled, is the longest walk I have ever taken in my life.

Memory of Music

The brightness of memory brings back many other experiences in cathedrals, such as a Mozart Mass sung in the Salzburg Cathedral for the Feast of the Assumption in the warm summer of 1964. A huge crowd packed what is one of the larger churches of Europe. Many were there because they were attending the Salzburg Festival. Before the Mass started, the Archbishop of Salzburg said: “A good number of you have come to hear Mozart, and you are most welcome. All I ask is that you respect all those who are here also because they want to attend Mass and pray.” The Archbishop set the right tone and helped to make that feast day a time of deep devotion and joy.

In the 1970s I began spending summer vacations doing pastoral work and some writing in the city of Nuremberg in southern Germany. From there I would take the train to nearby Bamberg, whose marvelous cathedral is crammed with sculptured treasures. Right in front of the main altar is the tomb of a German king who as Henry II was Holy Roman Emperor from 1002 to 1024. A moving masterpiece, this tomb of St. Henry and his wife, St. Cunigund, was created by Tilman Riemenschneider (d. 1531). The artist sided with the peasants in the revolt of 1524-26 and suffered terrible personal consequences from their defeat: His hands were broken and he could never work again. Whenever I visit that cathedral, I climb the hill beyond to the ancient Benedictine monastery of St. Michael. A pint of the monks’ unique, smoked beer creates the right atmosphere for pondering the whole wonderful and painful span of German history, including its philosophy. Within sight of the Bamberg cathedral, the philosopher Georg Hegel finished writing The Phenomenology of Spirit; he went on to exert enormous influence through his dialectical, evolutionary idealism.

Cathedrals can be places of darkness as well as light, places where people are killed as well as born into new life through baptism.

Cathedrals can be places of darkness as well as light, places where people are killed as well as born into new life through baptism. At the end of T. S. Eliot’s play “Murder in the Cathedral,”’ Thomas à Becket cries out when his murderers have arrived:

Unbar the doors! throw open the doors!
I will not have the house of prayer, the church of
Christ,
The sanctuary, turned into afortress..
.
The church shall be open, even to our enemies. Open the door!

At the end of “Murder in the Cathedral” we hear the final chorus of the women of Canterbury:

For wherever a saint has dwelt, wherever a martyr has given his blood for the blood of Christ,
There is holy ground, and the sanctity will not depart from it
Though armies trample over it, though sightseers come with guide-books looking over it.

Modern Martyrs

Unlike St. Thomas of Canterbury, some recently martyred bishops have been killed away from their cathedrals. In March 1996 Bishop Pierre Claverie wrote in the bulletin for the Diocese of Oran: “There is no life without love. There is no love without letting go every possession and giving oneself.” Five months later he came home to Oran from a memorial service for seven Trappist monks murdered elsewhere in Algeria. He and his driver Mohammed were suddenly killed when a bomb exploded next to his house.

The following month, on Sept. 9, 1996, Archbishop Joachim Ruhuna was ambushed along a road in Burundi and killed together with two nuns who were travelling with him. Their “crime” was that of staying on in the country and working to reconcile people who hate each other even to the point of genocide.

Less than two months later, during the night of Oct. 29-30, in eastern Zaire the 70-year-old Archbishop of Bukavu was murdered near his cathedral.

As a good shepherd, Archbishop Christophe Munzihirwa Mvene Ngabo had stayed with his flock, working for the refugees and pleading for reconciliation between the warring parties.

Cathedrals focus the faith of the local community, especially when people gather with their priests and other ministers around the bishop who celebrates the Eucharist.

Archbishop Munzihirwa, an ethnic Tutsi, had frequently sent reports to the Italian newspaper Avvenire describing the situation in his archdiocese since the 1994 arrival of hundreds of thousands of Rwandan and Burundian refugees. From 1959 to 1962, he said in his last message, Rwanda and Burundi “sent us Tutsi refugees and we welcomed them. In 1994 they sent us more, along with a great mass of Hutu, and we accepted them as well.” But now the two countries “are sending soldiers to Zaire, not only to exterminate their Hutu compatriots, but also to massacre those of us who welcomed them.” In a 1996 letter to the Catholic aid agency CAFOD, the Archbishop wrote: “Even the clergy—whose compassion is withheld from no one—are savagely accused of collaboration.”

Early this year, on Feb. 4, 1997, Bishop Benjamin de Jesús was gunned down outside his cathedral on the island of Jolo in the Philippines. He had worked tirelessly to encourage support for the peace agreement between the state and the Muslims. Back in 1980, Archbishop Oscar Romero was killed when saying Mass, but not in his cathedral. He was celebrating the liturgy in the chapel of San Salvador’s Hospital of Divine Providence. Like St. Thomas of Canterbury these five bishops suffered martyrdom; but, unlike him, not one of them died inside his cathedral.

From Every Shire’s End

In 1170 three knights struck down Thomas à Becket. not at home or on a roadside or in a hospital, but in the most sacred building of his city. In doing so they made Canterbury Cathedral a center of pilgrimage forever. After the east end of the building came to house the shrine of St. Thomas and his body was transferred there from the crypt in 1220, pilgrims poured into Canterbury. No other English saint has ever been so popular. As Geoffrey Chaucer recorded in The Canterbury Tales, “From every shire’s end/ Of England to Canterbury they wend/ The holy blissful martyr for to seek.”

Pope John II came to Canterbury in 1982; Cardinal Carlos Martini of Milan spent a Sunday there three years ago and preached in the cathedral. Pilgrims coming for this year’s celebration will be vividly reminded of Becket through an exhibition that opened inside Canterbury Cathedral last April. The exhibition features St. Thomas’s mitre, one of his shirts and fragments of his physical remains. This is the first time since the Reformation that relics of the saint have been shown in Canterbury Cathedral.

Chaucer found the point of arrival for his pilgrims, and T. S. Eliot an extraordinarily dramatic theme in Canterbury. They were not alone among writers in being lured to cathedrals. Paul Claudel in Paris praised the moment during the singing of the Divine Office in the Cathedral of Notre Dame when his heart was touched and he believed. It was Christmas Day 1886, and in the crowded congregation he was standing near the second pillar, at the entrance to the choir, on the right, and at the side of the sacristy. It was a moment of light and conversion that Claudel located very precisely and remembered forever.

For better or worse, the history of Notre Dame has been the history of France and French literature. In 1793 at the height of the French Revolution, a popular dancer from the opera was enthroned there as the Goddess of Reason. In a scene of 1804 from Notre Dame immortalized by the greatest painter of the radical neoclassical school, Jacques Louis David (1748-1825), Napoleon, who has just crowned himself, places the empress’s diadem upon Josephine’s head, while Pope Pius VII looks on. In this painting David illustrated the apogee of Napoleon’s self-made rise to the imperial purple.

For better or worse, the history of Notre Dame has been the history of France and French literature.

With his novel Notre-Dame de Paris, Victor Hugo (1802- 85) launched a campaign that culminated in the restoration of the cathedral. The Hunchback of Notre Dame has deserved its enduring success and all the efforts of Lon Chaney, Charles Laughton and Anthony Hopkins to hunker down in the bellringer’s archetypal stoop. Hugo changed for all time the image of a deaf-mute hunchback: no longer some kind of resident, gargoyle-like demon. Quasimodo became the soul of the cathedral.

To the southwest of Paris, Chartres Cathedral is less than 60 miles distant. It has always inspired superlatives. A descendant of two American presidents, Henry Adams (1838-1918), wrote in Mont-Saint-Michel and Chartres: “If you want to know what churches were made for, come down here on some great festival of the Virgin and give yourself up to it; but come alone! That kind of knowledge cannot be taught and seldom be shared.” Charles Péguy (1873-1914), who died at the front in the opening weeks of World War I, through his poetry helped to make Chartres Cathedral the goal of modern pilgrims.

Spire of Truth

English writers have sometimes chosen cathedrals for their themes and even as their protagonists. One thinks of Anthony Trollope (1815-82) in Barthester Towers, and The Spire by William Golding (1911-95). Golding’s choice of theme was no accident; for years he taught classics at a school in the cathedral close at Salisbury.

During the time that Susan Howatch was developing her six Starbridge novels about the Church of England in the 20th century (from Glittering Images, which was set in 1937, to Absolute Truths, which takes the reader to 1968), she lived in an apartment overlooking Salisbury Cathedral. In these novels Howatch wrote of Starbridge Cathedral and its diocese. Combining theology with psychology, she drew on the writings of several bishops of the Church of England, including John Robinson, the author of Honest to God (1963). Through the use of this and other books, Howatch blended Salisbury Cathedral into her Starbridge series.

Cathedrals express our solidarity with the universal church: with those who worship in the cathedrals of Ireland and Italy, of England and Gennany, of France and the Philippines.

Talking of Salisbury Cathedral could remind us of two English painters who were attracted to the highest spire of any church in England. It is not simply that the spire rises up 404 feet; the setting of that cathedral in a flat countryside displays it for many miles around, J. M. W. Turner (1775-1851) drew and painted Salisbury Cathedral; and his contemporary, John Constable (1776-1837), made it the subject of a number of his finest works. Constable’s paintings of the water meadows beside the river Avon, showing the graceful spire rising above them, image forth England at its most tranquil.

Painters have immortalized cathedrals everywhere, not least Claude Monet (1840-1926). He caught and interpreted the transfiguring effects of light as it played on the hazy façade of the Rouen Cathedral in the early morning, at mid-day and toward sunset. Henri Matisse (1869-1954) and other painters have not neglected Notre Dame in Paris; sometimes their studios allowed them to enjoy a constant vision of the cathedral.

St. Mark’s Basilica, the Cathedral of Venice, has gathered in painters galore. Turner made it the background of his “Juliet and her Nurse,” while the works of Antonio Canaletto (1697-1768), with their handling of perspective and control of color, have shaped the way we now see St. Mark’s and Venice itself.

I have been praising cathedrals, sampling those who have celebrated them and recalling those bishops whose heroic leadership of their dioceses brought them to a violent death. Cathedral, as most readers will know, comes from a Latin word that has been taken over from a Greek word with the same meaning, cathedra, or “chair.” Here it refers to the chair on which the bishop sits and from which he exercises his role as teacher, pastor and chief celebrant of liturgical services for the whole diocese. The bishop’s chair is the object in a cathedral that symbolizes the handing on to the diocese of the faith in Jesus Christ that comes to us from the Blessed Virgin Mary, the Twelve Apostles, St. Mary Magdalene. St. Paul and the other first Christians.

For hundreds of years cathedrals have fostered a horizontal commitment to all our brothers and sisters and a vertical commitment to the loving God.

The Second Vatican Council has left us a lovely paragraph about cathedrals being the central churches of their dioceses. Cathedrals focus the faith of the local community, especially when people gather with their priests and other ministers around the bishop who celebrates the Eucharist. In bringing us the presence of the crucified and risen Jesus, the Eucharist does something suggested by the shape of numerous cathedrals. Many, if not most, cathedrals take the shape of the cross on which Jesus died for us. The long, central nave evokes the upright stake of the cross, while the two transepts recall the cross-beams to which Jesus’ arms were fastened.

Silent Energy

Besides focusing the faith of the local community, cathedrals also express our solidarity with the universal church: with those who worship in the cathedrals of Ireland and Italy, of England and Gennany, of France and the Philippines. Cathedrals obviously belong to particular cities and localities, but they also manifest our unity with Catholics and Christians everywhere. It is a providential fact that cathedra or chair is a Latin word that was borrowed from the Greek. In its own way those Latin and Greek words express what Christians and their cathedrals should always work for: a living union between all believers, both in the Latin church of the West and the Greek church of the East.

Cathedrals display an unending variety in their balance between the horizontal and the vertical. Both architecturally and spiritually we need these horizontals and verticals. From cathedrals people draw their energy to change the world around them. But the same cathedrals also exist for a vertical purpose: to let the silent, holy moment of the divine presence in Jesus Christ come down to us and come home to us. For hundreds of years cathedrals around the world have worked to foster a horizontal commitment to all our brothers and sisters and a vertical commitment to the loving God revealed in Jesus Christ. May our great cathedrals continue to do that into the next millennium and for all the centuries to come.


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Los abusos de menores y la iglesia en América Latina. Card. Salazar

Misa en la conclusión del Encuentro sobre Protección de Menores en el Vaticano. Sala RegiaMisa en la conclusión del Encuentro sobre Protección de Menores en el Vaticano. Sala Regia 

Protección Menores: no más excusas, actuar evangélicamente

«Porque la medida con que ustedes midan también se usará para ustedes». Lc. 6,38

Griselda Mutual – Ciudad del Vaticano

El dolor de las víctimas de los abusos está ahí: se puede tocar, se puede palpar, se puede sentir. También están ahí las heridas causadas por el pecado, y la indignación del Pueblo de Dios en tantos lugares del mundo, también en nuestra América Latina.

Un dolor y una indignación que los obispos del mundo se han visto convocados por el Papa Francisco a afrontar y a sanar, a través de un camino de escucha, de toma de responsabilidad, de rendición de cuentas y de transparencia. Y esto porque este dolor y esta indignación ya no admiten ninguna excusa: se necesitan medidas concretas. Medidas concretas que sean una respuesta a todo el Pueblo de Dios, que está llamado también a colaborar para que estos hechos aberrantes no sucedan nunca más. Y si bien cierto, que tanto el Papa Francisco como el clero son conscientes que el pecado existirá siempre, también son conscientes de que es necesario un cambio radical.

En estos días de trabajo son muchas las reflexiones que marcaron el camino, a partir también de los puntos sobre los cuales el mismo pontífice llamó a reflexionar. Entre los obispos, palabras fuertes resonaron: “romper los muros del silencio”, “no más víctimas de abusos”, “no tiene que importar el dinero, lo importante es recuperar a la persona”, hay que “quitar las máscaras”, “el clericalismo nos llevó a creernos por encima de la ley”, hay que “erradicar la cultura del abuso”, es necesario “compartir los recursos”, necesitamos “hombres y mujeres preparados que trabajen con los obispos”, “hay que involucrar a todo el Pueblo de Dios”, es necesaria una “cultura del cuidado”, entre muchas, muchas otras. Pero hay un concepto que ha quedado claro a todos, y es que “la prioridad son las víctimas”.

En relación a los casos registrados en América Latina de abusos o encubrimiento por parte del clero, escándalos que han dañado la confianza en la Iglesia de muchos fieles, precisamente el rol moral que distingue la Iglesia como Institución, y al cual el clero está llamado a honrar y a actuar con coherencia, en la conclusión del encuentro sobre Protección de Menores, pedimos al Cardenal Rubén Salazar Gómez, Arzobispo de Bogotá y Presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM)

Escuche la entrevista al Cardenal Salazar Gómez

Eminencia, casos de América Latina: escándalo en Chile, Perú, Argentina, Costa Rica… muchos escándalos. Según usted ¿se puede recuperar la confianza en la Iglesia en el continente y darle un nuevo impulso tras estos sucesos?

Pienso que precisamente esta reunión que a nivel de toda la iglesia es una muestra clara del deseo de la Iglesia Católica de una absoluta transparencia y de un compromiso muy claro de la protección de menores.

El que se hayan presentado diferentes escándalos en algunas naciones – creo que en todas partes de alguna manera-  no significa que la Iglesia sencillamente haya perdido su capacidad de evangelización.

Son casos concretos que la Iglesia está tratando de enfrentar con toda transparencia, con toda claridad.

Precisamente esa transparencia y esa claridad son la garantía para que en el futuro no se vuelvan a presentar estos casos. Por lo tanto los niños y los adolescentes dentro de la iglesia se sientan seguros.

En todas las diócesis de los diferentes países, animados por las conferencias episcopales, se está haciendo un esfuerzo muy grande de avanzar en protocolos concretos, de conducta, en el respeto de los menores.

En todas las diócesis se está abriendo poco a poco lo que se llama las Oficinas para el Buen Trato del Menor. En todas partes se están  haciendo protocolos para atender inmediatamente los casos de denuncia. Todo esto indudablemente nos da nosotros una cierta confianza de que en el futuro vamos a ser más capaces de enfrentar estos asuntos, y que, por lo tanto cada vez menos se van a presentar , porque va a crecer la conciencia dentro de la iglesia de que el niño es sagrado, de que hay que respetarlo, de que hay que cuidarlo y que la iglesia tiene que ser un lugar seguro para todos y cada uno, especialmente para los niños. Por eso yo soy optimista respecto al futuro.


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América Latina: aumenta la pobreza extrema y disminuye la desigualdad

América Latina: Crece la pobreza extrema, pero disminuye la desigualdad

© UNICEF/UNI40798/DeCesare
Una niña de 5 años frente al pequeño supermercado de sus padres en el empobrecido barrio de Altos de Cazucá , en el municipio de Soacha, en las afueras de Bogotá, Colombia.

15 Enero 2019

Para paliar la situación es necesario poner en marcha más políticas de protección social y redistribución de los ingresos y adoptar medidas encaminadas a mejorar el mercado laboral. Chile, El Salvador y la República Dominicana lograron una mayor reducción de pobreza gracias al aumento de los salarios en los hogares con menos recursos.

El número de personas viviendo en pobreza extrema en la región aumentó el año 2017 a niveles registrados una década atrás, según se desprende de un nuevo estudio sobre el panorama social regional. De igual modo, los niveles de pobreza continúan estables y la inequidad disminuyó desde el año 2000.

Un nuevo informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) indica que durante el año 2017 el 30,2% de la población, alrededor de184 millones, vivía en condiciones de pobreza, en tanto que un 10,2%, unos62 millones, se encontraba en condiciones de pobreza extrema, el porcentaje más alto desde el año 2008.

Las proyecciones para el 2018 apuntan a un ligero retroceso en los niveles de pobreza, ya que disminuiría en unos dos millones de personas, pero al mismo  habría que añadir un millón de individuos a quienes viven en situación de pobreza extrema.

Ante estos desafíos, la secretaria ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena, pidió fomentar “políticas públicas complementarias de protección social e inclusión laboral, y redistributivas en materia de ingresos”.

Menos desigualdad desde el año 2000

Durante el quinquenio 2012-2017, Chile, El Salvador y la República Dominicana lograron una mayor reducción de pobreza gracias al incremento de los salarios en los hogares con menos recursos, mientras que en Costa Rica, Panamá y Uruguay se produjo el mismo fenómeno por las pensiones y transferencias recibidas.

El informe también destaca que desde el inicio del siglo XXI disminuyó notablemente la desigualdad de los ingresos en la región.

Uno de los factores que tenido un importante papel en la reducción de la desigualdad fue que un gran porcentaje, un 51,4% en 2016, del presupuesto público de los gobiernos centrales se destinó a gasto social, dedicándole una media del 11,2% del PIB en 17 países durante 2016, el promedio más alto desde el año 2000.

Mujeres y jóvenes con salarios demasiado bajos

Sin embargo, una media de aproximadamente el 40% de la población ocupada percibe ingresos inferiores al salario mínimo de su país. Esas cifras se incrementan notablemente cuando hablamos de mujeres (48,7%) y de jóvenes con edades entre los 15 y los 24 años (55,9%).

La situación en el segmento de población joven femenina es especialmente delicada ya que el porcentaje se dispara al 60,3% y, por ello, la CEPAL insta a “implementar políticas universales sensibles a las diferencias para cerrar las brechas de accesoque afectan a los distintos grupos de la población, así como reconocer el escenario de nuevos y antiguos riesgos que inciden en la sociedad en su conjunto, indica la Comisión”.

El trabajo doméstico no remunerado

Asimismo, la participación de las mujeres en el mercado laboral durante el año 2017 continuó muy por debajo de la de los hombres, un 50,2% frente a un 74,4%. Además, más de la mitad trabajan en sectores de baja productividad y el 80% no cotizan en un sistema de pensiones.

El estudio de la CEPAL también destaca que el desempleo femenino fue casi tres puntos más alto que el masculino y que las mujeres realizan el 77% del trabajo no remunerado en el hogar.

“Sin políticas públicas adecuadas que aborden materias claves como la formación y el empleo de las mujeres en áreas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, que contribuyan a evitar la precarización de los empleos y que promuevan la corresponsabilidad en los sistemas de cuidado, las mujeres no solo podrían perderse los beneficios de los empleos del futuro, sino que, además, corren el riesgo de que se perpetúen las brechas existentes y las carencias de trabajo decente que las afectan en la actualidad”, destaca el informe.

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CELAM: toda América latina rezará por Nicaragua el 22 de julio.

Consejo Episcopal Latinoamericano Celam Nicaragua oración América LatinaLos obispos del Consejo Episcopal Latinoamericano Celam convocaron a toda América Latina a orar por la dramática situación de Nicaragua 

Celam: convocada oración por Nicaragua en toda América Latina

El 22 de julio la Iglesia de toda América Latina se unirá en oración por Nicaragua. A través de un comunicado, los obispos de América Latina y el Caribe expresan “cercanía y solidaridad” a los obispos nicaragüenses

Ciudad del Vaticano

El domingo 22 de julio se rezará por Nicaragua en todas las Iglesias de América Latina. La iniciativa, ha sido convocada por el Consejo Episcopal Latinoamericano, Celam, este 18 de julio, a través de un comunicado, dirigido a los obispos de Nicaragua, a través del cual los Obispos del Celam expresan además su “cercanía y solidaridad con el pueblo nicaragüense y con sus pastores profetas de justicia, ante la dramática y dolorosa crisis social y política que allí se vive actualmente”.

Encontrar caminos de diálogo 

El comunicado, firmado por el presidente del Celam, el card. Rubén Salazar Gómez, arzobispo de Bogotá y Primado de Colombia y por el secretario general, mons. Juan Espinoza Jiménez, obispo auxiliar de Morelia, México,  evidencia que “ante esta grave situación, estamos llamados a ser la voz de quien no tiene voz, para hacer valer sus derechos, encontrar caminos de diálogo e instaurar la justicia y la paz”.

Defensores de los derechos humanos y portadores de la esperanza

A continuación, los obispos del Celam alientan a los obispos nicaragüenses  “a seguir siendo defensores de los derechos humanos y portadores de la esperanza”. Y finalmente, los exhortan “a no cerrar los oídos ante el clamor y sufrimiento de nuestros pueblos y a continuar siendo los líderes valerosos por medio de los cuales Dios se hace presente y guía la historia de su pueblo”.

Desde Asís a Managua, en nombre de la paz

Numerosos han sido los episcopados de todo el mundo que, en estos días, han expresado solidaridad y cercanía con sus hermanos de Nicaragua y con la población, víctima del conflicto. Y a estas voces solidarias se agrega también ahora la de los Frailes Menores de Asís que escriben en una nota: “San Francisco de Asís nos invita a rezar para que prevalezca el diálogo y a trabajar para que se construyan estructuras de paz”.

El ejemplo del padre Odorico d’Andrea

Los Frailes Menores de Asís recuerdan la figura del Siervo de Dios, el padre Odorico d’Andrea, como “mediador de paz por Nicaragua”, recordando que en los años de conflicto, el padre Odorico obró a favor de la paz y la reconciliación en el país, como “mediador de paz entre los grupos armados”, incluso “arriesgando su propia vida”. “A su intercesión, concluyen los Frailes, queremos confiar a Nicaragua y a todos sus habitantes para que cesen las guerras y se promueva una cultura de paz”.