Loiola XXI

Lugar de encuentro abierto a seguidor@s de S. Ignacio de Loyola esperando construir un mundo mejor


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Más de 150 migrantes muertos por naufragio en el Mediterráneo.

migrantes masacre MediterráneoMigrantes en una embarcación en el Mediterráneo  (ANSA)

Otra tragedia de migrantes en el Mediterráneo: más de 150 muertos

Dos embarcaciones con unas 300 personas a bordo se dieron vuelta en las aguas del mar Mediterráneo cerca de Khoms, a unos 120 km de Trípoli, en Libia. Después de ser ayudados sólo por unos pocos pescadores, los náufragos recibieron atención médica de Ong locales

Los equipos de Médicos Sin Fronteras en Libia, han rescatado en el puerto de Khoms a los supervivientes del nuevo naufragio de ayer, que causó al menos 70 muertos y 100 desaparecidos. “La terrible noticia de este nuevo y trágico naufragio demuestra una vez más el elevado coste humano de la situación actual en Libia y la falta de una capacidad adecuada de búsqueda y rescate en el Mediterráneo central”, declaró Julien Raickman, jefe de la misión de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Libia. “Hay más de 100 desaparecidos”, relata, “muchos de los cuales podrían haberse ahogado”, según los primeros testimonios de los supervivientes visitados por MSF. Los equipos de MSF brindaron atención médica a dos grupos de sobrevivientes, de 82 y 53 personas respectivamente. “Primero proporcionamos asistencia y estabilizamos las condiciones más urgentes y trasladamos a 7 personas al hospital para que recibieran tratamiento médico salvavidas. Los pacientes están en estado de shock y tienen síntomas pre-ahogamiento, como hipoxia e hipotermia”.

ONU: la peor tragedia de este año en el Mediterráneo

Para Filippo Grandi, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), es la peor tragedia en el Mediterráneo este año. Grandi también pidió que se reanuden las operaciones de rescate marítimo y se “ponga fin a la detención de refugiados e inmigrantes en Libia”. El aumento de “las rutas seguras fuera de Libia debe hacerse ahora, antes de que sea demasiado tarde para muchas de las personas más desesperadas”.

Save the Children: Europa no puede permanecer inerme ante tales tragedias

Save the Children considera “absolutamente inaceptable que Europa permanezca inerme ante la tragedia que sigue teniendo lugar en sus puertas. Según las últimas estimaciones disponibles, en los primeros 5 meses del año, 1 de cada 14 de los que intentaron cruzar el Mediterráneo perdió la vida y en estos casos los menores son los más vulnerables. Mientras que la situación de seguridad en Libia empeora día a día, los refugiados y migrantes tienen pocas opciones: quedan atrapados en el país o huyen a través del Mediterráneo o del desierto nigeriano. Entre ellos hay muchos menores, adolescentes y a veces poco más que niños, a menudo viajando solos. Según Save The Children, “salvar vidas debe ser la principal preocupación de los Estados miembros de la UE. También es esencial que la comunidad internacional, y en primer lugar Europa, multiplique sus esfuerzos para crear rutas de acceso seguras desde las zonas de crisis o de tránsito, para evitar que decenas de miles de personas se vean obligadas a depender de los traficantes, poniendo sus vidas en grave peligro, para cruzar el mar Mediterráneo, como lamentablemente nos ha demostrado esta enésima tragedia.


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Aumenta la expansión del ébola en el Congo. Ultimos datos

Crece el número de afectados de Ébola: una carrera contrarreloj

La organización Médicos Sin Fronteras, ha abierto un centro de tratamiento contra el virus Ébola en Mangina, una pequeña ciudad de República Democrática del Congo, considerada el epicentro de la epidemia. El número de muertes asciende a 44.

Sofía Lobos – Ciudad del Vaticano

La lucha para combatir las trágicas consecuencias generadas por el virus del Ébola, cuyo décimo brote en República Democrática del Congo se declaró el 1 de agosto en la provincia de Kivu Norte, se ha convertido en una auténtica “carrera contrarreloj”.

El riesgo de contagio aumenta

Cada minuto que pasa, aumenta el riesgo de contagio, especialmente teniendo en cuenta el escaso acceso a los servicios sanitarios básicos por parte de la población. Según el Ministerio de Salud local, 44 personas han fallecido hasta la fecha a causa de este virus.

 

Por ello, la organización Médicos Sin Fronteras (MSF), ha abierto el 14 de agosto, un centro de tratamiento para combatir el ébola en Mangina, una pequeña ciudad considerada el epicentro de la epidemia.

Por el momento, todos los pacientes que se encontraban en la unidad de aislamiento gestionada por MSF, han sido transferidos a las doce estructuras que conforman el nuevo Centro de asistencia médica.

La clave está en la prevención

Para abordar algunas de las prioridades identificadas en el “plan de respuesta al virus” elaborado por las autoridades sanitarias, MSF también brinda apoyo a las infraestructuras de salud locales.

En la provincia de Ituri, un equipo de esta organización trabaja en la carretera entre Mambasa y Makeke, en la frontera de Kivu del Norte, visitando los centros de salud y estableciendo unidades de aislamiento cuando es necesario.

Asimismo se llevan a cabo actividades de control epidemiológico y se trabaja para sensibilizar a la población local. Por otra parte, se han reforzando los protocolos de prevención y control de infecciones para garantizar la continuidad de atención a los pacientes sin Ébola, un elemento clave de la respuesta epidémica.

El conflicto armado dificulta las labores médicas

De igual manera, MSF trabaja para proteger los otros proyectos que desarrolla en el área de riesgo de contagio, mientras sigue brindando los servicios médicos necesarios.

La organización ha subrayado que la situación de conflicto en Kivu Norte “una de las zonas más inestables de la región”, y la fuerte intervención militar, “han tenido como resultado un alto número de desplazamientos, lo que empeora el problema crónico del acceso limitado a la atención sanitaria”.

Virus del Ébola

 


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Diciembre 1: día internacional en la lucha contra el SIDA-AIDS

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VIH/SIDA (Médicos sin fronteras)

En 2008, había 33 millones de personas con VIH/sida. Dos millones de personas, de las cuales 280.000 eran niños menores de 15 años, murieron por esta causa. La enfermedad sigue haciendo estragos, principalmente en África subsahariana, donde vive el 67% de los enfermos y se registra el 72% de los fallecimientos.

En los últimos años, la respuesta internacional a la pandemia del sida ha mejorado notablemente. Sin embargo, los tratamientos todavía están lejos del alcance de las personas que los necesitan.

¿Qué es?

El virus de inmunodeficiencia humana (VIH) se transmite a través de la sangre y los fluidos corporales, debilitando gradualmente el sistema inmunológico –entre 3 y 10 años– hasta producir el síndrome de inmunodeficiencia adquirida o SIDA. A medida que el sistema inmunológico se degrada, pueden aparecer infecciones oportunistas como candidiasis, neumonía y varios tipos de tumores. Algunas infecciones pueden tratarse, mientras que otras son letales. La más común y mortífera es la tuberculosis. Muchas personas viven sin síntomas durante años y sin saber que son portadoras del virus.

En el caso de los niños, la situación es especialmente preocupante. Se estima que nueve de cada 10 niños con VIH/sida no pueden acceder a los medicamentos antirretrovirales que pueden salvarles la vida. La mitad de ellos morirá antes de cumplir los dos años si no recibe tratamiento.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico de la infección del VIH se basa en la detección de anticuerpos del virus en el suero sanguíneo. En el caso de los bebés, que pueden tener anticuerpos de la madre, hay que hacer otro tipo de pruebas más complejas.

Para hacer el seguimiento de los pacientes infectados, hay que controlar regularmente el nivel inmunitario del paciente, comprobando el número de células infectadas (linfocitos CD4). Este control permite determinar en qué fase de la enfermedad se encuentra el paciente y decidir si debe empezar o no el tratamiento antirretroviral (ARV).

¿Cómo se trata?

Actualmente no existe cura para el sida, pero las combinaciones de medicamentos antirretrovirales (ARV) ayudan a combatir el virus y permiten a las personas afectadas vivir más años y más sanas, al frenar la rápida degradación inmunológica. La toma de estos medicamentos se simplifica cuando vienen combinados en una sola pastilla (dosis fijas combinadas).

Los programas integrales de VIH/SIDA de MSF incluyen actividades educativas y de sensibilización para que la gente sepa cómo prevenir la propagación del virus, distribución de condones, pruebas del VIH con asesoramiento antes y después de las mismas, tratamiento y prevención de infecciones oportunistas, prevención de la transmisión del virus de madres a hijos, y provisión de ARV a pacientes en estadios clínicos avanzados de la enfermedad.

Retos:

Hacer llegar las pruebas diagnósticas y medicamentos existentes a los niños que los necesitan, mientras se desarrollan herramientas más adecuadas para su uso pediátrico. Fortalecer las cadenas de aprovisionamiento y financiación para evitar la interrupción de los tratamientos. Reducir el coste de los tratamientos de primera y segunda línea mejorados. Simplificar el tratamiento de la coinfección de VIH y tuberculosis.


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Rep.Centroafricana: empeora la situación.

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24.12.2013

En los últimos días, MSF ha atendido a más de 190 heridos en el Hospital Communautaire, en Bangui

Tras unos días en los que las fuerzas internacionales han estado ocupadas en tratar de desarmar a los distintos grupos enfrentados, y en los que una tensa calma reinaba sobre Bangui, la violencia ha regresado con fuerza a la capital de la República Centroafricana. Los equipos de Médicos Sin Fronteras presentes en la ciudad llevan desde el pasado día 20 haciéndose cargo de nueva oleada de heridos; casi 200 en apenas 4 días. Este nuevo brote de violencia ha llevado a miles de personas a huir de nuevo de sus casas para tratar de buscar refugio en los diferentes campos de desplazados que hay en Bangui. MSF, que trabaja en esos campos, advierte de que las condiciones de vida en todos ellos son absolutamente deplorables.

Un pequeño grupo de desplazados, en el aeropuerto de Bangui 

“En los días previos al 20 de diciembre se había observado una reducción de la violencia. Durante 3 o 4 días recibimos bastantes menos heridos y constatamos un importante descenso en el número de pacientes que presentaban impactos de bala”, explica Jessie Gaffric, coordinadora de MSF en el hospital Communautaire. “Sin embargo, desde hace cuatro días, todo ha vuelto a empeorar. El día 20 recibimos 49 heridos de bala y ahora seguimos recibiendo aproximadamente unos 15 al día”.

Cada vez son más las personas que se ven obligadas a huir de sus hogares para buscar refugio en los diversos campos de desplazados de la ciudad. El personal sanitario de MSF ha constatado cómo el número de infecciones de las vías respiratorias inferiores se ha duplicado en las últimas jornadas. En la clínica instalada por MSF en el campo de desplazados del aeropuerto de Bangui, un 16 % de las 450 consultas diarias se asocia ahora con estas infecciones.

“La falta de asistencia, sobre todo de refugio, hace que la gente esté enfermando”, alerta Hurum Lindis, coordinadora de MSF en el aeropuerto de Bangui. “La mayor parte de los pacientes que nos llegan viene con problemas claramente causados por el deterioro de las condiciones de vida en el campo de desplazados. Insistimos una vez más en que es absolutamente necesario que se intensifiquen los esfuerzos por parte de las otras organizaciones presentes en el país. Es muy importante que se hagan esfuerzos y que se tomen medidas para mejorar las condiciones de vida en los campos de desplazados. Estas personas siguen sufriendo y si nadie lo remedia seguiremos viéndonos obligados a atender miles de pacientes que sufren en sus propias carnes las consecuencias directas de la falta de asistencia”, concluye Lindis.

Presente en RCA desde 1997, MSF actualmente gestiona siete proyectos regulares (en Batangafo, Boguila, Carnot, Kabo, Ndélé, Paoua y Zemio) y cuatro proyectos de emergencia (en Bangui, Bossangoa, Bouca y Bria). Además, un equipo de emergencia móvil cubre las zonas de Bouar, Yaloké y los campos de desplazados de Bangui. De ahora a finales de año, MSF espera poder iniciar actividades en los hospitales de Bangassou y de Ouango. En total, MSF ofrece asistencia médica gratuita a unas 400.000 personas; con una capacidad hospitalaria de unas 800 camas; trabaja en siete hospitales, dos centros de salud y 40 puestos de salud. Más de 100 trabajadores expatriados y unos 1.100 nacionales configuran sus equipos.


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Filipinas: Médicos sin fronteras con los damnificados

15.11.2013

Tifón Haiyan: primeros heridos atendidos en la isla de Samar, Filipinas

El equipo de emergencias de Médicos Sin Fronteras (MSF) en la parte más oriental de la isla de Samar, donde golpeó primero el tifón, está atendiendo a los heridos y organizando la asistencia médica: se están preparando clínicas móviles que llegarán a las partes más aisladas de la costa y las islas de los alrededores, y servicios de consultas externas en la ciudad misma de Guiuan. La clínica en Guiuan podrá atender a los enfermos más severos las 24 horas del día.

Atendiendo a un paciente en Guiuan © Caroline Van Neespen / MSF “Gran parte del trabajo ha consistido en el tratamiento de heridas que se han infectado”, dice el doctor Johan Von Schreeb, que llegó ayer con el equipo. “Hemos hecho 25 cirugías menores en el último día y las colas están aumentando con enfermos con neumonía y diarrea”.

El tétanos también es una preocupación: “como precaución, estamos utilizando la inmunoglobulina toxoide anti-tetánica, que proporciona a los pacientes una protección inmediata. No tenemos establecida aún la cadena de frío para las vacunas habituales, porque no hay electricidad para refrigerar, pero está llegando. E incluso aunque la tuviéramos, esas vacunas tardan unas semanas en ser efectivas, y nosotros aquí no tenemos tiempo que perder”.

Casi todos los edificios de Guiuan han sido destruidos y el hospital local no está operativo. Los heridos más graves han sido evacuados. Con el hospital destruido, el equipo del Dr. Schreeb está trabajando codo con codo con los médicos filipinos en un centro de salud cercano. “La zona está destruida en un 95% -explica el médico de MSF-. Me recuerda mucho a Haití, donde trabajé tras el terremoto, y también a Aceh, aunque aquí no ha habido tsunami; sencillamente el viento era tan fuerte que lo ha aplastado todo”.

En Guiuan, MSF proporcionará servicios de agua y saneamiento tan pronto como sea posible y también ayudará en las labores de cobijo temporal. Otros miembros del equipo evaluarán las islas pequeñas más cercanas por helicóptero y, si las condiciones lo permiten, pronto comenzará a utilizar barcos para organizar clínicas móviles en estas islas, frente a la costa este de Samar.

Después de varios días buscando la forma de hacer llegar personal y material a Tacloban, en la provincia de Leyte, un equipo de MSF formado por seis personas por fin llegó a la ciudad ayer y está trabajando para establecer un hospital de campaña en los próximos días. El equipo también visitó Palo, al sureste de Tacloban, donde el hospital ha sido severamente dañado por el tifón.

El personal de MSF que evaluó Ormoc, en el oeste de Leyte, ha comprobado que la mayoría de los edificios han sido destruidos y que el hospital, que anteriormente tenía capacidad para 200 camas, ahora solo tiene una sala de urgencias con 25. Este equipo también evaluará la zona entre Ormoc y Tacloban, y otro equipo evaluará las necesidades en el sur de Leyte.

Viajando en helicóptero, un equipo de MSF ha visto que aproximadamente la mitad de la ciudad de Roxas, en la provincia de Capiz en la isla de Panay, ha sufrido daños significativos. Está previsto que este equipo lleve a cabo evaluaciones adicionales en las aldeas más pequeñas que rodean Roxas, mientras que otro equipo –compuesto por dos enfermeras, un logista y un especialista en agua y saneamiento– volará desde Manila a Iloilo, desde donde intentarán llegar a los municipios de San Dionisio, Estancia y Balasan, en el noreste de la isla.

Los equipos de MSF ven limitados sus esfuerzos por los enormes obstáculos logísticos que la tormenta dejó a su paso. La zona afectada por el tifón se extiende por un área muy amplia. Muchas de las carreteras principales y aeropuertos de la región están destruidos, cerrados o cubiertos por escombros. Algunas pistas de aterrizaje son demasiado pequeñas para aviones grandes, y los suministros de combustible y electricidad son muy limitados. Todo ello ha dificultado la llegada de material en las cantidades necesarias para establecer programas y proporcionar asistencia médica.

MSF sigue explorando todas las posibilidades de transporte para conseguir hacer llegar el personal y el material a las zonas más afectadas, sobre todo a las áreas más alejadas del foco de atención de la ayuda. 

“Cuando nos encontramos ante un obstáculo y el plan A no funciona, tenemos que pasar al plan B o al plan C, o en algunos casos incluso al plan D o E”, explica la doctora Natasha Reyes, coordinadora de emergencias de MSF en Cebú. “Tenemos que pensar nuevas fórmulas y ser creativos, porque hay personas que necesitan ayuda. MSF ha respondiendo a las emergencias muchas veces, así que ya lo hemos hecho antes y ahora tenemos que hacerlo de nuevo, tan pronto como sea posible”.

Varios aviones cargo de MSF han aterrizado en el aeropuerto de Cebú, la ciudad más grande de la zona. Desde allí, se han utilizado pequeñas embarcaciones –aviones, helicópteros y barcos– para enviar pequeños equipos a evaluar la situación médica y humanitaria en las ciudades e islas de los alrededores.

La respuesta de MSF variará de un lugar a otro, según las necesidades. Pero el apoyo a hospitales locales, muchos de las cuales resultaron dañados, es una clara prioridad, al tiempo que se están organizando clínicas móviles para llegar a las poblaciones más aisladas. Esto puede incluir la creación de “bases” a bordo de barcos que se puedan mover de un lugar a otro según las necesidades. En todos los lugares y a pesar de los obstáculos, los equipos siguen buscando formas de llegar a las más personas con más necesidades.


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Médicos sin fronteras en Filipinas

 

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12.11.2013

La destrucción complica la llegada de ayuda a Filipinas

Tras el devastador tifón que golpeó Filipinas el viernes, los equipos de emergencia de Médicos Sin Fronteras (MSF) están tratando de llegar a las áreas más afectadas. Los esfuerzos por alcanzar la ciudad de Tacloban, en la provincia de Leyte, se ven complicados por las carreteras bloqueadas por escombros, así como por los fuertes vientos y lluvias torrenciales, que han provocado la cancelación de muchos aviones hacia el dañado aeropuerto.

“La situación es catastrófica, es un caos total”, explica la doctora Natasha Reyes, coordinadora de emergencias de MSF en Filipinas, quien añade: “El acceso es extremadamente difícil y está impidiendo que la gente reciba ayuda. Nuestra prioridad es llegar a aquellos que están en las áreas más aisladas; son los más difíciles de alcanzar y a menudo, los últimos en recibir la tan necesitada asistencia”. 

MSF enviará a 100 personas más al terreno en los próximos días –incluyendo médicos, enfermeros, cirujanos, logistas, psicólogos y expertos en agua y saneamiento. Nueve aviones de ayuda (cargados de material médico y de abrigo, kits de higiene y equipamiento de saneamiento) también están de camino a Filipinas desde los almacenes de MSF. 

Como las estructuras médicas han quedado dañadas o destruidas y los equipamientos médicos inutilizados a causa de la tormenta, muchos de los heridos en Tacloban se han concentrado en el aeropuerto de la ciudad. Un equipo de MSF ayudará a dar atención médica en el aeropuerto y apoyará a un hospital que todavía está funcionando. Los equipos también planean viajar por barco y helicóptero a los alrededores –particularmente a las islas al oeste de Cebú y la ciudad de Guiuan, al este– para proporcionar atención médica urgente. Con las redes de comunicaciones caídas, todavía hay poca información fiable sobre la magnitud de los daños en las áreas remotas y rurales. 

“Definitivamente, hay gente herida que todavía no ha recibido atención médica”, dice la doctora Reyes, quien agrega: “Con tantas casas y edificios derrumbados por  los fuertes vientos, esperamos ver lesiones importantes. Incluso las heridas pequeñas pueden potencialmente causar graves problemas si se infectan, lo que se está convirtiendo en una seria preocupación ya que los días pasan sin que la gente tenga acceso a la atención médica”.

La prioridad de MSF es hacer frente a las necesidades médicas urgentes e inmediatas, como la vacunación contra el tétanos. “Después de eso, todo lo demás: abrigo, agua y comida. La gente lo ha perdido todo”, dice Reyes.


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Congo: miles de desplazados sin asistencia médica

30.10.2013

Cientos de miles de personas abandonadas a su suerte en Irumu Sur, Congo

Civiles y estructuras médicas están siendo víctimas de los ataques.

© Louise Annaud/MSF 

A lo largo de los últimos días los combates se han intensificado en Irumu Sur, en la Provincia Oriental de la República Democrática del Congo. La población se encuentra abandonada a su suerte y completamente expuesta a las violencia.  Médicos Sin Fronteras (MSF) hace un llamamiento a los grupos armados involucrados en el conflicto para que respeten a los civiles y a las estructuras de salud, que llevan meses sufriendo diferentes ataques, y alerta de que el nivel de asistencia humanitaria es insuficiente para dar la respuesta adecuada a las necesidades más urgentes de la población desplazada. 

Las fuerzas gubernamentales (FARDC) y la milicia Fuerza de Resistencia Patriótica de Ituri (FRPI) se enfrentan por el control del territorio desde finales de agosto. Como consecuencia, 100.000 personas se han visto obligadas a huir de sus casas, “la población está abandonada a su suerte”, dice Fred Meylan, coordinador de emergencias de MSF en Geti. 

En septiembre, los enfrentamientos llegaron incluso al centro de salud de Geti, (donde MSF trabaja), y causaron la muerte de un enfermero adscrito al ministerio de Salud. Tres pacientes hospitalizados resultaron heridos. En las últimas semanas la mayoría de las estructuras de salud de la zona han sido saqueadas. 

“Es inaceptable”, añade Fred Meylan. “Hemos conseguido mantener los servicios de urgencia mínimos y curar a los heridos, pero es esencial que los grupos armados, sin excepción, respeten la integridad de las estructuras de salud”. MSF tenía prevista una vacunación masiva contra el sarampión con la que pretendía inmunizar a decenas de miles de niños, pero por el momento se ha visto obligada a aplazarla y los equipos han tenido que reducirse al mínimo debido a la violencia de los enfrentamientos.

Desde el inicio de la crisis se han llevado a cabo 17.000 consultas en la zona de Geti y Munobi, 43 intervenciones quirúrgicas y 17 cesáreas, mientras que se han admitido a 165 pacientes de urgencia o que requerían cuidados intensivos. Los equipos de MSF distribuyen además más de 100.000 litros de agua al día a la población desplazada. La organización ha construido 350 letrinas para evitar riesgos de epidemias. 

La respuesta humanitaria en el área sigue siendo insuficiente, especialmente en la periferia de Lagabo, Soke, Songolo y Malo, las primeras en las que los desplazados encontraron refugio después de agosto. “Día tras día se enfrentan a la falta de servicios básicos. La gran mayoría no tiene acceso a servicios médicos”, dice Meylan. “La amenaza de una epidemia de sarampión, un enfermedad que está instaurada en la región, es todavía más preocupante”.

“La asistencia humanitaria debe ser reforzada en las zonas que no se han visto afectadas por los enfrentamientos”, dice el coordinador de emergencias de MSF. “La historia se repite y los civiles son, una vez más, las principales víctimas”.