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Venezuela; graves carencias en la frontera con Colombia

COLOMBIA-VENEZUELA-OAS-CRISIS-MIGRATION-ALMAGROCOLOMBIA-VENEZUELA-OAS-CRISIS-MIGRATION-ALMAGRO  (AFP or licensors)

Drama Venezuela. El Obispo de Cúcuta: necesitamos médicos e insumos

El drama de los migrantes venezolanos no se detiene. En la frontera con Colombia, cientos de voluntarios atienden cada día a los migrantes, muchos de los cuales viven de la limosna en la misma frontera. A causa de la ausencia de vacunas, enfermedades como la lepra y la tuberculosis se han hecho presente en los sanatorios.

Griselda Mutual – Ciudad del Vaticano

Una crisis que no encuentra tregua es aquella que se vive en la frontera colombo-venezolana, con los miles de migrantes que siguen llegando cada día en busca de un futuro mejor, o tan sólo para satisfacer las necesidades básicas de alimentos, insumos médicos y medicinas. Por falta de vacunas, mientras en el mundo se ha abierto una polémica internacional por la administración de las mismas, allí en Cúcuta enfermedades como la sarna, la tuberculosis, la malaria,  la difteria, la sífilis, y hasta la lepra se han hecho presentes en los ambulatorios médicos que atienden a los venezolanos en la frontera. “Necesitamos médicos e insumos”, dice el Obispo de Cúcuta, de la frontera receptora en Colombia que atiende a miles de migrantes cada día, repartiendo cerca de 8 mil comidas diarias, cocinadas por las madres voluntarias y distribuidas por los cientos de voluntarios de la diócesis. Cuatro médicos y algunas enfermeras asisten las necesidades de las personas, una solución provisional y escasa visto el masivo flujo de personas necesitadas además a causa de las así llamadas “enfermedades catastróficas”, como son el cáncer, la diabetes, la hipertensión, la epilepsia. Y el panorama, no es para nada alentador.

En esta entrevista a Monseñor Víctor Ochoa Cadavid, Obispo de Cúcuta se ilustra la situación:

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El caso Viganó y los ataques al Papa

El Papa, Viganò y la guerra de los dossiers: todos los detalles en un libro

Sale hoy en las librerías italianas “El Día del Juicio”, investigación de Tornielli y Valente sobre los conflictos y los enfrentamientos de poder que sacuden a la Iglesia

El Papa, Viganò y la guerra de los dossiers: todos los detalles en un libro

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Pubblicato il 06/11/2018
Ultima modifica il 06/11/2018 alle ore 12:31
ANDREA MALAGUTI

Dan ganas de revelar el final. Pero no se puede. Porque “El Día del Juicio”, el libro que escribieron Andrea Tornielli y Gianni Valente (para Piemme en Italia), no es una novela, sino una investigación periodística con el ritmo y las sorpresas de una novela policiaca, cuyo final, que todavía no ha sido escrito, podría sacudir los fundamentos milenarios de la solidez vaticana. Una investigación con muchísimos documentos exclusivos y testimonios inéditos, que retrata con precisión de cirujano el asalto al Pontificado del Papa Bergoglio por parte de fuerzas que se pueden identificar en una misma sensibilidad conservadora y que, después de seis años tramando en la sombra, ha decidido revelar la propia opinión sobre un cura argentino revolucionario capaz de volver a encender la fe en los corazones de millones de personas, dando su justo lugar a las ansias de las jerarquías eclesiásticas y concentrando su atención en los pobres, humildes y desheredados. El mensaje es más importante que el medio. Un llamado tremendo a los orígenes del cristianismo que atemoriza al poder consolidado.

 

Pero el poder no se deja atacar sin reaccionar. Y en este caso reacciona con una ferocidad tal que a veces da la impresión de que la Iglesia contemporánea se ha convertido más en «campo de batalla que en hospital de campo». El terreno elegido para el asalto es el más escabroso: la pederastia. Esa misma plaga que utilizó instrumentalmente y arrojó contra el Pontífice que más la ha ha combatido el arzobispo Carlo Maria Viganò, ex nuncio apostólico en Estados Unidos, en su informe.

 

Tornielli y Valente, dos de los vaticanistas más conocidos e informados a nivel internacional, escriben en la introducción a “El Día del Juicio”: «Lo que estamos presenciando no es solamente el surgimiento del “mysterium iniquitatis”, del misterio del mal y del pecado que la ataca desde dentro y que siempre ha existido. La novedad de nuestros tiempos es que falta, precisamente en la Iglesia y también en algunos de sus pastores, la conciencia de lo que es la Iglesia […] Es una mezcla auto-referencial y destructora. Las páginas siguientes pretenden ayudar al lector a que distinga entre la verdad, verdades a medias y la desinformación divulgada por varios autoproclamados “medios católicos”, acompañándolo en la comprensión de lo que verdaderamente está sucediendo». El viaje no solamente es emocionante. También es revelador.

 

Tornielli y Valente, titulares de una relación privilegiada con el mundo de Bergoglio, no se apoyan en sus sentimientos o convicciones personales. Se basan en los documentos. Utilizando como punto de partida precisamente ese “comunicado” de once páginas, titulado “Testimonios en los cuales el ex nuncio Viganò reconstruye el caso de Theodore McCarrick, cardenal y arzobispo de Washington de 2000 a 2006, acusado de abusos sexuales de seminaristas adultos y de un menor”. Viganò acusa a decenas de altos eclesiásticos por haber encubierto a McCarrick y apunta el índice contra el Papa Francisco para pedir su renuncia. Pero, ¿qué tan reales y con fundamento son las acusaciones?

 

Después de leer este espléndido libro-documento que critica también cierto mundo “Bergoglio-chic” acostumbrado a proyectar sobre el Papa la propia agenda y los propios deseos, parecería fácil responder: son completamente infundadas. Pero “El Día del Juicio” va mucho más allá. Describe las tramas, los protagonistas, los objetivos y las razones de todos los venenos, no solo para ordenar las cosas según sucedieron, sino también (y como sin pretenderlo) para devolver la dignidad a esos sacerdotes que, lejos de los complots, llevan a cabo coherente y sinceramente la propia labor.

 

Hay dos Iglesias aparentemente: una de las verdades y otra del diablo. Y tan es así que el 12 de septiembre el “Whashington Post” escribió: «Time is running out, Pope Francis». Se acaba el tiempo, Papa Francisco. ¿Es cierto? El conflicto actual es uno de los más delicados y peligrosos de siempre. Y podría provocar un cisma o el renacimiento de una Iglesia nueva y finalmente lista para recobrar el propio papel de auténtica guía de la cristiandad.

 


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Yemen: graves carencias de todo orden para la salud y la vida de la población.

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About OCHA Yemen

After more than three years of escalating conflict, Yemeni people continue to bear the brunt of ongoing hostilities and severe economic decline. An alarming 22.2 million people in Yemen need some kind of humanitarian or protection assistance, an estimated 17.8 million are food insecure-8.4 million people are severely food insecure and at risk of starvation- 16 million lack access to safe water and sanitation, and 16.4 million lack access to adequate healthcare. Needs across the country have increased steadily, with 11.3 million who are in acute need – an increase of more than one million people in acute need of humanitarian assistance to survive.

The ongoing conflict continues to inflict civilian casualties and to cause extensive damage to public and private infrastructure. All parties to the conflict display a disregard for International Humanitarian Law (IHL) and International Human Rights Law and impede the principled and timely delivery of humanitarian assistance.

Conflict, displacement, and economic decline are placing immense pressure on essential basic services and the institutions that provide them, accelerating their collapse. The public budget deficit has expanded since the last quarter of 2016, resulting in irregularities and disruptions of salary payments and interruptions in the provision of operating costs for basic social facilities. Approximately 1.25 million civil servants have not received salaries or received them only intermittently since August 2016. This salary gap is estimated to affect a quarter of the population – civil servants and their families – leaving them without a regular income at a time of shortages and rising prices.

Because of collapsing public institutions, people’s access to essential services such as water, sanitation, health care and education has been further constrained. Only 50 per cent of the total health facilities are functioning, and even these face severe shortages in medicines, equipment, and staff. Collapse in the public sector is increasingly pressuring humanitarian organizations to compensate for the absence of government spending, which goes beyond their mandate and capacity to respond. For example, the recent cholera outbreak has forced humanitarian partners to cover the operating costs of hospitals and health facilities and to pay incentives to public servants in critical roles, especially health care. This sets a potentially problematic precedent by stretching scarce humanitarian resources beyond their mandate and into the public sector to compensate for the failing social services.

Just as humanitarian assistance cannot compensate for public institutions, it also cannot replace commercial imports and functioning local markets to meet the vast majority of Yemenis’ survival needs. Before the escalation of the crisis, Yemen imported 80 – 90 per cent of its staple foods and required an estimated 544,000 metric tons of imported fuel per month for transportation and powering water-systems and health facilities, among other activities. Fuel imports have fallen since the beginning of the crisis, and reached only 190,000 metric tons in September 2017. The closure of Sana’a airport by the Saudi-led Coalition and the Government of Yemen for commercial aircraft since August 2016 has further limited the ability to move goods into the country and prevented Yemenis seeking medical treatment abroad from leaving the country.

The OCHA Yemen Country Office was established in the capital, Sana’a, in 2010 in response to the humanitarian crisis brought about by widespread flooding in Yemen. In March 2015, conflict escalated between forces loyal to the internationally-recognized Government of President Mansour Hadi and those allied to the Ansar Allah movement. Given the rapidly deteriorating situation, Yemen was declared a System Wide IASC Level 3 Emergency (L3) in July 2015. This designation was reviewed in February 2017 and further extended.

OCHA’s overall goal in Yemen is to ensure the delivery of effective and principled humanitarian action that meets the needs of the most vulnerable people. To achieve this, OCHA supports the Humanitarian Coordinator and humanitarian partners in operational coordination, humanitarian financing, public information, humanitarian analysis, advocacy and information management. To this end, OCHA works closely with the government and humanitarian partners at all levels to enhance the coherence and quality of humanitarian response.

OCHA’s presence has been continual, across the country, since the escalation of conflict in March 2015. Within the L3 framework, expanding operational presence has been a key priority for the Yemen operation. OCHA staff is deployed in the four Operational Hubs of Al Hudaydah, Ibb, Sa’ada and Aden, in addition to the main office in Sana’a. A supporting Yemen office operates from Amman. The Amman hub leads the areas of information management; communications and reporting; analysis; humanitarian financing; and administration. A small team based in Riyadh also supports the Yemen operation. This office focuses mainly on de-confliction support to all humanitarian operations in Yemen for overland movement, flights and shipping of humanitarian goods, as well as ensuring an information and advocacy link between the Yemen Humanitarian Country Team (HCT) and representatives of the Saudi-led Coalition and Government of Yemen officials based in Riyadh. A UN Verification Mechanism team further supports the Yemen operation from Djibouti.


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Crisis en torno al Papa Francisco? Comentario de Vatican Insider

El “Papa frágil”

Mientras detractores se ocupan de agigantar las “faltas”, Francisco llama a la Iglesia a recitar el Rosario como protección contra las insidias del demonio, canoniza a Romero y promueve la firma del acuerdo con China en relación con los obispos. Y no solo se trata de valentía humana
ANSA

El Papa Francisco

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Pubblicato il 27/10/2018
GIANNI VALENTE
CIUDAD DEL VATICANO

Está por concluir el Sínodo de los obispos dedicado a los jóvenes y, entre todas las iniciativas y eventos organizados en Roma durante más de tres semanas de sesiones de trabajo sinodales, solamente con el peregrinaje a la Tumba de Pedro (el pasado jueves 25 de octubre y organizado por el Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización), los miembros del Sínodo contaron con la oportunidad de hacer todos juntos ese gesto simple que el Papa Francisco pidió a todos los católicos del mundo: recitar cada día del mes de octubre el Rosario, la invocación mariana “Sub tuum praesidium” y la oración a San Miguel Arcángelpara pedir protección para «la Iglesia del diablo, que siempre pretende dividirnos de Dios y entre nosotros». Una petición de oraciones que parece, por muchos motivos, una de las cosas más importantes que han sucedido en la Iglesia de las última décadas.

 

Con la invitación a ponerse «en estado de oración», dirigida a todos los católicos, el Papa Francisco indicó, con tono tenue y sin alarmismos, dos datos que caracterizan el tiempo presente: dijo que la condición en la que se encuentra la Iglesia es grave, y que de este estado de peligro no se sale gracias a remedios o fuerzas humanas.

 

La petición del Papa, que pasó casi inadvertida entre todos los demás avisos y noticias que salieron del Vaticano el pasado 29 de septiembre, fue recibida por millones de bautizados que en todos los rincones del planeta se encuentran en parroquias, capillas y casas para rezar juntos, o, tal vez, recitan silenciosamente el Rosario mientras llevan a cabo sus recorridos cotidianos. La invitación fue menos acogida entre los aparatos eclesiásticos. El mismo Sínodo que se está llevando a cabo ha parecido un tanto absorto en la búsquedas de tácticas de comunicación y posturas que pretenden interceptar presuntos universos juveniles, con alguna “manita de gato”, para presentar de manera más atractiva a la Iglesia. No se aprecia ni se abraza de verdad la vertiginosa lejanía de las características elementales del Evangelio y de la vida eclesial que se extiende entre chicos y chicas, para quienes el cristianismo es cada vez más «un pasado que no tiene que ver con ellos» (Joseph Ratzinger).

 

Las pulsiones auto-referenciales de los circuitos eclesiásticos y mediático-clericales, su distancia del “sensus fidei” del pueblo de Dios les impiden apreciar las auténticas indicaciones proféticas del actual Sucesor de Pedro. También muchos de los que se declaran exégetas de la “línea” del Pontificado han relegado a un segundo plano la invitación del Papa a rezar el Rosario, privilegiando sus guerritas mediáticas.

 

Efectivamente, solamente lo que queda del Pueblo de Dios parece haber advertido instintivamente el cambio de ritmo en la crisis eclesial, cuyo catalizador ha sido la llamada “operación Viganò”, el ex nuncio vaticano que pidió la renuncia del Papa y que lo acusó de haber protegido y favorecido al cardenal estadounidense Theodore McCarrick, abusador sexual. En el presente, el caso Viganò revela los procesos de mundanización y desnaturalización íntimo de la Iglesia, mismos que han sido puestos en marcha con la pretensión de defender la ortodoxia. Nunca había sucedido en la historia (como, por el contrario, sí ha sucedido con el caso Viganò) que decenas de obispos, principalmente en Estados Unidos, dejaran por escrito constancia de su apoyo moral a un texto que pedía la renuncia del Sucesor de Pedro.

 

Las maniobras clerico-mediáticas construidas alrededor de las afirmaciones de Viganò son un signo de que algunos sectores influyentes y bien armados consideran que el Papado y la Iglesia se han convertido en algo así como una propiedad privada, transformándolos en estructuras de poder que requieren cubierta legitimación ideológica. Su “hybris” aliente y alimenta en las dinámicas eclesiales el germen de la autodestrucción. Como siempre, en la historia de la Iglesia, las únicas persecuciones verdaderamente sin remedio son las que los cristianos perpetran entre sí. Al mismo tiempo, el flujo mediático global no logra enfocar bien el alcance destructor de la nueva soberbia clerical. Se concentra en perseguir historias que describan a una Iglesia asediada por los escándalos sexuales y financieros, pecados y crímenes de curas, obispos y cardenales. Y sugiere que hay que relacionar este estado con las responsabilidades, las carencias y las faltas del mismo Papa Francisco.

 

Los Papas “pobres cristos” y nuevos grupúsculos clericales

 

Ex hinchas desilusionados y denigradores aguerridos del Papa Francisco entonan sinfónicamente el mantra del “Papa frágil”. Resaltan la disminución del consenso en los sondeos. Reprochan reformas anunciadas y mal logradas. Errores en la solución de los casos candentes. Decisiones incoherentes. Soluciones desastrosas. Ex cultores de las falsas retóricas del Papa “súper estrella”, ahora alzan la ceja ante ese Papa «que desilusiona». Por el otro lado, los aporreadores profesionistas del Pontificado no dejan pasar ninguna ocasión para responsabilizar al obispo de Roma por todo tipo de obstáculos y todo tipo de maldades en la Iglesia, excitados como turbas de perros cazando zorros por los bosques.

 

Los íconos opuestos del Papa “superhéroe” y del Papa “que pierde fuerza” se sostienen recíprocamente como dos caras de la misma falsa moneda. Ambos sirven para ocultar datos reales, para divulgar ideas adulteradas sobre el papel del Papa en la Iglesia y sobre la naturaleza misma de la Iglesia. Teniendo en cuenta la realidad, se puede reconocer con facilidad que el Papa Francisco nunca ha ocultado los propios límites, las propias insuficiencias humanas de anciano «pecador a quien Cristo dirigió sus ojos». Desde que se ha convertido en blanco de ataques, nunca se ha retirado a ocuparse de las dificultades tras los muros y las gruesas cortinas del Palacio Apostólico. Al darse cuenta de haberse equivocado con ciertas decisiones o de haber pronunciado palabras equivocadas sobre cuestiones polémicas, nunca ha dudado en pedir perdón.

 

Teniendo en cuenta la realidad, y la naturaleza de las cosas, se puede reconocer con facilidad que las fragilidades y los límites humanos de los Papas no desfiguran el ministerio de la Iglesia, sino que ellos mismos lo citan y se inspiran en él. La salvación de Cristo abraza a todos los hombres y a las mujeres tal y como son, heridos por el pecado original, y lo mismo vale para todos, empezando por los Sucesores de Pedro. En ellos actúa la gracia de estado que acompaña el ejercicio de los ministerios dentro de la Iglesia (como indica el Catecismo de la Iglesia católica, número 2004). También por esta razón, reconocer con serenidad los propios límites personales ha sido una de las características del magisterio de muchos obispos de Roma, incluso en épocas recientes.

 

«Mi persona no cuenta nada. Es un hermano que les habla a ustedes, que se ha convertido en padre por voluntad de Nuestro Señor», dijo el Papa Juan XXIII en su famoso “Discurso a la Luna”; Juan Pablo I, dirigiéndose al Colegio cardenalicio después de su elección, expresó el deseo de que los «hermanos cardenales» ayuden «a este pobre cristo, el Vicario de Cristo». Benedicto XVI, en sus primeras palabras como Pontífice, dijo ser un simple «obrero en la viña del Señor». Y Paolo VI, el 7 de diciembre de 1968, al reunirse con los alumnos del Seminario lombardo, se refirió a todos los que «esperan gestos clamorosos del Papa, intervenciones enérgicas y decisivas», pero añadió que «el Papa no considera deber seguir ninguna otra línea si no la de la confianza en Jesucristo, que se preocupa por su Iglesia más que ningún otro. Será Él quien aplaque la tormenta».

 

Desde San Pedro (que desconoció a Jesús) hasta la actualidad, los que ponen en peligro a la Iglesia no son los límites humanos de los Papas, sino los grupitos que piensan que el organismo eclesial es algo así como una sociedad por acciones y que elucubran operaciones mediáticas para impulsar al Papa a la renuncia, tratándolo como si fuera cualquier “administrador delegado” de una empresa.

 

La audacia que proviene de la gracia

 

Si consideramos verdaderamente los hechos, no es difícil reconocer que el Papa Francisco, por lo que le compete, está haciendo bien la tarea a la que fue llamado. Confirma a los hermanos en la fe de los apóstoles. Da ejemplo de pobre pecador que frecuenta el confesionario para mendigar la liberación de los propios pecados; sugiere cada día, “opportune et importune”, que los pobres de todas las pobrezas son los preferidos del Señor.

 

La cortina de humo de las pequeñas polémicas pseudo-doctrinales y la ensañada insistencia con la que se comentan mediáticamente minucias y detalles secundarios del Pontificado sirven para ocultar decisiones y gestos de gran importancia, que están marcando el camino de la Iglesia en el tiempo del Papa Francisco.

 

Teniendo en cuenta solamente las últimas semanas, por lo menos dos hechos eclesiales de primer importancia atestiguan la fibra apostólica con la que se está entretejiendo el actual Pontificado: el acuerdo con el gobierno de la China popular sobre los nombramientos de los obispos (del 22 de septiembre) y la canonización del obispo salvadoreño Óscar Arnulfo Romero, junto con la canonización de Pablo VI (el 14 de octubre).

 

Sin pretender desafiar a nadie, por el bien de los católicos chinos, el Papa y la Santa Sede han conducido con paciencia un diálogo con las autoridades de Pekín, teniendo en cuenta que no le habría gustado a algunos aparatos militares y a algunos servicios secretos del mundo, y que incluso algunos habrían podido contestar con medidas de sabotaje y consecuencias, acaso sirviéndose de algunos aparatos eclesiásticos “afiliados”.

 

En el caso de Romero, el obispo mártir asesinado en el altar el 24 de marzo de 1980, los vetos y las resistencias a su proceso de canonización en El Salvador y en los Palacios vaticanos obtuvieron lo que querían hasta la llegada del Papa Francisco. Durante décadas resultó eficaz la cortina de humo construida con insinuaciones confeccionadas a medida para acreditar la fábula del Romero filo-guerrillero, agitador político, influenciado y subyugado por el marxismo. E impusieron la “línea” los cardenales y monseñores según los cuales llevar a Romero a los altares equivalía a beatificar la Teología de la Liberación o, incluso, los movimientos populares de inspiración marxista y, por lo tanto, también a las guerrillas revolucionarias de los años sesenta. En mayo de 2007, durante el viaje de Roma a Brasil, el mismo Benedicto XVI dijo que la persona de Romero era «digna de beatificación». Pero esas palabras que pronunció el Papa ante las cámaras y a decenas de grabadoras encendidas fueron canceladas en las transcripciones publicadas en los medios vaticanos.

 

Mientras sus detractores agigantan sus reales o presuntas “fragilidades”, el papa Francisco toma decisiones de un alcance enorme: celebra la canonización de Romero e impulsa la firma del acuerdo con el gobierno chino sobre los nombramientos de los obispos. En estos hechos eclesiales cincelados con decisiones tomadas por el Papa Francisco se percibe un rasgo de valentía que no solamente responde a la índole o al temperamento humano del Pontífice, y mucho menos se relaciona con la imprudencia. Una libertad de movimiento que recuerda la verdad que percibió San Agustín de Aquino, y que incluyó en su comentario a la Segunda Carta de San Pablo a los Corintios: «De la naturaleza surge el terror de la muerte. De la gracia surge la audacia».


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Destitución por el Papa de un obispo en U.S. por problemas administrativos.

El Papa destituye al obispo de Memphis por “problemas administrativos”

Martin Holley, de 63 años, fue duramente criticado tanto por el clero como por los fieles de la diócesis debido a la decisión de trasladar a 42 sacerdotes y a algunas maniobras financieras. El Pontífice envió dos visitadores apostólicos en junio y nombró un administrador apostólico

El obispo Martin Holley

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Pubblicato il 24/10/2018
Ultima modifica il 24/10/2018 alle ore 15:39
SALVATORE CERNUZIO
CIUDAD DEL VATICANO

Hay problemas administrativos y cuestiones financieras tras la decisión del Papa Francisco de destituir hoy de su puesto al obispo de Memphis, Tennessee (Estados Unidos), Martin D. Holley, de 63 años, y nombrar a un administrador apostólico “sede vacante et ad nutum Sanctae Sedis” en la diócesis, es decir al arzobispo Joseph E. Kurtz de Louisville, expresidente de la Conferencia Episcopal estadounidenses.

 

En el boletín de medio día publicado por la Sala de Prensa vaticana se indica que el Papa destituyó «del gobierno pastoral» a monseñor Holley; una terminología que indica claramente que el religioso no presentó ninguna renuncia, a pesar de las presiones del clero y de los fieles de sta pequeña diócesis del sur del país. Y, sobre todo, a pesar de la investigación encargada por el Papa en junio de este año, tras, según indican algunos medios de comunicación locales, varias denuncias depositadas desde Memphis en la nunciatura de Washington y que acabaron en la Secretaría de Estado.

 

Holley fue ordenado obispo en 2004 por el cardenal Theodore McCarrick (el arzobispo emérito de Washington a quien el Papa le quitó la dignidad cardenalicia porque fue culpable de abusos sexuales contra menores y mayores de edad), de quien fue auxiliar en la diócesis federal durante dos años, además de ser su amigo. Holley siguió siendo auxiliar durante una década al lado del sucesor Donald Wuerl (cuya renuncia ababa de ser aceptada por el Papa), de 2006 a 2016, año en el que el Papa Francisco lo nombró obispo de Memphis.

 

Son dos las principales acusaciones en contra del obispo: el inexplicable traslado en bloque de alrededor de 42 sacerdotes de la diócesis (el 75% del clero) a diferentes parroquias en un lapso de dos años y algunas maniobras financieras ambiguas en la diócesis, con una consecuente disminución de las donaciones y de los fieles, además del anuncio de la clausura de once escuelas católicas.

 

En el caso de Holley en Memphis sigue pendiente la cuestión de la renuncia que presentó el sacerdote canadiense Clement J. Machado, a quien el mismo obispo quiso como su vicario general. Un nombramiento que en el clero local suscitó bastantes dudas sobre la manera en la que se llevó a cabo.

 

Machado renunció tras los siete días de visita apostólica que llevaron a cabo los arzobispos Wilton Gregory de Atlanta, experto liturgista, y Bernard Hebda de St. Paul-Mineapolis, abogado canonista. Una decisión sorpresiva que monseñor Holley adjudico en una declaración a motivos de estudio y a urgencias familiares, como tener que ocuparse de la madre que acababa de enviudar. No se hacía ninguna referencia a la visita ordenada por el Papa, durante la que Gregory y Hebda se reunieron y escucharon a unos cincuenta laicos y sacerdotes de Memphis.

 

«Se sabía que se había puesto en marcha una visita apostólica», comentó secamente el vocero vaticano Greg Burke al comentar hoy la noticia y confirmar que tras la destitución del obispo por parte del Papa hay «motivos administrativos».

 

El primero de ellos fue que el obispo, después de haber tomado posesión de la diócesis, pidió que la mayor parte de sus sacerdotes firmaran una carta de renuncia. Hubo pocas explicaciones: según el religioso, eran cambios necesarios que se habían ido acumulando pues no se había hecho nada en los últimos años.

 

Muchos de ellos obedecieron confiando en que habrían podido contribuir en el proceso de reforma de la diócesis emprendido por el nuevo pastor. Algunos, por el contrario, se negaron; uno de los sacerdotes particularmente, que ya estaba por jubilarse, según indicó el National Catholic Reporter, también intentó emprender una causa canónica contra el obispo.

 

La “mudanza” de los sacerdotes creó fuertes disgustos no solo entre ellos, sino también entre los fieles unidos a sus párrocos y acompañados espiritualmente por muchos de ellos durante mucho tiempo, por lo que se vieron también obligados a mudarse de parroquia. Hubo protestas y una de las consecuencias directas fue la disminución de las donaciones, así como de la participación en las misas.

 

También endureció las críticas contra la administración de Holley el anuncio dude la clausura de once escuelas católicas de Memphis en 2019, inauguradas por su predecesor Terry Steib con el objetivo de garantizar la educación católica en las zonas pobres de la ciudad. Parece que los institutos serán vendidos y se convertirán en escuelas públicas.

 

Las críticas y quejas llegaron el año pasado al nuncio en Washington, monseñor Christophe Pierre, y después a Roma en forma de cartas enviadas a la Secretaría de Estado. El 21 de junio comenzó la investigación vaticana. Por su parte, Holley, en una carta del 22 de junio a los sacerdotes diocesanos, afirmó que el objetivo de la visita apostólica era «ayudar a la diócesis local a mejorar las capacidades de la Iglesia para servir a las personas», y pidió que se respetara la naturaleza reservada de la misma.

 

Evidentemente se le pidió varias veces al obispo que presentara su renuncia, y, considerando su rechazo, el Papa Francisco se ha visto obligado a destituirlo. Una medida tan dura como repentina y sobre la cual, según ha podido constatar Vatican Insider, la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos no había recibido ninguna indicación vaticana.


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Yemen: ayuda sanitaria y alimenticia insuficiente. Grave emergencia.

yemen hambruna intervención Onu Yemenies afectados por el conflicto reciben raciones de comida  (ANSA)

ONU: Lowcock pide la intervención del Consejo de Seguridad en Yemen

Debido al conflicto y violencia que sigue desatándose en el país africano y ante la escasez de los recursos alimenticios, la Naciones Unidas alertan que la mitad de la población yemení podría quedarse sin comida

José Villanueva – Ciudad del Vaticano

El Coordinador Humanitario de la ONU, Mark Lowcock, informa a los miembros del Consejo de Seguridad, que la crisis humanitaria y violencia que se viene desatando desde el año pasado en Yemen, se encuentra en aumento. A pesar de la ayuda humanitaria recibida, esta no sería suficiente para abastecer a todo el pueblo yemení.

“El número total de personas enfrentando la antesala de la hambruna, es decir, que dependen absolutamente de la ayuda humanitaria para sobrevivir, no alcanzará a los once millones como habíamos previsto hace un mes, sino a catorce millones, representando la mitad de la población yemení”, explicó Lowcock.

Niños y ancianos los más afectados

El funcionario de la ONU advierte que, de presentarse una hambruna inminente en Yemen, será difícil solucionarla, debido a que la falta de alimentación ha provocado el debilitamiento del sistema inmunológico del pueblo yemení.

“Ahora mismo existe un claro y presente peligro de una hambruna inminente en Yemen. La falta de alimentos sobrepasa nuestras estadísticas de las personas que pasarían a las filas de la hambruna. Los más afectados serían los niños y adultos mayores, quienes están más propensos a enfermedades como el cólera”.

Huzis la causa del conflicto

Lowcock recuerda que el incremento de la crisis se debe al conflicto que se vive en el país y al grupo rebelde huzí, tras la toma del puerto Hodeida de Yemen meses atrás, bloqueando el ingreso de las principales importaciones al país y que la economía colapse.

“Más de 570.000 personas han sido desplazadas forzosamente en la provincia de Hodeida desde junio. Por los combates, la carretera hacia Saná continúa bloqueada, afectando el comercio y evitando que entren los bienes y comida al norte de Yemen. Las hostilidades también han bloqueado un molino que contiene suficientes cereales para alimentar a 3,7 millones de personas mensualmente, y varias bodegas humanitarias han sido ocupadas por más de dos meses”, afirma.

Acciones inmediatas

Por último, Lowcock invoca a los miembros del Consejo de Seguridad para que tomen decisiones inmediatas con respeto a la crisis que ocurre en Yemen y evitar que la catástrofe se desate por completo.

“Exhorto a los miembros del Consejo de Seguridad acabar con la hostilidades contra las infraestructuras e instalaciones  humanitarias; proteger el suministro de comida y productos básicos en todo el país, especialmente los puertos y rutas de transporte; proveer una mayor cantidad de divisas a través del Banco Central, además de créditos para los comerciantes y pagos para trabajadores públicos y pensionados; aumentar el apoyo financiero a las operaciones humanitarias; y finalmente, aprovechar el momento en que la vida de muchos está en riesgo para colaborar con el enviado especial de la ONU y acabar con el conflicto.


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La ONU ante la crisis de Venezuela.

Guterres: Era necesario reforzar la respuesta humanitaria ante el número de venezolanos que salen del país

ONU/Manuel Elias
El Secretario General, António Guterres, (a la derecha) informa a la prensa con ocasión de la apertura del 73 periodo de sesiones de la Asamblea General. A la izquierda, su portavoz, Stéphane Dujarric.

20 Septiembre 2018

En una conferencia de prensa previa al debate de alto nivel de la Asamblea General, el Secretario General de la ONU explicó el nombramiento del nuevo representante para los refugiados venezolanos. La crisis de refugiados en Europa, la situación de los palestinos, Corea, Yemen y la paridad de género en la Organización fueron otros de los asuntos abordados por António Guterres.

El representante especial para los refugiados y migrantes venezolanos forma parte de un nuevo mecanismo para dar mayor coherencia al trabajo humanitario de las agencias de la ONU con ese colectivo, dijo el Secretario General de la ONU.

La decisión de nombrar al representante, anunciada ayer por la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), busca dar un apoyo coordinado a los Estados que han recibido a miles de venezolanos.

“Ese mecanismo estará en funciones y creo que es una respuesta absolutamente necesaria dado el número muy elevado de personas que han salido del país”, explicó Guterres.

Dentro de la región, Guterres también respondió a una pregunta sobre la situación en Nicaragua y dijo que “sólo un diálogo inclusivo en un ambiente de tolerancia y paz es la solución para los problemas” del país centroamericano.

Racismo contra los refugiados

Con respecto a la ola de racismo contra los refugiados en Europa, recordó que todos los Estados deben respetar los acuerdos sobre protección de refugiados y afirmó que se trata de un problema generalizado, no de la actitud de un solo país.

“Pero lo que hace falta esencialmente es una respuesta europea amplia al problema (…) Necesitamos una respuesta europea a este desafío porque si se obtiene la solidaridad de todos los países europeos [la situación] mejoraría mucho para los Estados miembros y especialmente para terminar el sufrimiento de la gente”, afirmó.

Sostuvo que el reasentamiento de refugiados y migrantes es positivo tanto para esas personas como para la economía de los países que los reciben y llamó a los gobiernos a aumentar sus cuotas de aceptación.

Agencia para los Refugiados Palestinos

El Secretario General también habló de la situación que atraviesa la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA) tras el corte fondos por parte de Estados Unidos y aseveró que Naciones Unidas no está desmantelándola.

“He estado haciendo grandes esfuerzos y por ahora hemos conseguido fondos adicionales para la UNRWA e incluso hemos abierto las escuelas, aunque no podemos garantizar que tendremos todos los recursos para el año escolar porque es muy importante que las escuelas estén abiertas”, apuntó.

Paridad de género y acoso sexual en la ONU

Al referirse a la paridad de género dentro de la Organización, Guterres indicó que desde el lanzamiento hace un año de la estrategia hacia esa meta, se han logrado grandes avances y señaló que la ONU tiene ahora el mayor número de mujeres en puestos de alto nivel de su historia, pero agregó que se seguirá trabajando en esa arena.

Asimismo, refrendó la política de tolerancia cero para el acoso sexual e informó que las investigaciones de denuncias de esos casos se han agilizado, además de que se ha abierto una línea telefónica con servicio las 24 horas para asistir a las víctimas de acoso y abuso de poder.

El multilateralismo está bajo ataque desde muchas direcciones diferentes, precisamente cuando más lo necesitamos.

El multilateralismo amenazado

Finalmente, expresó una “preocupación primordial” cuando dijo que “en nuestra era cada vez más globalizada: el multilateralismo está bajo ataque desde muchas direcciones diferentes, precisamente cuando más lo necesitamos”.

Ante esa amenaza, el Secretario General se comprometió a utilizar sus reuniones durante la Asamblea General “para presionar por un compromiso renovado de orden mundial basado en normas y ante las Naciones Unidas, el foro mundial indispensable para la cooperación internacional.

“La presencia de 84 Jefes de Estado y 44 Jefes de Gobierno es una prueba elocuente de la confianza de la comunidad internacional en las Naciones Unidas”, concluyó