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Venezuela: entrevista con el profesor Rafael Luciani

El Laberinto Venezolano

maduroescoltas

Entrevista a Rafael Luciani; Teólogo y Profesor en la Universidad Católica Andrés Bello

y en el Boston College School of Theology and Ministry

El origen de todo ¿Maduro o Chávez?

Lo que estamos padeciendo no comienza con Maduro. Tiene su origen en el totalitarismo que ejerció Chávez y que hoy ha llevado a la formalización de una dictadura en Venezuela. A partir del año 2005 Chávez comienza a usar la expresión Socialismo del siglo XXI, término que no existe en la Constitución de la República aprobada en 1999. La Conferencia Episcopal Venezolana advirtió, en ese entonces, que esto “podía constituir el intento de imponer un pensamiento único”. Para ganar legitimidad, Chávez convocó en el 2007 a un referéndum para reformar la Constitución, pero lo perdió. Al verse impedido por el mismo pueblo, comenzó a implementar la reforma a través de decretos presidenciales. Esto le permitió crear, de forma inconsulta y unidireccional, el marco jurídico e ideológico que hoy vemos consumado en la Dictadura de Maduro.

¿Es posible una dictadura de izquierda?

Lo que parecía imposible en América Latina hoy se ve realizado. Que las dictaduras no son sólo de derecha, sino también de izquierda, bajo la fórmula de gobiernos cívico-militares. El actual régimen de Maduro conserva, por una parte, las viejas formas democráticas, como son los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, pero sometidos todos a la voluntad del poder Ejecutivo por medio de las decisiones del Tribunal Supremo de Justicia. Por otra parte, es un proyecto cívico-militar. Chávez gobernaba sobre el modelo ceresoliano de ejército-caudillo-pueblo, que sobrevivía gracias a la inmensa riqueza del petróleo. Pero ahora que el petróleo no permite eso, y no estando el carisma del caudillo, Chávez, lo que le queda a Maduro es el Ejército como único mecanismo para sostenerse en el poder. Recordemos que casi la mitad del gobierno está en manos de militares.

El reconocimiento público del actual estado dictatorial vino del lado menos esperado. Del chavismo político. Lo hizo la Fiscal de la República, Luisa Ortega Díaz, que es una figura importante del chavismo no castrista. Ella declaró en Marzo que “se ha roto el hilo constitucional”, luego de que el Tribunal Supremo de Justicia desconociera a la Constitución de 1999 e inhabilitara el poder legislativo. Luego de haber perdido las elecciones en la Asamblea Nacional en el 2015 y ahora sin la sumisión de la Fiscal General de la República, el Gobierno cuenta con dos brazos: la fuerza bruta y represiva de la Fuerza Armada de la Revolución, y la construcción de una pseudolegalidad que se está llevando a cabo a través del Tribunal Supremo de Justicia y la actual Asamblea Nacional Constituyente. El panorama es muy preocupante.

¿Complicidad y silencio de la izquierda latinoamericana?

Es triste tener que reconocer que gran parte de la izquierda latinoamericana sigue apoyando al gobierno de Maduro. En Venezuela hay hambre y la gente se muere por falta de medicinas. Quien no tiene hoy los medios para conseguir pastillas de hipertensión, por decir algo común, sabe que morirá de un infarto en breve tiempo porque no hay este tipo de medicinas. Hace unos meses el gobierno no permitió el ingreso de una donación importante que hizo Caritas. Hoy vivimos algo que era inconcebible en Venezuela antes de Chávez: una pobreza que supera el 70% y casi 30.000 muertos por año. Esto en el país con las mayores reservas de petróleo del mundo.

Para entender esto nos podemos referir a dos posturas de la izquierda sobre el caso venezolano. La que representa el ideólogo cubano Borón quien sostiene que el conflicto venezolano tiene su origen en la agresión imperialista de Estados Unidos y “si una fuerza social declara una guerra contra el gobierno se requiere de éste una respuesta militar”. Otra postura es la que representa el sociólogo venezolano Edgardo Lander quien reconoce que hay un cierre de vías institucionales para resolver el conflicto, porque el gobierno desconoce a la Asamblea Nacional, no ha permitido el mandato constitucional de cambiar los rectores del Consejo Nacional Electoral, ha cancelado el referéndum revocatorio y pospuso todas las elecciones. Para Lander, “estamos muy lejos de algo que pueda llamarse práctica democrática. Se utilizan todos los instrumentos del poder en función de preservarse en el poder”. Esta es la posición de la Fiscal Luisa Ortega Díaz y de una buena parte del chavismo no castrista que se le opone a Maduro y que debe ser integrado en cualquier proceso de transición.

¿Es posible una salida negociada de la crisis?

No estamos ante una mera crisis coyuntural. Estamos ante un modelo ideológico y dictatorial que se quiere imponer a toda una población que lo adversa. A partir de 2004 comienzan los viajes de las promociones de Estado Mayor a Cuba para estudiar el modelo político del gobierno perpetuo cubano. Comienza en Venezuela la narrativa del enemigo interno, el ideal continental de las luchas populares, el discurso anti-imperialista y la justificación del control total del Estado con tal de mantener en el poder a la revolución bolivariana. Estos son los militares que ocupan hoy los altos mandos y proclaman públicamente: “patria, socialismo o muerte” ¿Es posible cambiar esto?

No habrá mediación exitosa en Venezuela si no se incorpora el diálogo con los militares, pues son ellos quienes realmente gobiernan. Ante este panorama es importante que la oposición haga público un plan de gobierno transitorio y muestre el rostro de quién encarnaría una presidencia transitoria. Más del 80% del país rechaza la propuesta socialista cubana, pero es imposible pretender que un proyecto político alternativo ponga de lado a los militares en Venezuela. No habrá salida viable sin negociar con el chavismo menos ideológico y no cubano, que no está en el gobierno actualmente, y sin los militares. Tristemente es así.

¿Cómo se la ve una eventual intervención papal? ¿hay fuerzas políticas, del lado del chavismo e/o madurismo que tomarían este camino?

El Papa siempre ha sido coherente y ha actuado en comunión con las instancias eclesiásticas venezolanas. De hecho, en su reunión del pasado mes de junio con la presidencia de la Conferencia Episcopal Venezolana, manifestó su total adhesión a la posición que han asumido los obispos frente a Maduro. Sin embargo, ha habido un intento soez por parte del oficialismo para desprestigiarlo y tratar de dividir a la oposición al hablar de un Papa de izquierda y unos obispos de derecha. En mayo, el secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolín, quien fue Nuncio en Venezuela, había dicho que “se necesita mucha buena voluntad, empezando por el gobierno, que debe dar señales de que desea resolver la crisis y tener en cuenta el clamor del pueblo”.

La posición más reciente la encontramos este pasado 4 de agosto, cuando el Papa envió un comunicado a través de la Secretaría de Estado diciendo que: “la Santa Sede pide a todos los actores políticos, y en particular al Gobierno, que se asegure el pleno respeto de los derechos humanos y de las libertades fundamentales, como también de la vigente Constitución; se eviten o se suspendan las iniciativas en curso como la nueva Constituyente que, más que favorecer la reconciliación y la paz, fomentan un clima de tensión y enfrentamiento e hipotecan el futuro; se creen las condiciones para una solución negociada de acuerdo con las indicaciones expresadas en la carta de la Secretaría de Estado del 1 de diciembre de 2016, teniendo en cuenta el grave sufrimiento del pueblo a causa de las dificultades para obtener alimentos y medicamentos, y por la falta de seguridad”.

Estas condiciones a las que se refiere el comunicado son las que el Vaticano había exigido en diciembre: «elecciones, restitución de la Asamblea, apertura del canal humanitario y liberación de los presos políticos». La exigencia de estas condiciones llevó a que el gobierno terminara el proceso de diálogo y negociación. Ha sido imposible que el sector radical y pro castrista del chavismo, que es el que gobierna actualmente, se abra a un proceso sincero de diálogo sobre estos puntos. Sólo el chavismo menos ideológico y ajeno a Cuba, representado por la fiscal Luisa Ortega Díaz y el ex ministro Miguel Rodríguez Torres, pudiera estar abierto a un diálogo sincero para restablecer la Constitución de 1999, que es defendida también por la oposición.

¿Quién tiene la autoridad y la fuerza para detener una escalada hacia la imposición de una dictadura que aplasta toda forma de oposición? ¿hay alguien? 

Con el plebiscito del pasado 16 de Julio quedó claro que más del 80% del país quiere un cambio. Ese día se demostró la capacidad que tiene el pueblo venezolano, sin ningún aparato estatal, para organizarse y llevar a cabo una consulta popular a nivel nacional. El pueblo mismo se organizó y se expresó sin la ayuda del Estado. Esto es algo extraordinario. Unas 7,6 millones de personas manifestaron el regreso a la democracia. Ahora bien, no todos pudieron votar porque en un contexto donde la mayoría está pasando hambre y muriendo por falta de medicinas, hay una dependencia de esa mayoría pobre de las bolsas de comida que da el gobierno (Clap) y una amenaza real de los colectivos armados del gobierno sobre los sectores populares que hace imposible que se pueda manifestar abiertamente en esas zonas porque la amenaza es de muerte. La gente tiene hambre y miedo. Miedo de que la mate un colectivo por manifestarse en contra del gobierno, miedo a no recibir comida, miedo a perder el trabajo. Miedo a ser encarcelado y torturado, como está sucediendo a diario en lugares como la tumba y el helicoide, entre otros, donde opera el servicio bolivariano de inteligencia militar. Recordemos que hoy en día no se enjuicia a la disidencia venezolana en tribunales civiles, sino en militares, y las condenas son “traición a la patria”, que es lo mismo que “traición a la revolución”. Otro elemento que es copia fiel del régimen castrista.

 ¿Cuales son las posiciones dentro de la Iglesia?

La posición de todas las instancias que hacen vida en la Iglesia venezolana están en plena sintonía. No hay fisuras. El 31 de marzo pasado, día en que se realizó el autogolpe del gobierno, la Conferencia Episcopal Venezolana denunció que para el gobierno «todo gira en torno a lo político, entendido como conquista del poder, olvidando las necesidades reales de la gente» e instó a que «no se puede permanecer pasivos, acobardados ni desesperanzados. Tenemos que defender nuestros derechos y los derechos de los demás. Es hora de preguntarse muy seria y responsablemente si no son válidas y oportunas, por ejemplo, la desobediencia civil, las manifestaciones pacíficas, los justos reclamos a los poderes públicos nacionales y/o internacionales y las protestas cívicas». A esto se le sumó la voz de la Conferencia de Religiosos y Religiosas de Venezuela, el 4 de abril, reconociendo «la falta de autonomía entre los cinco poderes públicos: Ejecutivo, Legislativo, Judicial, Electoral y Ciudadano», y subrayó «la indolencia del gobierno nacional ante la situación crítica que vive nuestro pueblo, demostrando una vez más que solo le interesa la lucha por mantenerse en el poder» en un contexto de «inminente dictadura».

Tres días más tarde, el 7 de abril, la Compañía de Jesús en Venezuela, a través de la revista SIC del Centro Gumilla, que representa a la teología de la liberación en Venezuela, hizo pública su posición oficial: «nos enfrentamos a una dictadura como ciudadanos y como cristianos», la cual se consuma con «las decisiones asumidas por el Tribunal Supremo de Justicia en Sala Constitucional de fecha 28 y 29 de marzo que suponen un claro golpe de Estado y un desenmascaramiento definitivo del gobierno como una dictadura». Hoy en día, luego del fraude electoral que llevó a la instalación de la Asamblea Nacional Constituyente el pasado 4 de agosto, el jesuita José Virtuoso, Rector de la Universidad Católica, se refirió a esta Asamblea fraudulenta como la “constitucionalización de una dictadura militar socialista, como lo ha dicho la Conferencia Episcopal. Vamos a tener una transformación de la Constitución y ese cambio es para consolidar a un régimen autoritario, muy centralizado en la figura del Presidente, con poderes omnímodos sobre el Estado y desde el Estado a la sociedad. Y yo creo que las sociedades no tienen salida con un modelo de ese tipo. Esta sociedad que ha luchado en contra de ese modelo va a seguir en rebeldía”. En fin, como ha dicho el teólogo de la liberación Pedro Trigo SJ, hemos vivido de Chávez a Maduro el paso del totalitarismo a la dictadura. Los invito a leer su artículo que lleva ese mismo título. En conclusión, la posición de la Iglesia, tanto local como universal ha sido en realidad sumamente coherente.

¿Habrá salida electoral?

La elección de los nuevos constituyentistas se realizó por la vía sectorial y comunal, y no por medio del sufragio universal directo y secreto. Se siguió el modelo electoral cubano que no admite disidencia y en el que  los representantes de los sectores del país están agrupados en organizaciones gubernamentales y son miembros del partido único. No existe el pueblo sin el filtro político del partido único. Este es el modelo que Maduro usó para la Asamblea Nacional Constituyente, pues como decíamos anteriormente, al no contar con el carisma del caudillo, ni con el dinero del petróleo, sólo le queda el sostén militar y el fraude electoral. Esta segunda vía es la que usó para la elección sectorial de los constituyentistas. De hecho, la empresa Smartmatic, proveedora de la tecnología que se usa en el Consejo Electoral Nacional, confirmó al día siguiente de las elecciones que hubo manipulación de la data por parte del ente. Este hecho no sólo pone en cuestionamiento la actual elección, sino todo el sistema electoral venezolano desde que Chávez comenzó a implementar el sistema automatizado de votación.

A esto debemos agregar que la mayoría de los partidos opositores se encuentran actualmente “ilegalizados” por decisión del Tribunal Supremo de Justicia y los líderes principales de la oposición se encuentran inhabilitados, detenidos o exiliados. Para ser honestos, haría falta una reforma integral del sistema electoral venezolano si queremos elecciones libres y transparentes. Al menos comenzar por el nombramiento de rectores que sean independientes y que permitan los procesos de auditoría correspondientes. El problema es que estamos en medio de un gran dilema. Si la oposición inscribe a sus candidatos para una elección, entonces, con toda seguridad la Constituyente suspenderá esa elección, porque Maduro tiene un rechazo de más del 80% del país. Pero si la oposición decide no participar, entonces tolerará las elecciones con la seguridad de que sus candidatos ganarán al no tener oposición alguna.

La actual Asamblea Nacional Constituyente, instalada el pasado viernes, se ha autodenominado “supraconstitucional” y por un período de “dos años” ella podrá decidir si hay o no elecciones, si anula o no a los otros poderes públicos vigentes, si modifica leyes vigentes y todo lo relativo al gobierno y el destino del país. De hecho, su primera medida fue destituir de su cargo a la Fiscal Luis Ortega Díaz por considerarla traidora a la patria al haber denunciado la ruptura del orden constitucional. Este panorama hace que la facilitación del Vaticano, como entidad neutra, sea de las pocas instancias internacionales que pueden contribuir a mover a la comunidad internacional para que presione al chavismo ideológico castrista a realizar algún tipo de negociación. Al menos puede jugar un rol importante desde el punto de vista de la comunidad internacional, más que al interno del país. La oposición no tiene armas ni ejércitos, ni fuerzas paramilitares. La salida a esta crisis ya comienza a verse por la vía de la implosión social y política, pero esto sólo llevará a una continua rebelión popular que profundice la anarquía hasta que el gobierno fallezca por agonía. Por ello, el camino menos traumático es el de un acuerdo para la transición que incorpore a las fuerzas del chavismo político no castrista, a los militares —garantes de la Constitución de 1999—, y a la oposición democrática.Toda otra vía no sólo no será viable, sino que correrá con el riesgo de generar más violencia y anarquía, y en pocos años tendremos al chavismo radical de nuevo en el poder.

Alver Metalli – Director de Tierras de América


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Yemen y su triple tragedia

Yemen afronta una tragedia triple: el hambre, el cólera y el conflicto creado por el hombre

Una familia yemení en su casa, destrozada por los combates de los últimos meses. Foto: OCHA/Eman

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18 de agosto, 2017 — El coordinador de la ONU para Asuntos Humanitarios lamentó hoy que pese a los esfuerzos de los trabajadores de asistencia en Yemen durante dos años no se puedan reportar avances significativos en un escenario catastrófico creado por el hombre y completamente evitable.

Stephen O´Brien rindió un informe sobre la situación en el terreno durante una sesión del Consejo de Seguridad sobre ese país árabe.

“Millones de yemenitas enfrentan hoy una triple tragedia: el espectro de la hambruna, el mayor brote de cólera en un año y las carencias y la injusticia derivadas de un conflicto brutal que el mundo ha permitido que se prolongue y que es completamente evitable. Esta tragedia humana es deliberada y lasciva, es política y se puede detener con voluntad y coraje”, dijo.

O’Brien llamó a abrir todos los puertos marítimos, terrestres y aéreos al tráfico de civiles y a permitir la entrada de ayuda humanitaria.

Del mismo modo, instó una vez más a las partes en conflicto a respetar las leyes internacionales humanitarias y de derechos humanos.

El secretario general adjunto advirtió también que el trabajo humanitario no puede remplazar a los sectores público y comercial ni puede resolver la crisis subyacente en Yemen.

“El fin de la violencia, el cese de hostilidades y un acuerdo político sostenible son los cimientos del futuro de un Yemen en paz. Pero mientras esto ocurre, se debe permitir que los trabajadores humanitarios hagan su labor y ayuden a los millones de yemenitas que precisan asistencia desesperadamente. La comunidad internacional debe tomar medidas sustantivas”, enfatizó O’Brien.


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Conflicto Corea requiere solución política. ONU

La solución a la crisis en la península de Corea debe ser política, dice el Secretario General

El Consejo de Seguridad de la ONU en la sesión sobre el lanzamiento balístico más reciente de Corea del Norte. Foto: ONU/Manuel Elías

16 de agosto, 2017 — “Necesitamos aprender de las lecciones que nos ha dado la historia, no repetir los errores”, declaró el Secretario General de la ONU refiriéndose al aumento de las tensiones en la península de Corea.

Durante una conferencia de prensa este miércoles, António Guterres, recordó las terribles consecuencias de la guerra de Corea, en la que murieron más de 3 millones de personas.

Guterres se refirió a la reciente resolución aprobada por el Consejo de Seguridad, que sanciona duramente a Corea del Norte, para que renuncie a su programa de armas nucleares.

“La resolución envía un claro mensaje sobre las obligaciones de paz y seguridad de la República Popular Democrática de Corea”, dijo.
Agregó que las medidas son una oportunidad para resolver la crisis a través del diálogo y el compromiso diplomático.

“La solución a esta crisis debe ser política. Las potenciales consecuencias de la acción militar son horripilantes para siquiera imaginarlas”, aseguró el titular de la ONU.

Guterres pidió a la comunidad internacional a enviar un mensaje claro y coherente a Corea del Norte a través del cumplimiento de sus obligaciones internacionales, la reapertura de canales de comunicación y nuevos esfuerzos para reducir las tensiones.


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Somalia: situación de grave crisis humanitaria.

 275.000 niños sufren desnutrición aguda severa en Somalia
Sequía, guerras y desnutrición en Somalia
La historia de Somalia va unida a la guerra, el terrorismo de Al Shabab, la piratería en el Océano Índico y la extrema sequía que ha provocado que 6,7 millones de personas, la mitad del país, necesiten ayuda humanitaria urgente. De ellos, 275.000 niños sufren desnutrición aguda severa, el estado más peligroso, aquel que les coloca a las puertas de la muerte.

Los ríos en Somalia están secos por culpa de la falta de precipitaciones desde hace cuatro años y unas previsiones que indican que, en la próxima estación de lluvias, el próximo octubre, nada va a cambiar. Por ello, la situación nutricional y de acceso al agua potable puede deteriorarse de manera muy grave. De sequías cada 10 años, el país ha pasado a sufrirlas de manera anual.

En Save the Children estamos atendiendo en centros hospitalarios y en campos de desplazados a estos niños y sus familias. Queremos contarte más sobre cómo lo estamos haciendo.

Quiero saber más de Somalia


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Venezuela: la posición de la Iglesia

Venezuela, ¿y ahora?

El camino estrecho de la negociación y el trágico del enfrentamiento, en el análisis de Rafael Luciani, estudioso venezolano del pensamiento del Papa Francisco

Marcha armada contra la sociedad

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Pubblicato il 09/08/2017
Ultima modifica il 09/08/2017 alle ore 09:54
ALVER METALLI

Redoblan los tambores de guerra de un madurismo acorralado por el aislamiento internacional y latinoamericano después del autogolpe de la Constituyente, con la cual el heredero de Chávez se dispone a eliminar los últimos restos de la división de poderes. Rafael Luciani los escucha desde su oficina en la Universidad Andrés Bello de Caracas e intenta interpretarlos con una frialdad poco común en estos tiempos y en este lugar del mundo. El pasado mes de febrero Luciani promovió un importante congreso en el prestigioso Boston College de Massachusetts sobre los desarrollos de la teología en lengua española “en tiempos del Papa Francisco”. El profesor Luciani identifica dos posturas de izquierda sobre el caso venezolano que le parecen representativas de otras tantas alternativas contrapuestas. «Para entender esto nos podemos referir a dos posturas de la izquierda sobre el caso venezolano. La que representa el ideólogo cubano Borón, quien sostiene que el conflicto venezolano tiene su origen en la agresión imperialista de Estados Unidos y “si una fuerza social declara una guerra contra el gobierno se requiere de éste una respuesta militar”. Otra postura es la que representa el sociólogo venezolano Edgardo Lander, quien reconoce que hay un cierre de vías institucionales para resolver el conflicto porque el gobierno desconoce a la Asamblea Nacional, no ha permitido el mandato constitucional de cambiar los rectores del Consejo Nacional Electoral, ha cancelado el referéndum revocatorio y pospuso todas las elecciones. Para Lander, “estamos muy lejos de algo que pueda llamarse práctica democrática. Se utilizan todos los instrumentos del poder en función de preservarse en el poder”. Esta es la posición de la Fiscal Luisa Ortega Díaz y de una buena parte del chavismo no castrista que se opone a Maduro y que debe ser integrado necesariamente en cualquier proceso de transición». Pero la magistrada acaba de ser destituida de sus funciones y el chavismo dialogante ha sido amenazado de traición a la patria.

 

Rafael Luciani no se hace ilusiones sobre la posibilidad de que el Vaticano regrese a Venezuela para promover una salida no cruenta, aunque considera que la Santa Sede sigue siendo una de las pocas instancias internacionales que todavía “pueden contribuir a mover a la comunidad internacional para que presione al chavismo ideológico castrista a realizar algún tipo de negociación”. El pensamiento se dirige al Papa, cuya posición, para Luciani, siempre “ha sido coherente y ha actuado en comunión con las instancias eclesiásticas venezolanas”. Recuerda la posición más reciente del 4 de agosto, cuando el Papa envió un comunicado a través de la Secretaría de Estado diciendo que la Santa Sede esperaba que todos los actores políticos, y en particular el gobierno, se comprometieran a «asegurar el pleno respeto de los derechos humanos y de las libertades fundamentales, como también de la vigente Constitución; se eviten o se suspendan las iniciativas en curso como la nueva Constituyente que, más que favorecer la reconciliación y la paz, fomentan un clima de tensión y enfrentamiento». Luciani subraya que las condiciones a las que se refiere la declaración pontificia son las mismas que el Vaticano había exigido en diciembre: «elecciones, restitución de la Asamblea, apertura del canal humanitario y liberación de los presos políticos». Está convencido de que solo el chavismo menos ideológico y ajeno a Cuba, representado por la fiscal Luisa Ortega Díaz y el ex ministro Miguel Rodríguez Torres, pudiera estar abierto a un diálogo sincero para restablecer la Constitución de 1999, que es defendida también por la oposición a Maduro”.

 

Le preguntamos si todavía hay alguien con la fuerza suficiente para detener una escalation hacia el puro y simple aniquilamiento de la oposición.

 

“La oposición no tiene armas ni ejércitos ni fuerzas paramilitares – responde. La salida a esta crisis ya comienza a verse por la vía de la implosión social y política, pero esto sólo llevará a una continua rebelión popular que profundice la anarquía. Por ello, el camino menos traumático es el de un acuerdo para la transición que incorpore a las fuerzas del chavismo político no castrista, a los militares —garantes de la Constitución de 1999—, y a la oposición democrática. Cualquier otra vía no sólo no será viable sino que correrá con el riesgo de generar más violencia y anarquía, y en pocos años tendremos al chavismo radical de nuevo en el poder”.

 

¿Entonces no hay una salida electoral?

 

La elección de los nuevos constituyentistas se realizó por la vía sectorial y comunal, y no por medio del sufragio universal directo y secreto. Se siguió el modelo electoral cubano que no admite disidencia y en el que los representantes de los sectores del país están agrupados en organizaciones gubernamentales y son miembros del partido único. No existe el pueblo sin el filtro político del partido único. Este es el modelo que Maduro usó para la Asamblea Nacional Constituyente, pues como decíamos anteriormente, al no contar con el carisma de caudillo ni con el dinero del petróleo, sólo le queda el sostén militar y el fraude electoral. Esta segunda vía, junto con el fraude electoral, es la que usó para la elección sectorial de los constituyentistas. De hecho, la empresa Smartmatic, proveedora de la tecnología que se usa en el Consejo Electoral Nacional, confirmó al día siguiente de las elecciones que hubo manipulación de la data por parte del ente. Este hecho no sólo pone en cuestionamiento la actual elección, sino todo el sistema electoral venezolano desde que Chávez comenzó a implementar el sistema automatizado de votación. A esto debemos agregar que la mayoría de los partidos opositores se encuentran actualmente “ilegalizados” por decisión del Tribunal Supremo de Justicia y los líderes principales de la oposición se encuentran inhabilitados, detenidos o exiliados. Para ser honestos, haría falta una reforma integral del sistema electoral venezolano si queremos elecciones libres y transparentes. Al menos comenzar por el nombramiento de rectores que sean independientes y que permitan los procesos de auditoría correspondientes. El problema es que estamos en medio de un gran dilema. Si la oposición inscribe a sus candidatos para una elección, entonces, con toda seguridad la Constituyente suspenderá esa elección, porque Maduro tiene un rechazo de más del 80% del país. Pero si la oposición decide no participar, entonces tolerará las elecciones con la seguridad de que sus candidatos ganarán al no tener oposición alguna.

 

¿Se puede hablar de diferentes posturas dentro de la Iglesia venezolana sobre la manera de afrontar la dictadura madurista?

 

La posición de todas las instancias que hacen vida en la Iglesia venezolana están en plena sintonía entre sí. No hay fisuras. El 31 de marzo pasado, día en que se realizó el autogolpe del gobierno, la Conferencia Episcopal Venezolana denunció que para el gobierno «todo gira en torno a lo político entendido como conquista del poder, olvidando las necesidades reales de la gente» e instó a que «no se puede permanecer pasivos, acobardados ni desesperanzados». Más aún. La Conferencia Episcopal llegó a plantear si no «es hora de preguntarse muy seria y responsablemente si no son válidas y oportunas, por ejemplo, la desobediencia civil, las manifestaciones pacíficas, los justos reclamos a los poderes públicos nacionales y/o internacionales y las protestas cívicas». A esto se le sumó la voz de la Conferencia de Religiosos y Religiosas de Venezuela, el 4 de abril, reconociendo «la falta de autonomía entre los cinco poderes públicos: Ejecutivo, Legislativo, Judicial, Electoral y Ciudadano», y subrayó «la indolencia del gobierno nacional ante la situación crítica que vive nuestro pueblo, demostrando una vez más que solo le interesa la lucha por mantenerse en el poder» en un contexto de «inminente dictadura». Tres días más tarde, el 7 de abril, la Compañía de Jesús en Venezuela, a través de la revista SIC del Centro Gumilla, que representa a la teología de la liberación en Venezuela, hizo pública su posición oficial: «nos enfrentamos a una dictadura como ciudadanos y como cristianos», dictadura que se consuma con «las decisiones asumidas por el Tribunal Supremo de Justicia en Sala Constitucional de fecha 28 y 29 de marzo que suponen un claro golpe de Estado». Hoy en día, luego del fraude electoral que llevó a la instalación de la Asamblea Nacional Constituyente el pasado 4 de agosto, el jesuita José Virtuoso, Rector de la Universidad Católica, se refirió a esta Asamblea fraudulenta como la “constitucionalización de una dictadura militar socialista”. El rector habló de “transformación de la Constitución para consolidar un régimen autoritario, muy centralizado en la figura del Presidente, con poderes omnímodos sobre el Estado y desde el Estado a la sociedad”. Como ha dicho el teólogo de la liberación Pedro Trigo SJ, hemos vivido, de Chávez a Maduro, el paso del totalitarismo a la dictadura. En conclusión, la posición de la Iglesia, tanto local como universal ha sido en realidad sumamente coherente.


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La Iglesia y la crisis de Venezuela. Entrevista

Venezuela: Mons. Mario Moronta “Que no disminuya la solidaridad”

2017-08-04 Radio Vaticana

Mons. Moronta, Crisis Venezuela: si hay sanciones, que la primera sea la de no vender armas.

(RV).- Nueva intervención de la Santa Sede por la situación de crisis en la República Bolivariana de Venezuela: en el día en que se establecen los 545 miembros de la Asamblea Nacional Constituyente el Papa hace llegar su mensaje directamente y a través de la Secretaría de Estado, solicitando explícitamente que se eviten o se suspendan las iniciativas en curso como la nueva Constituyente que – se lee en el comunicado – más que favorecer la reconciliación y la paz, fomentan un clima de tensión y enfrentamiento e hipotecan el futuro.

Mons. Mario Moronta, Obispo de la Diócesis de San Cristóbal, habló con Radio Vaticana sobre los últimos acontecimientos:

 

Tengo en mis manos el comunicado de la Santa Sede que viene en cierto modo, a ratificar lo que los obispos no sólo le hemos comunicado al Papa sino también al pueblo de Dios, sobre la necesidad de un cambio de rumbo, y sobre todo que no se tenga la Asamblea Nacional Constituyente que, según está previsto, debería instalarse en el mediodía de este viernes. Esperamos que haya aún una posibilidad de retomar el camino del diálogo, del encuentro.

La gente vive con un gran sentido de frustración y de dolor la situación que se ha creado, sobre todo porque la Asamblea Nacional Constituyente que se quiere imponer además de haber sido votada el pasado domingo, no lo fue ni siquiera con el quince por ciento de los votos del padrón electoral, lo cual agrava la situación. El Consejo Nacional Electoral ha dicho que son ocho millones los votantes, lo cual no es cierto, hay una manipulación de las cifras y de los resultados.

Este comunicado del Santo Padre y de la Santa Sede viene a ser un respaldo a todo lo que estamos haciendo no sólo los obispos sino también muchos dirigentes de otras comunidades religiosas, que están pendientes y preocupados por la situación del país. A la vez es un mensaje en el cual se ve no sólo la preocupación del Papa, sino su verdadero y apremiante llamado para que se evite toda forma de violencia, como bien indica el comunicado. Este comunicado está comenzando a ser difundido en Venezuela y creo que va a tener un buen eco tanto en la población y ojalá que también tenga un buen eco en el gobierno y en los dirigentes políticos de la oposición.

En el día en que se votó la Asamblea usted envió un mensaje al pueblo de Dios.  A los dirigentes del Gobierno les pidió que atienda el deseo del pueblo, por elecciones regionales y nacionales este mismo año. ¿Cuáles han sido las excusas del gobierno para no convocar a elecciones?

Hasta ahora no hay respuesta. El gobierno desde hace tiempo viene indicando el camino de la Constituyente como manera para restablecer la paz social, pero no hay señal de cambios. Sin embargo ayer o antes de ayer el gobierno habló de la posibilidad de abrir a elecciones regionales este año e invitó, a través del CNE, para que se inscriban los candidatos para las regionales en este fin de semana y en los primeros tres días de la semana que viene. Esto podría ser una posibilidad de apertura pero lo sería más si se desistiera de la Asamblea Nacional Constituyente.

Monseñor, otro pedido directo en su mensaje fue a las FANB para que cesen con la zozobra difundida en la sociedad venezolana en este momento, y para que defienda la democracia. En ese sentido, ¿se puede decir que estamos ante una dictadura militarizada?, o más bien, ¿existe el peligro real de volver al régimen de seguridad nacional que tanto daño hizo en América Latina en los años sesenta?

Creo que este llamado que no sólo hice yo sino todo el Episcopado, de que las Fuerzas Armadas estén al lado de quien tienen que estar, que es del lado de la Constitución y del pueblo, no de una parcialidad política, hay que mantenerlo. Ellos juraron por la Constitución defender el pueblo y la democracia, y no pueden convertirse ahora en una democracia dictatorial, si se pudiera hablar en esos términos. Algunos militares han reaccionado diciendo que hay que pensar, pero otros están como enfrascados en el tema de una obediencia al presidente. Creo que la Guardia Nacional, que es la que más ha ido contra los manifestantes y contra el pueblo, debe recibir este mensaje. Así como nosotros pedimos a todo el mundo la conversión, pedimos a las Fuerzas Armadas que se conviertan, y que se pongan de parte de los derechos humanos. Creo que es importante que las FANB hagan caso a Dios y actúen con temor de Dios. Es lo que les estamos pidiendo.

¿Existe el peligro de una guerra civil?

No creo ni deseo que haya una guerra civil. Más bien hay un peligro de confrontaciones entre grupos de hermanos, o de algunos grupos que se han ido armando. Para  mí lo más peligroso en este momento es el cansancio de la gente, del pueblo, que está sufriendo el hambre. Hay mucha gente con hambre, con necesidad de alimentos, de medicamentos, y de otras cosas, como la seguridad; y puede llegar el momento de una explosión social que puede degenerar en una situación de caos. Lamentablemente hay mucha gente que se está yendo del país: aquí en la frontera vemos todos los días cantidad de familias que van hacia Colombia buscando lugares adonde ir, y en donde ser recibidos. Más que de una guerra civil, el peligro es de confrontaciones o de posibles levantamientos populares. No sólo por rechazar el régimen político, sino sobre todo por la situación de abandono y de burla que están viviendo en este momento.

Otro de los problemas generados es aquel de la migración: las últimas cifras, en particular las del último año, demuestran “una diáspora sin precedentes”, tal como ha llamado la migración actual venezolana la Red Eclesial CLAMOR, denunciando en la última declaración, además el problema de la trata de personas el de la esclavitud sexual, y señalando la venta de la arepa que se está convirtiendo en un símbolo de la lucha por el trabajo que tiene el pueblo venezolano en este momento, en los países de frontera. En ese sentido ¿cuál es la situación de los jóvenes en relación a la migración? ¿Han encontrado colaboración de los países hermanos?

Muchos de los jóvenes nacieron en este período, llamémosle revolucionario, y están reaccionando porque no ven futuro. Algunos se están yendo del país, otros luchan, otros tal vez apelan a la violencia,  pero el desconsuelo y la falta de visión de futuro que no se les ofrece, está golpeando mucho a los jóvenes.

Por otra parte, como he indicado públicamente, estamos sumamente agradecidos por la fraternidad de los países y del episcopado, concretamente el de Colombia, en particular el de la diócesis de Cúcuta, que no sólo nos ayuda para conseguir insumos para los orfanatos y seminarios, sino que está recibiendo continuamente a tantas personas que están pasando día a día las fronteras. Mantenemos un contacto directo con el obispo de Cúcuta y con las oficinas que tienen que ver con la pastoral social. Quiero reconocer públicamente este gesto de caridad de todos los países y particularmente de la Diócesis de Cúcuta.

Monseñor, para finalizar, ¿desea enviar un mensaje a la comunidad internacional y a los pueblos hermanos de Latinoamérica?

El mensaje es que no disminuya la solidaridad. Yo le haría un llamamiento sobre todo a los países de Europa y a los EE.UU. que hablan de poner sanciones: creo que una de las primeras sanciones que tendrían que poner es la de no vender armas. No vender armas ni al gobierno ni a los grupos violentos de cualquier signo, que están presentes no sólo en Venezuela sino en América Latina.

Si hay una solidaridad y preocupación de los países europeos y de otros países tiene que ser más por la gente que por intereses económicos. Sé bien que hay muchos países europeos que están preocupados no por la gente, no por la situación política, sino por los intereses económicos y políticos que tienen en Venezuela. El llamado es a que no vendan armas, ni al gobierno ni a los grupos armados de Venezuela ni de cualquier parte del mundo.


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La Santa Sede ante la crisis de Venezuela.

Comunicado de la Santa Sede ante la crisis en Venezuela

(RV).- La Secretaría de Estado del Vaticano ha emitido un comunicado en el que el Papa Francisco manifiesta su enorme preocupación ante la situación que vive el pueblo venezolano, dirigiendo un apremiante llamamiento a la sociedad venezolana para que sea evitada toda forma de violencia e invitando a los fieles de todo el mundo a rezar intensamente por Venezuela. Además, la Santa Sede en dicho comunicado, pide a todos los actores políticos y en particular al Gobierno de Venezuela el respeto de los derechos humanos y de las libertades fundamentales.

COMUNICADO DE LA SECRETARÍA DE ESTADO

La Santa Sede manifiesta nuevamente su profunda preocupación por la radicalización y el agravamiento de la crisis en la República Bolivariana de Venezuela, por el aumento de los muertos, de los heridos y de los detenidos. El Santo Padre, directamente y a través de la Secretaría de Estado, sigue de cerca dicha situación y sus implicaciones humanitarias, sociales, políticas, económicas e incluso espirituales, asimismo asegura su constante oración por el País y por todos los venezolanos, mientras invita a los fieles de todo el mundo a rezar intensamente por esta intención.

Al mismo tiempo, la Santa Sede pide a todos los actores políticos, y en particular al Gobierno, que se asegure el pleno respeto de los derechos humanos y de las libertades fundamentales, como también de la vigente Constitución; se eviten o se suspendan las iniciativas en curso como la nueva Constituyente que, más que favorecer la reconciliación y la paz, fomentan un clima de tensión y enfrentamiento e hipotecan el futuro; se creen las condiciones para una solución negociada de acuerdo con las indicaciones expresadas en la carta de la Secretaría de Estado del 1 de diciembre de 2016, teniendo en cuenta el grave sufrimiento del pueblo a causa de las dificultades para obtener alimentos y medicamentos, y por la falta de seguridad.

La Santa Sede dirige, finalmente, un apremiante llamamiento a toda la sociedad para que sea evitada toda forma de violencia, invitando, en particular, a las Fuerzas de seguridad a abstenerse del uso excesivo y desproporcionado de la fuerza.

(Radio Vaticana)