Loiola XXI

Lugar de encuentro abierto a seguidor@s de S. Ignacio de Loyola esperando construir un mundo mejor


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El Papa y Lombardi en la fiesta de S.Ignacio

San Ignacio de Loyola.San Ignacio de Loyola. 

El Papa recuerda a Ignacio de Loyola, atraído por la gloria de Dios

El 31 de julio la Iglesia celebra la memoria litúrgica de San Ignacio de Loyola, el fundador de la Compañía de Jesús. El Papa le recuerda hoy en un tweet. Por su parte, padre Federico Lombardi habla del carisma del Santo, su relevancia y su vínculo con el Pontificado de Francisco.

Eugenio Bonanata – Ciudad del Vaticano

“San Ignacio de Loyola, que hoy recordamos, cuando era un joven soldado pensaba en su propia gloria; pero luego fue atraído por la gloria de Dios, que dio sentido a su vida”. Es el tweet que ha publicado hoy el Papa Francisco a través de su cuenta Oficial @Pontifex. Los jesuitas sienten una sintonía particular con Francisco, también jesuita, aunque la Compañía de Jesús desde su nacimiento considera a cada Pontífice como su superior: es cuando afirma para Vatican News padre Federico Lombardi, presidente del Consejo de Administración de la Fundación vaticana Joseph Ratzinger – Benedetto XVI, con ocasión de la memoria litúrgica de San Ignacio de Loyola subrayando tres puntos claves del actual Pontificado: La Iglesia en salida, el discernimeinto y la sinodalidad, simbolizada por el pueblo en su camino bajo la guía del Espíritu Santo. “Los jesuitas – explica – viven el carisma de San Ignacio en términos de servicio, siguiendo a Jesús y tratando de imitarlo de la manera más real y profunda. Y esto significa ayudar a las personas a conocer el Evangelio y a orientar bien sus vidas”. Yendo más al detalle de las actividades llevadas a cabo por los jesuitas, el padre Lombardi recuerda el compromiso misionero, como el de China, India y América Latina; la combinación de fe y cultura, que llevó a los jesuitas a establecer y administrar muchas universidades y escuelas en todo el mundo; y la acción en las periferias del mundo, sobre todo recientemente con inmigrantes.

Padre Lombardi, ¿cuál es la actualidad de San Ignacio?

R. – Tenemos dos dimensiones: una es la ayuda, la inspiración, la búsqueda espiritual personal de cada uno. El libro de los ejercicios espirituales, y la ayuda para buscar la voluntad de Dios en la propia vida, es un mensaje universal que Ignacio da y que es apreciado incluso fuera de la Iglesia Católica. Luego, en la concreción que se tiene en la Compañía de Jesús, es decir, en los religiosos que se unen como cuerpo para seguirlo, se convierte más bien en un carisma de servicio en las fronteras de la Iglesia y del mundo donde es necesario ayudar a las personas a encontrarse con el Señor. Es un servicio que también se lleva a cabo bajo la guía del Papa y las indicaciones para las mayores necesidades de la Iglesia universal.

¿Cuáles fueron los puntos particularmente significativos de la acción de la Compañía en su historia?

R. – No existe una actividad específica y exclusiva que los jesuitas hayan llevado a cabo. Pero ciertamente, en la historia de la Iglesia, el compromiso misionero de los jesuitas, por ejemplo, los misioneros de China, India, América Latina con las reducciones, etc., ha representado realmente una epopeya de proclamar el Evangelio muy grande. E incluso hoy, la misión en todas sus formas, aunque hayan cambiado, sigue siendo de gran actualidad. Otro aspecto que es bastante característico es que, dado que hay un poco de esta síntesis de espiritualidad y cultura en la formación de Ignacio y sus primeros compañeros, ha sido natural que luego hubiera una gran actividad jesuita en el campo educativo. Así, por ejemplo, las escuelas y las universidades: en los primeros siglos de la Compañía había colegios jesuitas en casi todas las ciudades de Europa, e incluso hoy tenemos varias universidades católicas en el mundo sustentadas por los jesuitas. En los últimos años de la Compañía, se ha desarrollado bastante el énfasis en la fe que opera en la justicia y, por lo tanto, todos los aspectos del compromiso en las periferias del mundo, en las situaciones más difíciles. Ahora, el servicio jesuita para refugiados e inmigrantes es muy importante, que de hecho está íntimamente vinculado con los orígenes de la Compañía de Jesús. Pero hay que decir que se ha convertido en una dimensión particularmente significativa que se empareja bien con la idea de las periferias de las que habla el Papa Francisco.

¿Cuál es la influencia de San Ignacio en el pontificado de Francisco?

R. – Francisco es un jesuita, lo dice, lo reconoce, lo siente. Diría que, como jesuitas, hay tres aspectos en los que uno se siente muy en sintonía con Francisco y su pontificado. El primero es el hecho de “la Iglesia en salida” de la que siempre ha hablado: los jesuitas se sienten personas en misión, enviados para servir al Señor en los confines, en las periferias y en todos los lugares del mundo. El segundo es el de ir siempre más allá, una gran dinámica, no sentirse aferrado, sino comprender que el Señor siempre nos llama un paso más allá. San Ignacio hablaba de una gloria cada vez mayor de Dios, en el sentido de que nunca pensamos que hemos llegado, que podemos estar tranquilos, sentados porque todo está hecho. En Francisco, este sentido de la dinámica es fuerte, del pueblo en camino, del pueblo de Dios acompañado por el Espíritu Santo que siempre va más allá de la sinodalidad, etc. El tercer aspecto, bastante característico de los jesuitas, es el discernimiento. Una palabra que continuamente vuelve en Francisco, que es el ser capaces de ver en la complejidad de la realidad – tanto en nuestras vidas como en las realidades que enfrenta la Iglesia y la humanidad – cuál es la mejor manera de realizar el plan de Dios y por tanto realizar nosotros mismos como somos llamados por Dios en nuestra vocación y en la vocación al servicio de la Iglesia.

¿Cuál es la relación del Papa Francisco con la Compañía de Jesús?

R. – La Compañía de Jesús se comporta con el Papa Francisco como con todos los Papas, poniéndose a disposición. Y él considera al Papa como su superior. Naturalmente, con Francisco puede haber esta sintonía espiritual que también facilita la comprensión del significado de sus mensajes y, por su parte, siendo él también un jesuita, existen relaciones normales con personas que conoce y con las que se siente cercano espiritualmente. Pero no son relaciones de particular privilegio, ni los jesuitas desean ser privilegiados. Solo desean hacer su servicio de acuerdo con lo que pide el Papa. Hoy el Papa es jesuita y estamos felices de servirlo en el mundo mejor.

Jesuitas Acústico


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Ha muerto el historiador jesuita Manuel Revuelta. (RD)

Ha muerto el gran historiador Manuel Revuelta, SJ

Revuelta sj

Revuelta sj

Historiador de la Compañía de Jesús, sus páginas son imprescindibles para conocer la Iglesia y la  España contemporáneas

Era sobre todo un experto en las Reducciones del Paraguay y la expulsión y extinción de los jesuitas

No suficientemente valorado por el mundo de la cultura, dejó una  ingente obra y sobre todo un ejemplo de humildad y trabajo oculto

Los hombres grandes, los auténticos sabios, los ocultos investigadores mueren como han vivido en silencio. Casi nunca salen en la tele y su trayectoria pasa inadvertida para las masas de los grandes medios. Así acaba de fallecer un gran historiador de la Compañía de Jesús en España, el jesuita Manuel Revuelta.

Palentino de Población de Campos, cerca de Fromista,  ha muerto hoy en Salamanca a los 83 años de edad con una enorme obra a sus espaldas y sobre todo con una sencillez y calidad humana encantadoras. Manuel Revuelta perteneció a la Compañía de Jesús 65 años, 50 como profesor, una profesión convertida en estilo de vida hasta sus últimos días. Comillas, Santiago de Compostela Frankfurt, Salamanca y Madrid fueron sus destinos donde fue sumando conocimientos de Historia y de vida espiritual que volcaba en sus escritos.

Su discípulo, el joven historiador laico Javier Burrieza le ha dedicado una sentida necrológica:  “Sus obras –escribe- imprescindibles para entender la trayectoria de los jesuitas de los siglos XIX y XX, uno de estos autores situado en la línea de los grandes que contaron la historia de esta orden religiosa que nunca ha pasado desapercibida. Pero además, sus páginas son imprescindibles también para conocer la España contemporánea, hablando de exclaustración, anticlericalismo, confesionalismo… sabía conceptualizar, aclarar, matizar, reflexionar y siempre fue muy generoso con su tiempo, haciendo las cientos de recensiones que firmó o los prólogos de tantos libros”. Otra historiadora experta en la Historia de la Compañía, Inmaculada Fernández Arrillaga, de la Universidad de Alicante,  me escribe, impactada: “Era para mí un gran maestro, un padre”.

Manuel Revuelta

Se puede considerar que Revuelta ha sido el tercer gran historiador de la Compañía en España, en continuidad con la obra de  sus predecesores los padres Astrain y Frías, que analizaron esa historia en nuestro país desde los tiempos fundacionales. Su obra  reúne más de cincuenta artículos en diversas revistas como Razón y fe: Revista hispanoamericana de cultura, Carthaginensia: Revista de estudios e investigación, o en Historia 16, entre muchas otras. También es el autor de nueve libros, entre los que destacan aquellos relacionados con la labor educativa de la Compañía de Jesús, así como la historia de sus miembros más notables. Era sobre todo experto en Las Reducciones en Paraguay, la expulsión y extinción de la Orden y enseñó además de en Comillas en la Universidad de Deusto y la Complutense de Madrid (1976-1985).

Con motivo de su jubilación el historiador eclesiástico  José Manuel Cuenca Toribio acusaba en un artículo en Diario de Córdoba, a las Academias y otras instituciones de no haberle rendido el justo reconocimiento: “En cualquier tiempo y latitud de la España hodierna, el aplauso rendido a la biografía del jesuita palentino y a su nutrida y enjundiosa bibliografía es una exigencia intelectual y un deber de la éticamente precarizada sociedad hispana”. En lo que fue injusto Toribio es en meter en el saco de esa ingratitud a Comillas y la Compañía. Nada extraño, dado su actual antijesuitismo. Para él Revuelta, que acaba de morir,  era un “jesuita de los da antes”, no de los de ahora. Claro, como este sí le gustaba, era “de los de antes”. Pero el padre Revuelta era sin duda un hombre de estos tiempos, admirador de Arrupe e integrado en la actual Compañía.

Es muy cierto que no fue suficientemente valorado. Pero, como decían San Juan de la Cruz, “al atardecer de la vida nos examinarán del amor”. Eso es lo que queda, por encima incluso de una brillante carrera intelectual como la suya. Él, como pedía san Ignacio, se dedicó en cuerpo y alma a “en todo amar y servir”, a través de la investigación y la docencia. Fui testigo de esa gran humildad y delicadeza. Descanse en paz.


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La pobreza entre las nuevas prioridades de los jesuitas.

Pope Francis greets an elderly woman as he meets with people of Banado Norte, a poor neighborhood in Asuncion, Paraguay, July 12, 2015. (CNS photo/Paul Haring) 

On Feb. 19, the Society of Jesus sent out to its members a letter detailing four “universal apostolic preferences,” approved by Pope Francis, that are to guide the life and work of the Jesuits over the next 10 years. They center around Ignatian spirituality, poverty, youth and the environment. The second preference, walking with the poor, provides an opportunity for the Jesuits to change their way of life and make their mission more credible.

St. Ignatius explains the 30-day retreat he calls Spiritual Exercises as a “way of preparing and disposing the soul to rid itself of all inordinate attachments, and, after their removal, of seeking and finding the will of God in the disposition of our life for the salvation of our soul.” Anything that can help people find the will of God is of universal and permanent value for all believers.

The apostolic preference of “walk[ing] with the poor, the outcasts of the world, those whose dignity has been violated, in a mission of reconciliation and justice” follows from two key meditations in the Spiritual Exercises. But the meaning of that preference could be missed. It is not about directly working for the poor, although it certainly includes that. Essentially, it is living like the poor.

The second preference, walking with the poor, provides an opportunity for the Jesuits to change their way of life and make their mission more credible.

Because Jesuit life is based on the Exercises, my assumption is that this preference is grounded, first, on the “Kingdom meditation,” in which Jesus invites us to “labor with” him to establish the reign of God on earth. But the response Ignatius proposes makes clear that the invitation is more to a way of life than to a particular kind of work: “Eternal Lord of all things…this is the offering of myself which I make…to imitate you in bearing all wrongs and all abuse and poverty, both actual and spiritual, should your most holy majesty choose to admit me to such a state and way of life” (emphasis added).

This is reinforced in the meditation on the “Two Standards,” in which Ignatius identifies the respective strategies of the devil and of Jesus. The devil tempts people to two things that are not in and of themselves sinful—to seek wealth and prestige—but nevertheless set people up for the sin of all sins, pride.

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The strategy of Jesus to combat pride is to urge people to embrace two things that in and of themselves are not good but that together lead to one great good. The first, writes Ignatius, is “poverty as opposed to affluence”; the second is “insults or contempt as opposed to the prestige of this world.” These prepare the ground for us to receive the third virtue: “humility as opposed to pride.” This strategic insight may be St. Ignatius’ greatest contribution to theology.

If the clergy follows Pope Francis’ example, the public image of the church might be transformed from one of wealth and prestige to one of poverty and humility.

We see a sterling example of humility in Pope Francis. One of his first notable acts when elected was to move out of the papal palace. The first Jesuit pope refused the honorific titles and trappings of papal protocol and made himself available to the poor. Francis has changed the entire image of the papacy and our expectation of how a pope should act. If the hierarchy and clergy follow his example, the public image of the entire church might be transformed from its image of wealth and prestige to one of poverty and humility.

I was a Jesuit for 32 years. I left because I felt called to help form a new religious order (which did not work out). Though I was critical of the way we Jesuits were living out our vow of poverty and made my criticism known in talks and in the Jesuit publication Studies in the Spirituality of Jesuits,” my issues with poverty were not the reason I left. I was satisfied I could live personal poverty, even if communal poverty was not all that it should be. But since St. Ignatius calls poverty the “outer bulwark” of religious life, I believed then and still do that the Jesuits needed to defend it as a first priority.

It is to this that the Jesuits have dedicated themselves: to “walk with the poor and outcasts of the world” by living like them in “bearing all wrongs and all abuse and poverty,” according to the Spiritual Exercises. And in this way to embrace the “mission of reconciliation and justice.”

It is to this that the Jesuits have dedicated themselves: to “walk with the poor and outcasts of the world.”

To “walk with” is to accompany. It is to do for the poor what God did for the human race by becoming one of us. Jesus validated humanity by becoming Emmanuel, “God with us.” Henceforth, nothing human can be despised. By becoming poor with the poor, the Jesuits will validate the “outcasts of the world, those whose dignity has been violated.”

To paraphrase Philippians 2:5 and Hebrews 4:15, to “walk with the poor” is to let the same mind be in us that was in Christ Jesus, who, though he was rich, emptied himself, being born in poverty. It is to give to the poor ministers able to sympathize with what they experience, being in every respect as they are, except in what is dehumanizing or detrimental to the greater good.

Jesuit poverty should be as dramatically visible and shocking as the incarnation of Jesus. This statement only repeats Pope Paul VI, who defined Christian witness as a lifestyle that “stirs up irresistible questions in the hearts of those who see how they live: Why are they like this? Why do they live in this way?” Jesuits should live in a way that raises eyebrows. Anybody who sees a Jesuit on the street should be able to identify him as one who is at home with “the poor and outcasts of the world.”

Jesuit poverty should be as dramatically visible and shocking as the incarnation of Jesus.

Many Jesuit schools educate primarily the wealthy. True, these high schools and colleges work hard to enroll as many poor students as possible. Nevertheless, in working with the sons and daughters of the upper classes, one can easily slip into the trappings of the upper classes. Should the Society take its men out of these schools or accept the challenge of living a poor lifestyle within them?

Living a poor lifestyle is a communal challenge. Rick Thomas, S.J., who worked with the poor in El Paso, Tex., told me of his frustration when, at a Jesuit meeting in Mobile Ala., he was served steak. “The people I work with get a piece of meat like this maybe once a year,” Father Thomas said. “I don’t want to eat steak. But it’s all there is.” Not uncommon is the story of a college faculty member who was regularly invited to dinner at a Jesuit community and told one of his hosts: “I love dinner with the Jesuits. I can’t afford to eat like that myself.”

So how does one live poverty when it is not a communal commitment? That is the gauntlet the Jesuits have just taken up. Their second apostolic preference, as I understand it, is to make poverty real.

Making poverty real can be done, beginning with individual choices. Though surrounded by Vatican affluence, Pope Francis lives simply. In Father Thomas’s biography, the photo of his room is austere. Unlike most Franciscans, Jesuits don’t wear a habit, but nothing would keep them from wearing inexpensive clothes from the Goodwill store.

Making poverty real can be done, beginning with individual choices.

Do these examples sound ridiculous? Is this unrealistic? Here is where the call to discernment comes in. When he was a missionary in Japan in the 1500s, St. Francis Xavier discovered he could only win over the Japanese for Christianity by converting the ruling class. To do this, he and his companions presented themselves as dignitaries. It bore fruit by gaining them access to scholars and other religious and civil leaders they would not have encountered otherwise.

 

But each situation calls for a new discernment. The benefits and witness of authentic poverty in our time and place and culture are too predictable to be abandoned lightly. And discernment demands detachment. A few years ago, a Jesuit province in the United States decided it had to close one of its high schools because of the low number of Jesuits available for that ministry. It wasn’t clear, however, which school should be closed. The faculty of each school in the province was asked to engage in communal discernment to determine whether their school was the one that should be closed. A Jesuit priest said that in prayer he came to believe that the school where he lived should remain open.

But at breakfast the next morning, this priest reported a change of heart. He said to his fellow Jesuits: “It occurred to me when I was shaving this morning that this is the only school we staff where I would have a private bathroom. I think that had a lot to do with my discernment!”

The Jesuits will only be able to bring about significant changes in the Society of Jesus—and in the world—through a communal conversion to overcome individualism and develop a visible lifestyle that gives concrete credibility to their decision to “walk with the poor.”

This is the challenge the Jesuits have embraced. That they will be equal to it is my prayer for them and my plea.


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Comunicado del Provincial jesuita de España sobre los abusos de menores.

Queridos compañeros y amigos y amigas en el Señor:
Como sabéis, hoy jueves ha comenzado en Roma, en el Vaticano, una cumbre de
Presidentes de las Conferencias Episcopales sobre la “Protección de los menores en la
Iglesia”. Este es un momento difícil, delicado y necesario.
Aunque hay quien piensa que esto es algo que ha ocurrido en otros lugares, en otros
contextos o en otros tiempos, la realidad de los abusos se impone. Hubo abusos y, hasta no
hace mucho, la mentalidad era intentar solucionar las cosas de manera discreta, cuidar a las
víctimas, evitar el escándalo y evitar que los agresores volvieran a abusar. Pero se
mezclaba ignorancia, inseguridad, buena voluntad y una conciencia insuficiente de la
gravedad de los hechos que, no solo son abusos, sino también un delito que hay que
denunciar.
Creo que pocas instituciones pueden presumir de estar limpias de pecado. La
Compañía, ciertamente, no puede hacerlo. Lo hemos visto en otras latitudes y también en
las nuestras. Hoy mismo aparece en un periódico nacional (edición digital) la noticia sobre
los abusos cometidos por José María Sánchez Nieto sobre un menor en la Parroquia del
Milagro de San José, en Salamanca, en la década de los años 80. Como podéis ver, si
habéis leído la crónica, la respuesta fue lenta y, seguramente, hoy afrontaríamos las cosas
de otra manera.
Os pido en estos momentos, más que nunca: lucidez para mirar a nuestra historia
con honestidad; valentía para reconocer los errores que haya podido haber; respeto a
decisiones tomadas en otros momentos, con la mejor de las voluntades y de acuerdo con lo
que entonces se creía mejor; serenidad para reaccionar con hondura; y humildad para
aprender de lo vivido. Son tiempos difíciles, y nos toca, a todos, orar unos por otros, por
las víctimas y por la Iglesia, y poner todos los medios a nuestro alcance para que algo así
no vuelva a ocurrir.
Antonio J. España Sánchez, S.J.
Provincial de España


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Las 4 preferencias de los jesuitas para los próximos años.

Las 4 “preferencias” de los jesuitas para los próximos 10 años

Este martes 19 de febrero al mediodía, el P. Arturo Sosa, Superior General de la Compañía de Jesús, anunciará a todos sus compañeros y a todos aquellos que tienen en su corazón la misión de la Compañía, el fruto de dos años de discernimiento en común para determinar las “Preferencias apostólicas universales”. Los cuatro acentos apostólicos para la misión deberán marcar el “modo de proceder” y los compromisos de los jesuitas y sus asociados para los próximos 10 años.

Estos son:

PROMOVER EL DISCERNIMIENTO Y LOS “EJERCICIOS ESPIRITUALES”
Ayudar a la gente a encontrar a Jesucristo y seguirlo

CAMINAR CON LOS EXCLUIDOS
Caminar al lado de los pobres, de los vulnerables, de los excluidos y de aquellos a quienes la sociedad considera inútiles, en una misión de reconciliación y justicia

ACOMPAÑAR A LOS JÓVENES EN CAMINO
Acompañar a los jóvenes en la creación de un futuro esperanzador

CUIDAR DE NUESTRA CASA COMÚN
Trabajar, con profundidad evangélica, por la protección y renovación de la creación de Dios

Para aprender más sobre estas Preferencias Apostólicas Universales, visite:

jesuits.global/es/uap


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Preferencias apostólicas de los jesuitas para los próximos años aprobadas por el Papa

Francisco: preferencias apostólicas de los jesuitas en armonía con las prioridades de la Iglesia

Promover el discernimiento y los ejercicios espirituales. Caminar con los excluidos. Acompañar a los jóvenes en su camino. Para cuidar de la casa común. Estas son las preferencias apostólicas universales de la Compañía de Jesús para la próxima década 2019-2029

Amedeo Lomonaco – Ciudad del Vaticano

Las preferencias apostólicas universales elegidas “están en sintonía con las prioridades apostólicas actuales de la Iglesia expresadas a través del magisterio ordinario del Papa, de los Sínodos y de las Conferencias Episcopales, especialmente de la exhortación Evangelii Gaudium“. Esto es lo que el Papa Francisco enfatiza en una carta dirigida al Padre Arturo Sosa,  Prepósito General de la Compañía de Jesús. Lo que se emprendió, añade el Pontífice, fue un “discernimiento dinámico”, no un proceso de “biblioteca o laboratorio”. La primera preferencia, escribe el Papa en su carta, es fundamental porque presupone como “condición primera la relación del jesuita con el Señor, la vida personal y comunitaria de oración y discernimiento”. (Escuche la entrevista con el Padre Arturo Sosa)

Las preferencias apostólicas son horizontes

Las preferencias apostólicas son el resultado de un proceso de discernimiento que duró casi dos años. Representan “cuatro áreas vitales” para el mundo de hoy. Como recordó recientemente el P. Sosa, inspiran a los jesuitas “en su discernimiento y planificación apostólica”. Son puntos de referencia, horizontes y orientaciones para toda la Sociedad. Destacan cómo los jesuitas pueden “utilizar mejor los medios de que disponen para servir a la misión reconciliadora de Cristo en el mundo”. Son la respuesta de la Sociedad a las necesidades de la Iglesia. En una sociedad marcada por cambios profundos, las preferencias se establecen “a través del análisis sociopolítico, la reflexión teológica y pastoral y el discernimiento”. Para los próximos 10 años, se han elegido 4 preferencias, confirmadas por el Papa Francisco.

Promover el discernimiento y los ejercicios espirituales

El discernimiento, dijo el Padre Sosa en los últimos días ilustrando las 4 preferencias apostólicas, es una necesidad para la Iglesia. Los ejercicios espirituales, añadió, son un camino preferencial para los jesuitas.

Por medio del discernimiento, nos ponemos en contacto con nuestro ser más profundo,  es el espacio donde Dios nos habla. El discernimiento no solo es necesario cuando se deben resolver problemas serios, es un instrumento de lucha para seguir mejor al Señor día a día y hora a hora.

Caminar con los excluidos

Caminar con los descartados, dijo el Padre Sosa, significa acercarse al mundo de los pobres, ir a los suburbios, ir al encuentro de la gente. “Queremos tomar un camino, añadió, para promover la justicia social. “Queremos promover el cambio en las estructuras económicas, políticas y sociales que causan injusticia. “Queremos eliminar el flagelo del abuso de la vida de la Iglesia y de la sociedad. Un drama, recordó el Padre Sosa, que se declina en varias formas, incluyendo el abuso sexual y el abuso de poder.

Acompañar a los jóvenes

Caminar con los jóvenes también significa mirar el mundo desde su perspectiva. Los jóvenes, subrayó el preboste general de los jesuitas, pueden ayudar a comprender los cambios en la sociedad, a comprender el sentido de una nueva cultura. Por lo tanto, debemos “abrir espacios para los jóvenes, para su creatividad”. El Padre Sosa también indicó otra prioridad: debemos aprender de los jóvenes.

Preferencias Apostólicas Universales: sentir la llamada de Dios

Cuidar la casa común

La cuarta preferencia se refiere a la casa común. Debemos tratar, dijo el Padre Sosa, de participar en acciones urgentes que puedan frenar y detener el deterioro del medio ambiente. También hay que buscar fórmulas alternativas. Para responder a estas preferencias, dijo el jefe de los jesuitas, un gran desafío es el de la colaboración. La colaboración es, concluyó, un punto fuerte de nuestra acción.


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Comienza la causa de beatificación del jesuita Pedro Arrupe

de Rome


La causa del P. Pedro Arrupe
 será inaugurada oficialmente por el Vicario General de la Diócesis de Roma, Cardenal Angelo de Donatis, en el Palacio Apostólico de Letrán, el martes 5 de febrero a las 16.00. Los jesuitas y sus amigos están invitados a este solemne acto que abre el camino a la beatificación de nuestro antiguo Superior General.