Loiola XXI

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China: y llegó la reconciliación. Cómo?

China; una fábrica abandonada se convierte en iglesia

En una localidad de la diócesis de Baoding, los católicos que hace tiempo estaban divididos entre “oficiales” y “clandestinos” se unen para convertir una fábrica abandonada en un lugar de oración, para las liturgias y para la celebración de los sacramentos. Los muros y pavimentos restaurados ven surgir la reconciliación en los corazones que habían estado divididos durante décadas

China, foto de los “equipos” de constructores que han transformado la fábrica abandonada en iglesia

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Pubblicato il 05/04/2019
Ultima modifica il 05/04/2019 alle ore 15:20
GIANNI VALENTE
CIUDAD DEL VATICANO

«Hemos esperado años y hemos tenido esperanzas en la unidad durante años. Ahora el viento del este ha llegado finalmente, y se sienten los pasos de la primavera acercándose». Son imágenes simples y sugestivas las que utilizan los católicos de Shizhuang para describir lo que ha sucedido entre ellos durante el mes de marzo de este 2019. Primero la misa de reconciliación entre la comunidad católica “oficial” y la comunidad católica “clandestina”, celebrada el 3 de marzo por el arzobispo Francisco An Shuxin, siguiendo el camino de la unidad y del perdón recíproco sugerido por el Papa Francisco. Después la comunión vivida y experimentada en un proyecto común, de gran impacto simbólico: la construcción colectiva de una iglesia “provisional” dentro de una fábrica abandonada.

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Shizhuang es una localidad de 2000 habitantes, principalmente católicos (el 80%). Hasta hace no mucho, los sacerdotes y fieles de las llamadas comunidades “clandestinas” celebraban sus misas en las casas privadas. Después de la reconciliación de principios de marzo, se comprendió que el local que utilizaba la comunidad “oficial” no habría sido suficiente para contener las misas para los Bautismos católicos de la localidad, que finalmente se decidieron a compartir las liturgias eclesiásticas viviendo y manifestando su plena comunión sacramental. En las primeras celebraciones litúrgicas de la comunidad católica reconciliada, demasiadas personas se quedaban fuera del local, expuestas a la intemperie del norte de China, que todavía se siente en este periodo del año. Así, los católicos de la localidad de la diócesis de Baoding comenzaron a reunir fondos para construir una iglesia de dimensiones adecuadas. Mientras tanto pidieron permiso a las autoridades para poder adaptar una fábrica abandonada desde hace 30 años y convertirla en un espacio provisional para encontrarse y celebrar juntos la eucaristía.

Después de haber obtenido el consenso de las autoridades civiles, los sacerdotes y laicos se organizaron espontáneamente en equipos para arreglar la vieja fábrica y convertirla en lugar para la oración, para las liturgias y las celebraciones de los sacramentos.

La narración de esta aventura comunitaria, que ha recibido Vatican Insider, describe con conmoción el espectáculo del pueblo de Dios que «se ha puesto a construir la casa de Dios». Hombres y mujeres ofreciendo trabajo gratuito para la construcción, sudando y ensuciándose las manos juntos. El resto de la comunidad ofrece a los “constructores” el material necesario, además de comida y lo que se necesita para asegurar que puedan continuar con su trabajo. También se trabaja de noche, y, durante las sesiones de trabajo, los equipos de constructores viven juntos momentos de oración y visitas al Santísimo.

El trabajo gratuito surge claramente del agradecimiento compartido que los católicos de Shizhuang experimentan como rasgo característico de este nuevo periodo eclesial. «Si les preguntas de dónde sacan la energía necesaria para trabajar juntos», se lee en la narración de los hechos, «responden simplemente que están contentos, y por ello, a veces, ni se dan cuenta del cansancio. Todos están cansados, pero en sus caras se percibe gratitud y agradecimiento dirigido a Dios».

Durante la Revolución Cultural (1966-1976) las catedrales y las iglesias chinas eran las que se transformaban en fábricas, depósitos y establos. En agosto de 1966, Mao Tse-tung declaró que «en China ya no existe la religión».

A finales de los años setenta, cuando Deng Xiaoping sacó al país de esos años difíciles, alrededor del destino de los lugares de culto maltratados se abrieron nuevas heridas en el catolicismo chino: ¿convenía volver a abrir las casas de Dios, como pedía en el gobierno, y volver a celebrar en ellas los bautismos, los matrimonios, el sacrificio eucarístico cotidiano y los funerales de quien muriera? ¿O era mejor seguir celebrando las misas en la discreción de las propias viviendas, escapando a la vigilancia del poder que había perseguido a la Iglesia de Cristo?

En la actualidad, en la época de los claroscuros que está viviendo la Iglesia católica en China, hay muchos otros lugares de culto “maltratados” porque no cumplirían las reglas impuestas por los aparatos políticos locales. Pero también hay espacios industrializados que se transforman en lugares en los que se celebra la Eucaristía, con el permiso de los funcionarios del gobierno. Los muros y los pavimentos renovados presencian el surgimiento de la reconciliación de los corazones Los muros y el pavimento de cemento ven surgir la reconciliación de los corazones gracias a los hermanos que se habían separado durante tanto tiempo. Un milagro que no puede se impuesto por decreto por parte de nadie, ni siquiera según las disposiciones canónicas del Vaticano ni, mucho menos, las presiones políticas civiles.


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La Iglesia en China. Bautizos actualmente.

China; casi 50 mil bautismos en la Iglesia católica durante 2018

El Instituto “Faith” refirió que el año pasado fueron bautizados más de 48 mil católicos. Un dato parcial, pero que parece indicar una inversión en la tendencia con respecto a los datos y análisis que demostraban una reducción en las celebraciones en las comunidades cinas entre 2010 y 2014

China; casi 50 mil bautismos en la Iglesia católica durante 2018

Pubblicato il 01/03/2019
Ultima modifica il 01/03/2019 alle ore 18:18
GIANNI VALENTE
ROMA

Durante el año 2018 se celebraron, por lo menos, 48.365 Bautismos en las Iglesias y comunidades católicas de la República Popular China. Este dato aparece en la publicación oficial del Instituto cultural “Faith”, con sede en Shijiazhuang, capital de la provincia china Hebei. La cifra engloba los datos de 104 diócesis católicas reconocidas por las autoridades chinas, distribuidas en las 30 provincias nacionales. Estos datos parecen estar en continuidad con el año anterior, cuando el Instituto “Faith” registró la celebración de 48.556 Bautismos en las comunidades católicas chinas.

También en 2018, como en los años anteriores, el número más consistente de los nuevos bautizados católicos según los datos de “Faith” (casi 13 mil) se concentró en la provincia china de Hebei, con otros notables casos de nuevos Bautismos celebrados en las comunidades católicas que se encuentran en las regiones con fuerte presencia musulmana y con grupos étnicos minoritarios, como el Tíbet (8 mil Bautismos), Hainan (35), Qinghai (43) y Xinyang (57).

Los datos sobre los Bautismos de los nuevos católicos chinos que ofrece cada año el Instituto, en vísperas del Nuevo Año chino, son parciales y aproximados. Toman en cuenta los Bautismos de los niños, de los jóvenes y de los adultos, pero no logran dar cuenta de los Bautismos celebrados en muchas comunidades católicas que se encuentran en las regiones más aisladas, y tampoco de los que se celebran en muchas comunidades llamas “clandestinas”, que no aparecen en los registros de los aparatos chinos que aplican la política religiosa gubernamental. A pesar de ello, estos datos representen, por ahora, el instrumento parcial más útil para tratar de llevar un registro cada año por lo menos de las tendencias que se viven en las comunidades católicos de la sociedad china. Se refiere a estos datos también el informe sobre la población católica china publicado en la primavera de 2016 en la revista Tripod por Anthony Lam Sui-ki, investigador del Holy Spirit Study Centre de Hong Kong.

Los datos anuales sobre los nuevos católicos publicados cada año por el Instituto “Faith” desde 2000 parecen trazar una gráfica con altibajos, con un crecimiento registrado hasta 2010 y una sensible disminución entre 2010 y 2015. Los últimos dos años, según los datos ofrecidos por “Faith”, indican que los nuevos bautizados fueron alrededor de 50 mil, por lo que se habría verificado una inversión en la tendencia con respecto a la tendencia del lustro 2010-2015. Mientras diferentes observadores concuerdan en la disminución de las vocaciones sacerdotales y religiosas que se ha verificado en la Iglesia católica en China con respecto a las décadas de los años 80 y 90 del siglo pasado, cuando se registró un incremento entre los seminaristas y las novicias. Los seminaristas eran 2400 en 1996, mientras en 2014 solamente eran alrededor de 1260.

El anuncio del Evangelio y los registros parroquiales

El aumento o la disminución de los que pertenecen a una comunidad de fe se debe también a factores imponderables. Y la condición anómala que ha vivido la Iglesia en China durante los últimos 70 años hace imposible reunir datos para verificar objetivamente la consistencia numérica de las diferentes comunidades o para registrar las tendencias de crecimiento o declive de las mismas en términos numéricos. Comentando los números reunidos sobre los nuevos bautizados en 2017, los responsables del Instituto describieron el anuncio del Evangelio en China como «un largo camino que todavía debe ser recorrido», por lo que invitaron a todas las comunidades a mejorar también la manera para reunir los datos sobre los sacramentos celebrados, para mantener actualizado el propio archivo y los registros de las parroquias, con el objetivo de poder contar con mejores elementos para narrar claramente la historia de la propia comunidad y de toda la Iglesia en China.

Reunir daros sobre la consistencia de las diferentes comunidades cristianas en la China popular siempre ha sido complicado y sigue siendo difícil poder contar con criterios y sistemas para reunirlos eficazmente. De la ambigüedad y de la falta de instrumentos para corroborar adecuadamente los datos surgen también todas las afirmaciones (casi siempre divulgadas sin ofrecer datos objetivos) sobre el aumento de las comunidades chinas evangélico-protestantes (exorbitante, según varios observadores).

La fase que ha comenzado con el acuerdo parcial entre Pekín y la Santa Sede sobre los nombramientos de los obispos católicos en la China popular podría, paulatinamente y con paciencia, ayudar a eliminar los factores que complican los mecanismos para reunir información sobre la consistencia numérica real de las comunidades católicas chinas. La Santa Sede podrá ayudar, con el tiempo, a las diócesis chinas en el registro constante y objetivo de los datos. Teniendo en cuenta que los mismos datos sobre los bautismos –como subrayaron en 2018 los responsables del Instituto “Faith”– representan una manera para «atestar el crecimiento de la Iglesia y la obra de difusión del Evangelio que cumple Cristo».


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China: diálogo de la iglesia católica con Pekin. La cuestión de los obispos

Encargos pastorales de los obispos chinos acogidos en comunión por el Papa

Un artículo y una entrevista del periódico L’ Osservatore Romano informan sobre la Iglesia Católica en China.

Andrea Tornielli – Ciudad del Vaticano

Un artículo publicado hoy por el periódico L’ Osservatore Romano comunica noticias sobre la Iglesia católica en China e informa sobre los encargos  pastorales asumidos por los obispos chinos en comunión con Roma, recibidos por el Papa Francisco en la víspera de la firma del “Acuerdo Provisional sobre el nombramiento de Obispos”.

“El 22 de septiembre de 2018, en Pekín, la Santa Sede y la República Popular China firmaron un Acuerdo provisional sobre el nombramiento de obispos. Antes, el 8 de septiembre de 2018, después de mucha reflexión y oración, el Sucesor de Pedro, en un espíritu de gran benevolencia, acogió en plena comunión eclesial a siete obispos chinos, consagrados sin mandato pontificio”.

“En este contexto, el Papa Francisco -continúa explicando la nota publicada en el Osservatore- invitó a todos los obispos a renovar su total adhesión a Cristo y a la Iglesia y les recordó que, en su pertenencia al pueblo chino, están obligados a tener respeto y lealtad hacia las autoridades civiles y, como obispos, están llamados a ser fieles al Evangelio, según lo que enseña el mismo Jesús: “Haced al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios” (Mt 22, 21)”.

El artículo también afirma que el Papa “asignó a cada obispo una tarea pastoral diocesana, teniendo en cuenta las situaciones locales particulares y complejas. Por lo tanto, Mons. Giuseppe Guo Jincai fue llamado a ejercer el ministerio episcopal como primer obispo de Chengde; Mons. Giuseppe Huang Bingzhang, como obispo de Shantou; Mons. Giuseppe Liu Xinhong, como obispo de Anhui; Mons. Giuseppe Liu Xinhong, como obispo de Anhui. Joseph Ma Yinglin, como obispo de Kunming; Mons. Joseph Yue Fusheng, como obispo de Heilongjiang; Mons. Vincenzo Zhan Silu, como obispo de Funing/Mindong; y Mons. Paul Lei Shiyin, como obispo de Leshan. Vincenzo Guo Xijin asumió el cargo de obispo auxiliar de Funing/Mindong, y Pietro Zhuang Jianjianian asumió el título de obispo emérito de Shantou”.

En cuanto a su tarea pastoral, los nueve obispos “recibieron la comunicación de la Santa Sede el 12 de diciembre de 2018 en Pekín, en el marco de una ceremonia sobria marcada por una intensa comunión eclesial y concluida con la oración del Padrenuestro y el canto del Ave María según una melodía tradicional china”.

Finalmente, el artículo hace referencia a un hecho de gran importancia eclesial: Monseñor Antonio Tu Shihua, O.F.M., pocos meses antes de su muerte, el 4 de enero de 2017, pidió ser readmitido en plena comunión con el Sucesor de Pedro, quien lo recibió con el título de Obispo Emérito de Puqi.

Para comprender el significado eclesial y pastoral de estos acontecimientos, conviene referirse a lo que el Papa Francisco subrayó en su Mensaje a los católicos chinos y a la Iglesia universaldel 26 de septiembre de 2018: “Precisamente para apoyar y promover el anuncio del Evangelio en China y restaurar la unidad plena y visible en la Iglesia, era fundamental abordar en primer lugar la cuestión de los nombramientos episcopales. Es bien sabido que, desgraciadamente, la historia reciente de la Iglesia católica en China ha estado marcada dolorosamente por profundas tensiones, heridas y divisiones, que se han polarizado sobre todo en torno a la figura del Obispo como guardián de la fe y garante de la comunión eclesial”. Ahora es importante vivir la unidad entre los católicos y “abrir una fase de colaboración más fraterna para asumir con renovado compromiso la misión de anunciar el Evangelio”. De hecho, la Iglesia existe para dar testimonio de Jesucristo y del amor perdonador y salvador del Padre.

La Santa Sede – concluye la nota publicada en el Osservatore – “sigue comprometida a continuar el camino del diálogo, con vistas a resolver gradualmente, con una actitud de comprensión mutua y de paciencia clarividente, los diversos problemas que aún existen, comenzando por el reconocimiento civil del clero «no oficial», con el fin de hacer cada vez más normal la vida de la Iglesia católica en China”.

El periódico vaticano, de nuevo en el número publicado esta tarde, informa también en sus páginas internas de una entrevista con el Cardenal Fernando Filoni, Prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, que subraya el valor pastoral del Acuerdo Provisional sobre el nombramiento de Obispos.

El cardenal, citando las palabras del Papa Francisco en su Mensaje a los católicos chinos, recuerda que “el Acuerdo Provisional es el resultado del largo y complejo diálogo institucional de la Santa Sede con las autoridades gubernamentales chinas, inaugurado ya por San Juan Pablo II y continuado por el Papa Benedicto XVI. A través de este camino, la Santa Sede no tenía en mente otra cosa, ni ninguna otra, que no fuera la consecución de los objetivos espirituales y pastorales propios de la Iglesia, a saber, apoyar y promover la proclamación del Evangelio, y lograr y mantener la unidad plena y visible de la comunidad católica en China”.


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China: el gobierno y los obispos católicos.

China; el gobierno reconoce a otro obispo “clandestino”

Pedro Jin Lugang, obispo coadjutor de Nanyang desde 2017, nunca había sido reconocido por los aparatod políticos. Se ponen en marcha procesos de reconciliación en las diócesis católicas china stras el acuerdo provisional entre la Santa Sede y Pekín

Pedro Jin Lugang, obispo coadjutor de Nanyang

Pubblicato il 31/01/2019
Ultima modifica il 31/01/2019 alle ore 13:40
GIANNI VALENTE
ROMA

En la diócesis católica china de Nangyang el obispo coadjutor, Pedro Jin Lugang, ya no es un obispo «clandestino»: el 30 de enero por la mañana una concelebración litúrgica junto con otros tres obispos chinos coronó el proceso de reconocimiento público de su título episcopal, incluso entre los aparatos civiles.

En la catedral de Nanyang, en la provincia china del Henan, Pedro Jin concelebró la liturgia eucarística en compañía de José Zhang Yinlin (obispo de Anyang), José Yang Yongqiang (en representación de la Conferencia de los obispos chinos, órgano todavía no reconocido por la Santa Sede) y del hasta ahora obispo ordinario de Nanyang, José Zhu Baoyu, de 98 años. Participaron en la celebración alrededor de 350 sacerdotes, religiosas y laicos.

La ceremonia de Nanyang es otro episodio emblemático de los procesos que se están llevando a cabo en la Iglesia católica china, después del acuerdo provisional entre la Santa Sede y el gobierno de Pekín en relación con la selección y el nombramiento de los futuros obispos católicos chinos. Antes de ayer, la situación canónica de la diócesis de Nangyang era un ejemplo de las complicaciones y de las anomalías que han provocado en la vida ordinaria de tantas comunidades católicas chinas los condicionamientos de la política religiosa gubernamental y la falta de diálogo entre los aparatos políticos y la Santa Sede.

En esa diócesis, José Zhu Baoyu fue ordenado obispo en 1995, con la carta de nombramiento de la Santa Sede, pero sin el reconocimiento del gobierno. Después, en 2007, en vista de su sucesión, el joven Jin Lugang fue ordenado obispo coadjutor, nuevamente de manera “subterránea”, sin el reconocimiento de los aparatos gubernamentales. En 2010 la Santa Sede aceptó la renuncia del anciano Zhu, por lo que Jin Lugang se convirtió en el ordinario de la diócesis. Pero los aparatos políticos locales decidieron mostrar los dientes: en 2011, con una decisión sorprendente, reconocieron precisamente a Zhu como obispo “oficial”. Se organizó, entonces, su instalación en la catedral como obispo reconocido por el gobierno. Desde entonces, ambos, ordenados con la aprobación del Papa, convivieron en esta situación paradójica, en la que el gobierno desconocía el título y el papel episcopal de Jin Lugang, y le permitía solamente obrar solo en la parroquia de su pueblo, evitando celebraciones para tomar posesión de la diócesis. En 2012, época de tensión entre China y el Vaticano, los funcionarios incluso llegaron a llevar a Jin a un hotel durante los días de la Semana Santa para impedirle la celebración del triduo pascual en la diócesis.

Con la celebración que se llevó a cabo ayer en la catedral de Nanyang concluye la “guerra de posición” entre el Vaticano y los aparatos políticos en relación con la titularidad de la sede episcopal. Y la vida de la diócesis comienza a normalizarse para afrontar las prioridades pastorales. Los aparatos políticos reconocen que el obispo Jin, que hasta ahora había sido tratado como un sacerdote, asumirá la guía de la diócesis y se ocupará con todas sus energías del trabajo pastoral.

La solución que se ha alcanzado en Nanyang se suma a los atisbos y a los procesos de reconciliación y de vuelta a la plena comunión sacramental entre las comunidades “oficiales” y las comunidades “clandestinas” que se han registrado en los últimos meses en cada vez más diócesis chinas (incluidas las de Mindong, Shantou, Harbin, Jilin y Fuzhou). Tal y como sucedió Nanyang, en otros lugares de China los aparatos políticos locales (incluidos los representantes locales del “Frente Unido”) buscan entrar en contacto con los obispos llamados “clandestinos” para convencerlos de que normalicen su condición según las normas establecidas por la política religiosa gubernamental. La praxis que han puesto en marcha los aparatos locales sigue protocolos prestablecidos, pero no faltan elementos para adaptarse a las diferentes situaciones. Esta flexibilidad parece también estar presente en la cuestión con la inscripción exigida a los llamados organismos «patrióticos», instrumentos históricos de la política religiosa china en relación con la Iglesia católica.

En los casos recientes de obispos “ex-clandestinos” que han surgido de la clandestinidad y que han sido reconocidos como tales por el gobierno, la obligación de la inscripción a la Asociación Patriótica de los católicos chinos no se ha aplicado unívocamente. En Lanzhou el obispo José Han Zihai (ordenado en 2003 y reconocido como obispo por los aparatos políticos en 2017) aceptó al año siguiente convertirse en el presidente de la Asociación Patriótica local. En los casos de Jin Lugang y José Guo Xiijn (obispos “ex-clandestinos” ahora reconocidos por los aparatos políticos; el primero como obispo coadjutor de Nanyang y el segundo como obispo auxiliar de Mindong), su reincorporación fuera de la llamada “clandestinidad” no está sujeta a ningún tipo de participación particular en los organismos “patrióticos”.

Estos son indicios de que se pueden aplicar soluciones caso por caso a nivel local, sin que se fuerce a nadie a cometer actos en contra de la propia conciencia. Y también representa un signo de que, en el escenario actual, la inscripción a la Asociación Patriótica se va configurando solamente como un mero procedimiento burocrático, mismo que los obispos, actuando según su conciencia iluminada por el “sensus fidei”, pueden ponderar y tomar en consideración, pero reconociendo que tal acto no está, de por sí, en contradicción con la fe de los apóstoles, puesto que ahora la comunión jerárquica de todos los obispos chinos con el Obispo de Roma está garantizada, es reconocida y cultivada públicamente.


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China: nuevas relaciones Gobierno chino-Vaticano. Perspectivas

Cuando Pekín quería crear un “Papa chino”

Liu Goupeng, miembro de la Academia china de Ciencias Sociales, cuenta como en los años ’50 las autoridades de la República popular pensaron crear un propio Pontífice. Y explica porqué, con el Acuerdo con la Santa Sede, se archiva la idea de una “Iglesia nacional hecha por si misma”

Una bandera china en Plaza San Pedro

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Pubblicato il 14/01/2019
Ultima modifica il 14/01/2019 alle ore 16:19
GIANNI VALENTE
ROMA

En 1951, las autoridades de Pekín querían incluso crear un “Papa chino”. Ahora, con el Acuerdo provisional firmado con la Santa Sede el 22 de octubre de 2018, han reconocido el papel del Sucesor de Pedro en el nombramiento de los obispos católicos chinos. Basta con el enfrentamiento de estos datos para demostrar cuantas cosas han cambiado, y ha confirmar que el Acuerdo provisional ha archivado la idea de crear una Iglesia china nacional “separada” del Papa y de la Iglesia universal. Lo documenta con la claridad propia de los académicos de alto rango el profesor Liu Guopeng. Y la autoridad de sus argumentos está conectada también con su pertenencia a la Academia china de Ciencias Sociales (Cass), definida por Foreign Policy como el principal think tank operativo en Asia.

Liu Guopeng es profesor asociado en el Instituto de investigación de las Religiones mundiales de la Cass. Sus investigaciones y su contribuciones académicas se concentran en la Historia moderna y contemporánea de la Iglesia católica en China. El académico chino ha publicado una monografía sobre la “indigenización” de la Iglesia católica en China durante el periodo del arzobispo Celso Costantini. Y en la entrevista siguiente, entre otras cosas, define como fuera de lugar y engañoso cualquier comparación entre el Acuerdo China-Santa Sede sobre el nombramiento de los obispos chinos y las vicisitudes de la “Lucha por las investiduras” que enfrentaron el papado y el Sacro Imperio Romano durante la Edad Media europea. La Academia china de Ciencias Sociales (Cass) es la principal organización nacional de investigación académica de la República popular china dedicada al estudio en el campo de la filosofía y las ciencias sociales. La Academia es subsidiaria del Consejo de Estado de la República popular China.

Como histórico del cristianismo en China, ¿cómo valora el Acuerdo provisional entre la Santa Sede y el Gobierno chino sobre el nombramiento de los obispos?

“El acuerdo confirma la superación definitiva de la idea de crear en China una ’Iglesia nacional’ separada del resto de la Iglesia católica universal. Esa perspectiva viene archivada, aunque ciertas fórmulas unidas a aquella idea podrán todavía ser utilizadas en el lengua oficial durante cierto tiempo”.

¿Por qué esa perspectiva “separatista” le parece objetivamente superada?

“Porque después de casi 70 años de relaciones difíciles por las dos partes, el Gobierno chino ha reconocido el primado del Papa, y esto es lo más importante. Así se deduce del acto que la Iglesia católica en China es parte de la Iglesia católica universal. Se reconoce que todos los católicos chinos están en plena comunión con el Papa, e incluso con todos los católicos y todas las Iglesias locales del mundo”. Mientras en China se ponen las condiciones para resanar la plena comunión entre la comunidad china abierta y aquella definida “dixia”, que literalmente significa “subterránea”. Son tres comuniones. Es importante. Sobre todo si se tiene presente que en los años cincuenta del siglo pasado existía quien quería de verdad crear una Iglesia nacional china separada. Habían elegido incluso quien debía ser el ’Papa chino’…”.

Se trata de un detalle que pocos conocen…

“Ocurrió de verdad. En enero de 1951, el obispo Zhou Jishi di Nanchang fue invitado a asumir el encargo de “Papa” de China. Él se negó. Pero de verdad hubo quien tuvo esta idea. Mientras ahora viene públicamente reconocido el papel del Papa, también en los nombramientos episcopales, y su comunión jerárquica con los obispos chinos”.

¿Qué representaron las auto-elecciones de los obispos?

“En los primeros Congresos de los católicos chinos convocados por el Gobierno se decía que la Iglesia en China habría mantenido lazos de naturaleza espiritual y religiosa con el Papa. Pero después, de 1958 a 1962, hubo más de 40 “auto-elecciones” de obispos sin el consentimiento del Papa. Así se apuntaba a cortar esos lazos entre los católicos chinos y el Pontífice, tratándolo como un enemigo político. También si de palabra se decían dispuestos a reconocer al Papa como jefe espiritual”.

¿Es útil trazar semejanzas con la lucha medieval de las investiduras?

“No lo creo. Son situaciones completamente diferentes. En Occidente, durante esos siglos, la Iglesia se había estructurado como institución que podía entrar en conflicto con el poder civil, moviéndose en el mismo nivel. En China las instituciones religiosas en la historia no han tenido nunca este tipo de relación, al mismo nivel, con el poder político. Y no puede existir ese tipo de lucha. Si se elige la vía de la lucha, el poder político prevalece siempre. Incluso por esto parece muy significativo que China haya aceptado hacer un acuerdo sobre el nombramiento de los obispos con la Santa Sede, que es una realidad institucional esencialmente religiosa. Es la primera vez que sucede una cosa de este tipo”.

¿Y qué indica esto, por parte de las autoridades chinas?

“Las autoridades chinas no habrían aceptado el acuerdo, si éste hubiese parecido a sus ojos como una pura concesión de poder en ventaja de otra entidad política, una especie de cesión de su largo brazo de hierro, sobre el modelo de la lucha para las investiduras. La Santa Sede y la Iglesia tienen una naturaleza propia, diferente de las instituciones políticas. Y el nombramiento de los obispos tiene que ver con esta naturaleza. Estos datos han abierto poco a poco el camino hasta llegar al acuerdo. Y, de hecho, insisto que es la primera vez que el gobierno chino firma un acuerdo de este tipo con una autoridad religiosa. No había ocurrido nunca antes”.

¿Existe una relación entre el acuerdo y el establecimiento de las relaciones diplomáticas?

“No existe una conexión directa e inmediata. Pero firmando el acuerdo, el Gobierno chino ha reconocido implícitamente la soberanía sui generis de la Santa Sede. Una soberanía dúplice, que implica también la función del Estado vaticano. Así, por esta vía, se ven las premisas que podrán llevar en futuro al reconocimiento pleno entre las dos partes y el establecimiento de relaciones oficiales a nivel diplomático”.

Quienes critican el acuerdo repiten que la Asociación patriótica de los católicos chinos (Ap) es incompatible con la doctrina. ¿Cómo se afronta este problema?

“El papel de la AP, después del acuerdo, parece haber tomado una nueva dimensión. Y después del acuerdo, ciertas cosas que se decían ya no valen. El acuerdo ha cambiado el marco entero”.

¿En qué consiste este cambio?

“Primero el trabajo ejercitado por la Asociación patriótica negaba en los hechos el papel del Papa. Pero ahora que ha sido reconocido por el Gobierno el papel del Papa también en el nombramiento de los obispos, ya no es así. La función y la finalidad de la AP han cambiado. La inscripción a la AP se ha convertido de hecho en un símbolo, una forma de registro solicitado para demostrar que los obispos y sacerdotes son leales con el gobierno y respetan el orden chino. Esto me parece muy natural”.

Entre los muchos problemas abiertos está el de la Conferencia episcopal (Colegio de los obispos), organismo no reconocido por la Santa Sede porque no comprende todavía los obispos llamados “clandestinos”, no reconocidos por el gobierno y las autoridades civiles.

“Si hoy en China los obispos son todos legítimos desde el punto de vista canónico, entonces la legitimación de toda la Conferencia episcopal por parte de la Santa Sede me parece solo una cuestión de tiempo. Como también la armonización entre el sistema de la circunscripción eclesiástica a la que se refieren los documentos oficiales vaticanos –correspondiente a las diócesis en vigor antes del nacimiento de la República popular china– y el diseñado de nuevo en las últimas décadas del siglo pasado según las disposiciones del Gobierno. Estas son todas las cuestiones que podrán ser afrontadas en la comisión de trabajo entre China y la Santa Sede, trabajando con paciencia, y encontrando los necesario acuerdos caso por caso, cuando será necesario”.

¿Las comunidades católicas llamadas “subterráneas” son penalizadas con el acuerdo?

“Reciben mal el acuerdo sobre todo los grupos más intolerantes con el gobierno y hacia lo aparatos, y aquellos que identifican la propia contrariedad al gobierno como un trato fundamental de la propia identidad comunitaria”.

¿Es una actitud muy difundida?

“En realidad, entre los católicos chinos de las comunidades “clandestinas”, muchos están contentos o por lo menos esperan a ver los efectos del acuerdo. La unidad con todos los demás católicos chinos podrá hacer bien si verán que pueden vivir su pertenencia a la Iglesia sin cerrarse en pequeños grupos o sin tener que esconder nada. Además hay que tener en cuenta que las comunidades católicas evangélicas están creciendo y entre ellos se empiezan a encontrar muchos empresarios y profesores”.

Giuseppe Wei Jingyi, obispo de Qiqihar no reconocido por el gobierno chino, ha dicho que estamos viviendo una situación en la que para la Iglesia Católica en China está terminando la época de la clandestinidad. ¿Usted qué opina?

“Yo también creo que es así. No por presión u orden de alguien sino porque la clandestinidad ha sido una elección unida a situaciones históricas particulares. En los años cincuenta, quien no quería seguir a los obispos auto-elegidos se echaba a un lado. Durante la revolución cultural, todos tuvieron que mantener la fe en secreto. Ahora, con la nueva situación, no hay necesidad de permanecer siendo clandestinos”.

El acuerdo con la Santa Sede se produce mientras aumentan los controles y una legislación más rígida para regular las actividades de las comunidades religiosas. ¿No es una contradicción?

“Parece una contradicción pero por otra parte no se puede imaginar realmente un desmantelamiento radical del sistema que regula la política religiosa en China. Los problemas van afrontados y resueltos en el respeto de las reglas. El primer interés del gobierno sigue siendo siempre la estabilidad social. Y el acuerdo con la Santa Sede ha sido visto también como una contribución a la claridad y a la estabilidad social. El gobierno quiere que todo sea según el orden y la ley, no quiere grupos religiosos en la sociedad que se sustraigan a las autoridades”.

¿Qué efecto tienen sobre el gobierno chino los grupos que desde fuera lo atacan en nombre de los cristianos?

“Esto provoca irritación. Saben que hay quien quiere usar los problemas de la Iglesia en China para hacer presión internacional sobre el gobierno chino. En los contrates geopolíticos que ahora afectan a China todo puede ser utilizado. También por esta razón el gobierno chino ha decidido trabajar directamente con la Santa Sede. Saben que todos pueden aprovecharse de las situaciones delicadas,


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La cuestión china en el discurso del Papa al Cuerpo Diplomático

El Acuerdo Provisional entre la Santa Sede y la República Popular de China fue firmado el 22 de septiembre de 2018. El Acuerdo Provisional entre la Santa Sede y la República Popular de China fue firmado el 22 de septiembre de 2018.   (©xixinxing – stock.adobe.com)

El Pontífice invita a los Obispos chinos a trabajar por la reconciliación

El Papa Francisco expresa su deseo de que la firma del Acuerdo Provisional entre la Santa Sede y la República Popular de China del pasado 22 de septiembre “asegure los espacios necesarios para un desarrollo efectivo de la libertad religiosa”.

Mireia Bonilla – Ciudad del Vaticano

“El Acuerdo Provisional entre la Santa Sede y la República Popular de China sobre el nombramiento de los Obispos en China es fruto de un largo y ponderado diálogo institucional, mediante el cual se han llegado a fijar algunos elementos estables de colaboración entre la Sede Apostólica y las Autoridades civiles”. Con estas palabras el Papa Francisco ha expuesto esta mañana en la Sala Regia del Vaticano ante el Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede el tema del Acuerdo Provisional entre la Santa Sede y China, firmado el pasado 22 de septiembre bajo el fin de unificar la Iglesia.

Después de más de 70 años de desacuerdos entre ambos Estados, en los que China no reconocía la autoridad del Papa como jefe de la Iglesia Católica y como consecuencia no aceptaba que los nombramientos de Obispos se hicieran en Roma, este Acuerdo supone un primer paso para mejorar las relaciones diplomáticas con China y la unificación la Iglesia. Tal es así que el Papa Francisco – como ha afirmado ante el Cuerpo Diplomático – “ha readmitido ya precedentemente a la plena comunión eclesial a los restantes obispos oficiales ordenados sin mandato pontificio, invitándolos a trabajar generosamente por la reconciliación de los católicos chinos y por un renovado impulso en la evangelización”.

En este sentido, el Papa ha agradecido al Señor que, por primera vez después de tantos años, “todos los obispos en China estén en plena comunión con el Sucesor de Pedro y con la Iglesia universal” y ha asegurado que un signo visible de ello ha sido “la participación de dos obispos de China continental en el reciente Sínodo dedicado a los jóvenes”.

“Esperemos que la prosecución de los contactos para la aplicación del Acuerdo Provisional firmado contribuya a resolver las cuestiones abiertas y asegure los espacios necesarios para un desarrollo efectivo de la libertad religiosa” ha concluido.


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China; se pide la libertad inmediata para un abogado defensor de derechos humanos.

China: El juicio del abogado Wang Quanzhang es una

“farsa cruel”

“El juicio del abogado chino de derechos humanos Wang Quanzhang es una farsa cruel y Wang debe ser puesto en libertad de forma inmediata e incondicional”, ha declarado Amnistía Internacional.

Wang es uno de los pocos abogados que siguen detenidos tras la oleada de represión masiva que lanzó el gobierno chino en 2015 de la que fueron víctimas 250 profesionales del derecho y activistas. Está acusado de “subversión del poder del Estado”, que conlleva una pena máxima de cadena perpetua, ante el Tribunal Popular Intermedio Número 2 de Tianjin.

“Esto es una farsa judicial en la que se persigue a Wang Quanzhang sólo por defender pacíficamente los derechos humanos”, dijo Doriane Lau, investigadora sobre China de Amnistía Internacional.

“Wang Quanzhang lleva ya más de tres años recluido injustamente, durante los cuales su familia ha sufrido la angustia de no saber si estaba vivo hasta hace poco. Debe ser puesto en libertad de forma inmediata e incondicional.”

La policía detuvo a Wang el 3 de agosto de 2015. Hasta julio de 2018 su familia no supo, a través de un abogado de confianza, que estaba vivo y recluido en Tianjin.

Un abogado contratado por su familia pudo entrevistarse finalmente con Wang Quanzhang en el centro de detención el 12 de julio de 2018. Fue la primera vez en todo el tiempo que lleva detenido en que Wang pudo ver a un abogado de su elección. El abogado dijo que, cuando lo visitó, Wang Quanzhang parecía muy asustado. Se teme que haya sufrido tortura y otros malos tratos bajo custodia.

“Wang Quanzhang estuvo desaparecido en un agujero negro tres años, durante los cuales sólo las autoridades chinas conocían su suerte. Sin salvaguardias jurídicas, como el acceso periódico a su abogado y a su familia, sigue estando en grave riesgo de sufrir tortura y otros malos tratos”, afirmó Doriane Lau.

Según los informes, otros profesionales del derecho detenidos en la oleada de represión de 2015 y puestos en libertad más tarde han denunciado que fueron sometidos a palizas y obligados a permanecer de pie hasta 15 horas seguidas y a tomar medicamentos.

Ante de ser detenido, Wang Quanzhang trabajaba en asuntos considerados delicados por el gobierno chino, como la defensa de la libertad religiosa y la representación de miembros del Movimiento Nuevos Ciudadanos, red de activismo de base que promueve la transparencia en el gobierno y denuncia la corrupción.

Debido a su papel en la defensa de estos casos, Wang había sufrido con frecuencia incidentes de intimidación antes de su detención.

Li Wenzu, esposa de Wang, hace campaña infatigablemente para que su esposo vuelva a casa sano y salvo. Desde que éste fue detenido, sufre hostigamiento y vigilancia constantes.