Loiola XXI

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Colombia: ataque a una misión ONU

Atacan a equipo de la Misión de la ONU en Colombia

Observadores de la Misión de la ONU en Colombia. Foto: Misión de la ONU en Colombia

07 de agosto, 2017 — Un equipo de la Misión de la ONU en Colombia fue atacado este domingo mientras realizaba labores de extracción de una caleta o escondite de las FARC en el municipio de Caloto, en el departamento del Cauca.

Durante el hostigamiento, en el cual se produjo un intercambio de disparos, resultó herido un policía integrante de la Unidad para la Edificación de la Paz (UNIPEP).

El resto del equipo, formado por observadores, miembros de la policía nacional colombiana y ex combatientes de las FARC-EP, resultó ileso y se encuentra de regreso en la Zona Veredal del Cauca.

La Misión de la ONU resaltó en un comunicado la labor que la fuerza pública colombiana viene realizando en las operaciones de extracción de caletas y expresó que espera la pronta recuperación del patrullero herido.

Hasta el momento no se ha determinado quién sería responsable del ataque.


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Colombia: las FARC y la entrega de las armas.

Comienza el transporte de armas desde los campamentos de las FARC-EP

Observadores de la Misión de la ONU en Colombia. Foto: Misión de la ONU en Colombia

01 de agosto, 2017 — La Misión de la ONU en Colombia comenzó oficialmente el proceso de extracción de la totalidad del armamento almacenado en los contenedores de las Zonas Veredales de Transición y Normalización, donde se encuentran los miembros de las FARC-EP.

El armamento fue extraído de caletas o entregado directamente por los excombatientes en el marco del proceso de desarme que se lleva a cabo como parte del acuerdo de paz.

El primer contenedor salió este lunes de Monterredondo, en el departamento del Cauca, y ya se ha comenzado el transporte también en Betanía, en el departamento de Nariño.

La Misión de la ONU expresó en un comunicado que los futuros procesos de extracción y transporte, que se extenderán hasta el 15 de agosto, solo serán informados después su ejecución por motivos de seguridad, tanto de las Zonas Veredales como del equipo humano que participa en estas actividades.

El presidente Juan Manuel Santos declaró recientemente que las armas serán fundidas por la ONU y un porcentaje del arsenal será utilizado para realizar tres monumentos que estarán ubicados en Nueva York, La Habana y Colombia.


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Colombia: asesinato de un joven sacerdote.

Asesinado en Colombia joven sacerdote. Comunicado del Obispo de la diócesis de Santa Rosa de Osos

2017-07-29 Radio Vaticana

 

“Con profundo dolor y con sentimientos cristianos en la esperanza de la resurrección”, la Iglesia de Colombia expresa la propia conmoción por la muerte del padre Diomer Eliver Chavarría Pérez, asesinado dentro de la parroquia “en el ejercicio de su misión”, en la noche entre el 27 y 28 de julio, en el corregimiento de Puerto Valdivia, norte de Antioquia. Lo escribe en un comunicado, publicado en el sitio web de la Conferencia Episcopal Colombiana, el Obispo de la diócesis de Santa Rosa de Osos, Mons. Jorge Alberto Ossa Soto.

En el documento la Conferencia Episcopal de Colombia y la diócesis de Santa Rosa de Osos, expresan su rechazo “a toda forma de violencia que atente contra la vida y la dignidad de las personas”, pide por la “conversión de sus asesinos” y eleva al Señor oraciones para que el padre Chavarría Pérez “sea acogido en la casa del Padre”.

Nacido en Gómez Plata el 27 de julio de 1986, el padre Diomer Eliver fue ordenado sacerdote el 19 de marzo del 2012 por Mons. Jorge Alberto Ossa Soto. Durante los cinco años sacerdocio, el padre Chavarría Pérez ejerció su ministerio como Vicario Parroquial en Vegachí, Párroco del Aro, Vicario Parroquial de San Pedro de los Milagros y Animador Parroquial de Raudal.


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El asesinato de Mons. Jaramillo, próximo beato.

LAS ÚLTIMAS HORAS DE VIDA DEL OBISPO QUE EL PAPA BEATIFICARÁ EN COLOMBIA. Monseñor Emilio Jaramillo fue secuestrado y asesinado por el ELN en 1989

El futuro beato con Juan Pablo II

El futuro beato con Juan Pablo II

Monseñor Jesús Emilio Jaramillo sabía que la situación con la guerrilla en Arauca estaba tensa y que el El miraba a los sacerdotes con recelo, pero a pesar de eso decidió hacer un recorrido evangelizador por la zona del Sarare. Y le costó la vida, el 2 de octubre de 1989. Fue asesinado con impactos de fusil en la espalda y en la cara y su cuerpo fue arrojado a la orilla de una trocha. Por eso el Papa Francisco acaba de reconocer el martirio de este obispo que será beatificado en septiembre próximo durante la visita papal.

El último día de vida de monseñor Jesús Emilio Jaramillo comenzó la mañana del domingo primero de octubre cuando el obispo, acompañado del padre Helmer Muñoz –quien era su asistente–, otro sacerdote, un seminarista y una monja, llegaron a Puerto Nidia, un caserío donde celebró la misa. Luego de almorzar, hacia las 2:30 de la tarde salieron en un campero hacia Fortul. Habían recorrido cerca de hora y media por una carretera destapada cuando llegaron hasta el río Caranal. Ahí, justo antes de pasar el puente de tablas, había tres hombres vestidos de campesinos, dos de ellos con armas largas. Hicieron detener el vehículo.

“Preguntaron “¿quién es Jesús Emilio Jaramillo?” y monseñor, sin titubear, dijo: ‘Soy yo’ “, contó el padre Muñoz.

Según su relato, los bajaron del carro y a la monja, el sacerdote y el seminarista les dijeron que se fueran para Fortul y les contaran a las autoridades que el obispo quedaba secuestrado por el Eln para enviar un comunicado. Al padre Helmer lo dejaron para que siguiera manejando.

“Dos de ellos se hicieron en la parte de atrás y a monseñor lo hicieron sentar en el medio. El tercero se hizo adelante”, relató el religioso. El carro comenzó a recorrer el extenso territorio del Sarare hasta que la noche comenzó a caer. El camino se hizo más difícil y el paso más lento. Y el temor de los religiosos aumentó. En un momento, monseñor sacó su rosario y comenzó a rezar. El padre Helmer les preguntó a los guerrilleros si creían en Dios. “Uno de ellos me contestó: ‘Para mi Dios es esto’, y mostró el arma”, relató el sacerdote.

Cuando ya eran como las 7 de la noche, hicieron detener el carro en un paraje rural en el sector de Santa Isabel. Le dijeron al obispo que se bajara, pero el padre Helmer insistió en acompañarlo, pues monseñor no veía bien de noche.

“Pero uno de los que estaba atrás me dijo: ‘Quédese usted, nosotros nos lo llevamos y vuelva en dos horas por él’, pero yo insistí en quedarme. “Entonces uno de ellos, uno alto, moreno, me dijo: ‘Se va a las buenas o a las malas’, por lo que monseñor me pidió que me fuera. Me puso la mano derecha sobre mi hombro y me dijo: ‘Hablemos un poquito’. “Nos hicimos a un lado mientras los hombres nos apuntaban. Me dijo: ‘Reconciliémonos, pongámonos en presencia del Señor y que se haga su voluntad’. Nos absolvimos mutuamente. “En voz baja me dijo que me alejara para que no se complicaran las cosas. “Las llaves del carro las habían tirado en un arenero, así que tuve que buscarlas. Y cuando ya me había subido al carro uno de ellos me dijo que mejor no viniera en dos horas, sino al otro día”, siguió con su relato el sacerdote. En ese momento el desenlace parecía evidente.

“Entonces monseñor les dijo: ‘Respeten a mi muchacho, respétenle la vida a mi muchacho, yo respondo por los sacerdotes”, contó.

El padre regresó a Caranal y pasó la noche dentro del carro. A la mañana siguiente madrugó de nuevo a la trocha. Llegó al sitio en donde lo había dejado la noche anterior. “Caminé como 50 metros y lo encontré al lado derecho de la carretera, destrozado totalmente”, siguió con su relato el padre. “Lo encontré boca arriba, cuando traté de mover el cuerpo se le salió parte de la masa encefálica. Tuve que envolverlo con mi estola, con los utensilios de la eucaristía”, contó el testigo.

Para él, el obispo fue asesinado como una hora después de que se separaron. “El primer tiro fue por la espalda y le fracturaron el brazo derecho, un tiro de costado, y el otro fue en la cara, fue con arma larga, según dijeron los expertos”, explicó Muñoz. El anillo episcopal no lo tenía, se lo habían llevado, y la cadena del pectoral estaba destrozada. Tras rezar un momento, cubrió el cuerpo con unas ramas, pues ya el sol acosaba la sabana y no quería que alguien lo viera así.

Regresó a Caranal a buscar al inspector de policía para hacer el levantamiento. Como no estaba, esa tarea la realizó la junta comunal. El cuerpo del obispo fue puesto en una camioneta y llevado hasta la inspección de La Esmeralda. Allí, en el centro asistencial del lugar, el cuerpo del obispo fue limpiado. En un helicóptero militar fue llevado hasta Arauca.

Sobre las razones del asesinato, el padre Helmer asegura que a monseñor Jaramillo lo consideraban cercano a la Mannesmann (multinacional que construyó el oleoducto Caño Limón-Coveñas), y que los curas obtenían las ganancias de las obras que hacía esa empresa. Pero también que trabajaba la plata que el Gobierno destinaba para los profesores a través del programa Educación Contratada. Y que le dolían las muertes de los soldados, pero no la de las demás personas.

“La beatificación de monseñor Jaramillo le va a traer muchas bendiciones a Arauca, incluso bendiciones a quienes despotricaron de él –que no fueron pocos– y que fueron los que llevaron con sus documentos y sus informaciones a la guerrilla en contra de monseñor”, concluyó el padre Helmer.


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Colombia: sigue adelante el desarme en el proceso de paz.

La Misión de la ONU en Colombia desmantela más de 300 caletas de las FARC-EP

Contenedores donde se almacenan las armas por parte de la Misión de la ONU. Foto: ONU

27 de julio, 2017 — La Misión de la ONU en Colombia informó que más de 300 caletas de las FARC-EP fueron desmanteladas y que los procesos relativos a la dejación de armas, como son la extracción y la destrucción de municiones y de material inestable, avanzan de manera eficiente y sin mayores contratiempos.

El general argentino Javier Pérez Aquino, jefe de observadores internacionales de la Misión, indicó en conferencia de prensa que hasta la fecha las FARC-EP han informado la ubicación de 779 caletas.

“De esas 779 caletas, se completó el planeamiento de 649. La planificación y coordinación de las mismas ha sido realizada en forma conjunta con la Fuerza Pública, acorde al protocolo correspondiente. 304 caletas ya fueron ejecutadas de manera exitosa”, dijo.

Las extracciones se llevan a cabo por ex combatientes de las FARC bajo la verificación de los observadores de la Misión de la ONU en Colombia y el acompañamiento de la Unidad Policial para la Edificación de la Paz (UNIPEP), quienes brindan protección al equipo.

La Misión ya ha contabilizado en el terreno casi 800 armas, 282.000 municiones, 3.800 granadas y 694 minas antipersonales, entre otros materiales de guerra.

Respecto a los recientes despachos de prensa que afirmaban que se procesó una caleta en Antioquia sin la presencia del ejército, Pérez Aquino aseguró que “todas las operaciones de la Misión han sido claras, reportadas y ubicadas”, y explicó que la extracción de la caleta en cuestión había sido suspendida debido a un error de coordinación con la Fuerza Pública.

“No obstante, ante cualquier situación irregular que eventualmente se pudiese presentar sobre el procedimiento de extracción de caletas, la Misión de las Naciones Unidas en Colombia efectuará las verificaciones correspondientes junto con las partes”, agregó.

La ejecución de operaciones de extracción en el terreno por parte de la Misión de la ONU continuará hasta el primero de septiembre. Las caletas que no hayan sido desmanteladas para esa fecha, quedarán a disposición del Gobierno Nacional


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Colombia: proceso de paz y los exmilitantes de la FARC

Misión en Colombia conmina a solucionar la situación de los prisioneros de las FARC-EP

Imagen de la llegada de los últimos miembros de las FARC-EP a las zonas veredales. Foto: Misión de la ONU en Colombia

14 de julio, 2017 — La Misión de la ONU en Colombia hizo un llamado urgente a solucionar la situación de los integrantes de las FARC-EP que aún se encuentran en prisión pese a la Ley de Amnistía del 31 de diciembre pasado y de los decretos del gobierno para acelerar su liberación.

La Misión advirtió que el encarcelamiento de los miembros de las FARC-EP más de seis meses después de la aprobación por el Congreso de la Ley de Amnistía y dos semanas después de la finalización de la dejación de armas individuales, socava el proceso de reincorporación y la consolidación de la paz.

En un comunicado, la Misión también subrayó la inseguridad de los miembros de las FARC-EP fuera de las Zonas Veredales, probada por los casos de amenazas y homicidios contra ellos y sus familiares.

Ante este escenario, la Misión conminó a los actores involucrados en el proceso de amnistía a actuar con responsabilidad y celeridad para poner fin a una situación que debilita la construcción de la paz.


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Colombia: desarrollo rural y proceso de paz.

Colombia es un ejemplo del desarrollo rural como instrumento para la paz, afirma la FAO

Plantación de Café. Foto: FAO

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05 de julio, 2017 — El progreso alcanzado por Colombia con base en el desarrollo rural como instrumento para alcanzar la paz después de más de medio siglo de guerra civil puede “llenar al mundo de esperanza y enseñanzas”, aseveró hoy el director general de la FAO.

José Graziano da Silva pugnó por seguir el ejemplo de Colombia en los lugares donde haya conflicto.

“El único camino hacia la paz es el del diálogo, la negociación, la cooperación, la inclusión y la equidad, y ése es también el camino hacia el desarrollo sostenible donde nadie se quede atrás”, apuntó.

La FAO trabaja con organizaciones gubernamentales y de la sociedad civil de Colombia, además de que brinda asesoría técnica a tres nuevas instituciones relacionadas con la tierra y el desarrollo rural.

Asimismo, ayuda al gobierno a elaborar un catastro para la formalización de tierras, un factor clave para reactivar en su totalidad al sector agrícola del país.

El gobierno colombiano está implementando más de 80 leyes especiales y numerosos programas para poner en marcha el acuerdo de paz.