Loiola XXI

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AFRICA: ventajas y posibildades de las energías renovables.

EDP – ENERGIAS DE PORTUGAL SA-
Un proyecto de energía verde que está llevando electricidad al campamento de refugiados de Kakuma en Kenia.

4 Junio 2019

Unos 600 millones es el número de personas que carecen de acceso a la electricidad en África. Las energías renovables permiten el acceso universal a la energía de una manera más barata, rápida y eficiente. El sector privado, que ha financiado proyectos para construir este tipo de fuentes energética de manera benéfica, empieza a ver que existe un negocio.

Hasta hace poco, los servicios básicos del distrito de Namacurra -como las escuelas, los centros de salud e incluso la energía- no estaban conectados a la red eléctrica regional. Se estimaba que conectar esta zona de Mozambique ubicada en la provincia de Zambezia y situada a unos 1500 km de la capital, Maputo, sería un proyecto a largo término y muy costoso.

Sin embargo, esta situación puede cambiar en los próximos meses gracias a una nueva iniciativa de energía no contaminante respaldada por las Naciones Unidas que parece destinada a cambiar las perspectivas de Namacurra, e impulsar el desarrollo sostenible en beneficio de miles de personas reubicadas en la zona tras las devastadoras lluvias de 2015. A su vez, el proyecto presagia una mejora de las perspectivas de otras zonas de África económicamente desfavorecidas.

El Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos, conocido como ONU-Hábitat, junto a la empresa portuguesa EDP, están instalando un centro de energía solar que suministrará energía no contaminante y renovable a 12 aulas que fueron diseñadas para soportar vientos de 180 kilómetros por hora.

Se prevé que la repercusión de este proyecto en la comunidad sea de gran impacto, ya que permitirá estudiar de noche a unos 1300 alumnos y que sus habitantes puedan acceder a internet y cargar sus teléfonos móviles pagando una módica cuota.

Pero esas no son las únicas ventajas que proporcionará esta iniciativa. Al mismo tiempo, incrementará las posibilidades de sobrevivir a ciclones o inundaciones, gracias a un sistema de alerta temprana, a través de mensajes SMS enviados por el Gobierno, un método que sólo funciona en comunidades con acceso a la energía.

“Siempre y cuando se pueda prestar este tipo de servicio en la escuela, la gente al menos podrá comunicarse con el mundo exterior, que es el principal impedimento cuando se produce una emergencia, cuenta Juan Hurtato Martínez, arquitecto de ONU-Hábitat y director del proyecto.  “De este modo, se aseguran el poder recibir las alertas rápidamente en caso de emergencia.”

ONU-Habitat
Escuela en el distrito de Namacurra, en la provincia de Zambézia, Mozambique.

Expansión en el este de África

Aunque el proyecto fue respaldado por el área benéfica de EDP, la compañía lo considera una inversión adecuada en África, en concordancia con el llamado de la ONU para que las empresas desempeñen su rol en el cambio hacia una “economía verde”, que evite la dependencia de combustibles fósiles como el carbón y el gas.

“El continente con más recursos naturales -tales como el sol, el viento, el agua, la biomasa y otros- es, sin lugar a dudas, el africano”, afirma Guilherme Collares Pereira, director de Relaciones Internacionales de EDP. “Por consiguiente, es lógico participar en un mercado que tiene recursos y necesidades.”

Pereira cifra en unos 600 millones el número de personas que carecen de acceso a la electricidad en África y añade que está “más que demostrado que las energías renovables permiten el acceso universal a la energía de una manera más barata, rápida y eficiente“.

El proyecto en el distrito de Namacurra es uno de los seis que cuenta con el apoyo de la compañía EDP en África, junto a los que posee en Kenia, Tanzania y Malawi.

Así, gracias a la construcción de una minicentral, suministrará electricidad, según las necesidades de consumo, a los refugiados de Kakuma, un campamento que alberga a más de 186.000 personas en la región noroeste de Kenia. “Es un concepto muy interesante que se puede replicar en todo el campamento”, dice Pereira, “pero también se puede copiar en otros campos de refugiados, no solamente en el Cuerno de África sino en todo el mundo”.

EDP – ENERGIAS DE PORTUGAL SA
Paneles solares similares a los que están instalando ONU-Hábitat y EDP en África oriental.

La sostenibilidad como oportunidad de negocio

Pereira indica que la Agenda 2030 de las Naciones Unidas supone una oportunidad para EDP.  “Cuando empezamos a implicarnos en este tipo de proyectos hace diez años nos guiábamos más por nuestra política de responsabilidad corporativa, pero hoy en día se trata más bien de una cuestión de negocios“.

En 2018 la compañía invirtió 12 millones de euros en empresas que ya trabajaban en el sector de las energías renovables en el este de África. De momento no son tan rentables como los negocios típicos de EDP”, señala, “pero hemos emprendido un viaje, y estamos descubriendo cómo evoluciona el proceso. Así, en los próximos dos años, cuando estemos preparados, podremos invertir en más empresas y hacer que crezcan en previsión a la entrada en otros mercados”.

“El potencial es enorme: la tecnología asociada a las energías renovables cada vez es mejor, más eficiente y más resistente. Además, los países y la comunidad internacional proporcionan bastantes instrumentos e incluso financiación en apoyo a estos proyectos. Se dan todas las condiciones para su crecimiento y es de vital importancia que el sector privado entre en este mercado”.

¿Qué es el Objetivo de Desarrollo Sostenible 12?

El Objetivo de Desarrollo Sostenible número 12 de la Agenda 2030, busca garantizar modelos de consumo y producción sostenibles, lo que incluye la eliminación gradual de los subsidios a los combustibles fósiles que generan desechos y contaminación, y el fomento de la gestión sostenible y el uso eficiente de los recursos naturales. Según las Naciones Unidas, en 2018 un total de 108 países desarrollaron políticas e iniciativas nacionales relacionadas con el consumo y la producción sostenibles.


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Balance catastrófico del ciclón IDAI en Africa. Cambio climático?

Guterres declara el ciclón Idai una de las peores catástrofes de la historia de África

UNICEF/Prinsloo
Un niño cerca de una casa destruida por el paso del ciclón Idai en la ciudad portuaria de Beira, en Mozambique.

26 Marzo 2019

Las Naciones Unidas han solicitado 282 millones de dólares a la comunidad internacional para cubrir las necesidades que padecen los habitantes de las 3 naciones africanas tras el paso del ciclón Idai. El paso del meteoro, que ha causado 700 muertos y 3 millones de afectados,  representa “otra señal de alarma sobre los peligros del cambio climático”, advirtió António Guterres.

“Mozambique, Zimbabwe y Malawi han sufrido una de las peores catástrofes meteorológicas de la historia de África”, así lo afirmaba este martes el Secretario General de las Naciones Unidas, a la vez que hacía recuento de la devastación causada por el ciclón Idai que azotó a las tres naciones africanas el pasado 14 de marzo.

António Guterres confirmó que el meteoro ha causado al menos 700 muertos, con cientos de desaparecidos; que el número de afectados alcanza los tres millones, casi dos terceras partes de ellos en Mozambique; que un millón de niños precisan ayuda urgente; y que los daños en las infraestructuras alcanzan los 1000 millones de dólares.

“Todos hemos visto las desgarradoras imágenes: aguas bravas; gente varada en los tejados; escuelas, hospitales y casas en ruinas; una ciudad entera, Beira, prácticamente arrasada; y, en vísperas de la próxima cosecha, se inundaron enormes extensiones de tierras de cultivo en Mozambique”.

En relación con  la obtención de productos básicos, señaló que es es escasa o alcanza precios inasequibles. Los tomates, por ejemplo, han quintuplicado su precio.

Del mismo modo, advirtió que el paso del ciclón y el creciente número de víctimas mortales son “otra señal de alarma sobre los peligros del cambio climático” y que los países vulnerables como Mozambique, serán los más afectados a menos que todas las naciones del mundo tomen medidas urgentes en el asunto.

Ayuda humanitaria desde el primer minuto

El Secretario General destacó que los equipos de emergencia de la ONU han distribuido ayuda humanitaria en condiciones extremadamente difíciles desde que se inició la crisis.

“Hemos lanzado por vía aérea kits de emergencia que contienen alimentos, medicinas, equipos de purificación de agua y proporcionado refugio para las comunidades que todavía están atrapadas por la inundación”.

Hemos distribuido ayuda alimentaria a 100.000 personas y estamos ampliando el alcance para llegar a muchas más”, destacó.

Ante estas grandes necesidades, la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas lanzó este lunes un llamamiento humanitario por un valor de 281,7 millones de dólares para Mozambique, el país que sufre la crisis más severa.

Esta llamada busca cubrir las necesidades de vivienda, agua potable y saneamiento para los tres próximos meses, y se suma a las emergencias del actual Plan de Respuesta Humanitaria para Mozambique, que ahora asciende a 337 millones de dólares.

Los llamamientos incluyen también la respuesta a unas 700.000 personas afectadas por la sequía.

“Pido a la comunidad internacional que financie estos llamamientos rápidamente y en su totalidad para que las agencias de ayuda humanitaria puedan acelerar su respuesta a la mayor brevedad”, solicitó el Secretario General.

Con el objetivo de afianzar el trabajo de las Naciones Unidas, Guterres nombró a dos expertos en situaciones de crisis: Marcoluigi Corsi, quien fue designado coordinador de asuntos humanitarios para Mozambique y Sebastian Rhodes Stampa, en condición de adjunto.

Por último, Guterres destacó que Mozambique, Zimbabwe y Malawi precisan un apoyo firme y duradero.

“Que esa solidaridad comience con una respuesta generosa a los llamamientos urgentes” de las necesidades de ayuda humanitaria.

Emergencia sanitaria

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud advertía este martes desde Ginebra del riesgo “extremadamente alto” de que se produzcan enfermedades diarreicas como el cólera.

La doctora Djamila Cabral, representante de la Organización en Mozambique, dijo que, en la ciudad portuaria de Beira, en Mozambique, más de 100.000 personas han perdido sus hogares y todas sus posesiones.

Además, “las familias, las mujeres embarazadas y los bebés viven en campamentos temporales en condiciones horribles, sin un suministro seguro de alimentos, ni agua potable y saneamiento, dijo Cabral a los periodistas.

Para prevenir un brote de la enfermedad, la OMS tiene previsto enviar un cargamento con 900.000 dosis de vacunas orales, que debería llegar a finales de esta semana.

El Programa Mundial de Alimentos está entregando ayuda alimentaria a 1,7 millones de personas en Mozambique, 732.000 en Malawi y 270.000 en Zimbabwe. La asistencia también incluye apoyo logístico y de telecomunicaciones.

Las imágenes satelitales muestran numerosas llanuras inundadas, incluyendo un “océano interior” del tamaño de Luxemburgo, dijo el PMA en un comunicado.

Las comunidades aisladas en las provincias mozambiqueñas de Sofala y Manica, siguen atrapadas y esperando a los equipos de búsqueda y rescate.


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Daños materiales y víctimas por lluvias torrenciales y ciclón IDAI en el sur de Africa.

Beira después de ser arrasada por el ciclón Idai. Beira después de ser arrasada por el ciclón Idai.  

Ciclón Idai: MSF interviene en Mozambique, Malawi y Zimbabwe

Médicos Sin Fronteras interviene en Mozambique, Malawi y Zimbabwe para valuar necesidades, garantizar asistencia médica y apoyo logístico.

Mireia Bonilla – Ciudad del Vaticano

Después del paso del ciclón tropical Idai, que azotó Mozambique el pasado 14 de marzo, devastando la ciudad de Beira y la zona costera de las provincias de Sofala, Zambézia e Inhambane, un equipo de emergencia de Médicos Sin Fronteras llega a la zona para evaluar el alcance de los daños y las necesidades de la población y garantizar la capacidad de atención médica en las estructuras sanitarias dañadas.

Según fuentes locales, el ciclón Idai – con vientos de hasta 200 km /h y fuertes lluvias – habría causado la muerte de más de 1.000 personas en Mozambique, dejando al menos 1.500 heridos entre las ciudades de Beira, Dondo y Chimoio, además de destruir el 90% del área alrededor de Beira, dejando las carreteras principales que conectaban la ciudad interrumpidas, edificios sumergidos y todas las actividades comerciales cerradas. El hospital de Beira también ha sufrido graves daños en el quirófano y en muchos de los departamentos, y los 17 centros de salud han perdido el techo. Además, en toda el área no hay electricidad y casi todas las líneas de comunicación están interrumpidas.

De Mozambique a Zimbabwe en cuestión de horas

Después de arrasar Mozambique, en la tarde del viernes 15 de marzo, el ciclón Idai llegó a Zimbabwe, golpeando a Chimanimani, un pequeño distrito de unas 30.000 personas en la provincia de Manicaland, donde varias carreteras que conectan la ciudad han sido cortadas, provocando que sólo sea posible acceder al área mediante helicóptero. Estas desfavorables condiciones han hecho que sea imposible al equipo de MSF llegar a Chimanimani, por lo que han establecido a unos 20 km del distrito un centro de estabilización para proporcionar asistencia, equipo y apoyo logístico para los servicios de agua y salud.

El ciclón Idai deja sin casa a 11.000 familias en Malawi

En Malawi, las fuertes lluvias en el distrito de Chikwawa y Nsanje junto con el ciclón Idai han causado graves inundaciones en 14 de los 28 distritos de Nsanje. Las cifras oficiales hablan de 56 muertos, 577 heridos y 3 desaparecidos. Los ríos se han desbordado provocando que muchas casas se sumerjan, dejando a unas 11.000 familias evacuadas en Nsanje. MSF ha lanzado una intervención de emergencia en particular para el área de Makhanga, en la región más gravemente afectada, accesible solo por barco o helicóptero. Además, MSF también está brindando apoyo a las instalaciones de salud de Makhanga con suministros, recursos humanos, actividades de monitoreo y transferencia, así como clínicas móviles y promoción de la salud en los centros evacuados y tienen planificadas actividades de purificación de agua y distribución de kits esenciales para las familias afectadas.


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Más de 2.000 millones de personas hoy no tienen acceso a agua potable (ONU)

Más de 2000 millones de personas no tienen acceso a agua potable ni saneamiento básico

ACNUR/Colin Delfosse
Refugiados burundeses recogen agua en el campamento de Lusenda, en el sur de Kivu, en la República Democrática del Congo.

18 Marzo 2019

Las personas más vulnerables no cuentan con servicios de agua y a veces tienen que recorrer distancias muy largas para conseguirla, o pagar de 10 a 20 veces más por ella en comparación con sus vecinos ricos. Además, el derecho al agua se relaciona con la discriminación por motivos de género, edad y condición social. La ONU hace un llamado a los Estados para que pongan en práctica políticas que garanticen estos servicios para todos.

Más de 2000 millones de personas en el mundo carecen de acceso a los servicios básicos de agua y saneamiento, asegura el nuevo informe mundial de la ONU sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos.

El estudio “No dejar a nadie atrás”, revela que, a nivel mundial, África alberga a la mitad de la población que bebe agua de fuentes no protegidas. En África subsahariana solo el 24% de las personas tienen acceso a agua potable y el 28% a instalaciones de saneamiento básico, no compartidas con otros hogares. Las mujeres y niñas soportan la mayor parte de la carga de recolección de agua, y dedican a ello más de 30 minutos al día, el detrimento a su educación.

Además, dentro de los países en general, existen importantes diferencias de acceso, especialmente entre ricos y pobres. En las ciudades, los pobres que viven en asentamientos informales que no cuentan con servicios de agua corriente, a menudo pagan de 10 a 20 veces más por el agua que sus vecinos de barrios más ricos, por un servicio de igual o menor calidad prestado por vendedores o camiones cisterna.

El informe asegura que las personas que sufren discriminación por motivos de género, edad, condición social o pertenecen a una minoría religiosa, ética o lingüística tienen menos probabilidades de tener acceso a los servicios de agua y saneamiento.

Asimismo, la investigación realizada por ONU-Agua y la UNESCO recalca que el acceso al agua y las instalaciones sanitarias es también un reto para los refugiados y los desplazados, que alcanzaron los 68,5 millones de personas en 2017.

UNICEF / Alessio Romenzi
Una niña, cargando garrafas de agua, camina por las calles de Alepo, Siria.

El agua como derecho humano

En el 2010, la Asamblea General de la ONU adoptó una resolución histórica que reconoce que el acceso al agua potable y al saneamiento es un derecho humano. El texto establece que los Estados deben crear condiciones para brindar acceso universal al agua y al saneamiento, sin discriminación y dando prioridad a los más vulnerables. Esta meta, es también uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

El acceso al agua es un derecho humano vital para la dignidad de todos. Sin embargo, miles de millones de personas siguen privadas de él. .

Sin embargo, a pesar de los progresos alcanzados en los últimos quince años, este objetivo sigue fuera del alcance de una gran parte de la población mundial. En 2015, tres de cada diez personas (2100 millones) carecían de acceso a agua potable y seis de cada diez (4500 millones) de instalaciones de saneamiento gestionadas de forma segura.

“El acceso al agua es un derecho humano vital para la dignidad de todos. Sin embargo, miles de millones de personas siguen privadas de él. La nueva edición del Informe Mundial de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos muestra que es posible hacer realidad este derecho siempre que exista una voluntad colectiva de avanzar y se hagan esfuerzos para incluir a los que ‘se quedan atrás’ en los procesos de toma de decisiones”, declaró la directora general de la UNESCO, Audrey Azoulay.

OCHA/Giles Clarke
Un hombre y sus hijos tratando de colectar agua.

El agua y la economía

El informe señala que, si continúa la degradación del medio ambiente y las presiones insostenibles sobre los recursos hídricos mundiales, para 2050 estará en peligro el 45% del PIB mundial y el 40% de la producción mundial de cereales.

“Las poblaciones pobres y marginadas se verán afectadas de manera desproporcionada, lo que agravará aún más las desigualdades […] El Informe destaca la necesidad de tomar medidas tanto en las políticas como en la práctica para abordar las causas de la exclusión y la desigualdad”, expresó Gilbert F. Houngbo, presidente de ONU-Agua.

La investigación asegura que la inversión en infraestructuras de agua y saneamiento es rentable y el retorno es alto,especialmente para los más vulnerables. Cada dólar invertido en agua potable se duplica, y se multiplica 5,5 veces en el caso del saneamiento.

El informe recalca que se necesitan políticas inclusivas para lograr el agua y saneamiento para todos, y recuerda que ya existen conflictos entre diferentes partes por este recurso vital. Desde 1980 la demanda de agua ha aumentado un 1% anualmente. Entre 2000 y 2009 se produjeron 94 conflictos por agua, y entre 2010 y 2018 se alcanzaron los 263.

Este año el Día Mundial del Agua, que se celebra cada 22 de marzo, tiene como tema “No dejar a nadie atrás” y se conmemora desde 1993 para llamar la atención sobre la importancia del agua dulce y la defensa de la gestión sostenible de sus recursos.


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Menos armas en Africa? Nueva esperanza

Un viento de esperanza empieza a silenciar las armas en África

UNMISS/Isaac Billy
Ex niños soldados fueron liberados en Yambio, Sudán del Sur, en febrero de 2018.

27 Febrero 2019

Las Naciones Unidas y la Unión Africana han realizado esfuerzos tremendos para hacer de la paz una realidad en el continente. Esos esfuerzos han comenzado a dar frutos. Dos acuerdos de paz y unas  históricas elecciones se convierten en un rayo de esperanza para acallar las armas en África de una vez por todas.

En 2013 la Unión Africana se propuso acabar con todos los conflictos y guerras en su continente para diciembre de 2020.Con ayuda de las Naciones Unidas se ha logrado un progreso significativo hacia esa meta, ha revelado la secretaria general adjunta para Asuntos Políticos de la ONU este miércoles ante el Consejo de Seguridad.

“Como lo afirmó el Secretario General unos días atrás refiriéndose a los acuerdos pacíficos y las elecciones democráticas, un viento de esperanza sopla en África”, aseguró Rosemary Dicarlo.

Silenciando las armas en África es el nombre del proyecto bandera de la Unión Africana, que recibió el apoyo del Consejo de Seguridad en 2017 a través de una hoja de ruta de medidas prácticas para acabar con la guerra en el continente.

Silenciar las armas también significa evitar que se disparen en primer lugar.

“La ONU y la UA comparten una misión común: prevenir el conflicto. Por lo tanto, silenciar las armas también significa evitar que se disparen en primer lugar. En los últimos dos años, hemos fortalecido nuestra capacidad conjunta para detectar y desactivar las crisis antes de que se intensifiquen,así como nuestra cooperación para ayudar a resolverlas”, afirmó Dicarlo.

En enero de 2018, entre otras iniciativas, la ONU inició un proyecto de dos años para apoyar el diálogo sobre políticas y la asistencia técnica para la prevención de conflictos y la mediación en África, que ha dado frutos.

ONU/Loey Felipe
Rosemary DiCarlo, secretaria general adjunta de Asuntos Políticos, informa al Consejo de Seguridad.

Avances por países

“En la República Centroafricana, la Unión Africana, con el apoyo de las Naciones Unidas, lideró la reciente firma del acuerdo de paz”, dio como ejemplo la alta funcionaria de la ONU.

Además, en Sudán del Sur, la firma del acuerdo de paz revitalizado facilitado por la Autoridad Intergubernamental para el Desarrollo (IGAD), con el apoyo de la UA y la ONU, ha despertado una esperanza renovada, aun cuando se necesita hacer más para silenciar definitivamente las armas y terminar con ellas, así como los abusos, incluida la violencia sexual y de género.

En Somalia, se continúa trabajando para apoyar la agenda de construcción del Estado, luchar contra el extremismo violento y los esfuerzos para restablecer la paz y la estabilidad en el país.

“También las Naciones Unidas siguen colaborando estrechamente con la Unión Africana y otros socios para garantizar la celebración pacífica de las elecciones en el continente”, aseguró Dicarlo.

En Madagascar, las Naciones Unidas y la Comunidad del África Meridional para el Desarrollo (SADC) apoyaron activamente los buenos oficios dirigidos por la UA durante las elecciones presidenciales de 2018. Sus esfuerzos contribuyeron a un proceso pacífico.

“Las Naciones Unidas también han aumentado su apoyo a los esfuerzos para combatir el terrorismo y prevenir el extremismo violento en África. En junio de 2018, la ONU firmó con la UA un Memorando de Entendimiento en esta área para aumentar su cooperación y su apoyo para el desarrollo de capacidades a la UA y varias organizaciones subregionales, así como a los Estados miembros”, agregó.

UNICEF/Sebastian Rich
Niños soldados en Sudán del Sur

Contra las armas, el desarrollo sostenible

Silenciar las armas requiere la participación de todos, recalcó la secretaria general adjunta ante los quince miembros del Consejo.

“Construir sociedades resilientes también es clave. Esto implica instituciones fuertes que respondan a las necesidades de los ciudadanos, el buen gobierno y la política inclusiva”, dijo.

En los últimos años, África ha logrado grandes avances en la profundización de la democracia y sus instituciones, sin embargo, sigue habiendo numerosos desafíos de gobernabilidad, incluida la marginación de ciertos grupos de los procesos políticos, la corrupción y la mala gestión de recursos naturales.

La ONU continúa trabajando con la UA y las comisiones económicas regionales para ayudar a construir instituciones nacionales sólidas y abordar las causas fundamentales del conflicto armado, incluso mediante el apoyo a la consolidación democrática, la defensa de los derechos humanos, la marginación y la promoción del desarrollo socioeconómico inclusivo en línea con la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible.

“Además, en todo el continente, el espíritu empresarial ha aumentado, el acceso a la educación ha incrementado y la mortalidad infantil ha disminuido. Y hace apenas un año, los líderes de África lanzaron el Área de Libre Comercio Continental de África”, resaltó.

Al ‘silenciar las armas’, los países africanos tienen un papel central que desempeñar para que la iniciativa sea un éxito.

Agregó que estos avances son una clara evidencia de que los africanos, en asociación con la comunidad internacional son quienes están liderando el camino hacia la paz y la prosperidad sostenibles en el continente.

“Al ‘silenciar las armas’, los países africanos tienen un papel central que desempeñar para que la iniciativa sea un éxito, al igual que el sector privado y la sociedad civil de la Unión Africana y África. Pero es vital que la comunidad internacional brinde su apoyo para lograr este objetivo”, concluyó Dicarlo.

Por su parte Ramtane Lamamra, el encargado de la Unión Áfricana del proyecto Silenciando las Armas hizo eco a muchas de las palabras de la secretaria general adjunta y dijo que, a pesar de los desafíos, tiene una inmensa confianza en que la alianza con las Naciones Unidas llevará al continente a la paz y la prosperidad.

“Como dijo nuestro adorado ícono africano Nelson Mandela: Parece imposible sólo hasta que se hace.  Así que hagámoslo juntos”.


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En espera de las conclusiones de la conferencia de Katowice sobre el cambio climático.

Preparing Africa for ravages of climate change ‘cannot be an afterthought’ – COP24

UNDP Chad/Jean Damascene Hakuzim
In the reforestation site of Merea, Chad, children are planting acacia seedlings for the future In the past 50 years, Lake Chad basin shrank from 25,000 square kilometers to 2,000square kilometers.
14 December 2018

Africa is at a “tipping point” as global warming increases, and urgent action needs to be taken across the continent now, to mitigate risks and safeguard a decade of social and economic gains, according to a new report launched on Thursday by the United Nations Development Agency (UNDP) at the COP24 climate conference, in Katowice, Poland.

For two weeks, the conference has brought together thousands of climate action decision-makers, advocates and activists, with one key objective: adopting global guidelines for the 197 parties of the 2015 Paris Agreement, when countries committed to limiting global warming to less than 2°C – and as close as possible to 1.5° – above pre-industrial levels.

Ahunna Eziakonwa, Director of UNDP’s Africa Bureau made the tipping point analogy, while noting that despite major structural inequalities, nations across the continent have achieved “impressive economic, political and social growth in recent decades.”

But she argues that “climate change, droughts, floods, changing rainfall patterns and conflict have the potential to unravel efforts to reduce hunger and achieve the goals outlined in the Paris Agreement, and the 2030 Agenda for Sustainable Development.”

The UNDP study shows that, should the world fail to limit global warming to less than 2°C, families will find it harder and harder to feed themselves, and the risk of famine and increased poverty will rise along with temperatures.

Higher levels of poverty would further limit the capacity of communities to manage climate-related risks, according to the report, placing further stress on already overstretched coping mechanisms, and could translate into more risky migration patterns, serious epidemics such as the 2014 Ebola outbreak across West Africa, and greater political instability.

Drawing on years of data from projects geared to enabling communities to adapt to a changing climate and build resilience, the report shows that as emissions continue going up, support for climate adaptation initiatives must be increased urgently and accelerated across the continent, especially across the 34 African “least developed countries.”

“They are among the most vulnerable to climate change, yet the least able to adapt. In many cases, they lack the technical, financial and institutional capacity to identify the best ways to build resilience,” said Gustavo Fonseca, from Global Environment Facility, an institution that has been funding many climate adaptation projects in Africa.

Hunger rising along with temperatures

According to recent estimates from the Food and Agriculture Organization of the United Nations (FAO), for the first time in over a decade, world hunger is on the rise, affecting 11 per cent of the global population. This is in part due to extreme droughts induced by an abnormally strong El Niño cycle, which led close to 40 million people in Africa to be in need of humanitarian assistance.

“Taking reactive approaches to food security and disaster recovery costs the people of Africa billions of dollars in lost GDP, and syphons off government resources that should be dedicated to education, social programmes, healthcare, business development and employment,” said UNDP’s Ahunna Eziakonwa. “It cannot be an afterthought.”

“For me the critical component is knowledge and capacity-building,” said Rohini Kohli, who leads Adaptation Planning at UNDP.

However, measures to enable communities to adapt to the changing climate is a costly matter that will require creative financial mechanisms and substantial engagement with the private sector to meet. It will require developed nations to make good on their 2015 Paris Agreement commitments to dedicate $100 billion annually to supporting climate action in developing nations.

The report analyses a number of noteworthy successes in climate change adaptation in Africa over the past decade, including projects aimed at improving food security in Benin, Mali, Niger and Sudan; supporting governments in having improved climate information and early warning systems to save lives from fast-acting storms; and empowering women to be effective climate action champions.

 


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Africa: qué es la gran muralla verde en construcción?

La Gran Muralla Verde, el sueño ecológico de África en construcción

FAO/Giulio Napolitano
La iniciativa de la Gran Muralla Verde para el Sahara y el Sahel apoya a las comunidades locales en la gestión sostenible de las tierra.

12 Diciembre 2018

Crear una gran muralla ecológica que cruce el continente africano de oeste a este, de Dakar a Djibouti, es el objetivo de una ambiciosa iniciativa que pretende transformar las vidas de millones de personas que viven en primera línea de la desertificación y el cambio climático en la región del Sahel y el Sahara.

El desafío al que se enfrentan los creadores de este programa de desarrollo rural que se inició hace más de una década es convertir en una nueva maravilla del mundo esta extensión de 8.000 km de longitud que recibe el nombre de la Gran Muralla Verde.

El doctor Barron Joseph Orr, el científico a cargo de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación, presente en la 24ª Conferencia de las Partes de la Convención sobre el Cambio Climático que se celebra en la ciudad polaca deKatowice ,  nos explica cómo empezó el proyecto.

“La iniciativa representa una visión que comenzó hace un tiempo planteándose: ¿y si intentamos ocuparnos explícitamente de esta área y le damos la vuelta a todo? No en uno o dos lugares sino a lo largo de todo el  horizonte (…) Por supuesto, la idea inicial fue: convirtámoslo en algo verde, plantemos árboles, pero en realidad de lo que se trata es de crear un valor añadido para la gente que vive en esas tierras. No solamente es plantar árboles, sino hacerlo de una manera ligada a la economía que les sirva para sostener sus medios de vida y los de las generaciones futuras.”

La iniciativa está devolviendo la vida a los paisajes degradados de África a una escala sin precedentes, proporciona seguridad alimentaria, puestos de trabajo y una razón para permanecer en el continente africano.

Los logros ya son palpables

Entre los logros, se incluye la plantación de 12 millones árboles resistentes a la sequía en menos de una década en Senegal, la recuperación de 5 millones de hectáreas de tierra que produjeron 500.000 toneladas más de cereales al año en Níger o la rehabilitación de 15 millones de hectáreas de tierras degradadas en Etiopía.

“El sentir general es que estamos encaminados hacia la meta, que es muy grande, son 100 millones de hectáreas de tierra que se están restaurando”, explica Orr, con un horizonte final del proyecto previsto para el año 2030 y la creación de 10 millones de empleos verdes.

Modelo dual de financiación

Orr señaló que ante tal fascinante proyecto hay muchas organizaciones que se ofrecieron a colaborar lo que dificultó la gestión de la Unión Africana, la organización líder de la iniciativa.

“Hay otros retos que tienen que ver con la forma en que lo mantenemos activo. Una cosa es poner en marcha un proyecto desde el inicio, pero en realidad hablamos de algo que es a largo plazo. Eso significa que necesitamos que la comunidad internacional dé en gran medida un paso adelante, de una manera continua en el tiempo, no sólo iniciando proyectos, sino llevándolos a cabo”, destacó.

En relación con la financiación de este colosal proyecto distinguió entre las aportaciones de las principales organizaciones que cubren los grandes planes de desarrollo, como el Banco Mundial, y los socios que los aplican como la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura o el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

“Pero también hay proyectos a más pequeña escala. Por ejemplo, donde yo trabajo, la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación, que no aporta mucho dinero, pero es muy estratégica, trata de establecer fórmulas de vincular la financiación con la comunidad internacional, de modo que se puedan establecer medidas y crear un entorno propicio para este tipo de proyectos”, explicó.

Un proyecto que no para de crecer

Además del actual proyecto en el Sahel, Orr explicó que la Unión Africana prevé expandir el proyecto hacia el sur del continente y que hay otras iniciativas equiparables alrededor del planeta como una relacionada con la Ruta de la Seda en China.

Del mismo modo, explicó que entre sus actuales trabajos relacionados con la degradación del suelo se encuentra lo que llaman la “neutralidad de la degradación de la tierra”.

“El proyecto consiste en minimizar los daños: Asegurémonos de no empeorar la situación durante un año en concreto. Esto significa anticiparnos a la futura degradación de la tierra, incluso cuando planificamos nuestras operaciones, e implica ser mucho más estratégicos. Tenemos que situar estas intervenciones  en las mejores ubicaciones posibles”, describió Orr.

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