Loiola XXI

Lugar de encuentro abierto a seguidor@s de S. Ignacio de Loyola esperando construir un mundo mejor


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Genova: el almuerzo del Papa con los más necesitados.

Cercanía del Papa Francisco con los pobres, refugiados, sin techo y detenidos en Génova

(RV).- En el marco de la Visita Pastoral del Papa Francisco a Génova, la XVII Visita del Pontífice en Italia, el Santo Padre almorzó con los pobres, refugiados, sin techo y detenidos de esta ciudad, en el Santuario de Nuestra Señora de la Guardia.

En su intenso programa, el Sucesor de Pedro también ha querido abrazar las diversas realidades que componen el tejido social de la ciudad, mostrando su cercanía con las personas descartadas por la sociedad. Han sido alrededor de 130 los comensales que asistieron a la “Sala del Caminetto”, del Santuario de Nuestra Señora de la Guardia, entre ellos: 11 presos de dos cárceles de Génova, 5 provenientes de la cárcel de Marassi y 6 detenidos de la cárcel de Pontedecimo; también fueron invitadas personas pobres y sin hogar, que son asistidos por numerosas asociaciones eclesiales; además de migrantes y solicitantes de asilo alojados en las diversas estructuras de la diócesis.

Con ellos, el Papa compartió viandas típicas de la tradición genovesa, un plato de comida, sobrio pero esencial, hecho con las manos y con el corazón de las personas que trabajan allí, valorizando al más débil, alimentos preparados por las personas de la Cooperativa Social “San Jorge de la Guardia”. Un momento simbólico, un encuentro significativo en continuidad con la historia del Santuario, que desde sus orígenes ha distribuido los alimentos a los pobres, porque las manos y el corazón de la Madre de Jesús – Nuestra Señora de la Guardia, patrona de Génova – están siempre abiertas a sus hijos más débiles, en el espíritu y en el cuerpo.

De este modo, en su visita a Génova, el Papa Francisco vuelve a tocar los “temas candentes” y recurrentes de su pontificado: el anuncio de la alegría del Evangelio, la superación de la cultura del descarte, la falta de trabajo y oportunidades para los jóvenes, la denuncia de la mundanidad como un mal de nuestro tiempo, la propuesta de reforma de la Iglesia que muchas veces es auto-referencial y no misionera; y sobre todo, la acogida a los migrantes y los últimos de la sociedad.

(Renato Martinez – Radio Vaticano)


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El G7 y Africa. Intervención de Guterres

Guterres alienta al G7 a invertir en el desarrollo de África

El Secretario General, António Guterres, habla en el Consejo de Seguridad. Foto de archivo: ONU/Evan Scheneider

27 de mayo 2017— El Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, encomió al G7 por dedicar la última sesión de su Cumbre en Taormina a la cooperación con África.

A la cita en la localidad siciliana fueron invitados los líderes de cinco países africanos: Etiopía, Kenya, Níger, Nigeria y Túnez.

Guterres sostuvo que después de varios años como el continente de mayor crecimiento económico a nivel mundial, en la actualidad África enfrenta varios retos económicos, como la volatilidad en los precios de las materias primas y la debilidad de los mercados mundiales.

“Varios Estados africanos muestran señales de fragilidad, con instituciones débiles que no ofrecen los servicios básicos y que no cuentan con la confianza de la población. A pesar de estas dificultades, África continúa siendo un continente de resiliencia y oportunidades”, dijo.

El Titular de Naciones Unidas sugirió a los integrantes del G7 varias fórmulas para alentar el crecimiento inclusivo e innovador en África, entre las que mencionó la inversión en los jóvenes, la diseminación de las nuevas tecnologías, la inversión en los sectores productivos, y el apoyo a la integración regional.

En su opinión, la falta de atención a estos aspectos tendría dramáticas consecuencias para el bienestar de la población africana que alentarían la fragilidad y los desplazamientos.

“Los altos niveles desempleo juvenil, no solo pueden socavar el desarrollo y genera frustración y alienación. A su vez, pueden convertirse en una amenaza a la paz y la seguridad mundiales.”

Guterres consideró que la llamada cuarta Revolución Industrial creara grandes cambios en el mercado laboral mundial, y que ante las vulnerabilidades que esto implicaría para África, hay que ayudarla a adaptarse mediante el fortalecimiento en las inversiones en la tecnología y en la educación.

En la última jornada del G7 no participó la primera ministra británica Theresa May, que regresó a Londres para seguir las investigaciones tras el atentado de Manchester, pero sí el resto de líderes de Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia y Japón.


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Genova: Sacerdotes y religios@s hoy; en conversación con el Papa

No a los curas Google y Wikipedia”

El Papa en Génova se encuentra con los obispos, el clero y los religiosos de Liguria; pide expulsar a los seminaristas que murmuran, pues «cría cuervos y te comerán los ojos»; no a los sacerdotes «que saben todo» y a los que son «empresarios». Cita al cardenal Canestri: «La Iglesia es como un río, lo importante es estar dentro del río»
ANSA

Papa Francisco en la catedral de Génova

Pubblicato il 27/05/2017
Ultima modifica il 27/05/2017 alle ore 16:07
DOMENICO AGASSO JR.
ENVIADO A GÉNOVA

Responsables de los seminarios, «expulsen a los seminaristas que murmuran», de lo contrario, como dice el dicho, «cría cuervos y te sacarán los ojos». Hay que desconfiar de los sacerdotes «que saben todo», a los que los niños podrían llamar «curas Google y Wikipedia», porque son dañinos, así como los curas «empresarios», que no están abiertos a las sorpresas de Dios. El Papa Francisco lo dijo hoy, 27 de mayo de 2017, por la mañana en la Catedral de San Lorenzo de la ciudad de Génova, en donde se reunió con los obispos de Liguria, con el clero y los religiosos de la región, con los colaboradores laicos de la Curia y con representantes de otras confesiones, en la segunda etapa de su visita a la ciudad. El Pontífice citó al cardenal Giovanni Canestri: «La Iglesia es como un río, lo importante es estar adentro del río».

 

Después del saludo del arzobispo cardenal Angelo Bagnasco, el obispo de Roma respondió a algunas preguntas que le hicieron. Pero antes, al tomar la palabra, pidió «rezar juntos por nuestros hermanos coptos egipcios que han sido asesinados porque no querían renegar su fe. Junto a ellos, junto a sus obispos, a mi hermano Tawadros. Los invito a rezar en silencio y luego juntos un Ave María. Y no olvidemos que hoy los mártires cristianos son más numerosos que en los primeros tiempos de la Iglesia».

 

Padre Santo, le pedimos que nos indique los criterios para vivir una intensa vida espiritual en nuestro ministerio que, en la complejidad de la vida moderna y de las tareas administrativas, tiene a hacer que vivamos dispersos y fragmentados.

 

Diré que entre más imitemos el estilo de Jesús, mejor haremos nuestro trabajo de pastores. Este es el criterio fundamental, el estilo de Jesús. Siempre Jesús estaba en camino, en medio de la gente, la multitud, dice el Evangelio, que distingue bien entre discípulos, multitud, doctores de la ley. Podemos intuir que la mayor parte del tiempo Jesús lo pasaba en la calle: esto quiere decir cercanía a los problemas de la gente, no se escondía; después, por la noche, se escondía para rezar. Esto es útil para nosotros, que siempre vamos con prisas, viendo el reloj porque hay que apurarse; pero este comportamiento no es pastoral. Jesús no hacía esto. Jesús nunca estuvo parado, y, como todos los que caminan, está expuesto a tensiones.

El miedo más grande que debemos tener es a una vida estática, del cura que tiene todo bien resuelto, en orden, estructurado, todo en su lugar. Yo tengo miedo del cura estático, incluso cuando es estático en la oración, de tal hora a tal hora. Pero, ¿no te dan ganas de pasar una hora más con el Señor? Una vida tan estructurada no es una vida cristiana. Tal vez ese párroco sea un buen empresario, pero ¿es cristiano? ¿Por lo menos vive como cristiano? Sí, celebra la misa, pero ¿el estilo? ¿Es cristiano o de empresario? Jesús siempre ha sido un hombre de la calle, de camino, abierto a las sorpresas de Dios; por el contrario, el sacerdote que tiene todo planeado, todo estructurado, generalmente está cerrado a las sorpresas de Dios, y se pierde esa alegría de la sorpresa del encuentro. El Señor te sorprende cuando no te lo esperas pero si eres abierto.

 

No hay que tener miedo de esta tensión que nos toca vivir, nosotros estamos en camino y el mundo es así; un educador, un padre, un sacerdote está expuesto a esta tensión, un corazón que ama siempre vivirá expuesto a esta tensión.

 

Si vemos a Jesús, en los Evangelios nos hacen ver dos momentos fuertes, que son el fundamento: el encuentro con el Padre y el encuentro con las personas, todas, incluso las más incómodas, como los leprosos.

 

La oración: tú puedes rezar como un perico, pero no es la manera correcta: en cambio, encuentra al Señor, cállate, déjate ver, di una cosa al Señor… Encuentro. Con la gente, lo mismo. Nosotros, los sacerdotes, sabemos cuánto sufre la gente que viene a pedir consejo y nosotros respondemos apresuradamente: “Ahora no tengo tiempo”. De prisa y no en camino.

 

Claro, estar con la gente cansa, ¡pero es el pueblo de Dios! Pero, ¡piensen en Jesús! Hay que dejarse cansar por la gente, no defender demasiado la propia tranquilidad.

 

El sacerdote no debe hablar demasiado de sí mismo, no debe sentir la necesidad de verse al espejo. El cansancio que sirve es el de la santidad, y no debe ser autoreferencia.

 

Hay que preguntarse: “¿Soy hombre de la calle? ¿De oreja que sabe escuchar? ¿Me dejo cansar por la gente? Esto era Jesús, no hay otras fórmulas.

 

Nos hará bien a todos los sacerdotes recordar que solo Jesús es el Salvador, no hay otros. Y pensar que Jesús nunca se legó a las estructuras, sino que siempre se vinculaba a las relaciones. Si un sacerdote ve que está legado a las estructuras, algo no funciona.

 

Una vez escuché a un hombre de Dios, posible beato, que decía que en la Iglesia hay que vivir lo mínimo de estructuras y lo máximo de vida, y no al contrario.

Sin la relación con Dios y con el prójimo nada tiene sentido en la vida de un sacerdote: harás carrera, irás a esa parroquia que te gusta, pero el corazón quedará vacío, porque tu corazón está legado a las estructuras y no a las relaciones esenciales, con el Padre y con Jesús y con las personas.

 

Quisiéramos vivir mejor la fraternidad sacerdotal tan aconsejada por nuestro cardenal arzobispo y promovida con encuentros diocesanos, vicariales, peregrinajes, retiros y ejercicios espirituales, semanas de comunidad… ¿Puede darnos alguna indicación?

 

Cuántos años tiene usted (“81 ya cumplidos”, fue la respuesta, ndr.) Somos coetáneos. Le hago una confesión, escuhcándolo hablar así, le habría dado 20 años menos (risas generales, ndr.).

 

Fraternidad es una bella palabra, pero no cotiza en la bolsa de valores, es una palabra, es muy difícil la fraternidad entre nosotros, es un trabajo de todos los días en la fraternidad presbiterial. Nosotros tenemos un peligro, de haber creado esa imagen del cura que sabe todo, que no necesita consejos. Los niños pueden decir: “¡Pero este es un cura Google y Wikipedia!”. Y esto hace daño a la vida presbiterial.

¿Por qué perder tanto tiempo en reuniones? Y ¿cuántas veces en las reuniones yo estoy en órbita y no escucho a mi hermano sacerdote que está hablando? Si el obispo dijera: “Ustedes saben que el año que viene aumenta el 8X1000” (impuesto en Italia destinado por los contribuyentes que lo deseen a la Iglesia católica, ndr.), ¡ahí sí avanza la atención! (Risas generales, ndr.) Hay preguntas que debemos hacernos mientras en las reuniones no escucho al otro que está hablando: ¿Por qué no me interesa? ¿Por qué no me interesa lo que está diciendo mi hermano sacerdote?

 

Hay que escucharse, rezar juntos, un buen almuerzo, y hacer fiesta juntos; los sacerdotes jóvenes, un partidito de futbol juntos, esto hace bien: ser hermanos, la fraternidad es muy humana. Los “hermanos” son una riqueza para el otro.

 

Los sacerdotes y los obispos no somos el Señor, nosotros somos los discípulos del Señor, debemos ayudarnos, también discutir, como los discípulos que discutían sobre quién era el más grande entre ellos, pero no chismear, “decir por detrás”. “¿Escuchaste lo que dijo este tonto?”; no a las murmuraciones y a las competiciones.

 

Pensé tres veces si podía decirlo, no sé si debo decirlo, pero puedo decirlo (risas, ndr.). Para hacer un nombramiento de un obispo se piden informaciones a sacerdotes, fieles, consagrados: A veces se encuentran calumnias u opiniones que, sin ser graves, devalúan al sacerdote, y se entiende inmediatamente que detrás están los celos. Cuando no hay fraternidad sacerdotal está la traición de la fe. Para seguir adelante, para crecer, se despluma al hermano.

 

El gran enemigo contra la fraternidad sacerdotal son la envidia y los celos. Sucede que a veces es más importante la ideología que la fraternidad, e incluso que la doctrina. ¿A dónde hemos llegado?

Puede ayudar saber que ninguno de nosotros es el todo, todos somos parte de un cuerpo, la Iglesia de Cristo. La pretensión de tener razón siempre te lleva a equivocarte, pero esto se aprende desde el seminario.

 

Un buen arzobispo de aquí, el cardenal Canestri, decía que “la Iglesia es como un río, lo importante es estar adentro del río”, pero estar a la derecha o a la izquierda del río es una variedad lícita, lo importante es estar dentro del río. Y muchas veces nosotros queremos que el río se haga pequeño y que esté solo de nuestra parte, y condenamos a los demás. Esto no es fraternidad. Todos dentro del río.

 

Esto se aprende en el seminario, y yo lo aconsejo a los formadores: si ven a un seminarista bueno, inteligente, pero que es un chismoso, expúlsenlo: será una hipoteca para la fraternidad. Hay un dicho: cría cuervos y te sacarán los ojos; si crías cuervos en el seminario, destruirán cualquier fraternidad en el presbiterio.

Y luego están el párroco y el vicepárroco, a veces van de acuerdo, a veces están en partes diferentes del río: hagan un esfuerzo para comprenderse y hablarse, lo importante es estar dentro del río y no chismear, se necesita crear unidad; debemos tomar los dones, los carismas, las luces de cada uno.

 

Una vez, algunos monjes fueron a ver al abad Pafnuncio, preocupados por los pecados de uno de ellos y le pidieron ayuda a él: “Sí, he visto en la orilla del río a un hombre en el lodo hasta las rodillas, algunos hermanos querían darle una mano, y, por el contrario, lo hundieron hasta el cuello; hay algunas ayudas que en realidad tratan de destruir, disfrazadas de ayudas”.

 

Una cosa que nos ayudará mucho cuando nos encontremos frente a los pecados y a las cosas feas de nuestros hermanos que tratan de romper la fraternidad es preguntarse: ¿cuántas veces yo he sido perdonado?

 

Usted ha vivido una larga vida consagrada en diferentes situaciones y con diferentes roles de responsabilidad. ¿Qué puede decirnos para vivir nuestra consagración con mayor intensidad, fieles a nuestro carisma, a nuestro apostolado y a la diócesis? (Pregunta de la madre Rosangela Sala, presidenta de Usmi lígure, ndr.)

 

Madre Rosangela, la conozco desde hace años. Es buena, pero tiene un defecto, conduce a 140 kilómetros por hora (risas, ndr.). La diócesis es esa porción del pueblo de Dios que tiene cara. Ha hecho, hace y hará historia. Todos estamos dentro de la diócesis. Nos ayuda para que nuestr fe no sea teórica. Y ustedes, consagradas y consagrados, son un regalo para la Iglesia, cada carisma es un regalo para la Iglesia universal, pero siempre es interesante ver como todos los carismas nacen en un lugar concreto y están unidos con la vida de la diócesis concreta, no nacen en el aire. Lugar concreto que después crece y tiene un carácter universal, pero en el origen siempre tiene una concreción. Es bello hacer memoria de cómo no hay un carisma sin una experiencia fundadora concreta, raíces concretas. Pensemos en los franciscanos: el lugar que nos viene a la mente inmediatamente es Asís, “Pero somos universales”. Sí, es cierto, pero el origen concreto prevalece. El carisma es para ser encarnado, nace en un lugar concreto y luego crece. Pero siempre hay que buscar dónde nació. Esto nos enseña a amar a la gente en los lugares concretos. Concretamente. La concreción de la Iglesia la da la diocesanidad. Esto no quiere decir matar el carisma, no, ayuda a que el carisma se vuelva más real, más visible, más cercano. Cuando la universalidad de un instituto se olvida que debe insertarse en los lugares concretos, en las diócesis concretas, esta orden al final olvidará dónde nació. Se universaliza, pero no hay esa concreción de la diocesanidad. Institutos religiosos voladores no existen, y si alguien tiene esa pretensión, acabará mal.

 

Y pensar en la universalidad sin concreción lleva a la autoreferencialidad. Y después subrayo la disponibilidad. Disponibilidad para ir a donde hay más riesgos, necesidades; hay que donar el carisma, insertarse donde hay más necesidades, en todas las periferias. Estas periferias son el reflejo de los lugares en los que nació el carisma primordial. Y cuando digo disponibilidad también digo revisión de las obras: a veces se hacen porque no hay personal; pero también cuando no hay personal es bueno preguntarse: ¿nuestro carisma es necesario aquí? Hay que ser disponibles, con prudencia de gobierno, pero sin miedo de los riesgos.

 

¿Cómo afrontar la general disminución de vocaciones a la vida sacerdotal y consagrada?

 

Hay un problema demográfico, en Italia estamos bajo cero. Si no hay chicos, no hay vocaciones; era más fácil en tiempos de familias numerosas. Es más fácil convivir con un gato y con el perro que con el hijo, porque me aseguro el amor programado, me siento acompañado por el perro o el gato. En cada época debemos ver las cosas que suceden como un paso del Señor: hoy, el Señor pasa a vernos y nosotros debemos preguntarnos qué sucede.

 

También está la crisis matrimonial, los jóvenes ya no se casan, prefieren convivir. Es una crisis trasversal. Una crisis trasversal que, como tal, es un tiempo para preguntarle al Señor: ¿qué debemos hacer? ¿Cambiar? Afrontar los problemas es necesario, aprender de los problemas es algo obligatorio.

 

Hay que buscar una respuesta a esto, que no sea reductiva, de conquista. Recuerdo como si fuera ahora: “la trata de las novicias”, título del periódico italiano “Corriere della Sera”, creo que de hace algunos años. Fue un escándalo. Una congregación que cogía el pullman, iba a lugares pobres, convencía a las chicas a que fueran a Buenos Aires para que convertirse en novicias, y las cosas no funcionaban. Y este es un dato de hace quince años, pero ha sucedido también en Roma, congregaciones que iban a los países extracomunitarios, pobres: encontraban personas que no tenían vocación, pero que no querían estar allí en esos lugares, entonces venían aquí, no se consagraban, algunos tal vez encontraban trabajo, pero otros acababan en la calle.

 

Los jóvenes piden testimonio de autenticidad, armonía con el carisma. Nosotros debemos comprender que con los comportamientos mundanos somos nosotros los que provocamos ciertas crisis vocacionales, hemos sido nosotros mismos. Se necesita una conversión pastoral, misionera, testimonio que atraiga las vocaciones.

 

Las vocaciones existen, Dios las da, pero si tu, sacerdote o monja, siempre estás ocupado y no tienes tiempo de escuchar a los jóvenes que vienen (que a veces son aburridos), no las cultivamos; los jóvenes están en movimiento: hay que hacerles propuestas misionales. Haciendo estas obras de bien con ellos el Señor les habla.

El testimonio también se ofrece sin palabras. Acabo con una anécdota: en la zona en la que era obispo auxiliar, en un hospital cerca del vicariato, había tres monjitas ancianas y enfermas de una congregación que no tenía gente: la madre general, con buen sentido, las volvió a llamar; un sacerdote llamó a la madre general de una congregación de Corea para pedirle ayuda. Llegan tres monjas coreanas y después de algunos días los enfermos estaban felices: «¡Qué monjas más buenas!». «¿Pero, qué están diciendo, cómo las entienden si no hablan ni una palabra de español?». «La sonrisa», el lenguaje de gestos, del testimonio del amor. Incluso sin palabras se puede atraer a la gente. El testimonio es la clave de las vocaciones.


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Genova: el Papa al mundo del trabajo.

El Papa en Génova: “Trabajo para todos”

(RV).- En el ámbito de su Visita pastoral a Génova, del último sábado de mayo, el Santo Padre Francisco – antes de celebrar un encuentro con los obispos, el clero, los seminaristas y religiosos de la Región italiana de Liguria, sin olvidar a los colaboradores laicos de la Curia, así como a los representantes de las demás confesiones religiosas – comenzó, muy temprano, sus actividades públicas encontrándose con el mundo del trabajo en la planta industrial Ilva.

Ilva es una sociedad por acciones, con administración extraordinaria – con establecimientos en diversas localidades –, que se ocupa de la  producción y transformación del acero. Fue fundada en 1905, convirtiéndose en el mayor complejo industrial de Europa en este sector. Su nombre deriva del latín y corresponde a la Isla de Elba, de donde se extraía el hierro que alimentaba los primeros altos hornos que se construyeron en Italia. Esta empresa ha padecido diversas vicisitudes desde el punto de vista económico cuyas soluciones están ultimándose precisamente en estos días.

El Obispo de Roma se dirigió en automóvil a planta industrial Ilva para celebrar, a partir de las 8.30, su primer encuentro familiar y en forma de diálogo, con el mundo del trabajo. Aquí respondió a cuatro preguntas:

Un empresario del distrito de reparaciones navales, aludió a los tantos obstáculos, entre los cuales la excesiva burocracia y la lentitud en la toma de decisiones públicas, junto a la falta de servicios e infraestructuras adecuadas, pidiéndole a Francisco una palabra capaz de reconfortarlos y animarlos.

Una representante sindical le presentó al Santo Padre la situación actual de esta realidad, que se encuentra ya en la “cuarta revolución industrial”, conocida también como “industria 4.0”. Y si bien afirmó que el mundo del trabajo está preparado para aceptar los nuevos desafíos productivos, su preocupación es que en esta “nueva frontera tecnológica”, junto a la reactivación económica y productiva, que antes o después llegará, no traigan consigo nueva ocupación de calidad, sino que más bien contribuyan a incrementar la precariedad y el malestar social.

Un trabajador que realiza un camino de formación organizado por los Capellanes, puso de manifiesto que en los ambientes de trabajo suelen prevalecer la competición, la carrera y los aspectos económicos, mientras el trabajo representa una ocasión privilegiada de testimonio y de anuncio del Evangelio, vivido adoptando actitudes de fraternidad, colaboración y solidaridad. De ahí la petición al Sucesor de Pedro de algunos consejos para caminar mejor hacia estos ideales.

En fin, una desocupada le dijo al Papa Francisco que su categoría siente que las Instituciones están lejos y orientadas más hacia un asistencialismo pasivo que a trabajar para crear las condiciones que favorezcan el trabajo. Y puso de manifiesto que los consuela el calor humano con que la Iglesia está cerca de ellos, también con la acogida que encuentran en la casa de los Capellanes. A la vez que le preguntó dónde pueden encontrar la fuerza para seguir creyendo y yendo hacia adelante a pesar de todo esto.

Al tomar la palabra el Pontífice recordó que se trataba de su primera visita a Génova, desde cuyo puerto partió su papá, lo que lo llenaba de emoción, y les agradeció el calor con que lo recibieron. Al mismo tiempo, explicó que ya conocía las preguntas que le habrían formulado, por lo que las respondería según lo que había pensado sobre este tema.

“El mundo del trabajo es una prioridad humana”

El Pontífice afirmó que el mundo del trabajo es una prioridad humana. Y, por lo tanto, una prioridad cristiana, una prioridad nuestra y también una prioridad del Papa. Tras destacar que Jesús era un trabajador, teniendo en cuenta que la primera pregunta la formuló un empresario, un ingeniero, el Santo Padre se refirió a la creatividad necesaria tanto para crear un nuevo producto como el mismo trabajo.

De ahí que haya afirmado que “no hay buena economía sin un buen empresario”. Porque el verdadero empresario conoce a sus trabajadores; trabaja junto a ellos y con ellos. Y dijo que ante todo, un buen empresario “debe ser un buen trabajador. Debe tener la experiencia del trabajo. Y ser capaz de compartir las fatigas de los trabajadores y sus logros”. A la vez que destacó que “ningún buen empresario ama despedir a su gente”.

“Ningún buen empresario ama despedir a su gente”

Quien piensa resolver los problemas de su empresa despidiendo a los trabajadores es sólo un comerciante que vende a su gente y que mañana venderá su propia dignidad, manifestó Francisco. A la vez que aludió al sufrimiento del que pueden surgir nuevas ideas. Y recordó que hace poco más de un año, saludó a un hombre que lloraba tras haber participado en la Misa matutina que celebra en la capilla de la Casa de Santa Marta, que le había confiado su dolor ante la decisión de tener que despedir a sus trabajadores tras la quiebra de su empresa. “Y lo hacía con dolor y llorando”, dijo el Papa.

“No a la transformación de empresario en especulador”

También afirmó que el empresario no debe transformarse en un especulador. Y propuso una analogía entre el mercenario y el Buen Pastor, tal como afirma Jesús en el Evangelio. Despedir, cerrar – reflexionó el Pontífice – a estos especuladores no les crea ningún problema porque usan a la gente. Sin embargo la empresa debe ser “amiga de la gente”. Por eso dijo “no a la economía despiadada”. Y agregó que más que al empresario, hay que temer al especulador; porque se sabe que  los reglamentos y las leyes están pensados para los deshonestos y terminan penalizando a los honestos. Pero no se debe olvidar que hoy hay tantos verdaderos empresarios honestos que aman a sus trabajadores, a la empresa, que trabajan con ellos para llevar adelante la empresa, y éstos son los menos aventajados por las políticas que favorecen a los especuladores.

“La mística del amor” de los buenos empresarios

Después de referirse a lo que podría definirse “la mística del amor” de los buenos empresarios, tras la intervención de la sindicalista el Papa respondió con un juego de palabras: “rescate social” – “chantaje social”. Y relató una anécdota referida a una trabajadora a la que le ofrecían 800 euros al mes por once horas de trabajo diario. También se refirió al trabajo en negro. Y recordó que conoce a una persona que no trabaja todos los meses del año, porque en un determinado mes la despiden, para meses después volver a hacerle firmar su contrato de trabajo.

Francisco aludió a la doctrina social de la Iglesia. Y dijo que en la tierra hay pocas alegrías grandes como las que se experimentan trabajando. También afirmó que el trabajo es amigo del hombre y el hombre amigo del trabajo, a pesar de que a veces nos hiere. Asimismo destacó que en torno al trabajo se construye el entero pacto social. Porque cuando no se trabaja, o se trabaja mal, o se trabaja poco o se trabaja mucho, la democracia está en crisis.  Y dijo que si la República Italiana no estuviera basada en el trabajo, no sería una democracia. Porque el lugar del trabajo lo ocuparían sólo las castas.

El Santo Padre impulsó con fuerza la existencia del trabajo en contraposición con la jubilación forzada o anticipada, independientemente de los cambios que el mismo trabajo implique. Porque sin trabajo se pierde la dignidad. También destacó que el trabajo de hoy será diferente, por eso mientras sin trabajo se puede sobrevivir, para vivir – dijo – se necesita el trabajo. Ahí está la elección: entre vivir o sobrevivir. De manera que reafirmó que el trabajo debe ser para todos, comenzando por los jóvenes. Puesto que de lo contrario se establece una hipoteca para el futuro. “El problema – añadió – se resuelve con trabajo para todos”.

“El problema se resuelve con trabajo para todos”

Tras escuchar al trabajador que realiza un camino de formación organizado por los Capellanes el Papa aludió al error antropológico de la competición, y afirmó que la empresa es ante todo cooperación mutua. Y puso de manifiesto que el pobre suele ser considerado una persona sin méritos y culpable, mientras los ricos se sienten exonerados de hacer algo.

Por último, el Pontífice se refirió a los trabajos que no son buenos, porque no respetan los derechos de los trabajadores ni de la naturaleza. Una paradoja de nuestra sociedad es el creciente número de personas que querrían trabajar y no lo logran, en contraposición a quienes trabajan tanto, demasiado, y que querrían trabajar menos, pero que tampoco lo logran porque han sido “comprados por las empresas”. Por eso destacó que debe existir el tiempo de la fiesta y del descanso. Sí porque para poder celebrar la fiesta, es necesario poder celebrar el trabajo.

“Para poder celebrar la fiesta, es necesario poder celebrar el trabajo”

Francisco también dijo que “el consumo es un ídolo de nuestro tiempo”. Aludió a los nuevos templos que prometen la salvación y la vida eterna, templos de puro consumo y placer. Mientras el trabajo “es fatiga y sudor, como nos lo recuerda la Biblia”. Lamentablemente, una sociedad hedonista que no comprende esto se vuelve una idolatría de puro consumo. Donde “los ídolos no trabajan”. Una cultura debe saber estimar la fatiga y el sudor.

“Los ídolos no trabajan”

El trabajo es el centro de todo pacto social. De donde parten el honor, la libertad, los derechos para todos. Con dignidad, libertad, respeto. Hay que seguir amando el trabajo y aprender a rezar, terminó diciendo el Papa. Porque el trabajo es amigo de la oración. Recordó además que un mundo que no conoce el valor del trabajo no puede conocer el valor de la Eucaristía. Y dijo que también se puede rezar con las manos y en el trabajo.

Francisco concluyó su sentido diálogo con los trabajadores invitando a rezar la antigua oración del Ven Espíritu Santo, a la vez que impartió a todos su bendición apostólica.


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Irán: ejecuciones de quienes eran menores de edad en el momento del delito.

La ejecución de un hombre detenido cuando tenía 16 años evidencia el desprecio de Irán por los derechos de la infancia

Acto de Amnistía Internacional contra la pena de muerte. © AI

25 de mayo de 2017

Irán ha demostrado su absoluto desprecio por los derechos de la infancia al ejecutar a un hombre detenido por un delito que se cometió cuando tenía 16 años, violando sin disimulo el derecho internacional de los derechos humanos, ha manifestado Amnistía Internacional.

El hombre, a quien en los medios de comunicación oficiales se menciona sólo con el nombre de “Asqar”, había sido condenado a muerte por ahorcamiento público hacía casi 30 años. Fue ejecutado en la prisión central de Karaj, cerca de Teherán, el 23 de mayo de 2017.

“Con esta ejecución, las reiteradas afirmaciones de las autoridades iraníes ante la ONU y la UE sobre las medidas que están tomando en contra de la aplicación de la pena de muerte a personas condenadas por delitos cometidos cuando eran menores de edad suenan terriblemente a hueco. Es absolutamente espantoso que dos decenios después de haber ratificado la Convención sobre los Derechos del Niño, Irán continúe dando muestra de tan terrible desprecio por los derechos de la infancia”, ha señalado Philip Luther, director de Investigación y Trabajo de Incidencia para Oriente Medio y el Norte de África de Amnistía Internacional.

 

“Es la tercera ejecución de una persona detenida cuando era menor de edad que se lleva a cabo este año en Irán, lo que demuestra la clara determinación de las autoridades a continuar incumpliendo el derecho internacional de los derechos humanos. Las autoridades deben detener toda nueva ejecución prevista y reformar el Código Penal Islámico de Irán para abolir de una vez por todas el uso de la pena de muerte contra personas condenadas por delitos cometidos cuando eran menores de edad.”

“Asqar” había sido condenado a muerte en 1988, tras ser declarado culpable del mortal apuñalamiento de un vecino de 12 años, según los medios de comunicación oficiales. El Tribunal Supremo confirmó posteriormente la condena. Tenía que haber sido ejecutado a los 18 años, pero poco antes de la fecha prevista para la ejecución se fugó de la prisión, y no volvieron a detenerlo hasta abril de 2015.

Irán es uno de los pocos Estados que ejecutan todavía a personas por delitos cometidos siendo menores de edad. El derecho internacional de los derechos humanos prohíbe terminantemente el uso de la pena de muerte contra personas menores de 18 años en el momento del delito.

Amnistía Internacional se opone a la pena de muerte en todos los casos, independientemente de quién sea la persona acusada, de su culpabilidad o inocencia, del delito cometido y del método de ejecución. La organización ha pedido reiteradamente a todos los países que hacen todavía uso de la pena de muerte que establezcan una moratoria oficial de las ejecuciones con miras a abolirla.

 

 


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El Cons. de Seguridad condena el atentado contra los coptos en Egipto.

El Consejo de Seguridad condena el atentado en Egipto

El Consejo de Seguridad guarda un minuto de silencio por las víctimas del atentado contra un autobús de cristianos coptos en Egipto. Foto. ONU/ Kim Haughton

26 de mayo, 2017 — El Consejo de Seguridad de la ONU condenó en los términos más enérgicos el atroz y cobarde ataque terrorista perpetrado este viernes a un autobús en el que viajaban cristianos coptos que se dirigían a un monasterio en Minya, Egipto, en el que murieron al menos 28 personas y decenas resultaron heridas, entre ellos niños.

En una declaración dirigida a la prensa, los miembros del órgano de seguridad de Naciones Unidas llamaron a juzgar a los perpetradores, organizadores y financistas de estos actos y urgieron a los Estados a cooperar activamente con el Gobierno de Egipto para que se concrete la rendición de cuentas.

También reiteraron que cualquier acto de terrorismo es criminal e injustificable, independientemente de la motivación, el sitio donde ocurra o quienes lo lleven a cabo.

Ofrecieron sus profundas condolencias a los familiares de las víctimas y al Gobierno de Egipto, así como sus deseos de pronta recuperación para los heridos.

También el Secretario General de la ONU repudió el ataque y subrayó que no existe justificación alguna para esa terrible violencia.


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Los derechos humanos en Arabia Saudí y la visita de Trump

La primera gira internacional de Trump, una señal de alarma para los derechos humanos en Oriente Medio

Por Philip Luther 8@philipluther) director para el norte de África y Oriente Medio de Amnistía Internacional,24 de mayo de 2017

Ha comenzado la primera gira internacional del presidente Donald Trump, y para muchas personas no pasa desapercibida la ironía que supone que Trump haya decidido que su primera etapa sea Arabia Saudí, el país donde se encuentran algunos de los lugares más sagrados para el islam.

A las pocas semanas de ocupar el cargo, el presidente Trump provocó la indignación mundial con su decisión, claramente discriminatoria, de prohibir la entrada en Estados Unidos a los ciudadanos y ciudadanas de seis países de mayoría musulmana.

Y sin embargo, este fin de semana asistió a una cumbre en Riad, a la que acudieron también decenas de dirigentes de todo el mundo islámico.

Trump también ha mantenido importantes reuniones con los dirigentes de Arabia Saudí y de otros miembros del Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo Pérsico a fin de estrechar lazos en materia económica y de seguridad. La lucha contra el terrorismo y la seguridad nacional han ocupado un lugar destacado en la agenda, y el rey Salman de Arabia Saudí ha descrito la reunión como una oportunidad de establecer “una nueva alianza en la guerra contra el extremismo”.


El presidente Donald Trump y la primera dama Melania Trump se unieron al rey Salman bin Abdulaziz Al Saud, de Arabia Saudí, y al presidente de Egipto, Abdel Fattah Al Sisi, el domingo 21 de mayo, para participar en la inauguración del “Centro Global para Combatir la Ideología Extremista”. © Foto oficial de la Casa Blanca por Shealah Craighead.

Ya de por sí esto debería hacer sonar las alarmas. El principal país anfitrión de la cumbre, Arabia Saudí, y muchos de los demás Estados del Golfo tienen un terrible historial en lo que se refiere a pisotear los derechos de la gente en nombre de la seguridad. La lucha contra el terrorismo se ha utilizado reiteradamente como justificación para recortar la libertad de expresión y reprimir a activistas de derechos humanos, disidentes políticos pacíficos y críticos del gobierno. Muchas de estas personas han sufrido acoso, prohibiciones para viajar y detenciones arbitrarias, o han sido privadas de su nacionalidad, siempre con el pretexto de proteger la seguridad nacional.

Durante su estancia en Arabia Saudí, el presidente Trump ha anunciado también uno de los mayores acuerdos de armas de la historia: Estados Unidos venderá armas —buques de combate, vehículos blindados para transporte de personal, misiles y otras municiones, y su correspondiente mantenimiento— por un valor millonario. Seguir suministrando armas y ayuda militar a Arabia Saudí, que dirige una coalición militar en Yemen sospechosa de cometer violaciones del derecho humanitario, es, como mínimo, una irresponsabilidad. Al hacerlo, Estados Unidos se arriesga a ser cómplice de crímenes de guerra.

Desde que comenzara el conflicto de Yemen, en 2015, Estados Unidos ha transferido armas a a Arabia Saudí por valor de más de 3.000 millones de dólares. No hay duda alguna de que estas armas están ayudando a exacerbar un conflicto que ha tenido un devastador impacto sobre la población civil. En septiembre de 2016, Amnistía Internacional confirmó que los restos de la aleta de una bomba hallados en un hospital de Médicos sin Fronteras que sufrió un ataque aéreo el 15 de agosto pertenecían a una bomba guiada de precisión serie Paveway de fabricación estadounidense.

La posibilidad de que el presidente Trump establezca alianzas nocivas con dirigentes que comparten su desdén por los derechos humanos durante su primera incursión en la diplomacia extranjera es sumamente preocupante.

Durante la cumbre de Riad estaba previsto que el presidente Trump coincidiera con el presidente de Sudán, Omar Al Bashir, contra quien pesa una orden de detención de la Corte Penal Internacional por crímenes de guerra, genocidio y crímenes de lesa humanidad.


Esta foto, tomada el martes 14 de febrero de 2017, muestra a trabajadores de la construcción en el barrio de Har Homa en el este de Jerusalén. Para la mayoría de los israelíes, Har Homa se ha convertido en otro barrio de Jerusalén, pero se trata de un asentamiento ilegal. © AP/Dan Balilty

La próxima escala del presidente Trump en su gira internacional ha sido una visita de 24 horas a Israel, donde ha anunciado un ambicioso plan para conseguir “el acuerdo definitivo” de paz en Oriente Medio. Los gobiernos de Israel tienen décadas de experiencia en el uso de la seguridad nacional como justificación de violaciones en gran escala. Las brutales prácticas de Israel han infligido sufrimiento en gran escala a los palestinos y palestinas de los Territorios Ocupados durante sus 50 años de ocupación.

En los últimos meses, animadas ante la perspectiva de tener un nuevo aliado en la Casa Blanca, las autoridades israelíes también han acelerado la expansión de los asentamientos, anunciando sus planes de crear dos nuevos asentamientos en la Cisjordania ocupada y de construir más de 6.000 viviendas ilegales en los asentamientos ya existentes, en flagrante violación del derecho internacional. También han intensificado las demoliciones de viviendas palestinas y han reactivado los planes de construir miles de viviendas en el territorio ocupado de Jerusalén Oriental, suspendidos ante la presión de Estados Unidos.

Tanto en su país como en el extranjero, el presidente Trump ha dejado claro en reiteradas ocasiones que los derechos humanos no podrían estar más lejos de su agenda.


Banderas de Estados Unidos y Arabia Saudí a la llegada de Trump al país. © AFP/Getty Images

Su gira internacional puede sentar las bases de una nueva alianza entre dirigentes de ideas afines que coincidan en la idea, profundamente errónea y peligrosa, de que la seguridad nacional puede justificar que se pisoteen los derechos básicos de la gente.

Por eso es tan importante mantener la lucha en favor de los derechos humanos, protestando ante la injusticia y defendiendo la dignidad humana.

Ahora más que nunca, necesitamos valientes defensores y defensoras de los derechos humanos que puedan ayudar a llenar el vacío que dejan los dirigentes que dan la espalda a los derechos humanos.

El pasado 16 de mayo, Amnistía Internacional presentó su campaña internacional “Valiente” para ayudar a proteger a las personas que defienden los derechos humanos en todo el mundo.