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Venezuela: detenido e incomunicado por tuitear

Incomunicado por tuitear en Venezuela

Se desconoce el paradero de Pedro Jaimes Criollo desde hace casi un mes

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Venezuela: elecciones presidenciales en una profunda crisis.

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Las elecciones en Venezuela en medio de una crisis total

Para buena parte de la oposición de Venezuela y sus seguidores, este domingo no hay elecciones presidenciales

Patricia Ynestroza-Ciudad del Vaticano

La Mesa de la Unidad Democrática (MUD), una coalición de partidos que en los últimos años canalizó la oposición al chavismo, considera que los comicios no cumplen con las condiciones mínimas de justicia y transparencia.  Coinciden con ella buena parte de la comunidad internacional: más de una decena de países de la región, Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea.

El presidente Nicolás Maduro, que defiende la pulcritud del proceso, buscará así la reelección en un terreno más propicio que en el que ganó a Henrique Capriles por la mínima en 2013. Cuál es el balance de esta situación. Nos lo dice Federigo Argentieri, director  del Instituto Guarini de la Cabot University de Roma, profesor sobre la seguridad internacional y políticas comparativas entre Europa, y América Latina.

Elecciones en Venezuela

Venezuela deberá concurrir a las urnas para elegir presidente en medio de una situación nacional de crisis total: la inflación alcanza niveles impensados, en los supermercados los productos no son suficientes y los hospitales y las farmacias están desabastecidos. Ante este panorama, el presidente Nicolás Maduro se muestra seguro de su relección y afirma una y otra vez que la crisis no es tal, que se trata de una guerra comercial comandada por Estados Unidos. Sin embargo, las permanentes protestas del pueblo muestran que el descontento es real y las encuestas lo avalan con sus números.

Elecciones en Venezuela


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Venezuela: aclaración de los obispos sobre las elecciones del 20 de mayo

Obispos de Venezuela aclaran que no han llamado a la abstención en elecciones

Redacción ACI Prensa

 

Bandera de Venezuela. Foto: Jonathan Alvarez C / Creative Commons (CC BY-SA 3.0)

Bandera de Venezuela. Foto: Jonathan Alvarez C / Creative Commons (CC BY-SA 3.0)

 

El Arzobispado de Caracas aclaró que los obispos de Venezuela no están llamando a abstenerse de votar en las elecciones presidenciales del domingo 20 de mayo, sino que han solicitado que estas se posterguen ante la grave crisis que vive el país.

A través de una nota titulada “Elecciones del 20 de mayo: participar o no es cuestión de conciencia”, el Arzobispo de Caracas, Cardenal Jorge Urosa Savino, precisó que “no es cierto que los obispos venezolanos estamos llamando a no votar”.

“Ante estas próximas elecciones los obispos hemos emitido el pasado 23 de abril un documento en el cual, en vista de la crisis socioeconómica y política que vive Venezuela y que golpea sobre todo a los más pobres, pedimos postergar las elecciones”, señaló.

La nota recuerda que en el comunicado del 23 de abril los obispos indicaron que “ante problemas humanos de tal magnitud, se deslegitima la realización de las elecciones presidenciales, convocadas para el próximo 20 de mayo”.

“Tal como están concebidas, sin las suficientes garantías que identifican todo proceso electoral libre, confiable, transparente, con innumerables inhabilitaciones de posibles candidatos, lejos de aportar una solución a la crisis que vive el país, pueden agravarla y conducirlo a una catástrofe humanitaria sin precedentes. Por tanto, es urgente su postergación para el último trimestre del año”, expresaron los obispos el 23 de abril.

Esta postura, dice la nota aclaratoria del Cardenal Urosa, “ha sido reiterada hace dos días por la Presidencia de la Conferencia Episcopal. Es decir: creemos que estas elecciones no deben realizarse ahora, y que no ofrecen garantías de equidad y transparencia para los candidatos de oposición”.

Por ello, prosigue, “exigimos la postergación de su realización para el último trimestre de este año. Pero no estamos llamando a la abstención”.

El Purpurado venezolano indicó que “cada quien decida participar o no de acuerdo a su conciencia”.

“Invito a todos los creyentes a concurrir a nuestros templos el sábado 19 y domingo 20, Día de Pentecostés, para pedir al Espíritu Santo por la paz en Venezuela y para que los venezolanos podamos resolver nuestros conflictos de manera pacífica y sin violencia”, concluye el Cardenal Urosa.

El pedido de postergación de las elecciones también es apoyado por el Consejo Nacional de Laicos de Venezuela (CNL), que el 9 de mayo emitió un comunicado en el que lamentó que el país viva la más grave crisis de su historia.

En su mensaje el CNL denunció que estas elecciones convocadas por el régimen solo tienen como objetivo perpetuar a Nicolás Maduro en el poder, en medio de “la más grave crisis moral, política, económica y social de historia, que ha puesto en juego la existencia misma de la República como nación libre y democrática”.

“Lo que está en juego en estos momentos, no es solo una elección de un Presidente, sino la vida y la existencia del pueblo venezolano, su viabilidad como nación y la paz de la República”, alertó el CNL.

Aunque la mayoría de la oposición de Venezuela, reunida en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), considera que este domingo no hay elecciones presidenciales porque carecen de las condiciones mínimas de justicia, equidad y transparencia, el presidente Nicolás Maduro tendrá como contendientes al pastor evangélico Javier Bertucci, y a un antiguo seguidor de Hugo Chávez, Henri Falcón.

Los principales líderes de la oposición, Henrique Capriles y Leopoldo López, no participan de estas elecciones.

La comunidad internacional tampoco considera legítimas las elecciones del 20 de mayo. Unos 10 países de la región, Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea comparten esta postura.


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Se pide al Fondo Mundial que intervenga rápidamente en favor de Venezuela.

El Fondo Mundial debería actuar para ayudar a los venezolanos

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La tragedia de Venezuela en opinión de dos obispos.

“Venezuela sufre un genocidio, una tragedia inimaginable”

Dos obispos venezolanos cuentan detalles sobre la crisis humanitaria que vive el país sudamericano. Y advierten que el gobierno del presidente Nicolás Maduro “es delincuencial”

Jaime José Villarroel Rodríguez y Enrique Pérez Lavado

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Pubblicato il 08/05/2018
ANDRÉS BELTRAMO ÁLVAREZ
CIUDAD DEL VATICANO

La crisis en Venezuela se agudiza a cada momento. Diariamente, miles de personas abandonan el país engrosando la peor ola migratoria de las últimas décadas en Sudamérica. Una situación creada por un “gobierno delincuencial”, cuyos dirigentes “están involucrados en el narcotráfico” y, para mantener su poder, están provocando “un genocidio”.

 

Es el crudo diagnóstico que trazan dos obispos venezolanos. Jaime José Villarroel Rodríguez y Enrique Pérez Lavado, de Carúpano y Maturín respectivamente. Sus diócesis son pequeñas, ubicadas al noreste del país. No obstante, sufren igualmente los estragos de una tempestad social y económica que parece no tener fin. En esta peculiar entrevista doble con el Vatican Insider denuncian la trágica realidad en esa nación.

 

¿Cómo es la situación en Venezuela?

Jaime José Villarroel Rodríguez: “Tenemos una tragedia de dimensiones inimaginable. En este momento la situación de la falta de alimentos se ha agravado, más del 80 por ciento de las personas viven en pobreza y más del 20 por ciento padece pobreza extrema, a causa de la cual la gente no tiene ni para comer. La falta de medicinas es una calamidad, porque las personas mueren por eso. El año pasado más de 22 mil recién nacidos fallecieron y se registraron más de 700 mil casos de malaria o paludismo. Nosotros los venezolanos no imaginamos lo que se nos viene encima después de cinco años de decrecimiento económico en torno al 35 por ciento. La industria está totalmente destruida y la gente quiere irse del país porque no ve esperanza ni solución posible”.

 

¿Cómo se explica esta situación?

Enrique Pérez Lavado: “Hay un componente ideológico que todos conocemos pero es lo que menos pesa, porque existen otros intereses muy graves de por medio. Nuestros altos dirigentes políticos y militares están involucrados en el negocio del narcotráfico internacional. Esto ha llevado a que no se preocupen del pueblo sino de incrementar sus capitales, todos en el exterior. Eso les conviene, no hay otra manera de explicarse que estemos llegando a una especie de genocidio. Es una palabra muy grave, pero ya la situación ha alcanzado niveles de aniquilación hacia el pueblo venezolano. La gente está huyendo del país, es un asunto de supervivencia. No sabemos entonces qué busca esta gente. Quizás desde afuera es difícil comprender que no se trata de una dictadura política ni militar sino del ejercicio de una verdadera delincuencia”.

 

Jaime José Villarroel Rodríguez: “Puede sonar radical pero este es un gobierno delincuencial porque sabe del sufrimiento del pueblo y, por sus decisiones, gente muere, por eso está cometiendo un genocidio, eso no se puede negar. No podemos decir que es negligente porque no conoce la realidad”.

 

¿Cómo sobrevivir en esta situación?

Jaime José Villarroel Rodríguez: “La Iglesia tiene la misión de acompañar al pueblo. Es la única institución que tiene credibilidad porque está cercana a la gente y habla con claridad. Su trabajo, a través de instituciones como Cáritas, es extraordinario, en condiciones dificilísimas porque el gobierno no permite que entre ningún tipo de ayuda humanitaria. En nuestras parroquias y oficinas diocesanas se abren cada vez más comedores, se busca llevar medicinas para asistir a los enfermos necesitados, se asiste a niños desnutridos y a las madres. Poco a poco estamos sobreviviendo. El pueblo se las ingenia, a veces debe buscar en la basura la comida o comer mal porque no hay otra salida”.

 

El Papa Francisco ha indicado siempre al diálogo como el único camino de salida a la crisis, ¿esa vía ya está agotada?

Enrique Pérez Lavado: “Al diálogo no lo descartamos nunca porque es el camino fundamental para nosotros, por convicción no podemos recomendar caminos distintos a ese. Sin embargo en este momento está cerrado. Se mantienen algunas instancias de diálogo a otros niveles, por ejemplo algunos contactos entre delegados el Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam) y personeros del gobierno, pero son -más bien- de tipo académico, no político. Siempre hablamos con el Papa del diálogo pero pensamos que, en este momento, no es factible”.

 

¿Hacia dónde creen ustedes que va el gobierno?

Jaime José Villarroel Rodríguez: “A una radicalización de este sistema, a terminar de controlar la otras instancias que quedan como la banca privada y tomar las pocas empresas que restan, terminando de apoderarse de todas las instituciones. Busca un pueblo sometido, no admite ningún tipo de crítica ni disidencia, menos de la Iglesia católica. Va a haber menos libertad, más violaciones de los derechos humanos y un país más sometido, donde cada vez existe menos esperanza. Quizás lo que va a ocurrir es que debamos salir a las calles, a recoger a los muertos para ver cómo les damos cristiana sepultura”.

 

Ustedes se reunieron estos días con el secretario de Estado de Vaticano, Pietro Parolin. ¿Cuál es la posición de la Santa Sede sobre lo que ocurre en Venezuela?

Enrique Pérez Lavado: “La Santa Sede sigue muy de cerca toda la situación. Anualmente la presidencia de la Conferencia Episcopal viene a Roma, se reúne con el secretario de Estado y con el Papa. Hay una información directa de los hechos y de la postura que hemos tomado los obispos. La mediación que se intentó para el diálogo no dio resultados, la misma Santa Sede lo reconoció. El pontífice ha manifestado su apoyo a los obispos venezolanos y, por supuesto, al pueblo. No obstante, la situación venezolana es tan compleja y evoluciona tan rápidamente que no es fácil mantener una posición fija, predecible. Por eso se requiere estar sobre la marcha y en eso el Papa debe hacer alarde de prudencia, porque sería como la última carta a jugar en esta situación”.

 

¿Qué va a pasar? ¿En qué va a terminar todo esto?

Jaime José Villarroel Rodríguez: “Nosotros no perdemos la esperanza de que podamos superar esta tragedia. ¿Cuándo va a ser? No sabemos. Pero igual luchamos, trabajamos, estamos junto al pueblo, no nos dejamos vencer por el desánimo y por estas situaciones tan difíciles, que parecen imposibles de superar en este momento. Nuestro mensaje siempre es de esperanza, no de gente derrotada. El pueblo venezolano ahora sólo quiere sobrevivir. No podemos pensar ni siquiera en qué pasará dentro de una semana, sólo vivimos pensando en cómo llegar al final del día. Pero no somos un pueblo que renuncia a luchar por sus libertades, por una vida más digna y para darle un futuro a los hijos. En estas situaciones difíciles, nuestra tarea es sembrar la esperanza en el corazón de las personas, así cuando esta situación pase aquella semilla germinará y dará frutos”.

 

Mientras tanto hay que afrontar el hoy…

Jaime José Villarroel Rodríguez: No podemos esperar a que esto pase para hacer nuestro trabajo, hay que hacerlo ya de modo que la buena semilla pueda crecer en el corazón de las personas. No nos sentimos desanimados, a pesar de la tragedia de dimensiones terribles. Existen ámbitos donde podemos actuar, podemos incidir y acompañar a nuestro pueblo. No solamente hablamos de nuestra tragedia, también pedimos el apoyo de instituciones internacionales para seguir impulsando nuestro trabajo. Queremos seguir sembrando valores y decirle a la gente que no podemos dejarnos corromper, porque todavía es posible encontrar una solución.

 

LEA TAMBIÉN: El Vaticano presenta un proyecto para ayudar a los migrantes de Venezuela


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La crisis migratoria venezolana (ONU)

La crisis migratoria de Venezuela, una de las mayores de los últimos años

OIM
La Organización Mundial para las Migraciones ayuda en la reubicación de los venezolanos de Boa Vista a San Paulo y Manaus, en Brasil.

4 Mayo 2018

El número de inmigrantes venezolanos en Latinoamérica pasó de 89.000 a 900.000 personas en dos años, lo que representa un incremento de más del 900 %, según la Organización Internacional de las Migraciones, que está ayudando a reubicarlos en países como Brasil.

En todo el mundo, la inmigración venezolana creció entre 2015 y 2017 casi un 110 %, al pasar de 700.000 personas a un millón y medio.

“Estos números son grandes. Es una de las mayores crisis migratorias que hemos vivido en los últimos cuatro años”, decía el portavoz de la Organización, Joel Millman.

Los venezolanos abandonan su país debido a diversas razones como los factores políticos, las necesidades socioeconómicas, la búsqueda de oportunidades laborales o la situación de inseguridad y violencia.

Los Gobiernos de cada país de acogida determinan la condición que les asignarán, ya sea la de refugiadola residencia temporal o permanente, o protección temporal. Gracias a estos mecanismos de regularización se ha otorgado la residencia temporal o permanente a 400.000 venezolanos.

Los migrantes más vulnerables son los indígenas, las mujeres y los menores no acompañados. 

Las mayores dificultades a las que se enfrentan son la salud, las redes de trata y su inserción en los mercados laborales de los países de acogida.

La OIM y el Gobierno de Brasil asisten a los venezolanos

La Organización Internacional para las Migraciones está reubicando a 236 venezolanos desde la ciudad brasileña de Boa Vista, ubicada en el estado de Roraima, en la frontera entre Venezuela y Brasil, hacia las urbes cariocas de Manaos y San Pablo.

El grupo esta compuesto por treinta y cuatro familias que se alojarán en seis albergues temporales gracias a una iniciativa del Gobierno de Brasil, que cuenta con el apoyo de la OIM, la Agencia para los Refugiados y el Fondo de Población, entre otras agencias de las Naciones Unidas.

La OIM  identifica a las personas que desean ser reubicadas en otras ciudades, prepara la documentación para el viaje y su transporte hacia los albergues temporales donde reciben atención médica.

Según los datos proporcionados por el Gobierno de Brasil, hasta el mes de abril 43.000 venezolanos solicitaron regularizar su condición como migrantes en Brasil en el estado de Roraima.

Anderson Martínez, un venezolano que será reubicado en San Pablo, espera poder encontrar trabajo para poder mandar dinero a sus hijos en Venezuela y aprender el idioma. “Si en el futuro la situación en mi país mejora, volveré; de lo contrario traeré a mis hijos a vivir en Brasil conmigo,” dijo.

Anteriormente, la Organización reubicó a un primer grupo de 265 venezolanos en las ciudades de San Pablo y Cuiabá.

Aparte de Brasil, Colombia, Chile, Argentina, Ecuador, Perú y Uruguay son otros destinos a los que se dirigen los venezolanos que deciden abandonar su país, de acuerdo a un informe de la Organización.

Asilo en Estados Unidos

Un portavoz de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) resaltólos crecientes riesgos a los que se enfrentan los venezolanos que viven en la calle en Roraima, pese a la atención sanitaria y el alojamiento que presta este organismo y el Gobierno de Brasil.

ACNUR gestiona los nuevos refugios, hacen  el registro biométrico y entregan tarjetas de identificación para la distribución de alimentos y ayuda.

Hasta el pasado 26 de abril, 170.169 venezolanossolicitaron asilo político en todo el mundo, la mayoría de ellos en Estados Unidos. En Brasil, 24.000 venezolanos pidieron la condición de refugiado hasta marzo.

Más de medio millón de venezolanos están en Colombia

Por su parte, el Programa Mundial de Alimentos señaló que del millón de venezolanos que han cruzado la frontera con Colombia 660.000 se han quedado en el país, de acuerdo con los datos proporcionados por el Gobierno colombiano.

El plan para financiar la ayuda alimentaria con carácter de urgencia para 350.000 migrantes en Colombia asciende a 46 millones de dólares. El operativo, de ocho meses de duración, incluye la distribución de tarjetas para comprar comida con un valor de 35 dólares por persona y mes.


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Plan internacional de ayuda a los prófugos venezolanos.

VenezuelaVenezuela  (AFP or licensors)

7 mayo: “Puentes de solidaridad para ayudar a los migrantes venezolanos”

Este lunes, 7 de mayo de 2018, en la Sala de Prensa de la Santa Sede, tendrá lugar la presentación del proyecto “Puentes de solidaridad – Plan Pastoral integrado para ayudar a los migrantes venezolanos en Sudamérica”.

Ciudad del Vaticano

Este lunes, 7 de mayo de 2018, a las 12:30 en la Sala de Prensa de la Santa Sede, tendrá lugar un “Meeting point” para presentar el proyecto “Puentes de solidaridad – Plan Pastoral integrado para ayudar a los migrantes venezolanos en Sudamérica”, nacido para dar respuestas concretas a los desafíos planteados por la migración masiva que afecta a los venezolanos.

El proyecto cuenta con la colaboración de  la Sección Migrantes y Refugiados del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, y en respuesta al Santo Padre, ocho Conferencias Episcopales de Sudamérica han elaborado un plan pastoral para recibir, proteger, promover e integrar a los venezolanos obligados a emigrar, en cada fase de su viaje, desde la partida al tránsito, hasta la llegada y el posible regreso a casa.

Además, se presentará un curso sobre “Advocacy en el ámbito migratorio” para agentes pastorales en Sudamérica, promovido por la Pontificia Universidad Católica de Argentina y patrocinado por la misma Sección de Migrantes y Refugiados.

En el encuentro estarán presentes, el P. Arturo Sosa S.J., Superior General de los Jesuitas de origen venezolano, antiguo rector de la Universidad Católica de Táchira y ex-Director de la revista SIC; el P. Fabio Baggio C.S. y el P. Michael Czerny, S.J., Subsecretarios de la Sección de Migrantes y Refugiados del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral.

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