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Nicaragua: la UE pide intervenir contra los responsables de violaciones de derechos humanos.

La UE debe tomar medidas contra violaciones de derechos humanos en Nicaragua

Debe imponer sanciones al Presidente Ortega y condicionar cualquier financiamiento de la Policía en el futuro

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ACNUR a la presidencia rumana de la UE en favor de los refugiados.

ACNUR hace un llamado a la Presidencia rumana de la UE para unir a los países de la UE en una respuesta más fuerte y justa para las personas refugiadas

Sam y Sara van a clases de coro dos veces por semana.

Niños y niñas refugiadas asisten a la práctica del coro en la escuela Gimnaziala Ferdinand I en Bucarest, Rumania, mayo 2018.  © ACNUR/Ioana Epure

ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, presentó hoy sus recomendaciones para la nueva Presidencia rumana del Consejo de la Unión Europea (UE).

“ACNUR hace un llamado a Rumania para que use su próxima Presidencia para movilizar a la UE en torno a una respuesta más fuerte y justa para las personas desplazadas a la fuerza, que está en el corazón del Pacto Mundial sobre Refugiados. Esto incluye demostrar solidaridad de la UE con las personas refugiadas y los países de acogida”, dijo el Representante Regional de Asuntos de la UE del ACNUR, Gonzalo Vargas Llosa.

ACNUR también está instando a la Presidencia rumana a involucrarse fuera de la UE para ampliar la protección a nivel mundial. Esto incluye alentar a los Estados a prepararse para los movimientos de refugiados y establecer y fortalecer instituciones y procedimientos de asilo relevantes. El aumento de las vías legales, incluyendo la reunificación familiar, para que las personas no tengan que recurrir a traficantes y viajes peligrosos para buscar seguridad, también es vital para garantizar que la protección de los refugiados en todo el mundo sea sólida.

Entre las recomendaciones principales se encuentra la necesidad de garantizar un sistema de asilo justo, eficaz y bien administrado. En particular, una reforma del reglamento de Dublín debe contener un mecanismo efectivo de reubicación para apoyar a los Estados Miembro que reciben un número desproporcionado de solicitudes de asilo. Hasta que se establezca un mecanismo de este tipo, ACNUR alienta acuerdos ad-hoc para fomentar el reparto de responsabilidades entre los Estados Miembro de la UE.

ACNUR sigue dispuesto a proporcionar apoyo a la Presidencia rumana, a la UE y a sus Estados Miembro, para garantizar un sistema de asilo europeo funcional, justo y accesible, y un liderazgo a nivel mundial.

 

Para mayor información sobre el tema, por favor contacte:


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El Vaticano y la Unión Europea. Importante acuerdo.

 

 

La Santa Sede se incorpora al Área Única de Pagos en Euros (SEPA)
La Junta del Consejo Europeo de Pagos (EPC) aprobó la semana pasada la extensión del ámbito geográfico de la Zona Única de Pagos en Euros (SEPA) a la Ciudad del Vaticano y la Santa Sede.
Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

La Oficina de Prensa de la Santa Sede dio a conocer a través de un Comunicado, publicado este viernes 30 de noviembre que, “la Junta del Consejo Europeo de Pagos (EPC) aprobó la semana pasada la extensión del ámbito geográfico de la Zona Única de Pagos en Euros (SEPA) a la Ciudad del Vaticano y la Santa Sede”.

Desde el 1 de marzo de 2019
En la Nota, también se informa que, “está previsto que, a partir del 1 de marzo de 2019, los esquemas de la SEPA estén abiertos a las instituciones financieras del Estado de la Ciudad del Vaticano – Santa Sede, una vez que se hayan incorporado”.

Asimismo, se señala que, la Zona Única de Pagos en Euros armoniza la forma en que se realizan los pagos electrónicos en euros en toda Europa. Esta forma de pago, permite a los consumidores, empresas y administraciones públicas europeos realizar y recibir transferencias de crédito y débito directo en las mismas condiciones básicas y hace que todos los pagos transfronterizos en euros sean tan fáciles como los pagos nacionales.

Los integrantes de la SEPA
Además, en el Comunicado se precisa que, a partir del 1 de marzo de 2019, el alcance geográfico de los esquemas de la SEPA consistirá en los siguientes 36 países: los veintiocho estados miembros de la UE más Islandia, Noruega, Liechtenstein, Suiza, Mónaco, San Marino, el Principado de Andorra y el Estado de la Ciudad del Vaticano – Santa Sede.

“El éxito de la solicitud a la SEPA es una señal muy positiva”, ha afirmado René Bruelhart, Presidente de la Autoridad de Información Financiera (AIF). “Contribuye a facilitar los pagos y armoniza dichos servicios. Además, demuestra los esfuerzos de la Santa Sede para mejorar la transparencia financiera”.


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En peligro algunos valores fundamentales de Europa en Polonia y Hungría. Seria advertencia de HRW

Defender valores en Bruselas

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Qué hace la UE ante el creciente número de migrantes muertos en el Mediterráneo central?

Unión Europea: Aumentan las muertes en el Mediterráneo central ante la mirada indiferente de Europa

El número de personas ahogadas en el Mediterráneo central o trasladadas a míseros centros de detención en Libia ha aumentado como consecuencia de las políticas europeas encaminadas al cierre de la ruta del Mediterráneo central; así lo afirma Amnistía Internacional en un documento nuevo que ha publicado hoy.

En Between the devil and the deep blue sea. Europe fails refugees and migrants in the Central Mediterranean, Amnistía Internacional revela los efectos demoledores de unas políticas que han causado más de 721 muertes en el mar sólo en junio y julio de 2018. Pone de relieve las nuevas políticas italianas que han dejado a gente abandonada en el mar durante días, y analiza cómo varios países de la Unión Europea (UE) están conspirando para contener a las personas refugiadas y migrantes en Libia, donde están expuestas a sufrir tortura y abusos.

“El número de muertes en el mar ha crecido, aunque el dato sea insignificante respecto al número de personas que han intentado cruzar el Mediterráneo en meses recientes. La responsabilidad de este aumento en el número de muertos recae directamente en unos gobiernos europeos más preocupados por mantener a la gente fuera de su territorio que en salvar vidas”, ha dicho Matteo de Bellis, investigador de Amnistía Internacional sobre asilo y migración.

 “Las políticas europeas han capacitado a la guardia costera libia para interceptar a personas en el mar, han restado prioridad a los rescates y han obstaculizado el trabajo vital de las ONG de salvamento. El reciente aumento del número de muertes en el mar no es sólo una tragedia; es una vergüenza”, ha dicho Matteo de Bellis.Al aumento de los ahogamientos se suma un brusco incremento del número de personas recluidas arbitrariamente en centros de detención abarrotados de Libia.

El número de personas detenidas se ha multiplicado más del doble en los últimos meses, pasando de unas 4.400 en marzo a más de 10.000 a finales de julio, entre las que había alrededor de 2.000 mujeres y menores de edad. Prácticamente todas fueron conducidas a los centros tras su interceptación en el mar y traslado a Libia por la guardia costera de este país, equipada, entrenada y apoyada por gobiernos europeos.

“Gobiernos europeos actúan en colusión con las autoridades libias para contener a refugiados y migrantes en Libia, a pesar de los terribles abusos que pueden sufrir a manos de la guardia costera libia y en los centros de detención de ese país. Los planes para extender esta política de externalización a toda la región son profundamente preocupantes”, ha dicho Matteo de Bellis.

El año pasado, los gobiernos de Europa no lograron ponerse de acuerdo para introducir unas reformas fundamentales en el sistema de Dublín que habrían ayudado a evitar disputas sobre el desembarco en Europa de las personas rescatadas en el mar.

La reacción de Italia fue empezar a denegar la entrada en sus puertos de los barcos que transportaban a personas rescatadas. Esta nueva política se aplica específicamente a barcos de ONG, buques comerciales e incluso barcos de armadas extranjeras.

Debido a retrasos innecesarios en los desembarcos, personas que necesitaban asistencia urgente —heridos, embarazadas, sobrevivientes de tortura, personas traumatizadas por naufragios y menores no acompañados— fueron obligadas a permanecer varios días en el mar.

“Con su cruel decisión de negar a refugiados y migrantes el desembarco en sus puertos, Italia está utilizando vidas humanas como bazas de negociación. Se ha dejado abandonadas en el mar a personas desesperadas, sin comida, agua ni abrigo suficientes, mientras que Italia trata de incrementar la presión política en favor del reparto de la responsabilidad con otros Estados europeos”, ha afirmado Matteo de Bellis.

“Por si fuera poco, las autoridades italianas y maltesas han difamado, intimidado y criminalizado a las heroicas ONG que intentan salvar vidas en el mar, les han denegado el permiso de atraque e incluso han confiscado sus barcos.”

“Italia y los Estados e instituciones de Europa deben actuar con urgencia para dar prioridad al salvamento marítimo, y garantizar que las personas rescatadas son desembarcadas sin demora en países donde no estén expuestas a sufrir graves abusos y puedan solicitar asilo.”

En el documento se describen también casos recientes en los que se han denunciado quebrantamientos del derecho internacional, entre ellos un caso registrado entre los días 16 y 17 de julio, cuando la ONG Proactiva encontró a una mujer aún con vida y dos cadáveres en los restos de un barco hundido tras la intervención de la guardia costera libia, y el reenvío forzado de 101 personas a Libia por el buque mercante italiano Asso Ventotto el 30 de julio.

“Estos casos tan graves deben ser investigados debidamente y sin demora; ponen de relieve las mortíferas consecuencias de las políticas de Europa”, ha afirmado Matteo de Bellis.

“Los gobiernos de Europa deben salir del círculo vicioso de cierre y externalización que han creado, y en su lugar invertir en políticas que pongan orden en el sistema ofreciendo oportunidades seguras para viajar a Europa a las personas refugiadas y migrantes.”


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AMN.INT. critica los nuevos planes de la UE sobre migraciones.

Unión Europea: Los nuevos planes sobre migración, peligrosos y desacertados

Los líderes de la Unión Europea (UE) han optado por el miedo en lugar de la compasión al aprobar unas Conclusiones del Consejo que podrían ser perjudiciales para algunos de los hombres, mujeres, niños y niñas más vulnerables, ha afirmado hoy Amnistía Internacional.

El acuerdo político hecho público en el día de hoy detalla las nuevas propuestas en materia de migración, que incluyen planes de “centros controlados” para solicitantes de asilo y migrantes en los Estados de la UE y “plataformas regionales de desembarco” fuera de Europa para desembarcar a las personas rescatadas en el mar.

“Después de días de discusiones, los líderes de la UE han aprobado un conjunto de políticas peligrosas e interesadas que podrían exponer a hombres, mujeres, niños y niñas a graves abusos”, ha afirmado Iverna McGowan, directora de la Oficina de Amnistía Internacional ante las Instituciones Europeas.

“La Cumbre era una oportunidad para reparar un sistema europeo de asilo que no funciona y crear políticas basadas en la justicia, la eficacia y la compasión. En cambio, los líderes de la UE han optado por complacer a gobiernos xenófobos que están empeñados en mantener cerrada Europa y desplazar aún más la responsabilidad a países no pertenecientes a la UE.

Los planes de recluir a las personas que consiguen llegar a las costas de Europa en centros “controlados” son alarmantes. Este endeble eufemismo no puede ni debe nublar nuestra sensibilidad ante el hecho de que los líderes de la UE avanzan en dirección a una política de detención de las personas que llegan a Europa en busca de seguridad. Una política que, en caso de llevarse a la práctica, estaría muy lejos de los principios fundacionales de solidaridad y respeto de los derechos humanos de la Unión Europea.”

El Consejo no ha adoptado ninguna medida concluyente para abordar las atroces violaciones de derechos humanos que las personas refugiadas y migrantes sufren en Libia, incluso como consecuencia del apoyo que se presta a las autoridades de ese país. La Guardia Costera libia, con apoyo de la UE, está interceptando a un número cada vez mayor de personas en el mar y devolviéndolas a centros de detención donde sufren tortura, explotación y violación.

El número de personas detenidas arbitrariamente en esos centros ha aumentado recientemente hasta ser del orden de 9.000.

Asimismo, tras el cierre de puertos de Malta e Italia a las embarcaciones de rescate de las ONG, que deja a las personas refugiadas y migrantes a la deriva durante días, resulta más apremiante que nunca la necesidad de planes de desembarco previsibles, de una reforma del sistema de Dublín y de rutas seguras y legales que brinden alternativas a las personas que se embarcan en travesías peligrosas.

Información complementaria

Amnistía Internacional ha dejado claro que es fundamental que la reforma acordada incluya un mecanismo obligatorio de distribución, en el que la responsabilidad para con las personas solicitantes de asilo se reparta entre todos los Estados miembros. Además de ser justo, este sistema sería eficiente: al estar todos los Estados miembros implicados y no peleando por quién debe encargarse, las solicitudes de asilo se procesarían con mucha más rapidez que en la actualidad. Además, sería un sistema predecible, con lo que se evitarían las tensiones que ahora aparecen periódicamente entre los Estados miembros, en situaciones que incluyen cuando los barcos que rescatan a personas refugiadas y migrantes en el mar piden instrucciones sobre dónde desembarcarlas.

Un sistema reformado debería reforzar las normas para la reunificación de las familias. Las personas solicitantes de asilo no deben verse obligadas a viajar irregularmente dentro de la UE para reunirse con sus familias. Debe haber unas normas más estrictas que exijan a los gobiernos de los Estados miembros que investiguen proactivamente los vínculos familiares y faciliten la reunificación familiar mediante procedimientos rápidos.

 

Incomprensiblemente, la definición de familia en las normas actuales no se extiende a los hermanos y hermanas. Es preciso rectificar esto. El nuevo sistema debe asimismo considerar los vínculos familiares más amplios como un factor de conexión relevante. En muchos casos, los parientes son tan importantes para la vida familiar como el núcleo central y, en un contexto de desplazamiento forzado, pueden proporcionar un apoyo crucial a unas personas solicitantes de asilo normalmente traumatizadas y vulnerables.


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Penosa situación de miles de refugiados hacia Europa

Unión Europea: El acuerdo migratorio con Turquía debe anularse

Personas refugiadas y migrantes en Lesbos, Grecia // ARIS MESSINIS/AFP/Getty Images
  • Se pueden concertar entrevistas con portavoces que acaban de regresar de campos de refugiados
  • Activistas “enjaulados” participarán en una acción de calle fotográfica simbólica que tendrá lugar en la plaza de Schuman de Bruselas el viernes 16 de marzo a las 11.00 horas.

Cuando van a cumplirse dos años de acuerdo UE-Turquía, firmado el 18 de marzo de 2016 con objeto de devolver a Turquía a las personas refugiadas y migrantes que lleguen a las islas griegas, Irem Arf, investigadora sobre Migración de Amnistía Internacional, ha manifestado:

“El acuerdo UE-Turquía representa perfectamente la actual política migratoria europea de ‘ojos que no ven, corazón que no siente’. El acuerdo mantiene a miles de personas en precarias condiciones en las islas griegas con objeto de devolverlas a Turquía. Como no las tienen ya a la puerta, los líderes europeos no tienen reparos en hacer caso omiso de la difícil situación de estas personas y felicitarse por el éxito del acuerdo.”

Aunque el acuerdo ha contribuido a reducir considerablemente el número de llegadas a las islas griegas, a falta de alternativas legales y seguras, miles de personas refugiadas continúan recurriendo a rutas poco seguras y a contrabandistas, cuyo negocio se pretendía arruinar con el acuerdo, para llegar a Europa.

Amnistía Internacional pide que se traslade con urgencia a territorio continental griego a las personas solicitantes de asilo que se consumen en las islas y que los demás Estados miembros de la UE cumplan sus promesas de reasentamiento y reubicación.

“Construir muros visibles o invisibles no detendrá a las personas que intentan rehacer su vida en condiciones de seguridad. Los líderes europeos deben cumplir sus promesas y admitir a las personas refugiadas de Turquía y de Italia y Grecia, los Estados miembros de la UE situados en primera línea”, ha añadido Irem Arf.

El viernes, 16 de marzo, a las 11.00 horas, se llevará cabo una acción de calle fotográfica en la plaza Schuman de Bruselas. Se enjaulará a activistas a modo acción simbólica en favor de las personas refugiadas y migrantes atrapadas como en una jaula en las islas griegas.

Información complementaria

A finales de febrero y principios de marzo, Amnistía Internacional visitará las islas de Lesbos, Chios y Samos, donde desembarcan la mayoría de las personas refugiadas que llegan a Grecia.  Actualmente hay alrededor de 13.000 personas -hombres, mujeres, niñas y niños- en las islas, la mayoría en campos superpoblados donde en muchos casos duermen en tiendas inadecuadas y donde su seguridad está en riesgo.


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Libia: escandaloso abuso contra los refugiados y complicidad de los gobiernos europeos.

Libia: Los gobiernos europeos, cómplices de espantosos abusos contra personas refugiadas y migrantes

Personas migrantes y refugiadas esperando a ser trasladadas a un centro de detención en Libia / © TAHA JAWASHI

Los gobiernos europeos están siendo cómplices, a sabiendas, en la tortura y los abusos cometidos contra decenas de miles de personas refugiadas y migrantes detenidas en condiciones atroces en Libia por las autoridades de inmigración libias. Así lo ha manifestado Amnistía Internacional en un informe publicado hoy, tras la indignación mundial desatada por la venta de migrantes en Libia.

El informe, titulado Libya’s dark web of collusion, expone con detalle la manera en que los gobiernos europeos apoyan activamente el sofisticado sistema de abusos y explotación de personas refugiadas y migrantes utilizado por la Guardia Costera libia, las autoridades encargadas de la detención y los traficantes de personas para impedir que la gente cruce el Mediterráneo.

“Cientos de miles de personas refugiadas y migrantes atrapadas en Libia están a merced de las autoridades libias, las milicias, los grupos armados y los traficantes de personas que a menudo trabajan en estrecha colaboración para obtener beneficios económicos.Decenas de miles de personas permanecen recluidas indefinidamente en centros de detención llenos a rebosar donde sufren abusos sistemáticos”, ha manifestado John Dalhuisen, director de Amnistía Internacional para Europa.

“Los gobiernos europeos no sólo son plenamente conscientes de estos abusos; además, al apoyar activamente a las autoridades libias para que detengan las travesías por mar y retengan a la gente en Libia, son cómplices de estos delitos.”

Una política de retención
Desde finales de 2016, algunos Estados miembros de la UE —especialmente Italia— han puesto en práctica una serie de medidas destinadas a cerrar la ruta migratoria a través de Libia y del Mediterráneo central, sin importarles apenas las consecuencias para las personas atrapadas dentro de las fronteras libias, donde no existe la ley. La cooperación de estos Estados con los agentes libios ha tenido un triple enfoque.

En primer lugar, se han comprometido a proporcionar apoyo y asistencia técnicos al Departamento de Lucha contra la Migración Ilegal libio, que gestiona los centros de detención en los que las personas refugiadas y migrantes son detenidas de forma arbitraria e indefinida y sufren habitualmente graves violaciones de derechos humanos, incluida la tortura.

En segundo lugar, han posibilitado que la Guardia Costera libia intercepte a personas en el mar, proporcionándole formación, material (incluidos barcos) y asistencia técnica y de otro tipo.

En tercer lugar, han alcanzado acuerdos con las autoridades locales libias y los líderes de tribus y grupos armados para animarlos a detener el tráfico de personas e incrementar los controles fronterizos en el sur del país.

Detención, extorsión y explotación de migrantes
La penalización, establecida en la legislación libia, de la entrada irregular en Libia, unida a la ausencia de toda legislación o infraestructura práctica para la protección de las personas solicitantes de asilo y víctimas de tráfico de seres humanos, ha provocado que la detención masiva, arbitraria e indefinida se convierta en el principal sistema de gestión de la migración en el país.

Las personas refugiadas y migrantes interceptadas por la Guardia Costera libia son enviadas a centros de detención del Departamento de Lucha contra la Migración Ilegal, donde soportan tratos espantosos. En la actualidad, hasta 20.000 personas permanecen retenidas en estos insalubres centros, llenos por encima de su capacidad. Las personas migrantes y refugiadas entrevistadas por Amnistía Internacional describieron los abusos que habían sufrido o habían presenciado, que incluían detención arbitraria, tortura, trabajos forzados, extorsión y homicidios ilegítimos, a manos tanto de las autoridades como de los traficantes, los grupos armados y las milicias.

Decenas de personas migrantes y refugiadas entrevistadas describieron el desmoralizador círculo de explotación al que las condena la connivencia entre guardias, traficantes y la Guardia Costera libiaLos guardias de los centros de detención las torturan para obtener de ellas dinero mediante extorsión. Si pueden pagar, son puestas en libertad. También pueden ser entregadas a traficantes de seres humanos que pueden organizar su salida de Libia en cooperación con la Guardia Costera. Los acuerdos entre la Guardia Costera y los traficantes se señalan mediante marcas en las embarcaciones para que éstas puedan cruzar las aguas libias sin que las intercepten, y también se ha sabido que la Guardia Costera ha escoltado embarcaciones hasta aguas internacionales.

Aunque no está claro cuántos miembros de la Guardia Costera libia colaboran con los traficantes, sí lo está que, durante 2016 y 2017, el aumento de la capacidad de la Guardia Costera, logrado con el apoyo de los Estados miembros de la UE, ha dado lugar a un número cada vez mayor de operaciones en las que se devuelve a personas migrantes a Libia. En lo que va de 2017, 19.452 personas han sido interceptadas por la Guardia Costera libia, llevadas de vuelta a Libia y conducidas de inmediato a centros de detención donde impera la tortura.

Un hombre procedente de Gambia que estuvo detenido durante tres meses contó a Amnistía Internacional que le habían hecho pasar hambre y lo habían golpeado en un centro de detención. “Me golpean con una manguera, porque quieren dinero a cambio de ponerme en libertad. Llaman a tu familia mientras te golpean, para que la familia envíe dinero.” Cuando su familia pagó el rescate, fue trasladado a Trípoli; el encargado de llevarlo era un chófer asignado que exigió un pago adicional. “Tenía que quedarme con él hasta que le pagara su dinero, y si no me vendería.”

“Una manera inmediata de mejorar la suerte que corren las personas refugiadas y solicitantes de asilo en los centros del Departamento de Lucha contra la Migración Ilegal sería que las autoridades libias reconocieran formalmente el mandato del ACNUR, firmaran la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados y adoptaran una ley de asilo. También debe ponerse fin a la detención automática de migrantes, ya que es durante la detención cuando se producen los peores abusos”, ha manifestado John Dalhuisen.

La Guardia Costera libia pone vidas en peligro e intimida a ONG
Se sabe que los agentes de la Guardia Costera libia actúan en connivencia con redes de tráfico de seres humanos y han utilizado amenazas y violencia contra personas refugiadas y migrantes a bordo de embarcaciones en peligro.

Las grabaciones de vídeo, las fotografías y los documentos examinados por Amnistía Internacional señalan que la Ras Jadir, una embarcación donada por Italia en abril de 2017, fue utilizada por la Guardia Costera libia durante un incidente espantoso el 6 de noviembre de 2017, en el que las imprudentes acciones de los guardacostas contribuyeron a que se ahogaran hasta 50 personas.

Haciendo caso omiso de los protocolos básicos de seguridad, la Ras Jadir se acercó a una barca hinchable que se hundía a unas 30 millas náuticas de la costa de Libia. Como no desplegó su bote inflable rígido (conocido como RHIB, por sus siglas en inglés) para facilitar el rescate, las personas migrantes se vieron obligadas a trepar por los altos costados de la embarcación, y muchas cayeron al agua.

Una nave de una ONG que se encontraba en las cercanías, la Sea-Watch 3, desplegó sus propios RHIB para tratar de salvar a gente, pero las grabaciones de vídeo muestran a los tripulantes de la Ras Jadir arrojando objetos a esos RHIB para hacer que se alejaran. También muestran a migrantes a bordo de la Ras Jadir a quienes están flagelando con una cuerda, y a otros tratando de saltar al agua y llegar hasta los RHIB.

Aunque ya se habían documentado anteriormente acciones imprudentes y peligrosas de la Guardia Costera libia, esta parece ser la primera vez que se ha demostrado que una embarcación proporcionada por un gobierno europeo se ha utilizado en un incidente de este tipo.

“Al ayudar a las autoridades libias a atrapar a personas en Libia, sin exigir a dichas autoridades que aborden los abusos endémicos contra personas refugiadas y migrantes, o sin reconocer siquiera la existencia de esas personas, los gobiernos europeos han demostrado cuál es su auténtica prioridad: cerrar la ruta del Mediterráneo central, con total desprecio por el sufrimiento causado”, ha manifestado John Dalhuisen.

Los gobiernos europeos deben replantearse su cooperación con Libia sobre migración y deben permitir que la gente llegue a Europa por vías legales; eso incluye el reasentamiento de decenas de miles de personas refugiadas. Los gobiernos deben insistir en que las autoridades libias pongan fin a la política y la práctica de la detención y reclusión arbitrarias de personas refugiadas y migrantes, liberando de inmediato a todas las personas de ciudadanía extranjera recluidas en los centros de detención y permitiendo que el ACNUR actúe sin trabas.”

Información complementaria
La Ras Jadir fue donada por Italia a las autoridades libias en dos ceremonias: la primera en el puerto de Gaeta (Italia) el 21 de abril de 2017, y la segunda en el puerto de Abu Sittah (Libia) el 15 de mayo de 2017. En los vídeos de las ceremonias se ve claramente la embarcación, en presencia del ministro del Interior italiano, Marco Minniti.

Al final de septiembre de 2017, la OIM había identificado 416.556 personas migrantes en Libia, de las que más del 60% proceden del África subsahariana, el 32% de otros países del norte de África, y en torno al 7% de Asia y Oriente Medio. Las cifras del ACNUR muestran que en Libia había 44.306 personas registradas como refugiadas o solicitantes de asilo a 1 de diciembre de 2017. No cabe duda de que la cifra real es mucho más alta.


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Afganistán: graves problemas de los emigrantes devueltos al País.

                       La gran traición europea

Por Anna Shea (@AnnaLucyShea), Amnistía Internacional

“Si Noruega nos hubiera creído, mi esposo aún seguiría vivo”, me dice Sadeqa. Esta mujer había huido a Noruega con su familia en 2015 después de que Hadi, su esposo, hubiera sido secuestrado y golpeado, pero las autoridades noruegas rechazaron su solicitud de asilo y los devolvieron a ellos y a sus hijos a Afganistán. Unos meses después de su llegada, a Hadi lo mataron. Sadeqa y sus tres hijos de corta edad viven con un miedo constante.

Es una de los miles de personas afganas que han sido devueltas de Europa a Afganistán en los dos últimos años. A estas personas las devuelven a pesar de los indicios de que corren un peligro real de sufrir graves violaciones de derechos humanos en un país que, desde su huida, se ha vuelto más peligroso.

Un nuevo informe publicado por Amnistía Internacional detalla casos terribles de personas afganas devueltas desde Noruega, Países Bajos, Suecia y Alemania que posteriormente han resultado muertas o heridas en ataques con bombas o que tienen que vivir con el miedo constante a sufrir persecución por su orientación sexual o por su religión. Tan sólo en 2016, se ha devuelto al peligro a casi 10.000 personas afganas.

Afganistán es un país sumamente inseguro, y en los últimos años la inseguridad ha aumentado aún más. En la actualidad, el gobierno y sus fuerzas de seguridad están luchando contra más de 20 grupos armados que actúan en todo el territorio nacional, entre ellos los talibanes y el grupo autodenominado Estado Islámico. La Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Afganistán informó de que 2016 había sido el año más mortífero para la población civil, con 11.418 personas muertas o heridas, y el deterioro de la situación ha persistido en 2017. Kabul es la provincia más peligrosa del país: en ella se produjeron el 19% de las víctimas civiles en 2016.

En contra de lo que dictan tanto el sentido común como la humanidad, es a este país al que los Estados europeos están devolviendo a miles de personas afganas. A medida que se incrementan los riesgos para la seguridad, lo hacen también las devoluciones. Entre 2015 y 2016, la cifra de personas devueltas de Europa a Afganistán casi se triplicó: de 3.290 a 9.460.

Farid, expulsado a Kabul el pasado mayo desde Noruega, corre peligro de sufrir persecución religiosa por haberse convertido al cristianismo. Salió de Afganistán siendo niño, creció en Irán y luego huyó a Noruega. Le aterra lo que le pueda pasar. Todavía en shock tras haber sido arrancado de su país de adopción y su comunidad religiosa, me dijo: “Me siento como si hubiera caído del cielo. No me creo que esté aquí”.


Explosión en Kabul, 31 mayo de 2017. © Getty Images

Hace un año, el 5 de octubre de 2016, la Conferencia de Bruselas sobre Afganistán reunió a representantes de 75 países y de 26 organizaciones y agencias internacionales. La Unión Europea (UE) y sus Estados miembros se comprometieron a proporcionar al gobierno afgano unos 5.000 millones de euros en concepto de ayuda humanitaria. También en la conferencia, la UE y Afganistán firmaron un documento titulado “Joint Way Forward” (El avance conjunto), que tiene como finalidad facilitar la devolución a Afganistán de personas que ciudadanía afgana que se encuentran en Europa.

Ese documento comienza con la afirmación de que la UE y Afganistán “se enfrentan a unos desafíos sin precedentes en materia de refugio y migración. Para abordarlos se requieren solidaridad, determinación y esfuerzos colectivos”.

Pero, mientras en Afganistán se recibiría con alegría una auténtica solidaridad por parte de los gobiernos europeos, los desafíos que la UE y Afganistán enfrentan en materia de refugio y migración no son en absoluto comparables.Recientemente, los brutales conflictos y la aplastante pobreza en muchas partes del mundo han empujado a numerosas personas a buscar asilo en Europa: más de un millón de mujeres, hombres, niñas y niños desesperados llegaron de forma irregular en 2015; de ellos, unos 200.000 eran afganos. Sin embargo, estas cifras deben compararse con las cifras de personas refugiadas que están acogidas –algunas desde hace décadas– en países con muchos menos recursos que la mayoría de los Estados europeos. Por ejemplo, de los 2,5 millones de personas refugiadas afganas en el mundo, la gran mayoría (unos 2,28 millones) viven en Irán y Pakistán.

Manifestación de estudiantes contra el trato que reciben las personas solicitantes de asilo en Noruega. © Tom Arne Brandvold

Mientras tanto, el propio Afganistán se enfrenta a una sobrecogedora crisis de desplazamiento interno. La población internamente desplazada en el país superará casi seguro los dos millones de personas para final de 2017. Además, en los últimos años, las condiciones cada vez más hostiles para los refugiados afganos en Irán y Pakistán han obligado a cientos de miles de personas a regresar a Afganistán. Al mismo tiempo, ciento de miles de personas más han huido del país, ante el temor por su vida.

La denominada crisis de refugiados de la UE no se basa en la cifra de personas refugiadas que llegan, sino en la manera en la que muchos políticos europeos insisten en delegar la responsabilidad en países con muchos menos recursos. Europa no carece de los recursos para cumplir con sus obligaciones legales respecto a las personas que huyen de los horrores de la guerra y la persecución. El PIB medio per cápita de los países de la UE supera con mucho el de los países que a más personas refugiadas albergan, como Pakistán, Líbano y Kenia.

Está claro que, pese a la retórica de solidaridad de “Joint Way Forward”, el documento tiene como intención presionar a Afganistán para que acepte a grandes cantidades de retornados afganos. Un documento filtrado de la UE, fechado en marzo de 2016, expone con franqueza este aspecto. En él, las agencias de la UE reconocen “el deterioro de la situación de seguridad [en Afganistán] y las amenazas a las que se expone la población”, así como la probabilidad de que aumenten “unos niveles sin precedentes de ataques terroristas y bajas civiles”, pero aún así manifiestan que “podría ser necesario devolver a más de 80.000 personas en un futuro próximo”.

Se han citado unas palabras del ministro de Economía afgano, Eklil Hakimi, en el Parlamento de Afganistán: “Si Afganistán no coopera con los países de la UE en relación con la crisis de refugiados, la cantidad de ayuda humanitaria asignada a nuestro país pagará las consecuencias”. Una fuente confidencial del gobierno afgano describió el documento “Joint Way Forward” como una “taza envenenada” que Afganistán se vio obligada a beber para recibir ayuda al desarrollo.

Es evidente que “Joint Way Forward” no es ni conjunto, ni un avance. Afganistán es en estos momentos un país demasiado peligroso para devolver a personas a él. Mientras los gobiernos europeos y la UE no reconozcan este hecho, la vida de decenas de miles de personas afganas en Europa seguirá siendo incierta. Para otras ya es demasiado tarde. “Tengo tanto miedo”, me dijo la viuda de Hadi. “Ni siquiera puedo llevar a mis hijos a la tumba de su padre.”

Los nombres de las personas citadas en este artículo se han cambiado.

Este artículo fue publicado originalmente por Time.