Loiola XXI

Lugar de encuentro abierto a seguidor@s de S. Ignacio de Loyola esperando construir un mundo mejor


Deja un comentario

Haiti: con la crisis empeora la salud pública.

La salud pública peligra en Haití a medida que empeora la crisis

Desde el 9 de junio, las tensiones se han intensificado, con manifestaciones casi diarias y estallidos de violencia en ciudades como Puerto Príncipe, Les Cayes y Gonaïves. En sólo dos semanas, del 9 al 25 de junio, 49 pacientes con heridas de bala llegaron al centro de Médicos Sin Fronteras en Martissant, nueve de ellos con lesiones que amenazaban sus vidas.

Ciudad del Vaticano

Haití se enfrenta a una gran crisis causada por factores políticos, socioeconómicos y un consecuente aumento masivo de la violencia.

Desde hace meses, los haitianos tienen cada vez menos poder adquisitivo, a medida que la moneda nacional se devalúa y aumentan los precios de los combustibles. Además, el estancamiento político y los escándalos parecen no tener fin.

Violencia y heridas de bala

Desde 2018, las manifestaciones a gran escala, a veces violentas, aumentan cada vez más, así como la violencia perpetrada con armas de fuego. En este contexto, la organización Médicos Sin Fronteras (MSF) informa que en los primeros tres meses de 2019, ha tratado a 237 pacientes por heridas de bala en su centro de urgencias, ubicado en el barrio marginal de Martissant, en Puerto Príncipe, capital del país. Se trata del doble de pacientes que en el mismo período del año anterior.

Desde el 9 de junio, las tensiones se han intensificado, con manifestaciones casi diarias y estallidos de violencia en ciudades como Puerto Príncipe, Les Cayes y Gonaïves. En sólo dos semanas, del 9 al 25 de junio, 49 pacientes con heridas de bala llegaron al centro de MSF en Martissant, nueve de ellos con lesiones que amenazaban sus vidas.

Enfrentamientos callejeros en aumento

“La violencia con armas de fuego y los enfrentamientos callejeros están aumentando”, explica por su parte Lindis Hurum, coordinadora general de MSF en Haití, asegurando que se han instalado barricadas en las calles y en las carreteras principales: “La ira, el miedo y la desesperación son palpables en todas partes. Las calles de Puerto Príncipe, normalmente atascadas por el tráfico, están vacías porque la gente teme que pueda aumentar la violencia en cualquier momento. Nadie se siente seguro, incluidos nuestros equipos médicos, que se han enfrentado a graves incidentes de seguridad en los últimos días”, comenta.

Un impacto directo en la atención médica

Asimismo, la organización sin ánimo de lucro explica que el ambiente cada vez más violento está afectando el trabajode sus equipos y el sistema de salud pública en general. Las instalaciones sanitarias públicas de Haití, mal financiadas, con escasez de personal y mal equipadas, no pueden hacer frente a la afluencia actual de pacientes. Además, los problemas de seguridad restringen los movimientos de los trabajadores médicos y el transporte de equipo técnico, sangre y medicamentos.

La escasez de médicos, medicamentos y suministros esenciales como el oxígeno y la electricidad en las instalaciones de salud pública complican aún más la situación, sin olvidar que ha aumentado el número de pacientes que no pueden acudir a los hospitales privados, por lo que es evidente que el sistema sanitario empeora a medida que va aumentando la crisis.


Deja un comentario

Haití. Análisis. Incierta situación actual.Responsabilidad de la ONU

El fin de la misión de mantenimiento de la paz en Haití está al “alcance de la mano”

UN Photo/Marco Dormino
Los miembros del batallón brasileño de la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH) enseñan a un grupo de niños locales la atención dental adecuada.
3 Abril 2019

La ONU es partidaria de apoyar el deseo de los dirigentes haitianos de asumir el control total de la seguridad del país. También es favorable al envío de una misión política especial para asistir en cuestiones como la reforma política, las elecciones, la justicia y la reducción de la violencia.

El fin del trabajo de mantenimiento de la paz en Haití “está al alcance de la mano”, señaló este miércoles el secretario general adjunto para Operaciones de Mantenimiento de la Paz al Consejo de Seguridad.

Jean Pierre Lacroix se mostró partidario de apoyar el deseo de los dirigentes haitianos de finalizar las tareas de mantenimiento de la paz en Haití y el mandato de la Misión de la ONU el próximo mes de octubre, junto al anhelo de asumir el control total de la seguridad.

Del mismo modo, destacó la importancia de que los gobernantes se muestren a favor del envío de una misión política especial, basada “en nuestra evaluación de las necesidades de asistencia más acuciantes”, según consta en el último informe del Secretario General sobre Haití.

El texto de António Guterres recomienda al Consejo que apruebe el establecimiento de la Misión por un periodo de un año a partir del 16 de octubre de 2019 y “que tenga el mandato de interponer buenos oficios y asesorar al Gobierno en ámbitos concretos de la reforma política, las elecciones, la justicia, el sistema penitenciario, el desarrollo de la policía, la reducción de la violencia comunitaria y los derechos humanos.”

Perdura la inestabilidad política

Sin embargo, esta situación no impidió a Lacroix reconocer que los acontecimientos en Haití siguen combinando los progresos en algunas esferas con la inestabilidad o el estancamiento en otras.

“Si bien los esfuerzos por mejorar la situación de seguridad han dado resultados atenuados, la incertidumbre política ha continuado con la caída del Gobierno”.

Lacroix hacía referencia a la moción de censura del pasado 18 de marzo que, tras una tumultuosa secuencia de acontecimientos en el frente político, provocó la destitución del primer ministro Jean Henry Ceant y condujo al nombramiento interino del actual ministro de educación, Jean-Michel Lapin.

En estos momentos, el presidente haitiano Jovenel Moïse se encuentra en fase de consultas para seleccionar al que será su tercer gobierno desde que asumió el cargo en febrero de 2017.

El acuerdo económico no avanza

Tras el acuerdo alcanzado el 8 de marzo entre el Fondo Monetario Internacional, el Gobierno de Haití y el Banco Central del país caribeño pareció crearse “un sentimiento de optimismo” que serviría para impulsar la incipiente economía, que se caracteriza por una elevada inflación del 17% y la depreciación de la moneda nacional, indicó Lacroix.

El préstamo de tres años de duración y por valor de 229 millones de dólares, se ideó pensando en los sectores más vulnerables de la población y, al mismo tiempo, para promover la reforma de la gobernanza y el establecimiento de medidas de lucha contra la corrupción.

El proyecto está congelado a la espera del nombramiento de un nuevo Gabinete.

Asimismo, Lacroix destacó que la iniciativa del presidente Moïse de crear un Comité de Facilitación para un diálogo Inter-haitiano tiene “el potencial de revitalizar un proceso de cohesión nacional”. El Comité se compone de cinco miembros, cuatro de ellos mujeres y está previsto que presente su informe final cuando termine su mandato dentro de 90 días.

La comisión cuenta con el apoyo de la Misión de la ONU en el país y  para garantizar el éxito de su labor “es necesario que todos los agentes clave redoblen sus esfuerzos” y conciban “una visión nacional capaz de llevar a cabo una reforma económica esencial para una economía saneada y para atraer inversiones directas, así como medidas de protección social, mejora del estado de derecho, lucha contra la corrupción y, lo que es más urgente, organización de las elecciones de octubre”, destacó.

Persisten los problemas de DD. HH.

Posteriormente, la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachellet, destacó ante el Consejo de Seguridad que, aunque la magnitud de las violaciones de los derechos humanos en Haití no es comparable al año 2004, cuando las Naciones Unidas iniciaron sus operaciones de mantenimiento de la paz, persisten graves problemas estructurales.

“Los problemas sociales, la corrupción y la debilidad de las instituciones constituyen obstáculos importantes para la consecución de los derechos humanos en Haití”.

Bachelet destacó que el 59% de la población vive por debajo del umbral de pobreza, que el país sigue siendo el más pobre de las Américas y que se enfrenta a notables dificultades económicas y sociales.

Entre ellas enumeró las limitadas oportunidades de empleo, especialmente para los jóvenes, que los servicios básicos como la salud, el agua, la electricidad y la educación están fuera del alcance de muchos, y que su situación se ve agravada por la vulnerabilidad de Haití ante los desastres naturales.


Deja un comentario

Haití: violencia y grave crisis nacional. Llamamiento de los obispos

Anti-government protests continue in HaitiAnti-government protests continue in Haiti  (ANSA)

Haití: “El momento es grave”, denuncian los Obispos

Tal como informa la Agencia de noticias Fides, los Obispo haitianos declaran: “El momento es grave, porque hay violencia contra la vida. Deploramos la pérdida de vidas y bienes registrados recientemente en las manifestaciones. Aprovechamos esta oportunidad para expresar nuestra solidaridad con las víctimas y los familiares de las víctimas”

Ciudad del Vaticano

“La hora es grave, la pobreza aumenta, el bien común está amenazado. ¡El país está al borde del abismo! Esta situación no puede durar más”. Con estas palabras los Obispos de la Conferencia Episcopal de Haití se refieren a la terrible situación de violencia general que se vive en el país después de que la población saliera a las calles para manifestarse contra el gobierno del Presidente Jovenel Moïse.

El sábado 9 de febrero, en Puerto Príncipe, un niño de 14 años fue asesinado durante una manifestación, mientras otra persona murió el domingo 10 en Jacmel, tal como informaron los medios locales. La policía utilizó gas lacrimógeno para dispersar a los cientos de jóvenes de los barrios más pobres que marcharon el lunes 11 en una de las principales arterias de la capital. Los disparos resonaron en las calles aledañas. En la confusión general, las tiendas fueron saqueadas. Y según información local, esta movilización nunca se vio.

Intensificación de la ira popular

La ira popular se está intensificando con el empeoramiento de las dificultades económicas sufridas por la mayoría que es pobre. Ante una inflación que ha superado el 15% durante dos años, la primera solicitud de los manifestantes es tener algo para comer. La frustración se vio agravada por la publicación, a fines de enero, de un informe del Tribunal de Cuentas sobre la gestión desastrosa y las posibles desviaciones de fondos prestados por Venezuela desde el año 2008 para financiar su desarrollo.

Situación de tensión

La situación de tensión continúa. Los bloqueos en las carreteras se reportan en varias ciudades donde los eventos tuvieron lugar el lunes 11 de febrero. Tanto es así que por temor a la violencia, la mayoría de las escuelas, empresas y administraciones permanecieron cerradas. Y a partir de la movilización nacional de la oposición, del 7 de febrero, que marcó los dos años del mandato presidencial de Jovenel Moïse, se organizaron manifestaciones espontáneas menores en los principales centros urbanos. Al mismo tiempo se registraron barricadas construidas por jóvenes que detenían a quienes intentaban cruzarlas, con incendios de vehículos y saqueos a las tiendas, en un ambiente de intimidación que paralizó la capital, Puerto Príncipe.

Por esta razón, los Obispos de este país llaman “a la conciencia de los ciudadanos de los diferentes partidos a una decisión patriótica”, tal como se lee en su mensaje, publicado el lunes por la noche, 11 de febrero, y enviado a la mencionada Agencia Fides.

En busca de una solución inteligente

“Debemos encontrar una solución inteligente que tenga en cuenta los mejores intereses de la nación y la defensa del bien común” – escriben los Obispos – y en este sentido afirman que recurren “a la conciencia de los ciudadanos de los diversos partidos políticos para una decisión patriótica, incluso si es a un costo elevado”.

De ahí que hayan invitado para el 11 de febrero, en la fiesta de Nuestra Señora de Lourdes y Día Mundial de los Enfermos, a orar por Haití, dirigiendo sus miradas al Señor.


Deja un comentario

Haití: a los nueve años del terremoto siguen los problemas y carencias de todo orden.

Nueve años del terremoto de Haití: un país olvidado del mundo

Vatican News entrevista al sacerdote jesuita, padre Miller Lamothé, director del Centro de espiritualidad de la Compañía de Jesús en Haití: un país que vive sumido en la pobreza y que tras 9 años del demoledor terremoto en 2010; sigue sin recuperarse mientras su pueblo es ignorado por gran parte del mundo.

Sofía Lobos – Vatican News

Han pasado 9 años desde la fatídica tarde del 12 de enero de 2010 en el que un demoledor terremoto sacudió Haití, con epicentro a 15 km de Puerto Príncipe, su capital. El primer temblor se produjo a las 16:53 hora local. Según los servicios geológicos fue el más fuerte registrado desde 1770 y sus consecuencias fueron devastadoras, teniendo en cuenta que hablamos del país más pobre del continente americano.

La cifra oficial de fallecidos no es del todo exacta, debido a la dificultad de las tareas de rescate y a la complejidad de llevar a cabo registros organizados en medio de tales circunstancias, pero aproximadamente se calculan unas 230.000 vidas perdidas en semejante catástrofe y 3 millones de afectados.

Haití no logró recuperarse del terremoto

Casi una década después el recuerdo de esta tragedia nacional sigue “fresco” en la memoria del pueblo haitiano, que no logra recuperarse de las graves consecuencias que se desencadenaron tras el terremoto: el nivel de pobreza incrementó alarmantemente, muchas de las estructuras caídas no fueron reconstruidas, el sistema sanitario continúa colapsado en varias áreas, especialmente las más marginadas y el nivel de formación de sus ciudadanos sigue condicionado por la falta de organización, carencia de recursos económicos y empleos estables.

Un país olvidado del mundo

A todo esto se suma un factor crucial para entender la situación actual de Haití: el olvido.

Pasado el terremoto y la atención de los medios, el mundo parece haber dado la espalda a esta pequeña nación, con la excepción de algunas organizaciones internacionales que trabajan en el terreno, así como la Iglesia cuya ayuda se hace efectiva a través de los misioneros y los proyectos sociales que llevan a cabo.

En este contexto Vatican News entrevistó al sacerdote jesuita, P. Miller Lamothé, director del Centro de espiritualidad de la Compañía de Jesús en tierras haitianas:

Escuche la entrevista

Además, nuestro entrevistado explica a fondo la importante labor que desempeñan los jesuitas ayudando a la población que vive sumida en la más extrema de las pobrezas y sufre las consecuencias de la marginación. Destaca especialmente la parte de formación espiritual que proporcionan: “Sin fe en Dios, esta situación no se puede superar”, asegura.

La labor de los jesuitas en Haití

Pasan los años pero el tiempo en Haití parece haberse detenido; las cosas no mejoran, la gente no progresa, la ayuda es insuficiente y la esperanza, a veces, decae en picado. Existen desafíos a los que este pueblo debe enfrentarse para poder finalmente levantarse: “hay que ofrecer la posibilidad a los jóvenes de generar actividades y trabajos, para que puedan vivir con dignidad y no se vean forzados a abandonar el país, en muchas ocasiones arriesgando la propia vida”, concluye el padre Miller.

Desafíos de un país olvidado

 

 


Deja un comentario

Haiti, continuo empeoramiento. Situación caótica.

Pobreza-en-HaitiPobreza-en-Haiti  (AFP or licensors)

Hermana Marcella Catozza: Haití va hacia el abismo

La misionera de la Fraternidad Franciscana de Busto Arsizio cuenta a Noticias Vaticanas los brutales ataques lanzados por hombres armados contra el orfanato donde se alojan 146 niños y cómo la situación en el país es una emergencia perpetua

Barbara Castelli – Ciudad del Vaticano

“El jueves pasado por la noche, bandidos armados irrumpieron en el Kay pè Giuss, el orfanato donde acogemos a 146 niños, 30 de los cuales están gravemente discapacitados, y trataron de llevarse el generador de energía. La noche siguiente, 20-25 hombres regresaron en fuerza, con ametralladoras, pistolas, machetes, y atacaron la despensa, que sirve tanto a los niños del orfanato como a los 400 niños de la guardería de la misión, y se llevaron todo. También se llevaron el material higiénico y luego se fueron donde los niños dormían, robando también los colchones y todo lo que encontraron. Todo de una manera violenta”.

La historia de la Hermana Marcella Catozza, a la cabeza de la misión de Vilaj Italyen en Haití, uno de los países más pobres del mundo, nos deja atónitos. La obra del misionero italiano nació en 2005 en Waf Jeremie, en una de las zonas más desfavorecidas de Puerto Príncipe, una barriada construida sobre un vertedero. “El mayor daño sufrido -continúa-, además del daño material, es la fragilidad de estos niños, que ya han sufrido mucho. Aquí están tratando de reconstruir su humanidad en un camino de belleza y bondad. Es como si hubieran recibido otro golpe”.

Haití y su perenne estado de emergencia

Sor Marcella Catozza nos cuenta que el refugio nació “casi por casualidad después del terremoto”, una obra que ha crecido “gracias al generoso trabajo de muchos”. “En este país no hay futuro para los niños -señala- porque es un país que va hacia el abismo, que vive en la violencia, que no va hacia ninguna parte. No estamos construyendo nada para asegurar un futuro diferente: trabajamos como si estuviéramos siempre en una emergencia. Así es como “se detienen las situaciones de emergencia: se hacen comedores, se hacen hospitales, se hacen escuelas en la calle”, todas iniciativas que, sin embargo, “no construyen un futuro diferente” para Haití. Nuestro deseo”, insiste la hermana, “es preparar a estos niños para que cambien de país, pudiendo recibir formación”. Estos acontecimientos nos llevan a acelerar los pasos que queríamos dar: llevar a los primeros 40 niños a nuestras instalaciones italianas, cerca de Asís”.

No hay voluntad de cambiar las cosas

La Hermana Marcella Catozza ha trabajado en el Amazonas, Albania y Vietnam, pero en el Caribe encuentra dificultades que son casi insuperables. La falta de interlocutores, por ejemplo, tanto que no es posible llamar a la policía después de los ataques, porque “la policía tiene miedo de los bandidos, porque los bandidos tienen la realidad en sus manos”. “Es como si siempre tuvieras que empezar de nuevo: nunca logras caminar a través del tiempo”. Y el estado “no ayuda”. Médicos Sin Fronteras, por ejemplo, concluye la Hermana Marcella Catozza, “está saliendo del país: ya han cerrado tres hospitales porque el Estado ha obligado a pagar impuestos alucinantes. Antes, Médicos Sin Fronteras gestionaba hospitales gratuitos: ahora la gente no sabe adónde ir. Este es el drama de este país: no hay voluntad de hacer que las cosas cambien”.

La Vía Láctea Foundation Onlus

La Fondazione Via Lattea Onlus, de la que la Hermana Marcella Catozza es presidenta vitalicia, fue fundada hace unos dos años para apoyar diversas obras en todo el mundo. “El misionero -especifica- debe tener el valor de entregar el trabajo a las personas con las que lo ha hecho, de pedirles un paso de adulto, para que realmente puedan empezar a ser protagonistas de la historia y de las obras que venimos a hacer en su país”.


Deja un comentario

Haiti: a falta de recursos internacionales de ayuda humanitaria.

Haití, la ayuda humanitaria en peligro de quedarse sin recursos

UN Photo/Logan Abassi
La Vicesecretaria General, Amina Mohammed (izq.) y la Enviada Especial para Haití, Josette Sheeran, con familias haitianas afectadas por el cólera. Foto: UN Haiti

2 Agosto 2018

El Plan de Respuesta Humanitaria ha recibido sólo 1,5 millones de dólares o un 7 por ciento del llamamiento hecho para 2018. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) hace un llamado a la comunidad internacional a responder con urgencia a las necesidades de ayuda humanitaria del país caribeño.

En los últimos años, Haití ha estado plagado de desastres naturales que han afectado su economía. El país ocupa el cuarto lugar mundial entre las naciones en crisis de déficit de financiamiento para enfrentar la emergencia humanitaria, según un nuevo informe de la FAO.

Plan humanitario 

A la fecha, el Plan de Respuesta Humanitaria de Haití solo ha recibido 1,5 millones de dólares de los 22 millones que se necesitan para dar apoyo a 461.000 personas.

“Nuestros recursos para apoyar a Haití son actualmente muy limitados. Por eso la FAO hace este llamado urgente. Es fundamental actuar ahora para fortalecer la seguridad alimentaria y los medios de vida de los habitantes de la isla. Esto nos permitirá salvar vidas y reforzar su resiliencia para crisis futuras, pero para eso necesitamos a nuestros socios con recursos”, dijo Julio Berdegué, representante regional de la FAO.

Con la mayoría de los haitianos dependiendo de la agricultura para su supervivencia y expuestos a catástrofes recurrentes, rehabilitar y fortalecer los medios de vida es clave para mejorar la seguridad alimentaria y la capacidad de las personas de responder a crisis futuras.

Recuperar la producción  

ONU/Logan Abassi

Para enfrentar la temporada de ciclones, entre otros aspectos, la FAO señaló que el requerimiento más urgente para el periodo entre julio y diciembre son 6,5 millones de dólares para dar apoyo a 142.000 personas.

Los fondos serán utilizados para recuperar la producción de ganado y peces, mediante labores de capacitación, distribución de equipos de pesca, la reconstrucción de los barcos, la provisión de clínicas veterinarias móviles y la instalación de campos de forraje.

Haití es extremadamente vulnerable al paso de los huracanes: en 2016, el huracán Matthew devastó cultivos a lo largo del territorio, dejando a más de 1,4 millones de haitianos en necesidad de apoyo alimentario, de los que 800.000 necesitan ayuda alimentaria inmediata.

Sistema de prevención                                                   

Parte de los 22 millones de dólares que actualmente solicita la FAO a la comunidad internacional serán utilizados para poner en marcha sistemas de alerta temprana y monitoreo del sistema de seguridad alimentaria.                                

Otro aspecto clave para la resiliencia a las crisis es mejorar la coordinación del sector dedicado a la seguridad alimentaria mediante asistencia técnica, una labor en la cual la FAO puede dar apoyo inmediato.


Deja un comentario

Haití, Guatemala y Colombia en un plan conjunto contra el hambre y el subdesarrollo agrícola en América Latina.

Haití, Guatemala y Colombia, clave para reducir el hambre en América Latina

Maria Fleischmann/World Bank
Tres mujeres siembran en una granja de Chimaltenango, Guatemala.

4 Agosto 2018

Tres agencias de la ONU se han unido para desarrollar acciones conjuntas en estos países para erradicar la pobreza y el hambre, promover el desarrollo rural y agrícola, y prevenir y gestionar los desastres de origen natural.

El Fondo de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) anunciaron que profundizarán su colaboración en América Latina y el Caribe, con un énfasis especial en Haití, Guatemala y Colombia.

El acuerdo regional responde a un acuerdo global entre las agencias de multiplicar esfuerzos para intensificar las acciones de superación de la pobreza y el hambre en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. La alianza busca mejorar la eficacia en el trabajo de las tres agencias, dando una respuesta de mayor calidad a los países y ahorrando los escasos recursos que muchas veces se aplican en gastos duplicados.

“Un tema importante de trabajo es la pobreza rural y el cambio climático. Lamentablemente las comunidades más golpeadas por las consecuencias del cambio climático como inundaciones, sequías, huracanes o incendios están en las zonas más pobres, las zonas de montaña o las comunidades costeras. Entonces necesitamos redoblar los esfuerzos, canalizar más recursos y territorios, repensar las políticas públicas, repensar la institucionalidad y generar nuevas alianzas para llegar con más intensidad a estos territorios”, explica Adoniram Sanches, coordinador regional de programas de la FAO.

ONU/Logan Abassi
Mujer preparando comida en Haití.

¿Por qué Haití, Guatemala y Colombia?

“Hay un tema que unifica a los tres países. Aunque Haití es la nación que tiene mayores índices de hambre y pobreza en la región, al igual que Guatemala y Colombia, tiene algunos territorios donde existe un núcleo duro de hambre que predomina”, asegura Sanches.

Un informe de la FAO y la Organización Mundial de la Salud reveló el año pasado que después de varios años de mejoras progresivas, el hambre en América Latina aumentó en un 6%.

La peor situación en términos de prevalencia de subalimentación la representa Haití, donde casi el 47% de la población, es decir cinco millones de personas, sufren hambre. Es por ello por lo que el país es un foco importante de las agencias de la ONU, que buscan fortalecer los sistemas de protección social, la agricultura y la resistencia a los desastres naturales.

Aunque la cifra de personas con inseguridad alimentaria es la mitad que en Haití (2,5 millones), Guatemala también hace parte de los 44 países a nivel mundial que se encuentran en la escala “grave” de hambre, conforme al último estudio de índices globales.

En el país centroamericano existen causas estructurales que afectan la seguridad alimentaria, tales como el aumento de la pobreza, los problemas de tenencia de tierra y el cambio climático, que ha impactado a más de 300.000 familias desde 2014.

FAO entra con toda la asistencia técnica para producir los alimentos, el PMA con todo el tema de logística, el FIDA financiando proyectos.

El año pasado, el país aprobó una ley de Alimentación Escolar que beneficia actualmente a más de 2,2 millones de niños y niñas de 33.000 centros educativos. La legislación promueve la compra de alimentos de productores locales y fomenta la agricultura familiar.  El nuevo acuerdo busca reforzar el apoyo en su implementación.

“FAO entra con toda la asistencia técnica para producir los alimentos, el PMA con todo el tema de logística, el FIDA financiando proyectos y así se van creando circuitos cortos de alimentos frescos y saludables fomentando el crecimiento económico”, explica Sanches.

Por su parte Colombia, aunque no hace parte de la lista “crítica” de países con inseguridad alimentaria grave, también presenta varios desafíos, especialmente en el marco del proceso de paz entre el Gobierno y las FARC-EP.

“Colombia es distinto a Guatemala y Haití, en cuanto a su perfil político y los llamados territorios de paz. Las familias que estaban involucradas en las guerrillas eran y son agricultores. Entonces se trata de retomar con procesos productivos a los territorios que estaban rezagados por mucho tiempo, un desafío bastante interesante tanto como para el Gobierno como para las tres agencias del acuerdo”, asegura el coordinador de programas de la FAO, agregando que jefes de Estado de la región se han comprometido en varias ocasiones a apoyar con todas las medidas posibles el acuerdo de paz de Colombia. “La paz es un valor global. Colombia está en el radar de la ONU y es un país prioritario”.

Adoniram Sanches explica que existe otro elemento que une a los tres países además de los focos de hambre. Se trata de la falta de coordinación institucional.

Es insuficiente. Los ministerios, las fundaciones, los institutos trabajan de manera aislada, fragmentada. Cuando se mezcla por ejemplo cambio climático con el hambre, es necesario un enfoque interinstitucional. Que el Ministerio de Agricultura hable con el de Alimentación, y con el Ministerio del Desarrollo Social y el del Medio Ambiente, y puedan coordinar una respuesta focalizada”, dice.

FAO
Plantación de café cerca de Manizales, Colombia.

Los avances que se esperan

El acuerdo entre FAO, FIDA y PMA busca lograr avances específicos en tres frentes. El primero se trata de mantener un sistema de protección social “potente y funcional a favor de los más pobres”, asegura Sanches.

“Si logramos rebajar el hambre por tantos años consecutivos es porque el Estado funcionó bien, se focalizaron las políticas y se incrementó el gasto público llegando a los núcleos duros de la pobreza. A pesar de las cuestiones económicas no se puede bajar la guardia y se debe mantener el foco en la pobreza”, explica.

Si logramos rebajar el hambre por tantos años consecutivos es porque el Estado funcionó bien, se focalizaron las políticas y se incrementó el gasto público llegando a los núcleos duros de la pobreza.

Un segundo frente se trata de la ya mencionada institucionalidad: “tiene que rediseñarse, los desafíos son nuevos y distintos, algunas estructuras funcionales que tenemos en los Gobiernos hoy en día vienen de los años 70 y 80 y necesitan revisadas, teniendo en cuenta los factores ambientales, económicos y sociales”.

Finalmente, asegura el representante de la FAO, se debe poner énfasis a crear sistemas de producción más resilientes en las zonas rurales.

Hay que estar más preparados para absorber los shocks externos del cambio climático que estarán presentes en la región por mucho tiempo. Debemos crear una nueva perspectiva para administrar los recursos naturales. La crisis no es temporal, es permanente y duradera y tenemos que adaptar a las familias a convivir con estos fenómenos manteniendo el crecimiento y la productividad”.

Si todos estos objetivos se logran, y se reduce la pobreza y el hambre en Guatemala, Haití y Colombia, se dará un paso adelante en América Latina

Si tratamos ese grupo de tres países podremos volver a reducir ese 6% de personas con inseguridad alimentaria en la región”.