Loiola XXI

Lugar de encuentro abierto a seguidor@s de S. Ignacio de Loyola esperando construir un mundo mejor


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El Papa explica el cónclave a los chicos.

Francisco explica el Cónclave a los niños

Respondiendo a un chico, Bergoglio contó su elección: «el Espíritu Santo ayuda. Y luego, cada uno da su voto y se cuentan. El que es elegido tal vez no es el más inteligente»
ANSA

Papa Francisco con los chicos

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Pubblicato il 20/02/2017
Ultima modifica il 20/02/2017 alle ore 13:25
ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO

«El que es elegido tal vez no es el más inteligente, tal vez no es el más listo, tal vez no es el más rápido para hacer las cosas, pero es el que Dios quiere para ese momento de la Iglesia». Papa Francisco, durante la visita a la parroquia romana de Santa María Josefa, el pasado domingo 19 de febrero, habló sobre el Cónclave que lo eligió, y explicó a los chicos que lo interrogaron la amalgama de factores humanos y de intervención del Espíritu Santo, que, según la mirada de fe, acompaña la elección papal. Aquí incluimos el diálogo completo, teniendo en cuenta las respuestas corales del pequeño público y las expresiones irónicas del Pontífice.

 

Alessandro preguntó: «¿Por qué te convertiste en Papa?». Francisco respondió: «Porque hay “culpables”. Uno de los culpables es este [dijo indicando al cardenal Agostino Vallini, Vicario de Roma. Los niños se echaron a reír]. Porque, ¿tú sabes cómo se hace el Papa? Pues bien, te lo explico yo. ¿Ustedes saben cómo se hace el Papa?». «¡Nooooo!», respondieron los niños. «¿Se paga para volverse Papa?». «¡No!». «Pero, si uno paga mucho, mucho, mucho, ¿al final lo hacen Papa?». «¡No!». «No. ¿Se sortea el Papa?». «¡No!». «No, no se sortea. ¿Y cómo se hace? ¿Quiénes son los que eligen al Papa? Piensen bien: ¿quiénes son?». «Los cardenales».«Los cardenales. Y don Agostino [Vallini] es un cardenal, es el Vicario de Roma, y él era uno de esos 115 que estaban reunidos para elegir al Papa. ¿Entendieron?».

 

«Y ellos se reúnen –continuó Francisco–, hablan entre ellos, piensan… “Eh, pero pensemos en esto, pensemos en esto, y este tiene estas ventajas, este tiene otras ventajas”, y razonan… Pero, sobre todo (y esto es lo más importante), se reza. ¿Entendido? Esta gente que está en clausura, es decir que no pueden hablar con gente de fuera, están como aislados, de la Casa Santa Marta van a la Capilla Sixtina a elegir al Papa. Hablan entre ellos sobre lo que necesita la Iglesia hoy, y por esto es mejor una personalidad de este perfil o de ese otro… todos razonamientos humanos. Y el Señor envía al Espíritu Santo y el Espíritu Santo ayuda en la elección. Después, cada uno da su voto y se cuentan, los sufragios, y el que tiene dos terceras partes de los números es elegido Papa».

 

«Como ven –añadió Francisco– es un proceso que se hace con mucha oración. No se paga, no hay amigos potentes que impulsan, no, no. Entonces, ¿quién hace al Papa? No, mejor hago la pregunta así: ¿cuál es la persona más importante en ese grupo que hace al Papa? ¡Piénsenlo bien! ¿Quién es?». «El Papa»; dijo uno de los chicos. «No, todavía no hay Papa». Otros respondieron: «Dios». «Dios, el Espíritu Santo, que mediante el voto hace al Papa. Luego, el que es elegido, tal vez no es el más inteligente, tal vez no es el más listo, tal vez no es el más rápido para hacer las cosas, pero es el que Dios quiere para ese momento de la Iglesia. ¿Entendieron?». «¡Sí!», respondieron los chicos.

 

Después, Francisco hizo una pregunta a sus interlocutores: «Les hago una pregunta, pero piénsenlo bien. En la elección, tú hiciste la primera pregunta, Alejando, en la que me hicieron Papa a mí, éramos 115. Les hago una pregunta: ¿quién era el más inteligente de estos 115?». «Tú»; respondieron los chicos. «¡No!». Otros dijeron: «Todos». «No, no, el más, más…». «Dios», respondieron los chicos. «Dios. Dios es el 116… pero, no se sabe, pero el que es elegido no es necesariamente el más inteligente. ¿Entendieron? Hay más inteligentes que él, pero Dios eligió a ese. Y, como en todas las cosas de la vida, el tiempo pasa, el Papa debe morir como todos, o jubilarse, como hizo el gran Papa Benedicto, porque no tenía buena salud, y llegará otro, que será diferente, será diverso, tal vez será más inteligente o menos inteligente, no se sabe. Pero llegará otro de la misma manera: elegido por el grupo de los cardenales bajo la luz del Espíritu Santo. ¿Entendieron? Dime, Alejandro, ¿estás satisfecho con la respuesta? ¿Es verdadera? ¿No me equivoqué? ¿No he dicho una mentira? Gracias».

 

Entonces, no es necesariamente el más inteligente o el más preparado, sino el que a ojos humanos y en el silencio de la oración sus colegas consideran que se adapta mejor al perfil que se discutió antes de la elección, a las necesidades de la Iglesia en ese momento, cuya elección (respetando los procedimientos canónicos) es consagrada por el 116° protagonista, el Espíritu Santo. Teniendo en cuenta siempre la máxima que se atribuye a San Vincenzo de Lérnis, quien afirmó en el siglo V: «Dios algunos Papas los da, otros los tolera y otros más los inflige».

 

Un gran obispo de Génova, el cardenal Giuseppe Siri, celebrando en agosto de 1978 una de las misas de sufragio por Pablo VI con las que comenzaba el Cónclave, tendía a no reducir demasiado el factor humano, recordando a los colegas purpurados: «Me parece que necesario que me dirija a los venerados hermanos del sacro colegio y les recuerde que la tarea a la que nos preparamos no sería decorosamente recibida diciendo: “¡Se ocupa de todo el Espíritu Santo!”. Y abandonándonos sin trabajo y sin sufrimiento al primer impulso, a la sugestión irracional».

 

También son famosas las palabras de la carta número 24 en el epistolario de San Bernardo, abad de Claraval, llamado “doctor melifluo”, en la que hablaba de la virtud necesaria para los que gobiernan. La resumió así, maravillosamente, Albino Luciani, en un capítulo de su afortunado libro “Ilustrísimos”, escribiendo justamente a san Bernardo: «Había un Cónclave. Los cardenales se movían inciertos entre tres candidatos conocidos uno por la santidad, el segundo por la cultura y el tercero por sentido práctico. Un cardenal acabó con la indecisión, citando su carta. “Es inútil titubear más, dijo, nuestro caso ya está contemplado en la Carta 24 del Doctor Melifluo. Basta aplicarse y todo saldrá a pedir de boca. ¿El primer candidato es santo? Pues bien, oret pro nobis, que diga algún Padrenuestro por nosotros pobres pecadores. ¿El segundo es docto? Pues qué maravilla, doceat nos, que escriba algún libro de erudición. ¿El tercero es prudente? Iste regat nos, que este nos gobierne y sea Papa”». «Inclinémonos, pues, ante los que entre nosotros son sabios y tienen piedad, pero elijamos al que está dotado de prudencia», añadió el mismo Luciani durante un discurso en la Universidad Federal de Santa María, en Brasil, en noviembre de 1975.

 

Otra vez san Bernardo, doctor de la Iglesia, dedicó una serie de advertencias a su alumno Eugenio III, que reinó entre 1145 y 1153, tituladas “Consejos para un Papa”. Se trata de un librito todavía precioso: «Tú eres Papa, actúas como siervo: a los apóstoles se les prohíbe el dominio», afirmó Bernardo. «Es tiempo de podar, el Papa es sucesor de Pedro, no de Constantino». Particularmente significativas, sobre todo si se aplican a la situación actual, son las palabras dedicadas a los colaboradores que rodean al Pontífice y al ambiente de la Curia: «Entre más se digan tus siervos, más querrán el dominio»


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Larga audiencia de los obispos chilenos con el Papa.

Los obispos chilenos tuvieron audiencia de tres horas con el Papa

Visita «ad Limina» de la Conferencia Episcopal. El cardenal Ezzati: afrontamos «los temas de pederastia, aborto, jóvenes, futuro del país a 40 años del régimen de Pinochet»

Los obispos chilenos en visita “ad limina” con Papa Francisco

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Pubblicato il 20/02/2017
Ultima modifica il 20/02/2017 alle ore 19:11
REDACCIÓN
ROMA

Los casos de pederastia, el aborto y las uniones entre personas del mismo sexo, la cuestión de los mapuches y el futuro del país, a 40 años del régimen de Pinochet. Son los temas que afrontaron hoy Papa Francisco y los obispos de la Conferencia Episcopal de Chile, que fueron recibidos esta mañana en visita «ad Limina». Los guiaba el presidente del episcopado, monseñor Santiago Jaime Silva Retamales.

 

Entre los que participaron también estaba el cardenal Ricardo Ezzati Andrello, arzobispo de Santiago de Chile, quien reveló a los micrófonos de la Radio Vaticana el contenido de la audiencia que duró alrededor de tres horas. «Dialogamos con él (con el Papa, ndr.) de todos los problemas, con una sencillez y con una apertura excepcionales, que considero verdaderamente un signo de la reforma de la Iglesia que quiere Papa Francisco, en sentido de comunión, de sinodalidad», explicó el purpurado .

 

En particular, se afrontaron los «problemas concretos de un pueblo que está secularizado» y que es «gobernado fundamentalmente por personas que no son creyentes pero que son abiertas, que tienen buena voluntad, para acoger también el mensaje de la Iglesia». Hablaron sobre los ancianos, los pobres y, sobre todo, de los jóvenes, para quienes el Papa sugirió una «pastoral de la oreja», es decir «caminar con ellos escuchándolos y anunciando la novedad de Jesucristo».

 

No se eludió el drama de la pederastia que ha afectado también a la Iglesia chilena: el argumento fue tratado «con mucha sinceridad, con la capacidad (que el Papa nos pidió) de estar atentos a los problemas, a las injusticias que, cuando se trata sobre todo de pederastia, son faltas gravísimas en relación con los derechos humanos y son también un grave pecado frente a Dios», explicó el cardenal. «El Papa -añadió- nos contó que una vez, saliendo del metro de Buenos Aires, en una plaza llena de gente porque había una manifestación, había unos padres con un niño y estos le gritaron al pequeño: «¡Ven, ven, porque hay pederastas!”. El Papa quedó dolido, pero ahora nos dijo: “Vean hasta qué punto puede llegar una mentalidad que ve el mal por todas partes”. Después nos invitó a superar también esta situación».

 

Durante la conversación se dio particular importancia a los problemas de la sociedad contemporánea, sobre todo en relación con los temas del aborto y de las uniones entre personas del mismo sexo. Ezzati dijo a la emisora vaticana que «nosotros estamos trabajando mucho sobre la familia; sabemos que el ambiente cultural es adverso; sabemos cuánto incide la “doctrina de género” y cuánto influye también en la vida concreta el tema del matrimonio y el tema de la vida. Hemos trabajado y estamos trabajando fuertemente sobre esto», a la luz de las indicaciones de la exhortación «Amoris laetitia».

 

También se afrontó la situación de los mapuches, pueblo nativo originario del centro y sur de Chile y del sur de Argentina que sobrevivió a la conquista española y que ahora lucha por su autodeterminación, por el reconocimiento de la plurinacionalidad del estado argentino, por recuperar las tierras que les quitaron o que están amenazadas por proyectos mineros o petrolíferos. El cardenal Ezzati se dijo convencido de que «el pueblo Mapuche tiene todas las cualidades y las posibilidades para dialogar con el Estado chileno: es un pueblo maduro, que tiene convicciones profundas, que tiene formación profunda». Aunque el Estado sea laico, añadió, «tiene, como sea, cierta confianza en nosotros, aunque nos critique, al final viene a buscarnos. Y creo que esta es una obra muy bella de la Iglesia».

 

En relación con el futuro de Chile, que, después de décadas sigue sufriendo las consecuencias de la dictadura del general Augusto Pinochet, el arzobispo expresó un deseo: «Que podamos caminar con decisión por la vía de la reconciliación profunda. La reconciliación no olvida los hechos: olvidar sería olvidar la historia que es maestra de vida. Pero la reconciliación significa ir más allá de los hechos y, entonces, creo que los valores y el mensaje del Evangelio nos invitan a reconocer las situaciones, sobre todo las faltas en el campo de los derechos humanos que han hecho un daño enorme y que siguen haciéndolo», a cuarenta años de distancia. Esto, concluyó el purpurado, «significa también voluntad del perdón en la conciencia de que lo que se perdona es gratuito: el perdón es siempre gratuito. Unir, pues, la verdad con una vía nueva de construcción del futuro».


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Justicia sí, venganza no. Palabras del Papa Francisco.

“Justicia sí, venganza no”, el Papa en el Ángelus

(RV).- “Aquello que Jesús nos quiere enseñar es la neta distinción que debemos hacer entre la justicia y la venganza. Nos es consentido pedir justicia; es nuestro deber practicar la justicia. En cambio, nos es prohibido vengarnos o fomentar de cualquier modo la venganza, en cuanto es expresión del odio y de la violencia”, lo dijo el Papa Francisco a los fieles y peregrinos presentes en la Plaza de San Pedro para rezar la oración mariana del Ángelus del tercer domingo de febrero, VII Domingo del Tiempo Ordinario.

En sus palabras pronunciadas antes de la oración dominical, el Santo Padre reflexionó sobre una las páginas que mejor expresa la “revolución” cristiana, es decir, donde Jesús muestra la vía de la verdadera justicia mediante la ley del amor que supera aquella de la ley del talión, que predicaba: «ojo por ojo y diente por diente». “Esta antigua regla – precisó el Pontífice – imponía aplicar a los transgresores penas equivalentes a los daños causados: la muerte a quién había asesinado, la amputación a quién había herido a alguien, y cosas así”. Jesús no pide a sus discípulos de padecer el mal, al contrario, pide reaccionar, pero no con otro mal, sino con el bien. Sólo así, dijo el Papa, se rompe la cadena del mal, y cambian verdaderamente las cosas.

“Para Jesús – agregó el Santo Padre – el rechazo de la violencia puede comportar también la renuncia a un legítimo derecho. Pero esta renuncia no quiere decir que las exigencias de la justicia sean ignoradas o rebatidas; al contrario, el amor cristiano, que se manifiesta de modo especial en la misericordia, representa una realización superior de la justicia”. Lo que Jesús nos quiere enseñar, subrayó el Obispo de Roma, es la neta distinción que debemos hacer entre la justicia y la venganza. “Nos es consentido pedir justicia; es nuestro deber practicar la justicia. En cambio, nos es prohibido vengarnos o fomentar de cualquier modo la venganza, en cuanto es expresión del odio y de la violencia”.

La Virgen María nos ayude a seguir a Jesús en este camino exigente, que de verdad exalta la dignidad humana, invocó el Papa Francisco, y nos hace vivir como hijos de nuestro Padre que está en los cielos. Que ella dijo el Papa, nos ayude a practicar la paciencia, el diálogo, el perdón, y a ser así artesanos de comunión y de fraternidad en nuestra vida cotidiana.

Texto y audio completo de las palabras del Papa Francisco en el Ángelus

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

En el Evangelio de este domingo (Mt 5,38-48) – una de esas páginas que mejor expresa la “revolución” cristiana – Jesús muestra la vía de la verdadera justicia mediante la ley del amor que supera aquella del talión, es decir, «ojo por ojo y diente por diente». Esta antigua regla imponía aplicar a los transgresores penas equivalentes a los daños causados: la muerte a quién había asesinado, la amputación a quién había herido a alguien, y cosas así. Jesús no pide a sus discípulos de padecer el mal, al contrario, pide reaccionar, pero no con otro mal, sino con el bien. Sólo así se rompe la cadena del mal: un mal lleva a otro mal, y otro trae otro mal… Se rompe esta cadena de mal, y cambian verdaderamente las cosas. El mal de hecho es un “vacío”, un vacío de bien, y un vacío no se puede llenar con otro vacío, sino sólo con un “pleno”, es decir, con el bien. La represalia no lleva jamás a la solución de los conflictos. “Tú me lo has hecho, yo te lo haré”, esto jamás resuelve un conflicto, ni siquiera es cristiano.

Para Jesús el rechazo de la violencia puede comportar también la renuncia a un legítimo derecho; y pone algunos ejemplos: poner la otra mejilla, dar el propio vestuario o el propio dinero, aceptar otros sacrificios (Cfr. vv. 39-42). Pero esta renuncia no quiere decir que las exigencias de la justicia sean ignoradas o rebatidas; no, al contrario, el amor cristiano, que se manifiesta de modo especial en la misericordia, representa una realización superior de la justicia. Aquello que Jesús nos quiere enseñar es la neta distinción que debemos hacer entre la justicia y la venganza. Distinguir entre justicia y venganza. La venganza no es jamás justa. Nos es consentido pedir justicia; es nuestro deber practicar la justicia. En cambio, nos es prohibido vengarnos o fomentar de cualquier modo la venganza, en cuanto es expresión del odio y de la violencia.

Jesús no quiere proponer un nuevo orden civil, sino en cambio, el mandamiento del amor al prójimo, que comprende también el amor a los enemigos: «Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores» (v. 44). Y esto no es fácil. Esta palabra no se debe entender como aprobación del mal realizado por el enemigo, sino como invitación a una perspectiva superior, a una perspectiva magnánima, semejante a aquella del Padre celestial, quien – dice Jesús – «hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos» (v. 45). También el enemigo, de hecho, es una persona humana, creada como tal a imagen de Dios, si bien en el presente esta imagen se haya ofuscado por una conducta indigna.

Cuando hablamos de “enemigos” no debemos pensar a quien sabe cuáles personas diversas y lejanas de nosotros; hablamos también de nosotros mismos, que podemos entrar en conflicto con nuestro prójimo, a veces con nuestros familiares. Cuantas enemistades en la familia, ¡cuántas! Pensemos en esto. Enemigos son también aquellos que hablan mal de nosotros, que nos calumnian y nos hacen daño. Y no es fácil digerir esto. A todos aquellos estamos llamados a responder con el bien, que también esto tiene sus estrategias, inspiradas en el amor.

La Virgen María nos ayude a seguir a Jesús en este camino exigente, que de verdad exalta la dignidad humana y nos hace vivir como hijos de nuestro Padre que está en los cielos. Nos ayude a practicar la paciencia, el diálogo, el perdón, y a así ser artesanos de comunión, artesanos de fraternidad en nuestra vida cotidiana, sobre todo en nuestra familia.

(Traducción del italiano, Renato Martinez – Radio Vaticano)


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Nuevo llamamiento del Papa a favor de los pueblos en conflicto.

Oración y nuevo apremiante llamamiento del Papa contra conflictos y terrorismo

2017-02-19 Radio Vaticana

(RV).- Especial cercanía del Papa Francisco a las poblaciones de la República Democrática del Congo, de África y del mundo,  que sufren por la violencia y la guerra, y de Paquistán y de Irak, enlutado por el terrorismo

Después del rezo a la Madre de Dios y del responso por los difuntos, el Santo Padre renovó su apremiante llamamiento a las autoridades nacionales y a la comunidad internacional para que se impulse la ayuda humanitaria en la provincia céntrica congoleña de Kasai:

«Queridos hermanos y hermanas

Lamentablemente siguen llegando noticias de enfrentamientos violentos y brutales en la región de Kasai Central, de la República Democrática del Congo. Siento profundo dolor por las víctimas, en especial por tantos niños arrebatados de sus familias y de la escuela para ser usados como soldados¡Ésta es una tragedia: niños soldados!

Aseguro mi cercanía y mi oración, también al personal religioso y humanitario que trabaja en esa difícil región. Y renuevo un apremiante llamamiento a la conciencia y a la responsabilidad de las autoridades nacionales y de la comunidad internacional, con el fin de que se tomen pronto decisiones adecuadas para socorrer a estos nuestros hermanos y hermanas.

Oremos por ellos y por todas las poblaciones que, en otros lugares del continente africano y del mundo, sufren a causa de la violencia y de la guerra.

Pienso, en particular, en los queridos pueblos de Paquistán y de Irak, golpeados por crueles actos terroristas en días pasados.

Oremos por las víctimas mortales, por los heridos y sus familiares. Oremos fervientemente para que todo corazón endurecido por el odio se convierta a la paz, según la voluntad de Dios».

(CdM – RV)


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Programa de la visita del Papa a Genova el próximo 27 de mayo.

Programa de la visita del Papa Francisco a Génova

2017-02-19 Radio Vaticana

(RV).- “Que la visita del Papa pueda confirmarnos en la fe en Cristo y en el impulso misionero”, lo escribe el Cardenal Angelo Bagnasco, Arzobispo de Génova, en el mensaje que acompaña la publicación del programa diocesano de la Visita del Papa Francisco a esta ciudad italiana, fijada para el próximo 27 de mayo.

“En los próximos meses – escribe el Cardenal Bagnasco en su mensaje – intensificaremos la oración para que el regreso del Sucesor de Pedro a Génova – después de las anteriores visitas de San Juan Pablo II en 1985 y en 1990 y de Benedicto XVI en 2008 – deje un signo profundo en el corazón de los genoveses”. “Nos preparamos para recibir al Papa Francisco con esperanza e inquietud, precisa el Arzobispo de Génova. Estos eventos, que forman parte de la historia de la Arquidiócesis y de la Ciudad, puedan ser semillas derramadas en el fecundo terreno genovés, que traigan frutos de bien para todos”.

En el programa se precisa que, el Santo Padre llegará al aeropuerto de Génova a las 8.15 de la mañana, hora local, donde será recibido por el Arzobispo de la Ciudad acompañado por las Autoridades civiles. Enseguida, se trasladará a la fábrica siderúrgica “Ilva”, donde tendrá lugar el Encuentro con los representantes del Mundo del trabajo. A las 10.00 de la mañana, en la Catedral de Génova, el Papa Francisco encontrará a los Obispos, el Clero, los Seminaristas y Religiosos de la Región Eclesiástica de Liguria. Alrededor del mediodía, el Pontífice saludará a los Jóvenes genoveses en el Santuario de Nuestra Señora de la Guardia. Inmediatamente después, en el mismo Santuario, el Obispo de Roma almorzará con los pobres, los refugiados, los sin techo y los encarcelados. Posteriormente, a las 3.45 de la tarde, el Papa visitará el hospital pediátrico “Giannina Gaslini”, donde saludará a los niños hospitalizados en este centro de salud. Mientras que, a las 5.30 de la tarde, el Santo Padre presidirá la Misa en el área de la “Feria del Mar”, con todos los fieles allí congregados. Culminada la Celebración Eucarística, el Papa Francisco se despedirá del Arzobispo de Génova y de las Autoridades civiles en el aeropuerto de la ciudad.


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La visita del Papa a la Universidad Roma Tre

“Las migraciones no son un peligro, sino un desafío para crecer”

El Papa enla Universidad Roma Tre: el desempleo puede impulsar al suicidio. La guerra comienza con el lenguaje violento de la política. Entre los estudiantes, la refugiada siria que llegó a Italia a través de Lesbos
AP

Papa Francisco con Nour Essa, refugiada siria que llegó a Roma desde Lesbos, en la Universidad de Roma Tre

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Pubblicato il 17/02/2017
Ultima modifica il 17/02/2017 alle ore 13:39
IACOPO SCARAMUZZI
ROMA

Hoy por la mañana, Papa Francisco fue recibido con entusiasmo por profesores y estudiantes de la Universidad Roma Tre, la tercera y más reciente estructura universitaria pública de la capital italiana. Abandonando el discurso que había preparado para la ocasión, el Pontífice argentino respondió a cuatro preguntas de cuatro estudiantes, entre los que estaba Nour Essa, refugiada siria que llegó a Roma desde Lesbos a bordo del avión papal en abril de 2016, cuando Bergoglio visitó uno de los campos para refugiados de la isla griega. Las migraciones, dijo Jorge Mario Bergoglio después de escuchar la pregunta de la refugiada, no son un peligro para Europa, sino un desafío para crecer. El desempleo puede llevar al suicidio y por ello hay que contrarrestar «la economía líquida» con «la concreción». La tercera guerra mundial en la que estamos sumergidos, continuó el Papa, nace de la ausencia de la capacidad para escuchar, del lenguaje violento que utiliza la política, de la falta de diálogo. Y la universidad debe justamente promover el diálogo entre las diferencias.

 

«El lenguaje y el tono del lenguaje han aumentado mucho», dijo el Papa respondiendo a una estudiante de Economía del Ambiente y Desarrollo que le preguntó cuál era la «medicina» para combatir la violencia. «Hoy se habla por la calle, en casa se grita, hasta se insulta con normalidad: también está la violencia al expresarse, al hablar. Esta es una realidad que todos vemos. Su hay algo por la calle o algún problema, antes de preguntar cortésmente qué sucedió, un insulto y luego se pregunta por qué. Es cierto, hay un aire de violencia en nuestras ciudades, también la prisa, la velocidad de la vida nos vuelve violentos en casa y muchas veces nos olvidamos de decir buenos días en casa, “Hola, hola” y te vas, saludos anónimos. La violencia es un proceso que nos vuelve cada vez más anónimos, te quita el nombre, anónimo uno con los demás. Te quita el nombre y nuestras relaciones son un poco sin nombre, una persona es esa que tengo delante, pero te saludo como si tú fueras una cosa. Pero esto que nosotros vemos aquí crece, crece y se convierte en la violencia mundial. Nadie, hoy, puede negar que estamos en guerra. Y esta –dijo el Papa– es una tercera guerra mundial, en pedacitos, pero existe. Hay que bajarle un poco al tono y hay que hablar menos y escuchar más. Hay muchas medicinas contra la violencia, pero antes que nada está el corazón, el corazón que sabe recibir lo que piensa el otro. Y antes de discutir, dialogar. Si tú piensas diferente, dialoguemos. EL diálogo acerca, no solo acerca a las personas, acerca los corazones, con el diálogo se hace amistad. Y se hace la amistad social. Cuando leo el periódico y veo que este insulta a aquel, que aquel habla del otro… en una sociedad en la que la política se ha abajado a tanto –insistió el Papa–, y estoy hablando de sociedades mundiales, no de aquí, se pierde el sentido de la construcción social, de la convivencia social, y la convivencia social se hace con el diálogo, y, para dialogar primero hay que escuchar. Esto se ve mucho cuando hay campañas electorales, discusiones en la tele, que antes que el otro acabe de hablar ya está la respuesta: pero, ¡espera, escucha bien; luego piensa y respondes! Escuchar bien y, si no entiendo lo que quieres decir, preguntar: “¿Qué quieres decir? No entendí bien”. La paciencia del diálogo. Y en donde no hay diálogo, hay violencia. He hablado de guerra: es cierto, estamos en guerra. Pero las guerras no comienzan allá, comienzan en tu corazón, en nuestro corazón. Cuando yo no soy capaz de abrirme a los demás, de respetar a los demás, de hablar con los demás, de dialogar con los demás, allí comienza la guerra. Cuando no hay diálogo en casa, por ejemplo, cuando en lugar de hablar se grita o cuando estamos a la mesa en lugar de hablar cada uno está con su teléfono, está hablando, sí, pero con otra persona. Ese es el germen, es el inicio de la guerra porque no hay diálogo». La universidad, dijo Francisco, es justamente «el lugar en donde se puede dialogar».

 

Francisco criticó, entre los aplausos de los presentes, esas universidades «ideológicas», presentes por ejemplo en América Latina, «a la que tú vas, te enseñan solo esta línea de pensamiento, esta línea ideológica, y te preparan para ser un agente de esta ideología. Esta no es una universidad: en donde no hay diálogo, en donde no hay confrontación, en donde no hay respeto por cómo piensa el otro, en donde no hay amistad, en donde no existe la alegría del juego, del deporte, no hay universidad».

 

Otro estudiante, de Jurisprudencia, en su pregunta al Papa se refirió a Roma como la «communis patria», y Francisco dijo que «debemos tomar las cosas como vienen», porque «la vida se parece un poco al portero que toma el balón de donde le llega»: hoy «no es “Tiempos modernos” de Charlie Chaplin, sino una época diferente, y hay que tomarla, sin miedo». Nosotros, prosiguió entre los aplausos del público, «debemos tratar siempre la unidad, la unidad que no es ese periódico (dijo refiriéndose al periódico italiano, “L’Unità”, ndr.), sino que es algo completamente diferente de la uniformidad. La unidad requiere las diferencias, unidad en la diversidad». En este sentido, en el contexto de globalización, la «uniformidad corre el peligro de destruir la unidad», dijo el Papa, volviendo a poner como ejemplo una metáfora que le gusta mucho: el modelo geométrico del poliedro frente a la esfera.

 

«En la comunicación hay velocidad, los holandeses hace 40 años se inventaron una palabra, la rapidización», dijo Francisco al responder a otro estudiante, pero de Ingeniería de Tecnologías de la Comunicación y de la Información. «Es importante acostumbrarse a esta comunicación sin que esta rapidización, esta velocidad me quite la libertad de decir que no». El Papa después se refirió a toda la sociedad, subrayando que, como indicó el sociólogo Zygmunt Baumann, vivimos en una sociedad líquida. «La economía líquida crea falta de trabajo, desempleo», dijo. «Yo les hago una pregunta: nuestra querida madre Europa, la identidad de Europa: ¿cómo se puede pensar que países desarrollados tengan un desempleo juvenil tan fuerte? Yo no digo los países, sino las cifras: jóvenes de 25 años para abajo en un país, 40% sin trabajo, en otro, 47%, en otro, 50% y en otro casi 60%. Esta liquidez de la economía hace que el trabajo no sea concreto y cancela la cultura del trabajo porque no se puede trabajar, los jóvenes no saben qué hacer. Y yo, joven sin trabajo, porque no lo encuentro, doy vueltas y vueltas, los explotan dos o tres días por aquí, dos o tres días por allà, y al final, ¿la amargura a dónde lleva? A las adicciones, que tienen una raíz, o me lleva al suicidio. Dicen –insistió Francisco–, que saben, yo no estoy seguro, que las verdaderas estadísticas de los suicidios juveniles no son publicadas. Esta falta de trabajo me lleva a enrolarme en un ejército terrorista y así tengo algo que hacer y doy sentido a mi vida: es horrible. ¿Esta es economía de mercado? No sé técnicamente, yo diría economía líquida. Debe ser concreta y para resolver problemas sociales, económicos y culturales se necesita concreción».

 

Al final, la siria Nour Essa hizo una pregunta sobre «el miedo europeo» hacia los que provienen de Siria o Irak. «¿Estas personas, según usted, no amenazan la cultura cristiana de Europa?». «Pero yo –respondió Francisco– me pregunto: ¿cuántas invasiones ha tenido Europa? Europa fue hecha de invasiones, inmigraciones: los normandos… se fue haciendo artesanalmente, así, las migraciones –recordó Bergoglio– no son un peligro, son un desafío para crecer. Y lo dice uno que viene de un país en el cual más del 80% son inmigrantes. Es cierto, no tenemos una bella identidad, pero esto es porque no sabemos ocuparnos de las cosas, es un pecado nuestro, no es algo malo de la inmigración. El miedo: yo recuerdo bien ese día en Lesbos, sufrí mucho ese día», dijo recordando que después de que se subieron al avión papal los prófugos y refugiados no querían bajar a saludar a las autoridades porque «tenían miedo». Según Francisco, «hay que pensar bien en la cuestión de las migraciones hoy, son muchas, no es hacer política, sino estas personas huyen de la guerra o del hambre. La solución ideal sería que no hubiera ni guerra ni hambre, es decir hacer la paz o invertir en aquellos lugares para que tengan los recursos para vivir allí. En algunos países tienen una cultura de la explotación, pero nosotros vamos allá para explotarlos. No explotar. Tienen hambre porque no tienen trabajo y no tienen trabajo porque han sido explotados; huyen, pero para llegar a Europa en donde creen que van a encontrar un estatus mejor, allí también son explotados, los explotadores de las pateras y todo lo que conocemos, lo que ha convertido al Mediterráneo en un cementerio, no lo olvidemos, nuestro mar, el “mare nostrum”, hoy es un cementerio. Pensemos cuando estemos solos, como si fuera una oración… y estos migrantes llegan, son acogidos. Cuando hace cuatro años fui a Lampedusa porque sentí que tenía que ir en mi primer viaje, comenzaba el fenómeno, ahora es de todos los días. Pero, ¿cómo hay que recibir a los migrantes? ¿Cómo hay que acoger a los migrantes? Antes que nada –respondió el Papa– como hermanos y hermanas humanos, son hombres y mujeres como nosotros. Segundo, cada país debe ver cuál es el número que es capaz de acoger, es cierto, no se puede acoger si no hay posibilidades, pero todos pueden hacerlo. Y luego, no solo acoger, integrar, es decir recibir a esta gente y tratar de integrarla, antes que aprendan la lengua, buscar un trabajo, una vivienda, que haya organizaciones para integrar. La experiencia que tuve cuando vino Nour: creo que tres días después los niños empezaron a ir a la escuela y cuando volvieron los 25, todos juntos, para almorzar conmigo después de tres meses, los niños hablaban italiano, los grandes más o menos, pero los niños sí, habían ido a la escuela. Los niños aprenden inmediatamente; la mayor parte de ellos tenía trabajo, tenía a una persona que la acompañaba en la integración, las puertas abiertas. Ellos traen una cultura que es riqueza para nosotros, pero también ellos deben recibir nuestra cultura, y hacer un intercambio de culturas. Respeto: y esto quita el miedo. Hay miedo, sí, pero el miedo no es solo de los migrantes, los delincuentes que vemos en los periódicos son nativos aquí o migrantes, hay de todo. Pero integrar es importante. Recuerdo un ejemplo triste: los chicos que hicieron esa masacre en Zaventem (el aeropuerto de Bruselas, ndr.) eran belgas, nacidos en Bélgica, hijos de migrantes, pero guetizados, no integrados».

 

El Papa concluyó citando el ejemplo positivo de Suecia, en donde 890 mil de los 9 millones de personas son inmigrantes o hijos de inmigrantes bien integrados: «Y cuando existe este acoger, acompañar, integrar, no hay peligro con la inmigración, se recibe una cultura y se ofrece otra cultura, esta es mi respuesta al miedo». Y la universidad, recordó, «es diálogo en las diferencias».


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Asamblea de Movimientos populares en USA. Discurso del Papa

Carta del Papa a Estados Unidos: “¡Ningún pueblo es criminal!”

En un mensaje a los movimientos populares reunidos en California, el líder católico urgió a los católicos a no caer en el “negacionismo” del cambio climático y a actuar de forma inmediata contra la contaminación, porque “el tiempo se agota”
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Papa Francisco

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Pubblicato il 17/02/2017
Ultima modifica il 17/02/2017 alle ore 12:21
ANDRÉS BELTRAMO ÁLVAREZ
CIUDAD DEL VATICANO

“Ningún pueblo es criminal o narcotraficante o violento”. En un largo mensaje a una cumbre de líderes sociales en California, el Papa alzó la voz contra la estigmatización. Y aunque no se refirió abiertamente a la política del presidente Donald Trump, utilizó palabras de enorme peso simbólico en el tiempo actual de los Estados Unidos. Instó a generar una energía positiva que atraviese los “muros de la exclusión, la indiferencia, el racismo y la intolerancia”. Se refirió al cambio climático y pidió a los católicos no caer en el “negacionismo”, porque “el tiempo se agota”.

 

Unos 690 delegados provenientes de 12 países participan estos días en la ciudad de Modesto de una Cumbre de Movimientos Populares. Una edición que da seguimiento a las cumbres mundiales llevadas a cabo en el Vaticano en octubre de 2014 y noviembre de 2016, además de aquella de Santa Cruz de la Sierra (Bolivia) en julio de 2015. Durante este fin de semana los asistentes debatirán sobre racismo, inmigración, acceso al trabajo y justicia ambiental.

 

En su texto Jorge Mario Bergoglio advirtió que la crisis ecológica es real y sostuvo que existe un “consenso científico muy consistente” según el cual “nos encontramos ante un preocupante calentamiento del sistema climático”. Palabras claras, ante un Trump no sólo es un escéptico del calentamiento global sino que, además, considera a ese fenómeno como “una teoría inventada para afectar a las empresas estadounidenses”.

 

Más adelante el Papa reconoció que la ciencia “no es necesariamente neutral”, que muchas veces puede ocultar posiciones ideológicas o intereses económicos. “Pero también sabemos qué pasa cuando negamos la ciencia y desoímos la voz de la naturaleza. Me hago cargo de lo que nos toca a los católicos. No caigamos en el ‘negacionismo’. El tiempo se agota. Actuemos”, apuntó.

 

En otro pasaje del escrito, difundido en español y en inglés, Francisco aclaró que “ningún pueblo es criminal” y “ninguna religión es terrorista”, porque “no existe terrorismo judío” o “terrorismo islámico”. Y apuntó: “Ningún pueblo es criminal o narcotraficante o violento”. Significativo si se toma en cuenta que Trump basó su campaña presidencial en la estigmatización de los mexicanos acusándolos de “narcotraficantes y violentos”, y una vez en el poder firmó una orden ejecutiva para cerrar la migración a todas las personas provenientes de siete países musulmanes.

 

“Se acusa de la violencia a los pobres y a los pueblos pobres pero, sin igualdad de oportunidades, las diversas formas de agresión y de guerra encontrarán un caldo de cultivo que tarde o temprano provocará su explosión. Hay personas fundamentalistas y violentas en todos los pueblos y religiones que, además, se fortalecen con las generalizaciones intolerantes, se alimentan del odio y la xenofobia. Enfrentando el terror con amor trabajamos por la paz”, añadió el Papa.

El encuentro de los movimientos populares fue organizado por la Conferencia de los Obispos Católicos de los Estados Unidos para el Desarrollo Humano y por la Red Nacional PICO (personas mejorando sus comunidades a través de la organización), con el objetivo de profundizar las relaciones entre los movimientos de base y las comunidades de fe, según los convocantes.

 

El obispo de Roma constató la crisis del sistema imperante que causa “enormes sufrimientos” a la familia humana, atacando la dignidad de las personas y la “casa común” para sostener “la tiranía invisible del dinero que sólo garantiza los privilegios de unos pocos”. Las heridas de ese sistema económico–siguió- “han sido criminalmente desatendidas”.

 

Instó a advertir los “signos de los tiempos” y actuar, sin quedarse paralizados por el miedo ni aprisionados en el conflicto. Sostuvo que uno de los grandes peligros del tiempo actual es “negar al prójimo” y así, sin darse cuenta, negarse a uno mismo y a la humanidad. “Esa es la deshumanización”, alertó.

 

Según el Papa, en la sociedad globalizada existe un “estilo elegante de mirar para otro lado” que se practica todos los días y que, disfrazado de lo “políticamente correcto” o de las “modas ideológicas”, mira a quien sufre sin tocarlo, lo televisa en directo, incluso adopta un discurso en apariencia tolerante y repleto de eufemismos, pero no hace nada sistemático para sanar las heridas sociales ni enfrentar las estructuras que dejan a tantos hermanos tirados en el camino.

 

“Se trata de una estafa moral que, tarde o temprano, queda al descubierto, como un espejismo que se disipa. Los heridos están ahí, son una realidad. El desempleo es real, la violencia es real, la corrupción es real, la crisis de identidad es real, el vaciamiento de las democracias es real. La gangrena de un sistema no se puede maquillar eternamente porque, tarde o temprano, el hedor se siente y, cuando ya no puede negarse, surge del mismo poder que ha generado este estado de cosas la manipulación del miedo, la inseguridad, la bronca, incluso la justa indignación de la gente, transfiriendo la responsabilidad de todos los males a un ‘no prójimo’”, ponderó.

 

“Jesús nos enseña otro camino. No clasificar a los demás para ver quién es el prójimo y quién no lo es. Tú puedes hacerte prójimo de quien se encuentra en la necesidad, y lo serás si en tu corazón tienes compasión, es decir, si tienes esa capacidad de sufrir con el otro”, sentenció.