Loiola XXI

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El Papa en el Angelus hoy domingo 18 de febrero

“Debemos rechazar los falsos valores y despojarnos del egoísmo”

Durante el Ángelus del primer domingo de Cuaresma, el Papa deseó a los detenidos «reconciliación y renovación de la vida». Después el llamado a los jóvenes para el Sínodo de los obispos
ANSA

El Papa Francisco

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Pubblicato il 18/02/2018
Ultima modifica il 18/02/2018 alle ore 13:51
GIACOMO GALEAZZI
CIUDAD DEL VATICANO

«La Cuaresma es un camino de conversión y de lucha contra el mal, hay que tener el valor de rechazar todo lo que nos lleva fuera del camino, los falsos valores que nos engañan atrayendo de manera hipócrita nuestro egoísmo», afirmó Francisco durante el Ángelus. El mal actúa «donde se manifiestan violencias, rechazo del otro, cerrazones, guerras, injusticias», por lo que no hay que perder tiempo: la felicidad no está en la riqueza o en la carrera.

 

En este inicio de Cuaresma, Francisco quiso dirigir a las personas detenidas un pensamiento especial: «queridos hermanos y hermanas que están en la cárcel, animo a cada uno de ustedes a vivir el periodo cuaresmal como ocasión de reconciliación y de renovación de la propia vida bajo la mirada misericordiosa del Señor».

 

También recordó que «dentro de un mes, del 19 al 24 de marzo, vendrán a Roma alrededor de 300 jóvenes de todo el mundo para una reunión preparatoria del Sínodo de octubre». El Papa advirtió: «Pero deseo fuertemente que todos los jóvenes puedan ser protagonistas de esta preparación».

 

Por ello, «podrán intervenir en línea, mediante grupos lingüísticos moderados por otros jóvenes». Y después, «la aportación de los grupos de la red se unirá a la de la reunión de Roma. Queridos jóvenes, pueden encontrar información en el sitio web de la Secretaría del Sínodo de los obispos. ¡Les agradezco por su contribución para caminar juntos!».

 

En su reflexión inspirada en las Lecturas que propone la Liturgia dominical, el Pontífice sostuvo que «solamente Dios nos puede dar la verdadera felicidad», por lo tanto «es inútil que perdamos nuestro tiempo buscándola en otras partes, en las riquezas, en los placeres, en el poder, en la carrera». De hecho, «el Reino de Dios es la realización de todas nuestras aspiraciones más profundas y auténticas, porque es, al mismo tiempo, salvación del hombre y gloria de Dios». Antes de la oración mariana, Francisco recordó que «en este primer Domingo de Cuaresma, el Evangelio cita los temas de la tentación, de la conversión y de la Buena Noticia».

 

El Evangelio de Marcos narra que el Espíritu llevó a Jesús al desierto «y en el desierto permaneció cuarenta días, tentado por Satanás». Jesús, subrayó el Papa, va al desierto para prepararse a su misión en el mundo. «Él no necesita conversión, sino que, en cuanto hombre, debe pasar a través de esta prueba, tanto por Sí mismo, para obedecer a la voluntad del Padre, como por nosotros, para darnos la gracia de vencer las tentaciones –observó Jorge Mario Bergoglio. Esta preparación consiste en el combate contra el espíritu del mal. También para nosotros la Cuaresma es un tiempo de “combate” espiritual: estamos llamados a afrontar al Maligno mediante la oración para ser capaces, con la ayuda de Dios, de derrotarlo en nuestra vida cotidiana. El mal, desgraciadamente, actúa en nuestra existencia y alrededor de nosotros, en donde se manifiestan violencias, rechazo del otro, cerrazones, guerras, injusticias».

 

Pero, añadió Francisco, inmediatamente después de las tentaciones en el desierto, Jesús comienza a predicar el Evangelio, es decir la Buena Noticia, que exige la conversión y la fe del hombre.

 

Él anuncia que el tiempo se ha cumplido y que el Reino de Dios está cerca. Y después hace una invitación: «Conviértanse, y crean en el Evangelio», es decir, anotó el Pontífice, crean «en esta Buena noticia de que el Reino de Dios está cerca». Siempre, recordó Francisco, «necesitamos conversión en nuestra vida, y la Iglesia nos hace rezar por esto», porque, efectivamente, «nunca estamos lo suficientemente orientados hacia Dios y debemos constantemente dirigir nuestra mente y nuestro corazón hacia Él».

 

Para hacerlo, debemos «confiar en el Señor, en su bondad y en su proyecto de amor para cada uno de nosotros». La Cuaresma es, según el Papa Francisco, «un tiempo de penitencia, sí, ¡pero no es triste, de luto!». Es un «compromiso alegre y serio para despojarnos de nuestro egoísmo, de nuestro hombre viejo, y renovarnos según la gracia de nuestro bautismo».

 

Así, «en este primer domingo de Cuaresma, estamos invitados a escuchar con atención y a recoger este llamado de Jesús a convertirnos y a creer en el Evangelio». El Papa recordó que se nos exhorta a «comenzar con empeño el camino hacia la Pascua, para acoger cada vez más la gracia de Dios, que pretende transformar el mundo en un reino de justicia, de paz, de fraternidad». Y «que María Santísima nos ayude a vivir esta Cuaresma con fidelidad a la Palabra de Dios y con una oración incesante, como hizo Jesús en el desierto. ¡No es imposible!». Hay que, pues, «vivir los días con el ardiente deseo de acoger el amor que proviene de Dios y que quiere transformar nuestra vida y el mundo entero».

 

Después del Ángelus, Jorge Mario Bergoglio saludó a los peregrinos que se reunieron en la Plaza San Pedro y les pidió a todos «un recuerdo en la oración para mí y para los colaboradores de la Curia Romana», porque «hoy por la tarde comenzaremos la semana de Ejercicios Espirituales».

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El ayuno cuaresmal: su significado y alcance. El Papa.

“¿Cómo tratamos a las domésticas? ¿Cómo personas o animales?”

En su misa matutina de Santa Marta, el Papa Francisco reflexiona sobre el ayuna cuaresmal y sobre la importancia de la coherencia cristiana, incluso
AP

El Papa Francisco en su misa matutina de Santa Marta

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Pubblicato il 16/02/2018
Ultima modifica il 16/02/2018 alle ore 17:15
ANDRÉS BELTRAMO ÁLVAREZ
CIUDAD DEL VATICANO

“Pienso en tantas domésticas que ganan el pan con su trabajo: humilladas, despreciadas”. En su misa matutina en la capilla de la casa vaticana de Santa Marta, el Papa reflexionó sobre la coherencia cristiana. Partió de la práctica del ayuno cuaresmal y pidió hacerlo no para hacerse ver, sino con coherencia. Para ilustrar su pensamiento habló del trato que muchos fieles católicos reservan a sus empleados. Y los invitó a reflexionar: “¿Los tratamos como personas o animales?”.

“Jamás puedo olvidar una vez que fui a casa de un amigo desde niños. Vi a la madre dar una cachetada a la doméstica”, contó en la homilía, asegurando que aún tiene grabada esa imagen, incluso a sus 81 años.

 

Afirmó que alguno puede justificarse asegurando que nunca da cachetazos, pero llamó a pensar cómo se trata a estas empleadas. “¿Le pagas lo justo, le das vacaciones, es una persona o un animal que te ayuda en tu casa? Sólo piensen en esto. En nuestras casas, en nuestras instituciones existen. ¿Cómo me comporto yo con la doméstica que tengo en casa?”, preguntó.

 

Según reporta el sitio web Vatican News, más adelante contó que una vez, hablando con un señor culto que explotaba a las domésticas, le hizo entender que se trata de un pecado grave porque son “como nosotros, imagen de Dios”, mientras él sostenía que eran “gente inferior”.

 

Recordó que durante la Cuaresma, el periodo de 40 días previos a la celebración de la Pascua católica, los fieles están invitados a hacer ayuno y pidió realizar esta práctica “con coherencia”, para no caer en la “penitencia incoherente”.

 

Señaló que quien no puede hacer un ayuno total, “ese que hace sentir el hambre hasta los huesos”, puede hacer un “ayuno humilde, pero verdadero”. Según el Papa existe la tendencia de cuidar siempre los propios negocios, el dinero, mientras el ayuno es “un poco despojarse”. Además llamó a evitar el desprecio a los otros que se encuentran en dificultad señalándolos como “pobrecitos” porque no tienen nada para comer y están obligados a ayudar. “Y tu encima los desprecias”, constató.

 

El pontífice invitó a no vanagloriarse del ayuno diciendo: “nosotros ayunamos, somos católicos, practicamos; yo pertenezco a esa a asociación, nosotros ayunamos siempre, hacemos penitencia”. Al contrario, pidió “ayunar con coherencia”, porque de otra manera se termina haciéndolo “como dice el señor con ruido, para que todos lo vean y digan: pero qué persona justa, qué hombre justo, que mujer justa”. “Esto es un maquillaje, es maquillar la virtud”, amonestó.

Instó a sonreír, para no hacer ver a los demás que se hace penitencia, porque se ayuna “para ayudar a los demás” y también para humillarse, por eso se debe pensar en los propios pecados, avergonzándose.

 

Más adelante precisó que, el ayuno querido por Dios es “dividir el pan con el hambriento, introducir en casa a los miserables, sin techo, el vestir a los desnudos, sin descuidar a tus parientes”. “Hoy se discute si damos una cama o no a los que vienen a pedirlo. ¿Mi ayuno llega para ayudar a los demás? Si no llega, es falso, es incoherente y te lleva en el camino de la doble vida. Hago como si fuese cristiano”, dijo.

 

Entonces, siguió, es necesario invocar humildemente la gracia de la coherencia. “Si no puedo hacer una cosa, no la hago. Pero no hacerla incoherentemente, hacer solamente aquello que puedo hacer, pero con coherencia cristiana”, insistió.


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Se confirma que el Papa recibe con frecuencia a víctimas de abusos

Greg Burke, Director de la Oficina de Prensa de la Santa SedeGreg Burke, Director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede 

Burke: el Papa recibe a víctimas de abusos

El Director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Greg Burke, respondió a preguntas de algunos periodistas y confirmó que varias veces al mes, el Papa recibe a personas que han sido abusadas

Máxima discreción en respeto del sufrimiento de las víctimas

Varias veces al mes el Santo Padre encuentra a víctimas de abusos sexuales, sea en forma individual que en grupos: lo afirmó el Director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Greg Burke, respondiendo a las preguntas de los periodistas en referencia a las noticias sobre el coloquio del Papa con los Jesuitas durante su viaje a Lima, Perú.

El Papa Francisco – subraya Burke- encuentra a víctimas de abusos sexuales, de forma individual o en grupos. Escucha a las víctimas y trata de ayudarlas a sanar las graves heridas causadas por los abusos que han sufrido. Los encuentros se desarrollan con máxima discreción, en el respeto de las víctimas y de sus sufrimientos.

En el coloquio con los religiosos de la Compañía en Lima el Santo Padre había afirmado que aquella de los abusos es la desolación más grande que la Iglesia está sufriendo.

El Papa expresó que muchos afirman que la mayor parte de los pedófilos se encuentra en el ámbito familiar y que la porcentual de los sacerdotes católicos es sólo del 1,6, 2 %: algo terrible -dijo el Papa – aún si fuera sólo uno de estos hermanos nuestros”. “Porque Dios lo ungió para santificar a niños y grandes y en vez los destruye. ¡Es horrible! Hay que escuchar lo que siente un abusado o abusada”.

En este punto, Francisco confió a los jesuitas peruanos que los viernes- y esto a veces se sabe y a veces no- suele encontrar a alguno de ellos. “Me cuentan su proceso, quedan destrozados. Es una humillación de la Iglesia. Muestra no sólo nuestra fragilidad, nuestra poca capacidad de ser coherentes, o digámoslo al revés, el nivel de hipocresía”.

Escuche y descargue el informe


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Otro trágico episodio de violencia en USA. El pésame del Papa.

El dolor del Papa por la masacre en la escuela de Florida: “Que cesen tales actos de insensata violencia”

En un mensaje al arzobispo de Miami, Francisco expresó su pésame por las víctimas de la enésima balacera que provocó 17 muertos: «Ataque devastador»

El dolor de los familiares de las víctimas en Florida

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Pubblicato il 15/02/2018
Ultima modifica il 15/02/2018 alle ore 13:21
REDACCIÓN
ROMA

El Papa Francisco se dijo «profundamente dolido» por la masacre que sucedió ayer en Florida, en la escuela Marjory Stoneman Douglas High Scholl de Parkland, al norte de Miami, en donde un ex estudiante de casi 20 años abrió fuego y mató a 17 personas.

 

En un mensaje firmado por el cardenal Secretario de Estado Pietro Parolin, enviado al arzobispo de Miami, monseñor Thomas Gerard Wenski, el Pontífice expresó sus condolencias por las víctimas de este «trágico» episodio de violencia y aseguró a «todas las personas afectadas por este ataque devastador su cercanía espiritual».

 

Francisco afirmó que reza para que «Dios Omnipotente pueda conceder el reposo eterno a los muertos, la curación y la consolación a los heridos y afligidos». «Con la esperanza de que tales actos de violencia puedan cesar», invocó para todos «las bendiciones divinas de paz y fuerza».


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Revelación de unas confidencias del Papa a los jesuitas en Chile.

Francisco: no leo los sitios de internet que me acusan de herejía

En la conversación con los jesuitas de Chile, el papa también se refirió a la pederastia: «Es la desolación más grande que está pasando la Iglesia»; «hay que escuchar lo que siente un abusado o una abusada. Los viernes, a veces se sabe y a veces no se sabe, me encuentro habitualmente con algunos de ellos»

Francisco en San Pedro

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Pubblicato il 15/02/2018
ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO

 

«Por salud mental yo no leo los sitios de internet de esta así llamada “resistencia”. Sé quiénes son, conozco los grupos, pero no los leo, simplemente por salud mental […] Cuando percibo resistencias, trato de dialogar, cuando el diálogo es posible, pero algunas resistencias vienen de personas que creen poseer la vera doctrina y te acusan de hereje. Cuando en estas personas, por lo que dicen o escriben, no encuentro bondad espiritual, yo simplemente rezo por ellos». Son algunas de las palabras que pronunció el Papa Francisco en el encuentro a puerta cerrada con los jesuitas de Chile, del pasado 16 de enero en la ciudad de Santiago. La conversación fue transcrita por el padre Antonio Spadaro y saldrá publicada en el próximo número de la revista “La Civiltà Cattolica”. Algunos fragmentos en italiano fueron dados a conocer por el periódico italiano “Il Corriere della Sera” este 15 de febrero de 2018, y la transcripción en español fue publicado íntegramente por el sitio de “La Civiltà Cattolica” iberoamericano.

 

Cuando le preguntaron sobre las alegrías y disgustos del Pontificado, el Papa respondió: «Ha sido un tiempo tranquilo este del pontificado. Desde el momento en que en el Cónclave me di cuenta de lo que se venía —una cosa de golpe, sorpresiva para mí—, sentí mucha paz. Y esa paz no me dejó hasta el día de hoy. Es un don del Señor que le agradezco. Y de verdad espero que no me lo saque. Es una paz que siento como regalo puro, un regalo puro. Las cosas que no me quitan la paz, pero sí me dan pena, son los chismes. A mí los chismes me duelen, me ponen triste. Sucede a menudo en los mundos cerrados. Cuando esto se da en un contexto de sacerdotes o religiosos me viene preguntar a las personas: ¿pero cómo es posible? Vos que dejaste todo, decidiste no tener al lado a una mujer, no te casaste, no tuviste hijos, ¿querés terminar como un solterón chismoso? ¡Qué vida triste, Dios mío!».

 

Sobre las “resistencias” que ha encontrado hasta ahora en su camino, Bergoglio se refirió a la actitud con la que las afronta: «Frente a la dificultad nunca digo que es una «resistencia». Eso sería faltar al deber de discernir. Es fácil decir «es resistencia» y no darse cuenta de que en esa disputa puede haber aunque sea un poquito así de verdad. Y yo me hago ayudar con eso. A menudo pregunto a una persona: «¿qué piensa de esto?». Esto me ayuda también a relativizar muchas cosas que, a primera vista parecen resistencia, pero que en realidad son una reacción que nace de un malentendido». En cambio, continuó, «cuando me doy cuenta de que hay verdadera resistencia, la sufro. Algunos me dicen que es normal que haya resistencias cuando alguno quiere hacer cambios. El famoso «siempre se hizo así» reina en todas partes: “Si siempre se hizo así, ¿para qué vamos a cambiar? Si las cosas son así, si siempre se hizo así ¿para qué hacerlas de manera diversa?”. Esta es una tentación grande que todos hemos vivido. Por ejemplo, todos las vivimos en el posconcilio. Las resistencias después del Concilio Vaticano II, que todavía están presentes, y llevan a relativizar el Concilio, aguar el Concilio. Y me duele más todavía cuando alguno se enrola en una campaña de resistencia. Lamentablemente veo esto también. Vos me preguntaste por las resistencias, y no puedo negar que están. Las veo y las conozco”. Después están las resistencias doctrinales, que ustedes las conocen mejor que yo. Por salud mental yo no leo los sitios de internet de esta así llamada “resistencia”. Sé quiénes son, conozco los grupos, pero no los leo, simplemente por salud mental».

 

Sobre “Amoris laetitia”, la exhortación apostólica dedicada al matrimonio y a la familia, el papa dijo: « Creo que una de las cosas que la Iglesia más necesita hoy, y esto está muy claro en las perspectivas y en los objetivos pastorales de Amoris Laetitia, es el discernimiento. Nosotros estamos acostumbrados al “se puede o no se puede”. La moral usada en Amoris laetitia es la más clásica moral tomista, la del santo Tomás, no del tomismo decadente como ese con el que algunos han estudiado. También yo recibí en mi formación esta manera de pensar “se puede o no se puede, hasta aquí se puede, hasta aquí no se puede”. No sé si vos te acordás de aquel jesuita colombiano que nos vino a dar moral al Colegio Máximo, cuando tocó hablar del sexto mandamiento: uno se atrevió a hacer la pregunta: “¿los novios pueden besarse?”. ¡Si podían besarse! ¿Comprenden? Y él dijo: “Sí, sí, si. ¡No hay problema! Basta que pongan un pañuelo en el medio”. Esta es una forma mentis de hacer teología en general. Una forma mentis basada en el límite. Y seguimos arrastrando las consecuencias».

 

Francisco también respondió a una pregunta sobre la disminución de las vocaciones jesuitas: «Considerando esta disminución de jóvenes y de fuerzas se podría entrar en desolación institucional. No, eso no se lo pueden permitir […] Yo me pregunto si Javier, ante el fracaso de mirar China y no poder entrar, estaba desolado. No, yo imagino que Javier se dirige al Señor diciendo: “Vos no lo querés, entonces chau, está bien así”. Optó por seguir el camino que se le proponía, ¡y en aquel caso era la muerte!… ¡pero está bien! La desolación: no debemos dejar que entre en juego. Al contrario, debemos buscar a los jesuitas consolados. No sé, no quiero dar un consejo, pero… busquen siempre la consolación. Búsquenla siempre. Como piedra de toque del estado espiritual de ustedes. Como Javier en las puertas de China, miren siempre adelante… ¡Dios sabe!».

 

Después le pidieron a Francisco algunas palabras sobre los escándalos sexuales, los abusos de menores, un tema muy delicado en la actualidad en Chile: «Es la desolación más grande que está pasando la Iglesia. Y esto nos lleva a pasar vergüenza, pero hay que recordar que la vergüenza es también una gracia muy ignaciana, algo que San Ignacio nos hace pedir en los tres coloquios de la primera semana. Así que tomémoslo como gracia y avergonzémonos profundamente. Debemos amar una Iglesia con llagas. Muchas llagas… Te cuento un hecho. El 24 de marzo en Argentina es la memoria del golpe de estado militar, de la dictadura, de los desaparecidos… Y todos los 24 de marzo la Plaza de Mayo se llena recordando eso. En uno de estos 24 de marzo salí del Arzobispado y fui a confesar a las monjas carmelitas. Cuando volvía tomé el subterráneo y bajé no en Plaza de Mayo sino seis cuadras antes. Estaba llena la plaza… y caminé esas cuadras para entrar por el costado. Cuando iba a cruzar la calle, estaba un matrimonio con un nene de dos años y medio o tres años, más o menos. El chico corre por delante y el papá le dice: “Vení, vení, vení… Cuidado con los pedófilos!”. ¡La vergüenza que pasé! No se dieron cuenta de que yo era el arzobispo, era un cura y… ¡qué vergüenza! […] Es horrible. Hay que escuchar lo que siente un abusado o una abusada. Los viernes, a veces se sabe y a veces no se sabe, me encuentro habitualmente con algunos de ellos. En Chile tuve un encuentro. Como su proceso es tan duro, quedan destrozados. Quedan destrozados. Para la Iglesia es una gran humillación. Muestra no solamente nuestra fragilidad, sino también —digámoslo claramente— nuestro nivel de hipocresía. Sobre los casos de corrupción en el sentido del abuso más de tipo institucional, es singular el hecho de que haya varias congregaciones, relativamente nuevas, cuyos fundadores cayeron en estos abusos. Son públicos los casos […] El abuso en estas congregaciones es siempre el fruto de una mentalidad ligada al poder que debe ser sanada en sus raíces malignas. Y agrego que son tres niveles de abuso que van juntos: abuso de autoridad —con lo que significa mezclar los fueros interno y externo—, abuso sexual y enredos económicos. Siempre está la plata de por medio: el diablo entra por el bolsillo».

 

Con respecto a las perspectivas para el futuro de la Iglesia, Francisco concluyó: «Tomen el Concilio Vaticano II. Relean la Lumen Gentium. Ayer con los obispos chilenos —o anteayer, ya no sé qué día es hoy— los exhortaba a la desclericalización […] No hay que olvidar que la evangelización la hace la Iglesia como pueblo de Dios […] A nosotros, el Señor nos está pidiendo que seamos Iglesia afuera, Iglesia en salida. Iglesia afuera. Iglesia hospital de campo… ¡Ah, las heridas del pueblo de Dios! A veces el pueblo de Dios está herido por una catequesis rígida, moralista, del “se puede o no se puede”, o por una falta de testimonio. ¡Una Iglesia pobre y para los pobres! Los pobres no son una fórmula teórica del partido comunista. Los pobres son el centro del Evangelio. ¡Son el centro del Evangelio![…] Pero debo decir también que para mí el hecho de que nazcan resistencias es un buen signo. Es el signo de que se va por buen camino, de que ese es el camino. Si no fuera así, el demonio no se molestaría en hacer resistencia».


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Personal Vaticano: cómo se hace la renuncia a los 75 años.

Vaticano, promulgato Motu Proprio del Papa Vaticano, promulgato Motu Proprio del Papa  

Motu Proprio del Papa sulla rinuncia: “Non un atto automatico ma di governo”

Promulgato un Motu Proprio di Papa Francesco sulla rinuncia, a motivo di età, dei titolari di alcuni uffici di nomina pontificia. L’incarico non decade ipso facto a 75 anni ma solo dopo la decisione del Pontefice a cui bisogna presentare la rinuncia. Una decisione che dunque può arrivare oltre i tre mesi stabiliti dall’articolo 3 del canone 189 di diritto canonico.

Benedetta Capelli – Città del Vaticano

Porta la data del 12 febbraio, il Motu Proprio di Papa Francesco “Imparare a congedarsi” con il quale si regola la rinuncia a 75 anni ad un ufficio ecclesiale “che – scrive il Pontefice – deve essere considerata parte integrante del servizio stesso, in quanto richiede una nuova forma di disponibilità”.

Un nuovo atteggiamento interiore

Francesco sottolinea l’importanza di prepararsi alla rinuncia “spogliandosi dei desideri di potere e della pretesa di essere indispensabile”, affrontando tale momento con “pace e fiducia” perché altrimenti potrebbe risultare “doloroso e conflittuale”. E’ nella preghiera che si avvia il discernimento per una nuova fase della vita, segnata per quanto possibile da “austerità, umiltà, preghiera di intercessione, tempo dedicato alla lettura e disponibilità a fornire semplici servizi pastorali”.

Continuare nell’ufficio non è un trionfo personale

Il proseguimento del proprio compito va considerato nell’ambito del “bene comune ecclesiale” e non deve essere considerato “un privilegio, o un trionfo personale, o un favore dovuto a presunti obblighi derivati dall’amicizia o dalla vicinanza, né come gratitudine per l’efficacia dei servizi forniti”. “Questa decisione pontificia – evidenzia il Papa –  non è un atto automatico ma un atto di governo; di conseguenza implica la virtù della prudenza che aiuterà, attraverso un adeguato discernimento, a prendere la decisione appropriata”.

A 75 anni il compito non cessa ipso facto

Con questo Motu Proprio, che integra l’articolo 2 del “Rescriptum ex audentia” sulla rinuncia dei vescovi diocesani e dei titolari di uffici di nomina pontificia del 3 novembre 2014 (art. 2 “La rinuncia ai predetti uffici pastorali produce effetti soltanto dal momento in cui sia accettata da parte della legittima autorità), il Papa stabilisce dunque che al compimento dei 75 anni,  i vescovi diocesani ed eparchiali come pure i vescovi coadiutori e ausiliari o titolari con speciali incarichi pastorali, sono invitati a presentare la rinuncia al loro ufficio pastorale. Lo stesso vale per i capi dicastero della Curia Romana non cardinali, i prelati superiori della Curia Romana e i vescovi che svolgono altri uffici alle dipendenze della Santa Sede, i rappresentanti pontifici che però così non cessano ipso facto dal loro ufficio.

Il Papa decide sulla rinuncia anche oltre i tre mesi dalla sua presentazione

Papa Francesco dunque stabilisce che la rinuncia va accettata e che “l’ufficio è considerato prorogato fino a quando non sia comunicata all’interessato l’accettazione della rinuncia o la proroga, per un tempo determinato o indeterminato”. Vengono così modificati i canoni 189 § 3 CIC e 970 § 1 CCEO che recitavano: “la rinuncia che necessita di accettazione, se non sia accettata entro tre mesi, manca di ogni valore; quella che non ha bisogno di accettazione sortisce l’effetto con la comunicazione del rinunciante fatta a norma del diritto”.


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El miércoles de ceniza con el Papa

Papa Francisco Procesión Penitencial Santa Misa Miércoles de Ceniza Basílica Santa SabinaEl Papa Francisco presidió la Procesión Penitencial y sucesiva Santa Misa el Miércoles de Ceniza en Basílica romana de Santa Sabina 

Papa, Miércoles de Ceniza: ¡Detente, mira y vuelve! El Señor te dará un corazón nuevo

El Papa Francisco presidió la Procesión Penitencial y Santa Misa de este Miércoles de Ceniza instando a detenernos para afirnar los acordes disonantes de nuestra vida cristiana y volver con confianza a los brazos expectantes del Padre misericordioso

María Cecilia Mutual – Ciudad del Vaticano

La Cuaresma es tiempo rico para desenmascarar tentaciones y dejar que nuestro corazón vuelva a latir al palpitar del Corazón de Jesús: fue ésta la reflexión del Papa en la homilía de la misa del Miércoles de Ceniza en la Basílica de Santa Sabina, tras finalizar la Procesión Penitencial desde la Iglesia de San Anselmo en la colina romana del Aventino.

El Papa focalizó su homilía en las múltiples tentaciones a las que estamos expuestos, constatando cómo “frente a las vicisitudes cotidianas, se alzan voces que, aprovechándose del dolor y la incertidumbre, lo único que saben es sembrar desconfianza”.

Desconfianza, apatía y resignación son los tres demonios que cauterizan y paralizan el alma del pueblo creyente” afirmó Francisco, señalando tres palabras guía para ‘recalentar el corazón creyente’: “Detente, mira y vuelve”.

Detente un poco

Así, a través de la primera palabra, Francisco exhortó a detenerse “ante el mandamiento de vivir acelerado que dispersa, divide y termina destruyendo el tiempo de la familia, el tiempo de la amistad, el tiempo de Dios; a detenerse ante la necesidad de aparecer y ser visto por todos,  de estar continuamente en “cartelera”; ante la mirada altanera, el comentario fugaz y despreciante que nace del olvido de la ternura, y la reverencia para encontrar a los otros. “Detente un poco – continuó el Papa –  ante la compulsión de querer controlar todo, saberlo todo, devastar todo”. “Detente un poco – pidió aun Francisco – ante el ruido ensordecedor que atrofia y aturde nuestros oídos y nos hace olvidar del poder fecundo y creador del silencio”; “ante la actitud de fomentar sentimientos estériles, infecundos, que brotan del encierro y la auto-compasión; ante la vacuidad de lo instantáneo, momentáneo y fugaz que nos priva de las raíces”.

Detente, mira y contempla

“¡Detente para mirar y contemplar!” insistió el Papa… “Mira los  signos que impiden apagar la caridad, mira el rostro de nuestras familias que siguen apostando día a día, con mucho esfuerzo para sacar la vida adelante y, entre tantas premuras y penurias, no dejan todos los intentos de hacer de sus hogares una escuela de amor”; “el rostro interpelante de nuestros niños y jóvenes cargados de futuro y esperanza, cargados de mañana y posibilidad, que exigen dedicación y protección”. Francisco invitó también a mirar “el rostro surcado por el paso del tiempo de nuestros ancianos” que son – dijo – “rostros de la sabiduría operante de Dios”; “el rostro de nuestros enfermos y de tantos que se hacen cargo de ellos” y el “rostro arrepentido” de quienes intentan revertir sus errores y equivocaciones y “luchan por transformar las situaciones y salir adelante”.

Mira y contempla el rostro del Amor crucificado, exhortó el Obispo de Roma,  que hoy desde la cruz sigue siendo portador de esperanza, porque -explicó- “mirar su rostro es la invitación esperanzadora de este tiempo de Cuaresma para vencer los demonios de la desconfianza, la apatía y la resignación”.

Vuelve a los brazos del Padre

Vuelve a la casa de tu Padre” dijo finalmente el Santo Padre. “Sin miedo”, vuelve a los brazos de un Padre “rico en misericordia”, recordando que éste es el “tiempo para dejarse tocar el corazón” y “experimentar la ternura sanadora y reconciliadora de Dios”. “Deja que el Señor sane las heridas del pecado y cumpla la profecía hecha a nuestros padres: ‘Les daré un corazón nuevo y pondré en ustedes un espíritu nuevo’.

Escuche la homilía del Santo Padre en la Misa del Miércoles de Ceniza

14 febrero 2018, 17:13