Loiola XXI

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El Papa a la comisión para la protección de menores.

l Papa a la Comisión para la Protección de los Menores: “La Iglesia lugar de piedad y compasión”

 

 

(RV).- “La Iglesia está llamada a ser un lugar de piedad y compasión, especialmente para los que han sufrido. Para todos nosotros, la Iglesia Católica sigue siendo un hospital de campo que nos acompaña en nuestro itinerario espiritual”, lo dijo el Papa Francisco en su discurso a los miembros de la Comisión Pontificia para la Protección de los Menores, a quienes recibió en Audiencia el tercer jueves de septiembre.

En su discurso entregado, el Santo Padre saludó y agradeció a los miembros de esta Comisión Pontificia al comienzo de su Asamblea Plenaria, al mismo tiempo que les manifestó su aprecio por las reflexiones presentadas, ya que ellas, “han expresado muy bien el papel que pensé para la Comisión cuando la formé hace tres años – afirmó el Papa – un servicio que confío en que seguirá siendo de gran ayuda en los próximos años para el Papa, la Santa Sede, los Obispos y los Superiores Mayores de todo el mundo”.

El abuso sexual es un pecado horrible

Hoy, señaló el Pontífice, deseo compartir con ustedes el profundo dolor que siento en el alma por la situación de los niños abusados. “El escándalo del abuso sexual – precisó el Papa – es verdaderamente una ruina terrible para toda la humanidad, y que afecta a tantos niños, jóvenes y adultos vulnerables en todos los países y en todas las sociedades”. Sentimos vergüenza, agregó el Santo Padre, por los abusos cometidos por ministros sagrados, que deberían ser los más dignos de confianza. Pero también, dijo, hemos experimentado un llamado, que viene directamente de nuestro Señor Jesucristo: acoger la misión del Evangelio para la protección de todos los menores y adultos vulnerables. En este sentido, afirmó el Papa, “permítanme decir con toda claridad que el abuso sexual es un pecado horrible completamente opuesto y en contradicción con lo que Cristo y la Iglesia nos enseñan”. Por ello, los animo a seguir alimentando su compromiso personal de hacer todo lo posible para combatir este mal y eliminar esta ruina de entre nosotros.

El principio de “tolerancia cero”

“Hoy – reiteró una vez más el Obispo de Roma – que la Iglesia, en todos los niveles, responderá con la aplicación de las más firmes medidas a todos aquellos que han traicionado su llamado y han abusado de los hijos de Dios”. Las medidas disciplinarias que las Iglesias particulares han adoptado es responsabilidad primordial de los Obispos, sacerdotes y religiosos, de aquellos que han recibido del Señor la vocación de ofrecer sus vidas al servicio, incluyendo la protección vigilante de todos los niños, jóvenes y adultos vulnerables. “Por esta razón – afirmó el Papa – la Iglesia irrevocablemente y a todos los niveles pretende aplicar contra el abuso sexual de menores el principio de tolerancia cero”.

Esfuerzos de la Iglesia para proteger a todos los menores

Durante los últimos tres años, señaló el Papa Francisco, la Comisión ha enfatizado continuamente los principios más importantes que guían los esfuerzos de la Iglesia para proteger a todos los menores y adultos vulnerables. “Me llenó de alegría – dijo el Pontífice – saber que muchas Iglesias particulares han adoptado vuestra recomendación para una Jornada de Oración, y para un diálogo con las víctimas y supervivientes de abusos, así como con los representantes de las organizaciones de víctimas”. También es alentador saber cuántas Conferencias Episcopales y Conferencias de Superiores Mayores han buscado vuestro consejo con relación a las Directrices para la protección de menores y adultos vulnerables en todo el mundo.

La Iglesia lugar de piedad y compasión

Antes de concluir su discurso, el Papa Francisco alentó a seguir llevando adelante las diferentes oportunidades de aprendizaje, educación y formación que realiza la Comisión. En este sentido dijo el Papa, “la Iglesia está llamada a ser un lugar de piedad y compasión, especialmente para los que han sufrido. Para todos nosotros, la Iglesia Católica sigue siendo un hospital de campo que nos acompaña en nuestro itinerario espiritual”. Es el lugar donde podemos sentarnos con otros, escucharlos y compartir con ellos nuestras luchas y nuestra fe en la buena nueva de Jesucristo. Por ello, señaló el Pontífice, confío plenamente en que la Comisión seguirá siendo un lugar donde podamos escuchar con interés las voces de las víctimas y de los supervivientes. Porque tenemos mucho que aprender de ellos y de sus historias personales de coraje y perseverancia.

(Renato Martinez – Radio Vaticano)

(from Vatican Radio)

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Pederastia: la actitud del Papa Francisco.

Pederastia; el Papa: “A los culpables nunca les daré la gracia”

Francisco recibe a la Pontificia Comisión para la Tutela de los Menores y anunció nuevos cambios en los procedimientos para los procesos en los casos de abusos: «Es una enfermedad, metámonoslo en la cabeza. La Iglesia ha cobrado conciencia demasiado tarde»

El Papa Francisco

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Pubblicato il 21/09/2017
Ultima modifica il 21/09/2017 alle ore 13:40
SALVATORE CERNUZIO
CIUDAD DEL VATICANO

No hay atajos. Los sacerdotes y religiosos condenados por pederastia no tendrán nunca la gracia del papa Francisco. ¿Por qué? «Simplemente porque la persona que hace esto, sea un hombre o una mujer, está enferma. La pederastia es una enfermedad. Hoy él se arrepiente, sigue adelante, lo personamos, pero dos años después recae».

 

La línea de «tolerancia cero» que inauguró Benedicto XVI y retomada ampliamente por Bergoglio en contra de los crímenes de los abusos sexuales contra menores de edad asume nuevos matices y nuevas aplicaciones prácticas. El Pontífice argentino las ilustró en la audiencia a la Pontificia Comisión para la Tutela de los Menores, que fue recibida hoy por la mañana en el Vaticano. Durante la audiencia puso sobre la mesa los temas que deberán ser afrontados durante la asamblea plenaria de la Comisión, que comenzará hoy.

 

En un breve discurso, Francisco anunció cambios e indicaciones que, de cierta manera, representan una ruptura con el pasado: «Quien es condenado por abusos sexuales contra menores puede dirigirse al Papa para obtener la gracia», pero «yo nunca he firmado una de estas y nunca la firmaré. Espero que quede claro», subrayó el Papa.

 

Una línea dura que Francisco decidió adoptar después de años de lagunas y errores por parte de las diócesis y de los Tribunales eclesiásticos en la lucha contra la plaga de la pederastia. «La Iglesia ha llegado tarde», admitió el Pontífice: tarde para cobrar conciencia de la gravedad del problema, tarde para asumirse sus responsabilidades. «Es la realidad: hemos llegado tarde. Tal vez la antigua práctica de transferir a la gente adormiló un poco las conciencias», dijo. Y «cuando la conciencia llega tarde, también los medios para resolver el problema llegan tarde».

 

Pero no todo está perdido: «El Señor ha suscitado profetas», dijo Francisco, «uno es el cardenal» Sean O’Malley, arzobispo de Boston (diócesis estadounidense duramente afectada por los casos de abusos sexuales) y presidente de la Comisión que, con los demás miembros, está trabajando duramente y «contracorriente» para «hacer que salga el problema a la superficie y verlo a la cara».

 

Pero este trabajo, subrayó el Papa, no solo tiene que ver con la Comisión, sino con «toda la Santa Sede». Empezando por la Congregación para la Doctrina de la Fe, el Dicasterio que se ocupa de afrontar estos crímenes. «Creo que, por el momento, resolver el problema de los abusos debe estar bajo la competencia de la Congregación para la Doctrina de la Fe», confirmó Francisco, «esta ha sido una cosa práctica. Cuando llegaba un problema nuevo, venía una disciplina nueva para la reducción al estado laico, y siempre la ha tomado la Congregación para la Doctrina de la Fe. Después, cuando la cosa se afianzó bien, en el caso de la “laicización” de los sacerdotes pasó al Culto Divino y después al Clero». «Y esto lo digo —añadió—porque algunos piden que vaya directamente al sistema judicial de la Santa Sede, es decir a la Rota y a la Signatura».

 

Pero «en este momento el problema es grave», denunció el Obispo de Roma, y no es solamente grave el problema, sino también que «algunos no hayan cobrado conciencia del problema». Por lo tanto «es bueno que permanezca en la Doctrina de la Fe, para que todos en la Iglesia cobren conciencia».

 

El primer paso es «comenzar a estudiar y clasificar» los casos, para poder acelerar algunos procesos que se han quedado estancados. «Ah, hay muchos casos que no avanzan, están allí… Esto es cierto», dijo el papa Francisco, por lo que «con el nuevo secretario (Giacomo Morandi, ndr.), y también el prefecto anterior (el cardenal Gerhard Ludwig Müller, que concluyó su mandato el primero de julio pasado, ndr.)he ha concluso il mandato il 1° luglio scorso, ndr.) estaba de acuerdo, se está tratando de contratar a cada vez más personas para que trabajen en la clasificación de los procesos».

 

El segundo paso, en cambio, tiene que ver con la comisión dentro de la Congregación para la Doctrina de la Fe, presidida por el arzobispo de Malta, Charles Scicluna, que es quien recibe los recursos: «Trabaja bien, pero se debe ajustar con la presencia de algún obispo diocesano que conozca el problema en el lugar», afirmó el Papa Bergoglio. «Se está trabajando en esto» y también, reveló, en otro frente: «en esta comisión hay principalmente canonistas. Examinan que todo el proceso vaya bien, si no hay un “qui pro quo”», pero de esta manera, «existe la tentación de los abogados de reducir la pena. Por lo demás, viven de esto».

 

Entonces, anunció el Papa, «he decidido equilibrar un poco esta situación y digo que también un abuso de menores, si se prueba, es suficiente para no recibir recursos. Si existen las pruebas es definitivo. ¿Por qué? Simplemente porque la persona que hace esto, sea hombre o mujer, está enferma. Es una enfermedad. Hoy él se arrepiente, sigue adelante, lo perdonamos, pero después de dos años recae. Debemos metérnoslo en la cabeza: esta es una enfermedad».

 

Siguiendo esta misma línea, el Papa habló sobre el tercer nivel: «Quien sea condenado puede dirigirse al Papa para pedir la gracia. Yo nunca he firmado una de estas y nunca la firmaré. Que quede claro, pueden decirlo». Bergoglio hizo un «mea culpa» y admitió que solamente en un caso, al comenzar su Pontificado, de un sacerdote de Crema, decidió «la vía más benévola» en lugar de reducirlo al estado laico. «Pero después de dos años él volvió a caer». Yo «aprendí» con esta experiencia y «nunca más lo he vuelto a hacer».

 

Es una «enfermedad fea», subrayó el Papa. Fea y «vieja», como atestiguan las cartas de San Francisco Javier, que regañaba a los monjes budistas por este «vicio». Hay que seguir adelante y arrancarla. Punto. La cuestión es vieja, pero hay «nuevas soluciones». «Sigamos adelante con confianza», concluyó Francisco. E insistió en su agradecimiento a los miembros de la Comisión anti-abusos, porque «sin ustedes no habría sido posible hacer lo que hemos hecho en la Curia y que tenemos que seguir haciendo».


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Audiencia semanal del Papa

Aliento y bendición del Papa a peregrinos de tantas partes del mundo: renovemos nuestra adhesión y nuestra confianza en Jesús

2017-09-20 Radio Vaticana

 

(RV).- En su audiencia general, cuya catequesis centró en la importancia de educar a la esperanza cristiana, el Obispo de Roma reiteró su invitación a confiar en Jesús, en su bienvenida a los peregrinos de tantos países:

«¡Dios no defrauda! Ha puesto una esperanza en nuestros corazones para hacerla prosperar, no para mortificarnos con decepciones continuas. Renovemos nuestra adhesión y nuestra confianza en Jesús, que vive en nuestros corazones para superar nuestras debilidades y atravesar nuestras pruebas ¡Que Dios los bendiga!»

El actual y apremiante desafío ético de que la medicina respete la dignidad de la vida humana, en las palabras del Papa a los que trabajan en el sector sanitario:

«Saludo a los numerosos médicos y operadores sanitarios presentes, al tiempo que aliento sus esfuerzos por impulsar el respeto y la protección del don de la vida ante los urgentes desafíos éticos de nuestros tiempos. Sobre todos ustedes y sus familias invoco la alegría y la paz de nuestro Señor Jesucristo».

En su saludo a los peregrinos de lengua alemana, el Santo Padre destacó la numerosa presencia de jóvenes, con su exhortación a testimoniar la esperanza cristiana:

«En particular, a los numerosos jóvenes presentes, les pido, que permaneciendo unidos a Jesús, den a todo el mundo un testimonio de esperanza cristiana»

«Los aliento a buscar siempre la mirada de la Virgen que conforta a cuantos están en la prueba y mantiene abierto el horizonte de la esperanza», dijo el Papa en sus palabras a los peregrinos de lengua portuguesa, para luego dirigirse a los de lengua árabe, en particular a los de Oriente Medio:

«Queridos hermanos y hermanas, no se rindan a la noche. Obren la paz en medio de los hombres y respeten el camino de todos, porque cada uno tiene una historia para contar».

El ejemplo del santo polaco Estanislao Kotska, en su saludo cordial a los peregrinos de la nación polaca:

«El lunes, en Polonia, han celebrado la memoria de San Estanislao Kotska, patrono de los niños y de los jóvenes, Deseando dar un objetivo más alto a su propia vida, unido estrechamente a Dios, ingresó entre los jesuitas contra la voluntad de sus padres. La oración continua, la confesión frecuente, la Santa Misa cotidiana, el trabajo espiritual sobre sí mismo, formó su santidad ya desde su juventud. Que su ejemplo recuerde a los padres y a los jóvenes, que la perspectiva de alcanzar una posición social no nos debe hacer sordos a la llamada del Señor».

En la víspera de la celebración litúrgica de San Mateo, el Papa recordó en sus palabras de aliento a los jóvenes, a los enfermos y a los recién casados,  al publicano al que Jesús le dijo ¡sígueme! Y  él lo siguió:

«Mañana es la Fiesta de San Mateo, Apóstol y Evangelista. Que su conversión sea un ejemplo para ustedes, queridos jóvenes, para vivir la vida con los criterios de la fe; que su mansedumbre los sostenga a ustedes, queridos enfermos, cuando el sufrimiento parece insoportable; y que su abandonar los cálculos del mundo les recuerde a ustedes, queridos recién casados la importancia de la lógica de amor en la vida matrimonial que han emprendido».


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Papa Francisco: oración de los gobernantes y por los gobernantes.

Homilía del Papa: “No rezar por los gobernantes es pecado”

 

 

(RV).- Que los cristianos acompañen con la oración a los gobernantes, incluso si hacen cosas graves. Es la exhortación que hizo el Papa en su homilía de la Misa matutina del lunes 18 de septiembre celebrada en la capilla de la Casa de Santa MartaFrancisco también pidió a los gobernantes que recen, puesto que de lo contrario, existe el riesgo de cerrarse en el propio grupo. Mientras el gobernante que, en cambio, tiene conciencia de su propio carácter subalterno frente al pueblo y a Dios, reza.

La reflexión del Santo Padre comenzó con la Primera Lectura del día en que San Pabloaconseja a Timoteo que rece por los gobernantes. A la vez que destacó que en el Evangelio hay un gobernante que reza: es el centurión que tenía a un siervo enfermo. Amaba a su pueblo y amaba a su siervo, puesto que se preocupaba por él.

“Este hombre experimentó la necesidad de la oración” – dijo el Papa – y no sólo porque “amaba” sino también porque “tenía conciencia de no ser el patrón de todo, no ser la última instancia”. Sabía que por encima de él hay otro que gobierna. Tenía subalternos, los soldados, pero él mismo estaba en la condición de subalterno. Y esto lo lleva a orar. En efecto, el gobernante que tiene esta conciencia, reza:

“Si no reza, se cierra en su propia auto-referencialidad o en la de su partido, en aquel círculo del que no puede salir; es un hombre cerrado en sí mismo. Pero cuando ve los verdaderos problemas, tiene esta conciencia de ‘subalternidad’, que hay otro que tiene más poder que él. ¿Quién tiene más poder que un gobernante? El pueblo, que le ha dado el poder, y Dios, del que viene el poder a través del pueblo. Cuando un gobernante tiene esta conciencia de ‘subalternidad’, reza”.

De manera que el Papa puso de manifiesto la importancia de la oración del gobernante, “porque – como dijo – es la oración por el bien común del pueblo que le ha sido encomendado”. Y recordó en este sentido la conversación que mantuvo precisamente con un gobernante que todos los días transcurría dos horas en silencio ante Dios, a pesar de estar muy ocupado. Es necesario, por tanto, pedir a Dios la gracia de poder gobernar bien como Salomón que no pidió a Dios la riqueza sino la sabiduría para gobernar.

De ahí que Francisco haya afirmado que los gobernantes deben pedir al Señor esta sabiduría. Es tan importante que los gobernantes recen – reafirmó – pidiendo al Señor que no les quite la conciencia del carácter de “subalternos” de Dios y del pueblo: “Que mi fuerza se encuentre allí y no en el pequeño grupo o en mí mismo”.

Y a quien podría objetar diciendo que es agnóstico o ateo, el Papa respondió: “Si no puedes rezar, confróntate con tu conciencia”, con “los sabios de tu pueblo”. Pero “no permanezcas solo con el pequeño grupo de tu partido”, porque como subrayó Francisco, “esto es auto-referencial”.

Teniendo en cuenta que en la Primera LecturaPablo invitaba a rezar por los reyes, el Santo Padre comentó que cuando un gobernante hace una cosa que no nos gusta es criticado o, al contrario, elogiado. Es dejado solo con su partido, con el Parlamento”:

“‘No, yo lo he votado ’… ‘yo no lo he votado, que haga lo suyo’. No, nosotros no podemos dejar a los gobernantes solos: debemos acompañarlos con la oración. Los cristianos deben rezar por los gobernantes. ‘Pero, Padre, ¿cómo voy a rezar por  éste, que hace cosas tan graves?’ – ‘Tiene más necesidad aún. Reza, haz penitencia por el gobernante’. La oración de intercesión  – es tan hermoso esto que dice Pablo – es para todos los reyes, para todos aquellos que están en el poder. ¿Para qué? ‘Para que podamos conducir una vida calma y tranquila’. Cuando el gobernante es libre y puede gobernar en paz, todo el pueblo se beneficia de esto”.

El Papa concluyó pidiendo que se haga un examen de conciencia sobre la oración por los gobernantes:

“Les pido un favor: cada uno de ustedes dedique hoy cinco minutos, no más que eso. Si es un gobernante, pregúntese: ¿‘Yo rezo al que me ha dado el poder a través del pueblo?’. Y si no es gobernante: ¿‘Yo rezo por los gobernantes? Sí, por éste o por aquel sí, porque me gusta; por aquellos, no. ¡Y tienen más necesidad aquellos que éste!’. ¿Rezo por todos los gobernantes? Y si ustedes encuentran, cuando hacen el examen de conciencia para confesarse, que no han rezado por los gobernantes, lleven esto a la confesión. Porque no rezar por los gobernantes es un pecado”.

(María Fernanda Bernasconi – RV).


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El Papa a los artistas del espectáculo itinerante.

Aliento del Papa a artistas del espectáculo itinerante: sean mensajeros de la alegría de Dios

 

 

(RV).- El Papa Francisco destacó con gran aprecio el valor social del mundo del espectáculo itinerante, alentando a los representantes de la Asociación italiana que reúne a los que trabajan en este sector ANESV, con un pensamiento especial a los niños, a los ancianos y a los enfermos.

Conociendo las dificultades que afrontan los invitó a no desalentarse, a proseguir su camino, para que «nuestras ciudades no pierdan el gusto de la peculiar belleza de su arte y de su alegría», sin olvidar su fe y la importancia de la familia:

«El vuestro es un camino que, gracias a Dios, está iluminado por la fe, una fe que viven sobre todo en familia, y ello es muy importante: la familia en camino con Dios, animada por la confianza en la Providencia».

Tras desear que puedan encontrar siempre en los lugares a donde van parroquias acogedoras, el Santo Padre recordó su encuentro anterior, en junio de 2016. Y antes de su bendición y de encomendarlos al amparo de María, nuestra Madre, para que los acompañe siempre en su caminar y en los lugares donde se detienen,  reiterando que son «artesanos de la fiesta, de la maravilla y de lo bello…, llamados a alimentar sentimientos de esperanza y de confianza», el Papa aseguró que prefiere esta forma de arte y belleza artesanal a «la que producen las grandes potencias de la diversión, que resulta algo ‘aséptica’ y poco humana»:

«Les confieso que prefiero la de ustedes, que perfuma mayormente de estupor, de encanto y que sin embargo es fruto de horas y horas de duro trabajo. Un carrusel nunca acaba de maravillar, genera una alegría dulce, en los pequeños y en los grandes. También los grandes vuelven a encontrar la alegría de la infancia, vuelven a las raíces, a la memoria de la infancia.

En efecto, la vocación de vuestra vida y de vuestro trabajo es alegría. Pienso que, si nos remontamos al origen de vuestras ‘caravanas’, encontramos siempre a alguien – un abuelo, una abuela, un bisabuelo… –  que se apasionó a de ese tipo de espectáculo, y sintió una vocación alegre y por ello estuvo dispuesto a grandes sacrificios. Es una vocación que se vuelve enseguida misión: la misión de ofrecer a la gente, a los niños, pero también a los adultos y ancianos, ocasiones de diversión sana, limpia: diversión sana y limpia, sin necesidad de ir a lo bajo para buscar material de diversión.

Y en esta vocación y misión ¿cómo podría faltar la mano de Dios? Dios nos ama y quiere que seamos felices. Dondequiera que haya una alegría simple, limpia, está su huella.

Por ello, si sabrán conservar estos valores, esta genuinidad y sencillez, ustedes serán mensajeros de la alegría que le gusta a Dios y que viene de Él».


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Consejos del Papa a los nuevos obispos

“El obispo no es un padre-patrón, que se deje aconsejar por los demás”

El Papa recibió a 114 obispos recién nombrados: «No se dejen aprisionar por la nostalgia de tener una sola respuesta para todos los casos. Esto calma el ansia de prestación, pero deja “áridas” las vidas que necesitan la gracia»

El Papa Francisco con un grupo de obispos

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Pubblicato il 14/09/2017
Ultima modifica il 14/09/2017 alle ore 13:46
SALVATORE CERNUZIO
CIUDAD DEL VATICANO

«¿Este es el Concilio Vaticano III?». El Papa Francisco comenzó con una broma la audiencia en la Sala Clementina a los 114 obispos nombrados durante el último año, que concluyen hoy su peregrinaje en Roma. Después, entre metáforas y citas (de san Pablo y de Doroteo de Gaza, de Santo Tomás de Aquino y de San Agustín), les recordó las «responsabilidades» que este ministerio fundamental implica, poniéndolos en guardia frente a las tentaciones que afectan la «gracia» de ser llamados por Dios a guiar un rebaño.

 

Antes que nada la tentación del «inmovilidad», del «siempre se ha hecho así» y del «tomemos tiempo». El «antídoto» a esta «rigidez» es un sano discernimiento, personal, espiritual, pastoral, porque ayuda a comprender que «las mismas soluciones no son válidas en todas partes» y que no hay que «resignarse a la repetición del pasado», sino «tener la valentía de preguntarse si las propuestas de ayer todavía son evangélicamente válidas». «No se dejen aprisionar por la nostalgia de poder tener una sola respuesta que aplicar a todos los casos. Esto tal vez calmaría nuestra ansia de prestación, pero dejaría relegadas a los márgenes y “áridas” las vidas que necesitan ser regadas por la gracia que custodiamos», advirtió Bergoglio.

 

Cada obispo, prosiguió, debe «vivir el propio discernimiento de pastor como miembro del pueblo de Dios, en una dinámica siempre eclesial, al servicio de la “koinonía”». El obispo, de hecho, «no es el “padre-patrón”». Y su «misión» no consiste en «aportar ideas y proyectos propios, ni soluciones abstractamente pensadas por quienes consideran a la Iglesia un huerto de su casa», sino ofrecer «humildemente, sin protagonismos o narcisismos», el propio testimonio concreto de «unión con Dios, sirviendo el Evangelio que debe ser cultivado y ayudado a que crezca en esa situación específica».

 

Por ello Francisco recomendó una «delicadeza especial con la cultura y la religiosidad del pueblo», que «no son algo que hay que tolerar, o meros instrumentos que manejar», ni mucho menos «una “cenicienta” que siempre hay que mantener oculta porque es indigna de acceder al salón noble de los conciertos y de las razones superiores de la fe». Por el contrario, hay que cuidarlas y dialogar con ellas, «porque, además de constituir un substrato que custodia la auto-comprensión de la gente, son un verdadero sujeto de evangelización, del cual vuestro discernimiento no puede prescindir».

 

Discernimiento que en lo concreto se traduce en «humildad y obediencia». «Humildad con respecto a los propios proyectos», explicó Bergoglio; «obediencia con respecto al Evangelio, criterio último; al Magisterio, que lo custodia; a las normas de la Iglesia universal, que lo sirven; y a la situación concreta de las personas, para las cuales no se quiere nada más que sacar del tesoro de la Iglesia lo que sea más fecundo para el hoy de su salvación».

 

En estos tiempos, paradójicamente marcados por un sentido de auto-referencialidad, que proclama terminado el tiempo de los maestros, el ser humano continúa «en la soledad» «gritando la necesidad de ser ayudado para afrontar las dramáticas cuestiones que lo asaltan, ser paternalmente guiado en el recorrido nada obvio de su desafío, ser iniciado en el misterio de la propia búsqueda de vida y de felicidad».

 

Pero «solamente quien es guiado por Dios tiene título y autoridad para ser propuesto como guía para los otros», afirmó el Pontífice. «Puede amaestrar y hacer crecer en el discernimiento solamente quien tiene confianza con este maestro interior que, como una brújula, ofrece los criterios para distinguir, para sí y para los otros, los tiempos de Dios y de su gracia».

 

Por ello, el obispo «no puede dar por descontada la posesión de un don tan alto y trascendental, como si fuera un derecho adquirido, sin decaer en un ministerio privo de fecundidad». El primer paso es aferrarse a la oración, instaurar una relación «íntima» con Dios: es necesario «implorarlo constantemente», dijo el Papa, como «condición primaria para iluminar cualquier sabiduría humana, existencial, psicológica, sociológica, moral de la que podamos servirnos en la tarea de discernir las vías de Dios para la salvación de aquellos que nos han sido encomendados». «Sin esta gracia no nos volveremos buenos meteorólogos de lo que se pueda apreciar “en el aspecto del cielo y de la tierra”, sino que tampoco seremos incapaces de “valorar el tiempo de Dios”».

 

Francisco recordó también que «el discernimiento del obispo siempre es una acción comunitaria que no prescinde de la riqueza de la opinión de sus presbíteros y diáconos, del pueblo de Dios y de todos los que puedan ofrecerle una contribución útil, incluso mediante aportes concretos y no meramente formales»: Como decía Doroteo de Gaza, «cuando no se tiene en cuenta al hermano y nos consideramos superiores, acabamos por enorgullecerse incluso contra Dios mismo».

 

Es por ello que es bueno instaurar un «diálogo sereno», sin el «miedo de compartir, y a veces modificar, el propio discernimiento con los demás». Con los hermanos en el episcopado, a los cuales el obispo está unido «sacramentalmente»; con los propios sacerdotes, de los cuales «es garante de esa unidad que no se impone con la fuerza, sino que se entreteje con la paciencia y la sabiduría de un artesano»; con los fieles laicos, porque «ellos conservan el “olfato” de la verdadera infalibilidad de la fe que reside en la Iglesia».

 

Este es el camino que hay que seguir, y la historia lo demuestra mediante la experiencia de grandes pastores que «han sabido dialogar con tal depósito presente en el corazón y en la conciencia de los fieles y que no raramente, han sido sostenidos por ellos». Porque, sin este intercambio, «la fe de los más cultos puede degenerar en indiferencia y la de los más humildes en superstición», advirtió el Papa.

 

Bergoglio los invitó a todos a «cultivar una actitud de escucha, creciendo den la libertad de renunciar al propio punto de vista (cuando se revela parcial e insuficiente), para asumir el de Dios». Y también a no «dejarse condicionar por ojos ajenos», sino más bien comprometerse «para conocer con ojos propios los lugares y a las personas, la “tradición” espiritual y cultural de la diócesis que les han encomendado».

 

«Acuérdense —dijo el Papa Francisco— de que Dios ya estaba presente en sus diócesis cuando ustedes llegaron y seguirá estando cuando ustedes se hayan ido. Y, al final, todos seremos medidos no con respecto a la contabilidad de nuestras obras, sino con el crecimiento de la obra de Dios en el corazón del rebaño que custodiamos en nombre del “Pastor y custodio de nuestras almas”».

 

El Pontífice concluyó exhortando a los obispos recién nombrados a «crecer en un discernimiento encarnado e incluyente», porque «la actividad de discernir no está reservada a los sabios, a los perspicaces y a los perfectos», sino que debe ponerse en diálogo «con el conocimiento de los fiele» pues «debe ser formada y no sustituida», «en un proceso de acompañamiento paciente y valiente». Trasmitir la «verdad de Dios» a los fieles no es proclamar obviedades, sino introducir «a la experiencia de Dios que salva sosteniendo y guiando los pasos posibles que hay que dar», explicó el Papa.

 

El objetivo es hacer que madure «la capacidad de cada uno: fieles, familias, presbíteros, comunidades y sociedades»: todos están «llamados a progresar en la libertad de elegir y realizar el bien que Dios quiere», afirmó Bergoglio, en un proceso «siempre abierto y necesario, que puede ser completado y enriquecido» y que «no se reduce a la repetición de fórmulas que “como las nubes altas que mandan poca lluvia” al hombre concreto, que a menudo está inmerso en una realidad irreducible a lo blanco o negro».

 

Una vez más, el obispo de Roma pidió a los pastores que penetren «en los pliegues de lo real y tener en cuenta sus matices para hacer que surja todo lo que Dios quiere realizar en cada momento». Hay que «educarse a la paciencia de Dios y a sus tiempos, que nunca son los nuestros», recomendó. «A nosotros nos espera, cotidianamente, acoger de Dios la esperanza que nos salva de cualquier abstracción, porque nos permite descubrir la gracia oculta en el presente sin perder de vista» su «plan de amor». Plan que es mucho más grande que nosotros.


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El Papa sobre la creciente desertificación.

Francisco: “Contra la desertificación hay que adoptar un enfoque integral”

Mensaje—llamado a la XIII Conferencia de los Estados que forman parte de la Convención para contrarrestarla: «Es casi una enfermedad física. Se necesitan soluciones concienzudas»

Francisco: “Contra la desertificación hay que adoptar un enfoque integral”

Pubblicato il 14/09/2017
Ultima modifica il 14/09/2017 alle ore 18:55
REDACCIÓN
ROMA

Estamos viviendo una «grave crisis ecológica». El Papa Francisco volvió a lanzar la alarma al denunciar particularmente el aumento de la desertificación del suelo, que comparó con una «enfermedad física». Lo hizo en un mensaje, firmado por el cardenal Secretario de Estado vaticano, Pietro Parolin, enviado a los que participan en la 13a Conferencia de los Estados que forman parte de la Convención en contra de la desertificación, que se está llevando a cabo en Ordos (Mongolia).

 

El Pontífice, agradeciendo «particularmente al gobierno y al pueblo de China por haber albergado esta importante asamblea», se dijo contento de que «la Conferencia se preocupe por despertar el interés y el compromiso de los jóvenes por la gran empresa de transformar los desiertos en jardines, y confía en que ellos alzarán sus voces para hacer un llamado a una más concienzuda puesta en práctica de las resoluciones de la comunidad internacional al respecto».

 

En particular, el deseo del Papa es que el evento de Ordos sea guiado «por un enfoque integral que una el tema de la desertificación al más amplio tema ético de la pobreza, del subdesarrollo y de la justicia entre las generaciones, que determina la salud en conjunto, espiritual y moral de nuestra comunidad global».

 

En el mensaje, Bergoglio recuerda, citando la «Laudato si’», que «debido a los vínculos de solidaridad que unen a todos los miembros de la familia humana, podemos considerar la desertificación del suelo casi como una enfermedad física, que afecta a cada uno personalmente».

 

Por esta razón, el Pontífice anima a llevar a cabo «esfuerzos» para «permitir que nuestros hermanos y hermanas vivan en paz y seguridad por doquier», y para que puedan «contribuir con sus medios al bien común y a desarrollar integralmente su potencial».