Loiola XXI

Lugar de encuentro abierto a seguidor@s de S. Ignacio de Loyola esperando construir un mundo mejor


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El diálogo entre las diversas religiones es fuente de paz.

201-06-23 Emouna Fraternite AlumniAudiencia del Santo Padre a la Delegación de la Asociación “Emouna Fraternité Alumni”  (Vatican Media)

Papa: El diálogo entre las diversas religiones es fuente de paz

Gratitud y aliciente del Santo Padre Francisco a la Delegación de la Asociación “Emouna Fraternité Alumni”, que refuerza las relaciones entre las diversas religiones haciéndolas capaces “de participar en el debate público en la sociedad secularizada”

Emanuela Campanile – Ciudad del Vaticano

“Ustedes  atestiguan la posibilidad de vivir un sano pluralismo, respetuoso de las diferencias y de los valores de los que cada uno es portador”.

Con este reconocimiento y con el auspicio de caminar como hermanos por el camino del encuentro, el Pontífice se dirigió a la Delegación de la Asociación “Emouna Fraternité Alumni”, a la que recibió esta mañana en la Sala de los Papas del Palacio Apostólico del Vaticano.

La Asociación y el programa “Emouna”

La Asociación “Emouna Fraternité Alumni” nació en el año 2016 dentro del programa “Emouna, el anfiteatro de las religiones”. Se trata de un proyecto propuesto e iniciado por el Instituto de estudios políticos de París, con el objetivo de formar a los ministros de culto de las diversas comunidades religiosas y de reforzar los nexos y el conocimiento recíproco, para asumir el lugar  que les corresponde dentro del mundo laico y de la cultura.

Diálogo, contribución a la paz

Con referencia a la Exhortación apostólica Evangelii gaudium y al discurso a los participantes en la Conferencia internacional por la Paz en el Cairo, el Pontífice ha querido poner de relieve, una vez más, la contribución de las religiones “para la paz en el mundo”:

“(…) El diálogo entre los creyentes de las diversas religiones es una condición necesaria para contribuir  a la paz en el mundo. Por lo tanto, los animo a perseverar en su recorrido, estando atentos  a conjugar tres actitudes fundamentales para favorecer el diálogo: el deber de la identidad, el coraje de la alteridad y la sinceridad de las intenciones”.

La Religión es parte de la solución

Al animar a los presentes en este encuentro a que hagan “crecer una cultura del encuentro y del diálogo” no construida sobre un “sincretismo acomodadizo”, sino nutrido por la comprensión  de las diferencias “puesto que el bien de cada uno está en el bien de todos”, el Papa Francisco concluyó diciendo:

“La religión no es un problema, sino parte de la solución: (…) Ella nos recuerda que es necesario elevar el ánimo hacia lo Alto, para aprender a construir  la ciudad de los hombres”.

Palabras del Papa
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El Verbo Divino: capítulo general y audiencia del Papa

Papa al Verbo Divino. Las tres palabras clave para ser un verdadero misionero

Discurso del Papa a los participantes del 18° Capitulo General de la Sociedad del Verbo Divino: Confiar en el Señor, anunciar la palabra de Dios y realizar obras de misericordia como premisas para ser un buen misionero.

Mireia Bonilla – Ciudad del Vaticano

Confianza, anuncio y hermanos. Son las tres palabras sobre las que el Papa Francisco ha reflexionado durante su discurso a los participantes del 18° Capitulo General de la Sociedad del Verbo Divino, con quienes se reunió en la mañana del viernes 22 de junio en la Sala Clementina del Vaticano.

El lema que acompaña a este 18° Capitulo General es «“El amor de Cristo nos urge”: enraizados en la Palabra, comprometidos en su misión». Lema que tiene “un claro sabor paulino y misionero” ha expresado Francisco, y el cual les invita a que en cada rincón del mundo donde estén presentes, vuelvan “a mirar las raíces”, a ver “dónde están arraigados” y “cuál es la savia que da vida a sus comunidades y a las obras que realizan”.

Tener confianza en el Señor aporta valentía

Lo primero que pidió el Santo Padre fue tener “confianza en Dios y en su divina Providencia”, porque el saber abandonarnos en sus manos – aseguró – “es esencial en nuestra vida de cristianos y consagrados”. En este contexto además, citó a San Arnoldo, quien estaba convencido de que en la vida de un misionero no hay nada que pueda justificar la falta de valentía y de confianza en Dios, para auspiciarles a no sentir “miedo y cerrazón” y a no poner “frenos y trabas a la acción del Espíritu”. También les invitó a “renovar la confianza en el Señor”, “a salir sin miedo” y a dar testimonio “de la alegría del Evangelio”, la cual – puntualizó – “hace felices a muchos”. Una confianza en el Señor que, por otro lado, les debe ayudar también a “estar abiertos al discernimiento”, para examinar la propia vida, buscando hacer la voluntad de Dios en todas sus actividades y proyectos.

Anunciar la Palabra de Dios te convierte en un verdadero misionero

“Proclamar la Palabra de Dios” es esencial para el misionero. Y es por ello – dijo Francisco – que en el corazón de todo Verbita “deben arder como un fuego que no se apaga las palabras de san Pablo”: «¡Ay de mí si no anuncio el Evangelio!». “El mandato misionero no conoce fronteras ni culturas – dijo el Papa – todo el mundo es tierra de misión”. Es sólo, “asumiendo la Palabra de Dios como fundamento de sus vidas” y dejando que ésta arda en sus corazones, lo que hará, de cada uno de ustedes “un verdadero misionero”. Aunque esto – dijo el Papa saliéndose de su discurso –  “es un poco desordenado, pero el asunto es ir, después será el orden, más adelante” – y continuó – “pero la vida del misionero siempre es desordenada. Solamente tiene una seguridad de orden: la oración. Y con la oración va adelante”.

Momento del discurso en el que el Papa también aprovechó para alentarles a vivir y dejarse santificar por la Palabra de Dios: “Vivan y déjense santificar por la Palabra de Dios y vivirán para ella”.

Una comunidad que camina unida es la mayor evangelización

“Qué hermoso es ver una comunidad que camina unida y donde sus miembros se aman” expresó el Pontífice a los participantes del Capitulo General del Verbo Divino. “Aunque se peleen, aunque discuten” dijo, “porque en toda buena familia que se ama, se pelea, se discute”, pero después – continuó – “hay armonía y hay paz”.

Asegurando que vivimos “la cultura de la exclusión, la cultura del descarte”, les expresó que sólo “unidos” es como podrán “afrontar cualquier dificultad y la tarea de salir al encuentro de otros hermanos que están fuera”; los cuales – puntualizó Francisco – “se encuentran excluidos por la sociedad, abandonados a su suerte o pisoteados por intereses egoístas”.

En este contexto, les pidió como “brújula” que oriente sus pasos de hermanos misioneros, escuchar y dar respuesta “a los gritos de quienes piden pan y justicia”, llevar paz y promoción “a los que buscan una vida más digna” y consolar y ofrecer razones de esperanza “a las tristezas y sufrimientos de tantos hombres y mujeres de nuestro tiempo”, porque como misioneros, son enviados para hacer realidad el espíritu de las Bienaventuranzas “a través de las obras de misericordia”.

Las palabras “orígenes” y “cementerio” deben ser raíces para el misionero

Por último, Francisco expresó dos palabras: orígenes y cementerio: “Los orígenes no son sólo una historia, no son una cosa, no son una espiritualidad abstracta. Los orígenes son raíces y para que la raíz pueda dar vida hay que cuidarla, hay que regarla. Hay que mirarla y quererla” aseguró, explicando que cuando les dijo que “sean arraigados a los orígenes”, se refería a que sus orígenes “sean raíz que los haga crecer”.

Después habló de cementerios, – pero no bajo un pensamiento lúgubre – acentuó: “Piensen en los cementerios de regiones lejanas, en Asia, en África, en Amazonia… cuántos de ustedes están allí y en la lápida se lee que murieron jóvenes, porque se jugaron, jugaron la vida”. “No se olviden: raíces y cementerio” – concluyó – “raíces y cementerio que también son raíces para ustedes”.

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El Papa a la ROACO sobre el Oriente Medio y los cristianos.

2018.06.22 Papa Francesco udienza ai partecipanti alla Riunione delle Opere di Aiuto alle Chiese Orientali (R.O.A.C.O.)Audiencia del Papa a la Reunión de las Obras de Ayuda a las Iglesias Orientales 

El Papa a la ROACO: No a Oriente Medio sin cristianos

Oriente Medio corre el riesgo de permanecer sin cristianos. Lo recordó el Santo Padre al recibir a los casi cien participantes en la 91ª asamblea plenaria de la Reunión de las Obras de Ayuda a las Iglesias Orientales, denunciando los intereses internacionales de la que la región es objeto

María Fernanda Bernasconi – Ciudad del Vaticano

“La Roaco es una cosa muy importante. Oriente Medio hoy es una encrucijada de situaciones difíciles, de sufrimiento. Y también en Oriente Medio Oriente se corre el riesgo  – no quiero decir la voluntad de alguien – el riesgo de borrar a los cristianos”. Lo afirmó el Santo Padre a los participantes en la Reunión de las Obras de Ayuda a las Iglesias Orientales, a quienes recibió después de mediodía, en la Sala del Consistorio del Palacio Apostólico.

En efecto hoy terminaron los trabajos de su 91ª asamblea plenaria, que habían comenzado el pasado 19 de junio y que se desarrollaron en la Casa General de la Compañía de Jesús. Y lo hicieron con el broche de oro de la audiencia pontificia, durante la cual el Papa Bergoglio prefirió entregarles el texto, y, “para no repetirse”, les ofreció algunas reflexiones que surgieron espontáneamente de su corazón, para destacar, ante todo, la importancia de la ROACO.

“Un Oriente Medio sin cristianos no sería Oriente Medio”, dijo el Papa Francisco y añadió que esta región del mundo sufre y llora, mientras las potencias mundiales no ven a Oriente Medio con demasiada preocupación por cultura y su fe o por la vida de aquellos pueblos; pero lo ven “para tomar un pedazo, y para tener más dominio”.

También afirmó que si bien todos dicen que hay que respetar a los cristianos en Oriente Medio, los hechos no son así, puesto que el número de cristianos disminuye. Tras recordar una reciente conversación con el Cardenal Mario Zenari, Nuncio Apostólico en Siria, reafirmó que la presencia de los cristianos disminuye porque el sufrimiento es muy fuerte. “Aman la tierra, aman la fe, pero el sufrimiento ha sido demasiado fuerte. Y Oriente Medio es la cuna del cristianismo: la tierra de Jesús”.

Por esta razón expresó que el trabajo que realiza la ROACO es sumamente grande, tanto por la ayuda que prestan como por las preocupaciones que despierta. De ahí que haya agradecido nuevamente su labor.

En su reflexión espontánea el Pontífice también afirmó que “Oriente Medio, en este momento, en el dolor, es tierra de migraciones, y también es uno de los problemas más graves”. Por eso invitó a pensar que la mitad de la población de El Líbano es siria. Al igual que en Jordania, que también cuenta con un gran número de sirios que sufren, como por otra parte también Turquía y después Europa y naturalmente en Italia.

“Hay un gran pecado en Oriente Medio, y lo sufre la pobre gente. El pecado del deseo de poder, el pecado de la guerra, cada vez mayor, más fuerte…”, donde la gente y los niños sufren, en medio de armamentos sofisticados, y con pocas escuelas y hospitales a causa de su destrucción. “Éste es el dolor de Oriente Medio. Es el gran pecado de la guerra”.

Francisco afirmó que también está “nuestro pecado en Oriente Medio”. “El pecado de la incoherencia entre vida y fe”. Sí, porque como afirmó, “hay algunos – sacerdotes, algún obispo, alguna congregación religiosa – que profesan la pobreza pero que viven como ricos. Y la ROACO también recibe dinero de las viudas, tal como lo dijo el Cardenal Prefecto, como símbolo: lo poco de los humildes”.

“Pero yo querría – prosiguió diciendo el Papa – que estos epulones – religiosos, cristianos, algún obispo o alguna congregación religiosa – se despojase más en favor de sus hermanos, de sus hermanas. El Señor no nos dejará solos. Y por esto digo que Oriente Medio Oriente es una esperanza: Una esperanza que debemos cultivar. Es una mística, detrás de la cual debemos trabajar, como ustedes trabajan. Les agradezco mucho todo esto. De corazón. ¡Gracias!

Síntesis del discurso del Santo Padre entregado a la ROACO

“Después del centenario del Dicasterio, recién concluido, la ROACO vive su año jubilar”. Lo escribe el Santo Padre en el discurso que había preparado para los casi cien participantes en la Reunión de las Obras de Ayuda a las Iglesias Orientales.

En el discurso entregado, llamándolos “queridos amigos”, el Obispo de Roma les manifiesta su alegría por este encuentro, encabezado por el Cardenal Leonardo Sandri, Prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales. El Pontífice extiende su saludo, con reconocimiento, a los Representantes Pontificios de los países de Oriente Medio “que cada día – escribe – acompañan la esperanza de las poblaciones cristianas o de otras tradiciones religiosas en tierras marcadas, lamentablemente, por conflictos y sufrimientos”. Y expresa su gratitud a los Representantes de las Agencias católicas, junto a los benefactores del mencionado Dicasterio, sin olvidar a quienes fueron colaboradores en los años pasados y que hoy estuvieron presentes con ocasión del importante aniversario. A todos ellos, el Obispo de Roma les recomienda:

“Los invito a hacer memoria grata del tiempo transcurrido y, ante todo, de los rostros – algunos de los cuales ya han terminado su peregrinación terrena – que en la Congregación, como en cada una de sus Agencias, han contribuido en el esfuerzo de ayuda y de caridad”.

Tras destacar que el estudio de los proyectos y su apoyo material, gracias a la generosidad de muchos fieles en todo el mundo, ha permitido en efecto a las diversas expresiones de las Iglesias Orientales católicas, tanto en la madre patria como en la diáspora, desarrollarse y llevar adelante el testimonio evangélico, el Papa escribe:

“Un testimonio duramente probado, con frecuencia a través de los dolores y de las persecuciones, primero por parte de los regímenes totalitarios de la Europa Oriental y después, más recientemente, por formas de fundamentalismo y fanatismo con pretensiones religiosas y por los conflictos que parecen no querer acabar, especialmente en Oriente Medio. La concreta solidaridad que han expresado ha salido al encuentro de las emergencias de las guerras y de las migraciones, pero sobre todo ha sabido garantizar la vida misma de las Iglesias, las actividades pastorales y de evangelización y las obras sociales y asistenciales”.

Francisco también expresa que todo esto manifiesta el rostro de la Iglesia de Cristo que anuncia el Evangelio con las obras y las palabras, haciendo presente la misma caridad de Dios con cada hombre. Y aludiendo al discurso de San Pedro tras Pentecostés, añade:

“Las Iglesias Orientales católicas, que son testigos vivos de los orígenes apostólicos, están llamadas, de modo especial, a custodiar y defender una chispa del fuego pentecostal: están llamadas cada día a redescubrir su propia presencia profética en cada lugar en que son peregrinas; comenzando por Jerusalén, Ciudad Santa cuya identidad y vocación peculiar debe preservarse más allá de las diversas tensiones y disputas políticas”.

Y agrega que la presencia de los cristianos, si bien es un pequeño rebaño, toma del Espíritu la fuerza para la misión de testimonio, algo que hoy es más urgente que nunca. Sí, porque tal como afirma el Santo Padre, “de los lugares santos, donde el sueño de Dios se ha cumplido en el misterio de la Encarnación y de la Muerte y Resurrección de Jesucristo, debe provenir un renovado espíritu de fortaleza, que anime a los cristianos de Tierra Santa y de Oriente Medio para comprender su vocación específica de dar razón de la fe y de la esperanza”.

Por otra parte, el Pontífice pone de manifiesto su deseo de que los hijos y las hijas de las Iglesias Orientales católicas custodien su carga profética, de anuncio del Evangelio de Jesús, incluso en los contextos con frecuencia más secularizados de nuestro Occidente, a donde llegan como emigrantes o refugiados.

“Que encuentren acogida, tanto en el ámbito práctico como en el de la vida eclesial, conservando y desarrollando el patrimonio de sus propias tradiciones”. Puesto que ellos – escribe el Papa – con la ayuda de la ROACO son capaces de testimoniar a nuestros corazones, a veces adormecidos, que vale la pena aún vivir y sufrir por el Evangelio, incluso siendo minoría y perseguidos, porque el Evangelio es la alegría y la vida de los hombres y de las mujeres de todos los tiempos”.

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Coloquio del Papa con los periodistas en su vuelo a Ginebra.

“Es un viaje con deseos de unidad”

El Papa Francisco explicó de esta manera el significado de la visita al Consejo Ecuménico de las Iglesias en Ginebra. La broma sobre Christine Lagarde en el IOR
ANSA

El Papa parte hacia Ginebra

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Pubblicato il 21/06/2018
Ultima modifica il 21/06/2018 alle ore 10:48
ANDREA TORNIELLI
ENVIADO DESDE EL VUELO ROMA-GINEBRA

 

El viaje a Ginebra, por el 70 aniversario del Consejo Ecuménico de las Iglesias, es un viaje hacia la unidad. Lo dijo el Papa Francisco al saludar a los periodistas en el avión que lo lleva de Roma a Suiza. Un viaje ecuménico para el tercer Pontífice que visita el Consejo Ecuménico de las Iglesias, después de Pablo VI (1969) y Juan Pablo II (1982).

 

«Los saludo a todos y les agradezco por el trabajo que harán en este viaje –dijo Bergoglio hablando con los periodistas que viajan en la cola del avión. Un viaje que es hacia la unidad, con deseos de unidad».

 

Después Francisco saludó uno por uno a los 61 periodistas que viajan en el séquito. Un periodista suizo le regaló al Pontífice un típico San Bernardo de peluche, con su barrilito, y chocolate.

 

Foto: @evaenlaradio

 

Al enviado de Tv2000 que le pidió que pusiera a más mujeres en puestos clave de la Curia romana, invitándolo a nombrar a una mujer como encargada del IOR, Francisco respondió bromeando que «Estamos en negociaciones con Christine Lagarde», la presidenta del Fondo Monetario Internacional.

 

El periodista de la agencia AGI, que en las últimas semanas participó como observador Internacional en las elecciones de Venezuela, comunicó al Papa que, por lo que pudo ver en las casillas en las que desempeñó su labor, el proceso de elección fue «verdaderamente democrático». Francisco le respondió: «Diga esto, dígalo».

 

El avión del Papa aterrizó en el aeropuerto internacional de Ginebra poco después de las 10 de la mañana. Recibieron el Papa el presidente de la Confederación Helvética, Alain Berset, dos ex miembros de la Guardia Suiza uniformados y dos niños, con vestidos tradicionales, que le regalaron al Papa arreglos floreales. Después de la presentación de las respectivas delegaciones y de la ejecución de los himnos nacionales, a las que siguieron algunos compases del célebre “Libertango” de Ástor Piazzola, uno de los compositores argentinos preferidos del Pontífice, Francisco saludó al presidente de la Federación de las Iglesias Evangélicas suizas, Gottfried Locher, y se trasladó al Pabellón VIP del aeropuerto para el encuentro privado con Berset.

 


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La misa del Papa con los católicos de Suiza.

“¡Ay de quien especula con el pan! Que la comida básica sea accesible para todos”

Francisco en la misa para los católicos suizos: «Ninguno de nosotros es hijo único, cada uno debe cuidar a los hermanos». Y sobre el perdón: «Dios quiere de cada uno una amnistía general de las culpas ajenas»
AP

La misa del Papa para los católicos suizos

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Pubblicato il 21/06/2018
Ultima modifica il 21/06/2018 alle ore 17:46
ANDREA TORNIELLI
ENVIADO A GINEBRA

 

«Ninguno de nosotros es hijo único, cada uno debe hacerse cargo de los hermanos de la única familia humana […] para que no haya indiferencia hacia el hermano, hacia ningún hermano». El Papa Francisco celebra la misa al final de su viaje a Ginebra. En el Palexpo, que se encuentra en la zona de exposiciones al lado del aeropuerto. Lo esperaban miles de familias y de jóvenes que llegaron desde todos los rincones de Suiza, e incluso de la vecina Francia.

 

En el fondo del altar estaba la silueta blanca de las montañas suizas, sobre las que destacaba un gran crucifijo blanco y luminoso. En la homilía, Francisco propuso tres palabras: «Padre, pan, perdón». Comenzó reflexionando sobre el Padre Nuestro, que aparece en el Evangelio de hoy, y recordó que «rezamos “en cristiano”: no a un Dios genérico, sino a un Dios que es sobre todo Papá. De hecho, Jesús nos ha pedido que digamos “Padre nuestro que estás en el cielo”, en vez de “Dios del cielo que eres Padre”. Antes de nada, antes de ser infinito y eterno, Dios es Padre». «Padre nuestro», continuó, «es por tanto la fórmula de la vida, la que revela nuestra identidad: somos hijos amados».

Después Bergoglio sugirió: «la ecuación que nos indica lo que hay que hacer: amar a Dios, nuestro Padre, y a los demás, nuestros hermanos. Es la oración del nosotros, de la Iglesia», porque «cuando está el Padre, nadie está excluido; el miedo y la incertidumbre no triunfan. Aflora la memoria del bien, porque en el corazón del Padre no somos personajes virtuales, sino hijos amados. Él no nos une en grupos que comparten los mismos intereses, sino que nos regenera juntos como familia».

 

«No nos cansemos de decir “Padre nuestro” –afirmó Francisco–: nos recordará que no existe ningún hijo sin Padre y que, por tanto, ninguno de nosotros está solo en este mundo. Pero nos recordará también que no hay Padre sin hijos: ninguno de nosotros es hijo único, cada uno debe hacerse cargo de los hermanos de la única familia humana», para que «no haya indiferencia hacia el hermano, hacia ningún hermano: ni hacia el niño que todavía no ha nacido ni hacia el anciano que ya no habla, como tampoco hacia el conocido que no logramos perdonar ni hacia el pobre descartado».

 

Refiriéndose al pan, Francisco observó que es «sobre todo la comida suficiente para hoy, para la salud, para el trabajo diario; la comida que por desgracia falta a tantos hermanos y hermanas nuestros. Por esto digo: ¡Ay de quien especula con el pan! El alimento básico para la vida cotidiana de los pueblos debe ser accesible a todos».

 

«Pedir el pan cotidiano –añadió– es decir también: “Padre, ayúdame a llevar una vida más sencilla”. La vida se ha vuelto muy complicada. Diría que hoy para muchos está como “drogada”: se corre de la mañana a la tarde, entre miles de llamadas y mensajes, incapaces de detenernos ante los rostros, inmersos en una complejidad que nos hace frágiles y en una velocidad que fomenta la ansiedad. Se requiere una elección de vida sobria, libre de lastres superfluos».

 

«Elijamos la sencillez del pan –fue la invitación del Pontífice argentino– para volver a encontrar la valentía del silencio y de la oración, fermentos de una vida verdaderamente humana. Elijamos a las personas antes que a las cosas». Francisco recordó que, cuando era pequeño y se le caía el pan de la mesa, «nos enseñaban a recogerlo rápidamente y a besarlo. Valorar lo sencillo que tenemos cada día, protegerlo: no usar y tirar, sino valorar y conservar».

 

Para concluir, la palabra «perdón». «Es difícil perdonar, siempre llevamos dentro un poco de amargura, de resentimiento, y cuando alguien que ya habíamos perdonado nos provoca, el rencor vuelve con intereses». Pero «Dios nos libera el corazón de todo pecado, perdona todo, todo, pero nos pide una cosa: que nosotros, al mismo tiempo, no nos cansemos de perdonar a los demás. Quiere que cada uno otorgue una amnistía general a las culpas ajenas. Tendríamos que hacer una buena radiografía del corazón, para ver si dentro de nosotros hay barreras, obstáculos para el perdón, piedras que remover».

 

Bergoglio finalizó su homilía sugiriendo pedir la gracia de «no encerrarnos con un corazón endurecido, reclamando siempre a los demás, sino dar el primer paso, en la oración, en el encuentro fraterno, en la caridad concreta».


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El Papa hoy en Ginebra.

Culminó la Peregrinación Ecuménica del Papa a Ginebra

Con la ceremonia de despedida en el Aeropuerto Internacional, el Papa dejó Suiza. Estaban presentes el Presidente de la Confederación Suiza, la Consejera Federal y el Embajador ante la Santa Sede. El avión despegó a las 19.55 hora local

Griselda Mutual – Ciudad del Vaticano

Tras la intensa pero serena jornada en Ginebra, a las 19.30 hora Central Europea, el Romano Pontífice abordó el avión de regreso a Roma, al término de su 23º Viaje Apostólico Internacional, una Peregrinación Ecuménica en ocasión del 70 aniversario del Consejo Mundial de las Iglesias. La Jornada estuvo marcada por tres momentos que fueron de oración y encuentro, en clave ecuménica. En la última actividad del día, la Santa Misa, el Santo Padre meditó alrededor de tres palabras que son “claves de la fe cristiana”: Padre, pan y perdón.

La Santa Misa

Con la primera palabra, “padre”, puso de manifiesto cómo “no hay hijos sin padre”, ni tampoco hay “padres sin hijos”, y así invitó a reconocer que ninguno de nosotros es hijo único, y que por lo tanto cada uno debe hacerse cargo de los hermanos de la única familia humana. Con la palabra “pan”, Francisco remarcó la esencialidad de nuestra existencia, e invitó a elegir “la sencillez del pan, para volver a encontrar la valentía del silencio y de la oración, fermentos de una vida verdaderamente humana”. El perdón renueva y hace milagros, aseguró el Papa por último, quien con un claro acento ecuménico, rememoró la historia cristiana: “Perdonarnos entre nosotros, – dijo – redescubrirnos hermanos después de siglos de controversias y laceraciones, cuánto bien nos ha hecho y sigue haciéndonos”.

El encuentro Ecuménico

En el segundo evento de la jornada, el encuentro ecuménico, la memoria de la sangre derramada por los mártires cristianos, el ecumenismo de la sangre, fue uno de los puntos de unión: “Somos los depositarios de la fe, de la caridad, de la esperanza de tantos que, con la fuerza inerme del Evangelio, han tenido la valentía de cambiar la dirección de la historia”, dijo, y aseguró estar convencido que “si aumenta la fuerza misionera, crecerá también la unidad entre nosotros”.

La oración ecuménica

Mientras que en el discurso que precedió la oración ecuménica, el Papa Francisco, peregrino en busca de unidad y paz, habló del camino hacia la meta que Jesús nos pide alcanzar, es decir, la unidad. “El Señor nos pide unidad”, dijo. Y a Él “le debemos obediencia”. Él, peregrino entre los hombres, nos recuerda aún hoy que “los muros de separación ya han sido derribados, y que toda enemistad ha sido derrotada”.

Caminar juntos, subrayó Francisco, “no es una estrategia para hacer valer más nuestro peso”, sino “un acto de obediencia al Señor y de amor al mundo”. Y rezó: “Pidamos al Padre que caminemos juntos con más vigor por las vías del Espíritu”. En Jesús, en la cruz, concluyó, “entendemos que, a pesar de todas nuestras debilidades, nada nos separará de Su amor”.


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Entrevista de la agencia Reuters con el Papa

Agencia Reuters entrevista al Papa sobre la actualidad internacional

La crisis migratoria, el futuro de la Iglesia, la reforma vaticana, la cuestión de los abusos sexuales en Chile, así como las relaciones entre la Santa Sede y China, fueron algunos de los temas de la amplia entrevista que la agencia informativa Reuters realizó al Papa Francisco.

Ciudad del Vaticano

La primera pregunta formulada por Philip Pullella, periodista de la agencia de noticias Reuters, abordó el tema de las relaciones entre la Santa Sede y China.

El Santo Padre aseguró que están en un buen momento: “Las relaciones con China van de tres maneras diferentes. Ante todo está la oficial: la delegación china viene aquí hace una reunión y luego la delegación del Vaticano va a China. Son buenas relaciones y han logrado hacer buenos progresos. Este es el diálogo oficial.

Luego hay un segundo diálogo, de todos con todos: se trata de canales abiertos periféricos que son, por ejemplo, canales humanos, y no queremos cerrarlos. En este sentido, se ve la buena voluntad, tanto de la Santa Sede como del gobierno chino.

Y luego hay un tercer tipo de relación, que para mí es el más importante: el diálogo del acercamiento cultural con China. Hay sacerdotes que trabajan en universidades chinas. Una proximidad cultural que se refleja también en actividades y proyectos culturales que realizamos juntos, como la exposición que hicimos en el Vaticano y en China, siguiendo el camino tradicional, como el de los grandes, como Matteo Ricci”; aseguró el Santo Padre señalando que le gusta pensar en las relaciones con China de esta forma “polifacética”, y no sólo en la forma diplomática oficial, ya que estas otras dos vías alternativas de diálogo, “enriquecen tanto”.

No funcionalizar el rol de la mujer en la Iglesia

Hablando sobre el papel de la mujer en la Institución eclesial y recordando la postura del Papa Francisco, quien ha dicho que las mujeres son esenciales para el futuro de la Iglesia, el entrevistador pregunta si las mujeres deberían tener más puestos de responsabilidad en la Curia.

“Estoy de acuerdo con usted en que deberían ser más”, responde Francisco. “Para poner a una mujer en la vicedirección de la Oficina de Prensa del Vaticano he tenido que luchar. Entre los candidatos con los que estoy hablando para cubrir el puesto de Prefecto en la Secretaría para la Comunicación también había una mujer, pero ella no estaba disponible porque tenía otros compromisos”.

“Son pocas, necesitamos poner más. Ahora los dos Subsecretarios que nombré en el Dicasterio para Laicos, Familia y Vida son mujeres. En este sentido, hace falta seguir adelante según la calidad. No tengo ningún problema en designar a una jefa directora si el dicasterio no tiene jurisdicción. El del clero, sin embargo, tiene una jurisdicción, debe ser un obispo, pero los dicasterios sin jurisdicción son muchos, incluso para el de la Economía no tendría problemas para nombrar a una mujer competente. Vamos con retraso, es cierto, pero debemos seguir adelante”.

P: ¿Laica o monja? ¿O ambas?

R: Es lo mismo, no importa. Se trata de mujeres. También en los Consejos debe haber mujeres. Tengo la experiencia de Buenos Aires. Primero hice un consejo con los consejeros sacerdotes sobre un tema que tenía que resolverse, pero luego discutí el mismo tema con un grupo mixto y el resultado fue mucho mejor. Las mujeres tienen la capacidad de comprender las cosas desde otra visión.

P: ¿Cómo respondería a una mujer que de verdad siente un deseo fuerte de convertirse en sacerdote?

R: Existe la tentación de “funcionalizar” el debate sobre las mujeres en la Iglesia y sobre “que deben hacer esto” o “deben convertirse en esto otro”.

No, la dimensión de la mujer va más allá de la función. Es una cosa más grande. Volvemos a Hans Urs von Balthasar, quien concibe la Iglesia con dos principios: el principio petrino, que es masculino y el principio mariano que es femenino y no hay Iglesia sin mujeres.

La iglesia es una mujer, la esposa de Cristo, es mujer dogmáticamente hablando, y sobre esto se debe profundizar y trabajar; en lugar de “quedarse tranquilos” sólo porque funcionalizamos a las mujeres. Sí, debemos dar también una función, pero esto no es suficinete, debemos ir más allá. Con respecto al orden sacerdotal, no se puede ser debido a que dogmáticamente no es posible. Juan Pablo II fue claro al respecto, y cerró la puerta y yo no voy a volver atrás en esto. Fue un asunto tratado con seriedad y no un caprichoso. No debemos reducir la presencia de mujeres en la Iglesia a la funcionalidad. No debemos caer en esto.

Abusos sexuales en Chile

P: Hablemos de la situación del abuso sexual en la Iglesia, que recientemente ha vuelto a ser el centro de atención con el escándalo en Chile.

Ante esta pregunta, el Papa manifiesta el dolor por la grave situación de los abusos sexuales, que es un drama general extendido en toda la sociedad.

«No me gusta hablar de esto ahora, pero tengo que decirlo. Están las estadísticas. La gran mayoría de los abusos ocurren en la familia y los vecindarios: vecinos, familias, luego en gimnasios, piscinas, escuelas y también en la Iglesia. Algunos podrían decir, “los sacerdote que abusan son pocos”, pero incluso si fuera solo uno, sería trágico porque ese sacerdote tiene el deber de llevar a esa persona a Dios y lo que está haciendo es destruir el camino para llegar a Dios.

En cuanto al tema de los abusos en el marco eclesiástico, “la Iglesia se ha despertado”, y la lección que he aprendido yo no es nueva. La había aprendido San Juan Pablo II con los cardenales de los Estados Unidos en el caso de Boston. Benedicto XVI lo había aprendido con los obispos de Irlanda. Yo tuve que tomar una decisión con respecto a los casos en Chile: estudié las quejas y las denuncias con la información que había aquí. Luego mandé a que se investigara y he procedido según las conclusiones elaboradas.

El problema de Karadima es un problema muy complejo porque mezcla la élite chilena con situaciones sociopolíticas. Las familias dieron sus hijos a Karadima porque creían que la doctrina que impartía era segura, pero lo que ocurría allí no se conocía».

Asimismo, el Papa cita el informe de 2.300 páginas de declaraciones y testimonios que le entregó Mons. Scicluna, su enviado en Chile y describe los numerosos encuentros mantenidos con los obispos de este país, sin ocultar su opción de aceptar la renuncia de algunos de ellos.

“Me preguntaba qué habría pasado en Chile que el 70% de la población que apoyaba a la Iglesia había caído a menos del 40%. Es un fenómeno difícil de entender. Se cree que allí hay algo de elitismo escondido, pero es una opinión. Ciertamente es la obra del espíritu del mal”, explica el Pontífice.

Política en Estados Unidos y Migración

Al ser preguntado sobre el acuerdo de París y la relación entre Estados Unidos y Cuba, el Papa Francisco expresa “tristeza” también por la decisión del presidente estadounidense Trump de retirarse del acuerdo de París sobre el cambio climático y por los pasos hacia atrás en las relaciones con Cuba, y se muestra de acuerdo con el episcopado y las declaraciones que los obispos han expresado, al mismo tiempo que espera que el presidente pueda reconsiderar su posición sobre el clima y el medio ambiente, porque “el futuro de la humanidad está en juego”.

Lo mismo afirma sobre la cuestión migratoria y la odisea que viven alrededor de 2 mil menores separados de sus familias y padres; encerrados en las llamadas “jaulas” en la frontera con México, siguiendo las políticas restrictivas puestas en práctica por la administración Trump.

El Santo Padre concluye reafirmando su posición: “Apoyo al episcopado”.