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Papa Francisco: necesidad de la oración por los políticos

El Papa Francisco celebra la Misa matutina en la capilla de la Casa de Santa MartaEl Papa Francisco celebra la Misa matutina en la capilla de la Casa de Santa Marta  (Vatican Media)

Papa: oren por los gobernantes, ellos harán lo mismo por el pueblo

Al reanudar la Misa en Santa Marta, el Papa reflexionó en su homilía sobre la Primera Carta de San Pablo a Timoteo y exhortó a elevar oraciones a Dios también por los gobernantes. Francisco observó que hoy parecería que la oración por ellos sea “insultarlos”. Por eso preguntó, sobre todo a los italianos que han vivido recientemente una crisis gubernamental, si han rezado por quienes han sido llamados a dirigir el país

Giada Aquilino – Ciudad del Vaticano

Rezar también por los gobernantes y los políticos, para que “puedan llevar a cabo su vocación con dignidad”. Lo dijo el Papa Francisco durante la Misa celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta, que reanudó esta mañana después de la pausa de verano.

La oración

Al reflexionar sobre la Primera Carta de San Pablo Apóstol a Timoteo, el Pontífice observó cómo “todo el pueblo de Dios” fue exhortado a orar, en una “petición universal”: Que se hagan “sin cólera y sin polémica”, señaló Francisco, “peticiones, súplicas, oraciones y agradecimientos por todos los hombres” y, al mismo tiempo, “por los reyes y por todos los que están en el poder”, para que puedan llevar “una vida calma y tranquila, digna y dedicada a Dios”.

Pablo subraya un poco el ambiente de una persona creyente: es la oración. Es la oración de intercesión, aquí: “Que todos oren, por todos, para que podamos llevar una vida calma y tranquila, digna y dedicada a Dios”. La oración para que esto sea posible. Pero hay una pista sobre la que me gustaría detenerme: “Por todos los hombres – y luego añade – por los reyes y para todos los que están en el poder”. Por lo tanto, es una cuestión de oración por los gobernantes, por los políticos, por las personas que son responsables de llevar adelante una institución política, un país, una provincia.

Rezar por quien piensa diversamente

Ellos, afirma, reciben “adulaciones de sus favoritos o insultos”. Hay políticos, pero también hay sacerdotes y obispos – dijo el Papa – que son insultados, “alguno se lo merece” – añadió – pero ahora es “como un hábito”, recordando lo que él llama un “rosario de insultos y palabrotas, de descalificaciones”. Y sin embargo, quien está en el gobierno “tiene la responsabilidad de conducir el país”: ¿y nosotros – se preguntó el Pontífice –”lo dejamos solo, sin pedirle a Dios que lo bendiga”?. “Estoy seguro –prosiguió – de que la gente no reza por los gobernantes, al contrario: parecería que la oración por los gobernantes es “insultarlos”. Y así – constató – “va nuestra vida en las relaciones” con los que están en el poder. Pero San Pablo – explicó – es “claro” al pedir “orar por cada uno de ellos para que puedan llevar una vida calma, tranquila y digna en su pueblo”. Y recordó que los italianos han vivido recientemente “una crisis de gobierno”.

¿Quién de nosotros rezó por los gobernantes? ¿Quién de nosotros rezó por los parlamentarios? ¿Para que puedan llegar a un acuerdo y sacar adelante al país? Parece que el espíritu patriótico no llega a la oración; sí, a las descalificaciones, al odio, a las peleas, y así es como termina. “Quiero, por lo tanto, que en todo lugar los hombres recen levantando manos puras al cielo, sin cólera y sin polémicas”. Hay que discutir y esta es la función de un parlamento, hay que discutir pero no aniquilar al otro; es más, hay que rezar por el otro, por el que tiene una opinión diferente a la mía.

Una llamada a la conversión

Ante quien piensa que aquel político es “demasiado comunista” o “un corrupto”, el Papa – citando también el Evangelio del día de Lucas – no pide “discutir de política” sino – insiste – orar. Luego están los que dicen que “la política es sucia”. Pero Pablo VI  – subrayó – consideraba que era “la más alta forma de caridad”:

Puede ser sucia como puede ser sucia cada una de las profesiones, cada una de ellas… Somos nosotros los que ensuciamos algo pero no es la cosa en sí misma la que está sucia. Creo que nosotros debemos convertirnos y rezar por los políticos de todos los colores, ¡todos! Rezar por los gobernantes. Esto es lo que Pablo nos pide. Mientras escuchaba la Palabra de Dios, me acordé de este hermoso hecho del Evangelio, el gobernante que reza por uno de los suyos, este centurión que reza por uno de los suyos. También los gobernantes deben rezar por su pueblo, y este reza por un siervo, quizás por un doméstico: “Pero no, él es mi siervo, yo soy responsable de él”. Los gobernantes son responsables de la vida de un país. Es bueno pensar que si el pueblo reza por los gobernantes, los gobernantes también serán capaces de rezar por el pueblo, precisamente como este centurión que reza por su siervo.

Escuche el informe

 

16 septiembre 2019, 13:38


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Audiencia del Papa a periodistas de la RAI (Radio Televisión italiana)

Papa Francisco audiencia periodistas RAIEl Papa Francisco recibió en audiencia a una delegación de periodistas de los informativos regionales de la Radiotelevisión Italiana RAI 

Papa a periodistas Rai: hagan conocer realidades genuinas de tantos rincones de Italia

Con ocasión de los primeros 40 años de trabajo, el Papa Francisco recibió en audiencia a una delegación de periodistas de los informativos regionales italianos de la Radiotelevisión Italiana (RAI), instándolos a seguir ofreciendo un servicio “que no olvida las lenguas y culturas de las minorías”.

María Cecilia Mutual –  Ciudad del Vaticano

“Los animo a seguir relatando y dando a conocer aquellas realidades genuinas que todavía se encuentran en muchos rincones de Italia: realidades que no ceden a la indiferencia, que no permanecen en silencio ante las injusticias, que no siguen las modas”: fueron las palabras del Papa Francisco al recibir en audiencia esta mañana en la Sala de los Papas a una delegación de periodistas de los informativos regionales (TGR) de la Radiotelevisión Italiana (RAI), con ocasión de los primeros 40 años de labor.

En su discurso Francisco manifestó su placer de poder encontrarlos con ocasión de este aniversario, destacando el servicio que proponen “en particular con sus redacciones locales”, “con una oferta que no olvida las lenguas y culturas de las minorías”.

Globalización es buena si respeta la riqueza de los pueblos

El Papa introduce su discurso con el tema de la globalización clasificándola en “globalización nociva” y “globalización buena”, precisando que la globalización “no es mala en sí misma” sino que depende de cómo se aplica:

“ Si, en efecto, la globalización pretende uniformar a todos, mortifica la riqueza y la particularidad de cada pueblo, tiende a uniformar todo y a uniformar a todos, en lugar de valorar las diversidades, las peculiaridades, las culturas, las historias y las tradiciones. Si, por el contrario, la globalización busca unir a todos respetando a los individuos, a los grupos sociales y a los pueblos en sus riquezas y peculiaridades, entonces esa globalización es buena, porque nos hace crecer juntos. ”

Para dar forma a esta idea, el Pontífice pone como ejemplo la imagen de la esfera y del poliedro: “en la esfera todo es igual, cada punto es equidistante del centro, no hay diferencias, todo es uniforme, – explica – en cambio en el poliedro hay coherencia, hay unidad pero también hay diversidad, variedad de posiciones, de cultura de identidad”.

“ La globalización del poliedro es lo que nos une, pero respetando la diversidad. ”

El modelo poliédrico del servicio periodístico regional de la RAI

Siguiendo este modelo “poliédrico”, Francisco precisa que el servicio ofrecido por el periodismo Regional de la RAI está llamado por su naturaleza “a dar voz a la variedad de regiones italianas, especialmente con noticias regionales” y que tiene una misión específica en dos direcciones: la primera, “sumergirse en la realidad cotidiana, local, compuesta de personas, acontecimientos, proyectos, problemas y esperanzas. La segunda “es interceptar la misma realidad, para poder transmitir a un horizonte más amplio todos los valores que pertenecen a la vida y a la historia de los pueblos, y al mismo tiempo dar voz a la pobreza, a los desafíos, a veces a las emergencias que se encuentran en los territorios, a lo largo de las calles, encontrándose con las familias, en los lugares de trabajo. Pero también para dar voz a los lugares y testimonios de fe”.

La información local es la más genuina y auténtica

La  convicción del Papa es que la información local no debe ser considerada “menor” con respecto a aquella nacional. Es más, asegura que “es la más genuina y la más auténtica del mundo de los medios de comunicación, ya que no responde a la necesidad de que se comuniquen los beneficios o los mensajes, sino que está llamada a transmitir sólo la voz de la gente en todos sus aspectos y en los diversos momentos de la vida social, cultural y espiritual”,  valorizando “las realidades y las culturas locales, sin las cuales no existiría ni siquiera la unidad de la nación”.

En esta perspectiva el Santo Padre agradece de modo particular a los periodistas que trabajan en redacciones regionales, por su compromiso en querer estar “en el territorio”, “compartiendo la realidad que quieren contar, esas noticias que a menudo, por razones editoriales, la gran información no nos puede transmitir”.

La contribución de la RAI

El Papa recuerda además la contribución importante de la RAI en “ayudar al pueblo italiano a sentirse tal, con su lengua y su cultura”. Y advierte que hoy más que nunca es necesario que “las noticias sean comunicadas en su totalidad”, “con un lenguaje tranquilo, para favorecer la reflexión; palabras bien pensadas y claras, que rechacen tonos agresivos y despectivos”.

Porque, agrega, “hay un mar sumergido de bienes que merece ser conocido”.


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El Papa: “La cercanía a Dios es la fuente del ministerio del obispo”

Patricia Ynestroza-Ciudad del Vaticano

La proximidad a Dios y la cercanía a su pueblo, son estos consejos que da el Papa Francisco a los nuevos miembros del Colegio Episcopal, que del 4 al 11 de septiembre participaron en un curso organizado por las congregaciones para los Obispos y las Iglesias Orientales.

La fuerza del Buen Pastor

A los presentes Francisco les dijo que Jesús nos acerca a la mirada de Dios. “Nuestro mundo busca, incluso sin saberlo, esta cercanía divina. Sin esta proximidad del amor, el fundamento de la realidad flaquea; la Iglesia misma se pierde cuando pierde la ternura vivificante del Buen Pastor. No conocemos otra fuerza que esta, la fuerza del Buen Pastor, la fuerza para dar vida, para acercar el Amor al amor. Esta es nuestra misión: ser para la Iglesia y para el mundo los “sacramentos” de la proximidad de Dios”.

Proximidad a Dios y cercanía a su pueblo

La cercanía a Dios es la fuente del ministerio del obispo, les dijo el Papa, existimos para hacer palpable esta cercanía. Pero uno no puede comunicar la cercanía de Dios sin experimentarlo, sin experimentarlo todos los días, sin dejarse contagiar por su ternura. Todos los días, sin ahorrar tiempo, afirmó, debemos estar delante de Jesús, traerle personas, situaciones, como canales que siempre están abiertos entre Él y nuestra gente.

Sin esta confianza personal, sin esta intimidad cultivada todos los días en la oración, incluso y especialmente en las horas de desolación y aridez, se desprende el núcleo de nuestra misión episcopal, les dijo, sin la cercanía al Sembrador, nos parecerá no muy gratificante el esfuerzo de arrojar la semilla sin conocer el tiempo de cosecha. Sin el sembrador, será difícil acompañar la lenta maduración con la paciente confianza.

Porque como dijo el Papa sin Jesús, viene la desconfianza de que Él no completará su obra; sin Él, tarde o temprano, uno se desliza en la melancolía pesimista de quienes dicen: “todo es malo”. Solo al estar con Jesús somos preservados de la presunción pelagiana de que el bien deriva de nuestra habilidad. Solo al quedarse con Jesús, la profunda paz que nuestros hermanos y hermanas buscan de nosotros llega a nuestros corazones.

 

La identidad del obispo: acercarse, darse

 

Y es que como dijo el Papa de la cercanía a Dios a la cercanía a su pueblo, crece en la conciencia de que nuestra identidad consiste en acercarnos “este es mi cuerpo ofrecido por ti”, decimos en el momento más elevado de la ofrenda eucarística para nuestro pueblo. De aquí surge la vida del obispo, se convierten en panes partidos para la vida del mundo. Entonces, afirmó el Pontífice, la proximidad a las personas que nos confían no es una estrategia oportunista, sino nuestra condición esencial.

A Jesús le encanta acercarse a sus hermanos a través de nosotros, dijo, a través de nuestras manos abiertas que acarician y consuelan; de nuestras palabras, pronunciadas para “ungir el mundo del Evangelio y no de nosotros mismos; de nuestro corazón, cuando estamos agobiados por las angustias y alegrías de nuestros hermanos. Incluso en nuestra pobreza, depende de nosotros que nadie sienta a Dios tan distante, que nadie lo tome como pretexto para levantar muros, derribar puentes y sembrar el odio. Tenemos que anunciar con la vida una medida de vida diferente a la del mundo: la medida de un amor sin medida, que no busca su propio beneficio y sus propias ventajas, sino el horizonte ilimitado de la misericordia de Dios”.

 

Los verbos del Buen Samaritano

Por último, dijo que esta cercanía del obispo no es retórica. No se compone de proclamas autorreferenciales, sino de disponibilidad real. Dios nos sorprende y a menudo ama alterar nuestra agenda: prepárate para esto sin temor. La proximidad conoce verbos concretos, los del buen samaritano: ver, es decir, no desviar la mirada, y fingir que nada ha pasado, no dejar a la gente esperando y no esconder problemas debajo de la alfombra. Así que, hacerse cercanos, estar en contacto con las personas, dedicarles más tiempo a ellas que estar trabajando en el escritorio, no temer el contacto con la realidad, del conocer y abrazar. Luego envolver las heridas, hacerse cargo, cuidarlas, desprenderse.

“Cada uno de estos verbos de proximidad es un hito en el viaje de un obispo con su gente. Todos piden involucrarse y ensuciarse las manos. Estar cerca es empatizar con el pueblo de Dios, compartir sus dolores, no desdeñar sus esperanzas. Estar cerca de la gente es confiar en que la gracia que Dios derrama fielmente, y de la cual somos canales incluso a través de las cruces que llevamos, es mayor que el lodo del que tenemos miedo”. El termómetro de cercanía es la atención a los últimos, a los pobres, y la sobriedad de los obispos será también así, “en un momento en que en muchas partes del mundo todo se reduce a un medio para satisfacer necesidades secundarias, que envuelven y esclerotizan el corazón. Hacer una vida simple es ser testigo de que Jesús es suficiente para nosotros y que el tesoro del que queremos rodearnos está constituido más bien por aquellos que, en su pobreza, nos lo recuerdan y lo representan: no como pobres abstractos, datos y categorías sociales, sino personas concretas, cuya dignidad se nos ha confiado como sus padres”.

Obispos cercanos también con los sacerdotes

El Papa recordó que se necesitan obispos capaces de sentir el latido de sus comunidades y sus sacerdotes, pastores que no estén satisfechos con presencias formales, reuniones de mesa o diálogos circunstanciales. Apóstoles de la escucha, que saben escuchar incluso lo que no es agradable de escuchar. Por favor, les dijo, no se rodeen de hombres que dicen sí a lo que les propongan, (Yes Man) o de recaderos, no anhelen ser confirmados por aquellos que son ustedes que tienen que confirmar. Hay muchas formas de cercanía a sus iglesias. Visiten a la gente les dijo, siguiendo el ejemplo de la Virgen, que no perdió el tiempo y se levantó para ir rápidamente a su prima. La Madre de Dios nos muestra que visitar es acercar a Aquel que da un salto de alegría, es traer el consuelo del Señor que hace grandes cosas entre los humildes de su pueblo.

Y que sean cercanos también con los sacerdotes, a quienes les pidió que abracen, agradezcan y animen en su nombre. También están expuestos a un mundo hostil.  Necesitan ser amados, seguidos, alentados: Dios no les desea medias tintas, sino un total sí.


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Significado del viaje del Papa a Africa. (Editorial)

"Cientos de miles de personas encarnan cada una la presencia visible de Dios, quien también espera ser visto en cada una de estas miradas", comenta Ruffini.“Cientos de miles de personas encarnan cada una la presencia visible de Dios, quien también espera ser visto en cada una de estas miradas”, comenta Ruffini.  (Vatican Media)EDITORIAL

La fuerza del pueblo que pide ser confirmado en la fe

Tras el viaje apostólico del Papa Francisco a tres países de África, el Prefecto del Dicasterio para la Comunicación, reflexiona sobre el misterio de la Iglesia que se congrega en torno al Sucesor de Pedro.

Paolo Ruffini – Prefecto del Dicasterio para la Comunicación

Hay un aspecto del viaje de Francisco a Mozambique, Madagascar y Mauricio que lo une con todos los demás viajes de los Papas, sin que esto reduzca mínimamente su importancia, porque, por el contrario, lo fortalece. Es la unión del pueblo de Dios que espera al Papa, un aspecto central del ministerio petrino que quizás ni siquiera las imágenes puedan transmitir.
Es aquella inmensa cantidad de personas (retratadas en sus rostros, en sus miradas, en sus gestos) que hablan de la expectativa, de la alegría, de la fuerza de un encuentro. Es el milagro de un pueblo congregado a lo largo de kilómetros de camino, reunido en las explanadas, acampando a la intemperie, en medio del polvo, solo para ver pasar al Papa, cruzar los ojos y concentrar en un instante su historia personal y colectiva, para ser visto y bendecido; es el poderoso testimonio de lo que es la Iglesia.

Cientos de miles de personas vinieron para ser uno, para expresar su fe con alegría, y para ser confirmados por el sucesor de Pedro.

Cientos de miles de personas encarnan cada una la presencia visible de Dios, quien también espera ser visto en cada una de estas miradas.

Cientos de miles de personas que, a su vez, devuelven al sucesor de Pedro y a la Iglesia toda la fuerza del pueblo de Dios.

En este encuentro de miradas, de debilidades y de fe está el misterio de la Iglesia que el Señor confió a Pedro y a sus sucesores, y también está el misterio del munus petrino, que lo hace firme a pesar de las dificultades que siempre atravesó y atraviesa.

El Papa Francisco habló de ello durante la conferencia de prensa en el avión cuando, respondiendo a una pregunta sobre las tentaciones cismáticas, dijo que no tenía miedo y que confiaba en la oración; cuando habló de la fe de los pueblos mozambiqueño, malgache y mauriciano; cuando explicó lo que hizo que el cristianismo se extendiera y creciera: no el proselitismo, sino el ser reconocido por el amor, por el hecho de ser uno.

Jesús habló de ello durante la Última Cena, dirigiéndose a Pedro en la dramática situación de aquellas horas que precedieron a su muerte y resurrección, y después de la fiesta de la multitud en Jerusalén que lo había acogido como rey. Lo hizo explicando que la fuerza de Pedro y de sus sucesores, que la preserva de las puertas del infierno, radica en la oración por Pedro que el mismo Jesús confió a Dios Padre.

Como explicaba san Juan Pablo II, las palabras de Jesús (Lc 22,31-32) “se refieren sin duda a la dimensión escatológica del Reino, cuando los Apóstoles serán llamados a ‘juzgar a las doce tribus de Israel’ (Lc 22,30). Pero también tienen valor para su fase actual, para el tiempo de la Iglesia aquí en la tierra. Y este es un tiempo de prueba”. […] Esas palabras sirven “también para inducirnos a ver a la luz de la gracia la elección, la misión y el poder mismo de Pedro”. Lo que Jesús le promete y le confía viene del cielo, y pertenece -debe pertenecer- al Reino de los Cielos” (Audiencia general, miércoles 2 de diciembre de 1992).


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La rueda de prensa de Papa Francisco a su regreso de Africa. (Gentileza de Religión Digital)

Francisco: “No tengo miedo a un cisma”

Francisco: "No tengo miedo a un cisma"

Francisco: “No tengo miedo a un cisma”

“La xenofobia es una enfermedad humana, como el sarampión” que “entra un país, en un continente, y nosotros ponemos paredes. Pero los muros dejan en paz a los que los construyen”

“A veces en algunos lugares oigo discursos que se parecen a los de Hitler en ’34. Es como si hubiera un pensamiento en Europa”

“Que haya diálogo, que haya corrección si hay algún error, pero el camino del cisma no es cristiano”

“Las cosas sociales que digo son las mismas que las de Juan Pablo II, ¡las mismas!Lo copio. Pero dicen: el Papa es comunista… Las ideologías entran en la doctrina y cuando la doctrina se desliza en las ideologías, existe la posibilidad de un cisma”

“Iré a España, si vivo, pero la prioridad de viajar a Europa es para los países pequeños, luego para los grandes”. El Papa Francisco respondió, durante una hora y media, a los periodistas del vuelo que le trajo de vuelta de su gira africana. Una entrevista densa, en la que aseguró “no tener miedo de un cisma”, aunque lamentó las críticas de los rigoristas, y recordó que “el camino del cisma no es cristiano”.
Francisco también quiso hablar sobre el racismo en África, y en el resto del mundo, Francisco fue claro: “La xenofobia es una enfermedad humana, como el sarampión” que “entra un país, en un continente, y nosotros ponemos paredes. Pero los muros dejan en paz a los que los construyen”.

No a la “ola de populismo político”

“Sí, dejan fuera a mucha gente, pero los que se quedan dentro de las murallas se quedarán solos y al final de la historia derrotados por las grandes invasiones”, profetizó Francisco, quien condenó “la ola del populismo político”. “A veces en algunos lugares oigo discursos que se parecen a los de Hitler en ’34. Es como si hubiera un pensamiento en Europa”, señaló, en un nuevo dardo a los Salvini y Trump de turno.
Del mismo modo, criticó el proselitismo, que “es una falacia para el mundo de la política, del deporte – anima a mi equipo, a tu equipo… – pero no para la fe”, destacó el Papa, quien citando a San Francisco, abogó por “primero el testimonio. Primero vives como cristiano y si te piden que hables, ellos hablarán”.
Rueda de prensa con el Papa
“Hoy no hay colonizaciones geográficas – al menos no muchas… pero hay colonizaciones ideológicas, que quieren entrar en la cultura de los pueblos y cambiar esa cultura y homogeneizar a la humanidad”, lamentó Bergoglio, que denunció cómo dicha colonización ideológica “trata de borrar la identidad de los demás para hacerlos iguales y llegan a ustedes con propuestas ideológicas que van en contra de la naturaleza de ese pueblo, de la historia de ese pueblo, en contra de los valores de ese pueblo. Y hay que respetar la identidad de las personas, es una premisa que siempre hay que defender. La identidad de los pueblos debe ser respetada y por eso expulsamos toda colonización”.

Complot y críticas

¿Hay un complot contra el Papa?, preguntaron al Pontífice. “En primer lugar, la crítica siempre ayuda, siempre. Cuando uno recibe una crítica inmediatamente tiene que hacer autocrítica y decir: ¿es eso cierto o no? ¿Hasta qué punto? La crítica siempre me beneficia”, replicó, haciendo referencia a los críticos “que están en todas partes, incluso en la Curia”.

“Al menos los que te lo dicen tienen la ventaja de la honestidad para decírtelo. No me gusta cuando las críticas están debajo de la mesa: te hacen sonreír mostrando los dientes y luego te meten el puñal por detrás. Eso no es justo, no es humano”.

En el caso del Papa: “Si dicen ‘No me gusta esto del Papa, lo critico, hablo, hago un artículo y le pido que responda’, es justo. Hacer una crítica sin querer escuchar la respuesta y sin hacer el diálogo no es amar a la Iglesia, es ir detrás de una idea fija, cambiar al Papa, o hacer un cisma”.

Francisco, en el vuelo papal

“En la Iglesia ha habido muchos cismas”

¿Teme un cisma? “En la Iglesia ha habido muchos cismas”, explicó Francisco, explicando los problemas tras la apertura del Concilio “El Vaticano II tuvo estas cosas entre las consecuencias. Quizás el más conocido de los desprendimientos postconciliares es el de Lefebvre. Siempre existe la opción cismática en la Iglesia, siempre. Pero es una de las opciones que el Señor deja a la libertad humana. No le temo a los cismas, rezo para que no existan, porque está en juego la salud espiritual de mucha gente”.

Que haya diálogo, que haya corrección si hay algún error, pero el camino del cisma no es cristiano“, enfatizó Bergoglio. “Los cismáticos tienen siempre una cosa en común: se separan del pueblo, de la fe del pueblo de Dios (…). Por eso rezo para que no haya cismas, pero no tengo miedo. Este es un resultado del Vaticano II, no de este o aquel Papa”.

Es más, señaló Francisco:

“Las cosas sociales que digo son las mismas que las de Juan Pablo II, ¡las mismas!Lo copio. Pero dicen: el Papa es comunista… Las ideologías entran en la doctrina y cuando la doctrina se desliza en las ideologías, existe la posibilidad de un cisma”

“Hoy, concluyó, tenemos muchas escuelas de rigidez dentro de la Iglesia, que no son cismas sino caminos cristianos pseudo-esquemáticos, que terminarán mal. Cuando se ven cristianos, obispos, sacerdotes rígidos, detrás de ellos hay problemas, no hay santidad del Evangelio“.

El Papa se explica

Ésta es la transcripción (no oficial) de Alessandro De Carolis y Andrea Tornielli:

Julio Mateus Manjate (Noticias, Mozambique)

Durante su visita a Mozambique, se reunió con el Presidente de la República y con los dos presidentes de los dos partidos presentes en el Parlamento. Me gustaría saber cuáles son sus expectativas para el proceso de paz y qué mensaje le gustaría dejar a Mozambique. Y dos comentarios rápidos sobre dos fenómenos: la xenofobia que existe en África y el impacto de las redes sociales en la educación de los jóvenes.

“El primer punto sobre el proceso de paz. Hoy Mozambique se identifica con un largo proceso de paz que ha tenido sus altibajos, pero que al final han logrado concluir con un abrazo histórico. Espero que esto continúe y rezo por ello. Pido a todos que hagan un esfuerzo para garantizar que este proceso de paz continúe. Porque todo se pierde en la guerra, todo se gana con la paz, dijo un Papa antes que yo (Pío XII, ed.). Esto está claro, no debemos olvidarlo. Es un largo proceso de paz porque tuvo una primera etapa, luego se detuvo, luego otra… Y el esfuerzo de los líderes de los partidos opositores, por no decir enemigos, es ir uno al lado del otro. También es un esfuerzo peligroso, algunas personas arriesgaron sus vidas, pero al final se ha llegado a la conclusión. Quiero dar las gracias a todas las personas que han participado en este proceso de paz, a todas las personas que han prestado su ayuda. Comenzando por la primera, que comenzó con un café…. Había gente, un sacerdote de la Comunidad de Sant’Egidio, que será nombrado cardenal el próximo 5 de octubre (Monseñor Matteo Zuppi, arzobispo de Bolonia). Y luego, con la ayuda de tantas personas, incluida la Comunidad de Sant’Egidio, llegaron a este resultado: “No debemos ser triunfadores en estas cosas. El triunfo es la paz. No tenemos derecho a ser triunfalistas, porque la paz sigue siendo frágil en su país, como lo es en el mundo. Hay que tratarla como se trata a los recién nacidos, como a los niños, con mucha, mucha ternura, con mucha delicadeza, con mucho perdón, con mucha paciencia, para que crezca y sea robusta. Es el triunfo del país: la paz, la paz, la paz es la victoria del país, hay que entenderlo….. Y eso va para todos los países que son destruidos por la guerra. Las guerras destruyen, hacen que todo se pierda.

Voy a detenerme un poco en esta cuestión de la paz porque la tengo en el corazón. Cuando hace unos meses se celebró el desembarco en Normandía, es cierto que los jefes de gobierno estaban allí para recordar lo que fue el comienzo del fin de una guerra cruel, incluso de una dictadura antihumana y cruel como el nazismo y el fascismo…. pero en esa playa había 46.000 soldados de refresco, ese es el precio de la guerra. Confieso que cuando fui a Redipuglia para la conmemoración de la Primera Guerra Mundial grité: “¡Por favor, nunca más la guerra! Cuando fui a Anzio a celebrar el día de los muertos, sentí en mi corazón que teníamos que crear esta conciencia: las guerras no resuelven nada, al contrario, hacen ganar a las personas que no quieren (la paz) de la humanidad. Discúlpenme por este apéndice, pero tuve que decirlo delante de un proceso de paz, por el cual rezo y haré todo lo posible para que siga adelante y espero que crezca con fuerza.

En segundo lugar, el problema de la juventud. África es un continente joven, tiene una vida joven, si lo comparamos con Europa, repetiré lo que dije en Estrasburgo: la madre Europa casi se ha convertido en “abuela Europa”. Ha envejecido, estamos viviendo un invierno demográfico muy grave en Europa. Leí -no recuerdo en qué país, pero es una estadística oficial del gobierno- que en 2050 habrá más pensionistas en ese país que personas que trabajan, esto es trágico. ¿Cuál es el origen de este envejecimiento de Europa? Yo, es una opinión personal, creo que el bienestar está en la raíz. Aferrarse al bienestar – “Pero, estamos bien, no tengo hijos porque tengo que comprar la villa, tengo que hacer turismo, estoy bien así, un niño es un riesgo, nunca se sabe…”. Bienestar y tranquilidad, pero es un ser que te lleva a envejecer. En cambio, África está llena de vida. Encontré en África un gesto que había encontrado en Filipinas y en Cartagena en Colombia. La gente cría a los niños como si dijeran “este es mi tesoro, esta es mi victoria, mi orgullo”. Es el tesoro de los pobres, el niño. Pero es el tesoro de un país, de un país. Vi el mismo gesto en Europa del Este, en Iasci, especialmente esa abuela que mostraba al niño: este es mi triunfo…. Tienes el reto de educar a estos jóvenes y hacer leyes para estos jóvenes, la educación, en este momento es una prioridad en tu país. Es prioritario que crezcamos teniendo leyes de formación. El Primer Ministro de Mauricio me habló de ello. Dijo que tenía en mente el desafío de hacer crecer el sistema de educación gratuita para todos. La gratuidad del sistema educativo: es importante porque hay centros educativos de alto nivel, pero de pago. Hay centros educativos en todos los países, pero hay que multiplicarlos para que la educación llegue a todos. Las leyes sobre educación y salud en este momento son la prioridad allí.

Tercer punto: la xenofobia. He leído en los periódicos sobre la xenofobia, pero no es sólo un problema para África. Es una enfermedad humana, como el sarampión… Es una enfermedad que entra en un país, entra en un continente y nosotros ponemos paredes. Pero los muros dejan en paz a los que los construyen. Sí, dejan fuera a mucha gente, pero los que se quedan dentro de las murallas se quedarán solos y al final de la historia derrotados por las grandes invasiones. La xenofobia es una enfermedad. Una enfermedad “justificable” por ejemplo para mantener la pureza de la raza, por nombrar una xenofobia del siglo pasado. Y muchas veces la xenofobia se sube a la ola del populismo político. Dije la semana pasada, o la otra semana, que a veces en algunos lugares oigo discursos que se parecen a los de Hitler en ’34. Es como si hubiera un pensamiento en Europa.

Pero ustedes en África también tienen un problema cultural que tienen que resolver. Recuerdo haber hablado de ello en Kenia, del tribalismo. Allí se necesita educar, reunir a diferentes tribus para crear una nación. Hace poco tiempo conmemoramos el 25º aniversario de la tragedia de Ruanda: es un efecto del tribalismo. Recuerdo en Kenia, en el estadio, cuando pedí a todos que se pusieran de pie y se dieran la mano y dijeran “no al tribalismo, no al tribalismo…”. Tenemos que decir que no. Esto es un cierre. Y también hay xenofobia interna, pero sigue habiendo xenofobia. Debemos luchar contra esto: tanto la xenofobia de un país hacia otro, como la xenofobia interna, como en el caso de algunos lugares de África  y con el tribalismo que conduce a una tragedia como la de Ruanda”.

Marie Fredeline Ratovoarivelo (Radio Don Bosco, Madagascar)

Usted ha hablado del futuro de los jóvenes durante tu visita apostólica, creo que la fundación de una familia es muy importante para el futuro. Los jóvenes de Madagascar viven en situaciones familiares muy complejas debido a la pobreza. ¿Cómo puede la Iglesia acompañar a los jóvenes ante el hecho de que sus enseñanzas se consideran anticuadas ante la revolución sexual de hoy?

“La familia ciertamente tiene la responsabilidad de criar a los niños. La manera de expresarse de los jóvenes de Madagascar fue conmovedora, lo vimos también en Mauricio y también con los jóvenes de Mozambique en el encuentro interreligioso por la paz. Dar valores a los jóvenes, hacerlos crecer. En Madagascar el problema de la familia está ligado al problema de la pobreza, a la falta de trabajo y muchas veces también a la explotación del trabajo. Por ejemplo, en la cantera de granito, los trabajadores ganan un dólar y medio al día… Las leyes que protegen el trabajo y la familia son fundamentales. Y también los valores familiares, que existen, pero que a menudo son destruidos por la pobreza: no los valores sino la capacidad de transmitirlos y de continuar la educación de los jóvenes.

Ayer en Mauricio, después de la misa, encontré a Monseñor Rueda con un policía, alto, grande, sosteniendo de la mano a un niño, que tenía más o menos dos años. Se perdió y lloró porque sus padres no estaban allí. El anuncio había sido hecho y mientras tanto, el policía la acariciaba y allí vi (entendí) el drama de tantos niños y jóvenes que perdieron sus lazos familiares a pesar de vivir en una sola familia – en este caso fue sólo un accidente. Y también el papel del Estado en la protección y el desarrollo de los mismos.

El Estado debe ocuparse de la familia, de los jóvenes. Y es el deber del Estado, el deber de llevarlos adelante. Entonces, repito, para una familia, tener un hijo es un tesoro. Y tienes esta conciencia, tienes la conciencia del tesoro. Pero ahora es necesario que toda la sociedad tenga conciencia de hacer crecer este tesoro, de hacer crecer el país, de hacer crecer la patria, de hacer crecer los valores que darán soberanía a la patria. Una cosa de los niños que me llamó la atención en los tres países fue que la gente se despidió. Buscan a niños pequeños que, aunque saludaban, estaban contentos. Pero de alegría me gustaría hablar más tarde”.

Francisco sonríe a los periodistas

Jean Luc Mootoosamy (Radio One, Mauricio)

El Primer Ministro de Mauricio le agradeció su preocupación por el sufrimiento de nuestros conciudadanos que se vieron obligados a abandonar su archipiélago del Reino Unido tras la separación ilegal de esta parte de nuestro territorio antes de la independencia. Hoy hay una base militar americana en la isla de Diego García.  Santo Padre, los chagosianos en el exilio forzoso desde hace 50 años quieren regresar a su patria y las respectivas administraciones de los Estados Unidos y del Reino Unido no permiten que esto suceda a pesar de que hubo una resolución de las Naciones Unidas el pasado mes de mayo. ¿Cómo puede usted apoyar la voluntad de los chagosianos y ayudar a la gente de Chagos a regresar a casa?

“Quisiera repetir lo que dice la Doctrina de la Iglesia al respecto. Las organizaciones internacionales, cuando las reconocemos y les atribuimos la capacidad de juzgar a escala mundial -pensamos en el tribunal internacional de La Haya o en las Naciones Unidas- cuando hacen declaraciones, si somos una humanidad, (una asamblea civil) tenemos el deber de obedecer. Es cierto que no siempre las cosas que parecen buenas para toda la humanidad serán buenas para nuestros bolsillos, pero hay que obedecer a las instituciones internacionales, para eso se crearon las Naciones Unidas, se crearon los tribunales internacionales. Luego hay otro fenómeno que, sin embargo, digo claramente, no sé si tiene algo que ver con este caso. Cuando llega la liberación de un pueblo (un pueblo obtiene la independencia) y el Estado dominante tiene que irse -en África se han producido muchos procesos de independencia, desde Francia, Gran Bretaña, Bélgica, Italia, todos han tenido que irse, algunos han madurado bien-, pero en todo ello siempre existe la tentación de salir con algo en el bolsillo: sí, doy libertad a este pueblo, pero unas migajas las llevo conmigo…. Doy libertad al país, pero desde el suelo hacia arriba, el subsuelo sigue siendo mío. Es un ejemplo, no sé si es verdad, pero decir: siempre existe esa tentación.

Creo que las organizaciones internacionales deben hacer un proceso de acompañamiento, reconociendo a las potencias dominantes lo que le hicieron a ese país y reconociendo la buena voluntad de salir y ayudándoles a salir totalmente, libremente, en un espíritu de hermandad. Es una lenta labor cultural de la humanidad y en esto las instituciones internacionales nos ayudan mucho, siempre, y debemos seguir adelante haciendo que las instituciones internacionales sean fuertes: las Naciones Unidas que reanudan bien su papel, que la Unión Europea sea más fuerte, no en el sentido de la dominación, sino en el sentido de la justicia, la fraternidad, la unidad para todos. Creo que esta es una de las cosas importantes.

Y hay otra cosa que me gustaría aprovechar para decir después de su intervención. Hoy no hay colonizaciones geográficas – al menos no muchas… pero hay colonizaciones ideológicas, que quieren entrar en la cultura de los pueblos y cambiar esa cultura y homogeneizar a la humanidad. Es la imagen de la globalización como esfera, todos los puntos equidistantes del centro.  En cambio, la verdadera globalización no es una esfera, es un poliedro en el que cada pueblo conserva su propia identidad, pero se une a toda la humanidad. En cambio, la colonización ideológica trata de borrar la identidad de los demás para hacerlos iguales y llegan a ustedes con propuestas ideológicas que van en contra de la naturaleza de ese pueblo, de la historia de ese pueblo, en contra de los valores de ese pueblo. Y hay que respetar la identidad de las personas, es una premisa que siempre hay que defender. La identidad de los pueblos debe ser respetada y por eso expulsamos toda colonización.

Antes de dar la palabra a EFE -que es privilegiada, “vieja”, tiene 80 años- me gustaría decir algo más sobre el viaje que tanto me ha impresionado. Me impresionó mucho la capacidad de su país para la unidad interreligiosa, el diálogo interreligioso. La diferencia entre las religiones no se borra, pero se subraya que todos somos hermanos, que todos tenemos que hablar. Esto es una señal de la madurez de su país. Al hablar ayer con el Primer Ministro, me sorprendió cómo ellos, ustedes, han desarrollado esta realidad y la viven como una necesidad de coexistencia. Hay una comisión intercultural que reúne… Lo primero que encontré ayer cuando entré al episcopado -una anécdota- fue un hermoso ramo de flores. ¿Quién lo envió? El gran Imán. Ustedes son hermanos, la hermandad humana que está en la base y respeta todas las creencias. El respeto religioso es importante, por eso les digo a los misioneros que no hagan proselitismo. El proselitismo es una falacia para el mundo de la política, del deporte – anima a mi equipo, a tu equipo… – pero no para la fe. Pero, ¿qué significa para usted, ¿Santo Padre, evangelizar? Hay una frase de San Francisco que me ha iluminado tanto. Francisco de Asís dijo a sus frailes: “Lleven el Evangelio, si es necesario también con palabras. Es decir, evangelizar es lo que leemos en el libro de los Hechos de los Apóstoles: el testimonio. Y ese testimonio provocó la pregunta: “Pero, ¿por qué vives así, por qué haces esto? Y allí les explico: “Es para el Evangelio”. La proclamación viene primero del testimonio. Primero vives como cristiano y si te piden que hables, ellos hablarán.

El testimonio es el primer paso y el protagonista de la evangelización no es el misionero, sino el Espíritu Santo que lleva a los cristianos y a los misioneros a dar testimonio. Entonces vendrán las preguntas o no vendrán, pero el testimonio de vida cuenta. Este es el primer paso. Es importante evitar el proselitismo. Cuando ves propuestas religiosas que siguen el camino del proselitismo, no son cristianas. Buscan prosélitos, no adoradores de Dios en verdad. Aprovecho la oportunidad para subrayar esta experiencia interreligiosa suya que es tan hermosa. El Primer Ministro también me dijo que cuando uno pide ayuda a otro, damos la misma ayuda a todos, y nadie se ofende, porque se sienten como hermanos. Y esto hace la unidad del país. Es muy, muy importante. También en las reuniones no sólo había católicos, había cristianos de otras religiones, y había musulmanes, hindúes y todos eran hermanos. Lo he visto también bastante en Madagascar y también en el Encuentro Interreligioso por la Paz de los Jóvenes, con jóvenes de diferentes religiones que han querido expresar cómo viven su deseo de paz. La paz, la fraternidad, la convivencia interreligiosa, no el proselitismo, son cosas que debemos aprender para la paz. Esto es algo que tengo que decir. Luego, otra cosa que me llamó la atención -la vi en tres países, pero me refiero a Madagascar, nos fuimos de allí-, la gente, en las calles, estaba la gente, se autoconvocó. En la misa del estadio, bajo la lluvia, estaba la gente que bailaba bajo la lluvia, estaban contentos… E incluso en la Vigilia nocturna, la Misa -que dicen que ha superado el millón, no sé, las estadísticas oficiales lo dicen-, yo voy un poco más abajo, digamos 800 mil. Pero el número no interesa, interesa la gente, la gente que fue a pie desde la tarde anterior, estuvieron en la vigilia, durmieron allí -pensé en Río de Janeiro en 2013 (Día Mundial de la Juventud) en los que durmieron en la playa -, era la gente la que quería estar con el Papa. Me sentí humilde, muy pequeño frente a la grandeza de la soberanía popular. ¿Cuál es la señal de que un grupo de personas es gente? La alegría. Había gente pobre, había gente que no había comido esa tarde para quedarse allí, estaban alegres. En cambio, cuando la gente o los grupos rompen con ese sentido popular de la alegría, la pierden. Es uno de los primeros signos, la tristeza de los soles, la tristeza de los que han olvidado sus raíces culturales. Ser consciente de ser un pueblo es ser consciente de tener una identidad, de tener una conciencia, de tener una forma de entender la realidad y eso une a las personas. Pero la señal de que estás en el pueblo y no en una élite, es la alegría, la alegría común. Quería subrayar esto. Y por eso los niños se despidieron así, porque sus padres los contagiaron de alegría”.

Cristina Cabrejas (de la agencia española EFE que celebra los ochenta años de su fundación)

En primer lugar, damos por sentado que uno de sus planes de futuro es venir a España, y esperamos que sea posible. La primera pregunta que quiero hacerle: para estos ochenta años de EFE hemos preguntado a varias personas, líderes mundiales: ¿cómo cree usted que será la información del futuro?

“Necesitaría la bola de cristal… Iré a España, si vivo, pero la prioridad de viajar a Europa es para los países pequeños, luego para los grandes. No sé cómo será la comunicación del futuro. Creo que la comunicación era como cuando era niño, todavía sin televisión, con la radio, con el periódico, incluso con el periódico clandestino que fue perseguido por el gobierno de turno, vendido por la noche con voluntarios…. e incluso de forma oral. Si lo comparamos con esto, era información precaria y la información de hoy quizás sea precaria en comparación con la del futuro. Lo que permanece como una constante en la comunicación es la capacidad de transmitir un hecho, y de distinguirlo de la historia, de lo que viene reportado.

Una de las cosas que daña la comunicación, del pasado, del presente y del futuro, es lo que se informa. Hay un estudio muy bonito, publicado hace tres años, por Simone Paganeni, lingüista de la Universidad de Aquisgrán, que habla del movimiento de comunicación entre el escritor, lo escrito y el lector. La comunicación siempre corre el riesgo de pasar del hecho al hecho reportado y esto arruina la comunicación. Es importante que sea el hecho y que siempre se acerque al hecho.

También lo veo en la Curia: hay un hecho y luego cada uno lo decora con el suyo, sin mala intención, esa es la dinámica. Así que la ascesis del comunicador es siempre volver al hecho, reportar el hecho, y luego decir que mi interpretación es ésta, me lo dijeron, distinguiendo el hecho de lo que se reporta. Hace algún tiempo me contaron la historia de Caperucita Roja, pero sobre la base de lo que se informó, y terminó con Caperucita Roja y la abuela que puso al lobo en la olla y se lo comió. La historia cambió las cosas. Cualquiera que sea el medio de comunicación, la garantía es la fidelidad: “dices que” ¿se puede usar? Sí, se puede utilizar en la comunicación, pero siempre en busca de la objetividad de “se dice que…”. Es uno de los valores que hay que perseguir en la comunicación. En segundo lugar, la comunicación debe ser humana, y en términos humanos quiero decir constructiva, es decir, debe hacer crecer al otro. La comunicación no puede ser utilizada como un instrumento de guerra, porque es antihumana, destruye. Hace poco le pasé un artículo al Padre Rueda en el que le decía que había encontrado una revista que se titulaba: las gotas de arsénico de la lengua. La comunicación debe estar al servicio de la construcción, no de la destrucción. ¿Cuándo está la comunicación al servicio de la destrucción? Cuando defiende proyectos no humanos. Piensa en la propaganda de las dictaduras del siglo pasado, fueron dictaduras que sabían comunicarse bien, pero que fomentaban la guerra, las divisiones y la destrucción, no sé qué decir técnicamente porque no estoy planchado en la materia. Quería hacer hincapié en los valores a los que la comunicación, por cualquier medio, debe ser siempre coherente.

Estas fueron las respuestas del Papa

Cristina Cabrejas (segunda pregunta)

Vayamos al viaje. Uno de los temas de este viaje fue la protección del medio ambiente, de los árboles, amenazados por la deforestación y los incendios. En este momento está ocurriendo en el Amazonas. ¿Cree usted que los gobiernos de estas zonas están haciendo todo lo posible para proteger este pulmón del mundo?

“Voy a volver a África. Ya lo dije en otro viaje, hay un lema en el inconsciente colectivo: hay que explotar a África. Nunca pensamos: Europa debe ser explotada. Debemos liberar a la humanidad de este inconsciente colectivo. El punto más fuerte de la explotación es el medio ambiente, con la deforestación, la destrucción de la biodiversidad. Hace un par de meses recibí a los capellanes del mar y en la audiencia había siete jóvenes pescadores pescando en un barco que no era más largo que este avión. Estaban pescando con medios mecánicos como nosotros ahora, un poco aventureros. Me dijeron: en pocos meses tomamos 6 toneladas de plástico… En el Vaticano prohibimos el plástico, estamos en este trabajo. Esto es sólo una realidad de los mares. La intención de la oración de este mes es precisamente la protección de los océanos, que también nos dan el oxígeno que respiramos. Luego están los pulmones grandes, en África Central, toda el área amazónica, y luego otros más pequeños. Debemos defender la ecología, la biodiversidad, que es nuestra vida, defender el oxígeno, que es nuestra vida.

Me reconforta que son los jóvenes los que llevan adelante esta lucha, los que tienen una gran conciencia y dicen: ¡El futuro es nuestro, con el tuyo haz lo que quieras, pero no con el nuestro! Creo que haber alcanzado el acuerdo de París fue un buen paso adelante, y luego los demás también…. Son reuniones que nos ayudan a tomar conciencia. Pero el verano pasado, cuando vi esa foto del barco que navegaba en el Polo Norte como si nada hubiera pasado, sentí angustia, y hace poco tiempo todos vimos la fotografía del simbólico acto funerario de ese glaciar que ya no estaba en Groenlandia. … Todo esto sucede apresuradamente, debemos tomar conciencia de ello empezando por las cosas pequeñas. ¿Los gobernantes lo están haciendo todo? Algunos más, otros menos. Es cierto que hay una palabra que debo decir y que se encuentra en el corazón de la explotación medioambiental. Me conmovió el artículo del Mensajero de Franca (Giansoldati, ed.), que no escatimó palabras y habló de maniobras destructivas y de rapacidad, y esto no sólo en África, sino también en nuestras ciudades, en nuestras civilizaciones. Y la mala palabra es corrupción: necesito hacer esto y para hacerlo tengo que deforestar y necesito el permiso del gobierno o del gobierno provincial.  Me dirijo a la persona encargada -y aquí repito literalmente lo que me dijo un empresario español- y la pregunta que oímos cuando queremos que se apruebe el proyecto es, descaradamente, “¿Cuánto por mí? Esto es lo que sucede en África, América Latina y también en Europa. En todas partes, cuando se toma la responsabilidad sociopolítica como un beneficio personal, se explotan los valores, la naturaleza y las personas. África debe ser explotada…. Pero pensemos en tantos trabajadores que son explotados en nuestras sociedades; tenemos al caporal en Europa, los africanos no lo inventaron. A la criada se le paga un tercio de lo que se debe, los africanos no lo inventaron; las mujeres engañadas y explotadas para la prostitución en el centro de nuestras ciudades, los africanos no lo inventaron. Aquí también existe esta explotación, no sólo medioambiental, sino también humana. Y esto se debe a la corrupción. Y cuando la corrupción está dentro del corazón, preparémonos, porque llega de todo.

Jeason Drew Horowitz (The New York Times, Estados Unidos)

En el vuelo a Maputo reconoció que estaba siendo atacado por un sector de la Iglesia Americana, obviamente hay fuertes críticas de algunos obispos y cardenales, hay televisiones católicas y sitios web americanos muy críticos, e incluso algunos de sus aliados más cercanos han hablado de un complot contra usted. ¿Hay algo que estos críticos no entiendan de su pontificado? ¿Hay algo que haya aprendido de las críticas? ¿Tiene miedo de un cisma en la Iglesia Americana? Y si es así, ¿hay algo que pueda hacer, un diálogo, para evitarlo?

“En primer lugar, la crítica siempre ayuda, siempre. Cuando uno recibe una crítica inmediatamente tiene que hacer autocrítica y decir: ¿es eso cierto o no? ¿Hasta qué punto? La crítica siempre me beneficia. A veces te hacen enojar… Pero hay ventajas. De camino a Maputo, uno de ustedes me dio ese libro en francés sobre cómo los americanos quieren cambiar al Papa. Sabía lo de ese libro, pero no lo había leído. Las críticas no provienen sólo de los norteamericanos, sino que están en todas partes, incluso en la Curia. Al menos los que te lo dicen tienen la ventaja de la honestidad para decírtelo. No me gusta cuando las críticas están debajo de la mesa: te hacen sonreír mostrando los dientes y luego te meten el puñal por detrás. Eso no es justo, no es humano. La crítica es un componente fundamental, y si su crítica no es correcta, usted está preparado para recibir la respuesta y hacer un diálogo y llegar al punto correcto. Esta es la dinámica de la verdadera crítica.

En cambio, la crítica a las gotas de arsénico, de las que hablábamos en relación con este artículo que le di al Padre Rueda, es un poco como tirar la piedra y esconder la mano…. Esto no es necesario, no ayuda. Ayuda a pequeños grupos cerrados, que no quieren escuchar la respuesta a las críticas. En cambio, una crítica justa -creo esto, esto, esto y esto- está abierta a la respuesta, esto construye, ayuda.

Frente al caso del Papa: No me gusta esto del Papa, lo critico, hablo, hago un artículo y le pido que responda, es justo. Hacer una crítica sin querer escuchar la respuesta y sin hacer el diálogo no es amar a la Iglesia, es ir detrás de una idea fija, cambiar al Papa, o hacer un cisma. Esto, está claro: siempre una crítica leal es bien recibida, al menos por mí.

Segundo, el problema del cisma: en la Iglesia ha habido muchos cismas. Después del Vaticano I, por ejemplo, la última votación, la de la infalibilidad, un grupo simpático abandonó y fundó los antiguos católicos para ser realmente “honestos” con la tradición de la Iglesia. Luego encontraron un desarrollo diferente y ahora hacen las ordenaciones de mujeres. Pero en ese momento eran rígidos, se pusieron detrás de una ortodoxia y pensaron que el Consejo estaba equivocado. Otro grupo se fue en silencio, pero no quiso votar…. El Vaticano II tuvo estas cosas entre las consecuencias. Quizás el más conocido de los desprendimientos postconciliares es el de Lefebvre. Siempre existe la opción cismática en la Iglesia, siempre. Pero es una de las opciones que el Señor deja a la libertad humana. No le temo a los cismas, rezo para que no existan, porque está en juego la salud espiritual de mucha gente. Que haya diálogo, que haya corrección si hay algún error, pero el camino del cisma no es cristiano. Pensemos en los comienzos de la Iglesia, como se inició con muchos cismas, uno tras otro: arios, gnósticos, monofisitas…. Entonces vengo a contar una anécdota: fue el pueblo de Dios el que salvó de los cismas. Los cismáticos tienen siempre una cosa en común: se separan del pueblo, de la fe del pueblo de Dios. Y cuando en el Concilio de Éfeso se habló de la maternidad divina de María, el pueblo -esto es histórico- estaba a la entrada de la catedral cuando los obispos entraron para hacer el concilio. Estaban allí con palos. Se los mostraron a los obispos y gritaron: “¡Madre de Dios! Madre de Dios”, como diciendo: si no haces esto, te están esperando… El pueblo de Dios siempre se adapta y ayuda. Un cisma es siempre un desapego elitista provocado por una ideología desprendida de la doctrina. Es una ideología, quizás justa, pero que entra en la doctrina y la separa… Por eso rezo para que no haya cismas, pero no tengo miedo. Este es un resultado del Vaticano II, no de este o aquel Papa. Por ejemplo, las cosas sociales que digo son las mismas que las de Juan Pablo II, ¡las mismas! Lo copio. Pero dicen: el Papa es comunista… Las ideologías entran en la doctrina y cuando la doctrina se desliza en las ideologías, existe la posibilidad de un cisma. Está la ideología de la primacía de la moral aséptica sobre la moral del pueblo de Dios. Los pastores deben guiar al rebaño entre la gracia y el pecado, porque la moralidad evangélica es ésta. En cambio, una moral de tal ideología pelágica te lleva a la rigidez, y hoy tenemos muchas escuelas de rigidez dentro de la Iglesia, que no son cismas sino caminos cristianos pseudo-esquemáticos, que terminarán mal. Cuando se ven cristianos, obispos, sacerdotes rígidos, detrás de ellos hay problemas, no hay santidad del Evangelio. Por eso debemos ser mansos con las personas que son tentadas por estos ataques, están pasando por un problema, debemos acompañarlos con mansedumbre”.


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Catequesis semanal del Papa hoy miércoles.

Catequesis del Papa: “El Evangelio es levadura de fraternidad, justicia y paz”

«El Viaje Apostólico del Santo Padre a Mozambique, Madagascar y Mauricio: como peregrino de paz y de esperanza», tema de la catequesis del Papa Francisco en la Audiencia General del miércoles 11 de septiembre de 2019.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

“A todos los invito a rezar por los frutos de este Viaje Apostólico, para que el Señor siga sosteniendo a los habitantes de Mozambique, Madagascar y Mauricio, y a la Iglesia conceda la valentía de seguir llevando el consuelo y la alegría del Evangelio”, lo dijo el Papa Francisco en la Audiencia General del segundo miércoles de septiembre de 2019, tras concluir su 31° Viaje Apostólico Internacional que lo llevó a visitar estos tres países africanos.

“Peregrino de paz y esperanza”

Al regreso de su Viaje Apostólico a Mozambique, Madagascar y Mauricio, el Santo Padre dio gracias a Dios por haberle permitido realizar esta Visita como peregrino de paz y esperanza; asimismo, el Pontífice renovó su gratitud a las respectivas Autoridades de estos Estados, así como a los Obispos, que lo han invitado y acogido con tanto cariño y cuidado. Y a los Nuncios Apostólicos, que han trabajado bastante para este Viaje. “La esperanza del mundo es Cristo, y su Evangelio es la más poderosa levadura de la fraternidad, la libertad, la justicia y la paz para todos los pueblos. Con mi visita, siguiendo las huellas de los santos evangelizadores – precisó el Papa – traté de llevar esta levadura, la levadura de Jesús, a los pueblos de Mozambique, Madagascar y Mauricio”.

Mozambique: el bien común y la amistad social

Su Visita a Mozambique, señaló el Papa Francisco fue para sembrar semillas de esperanza, paz y reconciliación en una tierra que tanto ha sufrido en el pasado reciente a causa de un largo conflicto armado, y que en la primavera pasada fue golpeada por dos ciclones que causaron daños muy graves. La Iglesia sigue acompañando el proceso de paz, que también dio un paso adelante el pasado 1 de agosto con un nuevo Acuerdo entre las partes. Además, el Papa agradeció a la Comunidad de Sant’Egidio que ha trabajado bastante en este proceso de paz.

“En Mozambique, he animado a las autoridades locales, a los jóvenes y a todos los habitantes para que sigan trabajando por el bien común y difundiendo la amistad social”

En este sentido, el Santo Padre animó a las Autoridades del país a trabajar juntos por el bien común; así como a los jóvenes de diferentes orígenes religiosos, a construir el país, superando la resignación y la ansiedad, difundiendo la amistad social y construyendo sobre las tradiciones de los ancianos. A los Obispos, sacerdotes y personas consagradas, a quienes encontró en la Catedral de Maputo, les propuso el camino de Nazaret, el camino del generoso “sí” a Dios, en la memoria agradecida de su llamada y de sus propios orígenes. “Un signo fuerte de esta presencia evangélica – subrayó el Pontífice – fue el Hospital de Zimpeto, en las afueras de la capital, construido con el compromiso de la Comunidad de Sant’Egidio”. Donde a pesar de que todos los que trabajan allí no tienen el mismo credo religioso – la directora del hospital es musulmana – lo más importante son los enfermos.

Madagascar: superar las adversidades con justicia

Tras la Misa celebrada en el Estadio de Maputo, indicó el Papa Francisco nos trasladamos a Antananarivo, la capital de Madagascar. Un país rico en belleza y recursos naturales, pero marcado por tanta pobreza. El Pontífice señaló que, esperaba que el pueblo malgache pudiera superar la adversidad y construir un futuro de desarrollo combinando el respeto por el medio ambiente y la justicia social. Asimismo, el Papa dijo que, como signo profético en esta dirección, visitó la “Ciudad de la Amistad” – Akamasoa, fundada por un misionero lazarista, el Padre Pedro Opeka: allí tratamos de combinar el trabajo, la dignidad, el cuidado de los más pobres, la educación de los niños. Todo animado por el Evangelio. En Akamasoa, en la cantera de granito, elevé a Dios la Oración por los obreros.

“En Madagascar, un país con enormes recursos naturales, pero marcado por la pobreza, los he apoyado para que todos juntos puedan superar la adversidad y construir un futuro más justo y desarrollado”

Asimismo, el Santo Padre afirmó que, sin la fe y la oración no se construye una ciudad digna del hombre, y esto fue lo que vivió en el encuentro con las religiosas contemplativas de diversas congregaciones. Con los Obispos del país, el Pontífice renovó su compromiso de ser “sembradores de paz y esperanza”, cuidando del pueblo de Dios, especialmente de los pobres, y de los sacerdotes. Luego, juntos veneraron a la Beata Victoria Rasoamanarivo, la primera mujer malgache que fue elevada a los altares. Con los jóvenes, que eran muy numerosos, muchos jóvenes en la vigilia, vivió una vigilia rica en testimonios, cantos y bailes. Así como en la Eucaristía dominical en el Campo diocesano de Antananarivo, junto al pueblo fiel que camina en aquella tierra.

Mauricio: armonizar diferencias

Mientras que, el pasado lunes el Santo Padre visitó la República de Mauricio, un famoso destino turístico, pero que eligió como lugar de integración entre diferentes grupos étnicos y culturas. De hecho, durante los últimos dos siglos, diferentes poblaciones han desembarcado en ese archipiélago, especialmente de la India; y después de la independencia ha experimentado un fuerte desarrollo económico y social. “Allí es fuerte el diálogo interreligioso, también la amistad entre los líderes de las diversas confesiones religiosas”.

“En Mauricio, he agradecido a las autoridades el compromiso por armonizar las diferencias en favor de un proyecto común, animándolos a seguir con ese mismo espíritu de acogida y favoreciendo la vida democrática”

La Santa Misa se celebró en el Monumento a María Reina de la Paz, en memoria del Beato Jacques-Désiré Laval, conocido como el “apóstol de la unidad mauriciana”. El Evangelio de las Bienaventuranzas, documento de identidad de los discípulos de Cristo, en este contexto es un antídoto contra la tentación del bienestar egoísta y discriminatorio: el Evangelio y las Bienaventuranzas son el antídoto contra este bienestar egoísta y discriminatorio y un fermento de la verdadera felicidad, impregnado de misericordia, justicia y paz. Asimismo, el Papa agradeció a las autoridades de Mauricio, por el compromiso de armonizar las diferencias en un proyecto común, y los alentó a que mantuvieran su capacidad de acoger hoy a la población, así como sus esfuerzos por mantener y desarrollar la vida democrática.

La Virgen María, Madre protectora

Finalmente, el Papa Francisco dijo que antes de iniciar un Viaje y al regreso del mismo, va siempre donde la Virgen María, a la Salus Populi Romani, para que sea Ella quien la acompañe en su Viaje, como Madre, a decirle que cosa debe hacer, a cuidar sus palabras, y sus gestos. Con la Virgen María – concluyó el Papa – estoy seguro”. Y antes de terminar su catequesis, el Santo Padre saludó cordialmente a los peregrinos de lengua española venidos de España y Latinoamérica; en modo particular saludo a los “Universitarios para el desarrollo”, que trabajan en zonas carenciadas de Argentina y misionan en Bolsón, Río Negro, y la Viña, en Salta. “A todos los invito a rezar por los frutos de este Viaje Apostólico, para que el Señor siga sosteniendo a los habitantes de Mozambique, Madagascar y Mauricio, y a la Iglesia – agrego el Pontífice – conceda la valentía de seguir llevando el consuelo y la alegría del Evangelio”.


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Rueda de prensa del Papa en el vuelo de regreso de Africa a Roma.

Il Papa: “Non ho paura di uno scisma nella Chiesa”
Francesco sul volo di ritorno dall’Africa affronta il tema degli attacchi che riceve da alcuni settori ecclesiastici e non. Le scissioni sono «situazioni di élite». «Le cose sociali che io dico sono le stesse che ha detto Giovanni Paolo II. Io copio lui». «L’inverno demografico? Gravissimo. È causa del benessere»

L’intervista con papa Francesco sul volo Antananarivo-Roma dopo i sei giorni di viaggio in Mozambico, Madagascar e Mauritius

DOMENICO AGASSO JR
10 Settembre 2019
INVIATO SUL VOLO PAPALE. Prega perché non ce ne siano, di scissioni nel mondo ecclesiastico. Ma allo stesso papa Francesco non ha «paura di uno scisma». Lo afferma sul volo che da Antananarivo lo riporta a Roma dopo i sei giorni in Africa (Mozambico, Madagascar e Mauritius), replica così a chi evoca rotture e separazioni all’interno della Chiesa, compresa quella degli Stati Uniti, che sarebero luogo d’origine e alimento degli attacchi contro il pontificato. Il Pontefice chiarisce anche che sulle questioni sociali ciò che dice «lo diceva anche Giovanni Paolo II. Io copio da lui». Il Vescovo di Roma parla anche di ecologia, invocando la difesa dell’ambiente. Mette in guardia dalla xenofobia, che può «cavalcare i populismi». E avverte: «L’inverno demografico» dell’Europa è «gravissimo». La causa? «Il benessere».

Prima di ascoltare le domande, il Vescovo di Roma ringrazia «la compagnia» dei giornalisti.

Santità, alcuni esponenti della Chiesa a Lei vicini hanno parlato di un «complotto contro di lei: c’è qualcosa che i Suoi critici non capiscono del pontificato? C’è qualcosa che lei ha imparato dalle critiche?

«Prima di tutto le critiche aiutano sempre, quando uno riceve una critica subito deve fare autocritica. Io sempre delle critiche vedo i vantaggi. Delle volte ti arrabbi, ma i vantaggi ci sono. Nel viaggio di andata verso Maputo è venuto uno di voi… sei stato tu a darmi il libro? (rivolgendosi a Nicolas Seneze, ndr. “Come l’America vuole cambiare Papa”, ecco, sapevo di questo libro ma non lo avevo letto. Le critiche non sono soltanto degli americani, sono un po’ dappertutto, anche in Curia: quelli che le dicono hanno almeno il pregio dell’onestà, e a me piace questo; a me non piace quando le critiche stanno sotto il tavolo, fanno un sorriso e poi ti danno una pugnalata alle spalle, questo non è leale, non è umano. La critica vera è un elemento di costruzione. Invece la critica “delle pillole di arsenico” è un po’ “buttare la pietra e nascondere la mano”. Questo non serve, non aiuta. Aiuta semmai i piccoli gruppetti chiusi che non vogliono sentire la risposta alla critica. Quando si dice: “Questo del Papa non mi piace”, faccio la critica e aspetto la risposta, vado da lui e parlo e scrivo un articolo e gli chiedo di rispondere. Questo è leale, questo è amare la Chiesa. Fare una critica senza voler sentire la risposta e senza dialogare è non volere bene alla Chiesa, è andare dietro a un’idea fissa: cambiare papa, cambiare stile, o fare uno scisma. Sempre una critica leale è ben ricevuta, almeno da me».
Lei ha paura di uno scisma nella Chiesa americana?

«Nella Chiesa ci sono stati tanti scismi, dopo il Concilio Vaticano I, per esempio. All’ultima votazione, quella dell’infallibilità, un gruppo se ne è andato, si è staccato dalla Chiesa, ha fondato i vetero-cattolici, per essere fedeli alla tradizione della Chiesa, poi loro hanno trovato uno sviluppo differente e adesso fanno l’ordinazione delle donne, ma in quel momento erano rigidi e andavano dietro all’ortodossia pensando che il Concilio fosse sbagliato. Un altro gruppo se ne è andato senza votare, zitti zitti. Il Vaticano II ha creato queste cose, forse lo stacco più conosciuto è quello di Lefebvre. Sempre c’è l‘azione scismatica nella Chiesa. È una delle azioni che il Signore lascia sempre alla libertà umana. Non ho paura degli scismi, prego perché non ce ne siano, perché c’è di mezzo la salute spirituale di tanta gente, che ci sia il dialogo, che ci sia la correzione se c’è qualche sbaglio, ma il cammino nello scisma non è cristiano. Pensiamo all’inizio della Chiesa, come ha incominciato la Chiesa con tanti scismi, uno dietro l’altro, basta leggere la storia della Chiesa: ariani, gnostici, monofisiti, ecc.. Poi mi viene da ricordare un aneddoto: è stato il popolo di Dio a salvare dagli scismi. Gli scismatici sempre hanno una cosa in comune, si staccano dal popolo, dalla fede del popolo, dalla fede del popolo di Dio, e quando al Concilio di Efeso ci fu una discussione sulla maternità di Maria, il popolo, questo è storico, era all’entrata della cattedrale e quando i vescovi entravano per il Concilio, erano lì con i bastoni, facevano vedere loro i bastoni e gridavano, “Madre di Dio, Madre di Dio”. Come dicendo: se voi non fate questo ecco cosa vi aspetta. Il popolo di Dio sempre aggiusta e aiuta. Uno scisma è sempre è una situazione elitaria, un’ideologia staccata dalla dottrina. Per questo io prego che non ci siano gli scismi. Ma non ho paura. Comunque io parlo delle cose sociali. Le cose sociali che io dico sono le stesse che ha detto Giovanni Paolo II, le stesse, io copio lui. “Ma il Papa è troppo comunista”, e così entrano delle ideologie nella dottrina, e quando la dottrina scivola sull’ideologia lì c’è la possibilità di uno scisma. L’ideologia è la primazia di una morale asettica, sulla morale del popolo di Dio. La morale dell’ideologia ti porta alla rigidità, e oggi abbiamo tante scuole di rigidità dentro la Chiesa, che non sono scisma, ma sono vie cristiane pseudo-scismatiche che finiranno male: quando voi vedrete cristiani, vescovi, sacerdoti rigidi, dietro di loro ci sono dei problemi, non c’è la sanità del Vangelo. Per questo dobbiamo essere miti, miti con le persone che sono tentate da questi attacchi, perché hanno un problema, e dobbiamo accompagnarle con mitezza».

Che cosa pensa del problema dell’educazione dei giovani in Africa?

«L’Africa è un continente giovane, ha vita giovane. Come ho detto a Strasburgo la “madre Europa” è quasi diventata la “nonna Europa”, è invecchiata. Stiamo vivendo un inverno demografico gravissimo in Europa. Non so in quale paese, ma è una statistica ufficiale del governo di quel Paese: nell’anno 2050 in quel Paese ci saranno più pensionati che gente che lavora. È tragico. Quale l’origine di questo invecchiamento dell’Europa? Ho un’opinione personale: penso che il benessere sia la radice, attaccarsi al benessere. “Sì, ma stiamo bene, io non faccio figli perché devo comprare la villa, fare turismo, un figlio è un rischio, non si sa mai…”. È un benessere che ti porta a invecchiare. Invece l’Africa è vita. Ho trovato in Africa un gesto che avevo trovato nelle Filippine e in Colombia: le persone che mi mostravano i bambini. Dicevano: questo è il mio tesoro, questa è la mia vittoria. Lo stesso gesto l’ho visto in Europa orientale con una nonna che faceva vedere il bambino e diceva: “Questo è il mio trionfo”. Voi avete la sfida di educare questi giovani. L’educazione in questo momento è prioritaria nel tuo Paese, è prioritaria. Il primo ministro di Mauritius mi diceva che ha in mente di far crescere un sistema educativo per tutti, la gratuità del sistema educativo è importante perché ci sono centri di educazione di alto livello ma a pagamento. Ce ne sono ma occorre moltiplicarli perché l’educazione arrivi a tutti. Le leggi su salute ed educazione sono decisive lì».

La preoccupa la xenofobia in Africa?

«Io ho letto sui giornali di questo problema della xenofobia. Ma non è un problema solo dell’Africa, è una malattia umana, come il morbillo. È una malattia, ti viene, entra in un paese, entra in un continente. E mettiamo muri, no? E i muri lasciano soli coloro che li fabbricano. Sì, lasciano fuori tanta gente, ma coloro che rimangono dentro i muri rimarranno soli, e alla fine della storia sconfitti. Ma la xenofobia è una malattia. La purezza della razza, per esempio, per nominare una xenofobia del secolo scorso. Le xenofobie tante volte cavalcano i cosiddetti populismi politici. Ho detto il mese scorso che delle volte sento in alcuni posti discorsi che assomigliano a quelli di Hitler nel ’34. Si vede che c’è un ritornello in Europa, ma anche in Africa. Anche voi in Africa avete un problema culturale che dovete risolvere: il tribalismo. Lì ci vuole un lavoro di educazione, di avvicinamento fra le diverse tribù per fare una nazione. Abbiamo commemorato il 25° della tragedia del Rwanda, poco tempo fa. Un effetto del tribalismo. Io ricordo in Kenya, nello stadio, quando ho chiesto a tutti di alzarsi, di darsi la mano, e dire “No al tribalismo, no al tribalismo”. Dobbiamo dire no. Questo anche è una chiusura e anche una xenofobia, una xenofobia domestica, ma è pure una xenofobia. Si deve lottare contro questo: sia la xenofobia di un paese con un altro, sia la xenofobia interna, che nel caso di alcuni luoghi dell’Africa e con il tribalismo porta alla tragedia come quella del Rwanda».

Uno dei temi di questo viaggio è stata la protezione dell’ambiente. Ha parlato della protezione degli alberi, degli incendi, della deforestazione. Stanno accadendo in Amazzonia. Lei crede che i governi di queste aree amazzoniche stiano facendo di tutto per proteggere questo polmone del mondo?

«Questo l’ho detto in un altro viaggio: c’è un “incoscio collettivo”: “L’Africa va sfruttata”. Una cosa incosciente, noi non pensiamo: “L’Europa va sfruttata”. No, l’Africa va sfruttata. Noi dobbiamo liberare l’umanità da questi incosci collettivi. Il punto più forte di questo sfruttamento, non solamente in Africa ma dappertutto nel mondo, è l’ambiente naturale. L’ambiente naturale… la deforestazione, la distruzione della biodiversità. In Vaticano abbiamo proibito la plastica. La plastica sta devastando i mari. Nelle intenzioni di preghiera del Papa di questo mese c’è proprio la protezione degli oceani, che ci danno anche l’ossigeno. Poi ci sono i grandi polmoni dell’umanità. Uno in centro Africa, uno in Brasile, in tutta la zona amazzonica. Bisogna difendere l’ecologia, la biodiversità che è la nostra vita, difendere l’ossigeno. La lotta più grande è quella per la biodiversità. La difesa dell’ambiente naturale la portano avanti i giovani che hanno una grande coscienza, perché dicono: “Il futuro è nostro… Col tuo fai quello che vuoi, ma non col nostro”. Cominciano a ragionare un po’ di questo. Poi sono arrivati incontri come quello di Parigi, che aiutano a prendere coscienza. L’anno scorso, nell’estate, quando ho visto quella nave che navigava nel Polo Nord come se niente fosse ho sentito angoscia. Dobbiamo prendere coscienza incominciando dalle cose piccole, coscienze piccole. “I governanti stanno facendo di tutto?”. Alcuni più, alcuni meno. È vero che c’è una parola che devo dire e che sta alla base dello sfruttamento ambientale. Io sono rimasto commosso dall’articolo sul Messaggero di Franca (Giansoldati, ndr), che non ha risparmiato parole e ha parlato di manovre distruttive e di rapacità, e questo non solo in Africa ma anche nelle nostre città, nelle nostre civiltà. E la parola brutta brutta è corruzione: “Io ho bisogno di fare questo, ma per fare questo debbo sforestare quello, quell’altro, quell’altro. Ho bisogno del permesso del governo, o dei governi, provinciale, nazionale, non so e vado dal responsabile… La mia domanda…” Ripeto letteralmente quello che mi ha detto un imprenditore spagnolo. “La domanda che sentiamo dire perché ci approvino un progetto è: ‘E per me quanto?’”. Sfacciatamente. Questo succede in Africa, in America Latina, anche in Europa, dappertutto. Pensiamo a tanti operai sfruttati nelle nostre società. Il caporalato non lo hanno inventato gli africani! Li abbiamo in Europa. La domestica pagata un terzo di quello che si deve non l’hanno inventata gli africani. Le donne ingannate e sfruttate con la prostituzione nel centro delle nostre città non l’hanno inventato gli africani, anche da noi, da tutti, anche da noi c’è questo sfruttamento non solo ambientale ma anche umano. E questo è per corruzione».

Lei ha parlato con il presidente del Mozambico. Sul tema del processo di pace quali aspettative ha dopo questo incontro?

«Oggi si identifica il Mozambico con il lungo processo di pace che ha avuto i suoi alti e bassi, fino a quell’abbraccio storico. Mi auguro che questo vada avanti e prego per questo. Invito tutti a fare lo sforzo di aiutare affinché questo processo di pace vada a avanti. Perché tutto si perde con la guerra, tutto si guadagna con la pace, ha detto un Papa prima di me (Benedetto XV, ndr). È stato un processo di pace molto lungo, perché ha avuto una prima tappa, poi una caduta, poi un’altra, con lo sforzo di capi di partiti contrari, per non dire nemici, di andare a trovarsi l’un l’altro, uno sforzo anche pericoloso, rischiavano la vita alcuni, ma alla fine siamo arrivati. Vorrei ringraziare tutto la gente che ha aiutato, dall’inizio, dal primo che ha iniziato in un caffè. In un caffè c’era gente che parlava e c’era un sacerdote della Comunità di Sant’Egidio – sarà fatto cardinale il prossimo 5 ottobre (Matteo Zuppi, ndr) – che ha iniziato il processo di pace lì. E poi ha continuato con l’aiuto di tanta gente di Sant’Egidio ed è arrivato a questo risultato. Non dobbiamo essere trionfalisti in queste cose. Il trionfo è la pace, non abbiamo diritto a essere trionfalisti perché la pace ancora è fragile nel tuo Paese, come nel mondo, è fragile e la si deve trattare come si trattano le cose “a pennellate”, come fanno i bambini, con molta tenerezza, delicatezza, perdono, pazienza, per farla crescere e che sia robusta. Ma è il trionfo del Paese, la pace è la vittoria del Paese. E questo vale per tutti i Paesi che si distruggono con la guerra, le guerre distruggono, fanno perdere tutto. Ho a cuore il tema della pace. Quando c’è stata la celebrazione alcuni mesi fa dello sbarco in Normandia ricordo che c’erano i capi dei governi a fare memoria dell’inizio della fine di una guerra crudele e di una dittatura anti umana e crudele come il nazismo e il fascismo: ma su quella spiaggia sono rimasti 46mila soldati, eh! Il prezzo della guerra. Vi confesso: quando sono andato a Redipuglia ho pianto: per favore mai più la guerra. Quando sono andato ad Anzio mi sentivo allo stesso modo. Dobbiamo lavorare con questa coscienza: le guerre non risolvono niente. Anzi fanno guadagnare le persone che non vogliono l’umanità».

La famiglia si forma sempre più tardi: attualmente in Madagascar molti giovani vivono in situazioni familiari molto complesse, a causa della povertà i genitori sono molto occupati. La Chiesa come può accompagnare i giovani in questa fase di crisi familiare e di rivoluzione sessuale?

«La famiglia è la chiave di tutto. È toccante l’espressione dei giovani, nel Madagascar lo abbiamo visto e anche a Mauritius e nel Mozambico. I giovani interreligiosi per la pace. Bisogna dare dei valori ai giovani, farli crescere. In Madagascar il problema della famiglia è legato al problema della povertà. A Mauritius, dopo la Messa, quando stavo andando via ho trovato monsignor Rueda, con un poliziotto alto, grande, che aveva in braccio una bambina, avrà avuto 2 anni, si era persa e piangeva perché non trovavano i genitori. La polizia ha dato l’annuncio, e quando sono arrivati la accarezzavano: lì ho visto il dramma di tanti bambini e giovani che perdono il legame familiare. Lo Stato deve prendersi cura della famiglia! E dei giovani. Questo, è un dovere dello Stato! E poi, ripeto: per una famiglia avere un figlio è un tesoro e voi avete questa coscienza! Avete la coscienza del tesoro. Ma adesso è necessario che tutta la società abbia la coscienza di far crescere questo tesoro, perché fa crescere il paese, la patria, i valori che daranno sovranità alla patria. Una cosa dei bambini che mi ha colpito in tutti e tre Paesi: la gente salutava, e c’erano bambini piccolini che facevano così (fa il gesto del saluto con la mano, ndr), salutavano pure: entravano nella gioia».

Lei ha menzionato in un messaggio di ringraziamento il popolo delle isole Chagos. Il primo ministro l’ha ringraziata per avere ricordato le sofferenze di quella popolazione, le cui isole sono occupate dalla Gran Bretagna. Oggi c’è un’attiva base militare. Come si può aiutare aiutare il popolo di Chagos a rientrare?

«Io vorrei ripetere la dottrina della Chiesa, le organizzazioni internazionali quando noi riconosciamo e diamo loro la capacità di giudicare internazionalmente, pensiamo per esempio al Tribunale internazionale dell’Aia o le Nazioni Unite, loro parlano, e se siamo una umanità dobbiamo obbedire, è vero che non sempre le cose che sembrano giuste per tutta l’umanità saranno giuste alle nostre tasche ma si deve obbedire alle istituzioni internazionali, per questo sono state create le Nazioni Unite e il Tribunale internazionale. Perché quando c’è qualche lotta interna tra i paesi si va lì a risolvere come fratelli civilizzati, poi c’è un altro fenomeno – lo dico chiaro – ma non so se è un fenomeno del nostro caso. Quando arriva una liberazione di un popolo (un popolo ottiene l’indipendenza) e lo Stato dominante deve andare via – in Africa si sono verificati molti processi di indipendenza, dalla Francia, dalla Gran Bretagna, dal Belgio, dall’Italia, tutti hanno dovuto lasciare, alcune sono maturate bene – ma in tutti c’è sempre la tentazione di andarsene con qualcosa in tasca: sì io dò la libertà a questo popolo ma qualche briciola me la porto… Do la libertà al Paese ma dal pavimento in su, il sottosuolo rimane mio. È un esempio, non so se è vero, ma per dire: sempre c’è quella tentazione… Io credo che le organizzazioni internazionali debbano fare anche un processo di accompagnamento, riconoscendo alle potenze dominanti quello che hanno fatto per quel paese e riconoscendo la buona volontà di andarsene, e aiutandoli, con libertà, con fratellanza. Ma è un lavoro culturale lento dell’umanità e in questo le istituzioni internazionali ci aiutano tanto e dobbiamo andare avanti non sulla strada del dominio ma di giustizia, fratellanza e unità».

A questo punto il Papa desidera «dire qualcosa di più sul viaggio.

«A Mauritius mi ha colpito molto la capacità di unità e di dialogo interreligioso. Non si cancella la differenza delle religioni ma si sottolinea che tutti siamo fratelli e tutti dobbiamo parlare. Ma questo è un segnale di maturità del Paese. Parlando con il primo ministro sono rimasto stupito di come hanno elaborato questa realtà, la vivono come necessità di convivenza. E c’è una commissione inter-cultuale. La prima cosa che ho trovato ieri entrando in episcopio è un mazzo di fiori bellissimo. Chi lo ha inviato? Il grande imam. Essere fratelli. La fratellanza umana che è alla base. Il rispetto religioso è importante. Per questo ai missionari dico di non fare proselitismo. Il proselitismo vale per la politica, per lo sport: “Vieni nella mia squadra”, ma non per la fede. Ma che cosa significa per te, Papa, evangelizzare? C’è una frase di san Francesco di Assisi che mi ha illuminato tanto: “Portate il Vangelo, e se fosse necessario anche con le parole”. Cioè evangelizzare è quello che noi leggiamo nel libro degli Atti degli Apostoli. Cioè testimonianza. E quella testimonianza provoca la domanda. Ma tu perché vivi così? Perché fai questo? E lì spiego: per il Vangelo. L’annuncio viene dopo la testimonianza. Prima vivi come un cristiano e se ti domandano fallo. La testimonianza è il primo passo e il primo passo dell’evangelizzazione è lo Spirito Santo che porta i cristiani e i missionari a dare testimonianza. Poi verranno le domande. Ma la testimonianza di vita è il primo passo. È importante per evitare il proselitismo. Quando voi vedete proposte religiose che vanno per il cammino del proselitismo non sono cristiane. Cercano dei proseliti, non adoratori di Dio e verità.Io ne approfitto per sottolineare questa vostra esperienza interreligiosa che è tanto bella. Anche il primo ministro mi ha detto che quando uno chiede un aiuto uno, diamo lo stesso aiuto a tutti, e nessuno si offende, perché si sentono fratelli. E questo fa l’unità del Paese. È molto importante. Anche negli incontri di questi giorni non c’erano solo cattolici, ma musulmani, indù e di altre religioni e tutti eravamo lì fratelli. Questo l’ho visto anche in Madagascar e anche nell’incontro interreligioso per la pace dei giovani, con giovani di diverse religioni che hanno voluto esprimere come vivono loro il desiderio per la pace. Pace, fraternità, convivenza interreligiosa. Niente proselitismo. Sono cose che dobbiamo imparare per la convivenza. Inoltre, nei tre Paesi mi ha colpito anche che nelle strade c’era il popolo. Autoconvocato. Alla Messa allo stadio sotto la pioggia c’era il popolo. E danzavano sotto la pioggia ed erano felici. E anche alla Veglia notturna. Dicono che ha sorpassato il milione. È il dato ufficiale. Non so. Io dico che erano un po’ meno, facciamo 800mila. Ma il numero non interessa. Interessa il popolo, gente che era arrivata a piedi, dal pomeriggio prima, è stata alla Veglia, e ha dormito lì. Io ho pensato a Rio de Janeiro nel 2013, quando dormirono sulla spiaggia, e pensavo al popolo. Volevano stare con il Papa. Io mi sono sentito umiliato, piccolissimo, davanti a questa grandiosità della sovranità popolare. E qual è il segno che un gruppo di gente è popolo? La gioia. C’erano dei poveri, c’era gente che non aveva mangiato quel pomeriggio, per stare lì, ma erano gioiosi. Invece quando i gruppi o persone si staccano da quel senso popolare della gioia, perdono la gioia. È uno dei primi segnali, la tristezza dei soli. La tristezza di coloro che hanno dimenticato le loro radici culturali. Il popolo. Avere coscienza di essere un popolo è avere coscienza di una identità, di avere un modo di capire la realtà. Questo accomuna la gente. Ma il segnale che tu sei nel popolo e non in una élite è la gioia. La gioia comune. Questo ho voluto sottolinearlo. E per questo i bambini salutavano così perché i genitori li contagiavano con la gioia».

Secondo Lei come sarà la comunicazione del futuro? Lei verrà un giorno in Spagna?

«Avrei bisogno della sfera di cristallo per rispondervi. Prima di tutto, ci andrò in Spagna, spero, se vivo. Ma la priorità dei viaggi in Europa è ai i paesi piccoli. Poi i più grandi. Non so come sarà la comunicazione del futuro. Ma io penso come era, per esempio, la comunicazione quando ero ragazzo, ancora senza tv. Con la radio, col giornale, anche col giornale clandestino che era perseguitato dal governo di turno. Si vendeva di notte, con i volontari. Ma è una comunicazione, se facciamo la comparazione con quella del passato, precaria. Ma quello che rimane come una cosa costante della comunicazione è la capacità di trasmettere un fatto, un avvenimento, e distinguerlo dall’interpretazione. Una delle cose che danneggia la comunicazione del passato, del presente e del futuro è l’interpretazione. È importante che sia il fatto al centro e bisogna sempre accostarsi al fatto. Anche noi, nella Curia: c’e’ un fatto, lo si racconta, ma viene abbellito, impreziosito, ognuno ci mette del suo. Non con cattive intenzioni, ma è la dinamica. L’essenza del comunicatore è sempre riferire il fatto: il fatto è questo, la mia interpretazione è questa, mi hanno detto questo. Distinguere il fatto dall’interpretazione. Una volta mi raccontarono la storia di Cappuccetto rosso, però ci aggiunsero l’interpretazione. Così la storia finiva con Cappuccetto rosso e la nonna che facevano un brindisi con il lupo. Serve la fedeltà al fatto. “Si dice che”: si può dire, certo. Ma poi bisogna avere l’onestà di verificare l’oggettività del “si dice che”. L’oggettività è un altro dei valori che bisogna garantire nella comunicazione.

Poi, la comunicazione deve essere umana, totalmente umana. Umana significa costruttiva. Cioè deve essere per l’altro. La comunicazione non può essere usata come strumento di guerra. Distrugge. L’altro giorno commentavo con padre Rueda un articolo sulla capacità distruttiva della lingua, come l’arsenico. La comunicazione deve essere al servizio della costruzione e non della distruzione. Quando la comunicazione è al servizio della distruzione? Quando difende progetti non umani. Pensiamo per esempio alla propaganda, nelle dittature del secolo passato. Le dittature erano molto abili nella comunicazione – in argentina diciamo “che vendono in centro” (“nella strada centrale”) – però tutta costruita. Fomentavano guerre, divisioni, erano distruttive».