Loiola XXI

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El Papa Francisco hoy en la iglesia. Entrevista Card. Cipriani.

¿Críticas al Papa? “El demonio busca dividir”

Conversación con el cardenal arzobispo de Lima, Juan Luis Cipriani Thorne, sobre el próximo viaje apostólico de Francisco a Perú, las críticas al pontificado y los debates en torno a la exhortación apostólica “Amoris Laetitia”

El cardenal Juan Luis Cipriani Thorne

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Pubblicato il 26/07/2017
ANDRÉS BELTRAMO ÁLVAREZ
CIUDAD DEL VATICANO

El Papa “no quiere cambiar la disciplina de los sacramentos”. Quien piense eso, “va buscando pleitos”. ¿Las “dubbia” de los cuatro cardenales? “Una equivocación publicarlas”. El viaje apostólico a Perú “marcará un antes y un después”. Frases esparcidas del cardenal Juan Luis Cipriani Thorne. Fiel a su estilo incisivo, el arzobispo de Lima reflexionó –en entrevista con el Vatican Insider- sobre la actualidad de la Iglesia, sobre el próximo viaje apostólico de Francisco a su país y sobre las críticas al pontífice.

 

¿Cómo se preparan para el viaje del Papa?

 

Hay una alegría muy grande en la gente. El pueblo peruano es muy cercano al Papa, así siempre ha sido. Ya estuvieron en Lima una comitiva de la oficina de organización de los viajes papales y los responsables de la seguridad vaticana. En este momento existe un marco de los lugares posibles para los encuentros y estamos en condiciones de establecer un plan de trabajo. El viaje incluye Puerto Maldonado, Trujillo y Lima. El Papa lo primero que pidió, expresamente, fue que ya lo acompañemos con la oración, por eso vamos a establecer un plan espiritual con acciones semana a semana. Nos hemos propuesto juntar un equipo de voluntarios de 20 mil jóvenes, la juventud será el alma de esta visita.

 

Aunque todavía no existe una agenda papal, ¿qué actos se están pensando, al menos en Lima?

 

Nos han acotado un poco el trabajo, existe un plan muy medido para la capital. Pero estoy seguro que el Papa podrá saludar ancianos, enfermos. Haré lo imposible porque recorra un pueblo joven, aunque seguramente dirán que no. No porque no quiera, debemos ser respetuosos, el Papa tiene una edad y hará un calor infernal en esa época. De todas maneras, se piensa en un acto con monjas de clausura, una reunión con los obispos y un paso por la catedral donde están las reliquias de los santos peruanos. Se asomará a saludar a la juventud en la Plaza de Armas y habrá una misa multitudinaria de fin de visita, que seguramente convocará a más de dos millones de personas.

 

¿Cuál es la expectativa popular?

 

La gente quiere estar con el Papa, él ha calado mucho en las personas sencillas. Es alguien que se preocupa por los más débiles: enfermos, presos, niños, ancianos. Es un comunicador extraordinario y sus gestos son tan auténticos que basta una foto. La expectativa es grande, hay que medirla porque aún faltan seis meses, pero creo que la visita marcará un antes y un después.

 

Todas las visitas papales tienen un hilo conductor, ¿ya se sabe cuál será en Perú?

Puedo hablar de mi idea, me gustaría mucho que fuese la general: Unidos por la esperanza. Unidos porque afrontamos un momento, a todos los niveles, de crispación permanente. Por la esperanza, esa de la cual habla muy seguido el Papa. Así podremos promover la unidad en la casa, en la familia, en el trabajo, en el gobierno, entre las sociedades y entre los pueblos, en la misma Iglesia.

 

En México, el discurso del Papa Francisco a los obispos caló muy hondo. ¿Podría ocurrir algo parecido en Perú? En los últimos años, la Iglesia peruana (y sobre todo los obispos) tuvieron momentos de gran crispación.

 

Acabamos de tener la visita “ad límina” (quinquenal al Vaticano) y el Papa estuvo unas cinco horas con todos los obispos. Fue una exposición de cariño, de ternura, de paciencia. También ha provocado, en muchos de nosotros y en mí, la voluntad de responder “amor con amor se paga”. Reconocemos que, si hemos estado tensos, discutiendo cosas tontas –francamente- ya es hora de actuar de otro modo porque la demanda de la gente por Dios es espectacular. Después de todo ese tiempo con nosotros, quizás no necesite insistir, pero si lo hace bienvenido sea, estamos para escucharle.

 

¿No tiene críticos el Papa en Perú?

 

Él está llegando a la gente: su compasión inmensa con quien cayó en pecado, con quien pasó un mal momento en su matrimonio, esa actitud es un campanazo muy fuerte. Lo que ahora nos toca a todos es estar cerca de Dios, cerca del Papa y no andar buscándole tres pies al gato. A veces creo que queremos buscar las aristas cuando lo que existe, de parte de Francisco, es una enorme emoción por convertir hasta la última persona. Lo veo muy apostólico, tiene un modo personal, pero es muy rescatable su convocatoria a todos y su entrega absoluta, no obstante la edad. Esto quita la comodidad o la tibieza que podría existir en muchos laicos, sacerdotes, obispos, religiosas, cardenales. Él nos dice claramente: “son tiempos de batalla, no tiempos para tomar un café”. ¿Qué batalla? Ir a recoger esa juventud que vive sin certezas, con dudas. Vayamos a apoyarlos, estemos con ellos. Por eso tiene tanta acogida, aunque podrá haber algunos críticos. Pero nunca nos hemos dedicado a andar analizando al Papa.

 

¿Por qué cree que algunos lo analizan y hasta lo quieren contraponer a Benedicto XVI, intentando crear “grietas pontificias”?

 

Esto lo digo con mucha claridad: el demonio tiene objetivos, busca dividir. Son excusas, pero el demonio disfrazado de mil teorías está quitando la paz y la serenidad en el espíritu. Hay que estar atentos, no seamos tontos, pero las cosas no se deben ventilar en los medios de comunicación.

 

Uno de los motivos de debate es la exhortación apostólica “Amoris Laetitia” sobre la familia que se refiere, entre otras cosas, a los divorciados vueltos a casa. ¿Qué opinión tiene al respecto?

 

“Amoris laetitia” es una espiritualidad extraordinaria para la familia, pero todo el mundo se ha concentrado en querer ver: “aquí el Papa está en contra de los sacramentos”. No es así. En mi arquidiócesis no existe ningún problema. Lo que sí está haciendo el Papa es ponernos responsabilidades a los obispos para que dejemos de ser burócratas y a los sacerdotes, para que dejemos de ser confesores inútiles. Entonces nos dice: “señor, el discernimiento de algunas situaciones no está en manos de estructuras, está en manos de usted, sacerdote u obispo”. Claro, no parece lógico que un sacerdote vaya a cambiar los sacramentos del matrimonio y la eucaristía. Nos está poniendo una responsabilidad personal de la que daremos cuentas a Dios. Dicho esto, el Catecismo está donde está, la “Familiaris Consortio” y la “Amoris Laetitia” también. ¡Qué ganas de generar problemas! Con todo respeto a la teología, es clara la intención del Papa de acercarse mucho más al pecador, pero también es clara su voluntad de no modificar –para nada- la disciplina de los sacramentos. Quien va por ahí, va buscando pleitos.

 

Y las “dubbia”, las dudas sobre “Amoris Laetitia” presentadas por cuatro cardenales al Papa y después publicadas en la prensa, ¿qué le parecen?

 

Haberlas publicado no me parece correcto, realmente no. Creo que cualquiera puede manifestar con gran franqueza lo que quiera, pero saltar a la prensa ya es otra cosa. Me parece que se equivocaron, aunque se trata de gente buena.

 

El Papa está generando una gran sacudida en la Iglesia, ¿qué aspectos de su pontificado cree que tendrán más impacto en el tiempo?

 

El Papa entiende que hoy existe una revolución comunicativa. Ahora la gente se comunica por las redes sociales y lo que dura más de dos minutos resulta aburrido. Él no tiene miedo y ha entrado en esa dinámica. Esta velocidad exige una interioridad espiritual intensa, sino te lleva el Twitter. Él está manifestando casi una mística en su pontificado, con su prédica está volviendo a poner a la persona centrada en Cristo, más en primer lugar. Su mensaje misionero nos lleva a dejar nuestras comodidades y a salir al encuentro de quienes lo están pasando más mal. No como ideología, sino para tomarse en serio, darse del todo. El sacerdote que no está enamorado de su ministerio, va camino a traicionar. Este enamoramiento rompe con un mundo zambullido en los placeres y el secularismo, pero hay que atreverse y no tener miedo. Ese mensaje del Papa perdurará.


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Preocupación del Papa por la violencia en Jerusalén.

Preocupación del Papa por la violencia desatada en Jerusalén

2017-07-23 Radio Vaticana

 

(RV).- Después de la oración mariana del Ángelus el Obispo de Roma manifestó la preocupación con la que sigue las graves tensiones y la violencia desatadas en estos días en Jerusalén. Por esta razón hizo un apremiante llamamiento a la moderación y al diálogo, a la vez que invitó a unirse a su oración, a fin de que el Señor inspire en todos propósitos de reconciliación y de paz.

“Queridos hermanos y hermanas: Sigo con preocupación las graves tensiones y la violencia de estos días en Jerusalén. Siento la necesidad de expresar un apremiante llamamiento a la moderación y al diálogo. Los invito a unirse a mí en la oración, a fin de que el Señor inspire en todos propósitos de reconciliación y de paz”.

Por último, al saludar a los fieles y peregrinos procedentes de diversos países – familias, grupos parroquiales y asociaciones – el Santo Padre también dirigió su pensamiento y aliciente a los jóvenes participantes en la Obra “Hombre Mundo”, comprometidos en testimoniar la alegría del Evangelio en las periferias más necesitadas de los cinco continentes.

Y, como es costumbre, el Papa Francisco deseó a todos un feliz domingo, pidiendo, como suele hacer, que por favor no se olviden de rezar por él.

(María Fernanda Bernasconi – RV).


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Obstáculos a la germinación de la palabra de Dios en nuestra vida.

“Arranquemos los espinos de los vicios que van contra Dios”

El Papa durante el Ángelus comentó la parábola del sembrador: «Los ídolos de la riqueza mundana, el vivir con avidez para sí mismos, para el “tener” y el “poder”» ahogan el crecimiento de la Palabra. Una oración por la población de Venezuela

El Papa Francisco durante el Ángelus

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Pubblicato il 16/07/2017
Ultima modifica il 16/07/2017 alle ore 12:47
SALVATORE CERNUZIO
CIUDAD DEL VATICANO

Pequeños o grandes, cada uno tiene en su interior «espinos». Son todos esos «vicios» como la idolatría de la riqueza y la avidez de poder, esos «arbustos más o menos enraizados que no agradan a Dios y nos impiden tener un corazón limpio». «Hay que arrancarlos, de lo contrario la Palabra no da fruto», aconsejó el Papa Francisco durante el Ángelus de hoy en la Plaza San Pedro.

 

Comentando la conocida parábola del sembrador del Evangelio de hoy, Bergoglio habló sobre esos «terrenos» en los que Jesús, el buen sembrador que «no se impone, ma se propone», esparce «con paciencia y generosidad su Palabra, que no es una jaula o una trampa, sino una semilla que puede dar frutos. ¿Cómo? Si nosotros la recibimos». Jesús lleva a cabo una especie de «radiografía espiritual» de nuestro corazón, «que es que es el terreno sobre el que cae la semilla de la Palabra. Nuestro corazón, como un terreno, puede ser bueno, y así la Palabra da fruto, pero también puede ser duro, impermeable. Esto sucede cuando oímos la Palabra, pero ella nos rebota encima, al igual que sobre una carretera. Si nosotros arrojamos semillas sobre guijarros, no sale nada», añadió.

 

Entre el terreno bueno y el asfalto hay «dos terrenos intermedios», explicó el Papa, que «en diferentes medidas, podemos tener dentro de nosotros». El primero es un terreno pedregoso, «en el que no hay mucha tierra», por lo que la semilla «germina, pero no logra echar raíces profundas». «Así es el corazón superficial, que recibe al Señor, quiere rezar, amar y dar testimonio, pero que no persevera, se cansa y no nunca “despega”. Es un corazón sin espesor, donde las rocas de la pereza prevalecen sobre la tierra buena, donde el amor es inconstante y pasajero. Pero quien recibe al Señor sólo cuando tiene ganas, no da fruto».

 

El otro terreno es un terreno espinoso, «lleno de espinos que sofocan las plantas buenas». Pero, ¿qué representan estos espinos? «Las preocupaciones mundanas y la seducción de las riquezas» dice Jesús, «así explícitamente». «Los espinos son los vicios que están en desacuerdo con Dios —recordó el Papa—, que asfixian Su presencia: ante todo los ídolos de la riqueza mundana, el vivir con avidez para sí mismos, para el “tener” y el “poder”. Si cultivamos estos espinos, ahogamos el crecimiento de Dios en nosotros. Cada uno puede reconocer sus pequeños o grandes espinos, los vicios que habitan en su corazón, los arbustos más o menos arraigados que no le gustan a Dios y que nos impiden tener un corazón limpio. Es necesario arrancarlos, de lo contrario la Palabra no da fruto».

 

Al final, el Papa Francisco invitó a todos a ver el propio interior, a «agradecer por nuestro terreno bueno y a trabajar en los terrenos todavía no buenos». «Preguntémonos —dijo— si nuestro corazón está abierto para acoger con fe la semilla de la Palabra de Dios. Preguntémonos si en nosotros las rocas de la pereza son todavía muchas y grandes; identifiquemos y llamemos por nombre a los espinos de los vicios. Encontremos el valor de hacer un bello saneamiento del terreno, llevándole al Señor en la Confesión y en la oración nuestras rocas y espinos. Haciéndolo así, Jesús, el Buen Sembrador, será feliz de realizar un trabajo adicional: purificar nuestro corazón, quitando las rocas y los espinos que ahogan su Palabra».

 

El Papa también invocó a la Virgen, a quien hoy la Iglesia celebra con el título de Beata Virgen del Monte Carmelo: que Ella, «insuperable en la acogida de la Palabra de Dios y en su puesta en práctica, nos ayude a purificar el corazón y a custodiar en él la presencia del Señor». Tras la oración mariana, el Papa saludó a los peregrinos reunidos en la Plaza San Pedro, en particular a los carmelitas, para que «puedan continuar por el camino de la contemplación», y a la comunidad católica venezolana en Italia, a la que garantizó «la oración por su amado país».


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Un cartel en la puerta de la oficina del Papa.

El aviso en la puerta del Papa: “Prohibido quejarse”

Es el regalo que le dio un psicólogo durante una audiencia en la Plaza San Pedro. Francisco lo puso a la entrada de su habitación en Santa Marta

El aviso en la puerta del Papa: “Prohibido quejarse”

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Pubblicato il 14/07/2017
Ultima modifica il 14/07/2017 alle ore 16:11
ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO

El Papa Francisco pasa sus vacaciones en su casa, sin perder el buen humor, a pesar de algunas presuntas investigaciones periodísticas que lo retratan apesadumbrado y asediado de adversarios internos: desde hace algunos días en la puerta de su habitación en la Casa Santa Marta apareció un elocuente e irónico aviso que dice: «Prohibido quejarse». También se lee en él que «los transgresores son sujetos a un síndrome de victimismo con la consecuente disminución del tono del humor y de la capacidad para resolver problemas». Y «la sanción es doble si la violación es cometida ante la presencia de niños». El texto del aviso termina de esta manera: «Para volverse el mejor de uno mismo hay que concentrarse en las propias potencialidades y no en los propios límites, por lo tanto: deja de quejarte y actúa para hacer mejor tu vida».

 

Quienes lo notaron fueron los interlocutores más recientes del Pontífice, invitados a Santa Marta, entre los que hay un anciano sacerdote italiano, amigo de hace tiempo, quien, después de haber pedido la autorización, le tomó una foto para divulgarlo. Fue el mismo Francisco quien se lo enseñó al final de una audiencia a principios de esta semana. Ambos sonrieron.

 

Ese aviso lo inventó el psicólogo y psicoterapeuta Salvo Noé, autor de libros y de cursos de motivación. En su último volumen dedicó algunas páginas precisamente a Bergoglio. El pasado 14 de junio, al final de la audiencia en la Plaza San Pedro, Noé pudo saludar por unos instantes al Papa, a quien le regaló su libro, una pulsera y el aviso, mismo que Francisco apreció inmediatamente y saludó con esta frase: «Lo voy a poner en la puerta de mi oficina, en donde recibo a las personas». Ahora bien, la «oficina» del Papa, en donde se verifican normalmente las audiencias, es en el Palacio Apostólico, cuya austeridad y belleza no habrían quedado muy bien con el aviso un poco goliárdico. Por lo que Francisco decidió ponerlo fuera de su habitación.

 

 

El psicólogo Salvo Noé entregando el aviso al Papa en la Plaza San Pedro (Copyright: L’Osservatore Romano)

 

 

En muchas ocasiones, el autor de la Exhortación «Evangelii gaudium» (la alegría del Evangelio) ha indicado que los cristianos deben abandonar los tonos de la eterna queja: «A veces —dijo el Papa algunos meses después de haber sido elegido—, ¡algunos cristianos melancólicos tienen más cara de pimiento en vinagre que de personas alegres que tienen una vida bella!»

 

 

 

 

El sacerdote que le tomó la foto al aviso dice que encontró a Francisco relajado y sereno. Está trabajando, a pesar de las vacaciones, en algunos nombramientos curiales (se espera, por ejemplo, el nombramiento del nuevo secretario para la Congregación de la Doctrina de la Fe), pero también en los discursos que pronunciará durante su próximo viaje a Colombia. Durante los últimos días de junio y los primeros de julio, con la sorpresiva renuncia del Revisor General Libero Milone, con el permiso del cardenal George Pell, citado en juicio en Australia por presuntos abusos de menores, y con la decisión de no confirmar en su puesto al cardenal Prefecto del ex Santo Oficio, Gerhard Müller, han surgido muchas hipótesis, dando vida a varias reconstrucciones un poco fantasiosas, como la que cuenta (cosa completamente falsa) que el Papa habría sometido a un surreal interrogatorio a Müller sobre el celibato sacerdotal y las mujeres sacerdote.

 

Otra historia fantasiosa dice que Francisco, desde hace algunas semanas, ha decidido seguir comiendo en el comedor común de Santa Marta, pero en un rincón alejado de todos y de espaldas. Lástima que esta decisión haya sido tomada hace más de tres años, por lo que no tiene nada que ver con las controversias más recientes.

 


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Chile: se prepara la visita del Papa en enero 2018

Chile se prepara para recibir al Papa Francisco en 2018

2017-07-14 Radio Vaticana

 

(RV).- Ya está en marcha la máquina de los preparativos del viaje del Papa a Chile y Perú a realizarse entre el 15 y el 21 de enero de 2018.

El Romano pontífice iniciará el nuevo año abrazando a estos dos países del “continente muy querido por él”, tal como él mismo expresara en viajes anteriores, los cuales serán el noveno y décimo país visitado de este continente, tras Brasil en 2013, Ecuador, Bolivia, Paraguay, Cuba y Estados Unidos en 2015, México en 2016 y aquel a realizarse en Colombia el próximo mes de setiembre.

En Chile el Santo Padre visitará Santiago, Temuco e Iquique del 15 al 18 de enero, y en Perú, del 18 al 21, visitará Lima, Puerto Maldonado y Trujillo.

Precisamente en esta semana se recibieron delegaciones de ambos países en el Vaticano para coordinar preparativos, que consideran además una masiva participación de fieles provenientes de los países limítrofes, especialmente en el caso de Chile, el cual por ser además una meta turística privilegiada por los argentinos, espera un incremento de ese flujo de personas provenientes de la tierra natal del pontífice latinoamericano.

Sobre los preparativos entrevistamos a Haydée Rojas Escobar, Encargada de las Comunicaciones para la visita del Papa por parte de la Presidencia de la República de Chile.

(Griselda Mutual – Radio Vaticano)


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Los lefebvrianos y la Congregación de la doctrina de la fe.

Los lefebvrianos se interrogan sobre la salida del cardenal Müller

Después de que una carta del ex Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe había sido interpretada por la Fraternidad como un paso hacia atrás en el diálogo con Roma

El cardenal Müller

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Pubblicato il 14/07/2017
Ultima modifica il 14/07/2017 alle ore 19:13
IACOPO SCARAMUZZI
CIUDAD DEL VATICANO

Los lefebvrianos se interrogan sobre la decisión del Papa de no confirmar en su puesto al cardenal Gerhard Ludwig Müller como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Subrayan además que el purpurado alemán les había enviado recientemente una carta que parecía congelar el diálogo con la Santa Sede, y afirman que ahora esperan «los hechos» que podrá traer la nueva etapa.

 

Un artículo titulado “La carta del cardenal Müller y la falta de confirmación a la cabeza de la CDF”, publicado en estos días por el sitio de la fraternidad sacerdotal San Pío X, recuerda que el pasado 26 de junio el superior de los lefevbrianos, monseñor Bernard Fellay, recibió una carta (firmada el 6 de junio y para la cual el purpurado alemán precisaba contar con el previo visto bueno papal) en la que Müller «enunciaba las condiciones necesarias a una declaración doctrina, preliminar indispensable para cualquier reconocimiento canónico» de la Fraternidad. Entre tales condiciones, recuerda indica el artículo, estaban: la adhesión a la nueva fórmula de la “Professio fidei” de 1988, y no la de 1962, la aceptación explícita de las enseñanzas del Concilio Vaticano II y de las enseñanzas post-conciliares, reconociendo no solo su validez, sino «la legitimidad» del rito introducido con los libros litúrgicos promulgados después del Concilio.

 

Pocos días después de haber recibido la carta, el 30 de junio, Fellay la envió a todos los sacerdotes de la Fraternidad, con este comentario: «Nos encontramos en una situación parecida a la de 2012. Mientras monseñor Pozzo, Secretario de la comisión Ecclesia Dei, en marzo de este año tenía un lenguaje completamente diferente sobre los criterios de catolicidad que debían ser más o menos exigidos». Recordando los diferentes pasajes del diálogo de los últimos meses entre Roma y Econe, cuartel general de los lefebvrianos, el artículo indica que en el pasado monseñor Fellay había «subrayado una contradicción entre las afirmaciones del cardenal Müller y las de monseñor Pozzo». En cuanto al Papa, se recuerda que al volver de Fátima Francisco afirmó: «La “feria cuarta” de la Congregación para la Doctrina de la Fe, su sesión (la llaman “feria cuarta” porque se hace los miércoles), ha estudiado un documento, y el documento todavía no me ha llegado». Por lo tanto, aclara el artículo, «una vez más es necesaria una declaración doctrinal, preliminarmente a cualquier reconocimiento canónico. Pero, ¿cuál debe ser el contenido exacto de esta declaración? ¿El que impone el cardenal Müller o el que propone monseñor Pozzo?».

 

Después de estas preguntas, la nota de los lefebvrianos prosigue recordando que «lo que fue una verdadera sorpresa fue la no confirmación del cardenal Müller en su encargo», el pasado 2 de julio. Para los lefebvrianos, sobre las hipótesis de las « razones de la partida del cardenal Müller, se puede constatar que el Papa no consideró necesario mantenerlo en su sitio para llevar a cabo la decisión de hacer que la Fraternidad sacerdotal San Pío X volviera a la declaración doctrinal de 2012. Después de esta constatación en el orden del truísmo, se pueden plantear algunas cuestiones: al manifestar abiertamente un punto de vista divergente con respecto al de su superior jerárquico, en relación con los “criterios de catolicidad”, ¿monseñor Pozzo actuaba “motu proprio” o sabía contar con un apoyo más alto que el cardenal Müller? ¿Cuál es su futuro en la comisión Ecclesia Dei? ¿Cuál será el papel de monseñor Ladaria (el nuevo prefecto de la Fe, ndr.), jesuita español con una personalidad mucho menos inquieta que la del cardenal alemán? Más propenso a la obediencia propia de la Compañía de Jesús, definiéndose como “conservador moderado, ¿tendrá una influencia moderadamente conservadora a la cabeza de la Congregación para la Doctrina de la Fe? Frente a estas preguntas –concluye la nota de la Fraternidad San Pío X–, los oráculos harán sus predicciones. Por nuestra parte, nos conformamos con esperar los hechos y ver sus efectos».


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Las grandes ciudades y sus problemas. Mensaje del Papa.

Mensaje del Papa al Congreso Internacional «Laudato si’ y Grandes Ciudades»

 

Tres «R» reitera el Papa Francisco: respeto, responsabilidad y relación

 

(RV).- El Papa Francisco envió un Mensaje al Card. Lluís Martínez Sistach, Arzobispo emérito de Barcelona, con motivo del Congreso Internacional «Laudato si’ y Grandes Ciudades».  Evento celebrado en Río de Janeiro – del 13 al 15 de julio – con especial atención a tres temas como el agua potable, la contaminación ambiental y calidad del aire y los residuos.

Reiterando lo que escribió en su Carta encíclica sobre el cuidado de la casa común, refiriéndose a varias necesidades físicas que tiene el hombre de hoy en las grandes ciudades y que necesitan ser afrontadas con respeto, responsabilidad y relación», el Papa hace hincapié en que son tres «R» que ayudan a interactuar de forma conjunta ante los imperativos más esenciales de nuestra convivencia».

En la primera «R», el Papa señala que «el respeto es la actitud fundamental que el hombre ha de tener con la creación. Ésta la hemos recibido como un don precioso y debemos esforzarnos para que las generaciones futuras puedan seguir admirándola y disfrutándola. Este cuidado debemos enseñarlo y transmitirlo».

En lo que respecta a la importancia del agua, elemento que es también indispensable para la vida el Obispo de Roma recuerda que es «un derecho fundamental, que toda sociedad debe garantizar (cf. Laudato si’, 30). Cuando no se le presta la atención que merece se transforma en fuente de enfermedades y su escasez pone en peligro la vida de millones de personas. Es un deber de todos crear en la sociedad una conciencia de respeto por nuestro entorno; esto nos beneficia a nosotros y a las generaciones futuras».

En la segunda «R», recordando que «la responsabilidad ante la creación es el modo con el que debemos interactuar con ella y constituye una de nuestras tareas primordiales», el Papa advierte que «no podemos quedarnos con los brazos cruzados, cuando advertimos una grave disminución de la calidad del aire o el aumento de la producción de residuos que no son adecuadamente tratados». Y destaca que «cada territorio y gobierno debería incentivar modos de actuar responsables en sus ciudadanos para que, con inventiva, puedan interactuar y favorecer la creación de una casa más habitable y más saludable. Poniendo cada uno lo poco que le corresponde en su responsabilidad, se estará logrando mucho».

En la tercera «R», el Santo Padre reflexiona sobre la creciente falta de relación que se observa en las grandes ciudades y en las zonas rurales, y pone en guardia contra «la falta de raíces y el aislamiento de algunas personas, que son formas de pobreza, que pueden degenerar en guetos y originar violencia e injusticia».

Por lo que «es importante que la sociedad trabaje conjuntamente en ámbito político, educativo y religioso para crear relaciones humanas más cálidas, que rompan los muros que aíslan y marginan. Esto se puede lograr a través de agrupaciones, escuelas, parroquias, etc., que sean capaces de construir con su presencia una red de comunión y de pertenencia, para favorecer una mejor convivencia y lograr superar tantas dificultades. De esta manera, «cualquier lugar deja de ser un infierno y se convierte en el contexto de una vida digna» (Laudato si’, 149)».

Encomendando «a la intercesión de la Virgen Santa, Reina de cielo y tierra, estas jornadas de estudio y de reflexión», el Papa desea que «su consejo y guía oriente sus decisiones en favor de una ecología integral que proteja nuestra casa común y construya una civilización cada vez más humana y solidaria».

(CdM – RV)