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La Santa Sede ante los territorios palestinos ocupados por Israel.

Santa Sede sobre el proceso de paz Israel-Palestina: dos Estados para dos pueblos

Ante las recientes decisiones que amenazan con socavar aún más el proceso de paz israelí-palestino, la Santa Sede reitera a través de un comunicado, su posición sobre la solución de dos Estados para dos pueblos, “como única manera de llegar a una solución definitiva de este conflicto de larga data”.

Ciudad del Vaticano

Tal como se lee en un comunicado publicado el 20 de noviembre por la Oficina de Prensa de la Santa Sede, ante las recientes decisiones que amenazan con socavar aún más el proceso de paz israelí-palestino y la ya frágil estabilidad regional, la Santa Sede reitera su posición sobre la solución de dos Estados para dos pueblos, como única manera de llegar a una solución definitiva de este conflicto de larga data.

Asimismo, la Santa Sede apoya el derecho del Estado de Israel a vivir en paz y seguridad dentro de las fronteras que le reconoce la comunidad internacional, pero el mismo derecho pertenece al pueblo palestino y debe ser reconocido, respetado y aplicado.

En este sentido, la Santa Sede espera que las dos Partes, negociando directamente entre sí, con el apoyo de la comunidad internacional y en cumplimiento de las resoluciones de las Naciones Unidas, lleguen a un compromiso justo que tenga en cuenta las legítimas aspiraciones de los dos pueblos.


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Observador permanente de la Santa Sede en la ONU: graves conflictos actuales.

Siria Iraq Yemen Israel Palestina Auza OnuLos desplazados en Siria  (ANSA)

Santa Sede: no oídos sordos a los gritos de los que no tienen comida ni medicinas

La profunda preocupación del Papa Francisco por la situación humanitaria en Siria vuelve en las palabras de Mons. Bernardito Auza, en la ONU en Nueva York. Esperada también la reanudación de las negociaciones entre israelíes y palestinos: el apoyo humanitario es vital, pero no puede sustituirlas. En cuanto a Yemen, destaca, se necesita coherencia

Debora Donnini – Ciudad del Vaticano

La cuestión palestina, Siria, Yemen, Irak. Bernardito Auza, observador permanente de la Santa Sede ante la ONU, intervino ayer en el debate abierto del Consejo de Seguridad sobre “Oriente Medio, incluida la cuestión de Palestina”. En resumen, Mons. Auza vuelve a invocar el camino del diálogo para una cultura de tolerancia y “convivencia pacífica” con el fin de reducir los problemas económicos, sociales, políticos y medioambientales que pesan sobre gran parte de la humanidad.

Israelíes-Palestinos: volver a las negociaciones

El apoyo humanitario sigue siendo vital para crear un ambiente propicio para las negociaciones entre israelíes y palestinos, pero no puede sustituirlas, señala Mons. Auza, y comienza su reflexión desde la “peligrosa escalada de violencia” en Gaza y en Cisjordania, destacada por el coordinador especial para el proceso de paz en Oriente Medio, Nickolay Mladenov. Un clima de desconfianza entre las partes que “puede convertirse rápidamente en actos violentos que ponen en peligro la vida de palestinos e israelíes inocentes”, señala. Para el representante ante la ONU, por tanto, este “debate abierto” debe “conducir a la acción” y no quedarse en un mero comentario sobre los obstáculos “a la consecución de la tan buscada solución de los dos Estados dentro de las fronteras reconocidas internacionalmente”.

Mons. Auza recuerda el compromiso de la comunidad internacional mediante donaciones que, a través del UNRWA, garantizan servicios básicos a los refugiados palestinos, pero que no pueden sustituir las negociaciones. “Una importante contribución que los Estados Miembros pueden hacer en este momento  – afirma – es alentar a las partes a volver a la mesa de negociaciones y ofrecerles el espacio y los recursos necesarios para comprometerse a dialogar como protagonistas de su propio futuro pacífico, uno al lado del otro”.

Siria: respeto del derecho humanitario

En Siria, en particular en algunas zonas todavía inestables, el riesgo de una “peor crisis humanitaria sigue siendo alto”.  “No podemos permanecer sordos a los gritos de quienes carecen de alimentos, atención médica y educación, o de los huérfanos, las viudas y los heridos”, dice Mons. Auza refiriéndose a la “profunda preocupación” por la situación humanitaria en Siria, expresada por el Papa Francisco en la carta enviada el pasado lunes al Presidente Assad. Una preocupación que se refiere en particular a las “dramáticas condiciones de la población civil de Idlib”, donde continúan las incursiones aéreas. El Papa, recuerda el representante de la Santa Sede, ha renovado su llamamiento a la protección y al respeto del derecho humanitario.

Yemen, coherencia sobre la venta de armas

Y también Yemen, cuya la situación humanitaria es motivo de profunda preocupación. Mons. Auza reconoce el paso necesario de la Resolución 2481 adoptada por las Naciones Unidas el 15 de julio con vistas al fortalecimiento del cese del fuego y del acceso a los suministros. Al mismo tiempo, sin embargo, espera “coherencia” preguntándose cómo se puede “hacer llamamientos elocuentes a favor de la paz en Oriente Medio e incluso participar en la acciones humanitarias, permitiendo la venta de armas en la región”.

Soluciones pacíficas en la región del Golfo

Por último, la mirada  se dirige a Irak, que ofrece “una cierta esperanza de avanzar hacia la reconciliación y la reconstrucción” tras los incalificables crímenes que el llamado Estado islámico ha infligido a la población y, en particular, a las minorías religiosas y étnicas. Además, es esencial que la comunidad internacional siga alentando y buscando todas las oportunidades posibles para negociaciones y soluciones pacíficas a las crisis actuales en la región del Golfo.


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Explicación de las nuevas normas de actuación de la iglesia en abusos sexuales.

Mons. Arrieta: El Motu del Papa, decisiones serias y claras contra los abusos

Este jueves, 9 de mayo, tuvo lugar en la Oficina de Prensa de la Santa Sede, un “Meeting point” para la presentación de la Carta Apostólica en forma de Motu proprio del Sumo Pontífice Francisco, “Vos estis lux mundi”, sobre los nuevos procedimientos para denunciar el acoso y la violencia, y asegurar que los obispos y los superiores religiosos sean responsables de sus acciones.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

“Esta Carta contiene las nuevas decisiones que ha tomado el Santo Padre para hacer que las informaciones relativas a temas de abusos o relacionadas con ellos, sean tratados con enorme seriedad y rapidez, y sean juzgados con claridad y transparencia”, lo dijo Mons. Juan Ignacio Arrieta Ochoa de Chinchetru, Secretario del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos, durante la presentación de la Carta Apostólica en forma Motu proprio del Sumo Pontífice Francisco “Vos estis lux mundi”. La presentación de este Documento Pontificio tuvo lugar este jueves, 9 de mayo, en la Oficina de Prensa de la Santa Sede; también participó en la presentación  Mons. Charles Scicluna, Arzobispo de Malta, Secretario adjunto de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Implementar sistemas estables y accesibles al público

“El documento contiene diversas novedades – explicó el Secretario del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos – uno de ellos se da desde el punto de vista organizativo, en el que se obliga a todas las diócesis del mundo en el plazo de un año, a activar, un sitio (web, ndr) o una oficina para recoger informaciones de cualquier tipo en relación con estas materias; además – agregó el Prelado – la ley impone a todos los sacerdotes, diáconos, religiosos y religiosas la obligación de denunciar ante la autoridad eclesiástica si conocen hechos relativos a abusos cometidos por clérigos de la Iglesia. Asimismo, dijo Mons. Arrieta, la ley protege a quien ha denunciado, de tal manera que aquel que intentase hacer retorsión respecto a esas personas, caería en las denuncias que la propia ley establece”.

Protección de las víctimas y de los denunciantes

Mons. Juan Ignacio Arrieta explicando otra novedad de la Carta Apostólica del Papa Francisco dijo que, la ley también establece un procedimiento para el caso particular de los Obispos. “Este caso – de los Obispos, precisó el Secretario del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos – pone la dificultad de que todos dependen del Papa, que es el Papa el que les tiene que juzgar porque pertenecen al Colegio Episcopal; no es como el caso de los sacerdotes que están en las diócesis y están vinculados a sus Obispos y se decide allá. En el caso de los Obispos, subrayó Mons. Arrieta, dependen de modo penal del Papa”. Este documento, concluyó el Prelado, busca asegurar las informaciones y sobre todo otorga al Obispo Metropolitano el deber de investigar a las personas denunciadas en su Diócesis, eventualmente con la ayuda de fieles laicos, quienes son parte de la Iglesia y tienen el derecho y el deber de ayudar colaborar a su Iglesia.

Escucha la entrevista a Mons. Juan Ignacio Arrieta

Mons. Scicluna: ningún “eclesiástico” está por encima de la ley

Durante la presentación también intervino Mons. Charles Scicluna, Arzobispo de Malta, quien señaló que entre las novedades de este Documento resalta que todo el proceso es indicativo, incluso en comparación con el pasado: “Podemos decir que han habido investigaciones, no es que empecemos ahora y no se ha hecho nada antes. Ahora tenemos una ley universal – señaló el Arzobispo de Malta refiriéndose al Motu proprio del Papa – que determina las etapas fundamentales para la investigación de un miembro eclesiástico, Obispo o Superior mayor, religioso o religiosa, dando la señal de que incluso el liderazgo está sujeto no sólo a la ley de Dios sino también a la ley canónica: debe responder por los crímenes que ha cometido. Así que no hay inmunidad […] hay una señal muy fuerte, nadie que tenga responsabilidad eclesiástica está por encima de la ley y en mi opinión – concluyó Mons. Scicluna – este procedimiento lo dice muy claramente”.

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La Santa Sede y sus precedentes relaciones con el presidente venezolano Maduro. Vatican Insider

Francisco a Maduro: No a “cualquier diálogo”

Según el diario italiano “Il Corriere della Sera” el Papa ha escrito al presidente venezolano y le ha reclamado que, ya en 2016, su gobierno no cumplió los acuerdos establecidos para salir de la crisis política en el país sudamericano

Nicolas Maduro y el Papa Francisco

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Pubblicato il 13/02/2019
Ultima modifica il 13/02/2019 alle ore 17:11
ANDRÉS BELTRAMO ÁLVAREZ
CIUDAD DEL VATICANO

“No cualquier diálogo, sino el que se entabla cuando las diferentes partes en conflicto ponen el bien común por encima de cualquier otro interés y trabajan por la unidad y la paz”. Con esas palabras, el Papa le contestó al presidente venezolano. Pocos días atrás, Nicolás Maduro había pedido la mediación pontificia para lograr una salida a la crisis que asola a su país. Francisco le respondió recordándole que ya en el 2016 el Vaticano intentó mediar, pero que su gobierno jamás cumplió los acuerdos establecidos.

Una carta de poco más de dos páginas, escrita en español y con, al calce, la diminuta firma del líder católico. Fechada el 7 de febrero; dirigida al “excelentísimo señor” y no al presidente, como indicaría el protocolo. Un texto que aleja dudas y aclara el verdadero pensamiento del Papa con respecto al rol de la Santa Sede en la crisis venezolana.

Ante todo, el escrito repasó las iniciativas que, en el pasado, involucraron al Vaticano y a los obispos de ese país en un intento por “encontrar una salida”. “Por desgracia, todas se interrumpieron porque lo que había sido acordado en las reuniones no fue seguido por gestos concretos para realizar los acuerdos”, indicó Francisco. Y agregó que “las palabras parecían deslegitimar los buenos propósitos que habían sido puestos por escrito”.

Más adelante hizo referencia a la voluntad de la Santa Sede de ser “garante, por petición de las partes”, de la mediación impulsada a finales de 2016. Según el Papa, aquel fue un esfuerzo por encontrar una salida “modo pacífico e institucional”.

Esa iniciativa no terminó bien, por la voluntad manifiesta de los enviados del gobierno de no dar pasos adelante. Por eso el secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, escribió una carta al gobierno fechada el 1 de diciembre de aquel año. Una misiva dura en los términos, que reclamó el estancamiento en el diálogo y estableció una serie de condiciones para volver a la mesa.

Ahora, en su carta, el Papa evocó aquel documento y subrayó que, en él, “la Santa Sede indicó claramente cuáles eran los presupuestos para que el diálogo fuese posible”. Insistió que se trata de “una serie de peticiones que consideraba indispensables para que el diálogo se desarrollase en manera fructífera y eficaz”. Y precisó que esas solicitudes, y “otras que desde entonces se sumaron como consecuencia de la evolución de la situación”, son más que nunca necesarias. Y pidió explícitamente que “se evite cualquier forma de esparcimiento de sangre”.

Hasta ahí las frases de la misiva de Francisco que se filtraron a la prensa, la mañana de este jueves 13 de febrero a través del diario italiano Il Corriere della Sera. Interpelada sobre su veracidad, la Sala de Prensa del Vaticano prefirió no hacer comentarios respecto de una “carta privada” que se publicó en un medio. No obstante, los matices lo son todo. En político y en diplomacia.

Ni los portavoces papales, ni los voceros de Maduro desmintieron el escrito. Por otra parte, confirmarla de manera oficial hubiese resultado inconveniente, desde el punto de vista diplomático y protocolar. Sea como sea, su contenido resulta aleccionador y ofrece importantes claves para comprender el papel de la Santa Sede en todo este problema.

En primer término, de manera sobria y sin estridencias, el Papa le reclama a Maduro su falta de palabra en el anterior proceso de mediación. Todo se remonta a septiembre de 2016, cuando un grupo de ex presidentes (entre ellos el español José Luis Rodríguez Zapatero) hicieron llegar al pontífice una propuesta concreta de intervención, para un diálogo entre el gobierno y la oposición. Francisco se mostró disponible y así lo expresó en cartas dirigidas a Maduro y a la coalición opositora Mesa de Unidad Democrática (Mud).

Eran semanas de febriles contactos en un proceso que se presentaba prometedor, tras semanas de manifestaciones multitudinarias por las calles de las principales ciudades del país.

En ese contexto, Jorge Mario Bergoglio aceptó recibir en audiencia al presidente venezolano, quien había solicitado ver al líder católico como gesto de buena voluntad. Pero en el Vaticano tomaron recaudos. El encuentro se dio por la tarde-noche, en una salita del Aula Pablo VI y no se distribuyó foto oficial. La sala de prensa de la Santa Sede calificó a la reunión de “privada” y la enmarcó en la “preocupante situación de crisis política, social y económica que atraviesa el país”.

Ese evidente bajo tono de la diplomacia papal no impidió que Maduro y sus colaboradores usaran mediáticamente la cita, presentándola como un aval al régimen y publicando fotos de una anterior audiencia para sostener sus dichos. Ese mismo día, en Caracas, la comitiva de ex presidentes anunciaba formalmente el inicio del diálogo entre el gobierno y la oposición. Lo hizo durante una conferencia de prensa, en la cual participó el entonces nuncio apostólico en Argentina.

Emil Paul Tscherrig asistió en representación de Claudio Maria Celli, diplomático vaticano de amplia experiencia y delegado oficial elegido por el Papa para el proceso. Él no pudo viajar a Caracas ese día por el cumpleaños número 90 del cardenal Achille Silvestrini, su gran mentor.

La ronda de conversaciones inició el 30 de octubre de 2016 en la Isla Margarita, pero el proceso realmente nunca despegó. Celli pasó dos meses tratando de sentar a ambas partes a la misma mesa pero jamás lo logró. Una situación que causó gran malestar en Roma, donde los diplomáticos vaticanos intentaban, por todos los medios, mantener en pie una situación de altísima fragilidad. El Papa había puesto su esperanza en el diálogo, sin importar las consecuencias ni reparar en las críticas, pero había sido usado.

En esos términos se gestó la famosa carta de Parolin del 1 de diciembre. Un mensaje extenso y firme en su tono, que buscó dejar en claro los contornos de la participación vaticana en todo el proceso. Esa carta resulta fundamental, porque el Vaticano siempre la consideró (y aún la considera) vigente.

En ella y entre otras cosas, el purpurado recordó que la Santa Sede estaba consciente “de los no pocos ni leves riesgos a los que tendría que hacer frente” al entrar en el diálogo “con la única finalidad de promover el bien de todos”. E insistió en que su rol no era de “mediación” sino de “facilitación” o “acompañamiento”.

Pero, lo más importante, Parolin demandó, “respetuosamente pero con firmeza” el cumplimiento de cuatro condiciones básicas para seguir adelante con el proceso iniciado y que debía continuar con reuniones el siguiente 6 de diciembre. Resumió las exigencias en cuatro puntos muy concretos: Implementación de medidas urgentes para aliviar la grave crisis de abastecimiento de comida y medicinas, establecimiento de un calendario para elecciones libres y democráticas, restituir los poderes quitados a la Asamblea Nacional y liberación de presos políticos.

No resulta casual que el Papa insista ahora, en su respuesta a Maduro, en las mismas peticiones de hace dos años atrás. La posición del Vaticano no ha cambiado desde entonces, y difícilmente cambiará. Pero, en el caso Venezuela, Francisco tiene una preocupación fundamental: Evitar más violencia y sangre. Para lograrlo deberá mantenerse en una posición por encima de las partes. Lo hará hasta el final, incluso a costa de críticas e insultos.


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La Santa sede sobre la crítica situación en Venezuela

Panamá, Venezuela irrumpe en las JMJ. El Vaticano: basta sufrimiento

En una nota la Santa Sede expresa preocupación y prudencia. El cardenal Porras a las fuerzas de seguridad: respetar el derecho de protesta de los ciudadanos

En la JMJ se reza por Venezuela

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Pubblicato il 25/01/2019
Ultima modifica il 25/01/2019 alle ore 19:28
DOMENICO AGASSO JR
ENVIADO A PANAMÁ

La Santa Sede no podía no pronunciarse. Eran demasiadas las presiones sobre el Papa en sus primeras horas en América Latina. La crisis en Venezuela irrumpe así en la visita de Francisco a Panamá por la JMJ. Y obliga al Pontífice a pronunciarse a través del portavoz Alessandro Gisotti. En una nota, el director ad interim de la Oficina de Prensa hace saber que “el Santo Padre, informado en Panamá de las noticias provenientes de Venezuela, sigue con cercanía el desarrollo de la situación y reza por las victimas y por todos los Venezolanos”. El Vaticano “apoya todos los esfuerzos que permitan ahorrar ulterior sufrimiento a la población”.

Es una declaración prudente, motivada por la incertidumbre sobre lo que está pasando y las dinámicas en curso, empezando por las que tienen que ver con el ejército. Prudente pero significativa porque no expresa reconocimiento a las distintas partes. El Papa sobre todo no quiere arriesgarse a crear chispas que puedan provocar reacciones fogosas.

A tener en cuenta una escena imprevista que ocurrió después de la reunión con los obispos: Francisco, con tono serio, preguntó si había algún prelado venezolano. La sensación que existe es que quiere hablar con ellos lo antes posible.

En Panamá está de hecho la Iglesia venezolana, que participa con sus jóvenes en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), entre la preocupación de los jóvenes, llamadas telefónicas a casa, con la atención puesta en los informativos de televisión y en los periódicos.

La posición oficial de los obispos venezolanos es conocida: piden que se garantice la vida de las personas y la libertad de expresión. En un comunicado firmado por el presidente, monseñor Roberto Lücket, obispo emérito de Coro, “exhorta y exige” a los diversos cuerpos de seguridad del Estado de seguridad, “el respeto a los ciudadanos que se manifiestan hoy, cuyo derecho está consagrado en el Artículo 68 de la Carta Magna evitando la represión violenta, las detenciones arbitrarias, tratos crueles y el uso de armas de fuego y sustancias tóxicas para controlar las manifestaciones pacíficas”. La Comisión recuerda que la Asamblea Nacional es “actualmente el único órgano del poder público con legitimidad para ejercer soberanamente su competencias” con el fin de “consultar al Pueblo en Cabildo Abierto”, mecanismo de consulta previsto por la Constitución, “cuyas decisiones son vinculantes para todas las instancias del Estado”.

La agencia Fides de la Conferencia episcopal de Venezuela informa que en Maturin cerca de 700 personas permanecen todavía encerradas en el interior de la catedral de Nuestra Señora del Carmen por miedo de las acciones violentas contra los manifestantes. Maturin es una ciudad al este de Venezuela, considerada la capital petrolífera de la Venezuela oriental. Precisamente en esta zona, la Guardia nacional y la policía han lanzado una dura represión.

Y desde Panamá interviene también el cardenal venezolano Baltazar Enrique Porras Cardozo, arzobispo de Mérida y administrador apostólico de la diócesis de Caracas, que exhorta a las fuerzas de seguridad del Estado a respetar el derecho de protesta, y reivindica el derecho de los sacerdotes a manifestarse “si se hace sin protagonismo, sin eslóganes políticos, en actitud fraternal”. Para el purpurado es necesario “salir simplemente para acompañar y proteger a la gente, especialmente a los más vulnerables, y transmitirles esperanza, alegría y paz”.

Volviendo a la Santa Sede, según ha podido saber Vatican Insider, al otro lado del Tíber ha sido apreciada la posición de la Unión Europea expresada por Federica Mogherini, Alta representante para los Asuntos Exteriores y la Política de Seguridad: “La UE apoya plenamente la Asamblea Nacional como la institución democráticamente elegida, cuyos poderes deben restablecerse y respetarse. Es necesario asegurar y respetar los derechos civiles, la libertad y seguridad de todos los miembros de la Asamblea, incluido los de su presidente, Juan Guaidó”. Palabras de las que se deduce la misma preocupación vaticana por las posibles degeneraciones violentas, y que por tanto defienden las instituciones y el voto democrático, sin dar reconocimiento neto a nadie en especial.


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China: nuevas relaciones Gobierno chino-Vaticano. Perspectivas

Cuando Pekín quería crear un “Papa chino”

Liu Goupeng, miembro de la Academia china de Ciencias Sociales, cuenta como en los años ’50 las autoridades de la República popular pensaron crear un propio Pontífice. Y explica porqué, con el Acuerdo con la Santa Sede, se archiva la idea de una “Iglesia nacional hecha por si misma”

Una bandera china en Plaza San Pedro

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Pubblicato il 14/01/2019
Ultima modifica il 14/01/2019 alle ore 16:19
GIANNI VALENTE
ROMA

En 1951, las autoridades de Pekín querían incluso crear un “Papa chino”. Ahora, con el Acuerdo provisional firmado con la Santa Sede el 22 de octubre de 2018, han reconocido el papel del Sucesor de Pedro en el nombramiento de los obispos católicos chinos. Basta con el enfrentamiento de estos datos para demostrar cuantas cosas han cambiado, y ha confirmar que el Acuerdo provisional ha archivado la idea de crear una Iglesia china nacional “separada” del Papa y de la Iglesia universal. Lo documenta con la claridad propia de los académicos de alto rango el profesor Liu Guopeng. Y la autoridad de sus argumentos está conectada también con su pertenencia a la Academia china de Ciencias Sociales (Cass), definida por Foreign Policy como el principal think tank operativo en Asia.

Liu Guopeng es profesor asociado en el Instituto de investigación de las Religiones mundiales de la Cass. Sus investigaciones y su contribuciones académicas se concentran en la Historia moderna y contemporánea de la Iglesia católica en China. El académico chino ha publicado una monografía sobre la “indigenización” de la Iglesia católica en China durante el periodo del arzobispo Celso Costantini. Y en la entrevista siguiente, entre otras cosas, define como fuera de lugar y engañoso cualquier comparación entre el Acuerdo China-Santa Sede sobre el nombramiento de los obispos chinos y las vicisitudes de la “Lucha por las investiduras” que enfrentaron el papado y el Sacro Imperio Romano durante la Edad Media europea. La Academia china de Ciencias Sociales (Cass) es la principal organización nacional de investigación académica de la República popular china dedicada al estudio en el campo de la filosofía y las ciencias sociales. La Academia es subsidiaria del Consejo de Estado de la República popular China.

Como histórico del cristianismo en China, ¿cómo valora el Acuerdo provisional entre la Santa Sede y el Gobierno chino sobre el nombramiento de los obispos?

“El acuerdo confirma la superación definitiva de la idea de crear en China una ’Iglesia nacional’ separada del resto de la Iglesia católica universal. Esa perspectiva viene archivada, aunque ciertas fórmulas unidas a aquella idea podrán todavía ser utilizadas en el lengua oficial durante cierto tiempo”.

¿Por qué esa perspectiva “separatista” le parece objetivamente superada?

“Porque después de casi 70 años de relaciones difíciles por las dos partes, el Gobierno chino ha reconocido el primado del Papa, y esto es lo más importante. Así se deduce del acto que la Iglesia católica en China es parte de la Iglesia católica universal. Se reconoce que todos los católicos chinos están en plena comunión con el Papa, e incluso con todos los católicos y todas las Iglesias locales del mundo”. Mientras en China se ponen las condiciones para resanar la plena comunión entre la comunidad china abierta y aquella definida “dixia”, que literalmente significa “subterránea”. Son tres comuniones. Es importante. Sobre todo si se tiene presente que en los años cincuenta del siglo pasado existía quien quería de verdad crear una Iglesia nacional china separada. Habían elegido incluso quien debía ser el ’Papa chino’…”.

Se trata de un detalle que pocos conocen…

“Ocurrió de verdad. En enero de 1951, el obispo Zhou Jishi di Nanchang fue invitado a asumir el encargo de “Papa” de China. Él se negó. Pero de verdad hubo quien tuvo esta idea. Mientras ahora viene públicamente reconocido el papel del Papa, también en los nombramientos episcopales, y su comunión jerárquica con los obispos chinos”.

¿Qué representaron las auto-elecciones de los obispos?

“En los primeros Congresos de los católicos chinos convocados por el Gobierno se decía que la Iglesia en China habría mantenido lazos de naturaleza espiritual y religiosa con el Papa. Pero después, de 1958 a 1962, hubo más de 40 “auto-elecciones” de obispos sin el consentimiento del Papa. Así se apuntaba a cortar esos lazos entre los católicos chinos y el Pontífice, tratándolo como un enemigo político. También si de palabra se decían dispuestos a reconocer al Papa como jefe espiritual”.

¿Es útil trazar semejanzas con la lucha medieval de las investiduras?

“No lo creo. Son situaciones completamente diferentes. En Occidente, durante esos siglos, la Iglesia se había estructurado como institución que podía entrar en conflicto con el poder civil, moviéndose en el mismo nivel. En China las instituciones religiosas en la historia no han tenido nunca este tipo de relación, al mismo nivel, con el poder político. Y no puede existir ese tipo de lucha. Si se elige la vía de la lucha, el poder político prevalece siempre. Incluso por esto parece muy significativo que China haya aceptado hacer un acuerdo sobre el nombramiento de los obispos con la Santa Sede, que es una realidad institucional esencialmente religiosa. Es la primera vez que sucede una cosa de este tipo”.

¿Y qué indica esto, por parte de las autoridades chinas?

“Las autoridades chinas no habrían aceptado el acuerdo, si éste hubiese parecido a sus ojos como una pura concesión de poder en ventaja de otra entidad política, una especie de cesión de su largo brazo de hierro, sobre el modelo de la lucha para las investiduras. La Santa Sede y la Iglesia tienen una naturaleza propia, diferente de las instituciones políticas. Y el nombramiento de los obispos tiene que ver con esta naturaleza. Estos datos han abierto poco a poco el camino hasta llegar al acuerdo. Y, de hecho, insisto que es la primera vez que el gobierno chino firma un acuerdo de este tipo con una autoridad religiosa. No había ocurrido nunca antes”.

¿Existe una relación entre el acuerdo y el establecimiento de las relaciones diplomáticas?

“No existe una conexión directa e inmediata. Pero firmando el acuerdo, el Gobierno chino ha reconocido implícitamente la soberanía sui generis de la Santa Sede. Una soberanía dúplice, que implica también la función del Estado vaticano. Así, por esta vía, se ven las premisas que podrán llevar en futuro al reconocimiento pleno entre las dos partes y el establecimiento de relaciones oficiales a nivel diplomático”.

Quienes critican el acuerdo repiten que la Asociación patriótica de los católicos chinos (Ap) es incompatible con la doctrina. ¿Cómo se afronta este problema?

“El papel de la AP, después del acuerdo, parece haber tomado una nueva dimensión. Y después del acuerdo, ciertas cosas que se decían ya no valen. El acuerdo ha cambiado el marco entero”.

¿En qué consiste este cambio?

“Primero el trabajo ejercitado por la Asociación patriótica negaba en los hechos el papel del Papa. Pero ahora que ha sido reconocido por el Gobierno el papel del Papa también en el nombramiento de los obispos, ya no es así. La función y la finalidad de la AP han cambiado. La inscripción a la AP se ha convertido de hecho en un símbolo, una forma de registro solicitado para demostrar que los obispos y sacerdotes son leales con el gobierno y respetan el orden chino. Esto me parece muy natural”.

Entre los muchos problemas abiertos está el de la Conferencia episcopal (Colegio de los obispos), organismo no reconocido por la Santa Sede porque no comprende todavía los obispos llamados “clandestinos”, no reconocidos por el gobierno y las autoridades civiles.

“Si hoy en China los obispos son todos legítimos desde el punto de vista canónico, entonces la legitimación de toda la Conferencia episcopal por parte de la Santa Sede me parece solo una cuestión de tiempo. Como también la armonización entre el sistema de la circunscripción eclesiástica a la que se refieren los documentos oficiales vaticanos –correspondiente a las diócesis en vigor antes del nacimiento de la República popular china– y el diseñado de nuevo en las últimas décadas del siglo pasado según las disposiciones del Gobierno. Estas son todas las cuestiones que podrán ser afrontadas en la comisión de trabajo entre China y la Santa Sede, trabajando con paciencia, y encontrando los necesario acuerdos caso por caso, cuando será necesario”.

¿Las comunidades católicas llamadas “subterráneas” son penalizadas con el acuerdo?

“Reciben mal el acuerdo sobre todo los grupos más intolerantes con el gobierno y hacia lo aparatos, y aquellos que identifican la propia contrariedad al gobierno como un trato fundamental de la propia identidad comunitaria”.

¿Es una actitud muy difundida?

“En realidad, entre los católicos chinos de las comunidades “clandestinas”, muchos están contentos o por lo menos esperan a ver los efectos del acuerdo. La unidad con todos los demás católicos chinos podrá hacer bien si verán que pueden vivir su pertenencia a la Iglesia sin cerrarse en pequeños grupos o sin tener que esconder nada. Además hay que tener en cuenta que las comunidades católicas evangélicas están creciendo y entre ellos se empiezan a encontrar muchos empresarios y profesores”.

Giuseppe Wei Jingyi, obispo de Qiqihar no reconocido por el gobierno chino, ha dicho que estamos viviendo una situación en la que para la Iglesia Católica en China está terminando la época de la clandestinidad. ¿Usted qué opina?

“Yo también creo que es así. No por presión u orden de alguien sino porque la clandestinidad ha sido una elección unida a situaciones históricas particulares. En los años cincuenta, quien no quería seguir a los obispos auto-elegidos se echaba a un lado. Durante la revolución cultural, todos tuvieron que mantener la fe en secreto. Ahora, con la nueva situación, no hay necesidad de permanecer siendo clandestinos”.

El acuerdo con la Santa Sede se produce mientras aumentan los controles y una legislación más rígida para regular las actividades de las comunidades religiosas. ¿No es una contradicción?

“Parece una contradicción pero por otra parte no se puede imaginar realmente un desmantelamiento radical del sistema que regula la política religiosa en China. Los problemas van afrontados y resueltos en el respeto de las reglas. El primer interés del gobierno sigue siendo siempre la estabilidad social. Y el acuerdo con la Santa Sede ha sido visto también como una contribución a la claridad y a la estabilidad social. El gobierno quiere que todo sea según el orden y la ley, no quiere grupos religiosos en la sociedad que se sustraigan a las autoridades”.

¿Qué efecto tienen sobre el gobierno chino los grupos que desde fuera lo atacan en nombre de los cristianos?

“Esto provoca irritación. Saben que hay quien quiere usar los problemas de la Iglesia en China para hacer presión internacional sobre el gobierno chino. En los contrates geopolíticos que ahora afectan a China todo puede ser utilizado. También por esta razón el gobierno chino ha decidido trabajar directamente con la Santa Sede. Saben que todos pueden aprovecharse de las situaciones delicadas,


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Relaciones diplomáticas de la Santa Sede actualmente. Oficial.

Santa SedeSanta Sede 

Nota informativa sobre las relaciones diplomáticas de la Santa Sede

“Actualmente son 183 los Estados que mantienen relaciones diplomáticas con la Santa Sede y son 89 las Cancillerías de Embajadas con sede en Roma, incluidas las de la Unión Europea y la Soberana Orden Militar de Malta”.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

La Oficina de Prensa de la Santa Sede publicó este lunes, 7 de enero, una nota informativa sobre las relaciones diplomáticas de la Santa Sede. “Actualmente – se lee en la nota – son 183 los Estados que mantienen relaciones diplomáticas con la Santa Sede. A los Estados antes mencionados se suman la Unión Europea y la Soberana Orden Militar de Malta”.

Embajadas con sede en Roma

Asimismo, en la nota informativa se precisa que, son 89 las Cancillerías de Embajadas con sede en Roma, incluidas las de la Unión Europea y la Soberana Orden Militar de Malta. También tienen su sede en Roma las Oficinas de la Liga de los Estados Árabes, la Organización Internacional para las Migraciones y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados.

Acuerdos con la Santa Sede

Además, en la nota de prensa se señala que, en el transcurso de 2018, el 26 de junio, se firmó el Acuerdo entre la Santa Sede y la República de San Marino para la enseñanza de la religión católica en las escuelas públicas, ratificado el 1º de octubre siguiente.

El 23 de agosto de 2018 se ratificó el Acuerdo Marco entre la Santa Sede y la República de Benín sobre el estatuto jurídico de la Iglesia Católica en Benín.

El 22 de septiembre de 2018 se firmó el Acuerdo Provisional entre la Santa Sede y la República Popular China sobre el nombramiento de Obispos en China.

Además, el 16 de julio de 2018, la Santa Sede depositó su instrumento de ratificación de la Convención Regional de la UNESCO sobre el Reconocimiento de las Cualificaciones de la Educación Superior en Asia y el Pacífico, mientras que el 21 de marzo de 2018 se adhirió al Acuerdo parcial ampliado sobre los itinerarios Culturales del Consejo de Europa. El 30 de noviembre de 2018, el Estado de la Ciudad del Vaticano fue admitido en el Zona Única de Pagos en Euros (SEPA).