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Por qué tanta violencia en la Rep. Centroafricana. Opinión de un obispo

África Central Padre Bondobo no guerra religiosa interesesÁfrica Central: niños en fila por la comida  (AFP or licensors)

R. Centroafricana. P. Bondobo: no guerra religiosa, sino intereses inmensos

Entrevista al P. Marthieu Bondobo, vicario general de la Archidiócesis de Bangui, después de la masacre del 15 de noviembre: consuelo por el llamamiento del Papa a la hora del Ángelus

Sergio Centofanti – Ciudad del Vaticano

No hay una guerra religiosa en la República Centroafricana, pero hay intereses, incluso de potencias extranjeras, en explotar la riqueza de este país: lo afirma Don Mathieu Bondobo, vicario general de la archidiócesis de Bangui, después de la masacre que tuvo lugar el pasado 15 de noviembre en Alindao, en el sur, donde más de 40 personas, entre ellas dos sacerdotes, fueron bárbaramente masacradas, algunas de ellas quemadas vivas, por un grupo armado rebelde, el UPC, compuesta en su mayor parte por musulmanes. La catedral de la ciudad fue incendiada y el campamento de refugiados que se encuentra en un terreno de la Diócesis fue devastado. Los cascos azules de las Naciones Unidas presentes en la zona -repiten muchas fuentes centroafricanas- no han hecho nada para ayudar a los civiles indefensos, entre los que se encontraban mujeres y niños. Ayer, en el Ángelus, el Papa lanzó un nuevo y sincero llamamiento por la paz en el país.

P. – Don Mathieu Bondobo, ¿cuál es la situación actual en la República Centroafricana después de la enésima masacre?

R. – La situación es dramática. La República Centroafricana  sigue llorando la pérdida de sus hijos. La situación es desastrosa y es con alegría que ayer recibimos el consuelo directamente del Papa durante el Ángelus: habló de la República Centroafricana pidiendo una oración por nosotros. Esto nos consuela y también nos ayuda a seguir adelante, aunque estemos tristes.

P. – Entonces, ¿cómo fue aceptado el llamamiento del Papa?

R. – El Papa compartió nuestro dolor. Su primera palabra me impactó mucho; empezó diciendo: “Con dolor”. Esto es muy importante para nosotros, porque él sufre con nosotros -y el Papa es Pedro, lo sabemos, el Papa es Pedro-, así que es Pedro quien sufre con nosotros, la Iglesia, a través del Santo Padre, sufre con nosotros. Eso es lo que realmente me conmovió: no estamos solos. Y con este dolor el Santo Padre tiene nuestro país en su corazón: esta tierra amada que visitó y donde abrió la primera Puerta Santa. Esto también es un consuelo; esto significa que el viaje del Papa no se ha desvanecido en el aire, sino que ha dado sus frutos.

 

P. – Después del viaje del Papa a la República Centroafricana en el 2015, había llegado un período de paz. ¿Qué pasó después?

R. – Con tristeza y dolor nos damos cuenta de que hay personas que no quieren llegar nunca  a esta paz. Me temo que sí. Hay quienes tratan de impedirnos alcanzar esta paz, siempre tratando, después de un esfuerzo, después de un paso adelante, de hacernos retroceder, de hacernos volver a empezar siempre de cero. En este momento la configuración es tal que hay quienes tienen intereses, quienes alimentan a los rebeldes. ¡Lo que le pasó a Alindao es inhumano!  ¡Basta sólo ver las fotos,  ver cómo la gente fue asesinada, ver a un ser humano quemado por nada! Es algo que la humanidad no puede aceptar.

P. – Pero, ¿por qué la violencia? ¿Hay intereses de poder? ¿Existen problemas religiosos entre cristianos y musulmanes? ¿Existe una lucha por los recursos centroafricanos?

R. – En mi opinión, se ha desatado el diablo, veo la raíz misma: el diablo que siembra el mal, el odio y la violencia en el corazón. Las potencias interesadas en las riquezas de nuestro país deben entender que somos un país soberano. Somos un pueblo independiente y debemos beneficiarnos y hacer buen uso de nuestra riqueza; ¡de hecho, son nuestras riquezas! ¡Es nuestra tierra!

P. – Entonces hay potencias extranjeras tienen intereses en la República Centroafricana…

R. – Esto es así desde la época colonial; hay muchas potencias que están interesadas en los diamantes, el oro, el petróleo, el uranio -viven de estas cosas- y por lo tanto intentan aprovechar la situación para obtener beneficios. Hay gente que vive bien porque hay guerra, lamentablemente es así.

P. – Las diferencias religiosas se explotan para intereses muy materiales…

R. – No estamos hablando de una guerra de religión, porque esa no es la cuestión, lo hemos dicho en muchas ocasiones. Por supuesto, sabemos que hay ataques, muy a menudo – últimamente – dirigidos contra las iglesias, contra la Iglesia Católica, sí. Pero no podemos decir que estamos en medio de una guerra religiosa. Nosotros que somos sacerdotes nunca hemos pedido a nuestros cristianos que tomen las armas para ir a luchar, porque el cristianismo debe ser la única religión en nuestro país. No estamos en esta situación. Pero hay mucha instrumentalización en la base. Tal vez haya quienes quieran empujar hacia una guerra religiosa para justificar sus planes. Sabemos que durante mucho tiempo también se habla de la partición de la República Centroafricana: hay quienes quieren dividir este país en dos. Y quizás los que quieren esta división quieren empujar hacia una guerra de religión para llegar a una solución fácil: los cristianos, por un lado, y los musulmanes, por otro. Pero eso no tiene sentido, porque siempre ha habido una coexistencia pacífica en este país. Así que esta división nunca ocurrirá porque no tiene sentido.  Nosotros que somos cristianos, en nuestras familias tenemos hermanas casadas con musulmanes; hay lazos tan fuertes que nunca será posible llegar a una guerra religiosa.

P. – ¿Habrá paz en el país?

R. – Estoy seguro de ello. Llegará. Porque tenemos fe en Dios y Dios es nuestra paz.


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La república centroafricana en grave crisis

La crisis en la República Centroafricana “rompe el corazón”

Archivo: OCHA/Yaye N. SENE
La coordinadora humanitaria de la ONU Najat Rochdi visita Kaga Bandoro en la República Centroafricana.

28 Mayo 2018

La situación humanitaria en el país africano se ha agravado con un aumento de la violencia que amenaza casi todas las regiones del país. A empeorar la crisis contribuye la falta de dinero para financiar las operaciones de ayuda. Una funcionaria de la ONU describe esa realidad como “horrible”.

Una de cada cuatro personas son desplazados en la República Centroaficana, según Najat Rochdi, la coordinadora de la ayuda humanitaria en el país, que añadió que la situación de violencia se ha extendido a regiones que anteriormente vivían en calma, como el norte y el centro.
En una rueda de prensa en Ginebra, Rochdi advirtió que la malnutrición aguda afecta a más del 15% de la población en seis regiones administrativas, mientras que la mortalidad infantil se sitúa en el 18%.
“Me rompe el corazón cada vez que un niño se me acerca y me dice que tiene hambre”, explicó Rochdi al comentar la grave escasez de fondos para financiar las operaciones humanitaria. Después, añadió: “Es horrible, realmente horrible”.
“Lamentablemente, la situación ha empeorado porque en un año ha aumentado en un 70% el número de personas desplazadas, lo que significa que hay más niños y niñas desplazados. También significa que se va a sacrificar a una generación entera porque esos niños no van ir a la escuela. Es muy importante que sigamos suministrándoles una ayuda humanitaria que va más allá de la distribución de comida y de proporcionar acceso al agua potable y a la salud. Es simplemente darles acceso a la esperanza”, afirmó.
Me rompe el corazón cada vez que un niño se me acerca y me dice que tiene hambre.
En lo que va de año sólo se ha recaudado el 20% de los 515 millones de dólares que se necesita para ayudar a 1,9 millones de personas en la República Centroafricana.
La última espiral de violencia tiene su origen en los enfrentamientos entre la fuerzas gubernamentales y los rebeldes cristianos y musulmanes, así como entre los ataques mutuos entre estas milicias.
La gran riqueza natural del país, que posee diamantes, oro y uranio, continúa alimentando el conflicto, según la coordinadora, que comentó que “no hay ningún problema” en las áreas “donde no hay mucho que robar”.
La violencia ha alcanzado la capital, Banqui, a principios de mes tras un año de relativa tranquilidad. En un incidente reciente, 70 personas murieron en los enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad, milicias armadas y miles de desplazados.
La coordinadora dijo que las tropas de la misión de la ONU tuvieron que intervenir después de que a un grupo de musulmanes se le negara el acceso a los servicios sanitarios.
La ciudad de Bambari también ha sido testigo del retorno de los grupos armados a pesar de que se había declarado el año pasado como un lugar seguro para todas las comunidades.
Las milicias están poniendo presión sobre el Gobierno para obtener una amnistía, pero eso sería “un desastre”, según Rochid, que resaltó que los esfuerzos para acabar con la impunidad han dado como resultado la creación de una Corte Criminal Especial que debe empezar a trabajar la semana próxima. Algunos de los primeros acusados serán “líderes de alto rango de los grupos armados”.

Uno lugar peligroso para los trabajadores humanitarios

La funcionaria también explicó que la República Centroafricana es uno de los lugares más peligrosos para los trabajadores humanitarios, después de que el año pasado seis de ellos fueran asesinados y después de que el saqueo se haya convertido en un acto regular.
El aumento de la violencia ha provocado que un número de civiles cada vez mayor haya tenido que desplazarse a zonas remotas y de difícil acceso. En abril del año pasado, 670.000 personas se vieron obligadas a abandonar sus hogares dentro del país, mientras la cifra de refugiados en las naciones vecinas, como Camerún y Chad, alcanza los 580.000.
Cerca de un 70% de las familias no tienen acceso a agua potable y un 80% no tienen acceso a letrinas, lo que representa “una puerta abierta a las enfermedades”, aseguró la coordinadora.
La situación se agrava porque las comunidades están tomando las armas para defenderse y para tomar la justicia por su mano.
Pese a la creciente inestabilidad y al hecho de que los niveles de financiación de la ayuda en 2017 llegaron solo al 40%, Rochid dijo que la asistencia que se entrega supone una gran diferencia sobre el terreno y está ayudando a preparar a las comunidades para soportar nuevas contingencias en el futuro.
El año pasado, más de un millón de personas tuvieron acceso al agua y se pudieron entregar más de 7000 toneladas de comida y otros artículos de primera necesidad. Además, 60.000 niños pudieron ir a clase. Alrededor de 70.000 familias campesinas recibieron semillas para poder plantar sus futuras cosechas y ser autosuficientes. Más de 17.000 niños de entre 6 y 59 meses que sufrían de malnutrición aguda también recibieron atención.

No subestimar la esperanza

Lo más importante es que haya gente en la República Centroafricana que tenga la sensación de que hay un futuro, destacó Rochdi, explicando que la ayuda humanitaria “es la diferencia entre la vida y la muerte”.
Este país ha pasado a menudo por ciclos de violencia y diferentes ciclos de trauma, por lo que solo conocen la ayuda de emergencia, y esto significa que si la pierden perderán la esperanza y con ella el compromiso con un proceso de paz.
La ayuda es también “la mejor forma para todos nosotros de mantener la paz”, agregó, ya que la financiación también da esperanza a las comunidades.
“No debemos subestimar la esperanza en al República Centroafricana. Este país ha pasado a menudo por ciclos de violencia y diferentes ciclos de trauma, por lo que solo conocen la ayuda de emergencia, y esto significa que si la pierden perderán la esperanza y con ella el compromiso con un proceso de paz. Y cuando eso se pierda acabará lo todo lo que estamos haciendo para mantener la paz”, concluyó


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Rep. Centroafricana: violencia. Palabras del Papa

República Centroafricana: El Papa Francisco pide el fin de la violencia y de las venganzas

Redacción ACI Prensa

 

El Papa Francisco habla a los fieles congregados en la Plaza de San Pedro. Foto: Vatican Media

El Papa Francisco habla a los fieles congregados en la Plaza de San Pedro. Foto: Vatican Media

 

El Papa Francisco pidió el fin de la violencia y de las venganzas en la República Centroafricana, país sumido en una cruenta guerra civil y en el que el pasado 1 de mayo fallecieron 16 personas, entre ellas un sacerdote, y otras 99 resultaron heridas durante el ataque contra una iglesia en la ciudad de Bangui.

“Invito a rezar por la población de la República Centroafricana, país que he tenido la alegría de visitar y que llevo en el corazón, donde en los días pasados han tenido lugar graves episodios de violencia con numerosos muertos y heridos, entre ellos un sacerdote”, fueron las palabras del Santo Padre tras el rezo del Regina Coeli en el Vaticano este domingo 6 de mayo.

“Que el Señor, por intercesión de la Virgen María, ayude a todos a decir no a la violencia y a la venganza para construir juntos la paz”.

Según informaron diferentes corresponsalías de prensa destacadas en este país africano, varios hombres armados entraron en la iglesia católica de Nuestra Señora de Fátima y dispararon a los 200 asistentes que se encontraban celebrando la fiesta de San José.

Según se informó en un primer momento, y posteriormente se confirmó, el ataque fue perpetrado por la milicia musulmana PK5, también conocida como “La Fuerza”. Este grupo terrorista se encuentra en guerra tanto contra las fuerzas gubernamentales como contra las milicias cristianas e, incluso, contra otros grupos musulmanes.

La iglesia de Nuestra Señora de Fátima ya fue objeto de un ataque terrorista en mayo de 2015 en donde murieron 15 personas.

Desde el 2013 la República Centroafricana ha sido objeto de numerosos ataques por el complicado proceso de transición que afronta el país y que ha desatado una ola de violencia por el choque entre los grupos armados Séléka y los “antibalaka”, que ha hecho que casi un millón de personas se encuentren desplazadas.


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Rep. Centroafricana. El arzobispo de Bangui condena el atentado a una iglesia

El Card. Nzapalainga condenó enérgicamente la matanza en la parroquia de Bangui
Jueves 3 May 2018 | 15:41 pm

Cardenal Dieudonné Nzapalaingaver más

Bangui (República Centroafricana) (AICA):

De regreso al país, el cardenal Dieudonné Nzapalainga, arzobispo de Bangui, República Centroafricana, condeno enérgicamente el ataque a la parroquia de Nuestra Señora de Fátima, el 1 de mayo, que dejó un saldo de 24 muertos y 170 heridos. Entre los muertos, también un sacerdote muy querido, el padre Albert Toungoumale-Baba. “Hago un llamamiento al gobierno y a la Minusca (Misión de las Naciones Unidas en África Central) para esclarecer los hechos”, pidió el purpurado.

“Recuerdo a nuestros hermanos y hermanas que ya no están con nosotros y expreso mis condolencias a sus familias. Estoy espiritualmente cerca de las personas heridas”, aseguró el cardenal.

“La violencia no es la solución a nuestros problemas”, reiteró el cardenal. “Por esta razón, condeno enérgicamente lo que sucedió en la parroquia de Nuestra Señora de Fátima”.

El arzobispo de Bangui pidió “que se sepa la verdad y que haya justicia para la población centroafricana” y agregó:. “A la luz de estos hechos, me pregunto: ¿qué está pasando?, ¿hubo manipulación, instrumentalización?, ¿Hay una intención de dividir el país?, ¿hay una agenda oculta? Busquemos juntos las respuestas a estas preguntas”.

El cardenal se mostró con la esperanza de que “en situaciones difíciles como esta, surjan héroes, -porque no dudo de que existan héroes en la República Centroafricana-, que se unan para decir “no” a la violencia, “no” a la barbarie, “no” a la autodestrucción.

“Por tanto, hago un llamamiento a todos los grupos políticos, administrativos y religiosos, sin distinción, para que condenemos juntos lo sucedido. Al mismo tiempo, recuerdo a todos los creyentes que en el momento de la prueba debemos confiar en Dios, quien nos ha dado la paz de Cristo. Llamo a la serenidad, a que todos nos controlemos para evitar la ira, el odio, la venganza y las represalias”.

“Le pido a Cristo, príncipe de la paz, que toque los corazones de unos y otros para que se conviertan, depongan las armas y se miren a los ojos. Que María, Reina de la Paz, bendiga a nuestro país”, concluyó el cardenal.+


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Violencia en la Rep. Centroafricana

Llaman a la calma tras el estallido de violencia en la República Centroafricana

ONU/Eskinder Debebe
Convoy de la Misión Multidimensional Integrada de Estabilización de las Naciones Unidas en la República Centroafricana (MINUSCA).

2 Mayo 2018

La Misión Multidimensional Integrada de Estabilización de las Naciones Unidas en la República Centroafricana solicitó calma a la población tras los brotes de violencia sucedidos este martes en Bangui, la capital del país.

Según las informaciones proporcionadas por la Misión, ayer por la mañana se produjeron intensos intercambios de fuego en el barrio de Fátima, entre las fuerzas de seguridad locales y elementos armados de un grupo criminal conocido como “La Fuerza”.

Los integrantes de esta banda “supuestamente abrieron fuego tras el arresto de uno de sus miembros por parte de las fuerzas de seguridad centroafricana”, destacó la MINUSCA a través de un comunicado de prensa.

El portavoz de la Misión, Vladimir Monteiro, destacó el envío inmediato de una patrulla para incrementar la respuesta de las fuerzas locales.

“Después del incidente registramos algunas protestas en la ciudad cuyo objetivo eran civiles inocentes y también personal de la MINUSCA. En coordinación con las fuerzas locales, la Misión desplegó patrullas a las zonas conflictivas para asegurar que las bandas criminales no cometieran nuevos ataques contra vecindarios”, dijo.

También indicó que la situación en la capital este miércoles estaba “tranquila en relación con los sucesos de ayer”.

El portavoz de Naciones Unidas Farhan Haq destacó que en un ataque posterior, dos oficiales del Estado Mayor de MINUSCA resultaron heridos, uno de ellos de gravedad, después de que una multitud les arrojara piedras.

La Misión condenó los ataques contra civiles y edificios religiosos, en referencia al asalto a la iglesia Nuestra Señora de Fátima en el que fallecieron 16 personas, entre ellas un sacerdote, según se destaca en informaciones de prensa.

Asimismo, exhortó a la población de la capital y del país en general a evitar cualquier escalada de violencia por motivos religiosos.

También denunció los violentos ataques contra el personal y los vehículos de las Naciones Unidas en varios barrios de Bangui. A su vez, recordó que esos actos pueden constituir un delito y sólo sirven para desestabilizar el país y sus instituciones.

Desde el año 2013 la República Centroafricana se enfrenta a combates interreligiosos entre los rebeldes Seleka, predominantemente musulmanes, que tomaron el control de la capital ese año y las milicias cristianas denominadas anti-Balaka. Los enfrentamientos entre ambas bandas están causando una incesante muerte de civiles.


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Grave emergencia en la Rep. Centroafricana

Si no se recibe financiación, la gente morirá en la República Centroafricana

OCHA
La Subsecretaria General de Asuntos Humanitarios , Ursula Mueller, con repatriados en el distrito de Boulata y Boeing, en la ciudad de Bangui, República Centroafricana..

22 Febrero 2018

La subsecretaria general de Asuntos Humanitarios ha hecho un este jueves un llamado urgente a la comunidad internacional para que siga prestando ayuda humanitaria a la República Centroafricana

Ursula Mueller hizo ese llamado al terminar una visita de cuatro días por el país, que finalizó en la norteña ciudad de Paoua, donde los enfrentamientos entre grupos armados han provocado el desplazamiento de más de 65.000 personas desde el pasado mes de diciembre.

 “Si no recibimos financiación, la gente morirá”, manifestó tajantemente la subsecretaria general.

Mueller indicó que las graves necesidades no afectan exclusivamente a los desplazados, sino también a la población local, y agradeció la respuesta proporcionada por los trabajadores humanitarios en medio de  unas condiciones de trabajo muy difíciles.

Según las cifras proporcionadas por la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios el año pasado fallecieron 14 trabajadores humanitarios.

Durante su viaje, Mueller mantuvo un encuentro con el presidente del país, Faustin Archange, donde destacó el deterioro de la situación humanitaria, la necesidad de intensificar los esfuerzos para proteger a las personas y la obligación de ayudar a regresar a los desplazados internos a sus aldeas de origen.

Para llevar a cabo esos objetivos, garantizó al presidente la determinación de Naciones Unidas de continuar su labor de representación para conseguir más fondos en favor de las actividades humanitarias en el país.

El Plan de Respuesta Humanitaria de este año para la República Centroafricana busca recaudar unos 516 millones de dólares para satisfacer las necesidades de casi dos millones de personas que necesitan protección y asistencia sanitaria y alimentaria urgente.

Desde el año 2014, la financiación de los programas humanitarios en el país africano es insuficiente. El Plan de Respuesta del año pasado sólo se financió en un 39%.


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República centroafricana: miles de prófugos huyen de la violencia.

Miles de refugiados huyen hacia Chad tras brote de violencia en la República Centroafricana, advierte ACNUR

Campamento de desplazados internos en Chad. Foto: OCHA/Ivo Brandau

05 de enero, 2018 — La Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) calculó que desde finales de diciembre han llegado a Chad más de 5.000 refugiados huyendo de un brote de violencia en la República Centroafricana.

Esa cifra supera la de la totalidad de refugiados que hizo esa travesía durante 2017, indicó hoy el organismo de Naciones Unidas.

ACNUR se encarga del registro y auxilio de los miles de nuevos refugiados que huyen de los enfrentamientos entre los grupos armados del Movimiento Nacional para la Liberación de la República Centroafricana (MNLC) y Revolución y Justicia (RJ) en la ciudad de Paoua, situada al noroeste del país.

ACNUR y sus socios gubernamentales en Chad registraron a unos 2.350 nuevos refugiados en la aldea de Odoumian, situada a unos 15 kilómetros de la frontera con la República Centroafricana.

La situación humanitaria en la República Centroafricana empeoró considerablemente durante el segundo semestre de 2017, según la Agencia de Naciones Unidas.

El número total de refugiados y desplazados internos en el país es el más alto jamás registrado, y afecta a casi una cuarta parte de la población.

De los 545.000 refugiados de países vecinos que acoge Chad, 75.000 provienen de la República Centroafricana.


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Rep. Centroafricana: aprobado el envío de otros 900 cascos azules-

900 cascos azules adicionales para la Misión de la ONU en la República Centroafricana

Patrulla conjunta en la zona PK5 en Bangui, República Centroafricana. Foto: UN Photo / Eskinder Debebe.

15 de noviembre, 2017 — El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó este miércoles el aumento de las fuerzas de mantenimiento de la paz en la MINUSCA y prorrogó el mandato de la misión hasta el 15 de noviembre de 2018.

En una resolución aprobada este miércoles, el Consejo de Seguridad de la ONU autorizó el envío de 900 militares adicionales a la Misión de las Naciones Unidas en la República Centroafricana (MINUSCA) “con el fin de aumentar la flexibilidad y la movilidad” de la fuerza.

Con estos nuevos contingentes, la dotación máxima autorizada se eleva a 11.650 efectivos militares y 2.080 efectivos policiales.

Al concluir su visita al país africano a finales de octubre, el Secretario General, Antonio Guterres, recalcó la importancia del mandato de la misión de mantenimiento de la paz en el país.

“Las operaciones de mantenimiento de la paz salvan vidas, a veces salvan a países enteros”, declaró.

El Consejo insistió en la importancia de que los países contribuidores de tropas aporten contingentes que tengan las “competencias, educación, experiencia laboral y conocimiento de idioma necesarios para llevar a cabo sus tareas” de mantenimiento de la paz.

Además, el máximo órgano de seguridad de la ONU decidió prorrogar el mandato de la MINUSCA hasta el 15 de noviembre de 2018.

El 6 de noviembre, el responsable de esa misión, Parfait Onanga-Anyanga, informó al Consejo de Seguridad sobre la difícil situación humanitaria que sufre esa nación africana.

Con una cuarta parte de la población desplazada, grupos armados cada vez más numerosos y divididos y ataques frecuentes a trabajadores humanitarios y personal de la ONU, la situación en el país “sigue constituyendo una amenaza para la paz y la seguridad internacionales en la región”, aseveró el Consejo, expresando su apoyo a los planes del presidente Faustin-Archange Touadéra para promover el diálogo con los grupos armados y ampliar la autoridad del Estado en todas las zonas del país.

En la resolución, el Consejo alienta la participación significativa y efectiva de las mujeres, insistiendo en el “papel fundamental que desempeña la sociedad civil en el proceso de paz y reconciliación para garantizar que el acuerdo político amplio aborde las causas profundas del conflicto”.


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Rep. Centroafricana: situación actual.

El mensaje de la República Centroafricana a la ONU: “Lo único que queremos es la paz”

Fuerzas de la Misión Multidimensional Integrada de Estabilización de las Naciones Unidas en la República Centroafricana (MINUSCA), patrullando el barrio musulman PK5 en Bangui, la capital del país. Foto: ONU/Eskinder Debebe

23 de octubre, 2017 — Antiguamente era conocido como el “Puente de la Muerte”, y era la primera línea entre las facciones en conflicto en la capital de la República Centroafricana, Bangui. De él se explican historias legendarias como que estaba empapado de sangre, e incluso que las fuerzas de seguridad del Gobierno temían pisarlo.

Avanzamos hasta 2014, cuando se desplegó la misión de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas en la República Centroafricana y se comenzaron a adoptar medidas para juntar a las milicias en un intento de reconciliación. No sucedió hasta octubre de 2016, cuando los líderes locales unieron fuerzas con el personal de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas para convencer a los milicianos de que desarmaran y reabrieran el puente.

Hoy en día, es simplemente conocido como el puente de Yakite. Situado en el barrio PK5 de Bangui está en pleno auge de tráfico y de comerciantes locales de las comunidades cristiana y musulmana, gracias en parte a los esfuerzos de estabilización de la misión de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas.

Este barrio suburbano comercial de Bangui está lleno de pequeños comerciantes que intentan volver a la normalidad. Muchos de ellos han regresado de países vecinos, como Camerún, Chad y la República Democrática del Congo, donde huyeron de la violencia.

“Buscamos la paz. Queremos la reconciliación, pero se continúa matando a musulmanes”, dice Lawadi Ismael, un representante del vecindario, que añadió: “Cuando estallaron las hostilidades en 2013, no me fui. Ahora, los negocios están reanudando la actividad paulatinamente, pero los ataques contra los musulmanes deben parar,” señala culpando al gobierno por su supuesta pasividad, mientras pide a la misión de mantenimiento de la paz de la ONU que haga más para protegerlos.

Seguimos a una patrulla conjunta de la Misión Integrada de Estabilización Multidimensional de las Naciones Unidas en el la República Centroafricana (MINUSCA) hacia el barrio PK5, escenario de numerosos enfrentamientos entre los rebeldes musulmanes de Séléka y las milicias anti-balakistas, en su mayoría cristianas, que sucedieron durante el conflicto civil que estalló en 2013.

Una unidad de vigilancia aeronáutica es el único apoyo que cuenta la patrulla para recolectar información en vivo: un globo aerostático equipado con una cámara y tres mástiles suspendidos en un vehículo, envían video en tiempo real al centro de operaciones conjuntas, e indican cualquier aglomeración o potencial amenazas.

Se usa para guiar a la patrulla en las zonas que necesitan más seguridad, y sirven para proteger, al mismo tiempo, a sus miembros.

Aunque la tecnología sirve como herramienta de ayuda al personal de mantenimiento de la paz, la reconciliación sigue siendo frágil, sobre todo después de los recientes ataques en el sudeste y el centro del país, a menudo dirigidos a comunidades minoritarias.

“La policía ayuda principalmente a arrestar a sospechosos; los militares intervienen cuando se requiere el uso de la fuerza”, explica Jean-Marie Vianney, comandante del pelotón militar ruandés de 36 efectivos, mientras se dirige hacia el PK5 junto con los 12 miembros de la Unidad de Policía del Camerún.

“Hemos de tranquilizar a la población y desanimar a los bandidos”, dice la sargento Epouba Martine Martial, oficial de policía camerunesa de MINUSCA.

Pese a los notables progresos y el éxito de las elecciones de marzo de 2016, así como de la presencia de las Naciones Unidas para reforzar la estabilidad, apoyar al gobierno y prestar asistencia humanitaria, la República Centroafricana sigue padeciendo inestabilidad y disturbios esporádicos.

El deterioro de la situación ha provocado que alrededor de una cuarta parte de la población del país abandonase sus hogares y, desde principios de 2017, el número de desplazados internos sea de 600.000 y el de refugiados en países vecinos ascienda a más de 500.000.

Mientras más de un millón de centroafricanos están en situación de desplazamiento -en el interior del país o en el extranjero- el número de desplazados internos que ha llegado al campamento en Bangassou es de 1.800 personas y continúa creciendo.

Al llegar a esa zona el 24 de octubre, cuando se conmemora el Día de las Naciones Unidas, António Guterres rendirá homenaje a los 12 efectivos de mantenimiento de la paz que han muerto en el país desde enero de 2017.

“Las tensiones comunitarias crecen en todo el país. La violencia se extiende. Y la situación humanitaria continúa deteriorándose”, dijo Guterres, quien destacó que el Día de las Naciones Unidas debería de celebrarse junto al personal de mantenimiento de la paz que está en la vanguardia en algunas de las zonas más peligrosas del mundo.

En su último informe sobre la República Centroafricana al Consejo de Seguridad, el Secretario General solicitó 900 efectivos adicionales para la misión.

El Teniente General Balla Keita, comandante de la MINUSCA, cree que aumentar la capacidad de efectivos ayudará a la misión a estabilizar la situación. Sin embargo, señaló: “Nunca habrá una solución militar para una operación de mantenimiento de la paz. La solución ha de ser política, una verdadera negociación entre todas las partes”.


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Rep. Centroafricana: otro caso de violación de una mujer por personal ONU

República Centroafricana: Nuevo caso de mujer drogada y violada por miembros de fuerzas de matenimiento de paz

Fotografía: La presunta violación tuvo lugar al final de las escaleras que aparecen en la imagen.

Las Naciones Unidas deben tomar medidas enérgicas en respuesta a nuevos datos creíbles que indican que miembros de sus fuerzas de mantenimiento de la paz drogaron y violaron a una mujer en la República Centroafricana, ha manifestado Amnistía Internacional hoy, tras entrevistar a la víctima y a otras 10 personas con conocimiento directo del caso.

La investigación realizada por la organización sobre el terreno revela que al menos un miembro mauritano de la operación de mantenimiento de la paz violó, presuntamente, a una mujer de 19 años en la localidad de Bambari, en el centro del país, el 30 de septiembre de 2017 por la noche.

“Hemos encontrado datos convincentes que indican que al menos un miembro mauritano de la operación de mantenimiento de la paz y posiblemente más violaron a una joven”, ha afirmado Joanne Mariner, asesora general de Amnistía Internacional sobre respuesta a las crisis. “Las autoridades públicas de la localidad de Bambari han confirmado la violación, y la ONU la está investigando.

 

“Si se demuestran, estas graves denuncias de violación deben comportar la repatriación, suspensión y procesamiento de todo soldado que pueda ser penalmente responsable. LA ONU debe también garantizar que la víctima recibe apoyo e indemnización por daños y perjuicios. Los miembros de la operación de mantenimiento de la paz de la ONU están en la República Centroafricana para proteger a la población civil de la violencia, no para cometerla.

La joven, de 19 años, ha contado a Amnistía Internacional que la violación se produjo en un lugar adyacente a un puesto de control guarnecido por miembros mauritanos de la MINUSCA, la fuerza de estabilización de la ONU en la República Centroafricana. Dice que, como se encontraba mal, aceptó un té que le ofrecieron los soldados cuando regresaba a pie a casa de un funeral sobre las nueve la noche.

Añade que, poco después de tomar el té, se desmayó, y que se despertó en el suelo, casi desnuda, varias horas después.

En mitad de la noche, la encontraron un guardia y un trabajador médico de un centro de salud adyacente, a quienes les pareció que estaba bastante mal y sedada. La pusieron en una cama y la administraron líquidos por vía intravenosa.

Han dicho a Amnistía Internacional que esa noche un soldado mauritano del puesto de control fue dos veces al centro médico a preguntar dónde estaba la mujer.

Por la mañana, cuando se había recuperado lo suficiente como para hablar, la mujer dijo al trabajador médico que creía que la habían violado.

El personal médico de un hospital local hizo unas pruebas a la víctima, y ha dicho a Amnistía Internacional que encontró indicios de uso de drogas y de violencia sexual, incluido semen. Administró a la mujer anticonceptivos de emergencia y medicamentos contra el VIH.

Las autoridades de Bambari abrieron formalmente una investigación penal sobre el caso que, según el fiscal local, era la primera de este tipo abierta sobre soldados de la ONU.

Aunque ha habido denuncias continuas y bien documentadas de violación en Bambari en que estaban implicados soldados de la ONU, en particular de fuerzas de la República Democrática del Congo, en ningún otro caso se han abierto investigaciones criminales.

Estando Amnistía Internacional presente en Bambari a comienzos de octubre, la víctima y los testigos se presentaron a la policía para prestar declaración. El trabajador médico identificó también al soldado mauritano que había ido al centro de salud en plena noche en busca de la mujer de 19 años.

Trabajadores locales que habían estado en el lugar del incidente por la mañana temprano dijeron que habían visto preservativos y envoltorios de preservativos en el sitio exacto de la presunta violación. Esa misma mañana, la policía fotografió luego al menos un envoltorio de preservativo allí, así como restos de un material procedente, se cree, de las botas de los soldados mauritanos.

El fiscal local de Bambari ha presentado el caso al fiscal general del país para que se tomen medidas diplomáticas. Aunque las tropas de la ONU gozan de inmunidad procesal ante los tribunales nacionales, los países que aportan tropas tienen el deber de investigar y enjuiciar los delitos cometidos por sus soldados.

Según la información recibida, en una conferencia de prensa celebrada ayer en Bangui, las autoridades locales denunciaron el problema en general de los abusos sexuales cometidos por miembros de la operación de mantenimiento de la paz de la ONU.

“Este caso es una prueba de fuego decisiva para la operación de mantenimiento de la paz de la ONU”, ha afirmado Joanne Mariner

“Dadas su política declarada de tolerancia cero, esperamos que la ONU se tome este caso sumamente en serio y adopte medidas para garantizar que las autoridades mauritanas hacen lo mismo. Su respuesta a este caso se analizará atentamente.”

En una reunión que mantuvo con Amnistía Internacional la semana pasada, Parfait Onanga-Anyanga, jefe de la MINUSCA, insistió en que la ONU es estaba tomando las denuncias muy en serio y había enviado de inmediato un equipo de investigadores a Bambari. Prometió que la ONU adoptaría medidas decisivas si las denuncias resultaban fundadas.

La mujer de 19 años víctima de la violación ha dicho a Amnistía que quiere que la ONU investigue el delito y que los autores vayan a prisión. Afirma que sólo cuando ha estado dispuesta a hacer oficialmente una declaración ante la policía local se ha sentido preparada para contar todo lo sucedido a los investigadores de la ONU y mauritanos.

Información complementaria

Una persona encargada de hacer una investigación para Amnistía Internacional ha entrevistado a 11 personas con conocimiento directo del caso, incluidos la víctima, miembros de su familia, personal médico que la atendió, testigos que estuvieron en el lugar de la presunta violación esa mañana y autoridades de la policía y de la fiscalía local.

En varias ocasiones anteriores, Amnistía Internacional documentó denuncias de violación y violencia sexual cometidas por miembros de la MINUSCA y otras fuerzas de mantenimiento de la paz en la República Centroafricana, entre ellas la de la violación de una niña de 12 años en Bangui en agosto de 2015.