Loiola XXI

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La pobreza y los objetivos del desarrollo sostenible.

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2019.03.08 Religioni e Obiettivi di Sviluppo SostenibileAudiencia del Papa los participantes en la Conferencia sobre “Las religiones y los Objetivos del Desarrollo Sostenible: Escuchar el clamor de la tierra y de los pobres”  (Vatican Media)

Papa: la injusticia que hace llorar a los pobres y a la tierra no es invencible

A los participantes en la Conferencia sobre “Las religiones y los Objetivos del Desarrollo Sostenible”, Francisco les señaló la necesidad de una “conversión ecológica” del mundo actual. A la vez que destacó que los desafíos son complejos y que los grupos religiosos y las personas tienen un papel clave que desempeñar en esto

María Fernanda Bernasconi – Ciudad del Vaticano

Concluye mañana la Conferencia Internacional sobre “Las religiones y los Objetivos del Desarrollo Sostenible: Escuchar el clamor de la tierra y de los pobres”, organizada por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral y por el Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso, que se celebra en el Aula nueva del Sínodo desde ayer y a quienes el Santo Padre recibió esta mañana en audiencia.

Sostenibilidad e inclusión

Tras saludar a los Cardenales y Obispos, a los queridos líderes de las tradiciones religiosas del mundo, junto a los Representantes de las Organizaciones Internacionales, y demás presentes el Pontífice les ofreció en su Discurso una serie de ideas en un amplio discurso en el que comenzó destacando que “cuando hablamos de sostenibilidad, no podemos pasar por alto la importancia de incluir y escuchar todas las voces, especialmente las que normalmente están marginadas por este tipo de debate, como las de los pobres, los migrantes, los pueblos indígenas y los jóvenes”.

De ahí que haya manifestado su complacencia al ver a una variedad de participantes en esta Conferencia, que han traído consigo “una variedad de voces, opiniones y propuestas que pueden contribuir a nuevos caminos de desarrollo constructivo”. Por esta razón les dijo que “es importante que la aplicación de los objetivos de Desarrollo Sostenible siga su verdadera naturaleza original, que pretende ser inclusiva y participativa”.

En cuanto a la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, aprobados por más de 190 naciones en septiembre de 2015, el Papa dijo que fueron “un gran paso adelante para el diálogo global”, en el signo de una necesaria “nueva solidaridad universal”, tal como él mismo lo ha escrito en su Encíclica Laudato si’.

Desarrollo integral

El Pontífice también afirmó que “proponer un diálogo sobre el desarrollo inclusivo y sostenible también requiere reconocer que el desarrollo es un concepto complejo, a menudo instrumentalizado”. Sí porque cuando hablamos de desarrollo, “siempre debemos dejar claro: ¿desarrollo de qué? ¿Desarrollo para quién?”. Y también porque durante demasiado tiempo, “la idea convencional de desarrollo se ha limitado casi por completo al crecimiento económico”, que ha “conducido al sistema económico moderno por un camino peligroso, que ha evaluado el progreso sólo en términos de crecimiento material, para el cual estamos casi obligados a explotar irracionalmente tanto a la naturaleza como a los seres humanos”.

Tras aludir a su predecesor San Pablo VI, quien había dicho que hablar de desarrollo humano significa referirse a todas las personas y no sólo a unas pocas, sino a toda la persona humana y no sólo a la dimensión material, tal como puede leerse en su Encíclica Populorum progressio, Francisco afirmó que “un debate fructífero sobre el desarrollo debería ofrecer modelos viables de integración social y conversión ecológica, porque no podemos desarrollarnos como seres humanos fomentando las crecientes desigualdades y la degradación del medio ambiente”.

Asimismo, aludiendo a la Encíclica Caritas in veritate de Benedicto XVI Francisco dijo que “todos debemos comprometernos a promover y aplicar los objetivos de desarrollo que se basan en nuestros valores religiosos y éticos más profundos. El desarrollo humano no es sólo una cuestión económica o una cuestión de expertos, sino que es ante todo una vocación, una llamada que requiere una respuesta libre y responsable.

Objetivos: diálogo y compromisos

Por otra parte, el Santo Padre manifestó las respuestas que espera que surjan de esta Conferencia: “respuestas concretas al grito de la tierra y al grito de los pobres. Compromisos concretos para promover el desarrollo real de forma sostenible a través de procesos abiertos a la participación de las personas. Propuestas concretas para facilitar el desarrollo de los necesitados, haciendo uso de lo que el Papa Benedicto XVI ha reconocido como “la posibilidad de una gran redistribución de la riqueza a nivel planetario como nunca antes se había hecho”. Políticas económicas concretas que estén centradas en la persona y que puedan promover un mercado y una sociedad más humanos.  Medidas económicas concretas que toman en serio nuestro hogar común. Compromisos éticos, civiles y políticos concretos para desarrollar junto a nuestra hermana tierra, y no a pesar de ella”.

Todo está conectado

También manifestó su satisfacción al escuchar que los participantes en esta Conferencia están “dispuestos a escuchar las voces religiosas cuando discuten la implementación de los objetivos de Desarrollo Sostenible”. Y reafirmó que todos los que participan en este diálogo sobre esta compleja cuestión “están llamados a salir de su especialización y encontrar respuestas comunes a los gritos de la tierra y de los pobres”. A la vez que destacó que, en el caso de las personas religiosas, es necesario “abrir los tesoros de nuestras mejores tradiciones a un diálogo verdadero y respetuoso sobre cómo construir el futuro de nuestro planeta”.

Reconocer los errores, pecados, vicios o negligencias

Asimismo recordó que San Juan Pablo II se había referido a la necesidad de “alentar y sostener la conversión ecológica” ya en el año 2001. Por lo que “las religiones tienen un papel clave que desempeñar”. Y agregó que “para una transición adecuada hacia un futuro sostenible, hay que reconocer los propios errores, pecados, vicios o negligencias, arrepentirse de corazón, cambiar desde dentro, reconciliarse con los demás, con la creación y con el Creador”.

Dar una base sólida a la labor del Programa 2030

El Papa Bergoglio afirmó asimismo que si se quiere dar una base sólida a toda esta labor, hay que recordar que la Agenda 2030 de las Naciones Unidas propone integrar todos los objetivos a través de las cinco “P”, es decir: personas, planeta, prosperidad, paz y asociación, tal como esta misma Conferencia ha orientado sus labores

Los pueblos indígenas

El Papa Francisco no olvidó el tema del principio básico de todas las religiones que es el amor al prójimo y el cuidado de la creación. Por eso destacó un grupo especial de personas religiosas, el de los pueblos indígenas, que aunque sólo representan el 5% de la población mundial, cuidan de casi el 22% de la superficie de la tierra.

“Viviendo en áreas como el Amazonas y el Ártico – dijo – ayudan a proteger alrededor del 80% de la biodiversidad del planeta”. Y según la UNESCO: “Los pueblos indígenas son custodios y especialistas de culturas únicas y de relaciones con el medio ambiente natural. Representan una amplia gama de diversidad lingüística y cultural en el centro de nuestra humanidad común”.

A lo que añadió que, “en un mundo fuertemente secularizado, estas poblaciones recuerdan a todos lo sagrado de nuestra tierra”. Por todas estas razones – prosiguió –  “su voz y sus preocupaciones deben estar en el centro de la aplicación de la Agenda 2030 y en el centro de la búsqueda de nuevas formas de avanzar hacia un futuro sostenible”. Y les comunicó que también de esto hablará con sus hermanos Obispos en el Sínodo de la Región Pan-amazónica a finales de octubre de este año.

Conclusiones

Al final, Francisco recordó que “hoy, tres años y medio después de la adopción de los objetivos del Desarrollo Sostenible, debemos comprender aún más claramente la importancia de acelerar y adaptar nuestras acciones para responder adecuadamente tanto al grito de la tierra como al grito de los pobres”.

“Si realmente queremos desarrollar una ecología capaz de remediar el daño que hemos hecho, no se debe dejar de lado ninguna rama de la ciencia ni ninguna forma de sabiduría, y esto incluye las religiones y lenguas que les son propias.

Y se despidió con su más sincero agradecimiento por sus esfuerzos en el cuidado de nuestro hogar común, al servicio de la promoción de un futuro sostenible inclusivo. A la vez que los animó a seguir luchando por el cambio que requieren las circunstancias actuales, porque la injusticia que hace llorar a la tierra y a los pobres no es invencible.

Escuche el informe
08 marzo 2019, 15:57


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La cumbre del Vaticano sobre los abusos a menores. Programa. Previsiones

Archbishop Charles J. Scicluna of Malta and Cardinal Blase J. Cupich of Chicago, members of the organizing committee for the Feb. 21-24 Vatican meeting on the protection of minors in the church, attend a press conference to preview the meeting at the Vatican Feb. 18, 2019. Also pictured is Alessandro Gisotti, interim Vatican spokesman. (CNS photo/Paul Haring) 

In a significant development to ensure as much transparency as possible at the first-ever summit on the protection of minors in the church (Feb. 21-24), the Vatican will live-stream all the keynote speeches and the interventions of Pope Francis, as well as the penitential service and the closing Mass. All this can be followed in the United States, Canada and other countries worldwide.

Furthermore, the Vatican has also opened a special website that is accessible to the public. It provides substantial information not only on the conference, but also on the church’s struggle to deal with the abuse of minors by members of the clergy since the mid-1980s. The website also provides a special press kit for journalists. The Vatican has also released the full list of participants at the summit.

All this news, and much more, was provided at a press conference in the Vatican on Feb. 18, the likes of which has not been seen since the 2013 conclave that elected Pope Francis. The conference was chaired by Alessandro Gisotti, the interim press officer, who said the summit was called to address the abuse of minors by clergy and paid special tribute to the victims for their courage.

Cardinal Blase Cupich, one of the three members of the preparatory committee for the summit established by Pope Francis, also praised “the courage of the victims” that has given rise to this summit, and said “it is very important for all of us to bear in our hearts the suffering of the victims, which they will bear for their lives.” He recalled that Pope Francis had asked the summit to focus on minors “because they are the ones without defense” and “to give a voice to the voiceless.” He acknowledged that there are other challenges too that would not be the focus of this summit, alluding to the abuse of vulnerable adults and of women religious and other women by clergy, but said that the work of the summit on responsibility, accountability and transparency would also contribute to addressing those issues. He recalled that Pope Francis had asked participants to meet with victims-survivors of abuse before the summit, and said the website will provide some interviews with bishops who share their experience of this.

Archbishop Charles Scicluna of Malta, the Vatican’s most authoritative figure in combating abuse, recalled that, on the return flight from Panama, Pope Francis said this summit aimed to foster awareness throughout the church on the issue of abuse and “our responsibility” as shepherds, to enable bishops to know what needs to be done when faced with abuse and to pray. He told the press that the summit will focus on the “responsibility” of bishops and heads of religious orders, on “accountability” and on “transparency,” and said “all three are important aspects of good government, good stewardship, and essential to making the church the safe place it should be for minors.”

The Maltese archbishop went out of his way to “thank” the media not only for their interest in the summit, but also for their investigative work in bringing this topic to the light of day, and for having “helped the church come to an awareness of all this.”

Pope Francis said this summit aimed to foster awareness throughout the church on the issue of abuse and “our responsibility” as shepherds.

The next speaker, Federico Lombardi S.J., the former director of the Holy See Press Office whom Pope Francis asked to serve as the summit’s moderator, told the press there will be some 190 participants at the four-day event, including the presidents of 114 bishops’ conferences, the heads of the Eastern rite Catholic Churches and of the main Roman Curia offices, 12 superiors of men’s religious orders and 10 superiors of women’s religious orders, and two lay women, as well as men and women survivors (whose names were not disclosed). Valentina Alazraki, a Mexican journalist, will also be one of the speakers at the conference.

Pope Francis will give a brief introduction on the first day, will be present throughout the summit and will give a concluding talk after Mass on Sunday morning, Feb. 24. Father Lombardi said the penitential service and Mass will be held in the Apostolic Palace, next to the Sistine Chapel.

The next speaker was Hans Zollner, a German Jesuit who has played a crucial role as coordinator of the preparatory committee established by Pope Francis. He recalled that a questionnaire was sent to the presidents of the bishops conferences (the text is on the website) and 89 percent had already responded; the responses are now being analyzed and will be made public in due course.

“We have to break away from the code of silence; we must break away from any complicity to deny; only the truth will make us free.”

The last speaker was Bernadette Reis, F.S.P., the assistant to the interim director of the press office. She explained the contents of the press kit that she helped to develop to facilitate the work of journalists. It contains essential historical and current information on this whole subject of the church’s response to the abuse crisis.

After the presentation of the summit, the panel spent 55 minutes answering questions from journalists on a wide range of issues. When asked if “the code of silence” that involves the covering up of abuse still exists, or has a place in the church today, Archbishop Scicluna said: “Silence is a ‘no go’ in the church today….We have to break away from the code of silence; we must break away from any complicity to deny; only the truth will make us free.”

Questioned about the effectiveness of the Catholic Church’s efforts to combat and prevent abuse by members of the clergy, Cardinal Cupich said that these efforts are in fact working in the U.S. church, adding that these efforts do not always make headlines because of the wave of historical cases that make the news. He said this is clearly shown by the fact that there have been only five cases of abuse by clergy reported over each of the past five years, with the exception of 2017, when there were six cases (four of those six were committed by one priest.) And while even one case is one too many, this shows that the safeguarding efforts are working.

While some commentators predicted that the short time for the preparation of the conference would militate against its good organization, today’s press conference suggests otherwise. Judging by what was said and presented today, the summit appears to be well planned and organized, including planning for the media.


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Qué se puede esperar de la cumbre del Vaticano sobre abusos de menores

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Cunctando regitur mundus: “By delay is the world ruled.” This ancient Latin aphorism has long been a guiding principle of the practice of romanita, the art of getting things done in the Eternal City. In a church that tends to measure time in centuries, patience to wait for the right moment to act is indeed important.

The U.S. Catholic bishops and their flock got a taste of how romanita works before and during the U.S.C.C.B. meeting in November in Baltimore, when Pope Francis asked them to table a vote on new sex abuse reforms until after the worldwide meeting of the presidents of the bishops’ conferences of the Catholic Church in Rome planned from Feb. 21 to 24. Pope Francis and his advisers, it seemed, did not want the U.S. bishops to act unilaterally or rashly on an issue with worldwide implications.

Now that the Vatican meeting is finally upon us, hopes are high (perhaps too high) that the summit will bring about significant and lasting change in the church’s approach to the plague of sex abuse and its cover-up. We pray for those gathered in Rome and urge them to remember that this is no longer a time for waiting. The church needs strong and unequivocal guidelines for the prevention of abuse and justice for the abused, a public declaration that the rights of victims have priority and legislative action to ensure that no one in the church, even bishops and cardinals, is above the law.

Sometimes by transparency and decisive action is the world ruled.

[Explore America’s in-depth coverage of Sexual Abuse and the Catholic Church.]


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“Mea culpa” de los religios@s ante la cumbre sobre los abusos a menores

El “mea culpa” de los religiosos de todo el mundo: nunca más abusos de poder

En vísperas de la cumbre vaticana, una nota conjunta de la UISG y de la USG: «Inclinamos nuestras cabezas con vergüenza al darnos cuenta de que este abuso ha tenido lugar. Gracias al Papa. Ahora pasos hacia adelante y decisiones universales»

El “mea culpa” de los religiosos de todo el mundo: nunca más abusos de poder

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Pubblicato il 19/02/2019
IACOPO SCARAMUZZI
CIUDAD DEL VATICANO

Piden «perdón» a las víctimas por los propios «fracasos», expresan el deseo de «inclinar la cabeza» por la «vergüenza» de los abusos que han sido cometidos dentro de sus congregaciones, reconocen «lealtades fuera de lugar, errores de juicio, lentitud en la acción, negación y, a veces, encubrimiento», y se comprometen a una rigurosa selección de los candidatos a la vida religiosa, a la tutela de los menores en los ámbitos en los que desde siempre han estado en primera línea (asistencia sanitaria, educación, espiritualidad), a hacer «todo lo posible para escuchar mejor a los supervivientes, reconociendo humildemente que no siempre ha sido así», y a «denunciar todo abuso de poder».

Los superiores de las órdenes masculinas y femeninas publican una declaración conjunta en vísperas del encuentro al que convocó en Roma el Papa sobre los abusos sexuales (del próximo jueves al domingo), en la que expresan agradecimiento al Papa por su liderazgo y se dicen convencidos de que, «con los vientos de cambio que soplan en nuestra Iglesia y con la buena voluntad de parte de todos» en la cumbre vaticana, en la que participarán sus representantes, «es posible imaginar nuevos pasos hacia adelante y tomar decisiones para que la implementación pueda ser rápida y universal, con el debido respeto a las diversas culturas».

En vísperas del encuentro «sobre la tutela y la protección de los menores, nosotros, Superiores Mayores de las órdenes y de las Congregaciones religiosas de todo el mundo, nos unimos para apoyar esta iniciativa del Papa Francisco», comienza la nota de la Unión Internacional de las Superioras Generales (UISG) y de la Unión de Superiores Generales (USG), titulada “El abuso de niños es un mal en cualquier tiempo y lugar: este punto no es negociable”.

«Inclinamos nuestras cabezas con vergüenza al darnos cuenta de que este abuso ha tenido lugar en nuestras Congregaciones y Órdenes, y en nuestra Iglesia», escriben los superiores religiosos. «Nuestra vergüenza aumenta –continúa la nota– al constatar que no nos hemos dado cuenta de lo que estaba ocurriendo. Al mirar las Provincias y Regiones de nuestras Órdenes y Congregaciones en el mundo entero, nos damos cuenta de que la respuesta de las personas en autoridad no ha sido la que debía haber sido. No han sabido ver las señales de alarma o no se las tomaron en serio».

Después de recordar las diferentes formas de abuso de los niños que se verifican en todo el mundo, los superiores religiosos reflexionan sobre el encuentro que comenzará el próximo jueves en el Vaticano, expresando la esperanza de que, «con los vientos de cambio que soplan en nuestra Iglesia y con la buena voluntad por parte de todos, se puedan poner en marcha procesos y estructuras de “accountability”, mientras los ya existentes sean reforzados. Es posible imaginar pasos hacia adelante y tomar decisiones, para que la implementación pueda ser rápida y universal, con el debido respeto a las diversas culturas. El abuso de niños es un mal en cualquier tiempo y lugar: este punto no es negociable».

Los religiosos subrayan también que «la guía del Santo Padre es fundamental. Él nos ha mostrado la vía que hay que seguir en muchas de estas áreas; ha reconocido el dolor y la culpa; se ha encontrado con los supervivientes; ha reconocido los propios errores y la necesidad de aprender de ellos. Nos unimos a él en su misión de reconocer humildemente y confesar los errores cometidos; apoyar a los supervivientes; aprender de ellos la manera para acompañar a aquellos que han sufrido abusos y cómo desean que escuchemos sus historias. Por nuestra parte, nos comprometemos a hacer todo lo posible para escuchar mejor a los supervivientes, reconociendo humildemente que no siempre ha sido así».

La Unión internacional de Superioras Generales (UISG) y la Unión de Superiores Generales (USG) se comprometen en «una cultura en la que los niños sean apreciados y en donde se promueva su tutela», en particular en los ámbitos en los cuales los religiosos siempre han contribuido en todo el mundo, como la educación y la asistencia sanitaria, la formación y la espiritualidad.

El Papa Francisco, prosiguen los religiosos, «ataca, justamente, la cultura del clericalismo, que ha obstaculizado nuestra lucha contra los abusos y que, de hecho, es una de los motivos en la raíz. Además, el fuerte sentimiento de familia en nuestras Órdenes y Congregaciones –que generalmente es positivo– puede hacer más difícil que se condenen y denuncien los abusos. Resultan de ello una realidad fuera de lugar, errores de juicio, lentitud en la acción, negación y, a veces, encubrimiento. Todavía necesitamos conversión y queremos cambiar. Queremos actuar con humildad. Queremos ver nuestros puntos ciegos. Queremos denunciar –escriben los religiosos– todo abuso de poder. Nos comprometemos en emprender un recorrido con aquellos a quienes servimos, avanzando con transparencia y confianza, honestidad y sincero arrepentimiento».

Las dos formaciones de superiores religiosos aseguran que trabajarán «para garantizar que las Congregaciones trabajen juntas para acompañar de la manera más eficaz posible a los supervivientes en su camino de curación. La formación inicial y la formación permanente pueden ser las mejores áreas en las que podemos trabajar junto. La selección de los candidatos que entran a formar parte de la vida religiosa también es un área en la que podemos colaborar, identificando las mejores prácticas». Además, proponen pedir «la ayuda de los padres en nuestra lucha contra los abusos» y subrayan, en particular, el papel de las madres: «Es justo afirmar que si a las mujeres se les pidiera una opinión y una ayuda en la evaluación de los casos, se emprendería una acción más fuerte, más rápida y más eficaz», escriben la UISG y la USG. «El modo con el que hemos tratado las acusaciones habría sido muy diferente y mucho sufrimiento se habría evitado a las víctimas y a sus familias».

En cuanto a las víctimas, «queremos enviar un mensaje directamente a los supervivientes y a sus familias: reconocemos que hubo maneras inadecuadas de tratar este tema y una vergonzosa incapacidad de comprender vuestro dolor. Ofrecemos nuestras más sinceras disculpas y nuestro pesar. Les pedimos que crean en nuestra buena voluntad y sinceridad. Y los invitamos a trabajar con nosotros para crear nuevas estructuras que aseguren la minimización de los riesgos». «Comprendemos también que aquellos que han sufrido abusos de sacerdotes o religiosos podrían querer estar a mucha distancia de la Iglesia y de aquellos que representan a la Iglesia. Sabemos que hay algunos supervivientes que quieren emprender este recorrido de curación y trataremos humildemente caminar con ellos», escriben los religiosos.

Si un encuentro en el Vaticano reflexiona y se concentra sobre los menores, «la reciente atención de los medios de comunicación se ha concentrado sobre el abuso y la explotación de monjas, seminaristas y candidatos en las casas de formación. Es una cuestión que provoca gran y profunda preocupación», notan los religiosos. «Queremos asegurar que quienes piden generosamente unirse a las órdenes religiosas o que son formados en los seminarios vivan en lugares seguros, donde se alimenta su vocación y donde reciban ayuda para crecer en madurez en su deseo de amar a Dios y al prójimo», escriben los superiores, que también se comprometen para trabajar con el Papa para que la Iglesia pueda avanzar con coherencia y unida hacia una verdadera curación, «con nuevos ojos para ver y nuevas orejas para escuchar».


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Qué cabe esperar de la cumbre de la iglesia sobre la defensa de los menores

Cumbre sobre abusos en Vaticano: “el silencio no es ya aceptable”

Inicia una semana clave en el pontificado de Francisco con una nutrida conferencia de presentación de la cumbre sobre los abusos contra menores que reunirá, por instancias del Papa, a los presidentes de las conferencias episcopales de todo el mundo

Cumbre sobre abusos en Vaticano: “el silencio no es ya aceptable”

Pubblicato il 18/02/2019
Ultima modifica il 18/02/2019 alle ore 19:52
ANDRÉS BELTRAMO ÁLVAREZ
CIUDAD DEL VATICANO

“El silencio ya no es aceptable, sea en forma de omertà o síndrome de negación. Debemos alejarnos de cualquier complicidad o código de silencio”. Son las palabras clave de una semana clave en el pontificado de Francisco. Las pronunció el arzobispo maltés Charles Scicluna, al presentar la cumbre sobre los abusos sexuales contra menores convocada por el Papa del 21 al 24 de febrero. Una cita que reunirá a 190 clérigos de los cinco continentes. Al presentar los detalles, Scicluna fue categórico: “No abandonaremos jamás la defensa de los inocentes. Yo no cederé nunca, siempre lo volveré a intentar”.

Ante una sala de prensa del Vaticano repleta, con la atención por las nubes, la mañana de este lunes 18 de febrero comparecieron ante la prensa internacional los organizadores del “Encuentro para la tutela de los menores en la Iglesia”: el cardenal arzobispo de Chicago, Blase Cupich; el moderador y presidente de la Fundación Ratzinger, Federico Lombardi; el presidente del Centro para el Cuidado de los Menores de la Universidad Gregoriana, Hans Zollner, y el propio Scicluna.

Cupich y Scicluna marcaron el tono. Aunque los anticipó Alessandro Gisotti, director de la sala de prensa vaticana. “Se necesita el empeño de todos para mirar a la cara a este monstruo”, precisó en una peculiar declaración introductoria. Agradeció a las víctimas “por su coraje” y ratificó la voluntad de la Santa Sede por lograr que la Iglesia católica se convierta en una “casa acogedora” para todos los niños. “Por nuestros hijos”, remató.

“Nos reunimos porque queremos ser conscientes sobre la importancia de la tutela de los menores, de nuestra responsabilidad como pastores”, explicó Scicluna. “No podemos actuar solos, necesitamos ayuda”, agregó. Y recordó que la cumbre girará en torno a tres ejes: “responsabilidad, rendición de cuentas y transparencia”.

Reconoció que la negación es “una reacción primitiva” que debe quedar en el pasado, y por eso se eligió a la transparencia como uno de los aspectos fundamentales de la cita, porque existe la necesidad de “romper el código de silencio”. “Debemos afrontar los hechos, sólo esto nos traerá solución”, insistió.

Por más de 10 años, el ahora arzobispo de Malta fue el fiscal del Vaticano para los delitos graves de los sacerdotes (delicta graviora). En ese tiempo desarrolló un particular sentido de realismo y se convirtió en uno de los hombres más respetados, por su seriedad a la hora de afrontar los más escabrosos procesos canónicos contra pederastas de diversas latitudes.

Tras un sorpresivo exilio en tiempos del Papa Benedicto XVI, poco a poco Francisco ha forjado su regreso a la Curia Romana. Con esa autoridad moral, sin dudas ni estridencias, Scicluna reconoció este día que existe un sistema que ha permitido el encubrimiento de los abusos en la Iglesia y que, para desmontarlo, se requiere el compromiso del liderazgo mundial de la misma Iglesia. Por eso, continuó, juntar a un grupo representativo de los líderes eclesiásticos del orbe en un mismo salón y con el Papa “es ya un paso muy importante”.

Ni Scicluna, ni Cupich destilaron exagerado optimismo. Respondieron desde la sobriedad y advirtieron, varias veces, que ir a fondo en este problema lleva su tiempo. Empero, el cardenal arzobispo de Chicago consideró que después de la cumbre de esta semana iniciará una “nueva etapa” en materia de transparencia, un “punto de quiebre”. “No podemos decir que se acabarán los abusos en el mundo y en la Iglesia, pero sí que este problema será nuestra prioridad”, garantizó.

“Es importante que se entienda que el Papa quiere indicar a todos los obispos el hecho que deben asumirse la propia responsabilidad. También hay que indicar los pasos concretos, porque se requiere tener en cuenta lo que se debe hacer. Los obispos deben ahora entender cuáles son las responsabilidad y asumirlas, y esta es la ocasión para tener las ideas claras”, apuntó Cupich.

Además reveló que el Papa Francisco ha seguido de cerca los detalles de la cumbre. “Quiere que nos concentremos en los niños, en dar voz a los que no tienen voz. Si realizamos bien este trabajo, nos ayudará a solucionar otros problemas en la Iglesia”, continuó.

Tanto él como Scicluna aclararon que, en la reunión, no habrá distracciones del tema ya establecido. Se tratará sobre la salvaguardia de los niños y punto. Los abusos sobre mujeres consagradas, sobre adultos vulnerables, la sexualidad en los seminarios y la homosexualidad en el clero no centrarán la atención. Aunque se trata de asuntos de estricta actualidad. Con escándalos a la orden del día.

“Se compartirán buenas prácticas y se ayudará a los obispos a enfrentar situaciones distintas. No queremos subestimar las otras problemáticas, pero si hacemos bien nuestro trabajo seguramente habrá un efecto benéfico en otras cuestiones”, continuó el arzobispo maltés.

Para el pastor de Chicago, el objetivo principal es que los obispos asuman todos su propia responsabilidad, no sólo los presidentes de las conferencias episcopales que estarán presentes en Roma. Por eso destacó la importancia de una amplia cobertura mediática a la cumbre, ya que eso ayudará a que el mensaje llegue a toda la Iglesia.

Los detalles logísticos de la cumbre fueron explicados por Federico Lombardi, quien fungirá como moderador. Cada día comenzará con las oraciones de la mañana y seguirá con conferencias brindadas por cardenales o personalidades diversas, entre ellas tres mujeres. Cada tarde estará dedicada a trabajos por grupos lingüísticos (cuatro en inglés, tres en español, dos en italiano y en francés). La tarde-noche del sábado está prevista una ceremonia penitencial en la Sala Regia del Palacio Apostólico Vaticano y el domingo una misa en el mismo lugar, con un discurso conclusivo pronunciado por Francisco.

Un espacio estará reservado a las víctimas, procedentes de diversos países. Al inicio del primer día de sesiones se proyectará un video en el aula y en otros momentos se escucharán testimonios adicionales, de personas presentes. Pero no se conocerán los nombres de quienes tomarán la palabra, “por respeto a su voluntad de no ser publicitados”, aclaró Lombardi.

Los organizadores otorgaron gran importancia al “follow up”, es decir al monitoreo y al seguimiento de los trabajos de estos días. Porque, como explicó Scicluna, resulta poco realista esperar que en pocos días se obtengan resultados definitivos. De ahí el llamado del Papa a no exagerar en las expectativas sobre la cumbre.

Lo resumió categórico: “Mayores son las expectativas, mayor es la frustración. No se pueden resolver todos los problemas en tres días, sería una expectativa irracional. Si, al contrario, esperamos el seguimiento después del encuentro, la expectativa se vuelve razonable”.


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Monjas abusadas y explotadas. La denuncia por parte de una revista del Vaticano.

Revista del Vaticano denuncia abuso clerical contra monjas

Ciudad del Vaticano, El Vaticano; 1 de febrero de 2019 (AP).- La revista del Vaticano para mujeres denunció los abusos sexuales contra monjas cometidos por sacerdotes y el consiguiente “escándalo” de las religiosas que debieron abortar o dan a luz a niños cuyos padres no reconocen.

La edición de febrero de “Mujer Iglesia Mundo”, una revista mensual distribuida con el periódico vaticano L’Osservatore Romano, fue publicada el viernes.

Mencionó el análisis del papa Francisco sobre los abusos al afirmar que el poder clerical es la raíz del problema.

Agregó que las monjas han callado durante años por miedo a las represalias contra ellas mismas o sus órdenes si denunciaban a los curas abusadores.

La publicación significa un notable reconocimiento público desde el interior del Vaticano de un problema que la Santa Sede conoce desde hace tiempo, pero que ha hecho poco o nada por enfrentar.

El año pasado, después que The Associated Press y otros medios informaron sobre el escándalo, la asociación internacional de órdenes religiosas de mujeres exhortó a las hermanas a denunciar los abusos a sus superiores y a la policía, rompiendo el silencio que durante muchos años ha ocultado el problema.

En su artículo, la directora de la revista, Lucetta Scaraffia, observa que durante siglos las mujeres en la Iglesia han sido presentadas como “peligrosas y seductoras”, lo que ha significado un impedimento para que la jerarquía católica reconozca que pueden ser víctimas de insinuaciones sexuales indeseadas por parte de los sacerdotes.

“Pero aquí el análisis del papa Francisco sobre el abuso puede resultar de ayuda: si se señala el poder y el clericalismo, el abuso contra las hermanas religiosas adquiere otro aspecto y se le puede reconocer por lo que es: un acto de poder en que el tacto se convierte en una violación de la intimidad personal”, escribió.

Según el artículo, en la década de 1990 se presentaron informes de las religiosas a funcionarios del Vaticano acerca de los abusos sexuales contra monjas por parte de sacerdotes en África, donde se les consideraba parejas “seguras” en medio de la crisis del VIH.

Si bien poco o nada ha cambiado, las religiosas del mundo en desarrollo y también de los países ricos empiezan a denunciar los abusos que sufren como parte de un reclamo general de mayor poder para las mujeres en la Iglesia, una derivación de la campaña #MeToo.

“Si la Iglesia sigue cerrando los ojos ante el escándalo (agravado por el hecho de que el abuso de mujeres provoca la procreación y por tanto da lugar a abortos forzados y niños no reconocidos por los sacerdotes), la condición de opresión de las mujeres en la Iglesia nunca cambiará”, escribe Scaraffia.

“Mujer Iglesia Mundo”, que aparece en italiano, francés y español, tuvo gran repercusión el año pasado con una edición dedicada al “trabajo” y un artículo que denunció cómo las monjas suelen ser tratadas como sirvientas por cardenales y obispos, para quienes cocinan y hacen el aseo por una remuneración casi nula.

La edición actual está dedicada al sentido del “tacto” y cómo se lo puede pervertir. En un editorial de presentación, la destacada intelectual judía Anna Foa escribió que el abuso transforma la caricia, ese aspecto fundamental del amor, “en una expresión de por sí sospechosa y prácticamente obscena”.

Foa también cita a Francisco cuando “agradeció a los periodistas que fueron honestos y objetivos al denunciar a los curas depredadores y hacer que se oigan las voces de las víctimas”.


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Objetivos del encuentro en febrero de todos los presidentes de conferencias episcopale del mundo

Alessandro Gisotti, Director ad interim Oficina de Prensa de la Santa SedeAlessandro Gisotti, Director ad interim Oficina de Prensa de la Santa Sede  (Vatican Media)

Gisotti: objetivo del encuentro de febrero sobre protección de menores

“La protección de menores en la Iglesia”: comunicación del Director ad interim de la Oficina de Prensa de la Santa Sede

El Director ad interim de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Alessandro Gisotti, explicó a los periodistas acreditados el objetivo del encuentro de los presidentes de las conferencias episcopales del mundo del próximo mes de febrero:

El Encuentro de febrero sobre la protección de los menores tiene un objetivo concreto: la finalidad es que todos los obispos tengan absolutamente claro lo que se necesita hacer para prevenir y combatir el drama mundial de los abusos a menores. 

 

El Papa Francisco sabe que un problema global se puede enfrentar solamente con una respuesta global. Y quiere que el Encuentro sea una reunión de Pastores, no una convención de estudio. Un encuentro de oración y discernimiento, catequético y operativo.

Para el Santo Padre, es fundamental que regresando a sus Países, en sus diócesis, los obispos reunidos en Roma sean conscientes de las reglas para aplicar y cumplan así los pasos necesarios para prevenir los abusos, para proteger a las víctimas, para no permitir que ningún caso sea ocultado o encubierto.

Sobre las grandes expectativas que se han creado alrededor del Encuentro es importante subrayar que la Iglesia no está en el punto inicial en la lucha contra los abusos.

El Encuentro es la etapa de un camino doloroso pero sin pausa que, con decisión, la Iglesia está recorriendo desde hace más de quince años.