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Objetivos del encuentro en febrero de todos los presidentes de conferencias episcopale del mundo

Alessandro Gisotti, Director ad interim Oficina de Prensa de la Santa SedeAlessandro Gisotti, Director ad interim Oficina de Prensa de la Santa Sede  (Vatican Media)

Gisotti: objetivo del encuentro de febrero sobre protección de menores

“La protección de menores en la Iglesia”: comunicación del Director ad interim de la Oficina de Prensa de la Santa Sede

El Director ad interim de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Alessandro Gisotti, explicó a los periodistas acreditados el objetivo del encuentro de los presidentes de las conferencias episcopales del mundo del próximo mes de febrero:

El Encuentro de febrero sobre la protección de los menores tiene un objetivo concreto: la finalidad es que todos los obispos tengan absolutamente claro lo que se necesita hacer para prevenir y combatir el drama mundial de los abusos a menores. 

 

El Papa Francisco sabe que un problema global se puede enfrentar solamente con una respuesta global. Y quiere que el Encuentro sea una reunión de Pastores, no una convención de estudio. Un encuentro de oración y discernimiento, catequético y operativo.

Para el Santo Padre, es fundamental que regresando a sus Países, en sus diócesis, los obispos reunidos en Roma sean conscientes de las reglas para aplicar y cumplan así los pasos necesarios para prevenir los abusos, para proteger a las víctimas, para no permitir que ningún caso sea ocultado o encubierto.

Sobre las grandes expectativas que se han creado alrededor del Encuentro es importante subrayar que la Iglesia no está en el punto inicial en la lucha contra los abusos.

El Encuentro es la etapa de un camino doloroso pero sin pausa que, con decisión, la Iglesia está recorriendo desde hace más de quince años.

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Venezuela. El Vaticano y los obispos ante la crisis de Venezuela. Entrevista

¿Delegado en asunción de Maduro? El Vaticano explica

La Santa Sede aclara los motivos por los cuales decidió estar representada en la toma de posesión del presidente venezolano para un nuevo período. Detalles sobre el verdadero valor diplomático del enviado pontificio.
REUTERS
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Pubblicato il 14/01/2019
Ultima modifica il 14/01/2019 alle ore 20:43
ANDRÉS BELTRAMO ÁLVAREZ
CIUDAD DEL VATICANO

Una declaración oficial, una explicación. Tras varios días de encendidas críticas por haber enviado un representante oficial a la ceremonia de toma de posesión de Nicolás Maduro, como presidente en Venezuela para un nuevo periodo, la Santa Sede emitió un comunicado oficial que explicó aquel gesto. Dejó en claro que no existe distancia entre la Iglesia en ese país sudamericano y el Vaticano. Mucho menos existe distancia entre los obispos y el Papa.

“La Santa Sede mantiene relaciones diplomáticas con el Estado venezolano. Su actividad diplomática tiene como finalidad promover el bien común, tutelar la paz y garantizar el respeto de la dignidad humana”, explicó Alessandro Gisotti, en una declaración oficial difundida a la prensa la mañana de este lunes.

Agregó que, por el motivo arriba indicado, la Santa Sede decidió ser representada en la ceremonia de inauguración de la presidencia de Maduro por el encargado de negocios ‘ad interim’ de la Nunciatura Apostólica de Caracas, George Koovakod. Y precisó: “La Santa Sede y los obispos del país continúan trabajando juntos para ayudar al pueblo venezolano, que sufre las implicaciones humanitarias y sociales de la grave situación en la que se encuentra la nación”.

El jueves 10 de enero, Maduro inició su segundo mandato al frente de la presidencia venezolana, cuya duración está prevista hasta el 2025. Al acto, realizado en la sede del Tribunal Supremo de Justicia de la capital, acudieron apenas cuatro presidentes latinoamericanos: Evo Morales, de Bolivia; Miguel Díaz-Canel, de Cuba; Salvador Sánchez Cerén, de El Salvador; y Daniel Ortega, de Nicaragua. Además de algunos otros representantes de segundo nivel, por ejemplo, de Rusia y China.

Entre ellos se encontraba Koovakod, una presencia vaticana que fue destacada por Maduro como un “gesto valiente” pero que, al mismo tiempo, propició encendidas críticas. Sobre todo porque se trató de un signo de diferenciación con un grupo significativo de países que desconocieron al mandatario o, algunos de estos, lo declararon unilateralmente como “ilegítimo”.

Resulta sugestivo que, si bien el Vaticano accedió a mandar un delegado, no era un personaje de primer nivel como, hubiera podido ser, un funcionario con el rango de nuncio apostólico. En el ámbito diplomático no es lo mismo un embajador que un ministro o un encargado de negocios. Por protocolo, cuando tiene lugar una toma de posesión de un nuevo presidente la Santa Sede suele ser representada por un enviado especial que, por norma, no es ni el nuncio en el país anfitrión ni otro funcionario de menor rango en la misma nunciatura. A menudo es el nuncio en un país vecino o cercano.

Pero en esta ocasión no hubo ni delegado especial, ni presencia del nuncio. Sólo un enviado de segunda categoría. Un matiz no suficientemente apreciado, sobre todo entre los más críticos del Papa. Círculos en los cuales se abrieron paso, en las últimas semanas, dos ideas fuerza: primero que los obispos venezolanos “tomaron distancia” del pontífice por manifestar una línea abiertamente crítica con el régimen de Maduro, mientras el líder católico habría optado (en sus mensajes de fin de año) por convocar a la paz y a la reconciliación para no incomodar a Maduro. Algún importante medio sudamericano llegó a afirmar que Bergoglio había recomendado al pueblo venezolano llegar a un acuerdo “con sus victimario”.

Segundo: que la declaración de este día del portavoz vaticano Gissoti significa un “reconocimiento” de la nueva presidencia de Maduro, considerada por buena parte de la comunidad internacional como ilegítima. Pero los hechos manifiestan elementos que contradicen expresamente estas dos tesis.

En los últimos días VaticanNews, el sitio web oficial de noticias del Vaticano, publicó extensas entrevistas con altos exponentes del episcopado venezolano. En la primera de ellas, difundida el 11 de enero, el presidente de la conferencia de obispos, José Luis Azuaje Ayala, directamente pidió una consulta “para la elección de nuevas autoridades”.

“Mirando el contexto de este gobierno, sabemos que no lo harán, por eso hemos querido decirle al pueblo que tienen que activarse: activarse las instituciones, partidos políticos, universidades, todos, desde un ámbito de la paz”, dijo el prelado. El reportaje en el medio vaticano hizo un resumen de todos los organismos internacionales que se negaron a reconocer la presidencia de Maduro, comenzando por la Organización de Estados Americanos (OEA). Y recordó que los propios obispos venezolanos, un día antes de la juramentación, publicaron un documento que denunció la ilegitimidad en origen del nuevo mandato, producto de elecciones no democráticas.

“Pedimos que cese la represión, y las amenazas que son utilizadas por el gobierno como instrumento para generar miedo y paralización. Esto lleva en sí el respeto de los derechos humanos. Es la petición que siempre hemos hecho al gobierno, también a esta instancia y a los mismos militares, que respeten los derechos humanos de los ciudadanos”, añadió Azuaje.

Ese mismo día, VaticanNews publicó otra entrevista, esta vez con el vicepresidente primero de la Conferencia Episcopal Venezolana, Mario Moronta. En ella, el obispo de San Cristóbal afirmó claramente que el único organismo con legitimidad en su país es la Asamblea Nacional. Y dio pistas sobre los motivos que llevaron a la Santa Sede a mantener una posición más prudente, mientras los obispos han mantenido una línea dura.

“Ciertamente que el gobierno tiene que cambiar, los factores políticos de la oposición tienen que acercarse más a la gente y ahí está la clave: no olvidar que cualquier sanción, problema, decisión, si va a perjudicar a la gente no va a ser positiva, por eso creo que se debe hilar muy fuerte, y creo que también es el pensamiento del Papa Francisco: es necesario, más que ahondar fosas, tender puentes. Ahí es donde todos tenemos que trabajar con dignidad, ciertamente, con claridad, coherencia, legitimidad, legalidad y con la Constitución en las manos”, estableció.

Hace ya mucho tiempo, al menos 19 meses atrás, se sabe que la estrategia de la Iglesia para Venezuela es que los obispos locales mantienen una línea dura y el Vaticano se reserva la prudencia, como posible última medida de explotar el caos total. En junio de 2017, ya el entonces presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana, Diego Padrón, había precisado que no existen “dos posturas” eclesiásticas en su país, y que el Papa hablaba por boca de los obispos.

“La propaganda del gobierno ha dicho que el Papa está de parte de ellos y, si es así, está en contra de la oposición y lejos del pueblo. Nosotros queremos desmentir totalmente eso porque estamos convencidos que él va por la línea del evangelio y está con aquellos que más sufren, los pobres y necesitados. Él sabe que su palabra puede ser tergiversada y es normal que este tipo de gobiernos tiendan a tergiversarla”, aclaró Padrón tras reunirse con Francisco en el Vaticano.

Poco ha cambiado desde entonces. Mientras tanto, el líder católico no ha cesado de llamar a la paz. Lo ha hecho constantemente, siempre en público y manifestando -en todo momento- su preocupación por una crisis humanitaria jamás negada ni minimizada. Pero, para sus detractores, nada es suficiente. Pretenden una condena contra el régimen y su cabeza visible. Con nombre y apellido. Algo que ningún Papa en la historia moderna de la Iglesia ha realizado. Porque incluso la diplomacia vaticana tiene sus límites.


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Historia de una falsa información sobre el IOR (Banco) del Vaticano

La gran estafa de las “cuentas secretas” de ex presidentes en el “banco vaticano”

La historia desconocida de la más grande “fake news” de los últimos tiempos que involucra al Instituto para las Obras de Religión, al Papa Francisco y a varios ex presidentes de América Latina. Sin pruebas periodísticas que la sostengan

El IOR

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Pubblicato il 12/01/2019
Ultima modifica il 12/01/2019 alle ore 11:51
ANDRÉS BELTRAMO ÁLVAREZ
CIUDAD DEL VATICANO

Ni Cristina Fernández de Kirchner, ni Juan Manuel Santos, ni Luis Inacio “Lula” Da Silva. Tampoco Evo Morales, Rafael Correa, Raúl Castro, Daniel Ortega o Nicolás Maduro. Ninguno de estos presidentes o ex presidentes de América Latina tienen cuenta en el Instituto para las Obras de Religión (conocido coloquialmente como “banco del vaticano”). Lo aclaró el director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, Alessandro Gisotti, tras un extraño reportaje publicado en Colombia y basado en documentos falsos. Aquí la historia desconocida detrás de la “fake news” más comentada de los últimos meses.

“Luego de verificar con las autoridades competentes, puedo afirmar que ninguna de las personas mencionadas en el artículo de El Expediente ha tenido jamás una cuenta bancaria en el IOR, ni la tiene actualmente, ni tiene firma de delegación en cuentas a terceros, ni tendría – bajo las bases de las nuevas normas adoptadas por el Instituto – algún título para acceder a alguna operación en él. Los documentos presentados como prueba son falsos. El IOR se reserva la facultad de emprender acciones legales”, precisó Gisotti en una declaración oficial este viernes 11 de enero.

Con esas palabras, salió a desmentir un reportaje que sacudió a la opinión pública colombiana. El Expediente, un sitio web colombiano cuyo lema es “Periodismo de Investigación”, publicó a mitad de la semana pasada una nota firmada por Gustavo Rugeles y titulada: “La multimillonaria cuenta secreta de Santos en el Banco del Vaticano”.

Una lectura de ese texto, preliminar y con ojo crítico, dejaba al descubierto evidentes lagunas. Eso, incluso, antes de la desmentida vaticana. De entrada confunde el IOR con el Banco Ambrosiano, dos instituciones totalmente distintas. El segundo era un banco italiano que quebró en los años 70 y donde, sí, el Vaticano tenía acciones. El primero es un instituto de depósito que siempre operó dentro de los límites de la Santa Sede.

Sin presentar una sola fuente verificable, el informe asegura que el ex presidente colombiano, Juan Manuel Santos, tiene una cuenta en el IOR con más de 390 millones de dólares. Todo se basa en una “prueba reina”: un supuesto documento de depósito del mismo “banco vaticano” que contiene algunos errores que son propios de un papel apócrifo.

Un ejemplo: en una de sus columnas el módulo pide el “numero banconote” (es decir, el “número de los billetes”, en idioma italiano). Pero el autor del documento confunde ese apartado con el espacio donde colocar el número de cuenta que tendría a su nombre Santos en el instituto vaticano (001-3-16764). Un muy básico error de traducción, que jamás sería cometido por un funcionario del IOR porque, simplemente, resulta imposible. Además, extrañamente, el supuesto depósito se repite hasta 12 veces, algo incomprensible.

Luego, más abajo, aparece la supuesta firma de Santos ubicada fuera de los recuadros correspondientes y a pocos centímetros de otro autógrafo, de un supuesto funcionario vaticano. A ojo desnudo, cualquiera puede observar que ambas firmas tienen un rango de definición completamente distinto, debiendo sembrar, en cualquier periodista, la duda. Luego, a través de Twitter, usuarios diversos publicaron supuestas cartas del mismo IOR escritas en español y que hacen referencia a una “tasa de interés del 9 % anual”.

Cualquier cliente de ese instituto sabe que sus comunicaciones son todas en italiano y que, por su naturaleza, ese ente no ofrece rendimientos ni tasas de interés. Es un instituto de depósito que no tiene servicio en cuentas de cheques, ni maneja carteras de inversión, ni da préstamos. Eso es fácil de comprobar, incluso para un periodista.

Por eso, el vocero vaticano no tuvo duda en calificar como falsos los documentos exhibidos y anticipó acciones legales. Aunque, esta declaración, podría paradójicamente alimentar el círculo de la sospecha ya que, para algunos internautas, la desmentida “demuestra que hay algo oculto”. En esos términos jamás existirá una posibilidad real de conocer la verdad porque, para los amantes de las teorías conspirativas, cualquier aclaración siempre está destinada a esconder algo.

Los dichos de Gisotti constituyen la primera reacción oficial del Vaticano a una enorme “fake news” que empezó a fraguarse hace unos meses atrás en Argentina y se convirtió en una verdadera bola de nieve, difícil de parar y casi imposible de contrarrestar, por esos extraños mecanismos de la información libre en internet.

En esta historia casi nada es verdadero. Lo más sorprendente es que, como ocurrió en Colombia, también en el país natal del Papa muchos incautos cayeron en la trampa de darle crédito a la fabulación. Incluso periodistas, que llegaron a dar espacio a la supuesta revelación “bomba” sobre el Vaticano, sin verificar los datos con una segunda, tercera o cuarta fuente.

A última hora de este viernes 11 de enero, la noticia de El Expediente ya había alcanzado casi 100 mil visitas, 58 mil 400 compartidas en redes sociales y 46 mil 900 “me gusta” en Facebook. Incluso después de la desmentida vaticana que ese portal no publicó, ni refirió en modo alguno.

Una de las claves del origen de esta historia es Jorge Sonnante, personaje argentino que se presenta como diácono de la Iglesia católica. En los últimos meses, él se convirtió en un insistente denunciador del Papa Francisco en las redes sociales, con un objetivo concreto: señalarlo como corrupto. Acusaciones graves, jamás sustentadas por elementos creíbles.

Verificaciones realizadas en Roma y en Buenos Aires por el Vatican Insider con, al menos, siete fuentes distintas (todas ellas del entorno eclesiástico), confirmaron numerosas incongruencias en sus relatos. Según acreditaron fuentes de primer nivel nunca fue ordenado diácono permanente, como sostiene en público y en privado. Es cierto, en tiempos del cardenal Antonio Quarracino como arzobispo de Buenos Aires estuvo por casi dos años en el seminario, pero luego fue invitado a abandonarlo en un contexto turbulento.

Él sostiene que dejó los estudios religiosos en 1995 para “trabajar en la Secretaría de Estado (del Vaticano) desde afuera”, pero jamás pudo acreditarlo. Ni explicar si y cuándo vivió en Roma o Buenos Aires. En alguna entrevista periodística llegó a afirmar que residió en la capital italiana entre 2013 y 2015, pero en esos mismos años aparece en su país como coordinador nacional del Movimiento Indignados Argentina del desconocido Frente Partidario Dignidad. En otro tiempo supo ser el “candidato de la gente” en el Partido Dignidad Republicana.

También afirmó que el nuncio apostólico en la capital argentina (en ese tiempo Ubaldo Calabresi) le habría comisionado una investigación secreta sobre el atentado terrorista de 1992 en la embajada de Israel, para luego reconocer que, en ese tiempo, él apenas superaba los 18 años.

En agosto de 2018 se hizo famoso por hablar en las redes sociales la supuesta “ruta del dinero K al Vaticano”. Lo hizo dibujando en un papel un gráfico de personas y relaciones sin mayor sustento informativo. Pero dio la impresión de haber sacado a la luz un “sistema secreto” de corrupción. Tomó informaciones fragmentarias de internet y las citó, para dar un barniz de credibilidad a sus afirmaciones.

En esos días varios periodistas quisieron profundizar y lo contactaron, pero en cuestión de horas desestimaron sus relatos por inconcluyentes. Desde este sitio web se le hicieron llegar preguntas que jamás respondió, excusándose siempre en la necesidad de mantener el secreto.

Entonces, como ahora, todo aquel que cuestionaba sus afirmaciones (incluso en las mismas redes sociales) era tachado de “cómplice”, “kirchnerista”, “infiltrado” o poco más. Un añejo truco de justificación desde el victimismo y las teorías del complot. Con toda seguridad, a este reportaje del Vatican Insider se le aplicará el mismo mecanismo, que será usado para distraer y evitar respuestas a preguntas incómodas.

Este es, de hecho, el núcleo de toda la discusión. Si existiesen pruebas sólidas, cualquier gran periódico estaría más que interesado en publicarlas. Los escándalos en torno a las finanzas del Vaticano han existido, y la Santa Sede no ha podido evitar que salgan a la luz. Numerosos cronistas los han documentado (también en este espacio) y con acceso a pruebas exclusivas.

Pero la historia de los presidentes latinoamericanos que mandan millones de dólares al banco del Vaticano no ha encontrado ninguna confirmación en la realidad. Incluso después de numerosas verificaciones.

Según Sonnante, el dinero de los políticos habría sido enviado a Roma a través de “baúles diplomáticos” que llevan el emblema de la Cruz Roja. Pero el comité de esa organización ya desmintió la veracidad de un video que circula por internety usurpa su logotipo para colocarlo sobre unas cajas de tipo militar. El mismo supuesto diácono reconoció, en uno de sus tuiteos, que ese video no era realmente lo que él había visto en el Vaticano pero que, en otra entrevista, dijo no haber visto él mismo sino un obispo del cual, claro, nunca quiso dar nombre.

En su cuenta de Twitter muy a menudo publica cartas, documentos y papeles de todo tipo pretendidamente relacionados con el Vaticano. Todos rigurosamente falsos. Como una supuesta carta que lo designa “asesor papal” de Francisco, u otros tantos que muestran sellos de la Secretaría de Estado, en italiano, cuyas inscripciones llevan errores ortográficos. De la misma manera, Sonnante anunció en las redes que había publicado un libro del título: “Francisco corrupto”. Pocos días después la editorial supuestamente responsable, Piedra Papel Libros, lo acusó de apropiación indebida de marca y desmintió todo.

Con todos estos antecedentes, una pregunta queda en el aire: ¿cuál es el objetivo final de toda esta fabulación? La respuesta parece estar contenida en la nota de El Expediente y tiene que ver con un intento por manchar el nombre del Papa: “No ha sido una simple casualidad la intromisión del santo padre en los asuntos políticos, su impulso al proceso entre Santos y las FARC, su silencio frente a los corruptos gobiernos de izquierda de la región y el genocidio de hambre provocado por Nicolás Maduro en Venezuela; un silencio que solo se romperá cuando nuevamente salga humo blanco”.


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Vaticano: otras novedades en la comunicación social del Vaticano

Edificio Sala de Prensa del Vaticano. Edificio Sala de Prensa del Vaticano.  

Ya se conoce la nueva estructura de la Oficina de Prensa de la Santa Sede

El Dicasterio para la Comunicación del Vaticano hace pública, a través de un comunicado, la nueva estructura que asumirá la Sala de Prensa de la Santa Sede.

Mireia Bonilla – Ciudad del Vaticano

Luego de la renuncia del Director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Greg Burke, y de su subdirectora, la española Paloma García Ovejero, del pasado 31 de diciembre, el Dicasterio para la Comunicación del Vaticano anuncia quienes serán los nuevos miembros que trabajarán junto al nuevo Director interino, el italiano Alessandro Gisotti.

El Prefecto, Paolo Ruffini, ha designado como Asesora Principal del Director a la Dra. Romilda Ferrauto, ex jefa de la Oficina Editorial francesa de Radio Vaticana y asistente de la Oficina de Prensa en las últimas cinco Asambleas Generales del Sínodo de los Obispos. También ha confiado la tarea de Asistentes del Director, a la Hermana Bernadette M. Reis, FSI, estadounidense, redactora de Vatican News y asesora de la Comisión de Comunicación de la ULSG y al Dr. Raúl Cabrera Pérez, peruano, ex redactor de Radio Vaticana y colaborador de la Comisión de Información en el Sínodo de los Obispos sobre la Juventud.

Por último, la tarea de Administrador de la Oficina de la Sala de Prensa ha sido confiado al Dr. Thaddeus M. Jones, de EE. UU., miembro de la coordinación del sitio web de Vatican News y también Oficial del Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales.


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Los últimos cambios en la comunicación social del Vaticano. Análisis

Greg Burke and Paloma Garcia Ovejero (CNS Photo/Paul Haring)

A shake-up has hit Vatican communications on the last day of 2018. The director and deputy director of the Holy See’s press office, Greg Burke and Paloma Garcia Ovejero, have resigned. The Vatican announced the news today in a brief statement and said Pope Francis has accepted their resignations, effective Jan. 1.

Alessandro Gisotti, 44, an Italian journalist who is the social media coordinator for the Dicastery for Communications, has been appointed by the pope as interim director of that office, according to the Vatican. Mr. Gisotti, a married man with children and professor of journalism in the Pontifical Lateran University, has worked alongside Federico Lombardi, S.J., at Vatican Radio since the year 2000 and was its deputy director from 2012 to 2017.

The surprise announcement came in the lead up to the February summit meeting of the presidents of all the bishops’ conferences, called by Pope Francis to address the protection of minors in the Catholic Church and the sexual abuse scandal that has done so much damage to the church worldwide. The summit is expected to attract worldwide media attention.

Pope Francis appointed Mr. Burke and Ms. Ovejero to the Vatican press office on July 11, 2016, as part of his effort to radically reform the whole field of Vatican communications. He wanted to internationalize the Vatican press office and to bring in persons with proven media expertise to enable this important office to meet the needs of the 24-hour news cycle.

Mr. Burke, 59, an American layman and member of Opus Dei, has been the director of the Holy See’s Press Office since Aug. 1, 2016, the first American to hold that post. He served as deputy director of that same office beginning in December 2015 and prior to that was the senior communications advisor at the Secretariat of State from June 2012. Before his appointment to the Vatican he worked as a reporter for Fox News and as Rome correspondent for Time magazine.

Ms. Garcia Ovejero, 43, has been deputy director of the Holy See press office since Aug. 1, 2016. She was the first woman ever to hold that post, and her appointment was seen as a sign that Pope Francis wanted to assign key Vatican roles to women. Before her nomination, the Madrid-born journalist was a correspondent from Rome for “Cadena Cope, Radio Española,” the radio of the Spanish bishops’ conference.

The Holy See has not provided an explanation for their sudden resignation.

They took up their positions on Aug. 1, 2016, and worked well together, overseeing some 20 people at a difficult time while a major reform of Vatican communications was underway. Despite having limited human and financial resources at their disposal, they sought to modernize the Vatican press office and brought significant changes to its functioning that greatly facilitated the work of the press corps accredited to the Holy See and other journalists.

The Holy See has not provided an explanation for their sudden resignation, but sources to whom America has spoken believe that it was motivated by the fact that their vision and understanding of their role as spokespersons for Pope Francis and the Holy See, and of the role of the Vatican press office, was not fully shared within the Vatican. It seems that this contrast in visions and the conviction that, notwithstanding their suggestions, change was unlikely to happen in the foreseeable future, led them to conclude that their positions were no longer tenable.

Their resignations came at the end of a turbulent and complicated year in the Vatican Dicastery for Communications. On March 21, its first prefect, Msgr. Dario Vigano, whom Pope Francis had appointed on June 25, 2015, to carry out a total reform of Vatican communications, resigned following his public mishandling of a letter to him from the Pope Emeritus Benedict XVI.

Three months later, on July 5, Pope Francis appointed Paolo Ruffini, an Italian journalist and layman, as the new head of the dicastery. He was then head of the Italian bishops’ conference’s television and radio channels and held solid professional qualifications both in state and church media. He is the first ever layman to head a Vatican dicastery. He began his challenging work at the end of summer and completed the task of incorporating the different Vatican media operations—including L’Osservatore Romano and the Vatican publishing house—into the dicastery. In addition, his major task is to manage a staff of some 600 persons, including more than 200 journalists from over 30 countries, while avoiding redundancies and cutting costs.

On Dec. 18, 2018, Mr. Ruffini appointed Andrea Tornielli, an Italian Catholic journalist as editor in chief of all Vatican news media, and Andrea Monda, another Italian journalist, as the new editor in chief of L’Osservatore Romano, the Vatican daily. Today’s resignations indicate that, even after four years of changes, there are still some fundamental problems to be resolved within Vatican communications, not the least of which is the role and function of the Holy See’s press office in the new dicastery.

In a tweet following the announcement, Mr. Burke wrote: “Paloma and I have resigned, effective Jan. 1. At this time of transition in Vatican communications, we think it’s best the Holy Father is completely free to assemble a new team.” In a second tweet, he said: “I joined the Vatican in 2012. The experience has been fascinating, to say the least. Thank you, Pope Francis. Un abrazo muy fuerte.”

Mr. Ruffini, the prefect of the dicastery for communications, said that in these few months of working with them “I have been able to appreciate their professionality, their humanity, and their faith.”

Ms. Garcia Ovejero also sent a tweet, saying: “Termina una etapa. ¡Gracias, Santo Padre, por estos dos años y medio! Gracias, Greg, por tu confianza, tu paciencia y tu ejemplo.” (“A stage ends. Thank you, Holy Father, for these two and a half years! Thank you, Greg, for your trust, your patience and your example.”)

Commenting on their resignation, Mr. Ruffini, the prefect of the dicastery for communications, said that in these few months of working with them “I have been able to appreciate their professionality, their humanity, and their faith.” He thanked them “for the dedication with which they have carried out their work hitherto” and said that “faced with their free and autonomous choice, I cannot but respect the decision they have taken.”

Noting that the new year is full of “important appointments that require the maximum effort of communication,” Mr. Ruffini expressed “total confidence” that Mr. Gisotti would be able to act as “interim” director until the new leadership is appointed “as quickly as possible.”

Mr. Gisotti, for his part, thanked Pope Francis for putting trust in him at “such a delicate moment for the communications of the Holy See.” He also thanked Mr. Burke and Ms. Garcia Ovejero for their work and recalled that he has been united with them by “a relation of esteem and friendship.”


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Relaciones diplomáticas de la Santa Sede actualmente. Oficial.

Santa SedeSanta Sede 

Nota informativa sobre las relaciones diplomáticas de la Santa Sede

“Actualmente son 183 los Estados que mantienen relaciones diplomáticas con la Santa Sede y son 89 las Cancillerías de Embajadas con sede en Roma, incluidas las de la Unión Europea y la Soberana Orden Militar de Malta”.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

La Oficina de Prensa de la Santa Sede publicó este lunes, 7 de enero, una nota informativa sobre las relaciones diplomáticas de la Santa Sede. “Actualmente – se lee en la nota – son 183 los Estados que mantienen relaciones diplomáticas con la Santa Sede. A los Estados antes mencionados se suman la Unión Europea y la Soberana Orden Militar de Malta”.

Embajadas con sede en Roma

Asimismo, en la nota informativa se precisa que, son 89 las Cancillerías de Embajadas con sede en Roma, incluidas las de la Unión Europea y la Soberana Orden Militar de Malta. También tienen su sede en Roma las Oficinas de la Liga de los Estados Árabes, la Organización Internacional para las Migraciones y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados.

Acuerdos con la Santa Sede

Además, en la nota de prensa se señala que, en el transcurso de 2018, el 26 de junio, se firmó el Acuerdo entre la Santa Sede y la República de San Marino para la enseñanza de la religión católica en las escuelas públicas, ratificado el 1º de octubre siguiente.

El 23 de agosto de 2018 se ratificó el Acuerdo Marco entre la Santa Sede y la República de Benín sobre el estatuto jurídico de la Iglesia Católica en Benín.

El 22 de septiembre de 2018 se firmó el Acuerdo Provisional entre la Santa Sede y la República Popular China sobre el nombramiento de Obispos en China.

Además, el 16 de julio de 2018, la Santa Sede depositó su instrumento de ratificación de la Convención Regional de la UNESCO sobre el Reconocimiento de las Cualificaciones de la Educación Superior en Asia y el Pacífico, mientras que el 21 de marzo de 2018 se adhirió al Acuerdo parcial ampliado sobre los itinerarios Culturales del Consejo de Europa. El 30 de noviembre de 2018, el Estado de la Ciudad del Vaticano fue admitido en el Zona Única de Pagos en Euros (SEPA).


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España- El Vaticano se desentiende del problema de los restos de Franco

Traslación de los restos de Franco: Gisotti responde a los periodistas

Comunicación del Director “ad interim” de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Alessandro Gisotti, sobre la traslación de los restos de Francisco Franco: nada que agregar con respecto a lo ya afirmado por la Santa Sede

En respuesta a las preguntas de algunos periodistas, el Director “ad interim” de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Alessandro Gisotti, ha afirmado lo siguiente:

“Sobre la traslación de los restos de Franco no tengo nada que agregar con respecto a lo ya afirmado por la Santa Sede, o sea que el asunto concierne a su familia, al Gobierno español y a la Iglesia local”.