Loiola XXI

Lugar de encuentro abierto a seguidor@s de S. Ignacio de Loyola esperando construir un mundo mejor


Deja un comentario

El escándalo del hambre hoy en el mundo. Comentario del observador del Vaticano en la FAO

"820 millones de personas continúan padeciendo hambre en el mundo".“820 millones de personas continúan padeciendo hambre en el mundo”.  (AFP or licensors)

Observador Permanente ante FAO: “las cifras del informe de la ONU son desalentadoras”

Entrevista al Observador Permanente de la Santa Sede ante la FAO tras la publicación del último informe de la ONU en el que se advierte que más de 820 millones de personas continúan padeciendo hambre en el mundo.

Mireia Bonilla – Ciudad del Vaticano

Según el último informe de la ONU “unos 820 millones de personas han carecido de alimentos suficientes para comer en 2018”, y mientras el hambre en el mundo “lleva tres años sin disminuir, la obesidad sigue creciendo”. Datos que ponen de relieve “que el hambre sigue siendo un flagelo que golpea muchas regiones, muchas personas” pero también “que no son simplemente frías estadísticas, sino historias y relatos de vidas truncadas, futuros que verdaderamente no se van a poder llevar a cabo porque muchos dejaran su vida en el camino” asegura el Observador Permanente de la Santa Sede ante la FAO, Monseñor Fernando Chica Arellano.

Escucha la entrevista a Mons. Fernando Chica Arellano

El hambre lleva tres años sin disminuir y la obesidad sigue creciendo

El informe, que ha sido elaborado conjuntamente por los responsables de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), el Programa Mundial de Alimentos (WFP) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha hecho públicas unas cifras que son “realmente desalentadoras” – señala Mons. Arellano – porque por una parte “son tres años en donde el hambre sigue creciendo” pero también pone de relieve otro horizonte, “otra problemática que está causando graves daños a la población: el sobrepeso y la obesidad” asegura el Observador Permanente. Y este último problema es fruto de “dietas erróneas, poco balanceadas, de comer alimentos saturados en grasas, ricos en azúcares y muy procesados” explica.

Queda una década para alcanzar el objetivo Hambre Cero

En sus declaraciones para Vatican News, Mons. Arellano puntualiza que estos números “indican que la humanidad sigue sufriendo la derrota del hambre” pero al mismo tiempo – dice – “es una llamada a la esperanza, al trabajo conjunto y a que pongan más voluntad los países en poder terminar de una vez por todas con esta serie de flagelos”. También explica que quedan prácticamente 10 años, una década para llegar al único número que vale con el hambre “que no es otro que el cero” y asegura que mientras haya un niño que vaya a la cama por la noche llorando con el estómago vacío, mientras haya un joven que no pueda comer, mientras haya una madre que no pueda alimentar a un hijo, “las lágrimas tendrán que ser nuestras compañeras”. “Con el hambre – subraya – no valen más estadísticas que la derrota por completo de una lacra como ésta que viene acompañando a la humanidad desde hace siglos”.

Pasos adelante en ciencia, pasos hacia atrás en la erradicación del hambre

Entre sus declaraciones no pasa desapercibida la crítica a la sociedad actual, en la que “la humanidad está dando pasos hermosos en tantos campos de la técnica y la ciencia – explica –  y sin embargo muchos hermanos nuestros que son como nosotros, de nuestra misma carne y hueso, parecen un fenómeno tan terrible como el hambre”. Hambre – continúa – que se debe “a problemas relacionados con conflictos, sobre todo en África que no se acaban, con grandes problemáticas climáticas, por crisis económicas prolongadas y agudas que llevar a injusticias y que impiden que el alimento llegue a todos, sobre todo a los más desfavorecidos”.

No es tolerable hablar de “hambre” en la actualidad

Por último, el Observador Permanente de la Santa Sede recuerda a la Comunidad Internacional que, está llamada – y aquí retoma las palabras del Papa Francisco – a cambiar de rumbo: “No podemos seguir hablando del hambre en presente, tendríamos ya hace muchos años que hablar del hambre sólo en pasado” y concluye “esto nos tiene que llevar al compromiso de acabar con la retórica y poner en práctica el gran desafío que hoy está interpelando el mundo: con el hambre el único número que vale es el cero”.


Deja un comentario

El Papa a la FAO reunida en asamblea extraordinaria.

Papa a FAO: “el problema de un país es problema de todos”

El Papa recibe a los participantes de la 41ª Conferencia General de la FAO, felicita al nuevo Director General Qu Dongyu y expresa los puntos clave para combatir la falta de alimento y de agua potable en el mundo.

Mireia Bonilla – Ciudad del Vaticano

“Espero que con la ayuda de todos podamos seguir trabajando conjuntamente para profundizar e incrementar, con responsabilidad y determinación, los esfuerzos dirigidos a alcanzar los objetivos 1 y 2 de la Agenda 2030 y así erradicar con mayor rapidez y fuerza los complejos, graves e inaceptables flagelos del hambre y de la inseguridad alimentaria”. Con este fuerte deseo el Papa Francisco comenzó esta mañana su discurso a los más de 500 participantes que se encuentran reunidos desde el pasado 22 de junio en la sede de la FAO en Roma para celebrar su 41ª Conferencia General. El Papa además, aprovechó este encuentro para felicitar al nuevo Director General, Su Excelencia el señor Qu Dongyu, elegido el pasado 23 de junio con 108 votos a favor de un total de 191.

Escucha el discurso del Papa Francisco pronunciado en español

Falta de alimento y agua: un problema de todos, no sólo de los países pobres

El Papa ha querido contribuir en las sesiones de trabajo de la FAO con un aporte para combatir la falta de alimento y de acceso al agua potable en el mundo, asegurando que para ello es necesario “actuar sobre las causas que las provocan”, pues – ha puntualizado – “en el origen de este drama se halla sobre todo la falta de compasión, el desinterés de muchos y una escasa voluntad social y política a la hora de responder a las obligaciones internacionales”.

“La falta de alimento y de agua no es un asunto interno y exclusivo de los países más pobres y frágiles – ha asegurado – sino que concierne a cada uno de nosotros” y ha hecho hincapié en la importancia de nuestra actitud frente a este problema, explicando que dependiendo de ella podemos “favorecer o frenar” el sufrimiento de muchos hermanos nuestros. Es por ello – ha exhortado el Papa – que todos estamos llamados a “escuchar el grito desesperado de nuestros hermanos y a poner los medios para que puedan vivir, viendo respetados sus derechos más básicos”.

Está en nuestras manos: no derrochar, si concienciar

Entre las palabras del Papa, destaca también su invitación a “reducir el derroche de alimentos y de agua” y para ello – dice  Francisco – hay que educar y sensibilizar, de modo que las “nuevas generaciones” pasen este testigo “a las futuras”, sabiendo que este drama social “no puede ser tolerado por más tiempo” ha dicho el Santo Padre.

En este sentido, ha pedido pararse un momento a pensar en el aumento del número de refugiados en el mundo durante los últimos años, el cual nos ha demostrado – ha dicho Francisco – “que el problema de un país es el problema de toda la familia humana”. Y para que este drama no se produzca, el Papa asegura que es necesario “promover un desarrollo agrícola en las regiones más vulnerables fortaleciendo la resiliencia y la sostenibilidad del territorio” pero debe ir de la mano de “inversión y desarrollo en tecnologías” y por supuesto, de “políticas innovadoras y solidarias para el desarrollo”.

La Santa Sede se compromete a cooperar con la FAO

Antes de concluir su discurso, el Pontífice ha expresado el compromiso de la Santa Sede a cooperar con la FAO, “apoyando el esfuerzo internacional hacia la eliminación del hambre en el mundo y garantizando un futuro mejor para nuestro planeta y para la humanidad entera”.


Deja un comentario

El próximo Sínodo sobre la Amazonia es presentado en la FAO de Roma.

Región Amazónica Región Amazónica   (AFP or licensors)

Card. Baldisseri habla sobre la Amazonía y la importancia de su cuidado

Se lleva a cabo en la sede de la FAO un evento para tratar la Amazonía, los pueblos indígenas y la Laudato si’ del Papa Francisco en vistas al Sínodo de los Obispos que tendrá lugar el próximo mes de octubre.

Mireia Bonilla – Ciudad del Vaticano

La Sede de la FAO en Roma ha acogido en la tarde del 28 de marzo un seminario para tratar sobre “Los pueblos indígenas custodios de la naturaleza: la encíclica Laudato si’ del Papa Francisco y los Objetivos de Desarrollo Sostenible”. Un evento organizado por la Misión de Observación Permanente de la Santa Sede ante las organizaciones de las Naciones Unidas para la alimentación y la agricultura, en colaboración con el Foro de Roma de ONG de inspiración católica.

Entre sus ponentes, destaca la intervención del cardenal Lorenzo Baldisseri, Secretario General del Sínodo de los Obispos, quien ha asegurado que “es fundamental” considerar que la Amazonía es “el foco” del Sínodo de los Obispos que se celebrará en el próximo mes de octubre, puntualizando que “también existen otras “Amazonias” en el mundo con problemas eclesiales y ecológicos similares”, como lo son “las regiones relacionadas con el sistema de acuíferos guaraní, el corredor biológico de América Central, la cuenca del Congo o los bosques tropicales de Asia y el Pacífico”.

Región panamazónica: un pulmón del planeta Tierra

Baldisseri ha aprovechado la ocasión para poner en evidencia algunos datos fundamentales que constituyen la región panamazónica, asegurando que tiene una superficie de “aproximadamente 7 millones y medio de kilómetros cuadrados”,los cuales corresponden – ha dicho – “al 40% de América del Sur y al 5% de la superficie de la Tierra”. Además, ha asegurado que “se extiende en 9 países o territorios: Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Venezuela, Suriname y Guyana Francesa” y que la selva amazónica “cubre más o menos 5 millones y 300 mil kilómetros cuadrados; que corresponde aproximadamente al 40% de los bosques tropicales de toda la tierra”. Igualemente ha evidenciado que dicha zona “contiene alrededor del 20% de la disponibilidad mundial de agua dulce no congelada” y su cuenca “alberga alrededor del 30% de todas las especies de fauna y flora del mundo”. Por último ha señalado que “alrededor de 33 millones de personas viven en esta vasta región y entre ellos está la presencia de unos tres millones de indígenas, que representan a casi 390 pueblos y nacionalidades diferentes. Se hablan 240 idiomas, pertenecientes a 49 familias lingüísticas”.

Un Sínodo especial por la Amazonía

La Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos se celebrará en Roma del 6 al 27 del próximo mes de octubre bajo el tema: “Amazonía: nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral”. Fue el mismo Papa Francisco quien lo anunció durante el Ángelus del domingo 15 de octubre de 2017 y donde declaró que había tomado esta decisión “aceptando el deseo de algunas Conferencias Episcopales de América Latina, así como la voz de diferentes Pastores y fieles de otras partes del mundo”.

Aunque también aclaró – asegura Baldisseri – que “el propósito principal de esta convocatoria es identificar nuevas vías para la evangelización de esa parte del Pueblo de Dios, especialmente de los indígenas, a menudo olvidados y sin la perspectiva de un futuro sereno, también debido a la crisis de la foresta Amazónica, pulmón de vital importancia para nuestro planeta”. En este sentido, el cardenal se para en la expresión: “especialmente para los pueblos indígenas”, asegurando que es ahí donde se comprende bien la atención que el Papa Francisco desea prestar a las comunidades indígenas de esa inmensa región.

Propuestas del Sínodo

Durante su ponencia, el Secretario General también ha hablado de las propuestas que presenta el Sínodo. La primera es “identificar nuevos caminos para el anuncio del Evangelio de Jesucristo por parte de la Iglesia y también para una ecología integral que respete la belleza de la creación y la dignidad de las personas”. La segunda y en relación con la transmisión del Evangelio, “prestar atención a la formación cristiana y a las diversas expresiones de piedad popular; la promoción de la vida sacramental y litúrgica de las comunidades locales y la profundización del problema del ministerio”. Y en tercer lugar, propone – en aspectos de ecología integral – “no limitarse a mirar la “naturaleza” y sus cuestiones, sino comprender claramente las dimensiones humanas y sociales”. Y cuando dice “integral” – explica – “significa precisamente esto: basar la ecología como una realidad general de nuestro mundo, en la que está todo conectado, la naturaleza, el hombre y Dios el creador para nosotros los cristianos”.

Pueblos indígenas: trabajadores incansables de nuestra casa común

Al final de su intervención, Baldisseri aseguró que el Sínodo, a lo largo de su proceso, “considera a los pueblos indígenas de la Amazonia como interlocutores que, al confiar en sus riquezas culturales y espirituales y en su sabiduría ancestral, trabajan incansablemente por el cuidado de la Casa Común”, además de “participar en la construcción de una Iglesia en cuyo rostro brilla el rostro de Jesucristo”. “Estoy seguro – ha concluido – de que de esta manera podrán convertirse en sujetos activos de una historia que contribuya a la escritura y no a objetos pasivos de proyectos fabricados por otros”.


Deja un comentario

El Papa visitarà en febrero la sede del FIDA (Fondo int. para el desarrollo agrícola) en la FAO de Roma

S

El Papa Francisco y Gilbert F. Houngbo, Presidente del FIDAEl Papa Francisco y Gilbert F. Houngbo, Presidente del FIDA  (Vatican Media @Vatican Media)

El Papa visitará el 14 de febrero el Consejo de Gobernadores del FIDA

El próximo 14 de febrero de 2019, el Papa Francisco asistirá a la cuadragésimo segunda sesión del Consejo de los Gobernadores del Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola (FIDA), un organismo de las Naciones Unidas, que tendrá lugar en la sede de la FAO de Roma.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

El Director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Greg Burke, informó este martes 27 de noviembre que, “el 14 de febrero de 2019, el Santo Padre Francisco estará presente en la ceremonia de apertura de la 42° sesión del Consejo de los Gobernadores del Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola (FIDA), Organismo de las Naciones Unidas en Roma”.

El FIDA

El Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola (FIDA) es un organismo especial de las Naciones Unidas cuyo mandato consiste en ayudar a las mujeres y los hombres de las zonas rurales, mejorar su seguridad alimentaria y la calidad de los alimentos, aumentar sus ingresos y aumentar su capacidad de resistencia.

El FIDA se concentra sobre todo en la población pobre de las zonas rurales como, por ejemplo, los pequeños campesinos, pescadores y ganaderos así como los campesinos sin tierra y los indígenas. Sus programas deberán mejorar el acceso a las prestaciones financieras, los mercados, las tecnologías, la tierra y otros recursos naturales. Como institución financiera internacional, el FIDA otorga créditos muy favorables a países en los que la pobreza en las zonas rurales está muy extendida. Ofrece además know-how agrícola y apoya las innovaciones.


Deja un comentario

FAO: hoy es el día int. de la pesca. Su celebración en la sede de la FAO en Roma.

Santa Sede exhorta a la FAO a concientizar sobre el trabajo de los pescadores

En el día Mundial de la Pesca, la Santa Sede invita a ver con responsabilidad y sostenibilidad nuevas políticas relacionadas a la pesca y a que se valore más el derecho de los trabajadores pesqueros.

José Villanueva – Ciudad del Vaticano

El 21 de noviembre se celebra el Día Mundial de la Pesca y la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en colaboración con la Misión de Observación Permanente de la Santa Sede y el Apostolado del Mar del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, organizan una conferencia por motivo de esta celebración sobre el tema “Los derechos laborales son derechos humanos: trabajar juntos para garantiza los derechos de los pescadores y reforzar la lucha contra el tráfico y el trabajo forzoso en el sector pesquero”.

Mensaje de la Santa Sede sobre la Pesca

El conversatorio se realizó en el salón rojo de la sede de la FAO en Roma y el primer bloque estuvo a cargo del profesor José Graziano Da Silva, Director General de la FAO, quien dio las palabras de bienvenida, seguido del resto de participantes integrado por el doctor Moussa Oumarou, Director General Adjunto de la Organización Internacional del Trabajo para Operaciones de Campo y Asociaciones, el Cardenal Peter A. Turkson, Prefecto del Dicasterio para la Promoción del Desarrollo Humano y Monseñor Paul Richard Gallagher, Secretario para la Relación de los Estados de la Santa Sede.

El Cardenal Turkson, aprovechó la oportunidad para dar a conocer el Mensaje de la Santa Sede sobre el Día Internacional de la Pesca. Por su parte, el Director Adjunto de la OIT, señala que 59,6 millones de personas trabajan en el ámbito pesquero, siendo el 14% de mujeres procedentes del Asia, África, América Latina y el Caribe y que suministran cerca de 171 millones de toneladas de pescado al mercado mundial y que generan un valor de primera venta de producción de que se estima entre los 320 mil millones de dólares.

Por su parte, el Arzobispo Richard Gallagher hizo severa una reflexión sobre las condiciones laborales en que muchos de los trabajadores pesqueros viven en la actualidad. “De esta angustiosa y dolorosa realidad muchos de estos piden ayuda a la Iglesia para que puedan hacer presentes sus necesidades ante los principales organismos internacionales”, señala el Secretario para la Relación de los Estados de la Santa Sede.

Panelistas participantes de la Conferencia

El segundo bloque de discusión, estuvo conformado por un panel de discusión integrado por María Eleonora de Andrea, Consultora Decente de Empleo Rural y Protección de la FAO, Javier Garat Pérez, Presidente de Europesca, la señora Luz Baz, Federación Internacional de Trabajadores de Transporte, Aurora de Blas Carbonero, presidente del Comité del Subcomité de Comercio de Pesca de la FAO, María Liebsch, directora de la Policía Internacional de Cáritas Internacional, guiados por el Felix Marttin, Oficial de Recursos Pesqueros de la FAO quien fue el moderador de este segundo grupo de panelistas.

Los panelistas coincidieron en que los temas discutidos en esta reunión deben considerarse importantes en materia de atender las necesidades de los trabajadores pesqueros quienes gracias a su aporte permiten que la población mundial pueda gozar los frutos alimenticios que el mar ofrece para toda la humanidad.

Transparencia y concientización

Luz Baz, habló sobre la necesidad de que se cree una transparencia en la comercialización de la pesca, donde muchas veces se comenten abusos incluso con los mismos trabajadores pesqueros. Por su parte, Aurora Blas, recuerda que la mayoría de países que tiene una larga tradición pesquera como España, aún les falta mucho por reconocer los derechos justos que se merecen los trabajadores pequeros.

“Hay una cuestión más importante que la transparencia, me refiero a la conciencia del consumidor sobre el pescado que consumen para que valoren el trabajo de los consumidores pesqueros. Desde el comité de comercio pesquero tenemos una guía fundamental para ayudar implementar lo que ya existe, si se tiene que implementar lo que ya existe y si se tiene que implementar algo nuevo pues se hará y se debatirá”.


Deja un comentario

Carta del Papa a la FAO sobre el hambre en el mundo

Papa a la FAO: “Actuar con urgencia, los pobres no pueden esperar más”

El obispo de Roma exhorta a las autoridades del Organismo de Alimentación y Agricultura (FAO), a mejorar esfuerzos para cumplir con los objetivos tratados de eliminar la pobreza mundial para el 2030.

José Villanueva – Ciudad del Vaticano

El martes 16 de octubre, el Papa Francisco envía un mensaje al Director General de la Organización el Profesor José Graziano da Silva, por motivo de la celebración anual de la Jornada Mundial de la Alimentación, donde exhorta al organismo internacional tomar medidas urgentes para resolver la problemática de la hambruna mundial.

 

«Nuestras acciones son nuestro futuro, para un mundo de Hambre Cero para el 2030 es posible», viene a ser una acuciante llamada a la responsabilidad de todos los actores que están de acuerdo con los propósitos de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, un rugido para sacarnos del sopor que a menudo nos paraliza e inhibe”, menciona el Santo Padre.

Redoblar esfuerzos de trabajo

El Vicario de Cristo hace un llamado a todos los funcionarios de la FAO, así como al resto de organismos e instituciones nacionales e internacionales, sociedad civil y toda la humanidad a seguir redoblando esfuerzos para que a ninguna persona del mundo carezca de alimento alguno.

“Los pobres aguardan de nosotros una ayuda eficaz que los saque de su postración, no meros propósitos. En este siglo XXI, que ha visto considerables adelantos en el campo de la técnica, la ciencia, las comunicaciones y las infraestructuras, tendríamos que sonrojarnos por no haber conseguido los mismos avances en humanidad y solidaridad, y así satisfacer las necesidades primarias de los más desfavorecidos”, subraya el Pontífice.

El tiempo es superior al espacio

El Obispo de Roma anima a las autoridades de la FAO, a trabajar con más voluntad, para poder cumplir con los objetivos trazados de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

“La iniciativa Hambre Cero 2030 ofrece un marco propicio para ello y, sin duda, servirá para cumplir el segundo de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030, que busca «erradicar el hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible». Alguno puede decir que aún tenemos doce años por delante para llevarlo a cabo. Y, sin embargo, los pobres no pueden esperar. Su calamitosa situación no lo permite”, resalta el Papa.

Respaldo de la Iglesia Católica

Como último punto, el Vicario de Cristo aconseja a los diferentes funcionarios de la FAO, a que desarrollen un enfoque más proactivo y sostenible para fomentar un ambiente de paz y la integración del desarrollo de todos los pueblos. De igual manera, el Papa Francisco confirma al director Da Silva de FAO, que cuentan con el apoyo de la Santa Sede en la lucha de reducción del hambre.

“No se dejan vencer por la indiferencia y por lo que escuchan el grito de los que no disponen de lo mínimo para llevar una existencia digna. Cuentan con la Iglesia católica que batalla cotidianamente en el orbe entero contra el hambre y la malnutrición, de múltiples formas y a través de sus variadas estructuras y asociaciones”, finaliza.


Deja un comentario

Mexico y la FAO crean un fondo para el cambio climático en el Caribe.

México y la FAO crean un fondo para luchar contra el cambio climático en el Caribe

ONU/Rick Bajornas
Vista aérea de Condrington, Antigua y Barbuda

8 Marzo 2018

El país aportó 4,3 millones de dólares para la iniciativa que se oficializó este jueves durante la conferencia regional del Fondo de la ONU para la Alimentación y la Agricultura en Montego Bay, Jamaica.

El nuevo fondo trabajará con los veinte países miembros y asociados de la Comunidad del Caribe (CARICOM, por sus siglas en inglés) y con naciones de Mesoamérica en cuestiones sobre el cambio climático.

Según el acuerdo firmado este jueves, México y la FAO apoyarán el diseño y la ejecución de proyectos para obtener recursos de fuentes como el Fondo Verde para el Clima y el Fondo para el Medio Ambiente Mundial.

“Con estos fondos de México, la FAO podrá preparar proyectos de inmediato y movilizar recursos. El carácter multiplicador de este fondo es muy importante, ya que cada dólar invertido se multiplica. Creo que podremos movilizar hasta 300 millones de dólares para los países del Caribe”, explicó el director general de la FAO, José Graziano da Silva.

El Fondo también luchará por fortalecer las agencias e instituciones caribeñas involucradas en la adaptación y resiliencia ante el cambio climático, promoviendo la cooperación sur-sur con otros países de la región.

La FAO estima que se necesitan cien mil millones de dólares para mitigar el cambio climático en América Latina, por lo que llama a los gobiernos a invertir en programas ambiciosos a gran escala.

“Todos los países tienen la necesidad de acceder a todos los fondos disponibles, independientemente de su nivel de desarrollo. El cambio climático es un desafío mundial, y la cooperación internacional es la única forma de enfrentarlo”, dijo da Silva.

Actualmente dieciocho países de la región están trabajando con la FAO para desarrollar cuarenta y cinco proyectos del Fondo para el Medio Ambiente Mundial, mientras que siete países están creando ambiciosas propuestas de financiación para el Fondo Verde del Clima.

El peligro de los pequeños Estados insulares en desarrollo

“Para los pequeños Estados insulares en desarrollo en el Caribe, el cambio climático es una cuestión de vida o muerte”, dijo el director general de la FAO, quien explicó que, debido a su pequeña área geográfica, aislamiento y exposición, los efectos de este fenómeno se agravan.

La FAO ayuda a estos pequeños Estados a integrar el sector agrícola en las prioridades del cambio climático y las contribuciones determinadas a nivel nacional.

El proyecto del Sector Pesquero del Caribe Oriental está trabajando en siete países (Antigua y Barbuda, Dominica, Granada, Saint Kitts y Nevis, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas y Trinidad y Tobago).

La iniciativa desarrolla las capacidades de los pescadores al mismo tiempo que mejora la gobernanza de la pesca e introduce medidas de adaptación al cambio climático en este sector, que resulta clave para garantizar la seguridad alimentaria en el Caribe.


Deja un comentario

FAO: Las mujeres indígenas sufren una triple discriminación.

Hay que acabar con la “triple discriminación” de las mujeres indígenas, dice la FAO

Plenaria del Foro de alto nivel: Empoderar a las mujeres indígenas para erradicar el hambre y la malnutrición en América Latina y el Caribe. Foto: FAO México/ Ana María Luna

12 de enero, 2018 — El progreso en la lucha contra el hambre y la pobreza extrema depende de la eliminación de la “triple discriminación” a la que se enfrentan las mujeres indígenas, declaró este viernes el director general del Fondo de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

José Graziano da Silva aseguró ante el Foro de Mujeres Indígenas en México que ellas sufren tasas mucho más altas de pobreza, desnutrición crónica y analfabetismo, así como tienen un menor acceso a la atención médica y a la participación en la vida política.

“Las mujeres indígenas se enfrentan a una triple discriminación que incluye la pobreza, el género y la etnia, tanto dentro como fuera de sus comunidades, lo que las hace altamente vulnerables”, declaró el jefe de la FAO.

Agregó que ayudar en el empoderamiento social y económico de estas mujeres no es sólo una “excelente manera de apoyarlas” sino también una condición necesaria para erradicar el hambre y la malnutrición en sus comunidades.

El Foro de la FAO fue organizado para desarrollar recomendaciones de políticas públicas que empoderen a las mujeres indígenas, fortalezcan su toma de decisiones y reconozcan sus derechos a nivel comunitario para mejorar su liderazgo y sus oportunidades de desarrollo.

En América Latina y el Caribe, hay alrededor de 45 millones de indígenas que representan el 8,3% de la población, pero es el 15% de ellos quienes padecen inseguridad alimentaria y pobreza extrema.

El nuevo Atlas Regional de Mujeres Rurales de la FAO reveló que las mujeres indígenas en la región enfrentan las tasas más altas de pobreza y desnutrición que cualquier otro grupo social y ganan cuatro veces menos que los hombres.


Deja un comentario

La agricultura y el cambio climático. FAO

FAO: El cambio climático causa malnutricion e inseguridad alimentaria a millones de personas

Niño recibiendo tratamiento para la desnutrición aguda en un hospital de Hajjah, en Yemen. Foto: PMA/Abeer Etefa.

14 de noviembre, 2017 — Al menos una quinta parte de las emisiones totales de gases de efecto invernadero se puede atribuir a los sectores agrícolas, advirtió hoy el director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en la conferencia de las Naciones Unidas sobre el cambio climático (COP 23).

José Graziano da Silva dijo que las emisiones de gases contaminantes a la atmósfera por parte de los sectores agrícolas aumentarán en el futuro, a menos que el mundo adopte formas sostenibles de producción y consumo de alimentos.

El perjuicio que supone el cambio climático “arrastra a millones de personas en un círculo vicioso de inseguridad alimentaria, malnutrición y pobreza”, destacó Da Silva.

El director general de la FAO señaló que para disminuir y adaptarse al cambio climático se ha de integrar a todo el sistema alimentario: de la producción al transporte, de la elaboración al consumo de alimentos y tanto en las zonas rurales como en las urbanas.

Entre las soluciones propuestas para abordar el problema del hambre y la sostenibilidad, Graziano destacó que es necesario reducir la deforestación, recuperar las tierras y los bosques degradados, acabar con el desperdicio de alimentos y criar ganado con bajas emisiones de carbono.


Deja un comentario

El Papa en la FAO de Roma. Crónica-comentario

“Guerras y cambios climáticos no son una enfermedad incurable”

El Papa a la FAO: los migrantes «no podrán ser detenidas por barreras físicas, económicas, legislativas, ideológicas». Regala una estatua del pequeño Aylan y critica a Trump sobre el acuerdo de París
AP

El Papa Francisco en la sede romana de la FAO

36
0
Pubblicato il 16/10/2017
Ultima modifica il 16/10/2017 alle ore 11:50
IACOPO SCARAMUZZI
ROMA

«Está claro que las guerras y los cambios climáticos ocasionan el hambre, evitemos pues el presentarla como una enfermedad incurable». El Papa Francisco visita la sede de la FAO (Food and Agriculture Organization de la ONU) y, en un largo discurso en español, hace un llamado a una mejor distribución alimenticia en el mundo, subrayando que «reducir es fácil, compartir, en cambio, implica una conversión, y esto es exigente». Una estocada implícita del Papa a Donald Trump, en relación con el acuerdo del clima de París, del que «por desgracia, algunos se están alejando», y una exhortación a «buena voluntad y diálogo para frenar los conflictos y un compromiso total a favor de un desarme gradual y sistemático». Un fuerte llamado a favor de las personas que migran huyendo del hambre: «No podrán ser detenidas por barreras físicas, económicas, legislativas, ideológicas», dijo Francisco, quien pidió a la diplomacia no «atrincherarse detrás de sofismas lingüísticos que no hacen honor a la diplomacia, reduciéndola del “arte de lo posible” a un ejercicio estéril para justificar los egoísmos y la inactividad». Apoyando el pacto mundial promovido por la ONU para una migración segura, regular y ordenada, el Papa regaló a la sede romana de la FAO una estatua del pequeño refugiado sirio Aylan, que murió en una playa sin poder concluir su viaje hacia Europa. «¿Sería exagerado —se preguntó— introducir en el lenguaje de la cooperación internacional la categoría del amor, conjugada como gratuidad, igualdad de trato, solidaridad, cultura del don, fraternidad, misericordia?»

 

« Está claro que las guerras y los cambios climáticos ocasionan el hambre, evitemos pues el presentarla como una enfermedad incurable», dijo Francisco acusando las «especulaciones» sobre los recursos alimenticios, que «favorecen los conflictos y el despilfarro» y hacen que aumente «el número de los últimos de la tierra que buscan un futuro lejos de sus territorios de origen. Ante esta situación podemos y debemos cambiar el rumbo. Frente al aumento de la demanda de alimentos es preciso que los frutos de la tierra estén a disposición de todos. Para algunos, bastaría con disminuir el número de las bocas que alimentar y de esta manera se resolvería el problema; pero esta es una falsa solución si se tiene en cuenta el nivel de desperdicio de comida y los modelos de consumo que malgastan tantos recursos. Reducir es fácil, compartir, en cambio, implica una conversión, y esto es exigente».

 

 

Después de haberse referido a la decisión de crear la FAO, el 16 de octubre de 1945, el Papa afirmó que hay que renovar ese compromiso que le dio nacimiento en la actualidad, porque «la realidad actual reclama una mayor responsabilidad a todos los niveles, no sólo para garantizar la producción necesaria o la equitativa distribución de los frutos de la tierra ―esto debería darse por descontado―, sino sobre todo para garantizar el derecho de todo ser humano a alimentarse según sus propias necesidades, tomando parte además en las decisiones que lo afectan y en la realización de las propias aspiraciones, sin tener que separarse de sus seres queridos». Y aunque ahora la cooperación está «cada vez más condicionada por compromisos parciales, llegando incluso a limitar las ayudas en las emergencias», es muy urgente «encontrar nuevos caminos para transformar las posibilidades de que disponemos en una garantía que permita a cada persona encarar el futuro con fundada confianza, y no sólo con alguna ilusión».

 

Así, el escenario «de las relaciones internacionales manifiesta una creciente capacidad de dar respuestas a las expectativas de la familia humana, también con la contribución de la ciencia y de la técnica, las cuales, estudiando los problemas, proponen soluciones adecuadas. Sin embargo, estos nuevos logros no consiguen eliminar la exclusión de gran parte de la población mundial: ¿cuántas son las víctimas de la desnutrición, de las guerras, de los cambios climáticos? ¿Cuántos carecen de trabajo o de los bienes básicos y se ven obligados a dejar su tierra, exponiéndose a muchas y terribles formas de explotación?».

 

«La relación entre el hambre y las migraciones —afirmó duramente el Papa— sólo se puede afrontar si vamos a la raíz del problema. A este respecto, los estudios realizados por las Naciones Unidas, como tantos otros llevados a cabo por Organizaciones de la sociedad civil, concuerdan en que son dos los principales obstáculos que hay que superar: los conflictos y los cambios climáticos».

 

«¿Cómo se pueden superarlos conflictos?», se preguntó Francisco. Antes que nada, respondió, refiriéndose, por ejemplo, a «poblaciones martirizadas por unas guerras que duran ya decenas de años, y que se podían haber evitado o al menos detenido, y sin embargo propagan efectos tan desastrosos y crueles como la inseguridad alimentaria y el desplazamiento forzoso de personas. Se necesita —indicó Jorge Mario Bergoglio— buena voluntad y diálogo para frenar los conflictos y un compromiso total a favor de un desarme gradual y sistemático, previsto por la Carta de las Naciones Unidas, así como para remediar la funesta plaga del tráfico de armas. ¿De qué vale denunciar que a causa de los conflictos millones de personas sean víctimas del hambre y de la desnutrición, si no se actúa eficazmente en aras de la paz y el desarme?».

 

En relación con los cambios climáticos, afirmó el Papa, «vemos sus consecuencias todos los días. Gracias a los conocimientos científicos, sabemos cómo se han de afrontar los problemas; y la comunidad internacional ha ido elaborando también los instrumentos jurídicos necesarios, como, por ejemplo, el Acuerdo de París, del que, por desgracia, algunos se están alejando —dijo el Papa refiriéndose evidentemente al presidente de los Estados Unidos Donald Trump. Sin embargo, reaparece la negligencia hacia los delicados equilibrios de los ecosistemas, la presunción de manipular y controlar los recursos limitados del planeta, la avidez del beneficio. Por tanto, es necesario esforzarse en favor de un consenso concreto y práctico si se quieren evitar los efectos más trágicos, que continuarán recayendo sobre las personas más pobres e indefensas. Estamos llamados a proponer un cambio en los estilos de vida, en el uso de los recursos, en los criterios de producción, hasta en el consumo, que en lo que respecta a los alimentos, presenta un aumento de las pérdidas y el desperdicio. No podemos conformarnos con decir “otro lo hará”».

 

 

«Por eso —continuó—, me hago a mí mismo, y también a vosotros, una pregunta: ¿Sería exagerado introducir en el lenguaje de la cooperación internacional la categoría del amor, conjugada como gratuidad, igualdad de trato, solidaridad, cultura del don, fraternidad, misericordia? Estas palabras expresan, efectivamente, el contenido práctico del término «humanitario», tan usado en la actividad internacional. Amar a los hermanos, tomando la iniciativa, sin esperar a ser correspondidos, es el principio evangélico que encuentra también expresión en muchas culturas y religiones, convirtiéndose en principio de humanidad en el lenguaje de las relaciones internacionales. Es menester que la diplomacia y las instituciones multilaterales alimenten y organicen esta capacidad de amar, porque es la vía maestra que garantiza, no sólo la seguridad alimentaria, sino la seguridad humana en su aspecto global. No podemos actuar sólo si los demás lo hacen, ni limitarnos a tener piedad, porque la piedad se limita a las ayudas de emergencia, mientras que el amor inspira la justicia y es esencial para llevar a cabo un orden social justo entre realidades distintas que aspiran al encuentro recíproco. Amar significa contribuir a que cada país aumente la producción y llegue a una autosuficiencia alimentaria. Amar se traduce en pensar en nuevos modelos de desarrollo y de consumo, y en adoptar políticas que no empeoren la situación de las poblaciones menos avanzadas o su dependencia externa. Amar significa no seguir dividiendo a la familia humana entre los que gozan de lo superfluo y los que carecen de lo necesario».

 

La comunidad internacional, explicó Francisco, tiene consciencia sobre el peligro de las armas de destrucción masiva, pero «¿somos igualmente conscientes de los efectos de la pobreza y de la exclusión?», preguntó. «¿Cómo detener a personas dispuestas a arriesgarlo todo, a generaciones enteras que pueden desaparecer porque carecen del pan cotidiano, o son víctimas de la violencia o de los cambios climáticos? Se desplazan hacia donde ven una luz o perciben una esperanza de vida. No podrán ser detenidas —afirmó— por barreras físicas, económicas, legislativas, ideológicas. Sólo una aplicación coherente del principio de humanidad lo puede conseguir. En cambio, vemos que se disminuye la ayuda pública al desarrollo y se limita la actividad de las Instituciones multilaterales, mientras se recurre a acuerdos bilaterales que subordinan la cooperación al cumplimiento de agendas y alianzas particulares o, sencillamente, a una momentánea tranquilidad. Por el contrario, la gestión de la movilidad humana requiere una acción intergubernamental coordinada y sistemática de acuerdo con las normas internacionales existentes, e impregnada de amor e inteligencia. Su objetivo es un encuentro de pueblos que enriquezca a todos y genere unión y diálogo, no exclusión ni vulnerabilidad».

 

 

«Aquí —añadió con énfasis el Pontífice— permitidme que me una al debate sobre la vulnerabilidad, que causa división a nivel internacional cuando se habla de inmigrantes. Vulnerable es el que está en situación de inferioridad y no puede defenderse, no tiene medios, es decir sufre una exclusión. Y lo está obligado por la violencia, por las situaciones naturales o, aún peor, por la indiferencia, la intolerancia e incluso por el odio. Ante esta situación, es justo identificar las causas para actuar con la competencia necesaria. Pero no es aceptable que, para evitar el compromiso, se tienda a atrincherarse detrás de sofismas lingüísticos que no hacen honor a la diplomacia, reduciéndola del “arte de lo posible” a un ejercicio estéril para justificar los egoísmos y la inactividad. Lo deseable es que todo esto se tenga en cuenta a la hora de elaborar el Pacto mundial para una migración segura, regular y ordenada, que se está realizando actualmente en el seno de las Naciones Unidas».

 

«Prestemos oído al grito de tantos hermanos nuestros marginados y excluidos: “Tengo hambre, soy extranjero, estoy desnudo, enfermo, recluido en un campo de refugiados”», dijo el Papa. «Es una petición de justicia, no una súplica o una llamada de emergencia. Es necesario que a todos los niveles se dialogue de manera amplia y sincera, para que se encuentren las mejores soluciones y se madure una nueva relación entre los diversos actores del escenario internacional, caracterizada por la responsabilidad recíproca, la solidaridad y la comunión. El yugo de la miseria generado por los desplazamientos muchas veces trágicos de los emigrantes puede ser eliminado mediante una prevención consistente en proyectos de desarrollo que creen trabajo y capacidad de respuesta a las crisis medioambientales. Es verdad, la prevención cuesta mucho menos que los efectos provocados por la degradación de las tierras o la contaminación de las aguas, flagelos que azotan las zonas neurálgicas del planeta, en donde la pobreza es la única ley, las enfermedades aumentan y la esperanza de vida disminuye».

 

El Papa concluyó expresando su deseo (que suscitó una ovación entre los que escuchaban su discurso), de que «cada uno descubra, en el silencio de la propia fe o de las propias convicciones, las motivaciones, los principios y las aportaciones para infundir en la FAO, y en las demás Instituciones intergubernamentales, el valor de mejorar y trabajar infatigablemente por el bien de la familia humana».

 

El Papa había visitado la FAO en 2014 y ahora volvió para participar en la Jornada Mundial de la Alimentación, dedicada en esta ocasión al tema: «Cambiar el futuro de la migración. Invertir en seguridad alimenticia y en el desarrollo rural». Francisco llegó poco antes de las 9 de la mañana, fue recibido por el director general de la FAO, el brasileño José Graziano da Silva, y volvió al Vaticano a las 10.15. Jorge Mario Bergoglio regaló a la sede romana de la FAO una escultura de mármol, del artista italiano Luigi Prevedel, que retrata a Aylan, el pequeño prófugo sirio que se ahogó frente a la playa de Bodrum en Turquía en octubre de 2015, imagen símbolo de la tragedia de las migraciones.