Loiola XXI

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El Papa y las víctimas de los campos de concentración nazis.

Papa: “Que este lugar sea una advertencia para la humanidad”

2017-08-14 Radio Vaticana

 

(RV).- “El camino para encomendarse al Señor recomienza todos los días, desde la mañana en adelante”. Lo escribe el Papa Francisco en su cuenta oficial de Twitter, @Pontifex, en el día en que la Iglesia celebra la Fiesta de San Maximiliano Kolbe, es decir el 14 de agosto.

En Auschwitz, en el lejano 2006, el Papa Benedicto XVI, se preguntaba ¿dónde estaba Dios aquellos días? ¿Por qué, Señor, te has callado? ¿Por qué has podido tolerar todo esto?”. Mientras el Papa Francisco repetía – el viernes 29 de julio del año pasado en Polonia – “¿Dónde está Dios?”, al comentar el Vía Crucis con los jóvenes de la Jornada Mundial de la Juventud, reunidos en el enorme parque Jordan de Błonia en Cracovia.

Por la mañana, el Santo Padre había realizado una conmovedora visita a los campos de concentración de Auschwitz y Birkenau, pero en silencio. En efecto, el Papa Bergoglio se había limitado a escribir una invocación por los muertos inocentes y por sus verdugos en la que se lee: “Señor ten piedad de tu pueblo, Señor perdona tanta crueldad”.

“¿Dónde está Dios?” – volvía a preguntar Francisco al dirigirse al casi millón de chicos y chicas de más de doscientos países que invadían, pacíficamente, por esos días la ciudad de Cracovia y sus alrededores.

La reflexión del Pontífice comenzaba con las palabras del Evangelista Mateo: “Tuve hambre y me dieron de comer, tuve sed y me dieron de beber, fui forastero y me hospedaron, estuve desnudo y me vistieron, enfermo y me visitaron, en la cárcel y vinieron a verme” (Mt 25, 35-36).

“Estas palabras de Jesús responden a la pregunta que a menudo resuena en nuestra mente y en nuestro corazón: ‘¿Dónde está Dios?’. ¿Dónde está Dios, si en el mundo existe el mal, si hay gente que pasa hambre o sed, que no tienen hogar, que huyen, que buscan refugio? ¿Dónde está Dios cuando las personas inocentes mueren a causa de la violencia, el terrorismo, las guerras? ¿Dónde está Dios, cuando enfermedades terribles rompen los lazos de la vida y el afecto? ¿O cuando los niños son explotados, humillados, y también sufren graves patologías? ¿Dónde está Dios, ante la inquietud de los que dudan y de los que tienen el alma afligida? Hay preguntas para las cuales no hay respuesta humana. Sólo podemos mirar a Jesús, y preguntarle a él. Y la respuesta de Jesús es esta: ‘Dios está en ellos’, Jesús está en ellos, sufre en ellos, profundamente identificado con cada uno. Él está tan unido a ellos, que forma casi como ‘un solo cuerpo’”.

El Papa Francisco también decía a los jóvenes de tantas partes del mundo, con un pensamiento fraternal por los hermanos sirios que huían de la guerra:

“Jesús mismo eligió identificarse con estos hermanos y hermanas que sufren por el dolor y la angustia, aceptando recorrer la vía dolorosa que lleva al calvario. Él, muriendo en la cruz, se entregó en las manos del Padre y, con amor de oblativo, cargó consigo las heridas físicas, morales y espirituales de toda la humanidad. Abrazando el madero de la cruz, Jesús abrazó la desnudez y el hambre, la sed y la soledad, el dolor y la muerte de los hombres y mujeres de todos los tiempos. En esta tarde, Jesús – y nosotros con él – abraza con especial amor a nuestros hermanos sirios, que huyeron de la guerra. Los saludamos y acogemos con amor fraternal y simpatía”.

Y como hemos dicho, por la mañana de aquel 29 de julio, el Obispo de Roma cruzaba solo el cancel del hoy Memorial de Auschwitz. Caminando por esa larga calle, el Papa se detenía después para reflexionar y orar…

Permaneció más de quince minutos en un banco frente a una de las horcas donde mataban a los rebeldes allí internados para infundir temor en los demás. Francisco estaba absorto en la oración, con las manos unidas y los ojos entornados. Minutos interminables de plegaria, silencio y contemplación por todo el mal que aún hoy está encerrado en esos bloques del campo de concentración más grande de la historia.

También abrazaba a los once supervivientes (incluida una pianista de fama internacional que al día siguiente cumpliría 101 años) y con ellos encendía una lámpara ante el muro de fusilamiento. Y bajaba, solo, al semisótano del Bloque 11, la “celda del hambre”, que fue la prisión de San Maximiliano Kolbe, el religioso polaco que ofreció su vida por otro prisionero.

El Pontífice regresó a pie hacia el portón en el que está escrito que “el trabajo hace libres”, y desde allí se dirigió en automóvil hasta el cercano campo de Birkenau, donde lo esperaban un centenar de “justos de las naciones” que salvaron a unos mil judíos con sus familiares. Aquí Francisco dejó una carta sobre el basamento que contiene las lápidas en recuerdo de las víctimas de la locura nazi. En su carta el Sucesor de Pedro escribía: “Para siempre dejen que este lugar sea un grito de desesperación y una advertencia para la humanidad”.

Junto al Papa Francisco, los héroes y sus familias escucharon después el canto del De Profundis entonado por el Rabino Jefe de Polonia. Y el mismo Salmo fue leído posteriormente en polaco por el Párroco de una pequeña ciudad donde una entera familia, por la que está en curso el reconocimiento de su martirio, fue exterminada tras haber salvado a algunos judíos.


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El Tribunal europeo de derechos humanos del Consejo de Europa. Qué es. Informe

Tribunal Europeo de Derechos Humanos, una ‘joya’ para las libertades fundamentales

Por Manu Mediavilla (@manumediavilla), colaborador de Amnistía Internacional, 10 de agosto de 2017

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), con sede en Estrasburgo, es una jurisdicción internacional que aplica el Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y Libertades Fundamentales, más conocido como Convenio Europeo de Derechos Humanos (CEDH).

Este tratado, abierto exclusivamente a la firma de los Estados miembros del Consejo de Europa (47 en la actualidad), fue aprobado en 1950 y entró en vigor en 1953. El CEDH incluye una amplia lista de derechos y garantías que los Estados Parte se han comprometido a respetar, y es aplicable en el ámbito nacional al haber sido incorporado a la legislación de esos países.

El Consejo de Europa, el CEDH y el TEDH son independientes de la Unión Europea. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos no debe confundirse con el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que aborda cuestiones de derecho comunitario y tiene su sede en Luxemburgo, ni con la Corte o Tribunal Internacional de Justicia, órgano judicial de Naciones Unidas con sede en La Haya.

Para Amnistía Internacional, el TEDH es “uno de los mecanismos de protección de los derechos humanos más desarrollado del mundo”, no solo como “último recurso para muchos ciudadanos europeos que buscan justicia”, sino como “fundamento” para defender esos derechos “más allá de los 800 millones de personas que viven en la región del Consejo de Europa”.


El TEDH condenó a España, en abril de 2014, por no garantizar el derecho de los solicitantes de asilo a recurrir su expulsión. © Santi Palacios

El TEDH lo integran tantos jueces como países del Consejo de Europa han ratificado el Convenio: ahora 47. La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa los elige de entre una terna propuesta por cada país miembro, aunque no representan a ese Estado y actúan en el Tribunal a título individual y con plena independencia. Su mandato, no renovable, es de nueve años.

Presentación de una demanda

Solamente pueden presentar una demanda ante el TEDH las personas físicas o jurídicas que se consideren víctimas directas de alguna violación de los derechos y garantías previstos por el Convenio o los Protocolos que lo desarrollan. No se pueden, en cambio, plantear quejas ‘generales’ sobre una ley o un acto considerado injusto, ni tampoco en nombre de otras personas, salvo en condición de su representante oficial. No es imprescindible ser nacional de un país miembro del Consejo de Europa, pero sí que la infracción denunciada haya sido cometida por un Estado Parte.

La demanda puede ser individual (de una persona, grupo de personas u organización no gubernamental contra un Estado Parte) o interestatal (de un país del Consejo de Europa contra otro).

Para acudir al Tribunal Europeo de Derechos Humanos es imprescindible haber agotado todas las vías de recurso ante los tribunales nacionales. La demanda debe presentarse en un plazo de seis meses desde la última decisión judicial interna, y tiene que ir dirigida contra uno o más Estados que hayan ratificado el Convenio, pero no contra un país tercero o contra particulares o entidades privadas.

El Tribunal no puede decidir de oficio. Tampoco es una instancia de apelación respecto a los tribunales nacionales, ya que no juzga nuevamente los asuntos ni es competente para anular, modificar o revisar sus sentencias.

El formulario de demanda y los documentos que la sustentan deben remitirse por correo postal –su envío por fax no interrumpirá el plazo de seis meses, y acudir en persona a Estrasburgo tampoco hará que el caso se trate con más rapidez–, sea en francés o inglés, lenguas oficiales del Tribunal, o en otra lengua oficial de los países que hayan ratificado el Convenio. La Secretaría que apoya jurídica y administrativamente al TEDH puede solicitar documentos e información complementaria.

El procedimiento es escrito, y las vistas son excepcionales. Cuando las hay, se celebran en el Palacio de los Derechos Humanos en Estrasburgo y suelen ser públicas. Periodistas y público pueden acceder con una acreditación de prensa o un documento de identidad, y se retransmiten por la ‘web’ del Tribunal el mismo día a partir de las 14:30 horas.

El examen de la denuncia es gratuito, y en la primera fase ni siquiera hace falta representación letrada, que solo será necesaria si la demanda es admitida (apenas el 3% lo son) y notificada al Gobierno. En tal caso se puede solicitar asistencia jurídica gratuita.

Tribunal Europeo de Derechos Humanos. © Adrian Grycuk via Wikimedia Commons

El procedimiento comienza con el examen de admisibilidad. Si el TEDH no admite la demanda, la decisión es firme. Si la admite, el Tribunal mediará para que las partes alcancen un acuerdo amistoso, que suele saldarse con una indemnización. El Tribunal examinará el pacto y, salvo que estime que el respeto de los derechos humanos exige continuar con la denuncia, la archivará. Cuando no hay acuerdo amistoso, el TEDH procede al examen “de fondo” de la demanda, que en algún caso –sobre todo cuando peligra la integridad física del demandante– pueden ser considerada urgente, tratada con prioridad o incluso requerir medidas provisionales.

Formación y funciones de un tribunal

El Tribunal puede adoptar cuatro formaciones distintas. Un juez único se pronuncia sobre denuncias claramente inadmisibles. Un Comité de tres jueces puede decidir por unanimidad sobre la admisibilidad y el fondo de un asunto sobre el que existe jurisprudencia consolidada del TEDH. Cuando no se da esta condición, el caso corresponde a una Sala de siete jueces, que se pronuncia por mayoría. Excepcionalmente se puede convocar a la Gran Sala de 17 jueces para que decida cuando una Sala se inhibe a su favor o cuando se acepta una solicitud –las partes tienen tres meses para presentarla– de reenvío del asunto.

Un juez puede abstenerse de pronunciarse, y debe hacerlo si ha conocido del asunto antes del procedimiento. Cuando se aparta del caso, ese juez es reemplazado por otro o, si se trata del juez nacional, por un juez ad hoc. Este es nombrado por el Gobierno demandado para tratar asuntos en los que el juez nacional no puede hacerlo por incapacidad, inhibición o dispensa.

Las decisiones son tomadas por un juez único, un Comité o una Sala, y versan sobre la admisibilidad de la demanda, no sobre el fondo. Las Salas sí pueden examinar a la vez ambas cuestiones, por lo que también dictan sentencias.

Las sentencias son de cumplimiento obligatorio para el Estado condenado, y no pueden ser recurridas, aunque las partes pueden solicitar su reenvío a la Gran Sala, cuyas decisiones son definitivas. En caso de condena, el Tribunal puede exigir una “satisfacción equitativa” o compensación económica por daños y perjuicios, así como el reembolso al demandante de los gastos realizados para hacer valer sus derechos.

La ejecución de la sentencia corresponde al Comité de Ministros del Consejo de Europa, que establece con el país condenado el modo de cumplirla y de prevenir nuevas vulneraciones del Convenio, incluso mediante reformas legislativas.

En los últimos años, el Tribunal ha desarrollado un nuevo procedimiento para resolver las numerosas demandas sobre problemas similares. Primero examina una o varias denuncias como ‘caso piloto’, cuya sentencia va acompañada de una invitación al Estado condenado para que adapte su legislación al Convenio. Entonces aborda el resto de demandas del mismo tipo.

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos señaló la necesidad de que un régimen jurídico o normativo proporcione un procedimiento accesible y eficaz para el acceso de las mujeres a un aborto legal en Irlanda cuando su vida corra peligro a causa del embarazo. © Wlliam Murphy

Fechas clave y estadísticas

  • El Consejo de Europa, creado el 5 de mayo de 1949, adopta el 4 de noviembre de 1950 el Convenio Europeo de Derechos Humanos, que entra en vigor el 3 de septiembre de 1953. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos se reúne por primera vez el 23-28 de febrero de 1959 y dicta su primera sentencia el 14 de noviembre de 1960.
  • El 1 de noviembre de 1998 entra en vigor el Protocolo nº 11 que crea “el nuevo Tribunal” con carácter permanente, y el 1 de junio de 2010 lo hace el Protocolo nº 14, que trata de garantizar su eficacia a largo plazo.
  • El TEDH recibe cada año más de 50.000 demandas, un éxito basado en la repercusión de sus sentencias y el creciente conocimiento ciudadano de su trabajo. Desde su creación en 1959, el Tribunal ha examinado más de 712.600 demandas y dictado 19.565 sentencias, que han tenido como principales destinatarios a Turquía (16,70%), Italia (12,01%) y Rusia (9,95%). El 84% de los dictámenes ha constatado alguna violación de la Convención por el Estado demandado.
  • El 40,32% de esas violaciones se refieren al artículo 6 que garantiza el derecho a un juicio justo, sobre todo por falta de equidad del procedimiento (17,35%) y excesiva duración (21,34%). La segunda violación más frecuente (12,86%) está relacionada con el derecho a la libertad y seguridad recogidas en el artículo 5. Además, en el 15,29% de casos se han constatado graves violaciones del artículo 3 que prohíbe la tortura y los tratos inhumanos o degradantes (10,71%) y del artículo 2 que protege el derecho a la vida (4,58%).
  • El último balance anual de 2016 confirma el predominio de esos tres apartados, aunque casi iguala sus porcentajes: 22,96% de violaciones del artículo 6, 20,39% del artículo 5 y 19,82% del artículo 3.
  • España ha recibido 11.000 denuncias desde 1959, el 98% no admitidas. De las 151 sentencias que le afectan, 98 constataron alguna violación del Convenio y 46 fueron exculpatorias; hubo 3 acuerdos amistosos y 4 sentencias de otro tipo.


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Venezuela. El trato inhumano a los presos políticos.

  Venezuela: “Que cese persecución y tortura a los presos políticos”

El Episcopado exigió al gobierno de Nicolás Maduro el cese de la “persecución”, así como de la “tortura física y psicológica” que sufren los presos políticos y sus familias. Recordó que el Estado debe garantizar los derechos fundamentales consagrados en la Constitución “aún vigente”
AFP

Venezuela: “Que cese persecución y tortura a los presos políticos”

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Pubblicato il 11/08/2017
Ultima modifica il 11/08/2017 alle ore 12:47
CARLOS ZAPATA*
CARACAS

En las últimas horas se desató una nueva “cacería de brujas” que intensificó los “tratos crueles” en su contra. Son más de 600 y están sometidos a condiciones inhumanas. Lo afirma la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) en un comunicado a favor de los “presos políticos del país”. El escrito de la Comisión de Justicia y Paz, emitido el 10 de agosto, exige conocer el paradero del general Raúl Isaías Baduel, quien fue “secuestrado” por la Dirección General de Contrainteligencia (DGCIM) cuando se encontraba en la cárcel militar de Ramo Verde.

 

Uniformados de ese organismo lo sacaron “de manera violenta. Lo esposaron, lo amordazaron y le taparon la cara” en un “secuestro por parte del Estado”. Lo denunció en entrevista con el Vatican Insider, Adolfo Baduel, hijo del ex ministro de Defensa.

 

El pedido de la Iglesia -firmado por el arzobispo Roberto Lückert- coincide con el llamado de la Santa Sede; que además ha mediado por vías diplomáticas para lograr mejores tratos hacia los prisioneros de conciencia en la nación sudamericana.

 

La solicitud se basa en las denuncias de familiares y del Observatorio Venezolano de Prisiones, en las cuales se describen: “Tratos crueles e inhumanos en las detenciones, en traslados y en los mismos centros de reclusión”. También se cuestiona la “alimentación precaria y la falta de medicamentos” que sufre toda la población carcelaria del país, y se reclama contra la ausencia de una asistencia jurídica, amén de las graves fallas en el debido proceso.

 

Cada caso es distinto, pero hay muchos elementos comunes: el maltrato y las vejaciones a los familiares es uno de ellos. Para ver a su papá los días de visita, Adolfo debe desnudarse frente a una cámara, previo a la requisa. Y no hay distinción de género, pues con las mujeres ocurre lo mismo. Ahora no tiene ni eso: la posibilidad de verlo. Porque tras la desaparición forzosa del ex máximo jefe de las fuerzas armadas venezolanas, aún desconocen su paradero “y no hay ningún tipo de información emanada de algún ente oficial sobre el caso”.

 

El traslado ocurrió, aunque “no hubo orden formal del Tribunal para materializarlo”. La angustia por no saber de su situación se extendió a toda la familia, como explicó su hijo: “El domingo fue la última visita en la cárcel de Ramo Verde. Hemos recibido muchas llamadas telefónicas con graves denuncias, y hay miles de mensajes circulando en las redes sociales acerca de que lo están torturando”.

 

“Hemos acudido a los organismos de justicia y de derechos humanos, y aún no saben nada de mi padre. Teníamos previsto visitar la Nunciatura Apostólica, porque siempre nos ayuda, pero se nos adelantó el comunicado de la CEV y estamos agradecidos con los obispos. Esas posiciones nos ayudan a mostrar la verdad y a que nos den garantías de vida”, agregó.

 

Y denunció “tortura psicológica” contra él y sus familiares. “Primero nos dicen que está en Ramo Verde y cuando acudimos verificamos que no es cierto. Fuimos al SEBIN y nos mandan de nuevo a Ramo Verde. Marchamos al CONAS, pero nadie nos da respuesta. Es un juego sádico de ellos que nos mantienen en incertidumbre”, señaló.

 

La de Baduel es una situación particular pero no la única, como ocurre con quienes fueron sometidos a un encierro en “La Tumba”, y los centenares que continúan tras las rejas por cometer “el peculiar crimen de pensar distinto”. Aunque pagó su condena completa, algo que casi nunca ocurre en Venezuela, le imputaron los delitos de rebelión y traición a la Patria un día antes de obtener la libertad.

 

Lo más rudo, confesó Adolfo, es que “aunque es él quien está encerrado, nosotros estamos encerrados con él; porque uno no deja de pensar en eso. Uno nunca deja de pensar cómo están sus familiares. Y sé bien que ese drama no lo sufrimos solamente nosotros… Es un sentimiento en el que estamos unidos todos los que tenemos un preso político”.

 

No obstante, tras ocho años de prisión han aprendido a sobrellevar la situación en familia, con un mensaje cargado de esperanza: “Tenemos que seguir fortaleciendo nuestra fe y confiando en Dios, cuyos tiempos son perfectos. Y estamos seguros de que vamos a salir tarde o temprano de esto. Esta situación, lejos de doblegarnos, nos fortalece; pues nos une más como familia”.

 

Es un drama que conoce bien la Iglesia, que al amparo de la Virgen de las Mercedes, vela por un trato digno para los presos. Aunque “negado desde hace tiempo en Venezuela”, reclamó el arzobispo Roberto Lückert. Él mismo sufrió represalias. Un día antes de la Semana Santa, cuando llevaba comida a los presos, constató que le fueron prohibidas las visitas, en un hecho inédito que hoy sigue vigente.

 

“Son órdenes superiores: por decisión caprichosa de la ministra Iris Varela, se me impide cumplir la obra de misericordia y labor pastoral de visitar a los encarcelados”, le contó al Vatican Insider. Sin embargo, no se amilana. Lo asume, dijo, como parte de la cruz en los que Dios le ayuda a cargar dolores propios y ajenos.

 

Lejos del odio, añadió, lo que alimentan los obispos en su comunicado es el perdón reservado a los mártires que interceden por sus verdugos. En él, instaron “no solo a orar por los que sufren, sino por los que vulneran estos derechos humanos”. Y pidieron denunciar públicamente a los funcionarios que violen tales derechos, “exigiendo el restablecimiento de un Estado equilibrado que restaure con urgencia la justicia y la democracia en Venezuela”.

 

* Periodista y ex editor del Diario Católico de Venezuela


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Egipto: ejecuciones extrajudiciales.

Un maestro de escuela, entre las últimas víctimas de la aterradora oleada de ejecuciones extrajudiciales en Egipto

8 de agosto de 2017

La información recabada por Amnistía Internacional apunta a que las fuerzas de seguridad egipcias sometieron a desaparición forzada y ejecutaron extrajudicialmente a un maestro de escuela que estaba en paradero desconocido tras su detención el 9 de abril; es la última manifestación del escalofriante patrón de homicidios ilegítimos observado en el país.

Según pruebas documentales y el relato de testigos presenciales, colegas y familiares, Mohamed Abdelsatar fue detenido por las fuerzas de seguridad en la escuela en la que trabajaba, en la gobernación de Behira. Esta información contradice una declaración emitida por el Ministerio del Interior de Egipto el 6 de mayo, en la que se aseguraba que Abdelsatar había resultado muerto en un cruce de disparos con las fuerzas de seguridad.

“La desaparición y muerte bajo custodia de Mohamed Abdelsatar es la última de una cadena de terribles ejecuciones extrajudiciales llevadas a cabo en Egipto. Estos homicidios ilegítimos se celebran habitualmente como la satisfactoria ‘eliminación de terroristas’ por la policía, que actúa sabiendo que no debe temer que se investiguen sus crímenes”, ha afirmado Najia Bounaim, directora de Campañas de Amnistía Internacional para el Norte de África.

“Las autoridades egipcias deben llevar a cabo sin demora una investigación exhaustiva e imparcial sobre la desaparición y muerte de Abdelsatar. Deben llevar ante la justicia a los responsables e indicar que retiran el consentimiento que han dado a las fuerzas de seguridad para cometer crímenes atroces sin miedo a ser castigadas.”

Amnistía Internacional entrevistó a dos familiares y tres compañeros de trabajo de Abdelsatar y examinó una decena de documentos, entre ellos las cartas remitidas por su centro de trabajo, el registro de asistencia escolar y las denuncias por arresto y desaparición presentadas por sus familiares. Según indica la información reunida, fue detenido el 9 de abril en la escuela Abdel Samie Saloma afiliada a Al Azhar antes de ser sometido a desaparición forzada y ejecutado.

El hermano de Abdelsatar, Ahmed, dijo que la última vez que la familia lo había visto fue cuando se iba a trabajar la mañana de su desaparición. Acudieron varias veces a la comisaría de policía y la fiscalía locales, pero no volvieron a tener noticias de él hasta que el Ministerio del Interior anunció su muerte.

Aunque la policía había detenido a Abdelsatar en su lugar de trabajo, el Ministerio del Interior aseguraba en su declaración que había resultado muerto junto a otra víctima, Abdallah Ragab, en un cruce de disparos con la policía en Tanta, gobernación de Gharbia, después de oponer resistencia a su detención.

Asimismo, constaba en la declaración que ambos hombres pertenecían a los grupos armados Hasm y Liwaa al Thawra y que se los buscaba por ayudar a “grupos terroristas”. Amnistía Internacional no conoce ninguna prueba facilitada por el Ministerio del Interior que sustente estas acusaciones.

Las autoridades egipcias vienen haciendo anuncios como éste desde 2015, pero siempre sin revelar las circunstancias de estas operaciones ni las circunstancias precisas de las muertes.

Un colega de Abdelsatar que había presenciado su detención contó a Amnistía Internacional que había visto que un automóvil de color rojo se detenía frente a las puertas de la escuela a las 10.30 de la mañana del 9 de abril, y a varios individuos vestidos de civil en su interior. Afirmó que un hombre que iba vestido de traje entró en el edificio escolar y ordenó a Abdelsatar que subiera al coche. Los agentes de la Agencia de Seguridad Nacional normalmente van vestidos de civil y usan vehículos civiles en sus operaciones.

Otro colega de Abdelsatar, que no había visto su detención pero sí estaba en la escuela en ese momento, afirmó que varios estudiantes y trabajadores del centro le habían dicho que también habían presenciado la detención alrededor de las 10.30 de la mañana.

Por otra parte, Amnistía Internacional examinó varios documentos, entre ellos una serie de cartas enviadas por el director de la escuela a la comisaría de policía de Abu Elmatamer y a la oficina local de Al Azhar, en las que confirmaba su detención en la escuela ese día y solicitaba más información.

En las copias del registro de asistencia escolar que vio Amnistía Internacional, donde el personal registraba las entradas y salidas, constaba la entrada de Abdelsatar a la escuela ese día, pero no la salida. Y el comentario “detenido en la escuela en horario laboral” aparecía junto a su nombre.

La organización examinó asimismo el cuaderno de notas del profesorado de Abdelsatar, actualizado a diario y también confirmaba que el último día que estuvo presente en la escuela fue el 9 de abril.

Ahmed Abdelsatar contó a Amnistía Internacional que, cuando le entregaron el cadáver de su hermano en el depósito el 8 de mayo, vio que presentaba grandes rasguños en la mano derecha y dos heridas de bala en la espalda.

“Abdelsatar estuvo al menos 27 días bajo custodia policial mientras su familia lo buscaba sin descanso, para encontrarse finalmente con que su cadáver estaba en el depósito con múltiples heridas de bala”, ha dicho Najia Bounaim.

“Estos crímenes abominables son una prueba inequívoca de que, en la actualidad, los servicios de seguridad egipcios tienen libertad absoluta para cometer abusos impunemente. Las autoridades deben poner fin de inmediato al reciente aumento de las desapariciones forzadas y las ejecuciones extrajudiciales.”

Amnistía Internacional examinó asimismo las denuncias presentadas por la familia ante la fiscalía el 9 de abril, y ante la oficina de Al Azhar en Behira y la fiscalía local el 24 de abril. Ahmed Abdelsatar afirmó que la fiscalía lo había convocado para interrogarlo el 11 de abril pero que no había vuelto ha saber nada más de la investigación.

Amnistía Internacional ha documentado varios casos de presuntas ejecuciones extrajudiciales cometidas por las fuerzas de seguridad en 2017. En relación con el más reciente, la organización solicitó una investigación sobre cuatro hombres a los que mataron los días 20 y 23 de junio y que, según sus familias, fueron sometidos a desaparición forzada y tortura durante un periodo de hasta cuatro semanas. En otro caso documentado en abril de 2017, un video filtrado que fue examinado por Amnistía Internacional mostraba a miembros del ejército en Sinaí del Norte ejecutando extrajudicialmente a siete hombres desarmados, entre ellos un joven de 17 años. El 13 de enero, en Sinaí, la policía ejecutó extrajudicialmente a seis hombres que llevaban hasta tres meses recluidos en régimen de incomunicación


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Venezuela: uso desproporcionado de la fuerza represiva según ONU.

Venezuela: expertos de la ONU advierten sobre la violación sistemática de los derechos humanos

 

(RV).- “Desde que la ola de manifestaciones comenzó en el mes de abril, se ha aplicado un patrón evidente de uso excesivo de la fuerza contra los manifestantes. Según las fuentes, varios miles de personas han sido detenidas arbitrariamente, muchas de ellas han sido víctimas de malos tratos e incluso de torturas, y varios cientos han sido juzgadas en tribunales militares, en vez de presentarlas ante los tribunales civiles”, es cuanto informó el Alto Comisionado de las Naciones Unidas (ONU) para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad Al Hussein, en espera de la publicación del informe completo, con las conclusiones del equipo de oficiales de derechos humanos desplegados para realizar un seguimiento de la crisis en Venezuela;  informe que será presentado a finales de agosto de este año.

El Alto Comisionado señaló que, “ante falta de respuesta de las autoridades venezolanas a sus peticiones de acceso, desplegó un equipo de oficiales de derechos humanos para realizar un seguimiento a distancia, incluso desde Panamá, de la situación de derechos humanos en este país, del 6 de junio al 31 de julio”. El equipo llevó a cabo unas 135 entrevistas a víctimas y familiares, testigos, miembros de organizaciones de la sociedad civil, periodistas, abogados, médicos paramédicos y un funcionario de la oficina de la Fiscal General.

Uso generalizado y sistemático de la fuerza y detenciones arbitrarias

Las entrevistas realizadas – señaló Al Hussein – sugieren que en Venezuela ha habido un uso generalizado y sistemático de fuerza excesiva y detenciones arbitrarias contra los manifestantes. “Las conclusiones del equipo – agregó – indican la existencia de un patrón de otras violaciones de derechos humanos, que abarcan allanamientos violentos de viviendas, torturas y malos tratos a las personas detenidas en relación con las protestas”.

Según contaron los testigos en las entrevistas, las fuerzas de seguridad, principalmente la Guardia Nacional Bolivariana y la Policía Nacional Bolivariana, así como los cuerpos de policía locales, emplearon sistemáticamente la fuerza desproporcionada a fin de inspirar miedo, acallar a los disidentes y evitar que los manifestantes se reunieran y llegaran ante las instituciones públicas para presentar sus peticiones.

Aunque no se dispone de estadísticas oficiales sobre el número de detenciones, puntualizó el Alto Comisionado, los cálculos más fidedignos indican que desde el 1 de abril, cuando comenzaron las manifestaciones, hasta el 31 de julio, más de 5.051 personas sufrieron detención arbitraria. Más de 1.000 personas siguen detenidas en conexión con las manifestaciones. En varios casos hay indicios verosímiles de que las fuerzas de seguridad han infligido tratos crueles, inhumanos o degradantes a los detenidos, y que en algunas ocasiones han recurrido a la tortura. “Entre los métodos usados figuran choques eléctricos, golpizas en las que han empleado hasta los cascos y las porras, mientras los detenidos estaban esposados, la práctica de colgar a los reos de las muñecas durante periodos prolongados, asfixiarlos con gases y amenazarlos con la muerte – y en algunos casos con la violencia sexual – a ellos y a sus familiares.

Exhortación a colaborar con la solución de las tensiones del país

Finalmente, el Alto Comisionado instó a las autoridades venezolanas  que pongan fin de inmediato al uso excesivo de la fuerza contra los manifestantes, cesen las detenciones arbitrarias y liberen a todas las personas que han sido detenidas arbitrariamente. De otra parte, Al Hussein recordó a las autoridades la prohibición absoluta de usar la tortura, de conformidad con el derecho internacional de los derechos humanos. Asimismo, pidió que se suspenda el uso de tribunales militares para juzgar a los civiles. “Exhorto a todas las partes – afirmó el Alto Comisionado – a que colaboren con el fin de solucionar las tensiones del país, que se agravan con rapidez, a que renuncien al uso de la violencia y a que tomen medidas con miras a establecer un diálogo político significativo”.


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Amnistía int. de qué lado está? Autocrítica

Amnistía Internacional: ¿de qué lado está?

Neyda Romero Guasamucare, Community Manager de Amnistía Internacional España (@NeydaC),3 de agosto de 2017

El 1 de agosto hicimos dos publicaciones en Facebook que hablan de los derechos humanos en dos partes del mundo en la que los gobiernos se ha definido de manera distinta. Los comentarios y reacciones que tuvieron son un claro ejemplo de algo que nos pasa con frecuencia.

A las 9:54 publicamos nuestra ciberacción sobre el segundo aniversario de la puesta en marcha Ley de Seguridad Ciudadana en España (esa que popularmente se conoce como “ley mordaza”).

Estos fueron algunos de los comentarios que despertó:


En el comentario se lee: “Amnistía internacional es una ONG de izquierdas que sigue las pautas de los grupos políticos de la izquierda, en españa, por cierto, claramente radicalizados”.

En el comentario se lee: “En España lo que hay es mucha tontería, y ahora viene Amnistía Internacional España a sumarse a la misma. Por qué no vais a Siria, Irán, Turquía, Cuba, Venezuela, Marruecos, Corea del Norte, la mayoría de países árabes, etcétera….”.


En el comentario se lee: “Miren para Venezuela demagogos, aquí vivimos en democracia. ¿No será que Pedemos os tiene penetrados hasta el tuétano?“.

A las 16:14 difundimos el último comunicado que, en ese momento, habíamos sacado sobre la reciente situación que vive Venezuela.

Aquí tenéis algunos de sus comentarios:


En los comentarios se lee:
“ahora me doy cuenta que hasta los de anmistia internacional estan con los poderes de siempre”.
Son organizaciones que en el fondo defienden pues eso el capitalismo en toda su expresión”.

En el comentario se lee: “Amnistía y China y Arabia saudí y todas las dictaduras???????”.


En el comentario se lee: “Amnistía internacional debería de mirar bien los vídeos y noticias de Venezuela antes de opinar, debería de denunciar al gobierno español por la falta de democracia con su ley mordaza pensaba que esta organización defendía los derechos humanos sin fines partidista pero veo que no es así”.

¿Cuáles son las diferencias entre unos comentarios y otros?

Cierto es que el comportamiento de las usuarias y usuarios en las redes sociales suele ser mucho más impulsivo. Se analiza menos antes de actuar y si se hablan de temas que llegan directamente a la emoción, con aún más razón, pero no deja de ser curioso como las opiniones son tan dispares dependiendo de la publicación, aunque estas están en un mismo muro de una misma organización, en un mismo día y con tan pocas horas de diferencia.

¿Sabéis qué pensamos siempre que pasa esto?

Que definitivamente lo estamos haciendo bien. Porque nuestra organización no es “de izquierdas”, ni “de derechas”, ni “de centro”. Nuestra organización habla de violaciones de derechos en casi todos los países del mundo, da igual quien gobierne. Denunciamos e investigamos los abusos contra nuestros derechos fundamentales (sí, los de todos y todas) sin importar colores, razas, religiones ni tendencias. Desarrollamos nuestro trabajo con absoluta independencia y no aceptamos subvenciones de gobiernos nacionales ni donaciones de partidos políticos para nuestro trabajo de investigación y campañas. Así que cierro con la respuesta a la pregunta del inicio ¿De qué lado está Amnistía Internacional? Del lado de los derechos humanos. Ni más ni menos.


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Los católicos filipinos y el presidente justiciero.

Duterte y el Dios-Justiciero

¿Cómo conciliar la vasta aceptación del “presidente-sheriff” con la conciencia profundamente católica del pueblo filipino? Las raíces se encuentran en la concepción de un Dios que extirpa el mal, en lugar de redimir a los malvados
REUTERS

El presidente Duterte

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Pubblicato il 05/08/2017
PAOLO AFFATATO
MANILA

Ni siquiera el jaque de Marawi, en donde un manojo de yihadistas ocuparon una capital provincial y que todavía resiste a 7 mil soldados del ejército filipino, pudo afectar la fuerte aceptación que goza: después de su primer año en la presidencia, Rodrigo Duterte sigue firmemente a la cabeza de Filipinas y sus ciudadanos siguen tributándole un aprecio que, según los observadores internacionales, es, en cierta manera, inesperado. Es más, su fama de “justiciero” y la figura del líder “de una sola pieza” lo convierten, para la opinión pública, en el hombre preciso para contrarrestar la amenaza terrorista y en el “comandante en jefe” capaz de derrotar a los yihadistas y garantizar la seguridad. Paradójicamente, el ataque en Marawi, a pesar de haber hecho evidentes enormes fallas en la inteligencia filipina, podría llegar a reforzar su posición.

 

No es casual que lo llamen “el Justiciero”. En su larga experiencia política como alcalde de la ciudad de Davao, Rodrigo Duterte, elegido presidente de Filipinas a finales de mayo de 2016, había demostrado ampliamente que era un líder que ejerce el poder con una actitud represiva y punitiva. Esta fama, que lo favoreció en la aplastante victoria en las elecciones nacionales, quedó completamente confirmada. Duterte inauguró una estación política marcada, como prioridad, por la “lucha sin cuartel” contra las drogas y la criminalidad.

 

El presidente dio a las fuerzas de policía la tarea de “eliminar el cáncer de la sociedad”. Pero la operación en contra de los traficantes, vendedores y tóxicodependientes se transformó en una “masacre de estado”: a un año de que comenzara la campaña, las incursiones que ha hecho la policía para encontrar a los vendedores de droga ha provocado 4000 víctimas, pero también muchas otras han sido asesinadas por “escuadrones de vigilantes”, bandas paramilitares que matan en absoluta impunidad e ilegalidad, pero que actúan bajo la cobertura de las fuerzas del orden o, según algunas ong, contratadas por los militares. Una masiva campaña en contra de las ejecuciones extrajudiciales ha nacido en la sociedad civil filipina y también los obispos han condenado, en varias ocasiones, los métodos ligitimados por el presidente, que van en contra del estado de derecho y en contra de los más básicos derechos de los ciudadanos.

 

A pesar del cinismo justificado, como un nuevo Machiavelli, con la exigencia de mantener “orden y seguridad” (tanto que algunos evocan la dictadura de los tiempos de Ferdinando Marcos), el consenso con el que cuenta Rodrigo Duterre sigue sin sufrir mella en una sociedad compuesta por 90% de ciudadanos que se profesan orgullosamente católicos. La popularidad del presidente ha llegado a tocar el 85% y normalmente es apreciado por el 75% de la población, que comparte abiertamente sus políticas como, por ejemplo, confirman los sondeos sobre la opinión en relación con la ley marcial impuesta en Mindanao. Hay que recordar que Duterte no solo gusta a las masas, gracias a sus acentos populistas, sino que también cuenta con el apoyo de personas de alto rango, de cultura y formación liberal.

 

Por lo tanto, muchos se siguen interrogando sobre las razones profundas de este apoyo incondicional, que parece ir más allá de las circunstancias políticas para tocar cuestiones profundamente éticas y morales, que involucran a la conciencia individual y la capacidad de reconocer el bien y el mal. Las razones para tratar de explicar el amor de los filipinos por Duterte implican, claro, la esfera social (la pobreza y el desempleo), la psicología (fascinación por el “hombre fuerte”), la historia (el “homo novus” ajeno a los tradicionales clanes familiares) y la política (la lucha contra la corrupción y la criminalidad). Pero también hay un factor que hasta ahora no ha sido considerado: el factor teológico-espiritual.

 

Es fácil encontrar en los mercados de Manila cómics de las aventuras de “The Punisher, Frank Castle”, despiadado justiciero que elimina a los criminales de las calles sin problemas. En la mente del pueblo filipino parece suceder lo mismo. Los filipinos sostienen firmemente a Duterte, justamente porque “hace su trabajo”, aunque muchos mueran asesinados extrajudicialmente. Los fieles católicos que van cotidianamente a la misa matutina de las 6 de la mañana en la Iglesia de Baclarán, en Manila, lo dicen con candidez: “¿Los vendedores de droga muertos? Se lo merecen. Los ciudadanos honestos no tienen nada que temer. La justicia de Dios les ha dado lo que se merecían”. Pero, ¿cómo es posible conciliar esta posición (y apoyar los métodos del “justiciero”) con la conciencia profundamente católica de los filipinos? Y sobre todo después de las posturas expresadas y de los numerosos llamados de altos representantes de la Iglesia.

 

Hay una vía para explorar esta aparente paradoja. Y es la idea de Dios que tienen los católicos filipinos. “Demasiado a menudo, los filipinos conciben a Dios como a un violento erogador de castigos”, explicó a Vatican Insider el fraile franciscano Baltazar Obico, Superior en el Santuario-parroquia de San Antonio, en el barrio Makati, corazón de Manila. «Dios es un redentor, no un justiciero. Los filipinos deberían cambiar su idea de Dios, que, en su misericordia, quiere siempre la salvación del hombre. Dice el Libro de Ezequiel que Dios no desea la muerte del pecador, sino que se convierta y que viva. Él mandó a su Hijo Jesucristo a morir para redimir a la humanidad».

 

Seguro de su larga experiencia pastoral, Obico continúa: “Duterte se presenta como un líder eficaz, que alcanza sus objetivos, después de años de gobierno poco eficientes y corruptos. En segundo lugar, responde a la necesidad de protección y de seguridad difundida en la sociedad. Pero, en el fondo, es apreciado por un motivo de carácter exquisitamente espiritual: muchos católicos lo apoyan porque encarna, incluso inconscientemente, su idea de Dios: alguien que los libera «hic et nunc» del mal y de los malvados, en lugar de salvar a los pecadores. Esta visión muestra una falta de fe en el Dios revelado por el Evangelio, que ama y no condena, y que, con su gracia, tiene el poder de cambiar el corazón del hombre».

 

Y es justamente esta manera (errónea) de concebir la omnipotencia de Dios lo que permite conciliar pacíficamente, en lo profundo de la conciencia individual, la propia fe cristiana y el apoyo consciente al “presidente sheriff” que, sin demasiados ni inútiles escrúpulos, limpia la nación de criminales, vendedores de droga y terroristas. Esta visión del “Dios-justiciero” provoca que en las católicas Filipinas pueda reinar sin problemas un “Presidente-justiciero”.