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Importancia de la transparencia en el gobierno de la iglesia

En la Iglesia “el mandón” aborrece la transparencia

Uno de los principales desafíos para quienes llevan las riendas de las instituciones eclesiásticas: la transparencia. Un estudioso indica las claves para erradicar la corrupción en la Iglesia, señala errores e invita a aprender del pasado

En la Iglesia “el mandón” aborrece la transparencia

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Pubblicato il 11/07/2018
Ultima modifica il 11/07/2018 alle ore 12:43
ANDRÉS BELTRAMO ÁLVAREZ
CIUDAD DEL VATICANO

“Quien protesta por una auditoría se ve muy sospechoso. En la Iglesia y fuera de ella”. Las grandes crisis que la Iglesia católica ha afrontado en los últimos años tienen un denominador común: un quiebre en la credibilidad. Por eso, uno de sus principales desafíos es la transparencia. Sin ella todo se vuelve difícil. Pero ser sinceros y aceptar los errores resulta más difícil de lo que parece. Yago de la Cierva lo sabe. Organizador y asesor de actos multitudinarios en varios países, es autor del libro “Megaeventos de la Iglesia católica: Derrotero para organizadores y comunicadores”. En entrevista con el Vatican Insider aborda un tema que aún suena espinoso.

 

¿Cuál es el principal desafío de transparencia de la Iglesia hoy?

El principal desafío de transparencia es muy parecido al que tienen todas las instituciones, el hacer las cosas de tal manera que se respeten una serie de buenas prácticas y se de cuenta de ello. Luego lo que pasa es que la Iglesia católica es enorme, hay sitios donde es más fácil o se llevan mucho tiempo esforzándose, hay sitios donde acaban de llegar y no lo hacen, y también existen los lugares, eso es lo más triste, donde la transparencia económica no se vive porque en el fondo se quiere mangonear y hacer las cosas no de acuerdo con los principios éticos sino de acuerdo con los caprichos de quien manda en ese momento.

 

¿Qué debería hacer la Iglesia?

En primer lugar entender que, desde el punto de vista económico, se le aplican los principios universales de gestión de patrimonio ajeno porque sus bienes no son su propiedad, son bienes recibidos que se deben administrar y se deben pasar a los siguientes. Sobre eso se ha escrito mucho y desde mi punto de vista sería un error intentar inventar la rueda de nuevo. Hay que vivir lo que está escrito, indicado en los convenios internacionales sobre transparencia y gobierno.

 

Ustedes hicieron una investigación al respecto, ¿por qué y a dónde los llevó?

Investigamos la administración de los grandes eventos de la Iglesia, que son los más importantes y donde se ponen a prueba los principios porque se trata de situaciones extraordinarias que están a la vista de todos. Millones de personas que participan y otros millones que los ven a través de la televisión. Descubrimos que en ocasiones se gestionan estos actos con timidez en lugar de transparencia, se decide si ser transparente sobre cada cosa. Como si se pensara que la transparencia está bien pero no es el criterio último y, por lo tanto, se decide en cada caso si dar un dato sobre ingresos, sobre gastos, sobre contratos. Eso es agotador. Cuando uno no asume un compromiso y no ve las ventajas que tiene la transparencia económica, hacia fuera y, sobre todo, hacia adentro, entonces se pierden muchísimas energías, muchos recursos y se pierde la fuerza de esa reputación que la Iglesia puede ganar, incrementar o perder.

 

¿Qué motiva la tentación de la opacidad?

La transparencia económica no es sino una pequeña parte del concepto de dar cuentas. No solamente es necesario rendir cuentas de cómo se utiliza el dinero, hay que explicar absolutamente todo. La administración no es sólo económica, también se aplica al gobierno, a cuáles son las condiciones para llegar a determinados puestos, cuáles son las condiciones para contratar a cierta gente, cuáles son las condiciones para que una diócesis organice la Jornada Mundial de Juventud o un Congreso Eucarístico Internacional. Cuando todo eso es público, quien tiene la autoridad es más servidor que mandón. Por lo tanto, el que no quiere servir sino mandar termina por no ser transparente, porque la transparencia le impide hacer lo que le da la gana. No hay corrupción cuando se debe rendir cuentas, y esto no vale sólo para los grandes eventos sino para todo.

 

¿Por qué genera morbo o malhumor cuando un obispo llega a una diócesis y pide realizar auditorias? Algo de eso ocurrió, por ejemplo, en la Ciudad de México con el nuevo arzobispo Carlos Aguiar Retes.

Es importante cuando un nuevo obispo llega a una diócesis y busca saber cómo van las cosas. Eso no quiere decir criticar al pasado, sino saber realmente dónde se está. Ojalá ese ejemplo cunda. Las resistencias son naturales, quizás a descubrir que algunas cosas se han hecho mal. En esos casos basta hacerse la pregunta: ¿usted qué quiere? ¿Hacer el bien? ¿Aceptar las cosas como están y mejorarlas? ¿O proteger el pasado? Así, el que protesta por una auditoría es muy sospechoso, porque el que no tiene nada que esconder no se queja, al contrario, está contento de mostrar los resultados. Si algo no se administró bien por causas externas, eso estará a la vista de todos.

 

¿Qué aspecto marca la diferencia?

Cuando en la Iglesia existe conciencia que se administran cosas ajenas, no hay problemas. En cambio cuando los sacerdotes se convierten en obispos, creen que cuando les impusieron las manos ya les transfirieron todos los dones, que no tienen nada por aprender y no pueden equivocarse, entonces tenemos un problema mucho más serio que el económico.

 

¿Por qué los problemas de transparencia en la Iglesia generan tanta atención pública?

Muchas veces el morbo viene de la falta de información, de las especulaciones, y también de la resistencia a aceptar los problemas. ¿Por qué no decir las cosas? Se piensa que se pueden malinterpretar. Pero la experiencia demuestra que cuando se informa abierta y claramente, no pasa nada. Pero cuando no hay datos disponibles todo es sospechoso. Por desgracia en España, la Jornada Mundial de las Familias de 2006 fue un desastre de corrupción porque no hubo transparencia, porque los políticos corruptos se aprovecharon de la visita del Papa Benedicto. En 2011, para la Jornada Mundial de la Juventud de Madrid dijimos que eso no se iba a permitir. A veces hace falta equivocarse para aprender la lección.

 

¿Cuánto falta en la Iglesia para la aplicación de estos principios?

La Iglesia es una institución tan complicada que las buenas prácticas y las malas prácticas no van a la misma velocidad. En algunos lugares las cosas funcionan bien, o otros menos. Como en la crisis por los abusos sexuales, en varios países la corrupción era muy grande y la Iglesia reaccionó bien, como en Estados Unidos donde los católicos pueden comprobar que se limpió la casa. En otros sitios quizás el problema era más pequeño pero no se ha limpiado. La Iglesia es un mosaico de posibilidades. Ojalá desde Roma se den estas pautas que son una mezcla de gestión económica, gobierno y comunicación.

 

¿Cuál es el rol del Papa Francisco en cuanto a la transparencia?

El Papa Francisco tiene dos roles fundamentales: es pastor y gobernante. Como pastor de la Iglesia universal ha ido por delante porque ha puesto el mensaje muy claro de que la gestión económica se debe hacer con criterio evangélico, la importancia de ser sumamente sobrios y que todos aquellos que gestionan los bienes de la Iglesia deben ser especialmente austeros y predicar con el ejemplo. Esto lo ha repetido una y otra vez.

 

¿Y su papel en el gobierno?

En cuanto al gobierno, el Papa ha tomado decisiones claras en diócesis mal administradas pero en otras no. Quizás ahí hay una disociación, él es sumamente claro en lo que dice, y luego en el gobierno de la Iglesia algunas instituciones lo aplican, otras no, y los criterios de aplicación de esas normas varían, quizás sin consistencia. Esto podría explicarse por la reforma que él está llevando a cabo y la cual se encuentra a mitad de camino, por eso el Papa quisiera hacer algo pero todavía no se hace lo que a él le gustaría. Hay que dar un voto de confianza para que termine de consolidarse la reforma de la Iglesia desde el Vaticano y eso permee tanto en las diócesis como en las conferencias episcopales de todo el mundo.

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La corrupción en el mundo y en España

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Indice de Percepción de la Corrupción 2015: La corrupción sigue siendo generalizada, pero en 2015 hubo atisbos de esperanza Transparencia Internacional insta a los ciudadanos de todos los países a alzar su voz contra la corrupción

A pesar de que la corrupción sigue siendo generalizada en todo el mundo, en la edición 2015 del Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional ha habido más países que han mejorado su puntuación de los que la empeoraron, lo cual viene a demostrar que cuando los ciudadanos y la sociedad civil trabajan conjuntamente se puede tener éxito en la lucha contra la corrupción.

Los resultados del IPC a nivel internacional El IPC 2015 contempla la percepción de corrupción en el sector público en 168 países. Más de dos tercios de estos 168 países obtuvieron una puntuación inferior a 50, en una escala de 0 (percepción de altos niveles de corrupción) a 100 (percepción de ínfimos niveles de corrupción). Dinamarca ocupa el primer lugar por segundo año consecutivo, mientras que Corea del Norte y Somalia muestran el peor resultado, con apenas 8 puntos cada uno. Los países en las primeras posiciones presentan características comunes que son clave: altos niveles de libertad de prensa; acceso a información sobre presupuestos que permite al público saber de dónde procede el dinero y cómo se gasta; altos niveles de integridad entre quienes ocupan cargos públicos; y un poder judicial que no distingue entre ricos y pobres, y que es verdaderamente independiente de otros sectores del gobierno. Entre los países que han tenido un mayor descenso en sus posiciones durante los últimos cuatro años se incluyen Libia, Australia, Brasil, España y Turquía. Brasil es el que más posiciones ha descendido en el índice, al empeorar 5 puntos y bajar 7 posiciones en una escala de 76 (como consecuencia probable del escándalo de Petrobras). Los países que han mostrado mejoras más sustanciales fueron Grecia, Senegal y el Reino Unido. Por otra parte, países como Guatemala, Sri Lanka y Ghana, son ejemplos de cómo la ciudadanía y la sociedad civil han unido esfuerzos para combatir de forma efectiva la corrupción. Además de conflictos y guerras, los países en las últimas posiciones del ranking se caracterizan por su gobernabilidad deficiente, instituciones públicas frágiles como la policía y el poder judicial, y falta de independencia en los medios de comunicación.

“El Índice de Percepción de la Corrupción de 2015, muestra claramente que este fenómeno sigue asolando al mundo. No obstante, 2015 también fue un año en el cual las personas nuevamente salieron a las calles para protestar contra la corrupción. A nivel global, el público envió un mensaje contundente a quienes están en el poder: es el momento de hacer frente a la gran corrupción”, ha manifestado José Ugaz, presidente de Transparency International.

El Índice de Percepción de la Corrupción se elabora a partir de las opiniones de expertos sobre la corrupción en el sector público. Las puntuaciones de los países pueden ser positivas cuando existen mecanismos de gobierno abierto, a través de los cuales el público puede exigir que sus dirigentes rindan cuentas, mientras que una puntuación deficiente evidencia un contexto donde prevalece el soborno, los actos de corrupción quedan impunes y las instituciones públicas no dan respuesta a las necesidades de los ciudadanos.

Los resultados de España en el IPC 2015. España ha vuelto a perder puntos y se sitúa ahora con 58/100. Con ello pierde dos puntos con respecto al IPC 2014 (que era de 60); la puntuación que recibió en 2013 fue de 59, con una bajada muy fuerte, por ello, tras observar los datos de 2014, se preveía que continuara la mejora, pero los datos de 2015 no lo expresan.

Otra forma de analizar el índice es comparar entre países. Desde esta perspectiva, en 2013 nuestro país descendió 10 puestos en este Índice (hasta el puesto 40 del ranking global), este año está en el puesto 36 entre los 168 países analizados, el mismo que el año pasado (éramos el 36/37, empatados con Israel), pero esos cambios no son los importantes, pues pueden deberse a que un año no se incluya a un país que estaba por encima de nosotros en la evaluación y, entonces, se sube, aunque en realidad se baje en puntos reales.

En suma, las pequeñas subidas y bajadas entre países no expresan un cambio real, sólo pequeñas variaciones debido a la entrada y salida de países en la evaluación y a los efectos de los decimales en el conjunto. En todo caso, con esa puntuación se puede aceptar que, en su conjunto, España no tiene corrupción sistémica, como ocurre en un gran número de países, sino múltiples escándalos de corrupción política en los niveles superiores de los partidos y de los gobiernos. Estas puntuaciones de 2013, 2014 y 2015 suponen la continuación en el cambio de ciclo que se inició a partir de la crisis económica, que hizo que España pasase de puntuaciones de 7,1 a puntuaciones inferiores poco a poco (en torno al 6). Situarse en torno al 6 es algo que ya se puede comprobar en los niveles mostrados por España en los años anteriores, ya que venía mostrando unas puntuaciones relativamente estables: En 2009 obtuvo una puntuación de 6´1 sobre 10, en 2010 también 6´1 sobre 10, en 2011: 6´2 sobre 10, y en 2012: 65 sobre 100; sin embargo, es cierto que en estas tres últimas ediciones ha alcanzado las puntuaciones más bajas en los últimos quince años. Y este año la peor.

Las razones de este descenso en los tres últimos años son complejas; por una parte, los sistemas de control se han mostrado más eficaces y han venido aflorando muy numerosos casos de corrupción; por otra parte, las denuncias de los medios de comunicación y el relevante eco social y atención prestada a los casos ahora aflorados han influido intensamente en la percepción ciudadana, generando un estado general de indignación; también es cierto que la crisis económica ha incrementado el nivel de exigencia social, y aunque la justicia viene cumpliendo su función con cierta eficacia y nivel de resultados, a pesar de su lentitud, se ha generado desde fines de 2009 un muy alto nivel de alarma social; finalmente, aunque el enfriamiento de la economía, especialmente en el sector urbanístico, permite pensar que los casos de corrupción se han reducido en ese ámbito, la lentitud de las sanciones penales, la baja intensidad de las penas en casos de corrupción relevante, la expansión de los escándalos a las instituciones clave del Estado, y la sensación de impunidad explican bien la percepción social negativa que se mantiene en este Índice.

Si las siete encuestas en que se basa el índice indican que España tiene una situación de corrupción alta entre los países del euro (aunque no entre los 168 países en su conjunto), si los expertos se ratifican en sus apreciaciones anteriores y no aportan datos de mejora, es evidente que podemos decir que o los efectos de las medidas tomadas hasta ahora no son aún perceptibles o que son insuficientes y hay que seguir insistiendo en el trabajo anti-corrupción en todos los niveles de gobierno. Las dos afirmaciones son compatibles y en ellas nos ratificamos. Hay cambios en marcha que esperamos que mejoren la situación, pero son insuficientes. España tiene un problema de corrupción política muy serio y se tiene que afrontar de manera integral y sin parches. Los efectos sobre la imagen de España de estos datos son negativos, sus efectos sobre posibles inversiones podrían también dañarnos.

La crisis política y la debilidad institucional pueden ser un problema para la continuidad de las reformas, pero pueden ser una oportunidad para el cambio profundo y la llegada de nuevas fuerzas realmente comprometidas con la transformación institucional que se necesita en este terreno. Este año, Transparencia Internacional invita a los ciudadanos a actuar contra la corrupción votando en la encuesta unmaskthecorrupt.org. de cara a conocer cuáles son los casos que, en opinión del público, deben ser abordados de una forma más urgente para combatir la gran corrupción. Transparencia Internacional es la organización global de la sociedad civil que lidera la lucha contra la corrupción en el mundo.


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La corrupción en 2015 en el mundo. Informe

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27 January 2016 · Transparency International Secretariat

Translations: AR   RU   FR   ES   PT   ZH

Corruption Perceptions Index 2015: Corruption still rife but 2015 saw pockets of hope

TRANSPARENCY INTERNATIONAL CALLS ON PEOPLE EVERYWHERE TO SPEAK OUT AGAINST CORRUPTION

2015 showed that people working together can succeed in the battle against corruption. Although corruption is still rife globally, more countries improved their scores in the 2015 edition of Transparency International’s Corruption Perceptions Index than declined.

Overall, two-thirds of the 168 countries on the 2015 index scored below 50, on a scale from 0 (perceived to be highly corrupt) to 100 (perceived to be very clean).

Yet in places like Guatemala, Sri Lanka and Ghana, citizen activists in groups and on their own worked hard to drive out the corrupt, sending a strong message that should encourage others to take decisive action in 2016.

“Corruption can be beaten if we work together. To stamp out the abuse of power, bribery and shed light on secret deals, citizens must together tell their governments they have had enough.

“The 2015 Corruption Perceptions Index clearly shows that corruption remains a blight around the world. But 2015 was also a year when people again took to the streets to protest corruption. People across the globe sent a strong signal to those in power: it is time to tackle grand corruption,” said José Ugaz, Chair of Transparency International.

Grand corruption is the abuse of high-level power that benefits the few at the expense of the many, and causes serious and widespread harm to individuals and society. It often goes unpunished.

This year Transparency International is calling on all people to take action by voting atunmaskthecorrupt.org. We want to know which cases the public most believe merit urgent attention to send a message that we will take a stand against grand corruption.

Brazil was the biggest decliner in the index, falling 5 points and dropping 7 positions to a rank of 76. The unfolding Petrobras scandal brought people into the streets in 2015 and the start of judicial process may help Brazil stop corruption.

Good news stories on the fight against corruption can be found on our website here aboutMongolia, here on Guatemala and here on whistleblowing and include successes from our network of more than 100 chapters.

The results

The index covers perceptions of public sector corruption in 168 countries.

Denmark took the top spot for the 2nd year running, with North Korea and Somalia the worst performers, scoring just 8 points each.

Top performers share key characteristics: high levels of press freedom; access to budget information so the public knows where money comes from and how it is spent; high levels of integrity among people in power; and judiciaries that don’t differentiate between rich and poor, and that are truly independent from other parts of government.

In addition to conflict and war, poor governance, weak public institutions like police and the judiciary, and a lack of independence in the media characterise the lowest ranked countries.

The big decliners in the past 4 years include Libya, Australia, Brazil, Spain and Turkey. The big improvers include Greece, Senegal and UK.

The Corruption Perceptions Index is based on expert opinions of public sector corruption. Countries’ scores can be helped by open government where the public can hold leaders to account, while a poor score is a sign of prevalent bribery, lack of punishment for corruption and public institutions that don’t respond to citizens’ needs.

Press contact(s):

Chris Sanders
T: +49 30 34 38 20 666
E: press@transparency.org


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Graves responsabilidades de la FIFA. Denuncia de HRW

4 DE JUNIO DE 2015

La dimisión de Sepp Blatter como presidente de la FIFA, el organismo rector del fútbol, no es una solución para los épicos problemas que afrontan los organizadores de la Copa Mundial y de otros megaeventos deportivos.

Los problemas (no relacionados a la corrupción) de laFIFA son muchos. Los trabajadores migrantes no deberían tener que trabajar bajo un sol de muerte para construir estadios monumentales: ningún amante del deporte quiere ver un partido desde un asiento cuya construcción costó la vida de un trabajador. Los patrocinadores no deberían acceder a promocionar partidos en países represivos que amenazan o encarcelan a las voces críticas.  Los periodistas no deberían ser golpeados ni metidos en prisión por informar sobre los abusos relacionados a la Copa Mundial. A las mujeres no se les debería prohibir ver un partido de fútbol.

Quienquiera que retome las riendas de la FIFA debería actuar con rapidez para acabar con los abusos contra los trabajadores migrantes que levantan la infraestructura para la Copa Mundial de 2022 en Qatar, donde están sujetos a un opresivo sistema de patrocinio conocido como kafala. El nuevo liderazgo también debería insistir en que, antes de la Copa Mundial de 2018, Rusia impida la desenfrenada explotación laboral que el gobierno toleró durante años antes de los Juegos Olímpicos de Sochi del año pasado.

Es necesario poner fin a la reciente tendencia de líderes represivos que desean organizar megaeventos deportivos . China, Qatar, Rusia, Azerbaiyán y Kazajstán quieren albergar competencias globales porque eso les brinda la oportunidad de pulir su reputación y desviar la atención mediática de los problemas internos.

La FIFA y el Comité Olímpico Internacional supervisan hasta el último detalle los preparativos para sus eventos deportivos, pero no se toman la molestia de examinar quién será el anfitrión. Ambos deberían implementar evaluaciones de impacto sobre los derechos humanos.

Los nuevos líderes de la FIFA tienen tiempo para hacer lo correcto. Deberían insistir en que Qatar investigue yacabe con las muertes de trabajadores de la construcción y reforme su sistema kafala. Además, deberían exigir rigurosas inspecciones labores para asegurarse de que Rusia protege a los trabajadores que están construyendo las sedes de la Copa Mundial, además de insistir en que todos aquellos que trabajen en las fábricas que proveen materiales para los estadios – incluso presos— no sean víctimas de trabajo forzado, reciban un pago adecuado y estén protegidos de los abusos laborales.

En el deporte, pedimos que todo el mundo respete las reglas. Pero la triste verdad es que los anfitriones que no respetan los derechos humanos están violando las reglas sin ningún tipo de represalia, en materia de derechos laborales y libertad de prensa, mientras la FIFA los observa desde las líneas de banda. Esperemos que la renuncia de Blatter provoque ese cambio.


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Corrupción. ïndice percepción por naciones en el mundo.

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Índice de Percepción de la Corrupción: La corrupción en el mundo durante 2014 La opacidad empresarial y el lavado de dinero a escala mundial hacen aún más difícil la lucha contra la corrupción en las Economías emergentes La corrupción es un problema en todas las Economías, y hace necesario que los principales centros financieros de la Unión Europea y EE.UU. actúen de forma coordinada con las Economías de rápido crecimiento para impedir que los corruptos alcancen sus objetivos.

El Índice de Percepción de la Corrupción se elabora a partir de las opiniones de expertos sobre la corrupción en el sector público. Se puede obtener un buen resultado cuando existen mecanismos de Gobierno abierto a través de los cuales los ciudadanos pueden exigir que sus líderes rindan cuentas, mientras que una mala puntuación evidencia un contexto donde prevalece el soborno, los actos de corrupción quedan impunes, y las instituciones públicas no dan respuesta a las necesidades de los ciudadanos.

Resultados del IPC a nivel internacional En esta vigésima edición del Índice de Percepción de la Corrupción, más de dos tercios de los 175 países incluidos en el mismo han obtenido una puntuación inferior a 50, en una escala de 0 (percepción de altos niveles de corrupción) a 100 (percepción de bajos niveles de corrupción). Dinamarca y Nueva Zelanda se sitúan en las dos primeras posiciones de 2014, con una puntuación de 92 y 91 respectivamente, mientras que Corea del Norte y Somalia comparten el último lugar, con sólo 8 puntos. Por otra parte, la puntuación de varios países ha tenido un aumento o descenso de al menos cuatro puntos. Los descensos más marcados son los de Turquía (-5), así como Angola, China, Malawi y Ruanda (todos ellos -4), ello a pesar de haber tenido en algunos casos un crecimiento económico promedio de más del 4 por ciento en los últimos cuatro años. Las mejoras más notables son las de Costa de Marfil, Egipto, San Vicente y las Granadinas (+5), Afganistán, Jordania, Mali y Suazilandia (+4).

“El Índice de Percepción de la Corrupción 2014 pone de manifiesto que, cuando líderes y altos funcionarios abusan de su poder para usar fondos públicos en beneficio propio, el crecimiento económico se ve minado y los esfuerzos por frenar la corrupción quedan frustrados”, según José Ugaz, presidente de Transparency International, quien señala, además, que “los países en las posiciones inferiores deben adoptar medidas drásticas contra la corrupción y a favor de su población. Los países en las mejores posiciones del índice deberían asegurarse de no exportar prácticas corruptas a países en desarrollo”.

Los resultados de España en el IPC 2014 España ha venido a consolidar en el IPC 2014 la puntuación que recibió en 2013, dado que este año obtiene una puntuación similar (60) a la de 2013 (59). El año pasado nuestro país descendió 10 puestos en este Índice (hasta el puesto 40 del ranking global), este año está en el puesto 37 entre los 175 países analizados, subiendo 3. En realidad, estas pequeñas subidas y bajadas no expresan un cambio real, sólo pequeñas variaciones debido a los efectos de los decimales en el conjunto. En todo caso, puede ser bienvenida la consolidación y pequeña subida, pues viene a demostrar que en su conjunto España no tiene corrupción sistémica, como ocurre en un gran número de países, sino múltiples escándalos de corrupción política en los niveles superiores de los partidos y en los gobiernos locales y autonómicos. Estas puntuaciones de 2013 y 2014 suponen la continuación en el cambio de ciclo que se inició a partir de la crisis económica, que hizo que España pasase de puntuaciones de 7,1 a puntuaciones inferiores poco a poco (en torno al 6). Situarse en torno al 6 es algo que ya se puede comprobar en los niveles mostrados por España en los años anteriores, ya que venía mostrando unas puntuaciones relativamente estables: En 2009 obtuvo una puntuación de 6´1 sobre 10, en 2010 también 6´1 sobre 10, en 2011: 6´2 sobre 10, y en 2012: 65 sobre 100; sin embargo, es cierto que en estas dos últimas ediciones ha alcanzado las puntuaciones más bajas en los últimos quince años. Las razones de este descenso en los dos últimos años son complejas; por una parte, los sistemas de control se han mostrado más eficaces y han venido aflorando muy numerosos casos de corrupción; por otra parte, las denuncias de los medios de comunicación y el relevante eco social y atención prestada a los casos ahora aflorados han influido intensamente en la percepción ciudadana, generando un estado general de indignación; también es cierto que la crisis económica ha incrementado el nivel de exigencia social, y aunque la justicia viene cumpliendo su función con cierta eficacia y nivel de resultados, a pesar de su lentitud, se ha generado desde fines de 2009 un muy alto nivel de alarma social; finalmente, aunque el enfriamiento de la economía, especialmente en el sector urbanístico, permite pensar que los casos de corrupción se han reducido en ese ámbito, la lentitud de las sanciones penales, la baja intensidad de las penas en casos de corrupción relevante, la expansión de los escándalos a las instituciones clave del Estado, y la sensación de impunidad explican bien la percepción social negativa que se mantiene en este Índice.

La corrupción en economías emergentes La puntuación de China ha bajado de 40 en 2013 a 36 en 2014, a pesar de que el gobierno de ese país ha puesto en marcha una campaña para erradicar la corrupción entre funcionarios públicos. El gobierno ha reconocido la necesidad de investigar a funcionarios que esconden en el extranjero activos obtenidos de manera ilegítima. En enero de este año, diversos documentos confidenciales que salieron a la luz pública han revelado la existencia de 22.000 clientes de paraísos fiscales provenientes de China y Hong Kong, incluidos numerosos líderes del país. La puntuación coincide con el desempeño deficiente de empresas chinas en el informe elaborado recientemente por Transparencia Internacional sobre prácticas informativas, que indica que las ocho empresas chinas relevadas habían obtenido una puntuación inferior a 3 sobre 10.

También se observan graves problemas de corrupción y lavado de dinero en los demás países BRIC. Este año ha trascendido que una de las principales compañías petroleras habría utilizado sociedades secretas para sobornar a políticos en Brasil (que obtuvo una puntuación de 43), que personas de India (38) utilizan cuentas bancarias en Mauricio (54) y que ciudadanos rusos (27) hacen lo mismo en Chipre (63).

Los países en las primeras posiciones deben combatir la corrupción global Transparencia Internacional insta a los países que ocupan las primeras posiciones del índice – y donde hay limitados niveles de corrupción del sector público- a renunciar a prácticas que fomentan la corrupción en otros lugares, redoblando sus esfuerzos por prevenir el lavado de dinero e impedir que sociedades opacas oculten sus actividades corruptas. Dinamarca, que ostenta el mejor resultado del índice, demuestra una profunda consolidación del estado de derecho, apoyo a la sociedad civil y normas claras que regulan la actuación de quienes ocupan funciones públicas, y ha adoptado a su vez una medida ejemplar en noviembre, al anunciar que prevé crear un registro público con información sobre propietarios y titulares finales de todas las sociedades constituidas en ese país. Esta medida, similar a aquellas anunciadas por el Reino Unido y Ucrania, significará mayores escollos para los corruptos que pretendan ocultarse detrás de sociedades constituidas en nombre de terceros. Transparencia Internacional impulsa actualmente una campaña para desenmascarar a los corruptos, que exhorta a la Unión Europea, Estados Unidos y países del G20 a seguir el ejemplo de Dinamarca y crear registros públicos que permitan saber con certeza quiénes verdaderamente controlan cada sociedad o son sus titulares finales.

Transparency International es la organización de la sociedad civil que lidera la lucha contra la corrupción en el mundo


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Cuántas son las víctimas de la policía en USA?

19 DE MARZO DE 2015

¿A cuántas personas mata cada año la policía en Estados Unidos y bajo qué circunstancias? Estas son algunas de las preguntas básicas que plantea la muerte por disparos de la policía del joven afroamericano Michael Brown en Ferguson, Missouri, el año pasado. La respuesta corta –y sorprendente— es que nadie lo sabe.

Un nuevo informe de la Oficina de Estadísticas de Justicia (BJS) hace grandes esfuerzos para explicar el porqué. Desde 2003, BJS ha recopilado datos de los estados para producir un recuento nacional anual de las personas que han muerto cuando eran arrestadas o bajo custodia policial, en el marco del programa de Muertes Relacionadas a Detenciones Policiales. Pero según el nuevo informe, las grandes diferencias en cómo los estados recopilan y registran sus datos han “resultado en una subestimación significativa del número anual de muertes relacionadas a la detención”. Como resultado, EE.UU. solo recoge datos de 35-50 por ciento de las muertes relacionadas a detenciones en todo el país, e incluso esta cifra podría estar sobreestimando la cobertura. Además, el sistema actual de recopilación de datos no brinda datos útiles para examinar las tendencias en las muertes en función del tiempo, la geografía, la demografía o ninguna otra variable.

Esto es importante porque sin datos precisos sobre los fallecidos, cuál es la agencia del orden público involucrada y las circunstancias que rodean estos incidentes, el liderazgo de los organismos encargados de hacer cumplir la ley y los diseñadores de políticas pasarán apuros para reducir el número de muertes futuras.

La indignación pública después de la muerte de Brown y otros casos llevó al Congreso de EE.UU. a aprobar en diciembre una ley que clarifica las definiciones de los datos que los estados están obligados a producir y añade una pequeña sanción económica por incumplimiento. Ahora requiere explícitamente la recopilación de datos sobre aquellos que pierden la vida mientras están “detenidos” por las autoridades (por ejemplo, para ser interrogados), y no sólo durante el arresto o bajo custodia policial. (Cabe recordar que Michael Brown no se encontraba en el proceso de ser arrestado ni estaba en custodia policial cuando fue matado, así que su muerte no hubiera sido contabilizada bajo los parámetros previos).

La nueva ley, aunque supone un avance, no va lo suficientemente lejos, ya que no hace nada para abordar los “obstáculos a la recopilación de información válida y confiable” descritos en el informe de BJS.

Para superar esos obstáculos, el Departamento de Justicia necesita proporcionar directrices claras a los estados, a través de BJS, sobre cómo generar datos precisos y válidos. La sanción económica por incumplimiento de los estados debería estar supeditada al grado en que se ciñe a estas normas. De lo contrario, la ley no producirá los resultados deseados.

Documentar el número de personas que mueren a manos de las fuerzas del orden público no es un problema esotérico. Existe una solución metodológica cuya implementación solo requiere de voluntad política, en la forma de recursos y colaboración entre agencias y jurisdicciones. Lo último que necesita EE.UU. son más datos malos sobre cuántas personas mueren estando bajo custodia policial


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La lucha de la mujer en el mundo por una sociedad justa y transparente

                     UNITING WITH WOMEN TO FIGHT CORRUPTION

Posted 6 March 2015

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This International Women’s Day Transparency International is celebrating the strength and passion of female corruption fighters around the world, while highlighting the devastating effect corruption has on women’s lives. We asked some amazing women who fight corruption everyday for their top tips. Now it’s up to all of us to #MakeItHappen

As the primary care-takers in families in many parts of the world, women have a higher chance of experiencing corruption in their daily lives, whether enrolling their children in school, seeking medical treatment for themselves or family, or interacting with public officials to access government-subsidised programmes.

85% Percentage of women around the world who say they’re ready to fight corruption

In many countries, corruption denies girls and women their rights, prevents them from achieving their potential and even puts their lives at risk. Ourresearch shows that more women die in childbirth and more girls miss out on secondary education in countries where bribery is common. See the infographic here.

Unequal power relationships between men and women make women more vulnerable to the impact of corruption, particularly when sexual acts are demanded in place of bribes. These acts often go unreported due to the perceived shame associated with sexual crimes.

SPEAKING OUT IN AFRICA

In studies we’ve done in Ghana and Sierra Leone to document how corruption affects women, we’ve discovered that:

  • 67 per cent of men and women in Ghana say they have never encountered a woman who used her position to extort money or favours, suggesting that women tend not to use their positions of power for private gain
  • 73 per cent of men and women in Sierra Leone believe there would be less corruption if more women were in power

ARAB WOMEN TAKE ACTION

Transparency International is joining forces with women leaders from academia, business and government to fight for gender-sensitive anti-corruption strategies in the Arab world. Taking place in Egypt, Jordan, Lebanon, Palestine, Tunisia and Yemen, these women are organising meetings to share their experiences of corruption and develop plans to stop it. Each women’s group will launch a national declaration to fight corruption, which will go towards a regional one that publicises Arab women’s experiences with corruption and demands for change.

EMPOWERING WOMEN IN LATIN AMERICA

We’re working with women’s groups across Latin America to ensure greater transparency, accountability and participation in government social spending programmes, which aim to help the region’s poorest citizens. An estimated 20 per cent of the population in Latin America receive Conditional Cash Transferbenefits, which link cash payments to the provision of education and healthcare. Gender is an important factor because the recipient of the cash payment is usually the female adult member of the household. As a result, female beneficiaries find themselves dealing with officials on a regular basis. Where there’s weak accountability or oversight, the (often male) officials can have significant discretionary power, leading to increased risks of abuse and corruption.

INSPIRING LEADERSHIP

Transparency International’s 2014 Integrity Award winner Thuli Madonsela does not hesitate to speak truth to power. In office since 2009, South Africa’s courageous Public Protector has investigated claims of corruption at the very highest levels of government without fear or favour, earning her the admiration of South Africans as well as the international community. Her most high-profile work to date is an investigation of the South African President’s alleged use of taxpayers’ money to purchase home improvements to his personal residence at Nkandla. In a hard-hitting report released in March 2014, Madonsela recommended that President Jacob Zuma apologise and pay back the money spent on refurbishments not related to security.