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ONU: una mujer latinoamericana al frente de la asamblea en Septiembre

María Fernanda Espinosa, primera mujer latinoamericana al frente de la Asamblea General

ONU / Loey Felipe
La canciller de Ecuador, María Fernanda, Espinosa, recién elegida como la próxima presidenta de la Asamblea General de la ONU, se dirige a los Estados miembro

5 Junio 2018

María Fernanda Espinosa Garcés será la cuarta mujer en presidir este órgano de las Naciones Unidas y la primera por América Latina cuando tome posesión del cargo en septiembre. Tras ser elegida frente a su rival, la embajadora de Honduras ante la ONU, la ministra de Exteriores de Ecuador dedicó su elección a todas las políticas del mundo.

“Quiero dedicar esta elección a todas las mujeres del mundo que hoy participan en política, que se enfrentan a los ataques políticos y mediáticos marcados por el machismo y la discriminación”, dijo María Fernanda Espinosa Garcés desde el podio de la Asamblea General de la ONU, tras conocerse este martes que había sido escogida como próxima presidenta de este órgano.

Quiero dedicar esta elección a todas las mujeres del mundo que hoy participan en política, que se enfrentan a los ataques políticos y mediáticos marcados por el machismo y la discriminación.

Es la primera vez que una mujer de América Latina presidirá la Asamblea General y la cuarta que lo hace en la historia de las Naciones Unidas.

“Ojalá que la paridad avance y que finalmente hombres y mujeres por igual hayamos tenido la oportunidad de dirigirnos a este foro”, declaró.

También rindió un homenaje especial “a las mujeres que luchan cada día por acceder a puestos de trabajo en igualdad de condiciones, a las mujeres y niñas víctimas de la violencia, a las niñas y adolescentes que demandan educación de calidad”.

Elegida frente a la candidata de Honduras

Espinosa Garcés fue elegida por 128 votos frente a su rival, la embajadora de Honduras en la ONU, Mary Elizabeth Flores, que obtuvo 62, para quien tuvo palabras de agradecimiento por su por su participación en el proceso.

Se trata de la primera ocasión en que la elección se produce después de un diálogo interactivo entre las candidatas  durante el cual pudieron exponer la visión general de lo  que sería su mandato.

Respecto a la votación, la titular de la cartera de Exteriores y ex ministra de Defensa aseguró que ese diálogo y ese proceso “supone un paso más en el proceso de revitalización de la Asamblea General” y añadió que el proceso que hoy culmina, más que una competencia “representa una celebración de los principios fundacionales” de la organización.

En consecuencia, la votación en la Asamblea ha sido “un acto de fortalecimiento del multilateralismo” en el que todos los Estados han ganado, porque al reforzar las Naciones Unidas “se está avanzando en la construcción de sus pilares de paz y seguridad, desarrollo y derechos humanos.”

Política y poeta

Sobre su mandato, que comenzará en septiembre en sustitución del eslovaco Miroslav Lajcak, dijo que la suya será “una presidencia de puertas abiertas” y reiteró su compromiso de actuar “como facilitadora imparcial, objetiva y abierta”.

Recordó que, además de política, es poeta y como tal tiene plena conciencia de que ninguna mirada sirve si no se observa y ninguna palabra tiene valor si no se escucha: “yo estaré lista para escucharlos a todos y trabajar para ustedes y con ustedes”.

La próxima presidenta de la Asamblea General indicó que utilizará todos los medios a su alcance para que ese órgano tenga un papel central en el avance de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Según Espinosa Garcés, “los órganos de las Naciones Unidas deben trabajar como un reloj de precisión, como piezas de un mismo engranaje que mueven la Organización a sus objetivos de la Carta constitutiva”.

También tuvo palabras para el Secretario General, con el que dijo que trabajará de la mano para impulsar las reformas y procesos que sean necesarios para el fortalecimiento de la Organización, y agradeció a António Guterres “por su valentía para alcanzar lo óptimo y no lo más fácil”.

El fortalecimiento del multilateralismo no es una opción, es una obligación.

El fortalecimiento del multilateralismo no es una opción, es una obligación. Por ello, es urgente que las Naciones Unidas demuestren capacidad para responder a los principales desafíos globales y que la Organización se acerque más a la gente”, añadió.

Fortalecimiento de la paridad de género

Guterres, por su parte, felicitó a la futura presidenta de la Asamblea y dijo que su carrera le permite comprender la necesidad de cooperar a la hora de abordar los actuales desafíos mundiales.

Espinosa Garcés fue la primera mujer ecuatoriana en representar a su país ante la ONU tanto en Nueva York como en Ginebra, por lo que su conocimiento directo de cuestiones como las mujeres, los indígenas o el cambio climático servirán para hacer avanzar la Organización en estos asuntos, explicó Guterres.

El Secretario General también expresó su convencimiento de que su elección servirá para fortalecer la paridad de género.

 

 

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Dinamarca. AMN.INT. condena la prohibición del uso del velo

Dinamarca: La prohibición del velo, una violación discriminatoria de los derechos de las mujeres

© Paul Biris

Tras la votación de hoy del Parlamento de Dinamarca a favor de prohibir el uso de prendas u objetos que cubran el rostro en público, Gauri van Gulik, directora de Amnistía Internacional para Europa, ha declarado:

Todas las mujeres deben tener libertad para vestir como quieran y para llevar prendas que expresen su identidad o sus creencias. Esta prohibición tendrá un efecto especialmente negativo en las mujeres musulmanas que opten por usar el niqab o el burka”.

“Aunque algunas restricciones específicas impuestas por motivos de seguridad pública al uso de velos integrales pueden ser legítimas, esta prohibición general no es necesaria ni proporcional, y viola el derecho a la libertad de expresión y de religión.”

“Si la intención de esta ley era proteger los derechos de las mujeres, ha fracasado estrepitosamente. Al contrario: la ley criminaliza a las mujeres por su elección de vestimenta y, al hacerlo, va en contra de esas libertades que Dinamarca afirma respetar y defender.”

Información complementaria

La prohibición danesa ha venido precedida de prohibiciones similares impuestas recientemente al uso del velo integral en Bélgica, Francia, Bulgaria y partes de Suiza.

La nueva prohibición danesa de prendas u objetos que cubran el rostro en lugares públicos incluye el niqab y el burka, y también las barbas postizas, las máscaras y otras formas de ocultar el rostro. Los argumentos clave de los partidarios de la nueva ley se centran en la presunta necesidad de garantizar que ninguna mujer o niña musulmana se ve obligada a cubrirse el rostro.

Quienes defendían la ley afirmaban que esta prohibición ayudaría a garantizar una integración mejor de las personas solicitantes de asilo y migrantes en la sociedad danesa.


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El “no” a la ordenación sacerdotal de mujeres es doctrina definitiva. Comentario

El Prefecto de la Fe: el no a la ordenación de mujeres es “doctrina definitiva”

Un artículo del nuevo cardenal Ladaria responde a las objeciones y explica que la postura que tomó Juan Pablo II, de acuerdo con la tradición ininterrumpida de la Iglesia, no cambiará

El “neo-cardenal” Prefecto de la Fe, Ladaria

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Pubblicato il 29/05/2018
Ultima modifica il 29/05/2018 alle ore 20:05
ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO

 

El título del artículo no deja lugar a dudas: “El carácter definitivo de la doctrina de «Ordinatio sacerdotalis». Sobre algunas dudas”. Lo firmó en “L’Osservatore Romano” el nuevo cardenal Luis Ladaria, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. En el texto explica que la preclusión al sacerdocio femenino para la Iglesia católica es una decisión que no cambiará.

 

Ladaria recuerda que «los sacerdotes están configurados a Cristo sacerdote, de manera tal que puedan actuar en nombre de Cristo, cabeza de la Iglesia», y que «Cristo quiso conferir este sacramento a los doce apóstoles, todos varones, que, a su vez, lo han comunicado a otros hombres». También explica que La Iglesia se ha reconocido «siempre vinculada a esta decisión del Señor, la cual excluye que el sacerdocio ministerial pueda ser válidamente conferido a las mujeres».

 

Juan Pablo II, en la carta apostólica “Ordinatio sacerdotalis”, del 22 de mayo de 1994, misma que llegó después de la decisión de la Iglesia anglicana de permitir el sacerdocio femenino, «enseñó», con el objetivo de eliminar «cualquier duda sobre una cuestión de tan gran importancia que tiene que ver con la misma divina constitución de la Iglesia» y «en virtud de [su] ministerio de confirmar a los hermanos», que «la Iglesia no tiene de ninguna manera la facultad para conferir a las mujeres la ordenación sacerdotal y esta sentencia debe ser seguida definitivamente por todos los fieles de la Iglesia».

 

La Congregación para la Doctrina de la Fe, en respuesta a una duda sobre la enseñanza del documento wojtyliano, «ha insistido en que se trata de una verdad que pertenece al depósito de la fe». «En esta luz –escribe el arzobispo Ladaria– suscita seria preocupación ver surgir una vez más en algunos países rumores que ponen en duda» lo definitivo de esta doctrina. «Para sostener que no es definitiva, se argumenta que no fue definida “ex cathedra” y que, por lo tanto, una decisión posterior de un futuro Papa o de un concilio podría revocarla. Sembrando dudas se crea gran confusión entre los fieles, no solo sobre el sacramento de la orden como parte de la constitución divina de la Iglesia, sino también sobre el magisterio ordinario que puede enseñar de manera infalible la doctrina católica».

 

El Prefecto para la Doctrina de la Fe recuerda que, en primer lugar, en relación con el «sacerdocio ministerial, la Iglesia reconoce que la imposibilidad de ordenar a mujeres pertenece a la sustancia del sacramento de la orden. La Iglesia no cuenta con la capacidad para cambiar esta sustancia, porque es precisamente a partir de los sacramentos, instituidos por Cristo, que es generada como Iglesia. No se trata solamente de un elemento disciplinar, sino doctrinal, puesto que se relaciona con la estructura de los sacramentos, que son lugar originario del encuentro con Cristo y de la transmisión de la fe».

 

En su artículo, Ladaria subraya que «la diferencia de funciones entre el hombre y la mujer no implica en sí ninguna subordinación, sino un enriquecimiento mutuo. Se recuerde que la figura cumplida de la Iglesia es María, la Madre del Señor, que no recibió el ministerio apostólico. Se ve así que lo masculino y lo femenino, lenguaje original que el Creador inscribió en el cuerpo humano, son asumidos en la obra de nuestra redención».

 

«Precisamente la fidelidad al plan de Cristo sobre el sacerdocio ministerial –explica el Prefecto– permite, entonces, profundizar y promover cada vez más el papel específico de las mujeres en la Iglesia, puesto que, “en el Señor, ni el hombre es sin la mujer ni la mujer es sin el hombre” (1, Corintios, 11, 11). Además, se puede arrojar así una luz sobre nuestra cultura, a la que le cuesta comprender el significado y la bondad de la diferencia entre el hombre y la mujer, que toca también su misión complementaria en la sociedad».

 

Pero Ladaria observa también que las dudas planteadas sobre lo definitivo de “Ordinatio sacerdotalis” tienen «consecuencias graves también en la manera de comprender el magisterio de la Iglesia. Es importante insistir en que la infalibilidad no tiene que ver solo con pronunciamientos solemnes de un Concilio o del Sumo Pontífice cuando habla “ex cathedra”, sino también la enseñanza ordinaria y universal de los obispos esparcidos por el mundo, cuando se proponen, en comunión entre ellos y con el Papa, la doctrina católica que seguir definitivamente. A esta infalibilidad se refirió Juan Pablo II en “Ordinatio sacerdotalis”. Así él no declaró un nuevo dogma, sino, con la autoridad que le fue conferida como sucesor de Pedro, confirmó formalmente e hizo explícito, con el fin de eliminar toda duda, lo que el magisterio ordinario y universal ha considerado a lo largo de toda la historia de la Iglesia como perteneciente al depósito de la fe».

 

El Papa Wojtyla no actuó solo al redactar el documento. Había examinado la cuestión y había consultado previamente a los presidentes de las Conferencias Episcopales «que estaban seriamente interesadas en tal problemática. Todos, sin excepción, han declarado, con plena convicción, por la obediencia de la Iglesia al Señor –escribe Ladaria– que esta no posee la facultad para conferir a la mujer la ordenación sacerdotal».

 

El Prefecto de la Fe también recordó que sobre esta enseñanza «también insistió Benedicto XVI» y que el Papa Francisco ha vuelto a reflexionar sobre el argumento: «él, en su exhortación apostólica “Evangelii gaudium”, ha reafirmado que no se pone en discusión “el sacerdocio reservado a los hombres, como signo de Cristo esposo que se entrega en la Eucaristía”, y ha invitado a no interpretar esta doctrina como expresión de poder sino de servicio, para que se perciba mejor la igual dignidad de hombres y mujeres en el único cuerpo de Cristo».

 

En la conferencia de prensa, durante el vuelo de regreso de su viaje apostólico a Suecia, el primero de noviembre de 2016, el Papa Francisco insistió en que «sobre la ordenación de mujeres en la Iglesia católica, la última palabra la ha dado Juan Pablo II, y esta permanece».

 


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India; campaña contra la discriminación de las mujeres cristianas.

Mujeres en India.Mujeres en India. 

Campaña en la India contra la discriminación de mujeres cristianas

La organización Ayuda a la Iglesia Necesitada lanza una nueva campaña de apoyo a los cristianos en India centrada especialmente en las mujeres, que son las que más sufren las consecuencias de la discriminación

Ciudad del Vaticano

Pobres y marginados: la vida no es fácil para muchos de los cristianos de la India que constituyen un grupo minoritario.

El 60% de ellos está formado por la casta de los “Dalit”, conocida como “los intocables”, o también llamada desespreciativamente “comedores de ratas”. Excluidos del sistema social hindú, no tienen derecho al acceso a la salud, la educación, la tierra y la vivienda.

Sufren numerosas discriminaciones porque la leyes que protegen sus derechos no son implementadas con eficacia; aunque gracias al trabajo de la Iglesia Católica han descubierto su dignidad como seres humanos.

Paradójicamente, la misma fe cristiana que les aporta tantas riquezas espirituales en sus vidas, al mismo tiempo constituye un nuevo motivo de marginación por parte de la sociedad y sobre todo de los fundamentalistas hindúes que a menudo los amenazan mostrando una gran hostilidad hacia ellos.

Mujeres cristianas en India: triplemente discrimanadas 

La organización Ayuda a la Iglesia Necesitada dedica a estos valientes hermanos cristianos una campaña de apoyo pensando de modo especial en las mujeres que viven situaciones de discriminación, hasta tres veces peor, por ser mujeres, por ser de la casta de los Dalit y por ser cristianas.

 

“Se trata de dos proyectos con los que los benefactores italianos de Ayuda a la Iglesia Necesitada apoyarán a los pobres de la diócesis de Rayagada en el estado de Orissa, el mismo donde tuvieron lugar los violentos linchamientos anticristianos hace 10 años”, explica el director de AIN en Italia, Alessandro Monteduro, subrayando que el primer proyecto es un curso de formación cristiana en el que 300 mujeres podrán estudiar en profundidad las enseñanzas de la Iglesia sobre el respeto por la dignidad de las mujeres y la familia.

Asimismo, el otro proyecto, tiene previsto la construcción de dos capillas, en los poblados de Chithrakote y de Chetanpur que finalmente ofrecerán a dos comunidades de 512 y de 239 personas, un lugar en el cual rezar y poder participar de la Santa Misa.

Una sociedad fundada en los valores del Evangelio

Por su parte, el Arzobispo de Patna, el jesuita Monseñor William D’Souza, explica que la esencia de todo proyecto de ayuda es formar una sociedad fundada en los valores del Evangelio: amor, equidad y dignidad humana; una misión que se realiza principalmente a través de sus escuelas, en las que también estudia un 90 % de alumnos indúes; así como por medio de la gestión de centros de asistencia sanitaria y programas de microcrédito.

«Estos servicios, son nuestra forma de proclamar y de servir el Evangelio. Con su constante apoyo, los benefactores de Ayuda a la Iglesia Necesitada son nuestros principales aliados en la misión de Jesús», concluye el prelado.

Mujeres cristianas en India


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El cardenal Ladaria excluye la posibilidad de la ordenación sacerdotal femenina

El Prefecto de la Fe: el no a la ordenación de mujeres es “doctrina definitiva”

Un artículo del nuevo cardenal Ladaria responde a las objeciones y explica que la postura que tomó Juan Pablo II, de acuerdo con la tradición ininterrumpida de la Iglesia, no cambiará

El “neo-cardenal” Prefecto de la Fe, Ladaria

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Pubblicato il 29/05/2018
Ultima modifica il 29/05/2018 alle ore 20:05
ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO

 

El título del artículo no deja lugar a dudas: “El carácter definitivo de la doctrina de «Ordinatio sacerdotalis». Sobre algunas dudas”. Lo firmó en “L’Osservatore Romano” el nuevo cardenal Luis Ladaria, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. En el texto explica que la preclusión al sacerdocio femenino para la Iglesia católica es una decisión que no cambiará.

 

Ladaria recuerda que «los sacerdotes están configurados a Cristo sacerdote, de manera tal que puedan actuar en nombre de Cristo, cabeza de la Iglesia», y que «Cristo quiso conferir este sacramento a los doce apóstoles, todos varones, que, a su vez, lo han comunicado a otros hombres». También explica que La Iglesia se ha reconocido «siempre vinculada a esta decisión del Señor, la cual excluye que el sacerdocio ministerial pueda ser válidamente conferido a las mujeres».

 

Juan Pablo II, en la carta apostólica “Ordinatio sacerdotalis”, del 22 de mayo de 1994, misma que llegó después de la decisión de la Iglesia anglicana de permitir el sacerdocio femenino, «enseñó», con el objetivo de eliminar «cualquier duda sobre una cuestión de tan gran importancia que tiene que ver con la misma divina constitución de la Iglesia» y «en virtud de [su] ministerio de confirmar a los hermanos», que «la Iglesia no tiene de ninguna manera la facultad para conferir a las mujeres la ordenación sacerdotal y esta sentencia debe ser seguida definitivamente por todos los fieles de la Iglesia».

 

La Congregación para la Doctrina de la Fe, en respuesta a una duda sobre la enseñanza del documento wojtyliano, «ha insistido en que se trata de una verdad que pertenece al depósito de la fe». «En esta luz –escribe el arzobispo Ladaria– suscita seria preocupación ver surgir una vez más en algunos países rumores que ponen en duda» lo definitivo de esta doctrina. «Para sostener que no es definitiva, se argumenta que no fue definida “ex cathedra” y que, por lo tanto, una decisión posterior de un futuro Papa o de un concilio podría revocarla. Sembrando dudas se crea gran confusión entre los fieles, no solo sobre el sacramento de la orden como parte de la constitución divina de la Iglesia, sino también sobre el magisterio ordinario que puede enseñar de manera infalible la doctrina católica».

 

El Prefecto para la Doctrina de la Fe recuerda que, en primer lugar, en relación con el «sacerdocio ministerial, la Iglesia reconoce que la imposibilidad de ordenar a mujeres pertenece a la sustancia del sacramento de la orden. La Iglesia no cuenta con la capacidad para cambiar esta sustancia, porque es precisamente a partir de los sacramentos, instituidos por Cristo, que es generada como Iglesia. No se trata solamente de un elemento disciplinar, sino doctrinal, puesto que se relaciona con la estructura de los sacramentos, que son lugar originario del encuentro con Cristo y de la transmisión de la fe».

 

En su artículo, Ladaria subraya que «la diferencia de funciones entre el hombre y la mujer no implica en sí ninguna subordinación, sino un enriquecimiento mutuo. Se recuerde que la figura cumplida de la Iglesia es María, la Madre del Señor, que no recibió el ministerio apostólico. Se ve así que lo masculino y lo femenino, lenguaje original que el Creador inscribió en el cuerpo humano, son asumidos en la obra de nuestra redención».

 

«Precisamente la fidelidad al plan de Cristo sobre el sacerdocio ministerial –explica el Prefecto– permite, entonces, profundizar y promover cada vez más el papel específico de las mujeres en la Iglesia, puesto que, “en el Señor, ni el hombre es sin la mujer ni la mujer es sin el hombre” (1, Corintios, 11, 11). Además, se puede arrojar así una luz sobre nuestra cultura, a la que le cuesta comprender el significado y la bondad de la diferencia entre el hombre y la mujer, que toca también su misión complementaria en la sociedad».

 

Pero Ladaria observa también que las dudas planteadas sobre lo definitivo de “Ordinatio sacerdotalis” tienen «consecuencias graves también en la manera de comprender el magisterio de la Iglesia. Es importante insistir en que la infalibilidad no tiene que ver solo con pronunciamientos solemnes de un Concilio o del Sumo Pontífice cuando habla “ex cathedra”, sino también la enseñanza ordinaria y universal de los obispos esparcidos por el mundo, cuando se proponen, en comunión entre ellos y con el Papa, la doctrina católica que seguir definitivamente. A esta infalibilidad se refirió Juan Pablo II en “Ordinatio sacerdotalis”. Así él no declaró un nuevo dogma, sino, con la autoridad que le fue conferida como sucesor de Pedro, confirmó formalmente e hizo explícito, con el fin de eliminar toda duda, lo que el magisterio ordinario y universal ha considerado a lo largo de toda la historia de la Iglesia como perteneciente al depósito de la fe».

 

El Papa Wojtyla no actuó solo al redactar el documento. Había examinado la cuestión y había consultado previamente a los presidentes de las Conferencias Episcopales «que estaban seriamente interesadas en tal problemática. Todos, sin excepción, han declarado, con plena convicción, por la obediencia de la Iglesia al Señor –escribe Ladaria– que esta no posee la facultad para conferir a la mujer la ordenación sacerdotal».

 

El Prefecto de la Fe también recordó que sobre esta enseñanza «también insistió Benedicto XVI» y que el Papa Francisco ha vuelto a reflexionar sobre el argumento: «él, en su exhortación apostólica “Evangelii gaudium”, ha reafirmado que no se pone en discusión “el sacerdocio reservado a los hombres, como signo de Cristo esposo que se entrega en la Eucaristía”, y ha invitado a no interpretar esta doctrina como expresión de poder sino de servicio, para que se perciba mejor la igual dignidad de hombres y mujeres en el único cuerpo de Cristo».

 

En la conferencia de prensa, durante el vuelo de regreso de su viaje apostólico a Suecia, el primero de noviembre de 2016, el Papa Francisco insistió en que «sobre la ordenación de mujeres en la Iglesia católica, la última palabra la ha dado Juan Pablo II, y esta permanece».


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El sexo y la violación de la mujer.Por AMN.INT.

 El sexo sin consentimiento es violación. ¿Por qué sólo nueve países europeos lo reconocen?

Por Anna Błuś (@AnnaMBlus), Amnistía Internacional

Aproximadamente nueve millones de mujeres en la Unión Europea (UE) han sido violadas después de los 15 años. La cifra es inquietante. Igualmente alarmante es el hecho de que pocos países europeos se tomen este delito con la seriedad que deberían, tanto en la ley como en la práctica.

De 33 países europeos, sólo 9 reconocen la simple verdad de que el sexo sin consentimiento es violación (contando por separado las tres jurisdicciones de Reino Unido).

¿Qué mensaje envía esta actitud a quienes perpetran estos actos? ¿Qué dice esto a nuestras sociedades, donde se sigue culpando abrumadoramente a las supervivientes de las agresiones sexuales que sufren?

La ausencia de reconocimiento legal de que las relaciones sexuales sin consentimiento constituyen violación fomenta la idea de que recae en nosotras como mujeres la responsabilidad de protegernos de la violación. Estas actitudes son peligrosas y tienen que cambiar.

En Inglaterra y Gales, Escocia, Irlanda del Norte y la República de Irlanda, así como Bélgica, Chipre, Luxemburgo y Alemania tienen definiciones basadas en el consentimiento.

Pero los restantes países europeos están muy rezagados, pues sus leyes penales siguen definiendo la violación en función de la fuerza física o la amenaza de la fuerza, la coacción o la incapacidad para defenderse. De los países nórdicos, a los que generalmente se considera modelos de igualdad de género, Islandia es el primero y único hasta ahora que ha introducido una definición basada en el consentimiento.

Jón Steindór Valdimarsson, parlamentario que impulsó el cambio en Islandia, declaró a Reykjavik Grapevine“Es probable que ayude a impedir las relaciones sexuales que tienen lugar sin consentimiento. Creo que esta es la principal repercusión de esta ley”.

¿Seguirán su ejemplo los demás países nórdicos y el resto de Europa?

En Noruega, los políticos acaban de perder la oportunidad. El 5 de abril, el Parlamento noruego rechazó ese cambio, el mismo día que el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas criticaba al gobierno por la legislación en vigor. Sin embargo, en la vecina Suecia el gobierno está resuelto a aprobar una nueva “ley de consentimiento” antes del verano. En Dinamarca y Finlandia hay propuestas semejantes que se están debatiendo o han sido propugnadas por numerosos activistas u organizaciones.

La definición legal de la violación basada en la ausencia de consentimiento no es nueva ni innovadora. Es una norma internacional reconocida de derechos humanos. El Convenio del Consejo de Europa sobre Prevención y Lucha contra la Violencia contra las Mujeres y la Violencia Doméstica (Convenio de Estambul), ampliamente considerado el marco jurídico más completo hasta la fecha para combatir la violencia contra las mujeres y niñas, obliga a los países firmantes a penalizar todo acto de carácter sexual realizado sin consentimiento. A pesar de que el Convenio de Estambul ha sido ratificado por más de 20 Estados europeos, la mayoría de ellos no han modificado aún sus definiciones legales de violación.

En los últimos cinco años, el Comité de la ONU para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (Comité de la CEDAW) ha instado a varios Estados europeos a armonizar su legislación sobre la violación con las normas internacionales, incluido el Convenio de Estambul, y a definir la violación sobre la base de la ausencia de consentimiento.


Asistentes a la manifestación por la igualdad y contra la violencia de género en el Día Internacional de la Mujer en Kiev, Ucrania, 8 de marzo de 2018. La pancarta dice “Yo elijo la distancia”. © REUTERS / Valentyn Ogirenko

Según la encuesta sobre violencia de género realizada en 2016 por la Comisión Europea, casi un tercio de las personas que respondieron consideraron que la relación sexual sin consentimiento podría estar justificada “en determinadas circunstancias”. Entre ellas figuran, por ejemplo, si la persona está ebria o bajo la influencia de drogas, si va voluntariamente a casa con alguien, viste prendas provocativas, no dice “no” claramente o no se resiste.

De hecho, a pesar de la expectativa de que una víctima “prototipo” de violación se resistirá a su agresor, el bloqueo al hallarse ante una agresión sexual ha sido reconocido como respuesta fisiológica y psicológica habitual, que deja a la persona sin capacidad para oponerse a la agresión, a menudo hasta el punto de la inmovilidad. Por ejemplo, un estudio clínico publicado en Suecia en 2017 reveló que el 70% de las 298 mujeres supervivientes de violación evaluadas experimentaron “parálisis involuntaria” durante la agresión.

En un caso aún abierto en el norte de España, la autopsia del cuerpo de Diana Quer, que desapareció en 2016, no permitió establecer si había sido violada a partir de los datos biológicos debido al grado de descomposición del cuerpo. Pero el caso ha dado lugar a importantes debates sobre lo equivocado de las expectativas de que las mujeres se resistan físicamente a la violación después de que algunos medios de comunicación especularan que Diana fue asesinada precisamente por resistirse a la agresión sexual. Además de las expectativas de la sociedad, un número excesivo de sistemas de justicia penal también hacen recaer la carga en que las mujeres luchen en vez de hacerlo en que los autores de tales actos no violen.

En Irlanda del Norte mereció una amplia cobertura de los medios de comunicación la absolución de cuatro jugadores de rugby del Ulster de cargos de violación y otros delitos sexuales, que provocó un debate de ámbito nacional sobre la idoneidad de los procesos legales y el trato que dispensan a las personas que denuncian. Durante el juicio la denunciante fue interrogada por cuatro abogados defensores durante ocho días y se exhibió ante el tribunal su ropa interior manchada de sangre. Esto suscitó una oleada de solidaridad con la mujer tanto en Irlanda del Norte como en la República de Irlanda, y miles de personas asistieron a manifestaciones en Belfast, Cork, Dublín y otras ciudades, que expresaron su apoyo a través del hashtag #IBelieveHer (Yo la creo) y una página de Facebook y compartiendo sus propias historias.

Lo que el juicio de Belfast ha mostrado con claridad es que, incluso en una jurisdicción donde la violación se define sobre la base de la falta de consentimiento, sigue habiendo numerosos obstáculos para el acceso de las mujeres a la justicia cuando sufren una violación. Las definiciones de violación basadas en el consentimiento y las reformas legales no son soluciones definitivas para abordar y prevenir este delito omnipresente, pero son importantes puntos de partida. La implementación y la prevención se ven obstaculizadas por los prejuicios, la culpabilización de las víctimas y los estereotipos y mitos generalizados con frecuencia entre quienes tienen encomendado prevenir la violación y permitir el acceso de las personas supervivientes a la justicia. Con el movimiento #MeToo / #YoTambién, nuestras voces como mujeres se oyen como tal vez nunca se habían oído. Pero no corresponde únicamente a las y los activistas aplicar los cambios. No ser objeto de violación es un derecho humano. Ha llegado la hora de que los Estados asuman su responsabilidad y tomen cartas en el asunto para que se reconozca en la ley que el sexo sin consentimiento es violación.


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El Salvador. Llamamiento ONU en favor del respeto a la mujer.

El Salvador debe redoblar sus esfuerzos para acabar con el feminicidio

ONU Mujeres/Ryan Brown
Campaña de la ONU para acabar con la violencia contra la mujer. Foto: ONU Mujeres/Ryan Brown

17 Abril 2018

El país centroamericano tiene una de las tasas de muertes violentas de mujeres más altas del mundo. Además, un 67% de las mujeres ha sufrido algún tipo de violencia en su vida. La persistencia de una cultura de discriminación de género perpetúa los patrones de violencia.

Las Naciones Unidas en el país han reiterado este martes su llamado a las autoridades, las instituciones naciones y la sociedad para que combatan esta práctica y castiguen la impunidad.

El llamamiento pide, en definitiva, “garantizar una vida libre de violencia para las niñas, las adolescentes y las mujeres” salvadoreñas, señala la ONU en un comunicado, en el que se condena esta violencia de género.

“Para erradicarla es imperioso atacar la impunidad, investigar estos hechos e impartir pronta justicia. Asimismo, es preciso que la sociedad se movilice y se solidarice a favor de las niñas, adolescentes y mujeres que sufren agresiones”, declaró el representante de la ONU en El Salvador, Salazar Volkmann.

La tasa de muerte violenta de mujeres en El Salvador es de 13,49 por cada cien mil mujeres, una de las más altas del mundo, según datos de la Policía Nacional Civil.

Además, según la Encuesta Nacional de Violencia contra la Mujer 2017, el 67 de cada cien salvadoreñas han sufrido algún tipo de violencia a lo largo de sus vidas, pero sólo el 6 % lo denuncia, mientras el resto no lo hace por miedo, por vergüenza o porque pensaron que no las creerían.

“La persistencia de una cultura de discriminación basada en el género, las profundas desigualdades económicas y la impunidad son factores que reproducen y perpetúan los patrones de violencia”, se lee en la nota.

Recomendaciones para acabar con la violencia

Por todo ello, la ONU anima al Estado salvadoreño a investigar los casos de feminicidio, garantizar el acceso de la mujer al sistema de justicia y acabar con la impunidad.

También le urge a continuar aplicando las leyes existentes para enfrentar la violencia y la discriminación, así como los instrumentos de políticas públicas que apoyan su implementación.

Reforzar los tribunales especializados y los servicios de la Policía dedicados a la mujer también son acciones recomendadas para garantizar el acceso a la justicia de las mujeres en el país.

Más allá de la violencia, la ONU insta a mejorar la igualdad de oportunidades en el mercado laboral, en el sector empresarial y en la política.