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Las violaciones sexuales y Europa.

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© GABRIEL BOUYS/AFP/Getty Images

¡Hablemos del sí!

Por Amnistía Internacional

La violación está muy extendida en Europa. Por eso tenemos que hablar del consentimiento.

Las relaciones sexuales sin consentimiento constituyen violación. Así de simple. O, al menos, deberían serlo.

Sin embargo, la realidad es que en muchos países europeos las relaciones sexuales sin consentimiento no se definen como violación. Sólo 8 países de Europa tienen leyes que establecen que tener relaciones sexuales con alguien sin su consentimiento es constitutivo de violación.

Al mismo tiempo, la prevalencia de la violación es impresionante. Las cifras de una encuesta realizada en toda la Unión Europea (UE) muestran que:

  • 1 de cada 20 mujeres en la UE ha sido violada después de los 15 años. Eso representa alrededor de 9 millones de mujeres;
  • 1 de cada 10 mujeres en la UE ha experimentado alguna forma de violencia sexual después de los 15 años.

¿Sabías que tu gobierno tiene la obligación de protegerte de la violación? Tener leyes que establecen que las relaciones sexuales sin consentimiento constituyen violación dejaría meridianamente claro que tú, y solamente tú, tienes derecho a decidir sobre tu propio cuerpo.

Lee la perspectiva general de Amnistía sobre la violación en Europa

¿Qué es el consentimiento para mantener relaciones sexuales?

En lo que se refiere a las relaciones sexuales, el consentimiento lo es todo.

A pesar de que el concepto de consentimiento es bastante sencillo, cuando se habla de él surgen diversas preguntas:

Para tener relaciones sexuales, tienes que saber que la persona con la que deseas tenerlas también quiere tener relaciones sexuales contigo. 

Algunas personas preguntan si deben firmar un contrato para tener relaciones sexuales. La respuesta es no.

Simplemente deben comunicarse con la otra persona y asegurarse de que todos los actos sexuales que tengan se hacen con consentimiento mutuo.

El consentimiento sexual debe ser una elección voluntaria y libre para todas las partes implicadas. Guardar silencio o no decir no NO es lo mismo que dar el consentimiento.

Una regla general es: en caso de duda, pregunta. Si sigues dudando, para. 

No es incómodo preguntar y no debes seguir adelante a menos que la otra persona consienta.

Si una persona está dormida o inconsciente, esa persona no puede reaccionar, lo que significa que no puede dar su consentimiento a ninguna clase de acto sexual.

El ya famoso vídeo del té explica muy bien qué es el consentimiento.

Mujeres de toda Europa, incluida Dinamarca, donde se hizo esta foto, hacen campaña por lograr una legislación sobre la violación basada en el consentimiento. ©John Nielsen

Las relaciones sexuales sin consentimiento constituyen violación… pero en muchos países europeos esto no está reflejado en la ley

Amnistía ha analizado la legislación sobre violación de 31 países de Europa. Hallamos que sólo 8 de 31 países tienen legislación basada en el consentimiento.

Las cosas van por buen camino, principalmente gracias a las mujeres valientes que luchan para que sus gobiernos garanticen su derecho a la autonomía sexual y las protejan de la violación. En 2018, Islandia y Suecia se convirtieron en el séptimo y el octavo país de Europa que adoptaba una legislación que define la violación basándose en la falta de consentimiento.

Los otros seis son Reino Unido, Irlanda, Luxemburgo, Alemania, Chipre y Bélgica.

En el resto de países europeos, para que el delito sea considerado violación, la ley exige, por ejemplo, el uso de la fuerza o de amenazas, pero esto no es lo que ocurre en la gran mayoría de los casos de violación. Como consecuencia, las supervivientes de violación corren el riesgo de no obtener justicia, lo que lleva a la falta de confianza en el sistema judicial. Por tanto, hay menos mujeres que deciden denunciar violencia sexual a la policía y los perpetradores quedan libres.

En Europa, las cifras de denuncias de casos de violación están por debajo de la realidad

La violación es una forma de violencia sexual y puede tener un profundo impacto emocional, físico y psicológico en la víctima. Todas las personas, independientemente de su identidad de género, pueden ser víctimas de violación. Sin embargo, es un delito que afecta desproporcionadamente a mujeres y niñas.

A pesar de la gravedad de la infracción, en Europa las cifras de denuncias de casos de violación siguen estando muy por debajo de la realidad El miedo a no ser creída, la desconfianza en el sistema de justicia o el estigma disuaden a demasiadas mujeres de denunciar una violación.

Y cuando denuncian, la probabilidad de que los hechos sean juzgados es pequeña. A menudo los casos se archivan en diversas etapas de las actuaciones judiciales sin llegar siquiera a juicio. Esto significa que los perpetradores no rinden cuentas.

Los mitos nocivos y los estereotipos de género sobre lo que constituye violación y consentimiento están generalizados tanto en los sistemas de justicia como en las sociedades en general.

Cambiar las leyes contribuirá a cambiar actitudes

Tener leyes sobre la violación compatibles con los derechos humanos no resolverá todo, pero es un paso importante para cambiar actitudes y lograr justicia, al dejar claro que las relaciones sexuales sin consentimiento constituyen violación y que no puede seguir quedando impune.

Una encuesta reciente reveló algunas actitudes preocupantes entre la población de la UE:

  • más de 1 de cada 4 personas en la UE cree que las relaciones sexuales sin consentimiento podrían estar justificadas en ciertas circunstancias, como por ejemplo, si la víctima está borracha o bajo los efectos de drogas, va voluntariamente a casa con alguien, lleva ropa sugerente, no dice claramente que no o no se resiste físicamente;
  • más de 1 de cada 5 personas en la UE cree que las mujeres a menudo inventan o exageran las denuncias de abusos o violación.

Todo lo anterior es erróneo y está enraizado en estereotipos nocivos y sexistas sobre las víctimas de violación. El único responsable de una violación es el perpetrador.

Estos estereotipos están tan generalizados en la sociedad como en los tribunales. En 2013, en Suecia, tres jóvenes varones fueron absueltos de violar a una niña de 15 años con una botella hasta provocarle una hemorragia. La sentencia decía: “Las personas que mantienen relaciones sexuales hacen cosas de forma natural con el cuerpo de las demás de forma espontánea, sin pedir consentimiento”. Los jueces insinuaron también que la negativa de la niña a abrir las piernas podía haber sido signo de “timidez”.

Este caso desencadenó la creación del nuevo movimiento nacional, FATTA (“Entérate”), uno de los principales factores del reciente cambio legislativo en Suecia, donde la ley reconoce ahora el simple hecho de que las relaciones sexuales sin consentimiento constituyen violación.


Una mujer porta un cartel que dice “Yo sí te creo” durante una manifestación por el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. © Marcos del Mazo/LightRocket a través de Getty Images

No ser objeto de violación es un derecho humano

La definición legal de la violación basada en la ausencia de consentimiento no es nueva ni innovadora. El derecho internacional de los derechos humanos y el derecho europeo exigen que los Estados protejan a todas las personas de la violación.

Esto incluye también combatir las causas subyacentes de la violencia sexual mediante la transformación de las leyes, políticas y actitudes que hacen que las personas, y en concreto las mujeres y niñas, corran riesgo de violación.

El año 2014 fue histórico para todas las personas que luchan contra la violencia sexual contra las mujeres en Europa, pues entró en vigor el Convenio del Consejo de Europa sobre prevención y lucha contra la violencia contra las mujeres y la violencia doméstica. El objetivo de este tratado, conocido como el Convenio de Estambul, es asegurarse de que los gobiernos garantizan los derechos de todas las mujeres y niñas, y de todas las personas, a una vida privada y pública exenta de violencia, incluida la violencia sexual.

El Convenio de Estambul establece claramente que la ausencia de consentimiento ha de estar en el centro de cualquier definición legal de violación y otras formas de violencia sexual. Ha sido ratificado por más de 20 Estados europeos, pero la mayoría de ellos no han modificado aún en consecuencia sus definiciones legales de violación.

En los últimos cinco años, el Comité de la ONU para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (Comité de la CEDAW) ha instado a varios Estados europeos a armonizar su legislación sobre la violación con las normas internacionales, incluido el Convenio de Estambul, y a definir la violación sobre la base de la ausencia de consentimiento.

Las mujeres están generando el cambio en toda Europa al exigir no ser objeto de violación. Seguiremos luchando para que los Estados asuman su responsabilidad, trabajen para cambiar las actitudes públicas y reconozcan en la ley y en la práctica que las relaciones sexuales o sin consentimiento constituyen violación.

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El sueldo de las mujeres y el de los hombres.

El sueldo de las mujeres es todavía un 20% inferior al de los hombres

OIT/Marcel Croze
El informe mundial sobre los sueldos de la OIT indica que las mujeres reciben un salario inferior al 20% que el de los hombres.

26 Noviembre 2018

El sueldo de todos los trabajadores y empleados a nivel mundial registró en 2017 su subida más pobre desde la crisis financiera de 2008, según el Informe Mundial sobre Salarios, que resalta que las mujeres se llevan la peor parte, ya que su estipendio es aún menor debido a factores que tienen su origen en la discriminación, los estereotipos y la maternidad.

El incremento de los salarios a nivel mundial durante el año pasado decreció un 0,6% respecto al 2016, según apunta el último informe de la Organización Mundial del Trabajo sobre las remuneraciones a nivel global.

El estudio destaca que el crecimiento de los sueldos pasó de un 2,4% en 2016 a un 1,8 % durante 2017, tras analizar los datos de 136 naciones. Se trata de la cifra más baja desde el año 2008 y está muy por debajo de los niveles previos a la crisis financiera.

Los países adelantados del G20 son los que tuvieron el crecimiento más moderado, de tan sólo un 0,4% en 2017. Por su parte, en los emergentes y en desarrollo el incremento de ese mismo G20 el aumento osciló entre un 4,9% en 2016 a un 4,3% en 2017.

Durante los últimos 20 años la subida de las remuneraciones de este último grupo de naciones casi se ha triplicado, en contraste con el aumento de sólo un 9% en los países más avanzados del G20.

El director general de la OIT, Guy Ryder, expresó su sorpresa ante estas cifras al señalar que “es desconcertante observar que en las economías de altos ingresos el lento crecimiento de los salarios está acompañado por una recuperación del crecimiento del PIB y una disminución del desempleo. Además, las primeras indicaciones sugieren que este lento crecimiento del salario continuará en 2018”.

Ryder añadió que esta parálisis representa un impedimento para el crecimiento económico y que los pases han de examinar o investigar cómo alcanzar un crecimiento salarial sostenible “desde el punto de vista económico y social”.

 La brecha entre hombres y mujeres

El estudio también hace un nuevo cálculo respecto a cómo se mide la brecha salarial de género y cifra en una media de un 20% la diferencia de lo que reciben los hombres y mujeres.

Esta cifra se alcanzó tras la implantación de un nuevo cálculo “más preciso e innovador”, según Rosalía Vázquez-Álvarez, economista y especialista en salarios de la OIT.

“La medición era un poco brusca. Hemos refinado esta medición para dar otro tipo de medida”, destacó.

Otro punto del estudio precisa que la disparidad de sueldos es más elevada en el tramo superior de la escala salarial de los países avanzados, mientras que en los de ingresos bajos y medios se da entre los trabajadores peor remunerados, que es donde se encuentran la mayor parte de mujeres.

“Si miramos el mercado laboral de países en África o en América Latina, una gran cantidad de mujeres que participan en el mercado laboral están en esa parte de la distribución, que es la parte baja y donde la brecha es más alta”, explicó Vázquez-Álvarez.

Maternidad, discriminación, estereotipos

La economista destaca que datos “objetivamente determinantes” como la educación, la edad o la experiencia no son factores fundamentales.

“Lo que realmente determina la brecha salarial es la brecha por maternidad”, comenta la experta que añade que otro factor es “el hecho de que las mujeres tienden a participar en empresas donde hay una gran parte de plantilla femenina; donde sus salarios son más bajos, no necesariamente porque tengan un valor más bajo en su productividad, sino porque realmente son más bajos y aún no sabemos el por qué”.

Vázquez-Álvarez señaló que, además, persisten la discriminación, los estereotipos y las razones culturales en los bajos salarios de las mujeres, pese a haber alcanzado a los hombres en factores fundamentales, especialmente en la educación.

“Si no se puede explicar con factores objetivos, lo que tenemos que hacer es poner en práctica instrumentos de transparencia de salarios, así como instrumentos legales para combatir la brecha salarial a partir de lo que sería una base legal porque como hemos visto aún no hemos cerrado esa brecha”, finalizó.

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La violencia contra las mujeres. Llamamiento ONU a todo el mundo

La violencia contra las mujeres: el síntoma de una profunda falta de respeto

UNICEF/Giuseppe Imperato
Magu, de 17 años, es una superviviente de abuso sexual.

25 Noviembre 2018

En el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, el Secretario General de la ONU, así como varios expertos de derechos humanos pidieron al mundo acabar con “la pandemia mundial” de asesinatos de mujeres y n cooperar para proteger sus garantías fundamentales en condiciones de igualdad.

“La violencia contra las mujeres y las niñas es una pandemia mundial, así como un agravio moral para todas ellas, un motivo de vergüenza para todas nuestras sociedades y un obstáculo importante para el desarrollo inclusivo, equitativo y sostenible. En esencia, es síntoma de una profunda falta de respeto, de que los hombres no reconocemos la igualdad y la dignidad inherentes a las mujeres”, aseguró el Secretario General en su mensaje oficial para el Día.

António Guterres aseguró que la violencia contra las mujeres no sólo perjudica a las víctimas, sino que también afecta a las familias y a la sociedad, y tiene una dimensión política importante, dado que está relacionada con el poder y control en nuestras sociedades.

Vivimos en un mundo dominado por los hombres, y la vulnerabilidad de las mujeres a la violencia se debe a las múltiples formas en que las mantenemos en situación de desigualdad”, expresó.

Vivimos en un mundo dominado por los hombres, y la vulnerabilidad de las mujeres a la violencia se debe a las múltiples formas en que las mantenemos en situación de desigualdad.

La relatora especial de la ONU sobre la violencia contra la mujer y otros expertos en derechos humanos se hicieron eco a las palabras del Secretario, y pidieron a todos los Estados que pongan fin a feminicidio y toda violencia de género.

“Los datos tanto de los Estados como de las Naciones Unidas muestran que el 80 por ciento de las víctimas de todos los asesinatos que se producen en las parejas son mujeres”, se lee en un comunicado difundido por la Oficina de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos.

Los expertos aseguran que si bien los movimientos #MeToo y #NiUnaMenos han roto el silencio y demostrado que la violencia contra las mujeres, las niñas y las adolescentes está sucediendo en nuestras comunidades, no han sido seguidos de las reformas adecuadas de las leyes y las políticas, ni han producido los resultados necesarios y cambios en la vida cotidiana de las mujeres.

“La violencia de género, incluida sus nuevas formas, entre ellas, la que se producen digitalmente, sigue sin ser castigada en todo el mundo. Como tales, los Estados deben cumplir con sus obligaciones internacionales y regionales en términos de su debida diligencia para investigar, identificar a los responsables y responsabilizarlos”, declararon, pidiendo también una mayor cooperación entre los mecanismos regionales e internacionales independientes.

Los expertos recalcaron que la distribución no consensual de contenido íntimo, una práctica conocida como “venganza porno”, ya se ha utilizado como método de intimidación contra mujeres defensoras de derechos humanos, políticas, periodistas, blogueras, mueres jóvenes, pertenecientes a minorías étnicas, indígenas, afrodescendientes, LBTIQ, con discapacidades y otras mujeres de grupos marginados.

“Los intermediarios de internet (como Facebook, Google, Twitter, Instagram y otros), así como los Estados, comparten la responsabilidad conjunta de prevenir y abordar esa violencia cibernética contra las mujeres”, dijeron.

Denis Bocquet
“No más feminicidios” se lee en este graffiti en la Ciudad en México.

Discriminadas al querer participar

Los relatores y otros expertos resaltaron además que su exclusión en la toma de decisiones políticas y el liderazgo social ayuda a alimentar la miríada de otras violaciones a los derechos humanos que las mujeres enfrentan a diario, incluidos los actos de discriminación en el ámbito laboral, educacional, marital. También existe marginación en el derecho a la propiedad, la denegación de servicios y los derechos sexuales y reproductivos, incluido el aborto seguro y legal.

“Las prácticas nocivas como las desapariciones, la trata de personas con fines sexuales, la mutilación genital femenina, el matrimonio infantil y forzado y el secuestro de novias son todas formas de violencia de género que se ven agravadas por los estereotipos discriminatorios de género que impiden que las mujeres ejerzan su plena autonomía y disfruten de su dignidad como seres humanos”, dijeron.

Cuando los gobiernos nacionales no toman medidas para prevenir la violencia sexual y el acoso o no garantizan que los perpetradores sean responsables, los mecanismos internacionales y regionales deben estar dispuestos a exigirles cuentas.

Además, a medida que más mujeres participan en la política, todos los mecanismos internacionales y regionales han recibido información sobre diversas manifestaciones de violencia contra ellas, desde el acoso a través de las redes sociales a la cobertura sexista de los medios de comunicación, que en algunos casos llega hasta el femicidio en el ámbito local.

El desarrollo de herramientas concretas para identificar y abordar estas formas emergentes y crecientes de violencia contra las mujeres que ejercen sus derechos políticos es un componente crucial de la protección de la gobernabilidad democrática.

“Cuando los gobiernos nacionales no toman medidas para prevenir la violencia sexual y el acoso o no garantizan que los perpetradores sean responsables, los mecanismos internacionales y regionales deben estar dispuestos a exigirles cuentas”, añaden.

Este año, la campaña mundial de las Naciones Unidas ÚNETE, cuyo objetivo es poner fin a la violencia contra las mujeres y las niñas, destaca el apoyo de la organización a las víctimas y activistas con el tema “Pinta el mundo de naranja: #EscúchameTambién”.

El naranja es el color de la solidaridad en todas las actividades de esta campaña y la etiqueta #EscúchameTambién pretende enviar un mensaje claro: que se debe poner fin de inmediato a la violencia contra las mujeres y las niñas y que todas las personas tenemos que implicarnos para lograrlo.

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Pakistan: las niñas se ven privadas de la educación. HRW

Pakistán: las niñas se ven privadas de la educación

Los obstáculos incluyen la falta de inversión, tasas altas y discriminación

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En favor de la igualdad de género entre hombre y mujer. ONU

 

Igualdad de género

ONU Mujeres
Cerca de 3000 estudiantes, padres, maestros, niños y niñas participaron en diversas actividades durante 16 días en la India en 2016 como parte de la campaña Pinta el mundo de naranja, encabezada por ONU Mujeres, para concienciar sobre la violencia de género.

Una tarea inacabada

Las mujeres y las niñas constituyen la mitad de la población mundial y por consiguiente la mitad de su potencial. La igualdad de género, además de ser un derecho humano fundamental, es imprescindible para lograr sociedades pacíficas, con pleno potencial humano y desarrollo sostenible. Además, está demostrado que el empoderamiento de las mujeres estimula la productividad y el crecimiento económico.

Desafortunadamente, aún queda mucho recorrido para alcanzar la plena igualdad de derechos y oportunidades entre hombres y mujeres, advierte ONU Mujeres. Por ello, es de primordial importancia acabar con las múltiples formas de violencia de género y que el acceso a la educación y a la salud de calidad, a los recursos económicos y a la participación en la vida política sea igualitario tanto para mujeres y niñas como para hombres y niños. Es fundamental también lograr la igualdad de oportunidades en el acceso al empleo y a posiciones de liderazgo y toma de decisiones a todos los niveles.

El Secretario General de las Naciones Unidas, Sr. António Guterres, ha manifestado que conseguir la igualdad de género y empoderar a las mujeres y las niñas son tareas pendientes de nuestra época y constituyen el mayor desafío en materia de derechos humanos del mundo.

Las Naciones Unidas y la mujer

Las Naciones Unidas han apoyado los derechos de las mujeres ya desde la adopción de su Carta fundacional. Entre sus propósitos, la ONU declaró en el artículo 1 de su Carta «Realizar la cooperación internacional […] en el desarrollo y estímulo del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales de todos, sin hacer distinción por motivos de raza, sexo, idioma o religión».

Durante el primer año de vida de las Naciones Unidas, el Consejo Económico y Social fundó la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer como el principal organismo internacional para la creación de políticas dedicadas exclusivamente a la promoción de la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer. Entre sus primeros logros, se encontró asegurar el uso neutro de la lengua en cuanto al género para la redacción de la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Las mujeres y los derechos humanos

La histórica Declaración, aprobada por la Asamblea General el 10 de diciembre de 1948, reafirma que «Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos» y que «toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, […] nacimiento o cualquier otra condición».

A medida que el movimiento feminista internacional comenzó a ganar fuerza durante los años 70, la Asamblea General declaró 1975 como el Año Internacional de la Mujer y organizó la primera Conferencia Mundial sobre la Mujer, que tuvo lugar en Ciudad de México. A instancias de esta Conferencia, se declaró posteriormente el Decenio de las Naciones Unidas para la Mujer (1976-1985) y se creó el Fondo de Contribuciones Voluntarias para el Decenio.

En el año 2014 existen 143 de 195 países que garantizan la igualdad entre mujeres y hombres

En 1979, la Asamblea General aprobó la) Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) que a menudo se describe como una Carta Internacional de Derechos Humanos para las mujeres. En sus 30 artículos, esta Convención define explícitamente la discriminación contra las mujeres y establece una hoja de ruta de acción nacional para poner fin a tal forma de discriminación. La Convención se centra en la cultura y la tradición como fuerzas influyentes que dan forma a los roles de género y a las relaciones familiares. Además, es el primer tratado de derechos humanos que ratifica los derechos reproductivos de las mujeres.

En 1980, cinco años después de la conferencia de Ciudad de México, se celebró una Segunda Conferencia Mundial sobre la Mujer en Copenhague. El Programa de Acción resultante requería la adopción de medidas nacionales más rigurosas para asegurar que las mujeres tuvieran la posesión y el control de la propiedad, así como mejoras en los derechos de estas con respecto a la herencia, la custodia de los hijos y la pérdida de la nacionalidad.

El nacimiento del feminismo mundial

En 1985, tuvo lugar en Nairobi la Conferencia Mundial para el Examen y la Evaluación de los Logros del Decenio de las Naciones Unidas para la Mujer: Igualdad, Desarrollo y Paz. Se convocó en un momento en el que el movimiento por la igualdad de género finalmente había ganado verdadero reconocimiento mundial; al mismo tiempo, 15.000 representantes de organizaciones no gubernamentales (ONG) participaron en un Foro de ONG.

El acontecimiento fue descrito por muchos como «el nacimiento del feminismo a nivel mundial». Al darse cuenta de que los objetivos de la Conferencia de Ciudad de México no se habían alcanzado adecuadamente, los 157 gobiernos participantes aprobaron las Estrategias de Nairobi Orientadas hacia el Futuro para el año 2000. El documento sentó nuevas bases al declarar que todos los asuntos afectaban a las mujeres.

Conferencia de Beijing sobre la mujer

La Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer celebrada en Beijing en 1995 fue más allá de la de Nairobi. La Plataforma de Acción de Beijing reivindicó los derechos de la mujer como derechos humanos y se comprometió a llevar a cabo acciones específicas para asegurar el respeto de estos derechos.

Una Organización para las mujeres

El 2 de julio de 2010, la Asamblea General de las Naciones Unidas votó unánimemente la creación de un único organismo de la ONU encargado de acelerar el progreso sobre la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer. La nueva entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres, ONU Mujeres, fusionó cuatro instituciones y organismos internacionales: el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM), la División para el Adelanto de la Mujer (DAM), la Oficina del Asesor Especial en Cuestiones de Género y el Instituto Internacional de Investigaciones y Capacitación para la Promoción de la Mujer.

Las mujeres y los ODS

Igualdad de género

Las Naciones Unidas centran ahora su labor de desarrollo a nivel mundial en los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), creados recientemente. Las mujeres desarrollan un papel esencial en todos los ODS. Estos recogen numerosas metas que se centran en el reconocimiento de la igualdad y del empoderamiento de la mujer como un objetivo y como parte de la solución.

Al Objetivo 5, que busca «Lograr la igualdad de género y empoderar a todas las mujeres y las niñas», se lo conoce como un objetivo de género en sí mismo porque está dedicado a alcanzar estos fines. Es preciso contar con cambios profundos a nivel jurídico y legislativo para garantizar los derechos de las mujeres del mundo. Aunque 143 países, una cifra récord, habían garantizado la igualdad entre mujeres y hombres en sus constituciones en el año 2014, todavía quedaban 52 que no habían adoptado esta iniciativa.

Aún subsiste una marcada disparidad entre los géneros en la esfera jurídica y social. Pese a que se ha conseguido un cierto progreso a lo largo de las últimas décadas, las mujeres trabajadoras siguen ganando de media un 24% menos que los hombres a nivel mundial. En agosto de 2015, solo el 22% de todos los parlamentarios nacionales eran mujeres, lo que representa un ligero aumento frente al 11,3% del año 1995.

Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer

La Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW) es el principal órgano internacional intergubernamental dedicado exclusivamente a la promoción de la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer. Esta Comisión desempeña una labor crucial en la promoción de los derechos de la mujer: documenta la realidad que viven las mujeres en todo el mundo y elabora normas internacionales en materia de igualdad de género y empoderamiento de las mujeres.

Eliminación de la violencia contra la mujer

El sistema de las Naciones Unidas continúa prestando especial atención al problema de la violencia contra la mujer. En 1993, la Declaración de la Asamblea General sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer recogía «una definición clara y completa de la violencia contra la mujer, [y] una formulación clara de los derechos que han de aplicarse a fin de lograr la eliminación de la violencia contra la mujer en todas sus formas». Supuso «un compromiso por parte de los Estados de asumir sus responsabilidades, y un compromiso de la comunidad internacional para eliminar la violencia contra la mujer».

En septiembre de 2017, la Unión Europea y la ONU han unido fuerzas para lanzar la Iniciativa Spotlight. Una iniciativa global y plurianual orientada a eliminar todas las formas de violencia contra las mujeres y las niñas.

En la inauguración de esta campaña mundial plurianual, se refirió a este tipo de violencia como un asunto que «no puede esperar».

El Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer se celebra el 25 de noviembre.

Día de la mujer

El Día Internacional de la Mujer se conmemora cada año el 8 de marzo. La idea de un Día Internacional de la Mujer surgió, a principios del siglo XX, a partir de las actividades de los movimientos obreros en América del Norte y en toda Europa. Se trata de un día que se celebra en muchos países del mundo y en el que se reconocen los logros de las mujeres sin tener en cuenta sus diferencias, sean estas nacionales, étnicas, lingüísticas, culturales, económicas o políticas.

Además de los mencionados Día internacional de la Mujer y Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, la ONU conmemora otros días internacionales dedicados a dar a conocer diferentes aspectos de la lucha por la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres. El 6 de febrero se celebra el Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina, el 11 de febrero el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, el 19 de junio el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia Sexual en los Conflictos, el 23 de junio el Día Internacional de las Viudas, el 11 de octubre el Día Internacional de la Niña y el 15 de octubre el Día Internacional de las Mujeres Rurales.

Lenguaje Inclusivo en cuanto al género

Dado que el lenguaje es uno de los factores clave que determinan las actitudes culturales y sociales, emplear un lenguaje inclusivo en cuanto al género es una forma sumamente importante de promover la igualdad de género y combatir los prejuicios de género.

Por “lenguaje inclusivo en cuanto al género” se entiende la manera de expresarse oralmente y por escrito sin discriminar a un sexo, género social o identidad de género en particular y sin perpetuar estereotipos de género.

Estos recursos y orientaciones se han recopilado con la finalidad de ayudar al personal de las Naciones Unidas en el empleo de un lenguaje inclusivo en cuanto al género en todo tipo de situación comunicativa (oral o escrita, formal o informal) y sirven como punto de partida útil para cualquier persona.


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Corea del norte. Violencia sexual contra mujeres

Corea del Norte: Mujeres sufren violencia sexual a manos de funcionarios gubernamentales

Impunidad ante los ataques y las violaciones por parte de hombres en el poder

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Sínodo: impresiones de una joven chilena oyente en el Sínodo

“En el Sínodo no hubo temas tabú ni opiniones direccionadas”

Diálogo con la oyente joven chilena Silvia Retamales sobre el trabajo dentro del aula sinodal, el rol de la mujer, los desafíos de la sexualidad y los abusos en la Iglesia de su país

Silvia Retamales, abogada y oyente joven chilena en el Sínodo

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Pubblicato il 25/10/2018
Ultima modifica il 26/10/2018 alle ore 12:25
ANDRÉS BELTRAMO ÁLVAREZ
CIUDAD DEL VATICANO

“Nunca existió una instrucción para que evitemos algún asunto. Hubo libertad total”. A pocas horas del cierre de la asamblea del Sínodo de los Obispos, que durante tres semanas discutió sobre los desafíos de la juventud en la actualidad, Silvia Retamales, abogada y oyente joven en la reunión, repasa los trabajos dentro del aula vaticana. Revela los temas más importantes tocados a puertas cerradas y aborda asuntos delicados de la actualidad eclesiástica. El Sínodo será clausurado por el Papa este domingo 28 de octubre con una misa en la Basílica de San Pedro. Un día antes se votará y dará a conocer el documento final del encuentro.

 

¿Del Sínodo puede surgir un mensaje aguado?

No creo que pueda llegar a pasar eso. Hay un compromiso de todos los padres sinodales y de todos los participantes que el mensaje que votaremos llegue de verdad, que sacuda a los jóvenes. Tengo confianza en lo que se pueda lograr después de este Sínodo.

 

¿Qué temas entre los discutidos te parecen más significativos?

La necesidad de escuchar a los jóvenes y construir una Iglesia con ellos, no tanto la idea de “iglesias de jóvenes” o “iglesias para jóvenes” sino una Iglesia con los jóvenes. Incluirlos en la construcción, en pensar nuestras estructuras eclesiales. También la idea de una Iglesia en salida, que sea abierta, que busque a los jóvenes sin necesariamente calificarlos como “los jóvenes católicos” sino que quiere salir al encuentro de toda la realidad juvenil. Crear los espacios para que puedan sentirse congregados sin etiquetas. También se debatió el rol de la mujer. Se trata de buscar una Iglesia que responda a la realidad y a los problemas que hoy se nos presentan.

 

¿Ha habido temas tabú?

Puedo asegurarte que no ha habido ninguna instrucción por la cual no se pudo tocar algún tema, hubo completa libertad dentro del aula para hablar lo que nosotros estimamos conveniente. En ningún momento se nos ha dicho: “Tú debes hablar en este sentido, este tema mejor no tocar”, todo lo contrario. Es impresionante la actitud de escucha y, además, notamos que no hubo ningún direccionamiento en las opiniones.

 

¿Tanta escucha no podría ser interpretada como la voluntad de rebajar los valores o la doctrina católica por ser complaciente con esas opiniones tan variadas?

Lo relevante es no tener miedo a hacerse preguntas: Jesús se manifiesta en nuestra historia y en nuestra realidad. Como dijo el Papa Francisco: “Una fe que no se hace preguntas, pareciera una fe que está en crisis”. No debemos tener miedo a reflexionar de nuevo sobre lo que sucede en la realidad y ver qué respuestas salen de esa reflexión profunda, en comunidad. No tengo miedo de que se cambien los valores. Ni siquiera hay una actitud de cortar con todo lo anterior sino sentarse y tratar de ir encontrando esas respuestas. Probablemente muchas de ellas no van a estar hoy, pero sí llamar a toda la Iglesia reflexionar en torno a ellas ya me es un avance importante.

 

Hablaste del rol de la mujer, ¿cómo debería ser la participación femenina en la Iglesia?

Para mí tiene que ver con la representatividad. Entiendo que este es un Sínodo de Obispos, pero por qué no pensar de nuevo sus reglas y empezar dándole el derecho de voto a las mujeres consagradas que ya tienen participación, aunque numéricamente es bastante menor. El 80 por ciento del mundo consagrado está compuesto por mujeres, pero ese universo no se ve reflejado en un número grande de asistentes. Las discusiones sobre el rol de las mujeres laicas podrían dejarse para un segundo momento, pero sería bueno comenzar por las consagradas. Una idea positiva sería darles mayor representatividad en instancias como estas.

 

Pero, ¿cómo plasmarlo concretamente?

Podríamos pensar qué hacer en nuestras propias estructuras eclesiales, en cada una de nuestras diócesis por darles cargos a las mujeres. En tantas parroquias, la mayoría de las personas que asisten son mujeres pero quienes dirigen los grupos son hombres. Eso puede ser un problema de las propias mujeres, que no están acostumbradas a elegir líderes mujeres, como también de que se prefiere un liderazgo masculino. Por eso, un cambio relevante sería implementar cierto tipo de mecanismo “de cuotas” a la presencia femenina a nivel de estructuras eclesiales.

 

¿No sería insultante la aplicación de “cuotas”, incluso en el ámbito civil, como si las mujeres no fuesen capaces de ganarse un liderazgo por sí solas?

Es una forma de cambiar la realidad. Obviamente en un mundo ideal, el que esté más capacitado debería tener la responsabilidad. La realidad demuestra que, aún cuando las mujeres están muy capacitadas, por las estructuras culturales no necesariamente tienen los puestos. Aunque existen casos en la Iglesia donde sí se ha dado. Algo similar ocurre en el mundo civil. Una vez que tengamos un cambio cultural no necesitaríamos tener leyes de cuotas.

 

¿En qué términos se tocó la sexualidad y el trato a los homosexuales dentro del Sínodo?

Se tocó en el campo de esta Iglesia que está en salida, que acoge más que juzga. La primera respuesta que debemos dar es cómo nos relacionamos con el otro sin importar las categorías que le podamos asignar. Generalmente las minorías son categorizadas: migrantes, por diversidad étnica o sexual. La pregunta es cómo se puede construir una Iglesia de personas y no de etiquetas.

 

¿Cómo se logra eso?

Lo primero es reconocer al otro como hermano que merece y requiere acompañamiento. Ese es el primer paso, luego habrá tiempo, momento y ánimo para reflexionar otros temas más controversiales. Nuestro primer acercamiento es llegar a un consenso sobre el acogerlos a todos, darles espacios y no ponerles barreras. Las personas tienen ya muchas barreras hoy, en el mundo secular, como para decidir estar en la Iglesia y si, encima, las mismas estructuras eclesiales les ponen barreras, finalmente no se les reconoce su dignidad. Una persona por ser homosexual no deja de tener la dignidad de ser humano, ni la posibilidad de tener su encuentro con Jesús.

 

¿Cómo está el ambiente en Chile por la crisis de los abusos que ha sacudido a la Iglesia en el país?

A todos nos duele porque son atentados contra otros hermanos, contra la dignidad humana. Hay una necesidad de justicia porque la justicia ayuda a restablecer relaciones. Para las víctimas es muy importante que puedan ser escuchadas y se inicien los procesos que deban iniciarse. Hay que buscar la sanción, respetando los derechos tanto de las víctimas como de los acusados, sin olvidar que lo más urgente es prevenir.

 

¿Entonces…?

Hay que sancionar pero también preguntarnos, ¿qué hace que estas cosas ocurran? Al final del día la sanción es justa pero no va a ayudar que no existan otras víctimas. Habría que preguntarse qué estructuras de la Iglesia chilena y de la Iglesia universal permiten que se den estos abusos, y ponerse fuerte a trabajar para cambiarlas, de manera que no haya más abusos. Al final, todos estamos de acuerdo en que no deben haber más víctimas de abusos.

 

¿Crees que tomará mucho tiempo superar la cultura del elitismo y clericalismo, que el Papa identificó en la raíz de la crisis por los abusos en la Iglesia de Chile?

Es difícil la pregunta. Yo creo que sí. Debería ser más rápido, porque es una situación grave y eso lleva a desear que todo se concrete de manera más veloz, pero creo que se están haciendo los esfuerzos. Como católica se que la Iglesia tiene sus tiempos para reaccionar. Me quedo tranquila mientras estemos avanzando. A final de cuentas, el clericalismo permea las estructuras y para cambiarlas hay que plantear una nueva mirada. No hablo de una reforma completa de la Iglesia ni de repensarla desde sus fundamentos básicos, sino de modificar algunas reglas que nos hemos dado y que fomentan actitudes nocivas para la misma Iglesia.