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Violencia en Paraguay. Reacción de los obispos.

Injusticias y violencia en Paraguay; los obispos piden “trabajar por la paz social”

En vísperas del peregrinaje a Caacupé, la Conferencia Episcopal denuncia los males del país, empezando por los secuestros el narcotráfico, por lo que exhorta a no permanecer «indiferentes al dolor»

Protestas por las calles de Paraguay (foto de archivo)

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Pubblicato il 05/12/2018
Ultima modifica il 05/12/2018 alle ore 14:59
LUCIANO ZANARDINI
ROMA

¿Cómo explicar el recrudecimiento de la violencia en un país con una fuerte devoción popular? Sudamérica, desde siempre, ha sido una región de grandes contradicciones y ahora vive otro periodo particular de su historia. Ante la inseguridad generalizada, encomendarse al hombre «fuerte» podría representar la respuesta más fácil. A pocos días (ya comenzó novena) del tradicional peregrinaje al santuario de Caacupé, símbolo de la fe del pueblo paraguayo, la Conferencia Episcopal de Paraguay (CEP) se ha dirigido a la nación para invocar «la paz social, fruto de la conversión y de la justicia».

 

Los obispos se preocupan por los fieles que tienen bajo su cuidado. Piden una postura clara por parte de la sociedad paraguaya, afectada por graves hechos criminales: «Nuestra conciencia nos dice que no permanezcamos indiferentes e indolentes ante tales situaciones. Estos hechos dañan la convivencia fraterna y debilitan los cimientos que garantizan la paz social». También expresan una fuerte denuncia por los secuestros y por el narcotráfico, «que causan muerte, dolor y sufrimiento a tantas familias». Pero, desgraciadamente, se ha insinuado una especie de resignación, de «indiferencia», que provoca desconfianza y debilita «los espacios de encuentro fraterno y de solidaridad». «No queremos una sociedad cruel e inhumana —afirmaron los obispos, citando uno de los discursos que pronunció el Papa en Perú en enero de este año—, que permanece callada e insensible ante tanto dolor y sufrimiento, generando con esa actitud un mayor descrédito de las instituciones y la consecuencia de mayores tensiones sociales».

 

Por este motivo, el episcopado se pregunta si toda esta situación no será síntoma de «problemas morales y sociales más profundos, y si no debemos hacer un examen de conciencia que nos lleve a revisar las acciones y omisiones que dejan crecer el mal y la violencia en medio de nosotros». Las causas, indicaron, son claras para todos: «la injusticia, la impunidad, el machismo, los desequilibrios socio-ambientales, la débil cohesión en la familia y la sociedad, el consumismo, la propagación mediática de la violencia».

 

Además, recordaron, no se pueden callar las condiciones que contrarrestan el valor sacro de la vida, desde su concepción, especialmente la de las vidas más frágiles. En la «lucha contra el mal», la Iglesia anunció la posibilidad de una conversión que significa apertura a Dios y a los demás. En el Evangelio la persona está en el centro y los pobres representan la categoría predilecta.

 

« Mientras asistimos a un deterioro profundo del tejido social y moral de los grupos y comunidades humanas de nuestro país, queremos proclamar con más vigor y más convicción que la misericordia y la solidaridad son valores por los cuales vale la pena jugarse». Entre las comunidades humanas que están en peligro, está sin duda la familia, que, en lugar de ser un espacio de protección, abierto a realidades más amplias: «el bien común de toda la sociedad, sin restricción ninguna a consideraciones de raza, de clase, de etnia, ni siquiera de religión. Esto no se da por sí solo, requiere un compromiso consciente y despierto». Para cultivar la convivencia pacífica, hay que trabajar por «la equidad social»: todos los ciudadanos, en particular los más vulnerables, «deben acceder a la salud, acceder al cuidado integral de su salud, a una educación de calidad, a fuentes de empleo digno, a viviendas e infraestructura que apunten a dotarles de condiciones para una vida digna y saludable».

 

«Todo parte de la conversión del corazón», afirmaron los obispos paraguayos, por lo que es necesario «un proceso de profunda transformación cultural, que cambie aquellas prácticas sociales y políticas de tolerancia a la corrupción y a la impunidad, que carcomen los recursos públicos e impiden la consecución del bien común. En palabras del Santo Padre, debemos hacer el esfuerzo por extirpar esa “gangrena” de nuestro pueblo». Al pueblo en camino hacia Caacupé, la Virgen inmaculada recuerda la invitación de Cristo a la conversión, concluyó la CEP, exhortando a los «ciudadanos, a los fieles católicos ya las personas de buena voluntad, a asumir decididamente el compromiso de una profunda conversión personal, comunitaria y eclesial, y a trabajar incansablemente por la justicia y por la paz social en el Paraguay, para felicidad de nuestro pueblo».

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Por qué tanta violencia en la Rep. Centroafricana. Opinión de un obispo

África Central Padre Bondobo no guerra religiosa interesesÁfrica Central: niños en fila por la comida  (AFP or licensors)

R. Centroafricana. P. Bondobo: no guerra religiosa, sino intereses inmensos

Entrevista al P. Marthieu Bondobo, vicario general de la Archidiócesis de Bangui, después de la masacre del 15 de noviembre: consuelo por el llamamiento del Papa a la hora del Ángelus

Sergio Centofanti – Ciudad del Vaticano

No hay una guerra religiosa en la República Centroafricana, pero hay intereses, incluso de potencias extranjeras, en explotar la riqueza de este país: lo afirma Don Mathieu Bondobo, vicario general de la archidiócesis de Bangui, después de la masacre que tuvo lugar el pasado 15 de noviembre en Alindao, en el sur, donde más de 40 personas, entre ellas dos sacerdotes, fueron bárbaramente masacradas, algunas de ellas quemadas vivas, por un grupo armado rebelde, el UPC, compuesta en su mayor parte por musulmanes. La catedral de la ciudad fue incendiada y el campamento de refugiados que se encuentra en un terreno de la Diócesis fue devastado. Los cascos azules de las Naciones Unidas presentes en la zona -repiten muchas fuentes centroafricanas- no han hecho nada para ayudar a los civiles indefensos, entre los que se encontraban mujeres y niños. Ayer, en el Ángelus, el Papa lanzó un nuevo y sincero llamamiento por la paz en el país.

P. – Don Mathieu Bondobo, ¿cuál es la situación actual en la República Centroafricana después de la enésima masacre?

R. – La situación es dramática. La República Centroafricana  sigue llorando la pérdida de sus hijos. La situación es desastrosa y es con alegría que ayer recibimos el consuelo directamente del Papa durante el Ángelus: habló de la República Centroafricana pidiendo una oración por nosotros. Esto nos consuela y también nos ayuda a seguir adelante, aunque estemos tristes.

P. – Entonces, ¿cómo fue aceptado el llamamiento del Papa?

R. – El Papa compartió nuestro dolor. Su primera palabra me impactó mucho; empezó diciendo: “Con dolor”. Esto es muy importante para nosotros, porque él sufre con nosotros -y el Papa es Pedro, lo sabemos, el Papa es Pedro-, así que es Pedro quien sufre con nosotros, la Iglesia, a través del Santo Padre, sufre con nosotros. Eso es lo que realmente me conmovió: no estamos solos. Y con este dolor el Santo Padre tiene nuestro país en su corazón: esta tierra amada que visitó y donde abrió la primera Puerta Santa. Esto también es un consuelo; esto significa que el viaje del Papa no se ha desvanecido en el aire, sino que ha dado sus frutos.

 

P. – Después del viaje del Papa a la República Centroafricana en el 2015, había llegado un período de paz. ¿Qué pasó después?

R. – Con tristeza y dolor nos damos cuenta de que hay personas que no quieren llegar nunca  a esta paz. Me temo que sí. Hay quienes tratan de impedirnos alcanzar esta paz, siempre tratando, después de un esfuerzo, después de un paso adelante, de hacernos retroceder, de hacernos volver a empezar siempre de cero. En este momento la configuración es tal que hay quienes tienen intereses, quienes alimentan a los rebeldes. ¡Lo que le pasó a Alindao es inhumano!  ¡Basta sólo ver las fotos,  ver cómo la gente fue asesinada, ver a un ser humano quemado por nada! Es algo que la humanidad no puede aceptar.

P. – Pero, ¿por qué la violencia? ¿Hay intereses de poder? ¿Existen problemas religiosos entre cristianos y musulmanes? ¿Existe una lucha por los recursos centroafricanos?

R. – En mi opinión, se ha desatado el diablo, veo la raíz misma: el diablo que siembra el mal, el odio y la violencia en el corazón. Las potencias interesadas en las riquezas de nuestro país deben entender que somos un país soberano. Somos un pueblo independiente y debemos beneficiarnos y hacer buen uso de nuestra riqueza; ¡de hecho, son nuestras riquezas! ¡Es nuestra tierra!

P. – Entonces hay potencias extranjeras tienen intereses en la República Centroafricana…

R. – Esto es así desde la época colonial; hay muchas potencias que están interesadas en los diamantes, el oro, el petróleo, el uranio -viven de estas cosas- y por lo tanto intentan aprovechar la situación para obtener beneficios. Hay gente que vive bien porque hay guerra, lamentablemente es así.

P. – Las diferencias religiosas se explotan para intereses muy materiales…

R. – No estamos hablando de una guerra de religión, porque esa no es la cuestión, lo hemos dicho en muchas ocasiones. Por supuesto, sabemos que hay ataques, muy a menudo – últimamente – dirigidos contra las iglesias, contra la Iglesia Católica, sí. Pero no podemos decir que estamos en medio de una guerra religiosa. Nosotros que somos sacerdotes nunca hemos pedido a nuestros cristianos que tomen las armas para ir a luchar, porque el cristianismo debe ser la única religión en nuestro país. No estamos en esta situación. Pero hay mucha instrumentalización en la base. Tal vez haya quienes quieran empujar hacia una guerra religiosa para justificar sus planes. Sabemos que durante mucho tiempo también se habla de la partición de la República Centroafricana: hay quienes quieren dividir este país en dos. Y quizás los que quieren esta división quieren empujar hacia una guerra de religión para llegar a una solución fácil: los cristianos, por un lado, y los musulmanes, por otro. Pero eso no tiene sentido, porque siempre ha habido una coexistencia pacífica en este país. Así que esta división nunca ocurrirá porque no tiene sentido.  Nosotros que somos cristianos, en nuestras familias tenemos hermanas casadas con musulmanes; hay lazos tan fuertes que nunca será posible llegar a una guerra religiosa.

P. – ¿Habrá paz en el país?

R. – Estoy seguro de ello. Llegará. Porque tenemos fe en Dios y Dios es nuestra paz.


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Cómo deben actuar los USA ante las caravanas de quienes huyen del hambre y la violencia en Centroamérica.

EE.UU.: Debe hacer accesible el asilo a las personas que huyen de la violencia

Aumenta el éxodo de quienes abandonan Centroamérica en busca de protección

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México: la violencia durante la presidencia precedente

México: violencia y opacidad dominaron sexenio de Peña

Segundo artículo de la serie “Lecciones de un sexenio perdido”

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ONU: mensaje de Guterres en el día int. de la no violencia.

Gandhi nos mostró cómo alcanzar nuestros objetivos sin recurrir a la violencia

Giles Clarke
El Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres (centro), rinde homenaje a Mahatma Gandhi en el monumento a Raj Ghat, en Nueva Delhi, el 2 de octubre de 2018, con motivo del inicio de las celebraciones de su 150º aniversario.

2 Octubre 2018

El Secretario General lanzó este martes en Nueva Delhi un claro mensaje a los políticos al señalar que para alcanzar sus objetivos han de recurrir al diálogo y no a la violencia. También han de comprometerse con la verdad y el bienestar de los pueblos.

La filosofía de rechazo a la violencia que inspiró Mahatma Gandhi es uno de los faros que guía la labor de las Naciones Unidas, especialmente en momentos de conflictos prolongados y desafíos complejos, manifestó António Guterres en su mensaje en conmemoración del Día Internacional de la No violencia.

Guterres se encuentra este martes en la India donde colocó una corona de flores en el Raj hat, un monumento de mármol negro construido en Nueva Delhi en homenaje al político y pensador indio que indica el lugar de su cremación.

El titular de la ONU calificó a Ghandi como el “alma más grande que jamás haya existido”.

“Como Secretario General de las Naciones Unidas, sólo puedo esperar que todos aquellos que tienen responsabilidad política en el mundo puedan ser dignos de Mahatma Gandhi y comprender que deben alcanzar sus objetivos mediante el diálogo, la no violencia, un firme compromiso con la verdad y también con el bienestar de sus pueblos”.

Guterres recordó que durante el año 2019 se celebrará el 150 aniversario del nacimiento de Gandhi, una efeméride que aseguró “será un año extremadamente significativo para la humanidad”.

El deber con la justicia social

Otro de los puntos que quiso resaltar es el compromiso que mostró Gandhi con la justicia social que ha de ser un referente ante el aumento de la desigualdad y el logro de una globalización justa, indicó.

“Y en un periodo en el que el mundo se esfuerza por alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, garantizar la igualdad de género y no dejar a nadie atrás, el compromiso de Gandhi con la dignidad humana puede iluminar nuestro camino”.

El Secretario General concluyó su mensaje recordando que la actitud que propugnó Gandhi en favor de la no violencia “puede cambiar la historia”. Esa fuente de inspiración nos ha de servir para proseguir “nuestra labor en pro de la paz, el desarrollo sostenible y los derechos humanos para todos los pueblos del mundo”, finalizó Guterres.

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Un monje copto se confiesa autor del asesinato del Obispo abad Epifanio.

 

Un monje copto confiesa el homicidio del obispo Epifanio

En el monasterio de San Macario intentaron suicidarse el indiciado del asesino y otro religioso. Dolor y aprehensión en toda la Iglesia copta. Especulaciones y posibles operaciones de política eclesiástica alrededor de estos hechos sangrientos. El patriarca Tawadros les recuerda a todos que «no hay que ocultar nada» y que la «fe no necesita protectores»

El monasterio d San Macario

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Pubblicato il 11/08/2018
Ultima modifica il 12/08/2018 alle ore 11:37
GIANNI VALENTE
ROMA

 

El que asesinó al obispo copto Epifanio, abad del monasterio de San Macario, fue uno de sus monjes. Le destrozó la cabeza con un asta de hierro el domingo 29 de julio por la madrugada, mientras Anba Epifanio, al salir de su celda, se estaba dirigiendo a la iglesia para rezar las liturgias dominicales con la oración matutina.

 

El asesino se llama Wael Saad Tawadros y los medios de comunicación egipcios refieren que él mismo, bajo presión de los investigadores, confesó su crimen e indicó dónde se encontraba el arma que había utilizado, ocultada cuidadosamente en un almacén del monasterio.

 

La sórdida historia está provocando desconsuelo y consternación en toda la comunidad copta ortodoxa. Mientras tanto, el Patriarca copto Tawadros II repite que la Iglesia «no debe ocultar nada» e invita a todos a no dejarse turbar en la prueba, en la confianza de que «la fe no necesita protectores», porque quien la custodia es el Señor.

 

Un homicidio y dos suicidios fracasados

 

Alrededor del trágico fin del obispo-abad han sucedido otros hechos y siguen surgiendo detalles particularmente inquietantes: luchas internas, miserias humanas, complicidades, religiosos que profanan la santidad de la vida monástica y no dudan en tratar de suicidarse, al ver caer sobre ellos las sospechas y las presiones de los investigadores que trataban de esclarecer el homicidio en el monasterio.

 

Wael Saad Tawadros, de 34 años, se convirtió en uno de los monjes del monasterio de San Macario en 2010, con el nombre de Isaiah al Makary, pero el 5 de agosto de este año, en el clima espiritual todavía sacudido por el homicidio de Anba Epifanio, Wael fue expulsado del monasterio y despojado del hábito monástico, con un decreto aprobado por el Patriarca Tawadros, que justificaba esta disposición refiriéndose a actos «incompatibles con la conducta monástica».

 

Un día antes, el mismo Wael había tratado de suicidarse comiendo insecticida. Pero en esos días, el padre Boulos Halim, vocero de la Iglesia copta ortodoxa, declaró que la medida de expulsión contra el ex monje no se relacionaba con las investigaciones sobre la muerte de Anba Epifanio: se trataba, según refirió el padre Halim, del punto de llegada de un proceso canónico disciplinario que ya había comenzado a principios de 2018 y cuya primera disposición punitiva (la expulsión por tres años del monasterio y el traslado a otra estructura) no había sido puesta en marcha puesto que algunos de los demás monjes habían firmado una petición en defensa de Wael.

 

El lunes pasado, otro monje de San Macario, Faltaos al Makary, intentó también suicidarse, cortándose las venas y arrojándose desde uno de los edificios del monasterio, de cuatro pisos de altura. Ahora se encuentra hospitalizad en graves condiciones en uno de los hospitales de El Cairo. Según lo que indican los medios de comunicación egipcios, incluido “Wataninet”, las cámaras de seguridad internas habrían grabado dentro del monasterio escenas de tensión y discusiones entre algunos de los monjes y el abad-obispo Epifanio, pocas horas antes de su asesinato.

 

Muchos indicios sugieren que el trágico final de Anba Epifanio es el resultado de resentimientos personales que fueron creciendo durante los días marcados por los ritmos de la vida monástica, a la sombra del celo religioso. Pero el caso se está convirtiendo en una tormenta para la Iglesia copta, sobre todo por su gran tradición monástica. Con especulaciones que se refieren a divisiones y contraposiciones dentro de la entera compañía eclesial copta y en su jerarquía.

 

Alrededor del monasterio de San Macario se han ido encendiendo desde hace décadas pasiones contrastantes. Allí, al final de los años sesenta, llegó Matta el Meskin, figura de primer plano en el nuevo florecimiento monástico y de toda la espiritualidad copta de la segunda mitad del siglo pasado. Una personalidad fuerte y carismática, que vivió una polémica significativa con el Patriarca Shenouda III, el otro gran protagonista del despertar copto de las últimas décadas. Entre los motivos de la polémica estaban la incompatibilidad de caracteres y un enfoque diferente sobre las relaciones con la política. El monje criticaba la politización de la Iglesia y el excesivo activismo de las jerarquías al oponerse a los poderes constituidos.

 

En el enfrentamiento entre Shenouda y el presidente egipcio Anwar Sadat (que obligó al Papa copto a exiliarse durante años en un monasterio), Matta justificó las decisiones del segundo, sosteniendo que la Iglesia estaba traicionando su naturaleza al concebirse como un partido político, en el cual «el pensamiento ha sustituido la inspiración y la planificación ha sustituido la oración». El punto culminante de este choque fue cuando Shenouda llegó a prohibir la difusión de las obras de Matta el Meskin en las parroquias coptas.

 

Las cosas han cambiado con su sucesor, el actual Papa Tawadros, que puso fin a la “damnatio memoriae” contra Matta el Meskin y ofreció su apoyo para el renacimiento del monasterio de San Macario, en donde los monjes que se habían formado con él (incluido el pobre Anda Epifanio) custodiaban su memoria. Pero en la jerarquía copta, buena parte de los obispos todavía activos fueron ordenados por el Patriarca Shenouda y compartían un sentimiento de contrariedad o, por lo menos, de desconfianza ante las enseñanzas de Matta el Meskin. Ahora, los graves hechos de sangre que se han verificado en el monasterio de Matta son utilizados como pretexto para operaciones de política eclesiástica, que tal vez creará nuevos obstáculos y problemas para el ministerio del Papa Tawadros, pastoralmente abierto, pero también en contraste con una parte del “establishment” copto.

 

El homicidio de Anba Epifanio ha sido advertido como una grave y alarmante señal por la preocupación pastoral del Patriarca Tawadros y sus colaboradores. El viernes 3 de agosto, el comité para los monasterios del Santo Sínodo copto ortodoxo dispuso 12 reglas (ratificadas por el Patriarca) a las que tendrán que atenerse todos los que vivan la condición monástica en la Iglesia copta ortodoxa. Las medidas apuestan por preservar la vida monástica como condición apartada del mundo, y caracterizada por momentos de oración, trabajo y silencio

 

Entre otras cosas, se pide que los monjes y las monjas coptas se alejen de las redes sociales y que cierren sus cuentas personales o eventuales blogs, pues fueron señalados por el Patriarca como instrumentos utilizados para «perder tiempo», difundir ideas confusas y alimentar personalismos. Es evidente la intención de la actual cúpula copta ortodoxa de reaccionar a los procesos de mundanización dentro de sus filas. Pero este deseo no se encomienda medidas disciplinarias o fórmulas retóricas de “tolerancia cero”.

 

En los últimos (tradicionales) sermones de los miércoles, el Papa Tawadros ha utilizado otras palabras para tratar de consolar y confirmar en la fe al pueblo de creyentes coptos: llama a todos a no caer en la turbación, recuerda que el mal siempre ha existido y que Judas se suicidó cuando traicionó a su Maestro; repite que los monjes son hombres, con sus fragilidades, y que muchos de ellos han caído, durante su vida, porque desde siempre Satanás ataca con particular devoción la vida monástica; expresa también su certeza de que las comunidades monásticas seguirán habitando los desiertos egipcios «hasta el fin del mundo». Repite que la Iglesia no tiene nada que ocultar, porque los tesoros que tiene en don y que la mantienen con vida no pueden ser disipados por las debilidades, los errores, los pecados o los crímenes de las personas. Sobre todo, Tawadros invita a todos a reconocer que la fe cristiana es un don custodiado por el Señor y, por ello, «no necesita otros protectores».


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Brasil: violencia inadmisible de las fuerzas de seguridad estatales.

Brasil: La policía sigue matando a jóvenes negros de 25 años después de la matanza de Candelária

La lucha para proteger a los jóvenes brasileños negros frente a la violencia policial y para que las víctimas del pasado reciban justicia sigue siendo tan necesaria y pertinente como siempre, ha dicho Amnistía Internacional en el 25 aniversario de la matanza de Candelária, en la que unos policías fuera de servicio mataron a ocho muchachos negros en Río de Janeiro.

El asesinato de los muchachos, que dormían en la calle, cerca de la iglesia de la Candelária, el 23 de julio de 1993, provocó indignación en todo el mundo. Y, sin embargo, actualmente en Brasil la policía brasileña y otros agentes estatales continúan formando grupos de “exterminio” que siguen siendo uno de los principales motores de la violencia en Río.

“La violencia policial en Río de Janeiro ha sido estimulada por las propias políticas estatales de la década de 1990, que recompensaba a los agentes en función del número de ‘delincuentes’ que mataban”, ha afirmado Jurema Werneck, directora ejecutiva de Amnistía Internacional Brasil.

“Las repercusiones de este enfoque inhumano han llegado hasta la actualidad. En lugar de orientar a la policía hacia la protección y la defensa de la vida, el Estado ha reforzado la idea de que su función es matar.”

Tras los homicidios de Candelária, Amnistía Internacional denunció las violaciones cometidas por la policía y se unió al movimiento de las familias de las víctimas para conseguir justicia, verdad y reparación.

La organización hizo lo mismo cuando, sólo un mes después, un “grupo de exterminio” formado por agentes de policía mató a otras 21 personas, la mayoría jóvenes de raza negra, en la favela Vigário Geral de Río.

Los métodos violentos de la policía en la década de 1990 se exacerbaron debido a iniciativas del gobierno tales como la “recompensa al estilo de las películas del vaqueros” —una gratificación económica por la “valentía”, cuantificada en función del número de personas asesinadas— y también por las declaraciones del gobierno en apoyo de las ejecuciones.

Algunos de los miembros de esos grupos de “exterminio” de la policía ocupan actualmente puestos destacados en el aparato del Estado, lo cual refuerza aún más la impunidad.
El movimiento de las madres en favor de las víctimas de la violencia policial

En respuesta a la violencia sin control de la policía y otros agentes del Estado, surgió un movimiento formado por madres de víctimas.

Los grupos se organizaron durante el periodo de luto y lucha por la justicia que siguió a los terribles crímenes de la década de 1990, y desde entonces han aumentado sus redes de apoyo y solidaridad y han conseguido mayor protagonismo.

El detallado seguimiento de los casos por parte de las madres y su incesante demanda de justicia las han convertido en piezas clave en la campaña para que las fuerzas de seguridad respondan de las violaciones de los derechos humanos.

Los grupos de madres han denunciado el racismo endémico en las fuerzas de seguridad, que ha fomentado los homicidios de jóvenes, especialmente negros y residentes en favelas y otros suburbios pobres.

El objetivo de las madres es impedir que otras familias sufran la violencia policial que se cobró la vida de sus hijos.

“Las madres han dado visibilidad a cuestiones que anteriormente se trataban con indiferencia en la agenda pública nacional, y su lucha es fundamental a la hora de presionar a las autoridades de Brasil para que creen una nueva política de seguridad pública que valore la vida”, ha señalado Jurema Werneck.

“El resto de la sociedad brasileña debe ahora movilizarse junto con las familias de las víctimas de violencia policial para terminar con la lógica de guerra que rige la política de seguridad pública y conduce al asesinato de jóvenes negros brasileños”.

Información complementaria
En el informe de 2003 Candelária y Vigário Geral diez años después, Amnistía Internacional advirtió sobre el incremento del número de homicidios a manos de los agentes de policía, la mayoría de personas de raza negra y residentes en favelas.

En 1990, Brasil aprobó el Estatuto del Niño y del Adolescente, uno de los avances más importantes para proteger a las personas jóvenes que viven en las calles. Sin embargo, casi treinta años después, el Estado sigue sin aplicarlo adecuadamente.​