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Mexico; ambiente de grave violencia en algunos lugares. La denuncia de un obispo

Violencia en MéxicoViolencia en México  (AFP or licensors)

Obispo de Apatzingán denuncia violencia en su diócesis

El Obispo de Apatzingán, México, denunció en una carta, la situación de violencia que vive su diócesis y que lastima a las personas, las familias y la sociedad

Ciudad del Vaticano

Mons. Cristóbal Ascencio García, Obispo de Apatzingán denunció el clima de violencia que azota a su diócesis y a toda la República mexicana.

La máquina destructora de la violencia

En su mensaje afirmó: “La máquina destructora de la paz sigue actuando”. En particular,  en San José de Chila, municipio de Apatzingán, dicha comunidad fue víctima de violentos enfrentamientos entre grupos del crimen organizado, una de las consecuencias lamentables, que causó más indignación fue, que las instalaciones del Templo y Casa parroquial fueron escenario del enfrentamiento de estos grupos contrarios dejando las huellas de la violencia en todo el edificio de dicha Parroquia, además del saqueo del que fue objeto, estos acontecimientos se verificaron el día 19 de marzo del 2019”.

El Obispo prosiguió: “La violencia no ha parado, siguen los enfrentamientos en diferentes comunidades, causando pánico y haciendo que muchos de los habitantes se conviertan en desplazados, algunas de estas pequeñas comunidades se han quedado prácticamente sin familias, dentro de un mismo municipio las personas no pueden ir de una comunidad a otra, hay robo de vehículos con violencia, asesinatos, amenazas y hasta quema de viviendas”.

El Obispo elevó su voz afirmando: “Creo que estos delitos y pecados que claman al cielo y no son escuchados con frecuencia por quienes deberían procurar seguridad, deben ser denunciados”.

Llamado profético

Mons. García hizo un llamado desde la figura del profeta: “El Profeta habla al pueblo para concientizarlo de las situaciones que estaban viviendo, provocadas en buena medida, por alejarse de los mandamientos divinos y es un llamado de parte de Dios a que cada uno asuma su responsabilidad, como ciudadano, pero, sobre todo, a quienes son responsables de cuidar la seguridad de la comunidad. Recordemos que Dios es Dios de vida y no de muerte”.

Junto a la invitación que he hecho y haré a este pueble creyente a vivir con autenticidad nuestra fe y convertirnos todos en instrumentos de paz, hago un llamado urgente, especialmente a las autoridades, que tienen como tarea primordial procurar las condiciones de seguridad, a poner todo el empeño y los medios necesarios para que se vayan dando las condiciones de seguridad necesarias, donde estos acontecimientos no se repitan más”.

Finalizó expresando sus deseos: “Hago votos, para que cada uno, en el ámbito de su competencia, hagamos todo lo necesario para contribuir al bien común de nuestra sociedad”.


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Creciente política de demonización hoy en el mundo. AMN.INT.

El auge global de la “política de demonización” refleja que el mundo no ha aprendido la lección del genocidio de Ruanda en 1994

AP Photo/Ben Curtis, File

La peligrosa tendencia global hacia políticas divisivas y cargadas de odio refleja que, colectivamente, los dirigentes mundiales han hecho caso omiso de las terribles lecciones del genocidio de Ruanda en 1994; así lo ha manifestado hoy Amnistía Internacional, cuando se cumple el 25 aniversario de aquellos hechos.

“Es lamentable ver que, con tanta frecuencia, sólo las atrocidades masivas sacuden la conciencia de los líderes mundiales; después, en cuanto la noticia caduca, políticos de todo el mundo vuelven inmediatamente a vender una retórica deshumanizadora y de odio que favorece hechos terroríficos como aquellos”, ha manifestado Kumi Naidoo, secretario general de Amnistía Internacional.

En sólo 100 días, de abril a julio de 1994, más de 800.000 personas fueron asesinadas, la inmensa mayoría de las cuales eran tutsis que sufrieron ataques selectivos en un intento deliberado del gobierno de aniquilar su grupo étnico. Algunas personas hutus que se opusieron al genocidio también fueron blanco de ataques.

El genocidio fue planificado. El gobierno provisional que tomó el poder tras la muerte del presidente Juvenal Habyarimana, cuyo avión fue derribado cuando sobrevolaba la capital, Kigali, demonizó a propósito a la minoría tutsi. Decidieron manipular y exacerbar las tensiones existentes e instrumentalizaron el odio que habían sembrado en un mortífero intento de mantenerse en el poder.

“En este aniversario terrible queremos expresar nuestra solidaridad con las víctimas, sus familiares y todas las personas que sobrevivieron al genocidio, y acompañarlas en su dolor y su pena. Recordar lo que pasó debe servir para volver a despertar nuestra conciencia y nuestra humanidad común. Todos somos seres humanos, con los mismos derechos humanos y los mismos deseos de vivir sin abusos ni represión”, ha dicho Kumi Naidoo.

El auge de la política de demonización, documentado por Amnistía Internacional, continúa erosionando gravemente los derechos humanos. Políticos que buscan ganar votos a toda costa han intentado cínica y sistemáticamente usar a determinadas personas como chivos expiatorios por algún aspecto de su identidad —religión, raza, origen étnico o sexualidad—, a menudo en un intento de desviar la atención del hecho de que los gobiernos no cumplen disposiciones básicas de derechos humanos que garantizarían la seguridad económica y social.

Como consecuencia, destacados líderes mundiales esgrimen discursos peligrosos de “nosotros contra ellos“, infundiendo miedo y represión donde debería existir unión en la humanidad y respeto a los derechos humanos.

En los 25 años transcurridos desde el genocidio, el mundo ha presenciado incontables crímenes de derecho internacional y violaciones de derechos humanos, a menudo impulsados por las mismas tácticas de exclusión y demonización empleadas en 1994 por el gobierno ruandés en el periodo previo al genocidio.

En Myanmar, en 2017, tras décadas de discriminación y persecución de la comunidad rohingya, mayoritariamente musulmana, por parte del Estado, más de 700.000 personas se vieron obligadas a huir al vecino Bangladesh tras una cruel campaña de limpieza étnica llevada a cabo por los militares.

Amnistía Internacional y otras organizaciones han documentado el asesinato de miles de personas rohingyas, y que la violación, la tortura y otros abusos formaban parte de un ataque generalizado y sistemático contra esta comunidad. Afortunadamente, la ONU ha solicitado en un informe que se investigue a oficiales de alta graduación del ejército y se los procese por crímenes contra la humanidad y genocidio. Asimismo, la Fiscalía de la Corte Penal Internacional está llevando a cabo una investigación preliminar.

Ante los diversos procesos electorales previstos para este año —entre ellos los de India y la UE—, que suelen ser momentos críticos para la política de demonización, los dirigentes mundiales deben comprometerse a hacer política de otra manera.

“Tras el genocidio de Ruanda se alcanzó el consenso internacional de no volver a permitir que arraigara la política del odio y la división. Pero, una y otra vez, volvemos a ver con mortificado espanto la comisión de atrocidades masivas. Deberíamos aprender de estas tragedias, como aparentemente está haciendo Nueva Zelanda, practicando una política más amable que promueve nuestra humanidad común y nos permite valorar nuestras diferencias”, ha señalado Kumi Naidoo.

Información complementaria

El 7 de abril comienzan en Ruanda los 100 días de conmemoración del 25 aniversario del genocidio perpetrado en 1994 en el país.

En sólo 100 días, de abril a julio de 1994, unas 800.000 personas fueron masacradas en una campaña organizada para aniquilar al grupo étnico tutsi.

Más de dos millones de personas fueron juzgadas ante los tribunales comunitarios del sistema gacaca tras el genocidio. El Tribunal Penal Internacional para Ruanda declaró culpables a 62 personas, incluidos altos cargos gubernamentales y otros que participaron como autores intelectuales del genocidio.


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Sudán del sur: ola de violaciones a niñas y mujeres

Denuncian una ola de violaciones a niñas y mujeres en Sudán del Sur

UNMISS/Isaac Billy
Las patrullas en las calles de Sudán del Sur han aumentado para evitar más ataques sexuales en el estado de Unity.

15 Febrero 2019

Niñas de ocho años y mujeres embarazadas hasta de 9 meses están entre los cientos de víctimas de milicias armadas y las mismas fuerzas de seguridad en el estado de Unity, que las violan brutal y repetidamente y las golpean con culatas de rifle, palos y hasta cables. La ONU pide acción del Gobierno y las autoridades locales para acabar con estos despreciables crímenes.

Al menos 134 mujeres y 49 niñas fueron violadas por grupos armados y militares en el estado de Unity en Sudán del Sur en los últimos cuatro meses de 2018, en una ola de ataques que parece no disminuir a pesar de la firma de un acuerdo de paz.

“Entre las sobrevivientes, había niñas de hasta ocho años, y es posible que el nivel real de violencia sexual sea considerablemente más alto que el número de casos registrados”, aseguró Rupert Collville, el portavoz de la Oficina de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos este viernes ante periodistas en Ginebra.

Entre las sobrevivientes, había niñas de hasta ocho años, y es posible que el nivel real de violencia sexual sea considerablemente más alto que el número de casos registrados.

La Oficina publicó un informe junto a la Misión de la ONU en el país (UNMISS) que advierte que a pesar de que los ataques contra civiles si han disminuido significativamente desde que se firmó el acuerdo de paz el pasado 12 de septiembre, la violencia sexual relacionada con los conflictos endémicos del estado de Unity continúa caracterizada por una impunidad generalizada, que está contribuyendo a la “normalización” de la violencia contra las mujeres y las niñas.

Collville aseguró que casi el 90% de las mujeres y las niñas son violadas por más de un perpetrador, y a menudo, durante varias horas. Mujeres embarazadas y madres lactantes también fueron víctimas de violencia sexual, y las historias que cuentan son “desgarradoras”.

Una de ellas dijo: las mujeres no tenemos elección. No hay alternativa para nosotras. Si vamos por la carretera principal, nos violan. Si vamos por el bosque, nos violan. Me violaron junto a otras mujeres repetidamente en la misma zona en tres ocasiones diferentes. Evitábamos la carretera porque habíamos escuchado historias horribles de las mujeres y niñas que son capturadas cuando pasan por ahí, pero lo mismo nos pasó a nosotras. No hay escapatoria. Nos violan a todas.”

La crueldad de los ataques

La situación es tan terrible que solo en un incidente ocurrido el 17 de diciembre, en la aldea de Lang en el condado de Koch, cinco mujeres fueron violadas por pandillas, cuatro de las cuales estaban embarazadas, incluyendo una que tenía casi nueve meses de embarazo.

Las sobrevivientes de violencia sexual describieron haber sido brutalmente golpeadas por los perpetradores con culatas de rifle, palos, pequeñas armas de fuego y cables si intentaban resistir a sus agresores o después de haber sido violadas.

Según el informe, la crueldad de los atacantes parece ser una característica constante de la violencia sexual documentada. La investigación también indica que los perpetradores tenían un cierto nivel de premeditación.

“Un sobreviviente contó cómo ella y sus amigas fueron violadas en tres ocasiones diferentes y que, con cada ataque, el número de asaltantes aumentó significativamente”, dijo el portavoz.

UNMISS/Isaac Billy

Los perpetradores y su impunidad

Según la Oficina de la Alta Comisionada, la mayoría de los ataques han sido llevados a cabo por grupos de milicias juveniles y elementos del Ejército de Liberación Popular de Pro-Taban Deng Sudán y de las Fuerzas de Defensa del Pueblo de Sudán del Sur. En algunos casos, los ataques fueron perpetrados por miembros del Ejército de Liberación Popular pro-Riek Machar.

“Los tres grupos hacen parte del acuerdo de paz, y aunque varios líderes han emitido declaraciones condenando la violencia sexual, el área de Unity tiene una larga historia de abusos sexuales atroces y la impunidad es generalizada”, recalcó Collville.

El informe señala un sentimiento de resignación entre las sobrevivientes y un sentido de normalización en torno al riesgo de ser sometidas a la violencia sexual.

De acuerdo con el informe, múltiples factores han contribuido al aumento de la violencia sexual en área, incluyendo un gran número de combatientes esperando por la implementación de los acuerdos de seguridad en el marco del proceso de paz; la presencia de muchas milicias armadas juveniles; y la impunidad generalizada de ataques en el pasado.

Además, dada la destrucción de sus medios de vida, el desplazamiento forzado y la inseguridad alimentaria después de años de guerra civil en Sudán del Sur, muchas mujeres y niñas deben viajar largas distancias a través de áreas de alto riesgo en busca de alimentos, agua y leña.

“El informe señala un sentimiento de resignación entre las sobrevivientes y un sentido de normalización en torno al riesgo de ser sometidas a la violencia sexual”, agregó el portavoz.

Las posibles medidas para parar los ataques

La Alta Comisionada para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, instó al Gobierno de Sudán del Sur que adopte medidas adecuadas, incluidas las establecidas en el acuerdo de paz, para proteger a las mujeres y a las niñas, así como que investigue sin demora y exhaustivamente todas las denuncias de violencia sexual, responsabilizando a los perpetradores.

Desde los informes iniciales del aumento de casos de violencia sexual, la Misión de la ONU se comprometió a colaborar con distintos líderes políticos y las fuerzas de seguridad. Se incrementaron las patrullas y se despejaron los matorrales de las carreteras para evitar que los atacantes se oculten.

“La UNMISS también ha estado operando un tribunal móvil en puntos de acceso, incluidos Bentiu y Malakal, para ayudar a resolver el problema de la impunidad, y tiene la intención de trabajar con las autoridades judiciales locales para apoyar a dichos tribunales móviles en el procesamiento de delitos más ampliamente en todo el país”, informó Collville, añadiendo que gracias a esta medida ya se logró la condena de un individuo.

El portavoz aseguró que lamentablemente se han continuado recibiendo informes de violaciones múltiples en el Estado de Unity durante las últimas seis semanas, pero que los ataques parecen haberse reducido desde diciembre, probablemente como resultado de las medidas adoptadas por UNMISS y las autoridades locales.

La violencia provoca la huida

Toda la violencia registrada desde 2013 en Sudán del Sur ha provocado un éxodo en el país. Más de un millón de sursudaneses han huído de la guerra y cruzado de forma masiva la frontera con Uganda y otros países vecinos, y se ha creado una grave situación humanitaria.


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Haití: violencia y grave crisis nacional. Llamamiento de los obispos

Anti-government protests continue in HaitiAnti-government protests continue in Haiti  (ANSA)

Haití: “El momento es grave”, denuncian los Obispos

Tal como informa la Agencia de noticias Fides, los Obispo haitianos declaran: “El momento es grave, porque hay violencia contra la vida. Deploramos la pérdida de vidas y bienes registrados recientemente en las manifestaciones. Aprovechamos esta oportunidad para expresar nuestra solidaridad con las víctimas y los familiares de las víctimas”

Ciudad del Vaticano

“La hora es grave, la pobreza aumenta, el bien común está amenazado. ¡El país está al borde del abismo! Esta situación no puede durar más”. Con estas palabras los Obispos de la Conferencia Episcopal de Haití se refieren a la terrible situación de violencia general que se vive en el país después de que la población saliera a las calles para manifestarse contra el gobierno del Presidente Jovenel Moïse.

El sábado 9 de febrero, en Puerto Príncipe, un niño de 14 años fue asesinado durante una manifestación, mientras otra persona murió el domingo 10 en Jacmel, tal como informaron los medios locales. La policía utilizó gas lacrimógeno para dispersar a los cientos de jóvenes de los barrios más pobres que marcharon el lunes 11 en una de las principales arterias de la capital. Los disparos resonaron en las calles aledañas. En la confusión general, las tiendas fueron saqueadas. Y según información local, esta movilización nunca se vio.

Intensificación de la ira popular

La ira popular se está intensificando con el empeoramiento de las dificultades económicas sufridas por la mayoría que es pobre. Ante una inflación que ha superado el 15% durante dos años, la primera solicitud de los manifestantes es tener algo para comer. La frustración se vio agravada por la publicación, a fines de enero, de un informe del Tribunal de Cuentas sobre la gestión desastrosa y las posibles desviaciones de fondos prestados por Venezuela desde el año 2008 para financiar su desarrollo.

Situación de tensión

La situación de tensión continúa. Los bloqueos en las carreteras se reportan en varias ciudades donde los eventos tuvieron lugar el lunes 11 de febrero. Tanto es así que por temor a la violencia, la mayoría de las escuelas, empresas y administraciones permanecieron cerradas. Y a partir de la movilización nacional de la oposición, del 7 de febrero, que marcó los dos años del mandato presidencial de Jovenel Moïse, se organizaron manifestaciones espontáneas menores en los principales centros urbanos. Al mismo tiempo se registraron barricadas construidas por jóvenes que detenían a quienes intentaban cruzarlas, con incendios de vehículos y saqueos a las tiendas, en un ambiente de intimidación que paralizó la capital, Puerto Príncipe.

Por esta razón, los Obispos de este país llaman “a la conciencia de los ciudadanos de los diferentes partidos a una decisión patriótica”, tal como se lee en su mensaje, publicado el lunes por la noche, 11 de febrero, y enviado a la mencionada Agencia Fides.

En busca de una solución inteligente

“Debemos encontrar una solución inteligente que tenga en cuenta los mejores intereses de la nación y la defensa del bien común” – escriben los Obispos – y en este sentido afirman que recurren “a la conciencia de los ciudadanos de los diversos partidos políticos para una decisión patriótica, incluso si es a un costo elevado”.

De ahí que hayan invitado para el 11 de febrero, en la fiesta de Nuestra Señora de Lourdes y Día Mundial de los Enfermos, a orar por Haití, dirigiendo sus miradas al Señor.


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Filipinas: defensor de la paz asesinado.

Filipinas: Defensor de la paz, muerto a tiros en otro homicidio selectivo

En respuesta a la noticia de que el defensor de la paz Randy Felix Malayao fue muerto a tiros por un hombre no identificado el 30 de enero mientras viajaba en un autobús en el norte de Filipinas, Minar Pimple, director general de Operaciones Globales de Amnistía Internacional, ha declarado:

“El asesinato a sangre fría de Malayao viene a sumarse a la creciente lista de activistas políticos que han sido víctimas de ataques y homicidios en el país”.

 

“Malayao había participado en negociaciones de paz entre el gobierno y el Frente Democrático Nacional de Filipinas. Su homicidio tiene lugar en un momento en el que los activistas políticos del país se han convertido en blanco habitual de ataques violentos, y en un clima en el que esos homicidios se están normalizando bajo el gobierno del presidente Rodrigo Duterte. De manera alarmante, los vínculos con grupos de izquierdas o comunistas, ya sean reales o supuestos, han dado a algunas personas un aparente permiso para matar.”

“Estos ataques son otro ejemplo más de cómo se está erosionando la protección y la seguridad pública en Filipinas. La oleada de homicidios debe cesar. Las autoridades filipinas deben investigar a fondo el asesinato de Malayao, así como los asesinatos de muchos otros activistas que han muerto desde que este gobierno llegó al poder. El gobierno debe llevar a los responsables ante la justicia.”

Información complementaria

Según la información publicada en los medios de comunicación, Randy Felix Malayao murió por disparos a manos de un hombre no identificado cuando el autobús de pasajeros en el que viajaba se detuvo en la localidad de Aritao, Nueva Vizcaya, el 30 de enero. Según la información, el sospechoso subió al autobús hacia las dos de la madrugada y disparó dos veces contra Malayao, que estaba dormido.

Malayao era asesor sobre reformas políticas y constitucionales del Frente Democrático Nacional de Filipinas, una coalición de grupos que mantienen una insurgencia continuada en partes del país. El Frente Democrático Nacional lleva mucho tiempo manteniendo negociaciones de paz con el gobierno filipino. Malayao se unió a las negociaciones en Europa con el presidente Rodrigo Duterte, antes de que el presidente cancelara las conversaciones de paz.

En febrero de 2018, Malayao fue uno de los más de 650 individuos a los que el Departamento de Justicia de Filipinas pidió que un tribunal declarara “terroristas”. Su nombre fue finalmente retirado de la lista. En 2008 estuvo encarcelado durante más de cuatro años bajo el gobierno de la entonces presidenta Gloria Macapagal Arroyo por cargos de asesinato, unos cargos que, según afirman grupos activistas, eran de motivación política.


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Siria: miles de personas huyen del ISIS (ONU)

Miles de personas arriesgan su vida para huir del último reducto de ISIS en Siria

UNICEF/ Aaref Watad
Un grupo de niñas en una tienda de campaña de un campamento improvisado en el norte de Siria.

11 Enero 2019

El noreste de Siria registra un número creciente de víctimas civiles y desplazamientos a gran escala en medio de los esfuerzos para derrotar a los extremistas del ISIS, también conocido como Da’esh, en la gobernación de Deir-ez-Zor.

En una rueda de prensa en Ginebra, el portavoz de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados Andrej Mahecic advirtió de que los enfrentamientos y los ataques aéreos de los últimos meses, en el enclave de Hajin, que formaba parte de un bastión del ISIS en la frontera entre Siria e Iraq, han obligado a decenas de miles de personas a huir hacia el norte en busca de seguridad.

“En los últimos seis meses, más de 25,000 personas han sido desplazadas en esa parte del país”, indicó Mahecic, quien agregó: “hemos visto un aumento (de los desplazamientos), especialmente con la escalada (de la violencia) que se ha producido en el transcurso de diciembre”.

Los bebés están entre los muertos

Las personas que huyen incluyen a “muchas” mujeres, niños y ancianos, dijo el funcionario de la ONU, y agregó que muchas familias que se encuentran en la seguridad del campamento de refugiados de Al Hol en el noreste de Siria, cerca de la frontera con Iraq, tuvieron que arriesgar sus vidas para alcanzarlo.

“Las difíciles y peligrosas condiciones dentro del enclave han provocado la muerte de seis niños, todos menores de 12 meses. La mayoría fallecieron después de llegar a Al Hol, al estar demasiado débiles para sobrevivir “, explicó el portavoz de la ONU.

Los equipos sanitarios de emergencia en el campamento atienden “heridas, miembros amputados, lesiones y casos de congelación”, continuó Mahecic, antes de agregar que algunos de los que huyeron de los combates pasaron “cuatro noches o más” en el desierto, bajo una intensa lluvia, un clima frío y sin pertenencias.

“Las personas que salen de la zona de conflicto también tienen heridas que han sido infligidas por la violencia. Además muchos de ellos nos dicen que han sido atacados mientras huían“.

El portavoz de ACNUR instó a todas las partes “y a quienes tienen influencia” a garantizar la libertad de movimiento para las familias desplazadas.

La crisis lejos de terminar

Añadió que la crisis está lejos de terminar. “Esto sigue ocurriendo y la gente llega a diario“, dijo Mahecic. “Cruzando el desierto, tratan de moverse a través de los diferentes puntos de control y alcanzar la seguridad en campamentos de refugiados y otras áreas fuera de la zona de conflicto”.

Los equipos de ACNUR en Siria priorizan la protección de los niños no acompañados o separados, al tiempo que identifican y ayudan a los que necesitan asistencia médica. También brindan tiendas de campaña y otros artículos de socorro esenciales a los recién llegados, mientras que se están ampliando las instalaciones comunales en preparación del aumento de llegadas de Hajin.

“Se estima en este momento que 2000 personas permanecen en el área afectada por el conflicto de Hajin”, explicó Mahecic. “Los que huyen reportan condiciones cada vez más desesperadas, con servicios deteriorados y precios extremadamente altos para los alimentos básicos. Estamos preocupados por los civiles que continúan atrapados en áreas controladas por ISIS”.


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Violencia en Paraguay. Reacción de los obispos.

Injusticias y violencia en Paraguay; los obispos piden “trabajar por la paz social”

En vísperas del peregrinaje a Caacupé, la Conferencia Episcopal denuncia los males del país, empezando por los secuestros el narcotráfico, por lo que exhorta a no permanecer «indiferentes al dolor»

Protestas por las calles de Paraguay (foto de archivo)

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Pubblicato il 05/12/2018
Ultima modifica il 05/12/2018 alle ore 14:59
LUCIANO ZANARDINI
ROMA

¿Cómo explicar el recrudecimiento de la violencia en un país con una fuerte devoción popular? Sudamérica, desde siempre, ha sido una región de grandes contradicciones y ahora vive otro periodo particular de su historia. Ante la inseguridad generalizada, encomendarse al hombre «fuerte» podría representar la respuesta más fácil. A pocos días (ya comenzó novena) del tradicional peregrinaje al santuario de Caacupé, símbolo de la fe del pueblo paraguayo, la Conferencia Episcopal de Paraguay (CEP) se ha dirigido a la nación para invocar «la paz social, fruto de la conversión y de la justicia».

 

Los obispos se preocupan por los fieles que tienen bajo su cuidado. Piden una postura clara por parte de la sociedad paraguaya, afectada por graves hechos criminales: «Nuestra conciencia nos dice que no permanezcamos indiferentes e indolentes ante tales situaciones. Estos hechos dañan la convivencia fraterna y debilitan los cimientos que garantizan la paz social». También expresan una fuerte denuncia por los secuestros y por el narcotráfico, «que causan muerte, dolor y sufrimiento a tantas familias». Pero, desgraciadamente, se ha insinuado una especie de resignación, de «indiferencia», que provoca desconfianza y debilita «los espacios de encuentro fraterno y de solidaridad». «No queremos una sociedad cruel e inhumana —afirmaron los obispos, citando uno de los discursos que pronunció el Papa en Perú en enero de este año—, que permanece callada e insensible ante tanto dolor y sufrimiento, generando con esa actitud un mayor descrédito de las instituciones y la consecuencia de mayores tensiones sociales».

 

Por este motivo, el episcopado se pregunta si toda esta situación no será síntoma de «problemas morales y sociales más profundos, y si no debemos hacer un examen de conciencia que nos lleve a revisar las acciones y omisiones que dejan crecer el mal y la violencia en medio de nosotros». Las causas, indicaron, son claras para todos: «la injusticia, la impunidad, el machismo, los desequilibrios socio-ambientales, la débil cohesión en la familia y la sociedad, el consumismo, la propagación mediática de la violencia».

 

Además, recordaron, no se pueden callar las condiciones que contrarrestan el valor sacro de la vida, desde su concepción, especialmente la de las vidas más frágiles. En la «lucha contra el mal», la Iglesia anunció la posibilidad de una conversión que significa apertura a Dios y a los demás. En el Evangelio la persona está en el centro y los pobres representan la categoría predilecta.

 

« Mientras asistimos a un deterioro profundo del tejido social y moral de los grupos y comunidades humanas de nuestro país, queremos proclamar con más vigor y más convicción que la misericordia y la solidaridad son valores por los cuales vale la pena jugarse». Entre las comunidades humanas que están en peligro, está sin duda la familia, que, en lugar de ser un espacio de protección, abierto a realidades más amplias: «el bien común de toda la sociedad, sin restricción ninguna a consideraciones de raza, de clase, de etnia, ni siquiera de religión. Esto no se da por sí solo, requiere un compromiso consciente y despierto». Para cultivar la convivencia pacífica, hay que trabajar por «la equidad social»: todos los ciudadanos, en particular los más vulnerables, «deben acceder a la salud, acceder al cuidado integral de su salud, a una educación de calidad, a fuentes de empleo digno, a viviendas e infraestructura que apunten a dotarles de condiciones para una vida digna y saludable».

 

«Todo parte de la conversión del corazón», afirmaron los obispos paraguayos, por lo que es necesario «un proceso de profunda transformación cultural, que cambie aquellas prácticas sociales y políticas de tolerancia a la corrupción y a la impunidad, que carcomen los recursos públicos e impiden la consecución del bien común. En palabras del Santo Padre, debemos hacer el esfuerzo por extirpar esa “gangrena” de nuestro pueblo». Al pueblo en camino hacia Caacupé, la Virgen inmaculada recuerda la invitación de Cristo a la conversión, concluyó la CEP, exhortando a los «ciudadanos, a los fieles católicos ya las personas de buena voluntad, a asumir decididamente el compromiso de una profunda conversión personal, comunitaria y eclesial, y a trabajar incansablemente por la justicia y por la paz social en el Paraguay, para felicidad de nuestro pueblo».