Loiola XXI

Lugar de encuentro abierto a seguidor@s de S. Ignacio de Loyola esperando construir un mundo mejor


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Acuerdo del Vaticano con los jesuitas

 

La Secretaria para la Comunicación del Vaticano firma un acuerdo con los jesuitas

El 21 de septiembre de 2017, la Compañía de Jesús ha firmado un acuerdo con la Secretaria para la Comunicación de la Santa Sede. Con este nuevo acuerdo, los jesuitas se han comprometido a mantenerse disponibles para colaborar con la Secretaria para la Comunicación en la reforma de los Medios de comunicación del Vaticano. El acuerdo sustituye al firmado en 1930 que había dado a la Compañía de Jesús la responsabilidad de gestionar la Radio Vaticana por encargo de la Santa Sede. Firmaron el nuevo acuerdo el Prefecto de la Secretaria para la Comunicación, Monseñor Dario Edoardo Viganò, y el Delegado de la Compañía de Jesús, P. Juan Antonio Guerrero Alves.

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Tres intervenciones de un alto representante del Vaticano en la ONU.

Intervenciones del Secretario para las Relaciones con los Estados en la 72ª Sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas

Reunión ministerial cerrada sobre la República Centroafricana durante la 72ª Sesión de la Asamblea General de la ONU
Evento de Lideres de Alto Nivel: Llamada a la Acción para acabar con el Trabajo Forzoso, la esclavitud moderna y la  trata de personas
Publicamos   a continuación las intervenciones  del Secretario para las Relaciones con los Estados  S.E. Mons. Paul R. Gallagher, ayer en  Nueva  York durante los trabajos de la  72ª Sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas
Reunión ministerial cerrada sobre la República Centroafricana durante la 72ª Sesión de la Asamblea General de la ONU
Señor Presidente.
La Santa Sede está muy preocupada por la intensificación del conflicto en curso en la República Centroafricana, que está causando ulteriores muertes y heridos entre la población civil y agravando la situación de los refugiados y los desplazados internos.
La Santa Sede aprecia el papel de la MINUSCA, así como la ampliación de su mandato por la ONU, cuyo objetivo es restablecer la paz en la capital, Bangui, y neutralizar, en la medida de lo posible, las acciones de los grupos armados que infligen sufrimientos a las  poblaciones indefensas. Sin embargo, también desea que se adopten medidas más eficaces para proteger a los civiles, sin distinción de credo religioso o rango, a fin de evitar la parcialidad y ganar  una mayor confianza de la población local. Por lo tanto, el aumento del número de fuerzas de paz y la reorganización de sus operaciones deben tener como prioridad la protección de la seguridad de todos los ciudadanos y el restablecimiento de la paz. Muy conscientes de que las personas más vulnerables en el actual conflicto son las mujeres y los niños, hago un llamamiento a la MINUSCA para que defienda su dignidad de personas indefensas, para que garantice su seguridad personal y libertad de movimiento y para protegerlas de las agresiones armadas y de cualquier abuso o humillación que degradaría su dignidad humana. Como señaló el Papa Francisco durante su visita a Bangui, la dignidad es un “Este valor moral, sinónimo de honestidad, lealtad, bondad y honor, es el que caracteriza a los hombres y mujeres conscientes de sus derechos y de sus deberes, y que lleva al respeto mutuo “Discurso  a las Autoridades y al Cuerpo Diplomático, 29 de noviembre de 2015).
La Comunidad Internacional está llamada a dar todo el apoyo necesario para el desarrollo democrático e inclusivo de aquellas estructuras que permitan el crecimiento del país. Por supuesto, es deber del Gobierno nacional garantizar el imperio de la ley, frenar y combatir la corrupción, que despoja de la confianza a los ciudadanos y garantizar el acceso a la atención sanitaria y a la educación para los ciudadanos de todos los niveles, sin discriminación. Pero esto, a su vez,  requiere la acción coordinada de la Comunidad Internacional, para que la ayuda financiera prometida durante la Conferencia de Bruselas del pasado otoño sea puesta a disposición, dando una inyección de recursos al país y facilitando su reconstrucción así como su recuperación financiera.
En cualquier país, una dinámica sana entre las diversas fuerzas políticas sólo puede lograrse mediante un diálogo sincero. Con la ayuda de la Comunidad Internacional, este diálogo debe convertirse en el camino privilegiado para llegar a la paz y dar a la República Centroafricana la estabilidad necesaria para su renovación social, económica y política. De hecho, el diálogo es la única solución a cualquier conflicto armado y la única manera de silenciar las armas de guerra y dar vida a palabras de reconciliación. Podemos recordar aquí el resultado positivo de la visita pastoral del Papa Francisco (29-30 de noviembre de 2015), que dio lugar a gestos de cooperación fuertes y claros, promovidos también por los jefes de las otras confesiones religiosas. Recientemente, el Santo Padre hizo un llamamiento a todos los sectores de la República Centroafricana: “que las armas callen y que la buena voluntad de diálogo prevalezca para dar al país paz y desarrollo” (Papa Francisco, Ángelus, 21 de mayo de 2017).
Para lograr un resultado fructífero, ese proceso de diálogo debe prever:
– un alto el fuego entre todas las partes en conflicto;
– los medios adecuados para desarmar a los diversos grupos armados, estudiando la mejor manera
de reinsertar a sus miembros en la comunidad civil y democrática;
– justicia para las víctimas de atroces ataques a la población desarmada;
– y el retorno garantizado de migrantes y refugiados, tanto cristianos como musulmanes, que deberían poder tomar posesión de sus bienes y volver a una vida serena y tranquila.
En este esfuerzo de diálogo inclusivo, no faltará el compromiso de la Iglesia Católica. Junto con otras confesiones religiosas, la Iglesia buscará lo que une, mientras rechaza lo que causa división o controversia, ya que la búsqueda de la paz viene antes que cualquier otro bien.
Gracias, señor Presidente.

Evento de Lideres de Alto Nivel: Llamada a la Acción para acabar con el Trabajo Forzoso, la esclavitud moderna y la  trata de personas Sra. Primera Ministra, Excelencias, La participación de la Santa Sede en la lucha contra la trata de personas y otras formas de esclavitud moderna no es nueva. Ya en 1965, la Iglesia Católica condenó enérgicamente la “infamia” de la esclavitud, la prostitución, la venta de mujeres y niños, y las condiciones de trabajo vergonzosas, donde la gente es tratada como instrumento de lucro en lugar de como personas libres y responsables [1]. Estos fenómenos ” degradan la civilización humana, deshonran a sus autores (…) y son totalmente contrarias al honor debido al Creador.
La cuestión de la trata de personas sólo puede abordarse plenamente mediante la promoción de instrumentos jurídicos eficaces y la colaboración concreta a múltiples niveles de todas las partes interesadas, utilizando estrategias múltiples para detener estos crímenes atroces, castigar a los delincuentes y asistir a las víctimas.
El Papa Francisco ha dejado claro que trabajar para poner fin al trabajo forzoso, la esclavitud moderna y la trata de personas es una de las prioridades definitorias de su papado. De esta manera, las instituciones y organizaciones de la Iglesia Católica actúan en asociación  y en colaboración con los sectores público y privado, incluyendo  a las autoridades gubernamentales.
En particular, la Santa Sede y la Iglesia Católica colaboran con el Gobierno británico en diversos niveles y en muchas iniciativas para erradicar la trata de personas. Una de esas asociaciones es el Grupo Santa Marta, cuya eficacia reside en la estrecha colaboración entre las autoridades policiales y las instituciones de la Iglesia, que rescatan a las víctimas y las acompañan en su rehabilitación a una vida normal. La experiencia ha demostrado que muchas víctimas se cuidan de confiar en las autoridades policiales, pero confían sus historias más fácilmente al personal religioso, especialmente a las religiosas, que pueden ayudarlas a confiar  en el proceso legal y brindarles refugio seguro y otras formas de asistencia.
Por lo tanto, fieles a su naturaleza específica, las instituciones y organizaciones católicas han estado en primera línea ayudando a las víctimas, especialmente a las mujeres y a las niñas, a escapar de situaciones de esclavitud y, con amorosa preocupación, recorren  con ellas el largo camino hacia una vida de libertad, tanto interior como exterior. Las religiosas, en particular, han sido centrales en este trabajo que a menudo ocurre en situaciones dominadas por la violencia. Forman redes en múltiples niveles para coordinar sus esfuerzos y compartir las mejores prácticas y recursos, maximizando así su impacto.
Sra. Primera Ministra, Excelencias,
La Declaración Política sobre la Aplicación del Plan de Acción Mundial para Combatir la Trata de Personas, que se adoptará en los próximos días, enfatiza “en los términos más firmes posibles la importancia de fortalecer la acción colectiva … para poner fin a la trata de personas” [2]. La naturaleza global de los crímenes de trabajo forzoso, la esclavitud moderna y la trata de personas requieren de todos nosotros una respuesta proporcionada de colaboración, fraternidad y solidaridad. Debemos esa respuesta a las decenas de millones de víctimas, que nos miran con una esperanza desesperada de emancipación y de retorno a una vida de dignidad y libertad.
Gracias, Señora Primera Ministra; gracias, Excelencias.

[1] Cf. Concilio Ecuménico Vaticano II, Constitución pastoral sobre la Iglesia en el mundo actual, Gaudium et spes 27

[2] Political Declaration on the Implementation of the Global Plan of Action to Combat Trafficking in Persons, paragraph 24.


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Estado actual de la reforma de la Curia vaticana.

Maradiaga: “Casi lista la reforma de la Curia”

El coordinador del «C9» a la Radio Vaticana: «Estamos a un 75% del trabajo de revisión de la “Pastor bonus”. A finales de año entregaremos los documentos a los canonistas»

El Papa con su consejo de cardenales

Pubblicato il 14/09/2017
Ultima modifica il 14/09/2017 alle ore 18:41
REDACCIÓN
ROMA

«Estamos a un 75 % del trabajo de revisión de la Constitución apostólica “Pastor bonus” sobre la Curia romana, y a finales de año deberíamos ser capaces de entregar a los canonistas los nuevos documentos». Lo dijo a los micrófonos de la Radio Vaticana el cardenal Óscar Andrés Rodriguez Maradiaga, arzobispo de Tegucigalpa (Honduras) y coordinador del Consejo de los cardenales (el llamado «C9») al final de la 21a reunión.

 

Sin embargo, la obra de revisión del documento promulgado por Juan Pablo II en 1998 no es el «único objetivo del Consejo de los Cardenales», recordó el purpurado. «También debemos responder a otros objetivos que el Santo Padre nos ha encomendado». Entre otras cosas, «estamos convencidos» de que el Papa quiere «incluir a más mujeres y a más jóvenes en los organismos de la Curia».

 

También el obispo de Albano, monseñor Marcello Semeraro, secretario del «C9», dijo a la Radio Vaticana que el proceso de reforma de la Curia está más allá «de los tres cuartos», y que «se está por completar a nivel de propuesta hecha al Papa». La próxima reunión será del 11 al 13 de diciembre de este 2017.


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Vaticano: el C-9 y la reforma de la Curia

El “C9”: personal de la Curia menos clerical y más internacional

El cardenal O’Malley estará con el Papa hoy por la tarde y del 21 al 24 dirigirá la plenaria de la Comisión para la defensa de los menores, que ha finalizado su primer trienio

Cardenales reunidos

Pubblicato il 13/09/2017
IACOPO SCARAMUZZI
CIUDAD DEL VATICANO

EL Consejo de los nueve cardenales (el llamado “C9”) que ayudan al Papa en la reforma de la Curia romana y en el gobierno de la Iglesia universal, afrontó en su última reunión (en curso desde el lunes pasado y hasta hoy, miércoles 13 de septiembre de 2017), temas como «la Curia como instrumento de evangelización y de servicio para el Papa y para las Iglesias locales», la «descentralización», la «selección y competencia del personal, menos clerical y más internacional, con un incremento de jóvenes y mujeres». Por la tarde Francisco recibirá al cardenal Sean O’Malley, miembro del «C9» y presidente de la Pontificia Comisión para la Tutela de los Menores, órgano que está por concluir los tres años de su mandato.

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El Papa Francisco «se unió al grupo a partir del martes por la mañana, después del viaje apostólico a Colombia, y estuvo ausente hoy por la mañana debido a la Audiencia General», refirió el director de la Sala de prensa vaticana, Greg Burke. No pudieron participar en las reuniones de estos días el cardenal africano Laurent Monsengwo Pasinya ni el cardenal australiano George Pell, que se encuentra en Australia para responder ante el tribunal sobre las acusaciones de abusos sexuales de menores.

 

Durante las reuniones de estos días hubo «una reflexión sobre los textos del Papa relativos a la reforma de la Curia, guiada por el cardenal Óscar Rodríguez Maradiaga», refirió Burke, quien también subrayó que los textos son principalmente los del tradicional encuentro navideño con la Curia romana, los de los Consistorios y el conocido discurso sobre la «saludable descentralización» que pronunció el Papa en ocasión de los 50 años del Sínodo de los Obispos. «Algunos de los temas de la discusión», resumió el vocero vaticano, fueron: «la Curia como instrumento de evangelización y de servicio para el Papa y para las Iglesias locales; la descentralización; el papel de las Nunciaturas Apostólicas; la selección y competencia del personal, menos clerical y más internacional, con un incremento de jóvenes y mujeres». Entre otras cosas, dijo Burke, los siete cardenales reflexionaron sobre el «Motu proprio» «Magnum Principium», publicado la semana pasada, sobre la traducción de los textos litúrgicos, que el Papa deja a los Episcopados nacionales, para agilizar «las tareas de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos».

 

Durante las discusiones también fue escuchado monseñor Rino Fisichella, presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, en relación con «el trabajo de su dicasterio», y hoy por la tarde intervendrá en las sesiones de trabajo el cardenal Fernando Filoni, prefecto de la Congregación para la Promoción de la Evangelización de los Pueblos («Propaganda Fide»).

 

Las reuniones han estado dedicadas «a un estudio sobre el estatus y las propuestas entregadas por el Consejo al Santo Padre para la reforma de la Curia», explicó Burke. El secretario del «C9», el obispo de Albano Marcello Semeraro, explicó en una entrevista hace unos días a la Radio Vaticana, que en relación con «el proceso de reforma de la Curia romana, el proceso ya está más allá de los tres cuartos; está a punto de completarse». «Yo creo que dentro de algunos meses esta revisión estará más o menos completa, después el Papa tendrá a disposición las propuestas sobre todos los Dicasterios y será él quien decida cómo y cuándo ponerlas en práctica; por ahora, el Papa ha preferido una puesta en marcha gradual, haciendo, en de alguna manera, una especie de ajuste. De cualquier manera, el Papa ya ha intervenido para hacer correcciones, porque en el paso de la teoría a la práctica han sido necesario hacer correcciones. Francisco está siguiendo por el momento el proyecto de una puesta en práctica gradual». Durante las reuniones de estos días, ls cardenales llevaron a cabo «una relectura» de los estatutos del nuevo dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida. La próxima reunión de los cardenales será del 11 al 13 de diciembre de 2017.

 

El cardenal Sean Patrick, por su parte, «actualizó a los demás miembros del Consejo en relación con los trabajos de la Pontificia Comisión para la Protección de Menores». El arzobispo de Boston será recibido hoy a las 17 hrs. por el Papa para una audiencia personal. El quirógrafo con el que Francisco creó esta estructura, en marzo de 2014, afirmaba que «la Comisión está compuesta por un máximo de 18 miembros nombrados por el Santo Padre por un periodo de tres años», salvo una nueva decisión. Ahora el organismo podría cambiar su naturaleza y su composición. Una reunión plenaria de la Comisión, durante la que se verá el estado de la cuestión, será del 21 al 24 de septiembre de este año. Del 3 al 6 de octubre, en cambio, se llevará a cabo en Roma (gracias al Centre for Child Protection de la Pontificia Universidad Gregoriana, el congreso internacional «Dignidad de los menores en el mundo digital». El congreso concluirá con la «declaración sobre la dignidad de los menores en el mundo digital», que será presentada por el Papa en persona.


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Quién es Luis Ladaria, nuevo prefecto de la Doctrina de la Fe

Quién es Luis Ladaria, el nuevo prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe

2017-07-04
El cardenal Joseph Ratzinger se fiaba de él y nombró a Luis Ladaria “secretario” de la Comisión Teológica Internacional, es decir, su coordinador general.Cuatro años más tarde, como Papa, Benedicto lo hizo número dos de la que había sido durante años “su” Congregación para la Doctrina de la Fe.
Ahora Francisco ha dejado en sus manos este mismo departamento. Una congregación que conoce a la perfección y en la que es muy querido.
En esta entrevista de julio de 2008 habló del trabajo en la Congregación para la Doctrina de la Fe, y recordó que se dedica por este orden a “promover y tutelar” la doctrina católica.
LUIS LADARIA
Prefecto, Congregación para la Doctrina de la Fe
“‘Promover’ quiere decir que la fe sea conocida, que la fe sea vivida; y ‘tutelar’ quiere decir evitar que se produzcan desviaciones. Yo creo que lo que se pretende es promover y tutelar. Y en primer lugar, promover. A veces se crean unos clichés que no responden a la realidad”.
Es español, tiene 73 años y en 1966 entró en la Compañía de Jesús. Estudió Derecho y Teología. Recuerda con cariño sus años en esta universidad, la Gregoriana de Roma.
LUIS LADARIA
Prefecto, Congregación para la Doctrina de la Fe
“Aquí me he dedicado a enseñar diferentes materias de la Dogmática, la Antropología Teológica y la Teología Trinitaria. La enseñanza en la Gregoriana es muy bonita, porque aquí tenemos alumnos de más de 120-130 países, una variedad enorme; y esta internacionalidad es un aliciente impresionante: los diferentes puntos de vista y diferentes mentalidades que esto significa, siempre en unión de la Fe, y la unión de la Iglesia. Y esto para mí ha sido siempre una experiencia muy agradable”.
Los observadores dicen que el nombramiento de Luis Ladaria como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe es el segundo más importante del pontificado de Francisco, después del de Pietro Parolin como secretario de Estado.
Una apuesta por un profesor discreto, dialogante y trabajador, que se convierte en uno de los puntos de referencia del Vaticano de Francisco.


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Prefectos en la doctrina de la fe del Vaticano. Comentario

Francis replaces Cardinal Muller with deputy Ladaria as head of doctrinal congregation

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Pope Francis has decided not to renew the expiring term of Vatican doctrinal chief Cardinal Gerhard Muller, choosing instead to replace the German prelate with his deputy, a Spanish Jesuit theologian known for keeping a relatively low public profile.The pontiff has appointed Archbishop Luis Ladaria, 73, as the new prefect for the Congregation for the Doctrine of the Faith. He had previously served as the office’s secretary.

A Vatican statement announcing the appointment Saturday did not say whether Muller would be receiving a new role. At 69 years old he is six years away from the traditional retirement age for bishops. It is unusual for a cardinal of that age not to have an official posting.

The Vatican statement simply said the pope thanked Muller for his service at the conclusion of his five-year term as prefect, which began with his appointment by former Pope Benedict XVI on July 2, 2012.

Saturday’s announcement had been highly anticipated over the past day, as rumors began to circulate that Muller would be leaving his position following a meeting the cardinal had Friday with Francis.

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The pope’s choice of Ladaria, who has served at the doctrinal congregation since his own appointment by Benedict in 2008, seems to signify that Francis did not want a radical shake-up at the Vatican office, but simply a change in personnel.

Prior to his appointment at the Vatican, Ladaria had taught at the Pontifical Gregorian University and served as its vice-rector. From 2004-2009 he was the secretary general of the International Theological Commission.

The archbishop is also the president of the new papal commission studying the possibility of women deacons in the church, having been appointed to that role by Francis last August.

Before becoming the head of the doctrinal congregation, Muller had served for ten years as the bishop of the southeastern German diocese of Regensburg. He is known to be close to Benedict, who studied and taught at the University of Regensburg prior to becoming a bishop.

But Muller and Francis never appeared to develop an especially warm relationship. Most recently, the cardinal has been inconsistent about his position regarding the teaching authority of Francis’ exhortation on family life, Amoris Laetitia (“The Joy of Love.”)

After four cardinals publicly challenged Francis last November to answer questions about what they see as inconsistencies in the document, Muller said in January that the exhortation was “very clear” and that cardinals should not challenge the pope publicly.

But the cardinal appeared to contradict Francis’ teaching in the document in a May interview with EWTN. Asked about the possibility of the church giving Communion to those who have remarried without first receiving annulments, the cardinal stated: “We don’t accept polygamy.”

In Amoris Laetitia Francis asked pastors to use pastoral discernment in such cases and said that in some instances such discernment “can include the help of the sacraments.” The pope has also praised a set of guidelines issued by Argentine bishops that said divorced and civilly remarried couples might eventually be allowed to receive Communion.

Muller was also publicly questioned in recent months over his willingness to implement recommendations of the new papal commission on clergy sexual abuse, even in instances when Francis had approved them.

When Irish abuse survivor Marie Collins resigned March 1 from the Pontifical Commission for the Protection of Minors, she noted in a statement to NCR that Francis’ order for the creation of a new Vatican tribunal to judge bishops who mishandled abuse cases was found by Muller’s congregation to have “legal” difficulties and was never created.

Collins also noted that an order approved by Francis requiring all Vatican offices to respond to letters from abuse victims was not implemented by at least one congregation.

In a March 5 interview, Muller appeared to admit that his congregation was among those that ignored that papal order, saying that if the Vatican responded to victims’ letters it would not respect the role of diocesan bishops in such matters.

Muller also appears not to agree with Francis’ decision to create the commission studying the possibility of women deacons. He said in the May EWTN interview that it is “not possible” for women to be ordained to the diaconate and that female deacons “will not come.”

Francis made Muller a cardinal in February 2014, as part of the first group of 19 cardinals appointed by the then-new pontiff.

The doctrinal congregation is tasked with promoting correct interpretations of Catholic doctrine and theology. The office also handles investigations of clergy accused of abusing minors.

As part of his new role, Francis also appointed Ladaria Saturday to lead the Pontifical Commission Ecclesia Dei, the Pontifical Biblical Commission, and the International Theological Commission.

The archbishop graduated from the University of Madrid with a degree in civil law. He earned a doctorate in theology at the Gregorian with a dissertation on “The Holy Spirit in St. Hillary of Poitiers.”

Ladaria is the sixth prefect of the doctrinal office since the end of the Second Vatican Council in 1965. Besides Muller, he follows Cardinals Afredo Ottaviani, Franjo Seper, Joseph Ratzinger (future pope Benedict), and William Levada.

Muller’s tenure as prefect is the shortest of that group. U.S. Cardinal Levada’s is the next shortest, with him having served seven years in the role. Croatian Cardinal Seper, with 13 years, and Ratzinger, with nearly 24, served the longest terms.

John Paul II replaced Seper as prefect in 1981, three years after he had been elected as pontiff in 1978. But Seper had turned 75 at that point and would die the month following his replacement.

Ladaria’s appointment immediately appears as one of Francis’ most significant among the Vatican’s highest-level roles since his election as pontiff in March 2013.

In terms of the city-state’s most prominent offices, the pope has only appointed two other such leaders: Italian Cardinal Pietro Parolin as Secretary of State and Guinean Cardinal Robert Sarah as the prefect for the Congregation of Divine Worship and the Discipline of the Sacraments.

[Joshua J. McElwee is NCR Vatican correspondent. His email address is jmcelwee@ncronline.org. Follow him on Twitter: @joshjmac.]


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Cesa Muller como prefecto de la doctrina de la fe. Comentario.

El Papa no renueva el encargo al cardenal Müller

El Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe deja el cargo cuando se cumplen los primeros cinco años de su mandato. Le sucede el número dos, Luis Ladaria, también él nombrado en su momento por Benedicto XVI

El cardenal Gerhard Ludwig Müller

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Pubblicato il 01/07/2017
Ultima modifica il 01/07/2017 alle ore 14:44
ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO

Quien pensara que la imputación por abusos sexuales a menores del cardenal George Pell y su excedencia para acudir al proceso en Australia fuese la noticia destinada a agitar la vida de los sagrados palacios en este principio de verano, deberá pensarlo dos veces. La noticia bomba de las últimas horas es la decisión del Papa Francisco de no confirmar en el encargo al cardenal alemán Gerhard Ludwig Müller, 69 años, que el 2 de julio concluye su primer lustro a la cabeza de la Congregación para la Doctrina de la Fe. El anuncio de la decisión estaba prevista para el lunes (es decir, el día después de la espiración del mandato) pero ha sido anticipado a hoy, dado que justo después de la audiencia de ayer por la mañana, en la cual ha sabido de la no renovación del mandato, el cardenal ha comunicado la noticia a sus colaboradores y ha sido publicada en dos sitios tradicionalistas en Italia y en los Estados Unidos.

 

“El Santo Padre Francisco –se lee en el boletín de la Santa Sede– ha agradecido al Eminentísimo Señor Cardenal Gerhard Ludwig Müller al concluir su mandato quinquenal de Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y de Presidente de la Comisión Pontificia “Ecclesia Dei”, de la Comisión Pontificia Bíblica y de la Comisión Teológica Internacional, y ha llamado a sucederle en los mismos cargos a Su Excelencia Reverendísima Monseñor Luis Francisco Ladaria Ferrer, S.I., arzobispo titular de Tibica, hasta ahora Secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe”.

 

El teólogo Müller nombrado en julio de 2012 por Benedicto XVI era obispo de Ratisbona, había recibido el birrete cardenalicio por Francisco en el primer consistorio de febrero de 2014. En su lugar, con una sucesión casi natural, llega el vice, el arzobispo español (y jesuita) Ladaria, también él nombrado en su momento por Papa Ratzinger al vértice del dicasterio, un sacerdote considerado preparado y con autoridad.

 

¿Qué ha llevado a la clamorosa decisión, que no tiene precedentes recientes en la historia de la Santa Sede, incluso si parece que Müller no haya aceptado otros encargos y habría decidido retirarse? La explicación mejor es que el despido de un cardenal que no estaba en sintonía con algunas de las particulares aperturas del Pontífice, en particular sobre la moral familiar y la exhortación ’Amores laetitia’. Pero la designación de Ladaria, y no de un purpurado o un obispo externo más cercano a la sensibilidad de Francisco, pone en discusión esta hipótesis. Ladaria de hecho no se puede clasificar como “progresista”.

 

¿Por qué entonces la no confirmación? Es probable que en el origen de la decisión de no renovar el encargo al cardenal esté la falta de funcionamiento del dicasterio, una dificultad en las relaciones y en la colaboración. En particular puede haber influido la excesiva exposición mediática de Müller: sus tomas de posición personal han sonado a menudo más propias de las de un especialistas que las de un jefe de un dicasterio al servicio del Papa, a pesar de las insistentes invitaciones a “hablar” sobre todo con los documentos y los actos de la Congregación. Intervenciones, las del prefecto de la Doctrina, que suenan casi siempre como toma de distancia del Pontífice.

 

La falta de renovación de un Prefecto del ex Santo Oficio, congregación un tiempo llamada ’La Suprema’ no tiene precedentes recientes. Pero es cierto que no tiene precedentes el modo con el que el Prefecto saliente ha interpretado su papel. De su predecesor, el americano William Joseph Levada, casi no se recuerdan entrevistas durante su mandato, durado siete años y concluido por haber alcanzado el límite de edad. Y del predecesor de evada, el entonces cardenal Joseph Ratzinger, Prefecto para la Congregación doctrina ininterrumpidamente de 1981 a 2005 se recuerdan raras pero importantes entrevistas, en ninguna de las cuales lo había puesto en contraposición con el Pontífice, Juan Pablo II, a pesar de que sea conocido que sobre algunas cuestiones –por ejemplo el encuentro ínter-religioso de Asís la purificación de la memoria durante el Jubileo del 2000– el cardenal alemán tuviera posiciones no siempre coincidentes con las de Wojtyla.

 

Por lo que se sabe, Müller habría rechazado la oferta de otro encargo, prefiriendo retirarse. Con la elección de Ladaria –nombrado número dos de la “Suprema” por el Papa Ratzinger– como sucesor del Prefecto saliente, es evidente que Francisco no tiene intención de imprimir cambios en la Congregación para la Doctrina de la Fe. Como ocurrió en el caso de otro dicasterio, el de la liturgia, donde el Papa Bergoglio hizo sustituir al conservador español Antonio Cañizares Llovera con el conservador africano Robert Sarah.

 

Cambios en los vértices de los dicasterios con la finalización del quinquenio no son una novedad de este pontificado. En 2006, al final el primer encargo como Prefecto de la Congregación para la Evangelización de los pueblos (uno de los encargos más importantes, hasta el punto de ser definido “el Papa rojo”), Benedicto XVI decidió transferir a Nápoles al cardenal Crescenzio Sepe