Loiola XXI

Lugar de encuentro abierto a seguidor@s de S. Ignacio de Loyola esperando construir un mundo mejor


Deja un comentario

Etica y beneficios económicos. Conflicto entre la moral y las ganancias?

¿Invertir es católico? Un fondo desafía los prejuicios de la finanza

Se llama Altum Faith-consistent Equity y su misión es invertir sólo en empresas que respeten la doctrina social de la Iglesia. Su creador, un joven bróker español, advierte: “La clave es que sea rentable”. El desafío de la integridad
REUTERS

¿Invertir es católico?

Pubblicato il 21/07/2018
Ultima modifica il 21/07/2018 alle ore 12:37
ANDRÉS BELTRAMO ÁLVAREZ
CIUDAD DEL VATICANO

“Hay un mito: si inviertes tu dinero con criterios morales, automáticamente sacrificas rentabilidad. ¡Nada más lejos de la realidad!”. La palabras de Borja Barragán desafían los prejuicios del mercado. Pero él está empeñado en hacerlas realidad. Por eso, acaba de crear un fondo de inversión para colocar capitales en compañías que respeten la doctrina social de la Iglesia. ¿Una contradicción? No, al menos para este joven bróker, que dejó el mundo de la alta finanza para apostar por las inversiones con integridad. Y está dispuesto a demostrar que se puede invertir según la propia fe, y ser tan rentable como los otros.

 

“En Europa hay muy pocas alternativas de lo que nosotros hacemos y se cataloga como Faith Consistent Investment, invertir de una manera coherente con tu fe. Este concepto en Estados Unidos y en el mundo anglosajón lleva mucho tiempo pero en Europa, por razones culturales, ni siquiera ha empezado a despegar”, explicó Barragán, en entrevista con el Vatican Insider.

 

La idea le vino en la universidad, cuando compartió cursos con religiosos cuyas instituciones ni siquiera tenían conciencia que invertían parte de sus recursos en compañías cuyos principios o acciones estaban reñidos con la doctrina católica. El principal problema estaba en la ausencia de buenos asesores.

 

Fue así como cayó en la cuenta que los “inversores católicos” no tenían una oferta de productos financieros que les permitiesen invertir con tranquilidad y según sus propios valores. Desde sus tiempos de estudiante de Administración y Dirección de Empresas en la Pontificia Universidad de Comillas, comenzó a hacer prácticas en banca de inversión. Con el tiempo llegó incluso a hacer carrera a nivel comercial. Mientras tanto se quebraba la cabeza: ¿Es factible invertir en católico y ser rentable?

 

Con esa convicción creó Altum Faithful Investing.  Un “bicho especial”, según él mismo reconoce. Que basa su acción en cuatro pilares que los mercados tradicionales jamás tomarían como variables: La promoción de la dignidad humana, de la vida, de la familia y el cuidado del medio ambiente. “Analizamos a las compañías para ver si siguen estos cuatro pilares, siempre buscando invertir para obtener rentabilidad”, explicó Barragán.

 

Sostuvo que la mayoría de los “fondos éticos” sólo aplican criterios de inversión excluyentes, por ejemplo rechazando de plano el tabaco, el alcohol, etc. En cambio, él aseguró tener una “mirada distinta” y buscar empresas que pongan la economía “al servicio de la persona”. Porque todo tiene su truco.

 

“Queremos dar una vuelta de tuerca y aplicar el sentido común: ¿por qué no invertiríamos en una empresa de vinos? En este caso, lo que es punible no es el acto de producir vino sino que las compañías instiguen comportamientos adictivos en los consumidores. Hasta ese punto queremos llegar para conocer si, por ejemplo, la campaña de marketing de una empresa promueve un consumo responsable o indiscriminado. Aquí el fin no justifica los medios. El fin, que es obtener un beneficio legítimo, no justifica cómo lo hagamos”, añadió.

 

Pero el bróker quiso ir más allá. Puso como política inderogable de su empresa que el 100 por ciento de los recursos asesorados cumplan la doctrina social de la Iglesia. No valen consultorías a mitad. “Queremos ser coherentes 100 por ciento, creemos que esto es la manera correcta de vivir nuestra fe a la hora de invertir”, insistió. Además, se aseguró que la totalidad de los beneficios distribuibles de Altum sean dedicados a proyectos de evangelización, con tres sectores principales: la oración, la misión y la promoción de vocaciones.

 

Hasta ahora, la compañía ha financiado una película sobre el perdón cristiano (“El mayor regalo” del director Juan Manuel Cotelo), un orfanato de las Hermanas Franciscanas Misioneras de María en Dakar (Senegal) y el proyecto de regreso de los cristianos a la Llanura del Nínive (Irak) promovido por la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada.

 

“Existen algunos fondos para los cuales el ticket mínimo era alto y por eso parecía que, para invertir en católico, era necesario ser rico y yo quería huir de eso. Católico es igual a universal y universal es accesible para todo”, constató Barragán. De allí nació la idea de Altum Faith-consistent Equity, un fondo en el cual se puede invertir desde 100 euros en adelante.

 

Lanzado en mayo último, ha recibido una primera ola de respuesta entusiasta. Para su creador, esto se debe a que “la gente tiene necesidad de trascendencia” y, por sus productos, quienes creen “tienen mayor libertad de poder elegir el bien”. Pero el principal reto es mantener alta la atención, porque las reglas son iguales para todos los que operan en España, como él, registrados ante la Comisión Nacional del Mercado de Valores

 

Barragán sabe que la clave de todo es ser rentable en un mundo “que se debe tomar con pinzas”. Como constató el reciente documento publicado por la Congregación para la Doctrina de la Fe “Oeconomicae et pecuniariae quaestiones. Consideraciones para un discernimiento ético sobre algunos aspectos del actual sistema económico y financiero” (17.05.2018).

 

Según él, este texto demuestra que la economía está comenzando a cobrar importancia en el mundo eclesiástico y aseguró que está “bien asesorado”, sobre todo cuando “le saca tarjeta roja” a la búsqueda exclusiva del beneficio como guía única de la ingeniería financiera.

 

“Denuncia la falta de ética a la hora de conducir la acción financiera, donde se ha sustituido la ética por la codicia, y eso ha sido a nivel global. Esto porque no ha habido una regulación, unos líderes bancarios o comités éticos dentro de los bancos que pusiesen un freno. Nos da un buen tirón de oreja a todos para que seamos conscientes de aspectos inmorales que dañan a los mercados financieros”, recordó.

 

Consideró que el problema de los fraudes y las crisis provocadas desde el mundo financiero depende sobre todo de las personas que se dejan guiar por la codicia.

 

“El dinero puede dar un buen servicio pero es muy mal señor, ante él se ve dónde está tu corazón. Cuesta porque tenemos muy metido en nuestro ADN que el dinero es un fin y da igual cómo se obtenga, pero tenemos que tener dinero. A ojos de la sociedad aquel que tiene más dinero, es quien tiene más éxito, no importa cómo lo haya obtenido. La visión de Altum es exactamente contraria, que el fin no justifica los medios”, dijo.

 

Y abundó: “A final de cuentas cada uno de nosotros debe asumir su propia responsabilidad. Tu manera de consumir, tu manera de invertir va a marcar la diferencia. Va a ser la manera de dar testimonio de aquello en lo que crees”.

Anuncios


Deja un comentario

Proyectos para Latinoamérica de la fundación Populorum progressio

Fundación “Populorum Progressio” para América LatinaFundación “Populorum Progressio” para América Latina  (Vatican Media)

La Fundación “Populorum Progressio” examina 100 proyectos en Latinoamérica

El Consejo de Administración de la Fundación “Populorum Progressio” para América Latina realiza su reunión anual en São Salvador de Bahía, Brasil, del 12 al 14 de junio de 2018.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

La Oficina de Prensa de la Santa Sede informó que, del 12 al 14 de junio, en la Archidiócesis de São Salvador de Bahía (Brasil) tendrá lugar la reunión anual del Consejo de Administración de la Fundación “Populorum Progressio” para América Latina, confiada al  Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral.

Más de 100 proyectos de desarrollo

Durante la reunión, los miembros del Consejo examinarán  unos 100 proyectos para decidir sobre su eventual financiación, que es posible, en particular, gracias al apoyo de los fieles italianos, a través del fondo del ocho por mil de la Conferencia Episcopal Italiana. Los proyectos abarcan diversas dimensiones del desarrollo humano integral de las comunidades indígenas, mestizas, afroamericanas y campesinas en América Latina y el Caribe: producción (agropecuaria, artesanal, comercial), desarrollo de microempresas, infraestructuras (sistemas de agua y alcantarillado, energía, salones polivalentes, almacenes, comedores comunitarios, unidades sanitarias), finanzas (microcrédito, tiendas comunitarias), salud (centros de salud y equipos, letrinas y pozos),educación (aulas, equipos informáticos, herramientas para la formación),comunicación (emisoras y equipos locales de radio y televisión).

El servicio de caridad de la Iglesia

La reunión brindará también la oportunidad de reflexionar sobre las modalidades más eficaces de llevar a cabo el servicio de caridad de la Iglesia con los necesitados, y de identificar las directrices para el trabajo de los próximos años. En 25 años de actividad (1992-2017), la Fundación ha financiado 4.296 proyectos, con un valor total de alrededor de 41 millones de dólares.

Los miembros del Consejo de Administración

Los miembros del Consejo son: el Cardenal Peter K.A. Turkson, Prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, así como Presidente y Representante Legal de la Fundación, Mons. Javier Augusto del Río Alba, Arzobispo de Arequipa (Perú), Presidente del Consejo de Administración, Mons. Oscar Urbina Ortega, Arzobispo de Villavicencio (Colombia), Vicepresidente del Consejo de Administración, el Cardenal Chibly Langlois, Obispo de Les Cayes (Haití), Mons. José Luis Azuaje Ayala, Obispo de Barinas (Venezuela) y Mons. Segundo Tejado Muñoz, Secretario del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral.

A la reunión también asistirán: Mons. Giovanni d’Aniello, Nuncio Apostólico en Brasil, una delegación, encabezada por Mons. Leonardo di Mauro, en nombre del Comité para las intervenciones caritativas en favor del Tercer Mundo de la Conferencia Episcopal Italiana, Mons. Edmundo Luis Flavio Abastoflor Montero, Arzobispo de La Paz (Bolivia), Presidente saliente del Consejo de Administración. Coordinará los trabajos el nuevo Secretario del Consejo, P. Luis Ferney López Jiménez, que sucede al Dr. Juan Vicente Isaza Ocampo, que ha concluido su labor después de más de veinte años.


Deja un comentario

El documento del Vaticano sobre el actual sistema económico y financiero. Análisis de Manfred Nolte

Cuestiones económicas y pecuniarias

CUESTIONES ECONÓMICAS Y PECUNIARIAS

Manfred Nolte. El 17 de mayo pasado ha tenido lugar la presentación en Roma por parte de los dicasterios vaticanos de doctrina de la fe y de desarrollo humano, del documento titulado ‘Oeconomicae et pecuniariae quaestiones: Consideraciones para un discernimiento ético sobre algunos aspectos del actual sistema económico y financiero’.

A diferencia de la mayoría de las naciones cuyos ordenamientos jurídicos establecen una clara jerarquía normativa que sitúa en el más alto lugar a la Constitución del país respectivo, para ir reduciendo luego el rango de las normas hasta meras circulares administrativas, el Estado Vaticano no tiene establecida una clara graduación en las suyas, aunque se reserve un lugar destacado a los propios escritos del pontífice, muy especialmente cuando habla de fe y costumbres en forma de encíclicas y exhortaciones papales. No obstante lo cual, y como consta en el último párrafo del escrito, el Sumo Pontífice Francisco, ha aprobado las ‘Consideraciones’ y ha ordenado su publicación. O sea, que si no es la voz personal y directa del Papa, es algo que se le acerca mucho y puede incluirse sin violencia en las tesis del evangelio social de Francisco I.

En esta ocasión, el título del documento es explicativo por si mismo: la Iglesia propone unas consideraciones para interpretar y en su caso mejorar el funcionamiento y finalidad del sistema económico y financiero de mercado, operante en la actualidad en la inmensa mayoría de pueblos del planeta.

Como establece su preámbulo, la creciente influencia de los mercados sobre el bienestar material de la mayor parte de la humanidad exige, por un lado, una regulación adecuada de sus dinámicas y, por otro, un fundamento ético claro que garantice al bienestar alcanzado esa calidad humana de relaciones que los mecanismos económicos, por sí solos, no pueden producir. Es preciso un vínculo entre el conocimiento técnico y la sabiduría humana, sin el cual todo acto humano termina deteriorándose. Y en este recordatorio ético y moral, el documento, como en otros redactados por la Iglesia que abordan el tratamiento de la realidad económica, aporta perspectiva, centralidad en el ser humano, solidaridad y remisión repetida al bien común.

Para el economista de profesión, resulta muy importante al interpretar la doctrina social del papa, distinguir entre la moralidad de los mecanismos del mercado, en abstracto y la moralidad de las conductas corruptas, inmorales e ilegales en la utilización de los mecanismos de mercado. Respecto al primer aspecto, el escrito es razonable: el dinero –se afirma en el texto- es en sí mismo un instrumento bueno, la competencia estimulante, el beneficio necesario, el mercado como mecanismo de asignación de los recursos insustituible. Es en la perversión, inmoralidad e ilegalidad en el uso de dichos mecanismos donde se alza la voz de la Iglesia de Bergoglio. Y así debe ser. En ello coincide con la voz de los clásicos, padres de la economía, que junto a sus ingenuas propuestas acerca de manos invisibles y de mercados autocorrectores eficientes, ya advertían que la maquinaria económica solo funcionaría en ausencia de posiciones dominantes de mercado.

Dicho esto, y aunque asistimos a un conjunto de ‘consideraciones’ propositivas, el documento relata vulnerabilidades y lacras de los mercados financieros que son mayoritariamente reconocidos en la mayoría de los ámbitos políticos, académicos y prudenciales y que, además, en varias ocasiones se remiten a hechos ya pasados, en particular a sucesos relacionados con el estallido de la crisis de Wall Street en 2007 y que se hallan asumidos y en su mayoría acotados de cara a posibles episodios futuros.

Los párrafos de la declaración recorren episodios repudiados no solo por la doctrina social de la Iglesia o por la filosofía moral, sino por los órganos reguladores y supervisores multilaterales y en muchos casos por las diversas judicaturas nacionales. Todavía hoy, diez años después de la quiebra de Lehman Brothers, los jueces aplican multas estratosféricas a los banqueros yanquis que engañaron sistemáticamente a la clientela con la paquetización y venta de las hipotecas ‘subprime’ o a los que más recientemente manipularon el Euribor, referencia generalizada de múltiples productos de consumo financiero. En otro pasaje se advierte que el bienestar debe evaluarse con criterios mucho más amplios que el PIB, aspecto sobre el cual el estado del arte económico ha lanzado decenas de alternativas teóricas, que no logran sin embargo inutilizar el pragmatismo del viejo índice. Alude asimismo –como condenable- a la comercialización asimétrica de algunos productos financieros aprovechando lagunas informativas o la ignorancia del comprador, conducta que nos remite a ejemplos como la comercialización de preferentes, donde la venta en sí misma lícita ha utilizado el engaño, aspecto reconocido y castigado en su momento, como lo han sido algunas ampliaciones de capital bancario mal informadas y otros delitos similares. Una vez más el engaño y el fraude es el que resulta reprobado. Y así debe ser.

Junto a estos pasajes asumibles hay en la presentación de las declaraciones una reiterada condena de la especulación sin distinguir si se realiza con fondos propios o ajenos. La especulación no es mala ya que solo activa expectativas. Todos vivimos en un constante proceso diario de especulación. Solo es ilícita cuando arriesga capitales ajenos y también –siendo legal- debe ser combatida con políticas contraespeculativas del gobierno en circunstancias excepcionales. La referencia a tipos de interés de usura que también se condena se remite evidentemente a zonas geográficas distintas de las economías centrales. Todos los partidos asumen hoy en día la recomendación vaticana acerca de “la impelente necesidad de una adecuada regulación”. Dicha regulación y la vigorosa presencia del estado en la economía es la norma de la actuación política actual. Sugiere atinadamente el escrito la creación de una autoridad bancaria global, aunque comprende su dificultad. En ese contexto avanza la Unión bancaria europea, y los esfuerzos normativos del Consejo de Estabilidad Bancaria, el Comité de Basilea y otros organismos sectoriales multilaterales. La separación sugerida en los bancos de las carteras de inversión y otras más arriesgadas de ‘negociación’ está implantada en los bancos desde hace décadas y la no subordinación  por parte del Banco de la concesión de un préstamo “a la simultánea subscripción de otros productos financieros quizás no favorables al cliente” es una prescripción recientemente introducida por la normativa MIFFID.

Una propuesta interesante del escrito vaticano es el establecimiento de comités éticos para apoyar a los consejos de administración, todo ello para ayudar a los bancos, no sólo a preservar sus balances de las consecuencias de sufrimientos y pérdidas y a mantener una coherencia efectiva entre la misión fiduciaria y la praxis financiera, sino también a apoyar adecuadamente la economía real. Tal recomendación recuerda en parte a las comisiones de control operantes dentro de las normativas de las antiguas cajas de ahorro, hoy desgraciadamente extinguidas. La preocupación por regular los mercados de derivados es compartida por los reguladores bancarios que han avanzado en muchos de los puntos sugeridos en las Recomendaciones.

La carta contiene una decidida denuncia a una doble lacra de nuestra economía de mercado, y en ello hay una oportunidad de reflexión para denunciar la gigantesca falta de omisión cometida por la Comunidad de Naciones: la permisividad de esas cloacas financieras llamadas eufemísticamente ‘Paraísos fiscales’ y la impotencia para frenar la riada de la ‘elusión’ de las empresas multinacionales a través de sus precios de transferencia en beneficio de su centro ultimo de tributación. No queda aquí sino alzar la voz de la indignación y expresar la perplejidad por esta injustificable tolerancia.

El documento se desmarca de aquella condena generalista de la exhortación apostólica Evangelii Gaudium de 2013 en la que se denunciaba al sistema económico como perverso en sus raíces (‘esta economía mata’) pero mantiene un vívido recordatorio de algunas cosas sabidas y aun corregidas junto a la acusación de otras que se perpetúan y no deberían tener cabida en nuestra sociedad.

Insustituible en el documento es el recordatorio de la hipertrofia (idolatría) del valor absoluto del dinero, el permanente riesgo del descarte de amplias masas sociales (la globalización de la indiferencia) y la sordera al grito de los pobres y de la tierra, de la inversión en una economía finalista que no advierte los daños colaterales de sus acciones y precisa de ingentes inversiones para reparar esos mismos daños que produce.

La economía de Jorge Mario Bergoglio se basa en el rearme moral, en la referencia constante al vínculo indisoluble entre una ética respetuosa del bien común y la funcionalidad real de todo sistema económico-financiero.

Un importante recordatorio que nos hace conscientes del largo camino que falta por recorrer.


Deja un comentario

Comentario al discurso del Papa a la Centesimus annus.

El Papa: trágica y falsa la dicotomía entre la ética de las religiones y los intereses de la finanza

Audiencia a la Fundación “Centesimus Annus pro Pontifice”, al final de la conferencia internacional sobre “Nuevas políticas y estilos de vida en la era digital”

El Papa Francisco

Pubblicato il 26/05/2018
SALVATORE CERNUZIO
CIUDAD DEL VATICANO

 

El egoísmo y la exclusión, la crisis económica y la falta de empleo, las amenazas contra las familias y la indiferencia hacia los jóvenes, los pobres y los migrantes. La “cultura del descarte”. El Papa Francisco reflexiona sobre los desafíos que hacen que este mundo de hoy sea incierto y, durante la audiencia a la Fundación “Centesimus Annus pro Pontifice” (al final de la conferencia internacional sobre las “Nuevas políticas y estilos de vida en la era digital”), invocó «una cultura global de justicia económica, de igualdad y de inclusión» a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia.

 

En la Sala Regia, a pocos metros de la Biblioteca en la que esta mañana recibió a su “hermano” Bartolomé, quien inauguró las sesiones de trabajo de la conferencia, el papa Bergoglio habló con los miembros de la “Centesimus Annus” sobre las «actuales dificultades y crisis en el sistema económico» que «tienen una innegable dimensión ética: se relacionan con una mentalidad de egoísmo y de exclusión que ha generado en los hechos una cultura del descarte, ciega frente a la dignidad humana de los más vulnerables».

 

No son hipótesis, sino datos que ha dejado a la luz el aumento de la «globalización de la indiferencia» frente a los «evidentes desafíos morales que la familia humana está llamada a afrontar». En particular, el Papa se refirió a los «obstáculos al desarrollo humano integral de muchos de nuestros hermanos y hermanas, no solo en los países materialmente más pobres, sino cada vez más en medio de la opulencia del mundo desarrollado». «Pienso también –añadió el Papa– en las urgentes cuestiones éticas relacionadas con los movimientos migratorios mundiales».

 

«Demasiado a menudo una trágica y falsa dicotomía (semejante a la artificial fractura entre la ciencia y la fe) se ha desarrollado entre la doctrina ética de nuestras tradiciones religiosas y los intereses prácticos de la actual comunidad de negocios», afirmó. «Pero hay una natural circularidad entre las ganancias y la responsabilidad social. Hay, efectivamente, u “nexo indisoluble entre una ética que respete a las personas y el bien común y el real funcionamiento de cada sistema económico y financiero”», añadió citando el reciente documento vaticano “Oeconomicae et pecuniariae quaestiones” sobre el discernimiento ético en el sistema económico.

 

«La dimensión ética de las relaciones sociales y económicas» no puede ser importada «a la vida y a las actividades sociales desde fuera, sino que debe surgir desde dentro», insistió Bergoglio. Este es un objetivo a largo plazo «que exige el compromiso de cada persona y de cada institución en el seno de la sociedad».

 

En cuanto al tema elegido para la conferencia de este año: «Nuevas políticas y nuevos estilos de vida en la era digital», el Santo Padre subrayó uno de los retos relacionados con esta temática: las amenazas que las familias están afrontando a causa de la escasez de oportunidades laborales estables y el impacto de la revolución de la cultura digital.

 

El Pontífice resaltó, que tal y como ha puesto en evidencia, el recorrido de preparación para el Sínodo de este año, dedicado a los jóvenes, «es un área crucial en la cual la solidaridad de la Iglesia es efectivamente necesaria».

 

«La contribución de todos ustedes es una expresión privilegiada de la atención de la Iglesia hacia el futuro de los jóvenes y las familias», observó Francisco, recordando que, por otra parte, se trata de una actividad en la que lacooperación ecuménica es de especial importancia y la presencia del Patriarca Bartolomé de Constantinopla en su conferencia, «es un signo elocuente de esta responsabilidad común».

 

«Queridos amigos, al compartir su conocimiento y experiencia, y al transmitir la riqueza de la doctrina social de la Iglesia, ustedes buscan formar las conciencias de líderes en el campo político, social y económico. Les animo a perseverar en este esfuerzo, que ayuda a construir una cultura global de la justiciaeconómica, la igualdad y la inclusión», concluyó el Pontífice, expresando su gratitud y aprecio «por todo lo que ya han logrado, confiando su futuro compromiso a la providencia de Dios en oración».


Deja un comentario

Discurso del Papa a la fundación Centesimus annus

El Papa a la fundación Centesimus Annus: «Globalicen la cultura de la justicia»

El Santo Padre recibió en audiencia a la Fundación Centesimus Annus – Pro Pontifice, reunidos en Roma con ocasión del 25° aniversario de su constitución a cargo de Juan Pablo II

Sofía Lobos – Ciudad del Vaticano

El sábado 26 de mayo, en torno a las 11:30 de la mañana, el Papa Francisco recibió en audiencia en la Sala Regia del Vaticano a los miembros de la fundación Centesimus Annus – pro Pontifice, reunidos en Roma con ocasión del 25° aniversario de su formación a cargo de Juan Pablo II y de la celebración de la conferencia internacional “Debates sobre las nuevas políticas y estilos de vida en la era digital”, presidida por el cardenal Secretario de Estado, Pietro Parolín, que contó también con la intervención del Patricarca Ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I.

Valores éticos en el sistema económico actual

En su discurso, el Santo Padre agradeció a la fundación el trabajo fundamental que realizan con tanto empeño, y que consiste en dar a conocer la sabiduría de la Doctrina Social de la Iglesia a cuantos  trabajan en los sectores empresariales y económicos de la sociedad civil.

“Después de un cuarto de siglo, esta tarea es más necesaria que nunca, ya que los retos sociales y económicos que enfrenta la comunidad internacional se han vuelto cada vez más complejos e interconectados”, afirmó el Papa señalando que las actuales dificultades y crisis en la economía tienen una dimensión ética innegable: están vinculados a una mentalidad de egoísmo y exclusión que genera la cultura del descarte, que ciega respeto a la dignidad humana de los más vulnerables.

“Y prueba de ello es la creciente globalización de la indiferencia frente a los obvios desafíos morales a los que la familia humana debe enfrentarse”,  añadió el Obispo de Roma, mencionando especialmente los numerosos obstáculos al desarrollo humano integral que padecen las personas, no sólo en los países materialmente más pobres sino también cada vez más en medio de la opulencia del mundo desarrollado.

Afrontar nuevos estilos de vida en la era digital

Por otra parte, el Sucesor de Pedro habló de los problemas éticos urgentes que están relacionados con los movimientos migratorios mundiales y en este contexto, destacó el papel indispensable de la Fundación, “encargada de llevar la luz del mensaje del Evangelio para asistir a estas exigencias humanas, ayudando así a la Iglesia a cumplir este aspecto esencial de su misión”.

En cuanto al tema elegido para la conferencia de este año: “Nuevas políticas y nuevos estilos de vida en la era digital”, el Santo Padre subrayó uno de los retos relacionados con esta temática: las amenazas que las familias están afrontando a causa de la escasez de oportunidades laborales estables y el impacto de la revolución de la cultura digital.

El Pontífice resaltó, que tal y como ha puesto en evidencia, el recorrido de preparación para el Sínodo de este año, dedicado a los jóvenes, “es un área crucial en la cual la solidaridad de la Iglesia es efectivamente necesaria”.

Construir una cultura global de la justicia

“La contribución de ustedes es una expresión privilegiada de la atención de la Iglesia hacia el futuro de los jóvenes y las familias”, observó Francisco, recordando que, por otra parte, se trata de una actividad en la que la cooperación ecuménica es de especial importancia y la presencia del Patriarca Bartolomé de Constantinopla en su conferencia, “es un signo elocuente de esta responsabilidad común”.

“Queridos amigos, al compartir su conocimiento y experiencia, y al transmitir la riqueza de la doctrina social de la Iglesia, ustedes buscan formar las conciencias de líderes en el campo político, social y económico. Os animo a perseverar en este esfuerzo, que ayuda a construir una cultura global de la justicia económica, la igualdad y la inclusión”, concluyó el Pontífice, expresando su gratitud y aprecio “por todo lo que ya han logrado, confiando su futuro compromiso a la providencia de Dios en oración”.

Escucha el discurso del Papa Francisco


Deja un comentario

Severa crítica de Thomas Reese a los autores de un documento del Vaticano sobre economía.

Vatican document on economic ethics is a dismal read on a timely topic

Francis.jpg

Pope Francis is framed by the decoration of a street lamp as he recites the Angelus prayer at the window of his studio overlooking St. Peter’s Square at the Vatican on Nov. 19, 2017. (AP/Andrew Medichini)

When I heard that the Vatican was going to issue a document on economics and ethics, I looked forward to reading it and to recommending it to my friends in think tanks, journalism and academia.

Now that I’ve read “Oeconomicae et pecuniariae quaestiones” (“Economic and financial issues”), I can’t recommend it to anyone.

It is not that I have major disagreements with its conclusions. Though I do wish the document had more to say about corrupt politicians, that’s not the reason for my disappointment.

Daily email newsletters: Get the best of NCR delivered to your inbox! Sign up here

It is simply horribly written.

We’ve been spoiled, perhaps, by the clarity and beauty of Francis’ writing since he became pope. I presumed that the rest of the Roman Curia would follow his example.

Instead, the document released last week (May 18) reads like it was written by an ivory-tower theologian more interested in being obscure than in communicating with the public. In addition, the English translation reads like it was done by Google translation.

Written by the Congregation for the Doctrine of the Faith and the Dicastery for Promoting Integral Human Development, “Oeconomicae et pecuniariae quaestiones” was supposed to give theological backing to Francis’ views on the economy. With friends like this, Francis doesn’t need enemies.

The problem is not just aesthetic. The issues at the heart of this document are the nuts and bolts of economic equity that Francis has made a major theme, and the teaching here should be clear. Meghan Clark, professor of theology and religious studies at St. John’s University, bemoaned the document’s lack of “accessibility to students, professors, and business people.” She felt this was especially sad because “the document rightly calls for greater attention to ethics and making use of social doctrine in business colleges and universities.”

Despite the bad writing, the document does perform two major functions. For one, “it offers a critique of certain aspects of contemporary finance that reflects Catholic Social Teaching’s approach to markets: valuable as long as they are yoked to the common good, destructive when not,” said Vince Miller, who holds the Gudorf Chair in Catholic Theology and Culture at Dayton University.

Secondly, “it painstakingly grounds this teaching in the thought of John Paul II and Benedict XVI in addition to Francis,” Miller added. This is important within the church because it challenges “the shallow, yet effective narrative that Francis is somehow a radical departure on these topics,” he said.

While acknowledging that “global economic well-being appears to have increased in the second half of the twentieth century with an unprecedented magnitude and speed,” the authors argue that “at the same time inequalities proliferate between various countries and within them.”

To address this inequality, the document calls for economic strategies aimed at quality of life for all, not just greater profits. Profit is illegitimate, says the document, “when it falls short of the objective of the integral promotion of the human person, the universal destination of goods, and the preferential option for the poor.”

In short, people’s well-being ought to come before gross domestic product.

The authors at the Curia also don’t accept the dogma that the market is always right. Rather, “markets know neither how to make the assumptions that allow their smooth running (social coexistence, honesty, trust, safety and security, laws, and so on) nor how to correct those effects and forces that are harmful to human society (inequality, asymmetries, environmental damage, social insecurity, and fraud).”

“Oeconomicae et pecuniariae quaestiones” isn’t content to make generalizations about the morality of market dynamics, however. Its authors appear to be aware of current debates over financial regulation aimed at protecting the public. The complexity of financial instruments and contracts, it notes, “puts the buyers in a position inferior to those who commercialize these products.”

Regulations are important, it maintains, to create healthy interactions that unite freedom with the protection of every person, especially the more vulnerable.

Massive deregulation, on the other hand, “creates space not only for moral risk and embezzlement, but also for the rise of the irrational exuberance of the markets, followed first by speculative bubbles, and then by sudden, destructive collapse, and systemic crises.”

The document see dangers in big banks that manage investments along with traditional banking activities. It criticizes questionable activities of financial advisers, who do not put protecting their clients first. The document considers credit default swaps “gambling on the failure of others, which is unacceptable from the ethical point of view.”

It discusses the manipulation of interbank loans (LIBOR) and concludes that “the fact that this could have happened impunitively for many years shows how fragile and exposed to fraud is a financial system not sufficiently controlled by regulations.”

Offshore banking comes under special condemnation in the Vatican document, noting that it is used to avoid taxes, launder dirty money and hide money stolen from poor countries by corrupt politicians.

These are all crucial, and timely, points. Too bad they are hidden by such bad prose.


Deja un comentario

Informe ONU sobre economía mundial. Luces y sombras.

Las tensiones comerciales amenazan el crecimiento de la economía mundial

Organización Marítima Internacional
Felixtowe, el mayor puerto de contenedores del Reino Unido.

17 Mayo 2018

Las presiones también pueden verse reflejadas en América Latina y el Caribe, pese a que se prevé un incremento positivo en la región superior al 2 % durante el 2018 y el 2019. La excepción será Venezuela, que continuará en recesión.

El aumento de las tensiones comerciales, las dudas respecto a las políticas monetarias, los niveles de endeudamiento y las tensiones geopolíticas amenazan las positivas perspectivas de crecimiento de la economía mundial, según  las estimaciones de un estudio presentado este jueves en Nueva York.

El informe de las Naciones Unidas sobre Situación y Perspectivas de la Economía Mundial indica que el crecimiento global de la economía será del 3,2 % durante este año y el próximo, una revisión al alza del 0,2 % y el 0,1 % respectivamente.

Esta situación comportaría una mejora del crecimiento en los países desarrollados debido a la aceleración de la subida de los salarios, un escenario beneficioso para las inversiones y las consecuencias a corto plazo fruto del plan de estímulo fiscal en Estados Unidos, señala el estudio.

“Aunque el aumento moderado de los precios para los productos básicos a nivel mundial supondrá una presión al alza en la inflación de muchos países”, el informe destaca que las “presiones inflacionarias” están bajo control en casi todas las regiones desarrolladas y en desarrollo.

Por otro lado, destaca también el aumento de los desafíos como las amenazas al sistema de comercio multilateral, el alto grado de desigualdad y el incremento de las emisiones de carbono.

El economista jefe de las Naciones Unidas, Elliot Harris, destacó que el alza de la economía global supone una buena noticia para avanzar hacia la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, pero manifestó que “es absolutamente necesario no darse por satisfechos ante las positivas cifras de crecimiento”.

Las expectativas de crecimiento del PIB se han revisado al alza en casi el 40% de los países desde la última actualización el pasado mes de diciembre. Se prevé que este disminuya en el centro y el sur de África y las estimaciones para 2018 se revisaron a la baja en las economías en transición y los países menos desarrollados.

La desigualdad de ingresos persiste elevada en muchos países pese a los indicios de mejora en algunos países en desarrollo tanto debido a factores cíclicos temporales como a algunos cambios estructurales.

El estudio destaca los avances en materia de disminución de la desigualdad en América Latina y el Caribe durante los últimos 15 a 20 años debido a políticas relacionadas con el salario mínimo, la educación y las transferencias de con fondos públicos.

América Latina también crece

El dato positivo para la economía mundial también se reflejará en América Latina y el Caribe con un crecimiento estimado de un 2,1 % durante el 2018 y un 2,5 % el 2019, con la excepción de Venezuela que entró en su quito año de recesión.

El repunte del crecimiento se verá impulsado por el fortalecimiento de la demanda del sector privado, especialmente en los países exportadores de materias primas de América del Sur.

El consumo privado y la inversión contará con el apoyo de modestas presiones inflacionistas, tipos de interés bajos y, en algunos casos, una mayor confianza.

El mercado laboral sigue mejorando ya que muchos países redujeron su tasa de desempleo durante el último año y apunta una recuperación en el sector de las manufacturas.

Pese a la proyección positiva de la economía en la región durante los dos próximos años, esta dista de alcanzar el 3,2% logrado durante el periodo 1991-2012.

Asimismo, la débil recuperación de las inversiones y la productividad durante los últimos años produjeron una disminución en el crecimiento que podría obstaculizar el alcance de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

El estudio destaca que una escalada en las tensiones comerciales globales afectarías negativamente a los exportadores de productos básicos de América del Sur y los países de América Central y el Caribe con estrechos vínculos con los Estados Unidos.

Además, la dilatada incertidumbre sobre las renegociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte podría debilitar las perspectivas para la economía de México.

Los niveles de deuda en América Latina también aumentaron de manera notable, pasando, por ejemplo, en Brasil del 125 al 145% y en México del 56 al 77%. En muchas de estas economías, una parte significativa del aumento de la deuda se orientó hacia activos inmobiliarios y financieros en lugar de hacia capital productivo.

FAO/Giulio Napolitano
Etiquetado de cajas y botes en una productora de comida gourmet en Manzini, Suazilandia.

 

Guerra comercial

El comercio mundial se ralentizará en 2018, pero se mantendrá robusto en 3,8%, bien entendido que no suban las tensiones comerciales.

Sin embargo, en caso de un incremento brusco de las trabas comerciales y de las disputas se podría ralentizar considerablemente el comercio y la inversión a corto plazo, y obstaculizar el crecimiento mundial a mediano plazo, particularmente debido a los estrechos vínculos entre el comercio, la inversión y el aumento de la productividad.

Los efectos directos de las medidas que se han introducido y propuesto en los últimos meses, como los aranceles propuestos sobre las exportaciones desde China y desde los Estados Unidos por valor de 50.000 millones de dólares (equivalentes a una cifra entre el 0,2% y el 0,4% del PIB en cada país), seraán de momento relativamente modestos a nivel macroeconómico.

Volatilidad de los mercados

Si bien las condiciones financieras mundiales continúan siendo relativamente propicias para la inversión, durante los últimos años también se han acumulado riesgos financieros. El prolongado período de abundante liquidez mundial y los bajos costos de los préstamos no se han traducido en una recuperación sostenida, generalizada y robusta de la inversión. Por el contrario, ha fomentado, en especial, la emisión de títulos de deuda, las estrategias de fusiones y adquisiciones y el aumento de las readquisiciones empresariales.

A principios de 2018 aumentó la volatilidad de los mercados bursátiles mundiales, una situación que nos recuerda que las vulnerabilidades que se acumularon en muchas economías emergentes las expuso a picos de aversión al riesgo, a un descontrolado ajuste de las condiciones de liquidez mundiales y a una repentina retirada de capital.

Deuda Elevada

Los niveles de deuda pública y privada se mantienen en niveles históricamente altos en muchas economías desarrolladas, y tanto el déficit de los hogares como la de las empresas, es mayor que antes de la crisis financiera mundial.

En las economías emergentes, la proporción entre la deuda y el PIB ha aumentado del 139% en 2010 a casi el 200% en 2017. La deuda del sector no financiero en China aumentó del 180 a más del 250% del PIB