Loiola XXI

Lugar de encuentro abierto a seguidor@s de S. Ignacio de Loyola esperando construir un mundo mejor


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El fútbol y la importancia del deporte

Mundial de fútbol: “Los equipos grandes y pequeños en el corazón del Papa”

“El deporte nos lleva a dar lo mejor de uno mismo”. En vísperas del inicio del Mundial de Fútbol, Rusia 2018, entrevistamos a Mons. Melchor Sánchez de Toca, Subsecretario del Pontificio Consejo de la Cultura.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

“El deporte, el futbol como deporte de escuadra, el deporte rey nos enseña la importancia del juego de equipo, un aspecto que ha subrayado el reciente documento: “Dar lo mejor de sí”, del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida con una introducción del Papa Francisco”, lo dijo Mons. Melchor Sánchez de Toca, Subsecretario del Pontificio Consejo de la Cultura, dialogando con nuestro colega Amedeo Lomonaco, a pocos días de iniciar el Mundial de Fútbol, Rusia 2018.

Una ocasión para reflexionar sobre el deporte

“Comienza el mundial de futbol y durante un mes – señaló el Subsecretario – la atención de todo el mundo, en todo el planeta estará concentrada en Rusia, en los distintos partidos que se van a jugar. Es un acontecimiento planetario que une como muy pocas otras cosas, quizá con la excepción de los Juegos Olímpicos – precisó Mons. Sánchez de Toca – a la humanidad en torno a un espectáculo deportivo y esto es significativo porque quiere decir que el deporte toca las fibras más íntimas de la persona humana, nos devuelve a nuestra condición de criaturas libres que se expresan a través del juego”.

El futbol, agregó el Subsecretario, es maravilloso porque reserva siempre grandes sorpresas y a veces el pequeño David, derrota al gigante Goliat como hemos visto muchas veces. “Y el corazón del Papa – señaló Mons. Sánchez de Toca – como todos imaginamos latirá fuertemente por la nacional albiceleste, pero yo estoy seguro de que en su corazón también los equipos pequeños, como en general en su corazón de pastor, tienen un lugar muy importante”.

Los ojos del mundo fijados en Rusia

Los ojos de los deportistas y de los apasionados del fútbol están dirigidos a Rusia, donde está por iniciar el campeonato mundial de fútbol. Serán 32 equipos de todas partes del mundo los que se contendrán la Copa más prestigiosa del mundo. El balón que será mostrado durante la ceremonia de inauguración llegará desde el espacio, antes de su ingreso al campo en el estadio Lužniki de Moscú, fue llevado a la estación espacial internacional. El partido inaugural se disputará entre las selecciones de Rusia y Arabia Saudita.

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Saludo del Papa a los Mundiales de fútbol

Todo listo para el inicio del Mundial de Fútbol Todo listo para el inicio del Mundial de Fútbol   (AFP or licensors)

Mundial 2018. El Papa: ocasión de encuentro entre culturas y religiones

En la víspera del Mundial de Fútbol 2018 que se disputará en Rusia, el Santo Padre lanzó un mensaje durante la Audiencia General

Griselda Mutual – Ciudad del Vaticano

«Mañana se abrirán los Campeonatos Mundiales de Fútbol en Rusia. Deseo enviar mi saludo cordial a los jugadores y a los organizadores, como también a quienes seguirán a través de los medios de comunicación social, este evento que supera toda frontera»: así el Papa Francisco recordó en la Audiencia General el Mundial de Fúbol 2018 que inicia este jueves con el partido inaugural en Moscú, entre Rusia y Arabia Saudita.

El deporte como ocasión de encuentro entre pueblos y culturas diferentes

El Papa Francisco ha demostrado más veces su afección al deporte como vía de encuentro, diálogo y fraternidad, y así no podía dejar pasar esta oportunidad para hacer sentir su voz sobre las bondades del deporte y del trabajo en equipo, para favorecer la paz y la solidaridad.

A propósito nos viene a la mente la ocasión de la inauguración de los juegos olímpicos en 2016, cuando en un emotivo vídeo publicado por su Red Mundial de Oración, el Papa afirmaba que «con el deporte es posible construir la cultura del encuentro, entre todos, por un mundo en paz».

Sin ir más lejos, con motivo de la publicación del documento “Dar lo mejor de uno mismo”, sobre la perspectiva cristiana del deporte y la persona humana, elaborado por el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, a inicios de junio, el Papa Francisco escribió un mensaje al Prefecto de dicho Dicasterio, el Card. Kevin Farrel, resaltando el deporte como «lugar de encuentro donde personas de todo nivel y condición social se unen para lograr un objetivo común».

En una cultura dominada por el individualismo y el descarte de las generaciones más jóvenes y de los más mayores –  escribía el Papa – el deporte es un ámbito privilegiado en torno al cual las personas se encuentran sin distinción de raza, sexo, religión o ideología y donde podemos experimentar la alegría de competir por alcanzar una meta juntos, formando parte de un equipo en el que el éxito o la derrota se comparte y se supera.

El deporte tiende puentes que contribuyen a perspectivas de paz entre los pueblos

Mientras que, también este año, antes de la apertura de los Juegos Paralímpicos en Pyeongchang en Corea del Sur, durante la audiencia general del 7 de marzo, teniendo en mente el conflicto en la Península Coreana, el Santo Padre resaltaba cómo las Olimpíadas que habían sido hospedadas en la misma capital poco tiempo antes, habían demostrado la capacidad del deporte de “tender puentes entre países en conflicto y dar una válida contribución a perspectivas de paz entre los pueblos”.

Por esto en las vísperas del inicio del Mundial 2018 en el que 32 países seguirán este entusiasmaste evento, el Papa deseó que «pueda esta importante manifestación deportiva volverse ocasión de encuentro, de diálogo y de fraternidad entre culturas y religiones diferentes, favoreciendo la solidaridad y la paz entre las naciones»


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Rusia: ante los Mundiales de fútbol los verdaderos héroes rusos en la defensa de los derechos humanos.

Rusia: El equipo de la Copa Mundial de Fútbol más valiente que has conocido

 

Actúa por tres personas valientes que defienden los derechos humanos en http://www.actuaconamnistia.org

Mientras Rusia se prepara para la inauguración de la Copa Mundial de la FIFA 2018, Amnistía Internacional arroja luz sobre los 11 campeones y campeonas de derechos humanos rusos que ponen sistemáticamente sus vidas en peligro para defender los derechos humanos en el país.

Una nueva campaña, #EquipoValiente retratará a un defensor o defensora de los derechos humanos de cada una de las 11 regiones que acogen los partidos de la Copa Mundial con el fin de dar a conocer su importante labor, y simpatizantes de Amnistía Internacional de todo el mundo enviarán mensajes de solidaridad para mostrar a estas valientes personas que no están solas.

“A medida que aumenta la excitación en torno a la Copa Mundial, queremos destacar el trabajo de los inspiradores hombres y mujeres que arriesgan su vida y su libertad para luchar por los derechos humanos en Rusia. La alineación del Equipo Valiente incluye a activistas que han luchado para poner fin a la tortura en las comisarías de policía, proteger el medio ambiente, defender los derechos de las personas LGBTI y de las que se dedican al trabajo sexual, y apoyar a las víctimas de violencia intrafamiliar: estos y estas activistas son los auténticos campeones en Rusia”, ha manifestado Inga Kelekhsaeva, responsable de campañas de Amnistía Internacional sobre Rusia.

“Durante la Copa Mundial, simpatizantes de Amnistía Internacional de todo el mundo animarán a estos valientes defensores y defensoras y pedirán que cesen el acoso y la intimidación constantes a los que les someten las autoridades rusas. Es posible que la atención del mundo esté centrada en los estadios, pero seguiremos vigilando de cerca la represión de las autoridades contra los derechos humanos.”

#EquipoValiente destaca las historias de 11 defensores y defensoras de los derechos humanos de toda Rusia.

Estos defensores y defensoras son los siguientes:

  • Grozni: Oyub Titiev, director de la oficina de la ONG Memorial en Chechenia, encarcelado por cargos falsos desde enero de 2018.

  • Sochi: Andrei Rudomakha, defensor de los derechos humanos medioambientales brutalmente atacado en 2017.

  • San Petersburgo: Irina Maslova, fundadora de un movimiento para defender los derechos de las personas que se dedican al trabajo sexual.

  • Volgogrado: Igor Nagavkin, que trabajó para luchar contra la tortura y la corrupción en la región de Volgogrado hasta que fue detenido arbitrariamente en octubre de 2016.

  • Rostov del Don: Valentina Cherevatenko, activista de los derechos de las mujeres.

  • Kaliningrado: Igor Rudnikov, periodista independiente que investigó casos de corrupción hasta que fue detenido arbitrariamente en 2017.

  • Samara: Oksana Berezovskaya, que dirige una organización de defensa de los derechos de las personas LGBTI.

  • Nizhny Novgorod: Igor Kalyapin, fundador del Comité contra la Tortura.

  • Kazan: Yulia Fayzrakhmanova, defensora de los derechos humanos medioambientales.

  • Ekaterimburgo: Aleksei Sokolov, que lucha contra la tortura y otros abusos en el sistema penitenciario.

  • Saransk: Vasiliy Guslyannikov, fundador de la ONG Centro de Derechos Humanos de la República Mordoviana.

Muchos de estos defensores y defensoras de los derechos humanos han sufrido acoso, intimidación, agresiones físicas, difamación y, en algunos casos, detención arbitraria simplemente por llevar a cabo su trabajo fundamental.

Como parte de la campaña #EquipoValienteAmnistía Internacional pide a la ciudadanía que actúe en favor de tres de los defensores de este equipo, que permanecen en prisión hasta la fecha o cuyos atacantes continúan en libertad.

Uno de esos valientes es Oyub Titiev, director de la ONG Memorial en Chechenia, que se enfrenta a 10 años de cárcel por cargos falsos de posesión de drogas. El presidente de Chechenia, Ramzan Kadyrov, llamó a Oyub Titiev y a sus compañeros de Memorial “enemigos del pueblo” y prometió “romperles la columna vertebral”.

Su caso no es único. En todas las regiones que acogen partidos del Mundial hay casos similares. Por ejemplo, en Krasnodar, sede de la selección española, el activista medioambiental Andrey Rudomakha fue víctima de una brutal agresión y de amenazas que nunca se han investigado. O en Volgogrado, donde Igor Nagavkin está a la espera de juicio por una acusación falsa de robo, en un intento de obstaculizar su trabajo en defensa de los derechos de las personas presas y su lucha contra la corrupción.

“Pedimos a las autoridades rusas que marquen un triplete poniendo en libertad inmediata e incondicional a Oyub Titiev e Igor Nagavkin y llevando a cabo una investigación inmediata, exhaustiva y efectiva sobre la brutal agresión contra Andrei Rudomakha. La Copa Mundial agrupa a personas de todo el mundo, y queremos aprovechar parte de esta energía para luchar por la libertad y la justicia para estos valerosos defensores y defensoras de los derechos humanos”, ha manifestado Inga Kelekhsaeva.

“Las autoridades rusas no pueden seguir intimidando y acosando a todas las personas que las critican para hacerlas guardar silencio. Ahora que los ojos del mundo están puestos en Rusia, deben decidir cuál quieren que sea el legado de esta Copa Mundial. En Rusia no podrá haber vencedores hasta que quienes defienden los derechos humanos vean reconocida su labor, gocen de protección y tengan libertad para realizar su importante trabajo sin obstáculos y sin temor a represalias.”

Información complementaria

El 29 de mayo, la FIFA dio el importante paso de poner en marcha un mecanismo de denuncias para que los defensores y defensoras de los derechos humanos y los representantes de los medios de comunicación informaran de violaciones de derechos humanos, y se comprometió a apoyar a los defensores y defensoras de los derechos humanos y a la libertad de prensa en relación con las actividades de la FIFA.

Puesto que la Copa Mundial de 2018 tendrá lugar en plena represión de los derechos humanos por parte de las autoridades rusas, los compromisos y mecanismos de la FIFA se verán puestos a prueba. Amnistía Internacional ha instado al órgano rector del fútbol a estar listo para enfrentarse a las autoridades rusas y utilizar toda su influencia para proteger de manera efectiva a los defensores y defensoras de los derechos humanos e impedir que la Copa Mundial de 2018 sirva de telón de fondo para una nueva oleada de represión.


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La FIFA se compromete en la defensa de los derechos humanos especialmente en las competiciones mundiales.

La FIFA, comprometida con los derechos humanos

OSCE
La FIFA ha lanzado un mecanismo para que los activistas y los representantes de los medios de comunicación puedan presentar denuncias si, durante uno de sus eventos, se violan sus derechos.

30 Mayo 2018

Varios expertos en la materia han acogido de forma positiva la noticia de que la FIFA aplicará un nuevo mecanismo que aspira a proteger a los defensores de derechos humanos y los periodistas en los eventos futbolísticos.

Los partidos se asocian con frecuencia a los desalojos forzosos, las restricciones de las protestas, la discriminación, los abusos de los trabajadores e, incluso, a las muertes ocurridas durante la construcción de estadios.

La Federación Internacional de Asociaciones Futbolísticas ha lanzado un mecanismo para que los activistas y los representantes de los medios de comunicación puedan presentar denuncias si, durante uno de sus eventos, se violan sus derechos.

Constituye un hito en nuestros esfuerzos por garantizar el respeto hacia las libertades fundamentales.

“Este mecanismo pionero constituye un hito en nuestros esfuerzos por garantizar el respeto hacia las libertades fundamentales en las operaciones de la FIFA”, señala el Consejo Consultivo de Derechos Humanos de la Federación, y añade que “se compromete a hacer lo que esté en su mano para apoyar a los defensores de derechos humanos y la libertad de prensa asociados con sus actividades”.

Varios expertos* en derechos humanoshan declarado que la iniciativa constituye un paso positivo y, en referencia a la Copa Mundial de Fútbol, que se disputará del 14 de junio al 15 de julio en Rusia, añaden que esta idea “debe ser seguida de acciones para prevenir, identificar y actuar ante los ataques a los activistas pro derechos humanos en el contexto de los próximos torneos de fútbol”.

El mecanismo, además, cuenta con una declaración que detalla el compromiso de la Federación con el respeto a los derechos humanos y, concretamente, los de estos grupos.

Un ejemplo para los demás

Los expertos en derechos humanos han señalado que la iniciativa supone reconocer lo que ya apuntaban diversas ONG: los defensores de derechos humanos son frecuentemente objetivos de represalias y acoso durante los eventos deportivos y, en particular, durante las Copas Mundiales.

Este ‘precioso juego’ es una tremenda fuente de inspiración y entretenimiento para todo el mundo.

En este sentido, han destacado el compromiso de la FIFA, dado que constituye un primer paso para hacer frente a la situación y sirve de ejemplo para que los diferentes actores involucrados traten de colaborar y buscar soluciones.

“Este ‘precioso juego’ es una tremenda fuente de inspiración y entretenimiento para todo el mundo”, señalan los expertos.

Por su parte, la declaración profundiza en la política de derechos humanos de la FIFA publicada en 2017, indicando que debe ser interpretada y aplicada de acuerdo con Principios rectores sobre las empresas y los derechos humanos de las Naciones Unidas y la Declaración de los defensores de los derechos humanos.

 

Los expertos* fueron Anita Ramasastry, Michael Addo, Surya Deva, Dante Pesce y Pavel Sulyandziga, miembros del Grupo de Trabajo sobre Empresas y Derechos Humanos, y Michel Forst, relator especial sobre la situación de los defensores de los derechos humanos.

El Grupo de Trabajo sobre la cuestión de los derechos humanos y las empresas transnacionales y otras empresas fue establecido por el Consejo de Derechos Humanos en 2011.

El Consejo también nombra a los relatores especiales y expertos independientes para examinar e informar sobre un tema específico de derechos humanos o una situación en el país. Los puestos son honorarios y los expertos no son personal de la ONU, ni reciben un sueldo.


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Una visión cristiana del deporte. Comentario

“Dar lo mejor de sí”; el Vaticano impulsa una mirada cristiana sobre el deporte

Documento del Dicasterio para los Laicos, con la denuncia de las cuatro enfermedades que afectan las actividades deportivas: envilecimiento del cuerpo, dopaje (practicado incluso por los Estados), corrupción y afición incontrolable

La belleza del deporte

Pubblicato il 01/06/2018
Ultima modifica il 01/06/2018 alle ore 11:58
ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO

«Dar lo mejor de sí mismos es un aspecto fundamental en el deporte, para cualquier atleta», y cuando «se da lo mejor de sí mismos, se experimenta la satisfacción y la alegría de la realización personal. Sucede en la vida así como sucede al vivir la fe cristiana». Es la propuesta de una mirada cristiana sobre el deporte incluida en el documento del Dicasterio para los laicos y para la familia (“Dar lo mejor de sí”), publicado este viernes primero de junio de 2018, junto con una carta del Papa Francisco. «La Iglesia –se lee– está cerca del mundo del deporte porque desea contribuir en la construcción y en el desarrollo de un deporte auténtico y orientado hacia la promoción humana».

 

Después de recorrer la historia del redescubrimiento de la idea olímpica por parte de Pierre de Coubertin, a finales del siglo XIX, el documento recuerda que su finalidad «era hacer que naciera un programa pedagógico global para educar a las nuevas generaciones de todo el mundo». Pero para él el Olimpismo era «una religión laica». Por ello, «aunque en la mayor parte de los casos el deporte no pretenda ser una religión, sigue vivo aún el riesgo de que pueda ser instrumentalizado por propuestas ideológicas».

 

El Dicasterio vaticano observa que «el deporte (y en particular el de alto nivel) es instrumentalizado a menudo para finalidades políticas, comerciales o ideológicas». Efectivamente, el deporte a menudo es utilizado «con propósitos ideológicos cuando el campo de juego queda inclinado hacia Occidente y hacia la riqueza, y cuando el deporte refuerza las estructuras de poder existentes o promulga los valores culturales de la élite». Con respecto a las Olimpiadas se afirma que «si estuvieran representados más países no occidentales, en lo relativo a la sede de los juegos así como en el origen de los deportes practicados y en su representación en el COI, sería incluso más exitosa su organización y gestión siendo realmente un evento global y reuniendo lo mejor de cada país».

 

 

 

El documento también indica que «el deporte moderno, y en particular el deporte profesional, sirve también a propósitos externos como, por ejemplo, obtener el reconocimiento para un país, mostrar la supremacía de un sistema político o ganar dinero». La necesidad de fondos para financiar las actividades deportivas «implica presentar el deporte de una manera que se ajuste a los di- versos intereses de los posibles benefactores y así, el deporte se convierte en una especie de producto que promete satisfacer los intereses de varios individuos, grupos e instituciones. Es por eso que el mismo sistema deportivo está disponible de manera fácil y rápida para servir a intereses ideológicos, políticos o económicos de otros».

 

También se recuerda la importancia de un presupuesto inicial y fundador para las actividades deportivas: «la colaboración y de la aceptación de las reglas que lo constituyen». En este sentido, «las dinámicas del deporte son contrarias a las de la guerra, que tiene lugar cuando la gente cree que la colaboración ya no es posible y cuando hay una falta de acuerdo en reglas fundamentales. En el deporte, el competidor está participando en un concurso gobernado por reglas, no contra un enemigo que debe ser aniquilado». Y en un contexto individualista como el que vivimos actualmente, «pertenecer a una sociedad deportiva quiere decir rechazar toda forma de egoísmo y de aislamiento».

 

Después de explicar el sentido de la palabra «sacrificio», el documento vaticano explica que «cuando se practica deporte con una actitud de “ganar a toda costa”, este se ve seriamente amenazado». Con respecto a la relación con el cuerpo, «el deseo del ascenso a cualquier precio determina el comportamiento y tiene graves consecuencias». La dignidad y los derechos de la persona, se lee en el texto, «nunca pueden verse subordinados a otros intereses arbitrarios. Los atletas tampoco pueden convertirse en una suerte de mercancía».

 

Por ello se pide también que se garanticen en el universo del deporte «los derechos fundamentales para la libertad y una vida digna», en particular «a los pobres y débiles, especialmente a los niños, que tienen el derecho de ser protegidos en su integridad corporal. Los hechos de abusos de niños, ya sean físicos, sexuales o emocionales, por parte de sus entrenadores u otros adultos, son una afrenta directa a la persona joven, que ha sido creada a imagen y semejanza de Dios, y se deben condenar de manera tajante».

 

Desgraciadamente, constata el documento, «la actividad deportiva no mantiene intacto este entorno», en el que tiene un «impacto, a largo plazo. Así pues, tanto los atletas como los patrocinadores del deporte tienen una responsabilidad añadida, que es la tarea de tratar la Creación con el mayor respeto». Además hay que tener cuidado y asegurarse de que el trato reservado a los animales involucrados sea «moralmente adecuado» y no se les trate «como meros objetos».

 

Hay cuatro desafíos que tiene que afrontar el deporte en la actualidad, según el documento. El primero es el envilecimiento o la degradación del cuerpo: «Así como la práctica deportiva puede ser una forma positiva de experimentar la propia corporeidad, como se mencionó anteriormente, también puede ser un contexto en el que el cuerpo humano queda reducido al estatus de objeto o es utilizado como una simple máquina». Sucede a menudo, efectivamente, que los padres, los entrenadores y las sociedades deportivas estén involucradas en este proceso de automatización, de fabricación de atletas, «para garantizar el éxito y satisfacer esperanzas de medallas, récords, lucrativos contratos publicitarios y riqueza. Es posible ver este tipo de aberraciones en la alta competición de deportes infantiles. Cada vez es más corriente que una persona joven se vea en manos de padres, entrenadores y representantes cuyo único interés es la especialización unilateral de un solo talento».

 

El segundo desafío es el dopaje, que «afecta al fundamento mismo del deporte. Y, desafortunada- mente, hoy en día lo practican tanto atletas individuales como equipos o incluso estados. Del dopaje nacen una serie de problemas morales, ya que se corresponde con los valores de salud y juego limpio». Para combatir contra este fenómeno «no es suficiente con apelar solamente a la moral y la ética de los atletas. El problema del doping no puede ser individualizado, sin importar la culpa que tiene dicha persona. Existe un problema mucho más grande. Es responsabilidad de las organizaciones internacionales crear reglas efectivas y condiciones básicas a nivel institucional que respalden y recompensen a los atletas individualmente por su responsabilidad y reduzcan cualquier incentivo para recurrir al dopaje. En el mundo globalizado del deporte, se necesitan esfuerzos coordinados y efectivos».

 

El tercero de los desafíos que afronta el deporte es la corrupción, que puede arruinarlo, pues «se usa para explotar el sentido de competencia deportiva de jugadores y espectadores que son engañados deliberadamente y decepcionados. La corrupción no se refiere solo a los eventos deportivos, ya que puede extenderse a las políticas deportivas. Las decisiones relativas a los deportes son tomadas por agentes externos que a menudo tienen intereses financieros o políticos. Igualmente reprensible es cualquier tipo de soborno en relación con las apuestas deportivas».

 

Para concluir, el cuarto desafío se relaciona con los aficionados y espectadores. El público, «durante los eventos deportivos, animan y apoyan juntos como un único cuerpo. Este sentimiento común que va más allá de la edad, el sexo, la raza y las creencias religiosas es una maravillosa fuente de alegría y belleza». Sin embargo, «en algunos casos, los espectadores desprecian a los oponentes o a los árbitros. Este comportamiento puede deteriorarse y transformarse en violencia, ya sea vocalmente (al cantar canciones odiosas o insultar) o físicamente. Las peleas entre las aficiones rivales violan el fair play que siempre debería reinar durante los eventos deportivos». Y «a veces un aficionado puede llegar a usar un evento deportivo para propagar el racismo o ideologías extremistas». Juego limpio, pues, también ante los aficionados que apoyan al equipo adversario, por lo que cualquier forma de denigración o violencia debe ser condenada y los responsables deportivos deben hacer todo lo posible para identificar a los responsables.

 

La Iglesia pretende acompañar las actividades deportivas y presentar el deporte como una experiencia educativa: «el ser humano no existe en función del deporte, sino, al contrario, el deporte debe estar al servicio de la persona para el desarrollo integral». El documento recuerda que «el deporte también es camino que presenta a los jóvenes las virtudes cardinales de la fortaleza, templanza, prudencia y justicia, y facilita su crecimiento en las mismas». Por ello se trata de una actividad que puede generar «una cultura del encuentro y de la paz», además de ser «una de las pocas realidades que a día de hoy ha trascendido las fronteras de la religión o la cultura».

 

El deporte también puede ser «una potente herramienta cuando se hace presente entre las personas marginadas y sin privilegios», involucrando a «jóvenes y adolescentes que viven en ambientes susceptibles de violencia de bandas, consumo y tráfico de drogas». «Las comunidades cristianas de todo el mundo están involucradas a menudo en iniciativas que se sirven de la práctica deportiva y los eventos deportivos como mecanismos relevantes que alejan a la juventud de las drogas y la violencia». El deporte, cuando corre el riesgo de dividir a una familia o de «disminuir la santificación del domingo como un día para celebrar, también puede ayudar a integrar a una familia con otras familias en la celebración del domingo, no solo en la liturgia, sino en la vida de la comunidad». Las actividades deportivas parroquiales deben «ser coherentes con el compromiso de fe de la parroquia y tener su raíz en un proyecto educativo y pastoral», además de «garantizar la integración de las personas con discapacidades».

 

Para concluir, el documento afirma que el deporte puede ir contracorriente con respecto al abuso de las nuevas tecnologías por parte de los jóvenes que viven perennemente frente a una pantalla, puesto que «ofrece a los jóvenes la oportunidad de encontrarse cara a cara con otros jóvenes que, en ocasiones tienen orígenes muy distintos unos de otros. Jugando en un equipo, aprenden cómo abordar los conflictos de unos con otros de una forma muy directa, mientras comparten una actividad que significa mucho para ellos. También tienen la oportunidad de jugar contra gente de otras zonas de su comunidad, de su país o del mundo, y así de expandir su horizonte de contacto humano».

 

En la carta que acompaña el documento, enviada por el papa al cardenal Kevin Farrel, Prefecto del Dicasterio para los Laicos y para la Familia, Francisco recuerda que el deporte también es un vehículo de «formación» y «medio de misión y santificación».

 


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Carta del Papa al Card. Farrell sobre el deporte

Carta Papa Francisco Card. Farrell  grandes objetivos  equipo deporte camino santidad dicasterio laicosCarta del Papa al Card. Farrel: Los grandes objetivos se logran en equipo  (Vatican Media)

Los grandes objetivos se logran en equipo: Carta del Papa al card. Farrell

El deporte es un “ámbito privilegiado” en torno al cual las personas se encuentran sin distinción de raza, sexo, religión o ideología: lo escribe el Papa en una carta al Card. Farrell en ocasión de la presentación del Documento “Dar lo mejor de uno mismo” sobre la perspectiva cristiana del deporte

María Cecilia Mutual – Ciudad del Vaticano

El deporte es un medio de encuentro y de formación de la personalidad que lleva a la santidad: es éste en síntesis el concepto expresado por el Papa Francisco en la carta dirigida al Prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, Cardenal Kevin Farrell, en ocasión la presentación  hoy del documento de este Dicasterio titulado “Dar lo mejor de uno mismo” sobre la perspectiva cristiana del deporte y la persona humana. En la misiva el Pontífice explica cómo el deporte puede ser un instrumento de encuentro, de formación, de misión y santificación.

El deporte, lugar de encuentro privilegiado

Francisco comienza definiendo el deporte “lugar de encuentro  donde personas de todo nivel y condición social se unen para lograr un objetivo común”.  “En una cultura dominada por el individualismo y el descarte de las generaciones más jóvenes y de los más mayores – explica –, el deporte es un ámbito privilegiado en torno al cual las personas se encuentran sin distinción de raza, sexo, religión o ideología”. Es un lugar, agrega el Papa, donde se puede  experimentar la alegría de competir por alcanzar una meta juntos, formando parte de un equipo” y de este modo, descentrándonos de nosotros mismos.

Catalizador de experiencias

El deporte lleva a dar lo mejor de sí mismos, explica el Santo Padre, y esto hace que sea “un catalizador de experiencias de comunidad, de familia humana”, “lugar de unión de encuentro entre las personas”. Y asegura:

“ ¡Los grandes objetivos, en el deporte como en la vida, los logramos juntos, en equipo! ”

Vehículo de formación y ejemplo de virtudes

El Papa invita a fijar “hoy más que nunca” la mirada en los jóvenes, porque “cuanto antes se inicie el proceso de formación, más fácil resultará el desarrollo integral de la persona a través del deporte”. Por ello considera que “es necesaria la participación de todos los deportistas, de cualquier edad y nivel, para que los que forman parte del mundo del deporte sean un ejemplo en virtudes como la generosidad, la humildad, el sacrificio, la constancia y la alegría” y den su aporte al espíritu de equipo, el respeto, la competitividad y la solidaridad con los demás.

Medio de misión y santificación

Continuando la carta, el Santo Padre recuerda que la Iglesia “está llamada a ser un signo de Jesús en medio del mundo, también a través del deporte en los “oratorios”, en las parroquias y en las escuelas, en las asociaciones”,  porque siempre es ocasión de llevar el mensaje de Cristo, “a tiempo y a destiempo” (2Tim 4,2). Y señala la importancia de comunicar la alegría que transmite el deporte, que ayuda a “descubrir las potencialidades de la persona” y a “desvelar la belleza de la creación y del ser humano”, hecho a imagen y semejanza de Dios.

“ El deporte puede abrir el camino a Cristo en aquellos lugares o ambientes donde por diferentes motivos no es posible anunciarlo de manera directa ”

Una llamada a la santidad

“Dar lo mejor de uno mismo en el deporte, es también una llamada a aspirar a la santidad”, continúa el Obispo de Roma, recordando también su reciente encuentro con los jóvenes en preparación al Sínodo de los Obispos,  donde manifestó la convicción “de que todos los jóvenes allí presentes físicamente o a través de las redes sociales, tenían el deseo y la esperanza de dar lo mejor de sí mismos”. Concepto expresado también en la reciente exhortación apostólica Gaudete et Exsultate, que retoma:

“ Lo que interesa es que cada creyente discierna su propio camino y saque a la luz lo mejor de sí, aquello tan personal que Dios ha puesto en él ”

Deporte y vida: superarse como persona

Francisco invita a profundizar sobre la estrecha relación existente entre deporte y vida, “para que puedan iluminarse recíprocamente” – dice – y para que “el afán de superación en una disciplina atlética sirva también de inspiración, para mejorar siempre como persona en todos los aspectos de la vida”, que nos encamina a la plenitud de vida llamada “santidad”. Por ello señala que “para el deportista cristiano, la santidad será entonces vivir el deporte como un medio de encuentro, de formación de la personalidad, de testimonio y de anuncio de la alegría de ser cristiano con los que le rodean”.

Finalmente, dirigiendo su oración al Señor y con la intercesión de la Virgen, Francisco ruega para “que este documento produzca frutos abundantes tanto en el compromiso eclesial con la pastoral del deporte, como más allá de las fronteras de la Iglesia”.


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El deporte y la fe. Nuevo documento de la Santa Sede.

El Vaticano presenta el primer documento que ofrece una visión cristiana del deporte

“Dar lo mejor de uno mismo”, es el título de este documento elaborado por el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida; presentado el 1 de junio en la Oficina de Prensa de la Santa Sede

Sofía Lobos – Ciudad del Vaticano

«Cuando una persona da lo mejor de sí misma, experimenta la alegría del deber cumplido. Todos quisiéramos poder decir un día, con San Pablo: “He peleado hasta el fin el buen combate, he concluido mi carrera, he conservado la fe”. (2Tim 4,7)», con estas inspiradoras palabras comienza el primer documento de la historia de la Iglesia que ofrece una perspectiva cristiana del deporte y de la persona humana; elaborado por el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida; y presentado el viernes 1 de junio, a las 11 de la mañana, en la Oficina de Prensa de la Santa Sede.

Primer documento sobre la relación del deporte y la fe

Un documento que consta de cinco capítulos con los que pretende ayudar al lector a “entender la relación entre dar lo mejor de uno mismo en el deporte y a vivir la fe cristiana en todos los aspectos de nuestra vida”.

 

En la presentación intervinieron el cardenal Kevin Farrell, Prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, Antonella Stelitano, investigadora, miembro de la Sociedad Italiana de Historia del Deporte, Patrick Kelly, S.I., Profesor Asociado de Teología, Universidad de Seattle, EE. UU y Santiago Pérez de Camino, Responsable de la Oficina Iglesia y Deporte del Dicasterio.

Estuvieron también presentes algunos colaboradores y expertos del mismo Dicasterio que han contribuido a la revisión del documento y concedieron entrevistas en diversos idiomas; en italiano, el Sr. Daniele Pasquini, Presidente de CSI Roma, en francés y alemán el Prof. Dries Vanysacker, Profesor de Teología en la KU Leuven en Bélgica, en portugués y español Alexandre Borges de Magalhaes, escritor y coordinador general del Movimiento de Vida Cristiana en Perú y en inglés Manoj Sunny, ex atleta olímpico en India y fundador del Movimiento Jesus Youth.

Poner al centro a la persona humana

La atención al deporte no es algo nuevo para la Iglesia, que siempre ha manifestado un interés especial por todas las actividades cuyo centro es la persona humana.

En el centro está, en efecto, el ser humano, en su unicidad hecha de cuerpo y espíritu; está la necesidad de que todas sus actividades, incluida la deportiva, estén acompañadas por un bagaje de virtudes y buenas cualidades que le permitan elevarse y no caer nunca en los peligros que pueden acechar cualquier actividad humana.

Dar lo mejor de uno mismo

En este sentido, el título del documento revela la esencia y la razón del interés y del compromiso de la Iglesia con el deporte: “Dar lo mejor de uno mismo”, es decir, “hacerlo lo mejor posible”; una frase que el Papa Francisco pronunció en su discurso dirigido a las asociaciones deportivas el 7 de junio de 2014 en la Plaza de San Pedro, con motivo del setenta aniversario del Centro Deportivo Italiano y que además el Pontífice ha citado repetidamente en muchos de sus audiencias e intervenciones, invitando sobre todo a los jóvenes a “no conformarse con un empate” en la vida.

El deporte, en definitiva, se asienta en este valor del esfuerzo, del sacrificio, en la idea de superar el propio límite trabajando duro, sin trampas, persiguiendo la victoria – aunque no a toda costa y sin límites – y, al mismo tiempo, aprendiendo a gestionar la derrota sin dejarse abatir.

Así nació la idea del documento

El documento se remonta a un proyecto ya iniciado por el entonces Consejo Pontificio para los Laicos, al que san Juan Pablo II había confiado la tarea de ser un punto de referencia para las organizaciones deportivas a nivel internacional y nacional y sensibilizar a las iglesias locales acerca de la atención pastoral en los ambientes deportivos.

Tal y como explicó, el card. Farrell durante su intervención, el escrito presentado “no pretende responder a todas las preguntas y desafíos que plantea hoy, el mundo del deporte, sino que quiere contar la relación entre el deporte y la experiencia de la fe; a la vez que ofrece una visión cristiana de la práctica deportiva”.

Se trata en definitiva de un documento, cuyo punto fuerte es la universalidad; un aspecto que caracteriza a la esencia del deporte practicado en todo el mundo, es decir, su capacidad de ir “más allá de la búsqueda de un resultado”; y que al mismo tiempo, ofrece una serie de reflexiones que pueden ser de gran ayuda, no sólo para los clubs o las asociaciones deportivas, sino también para cada deportista y atleta individual.

La relación «deporte y fe» en cinco capítulos

A lo largo de cinco capítulos, el documento va profundizando sobre la relación entre la fe y el deporte, haciendo hincapié en la visión cristiana de la práctica deportiva.

El primer capítulo explica las razones del interés de la Iglesia por el deporte y la necesidad de una pastoral deportiva, recordando que esta relación se apoya en tres pilares: el esfuerzo físico necesario para que el atleta pueda expresarse, las cualidades morales que deben sostener su esfuerzo, el deseo de paz, fraternidad y solidaridad que el deporte debe contribuir a difundir.

En el segundo capítulo, el documento traza las líneas principales del fenómeno deportivo y su contextualización en la sociedad contemporánea: el deporte como una especie de constante antropológica y como un fenómeno universal compatible con casi todas las culturas.

En el tercer capítulo se profundiza el tema del significado del deporte para la persona. Se parte de consideraciones sobre temas ya conocidos en el debate católico sobre el deporte (cuerpo-alma-espíritu) para ampliar la perspectiva del análisis a algunas cualidades inherentes al deporte; sentimientos que forman parte del ADN de los deportes y que a menudo se olvidan: el espíritu de sacrificio, el sentido de la responsabilidad, el respeto de las reglas, la capacidad de trabajar en equipo, la alegría, el valor, la solidaridad, la armonía.

El cuarto capítulo está dedicado a los retos abiertos, al deseo de contribuir a través del deporte a la promoción de valores auténticos, que puedan proporcionar a cada deportista un patrimonio para superar los muchos peligros con los que a menudo se enfrenta el deporte moderno como el dopaje, la corrupción y la hinchada violenta.

El quinto y último capítulo está dedicado al papel de la Iglesia como protagonista en este camino de humanización a través del deporte. En casa, en la familia, en la escuela, en el gimnasio, en la parroquia: son tantos los lugares donde se manifiesta una pastoral del deporte que quiere desarrollar en cada sujeto, practicante o espectador, ese bagaje de buenas cualidades y virtudes que caracterizan a un buen deportista, a un buen ciudadano y a un buen cristiano.

Para descargar el documento completo: www.laityfamilylife.va