Loiola XXI

Lugar de encuentro abierto a seguidor@s de S. Ignacio de Loyola esperando construir un mundo mejor


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Día mundial de la libertad de prensa. Manifiesto de los periodistas españoles.


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                                       MANIFIESTO POR LA LIBERTAD DE PRENSA

 

                                                                                   SIN PERIODISTAS, NO HAY PERIODISMO

                                                                                    SIN PERIODISMO, NO HAY DEMOCRACIA

 

Las Naciones Unidas acordaron, en 1993, proclamar la jornada del 3 de mayo Día Mundial de la Libertad de Prensa, con el reconocimiento de que una prensa libre, pluralista e independiente es un componente esencial de toda sociedad democrática.

La Federación de Asociaciones de la Prensa (FAPE) asume estos principios y reclama a los poderes e instituciones, y a la sociedad en general, que defiendan y promuevan la libertad de prensa como garantía imprescindible del régimen democrático.

En la celebración de hoy no podemos ignorar la grave crisis que atraviesa el sector periodístico, que se ha traducido en los últimos seis años en la pérdida de alrededor de 11.000 empleos de profesionales, el cierre de decenas de medios, el aumento del intrusismo, la precariedad laboral generalizada y el acoso de todo tipo de poderes a nuestro trabajo.

Ante esta situación, la FAPE, en representación de sus 48 asociaciones de periodistas y de las 15 organizaciones vinculadas, hace la siguiente declaración bajo el lema SIN PERIODISTAS, NO HAY PERIODISMO Y SIN PERIODISMO, NO HAY DEMOCRACIA.

 MANIFESTAMOS:

Nuestro más firme compromiso con la defensa de la libertad de prensa, a la que consideramos un pilar fundamental de la democracia y elemento imprescindible de la convivencia, el diálogo y el debate cívico.

La libertad de prensa es un valor supremo de las democracias que ha de conjugarse con otros derechos individuales.

La mejor manera de fortalecer la libertad de prensa es el ejercicio responsable del periodismo por los periodistas y los editores, basado en el estricto cumplimiento de las normas éticas y deontológicas.

La libertad de expresión se debilita cuando el periodismo se convierte en una fuente de manipulación, de sensacionalismo, de promoción de odios y prejuicios y de defensa de intereses espurios.

Tenemos la ineludible exigencia de promover los más altos estándares éticos en el ejercicio diario de nuestra tarea, sea en el soporte que sea, en el entendimiento de que el periodismo debe ante todo lealtad a los ciudadanos y a su derecho a la información.

La libertad de prensa continúa sufriendo un alarmante incremento de las restricciones, como son las ruedas de prensa sin preguntas, los contenidos enlatados elaborados por los partidos, los bloques electorales y las iniciativas de distintas instituciones de limitar el derecho de información, además de la presión que resisten cada día periodistas por parte de determinados editores o de medios de carácter público.

No cabe duda que las siguientes restricciones hieren de gravedad a la profesión periodística:

La reducción de periodistas en las redacciones, las rebajas salariales y la sustitución de periodistas experimentados por becarios y contratados a los que se paga salarios indignos y que difícilmente podrán resistir las presiones de los poderes por su inseguridad laboral.

El vaciado de las redacciones como consecuencia de la crisis no sólo ha provocado que se registre con demasiada frecuencia  una considerable bajada en la calidad de los contenidos en los medios de comunicación, ahora ausentes de personas experimentadas con memoria de lo ocurrido en sus entornos, sino que ha modificado los sistemas de trabajo y ha obligado a reinventarse a cientos de periodistas despedidos de sus empleos, convertidos ahora en emprendedores y en responsables de sus propias empresas periodísticas.

De esta forma han surgido nuevos medios que nacen con la virtud de estar hechos por profesionales del periodismo. Sin duda es un paso importante y una buena noticia para los ciudadanos, por lo que supone de aumento de la información y de la pluralidad,  aunque hay que reconocer también que el camino es aún difícil en sus inicios y que los proyectos deben contar con los suficientes estudios previos y financiación, para garantizar su viabilidad,  evitando así un fracaso no deseado.

 – La aplicación de normas penales desproporcionadas contra quienes, en el ejercicio legítimo de su derecho a la libertad de opinión y expresión, informan sobre actividades supuestamente ilícitas de determinadas autoridades públicas.

– La existencia de contratos de trabajo leoninos, en los que se exige la cesión total de los derechos de autor, y las ofertas de empleo indignas, algunas de ellas procedentes de medios dirigidos por periodistas.

– La negativa de los gobernantes a asumir públicamente explicaciones ante los ciudadanos, practicada reiteradamente con la convocatoria de ruedas de prensa sin derecho a preguntas.

– La posible utilización de las concesiones de publicidad institucional o las licencias de radio y televisión para castigar o premiar a medios y periodistas en relación con su línea editorial o la cobertura de una determinada información.

– Los juicios paralelos, la compra de testimonios y la anulación de la presunción de inocencia, que es uno de los pilares de nuestro sistema de justicia además de una garantía contra los abusos del poder.

La libertad de prensa, en definitiva, pierde su fuerza cuando periodistas y medios abandonan las normas éticas y deontológicas y rompen su compromiso con la sociedad de ejercer el control del funcionamiento estatal, de la gestión pública y de la corrupción, esencial en todo sistema democrático.

SIN PERIODISTAS, NO HAY PERIODISMO

SIN PERIODISMO, NO HAY DEMOCRACIA

 


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Encuentro del Papa con los Reyes de España.

El Papa recibe a los Reyes de España tras las canonizaciones del domingo

(RV).- (audio)  El Papa Francisco recibió a Sus Majestades los Reyes de España, Don Juan Carlos y Doña Sofía, este lunes 28 de abril al mediodía en una audiencia privada en el Estudio del Aula Pablo VI, el mismo lugar donde recibió hace unos días a la reina Isabel II.
El encuentro tuvo lugar un día después de las canonizaciones de Juan XXIII y Juan Pablo II. Los Reyes que ya saludaron al Pontífice el domingo al finalizar la misa en la misma plaza de san Pedro, también se reunieron con el Secretario de Estado del Vaticano, Cardenal Pietro Parolin, a quien acompañaba Su Excelencia el arzobispo Dominique Mamberti, Secretario para las Relaciones con los Estados.
Según una nota de la Oficina de prensa de la Santa Sede, durante las conversaciones, que han transcurrido en una atmósfera cordial, se ha hablado de las buenas relaciones entre la Santa Sede y España consolidadas cada vez más según el espíritu de los Acuerdos de 1979. En ese contexto, se ha hecho referencia a algunas cuestiones de actualidad que conciernen la misión de la Iglesia en la sociedad y a la situación del país. Tampoco ha faltado un intercambio de pareceres sobre temas de carácter internacional, en particular sobre algunas situaciones de crisis.
Esta fue la primera vez que los reyes de España y Francisco se encuentran, ya que en la ceremonia de inicio del Pontificado del Papa Bergoglio, el 19 de marzo de 2013, la Casa Real Española estuvo representada por los Príncipes de Asturias, Don Felipe y Doña Letizia.
El Papa Francisco fue el sexto Papa que recibe a los Reyes de España, Don Juan Carlos y Doña Sofía, que han acudido por decimotercera vez al Vaticano para asistir a las canonizaciones de Juan Pablo II y Juan XXIII.
La primera vez que los monarcas españoles fueron recibidos en el Vaticano fue en 1962, antes de casarse, en una audiencia con Juan XXIII, a la que acudieron junto al padre del Rey, Don Juan, para solicitar la dispensa papal. Después estuvieron en dos ocasiones como Príncipes -tras la boda, con Juan XXIII y en una Misa de Pascua con Pablo VI-.
Asimismo, han estado presentes en el Vaticano diez veces más como Reyes: en 1977 cuando fueron recibidos por Pablo VI en su primera audiencia como Reyes; en 1978 con motivo de la Misa de Inicio de Pontificado de Juan Pablo I; y un mes después, en la Misa de Inicio de Pontificado de Juan Pablo II.
También acudieron en 1981 durante una visita de Estado a Italia; en 1983, con sus tres hijos, a una Misa privada con el Papa Wojtyla; en 1988 en visita de cortesía; en 1998 para el XX aniversario de Pontificado; en el jubileo del año 2000; en 2005 a la ceremonia de exequias tras la muerte de Juan Pablo II; y unos días después a la Misa de Inicio de Pontificado de Benedicto XVI. También fueron recibidos en una ocasión por Benedicto XVI en la residencia de Castel Gandolfo.


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Comisión de Cardenales. Se prolongan los trabajos.

Encuentro del Santo Padre con el Consejo de Cardenales (28-30) abril

Ciudad del Vaticano, 29 abril 2014 (VIS).- El Consejo de Cardenales comenzó en la mañana de ayer lunes, 28 de abril, las reuniones de su cuarto encuentro. El Santo Padre participa durante la mayor parte del tiempo, a menos que tenga otros compromisos de particular importancia como la audiencia a los reyes de España el lunes por la mañana, la del presidente del Paraguay (hoy) y la audiencia general del miércoles

Además de los ocho cardenales miembros del Consejo también participa regularmente a las reuniones el cardenal Pietro Parolin Secretario de Estado .

El lunes por la tarde, el Consejo escuchó un informe del Prof. Joseph F.X. Zahra Presidente de la Pontificia Comisión Referente de Estudio y Guía para los Asuntos Económicos y Administrativos de la Santa Sede ( Coşea ),sobre algunos sectores de las actividades analizadas por dicha comisión.

Si en las precedentes reuniones el Consejo examinó las Congregaciones de la Curia Romana , ahora hace lo propio con los Pontificios Consejos, comenzando con consideraciones generales y más tarde uno por uno. Es previsible que durante este encuentro se complete un primer análisis de la situación de los Pontificios Consejos.

El Consejo de Cardenales prevé una nueva reunión, que esta vez durará cuatro días, en el mes de julio (1-4 de julio).

El trabajo por hacer todavía es mucho por lo que no debe esperar que finalice este año, sino el próximo.

Las anteriores reuniones del Consejo tuvieron lugar los días 1-3 de octubre de 2013, 3 – 5 diciembre 2013 y 17-19 de febrero de 2014.

Por otra parte el próximo viernes, 2 de mayo, se reunirá por primera vez el nuevo Consejo de Economía.


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Dos Papas que promovieron el desarrollo y la paz

Dos Santos Pontífices que han contribuido de manera indeleble a la causa del desarrollo de los pueblos y de la paz, el Papa a la hora del Regina Caeli

(RV).- (actualizado con video y audio) Después de la solemne concelebración Eucarística, durante la cual se invocaron entre los santos, por primera vez, a San Juan XXIII y San Juan Pablo II, el Papa Francisco, tras agradecer la presencia de tantos fieles y autoridades, invitó a rezar a la Madre de Dios a través de la oración delRegina Caeli que sustituye el Ángelus en este tiempo pascual.
(María Fernanda Bernasconi – RV).
Texto completo de la alocución del Papa Francisco antes de rezar el Regina Caeli

Queridos hermanos y hermanas, antes de concluir esta fiesta de la fe, ¡deseo saludar y darles las gracias a todos ustedes!
Agradezco a los hermanos Cardenales y a los numerosísimos Obispos y sacerdotes de todas partes del mundo. Mi reconocimiento va a las Delegaciones oficiales de tantos países, venidas para rendir homenaje a dos Pontífices que han contribuido de manera indeleble a la causa del desarrollo de los pueblos y de la paz. Un agradecimiento especial va a las Autoridades italianas por su preciosa colaboración.
¡Con gran afecto saludo a los peregrinos de la Diócesis de Bérgamo y de Cracovia! Amadísimos, honren la memoria de dos Santos Papas siguiendo fielmente sus enseñanzas.
Agradezco a todos los que, con gran generosidad han preparado estas jornadas memorables: a la Diócesis de Roma, con el Cardenal Vallini; al Ayuntamiento de Roma, con el Alcalde Ignazio Marino; a las fuerzas del orden y a las diversas Organizaciones; a las Asociaciones y a los numerosos voluntarios. ¡Gracias a todos!
Mi saludo va a todos los peregrinos – aquí en la Plaza de San Pedro, en las acalles adyacentes y en otros lugares de Roma –; así como también a cuantos están unidos a nosotros mediante la radio y la televisión; y gracias a los dirigentes y a los agentes de losmedia, que han dado a tantas personas la posibilidad de participar.
A los enfermos y a los ancianos, hacia los cuales los nuevos Santos estaban cerca de modo especial, llegue mi saludo especial.
Y ahora nos dirigimos en oración a la Virgen María, que San Juan XXIII y San Juan Pablo II han amado como verdaderos hijos suyos.


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Santos Juan XXIII y Juan Pablo II. Homilía del Papa Francisco

 

San Juan XXIII y San Juan Pablo II tuvieron el valor de mirar las heridas de Jesús, de tocar sus manos llagadas y su costado traspasado, el Papa en su homilía de canonización

(RV).- (actualizado con video y audio)  En su homilía de la solemne Misa de canonización de los Papas San Juan XXII y San Juan Pablo II el Papa Francisco recordó que en el centro de este domingo, con el que se termina la octava de Pascua, y que Juan Pablo II quiso dedicar a la Divina Misericordia, están las llagas gloriosas de Cristo resucitado.
El Obispo de Roma también afirmó que estos nuevos Santos no se avergonzaron de la carne de Cristo, no se escandalizaron de él, de su cruz; no se avergonzaron de la carne del hermano, porque en cada persona que sufría veían a Jesús. Fueron dos hombres valerosos, llenos de la parresia del Espíritu Santo, y dieron testimonio ante la Iglesia y el mundo de la bondad de Dios, de su misericordia.
Además, el Papa Francisco destacó que ambos fueron sacerdotes, obispos y Papas del Siglo XX. Conocieron sus tragedias, pero no se abrumaron. En ellos, Dios fue más fuerte; fue más fuerte la fe en Jesucristo Redentor del hombre y Señor de la historia; en ellos fue más fuerte la misericordia de Dios que se manifiesta en estas cinco llagas; más fuerte la cercanía materna de María.
Juan XXIII y Juan Pablo II colaboraron con el Espíritu Santo para restaurar y actualizar la Iglesia según su fisionomía originaria, la fisionomía que le dieron los santos a lo largo de los siglos, dijo también el Santo Padre Francisco. Y pidió que no olvidemos que son precisamente los santos quienes llevan adelante y hacen crecer la Iglesia.
En la convocatoria del Concilio – prosiguió – Juan XXIII demostró una delicada docilidad al Espíritu Santo, se dejó conducir y fue para la Iglesia un pastor, un guía-guiado. Éste fue su gran servicio a la Iglesia; fue el Papa de la docilidad al Espíritu.
Y en este servicio al Pueblo de Dios, Juan Pablo II fue el Papa de la familia. Él mismo, una vez, dijo que así le habría gustado ser recordado, como el Papa de la familia. “Me gusta subrayarlo ahora – añadió Francisco – que estamos viviendo un camino sinodal sobre la familia y con las familias, un camino que él, desde el Cielo, ciertamente acompaña y sostiene”.
(María Fernanda Bernasconi – RV).

Texto de la homilía del Papa Francisco
En el centro de este domingo, con el que se termina la octava de pascua, y que San Juan Pablo II quiso dedicar a la Divina Misericordia, están las llagas gloriosas de Cristo resucitado.
Él ya las enseñó la primera vez que se apareció a los apóstoles la misma tarde del primer día de la semana, el día de la resurrección. Pero Tomás aquella tarde, como hemos escuchado, no estaba; y, cuando los demás le dijeron que habían visto al Señor, respondió que, mientras no viera y tocara aquellas llagas, no lo creería. Ocho días después, Jesús se apareció de nuevo en el cenáculo, en medio de los discípulos, y Tomás también estaba; se dirigió a él y lo invitó a tocar sus llagas. Y entonces, aquel hombre sincero, aquel hombre acostumbrado a comprobar personalmente las cosas, se arrodilló delante de Jesús y dijo: «Señor mío y Dios mío» (Jn 20,28).
Las llagas de Jesús son un escándalo para la fe, pero son también la comprobación de la fe. Por eso, en el cuerpo de Cristo resucitado las llagas no desaparecen, permanecen, porque aquellas llagas son el signo permanente del amor de Dios por nosotros, y son indispensables para creer en Dios. No para creer que Dios existe, sino para creer que Dios es amor, misericordia, fidelidad. San Pedro, citando a Isaías, escribe a los cristianos: «Sus heridas nos han curado» (1 P 2, 24; Cf. Is 53, 5).
San Juan XXIII y San Juan Pablo II tuvieron el valor de mirar las heridas de Jesús, de tocar sus manos llagadas y su costado traspasado. No se avergonzaron de la carne de Cristo, no se escandalizaron de él, de su cruz; no se avergonzaron de la carne del hermano (Cf. Is 58,7), porque en cada persona que sufría veían a Jesús. Fueron dos hombres valerosos, llenos de la parresia del Espíritu Santo, y dieron testimonio ante la Iglesia y el mundo de la bondad de Dios, de su misericordia.
Fueron sacerdotes, y obispos y Papas del Siglo XX. Conocieron sus tragedias, pero no se abrumaron. En ellos, Dios fue más fuerte; fue más fuerte la fe en Jesucristo Redentor del hombre y Señor de la historia; en ellos fue más fuerte la misericordia de Dios que se manifiesta en estas cinco llagas; más fuerte la cercanía materna de María.
En estos dos hombres contemplativos de las llagas de Cristo y testigos de su misericordia había «una esperanza viva», junto a un «gozo inefable y radiante» (1 P 1,3.8). La esperanza y el gozo que Cristo resucitado da a sus discípulos, y de los que nada ni nadie les podrá privar. La esperanza y el gozo pascual, purificados en el crisol de la humillación, del vaciamiento, de la cercanía a los pecadores hasta el extremo, hasta la náusea a causa de la amargura de aquel cáliz. Ésta es la esperanza y el gozo que los dos papas santos recibieron como un don del Señor resucitado, y que a su vez dieron abundantemente al Pueblo de Dios, recibiendo de él un reconocimiento eterno.
Esta esperanza y esta alegría se respiraba en la primera comunidad de los creyentes, en Jerusalén, como se nos narra en los Hechos de los Apóstoles (Cf. 2, 42-47) que hemos escuchado en la segunda Lectura. Es una comunidad en la que se vive la esencia del Evangelio, esto es, el amor, la misericordia, con simplicidad y fraternidad.
Y ésta es la imagen de la Iglesia que el Concilio Vaticano II tuvo ante sí. Juan XXIII y Juan Pablo II colaboraron con el Espíritu Santo para restaurar y actualizar la Iglesia según su fisionomía originaria, la fisionomía que le dieron los santos a lo largo de los siglos. No olvidemos que son precisamente los santos quienes llevan adelante y hacen crecer la Iglesia. En la convocatoria del Concilio, San Juan XXIII demostró una delicada docilidad al Espíritu Santo, se dejó conducir y fue para la Iglesia un pastor, un guía-guiado, guiado del Espíritu. Éste fue su gran servicio a la Iglesia; por eso a mí me gusta pensar en él como el Papa de la docilidad al Espíritu Santo.
En este servicio al Pueblo de Dios, San Juan Pablo II fue el Papa de la familia. Él mismo, una vez, dijo que así le habría gustado ser recordado, como el Papa de la familia. Me gusta subrayarlo ahora que estamos viviendo un camino sinodal sobre la familia y con las familias, un camino que él, desde el Cielo, ciertamente acompaña y sostiene.
Que estos dos nuevos santos pastores del Pueblo de Dios intercedan por la Iglesia, para que, durante estos dos años de camino sinodal, sea dócil al Espíritu Santo en el servicio pastoral a la familia. Que ambos nos enseñen a no escandalizarnos de las llagas de Cristo, a adentrarnos en el misterio de la misericordia divina que siempre espera, siempre perdona, porque siempre ama