Loiola XXI

Lugar de encuentro abierto a seguidor@s de S. Ignacio de Loyola esperando construir un mundo mejor


Deja un comentario

La evangelización corresponde al pueblo de Dios. Discurso del Papa

La evangelización pertenece al Pueblo de Dios: el Papa al Consejo Pontificio para la promoción de la Nueva Evangelización

2017-09-29 Radio Vaticana

(RV).- La evangelización pertenece por naturaleza al Pueblo de Dios: lo dijo el Papa Francisco al Consejo Pontificio para la promoción de la Nueva Evangelización al término de la sesión plenaria, que reflexionó en estos días sobre la urgencia que siente la iglesia en este momento histórico particular de renovar los esfuerzos y el entusiasmo en su misión perenne de evangelización.

El anuncio de la misericordia, visible en el estilo de vida de los creyentes

“Este Año Santo ha sido un tiempo de gracia que toda la Iglesia ha vivido con gran fe e intensa espiritualidad. Por lo tanto, no podemos permitir que tal entusiasmo se diluya u olvide. El pueblo de Dios ha sentido fuertemente el don de la misericordia y el Jubileo vivido, redescubriendo especialmente el Sacramento de la Reconciliación, como lugar privilegiado para experimentar la bondad de la ternura y el perdón de Dios que no conoce límites. La Iglesia, por lo tanto, tiene la gran responsabilidad de seguir siendo sin detenerse, un instrumento de misericordia. De esta manera se puede permitir más fácilmente que la acogida del Evangelio se perciba y experimente como un acontecimiento de salvación y pueda traer un significado pleno y definitivo a la vida personal y social”.

El anuncio de la misericordia, prosiguió el Papa Francisco, “que se vuelve concreto y visible en el estilo de vida de los creyentes”, pertenece al compromiso de cada evangelizador, que ha descubierto de primera mano la llamada del apostolado, gracias a la misericordia que le fue reservada. Por ese motivo quien tiene la tarea de anunciar el Evangelio no debe olvidar las palabras del Apóstol Pablo: “Cristo Jesús me tuvo compasión para demostrar conmigo toda su paciencia dando un ejemplo a los que habrían de creer y conseguir la vida eterna”. (1 Tm, 1,16)

La Evangelización pertenece al pueblo de Dios

A propósito de este concepto, fueron dos los aspectos que el Papa quiso subrayar. El primero, la necesidad de tomar de conciencia que la primera contribución a la evangelización es la que los pueblos y sus culturas individuales, ofrecen al camino del pueblo de Dios:

“De todos los pueblos hacia los que nos dirigimos, emerge una riqueza que la Iglesia está llamada a reconocer y valorar para llevar a cumplimiento la unidad de “todo el género humano”, del cual es “signo”, y “sacramento”. (cfr. Cost. Dogm.Lumen Gentium, 1). Esta unidad no está constituida “según la carne, sino en el Espíritu” que guía nuestros pasos. La riqueza que viene a la Iglesia de la multiplicidad de buenas tradiciones que poseen los pueblos individuales, es preciosa para vivificar la acción de la gracia que abre el corazón a acoger el anuncio del Evangelio. Son dones auténticos que expresan la variedad infinita de la acción creadora del Padre, y que confluyen en la unidad de la Iglesia para acrecentar la necesaria comunión con el fin de ser semilla de salvación, preludio de paz universal y lugar concreto de diálogo”.

El segundo aspecto indicado por el Santo Padre, fue que este “ser Pueblo evangelizador”, hace tomar conciencia de una llamada que trasciende cada particular disponibilidad personal, para ser insertada en “una compleja trama de relaciones interpersonales”, algo que tiene una particular valencia, “en un período como el nuestro en el cual se asoma con fuerza una cultura nueva, fruto de la tecnología que mientras fascina por lo que ofrece, hace evidente en la misma medida la falta de una verdadera relación interpersonal y de interés por el otro”.

“Pocas realidades como la Iglesia se pueden jactar de tener una conciencia del pueblo en grado de valorizar el patrimonio cultural, moral y religioso que constituye la identidad enteras generaciones”, afirmó el Papa, y destacó que ese es el motivo por el cual es tan importante, dicho en palabras textuales, “saber entrar en el corazón de nuestra gente, para descubrir aquel sentido de Dios y de su amor que ofrece la confianza y la esperanza de mirar adelante con serenidad, no obstante las dificultades graves y la pobreza que se está constreñidos a vivir a causa de la avaricia de pocos”. “Si somos aun capaces de mirar en lo profundo, – continuó – podremos encontrar el genuino deseo de Dios que vuelve inquieto el corazón de muchas personas caídas, a su pesar, en el abismo de la indiferencia”. “La alegría de la evangelización los puede alcanzar y restituir la fuerza para la conversión”.

La Iglesia, pueblo en camino hacia Dios

En los últimos párrafos, reiterando a los obispos que el camino de evangelización es obra de toda la Iglesia “pueblo en camino hacia Dios”, afirmó que redescubrir ese horizonte de sentido y de concreta práctica pastoral facilitará el impulso para la evangelización misma, esto “sin olvidar el valor social que le pertenece para un genuino desarrollo humano integral”.

En la conclusión, el romano pontífice deseó un buen trabajo en modo particular en vistas  a la próxima Jornada Mundial de los pobres, que será celebrada en su primera edición el próximo 19 de noviembre, y les aseguró su cercanía y su apoyo.

Anuncios


1 comentario

Iglesia latinoamericana: necesidad de un nuevo humanismo.

Iglesia latinoamericana y caribeña: Nuevo humanismo para desarrollo integral y bien común

 

 

(RV).- El Mensaje Final del encuentro dedicado al 50 aniversario de la Encíclica Populorum Progressio, del Beato Pablo VI, celebrado en San Salvador, en el centenario del natalicio del Beato Óscar Romero, culminó tres días de actividades formativas y de reflexión conjunta, con miras a construir una pastoral social comprometida con la causa de los pobres.

La información del Consejo Episcopal Latinoamericano destaca la importante cita que reunió al Departamento de Justicia y Solidaridad del CELAM, a representantes de los 22 países de Pastorales Sociales Cáritas de la Región, a la Escuela Social del Cebitepal, a integrantes del equipo directivo de Caritas Internationalis, y a invitados especiales de Europa y Estados Unidos.

El documento suscrito por Cardenales, Obispos, Presbíteros, Consagrados y Consagradas, Laicas y Laicos servidores en las distintas Pastorales Sociales-Cáritas que integran la Región, titulado “Un nuevo humanismo para el desarrollo integral”, subraya los “diversos desafíos que hoy nos interpelan y nos duelenLa pobreza, y la tendencia regresiva a ella de millones de personas en nuestros países, producto de sistemas económicos y políticos que valoran más el tener que el ser, el beneficio económico más que la vida, las ideologías por encima de las personas, y que asumen el poder como dominación y no como servicio liberador”.

Con el compromiso asumido “desde la fe en Jesucristo que ilumina, desde dentro de nosotros mismos, la naturaleza y la exigencia del desarrollo integral y solidario” la Declaración final presenta un llamado:

“A los Gobiernos, a las empresas y el sector de la economía, a los políticos, a las instituciones democráticas que tienen la responsabilidad de generar políticas públicas para nuestros pueblos, a las comunidades eclesiales y a todos los discípulos y discípulas misioneras, a trabajar solidariamente por el Bien común, por un desarrollo integral y solidario; promoviendo la vida, respetando la naturaleza y nuestros ecosistemas como obra del Creador asumiendo las propuestas de la Encíclica “Laudato Si” del Papa Francisco, sabiendo que no podrá haber desarrollo sin el respeto de la creación, sin una mayor valoración de las culturas indígenas y las creencias ancestrales de nuestros pueblos; en fin, debemos trabajar para que toda persona logre “pasar de condiciones menos humanas a condiciones más humanas” (PP 20-21), siendo conscientes que sin el desarrollo de nuestros pueblos es muy difícil lograr la paz”.


Deja un comentario

Génova; la misión y la fuerza de la oración. El Papa Francisco

“Dejemos las discusiones de los que solo se escuchan a sí mismos, y trabajemos por la paz”

El Papa en la homilía en la Plaza Kennedy, último acto de la visita pastoral en Génova: «Pongámonos en juego con valentía, convencidos de que hay más alegría en el dar que en el recibir»; que los chismes los hagan los otros y que cada uno haga obras «por el bien común»
REUTERS

La misa de Papa Francisco en Génova

0
0
Pubblicato il 27/05/2017
Ultima modifica il 27/05/2017 alle ore 18:00
DOMENICO AGASSO JR.
ENVIADO A GÉNOVA

Los chismes «dejémoslos a los demás». A los que se pierden en «falsas discusiones», escuchándose solo a sí mismos. Hay que trabajar «por el bien común y por la paz», poniéndose en juego «con valentía, convencidos de que hay más alegría en el dar que en el recibir». Lo afirmó el Papa Francisco hoy, 27 de mayo de 2017, en la homilía que pronunció durante la misa en la Plaza Kennedy de la ciudad de Génova, última cita de su visita pastoral. Además, el Pontífice observó y aconsejó: «Viviendo siempre entre cosas que hacer, podemos inquietarnos por nada. Para no dejarnos sumergir por este “mal del vivir”, recordemos cada día “arrojar el ancla en Dios”: llevémosle los pesos, encomendémosle todo».

 

El obispo de Roma reveló: «El poder de Jesús, la fuerza de Dios. Este tema atraviesa las Lecturas de hoy: en la primera, Jesús dice que los discípulos no deben conocer “tiempos o momentos que el Padre ha reservado a su poder”, pero les promete la “fuerza del Espíritu Santo”; en la segunda Lectura, San Pablo habla sobre la “extraordinaria grandeza de su potencia hacia nosotros” y sobre “la eficacia de su fuerza”». Pero, ¿en qué consiste esta fuerza, «este poder de Dios?», se preguntó el Papa Bergoglio.

 

Cristo dice que es un «poder “en el cielo y sobre la tierra”. Es, antes que nada, el poder de conectar el cielo y la tierra». El poder del Hijo de Dios «no se acabó una vez que subió al cielo; continúa todavía y dura para siempre. De hecho, antes de subir hacia el Padre, Jesús dijo: “Yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo”». Esta no es solo una forma de decir, «una simple tranquilización, como cuando antes de partir para un largo viaje se le dice a los amigos: “Pensaré en ustedes”. No –puntualizó el Papa. Jesús está verdaderamente con nosotros y para nosotros: en el cielo siempre le muestra al Padre su humanidad, nuestra humanidad, es asó “está siempre vivo para interceder” a nuestro favor».

 

El Pontífice subrayó que esta es «la palabra clave del poder de Jesús: intercesión. Jesús intercede ante el Padre día a día, en cada momento, por nosotros. En cada oración, en cada una de nuestras peticiones de perdón, sobre todo en cada Misa, Jesús interviene: le muestra al Padre los signos de su vida ofrecida, sus llagas, e intercede, obteniendo misericordia para nosotros. Él es nuestro “abogado” y, cuando tenemos alguna “causa” importante, hacemos bien al encomendársela a Jesús, intercede por mí, por esa persona, por esa situación…».

 

El Hijo de Dios también nos ha dado la capacidad para interceder, «a nosotros, a su Iglesia, que tiene el poder y también el deber de interceder, de rezar por todos». Francisco invitó a preguntarse: «¿Yo rezo? Nosotros, como Iglesia, como cristianos, ¿ejercemos este poder llevando a Dios a las personas y las situaciones?». Según el Papa, «el mundo lo necesita. Nosotros mismos lo necesitamos».

 

Efectivamente, en nuestros días, observó, «corremos y trabajamos tanto, nos empeñamos por muchas cosas, pero corremos el peligro de llegar cansados a la noche y con el alma apesumbrada, semejantes a una nave llena de mercancías que después de un viaje fatigoso vuelve al puerto con el único deseo de atracar y apagar las luces». Así, viviendo siempre entre «muchas carreras y cosas que hacer, son podemos perder, encerrarnos en nosotros mismos e inquietarnos por nada». Para no dejarnos sumergir «por este “mal de vivir” –aconsejó el Papa–, recordemos cada día “arrojar el ancla en Dios”: llevémosle los pesos, a las personas y las situaciones, encomendémosle todo». Es justamente esta la fuerza decisiva «de la oración, que conecta el cielo con la tierra, que permite que Dios entre en nuestro tiempo».

 

La oración cristiana «no es una manera para estar un poco más en paz con uno mismo o para encontrar cierta armonía interior; nosotros rezamos para llevarle todo a Dios, para encomendarle el mundo: la oración es intercesión. No es tranquilidad, es caridad. Es pedir, es buscar, es llamar a la puerta».

 

Para Francisco la primera responsabilidad de cada ser humano es «interceder sin cansarnos, porque la oración es la fuerza que saca adelante el mundo; es nuestra misión, una misión que –reconoció– al mismo tiempo cuesta fatigas y da paz».

 

Y es «nuestro poder: no prevalecer o gritar más fuerte, según la lógica de este mundo, sino ejercer la fuerza mansa de la oración, con la que se puede incluso detener las guerras y obtener la paz».

 

El Papa también reflexionó sobre la «segunda palabra clave» que se deduce del Evangelio de hoy: el anuncio. Dios envía «a los suyos a anunciarlo solamente con la potencia del Espíritu Santo». Se trata de «un acto de extrema confianza en los suyos», y de la misma manera «Jesús confía en nosotros, ¡cree en nosotros más de lo que nosotros creamos en nosotros mismos! Nos envía, a pesar de nuestras faltas; sabe que no seremos nunca perfectos y que, si esperáramos volvernos mejores para evangelizar, nunca empezaríamos».

 

Pero después Francisco adviritó: «Para Jesús es importante que superemos inmediatamente una gran imperfección: la cerrazón». Porque la Palabra del Señor no puede ser encerrada ni sigilada, el amor de Dios es «dinámico y quiere alcanzar a todos». Para anunciar, pues, se necesita «andar, salir de sí mismos. Con el Señor no se puede estar quietos, acomodados en el propio mundo o en los recuerdos nostálgicos del pasado; con Él está prohibido mecerse en las seguridades adquiridas». Dios no aprecia las comodidades, «sino que incomoda e impulsa siempre». Desea que los hombres siempre estén «en salida, libres de la tentación de conformarse cuando estamos bien y tenemos todo bajo control».

 

El cristiano, entonces, «no está quieto, sino en camino: con el Señor hacia los otros. Pero el cristiano no es un atleta que corre enloquecido o un conquistador que debe llegar antes que los demás. Es un peregrino, un misionero, un “maratoneta con esperanza”: manso pero decidido a caminar; con confianza y al mismo tiempo activo; creativo pero siempre respetuoso; emprendedor y abierto; laborioso y solidario». Por ello, el Papa exhortó: «¡Recorramos con este estilo las calles del mundo!».

 

Los lugares en los que hay que anunciar a Jesús son «las calles del mundo: es sobre todo allí en donde el Señor espera ser conocido hoy». Quiere que «el anuncio sea llevado con su fuerza; no con la fuerza del mundo, sino con la fuerza límpida y mansa del testimonio alegre».

 

Francisco invocó: «Pidamos al Señor la gracia de no “fosilizarnos” en cuestiones que no son centrales, sino dedicarnos plenamente a la urgencia de la misión». Y exhortó: «Dejemos para los demás los chismes y las falsas discusiones de quienes solo se escuchan a sí mismos, y trabajemos concretamente por el bien común y por la paz; pongámonos en juego, convencidos de que hay más alegría en el dar que en el recibir».


Deja un comentario

El Papa camino de Egipto

El Papa ha iniciado su 18º Viaje Apostólico Internacional

2017-04-28 Radio Vaticana

(RV).- El Papa ha iniciado su viaje a Egipto como “peregrino de paz al Egipto de paz”, como él mismo afirmó en un tuit, ayer, en la vigilia de su décimo octavo viaje apostólico internacional y como dice también el logo de esta visita al país que dio refugio a la Sagrada Familia.

Tampoco en esta ocasión Francisco faltó a su cita en la Basílica de Santa María la Mayor, donde se dirige antes de cada viaje para encomendar su misión a la Virgen, la Salus Populi Romani.

Se trata del tercer país de mayoría musulmana que el Papa Francisco visita, después de Turquía y Azerbaiyán, y todo el país está listo para recibirlo.

Un viaje bajo el signo del diálogo y de la fraternidad, en un momento muy difícil para esta tierra, herida por los atentados terroristas que han golpeado a la minoría cristiana pero cuyas consecuencias son pagadas por toda la población. El Pontífice, según el programa de viaje, llegará al Cairo a las 14.00 de hoy y volverá a Roma a las 20.30 de mañana, sábado 29 de abril.

(MCM – RV)

(from Vatican Radio


Deja un comentario

Cómo es el camino de la evangelización: Papa Francisco.

Misa por Teodoro II- En la fiesta de san Marcos el Papa ofrece la celebración en Santa Marta por el patriarca copto

2017-04-25 L’Osservatore Romano

A pocas horas del viaje en Egipto, el Papa Francisco ofreció «por mi hermano Teodoro II, patriarca de Alejandría de los coptos», la misa celebrada en la capilla de la Casa Santa Marta, el martes por la mañana 25 abril. «Hoy es san Marcos evangelista, fundador de la Iglesia de Alejandría» dijo el Pontífice, pidiendo también «la gracia que el Señor bendiga nuestras dos Iglesias con la abundancia del Espíritu Santo».

Y precisamente las palabras del Marcos «al final del Evangelio» (16, 15-20), propuestas por la liturgia de hoy, fueron el hilo conductor de la meditación del Papa: «Id por todo el mundo y proclamad la Buena Noticia a toda la creación». En este mandato, explicó Francisco, «está la misión que Jesús da a los discípulos: la misión de anunciar el Evangelio, de proclamar el Evangelio». Y «lo primero que pide Jesús es ir, no permanecer en Jerusalén: “Id por todo el mundo y proclamad la Buena Noticia a toda la creación”». Es una invitación a «salir, ir».

Por otro lado, hizo notar el Papa, «el Evangelio es proclamado siempre en camino: nunca sentados, siempre en camino, siempre». Salir, por tanto, parar ir «donde Jesús no es conocido y donde Jesús es perseguido o donde Jesús es desfigurado, para proclamar el verdadero Evangelio». Y «como hemos escuchado en el cántico del aleluya, «nosotros anunciamos a Cristo crucificado, poder de Dios y y sabiduría de Dios». Precisamente «este es el Cristo que Jesús nos manda a anunciar».

Así los cristianos son llamados a «salir para anunciar, y también en esta salida va la vida, se juega la vida del predicador: no es seguro, no hay seguro de vida para los predicadores». Tanto que «si un predicador busca un seguro de vida, no es un verdadero predicador del Evangelio: no sale, permanece, seguro».

«Primero: ir, salir» insistió el Pontífice. Porque «el Evangelio, el anuncio de Jesucristo, se hace en salida, siempre; en camino, siempre». Y «tanto en camino físico como en camino espiritual o en camino del sufrimiento: pensemos en el anuncio del Evangelio que hacen tantos enfermos – ¡tantos enfermos! — que ofrecen los dolores por la Iglesia, por los cristianos». Son personas que «siempre salen de sí mismas».

Pero «¿cómo es el estilo de este anuncio?» es la cuestión propuesta por Francisco. «San Pedro, que fue precisamente el maestro de Marcos, es muy claro en la descripción de este estilo: ¿cómo se anuncia el Evangelio?». He aquí su respuesta, propuesta de nuevo en la primera lectura (1 Pedro 5, 5-14): «revestíos todos de humildad en vuestras mutuas relaciones». Sí, explicó el Papa, «el Evangelio es anunciado en humildad, porque el Hijo de Dios se ha humillado, se ha aniquilado: el estilo de Dios es este, no hay otro». Y «el anuncio del Evangelio no es un carnaval, una fiesta que es algo bellísimo, pero esto no es el anuncio del Evangelio». Es necesaria «la humildad: el Evangelio no puede ser anunciado con el poder humano, no puede ser anunciado con el espíritu de trepar e ir arriba, ¡no! ¡Esto no es el Evangelio!».

«Humildad» sobre todo, como pide vivamente Pedro en la primera carta: «Revestíos todos de humildad en vuestras mutuas relaciones». Y en seguida explica la razón de este estilo: «Porque Dios resiste a los soberbios, pero da gracia a los humildes». Y «para anunciar el Evangelio es necesaria la gracia de Dios, y para recibir esta gracia es necesaria la humildad: el estilo del anuncio es esta propuesta». Y Pedro añade también estas palabras: «Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, confiadle todas vuestras preocupaciones».

La humildad es necesaria, afirmó el Pontífice, «precisamente porque nosotros llevamos adelante un anuncio de humillación, de gloria pero a través de la humillación». Y «el anuncio del Evangelio padece tentación: la tentación del poder, la tentación de la soberbia, la tentación de la mundanidad, de tantas mundanidades que hay y nos llevan a predicar o a recitar». Sí, explicó, «porque no es predicación un Evangelio aguado, sin fuerza un Evangelio sin Cristo crucificado y resucitado». Precisamente «por esto Pedro dice que hay que vigilar: “Vuestro adversario, el diablo, ronda como león rugiente, buscando a quién devorar. Resistid firmes en la fe, sabiendo que vuestros hermanos que están en el mundo soportan los mismos sufrimientos”».

«El anuncio del Evangelio, si es verdad, padece la tentación» remarcó Francisco. «Si un cristiano que dice que anuncia el Evangelio, con la palabra o con el testimonio, nunca es tentado», puede estar «tranquilo» que el diablo no se preocupa «y cuando el diablo no se preocupa es porque no le hacemos problemas, porque estamos predicando algo que no sirve». He aquí porque «en la verdadera predicación está siempre algo de tentación y también de persecución».

En resumen, indicó el Papa, «estilo de humildad, camino — porque se va fuera — camino de tentación, pero la esperanza» no debe disminuir. De hecho, escribe Pedro: «El Dio de toda gracia, el que os ha llamado a su eterna gloria en Cristo, después de breves sufrimientos, os restablecerá». Y,

añadió el Papa, «será precisamente el Señor el que nos lleve, dé la fuerza, porque esto es lo que Jesús ha prometido cuando envió a los apóstoles». Como indica Marcos en el pasaje evangélico de hoy: «Ellos salieron a predicar por todas partes, colaborando el Señor con ellos y confirmando la Palabra con las señales que la acompañaban». Sí, afirmó Francisco, «será el Señor quien nos consuele, nos dé la fuerza para ir adelante, porque Él actúa con nosotros si somos fieles al anuncio del Evangelio, si salimos de nosotros mismo para predicar a Cristo crucificado, escándalo y locura, y si nosotros hacemos esto con un estilo de humildad, de verdadera humildad».

«Que el Señor — deseó Papa — nos dé este gracia, como bautizados, todos, de tomar el camino de la evangelización con humildad, con confianza en Él mismo, anunciado el verdadero Evangelio: “El Verbo se hizo carne”». Y «esto es una locura, es un escándalo». Evangelizar, por tanto, «en la conciencia de que el Señor está junto a nosotros, actúa con nosotros y confirma nuestro trabajo».


Deja un comentario

Los días 24 y 25 de marzo, 24 horas para el Señor.

“Quiero misericordia”. 24 horas para el Señor y liturgia penitencial

2017-03-16 Radio Vaticana

(RV).- “Quiero misericordia”, es el lema de la Jornada de oración y confesión de la iniciativa “24 horas para el Señor”, organizada por el Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, que este año 2017, es tomado de un pasaje del Evangelio según San Mateo (9,13).

La celebración tendrá lugar los días 24 y 25 de marzo, en todas las diócesis del mundo, pero ya este viernes 17, el Papa Francisco presidirá la liturgia penitencial en la Basílica de San Pedro, anticipando de una semana la fecha en la cual, todas las Iglesias ofreceran el sacramento de la reconciliación al centro del camino de la nueva evangelizacion.

Entre las iniciativas que se realizaran en la diocesis del Papa, se señala que, el viernes 24 de marzo desde las 8.00 de la noche, la iglesia de Santa María en Trastevere, permanecerá abierta para la Adoración Eucarística y las Confesiones. Al día siguiente, desde las 5.00 de la tarde, en la iglesia de Santo Espirito en Sassia, se concluirá la Jornada con la celebración de acción de gracias con las primeras vísperas del IV Domingo de Cuaresma, que serán presididas por Mons. Rino Fisichella, Presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización.

(Renato Martinez – Radio V


Deja un comentario

La misión no es proselitismo. Comentario.

La misión no es proselitismo; no a la arrogancia”

Durante el Ángelus, el Papa exhortó a «anunciar el Evangelio con mansedumbre, sin imposición»
AFP

El Ángelus de Papa Francisco

3
0
Pubblicato il 08/01/2017
Ultima modifica il 08/01/2017 alle ore 12:51
GIACOMO GALEAZZI
CIUDAD DEL VATICANO
Llamado de Francisco a «anunciar el Evangelio con mansedumbre y firmeza, sin arrogancia o imposición». Después de la misa con la administración del bautismo a un grupo de bebés en la Capilla Sixtina, a las 12 del día Francisco se asomó desde la ventana de su estudio en el Palacio Apostólico para recitar el Ángelus con los fieles y peregrinos que se reunieron en la Plaza San Pedro, a pesar de que fuera uno de los días más fríos del año. Y dijo al respecto: «En estos días de tanto frío pienso y los invito a pensar en todas las personas que viven en la calle, golpeadas por el frío y muchas veces por la indiferencia. Por desgracia algunos no sobrevivieron. Recemos por ellos y pidamos al Señor que nos caliente los corazones para poder ayudarlos».

«Esta fiesta nos hace volver a descubrir el don y la belleza de ser un pueblo de bautizados, es decir de pecadores salvados por la gracia de Cristo, incluidos realmente, por obra del Espíritu Santo, en la relación filial de Jesús con el Padre, acogidos en el seno de la Madre Iglesia, vueltos capaces de una fraternidad que no conoce confines ni barreras —sostuvo Jorge Mario Bergoglio. Que la Virgen María nos ayude a todos nosotros los cristianos a conservar una conciencia siempre viva y con reconocimiento de nuestro Bautismo y a recorrer con fidelidad el camino inaugurado por este Sacramento de nuestro renacer».

El Papa recordó que «la verdadera misión nunca es proselitismo, sino atracción hacia Cristo, a partir de la fuerte unión con Él en la oración, en la adoración y en la caridad concreta, que es servicio a Jesús presente en el más pequeño de los hermanos». Por ello, insistió el Pontífice, «a imitación de Jesús, pastor bueno y misericordioso, hagamos de nuestra vida un testimonio alegre que ilumine el camino y lleve esperanza y amor».

Francisco subrayó que «en el contexto de la fiesta del Bautismo del Señor, hoy por la mañana he bautizado a un buen grupo de recién nacidos». Y exhortó a los fieles a rezar por sus familias. «También ayer por la tarde —reveló— bauticé a un joven catecúmeno, y me gustaría extender la oración a todos los padres que en este periodo se están preparando para el Bautismo de uno de sus hijos, o lo acaban de celebrar. Invoco al Espíritu Santo sobre ellos y sobre los niños, para que este Sacramento, tan simple y al mismo tiempo tan importante, sea vivido con fe y con alegría. Quisiera también invitar a unirse a la Red Mundial de Oración del Papa, que difunde, incluso a través de las redes sociales, las intenciones de oración que propongo cada mes a toda la Iglesia. Así se saca adelante el apostolado de la oración y se hace crecer la comunión».

Francisco comentó la liturgia de la Palabra: «Hoy, fiesta del Bautismo de Jesús, el Evangelio nos presenta la escena que se verificó en el río Jordán: en medio de la multitud penitente que avanza hacia Juan el Bautista para recibir el Bautismo también está Jesús, haciendo cola —afirmó el Papa—; Juan quisiera impedírselo diciendo: “Soy yo el que necesito ser bautizado por ti”. El Bautista, de hecho, está consciente de la gran distancia que hay entre él y Jesús». Pero Jesús, insistió Francisco, «vino justamente para colmar la distancia entre el hombre y Dios: si Él está completamente de la parte de Dios, también está completamente de la parte del hombre, y reúne lo que había sido dividido». Por ello, «pide a Juan que lo bautice, para que se haga toda justicia y se lleve a cabo el plan del Padre, que pasa a través de la vía de la obediencia y de la solidaridad con el hombre frágil y pecador, la vía de la humildad y de la plena cercanía de Dios a sus hijos».

Después, prosiguió Jorge Mario Bergoglio, «en el momento en el que Jesús, bautizado por Juan, sale de las aguas del río Jordán, la voz de Dios Padre se escucha desde lo alto: “Este es mi Hijo, el amado: en Él he puesto toda mi predilección”. Y, al mismo tiempo, el Espíritu Santo, en forma de paloma, se posa sobre Jesús, que comienza públicamente su misión de salvación». Una misión, recordó el Papa, «caracterizada por el estilo del siervo humilde y manso, dotado sólo de la fuerza de la verdad, como había profetizado Isaías: “El no gritará, no levantará la voz ni la hará resonar por las calles. No romperá la caña quebrada ni apagará la mecha que arde débilmente. Expondrá el derecho con fidelidad”. Siervo humilde y manso, he aquí el estilo de Jesús y también el estilo misionero de los discípulos de Cristo».

Después de la oración mariana, Francisco saludó a los peregrinos reunidos en la Plaza San Pedro, en particular al «grupo de jóvenes de Cágliari, a quienes animo a a proseguir el camino comenzado con el Sacramento de la Confirmación, y a quienes agradezco porque me ofrecen la ocasión para subrayar que la Confirmación no es solo un punto de llegada (como algunos dicen: “el sacramento del adiós”), es sobre todo un punto de partida en la vida cristiana, adelante con la alegría del Evangelio. Les deseo a todos un buen domingo y por favor no se olviden de rezar por mí».