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Card. Cipriani: el Perú que espera al Papa. Entrevista

“Sueño con estar ya en el Perú”

Consideraciones del cardenal arzobispo de Lima, Juan Luis Cipriani, al acercarse una nueva visita apostólica del Papa Francisco a Sudamérica

Festejos por los 482 años de la fundación de Lima

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Pubblicato il 05/12/2017
ANDRÉS BELTRAMO ÁLVAREZ
CIUDAD DEL VATICANO

Perú vive una época intensa de su vida nacional. Entre la impotencia por la corrupción al más alto nivel o una Iglesia donde prevalece la división, y la alegría por una histórica calificación al mundial de futbol o la inminente llegada del pontífice al país. En ese contexto, el cardenal Juan Luis Cipriani se muestra optimista. Asegura que Francisco “ya sueña” con encontrar un pueblo de grandes santos y marcada piedad popular. Y al gobierno le advierte: “¡Oye, no te cuelgues del Papa para resolver tus problemas políticos!”.

 

De paso por Roma, donde se entrevistó con el líder católico este lunes 4 de diciembre, el arzobispo de Lima sostuvo un encuentro con periodistas. Respondió a todas las preguntas, y ofreció algunas respuestas filosas. Recordó que Perú tiene “dos presidentes y medio” en la cárcel por corrupción. Medio porque uno de ellos se niega a regresar al país desde los Estados Unidos.

 

 

El cardenal Juan Luis Cipriani

 

“En los últimos días ha habido una explosión de denuncias, con varios empresarios presos. Estas empresas multinacionales han encontrado una nueva estrategia corromper a los gobiernos para las ganar las licitaciones y esto es terrible, es un daño muy grande que ha embarrado a muchísima gente. Una situación bastante desagradable”, precisó.

 

Pero inmediatamente aclaró que Jorge Mario Bergoglio cumplirá un “viaje pastoral” en el cual “no va a dar indicaciones políticas”. Entonces agregó: “Algunos miembros del gobierno que piden que el Papa nos encuentre unidos. Pero oye, ¡no te cuelgues del Papa para resolver tus problemas políticos”.

 

Más adelante recordó que el actual presidente, Pedro Pablo Kuczynski, ha sido involucrado en una investigación judicial. Aclaró que, por el momento, “no existe información verídica y clara sobre su participación” en actos corruptos. Y ante la pregunta si cree que Francisco sacaría el tema en su audiencia con el mandatario, cuando llegue a Lima, el cardenal no dudó.

 

“Si uno llega al país no es muy educado que le diga al presidente que no sea corrupto. El Papa es muy respetuoso, es claro y defiende el campo político que le corresponde. No lo veo diciéndole al presidente cómo ser, pero si a la población instándola a tener valores cristianos y ser honestos”, ponderó.

 

Denunció que la corrupción golpea mucho a los pobres, porque impide que millones tengan acceso a hospitales y otros servicios públicos. Precisó que esa práctica hace ricos a unos pocos, pero genera desconfianza y pesimismo en un país que está creciendo razonablemente en materia económica. “Esto es lo que más duele”, reconoció.

 

El Papa estará en suelo peruano del 18 al 21 de enero de 2018. Su viaje incluirá etapas en la capital, Lima, en Trujillo y Puerto Maldonado, frontera con Bolivia y Brasil. En esta última localidad, de apenas 92 mil habitantes, tendrá contacto con la Amazonía y los pueblos originarios. En la populosa Trujillo se concentrará en los damnificados por las inundaciones y los aludes.

 

¿Cuál es la principal necesidad de la Iglesia peruana? “Unidad”, afirmó el cardenal. Porque “una Iglesia más unida es más creíble”. Es hora de sacudir el clericalismo, “que abunda”, y que los laicos asuman su responsabilidad, insistió.

 

Ese protagonismo de los laicos no debería traducirse en la ordenación sacerdotal de los llamados “viri probati”, laicos comprometidos casados, que algunos ven como una salida a la atención pastoral de las comunidades aisladas en la selva amazónica. Para Cipriani, es la prensa la que ha instalado ese tema en el debate eclesiástico.

 

“En el Perú no hay ningún interés”, aclaró. Precisó que la Amazonia es muy extendida pero muy poco poblada y, en ese contexto, lo que hace falta son misioneros. “Los viri probati no son una solución, aunque alguien lo piense así”, apuntó.

 

Al mismo tiempo, el purpurado destacó la amplia presencia católica en su país. Y ofreció cifras: el 78 por ciento de sus habitantes es bautizado, el 89 por ciento defiende la vida, el 79 está a favor del matrimonio entre el hombre y la mujer, el 71 por ciento pide la conformación de un Ministerio de la Familia.

 

“El Papa tiene muy metido en el alma: El Perú es una tierra de muchos y grandes santos. Es muy partidario del santo pueblo de Dios, porque es un regalo de Dios. Tiene una enorme atracción por vivir esa piedad popular, él goza con el pueblo y un pueblo que en sus entrañas tiene a los santos”, reseñó.

 

El cardenal no se resigna. Quisiera que Francisco visite Manchai, una zona periférica de Lima donde viven unas 100 mil personas en la pobreza más absoluta. Pero aún no logra convencerlo, incluso pese a haberle mostrado un breve video con un mensaje de los niños de esa zona.

 

Al mismo tiempo subrayó que no existirán temas vedados para el pontífice, a quien le recomendaron no pronunciar la palabra “rohinyá” en Myanmar o referirse al reclamo de Bolivia por la salida al mar durante su estancia en Chile, justo antes de su llegada al Perú. Al respecto, el Cipriani garantizó. “Yo le dije al Papa que sea libre, el ser libre es muy importante. En una sociedad transparente pretender codificar las respuestas es totalmente inútil y negativo. De Chile conozco poco, pero en Perú que hable de lo que quiera. Estoy seguro que lo hará muy bien”.

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Carta de un numeroso grupo de clérigos de Cataluña.

 

Carta abierta a los católicos y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad de España

POR EL RESPETO Y LA CONCORDIA

desde Cataluña, 3 diciembre 2017

Queridos hermanos y conciudadanos:
Como cristianos y profundamente preocupados por la situación generada en Cataluña y en España a raíz de los hechos ocurridos en los últimos meses en referencia al proceso catalán, queremos compartir con vosotros unas breves consideraciones que esperamos que puedan contribuir a una mejor convivencia social en Cataluña y a unas relaciones más justas y armoniosas de Cataluña con España. Nos dirigimos a vosotros que os sentís españoles y que amáis a España; nosotros nos sentimos catalanes y amamos a Cataluña. Pero estamos seguros de que, por encima de cualquier causa, creemos todos que la máxima ley que tiene que inspirar a la sociedad es el reconocimiento de la dignidad de toda persona humana y el respeto de sus derechos fundamentales, junto con el esfuerzo de todos por acoger y tratar de entender las razones que mueven a unos y otros a pensar y actuar como lo hacen.
El contencioso entre Cataluña y España se ha planteado reiteradamente hace años y siglos. Ya en 1985 los obispos de Cataluña formularon de manera clara y respetuosa su visión sobre este tema, en un documento citado a menudo como referencia: «Como obispos de la Iglesia en Cataluña, encarnada en este pueblo, damos fe de la realidad nacional de Cataluña, modelada a lo largo de mil años de historia, y también reclamamos para ella la aplicación de la doctrina del magisterio eclesial: los derechos y los valores culturales de las minorías étnicas dentro de un Estado, de los pueblos y de las naciones o nacionalidades han de ser respetados e, incluso, promovidos por los Estados, los cuales de ninguna manera pueden, según derecho y justicia, perseguirlos, destruirlos o asimilarlos a otra cultura mayoritaria. La existencia de la nación catalana exige una adecuada estructura jurídico-política que haga viable el ejercicio de los derechos citados. La forma concreta más apta para el reconocimiento de la nacionalidad, con sus valores y prerrogativas, corresponde directamente al ordenamiento civil» «(Raíces Cristianas de Cataluña n.8)». Estas palabras nos recuerdan las del Papa S. Juan Pablo II en la ONU: «El derecho de las naciones a la existencia es ciertamente el presupuesto de los otros derechos de una nación: nadie, pues -ni un Estado, ni otra nación ni ninguna organización internacional- está nunca legitimado a considerar que una determinada nación no es digna de existir. Este derecho fundamental a la existencia no exige necesariamente una soberanía estatal, ya que son posibles diversas formas de agregación jurídica entre diferentes naciones (…). Puede haber circunstancias históricas en las cuales agregaciones diversas de una soberanía estatal pueden resultar incluso aconsejables, pero a condición de que haya un clima de auténtica libertad, garantizada por el ejercicio de la autodeterminación de los pueblos» (5-X-1995).

Sobre esta base, una parte muy significativa de la población catalana ha manifestado explícitamente que quiere ser reconocida como sujeto político soberano, con la capacidad y el derecho de decidir libremente su futuro político, sea éste continuar todos como un solo Estado o bien constituir un nuevo Estado catalán que vehicule y articule unas relaciones políticas y económicas distintas entre Cataluña y España. Muchos catalanes quieren la independencia, y también muchos catalanes se sienten españoles y quieren seguir en España. Por esto es preciso afrontar la decisión sobre el futuro de Cataluña con un exquisito espíritu de diálogo y de confianza recíproca para que sean respetados con la máxima delicadeza los derechos tanto de la mayoría como de la minoría. El objetivo de todo este proceso no es fomentar la confrontación sino precisamente lo contrario, y lamentamos profundamente todo lo que ha contribuido a alimentar la tensión y la agresividad. Creemos necesario un nuevo acuerdo que haga posible una convivencia respetuosa entre Cataluña y España, fruto de negociaciones amistosas y de pactos acordados.
Entre vosotros se encuentran personas con altas responsabilidades políticas, económicas y judiciales, o bien con la capacidad de incidir en la opinión pública. Nos dirigimos especialmente a vosotros, que podéis influir decisivamente en un cambio de rumbo que facilite el diálogo y una mejor coexistencia, lejos de toda violencia y fractura social. Nuestros obispos también aludían a esta comunicación en el documento citado: «Quisiéramos que fuesen, principalmente, nuestros hermanos católicos de los otros pueblos de España los primeros en comprender y acoger estas aspiraciones. También, en contrapartida, tendríamos que ser los católicos catalanes los primeros a abrirnos a sus problemas. El sacerdote y escritor Carles Cardó hacía notar, en 1930, la importancia que podría tener para la paz civil en España que los católicos emprendiesen la tarea nobilísima de hacer comprender a sus respectivos conciudadanos el problema de los demás».
En este sentido, consideramos injusto y desacertado el encarcelamiento de los miembros del gobierno catalán y de los dirigentes de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y de Òmnium Cultural, y nos entristece también el exilio forzado del President Puigdemont y el resto de sus consejeros. Cuando por lo menos dos millones de ciudadanos catalanes avalan su acción, nos parece evidente que no nos encontramos delante de una acción delictiva por parte de unos políticos sin escrúpulos que se quieren saltar las leyes, sino de un problema político serio que pide coraje y amplitud de miras a los responsables del Estado. Os pedimos, por amor de la justicia y en vista al bien común de todos los catalanes y españoles, que hagáis todo lo que esté a vuestro alcance, no solo para su liberación inmediata, sino también para la cancelación de las querellas judiciales presentadas.
Sabemos que el tema de los conflictos nacionales ha ocasionado enfrentamientos graves en nuestro mundo moderno; pero estamos convencidos de que podemos ser capaces de escucharnos y de buscar sinceramente el bien de todos, más allá de nuestros sentimientos patrióticos. Nos ilumina el Evangelio de Jesús: «Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos quedarán saciados. Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán los Hijos de Dios» (Mt 5, 6-9). Este reto no es fácil, pero después de un fracaso siempre es posible volver a intentar de nuevo el diálogo y la comprensión mutua. Mirémonos a la cara y escuchémonos, y no antepongamos ningún proyecto político a los grandes valores que nos tienen que caracterizar como seres humanos y, si tenemos fe, como creyentes.

Para conocer a los firmantes, o suscribir esta carta, pincha aquí:

 

Carta oberta PEL RESPECTE I LA CONCÒRDIA / Carta abierta POR EL RESPETO Y LA CONCORDIA

Fins ara han signat aquesta carta 962 persones.
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Carta oberta als catòlics i a tots els homes i dones de bona voluntat d’Espanya
PEL RESPECTE I LA CONCÒRDIA
des de Catalunya, 3 desembre 2017

Benvolguts germans i conciutadans,
Com a cristians i profundament preocupats per la situació generada a Catalunya i a Espanya arran dels fets ocorreguts en els últims mesos en referència al procés català, volem compartir amb vosaltres unes breus consideracions que esperem que puguin contribuir a una millor convivència social a Catalunya i a unes relacions més justes i harmonioses de Catalunya amb Espanya. Ens dirigim a vosaltres que us sentiu espanyols i que estimeu Espanya; nosaltres ens sentim catalans i estimem Catalunya. Però estem segurs que, per damunt de qualsevol causa, creiem tots que la màxima llei que ha d’inspirar la societat és el reconeixement de la dignitat de tota persona humana i el respecte dels seus drets fonamentals, juntament amb l’esforç de tots per acollir i tractar d’entendre les raons que mouen uns i altres a pensar i actuar com ho fan.
El contenciós entre Catalunya i Espanya s’ha plantejat reiteradament fa anys i segles. Ja al 1985 els bisbes de Catalunya van formular de manera clara i respectuosa la seva visió sobre aquest tema, en un document citat sovint com a referència: «Com a bisbes de l’Església a Catalunya, encarnada en aquest poble, donem fe de la realitat nacional de Catalunya, afaiçonada al llarg de mil anys d’història, i també reclamem per a ella l’aplicació de la doctrina del magisteri eclesial: els drets i els valors culturals de les minories ètniques dins d’un Estat, dels pobles i de les nacions o nacionalitats, han de ser respectats i, fins i tot, promoguts pels Estats, els quals de cap manera no poden, segons dret i justícia, perseguir-los, destruir-los o assimilar-los a una altra cultura majoritària. L’existència de la nació catalana exigeix ​​una adequada estructura juridico-política que faci viable l’exercici dels drets esmentats. La forma concreta més apta per al reconeixement de la nacionalitat, amb els seus valors i prerrogatives, pertoca directament a l’ordenament civil «(Arrels Cristianes de Catalunya >n.8)». Aquestes paraules ens recorden les del Papa S. Joan Pau II a l’ONU: «El dret de les nacions a l’existència és certament el pressupòsit dels altres drets d’una nació: ningú, doncs -ni un Estat, ni una altra nació ni cap organització internacional- no està mai legitimat a considerar que una determinada nació no és digna d’existir. Aquest dret fonamental a l’existència no exigeix ​​necessàriament una sobirania estatal, ja que són possibles diverses formes d’agregació jurídica entre diferents nacions (…). Hi pot haver circumstàncies històriques en les quals agregacions diverses d’una sobirania estatal poden resultar fins i tot aconsellables, però a condició que hi hagi un clima d’autèntica llibertat, garantida per l’exercici de l’autodeterminació dels pobles» (5-X-1995).
Sobre aquesta base, una part molt significativa de la població catalana ha manifestat explícitament que vol ser reconeguda com a subjecte polític sobirà, amb la capacitat i el dret de decidir lliurement el seu futur polític, sigui aquest continuar tots com un sol Estat o bé constituir un nou Estat català que vehiculi i articuli unes relacions polítiques i econòmiques diferents entre Catalunya i Espanya. Molts catalans volen la independència, i també molts catalans se senten espanyols i volen seguir a Espanya. Per això cal afrontar la decisió sobre el futur de Catalunya amb un exquisit esperit de diàleg i de confiança recíproca perquè siguin respectats amb la màxima delicadesa els drets tant de la majoria com de la minoria. L’objectiu de tot aquest procés no és fomentar la confrontació sinó precisament el contrari, i lamentem profundament tot el que ha contribuït a alimentar la tensió i l’agressivitat. Creiem necessari un nou acord que faci possible una convivència respectuosa entre Catalunya i Espanya, fruit de negociacions amistoses i de pactes acordats.
Entre vosaltres hi ha persones amb altes responsabilitats polítiques, econòmiques i judicials, o bé amb la capacitat d’incidir en l’opinió pública. Ens dirigim especialment a vosaltres, que podeu influir decisivament en un canvi de rumb que faciliti el diàleg i una millor coexistència, lluny de tota violència i fractura social. Els nostres bisbes també al·ludien a aquesta comunicació en el document citat: «Voldríem que fossin, principalment, els nostres germans catòlics dels altres pobles d’Espanya els primers a comprendre i acollir aquestes aspiracions. També, en contrapartida, hauríem de ser els catòlics catalans els primers a obrir-nos als seus problemes. El sacerdot i escriptor Carles Cardó feia notar, el 1930, la importància que podria tenir per a la pau civil a Espanya que els catòlics emprenguessin la tasca nobilíssima de fer comprendre als seus respectius conciutadans el problema dels altres».
En aquest sentit, considerem injust i desencertat l’empresonament dels membres del govern català i dels dirigents de l’Assemblea Nacional Catalana (ANC) i d’Òmnium Cultural, i ens entristeix també l’exili forçat del President Puigdemont i la resta dels seus consellers. Quan almenys dos milions de ciutadans catalans avalen la seva acció, ens sembla evident que no ens trobem davant d’una acció delictiva per part d’uns polítics sense escrúpols que es volen saltar les lleis, sinó d’un problema polític seriós que demana coratge i amplitud de mires als responsables de l’Estat. Us demanem, per amor de la justícia i en vista al bé comú de tots els catalans i espanyols, que feu tot el que estigui al vostre abast, no només per al seu alliberament immediat, sinó també per a la cancel·lació de les querelles judicials presentades.
Sabem que el tema dels conflictes nacionals ha ocasionat enfrontaments greus en el nostre món modern; però estem convençuts que podem ser capaços d’escoltar-nos i de cercar sincerament el bé de tots, més enllà dels nostres sentiments patriòtics. Ens il·lumina l’Evangeli de Jesús: «Feliços els qui tenen fam i set de ser justos, perquè seran saciats. Feliços els qui treballen per la pau, perquè seran anomenats fills de Déu»(Mt 5, 6-9). Aquest repte no és fàcil, però després d’un fracàs sempre és possible tornar a provar de nou el diàleg i la comprensió mútua. Mirem-nos a la cara i escoltem-nos, i no anteposem cap projecte polític als grans valors que ens han de caracteritzar com a éssers humans i, si tenim fe, com a creients.


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Argentina: los obispos ante la tragedia del submarino desaparecido

Submarino argentino desaparecido: Solidaridad de la Iglesia tras noticia de explosión

Submarino ARA San Juan / Crédito: Flickr Mariano Mantel (CC BY-NC 2.0)

Submarino ARA San Juan / Crédito: Flickr Mariano Mantel (CC BY-NC 2.0)

BUENOS AIRES, 24 Nov. 17 / 11:58 am (ACI).- “Necesitamos más que nunca la valentía de la fe”, afirmó el Obispo Castrense de Argentina, Mons. Santiago Olivera, luego de se confirmara que hubo una explosión en el área donde el submarino ARA San Juan desapareció.

El submarino se perdió el miércoles 15 de noviembre en el golfo de San Juan, en el Atlántico meridional, cuando se dirigía a una base naval en Mar de Plata con 44 tripulantes.

Desde la desaparición de la nave, grupos de búsqueda y rescate de distintos países se han sumado a la tarea de encontrarla.

Recién el jueves 23 de noviembre, 8 días después de la desaparición del submarino, la Armada argentina confirmó que se registró un “evento consistente con una explosión” el 15 de noviembre por la mañana, día en el que se tuvo el último contacto con el submarino.

Múltiples análisis arrojaron que esta “anomalía hidroacústica” se registró cuatro horas después del último contacto con el submarino, se trató de “un evento impulsivo subacuático, una señal inusual en las cercanías de la última posición conocida del submarino argentino desaparecido”.

Pese al nuevo panorama, las autoridades insistieron en que seguirán buscando “hasta tener una evidencia más concreta dónde está el submarino San Juan y nuestros 44 tripulantes”.

La noticia provocó consternación entre los familiares y amigos de los 44 tripulantes.

Mons. Olivera expresó al respecto que “en este momento en que la incertidumbre se instala en todos los argentinos ensombreciendo nuestros pensamientos y sentimientos, nos sentimos llamados a anunciar que la omnipotencia de Dios se manifiesta en su misericordia”.

“Dios nos mira siempre con amor, para cumplir en nosotros sus designios providentes”, señaló en un comunicado.

El Obispo Castrense explicó que misericordia significa “antes que nada curar las heridas” y acompañar “con espíritu acogedor” a las familias, compañeros, superiores y cercanos de estos “servidores de la Patria que abrazando con pasión este llamado, han enfrentado graves peligros, entregándose como fecundo don”.

El Prelado también valoró el afecto y cercanía de tantas personas, especialmente el gesto de la comunidad internacional “que ha venido en nuestra ayuda, haciendo posible una verdadera cultura del encuentro”.

“Aspiremos a que ella se instale en todos, que sepamos mirarnos a los ojos como hermanos e hijos de un mismo mundo, sin enfrentamientos estériles. Debemos ser capaces de contemplar y capitalizar el dolor de muchos”, alentó.

Mons. Olivera reiteró su llamado a rezar por los 44 compatriotas “en todas nuestras celebraciones y Eucaristías”, y por la fortaleza y consuelo de sus familias.

“También recemos por nuestra Patria y sus Instituciones. En estos momentos, necesitamos más que nunca la valentía de la fe. Tengamos confianza, el Señor es nuestra fortaleza”, concluyó su comunicado.


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La crisis de Zimbabue y os obispos

Obispos se pronuncian ante crisis que llevó a la renuncia de Mugabe en Zimbabue

El ex presidente de Zimbabue, Robert Mugabe / Foto: Flickr Al Jazeera English (CC BY-SA 2.0)

ROMA, 21 Nov. 17 / 05:01 pm (ACI).- Los Obispos de Zimbabue, en África, pidieron que se “mantengan los intereses de la nación como prioridad” ante la crisis política y la reciente renuncia del presidente Robert Mugabe, quien no ha dejado ningún sucesor al poder.

Mugabe, que tiene 93 años de edad, había gobernado el país durante 37 años y era el único líder de la nación desde su independencia de Reino Unido.

El ex mandatario desató polémica tras destituir, a inicios de noviembre, al vicepresidente Emmerson Mnangagwa para darle el puesto a su esposa. Esta decisión provocó que el 15 de noviembre los militares llevaran a cabo un golpe de estado y pusieran a Mugabe bajo arresto domiciliario.

Cuatro días después, el partido Unión Nacional Africana de Zimbabue – Frente Patriótico (ZANU-PF) destituyó a Mugabe como su líder y le pidieron que renunciara a la presidencia.

Mugabe presentó hoy 21 de noviembre su carta de renuncia y no ha propuesto ningún sucesor. Esta noticia ha sido acogida positivamente por los zimbabuenses, quienes han salido a festejar en las calles de varias ciudades del país.

En medio de las tensiones políticas, el 19 de noviembre los Obispos de Zimbabue difundieron un comunicado, pidiendo a “quienes son fundamentales en estos delicados procesos (particularmente las Fuerza de Defensa de Zimbabue y los líderes políticos) que mantengan los intereses de la nación como prioridad”.

Según recoge la agencia vaticana Fides, los obispos exhortaron a que los líderes del país “continúen trabajando incansablemente para que la crisis tenga un final pacífico y para volver rápidamente a la normalidad y al orden constitucional”.

“Además imploramos a todos los líderes de opinión, a todos los medios de comunicación y a toda la población a que se abstengan de conductas y declaraciones que aumenten la tensión, engendren odio o inflamen las emociones. No respaldamos el sensacionalismo, las noticias falsas y todas las formas de odio en los medios ya que estas ponen en grave peligro la tranquilidad del proceso en curso y la sostenibilidad de la paz”, expresaron.

Los prelados también pidieron “tener en cuenta el hecho de que, además de los que han tomado acción y están envueltos en este proceso delicado que está en curso, toda la población está preocupada por este proceso así como del futuro del país”.

Afirmaron que la estabilidad de la nación “solo se puede alcanzar a través de personas inclusivas y de procesos de participación en una vía democrática” y que “el país debe desarrollar una cultura de elecciones libres y justas, referéndums y consultas”.

Los Obispos de Zimbabue concluyeron su mensaje pidiendo oraciones por el futuro y exigiendo que los acusados de crímenes sean juzgados por los tribunales.


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La Iglesia no puede ser uniforme. El Papa

“Una Iglesia ’uniforme’ no es Iglesia”

El Papa en Santa Marta: es necesario purificarla, a partir de nosotros mismos; “cada uno de nosotros construye según el don que Dios nos ha dado”
ANSA

Misa del Papa en la Casa de Santa Marta

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Pubblicato il 09/11/2017
Ultima modifica il 09/11/2017 alle ore 15:20
DOMENICO AGASSO JR
CIUDAD DEL VATICANO

Es necesario edificarla y custodiarla. Purificarla, sobre todo, a partir de nosotros mismos. Todo esto necesita hacer la Iglesia, que por otra parte, si es “uniforme” no es Iglesia. Porque cada uno “construye según el don que Dios nos ha dado”. Son las indicaciones dadas por el Papa en la Misa de esta mañana, 9 de noviembre de 2017, en la Casa de Santa Marta, como recoge Radio Vaticana.

 

Lo primero es necesario “edificar la Iglesia” partiendo de su fundamento, Jesucristo: “Él es la piedra angular de este edificio. Sin Jesucristo no hay Iglesia. ¿Por qué? Porque sin Él no hay fundamento. Y, pensemos en una iglesia material, si construimos una iglesia sin fundamento, ¿qué ocurre? Se derrumba. Se derrumba toda”. Si Jesucristo no está “vivo en la Iglesia, la Iglesia se derrumba”.

 

Se pregunta el Pontífice: “Y ¿nosotros qué somos? Nosotros somos las piedras vivas de ese edificio”, no iguales, esas piedras son todas diferentes, y “esa es la riqueza de la Iglesia. Cada uno de nosotros contribuye a la construcción con los dones que Dios nos ha dado. No podemos pensar en una Iglesia uniforme: eso no es Iglesia”.

 

Por tanto, es necesario “custodiar la Iglesia” teniendo conciencia del Espíritu de Dios que habita en nosotros.

 

Reflexiona Francisco: “¿Cuántos cristianos, hoy, saben quién es Jesucristo, saben quién es el Padre – porque rezan el Padre Nuestro? Cuando tú hablas del Espíritu Santo… “Sí, sí… ah, es la paloma, la paloma”, y terminan allí. Pero el Espíritu Santo es la vida de la Iglesia, es tu vida, mi vida… Nosotros “somos templo del Espíritu Santo y debemos custodiar al Espíritu Santo, hasta el punto de que Pablo aconseja a los cristianos que “no entristezcan al Espíritu Santo”, es decir, que no se tenga una conducta contraria a la armonía que el Espíritu Santo provoca dentro de nosotros y en la Iglesia. Él es la armonía, Él hace la armonía de este edificio”.

 

Por último, es necesario “purificar la Iglesia”, a partir de nosotros mismos. “Nosotros somos todos pecadores. Todos. Si alguno de ustedes no lo es, levante la mano, porque sería una hermosa curiosidad. Todos lo somos. Y por esto debemos purificarnos continuamente. También purificar a la comunidad: a la comunidad diocesana, a la comunidad cristiana, a la comunidad universal de la Iglesia. Para hacerla crecer”.


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La oposición al Papa Francisco. En italiano. Artículo

I nemici del papa sono nella Chiesa. E stanno combattendo una guerra

In una lunga inchiesta il quotidiano britannico The Guardian analizza chi sono i nemici di Bergoglio in Vaticano e perché contro il pontefice argentino monta un’opposizione sempre più forte

I nemici del papa sono nella Chiesa. E stanno combattendo una guerra

Papa Francesco ha moltissimi nemici. E non tanto tra gli atei, i protestanti o tra i musulmani. Quelli più convinti si trovano all’interno del Vaticano e nelle curie di tutto il mondo perché fanno parte anche loro parte del clero e siedono tra le file dei più convinti conservatori. Sin dalla sua nomina nel 2013 Bergoglio ha mostrato di preferire (a parole e nei fatti) uno stile modesto e umile. Guida una Fiat, porta da solo le sue valige, si reca personalmente in un negozio di occhiali per cambiare le lenti – ma non la montatura – e paga il conto in hotel. Lava i piedi alle donne musulmane rifugiate e dei gay dice “Chi sono io per giudicare?” Le sue parole e i suoi gesti hanno colpito il mondo intero ma dentro le mura di ‘casa’  Francesco ha provocato un contraccolpo enorme tra i conservatori che temono che lo stile ‘francescano’ possa dividere la Chiesa o addirittura mandarla in frantumi. È quanto emerge da un lungo articolo del Guardian scritto dal giornalista Andrew Brown che si è infiltrato nel clero e ha parlato con sacerdoti e non solo. “Quest’estate un prete inglese molto in vista mi ha detto: ‘Non possiamo che aspettare che muoia. Quello che ci diciamo in privato non si può riportare. Ma quando due preti si incontrano parlano di quanto terribile sia Bergoglio… È come Caligola: se avesse un cavallo lo nominerebbe cardinale’”. Poi la raccomandazione al giornalista: “Non devi pubblicare nulla di quello che ho detto altrimenti verrò fatto fuori”.

I nemici del papa sono nella Chiesa. E stanno combattendo una guerra

Perché Bergoglio si è fatto i nemici

Che Bergoglio si facesse dei nemici era già previsto. E per diversi motivi: è il primo papa non europeo ed è stato letto come outsider, tanto per iniziare. Ma nessuno immaginava che i suoi avversari fossero cosi tanti. Forse perché nessuno aveva previsto che, una volta eletto, Bergoglio avrebbe scelto il nome del santo dell’umiltà e che, come lui, (o quasi) avrebbe condotto la sua vita, iniziando col dire no ai fasti del Vaticano. Non sono andate giù nemmeno le sue parole di accoglienza nei confronti dei migranti, i suoi attacchi al capitalismo e, soprattutto, la sua decisione di riesaminare gli insegnamenti della Chiesa sul sesso. “Stando a quanto emerso dall’ultimo incontro mondiale dei vescovi, quasi un terzo del Collegio Cardinalizio ritiene che il papa stia flirtando con l’eresia”.

Uno dei principali punti di rottura – secondo The Guardian – è rappresentato dal divorzio: rompendo con la tradizione secolare, Francesco ha incoraggiato i preti cattolici a dare la comunione anche ai divorziati, a coloro che si sono risposati e alle coppie che convivono. “A lungo i suoi avversari hanno cercato di distoglierlo e di convincerlo a rinunciare all’iniziativa. Lui non ha voluto e si è ritrovato a combattere contro il malcontento generale che ora sta montando in una guerra”. Le armi sono le accuse di eresia. “L’anno scorso, un cardinale, appoggiato da alcuni colleghi in pensione, ha fatto emergere la possibilità di una dichiarazione formale di eresia, un peccati punibile con la scomunica. Lo scorso mese, invece, 62 sacerdoti e studiosi cattolici e laici, tra cui figurano un vescovo in pensione e l’ex presidente dello Ior – Ettore Gotti Tedeschi – hanno pubblicato una lettera aperta di 25 pagine che accusa Papa Francesco di 7 eresie per la sua Amoris Laetitia. Il documento, scritto da Francesco, affronta il dibattito sul divorzio e apre – seppur non direttamente – alla comunione ai divorziarti.

I nemici del papa sono nella Chiesa. E stanno combattendo una guerra

Cosa significa essere accusati di eresia (per un papa)

Si tratta di un’accusa cruciale per un papa perché lo mette con le spalle al muro: secondo la dottrina, un papa non può sbagliare quando affronta temi di fondamentale importanza come quelli legati alla fede. Così, se cade in errore significa che non è degno di essere papa, se invece ha ragione significa che hanno sbagliato tutti i suoi predecessori. In più, quella sulla comunione ai divorziati è una questione più che altro di forma: Bergoglio non ha proposto una rivoluzione ma ha semplicemente riconosciuto quello che accade già in tutto il mondo. E che potrebbe essere essenziale per la sopravvivenza della Chiesa. Se si applicassero le regole alla lettera, nessuno potrebbe più fare sesso con il nuovo partner dopo il fallimento del proprio matrimonio.

La crisi più grave dopo le spaccature degli anni ‘60

L’attuale crisi, ricorda il Guardian, è la più profonda dai tempi delle riforme liberali degli anni ’60 che portarono il gruppo dei conservatori più convinti, guidati dall’arcivescovo Marcel Lefebvre, a staccarsi dalla Chiesa. Furono gli anni del Concilio Vaticano II e dell’apertura di Roma al resto del mondo sotto la guida di Papa Giovanni XXIII. Il Concilio condannò l’antisemitismo, abbracciò la democrazia, proclamò i diritti umani universali e abolì la messa in latino. Il Vaticano ha trascorso la maggior parte del secolo scorso a lottare contro la rivoluzione sessuale, spingendosi su posizioni assolutistiche come, ad esempio, il divieto assoluto di usare contraccettivi. Francesco ha riconosciuto che non è così che agiscono i fedeli. E lo sanno anche i membri del clero ma si comportano come se non lo sapessero. “La dottrina ufficiale non deve essere messa in discussione, ma nemmeno può essere osservata del tutto”.

I nemici del papa sono nella Chiesa. E stanno combattendo una guerra
Papa Francesco apre la Porta Santa della Basilica di San Giovanni in Laterano, la terza compiuta personalmente da Bergoglio dopo quelle di Bangui in Centrafrica e di San Pietro

La ricetta per salvare la Chiesa

Con oltre un miliardo di fedeli, la Chiesa cattolica è la più grande organizzazione al mondo e molti dei suoi fedeli sono divorziati oppure sono genitori non sposati. Si tratta di un numero in netto calo, soprattutto al di fuori dell’Italia. Negli Stati uniti, ad esempio, la percentuale dei fedeli che vanno regolarmente a messa la domenica è passato dal 55% del 1965 al 22% del 2000. Mentre il numero di bambini battezzati è sceso da 1,3 milioni nel ’65 a 670mila nel 2016. E se per alcuni il motivo dell’allontanamento risiede nell’abbandono delle pratiche più tradizionali, per altri la colpa della Chiesa è quella di non essere riuscita a cambiare abbastanza per essere vicina alle persone. Da parte sua, “Papa Francesco è sicuro che se non riuscirà a far coincidere teoria e pratica le chiese si svuoteranno. Anche i suoi avversari sono consapevoli del fatto che l’istituzione sia nel pieno di una crisi, ma la loro ricetta per salvarla è l’opposto: per loro il fossato tra teoria e pratica è esattamente ciò che dà spessore e senso alla Chiesa”. Ma l’attrito riguarda soprattutto la visione del ruolo dell’istituzione tra chi crede che la Chiesa debba organizzare la sua agenda a seconda delle esigenze del mondo e chi crede l’esatto contrario.


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Críticas al Papa. Comentario.

Críticas al Papa, preguntas y respuestas desde América

Un teólogo de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos escribe a Francisco, publica la carta y después de una entrevista con el secretario de los obispos, presenta su dimisión. Un compañero le responde recordando la “Donum veritatis”

La exhortación apostólica “Amoris laetitia”

Pubblicato il 03/11/2017
Ultima modifica il 03/11/2017 alle ore 14:41
ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO

El padre Thomas G. Weinandy, teólogo capuchino de 71 años que vive en Washington, el 1 de noviembre 2017 ha publicado una carta abierta al papa Francisco, publicada en EE.UU por el sitio web Crux , y en Italia por el blog del vaticanista Sandro Magister. La carta había sido enviada al Pontífice a finales de julio y el teólogo había recibido confirmación de la recepción por el Sustituto de la Secretaría de Estado.

 

Padre Weinandy, miembro de la Comisión Teológica Internacional, ex director ejecutivo y actual consultor de la oficina doctrinal de la Conferencia Episcopal americana, empieza con una profesión de fidelidad y sumisión al Papa. El capuchino ha explicado que había pedido una señal explícita de Jesús antes de escribir la carta, y que la había recibido mientras estaba en Roma. Después de profesar lealtad y sumisión al legítimo sucesor de Pietro, Weinandy pone de relieve sus críticas, comenzando con el Capítulo 8 de Amoris laetitia: “No hay necesidad de expresar mis preocupaciones personales sobre su contenido. Otros, no solo teólogos, sino también cardenales y obispos, ya lo han hecho … El Espíritu Santo es dado a la Iglesia, y en particular a ella, para vencer el error, no para favorecerlo”.

 

El religioso critica la actitud del Papa hacia la doctrina: “Quienes devalúan las doctrinas de la Iglesia están separados de Jesús, el autor de la verdad”. Ataca también a Francisco por los nombramientos episcopales en los Estados Unidos, en nombre de “fieles católicos”, que solo pueden estar “desconcertados por los nombramientos a ciertos obispos, hombres que no solo están abiertos a quienes tienen una visión opuesta a la fe cristiana, sino que incluso les apoyan y defienden”. Algunos sitios web han pensado en indicar el nombre y apellido de tales obispos, olvidando que todos habían sido elevados a la dignidad del obispo y en algunos casos también promovidos durante los pontificados de los dos predecesores inmediatos de Francisco.

 

El padre Weinandy también ataca al Papa respecto al “silencio” de los obispos: “¿Ha notado usted que la mayoría de los obispos del mundo permanecen en demasiado silencio? ¿Por qué? Los obispos aprenden rápidamente, y lo que muchos de ellos han aprendido de su pontificado no es que usted esté abierto a las críticas, sino que no las soporta. Muchos obispos guardan silencio porque quieren ser leales con usted, por lo que no se expresan –al menos en público; en privado es otra cosa– las preocupaciones que alimenta su pontificado. Muchos temen que si hablan francamente, serán marginados o algo peor”.

 

El mismo día de la publicación de la carta de denuncia de la “confusión” en la Iglesia, la Conferencia Episcopal de Estados Unidos anunció que el padre Weinandy, tras una entrevista con el secretario del episcopado, “renunció inmediatamente a su puesto como asesor de la Comisión Usccb de doctrina. El trabajo de la comisión apoya, en compañerismo afectivo, al Santo Padre y a la Iglesia en los Estados Unidos. Nuestras oraciones son para el padre Weinandy mientras termina su servicio al comité”.

 

Al día siguiente, 2 de noviembre de 2017, otro teólogo ex director ejecutivo de la oficina de doctrina de la Conferencia Episcopal estadounidense, tomó papel y bolígrafo para escribir una carta: esta vez no al Papa, sino al padre Weinandy. La carta ha sido publicada por la revista America Magazine . Monseñor John J. Strynkowski, sacerdote de la diócesis de Brooklyn, comienza diciendo que no quiere entrar en los méritos de las “condiciones subjetivas” que inspiraron a su colega Weinandy, pero le recuerda ante todo que la exhortación Amoris laetitiahacia la cual el teólogo capuchino “expresa gran preocupación, es el fruto de dos Sínodos y una amplia consulta en toda la Iglesia. Está ampliamente reconocida como un acto del Magisterio Ordinario y por lo tanto goza de la presunción de ser guiada por el Espíritu del Señor”.

 

Padre Weinandy había escrito al Papa que su guía, en referencia al capítulo 8 de Amoris laetitia, “a veces parece intencionalmente ambigua”. “Creo que la gran mayoría de los obispos y teólogos, –responde el padre Strynkowski– están en desacuerdo. El Papa, de hecho, abre la puerta a la posibilidad de que algunos divorciados católicos y vueltos a casar civilmente puedan ser admitidos a los sacramentos después de un cuidadoso discernimiento. Rocco Buttiglione, uno de los más importantes intérpretes de las enseñanzas de San Juan Pablo II, no ve contradicciones sino más bien una continuidad entre Familiaris consortio yAmoris laetitia . Recientemente el cardenal Gerhard Müller dijo que existen condiciones que abren a la posibilidad de recibir los sacramentos” para aquellos que viven en un segundo matrimonio . Las referencias citadas por Strynkowski se han publicado en varias ocasiones por Vatican Insider y se encuentran en el nuevo libro de Buttiglione para el que el cardenal Müller ha escrito un largo ensayo introductorio. 

 

 

 

 

Respecto a la crítica del P. Weinandy según la cual el Papa parece socavar la importancia de la doctrina de la Iglesia, el teólogo Strynkowski recuerda las muchas homilías del Papa “basadas en el Evangelio” que “nos recuerdan a un discípulo que es riguroso y sin compromisos. En segundo lugar, interpreto su crítica hacia los que hacen de la doctrina una ideología como un reto para nosotros para no aislar nunca la doctrina de su fuente en la misericordia de Dios revelada en Jesucristo”.

 

En la carta de respuesta viene definida como “una declaración gratuita” que perjudica a la unidad de la Iglesia lo que escribió el Padre Weinandy sobre los nombramientos de algunos obispos, “a menos que no estés dispuesto – escribe Strynkowski – a nombrar a estos obispos y sus presuntos puntos de vista en contra de la fe cristiana que tolerarían”. En la carta viene también criticada la declaración según la cual Francisco estaría resentido por las críticas, ya que siempre ha permanecido en silencio.

 

Para terminar el teólogo Strynkowski recuerda al compañero el “sabio” consejo contenido en Donum veritatis sobre el trabajo del teólogo , documento firmado en 1990 por el entonces cardenal Joseph Ratzinger y aprobado por San Juan Pablo II, el cual, en el párrafo 30, dice: “Si, a pesar de un esfuerzo leal, las dificultades persisten, es deber del teólogo dar a conocer a las autoridades judiciales los problemas causados por la propia enseñanza, las justificaciones que se han propuesto o incluso en la forma en que se presentan. Lo hará con un espíritu evangélico con el profundo deseo de resolver las dificultades. Sus objeciones podrán contribuir a un progreso real, estimulando al Magisterio a proponer la enseñanza de la Iglesia de una manera más profunda y argumentada”.

 

“En estos casos – concluye el párrafo mencionado – el teólogo evitará recurrir a los medios de comunicación en lugar de dirigirse a la autoridad responsable porque no es ejerciendo presión sobre la opinión pública que puede contribuir a la aclaración de problemas doctrinales y servir a la verdad”. Una indicación que ya ha sido desatendida en el pasado, pero que hoy parece estar prácticamente