Loiola XXI

Lugar de encuentro abierto a seguidor@s de S. Ignacio de Loyola esperando construir un mundo mejor


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Los obispos polacos y la Amoris Laetitia. Comentario

Las líneas guía sobre “Amoris laetitia” de los obispos polacos

Serán publicadas en octubre. Sobre la cuestión de los sacramentos para los divorciados en segunda unión se cita, en el comunicado, la enseñanza de Juan Pablo II (es decir admitidos solo si se comprometen a vivir en castidad)

La exhortación apostólica “Amoris laetitia”

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Pubblicato il 14/06/2017
Ultima modifica il 14/06/2017 alle ore 19:42
ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO

Serán publicadas en octubre las líneas guía para la aplicación de la exhortación apostólica «Amoris laetitia» de la Conferencia Episcopal de Polonia, que acaba de celebrar su 376a reunión plenaria.

 

El tercer párrafo del comunicado final explica: «Los obispos han tomado acto del proyecto “líneas guía” sobre la pastoral del matrimonio y de la familia preparado por el Consejo para la Familia de la Conferencia Episcopal polaca. Siguiendo la invitación del Papa Francisco expresada en la exhortación “Amoris laetitia”, se afrontaron los aspectos del acompañamiento, del discernimiento y de la integración de las personas que viven en situaciones de pareja no sacramentales. Se afirmó que en los seminarios, cuando no suceda ya, es necesario introducir materias para preparar a los alumnos a emprender los ministerios para los cónyuges y las familias. También en la formación permanente de los sacerdotes tiene una gran importancia la preparación para llevar a cabo la pastoral de las parejas de cónyuges y de las familias, y para el ministerio del sacramento de la Reconciliación. Se subrayó al mismo tiempo la necesidad de involucrar a los católicos laicos en la pastoral para las parejas de cónyuges y a los padres».

 

En relación con el acompañamiento «de las personas que viven en situaciones de parejas no sacramentales, se identificó la necesidad de guiar a una verdadera conversión y a una reconciliación con su cónyuge e hijos de esa unión. Sobre la cuestión de los santos sacramentos para las personas que viven en situaciones de parejas no sacramentales los obispos recuerdan las enseñanzas de San Juan Pablo II, cuyo sucesor es ahora el Papa Francisco. Después de la discusión, comenzó la redacción final del proyecto “Líneas guía”. Al mismo tiempo los obispos invitan a rezar por los cónyuges y las familias».

 

Lo que se comprende al leer el comunicado es que los obispos tomaron en serio el contenido de «Amoris laetitia» y pretenden poner en marcha procesos para ayudar y acompañar a las familias. Como se ve, el texto de la nota no se expresa explícitamente sobre la cuestión de la admisión a los sacramentos (para ello habrá que esperar la publicación de las líneas guía), pero la referencia al magisterio de Juan Pablo II da a entender bastante claramente que prevaleció, en relación con este punto, la interpretación menos abierta, que no tiene presente las aperturas contenidas en el documento sobre la posibilidad de una culpa disminuida debido a condiciones que limitan la responsabilidad de la persona. En el sentido de conceder la comunión, en algunos casos y solamente después de un proceso de discernimiento, así como se indica en una de las notas de la exhortación, se habían expresado los obispos argentinos, a los que llegó después una carta de apoyo del Pontífice. En esta misma dirección, moderadamente aperturista, se pronunciaron otros episcopados, y también es la postura que expresó durante la presentación del documento el cardenal Christoph Shönborn, a quien el mismo Francisco indicó como el mejor intérprete. No hay que olvidar el pequeño ensayo del cardenal Francesco Coccopalmerio, Presidente del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos, también aperturista y divulgado en las columnas de «L’Osservatore Romano».

 

La posición que surge al leer el comunicado de los obispos polacos no es una sorpresa, si se recuerdan los comentarios y las entrevistas que concedieron algunos de los miembros de ese mismo episcopado durante los dos Sínodos dedicados a la familia, claramente en contra de cualquier cambio en la disciplina sacramental como fue fijada por el Papa Wojtyla. Se procede, pues, interpretando «Amoris laetitia» a la luz de la «Familiaris consortio» (que innovó, puesto que nunca antes de entonces se había dicho que una pareja de divorciados en segunda unión podía acceder a la comunión, con la condición de vivir como hermano y hermana, aunque siguiera conviviendo como una familia y ocupándose de los hijos).


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Comunicado sobre el próximo sínodo de la juventud.

 

Comunicado de la Secretaría General del Sínodo de los Obispos

La Secretaría General del Sínodo de los Obispos anuncia la apertura de una página web en preparación de su XV Asamblea General Ordinaria sobre el tema :  Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional , que se celebrará en octubre de 2018. La página web estará disponible a partir del  14 de junio  en la siguiente dirección: http: //youth.synod2018.va
Esta iniciativa promoverá una mayor participación de todos los jóvenes del mundo, no sólo mediante la recepción de información sobre el evento sinodal sino también gracias a la interacción y la participación en el camino  de preparación.
En particular, cabe señalar que el sitio incluye un cuestionario online dirigido directamente a los jóvenes en varios idiomas (italiano, inglés, francés, español y portugués). Las respuestas deben enviarse a la Secretaría General  como fecha tope el 30 de noviembre de 2017. Serán de gran utilidad en el camino de preparación del evento sinodal y formarán parte de la amplia consulta que esta Secretaría General está llevando a cabo en todos los niveles del pueblo de Dios.


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Por qué el Papa no visita Argentina?

¿POR QUÉ EL PAPA NO VISITA ARGENTINA? El obispo de una gran diócesis responde: “Para no provocar más conflictos, para evitar que se use su figura como bandera política”

Si no es ahora, ¿cuándo?

Si no es ahora, ¿cuándo?
La pregunta está en el aire desde hace tiempo, dentro y fuera de la Argentina, y no resulta fácil ni sencillo obtener una respuesta: ¿por qué el Papa Francisco no ha querido hasta hoy visitar su país natal, Argentina, al que abandonó en febrero de 2013 pensando que volvería apenas terminara el Cónclave? En algunos ambientes aclaran: no es correcto decir que el Papa Francisco “no desea volver a su patria”. ¡Vaya si lo desea! Es problema es otro: “El Papa quiere ir a Argentina, pero hasta el momento, cada vez que se planteó la cuestión, ha considerado que no era el momento oportuno ni apropiado”.
¿Y cuál sería ese momento? ¿Cuándo y cómo se podría imaginar de manera realista una visita a la Argentina de Jorge Mario Bergoglio, el hijo más ilustre de esta gran nación sudamericana? Visita que por el momento no parece entrar en los planes ni siquiera en el caso de una posible peregrinación a Perú (a la que se refirió el arzobispo de Lima, cardenal Luis Cipriani) que tal vez incluya Chile y Uruguay, en 2018.
El obispo argentino de Gualeguaychú, provincia de Entre Ríos, recientemente nombrado, mons. Héctor Zordán, en una entrevista concedida a un medio digital de su región habló abiertamente sobre el tema y propuso algunas reflexiones plausibles que podrían formar parte de la respuesta. El prelado observa que “este es el peor momento en cuanto a división. Ya sea que lo llamemos grieta o enfrentamiento, no puede no tener solución. No podemos seguir viviendo así porque nos estamos deshilachando como sociedad, como país”.
Cuando el periodista de “El día”, le pregunta “¿Ni el Papa Francisco nos va a poder unir?”, monseñor Zordán responde:
“Ni él se salva. Esa diferencia entre los argentinos, eso de no converger en nada, ni siquiera en la figura del Sumo Pontífice, hace que esa esperada visita a la Argentina de Francisco se dilate siempre. Esa confrontación permanente es la que hace que Bergoglio no quiera venir al país por ahora”.
¿Le duele que no venga?, insiste el periodista:
“No sé si es dolor”, responde el obispo y concluye: “Me gustaría (que viniera), pero respeto su decisión. Creo que no viene para no generar más conflictos, para que no se use su figura como bandera política”.


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El Papa y la Conferencia episcopal venezolana.

“El gobierno de Maduro quiere someter al pueblo con hambre”

“No existe diferencia entre lo que piensan los obispos de Venezuela y lo que piensa el Papa”, aclaró el presidente de la Conferencia Episcopal del país, tras encontrar a Francisco

Diego Padrón Sánchez

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Pubblicato il 08/06/2017
Ultima modifica il 08/06/2017 alle ore 20:42
ANDRÉS BELTRAMO ÁLVAREZ
CIUDAD DEL VATICANO

“El gobierno quiere mantenerse a toda costa, a costa incluso de la vida de cualquiera”. Habló claro, Diego Padrón Sánchez. El arzobispo de Cumaná y presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana, se mostró convencido que la administración del presidente Nicolás Maduro tiene como objetivo someter al pueblo con hambre y escasez de medicinas. Esto lo dijo tras la reunión de urgencia que él y otros pastores sostuvieron este jueves con el Papa en el Vaticano. Francisco aseguró estar constantemente informado de la situación y lamentó las muertes producto de las protestas en el país sudamericano.

 

“Se conmovió mucho de nuestra descripción de los casos que tuvimos en estos últimos días y nos ofreció su apoyo total, su ayuda”, reveló el clérigo, en declaraciones a un grupo de periodistas tras una audiencia de 50 minutos con el pontífice en el Palacio Apostólico del Vaticano. En el encuentro estuvieron los vicepresidentes de la CEV: José Luis Azuaje y Mario Moronta; el secretario general Hugo Basabe así como los cardenales Jorge Urosa Savino y Baltazar Porras, presidentes honorarios.

 

Durante la cita, los prelados entregaron a Jorge Mario Bergoglio un expediente con las historias de los 70 muertos en las manifestaciones de las últimas semanas contra el gobierno de Maduro y un estudio sobre la desnutrición en varias regiones del país.

 

“Nosotros no representamos ninguna parcialidad, no queremos estar de parte del gobierno o de la oposición, a nosotros nos interesa ayudar al pueblo. Nosotros vinimos a presentarle al Papa la situación del pueblo venezolano, de los que están cerca del gobierno o disienten, no tenemos en este sentido ninguna diferencia”, precisó.

 

Lamentó que no se pueda confiar en palabra del gobierno, porque muchas veces señala cosas públicamente que después no se concretan en la realidad. Lamentó la negativa de la administración de Maduro a aceptar que se abra un canal humanitario, para permitir que medicinas y alimentos entren al país, porque –precisó- quiere mantener la imagen internacional del gobierno y no quiere que su pueblo aparezca ante el mundo como uno que tiene muchas necesidades.

 

“El gobierno quiere mantenerse en el poder a toda costa, tiene la voluntad de tener un pueblo sometido, callado, que no proteste y esto lo logra sin comida, sin medicinas, tenerlo ocupado en las necesidades de todos los días: un pueblo enfermo, con hambre, que sufre no se alza contra nadie”, disparó.

 

Recordó que el proceso de diálogo, abierto a finales de 2016 gracias a la mediación del Papa Francisco, actualmente no existe. Subrayó que si se quiere reabrir el diálogo se deben cumplir los cuatro puntos indicados por el secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, en una carta que envió al gobierno y la oposición el 1 de diciembre de 2016. Esas peticiones son: apertura de un canal humanitario, respeto a la Asamblea Nacional, la liberación de los presos políticos y un camino electoral.

“Esa sigue siendo la carta magna para cualquier diálogo. Hoy diálogo en Venezuela significa escuchar al pueblo y tener un gran respeto por las decisiones del pueblo, por eso pedimos un referéndum consultivo antes de la Asamblea Nacional Constituyente, sin eso no tiene sentido la asamblea que será determinada por el gobierno”, añadió.

 

De todas maneras, Padrón se mostró escéptico sobre el camino electoral, porque el gobierno fijó dos fechas electorales próximas: una en julio, para los legisladores que cambiarán la Constitución y otra en diciembre. Calificó esta decisión como una “trampa del gobierno” porque una vez cambiada la Carta Magna se anularán las elecciones de diciembre. “Esa fecha es para la imaginación del pueblo, para que crean que habrá elecciones, pero nada más”, anticipó.

 

Señaló que la solución a la crisis es que, “cuanto antes”, el gobierno admita que sus políticas son erradas y que reconozca las necesidades del pueblo. “Si al gobierno no le gusta usar la palabra canal humanitario podríamos usar otra como solidaridad fraterna, pero lo que no podemos negar es la realidad, que el pueblo tiene gran necesidad de alimentos, de medicinas, y que mucha gente está muriendo por ello hoy”, ponderó.

 

Precisó que el Vaticano “apoya completamente” a los obispos en su condena al intento de reformar la Constitución, quienes calificaron a la iniciativa presidencial de “innecesaria” porque “no es lo que el pueblo necesita”. “El pueblo necesita que se le respete su dignidad y su derecho a la manifestación”, apuntó. Además, consideró posible que el Papa convoque una colecta mundial por Venezuela, aunque aclaró que en la reunión no les habló de eso.

 

“Ahora todo el pueblo sufre por igual, no se trata de colores o ideologías, todos sufren la falta de comida, la falta de medicinas, la inseguridad y la zozobra, piensen que tenemos dos meses de continuas manifestaciones con 70 muertos por la violencia, eso nos alarma a nosotros y creemos que alarma al mundo entero, realmente estamos muy preocupados”, insistió.

 

“El Papa tiene un gran radio de acción, no sólo por todos sus contactos sino por el valor de su palabra ante los gobiernos y los pueblos, por eso puede hacer mucho por Venezuela, confiamos que con esa visión internacional podrá ayudar a nuestro país”, constató.


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Venezuela: la presidencia de la Conferencia episcopal en el Vaticano.

Los obispos hablaron con el Papa sobre la crisis humanitaria en Venezuela

La audiencia fue fijada a principios de la semana; la cúpula del episcopado le entrega un informe sobre los muertos durante las protestas en las calles; el enfrentamiento entre Maduro y las oposiciones y el papel vaticano

Los obispos hablaron con el Papa sobre la crisis humanitaria en Venezuela (foto de Twitter)

La cúpula de la Conferencia Episcopal de Venezuela entregó al Papa Francisco, durante la audiencia concedida hoy por la mañana (que duró media hora), un informe sobre los muertos durante las protestas en las calles en contra del gobierno e información sobre la crisis humanitaria del país.

 

«Los obispos venezolanos entregaron al Papa información sobre los muertos durante las protestas y las cifras de la crisis humanitaria», indicó por Twitter la misma Conferencia Episcopal de Venezuela (CEV), única información oficial que se ha filtrado hasta el momento sobre el encuentro en el Palacio Apostólico.

 

Después, el Papa, que los recibió de las 10 a las 10.30 de la mañana, los obispos venezolanos se reunieron con el cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado y ex nuncio apostólico en Venezuela, y con otros oficiales vaticanos para discutir sobre la ayuda caritativa en el país.

 

Hace pocos días, la cúpula del episcopado venezolano pidió audiencia con el Papa (según precisó la Sala de Prensa vaticana el lunes pasado, confirmando la información que comenzaba a circular ese mismo día en Caracas) para exponerle, según habrían explicado en un comunicado, «la grave situación que vive» el país.

 

Formaban parte de la delegación el presidente del episcopado, monseñor Diego Padrón, arzobispo de Cumaná, el primer vicepresidente, monseñor José Luis Azuaje Ayala, obispo de Barinas, el segundo vicepresidente, monseñor Moronta Rodríguez, obispo de San Cristóbal, el secretario general, monseñor Víctor Hugo Basabe, obispo de San Felipe, y los cardenales Jorge Urosa Savino, arzobispo de Caracas, y Baltazar Porras, arzobispo de Mérida.

 

La situación en Venezuela es crítica. Desde hace unos dos meses, las protestas contra el régimen venezolano no se detienen y los manifestantes sufren la violencia y la represión por parte de las fuerzas del orden.

 

Hace apenas unos días, monseñor Padrón, Presidente de la CEV, afirmó que «el gobierno ha perdido el apoyo popular y el gobierno debe desistir de esta voluntad de implantar un sistema totalitario, comunista, materialista y militarista en Venezuela». «Esto no lo quiere el pueblo venezolano: es un sistema contrario a los intereses de todos, pero especialmente de los más pobres», dijo a Radio Vaticana. El Papa Francisco ha mostrado en público en varias ocasiones su preocupación por el país. El 5 de mayo envió una carta a los obispos de Venezuela en la que aseguraba sentir un profundo dolor por la situación.


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La herencia de Aparecida, hace diez años y su significado en Latinoamérica.

LA HERENCIA DE APARECIDA DIEZ AÑOS DESPUÉS. La célebre conferencia de 2007 en el santuario brasileño vista y repropuesta por Bergoglio Papa

28 de febrero de 2013. Imagen televisiva de Aparecida: Benedicto saluda a Bergoglio

28 de febrero de 2013. Imagen televisiva de Aparecida: Benedicto saluda a Bergoglio

Diez años atrás, el 31 de mayo de 2007, en el santuario de Nuestra Señora de Aparecida, en Brasil, concluían los trabajos de la Quinta Conferencia General de los Episcopados de América Latina y el Caribe, CELAM. El Papa Francisco – que contrariamente a sus deseos no pudo cumplir su “promesa”  (“Que Nuestra Señora de Aparecida los proteja  ¡y hasta 2017, que voy a volver!”, les había dicho a los fieles y peregrinos el 24 de julio de 2013 desde el balcón del santuario) – habló extensamente sobre esta importante Conferencia, y especialmente sobre el documento conclusivo, el domingo 28 de julio de 2013 en el Centro de Estudios Sumaré, en Río de Janeiro, a los obispos responsables de los diversos departamentos del CELAM, en ocasión de una encuentro con el Comité de coordinación. Como es bien sabido, el entonces arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Mario Bergoglio, por decisión de la asamblea plenaria episcopal continental fue el coordinador y responsable de la Comisión que redactó el documento final. En su alocución del 28 de julio de 2013 Jorge Mario Bergoglio, ya como Papa Francisco, comenzó diciendo: “Como Ustedes, también yo soy testigo del fuerte impulso del Espíritu en la Quinta Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y El Caribe en Aparecida, en mayo de 2007, que sigue animando los trabajos del CELAM para la anhelada renovación de las iglesias particulares. Esta renovación, en buena parte de ellas, se encuentra ya en marcha. Quisiera centrar esta conversación en el patrimonio heredado de aquel encuentro fraterno y que todos hemos bautizado como Misión Continental”.

Las 4 características peculiares de Aparecida. A continuación, el Papa habló de las “características peculiares de Aparecida”, observando: “Existen cuatro características que son propias de la V Conferencia. Son como cuatro columnas del desarrollo de Aparecida y que le confieren su originalidad”.

1. Inicio sin documento. Medellín, Puebla y Santo Domingo comenzaron sus trabajos con un camino recorrido de preparación que culminó en una especie de Instrumentum laboris, con el cual se desarrolló la discusión, reflexión y aprobación del documento final. En cambio, Aparecida promovió la participación de las Iglesias particulares como camino de preparación que culminó en un documento de síntesis. Este documento, si bien fue referencia durante la Quinta Conferencia General, no se asumió como documento de partida. El trabajo inicial consistió en poner en común las preocupaciones de los Pastores ante el cambio de época y la necesidad de renovar la vida discipular y misionera con la que Cristo fundó la Iglesia.

2. Ambiente de oración con el Pueblo de Dios. Es importante recordar el ambiente de oración generado por el diario compartir la Eucaristía y otros momentos litúrgicos, donde siempre fuimos acompañados por el Pueblo de Dios. Por otro lado, puesto que los trabajos tenían lugar en el subsuelo del Santuario, la “música funcional” que los acompañaba fueron los cánticos y oraciones de los fieles.

3. Documento que se prolonga en compromiso, con la Misión Continental. En este contexto de oración y vivencia de fe surgió el deseo de un nuevo Pentecostés para la Iglesia y el compromiso de la Misión Continental. Aparecida no termina con un Documento sino que se prolonga en la Misión Continental.

4. La presencia de Nuestra Señora, Madre de América. Es la primera Conferencia del Episcopado Latinoamericano y El Caribe que se realiza en un Santuario mariano.

Después, el Papa Francisco continuó su alocución tal como reproducimos a continuación.

Dimensiones de la Misión Continental. La Misión Continental se proyecta en dos dimensiones: programática y paradigmática. La misión programática, como su nombre lo indica, consiste en la realización de actos de índole misionera. La misión paradigmática, en cambio, implica poner en clave misionera la actividad habitual de las Iglesias particulares. Evidentemente aquí se da, como consecuencia, toda una dinámica de reforma de las estructuras eclesiales. El “cambio de estructuras” (de caducas a nuevas) no es fruto de un estudio de organización de la planta funcional eclesiástica, de lo cual resultaría una reorganización estática, sino que es consecuencia de la dinámica de la misión. Lo que hace caer las estructuras caducas, lo que lleva a cambiar los corazones de los cristianos, es precisamente la misionariedad. De aquí la importancia de la misión paradigmática. La Misión Continental, sea programática, sea paradigmática, exige generar la conciencia de una Iglesia que se organiza para servir a todos los bautizados y hombres de buena voluntad. El discípulo de Cristo no es una persona aislada en una espiritualidad intimista, sino una persona en comunidad, para darse a los demás. Misión Continental, por tanto, implica pertenencia eclesial. Un planteo como éste, que comienza por el discipulado misionero e implica comprender la identidad del cristiano como pertenencia eclesial, pide que nos explicitemos cuáles son los desafíos vigentes de la misionariedad discipular. Señalaré solamente dos: la renovación interna de la Iglesia y el diálogo con el mundo actual.

Renovación interna de la Iglesia. Aparecida ha propuesto como necesaria la Conversión Pastoral. Esta conversión implica creer en la Buena Nueva, creer en Jesucristo portador del Reino de Dios, en su irrupción en el mundo, en su presencia victoriosa sobre el mal; creer en la asistencia y conducción del Espíritu Santo; creer en la Iglesia, Cuerpo de Cristo y prolongadora del dinamismo de la Encarnación. En este sentido, es necesario que, como Pastores, nos planteemos interrogantes que hacen a la marcha de las Iglesias que presidimos. Estas preguntas sirven de guía para examinar el estado de las diócesis en la asunción del espíritu de Aparecida y son preguntas que conviene nos hagamos frecuentemente como examen de conciencia.

1. ¿Procuramos que nuestro trabajo y el de nuestros Presbíteros sea más pastoral que administrativo? ¿Quién es el principal beneficiario de la labor eclesial, la Iglesia como organización o el Pueblo de Dios en su totalidad?

2. ¿Superamos la tentación de atender de manera reactiva los complejos problemas que surgen? ¿Creamos un hábito pro-activo? ¿Promovemos espacios y ocasiones para manifestar la misericordia de Dios? ¿Somos conscientes de la responsabilidad de replantear las actitudes pastorales y el funcionamiento de las estructuras eclesiales, buscando el bien de los fieles y de la sociedad?

3. En la práctica, ¿hacemos partícipes de la Misión a los fieles laicos? ¿Ofrecemos la Palabra de Dios y los Sacramentos con la clara conciencia y convicción de que el Espíritu se manifiesta en ellos?

4. ¿Es un criterio habitual el discernimiento pastoral, sirviéndonos de los Consejos Diocesanos? Estos Consejos y los Parroquiales de Pastoral y de Asuntos Económicos ¿son espacios reales para la participación laical en la consulta, organización y planificación pastoral? El buen funcionamiento de los Consejos es determinante. Creo que estamos muy atrasados en esto.

5. Los Pastores, Obispos y Presbíteros, ¿tenemos conciencia y convicción de la misión de los fieles y les damos la libertad para que vayan discerniendo, conforme a su proceso de discípulos, la misión que el Señor les confía? ¿Los apoyamos y acompañamos, superando cualquier tentación de manipulación o sometimiento indebido? ¿Estamos siempre abiertos para dejarnos interpelar en la búsqueda del bien de la Iglesia y su Misión en el mundo?

6. Los agentes de pastoral y los fieles en general ¿se sienten parte de la Iglesia, se identifican con ella y la acercan a los bautizados distantes y alejados?

Como se puede apreciar aquí están en juego actitudes. La Conversión Pastoral atañe principalmente a las actitudes y a una reforma de vida. Un cambio de actitudes necesariamente es dinámico: “entra en proceso” y sólo se lo puede contener acompañándolo y discerniendo. Es importante tener siempre presente que la brújula, para no perderse en este camino, es la de la identidad católica concebida como pertenencia eclesial.

Diálogo con el mundo actual. Hace bien recordar las palabras del Concilio Vaticano II: Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo (cf. GS, 1)Aquí reside el fundamento del diálogo con el mundo actual. La respuesta a las preguntas existenciales del hombre de hoy, especialmente de las nuevas generaciones, atendiendo a su lenguaje, entraña un cambio fecundo que hay que recorrer con la ayuda del Evangelio, del Magisterio, y de la Doctrina Social de la Iglesia. Los escenarios y areópagos son de lo más variado. Por ejemplo, en una misma ciudad, existen varios imaginarios colectivos que conforman “diversas ciudades”. Si nos mantenemos solamente en los parámetros de “la cultura de siempre”, en el fondo una cultura de base rural, el resultado terminará anulando la fuerza del Espíritu Santo. Dios está en todas partes: hay que saber descubrirlo para poder anunciarlo en el idioma de esa cultura; y cada realidad, cada idioma, tiene un ritmo diverso.

Algunas tentaciones contra el discipulado misionero. La opción por la misionariedad del discípulo será tentada. Es importante saber por dónde va el mal espíritu para ayudarnos en el discernimiento. No se trata de salir a cazar demonios, sino simplemente de lucidez y astucia evangélica. Menciono sólo algunas actitudes que configuran una Iglesia “tentada”. Se trata de conocer ciertas propuestas actuales que pueden mimetizarse en la dinámica del discipulado misionero y detener, hasta hacer fracasar, el proceso de Conversión Pastoral.

1. La ideologización del mensaje evangélico. Es una tentación que se dio en la Iglesia desde el principio: buscar una hermenéutica de interpretación evangélica fuera del mismo mensaje del Evangelio y fuera de la Iglesia. Un ejemplo: Aparecida, en un momento, sufrió esta tentación bajo la forma de asepsia. Se utilizó, y está bien, el método de “ver, juzgar, actuar” (cf. n. 19). La tentación estaría en optar por un “ver” totalmente aséptico, un “ver” neutro, lo cual es inviable. Siempre el ver está afectado por la mirada. No existe una hermenéutica aséptica. La pregunta era, entonces: ¿con qué mirada vamos a ver la realidad? Aparecida respondió: Con mirada de discípulo. Así se entienden los números 20 al 32. Hay otras maneras de ideologización del mensaje y, actualmente, aparecen en Latinoamérica y El Caribe propuestas de esta índole. Menciono sólo algunas:

a) El reduccionismo socializante. Es la ideologización más fácil de descubrir. En algunos momentos fue muy fuerte. Se trata de una pretensión interpretativa en base a una hermenéutica según las ciencias sociales. Abarca los campos más variados, desde el liberalismo de mercado hasta la categorización marxista.

b) La ideologización psicológica. Se trata de una hermenéutica elitista que, en definitiva, reduce el ”encuentro con Jesucristo” y su ulterior desarrollo a una dinámica de autoconocimiento. Suele darse principalmente en cursos de espiritualidad, retiros espirituales, etc. Termina por resultar una postura inmanente autorreferencial. No sabe de trascendencia y, por tanto, de misionariedad.

c) La propuesta gnóstica. Bastante ligada a la tentación anterior. Suele darse en grupos de élites con una propuesta de espiritualidad superior, bastante desencarnada, que termina por desembarcar en posturas pastorales de “quaestiones disputatae”. Fue la primera desviación de la comunidad primitiva y reaparece, a lo largo de la historia de la Iglesia, en ediciones corregidas y renovadas. Vulgarmente se los denomina “católicos ilustrados” (por ser actualmente herederos de la Ilustración).

d) La propuesta pelagiana. Aparece fundamentalmente bajo la forma de restauracionismo. Ante los males de la Iglesia se busca una solución sólo en la disciplina, en la restauración de conductas y formas superadas que, incluso culturalmente, no tienen capacidad significativa. En América Latina suele darse en pequeños grupos, en algunas nuevas Congregaciones Religiosas, en tendencias exageradas a la “seguridad” doctrinal o disciplinaria. Fundamentalmente es estática, si bien puede prometerse una dinámica hacia adentro: involuciona. Busca “recuperar” el pasado perdido.

2. El funcionalismo. Su acción en la Iglesia es paralizante. Más que con la ruta se entusiasma con la “hoja de ruta”. La concepción funcionalista no tolera el misterio, va a la eficacia. Reduce la realidad de la Iglesia a la estructura de una ONG. Lo que vale es el resultado constatable y las estadísticas. De aquí se va a todas las modalidades empresariales de Iglesia. Constituye una suerte de “teología de la prosperidad” en lo organizativo de la pastoral.

3. El clericalismo es también una tentación muy actual en Latinoamérica. Curiosamente, en la mayoría de los casos, se trata de una complicidad pecadora: el cura clericaliza y el laico le pide por favor que lo clericalice, porque en el fondo le resulta más cómodo. El fenómeno del clericalismo explica, en gran parte, la falta de adultez y de cristiana libertad en parte del laicado latinoamericano. O no crece (la mayoría), o se acurruca en cobertizos de ideologizaciones como las ya vistas, o en pertenencias parciales y limitadas. Existe en nuestras tierras una forma de libertad laical a través de experiencias de pueblo: el católico como pueblo. Aquí se ve una mayor autonomía, sana en general, y que se expresa fundamentalmente en la piedad popular. El capítulo de Aparecida sobre piedad popular describe con profundidad esta dimensión. La propuesta de los grupos bíblicos, de las comunidades eclesiales de base y de los Consejos pastorales va en la línea de superación del clericalismo y de un crecimiento de la responsabilidad laical.

Podríamos seguir describiendo algunas otras tentaciones contra el discipulado misionero, pero creo que éstas son las más importantes y de más fuerza en este momento de América Latina y El Caribe.

Algunas pautas eclesiológicas

1. El discipulado-misionero que Aparecida propuso a las Iglesias de América Latina y El Caribe es el camino que Dios quiere para este “hoy”. Toda proyección utópica (hacia el futuro) o restauracionista (hacia el pasado) no es del buen espíritu. Dios es real y se manifiesta en el “hoy”. Hacia el pasado su presencia se nos da como “memoria” de la gesta de salvación sea en su pueblo sea en cada uno de nosotros; hacia el futuro se nos da como “promesa” y esperanza. En el pasado Dios estuvo y dejó su huella: la memoria nos ayuda a encontrarlo; en el futuro sólo es promesa… y no está en los mil y un “futuribles”. El “hoy” es lo más parecido a la eternidad; más aún: el “hoy” es chispa de eternidad. En el “hoy” se juega la vida eterna. El discipulado misionero es vocación: llamado e invitación. Se da en un “hoy” pero “en tensión”. No existe el discipulado misionero estático. El discípulo misionero no puede poseerse a sí mismo, su inmanencia está en tensión hacia la trascendencia del discipulado y hacia la trascendencia de la misión. No admite la autorreferencialidad: o se refiere a Jesucristo o se refiere al pueblo a quien se debe anunciar. Sujeto que se trasciende. Sujeto proyectado hacia el encuentro: el encuentro con el Maestro (que nos unge discípulos) y el encuentro con los hombres que esperan el anuncio. Por eso, me gusta decir que la posición del discípulo misionero no es una posición de centro sino de periferias: vive tensionado hacia las periferias… incluso las de la eternidad en el encuentro con Jesucristo. En el anuncio evangélico, hablar de “periferias existenciales” des-centra, y habitualmente tenemos miedo a salir del centro. El discípulo-misionero es un des-centrado: el centro es Jesucristo, que convoca y envía. El discípulo es enviado a las periferias existenciales.

2. La Iglesia es institución pero cuando se erige en “centro” se funcionaliza y poco a poco se transforma en una ONG. Entonces, la Iglesia pretende tener luz propia y deja de ser ese “misterium lunae” del que nos hablaban los Santos Padres. Se vuelve cada vez más autorreferencial y se debilita su necesidad de ser misionera. De “Institución” se transforma en “Obra”. Deja de ser Esposa para terminar siendo Administradora; de Servidora se transforma en “Controladora”. Aparecida quiere una Iglesia Esposa, Madre, Servidora, facilitadora de la fe y no tanto controladora de la fe.

3. En Aparecida se dan de manera relevante dos categorías pastorales que surgen de la misma originalidad del Evangelio y también pueden servirnos de pauta para evaluar el modo como vivimos eclesialmente el discipulado misionero: la cercanía y el encuentro. Ninguna de las dos es nueva, sino que conforman la manera cómo se reveló Dios en la historia. Es el “Dios cercano” a su pueblo, cercanía que llega al máximo al encarnarse. Es el Dios que sale al encuentro de su pueblo. Existen en América Latina y El Caribe pastorales “lejanas”, pastorales disciplinarias que privilegian los principios, las conductas, los procedimientos organizativos… por supuesto sin cercanía, sin ternura, sin caricia. Se ignora la “revolución de la ternura” que provocó la encarnación del Verbo. Hay pastorales planteadas con tal dosis de distancia que son incapaces de lograr el encuentro: encuentro con Jesucristo, encuentro con los hermanos. Este tipo de pastorales a lo más pueden prometer una dimensión de proselitismo pero nunca llegan a lograr ni inserción eclesial ni pertenencia eclesial. La cercanía crea comunión y pertenencia, da lugar al encuentro. La cercanía toma forma de diálogo y crea una cultura del encuentro. Una piedra de toque para calibrar la cercanía y la capacidad de encuentro de una pastoral es la homilía. ¿Qué tal son nuestras homilías? ¿Nos acercan al ejemplo de nuestro Señor, que “hablaba como quien tiene autoridad” o son meramente preceptivas, lejanas, abstractas?

4. Quien conduce la pastoral, la Misión Continental (sea programática como paradigmática), es el Obispo. El Obispo debe conducir, que no es lo mismo que mandonear. Además de señalar las grandes figuras del episcopado latinoamericano que todos conocemos quisiera añadir aquí algunas líneas sobre el perfil del Obispo que ya dije a los Nuncios en la reunión que tuvimos en Roma. Los Obispos han de ser Pastores, cercanos a la gente, padres y hermanos, con mucha mansedumbre; pacientes y misericordiosos. Hombres que amen la pobreza, sea la pobreza interior como libertad ante el Señor, sea la pobreza exterior como simplicidad y austeridad de vida. Hombres que no tengan “psicología de príncipes”. Hombres que no sean ambiciosos y que sean esposos de una Iglesia sin estar a la expectativa de otra. Hombres capaces de estar velando sobre el rebaño que les ha sido confiado y cuidando todo aquello que lo mantiene unido: vigilar sobre su pueblo con atención sobre los eventuales peligros que lo amenacen, pero sobre todo para cuidar la esperanza: que haya sol y luz en los corazones. Hombres capaces de sostener con amor y paciencia los pasos de Dios en su pueblo. Y el sitio del Obispo para estar con su pueblo es triple: o delante para indicar el camino, o en medio para mantenerlo unido y neutralizar los desbandes, o detrás para evitar que alguno se quede rezagado, pero también, y fundamentalmente, porque el rebaño mismo tiene su olfato para encontrar nuevos caminos.

No quisiera abundar en más detalles sobre la persona del Obispo, sino simplemente añadir, incluyéndome en esta afirmación, que estamos un poquito retrasados en lo que a Conversión Pastoral se refiere. Conviene que nos ayudemos un poco más a dar los pasos que el Señor quiere para nosotros en este “hoy” de América Latina y El Caribe. Y sería bueno comenzar por aquí.


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Habrá un mes misionero en octubre del 2019

Filoni: el Papa ha aceptado la propuesta de un “Mes misionero”

Será en octubre de 2019, año en el que cae el centenario de la «Maximun Illud», la Carta apostólica de Benedicto XVI. La noticia comunicada por el prefecto de «Propaganda Fide» a los directores nacionales de las Pontificias Obras Misionales, que se encuentran en Roma para participar en su asamblea anual
AP/LAPRESSE

El cardenal Filoni

Pubblicato il 30/05/2017
Ultima modifica il 30/05/2017 alle ore 18:07
GIANNI VALENTE
CIUDAD DEL VATICANO

El Papa Francisco «ha aceptado la petición de convocar, para toda la Iglesia, a un Mes extraordinario dedicado a la oración, a la caridad, a la catequesis y a la reflexión teológica sobre la Misión». El cardenal Fernando Filoni, Prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, anunció de esta manera la intención del obispo de Roma de convocar a un tiempo especial dedicado a la misión, «con el fin de poder reavivar en el Pueblo de Dios la conciencia bautismal de la participación de todos los fieles», a la llamada misionera de la Iglesia.

 

El prefecto de «Propaganda fide» anunció el visto bueno para un especial «mes misionero» en la relación que pronunció ante más de cien directores nacionales de las Pontificias Obras Misionales, que se encuentran en estos días en Roma para participar en su asamblea anual. Octubre será el mes, según lo anunciado, dedicado a la misión, tradicionalmente dedicado a la «Missio ad gentes». También el año elegido estará lleno de sugerencias relacionadas con la misión: el «mes misionero» será celebrado por toda la Iglesia en octubre de 2019, año en el que cae el centenario de la «Maximun Illud», la carta apostólica «misionera» promulgada por el Papa Benedicto XV el 30 de noviembre de 1919.

 

«La celebración», añadió Filoni citando la «Evangelio gaudium», «no se reducirá a la conmemoración de este texto del Magisterio papal, tan crucial para la misionariedad de toda la Iglesia, sino que será, sobre todo, la ocasión para reavivar en todos una verdadera conversión misionera y un auténtico discernimiento pastoral para que todos, fieles y pastores, vivan en estado permanente de misión».

 

La red internacional de las Pontificias Obras Misionales, que nacieron a caballo entre el siglo XIX y el siglo XX como asociaciones de fe y que después pasaron a las instituciones que se encuentran bajo el ala de «Propaganda Fide», tienen como objetivo llevar a cabo la obra misionera en el mundo con medios materiales y espirituales, manifestando a las Iglesias locales la preocupación apostólica del Papa y de la Iglesia de Roma.

 

«Desde hace algunos años», recordó el cardenal Filoni en su intervención, «el Papa Francisco estimula a las Pontificias Obras Misionales y nos llama a reavivar el ardor y la pasión de los santos y de los mártires, sin los cuales nos reduciríamos a una ong que reúne y distribuye ayudas materiales y subsidios». El prefecto del dicterio vaticano llamado a favorecer el camino de las jóvenes Iglesias también añadió que el deseo de proponer la fuerza misionera del anuncio evangélico «acomuna la preocupación pastoral del Papa Benedicto XV en la «Maximum Illud» y la misionariedad de la exhortación apostólica «Evangelio gaudium».

 

De hecho, la Carta apostólica publicada hace un siglo parece tener hoy una carga de fuerza profética arrolladora, con respecto a las dinámicas y a las formas de la acción misionera al servicio del anuncio del Evangelio. En ese documento se encuentran expresiones contenidas en una serie de notas enviadas a «Propaganda Fide» durante algunos años por los misioneros en China. En ellas se describía que intereses nacionalistas estaban difundiendo entre los chinos la percepción de la Iglesia como una realidad para-colonial que servía a los deseos de potencias extranjeras y a la avidez de individuos. Benedicto XV, en la «Maximun Illud», denunció como «tremendo flagelo» para el apostolado misionero «un indiscreto celo por el desarrollo de la potencia del propio país», e insistió en que los misioneros deben cuidar «los intereses de Cristo y de ninguna manera los intereses del propio país».

 

Abriendo la carta apostólica, en evidente consonancia incluso léxica con algunas expresiones recurrentes del magisterio del actual Obispo de Roma, Benedicto XV subrayaba que «todos los que trabajan como sea en esta viña del Señor deben saber por experiencia (“experimento cognoscant oportet”) y advertir realmente que quien preside la misión es un padre, vigilante y diligente, lleno de caridad, que con pasión abraza a todos y todo, que se alegra con los suyos en las circunstancias alegres y comparte su dolor en las adversidades, que sostiene y favorece los intentos y las iniciativas loables, que, en suma, considera como propio todo lo que se relaciona con quien le está sometido».

 

El llamado a la preocupación paterna de quien guía las misiones también correspondía a razones contingentes, relacionadas con las historias de las «misiones extranjeras» de esa época. Pero resulta particularmente actual en la situación del presente. Ahora que expresiones «bergoglianas» como «Iglesia en salida», «estado permanente de misión», «conversión misionera de las estructuras pastorales», corren el peligro de ser reducidas al arsenal de nuevos conformismos y moralismos clericales, hace bien tener en cuenta que el llamado a una «misionariedad permanente» podría no solo aplastar a los fieles si padres y madres verdaderos no los ayudaran con paterna caridad a llevar el peso de la vida cotidiana, ámbito decisivo y no postergable de la misión cristiana.