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La asocición patriótica china cumple 60 años. Comentario

China; la Asociación Patriótica conmemora sus 60 años. Palabras del pasado

En el día de los festejos para el organismo fundado en 1957, ante la presencia de unos sesenta obispos italianos legítimos y no, se reflejan las consignas de siempre sobre la “independencia” de la catolicidad china. Mientras tanto, la vida real de muchos católicos chinos encuentra caminos para anunciar el Evangelio y practicar las obras de misericordia. En comunión con el obispo de Roma y con toda la Iglesia

China; la Asociación Patriótica conmemora sus 60 años

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Pubblicato il 21/07/2017
Ultima modifica il 21/07/2017 alle ore 12:50
GIANNI VALENTE
ROMA

La Asociación Patriótica de los católicos chinos cumplió sesenta años. El miércoles 19 de julio, en Pekín, festejaron su fundación, pero (o por lo menos así parece) sin exagerar. Las celebraciones por el 60 aniversario del controvertido organismo, en el centro de todos los problemas que caracterizan las relaciones entre la China popular y la Iglesia católica, se llevaron a cabo en un solo día, siguiendo, sin excesos, las partituras preconcebidas por la oficialidad china. Repitiendo todas las acostumbradas consignas, incluyendo las que dicen que la Asociación Patriótica es un instrumento que surgió para que la Iglesia católica china caminara por el camino de la autonomía y del amor a la patria. Un tono medio que debe ser interpretado a la luz del contexto actual. Incluyendo, acaso, las últimas noticias sobre las relaciones entre Pekín y la Santa Sede.

 

El discurso del líder político

 

Gran parte de los festejos se llevó a cabo en el Tiantai Hotel de Pekín, en donde 200 personas, casi todas seleccionadas durante la última Asamblea de los Representantes católicos chinos, escucharon comunicaciones sobre el pasado, el presente y el futuro de la AP, cantaron el himno nacional, recitaron alguos “Pater Noster” y “Ave María”. Entre el público había también unos 60 obispos: muchos en plena comunión con la Santa Sede y otros ilegítimos, que no cuentan con el mandato apostólico, No se le ocurrió a nadie, en esta ocasión, pedile a los obispos legítimos que celebraran con los obispos que no cuentan con el consenso de la Sede Apostólica y que todavía no han sido legitimados.

 

El tono de todo el encuentro fue dictado por el discurso de Yu Zhengsheng, presidente de la Conferencia consultativa política del pueblo, quien (temprano por la mañana), acompañado por la vicepresidenta Liu Yandong y la directora del Frente Unido Sun Chunlan, recibió en el espacio de Gran Salón del Pueblo a los que participaron en la conmemoración. En su discurso, el número 4 del Politburo chino citó la Constitución nacional, en la que la autonomía y la independencia de las locales comunidades religiosas es contemplada como medida de seguridad nacional, contra el uso de las religiones como instrumento de ingerencia y desestabilización en manos de los poderes extranjeros.

 

Los elogios y las exhortaciones que Yu dirigió a la Asociación Patriótica de los católicos chinos volvieron a proponer el clásico arsenal de consignas y líneas guía del «trabajo con las religiones» que ha puesto en marcha en esta fase histórica la República popular china: unir «amor por la patria y el amor por la religión», seguir el camino de la «sinologización» a la que ha llamado el presidente Xi Jinping, favorecer la «gestión democrática» y el aporte de las comunidades religiosas al desarrollo de la sociedad, animar los «contactos amigables con el extranjero», acompañar el camino de adaptación mutua entre «socialismo chino y fe católica», pero garantizando que se ocupen de ello personas que «amen la Patria y amen la religión». Siguiendo esta misma línea se desarrollaron las comunicaciones de los relatores que participaron en la conmemoración, incluidos el del Giovanni Fan Xingyao, obispo legítimo (es decir reconocido por la Santa Sede) y actual presidente de la AP, y el de Pietro Fang Jianping, también ordenado obispo con el consenso del Papa y actual vicepresidente del llamado “Colegio de los obispos chinos” (órgano que, en cambio, no es reconocido por la Santa Sede).

 

La presencia entre los oradores de funcionarios políticos y responsables eclesiales, y la diferencia de los obispos presentes en relación con la comunión con la Iglesia de Roma son suficientes para poder apreciar el complejo marco en el que vive y opera la catolicidad china. Las sesiones de trabajo fueron clausuradas por Giuseppe Ma Yinglin, obispo ilegítimo nombrado por los aparatos chinos a la cabeza del Colegio de los obispos. Por la tarde, todos los presentes asistieron a una representación musical (con cantos de parroquia e himnos patrióticos) en la Nantang, la catedral de Pekín.

 

Las palabras del pasado y los hechos del presente

 

La conmemoración de los 60 años de la Asociación Patriótica parece confirmar que las fórmulas sobre la independencia y la autonomía seguirán siendo parte, por lo menos, en el próximo futuro, del léxico que los aparatos locales imponen a la catolicidad china “oficial”, esa que acepta los procedimientos y las reglas impuestas por la política religiosa gubernamental. Pareceía imposible pensar que el conjunto de frases “independentistas” pueda ser abandonado por los aparatos chinos antes (o como condición previa) de eventuales acuerdos con la Santa Sede, teniendo en cuenta que las mismas palabras de orden sen utilizadas por análogos aparatos “patrióticos” instituidos para controlar a todas las comunidades religiosas, budistas y musulmanes incluidos. Pero mientras va haciéndose más profundo el proceso de diálogo entre la Santa Sede y el gobierno chino, se podrían encontrar nuevos enfoques para tratar de deshacer este nudo, tomando en cuenta datos reales y la evolución de las situaciones en el terreno.

 

La “Carta” de Benedicto XVI a los católicos chinos (de 2007), sin referirse directamente a la Asociación Patriótica (cuya sigla aparece solo en una nota en la que se citan los estatutos), insistió en que «la pretensión de algunos organismos, queridos por el Estado y ajenos a la estructura de la Iglesia, de situarse por encima de los obispos mismos y de guiar la vida de la comunidad eclesial, no corresponde a la doctrina católica». Los que se reconocían como irreconciliables con la fe católica no eran los organismos en cuanto tales, sino «los principios de independencia y autonomía, autogestión y administración democrática de la Iglesia católica». La “Carta” del Papa Benedicto XVI a los chinos no pedía que se desmantelara la Asociación Patriótica y dejaba abierta la posibilidad de una “reconversión” que la transformara (eventualmente incluso mediante una revisión de sus estatutos) en un instrumento de contacto entre la Iglesia y el gobierno.

 

En estos momentos, conviene tener en cuenta que la agenda “independentista” impuesta por los aparatos chinos al catolicismo nacional, en sus versiones y manifestaciones más radicales y virulentas, pretendía suprimir el vínculo de comunión jerárquica entre los miembros del episcopado chino y el obispo de Roma. Un eventual acuerdo entre China y la Santa Sede que reconoce, por escrito, la necesaria comunión con el Papa como factor ineludible para cualquier nombramiento y ordenación episcopal católica cambiaría sustancialmente el escenario. Y podría también favorecer, con el tiempo, el camino para que los organismos patrióticos se adaptaran a una nueva situación. Acaso partiendo de la posibilidad de aplicar seriamente el principio (varias veces contradicho en los hechos, pero nunca abrogado) que describe la adhesión a la Asociación Patriótica como una decisión voluntaria, sin presiones.

 

La Asociación Patriótica de los católicos chinos y los demás organismos patrióticos surgieron en una fase histórica muy conflictiva y dolorosa, cuando en la República popular china prevalecía la defensa en contra de todo y de todos del proceso de instauración del nuevo orden maoísta, durante el que se sufrieron incluso largos períodos de aislamiento internacional. Ahora la China Popular es una superpotencia global, y también el catolicismo chino, que, a pesar de los sufrimientos que perduran y los pesos que todavía hay que cargar, vive en una condición muy diferente de la que existía hace 60 años. Mientras tanto, en un hotel de Pekín se hablaba sobre el amor a la patria y el amor a la religión, sobre la autonomía y la independencia de las religiones, sobre adaptación recíproca entre el sistema socialista y la realidad eclesial; muchísimas parroquias católicas chinas, desde Gansu hasta la Mongolia interior, desde Sichuan hasta Guangdong, estaban ocupadísimas con la organización de los campos de verano para miles de jóvenes, y otros grupos de voluntarios católicos de Jinde Charities (la Caritas china) estaban socorriendo a los que sufrieron los aluviones en Hunan. Todos ellos ocupados en un trabajo de anuncio evangélico y de obras de misericordia que se enriquece cotidianamente con las palabras del Papa. Y que a menudo ve con confianza las negociaciones sino-vaticanas, pero no pierden demasiado tiempo siguiendo las posturas de los blogs que despliegan rencores clericales y construyen operaciones de política eclesial.

 

Mientras los medios de comunicación globales se ocupan de las últimas zancadillas del prelado “estrella” de turno al Papa y el Vaticano, que negocian con los comunistas de Pekín, la agencia vaticana Fides, de las Pontificias Obras Misionales, narra, incluso en la difícil condición que vive la catolicidad china, las alegrías del padre Dou, pastor que cuida almas y que este año se ocupó de la organización del campamento de verano más concurrido de la diócesis de Sanyuan, en la provincia de Shaanxi: «Es cansado y hace calor, pero cuando veo a los niños con el rosario en la mano, que rezan con gran devoción, pasa todo el cansancio».


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Violencias de todo género en el coro de la catedral de Regensburg

Regensburg; 547 niños del coro de la Catedral fueron víctimas de abusos

El informe final presentado por el abogado Ulrich Weber y difundido por los medios de comunicación alemanes: 49 culpables han sido identificados. George Ratzinger, hermano de Benedicto, fue director del ensemble durante 30 años

Regensburg; 547 niños del coro de la Catedral fueron víctimas de abusos

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Pubblicato il 18/07/2017
Ultima modifica il 18/07/2017 alle ore 16:04
SALVATORE CERNUZIO
CIUDAD DEL VATICANO

Violencia corporal, desde bofetones hasta maltratos y castigos físicos, además de violencias sexuales, desde caricias hasta abusos. Alrededor de 547 niños del coro de la Catedral de Regesburg, dirigido durante 30 años por el hermano del Papa emérito, Georg Ratzinger, fueron víctimas de todo ello durante 4 décadas. Es el desconcertante resultado del informe final presentado por el abogado Ulrich Weber, encargado en 2016 por la diócesis alemana para esclarecer este dramático caso que afectó durante años a los pequeños miembros del Regensburger Domsplatzen, los llamados “Pájaros del Domo”.

 

Weber denunció el año pasado que entre 1953 y 1992 alrededor de una tercera parte de los alumnos del coro y de la escuela adyacente sufrieron algún tipo de violencia física, refiriéndose a hechos como golpes, privación de comida o agresiones carnales. Decenas de víctimas fueron escuchadas por el abogado, así como los responsables de la institución, y todos concordaban en definir el coro como «una prisión, un infierno y un campo de concentración».

 

En un primer momento la investigación se refería a 231 casos de maltratos: 40 menores fueron violados, según declaró el abogado a BBC Mundo. Unos cincuenta niños indicaron también los nombres de los responsables del coro, la mayor parte de los cuales ya ha muerto. Sin embargo, los delitos ya habían caído en prescripción, por lo que, de cualquier manera, no habrían sido condenados. El informe final indica que el número de las víctimas el doble y confirma que 49 de los culpables han sido identificados.

 

En 2010, los abusos en el coro fueron admitidos por el entonces obispo de Regensburg, el cardenal Gerhard Ludwig Müller, quien hasta el pasado primero de julio era el Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, quien, además, fue acusado por Marie Collins, que renunció a la Pontificia Comisión para la Tutela de los Menores y fue víctima de abusos cuando fue niña, de haber hecho poco en la lucha contra la pederastia en el Vaticano al 1° luglio scorso prefetto della Congregazione per la Dottrina delle Fede.

 

Müller admitió hace siete años los crímenes, pero precisó que los episodios de violencia no coincidían con el periodo del encargo del maestro Ratzinger, director del ensemble de 1964 a 1993. Por su parte, monseñor Georg precisó que no sabía nada sobre episodios de violencia sexual, aunque en una entrevista con el periódico conservador bávaro (“Passauer Neue Presse”), declaró que algunos chicos le habían contado que ciertos episodios extraños sucedían en la escuela de preparación, pero, indicó, «no me indujeron a pensar que habría tenido que intervenir de alguna manera».

 

Georg Ratzinger pedía perdón, como sea, por haberle dado alguna bofetada o algún jalón de orejas a los chicos durante los años 70, cuando era normal (incluso en las escuelas) en aras de la «disciplina y del rigor», requisitos necesarios para «alcanzar un nivel musical y artístico superior». Él mismo había recibido algún bofetón cuando era pequeño, dijo. Y afirmó que se sintió «aliviado» cuando los castigos físicos fueron prohibidos por la ley a principios de los años 80.

 

Weber puso en discusión la veracidad de las declaraciones del hermano de Benedicto XVI. De cualquier manera, no es él el principal acusado en el caso. En el informe se indica el nombre de Johan Meier, director de la escuela adyacente al coro entre 1953 y 1992, y que falleció poco después de su jubilación en circunstancias todavía misteriosas. Según la investigación Meier sería el principal responsable de los abusos. Muchos testigos refirieron que arrojaba bancos a los alumnos (una vez le habría roto el hombro a un niño). También indicaron que tenía la costumbre de llevar a dos o tres niños a su habitación para ofrecerles alcohol y después castigarlos. Un sistema que le habría proporcionado placer sexual.

 

A las víctimas de la diócesis de Regensburg (que el año pasado admitió en un comunicado que 72 exalumnos del famoso coro habían sido golpeados con tal violencia que habían sufrido lesiones corporales) se ofreció una indemnización económica de 2550 euros por persona. El vocero diocesano, Clemens Neck, garantizó la absoluta colaboración con el abogado Weber, cuyas entrevistas con las víctimas habían sido de vital importancia. También insistió en que el trabajo de investigación habría proseguido autónomamente y que solo el informe final habría sido decisivo. El que fue publicado hoy revela el rostro más oscuro del coro que, con más de mil años de historia, es probablemente el más antiguo del mundo.


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Vaticano: nuevo secretario para la Congregación de la doctrina de la fe.

la Doctrina de la Fe

Hasta ahora había sido sub-secretario del dicasterio; sustituye al jesuita Ladaria, elegido por el Papa como prefecto el pasado primero de julio

El biblista Giacomo Morandi

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Pubblicato il 18/07/2017
Ultima modifica il 18/07/2017 alle ore 14:32
REDACCIÓN
ROMA

El Papa Francisco nombró al nuevo secretario para la Congregación para la Doctrina de la Fe: se trata de monseñor Giacomo Morandi, que hasta ahora había sido sub-secretario de la misma Congregación. Se le asignó la sede titular de Cerveteri, con dignidad de arzobispo. Una sucesión natural, pues, en la cúpula del dicasterio, en donde el pasado primero de julio el Pontífice nombró como nuevo prefecto al ex-secretario, el jesuita español Luis Ladaria Ferrer, en lugar del cardenal bávaro Gerhard Ludwig Müller.

 

Morandi, que nació en Módena, Italia, el 24 de agosto de 1965, fue ordenado sacerdote por la arquidiócesis de Módena-Nonantola el 11 de abril de 1990. Obtuvo la Licencia en Ciencias Bíblicas en el Pontificio Instituto Bíblico de Roma en 1992. Se licenció y doctoró en Teología de la Evangelización (Misiología) en la Pontificia Universidad Gregoriana en 2008.

 

Después de haber desempeñado algunos encargos pastorales, fue nombrado vicario episcopal para la catequesis, evangelización, cultura y, después, archipreste del Capítulo de la Catedral y vicario general de la Arquidiócesis de Módena-Nonantola. Es profesor de Sagrada Escritura en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Módena, así como de Exégesis Patrística en el Atelier de Teología cardenal T.Spidlìk, del Centro Aletti de Roma, vinculado con el Pontificio Instituto Oriental. El 27 de octubre de 2015 fue nombrado sub-secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe.


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Venezuela: iglesia y gobierno.

Venezuela: “Si se impone la Constituyente, habrá reacción violenta”

El presidente de los obispos venezolanos asegura que participará en la consulta plebiscitaria organizada por la oposición para el domingo 16 de julio y confirmó que la Iglesia está abriendo su propio canal humanitario porque “se cerraron más las puertas” con el gobierno tras las conversaciones iniciales

El presidente de la Conferencia episcopal venezolana, Diego Padrón

Pubblicato il 13/07/2017
Ultima modifica il 13/07/2017 alle ore 14:38
CARLOS ZAPATA*
CARACAS

Mientras en Venezuela gobierno y oposición se desafían a golpe de consulta popular y asamblea constituyente, los obispos del país decidieron abrir “de facto” su propio “canal humanitario” para permitir el ingreso al país de alimentos y medicinas, que escasean cada vez más. En entrevista con el Vatican Insider el presidente de la Conferencia episcopal, Diego Padrón, advirtió que de imponerse el cambio a la Constitución que propone el presidente Nicolás Maduro se profundizará un “régimen dictatorial” ya existente y la respuesta de la gente “podría ser muy violenta”.

 

En las últimas horas, los pastores volvieron a pronunciarse mediando un documento en el cual sostuvieron: “aunque la crisis que padecemos los venezolanos data de varios años, en los últimos meses se ha profundizado por la iniciativa del Gobierno de convocar una Asamblea Nacional Constituyente”, que es “cuestionada y rechazada por la mayoría del pueblo venezolano”.

 

Por segunda vez en una semana, el episcopado pidió al Gobierno que “retire su propuesta de Asamblea Constituyente. ¿Cree la Iglesia en una rectificación de Maduro?

«No, nosotros sobre eso no podemos opinar porque ¿quién conoce el pensamiento, o las ideas?: nadie… Eso es muy difícil saberlo. Y cualquier cosa que yo diga al respecto es mera especulación».

 

El gobierno sigue oponiéndose a la apertura de un canal humanitario para permitir el ingreso de alimentos y medicinas al país, pero usted indicó que el canal lo abrirá la Iglesia. ¿Por qué lo hizo?

«Precisamente por eso lo dije: dado que el gobierno está completamente cerrado (al canal humanitario)».

 

Pero se dijo que sí habría apertura… 

«Una cosa es la conversación. Porque sí, tras la conversación con el gobierno pareció que todo iba a ser posible. Pero Al momento de querer implementar el desarrollo de este proyecto, ellos pusieron miles de dificultades y obstáculos. Así que, en la práctica, eso quedó en nada. Por eso dije que ‘independientemente del gobierno’, la Iglesia tendría que hacer su propio canal humanitario. Y usted tiene razón: no ha habido ningún avance. Todo lo contrario: realmente ¡se cerraron más las puertas!».

 

¿Es verdad Cáritas ha tratado de abordar este tema con el defensor del pueblo, Tarek William Saab, y que sólo les reciban cartas?

«Sí, exactamente lo mismo pasa con el presidente (Nicolás Maduro) y con cualquier otro ministro. En la teoría, por imagen, puede que digan que sí; pero en concreto, ya cuando se va a implementar el proyecto, sencillamente no se llega a nada. Lo del defensor también es cierto, no se llegó a nada».

 

Los obispos acaban de emitir un nuevo mensaje en el cual advierte que la asamblea constituyente que impulsa el gobierno “pretende imponer al país un régimen dictatorial”. ¿No habían dicho antes que ya funciona una dictadura en Venezuela?

«Sí, es lo que estamos diciendo: régimen dictatorial es igual que una dictadura».

 

¿Qué escenario se plantea la Iglesia ante la eventual aprobación de la Asamblea Nacional Constituyente impulsada por Maduro?

«Posiblemente habrá una reacción muy dura del pueblo si se impone la Constituyente, porque en un porcentaje muy alto: posiblemente un 85 por ciento de la población está en contra de esa iniciativa. Por lo tanto, si se llegara a imponer, posiblemente habrá reacciones fuertes y quizá muy violentas sobre esa imposición».

 

Para el próximo domingo 16 de julio, la oposición convocó a una consulta popular sobre la Constituyemte. La Conferencia Episcopal calificó ese proceso como “legítimo”. ¿Votará Diego Padrón?

«Yo espero que sí. Aunque no es tanto como votar, porque no hay propiamente una elección, sino una consulta».

 

¿Y tiene previsto participar en esa consulta?

«Sí… Yo pienso que sí».

 

Están convocando a una jornada de oración y ayuno para el viernes 21 de julio…

«Efectivamente. La razón es que estamos pasando por una etapa definitivamente muy dura y por eso tenemos que escuchar la voz de Dios. A través del comunicado, le pedimos “que bendiga los esfuerzos de los venezolanos por la libertad, la justicia y la paz. Imploramos las luces del Espíritu Santo para cada uno de nosotros. Pedimos a Dios que siga protegiendo a este pueblo y que la maternal protección de María de Coromoto nos aliente a seguir edificando la paz y la convivencia fraterna”».

 

* Periodista y ex editor del Diario Católico de Venezuela


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Declaraciones del arzobispo de París.

Vingt-Trois pide curar la causa y no solo los síntomas del terrorismo

El arzobispo de París rompe un largo silencio, debido a una enfermedad, con una entrevista con la France Presse: inmigración, vida Macron, su sucesor

El cardenal André Vingt-Trois

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Pubblicato il 12/07/2017
IACOPO SCARAMUZZI
CIUDAD DEL VATICANO

«Nosotros podemos esperar que las armas puedan al final vencer al Estado Islámico. Pero cuando acabe, ¡no habrá acabado!». Palabra del cardenal André Vingt-Trois, arzobispo de París, que rompió un silencio de algunos meses, debido a la enfermedad que sufrió, con una entrevista concedida a la agencia nacional de prensa France Presse, en la que afrontó el tema del terrorismo que afecta a su país («Cuando se curan los síntomas no se ha curado la enfermedad») y cuestiones como la migración, la defensa de la vida y las elecciones presidenciales en las que ganó Emmanuel Macron. También se refirió a su enfermedad y a los desafíos que deberá afrontar su sucesor.

 

«Nosotros podemos esperar que las armas puedan al final vencer al Estado Islámico. Pero cuando acabe, ¡no habrá acabado!», afirmó Vingt-Trois, que cumplirá 75 años en noviembre, durante la entrevista a la AFP después de meses de silencio mediático. «Sería ceder a la ilusión de algunas corrientes políticas de que el terrorismo llega aquí desde afuera a través de los inmigrantes. La mayor parte de los terroristas salen de nuestras sociedades, a menudo demasiado vacías de sentido. Hay que desarrollas medidas coercitivas, pero cuando se curan los síntomas no se ha curado la enfermedad. ¿Nuestra sociedad puede suscitar solo el rechazo o el fanatismo terrorista o también una competición positiva?».

 

El purpurado, afectado desde hace meses por el síndome degenerativo Guillain-Barré, habló sobre su enfermedad: «Comparto modestamente la condición de los enfermos, experimento la dependencia. He verificado que mi identidad no se reduce a las actividades que podía hacer. Es una lección de vida, porque muchas personas tienen a juzgar el valor de los demás solo con lo que hacen, con la imagen que dan de sí al exterior, y no con la propia existencia».

 

En relación con las recientes elecciones presidenciales y con la cuestión de la posición de los obispos durante la campaña electoral, y durante el primer y el segundo turnos, que concluyó con la derrota de Marine Le Pen y con la elección de Emmanuel Macron al Eliseo, Vingt-Trois afirmó que «mucho del tiempo mediático está dedicado a la oposición entre personajes públicos, muy poco al contenido», y esto «no es bueno para la democracia»: «No me acuerdo de un debate electoral en el que la Iglesia haya dicho: “Hay que votar por este o por aquel”. En el fondo, algunos quieren una palabra que se pueda usar como combustible para una polémica». Sobre temas como la procreación médicamente asistida o la maternidad subrogada, «¿qué es lo que hace que los franceses vivan juntos, que sean una nación, una sociedad organizada alrededor de un corpus común?», se preguntó el purpurado: «Cada vez que se toman decisiones que desmiembran este corpus, se empobrecen las posibilidades para que los jóvenes puedan identificarse con lo que es común. Dar la impresión de que se pueden fabricar niños según los propios deseos y que se les puede ver crecer desde lejos no es dar una imagen muy fuerte de la transmisión intergeneracional… Si no tenemos un mínimo de ideas y de consenso sobre lo que es bueno para el hombre, ningún voto puede definirlo».

 

«Lo que define claramente la identidad cristiana no es la adjesión a valores, sino poner en práctica convicciones. No es difícil pronunciar discursos ardientes, lo que es más complicado es arremangarse las mangas y hacer algo que no forzosamente tiene que ser espectacular. Algunas parroquias y asociaciones en los barrios septentrionales de París, que no tienen recursos ilimitados, están comprometidas en el acompañamiento y en la integración de los migrantes. Pero (cuestión más radical), ¿se quiere evitar acoger a estos infelices? Esta cuestión parece tener una respuesta evidente, pero que no es compartida por la sociedad. Se necesita un objetivo lo suficientemente estructurante para convencer de que acoger a los pobres costará algo a cada uno».

 

En cuanto a los desafíos que su sucesor en París tendrá que afrontar, «la Iglesia de París es vivaz y tiene la capacidad de desarrollarse», afirmó. «La Iglesia está en un periodo de cesura entre la herencia de una sociedad post-cristiana y el nacimiento de una sociedad de los ídolos, una sociedad del dinero. El desafío de los cristianos es saber si serán capaces de transmitir a la próxima generación sus convicciones sobre la importancia de la existencia, la relatividad de lo económico sobre lo espiritual o lo cultural, el valor del compromiso y de la solidaridad».


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Nombrado el nuevo arzobispo de Milán.

Delpini: “Soy inadecuado, necesito ayuda, escucharé a todos”

Fue nombrado el nuevo arzobispo de Milán, que en su discurso habló sobre la alegría, sobre la necesidad de Dios; indicó que espera «una convivencia fraterna que no contraponga las religiones como enemigos que se desafían, sino como caminos que ayudan para volver a encontrar las raíces del humanismo»
LAPRESSE

Mario Enrico Delpini, nuevo arzobispo de Milán

Pubblicato il 07/07/2017
Ultima modifica il 07/07/2017 alle ore 19:18
ANDREA TORNIELLI
MILÁN

Un largo aplauso a las 12,01 después del anuncio del nombre del 144o arzobispo de Milán, una de las mayores y más importantes diócesis del mundo. Es el actual vicario general Mario Delpini, que cumplirá 66 años al final de este mes. Lo anunció en la capilla de la curia ambrosiana el cardenal Angelo Scola, quien se refirió a una «noticia de grande importancia para nuestra Iglesia y para toda la ciudad». A partir de hoy, el cardenal que deja el puesto se convertirá en administrador apostólico de la diócesis. Su sucesor ingresará el 24 de septiembre. Desde las primeras palabras que pronunció, Delpini reveló algo sobre sí: se dijo inadecuado, pidió la ayuda de todos, dijo querer escuchar mucho y lograr que sea posible que todos hablen con él.

 

Después del anuncio, el cardenal Scola trazó un breve perfil de su sucesor y recordó que: «se ha ocupado de cuestiones de administración e incluso de cuestiones delicadas, de cuya importancia a menudo la mayoría no se entera. Monseñor Delpini es un hombre de oración, que vive ascéticamente y en gran pobreza. Y subraya lo esencial de la fe. Conoce a los sacerdotes muy bien. Es infatigable visitando las parroquias —continuó el cardenal— y es un hombre capaz de diálogo. Ha afrontado situaciones muy diferentes, incluidas la pobreza y la exclusión». Scola después hizo público su agradecimiento al Papa: «El Santo Padre me dijo que no tenía prisa, pero yo le pedí que nombrara a mi sucesor para evitar los peligros de un estancamiento en una diócesis tan compleja y articulada. El Papa acogió esta petición mía y le estoy muy agradecido».

 

Después tomó la palabra el nuevo arzobispo Deplini: «A pesar del elogio que acaba de hacer Su Eminencia» se dijo inadecuado para la misión encomendada, pero «agradezco al Santo Padre, agradezco al cardenal Scola que por lo que sé animó y aprobó esta decisión. Pero siento antes que nada que no soy adecuado. Y se ve desde el nombre: después de nombres solemnes como Angelo, Dionigi, Giovanni Battista, Carlo Maria, Alfredo Ildefonso… ahora ustedes dirán: “Llega Mario, ¿qué tipo de nombre es? Ya se ve”… s el que me dieron mi mamá y mi papá». Y Delpini continuó indicando que no solo él se siente inadecuado: «Toda mi vida he estado aquí, no podré ser una sorpresa. Creo que los que me conocen dirán: “Sí, es un buen hombre, pero ¿arzobispo de Milán? ¡No sé si estará a la altura!”. He participado y he tomado muchas decisiones que han marcado la vida de las personas y de las instituciones. Y cuando se toman decisiones, al no tener el don de la infalibilidad, algunas habrán sido equivocadas y no habrán gustado. Me gustaría pedir que no se queden atrapados en el resentimiento, pido perdón por decisiones no lo suficientemente atentas a las personas. Pido volver a empezar con benevolencia, para mostrar una Iglesia unida, alegre, dispuesta a la confrontación y también aceptando que luego haya alguien que tenga que decidir».

 

El nuevo arzobispo también habló sobre la Iglesia ambrosiana y la ciudad: «Para la Iglesia de Milán se necesitaría un arzobispo santo, mientras yo, lo comprendo, soy un mediocre, un buen hombre pero mediocre. Se nos pide rezar por la Iglesia y el arzobispo, que demos testimonio de esa santidad de pueblo y de esa laboriosidad generosa que existen en Milán. Y si luego pienso en los desafíos que la ciudad, la metrópolis, la región tienen que afrontar, en toda la innovación, la cultura e inteligencia que hay, se necesitaría un obispo que sea un genio. Si recuerdo la biografía de mis predecesores (Scola, Tettamanzi, Martini) me quedo un poco aplastado al tomar su herencia. Porque en estos años yo he escrito algunas tonterías, historias para niños… Necesitaré consejos, confrontarme con los teólogos y académicos de Milán para interpretar el tiempo en el que vivimos y el futuro que nos espera».

 

 

 

El nuevo arzobispo de Milán también respondió a tres preguntas de los periodistas que estaban presentes durante el anuncio del nombramiento. La primera fue: «¿Qué don le pide al Espíritu Santo? Y, ¿se mudará a este palacio?». «Pediría para esta diócesis y para la sociedad civil —respondió Delpini— el don de la alegría. Me parece que es una de las resonancias más normales del Evangelio: me parece que el Papa ha insistido justamente en ese mensaje que considera central. Con el Evangelio viene la alegría, “Evangelii gaudium”, porque nosotros los milaneses somos buenos, eficientes, pero a veces hay nerviosismo, impaciencia, quejas. Le pido al Espíritu Santo el don de la alegría. En cuanto al palacio, por ahora todavía vive en él el cardenal, y yo no tengo intención hacer mudanzas. Luego lo pensaré, porque el elogio que ha entretejido Scola incluía también la expresión de que yo vivo en extrema pobreza. Pero no vivo bajo un puente, por lo que no tengo urgencia para entrar al palacio».

 

La segunda pregunta fue: «¿Qué le gustaría decirle a los fieles milaneses?». «Papa Francisco, eligiendo al vicario general de la diócesis, quiere aconsejar una continuidad con los predecesores y con el cardenal Scola. Yo creo que tendremos que seguir por el mismo camino que han recorrido los obispos que han servido a esta Iglesia. No tengo ningún proyecto pastoral. Algo sí: que todos puedan hablar conmigo, que todos puedan tener voz… Tendré que ser yo quien les escuche, a los que estén de acuerdo y a los que no lo estén, para no tomar decisiones precipitadas. Y luego aprenderemos el oficio».

 

Al final, la última pregunta fue sobre los desafíos que hay que afrontar, especialmente el de los migrantes: «Quisiera decir que yo soy un cura, por lo que el mensaje que puedo dar a la ciudad es el de acordarse de Dios, buscar a Dios, vivir la relación con Dios porque estoy convencido de que una ciudad secularizada como la nuestra, que vive en la laicidad, sin la referencia de Dios, no tiene esperanza. Me parece que las primeras palabras que el Papa dijo en las Casas Blancas fueron: “Yo vengo como un sacerdote”. Vengo a hablarles de Dios y del Evangelio de Jesús. El primer mensaje que me gustaría dar es este y lo siento como irrenunciable, como siervo del Señor y ministro de la Iglesia. Quisiera que todos tuvieran una esperanza de vida eterna, y la certidumbre de que Dios nos ama y nos quiere felices. Y sobre esto habría que enfocar una convivencia fraterna que no contraponga las religiones como enemigos que se desafían, sino como caminos que ayudan a volver a encontrar las raíces del humanismo. Ninguno de nosotros viene al mundo para morir. Nosotros, para vivir, necesitamos a Dios».


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Quién es Luis Ladaria, nuevo prefecto de la Doctrina de la Fe

Quién es Luis Ladaria, el nuevo prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe

2017-07-04
El cardenal Joseph Ratzinger se fiaba de él y nombró a Luis Ladaria “secretario” de la Comisión Teológica Internacional, es decir, su coordinador general.Cuatro años más tarde, como Papa, Benedicto lo hizo número dos de la que había sido durante años “su” Congregación para la Doctrina de la Fe.
Ahora Francisco ha dejado en sus manos este mismo departamento. Una congregación que conoce a la perfección y en la que es muy querido.
En esta entrevista de julio de 2008 habló del trabajo en la Congregación para la Doctrina de la Fe, y recordó que se dedica por este orden a “promover y tutelar” la doctrina católica.
LUIS LADARIA
Prefecto, Congregación para la Doctrina de la Fe
“‘Promover’ quiere decir que la fe sea conocida, que la fe sea vivida; y ‘tutelar’ quiere decir evitar que se produzcan desviaciones. Yo creo que lo que se pretende es promover y tutelar. Y en primer lugar, promover. A veces se crean unos clichés que no responden a la realidad”.
Es español, tiene 73 años y en 1966 entró en la Compañía de Jesús. Estudió Derecho y Teología. Recuerda con cariño sus años en esta universidad, la Gregoriana de Roma.
LUIS LADARIA
Prefecto, Congregación para la Doctrina de la Fe
“Aquí me he dedicado a enseñar diferentes materias de la Dogmática, la Antropología Teológica y la Teología Trinitaria. La enseñanza en la Gregoriana es muy bonita, porque aquí tenemos alumnos de más de 120-130 países, una variedad enorme; y esta internacionalidad es un aliciente impresionante: los diferentes puntos de vista y diferentes mentalidades que esto significa, siempre en unión de la Fe, y la unión de la Iglesia. Y esto para mí ha sido siempre una experiencia muy agradable”.
Los observadores dicen que el nombramiento de Luis Ladaria como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe es el segundo más importante del pontificado de Francisco, después del de Pietro Parolin como secretario de Estado.
Una apuesta por un profesor discreto, dialogante y trabajador, que se convierte en uno de los puntos de referencia del Vaticano de Francisco.