Loiola XXI

Lugar de encuentro abierto a seguidor@s de S. Ignacio de Loyola esperando construir un mundo mejor


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Asamblea plenaria de la Conferencia episc. de la India

2019.01.03 CCBI Latin Bishops of India2019.01.03 CCBI Latin Bishops of India 

31ª Asamblea Plenaria de la Conferencia de Obispos Católicos de India

Del 8 al 14 de enero se lleva a cabo en Chennai, sureste de la India, la 31 Plenaria de los Obispos Católicos del País. Con 132 diócesis y 189 Obispos, es la mayor Conferencia Episcopal de Asia y la cuarta del mundo

Ciudad del Vaticano

La 31ª Asamblea Plenaria de la Conferencia de Obispos Católicos de la India (CCBI) se celebra del 8 al 14 de enero de 2018, en Chennai. La Asamblea deliberará sobre el tema “La alegría del Evangelio” y elaborará programas detallados y planes de acción para revitalizar el ministerio de amor y compasión de la Iglesia a nivel diocesano y parroquial. En la inauguración, la celebración eucarística será presidida por Mons. Giambattista Diquattro, Nuncio Apostólico en India y Nepal. El card. Oswald Gracias, Arzobispo de Mumbai presidirá el encuentro inaugural.

Temas en la agenda

Los Obispos debatirán sobre las maneras de promover la Alegría del Evangelio en la Iglesia, sosteniendo el ministerio del amor y la compasión. Evaluarán los programas y planificarán las actividades futuras de las Comisiones de Biblia, Catequesis, Derecho Canónico y Otros Textos Legislativos, Ecumenismo, Familia, Laicos, Liturgia, Migración, Proclamación, Teología y Doctrina, Vocaciones, Mujeres y Jóvenes y los Departamentos de las Organizaciones Misioneras Pontificias (PMO), Conferencia de Sacerdotes Diocesanos de la India (CDPI) y la Asociación de Rectores de Seminarios Mayores (ARMS). Los Obispos miembros elegirán nuevos titulares de cargos y presidentes de comisiones para el CCBI. En la reunión también se examinará la situación actual de la Iglesia en la India.

Está prevista una peregrinación a la tumba de Santo Tomás, el Apóstol de la India y los Santuarios Marianos. Asimismo, el domingo 13 de enero se celebrará la Santa Misa en el terreno de la Casa del Obispo en Chingelput, en lengua tamil. Presidirá Su Eminencia el card. Oswald Cardenal Gracias .

Durante los trabajos, los prelados elegirán al nuevo Presidente y a los nuevos líderes de la Conferencia que, con 132 diócesis y 189 Obispos, es la mayor Conferencia Episcopal de Asia y la cuarta del mundo.

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La situación de los católicos en China. Problemas y esperanza. Opinión de un obispo

China; el obispo Wei: se está acabando la era de la clandestinidad

Las comunidades católicas chinas, según refiere el obispo de Qiqihar todavía no reconocido por el gobierno, se reconcilian «no porque llegue una orden de fuera, sino porque esto les sugiere su fe». Y explica las dimensiones reales del caso de la demolición de un convento de monjas en su diócesis

El obispo Wei

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Pubblicato il 22/12/2018
Ultima modifica il 22/12/2018 alle ore 17:16
GIANNI VALENTE

«Lo cierto es que se está acabando el tiempo de la clandestinidad». Es lo que dijo a Vatican Insider José Wei Wei Jingyi, obispo de Qiqihar, en la provincia de Heilongjiang, en el noreste del país. Todos saben que su ordenación episcopal no es reconocida por el gobierno, y lo conocen como uno de los exponentes con mayor autoridad de la llamada comunidad eclesial “clandestina”. A los 31 años, como joven sacerdote, estuvo presente en la reunión entre unas 20 personalidades (obispos “clandestinos” o sus delegados) que se llevó a cabo en noviembre de 1989 en la pequeña localidad de Zhangerce, en la provincia de Shaanxi, con la intención de crear una Conferencia Episcopal china que actuara fuera del control de los aparatos platicos chinos. También por esta razón sus palabras ahora son tan elocuentes.

En la entrevista que concedió a Vatican Insider, el obispo Wei aclaró las dimensiones reales del caso de la parcial demolición de un convento de monjas en su diócesis (episodio que, debido al nerviosismo, le provocó un leve malestar físico).

Obispo Wei, ¿por qué estaría acabándose la era de la clandestinidad para la Iglesia católica en China?

La decisión de la clandestinidad no fue una idea de alguien o de alguna comunidad. Fue solamente una decisión lógica para muchos que querían conservar la autenticidad y la integridad de la fe católica. No queríamos hacer nada a escondidas, solamente queríamos no ser obligados a renunciar al vínculo con el Papa. Nosotros somos católicos y no podemos separarnos del Papa. Cuando nos separamos del Papa, ya no somos católicos. Es algo simple. Un empleado del Estado una vez me preguntó si podíamos separarnos del Papa y seguir siendo católicos. Le respondí que esto no era posible. Si nos declaramos católicos, entonces debemos estar en comunión con el Papa y seguirlo. No hay otra posibilidad. Si nos separamos del Papa ya no podemos seguir declarándonos católicos. Deberíamos cambiar de nombre, llamarnos de otra manera.

¿Qué ha cambiado ahora?

Esto también es algo muy simple: el 22 de septiembre de 2018 se firmó el acuerdo entre representantes chinos y la Santa Sede sobre los futuros nombramientos de los obispos chinos. Y el Papa acogió en la comunión a todos los obispos chinos que fueron ordenados sin el consenso de la Santa Sede. Ahora todos ven que la Iglesia católica en China forma parte de la Iglesia universal. Ahora el vínculo de comunión con el Papa es reconocido y afirmado públicamente por él y vale para todos. Por esto se está acabando el tiempo de la clandestinidad.

Pero no todos parecen estar de acuerdo…

Todavía existen grupos en las comunidades clandestinas que tienen una posición cerrada e ideológica. Pero, con el tiempo, también esto irá cambiando, mientras seguimos adelante por el camino.

Después de tanto tiempo de división, ¿es posible volver a la unidad porque lo ordena el Vaticano o porque pretende imponerlo el gobierno con sus leyes?

La verdadera unidad entre los que siguen a Jesús, y también el perdón, nunca llegan por el esfuerzo que uno haga o porque sea una obligación. Sin la luz del Espíritu Santo no lograríamos ni siquiera a llamar Señor a Jesús. Sin el Espíritu Santo, ahora, no lograríamos ver bien la relación de la Iglesia en China con la Iglesia universal. Sin el impulso y el apoyo del Espíritu Santo no habríamos permanecido en la fe hasta hoy. El Espíritu Santo nos ha consolado cuando hemos vivido situaciones duras. Y ahora el Espíritu Santo puede crear armonía. Las comunidades se mueven hacia la comunión y la reconciliación no porque llega una orden de fuera, sino porque esto es lo que les sugiere su fe. Nos unimos porque seguimos al mismo Señor Jesús.

¿Ya hay ejemplos de esta reconciliación?

Está la bella noticia de la unidad en la diócesis de Mindong, en la que el obispo Gua Xijin (hasta ahora “clandestino”, ndr.) y el obispo Zha Silu (ex obispo ilegítimo que acaba de ser acogido en la comunión, como todos los demás, por el Papa, ndr.) se abrazaron y trabajarán juntos. Esto nos indica que el deseo de Jesús de que todos los hermanos sean una sola cosa, para que el mundo crea, salió del corazón de Jesús y ahora encontró respuesta en Mindong. Debemos usar las acciones concretas para sanar las heridas que hemos abierto en todos estos años en el Cuerpo místico de Cristo, que es la Iglesia.

Algunos insisten en que, para arreglar las cosas, los clandestinos siempre se han visto obligados a retroceder, a bajar la cabeza.

En el camino de la Iglesia no han perdedores o “abandonados”. Caminamos todos de la mano de María. Jesús nos dice que Él está con nosotros cada día, hasta el final de los tiempos. Y nosotros participamos en su victoria. En nuestro corazón prevalece la gratitud por tantas cosas que suceden ahora en la Iglesia en China, porque vemos también que todos los sufrimientos que han aparecido a lo largo del camino no han sido en vano.

¿Lo que se vive en Mindong podría suceder en otros lugares?

Sacerdotes y fieles me preguntan: ahora que en Mindong existe la unidad, ¿qué debemos hacer? Le dije que en ese acto de unidad entre dos obispos implica la aceptación del obispo “oficial” por parte de todo el grupo de los “clandestinos”, y también la petición para que se registren todos los sacerdotes clandestinos y sus actividades en los organismos gubernamentales. Esto exige el compromiso sincero de ambas partes. Sobre todo el registro de los sacerdotes y de las actividades eclesiales ante los aparatos civiles implica todavía la comunicación y el diálogo con el gobierno. Debemos estar preparados psicológicamente. Y en cualquier situación, ante cualquier problema, debemos proceder paso a paso tratando de hacer que crezca la unidad, porque esto nos pide nuestra fe.

Pero en los últimos días han llegado noticias que hablan de la demolición de una casa de monjas precisamente en su diócesis…

Me he encargado personalmente de todo el caso. Ahora todo está resuelto. En realidad ese convento de monjas no contaba con los permisos exigidos para la construcción de edificios. Un señor construyó en la localidad de Ping An Cun unas estructuras que habrían servido para un proyecto de ganadería. Después, ese proyecto no funcionó y las estructuras inutilizadas fueron donadas a las monjas, que hicieron otras obras sin los permisos necesarios. A principios de diciembre, las autoridades locales escribieron a la comunidad católica de la zona de Ping An Cun para decir que el edificio era ilegal, y, a mediados de diciembre, enviaron una carta advirtiendo que habría sido demolido. El gobierno local se demostró muy delicado al ocuparse de la situación. Como sea, cuando comenzaron las obras para demoler las estructuras, fui personalmente al lugar, hablé con las monjas, con los fieles y con los funcionarios políticos, y discutimos para encontrar juntos una solución a todo. Al final, decidieron derribar las partes ilegales de ese complejo. El gobierno se dijo dispuesto a alojar a las monjas en un hotel. Luego algunas de ellas encontraron hospitalidad temporal en las casas de otros cristianos. La idea es la de reconstruir el convento en otro lado con los permisos necesarios. Y yo hice un llamado público para pedirle a todos que ofrecieran el propio apoyo a las monjas.

Muchos episodios y casos parecerían confirmar que hay problemas y tensiones entre las comunidades católicas y las autoridades políticas…

El camino que tenemos frente a nosotros está lleno de dificultades. Pero el camino que tenemos frente a nosotros también está lleno de esperanza. Nuestra salvación proviene del Señor, Es Él quien creó el cielo y la tierra.


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El Papa a la Curia vaticana. Un discurso actual, sincero, espiritual sobre la iglesia en el mundo de hoy

El Papa: “Nunca más abominaciones, abusadores serán llevados a la justicia”

En el discurso de fin de año a sus principales colaboradores de la Curia Romana, Francisco refuerza su decisión de impulsar una política de tolerancia cero contra los responsables de abusos a menores y defiende a los periodistas que sacan a la luz los escándalos
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Pubblicato il 21/12/2018
Ultima modifica il 21/12/2018 alle ore 11:38
ANDRÉS BELTRAMO ÁLVAREZ
CIUDAD DEL VATICANO

La Iglesia llevará ante la justicia a los abusadores de menores. “Nunca intentará encubrir o subestimar ningún caso”. Esa es la elección y la decisión de toda la comunidad católica. Palabras netas. Un crudo mea culpa. Porque todavía existen sacerdotes que atacan sexualmente a pequeños “y continúan como si nada”. Es el compromiso del Papa, en su mensaje de fin de año. Ante sus colaboradores de la Curia Romana, Francisco abordó la peor crisis de su pontificado. Volvió a reconocer las culpas del pasado. Defendió con fuerza a los periodistas que sacaron a la luz los escándalos. Y criticó a quienes, desde la jerarquía, piensan formar parte de “un círculo de privilegiados”.

“Este año, en un mundo turbulento, la barca de la Iglesia ha vivido y vive momentos de dificultad, y ha sido embestida por tormentas y huracanes”, constató Jorge Mario Bergoglio, al inicio de un largo discurso. Ante sacerdotes, obispos y cardenales, en la Sala Clementina del Palacio Apostólico Vaticano.

Comenzó enumerando las grandes aflicciones de la humanidad. Los inmigrantes que hallan la muerte en sus viajes o, si sobreviven, encuentran las puertas cerradas. Los miles que mueren cada día por la falta de agua, alimentos y medicinas. La violencia contra los débiles y las mujeres, la pobreza y la miseria. Los escenarios de guerras, las personas sistemáticamente torturadas todavía hoy en las comisarías de policía, en las cárceles y en los campos de refugiados en diferentes lugares del mundo.

También denunció la existencia de “una nueva era de mártires”, porque los “Nerones” de hoy oprimen a los cristianos por su fe, mientras grupos extremistas se multiplican, toman como punto de mira a las iglesias, a los pastores y a los fieles. “Viejos y nuevos círculos y conciliábulos viven alimentándose del odio y la hostilidad hacia Cristo, la Iglesia y los creyentes”, apuntó.

Entre todas estas aflicciones, el líder católico dedicó un espacio importante al “antitestimonio” y los escándalos de algunos hijos y ministros de la Iglesia. “Hoy hay ‘ungidos del Señor’, hombres consagrados, que abusan de los débiles, valiéndose de su poder moral y de la persuasión. Cometen abominaciones y siguen ejerciendo su ministerio como si nada hubiera sucedido; no temen a Dios ni a su juicio, solo temen ser descubiertos y desenmascarados. Ministros que desgarran el cuerpo de la Iglesia, causando escándalo y desacreditando la misión salvífica de la Iglesia y los sacrificios de muchos de sus hermanos”, estableció.

Insistió que muchos, “sin pestañear”, entran en una red de corrupción, traicionan a Dios, sus mandamientos, su propia vocación, la Iglesia, el pueblo de Dios y la confianza de los pequeños y sus familiares. Lamentó que, a menudo, detrás de su gran amabilidad, su labor impecable y su rostro angelical, ocultan descaradamente a un lobo atroz listo para devorar a las almas inocentes. Los pecados y crímenes de las personas consagradas adquieren un tinte todavía más oscuro de infidelidad, de vergüenza, y deforman el rostro de la Iglesia socavando su credibilidad, continuó.

El Papa recordó que desde hace varios años, la Iglesia está comprometida seriamente en erradicar el mal de los abusos, que grita la venganza del Señor, del Dios que nunca olvida el sufrimiento experimentado por muchos menores a causa de los clérigos y personas consagradas: abusos de poder, de conciencia y sexuales.

Más adelante, aclaró que ante estas abominaciones, la Iglesia no se cansará de hacer todo lo necesario para llevar ante la justicia a cualquiera que haya cometido tales crímenes. Casi como una advertencia, precisó que la institución eclesiástica nunca más intentará encubrir o subestimar ningún caso.

No dejó de reconocer que en el pasado, por ligereza, por incredulidad, por falta de preparación, por inexperiencia o por superficialidad espiritual y humana, algunos responsables trataron muchos casos sin la debida seriedad y rapidez. “Esto nunca debe volver a suceder. Esta es la elección y la decisión de toda la Iglesia”, ponderó.

Anticipó que, por eso, en febrero, en la cumbre mundial de obispos convocada por él para abordar el tema, la Iglesia reiterará su firme voluntad de continuar, con toda su fuerza, en el camino de la purificación. Se cuestionará, valiéndose también de expertos, sobre cómo proteger a los niños; cómo evitar tales desventuras, cómo tratar y reintegrar a las víctimas; cómo fortalecer la formación en los seminarios y se buscará transformar los errores cometidos en oportunidades para erradicar este flagelo no solo del cuerpo de la Iglesia sino también de la sociedad, ponderó.

“De hecho, si esta gravísima desgracia ha golpeado algunos ministros consagrados, la pregunta es: ¿Cuánto podría ser profunda en nuestra sociedad y en nuestras familias? Por eso, la Iglesia no se limitará a curarse a sí misma, sino que tratará de afrontar este mal que causa la muerte lenta de tantas personas, a nivel moral, psicológico y humano”, añadió.

Luego, Francisco plasmó una poco común defensa de los periodistas que han sacado a la luz los escándalos de abusos de los sacerdotes. Aceptó que algunos, también dentro de la Iglesia, se alzan contra los agentes de comunicación acusándolos de ignorar la gran mayoría de los casos, que no son cometidos por ministros católicos, y de querer dar de forma intencional una imagen falsa, como si este mal golpeara solo a la Iglesia.

Al respecto, dijo: “En cambio, me gustaría agradecer sinceramente a los trabajadores de los medios que han sido honestos y objetivos y que han tratado de desenmascarar a estos lobos y de dar voz a las víctimas. Incluso si se tratase solo de un caso de abuso ―que ya es una monstruosidad por sí mismo― la Iglesia pide que no se guarde silencio y salga a la luz de forma objetiva, porque el mayor escándalo en esta materia es encubrir la verdad”.

Asimismo, aseguró que se necesitan nuevas personas capaces de hacer despertar a los hombres de Dios a despertarse de su vida “hipócrita y perversa”. Es más, pidió ayuda en reconocer los casos verdaderos, distinguiéndolos de los falsos, las acusaciones de las calumnias, los rencores de las insinuaciones y los rumores de las difamaciones. Constató que esta es una tarea difícil porque los verdaderos culpables saben esconderse tan bien que muchas esposas, madres y hermanas no pueden descubrirlos entre las personas más cercanas. E incluso muchas víctimas, bien elegidas por sus depredadores, a menudo prefieren el silencio e incluso, vencidas por el miedo, se ven sometidas a la vergüenza y al terror de ser abandonadas.

Entonces, se dirigió específicamente a los abusadores. Los conminó a convertirse, a entregarse a la justicia humana y a prepararse a la justicia divina. “¡Ay del mundo por los escándalos! Es inevitable que sucedan escándalos, ¡pero ay del hombre por el que viene el escándalo!”, señaló.

Tras referirse a los abusos, habló de otra aflicción que ha afectado a la Iglesia en los últimos meses: la infidelidad de quienes traicionan su vocación, su juramento, su misión, su consagración a Dios y a la Iglesia. Sin mencionarlo, en realidad estaba hablando del ex nuncio apostólico en los Estados Unidos, Carlo María Viganò, quien lanzó acusaciones contra el Papa y otros personajes de la Curia en varios memoriales escritos desde el exilio.

Para Francisco, personas como él se esconden detrás de las buenas intenciones para “apuñalar a sus hermanos y sembrar la discordia, la división y el desconcierto”; siempre encuentran justificaciones, incluso lógicas y espirituales, para seguir recorriendo sin obstáculos el camino de la perdición. Parafraseando metafóricamente el evangelio, consideró que siempre detrás de estos “sembradores de cizaña” se hallan “las treinta monedas de plata”, como aquellas recibidas por Judas para traicionar a Jesús.

De hecho, basó parte de su reflexión en dos figuras bíblicas: el rey David y Judas Iscariota. David lo presentó como ejemplo de un ungido, que por su ambición terminó cometiendo abusos de poder, de conciencia y sexuales. Con él comparó a todos los sacerdotes abusadores. Por otra parte, a Judas unió a todos aquellos que siembran la desunión.

“(Ellos) siempre estarán presentes en la Iglesia, ya que representan la debilidad que forma parte de nuestro ser humano. Son iconos de los pecados y de los crímenes cometidos por personas elegidas y consagradas. Iguales en la gravedad del pecado, sin embargo, se distinguen en la conversión. David se arrepintió, confiando en la misericordia de Dios, mientras que Judas se suicidó”, evocó.

Más allá de todos estos males, el pontífice dedicó una parte de su discurso a las “alegrías vividas” durante el 2018. Desde el resultado positivo en la asamblea del Sínodo de los Obispos dedicado a los jóvenes hasta el avance en la reforma de la Curia. Y el “gran número” de personas consagrados, obispos y sacerdotes, que viven diariamente su vocación en fidelidad, silencio, santidad y abnegación. “Son personas que iluminan la oscuridad de la humanidad con su testimonio de fe, amor y caridad”, insistió.

Concluyó el mensaje invocando el deber de todos de combatir cualquier corrupción espiritual, que calificó de ceguera cómoda y autosuficiente donde todo termina pareciendo lícito: el engaño, la calumnia, el egoísmo y tantas formas sutiles de “autorreferencialidad”. Indicó que la fortaleza de cualquier institución no reside en la perfección de los hombres que la forman sino en su voluntad de purificarse continuamente, en su habilidad para reconocer humildemente los errores, corregirlos y en su capacidad para levantarse de las caídas.

“Por lo tanto, nuestro corazón necesita abrirse a la verdadera luz, Jesucristo: la luz que puede iluminar la vida y transformar nuestra oscuridad en luz; la luz del bien que vence al mal; la luz del amor que vence al odio; la luz de la vida que derrota a la muerte; la luz divina que transforma todo y a todos en luz; la luz de nuestro Dios: pobre y rico, misericordioso y justo, presente y oculto, pequeño y grande”, subrayó.


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El futuro de la iglesia según F. Lenoir

El futuro de la Iglesia. I

Jose-Maria-Castillo

El conocido historiador francés, Fréderic Lenoir, ha sabido formular una realidad que da motivos para pensar a fondo. ¿Qué futuro le espera a la Iglesia? Es un hecho que la religión está en crisis. ¿Significa eso que la Iglesia también lo está? ¡Mucho cuidado al responder a esta cuestión! Que la cosa no está tan clara, si se piensa en serio y sin miedos.
Y aquí viene lo de Lenoir. Dice este historiador: “Los hombres de Iglesia, deslumbrados por el éxito de su religión, se aficionaron al poder” (“El Cristo filósofo”, 2009, pg. 20). Pero esto llevó a los hombres de Iglesia a ver la realidad como realmente no ha sido, ni es.

Me explico, citando de nuevo a Lenoir. “La Inquisición se abolió en el siglo XVIII, pero ¿por qué? ¿Acaso porque la Institución tomó conciencia de su abominable comportamiento y decidió enmendarse? No. Simplemente porque ya no tenía los medios que requería la voluntad de dominación (en España tuvimos Inquisición hasta el s. XIX, con Fernando VII). Porque la separación de la Iglesia y el Estado… privó (a la Iglesia) del “brazo secular” en el que se apoyaba para quitar la vida los herejes. Porque los humanistas del Renacimiento y los filósofos ilustrados habían logrado instaurar la libertad de conciencia como un derecho fundamental de todo ser humano.

Hoy estas ideas se imponen a todos (o a la inmensa mayoría) en Occidente, creyentes y no creyentes. No se han implantado a través de la Iglesia, sino (en muchos casos) en contra de la Iglesia… La gran paradoja, la ironía suprema de la historia es que el surgimiento moderno de la laicidad, los derechos humanos, la libertad de conciencia, todo lo que surgió en los siglos XVI, XVII y XVIII contra la voluntad de los clérigos, se produjo a través del recurso implícito y explícito al mensaje original del Evangelio… que no llegó a los hombres por la puerta de la Iglesia, sino por la ventana del humanismo del Renacimiento y la Ilustración” (o. c., pg. 21).

Yo sé que a todo esto se le podrán (y deberán) hacer las matizaciones que sean necesarias. Pero, en todo caso, andemos con cuidado. Que podemos encontrarnos con sorpresas que no imaginamos. En pleno s. XX, el papa Pío X dijo, en la encíclica “Vehementer Nos” (ASS, nº 19, pgs. 8-9): “En la sola Jerarquía residen el derecho y la autoridad necesaria para promover y dirigir a todos los miembros hacia el fin de la sociedad. En cuanto a la multitud, no tiene otro derecho que el de dejarse conducir y, dócilmente, el de seguir a sus pastores”.

¿Que se está hundiendo la religión sustentadora y promotora de estos disparates? Por lo que respecta a los disparates, cuanto antes se hunda, tanto mejor. Pero entonces, ¿qué quedará en pie? O mejor dicho, ¿qué futuro nos espera a quienes seguimos pensando que, en la Iglesia, nos queda una luz de esperanza?

Mi respuesta, de momento, es ésta: si los evangelios no mienten, es un hecho que Jesús, el Señor, se enfrentó al Templo, a los sacerdotes, a los maestros de la Ley, a las observancias religiosas que se anteponían a la curación de los enfermos o que despreciaban a los extranjeros y a los pecadores… Jesús se enfrentó, además, a los observantes (fariseos) que se veían superiores a la gente vulgar. ¿Qué todo esto supone que la religión se hunde? Si es por eso, yo no me siento pesimista.

¿Que necesitamos el Evangelio? Mi convicción es que ahora es cuando más lo necesitamos. Por eso, yo veo ahora el futuro de la Iglesia más esperanzador que nunca. Porque se está hundiendo lo que Jesús dijo que se tenía que acabar: “Se acerca la hora, ya está aquí, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y verdad” (Jn 4, 23). ¿Qué nos queda entonces? Exactamente lo mismo que dijo Jesús en su mandato final: “Que os queráis unos otros como yo os he querido. En esto se conocerá que sois discípulos míos” (Jn 13, 14-15).

Seguiremos profundizando. Lo que acabo de decir no es nada más que el punto de partida. Continuará.

José María Castillo   –   Teólogo


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Libro-entrevista del Papa en español

Claretianos publican el 3 de diciembre el libro-entrevista con el Papa

Papa Francisco. La fuerza de la vocación. La vida consagrada, es el título del libro que el 3 del próximo mes de diciembre será presentado en España. El libro, es el fruto de un largo y vivo encuentro mantenido entre el director de la editorial claretiana de Madrid, padre Fernando Prado y el Papa Francisco

Patricia Ynestroza-Ciudad del Vaticano

Un encuentro que, según confesaba el entrevistador a un medio español, tuvo lugar en las estancias papales de la casa Santa Marta la tarde del 9 de agosto pasado  y “se prolongó por más de cuatro horas”, tiempo suficiente para abordar con el Papa las más de sesenta preguntas y cuestiones que aparecen plasmadas en el libro.

Sobre el Papa Francisco el religioso dijo que “es un hombre con un sano sentido del humor”. En el transcurso de la conversación, no obstante, “Francisco no rehusó abordar algunas cuestiones candentes y quizá algo incómodas que le fui planteando”. Según Fernando Prado, la conversación tiene un estilo muy vivo y cree que suscitará interés en el lector.

Un libro-entrevista que toca temas candentes

En el transcurso de la conversación, “el Santo Padre habla muchas veces desde sus recuerdos, compartiendo historias concretas reales que él ha vivido y que sirven para ilustrar las cuestiones y los temas que ahí se abordan. Sin duda, el Papa es un gran comunicador que responde incluso a las cuestiones más espinosas con una sabiduría, mesura y claridad admirables”. Cuestiones como la selección de candidatos al ministerio ordenado y a la vida consagrada, la formación en los seminarios y en las casas de formación de los religiosos y religiosas; el clericalismo, la homosexualidad del clero y de las personas consagradas, así como muchas otras cuestiones de viva actualidad, son abordadas con claridad y valentía por el papa Francisco.

El clericalismo, ha declarado Francisco, es “una de las cuestiones que, junto con la autorreferencialidad, más me preocupan de la Iglesia”. Igualmente, en la conversación aparece una vez más la preocupación del Papa por el diálogo entre los jóvenes y los ancianos y la importancia de las raíces para que las jóvenes generaciones construyan un nuevo futuro. Una entrevista que, a juicio del entrevistador, “no dejará indiferente a quien la lea”.

Impacto internacional

El libro-entrevista fue presentado a diferentes editores internacionales a comienzos del mes de octubre, con motivo de la Feria Internacional del Libro de Frankfurt. La editorial está sorprendida por el interés que ha adquirido la obra, que será traducida incluso al Chino. A fecha de hoy, comunica la editorial claretiana, “son al menos catorce sellos editoriales de diferentes países los que han adquirido los derechos de traducción y publicación”. El libro saldrá a la luz, al menos, en diez lenguas diferentes, algunas de ellas en distintas versiones, según áreas geográficas, como son los casos del español, el inglés y el portugués. “Las diferentes editoriales están haciendo un gran esfuerzo -señala la editorial claretiana- por tener preparadas sus traducciones y poder realizar de forma simultánea el lanzamiento internacional el próximo día 3 de diciembre. Esperamos que, de esta forma, el impacto de la entrevista tenga un carácter global”.

Testimonios de algunos lectores 

Cardenal Oscar Rodríguez Maradiaga, SDB. Arzobispo de Tegucigalpa. Coordinador del consejo pontificio de cardenales conocido como C9

“La fuerza de la vocación” es un libro-entrevista escrito, con entusiasmo y vigor, por el P. Fernando Prado, sacando lo mejor de nuestro papa Francisco. Sustancia, médula y perfume, tres elementos que se trenzan y dan como resultado una redacción impecable, atractiva y convincente. No es un libro solamente, es también una receta vital, una guía en el camino de la espiritualidad y la vivencia de la vocación; un códice contemporáneo en el que se puede descifrar sin dificultad lo que el papa Francisco dice, revelando elementos de su propia vida religiosa, de su experiencia madurada con ilusión cotidiana, con una convicción que jalona a un siempre más y más.

Realmente leer “La fuerza de la vocación” deja en claro que no se puede responder sin respuestas como tampoco se puede vivir sin la vida propia. El libro supone una forma de magisterio del Papa diferente. Enhorabuena al P. Fernando Prado por tan precioso y útil libro para la vida consagrada. En lo que a mí respecta, lo he escogido como un regalo que haré estas navidades a mis amigas y amigos religiosos. Vale la pena seguir, vale la pena responder y vale la pena vivir la llamada con la fuerza que inspira el amor.

Mons. José Rodríguez Carballo, ofm. Arzobispo Secretario de la Congregación para Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica (CIVCSVA)

… En las respuestas a las preguntas del P. Fernando Prado,  se siente el perfume de la autenticidad del Papa Francisco; el aroma del “buen vino” con sabor a sabiduría de un padre que conoce bien el camino de la Vida Consagrada (V.C.) desde el Vaticano II hasta nuestros días; la audacia de quien cree profundamente en la profecía y actualidad de a V.C. hoy; la libertad del profeta que no rehúye la respuesta a preguntas que pueden resultar incómodas En La fuerza de la vocación el Papa Francisco en sus respuestas nos pone en guardia contra viejas y siempre nuevas tentaciones: la ideología, “uno de los enemigos más serios que ha tenido y puede tener la vida consagrada”; la falta de humanidad, que lleva a la rigidez y a la mera observancia de las normas; el funcionalismo, que nos convertiría en “empresarios del apostolado”; un cierto triunfalismo vocacional “in vitro”, que no es ciertamente la fecundidad evangélica; el clericalismo, como aristocracia y elitismo…

Al mismo tiempo el Papa nos invita a continuar sin miedo el proceso de renovación de la V.C. iniciado con el Vaticano II: Proceso “lento, un tanto desordenado, pero fecundo”. Y mientras constata la presencia de la santidad en muchos consagrados, nos pide pasión en el seguimiento de Jesús; inserción con categorías eclesiales; aprender todos a relacionarse mejor dentro de la Iglesia, para ser testimonios eficaces de comunión; purificación del carisma, que requiere rescatar lo más auténtico de ellos; caminar en el proceso de internacionalización de la vida consagrada; vivir la alegría de la vocación como la mejor propaganda vocacional… Y, como no podía ser de otro modo, el Papa nos invita al discernimiento, la profecía y la alegría. ¡Gracias Papa Francisco por hablarnos como Sucesor de Pedro y como hermano en el seguimiento de Cristo!

Mons. Aquilino, Cardenal Bocos Merino, cmf. Arzobispo de Urusi. Superior General de los Misioneros Claretianos (1991-2003)

La conversación es amena y se lee con gusto, pero hay que dejarse empapar por la hondura del mensaje que llama a vivir con gozo los valores del Reino y a desgastarse por hacerlos fructificar en todos los escenarios y periferias de nuestro mundo. Respira espontaneidad y frescura en el relato. Rezuma sabiduría que brota de la experiencia. La persona de Jesús está en el centro y el discernimiento marca el paso en el caminar en pos de Él. Sin grandes elucubraciones, el papa Francisco refleja cómo vive y siente el estilo de vida evangélico que abrazó y que la Iglesia pide a los consagrados y consagradas. Subraya la gratuidad, la sencillez y la generosidad; pide cuidar la fraternidad y espolea a la misión profética. No deja a nadie indiferente y confirma en la esperanza en el seguimiento de Jesús y en el anuncio del Evangelio.

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Libro-entrevista de los claretianos al Papa Francisco
27 noviembre 2018, 13:40


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Cómo crece la Iglesia. Palabras del Papa

Papa Francisco misa Santa Marta Iglesia silencio espectáculoEl Papa Francisco celebra la misa matutina en la capilla de la Casa Santa Marta  (Vatican Media)

Papa: La Iglesia crece en el silencio, sin dar espectáculo

En su homilía de la Misa matutina, celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta, el Pontífice comentó un pasaje del Evangelio según san Lucas y recordó que la Iglesia se manifiesta “en la Eucaristía y en las buenas obras”

Barbara Castelli – Ciudad del Vaticano

La Iglesia crece “en la sencillez, en el silencio, en la alabanza, en el sacrificio eucarístico, en la comunidad fraterna, donde todos se aman y no se despellejan”. Son palabras del Papa Francisco, durante la Misa de esta mañana en que reafirmó que el reino de Dios “no es espectacular” sino que crece en el silencio.

Las obras buenas no son noticia

De modo que la Iglesia se manifiesta “en la Eucaristía y en las buenas obras”, si bien, aparentemente, no “hacen noticia”. La Esposa de Cristo tiene un temperamento silencioso, genera frutos “sin ruido”, sin “sonar la trompeta como los fariseos”.

“El Señor nos ha explicado cómo crece la Iglesia con la parábola del sembrador. El sembrador siembra y la semilla crece de día y de noche… – Dios da el crecimiento – y después se ven los frutos. Pero esto es importante: primero, la Iglesia crece en silencio, a escondidas; es el estilo eclesial. ¿Y cómo se manifiesta la Iglesia? Por los frutos de las buenas obras, para que la gente vea y glorifique al Padre que está en los cielos – dice Jesús – y en la celebración – la alabanza y el sacrificio del Señor – es decir en la Eucaristía. Allí se manifiesta la Iglesia; en la Eucaristía y en las buenas obras”.

La tentación de la seducción

“La Iglesia crece por testimonio, por oración, por atracción del Espíritu que está dentro – insistió el Papa Bergoglio – no por los eventos”. Ciertamente también aquellos “ayudan”, pero “el crecimiento propio de la Iglesia, la que da fruto, se produce en el silencio, a escondidas con las buenas obras y la celebración de la Pascua del Señor, la alabanza de Dios”.

“Que el Señor nos ayude a no caer en la tentación de la seducción. “Nosotros querríamos que la Iglesia se viera más; ¿qué cosa podemos hacer para que se vea?”. Y se suele caer en una Iglesia de los eventos que no es capaz de crecer en silencio con las buenas obras, a escondidas”.

El espíritu del mundo no tolera el martirio

En un mundo en el que demasiado frecuentemente se cae en la tentación de la espectacularidad, de la mundanidad, del aparecer, el Papa Francisco recordó que el mismo Jesús ha sido tentado por la seducción del espectáculo: “¿Pero por qué tanto tiempo para hacer la redención? Hace un lindo milagro. Tírate del templo y todos verán y creerán en ti”. Pero Él ha elegido “el camino de la predicación, de la oración, de las obras buenas”, “de la cruz” y “del sufrimiento”.

“La Cruz y el sufrimiento. La Iglesia crece también con la sangre de los mártires, hombres y mujeres que dan su vida. Hoy hay tantos de ellos. Curioso: no son noticia. El mundo esconde este hecho. El espíritu del mundo no tolera el martirio, lo esconde”.


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Chile: asamblea plenaria del episcopado.hasta el 16 noviembre

Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Chilena del 12 al 16 de noviembre.Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Chilena del 12 al 16 de noviembre. 

Asamblea Plenaria Chile: compromisos ante abusos y políticas de prevención

Los obispos de Chile ya están en Asamblea Plenaria hasta el próximo 16 de noviembre para tratar los compromisos que se deben asumir ante los casos de abuso cometidos por clérigos y la implementación de políticas de prevención.

Mireia Bonilla – Ciudad del Vaticano

El escabroso tema de “los casos de abuso cometidos por clérigos” encabeza la lista de las cuestiones que se analizarán en la 117ª Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal de Chile, que está teniendo lugar en el Centro Salesiano de Espiritualidad de la comuna chilena La Florida dando inicio hoy y que se desarrollará hasta el próximo 16 de noviembre.

Ante abusos: compromiso y prevención

Cinco días en los que los obispos chilenos examinarán concretamente el seguimiento de las decisiones y compromisos que adoptaron en la anterior Asamblea Plenaria Extraordinaria y que se refieren, por una parte, a los pasos que está realizando la Iglesia para asumir los graves casos de abuso cometidos por clérigos, y por otra, para asegurar la ejecución de las políticas de prevención adoptadas en el año 2015. En este sentido, los obispos y administradores apostólicos conocerán los avances en las tareas especialmente encomendadas al Consejo Nacional de Prevención de Abusos y a otros organismos del Episcopado, y establecerán criterios con respecto a algunos de los temas que se están trabajando.

Poner en marcha las propuestas extraídas del Sínodo de los Obispos

Aunque también habrá espacio para otros temas que también preocupan a los obispos de Chile, como lo es el itinerario del caminar pastoral de la Iglesia, así como los desafíos particulares para la evangelización de los jóvenes, apoyándose para ello en las propuestas de renovación extraídas del recién concluido Sínodo de los Obispos que tuvo lugar en el Vaticano del pasado 3 al 28 de octubre.