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Larga audiencia de los obispos chilenos con el Papa.

Los obispos chilenos tuvieron audiencia de tres horas con el Papa

Visita «ad Limina» de la Conferencia Episcopal. El cardenal Ezzati: afrontamos «los temas de pederastia, aborto, jóvenes, futuro del país a 40 años del régimen de Pinochet»

Los obispos chilenos en visita “ad limina” con Papa Francisco

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Pubblicato il 20/02/2017
Ultima modifica il 20/02/2017 alle ore 19:11
REDACCIÓN
ROMA

Los casos de pederastia, el aborto y las uniones entre personas del mismo sexo, la cuestión de los mapuches y el futuro del país, a 40 años del régimen de Pinochet. Son los temas que afrontaron hoy Papa Francisco y los obispos de la Conferencia Episcopal de Chile, que fueron recibidos esta mañana en visita «ad Limina». Los guiaba el presidente del episcopado, monseñor Santiago Jaime Silva Retamales.

 

Entre los que participaron también estaba el cardenal Ricardo Ezzati Andrello, arzobispo de Santiago de Chile, quien reveló a los micrófonos de la Radio Vaticana el contenido de la audiencia que duró alrededor de tres horas. «Dialogamos con él (con el Papa, ndr.) de todos los problemas, con una sencillez y con una apertura excepcionales, que considero verdaderamente un signo de la reforma de la Iglesia que quiere Papa Francisco, en sentido de comunión, de sinodalidad», explicó el purpurado .

 

En particular, se afrontaron los «problemas concretos de un pueblo que está secularizado» y que es «gobernado fundamentalmente por personas que no son creyentes pero que son abiertas, que tienen buena voluntad, para acoger también el mensaje de la Iglesia». Hablaron sobre los ancianos, los pobres y, sobre todo, de los jóvenes, para quienes el Papa sugirió una «pastoral de la oreja», es decir «caminar con ellos escuchándolos y anunciando la novedad de Jesucristo».

 

No se eludió el drama de la pederastia que ha afectado también a la Iglesia chilena: el argumento fue tratado «con mucha sinceridad, con la capacidad (que el Papa nos pidió) de estar atentos a los problemas, a las injusticias que, cuando se trata sobre todo de pederastia, son faltas gravísimas en relación con los derechos humanos y son también un grave pecado frente a Dios», explicó el cardenal. «El Papa -añadió- nos contó que una vez, saliendo del metro de Buenos Aires, en una plaza llena de gente porque había una manifestación, había unos padres con un niño y estos le gritaron al pequeño: «¡Ven, ven, porque hay pederastas!”. El Papa quedó dolido, pero ahora nos dijo: “Vean hasta qué punto puede llegar una mentalidad que ve el mal por todas partes”. Después nos invitó a superar también esta situación».

 

Durante la conversación se dio particular importancia a los problemas de la sociedad contemporánea, sobre todo en relación con los temas del aborto y de las uniones entre personas del mismo sexo. Ezzati dijo a la emisora vaticana que «nosotros estamos trabajando mucho sobre la familia; sabemos que el ambiente cultural es adverso; sabemos cuánto incide la “doctrina de género” y cuánto influye también en la vida concreta el tema del matrimonio y el tema de la vida. Hemos trabajado y estamos trabajando fuertemente sobre esto», a la luz de las indicaciones de la exhortación «Amoris laetitia».

 

También se afrontó la situación de los mapuches, pueblo nativo originario del centro y sur de Chile y del sur de Argentina que sobrevivió a la conquista española y que ahora lucha por su autodeterminación, por el reconocimiento de la plurinacionalidad del estado argentino, por recuperar las tierras que les quitaron o que están amenazadas por proyectos mineros o petrolíferos. El cardenal Ezzati se dijo convencido de que «el pueblo Mapuche tiene todas las cualidades y las posibilidades para dialogar con el Estado chileno: es un pueblo maduro, que tiene convicciones profundas, que tiene formación profunda». Aunque el Estado sea laico, añadió, «tiene, como sea, cierta confianza en nosotros, aunque nos critique, al final viene a buscarnos. Y creo que esta es una obra muy bella de la Iglesia».

 

En relación con el futuro de Chile, que, después de décadas sigue sufriendo las consecuencias de la dictadura del general Augusto Pinochet, el arzobispo expresó un deseo: «Que podamos caminar con decisión por la vía de la reconciliación profunda. La reconciliación no olvida los hechos: olvidar sería olvidar la historia que es maestra de vida. Pero la reconciliación significa ir más allá de los hechos y, entonces, creo que los valores y el mensaje del Evangelio nos invitan a reconocer las situaciones, sobre todo las faltas en el campo de los derechos humanos que han hecho un daño enorme y que siguen haciéndolo», a cuarenta años de distancia. Esto, concluyó el purpurado, «significa también voluntad del perdón en la conciencia de que lo que se perdona es gratuito: el perdón es siempre gratuito. Unir, pues, la verdad con una vía nueva de construcción del futuro».


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Vigencia hoy de la teología de la liberación en Latinoamérica.

Vigencia de la Teología de la Liberación

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Jorge Costadoat, SJ.-

“La teología de la liberación fue una cosa positiva en América Latina”, afirma el Papa. Responde así a la pregunta del periodista de El País dada en una larga entrevista recién este domingo.

La frase ha debido estremecer a los sectores católicos conservadores iberoamericanos. Dirán que esta es la prueba que faltaba para confirmar que Francisco es comunista.Pero el mismo Papa aclara que la que fue condenada fue la versión de la teología de la liberación que utilizó el marxismo como método de análisis de la realidad. En otras palabras, que no toda la teología de la liberación ha sido marxista. Pero, ¿cuál no lo ha sido?

Si hubo una teología de la liberación marxista, terminado el marxismo, ha perdido toda relevancia. Si hubo una teología de la liberación que no fue marxista, ¿qué queda de ella? El periodista y Francisco dan por acabas ambas. “Fue cosa positiva”, afirma el Papa.

¿”Fue”? ¿Es? ¿Ha quedado algo de ella?

Si la teología de la liberación terminó, felices estarán los sectores católicos responsables en gran medida de la miseria latinoamericana de los años sesenta y de la irreductible desigualdad del tercer milenio. El fracaso de esta teología ha podido satisfacer, además, a obispos como López-Trujillo, Medina y Sodano, entre otros, sus enemigos jurados. Pero la “Iglesia de los pobres” de América Latina habrá perdido su lanza intelectual. Quedará en pie, eso sí, la versión eclesiástica de la Iglesia, la versión que no calienta a nadie.

Sostengo, por mi parte, que la teología de la liberación no ha muerto y, por ende, la Iglesia latinoamericana sí tiene futuro.

Distingo dos aspectos metodológicos de esta teología que difícilmente pueden ser cuestionados. Esta teología postula que el “lugar hermenéutico” para reflexionar sobre la fe en Jesucristo incide decisivamente en la manera de comprenderla y de vivirla. No es lo mismo el “dónde”. No puede ser igual la teología de los africanos, de los asiáticos, de los brasileros o de los centroamericanos.

Las iglesias se localizan en la historia y culturas determinadas. Ninguna, ni siquiera la iglesia de Roma, tampoco el Papa, puede decir, bajo todos los respectos y en todas las situaciones, “tengo la única interpretación” del Evangelio. Pero hay otro asunto metodológico -discutido entre los autores- mucho más relevante. Este consiste en postular que aquel “lugar hermenéutico” puede ser también un “lugar teológico”.

A saber, que Dios puede “hablar” en los acontecimientos históricos que atañen a una iglesia en particular. No es lo mismo que la revelación contenida en las Escrituras ilumine la realidad actual de una iglesia determinada a que Dios “diga” algo a ella en el presente. La teología de la liberación sostiene que Dios hoy repudia la violencia de las maras y el femicidio, dos signos de los tiempos tremendos del continente. En Chile podría decir “acojan a los inmigrantes”.

Pues, además del método -que siempre debe ser revisado-, mientras haya esclavitudes y dependencias de unos seres humanos por otros o de sistemas impersonales de opresión, como el neoliberismo y la robotización que está acelerando la exclusión de las personas, la teología de la liberación será indispensable. Esta teología acude a socorrer a las víctimas de un “pecado social”. Mientras este siga destruyendo al ser humano, los teólogos de la liberación tendrán trabajo.

El cristianismo en América Latina está en juego. El catolicismo, en particular, hace agua. En Chile los católicos disminuyen un punto porcentual cada año. ¿Podría la teología de la liberación frenar estas tendencias? Este no es el asunto. Lo único central es el Evangelio. Esta es la apuesta de la única teología auténticamente latinoamericana.

Es más, si lo propio de los adultos es pensar con autonomía, una Iglesia latinoamericana dependiente intelectualmente de Roma es una iglesia infantil. Si sigue operando con teología europea, no tiene futuro. La falta de reflexión sobre la experiencia situada personal y colectivamente de Dios no debe considerarse una posibilidad. Es una condición sin la cual se atenta contra el credo de la misma Iglesia, el cual exige articular fe y razón.

¿Cómo se ve el futuro? Sin teología de la liberación, muy oscuro. Si esta no es enseñada en las facultades y los seminarios latinoamericanos, si en estos no hay autonomía y libertad para pensar, si los seminaristas continúan siendo formados para servir las necesidades misioneras de la Iglesia europea, ¿qué se puede esperar?

Celebro la postura de Francisco. Ojalá no me equivoque con mi propia opinión.

Jorge Costadoat, SJ  –  Teólogo


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El logo del próximo viaje del Papa a Fátima.

Logo y lema del viaje del Papa a Fátima con ocasión del centenario de las apariciones

2017-02-13 Radio Vaticana

(RV).- Ya conocemos el logo oficial del Viaje Apostólico del Papa Francisco a Fátima, Portugal, que tendrá lugar del 12 al 13 de mayo con motivo del centenario de las apariciones de la Virgen a los tres pequeños pastorcitos en Cova da Iría.

Se trata de una obra creativa del diseñador portugués Francisco Providência, que presenta la imagen de un corazón confeccionado con las cuentas de un rosario, coronado por una cruz y con una inscripción interna en la que se lee: Papa Francisco – Fátima 2017, junto al lema de la visita papal: «Con María, peregrino en la esperanza y la Paz».

El padre Carlos Cabecinhas, rector del Santuario de Fátima y coordinador general de la visita del Pontífice, destaca que en la elaboración del logo se ha querido retratar «el estilo de simplicidad y claridad» que caracteriza al Santo Padre y que la imagen está asociada, en los carteles que se han preparado, a una foto del Papa Francisco en la que se lo ve saludando con una amplia sonrisa.

«De esta manera, se ha buscado resaltar la cercanía física y amigable del Papa, quien sonriente, mueve la mano con un gesto de saludo y de bendición», explica asimismo el diseñador Francisco Providência, subrayando que la intención de este diseño pretende expresar gráficamente el espíritu de la misericordia y la paz del cual el Papa es un mensajero simple y accesible, como lo es el Santo de quien tomó el nombre, y todo ello añadiendo también los símbolos más representativos del santuario mariano de Fátima: el corazón y el rosario.


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Declaraciones del Papa. Diversos temas.

El Papa admite que hay corrupción en el Vaticano

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Una reunión de más de 3 horas, a puerta cerrada, en un ambiente sereno, sin cámaras, ha sido el lugar en el que el Papa Francisco ha reconocido por primera vez la existencia de corrupción en el Vaticano.

Según publica el diario italiano ‘Corriere della Sera’, el Papa acudió el pasado 25 de noviembre a un encuentro con 140 responsables de varias órdenes religiosas masculinas y congregaciones (USG). Allí el Pontífice accedió a responder a todas las preguntas de los religiosos, desde la próxima Jornada de la Juventud, pasando por su vida tras ser elegido Papa, hasta la corrupción y los abusos sexuales que golpean a la Iglesia que él gobierna.

El Papa fue muy sincero y ante la pregunta de cuál era su fuente de serenidad, de dónde sacaba su confianza, no dudó en reconocer por un lado, que desde que le nombraron Papa vive en paz, “y no, no tomo tranquilizantes”, y menos tenso que cuando se encontraba en Buenos Aires. Además, aseguró que “hay corrupción en el Vaticano”, pero él está “en paz”.

“Si hay un problema escribo una nota a San José y la pongo debajo de la estatua que tengo en mi habitación (…) ¡Y ahora duerme bajo un colchón de notas!”, aseguró en un tono distendido. “Por tanto, duermo bien. Es una gracia de Dios que siempre haya dormido seis horas“, remató.

Según el Pontífice, para vivir en paz se necesita un poco de “pasotismo”, pero “nunca lavarse las manos de los problemas”, aunque “sí, en la Iglesia hay muchos Poncios Pilatos que se lavan las manos para estar tranquilos, y un superior que se lava las manos no es padre y no ayuda“.

El Papa señaló que en las estructuras de la Iglesia se puede encontrar “una atmósfera mundana y principesca” y añadió que los religiosos “tienen que contribuir a destruir este ambiente nefasto”.

“Y no hay necesidad de convertirse en cardenales para creerse príncipes. Basta ser clericales. Esto es lo peor en la organización de la iglesia”, aseguró.

A Jorge Bergoglio no le importan las críticas pues explica “que hace bien que le critiquen a uno” y que “la vida está llena de incomprensiones y de tensiones, y cuando son críticas que sirven a crecer, las acepto, respondo”.

Respecto a los abusos sexuales por parte de religiosos, Francisco dijo que “al parecer dos de cada cuatro abusadores han sufrido abusos y esto es devastador”.

“En el caso de que estén implicados curas o religiosos está claro que está presente el diablo, que destroza la obra de Jesús a través de quien la tendría que anunciar”, agregó.

Sobre la pederastia, Francisco dijo que hay que tener claro que “es una enfermedad” y pidió “atención al recibir a candidatos a la formación religiosa sin verificar su adecuada madurez afectiva”.

De este modo, ha explicado que «al parecer dos de cada cuatro abusadores han sufrido abusos», algo que ha calificado como «devastador». Además, ha hecho presente la presencia del diablo en estos casos. «En el caso de que estén implicados curas o religiosos está claro que está presente el diablo, que destroza la obra de Jesús a través de quien la tendría que anunciar», ha manifestado.

Sobre las críticas a su pontificado, Francisco ha señalado que no le importan y hasta ha asegurado que «hace bien que le critiquen a uno». «La vida está llena de incomprensiones y de tensiones, y cuando son críticas que sirven a crecer, las acepto, respondo», ha especificado. Finalmente, ha admitido que las preguntas más difíciles no las hacen los religiosos sino los jóvenes, que logran ponerle en aprietos en algunas ocasiones.

Agencias en Roma  –  Corriere della Sera  –  Reflexión y Liberación


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Alemania: declaraciones del presidente de la Conferencia episcopal

El cardenal Marx: los cristianos unidos por la misericordia en tiempos de odio

Y sobre «Amoris laetitia», el presidente de la Conferencia Episcopal de Alemania afirma: el texto es claro y los obispos fueron unánimes sobre las líneas guía

El cardenal Reinhardt Marx

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Pubblicato il 06/02/2017
Ultima modifica il 06/02/2017 alle ore 16:20
IACOPO SCARAMUZZI
CIUDAD DEL VATICANO

«Cuando escuchamos lo que se dice en estos tiempos turbulentos, en Europa y en el mundo, debemos preguntarnos de qué parte pueden estar los cristianos, de la parte del lenguaje de la dominación, del odio, del enfrentamiento, o de la parte del lenguaje de la misericordia, del diálogo, de la recíproca comprensión, de derribar muros». El cardenal Reinhard Marx, arzobispo de Mónaco de Baviera y presidente de la Conferencia Episcopal de Alemania, se refirió a la situación política mundial con esta pregunta retórica durante una conferencia de prensa conjunta con el obispo luterano Heinrich Bedford-Strohm, después de la audiencia que concedió el Papa esta mañana a la delegación evangélica alemana en ocasión de los 500 años de la Reforma de Martín Lutero (1517-2017).

 

«Vivimos tiempos inquietos», dijo Marx, «tanto en Europa como en el resto del mundo, y me pregunto: ¿cuál es el testimonio de los cristianos en estos tiempos turbulentos? Cuando escuchamos lo que se dice, debemos preguntarnos de qué parte pueden estar los cristianos, de la parte del lenguaje de la dominación, del odio, del enfrentamiento, o de la parte del lenguaje de la misericordia, del diálogo, de la recíproca comprensión, de derribar muros. Durante el curso de la historia, nosotros los cristianos en Europa hemos vivido divisiones —prosiguió Marx refiriéndose a las guerras de religión que explotaron después de la Reforma protestante—, pero ahora podemos ser testimonio de reconciliación». El purpurado hizo eco de las palabras del obispo Bedford-Strohm, quien, en la misma conferencia de prensa, dijo: «En Europa surge nuevamente el nacionalismo, el odio, y nosotros podemos ser testigos de reconciliación, pero debemos proceder juntos».

 

Prosiguiendo con su reflexión sobre el ecumenismo, el cardenal Marx subrayó que «en este momento histórico hay un impulso particular. Debemos sacar adelante nuestras reflexiones sobre lo que nos une y también sobre lo que nos divide, pero tengo la clara impresión de que hay una renovado interés, en nuestras parroquias y en muchas conversaciones que me han tocado, y, como subraya el Papa, en el ecumenismo no debemos cansarnos» de perseguir el objetivo último de la unidad de los cristianos de las diferentes confesiones. Durante 2017 «no podemos esperar que se resuelvan todos los problemas teológicos, pero podemos aprovechar del impulso que hay en este ámbito, y, sobre todo, nosotros en Alemania, católicos y protestantes, tenemos una responsabilidad particular, porque de Alemania partió esta división y 2017 puede ser un paso hacia adelante para unirnos. Al final del año, como sea, no habrá un punto, sino dos puntos». A estas palabras se refirió la obispa Annette Kurschus, vicepresidenta de la Iglesia evangélica alemana, quien subrayó el Papa también había hablado del «dolor» de la división de los cristianos y añadió que en este periodo «no solo estamos caminando juntos, sino que estamos caminando de manera diferente con respecto al pasado». Marx subrayó que el objetivo es una «unidad visible, no uniforme», en la que «todas las tradiciones, legítimas y fructuosas, se puedan encontrar juntas, sin perder la propia especificidad». También insistió en que «ni siquiera en la Iglesia católica o en la Iglesia evangélica estamos todos siempre de acuerdo», e indicó que el acuerdo sobre la justificación entre luteranos y católicos era un ejemplo para afrontar, acercándose, las cuestiones todavía pendientes.

 

Al margen de la conferencia de prensa, Marx respondió a una pregunta sobre las críticas contra la posibilidad de conceder la comunión a los divorciados que se han vuelto a casar, como establecieron recientemente los obispos en sus líneas guía sobre la aplicación de la exhortación apostólica del Papa «Amoris laetitia», líneas que no parece compartir el cardenal Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Gerhard Ludwig Müller: «No he recibido cartas de otros cardenales sobre nuestra declaración», respondió. «Creo que “Amoris laetitia” es bastante clara, pero como conferencia episcopal decidimos subrayar algunos puntos no porque el Papa no haya sido claro sino para subrayar, por ejemplo, la preparación al matrimonio, acompañar a las parejas y otras cuestiones específicas de irregularidades, nada que no esté ya escrito en “Amoris laetitia”». Al periodista que afirmaba que miles de sacerdotes dicen que el texto papal no es claro, Marx respondió: «Puede leer “Amoris laetitia”, y creo que en nuestra conferencia había unanimidad, algunos obispos plantearon cuestiones pero creo que es clara la posición y la línea del Papa. Fui miembro de dos sínodos, y estuve en las discusiones entre los sínodos y en las discusiones en el sínodo, y después leí “Amoris laetitia” y me dije: “No puedo comprender por qué la respuesta no ha quedado clara”».


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Papa Francisco y S.Juan Pablo II según Buttiglione.

Buttiglione: “Profundizando sobre Wojtyla se comprende «Amoris laetitia»”

Vatican Insider publica en exclusiva una probadita del ensayo filosófico sobre los enfoques antropológico de Juan Pablo II y pastoral de Francisco. «Se equivocan los que oponen la exhortación post-sinodal a “Veritatis splendor”»

Papa Juan Pablo II con Jorge Mario Bergoglio

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Pubblicato il 03/02/2017
Ultima modifica il 03/02/2017 alle ore 17:26
ROCCO BUTTIGLIONE*

Nos hemos detenido a reflexionar sobre la filosofía de Wojtyla porque pensamos que nos ayuda a comprender el magisterio de San Juan Pablo II más profundamente y a evitar interpretaciones unilaterales. Es conocida la batalla de San Juan Pablo II en contra de la ética de la situación y, más en general, en contra de la nueva teología moral. ¿Debemos concluir que fue simplemente un defensor del objetivismo en la ética y por lo tanto debería ser identificado con una postura tradicionalista? No. A la luz de l que hemos dicho hasta ahora, queda claro que él propuso una revolución en la teología moral que habría debido superar e incluir en sí la ética de la situación. Esta revolución no fue comprendida y fue desechada por muchos teólogos moralistas que hablaban en nombre del “cambio antropológico en la teología moral”. Ellos se opusieron a la enseñanza del Papa. La propuesta de San Juan Pablo II fue substancialmente desechada o, por lo menos, quedó sin ser comprendida por muchos “tradicionalistas” que vieron en ella solamente la confirmación de las propias posiciones sobre la objetividad de la ética pero callaron su aspecto innovador. Justamente por esto el Magisterio de San Juan Pablo II contiene todavía muchas potencialidades inexpresadas. A mí me parece que Papa Francisco, con la Exhortación Apostólica post-sinodal «Amoris laetitia» se sitúa exactamente en la línea de estas potencialidades inexpresadas […]

Ahora tal vez comprendamos mejor el enfoque de Papa Francisco y el error de algunos de sus críticos. Los críticos presuponen un sujeto cristiano bien formado, en el cual las pasiones están sujetas completamente a la razón, que vive en una sociedad que facilita o por lo menos no obstaculiza la percepción del correcto orden de los valores y de los bienes morales. El Papa ve una humanidad doliente, compuesta en gran parte de vidas dañadas, a la que, sin embargo, hay que comunicar la alegre noticia de que Dios los ama y los llama a la comunión con Él y con todos los hombres. A veces estos hombres no son cristianos y hay que hacer cuentas con sus culturas, con el conjunto de valores que son propios de ellas […]

 

Muchos de los críticos de «Amoris laetitia» la contraponen a «Veritatis splendor». Lo mismo hacen algunos de sus presuntos defensores que la consideran como una especie de venganza de la teología de la situación frente a San Juan Pablo II. Se equivocan los unos y los otros. El error nace justamente al no considerar que Papa Francisco se sitúa en el terreno no de la justificación del acto, sino de las circunstancias atenuantes subjetivas que disminuyen la responsabilidad del agente. Este es el equilibrio de la ética católica y distingue la ética realista de San Juan Pablo II de la ética objetivista de algunos adversarios de Papa Francisco […]

 

Claro, no ha cambiado nada desde el punto de vista de la teología del matrimonio. El Papa no dice, al contrario de lo que pretenden los más alocados de sus críticos (y algunos falsos defensores): ahora los divorciados que se han vuelto a casar son aceptados a la comunión. Dice, acaso, que ahora son admitidos a la confesión. Que vayan con el confesor, le digan sus razones, si las tienen, y el confesor, junto con el penitente, evaluará. Ayer, los divorciados que se habían vuelto ac asar eran pecadores de tipo particular, casi excomulgados (no excomulgados pero tampoco admitidos a la comunión a menos que no se comprometieran a vivir como «hermanos y hermanas»). Ahora se han vuelto pecados ordinarios […]


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Nombrado ya el nuevo Consejo General del Opus Dei.

Mons. Fernando Ocáriz nombra al Consejo general del Opus Dei

Mons. Fernando Ocáriz, nuevo prelado del Opus Dei, ha nombrado a los miembros del Consejo general, organismo que, junto con la Asesoría central, le asiste en el gobierno pastoral de la prelatura.

DEL OPUS DEI28 de Enero de 2017

Opus Dei - Mons. Fernando Ocáriz nombra al Consejo general del Opus DeiDe izqda. a dcha.: Julien Nagore, Carlos Cavazzoli, Antoni Pujals y Lucas Niklison.

Mons. Fernando Ocáriz, nuevo prelado del Opus Dei, ha nombrado a los miembros del Consejo general, organismo que, junto con la Asesoría central, le asiste en el gobierno pastoral de la prelatura. En los próximos días también se publicará en esta página web el nombre de las mujeres que formarán parte de la nueva Asesoría.

MONS. MARIANO FAZIO ES VICARIO GENERAL Y ANTONI PUJALS ES VICARIO SECRETARIO CENTRAL.

Con la aprobación de quienes participan en el tercer congreso electivo del Opus Dei, el prelado ha nombrado a Mons. Mariano Fazio (Buenos Aires, 1960) vicario general y al sacerdote Antoni Pujals i Ginebreda (Terrassa, 1955) vicario secretario central (había sido vicario de la delegación del Opus Dei en Cataluña desde 2002 hasta 2016).

El prelado ha nombrado también tres vicesecretarios, un prefecto de estudios y un administrador general para la atención de los distintos ámbitos de la labor formativa y apostólica de los hombres del Opus Dei: iniciativas con la juventud, evangelización de la familia, formación teológica y espiritual, etc. Se trata de: Javier de Juan (nacido en Albacete, España, en 1975), vicesecretario; Carlos Cavazzoli (Buenos Aires, Argentina, 1962), vicesecretario; Matthew Anthony (San Luis, Estados Unidos, 1981), vicesecretario; Luis Romera (Barcelona, España, 1962), prefecto de estudios; y Julien Nagore (nacido en Pamplona en 1951 y residente en París desde la juventud), administrador general.

Han sido igualmente nombrados los delegados regionales en las diversas circunscripciones en que se divide geográficamente el trabajo apostólico de la prelatura, que actualmente son 49. Proceden de más de 30 naciones.

Una vez concluido el congreso, el prelado ha nombrado al sacerdote Javier Yáñiz (Barcelona, España, 1976) director espiritual y a Mons. Carlos Nannei (Santa Fe, Argentina, 1945) procurador ante la Santa Sede. Ambos colaboran directamente con el Consejo. El director espiritual ayuda al prelado en la orientación espiritual de los fieles de la prelatura y en cuestiones de doctrina y liturgia. Entre sus cometidos está el acompañamiento a los socios de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, una asociación de clérigos intrínsecamente unida a la prelatura del Opus Dei. Por su parte, el procurador se ocupa más directamente de las relaciones de la prelatura con la Santa Sede.

Más información sobre el congreso electivo