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Egipto: los cristianos en espera de la visita del Papa.

“Nosotros, cristianos de Egipto, vivimos en el temor pero esperamos al Papa alegres”

El Patriarca Ibrahim Isaac Sidrak comentó la inminente llegada del Pontífice al país sacudido por los atentados: «Tendrá repercusiones positivas en toda la nación». «Después de los ataques, la presencia de los fieles en las celebraciones casi ha aumentado». «Que al Sisi esté atento a las minorías»

El Patriarca Ibrahim Isaac Sidrak

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Pubblicato il 22/04/2017
Ultima modifica il 22/04/2017 alle ore 12:06
SALVATORE CERNUZIO
CIUDAD DEL VATICANO

«El Papa de la Paz en el Egipto de la Paz». Para el Patriarca copto-católico Ibrahim Isaac Sidrak, el lema elegido para el viaje de Francisco (del 28 y 29 de abril de 2017), «no es un deseo, sino una certeza». A pesar de que el país siga bajo shock por el doble atentado del Domingo de Ramos en Tanta y Alejandría, y de que viva constantemente con el fantasma de las persecuciones contra la minoría de la comunidad cristiana; a pesar de que sea difícil hablar de paz en Egipto. Sin embargo la paz es un objetivo por el que trabajan todos en el país: cristianos, musulmanes, obispos, políticos e incluso el mismo presidente al Sisi. Y ahora también Papa Francisco, que con su llegada, esperada con «sentimientos opuestos» por la población, dará un nuevo impulso al proceso de paz, como explicó el Patriarca Sidrak a Vatican Insider.

 

¿Cómo viven los cristianos después de los últimos atentados? Hace algunos días se verificó una explosión frente al monasterio de Santa Catalina…

 

El estado de ánimo no es de los mejores, claramente; la gente está preocupada por la oleada de violencia que puntualmente se verifica antes o durante las festividades cristianas. El desánimo es natural. Pero a pesar de ello la participación en las celebraciones no ha disminuido, es más está casi aumentando, y esta es una señal muy esperanzadora. Los fieles saben encontrar en los momentos difíciles un apoyo seguro en la fe, reforzando su identidad de cristianos coptos egipcios.

 

¿Cuál es la raíz de esta violencia? ¿Hay algún nexo con la visita de Papa Francisco?

 

La raíz es, sin duda, terrorista. Son los que no quieren a Egipto y quieren hacer que caiga el Estado. Por lo demás, fueron precisamente los fundamentalistas islámicos los que reivindicaron los últimos atentados. En relación con la visita del Papa, no sabría con certeza… Por una parte, es posible; por otra, también es cierto se trata de ataques que se verifican sistemáticamente poco antes o durante las fiestas cristianas, y cuyos objetivos son todos, incluidos los musulmanes. Si hubieran querido atemorizar el ambiente para la visita papal habrían esperado el final de las celebraciones pascuales.

 

Faltan pocos días para la llegada del Papa. Usted fue quien, el pasado 6 de febrero, durante la visita «ad limina» de los obispos de Alejandría de los coptos, le entregó a la invitación formal para que visitara el país. Ahora que el viaje es inminente, ¿qué sienten? ¿Hay temores por la seguridad?

 

Tenemos sentimientos opuestos. Claro, hay una gran alegría por la gracia de recibir al Sucesor de Pedro en nuestra tierra, un evento que, sin duda, tendrá repercusiones positivas para toda la nación. Por otra parte, no podemos ocultar el temor ni el ansia porque todo proceda de la mejor manera. ¡Pero tenemos confianza! Nos estamos preparando no solo logísticamente, sino también con una intensa e incesante oración al Señor para que guíe y proteja los pasos de nuestro Pontífice.

 

Francisco estará en al Azhar con el Gran Imán al Tayyeb, el Patriarca Tawadros y Bartolomé I. ¿Qué significado tendrá este encuentro ecuménico en un momento histórico en el que Egipto (y el mundo) está afrontando las pruebas tan duras de los extremismos religiosos?

 

Un significado muy profundo. Es la vía que trazó el Concilio Vaticano II. Para ser testimonio creía de la resurrección de Cristo es indispensable caminar juntos, con el objetivo de crear la unidad entre los cristianos, y para encontrarnos con los hermanos de las demás religiones en un dialogo real y fructuoso para la construcción de la sociedad civil. Pero, paradójicamente, precisamente las pruebas y las dificultades de nuestro tiempo son un estímulo para trabajar por esta que es la misión de la Iglesia. Ya hay señales y testimonios que animan sobre la unidad entre las diferentes confesiones y tradiciones presentes en Egipto, y esto nos da esperanza y un impulso para continuar por esta dirección.

 

Hablando de unidad… ¿Qué tal van las relaciones entre los coptos-católicos y los coptos-ortodoxos? ¿Y con el Patriarca Tawadros?

 

Las relaciones entre católicos y ortodoxos están mejorando con el tiempo. Evidentemente todavía hay mucho que hacer para alcanzar la esperada unidad. Sobre todo en relación con algunas cuestiones como la participación y el reconocimiento de los sacramentos, la autoridad petrina y algunos puntos doctrinales. Por todo ello no hay una plena unidad. Pero el camino ha sido trazado con claridad, y Papa Tawadros II demuestra un sincero deseo de encuentro con los católicos. La relación con él siempre ha sido muy buena, desde el principio de mi ministerio, cuando, pro primera vez en la historia, asistió a la ceremonia de «entronación» de un Patriarca copto-católico.

 

¿Cuáles son las relaciones con el presidente al Sisi? Últimamente ha dado señales positivas para los cristianos en Egipto, como la ley sobre la construcción de Iglesias o su participación en la misa de la Navidad copta…

 

El presidente hace lo mejor que puede para estar cerca de todos los egipcios. Todos, incluidas las minorías. Hay que decir que hace cualquier esfuerzo para que crezcan nuestro país y su seguridad, y demuestra afecto por los cristianos con signos concretos de participación, particularmente en los momentos difíciles.

 

Después de los atentados en Tanta y Alejandría, al Sisi anunció la creación de un Consejo Supremo para combatir al terrorismo. ¿Cómo piensan contrarrestar los líderes religiosos la plaga del fundamentalismo?

 

Sin duda, apostamos por la educación y la formación de las nuevas generaciones, enseñándoles a ser abiertos y tolerantes hacia los que son diferentes. De cualquier manera, creo que frente al misterio del mal cualquier estrategia o iniciativa humana resulta poco eficaz y a la larga fracasa. Claro, como creyentes, «combatimos» este tipo de plagas con la oración, como Nuestro Señor que ofreció gritos y súplicas al único que puede librarnos del mal y de la muerte.

 

El Papa habla a menudo sobre el ecumenismo de la sangre. ¿Qué le parece?

 

Creo que el Papa, como siempre, tiene expresiones y palabras que explican profundamente la realidad. Es justamente lo que sucedió cuando comenzó la aventura de la Iglesia y durante el resto de su historia. No se puede prescindir del martirio, que es el testimonio más alto, si se desea la llegada del Reino de Dios, que es un reino de amor y unidad.

 

Entonces, ¿qué es lo que espera para la visita del Papa?

 

«El Papa de la Paz en el Egipto de la Paz». Puedo decir que no es un deseo, sino una certeza.


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Homilía del Papa en el acto de veneración de los mártires antiguos y modernos.

El Papa reza por los Nuevos Mártires, “ellos son la sangre viva de la Iglesia”

2017-04-22 Radio Vaticana

(RV).- “La herencia viva de los mártires nos dona hoy a nosotros paz y unidad. Ellos nos enseñan que, con la fuerza del amor, con la mansedumbre, se puede luchar contra la prepotencia, la violencia, la guerra y se puede realizar con paciencia la paz”, lo dijo el Papa Francisco en su homilía en la Liturgia de la Palabra que presidió en la Basílica romana de San Bartolomé, con la Comunidad de San Egidio, el cuarto sábado de abril.

En la Celebración de la Memoria de los Testigos de la fe de los siglos XX y XXI, el Santo Padre dijo que, “hemos llegado hasta esta Basílica de San Bartolomé como peregrinos, aquí donde la historia antigua del martirio se une a la memoria de los nuevos mártires, de tantos cristianos asesinados por las desequilibradas ideologías de siglo pasado, y asesinados sólo porque eran discípulos de Jesús”.

“El recuerdo de estos heroicos testimonios antiguos y recientes – señaló el Pontífice – nos confirma en la conciencia que la Iglesia es una Iglesia de mártires. Ellos han tenido la gracia de confesar a Jesús hasta el final, hasta la muerte. Ellos sufren, ellos donan la vida, y nosotros recibimos la bendición de Dios por su testimonio”. Y existen también, tantos mártires escondidos, dijo el Papa, esos hombres y esas mujeres fieles a la fuerza humilde del amor, a la voz del Espíritu Santo, que en la vida de cada día buscan ayudar a los hermanos y de amar a Dios sin reservas.

“Jesús – afirmó el Papa Francisco – nos ha elegido y nos ha rescatado, por un don gratuito de su amor. Con su muerte y resurrección nos ha rescatado del poder del mundo, del poder del diablo, del poder del príncipe de este mundo”. Y el origen del odio, dijo el Papa, esta en el príncipe de este mundo, él nos odia y suscita la persecución, que desde los tiempos de Jesús y de la Iglesia naciente continúa hasta nuestros días. ¡Cuántas comunidades cristianas hoy son objeto de persecución! ¿Por qué? A causa del odio del espíritu del mundo.

Por ello, recordar estos testimonios de la fe y orar en este lugar, puntualizó el Santo Padre, es un gran don. Es un don para la Comunidad de San Egidio, para la Iglesia de Roma, para todas las Comunidades cristianas de esta ciudad, y para tantos peregrinos. Y entonces podemos orar así, dijo el Papa: “Oh Señor, haznos dignos testimonios del Evangelio y de tu amor; infunde tu misericordia sobre la humanidad; renueva tu iglesia, protege a los cristianos perseguidos, concede pronto la paz al mundo entero”.

Audio y Texto completo de la homilía del Papa Francisco

Hemos venido como peregrinos a esta Basílica de San Bartolomé en la Isla Tiberina, donde la historia antigua del martirio se une a la memoria de los nuevos mártires, de tantos cristianos asesinados por las desequilibradas ideologías de siglo pasado, y asesinados sólo porque eran discípulos de Jesús.

El recuerdo de estos heroicos testimonios antiguos y recientes nos confirma en la conciencia que la Iglesia es una Iglesia de mártires. Y los mártires son aquellos que, como nos lo ha recordado el Libro del Apocalipsis, «vienen de la gran tribulación y han lavado sus vestiduras, haciéndolas cándidas en la sangre del Cordero» (7,17). Ellos han tenido la gracia de confesar a Jesús hasta el final, hasta la muerte. Ellos sufren, ellos donan la vida, y nosotros recibimos la bendición de Dios por su testimonio. Y existen también tantos mártires escondidos, esos hombres y esas mujeres fieles a la fuerza humilde del amor, a la voz del Espíritu Santo, que en la vida de cada día buscan ayudar a los hermanos y de amar a Dios sin reservas.

Si miramos bien, la causa de toda persecución es el odio del príncipe de este mundo hacia cuantos han sido salvados y redimidos por Jesús con su muerte y con su resurrección. En el pasaje del Evangelio que hemos escuchado (Cfr. Jn 15,12-19) Jesús usa una palabra fuerte y escandalosa: la palabra “odio”. Él, que es el maestro del amor, a quien gustaba mucho hablar de amor, habla de odio. Pero Él quería siempre llamar las cosas por su nombre. Y nos dice: “No se asusten. El mundo los odiará; pero sepan que antes de ustedes, me ha odiado a mí”.

Jesús nos ha elegido y nos ha rescatado, por un don gratuito de su amor. Con su muerte y resurrección nos ha rescatado del poder del mundo, del poder del diablo, del poder del príncipe de este mundo. Y el origen del odio es este: porque nosotros hemos sido salvados por Jesús, y el príncipe de este mundo esto no lo quiere, él nos odia y suscita la persecución, que desde los tiempos de Jesús y de la Iglesia naciente continúa hasta nuestros días. ¡Cuántas comunidades cristianas hoy son objeto de persecución! ¿Por qué? A causa del odio del espíritu del mundo.

Cuantas veces, en momentos difíciles de la historia, se ha escuchado decir: “Hoy la patria necesita héroes”. Los mártires pueden ser pensados como héroes pero lo fundamental del mártir es que es uno que ha recibido una gracia. Existe la gracia de Dios, no el coraje, no valentía, ésto es lo que lo hace mártir.

Hoy, del mismo modo, nos podemos preguntar: “¿Qué cosa necesita hoy la Iglesia?” Mártires, testimonios, es decir, Santos, aquellos de la vida ordinaria, porque son los Santos los que llevan adelante a la Iglesia. ¡Los Santos!, sin ellos la Iglesia no puede ir adelante. La Iglesia necesita de los Santos de todos los días, de la vida ordinaria llevada adelante con coherencia; pero también de aquellos que tienen la valentía de aceptar la gracia de ser testigos hasta el final, hasta la muerte. Todos ellos son la sangre viva de la Iglesia. Son los testimonios que llevan adelante la Iglesia; aquellos que atestiguan que Jesús ha resucitado, que Jesús está vivo, y lo testifican con la coherencia de vida y con la fuerza del Espíritu Santo que han recibido como don.

Yo querría hoy añadir un ícono más en esta Iglesia: una mujer. No sé su nombre, pero ella nos mira desde el Cielo. Cuando estaba en Lesbos, saludaba a los refugiados y encontré a un hombre de 30 años con tres niños que me ha dicho: “Padre yo soy musulmán, pero mi esposa era cristiana. A nuestro país han venido los terroristas, nos han visto y nos han preguntado cuál era la religión que practicábamos. Han visto el crucifijo, y nos han pedido tirarlo al piso. Mi mujer no lo hizo y la han degollado delante de mí. Nos amábamos mucho”.

Este es el ícono que hoy les traigo como regalo aquí. No sé si este hombre está todavía en Lesbos o ha logrado ir a otra parte. No sé si ha sido capaz de huír de ese campo de concentración porque los campos de refugiados… muchos de ellos son campos de concentración, son abandonados ahí, a los pueblos generosos que los acogen, que tienen que llevar adelante este peso porque los acuerdos internacionales parecen ser más importantes que los Derechos Humanos. Y este hombre no tenía rencor. Y él siendo musulmán llevaba adelante esta cruz sin rencor, se refugiaba en el amor de su mujer, que ha recibido la gracia del martirio.

Recordar estos testimonios de la fe y orar en este lugar es un gran don. Es un don para la Comunidad de San Egidio, para la Iglesia de Roma, para todas las Comunidades cristianas de esta ciudad, y para tantos peregrinos. La herencia viva de los mártires nos dona hoy a nosotros paz y unidad. Ellos nos enseñan que, con la fuerza del amor, con la mansedumbre, se puede luchar contra la prepotencia, la violencia, la guerra y se puede realizar con paciencia la paz. Y entonces podemos orar así: «Oh Señor, haznos dignos testimonios del Evangelio y de tu amor; infunde tu misericordia sobre la humanidad; renueva tu Iglesia, protege a los cristianos perseguidos, concede pronto la paz al mundo entero. A ti Señor la Gloria y a nosotros la vergüenza».

(Traducción del Italiano, Renato Martinez – Radio Vaticano)

(from Vatican Radio)


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Declaración de la Conferencia episcopal venezolana.


LOS VENEZOLANOS EXIGIMOS EL RESPETO A NUESTROS DERECHOS CIVILES Y A TODOS NUESTROS DERECHOS.

1. En estos momentos de gran confrontación política, la Presidencia de la Conferencia Episcopal Venezolana hace a todos los venezolanos un llamado a rechazar cualquier manifestación de violencia y a respetar los derechos de todos y cada uno de los ciudadanos.

2. La democracia se caracteriza, ante todo, por el respeto y protección de los derechos de los ciudadanos. Cuando el Estado (o el gobierno) los desconoce o irrespeta, deja de ser un Estado democrático, pierde legitimidad en su desempeño, pues su función es la defensa de todos los ciudadanos independientemente de su ideología política. Los ciudadanos conservan sus derechos, pero los ven disminuidos o anulados. Hay otros factores que niegan la democracia, como es la concentración de los poderes públicos en manos de un solo poder. Esta es la situación actual de Venezuela.

3. Defender los derechos humanos fundamentales, la vida, la libertad, la salud….y los demás derechos de los ciudadanos, es un deber de todo ser humano. Es también un derecho y un deber de la Iglesia y de todos los creyentes, pues lo derechos humanos y civiles no pertenecen exclusivamente al ámbito de lo sociopolítico sino también al religioso. Para los creyentes, en efecto, Dios es el autor de la vida y su protector. El mandato divino “No matarás” es una defensa de la vida. En esta misma línea se inscribe el mandato de proteger la creación y promover una ecología integral.

3. Para los creyentes en Cristo, el mandato va más allá del “No matarás”. En el Evangelio, Jesucristo nos manda: Amen a sus enemigos, recen por los que los persiguen (Mt 5,46).El cristianismo es el primero y fundamental humanismo, fundamentado en la voluntad de Dios, lo que El quiere para la humanidad, y en su palabra.

4. La protesta cívica y pacífica no es un delito. ¡Es un derecho! Su control no puede ser una represión desmedida. La Constitución Nacional la garantiza, las leyes la amparan. La sociedad la reclama y la protege. La Iglesia acompaña y exhorta a los ciudadanos para que sea pacífica. Las marchas cívicas deben ser libres sin más restricciones que las que se derivan del deber de respetar la vida, la propiedad y el bien común.

5. La Conferencia Episcopal Venezolana respalda en todos sus aspectos las declaraciones y actuaciones de los Señores Cardenales Jorge Urosa Savino, Arzobispo de Caracas, y Baltazar Porras, Arzobispo de Mérida, y de otros pastores de nuestra Iglesia.

6. La Conferencia Episcopal Venezolana pide a todos los ciudadanos, a los creyentes en Cristo y a los hombres y mujeres de buena voluntad, actuar según la recta conciencia, los principios democráticos y las leyes del país, así como ejercer el derecho a la manifestación y protesta pública de manera respetuosa con las personas y propiedades y de modo responsable y pacífico. Cristo Resucitado llama a todos a compartir gestos de reconciliación y a “la búsqueda de válidas soluciones pacíficas antes las controversias, para el progreso y la consolidación de las instituciones democráticas, en el pleno respeto del estado de derecho” (PAPA FRANCISCO, Bendición Urbi et orbi, 16.04.2017)

7. La Conferencia Episcopal Venezolana exige al gobierno, particularmente al Ministerio Popular para las Relaciones Interiores, Justicia y Paz, a la Guardia Nacional y a los Organismos Policiales respetar en sus actuaciones la dignidad de las personas y el derecho a la libre expresión de la protesta y manifestaciones pacíficas y democráticas.

8. Que Jesucristo Resucitado y su Santísima Madre nos alcancen del Padre Celestial la iluminación para celebrar el histórico 19 de Abril con dignidad, respeto y paz.


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Nuevas concesiones a los sacerdotes Lefebvristas.

El Papa Francisco autoriza a sacerdotes de la Fraternidad San Pío X a confesar y celebrar matrimonios

El Santo Padre Francisco aprobó, el pasado 24 de marzo, la Carta de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei dirigida a los Prelados de las Conferencias Episcopales interesadas acerca de la licencia para la celebración de los matrimonios de los fieles de la Fraternidad San Pío X.

En la misiva, firmada por el cardenal Gerhard Card. Müller, Presidente de la Congregación para la Doctrina de la Fe y por el Secretario, Mons. Guido Pozzo, arzobispo titular de Bagnoregio, se hace referencia a las iniciativas que se están llevando a cabo para conseguir la plena comunión con la Iglesia de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. En este marco, se lee en la carta, “el Santo Padre ha decidido conceder a todos los sacerdotes del mencionado Instituto las facultades para confesar válidamente”.

Siguiendo la misma línea pastoral y con el objetivo de “tranquilizar la conciencia de los fieles, no obstante  – precisa el documento –  la situación canónica de la Fraternidad S. Pío X continúa siendo, por ahora, objetivamente  ilegítima, el Santo Padre a propuesta de la Congregación para la Doctrina de la Fe y de la Comisión Ecclesia Dei, ha decidido autorizar a los Reverendísimos Ordinarios a que concedan las licencias para asistir a los matrimonios de fieles que siguen la actividad pastoral de la Fraternidad”, siguiendo algunas indicaciones específicas.

(MCM-RV)

A continuación el texto completo de la Carta:

Eminencia:

Excelencia Rev.ma:

Como Ud. sabe, desde hace algún tiempo se están realizando encuentros e iniciativas para conseguir la plena comunión con la Iglesia de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. En concreto, recientemente el Santo Padre ha decidido conceder a todos los sacerdotes del mencionado Instituto las facultades para confesar válidamente (cf. Carta Apostólica Misericordia et misera, n. 12), asegurando la posibilidad de que la absolución sacramental de los pecados por ellos administrada sea recibida válida y lícitamente.

En la misma línea pastoral, que pretende tranquilizar la conciencia de los fieles –no obstante, que la situación canónica de la Fraternidad S. Pío X continúa siendo, por ahora, objetivamente  ilegítima– el Santo Padre, a propuesta de la Congregación para la Doctrina de la Fe y de la Comisión Ecclesia Dei, ha decidido autorizar a los Reverendísimos Ordinarios a que concedan las licencias para asistir a los matrimonios de fieles que siguen la actividad pastoral de la Fraternidad, según las siguientes indicaciones.

Siempre que sea posible, el Obispo delegará a un sacerdote de la Diócesis para asistir a los matrimonios (o bien, a un sacerdote de otra circunscripción eclesiástica con las debidas licencias) recibiendo el consentimiento de los cónyuges durante la celebración del matrimonio que en la liturgia del Vetus Ordo se realiza al inicio de la Santa Misa. Ésta la celebra, después, un sacerdote de la Fraternidad. Allí donde ello no sea posible o no haya sacerdotes de la Diócesis que puedan recibir el consentimiento de las partes, el Ordinario puede conceder directamente las facultades necesarias a un sacerdote de la Fraternidad que celebrará también la Santa Misa, advirtiéndole de la obligación de hacer llegar cuanto antes a la Curia diocesana la documentación del matrimonio celebrado.

Este Dicasterio confía en Su colaboración con la convicción de que con estas indicaciones no sólo se podrán remover los escrúpulos de conciencia de algunos fieles unidos a la FSSPX y la falta de certeza sobre la validez del sacramento de matrimonio, sino que al mismo tiempo, se avanzará hacia la plena regularización institucional.

El Sumo Pontífice Francisco, el 24 de marzo de 2017, en la audiencia concedida al Cardinal Presidente, ha aprobado la presente Carta y ha ordenado su publicación.

Dada en Roma, en la Sede de la Congregación para la Doctrina de la Fe, 27 de marzo de 2017.

Gerhard Card. Müller


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No a José Antonio Pagola. Postura de los obispos vascos.

 

Los obispos vascos se niegan a la concesión del doctorado Honoris Causa a José Antonio Pagola. Véase el comentario en el siguiente enlace:

http://www.periodistadigital.com/religion/diocesis/2017/04/03/elizalde-veto-el-nombramiento-de-pagola-como-doctor-honoris-causa-de-la-facultad-de-teologia-de-vitoria-religion-iglesia-papa-francisco-espana.shtml


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Declaración de los Obispos venezolanos sobre la crisis política actual.

La Iglesia llamó a los venezolanos a defender sus derechos constitucionales
Sabado 1 Abr 2017 | 08:48 am

Caracas (Venezuela) (AICA): La Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) consideró ¨moralmente inaceptables¨ y ¨reprobables¨ las recientes decisiones del Tribunal Supremo de Justicia, entre ellas la disolución de la Asamblea Nacional (Parlamento), porque pueden generar una ¨escalada de violencia¨ y advirtieron que ¨una nación sin Parlamento es como un cuerpo sin alma¨. También recordaron a los venezolanos que frente a la actual crisis grave en el país ¨no se puede permanecer pasivos, acobardados y desesperanzados¨, sino que hay que defender los derechos.

La Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) invitó hoy a los venezolanos a reflexionar sobre cuál debe ser su actuación frente a las recientes sentencias del Tribunal Supremo de Justicia en las que definen la inmunidad parlamentaria y asumen las competencias del Parlamento.

“Es hora de preguntarse muy seria y responsablemente si no son válidas y oportunas, por ejemplo, la desobediencia civil, las manifestaciones pacíficas, los justos reclamos a los poderes públicos nacionales y/o internacionales y las protestas cívicas”, sostuvo en un comunicado.

Asimismo, recordó a los venezolanos que “no se puede permanecer pasivos, acobardados y desesperanzados” y que hay que defender los derechos.

“Es necesario generar gestos valientes e iniciativas innovadoras que motiven a esperar contra toda esperanza para construir una convivencia libre, justa y fraterna (…) el llamado es a ser protagonistas del presente y del futuro de nuestro querido país”, subrayó.

La CEV advirtió que “los acontecimientos de los últimos días” son “un claro indicio” de que hay nueva crisis nacional “sumamente grave que lesiona la democracia y la convivencia de los venezolanos”, y afirmó que la “eliminación de la Asamblea Nacional es desconocer que “la soberanía reside en el pueblo”.

Los obispos consideraron que las decisiones del Tribunal Supremo son “moralmente inaceptables” y “reprobables”, porque pueden generar una “escalada de violencia” y alertaron que “una nación sin Parlamento es como un cuerpo sin alma”.

“Existe una distorsión en el ejercicio del poder”, señaló y afirmar que se están dejando a un lado las necesidades “reales” de la población.

“La incapacidad para dar solución a la escasez y carestía de los alimentos y medicinas, la creciente violencia, la incitación al odio y el desconocimiento de las normas elementales para una convivencia en paz, son entre otras cosas, las causas que nos tienen sumidos en un marasmo que entorpece el entendimiento y el progreso”, añadió.+


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Irlanda, el Brexit, la iglesia católica. Entrevista con el arzobispo de Dublin.

Brexit; el arzobispo de Dublín: “Los irlandeses somos europeístas convencidos”

Monseñor Diarmuid Martin, que está en el Vaticano para presentar el Encuentro mundial de las Familias, dijo que hay en Irlanda una «sociedad profundamente secularizada y enojada con la Iglesia». Los abusos «han pasado, pero estamos en guardia». «Esperamos la visita del Papa en 2018»
AP/LAPRESSE

Monseñor Diarmuid Martin

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Pubblicato il 30/03/2017
Ultima modifica il 30/03/2017 alle ore 17:55
SALVATORE CERNUZIO
CIUDAD DEL VATICANO

¿La Brexit? «En Irlanda somos europeístas convencidos. Esperamos consolidar en el nuevo sistema las relaciones ya existentes con la Gran Bretaña». ¿La situación de las familias en Irlanda? «Luchamos en una sociedad profundamente secularizada, pero en la que están arraigados los valores cristianos». Para concluir, la situación de la Iglesia, hacia la que en toda la isla se nutre «una profunda rabia», debido a los viejos escándalos de los abusos (con los que todavía «hay que estar en guardia») o a casos como el hallazgo de cadáveres de niños cerca de un instituto religioso en Tuam. Monseñor Diarmuid Martin, arzobispo de Dublín, habló sobre todo ello con Vatican Insider al margen de la conferencia de presentación de la Carta de Papa Francisco para el Encuentro Mundial de las Familias, que se llevará a cabo en 2018 en la ciudad de Dublín.

 

¿Qué impacto ha tenido la Brexit en la isla? Hoy llegó la noticia de que cientos de personas de las comunidades que viven entre las dos Irlandas se manifestaron para protestar…

 

Hay problemas particulares, el gobierno inglés, en el anuncio de Theresa May, dijo que respetarán el carácter particular de las relaciones entre Irlanda del Norte, que es parte de la Unión Europea, y la República de Irlanda, que es un país miembro de la UE (el único que tiene una frontera directa con la Gran Bretaña). La Unión Europea ha contribuido con fuerza al proceso de paz en Irlanda, ha acompañado a los pueblos, ha financiado proyectos y programas de integración, y a nadie le gustaría debilitar todo esto.

 

Entonces, ¿hay temores en parte de la población ante este cambio histórico?

 

Temores sí, pero sobre todo esperanzas. Por ejemplo, desde el momento de la independencia de la República de Irlanda ha habido un flujo sin la revisión de los pasaportes entre ambos países: esperemos que esto pueda seguir adelante, aunque habrá que negociarlo. Irlanda tiene relaciones comerciales con la Gran Bretaña, y esperamos que puedan continuar y consolidarse en el nuevo sistema. Algo que muchas personas no recuerdan es que cuando se habla de inmigrantes en Irlanda el grupo más numeroso son los ciudadanos británicos. Por otra parte, hay un enorme número de irlandeses que vive en Inglaterra y que, en algunos casos, puede votar incluso en las elecciones políticas. Entonces, hay muchas cosas que tomar en consideración… En Irlanda somos europeístas convencidos, queremos ver que florezca esta Europa que es importante para nosotros, para los Estados miembros, para el mundo. Florecer no solo en términos económicos, sino en también de esos valores que Europa representa. Otra de las esperanzas es que no cambie esta visión del Viejo Continente incluso con una Gran Bretaña fuera de la UE.

 

¿Cuál es la situación de las familias católicas en la isla? Recordemos el referéndum sobre los matrimonios entre personas del mismo sexo de 2015 y, a principios de este mes, como Iglesia, han debido intervenir en contra de propuestas para modificar la Constitución en relación con el derecho a la vida de los niños que no han nacido…

 

Desde siempre participamos en el debate público sobre la cuestión de los valores, sobre su futuro y sobre temas específicos como el matrimonio, el aborto y así sucesivamente. En general, el número de personas que se casan por la Iglesia está disminuyendo, o mejor dicho, sigue siendo elevado en relación con otros países. Sin embargo, también Irlanda se ha aferrado a esa corriente que caracteriza al resto de Europa. Hay una mezcla de fe y secularización: Irlanda está fuertemente secularizada, pero las raíces de la fe cristiana todavía son sólidas. Entonces, el desafío es tratar de alcanzar a las personas que siguen compartiendo elementos de fe en relación con su visión del matrimonio y ayudar a comprender qué es lo que ofrece el cristianismo a sus vidas cotidianas. Desgraciadamente esta situación también es una consecuencia de una tendencia a encasillar temas sobre la sexualidad en las categorías de pecado y a condenar a las personas en lugar de conducirlas y acompañarlas hacia caminos diferentes. Cuando los intentos de unión fracasan —y sucede no solo una vez, sino muchas— hay que tener la paciencia de Dios. A menudo no consideramos esto en las estructuras pastorales.

 

¿La Iglesia es una voz todavía escuchada en Irlanda? ¿O los escándalos o casos como el hallazgo de los cadáveres de niños en Tuam le han restado credibilidad?

 

Este último caso fue un verdadero «shock» para todos. En este momento hay mucha rabia por parte de las personas hacia la Iglesia. Pero hay que ver qué es lo que significa Iglesia: si hiciera un sondeo para analizar las diferentes categorías de la sociedad respetadas por las personas, «nuestro cura», el sacerdote de mi ciudad, de mi pueblito, estaría entre los primeros sitios. Hay mucha confianza en el trabajo que hace el cura (si lo hace) en la comunidad. Las críticas van hacia la Iglesia como «sistema». También muchos sacerdotes están enojados. Y principalmente es culpa de esa cultura del clericalismo, esa que critica constantemente el Papa, que ha institucionalizado a la Iglesia llevándola a invadir demasiado espacio en la sociedad, a caer en diferentes tentaciones y a no dejar la libertad del mensaje de Jesucristo. Ahora la tendencia está cambiando, pero el clericalismo sigue siendo un problema.

 

Se podría decir que una visita del Papa en 2018, en ocasión del encuentro mundial de las familias de Dublín, sería de gran ayuda…

 

Todavía no sabemos si va a ir el Papa. A mí me habló sobre su «deseo de ir» a Irlanda. Hay que esperar para comprender cuál será la situación en Roma y en el mundo, la agenda del Pontífice depende de muchos factores. Yo espero con todas mis fuerzas que pueda ir, para que pueda dar a las familias irlandesas (que, como decía, viven en este contexto de mezcla entre la fe y la secularización) un impulso para que progresen en sus capacidades, para que vivan plenamente el amor conyugal y hacia los hijos según las indicaciones de «Amores laetitia». Cuando el Papa habla sobre el amor, no habla sobre un vago romanticismo. Para él el amor conyugal se vive en toda situación: en situación de fragilidad, de fracaso, de gran compromiso. Es cierto que hay ideologías que atacan a la familia, pero hablando con familias de mi diócesis veo que los problemas son muy diferentes. Por ejemplo, la falta de medidas sociales y de políticas, las dificultades para contar con una vivienda adecuada, incluso entre los núcleos que incluyen miembros con discapacidades. Estos son los problemas para las familias de hoy… Espero que el Encuentro de 2018 pueda, efectivamente, renovar una política para las familias, que sostenga de verdad a las personas, sin importar si son creyentes o no. Y con mayor razón con la presencia del Santo Padre.

 

Entre otras cosas, se trataría de la primera visita de un Papa después del escándalo de los abusos…

 

En los últimos años, la Iglesia en Irlanda ha hecho cuentas con este drama. Yo siempre digo que el número de los abusos dentro de la Iglesia es mucho menor con respecto al número de abusos que se registran en la sociedad. El gran escándalo es el hecho de que se hayan verificado en la casa de Cristo. Jesús indicó a los niños como signo del Reino de Dios y la Iglesia debe hacer penitencia. Durante una eventual visita del Papa no se podría ocultar que todo esto, desgraciadamente, sucedió. Y mucho menos se puede decir: «Pertenece al pasado. ¡Pensemos en otra cosa!». En estos años hemos hecho grandes progresos en la renovación y en la aplicación de medidas para contrarrestar los abusos y la pederastia en las parroquias y en las escuelas. Siempre hay que estar en guardia y no permitir que vuelva a suceder nunca más.