Loiola XXI

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Sobre los dos Ratzinger. Aclaraciones.

De Joseph a Georg; instrumentalizaciones sobre los hermanos Ratzinger

Primero el mensaje del Papa emérito para el funeral de Meisner, después las noticias sobre los abusos que sufrieron los niños en Regensburg: ya no cuentan las palabras ni los contextos, sino solo su uso para atacar al adversario

Los hermanos Joseph y Georg Ratzinger

Pubblicato il 19/07/2017
Ultima modifica il 19/07/2017 alle ore 12:20
ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO

«El Papa emérito fue instrumentalizado voluntariamente, con esa frase no aludía a nada preciso, se refería a la situación de la situación de la Iglesia de hoy y del pasado con la imagen de una barca que no navega por aguas tranquilas. Lo dice incluso Francisco. Comprendo que esta imagen pueda dar pie a alusiones o despistes, pero detrás de esas palabras no hay ningún ataque». Con estas palabras monseñor Georg Gänswein, prefecto de la Casa Pontificia y secretario de Benedicto XVI, trató de desinflar, en una entrevista al periódico italiano «Il Giornale», las polémicas que provocó el mensaje enviado por el Papa emérito al funeral del cardenal Joachim Meisner, que falleció hace pocos días.

 

En ese mensaje, para recordar a su amigo, Joseph Ratzinger escribió: «Lo que más me ha conmovido es que el cardenal Meisner ha vivido este último periodo de su vida con una certeza cada vez más profunda de que el Señor no abandona a su Iglesia, aunque a veces la barca se haya llenado hasta casi naufragar». Palabras que fueron inmediatamente interpretadas como un ataque a su sucesor el Papa Francisco.

 

La de la barca en el mar agitado, y del Señor que parece dormir en lugar de guiarla, es una referencia que recorre dos mil años de historia de la Iglesia. El episodio evangélico es el que cuenta Marcos (4, 35-41): los discípulos, aterrorizados, se encuentran en una barca en medio de una tormenta en el mar, y Jesús, que está con ellos, se encuentra durmiendo profundamente en la popa, tranquilo. Los discípulos lo despiertan y casi le reprochan su actitud. Él ordena que el mar y el viento se calmen e inmediatamente llega la bonanza. El objetivo del milagro no es tanto el de resaltar la potencia del Hijo de Dios, sino suscitar la fe en sus seguidores, reprochándoles haber tenido miedo a pesar de que el Maestro estuviera en la misma barca.

 

Se pueden recordar al respecto las palabras de Pablo VI, pronunciadas en diciembre de 1968 ante los miembros del Seminario lombardo. Sucedió pocos meses después de la publicación de la encíclica «Humanae vitae», que representó el momento de mayor aislamiento para el Papa Montini, a quien atacaban incluso sus amigos. Dijo: «Muchos esperan del Papa gestos clamorosos, intervenciones enérgicas y decisivas. El Papa no considera deber seguir más líneas que la de la confianza en Jesucristo, quien se preocupa por su Iglesia más que ningún otro. Será Él quien calme la tempestad. Cuántas veces el Maestro repitió: “Confidite in Deum. Creditis in Deum, et in me credite”. El Papa será el primero que siga este mandamiento del Señor y que se abandone, sin angustia o ansias inoportunas, al juego misterioso de la invisible pero cierta asistencia de Jesús a su Iglesia. No se trata de una espera estéril o inerte, sino de una espera vigilante en la oración».

 

Esta misma concepción de que no es el protagonismo del Papa lo que guía a la Iglesia surgió muchas veces durante los ocho años del Pontificado de Benedicto XVI. Basta recordar las palabras de Ratzinger en su discurso durante la última audiencia en la Plaza San Pedro, el 27 de febrero de 2013 por la mañana, un día antes de que comenzara la sede vacante después de su renuncia: «¡Veo a la Iglesia viva!La Iglesia no es mía, no es nuestra, sino del Señor, que no la deja hundirse; es él quien la conduce…».

 

La misma mirada de fe se encuentra en el Papa Francisco, quien, durante el Ángelus del 10 de agosto de 2014, al comentar el pasaje evangélico de Marcos, dijo: «¡Cuántas veces también a nosotros nos pasa lo mismo! Sin Jesús, alejados de Jesús, nos sentimos tan atemorizados y poco adecuados que pensamos no poder seguir adelante. ¡Falta la fe! Pero, Jesús siempre está con nosotros, acaso oculto, pero presente y listo para sostenernos. Esta es una imagen eficaz de la Iglesia: una barca que debe afrontar las tempestades y que a veces parece a punto de ser arrollada. Lo que la salva no son las calidades o el valor de sus hombres, sino la fe, que permite caminar incluso en la oscuridad, en medio de las dificultades. La fe nos da la seguridad de la presencia de Jesús siempre a nuestro lado, de su mano que nos aferra para alejarnos del peligro. Todos nosotros estamos en esta barca, y aquí nos sentimos al seguro a pesar de nuestros límites y de nuestras debilidades». Palabras casi idénticas a las que ahora repitió el Papa emérito a propósito de la barca que está casi por naufragar.

 

Se comprende, entonces, la intrumentalización de las palabras que utilizó el Papa emérito en el mensaje para el funeral de Meisner, como si fueran en contra de su sucesor. Y, sobre todo, se comprende que esta instrumentalización revela una falta de conocimiento sobre el magisterio de Benedicto XVI, así como, en el fondo, la falta de una mirada de fe. Y parece además poco creíble la hipótesis de que el Papa emérito no haya sido el autor de aquel mensaje para su amigo cardenal.

 

Ha surgido en las últimas horas también otra instrumentalización, pero ahora de su hermano Joseph, que tiene 93 años y fue director del coro de Regensburg.

 

Para evitar equívocos, hay que afirmar que el resultado de la investigación que promovió la diócesis durante los últimos dos años son terribles: 547 niños fueron víctimas de maltratos, y 67 de ellos sufrieron abusos sexuales, en algunos casos repetidos. Los episodios se refieren a un arco temporal que va desde los años 50 a la década de los 90. Los abusos se verificaban en la escuela a la que iban los chicos del coro.

 

El caso surgió en 2010, en el punto más alto del escándalo de la pederastia en el país, y lo que suscitó mucha agitación fue que el hermano del entonces Pontífice hubiera dirigido durante 30 años el coro «Regensburger Domsplatzen». Ahora, la comisión de investigación concluyó su trabajo y el martes 28 de julio dio a conocer el resultado final. Ninguna de las acusaciones de abusos sexuales fue en contra de Georg Ratzinger, quien en 2010 pidió perdón por algún exceso de ira, admitiendo que había dado alguna bofetada, así como por no haberse dado cuenta de la gravedad de lo que sucedía dentro de la escuela. El abogado de las víctimas declaró que Georg Ratzinger no podía no saber, por lo que habría de alguna manera encubierto lo que sucedía. Habrá que esperar a leer detalladamente las declaraciones de las víctimas, pero en 2010 el hermano de Benedicto XVI declaró que no sabía nada sobre abusos de naturaleza sexual.

 

Habría, pues, que tener mayor cautela: es evidente que tanto en 2012 como ahora el nombre de Georg Ratzinger represente una noticia. Pero asociar ese nombre a abusos sexuales en los titulares (aunque sean formalmente correctos) de los medios parece sugerir que tuvo alguna responsabilidad en los abusos mismos. Responsabilidad que, por el contrario, no existe.

 

Da risa (e indica el nivel al que se ha llegado con la instrumentalización) la patética intención de los que han subrayado la «coincidencia» temporal entre el mensaje de Benedicto XVI para el funeral de su amigo Meisner y la publicación de los resultados de la investigación sobre los abusos en Regensburg. Según el típico estilo «complotista» estos dos hechos tienen relación, aunque nadie haya dado a conocer ningún indicio real de que exista algún nexo. Dan a entender que el segundo evento está relacionado con el primero, como si se pudiera tratar de una «contraofensiva» de carácter «bergogliano» en contra de los resistentes «ratzingerianos».

 

También hay que desmontar las intenciones de quienes pretenden (frecuentemente en los últimos días) enfatizar el alcance de los casos relacionados con presuntos abusos de los que es acusado el cardenal George Pell y de la presunta falta de atención por el fenómeno de Regensburg en 2010 por parte del cardenal Gerhard Ludwig Müller, para utilizarlos en las luchas intestinas de la Curia romana.


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Periodista hondureño asesinado en Mexico.

UNESCO urge a investigar el asesinato de un periodista hondureño en México

La directora general de la UNESCO, Irina Bokova. Foto de archivo: UNESCO/Ignacio Marin

18 de julio, 2017 — La UNESCO condenó hoy el asesinato del periodista hondureño Edwin Rivero Paz, perpetrado el pasado 9 de julio en Acayucan, en el estado mexicano de Veracruz.

La directora general de este organismo de la ONU, Irina Bokova, urgió a una investigación exhaustiva del crimen.

Señaló que acabar con la impunidad es el mejor remedio y ofrece garantías para evitar que las libertades de expresión y de información sigan amenazadas.

La UNESCO explicó que el comunicador habría buscado refugio en México porque temía por su vida, tras el asesinato en enero pasado de su colega Igor Padilla, director y productor del programa de televisión hondureño HCH en el que él trabajaba.

La prensa reporta que Rivera Paz fue asesinado a tiros por hombres armados que viajaban en motocicleta.


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La opinión de Federico Lombardi sobre Joaquín Navarro Valls

Lombardi: Navarro-Valls, maestro de la comunicación al servicio de la Iglesia

 

Falleció este 5 de julio Joaquín Navarro-Valls, por más de 20 años portavoz del Papa Juan Pablo II y también de Benedicto XVI, en los primeros 15 meses de pontificado. Sobre la figura del histórico Director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede,  fallecido a la edad de 80 años, se detiene el padre Federico Lombardi, hoy presidente de la Fundación Ratzinger-Benedicto XVI, llamado a sucederlo en el 2006 a la guía de la Oficina de Prensa vaticana:

“Conocí personalmente al Dr. Navarro-Valls cuando vine a trabajar en el Vaticano como Director de Programación de Radio Vaticana al inicio de 1991. Desde entonces, comencé a seguir regularmente la actividad de la Oficina de Prensa como fuente imprescindible de información y a participar en diversos viajes de Juan Pablo II, integrándome en aquella original comunidad que es el “séquito papal”, del cual obviamente Navarro era un componente estable e importante, pero también agradable, amigable y cordial.

Naturalmente ya lo conocía por fama como brillante y competente ‘portavoz’ del Papa. Aunque esta no era la dicción oficial de su trabajo – que sería más bien “Director de la Oficina de Prensa” – es necesario decir que en su caso era una denominación completamente apropiada.

De hecho Navarro, como nos explicó varias veces, desde el comienzo fue muy claro con quien lo había llamado al nuevo servicio en el Vaticano, haciendo entender que retenía absolutamente necesario poder tener – y tener efectivamente – una relación directa con el Papa, para poder conocer con seguridad y claridad su pensamiento y su línea, y poderse presentar al mundo de la prensa y de la opinión pública como intérprete acreditado de tal pensamiento y no sólo por conocimiento indirecto.

No cabe duda que en todo el larguísimo servicio que él desarrolló durante el pontificado de Juan Pablo II, desde 1984 hasta la muerte en el 2005, haya estado efectivamente muy cerca del Papa, tanto que fue considerado una de las figuras importantes de aquel pontificado extraordinario, no sólo por su evidente visibilidad pública, sino también por su papel de intervención y de consejo. Ciertamente Juan Pablo II tuvo gran confianza en él y consideró mucho su servicio.

No por nada él fue también incluido como miembro efectivo de varias delegaciones de la Santa Sede en Conferencias mundiales de las Naciones Unidas de particular resonancia donde, gracias a su experiencia y capacidad comunicativa, desarrolló efectivamente un papel de relevancia primaria. Así, también tuvo varias veces un papel ‘diplomático’, por ejemplo, en la preparación o en el desarrollo de viajes de importancia histórica, como aquel del card. Casaroli en Rusia en el 1988 o el de Juan Pablo II a Cuba.

Su inteligencia, elegancia y capacidad de relaciones eran eminentes. A ello se agregaban un óptimo conocimiento de las lenguas y una verdadera genialidad en el presentar noticias y contenidos informativos de manera brillante, atractiva y concisa. Todas dotes que hacían de él un personaje ideal como punto de referencia vaticano para los agentes de la información internacional, pero también para las relaciones – públicas, pero no sólo – con muchas personalidades de gran relevancia e influencia en el mundo de las comunicaciones, de la política, de los negocios.

La elección del Dr. Navarro como Director de la Oficina de Prensa por parte de Juan Pablo II fue indudablemente una elección muy acertada. A diferencia de sus predecesores en aquella tarea, se trataba de un laico – y ya esto era, en cierto sentido, un mensaje – y de un laico profesionalmente competente y apreciado por los colegas periodistas: ya había sido Presidente de la Asociación Prensa extranjera de Roma. Al mismo tiempo, como numerario del Opus Dei, era una persona sobre cuya dedicación y amor fiel a la Iglesia y al Papa se podía verdaderamente contar, por la disponibilidad efectiva ya sea de tiempo que de corazón.

La duración excepcional del servicio del Dr. Navarro como Director de la Oficina de Prensa vaticana, su autoridad, la eficiencia y la cualidad universalmente reconocida de su trabajo, nos hacen pensar espontáneamente en su dirección como en una época que permanecerá probablemente única en la historia de la Oficina de Prensa y de las comunicaciones vaticanas. Ciertamente, la dimensión de la comunicación y de las públicas relaciones en el inmenso pontificado de Juan Pablo II no puede ser de ninguna manera comprendida prescindiendo de la obra y de la personalidad del Dr. Navarro. Ha sido un servicio a la Iglesia de un valor incalculable.

Personalmente he estado siempre agradecido al Dr. Navarro por la cortesía y la atención en el curso de los quince años en los que hemos colaborado – diría siempre bien, serenamente y amigablemente – con funciones diversas en el campo de las comunicaciones vaticanas. Lo he considerado siempre un maestro en el modo de desarrollar su servicio y nunca me hubiera imaginado que habría sido llamado para sucederlo. Era evidente que, bajo muchos puntos de vista, era para mí completamente inimitable: no podía imitarlo y no debía ni siquiera probar. En el contexto de un pontificado diverso, traté entonces de interpretar y desarrollar la tarea que me asignaron como mejor sabía, pero conservando, por lo que me era posible, su valiosa herencia. Navarro permaneció siempre un amigo para mí, un ejemplo de vida espiritual discreta, verdadera y profunda, plenamente integrada con su trabajo, un modelo de dedicación al servicio del Papa y de la Iglesia, un maestro de la comunicación, aunque para mí – como ya dije, pero repito con gusto  –  inimitable”.

Lombardi: Navarro-Valls, maestro de la comunicación al servicio de la Iglesia 2   4   Imprimir 2017-07-06 Radio Vaticana Falleció este 5 de julio Joaquín Navarro-Valls, por más de 20 años portavoz del Papa Juan Pablo II y también de Benedicto XVI, en los primeros 15 meses de pontificado. Sobre la figura del histórico Director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede,  fallecido a la edad de 80 años, se detiene el padre Federico Lombardi, hoy presidente de la Fundación Ratzinger-Benedicto XVI, llamado a sucederlo en el 2006 a la guía de la Oficina de Prensa vaticana: “Conocí personalmente al Dr. Navarro-Valls cuando vine a trabajar en el Vaticano como Director de Programación de Radio Vaticana al inicio de 1991. Desde entonces, comencé a seguir regularmente la actividad de la Oficina de Prensa como fuente imprescindible de información y a participar en diversos viajes de Juan Pablo II, integrándome en aquella original comunidad que es el “séquito papal”, del cual obviamente Navarro era un componente estable e importante, pero también agradable, amigable y cordial. Naturalmente ya lo conocía por fama como brillante y competente ‘portavoz’ del Papa. Aunque esta no era la dicción oficial de su trabajo – que sería más bien “Director de la Oficina de Prensa” – es necesario decir que en su caso era una denominación completamente apropiada. De hecho Navarro, como nos explicó varias veces, desde el comienzo fue muy claro con quien lo había llamado al nuevo servicio en el Vaticano, haciendo entender que retenía absolutamente necesario poder tener – y tener efectivamente – una relación directa con el Papa, para poder conocer con seguridad y claridad su pensamiento y su línea, y poderse presentar al mundo de la prensa y de la opinión pública como intérprete acreditado de tal pensamiento y no sólo por conocimiento indirecto. No cabe duda que en todo el larguísimo servicio que él desarrolló durante el pontificado de Juan Pablo II, desde 1984 hasta la muerte en el 2005, haya estado efectivamente muy cerca del Papa, tanto que fue considerado una de las figuras importantes de aquel pontificado extraordinario, no sólo por su evidente visibilidad pública, sino también por su papel de intervención y de consejo. Ciertamente Juan Pablo II tuvo gran confianza en él y consideró mucho su servicio. No por nada él fue también incluido como miembro efectivo de varias delegaciones de la Santa Sede en Conferencias mundiales de las Naciones Unidas de particular resonancia donde, gracias a su experiencia y capacidad comunicativa, desarrolló efectivamente un papel de relevancia primaria. Así, también tuvo varias veces un papel ‘diplomático’, por ejemplo, en la preparación o en el desarrollo de viajes de importancia histórica, como aquel del card. Casaroli en Rusia en el 1988 o el de Juan Pablo II a Cuba. Su inteligencia, elegancia y capacidad de relaciones eran eminentes. A ello se agregaban un óptimo conocimiento de las lenguas y una verdadera genialidad en el presentar noticias y contenidos informativos de manera brillante, atractiva y concisa. Todas dotes que hacían de él un personaje ideal como punto de referencia vaticano para los agentes de la información internacional, pero también para las relaciones – públicas, pero no sólo – con muchas personalidades de gran relevancia e influencia en el mundo de las comunicaciones, de la política, de los negocios. La elección del Dr. Navarro como Director de la Oficina de Prensa por parte de Juan Pablo II fue indudablemente una elección muy acertada. A diferencia de sus predecesores en aquella tarea, se trataba de un laico – y ya esto era, en cierto sentido, un mensaje – y de un laico profesionalmente competente y apreciado por los colegas periodistas: ya había sido Presidente de la Asociación Prensa extranjera de Roma. Al mismo tiempo, como numerario del Opus Dei, era una persona sobre cuya dedicación y amor fiel a la Iglesia y al Papa se podía verdaderamente contar, por la disponibilidad efectiva ya sea de tiempo que de corazón. La duración excepcional del servicio del Dr. Navarro como Director de la Oficina de Prensa vaticana, su autoridad, la eficiencia y la cualidad universalmente reconocida de su trabajo, nos hacen pensar espontáneamente en su dirección como en una época que permanecerá probablemente única en la historia de la Oficina de Prensa y de las comunicaciones vaticanas. Ciertamente, la dimensión de la comunicación y de las públicas relaciones en el inmenso pontificado de Juan Pablo II no puede ser de ninguna manera comprendida prescindiendo de la obra y de la personalidad del Dr. Navarro. Ha sido un servicio a la Iglesia de un valor incalculable. Personalmente he estado siempre agradecido al Dr. Navarro por la cortesía y la atención en el curso de los quince años en los que hemos colaborado – diría siempre bien, serenamente y amigablemente – con funciones diversas en el campo de las comunicaciones vaticanas. Lo he considerado siempre un maestro en el modo de desarrollar su servicio y nunca me hubiera imaginado que habría sido llamado para sucederlo. Era evidente que, bajo muchos puntos de vista, era para mí completamente inimitable: no podía imitarlo y no debía ni siquiera probar. En el contexto de un pontificado diverso, traté entonces de interpretar y desarrollar la tarea que me asignaron como mejor sabía, pero conservando, por lo que me era posible, su valiosa herencia. Navarro permaneció siempre un amigo para mí, un ejemplo de vida espiritual discreta, verdadera y profunda, plenamente integrada con su trabajo, un modelo de dedicación al servicio del Papa y de la Iglesia, un maestro de la comunicación, aunque para mí – como ya dije, pero repito con gusto  –  inimitable”.


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Ha fallecido Joaquín Navarro Valls

Fallece en Roma Joaquín Navarro-Valls

Esta tarde ha fallecido en Roma Joaquín Navarro-Valls, a causa de un cáncer de páncreas. El antiguo director de la Sala de prensa de la Santa Sede ha expirado en su residencia romana, acompañado por los fieles de la prelatura del Opus Dei con quienes vivía.

ÚLTIMAS NOTICIAS5 de Julio de 2017

Opus Dei - Fallece en Roma Joaquín Navarro-VallsJoaquín Navarro-Valls, con san Juan Pablo II.

El velatorio tendrá lugar a partir de mañana a las 16 h. en la sacristía de la basílica de Sant’Eugenio (viale delle Belle Arti 10, Roma). El funeral será celebrado por Mons. Mariano Fazio, vicario general de la prelatura del Opus Dei, el viernes 7 de julio a las 11 h.

Cartagena, Granada, Barcelona

Joaquín Navarro-Valls nació en Cartagena (España) el 16 de noviembre de 1936. Frecuentó la “Deutsche Schule” de su ciudad natal y realizó los estudios superiores en las facultades de Medicina de las Universidades de Granada y Barcelona. Fue ayudante en la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona y encargado del Servicio Policlínico en el departamento de Patología Médica.

Joaquín Navarro-Valls entró en relación con el Opus Dei cuando, siendo estudiante de Medicina en Granada, pidió plaza en el Colegio Mayor Albayzín. En aquellos años universitarios, se dedicó bastante al teatro, no solo como espectador, sino sobre todo como actor. Después de terminar la carrera en Barcelona, regresó a Granada. Entre tanto había pedido la admisión en el Opus Dei, y al volver a la ciudad andaluza se le encomendó precisamente la dirección de aquel mismo Colegio Mayor en que había sido residente.

De la medicina a la comunicación

Después de terminar la carrera de Medicina hizo la especialización en Psiquiatría. Para no abandonar sus inquietudes literarias, emprendió también los estudios de Periodismo, que completó en 1968. Algunos años más tarde, su actividad como periodista le dará acceso al trabajo por el que llegaría a ser más conocido.

Joaquín Navarro-Valls, con san Josemaría Escrivá.Joaquín Navarro-Valls, con san Josemaría Escrivá.

En los años sesenta, fue secretario de la Delegación del Opus Dei en Barcelona y colaboró generosamente en la puesta en marcha de diversas iniciativas apostólicas, sociales y educativas, en Cataluña y Aragón. Los directos promotores del Colegio Xaloc, en L’Hospitalet de Llobregat, la ciudad más populosa del cinturón obrero de Barcelona, no han dejado de poner de relieve cuánto deben al impulso tenaz y optimista que recibieron, en aquellos primeros momentos, de Joaquín Navarro-Valls. También fue uno de los impulsores del inicio de la labor formativa con familias en la ciudad de Tarragona.

A INICIOS DE LOS AÑOS 70 SE TRASLADÓ A ROMA, Y COLABORÓ CON SAN JOSEMARÍA ESCRIVÁ EN LAS TAREAS DE COMUNICACIÓN DEL OPUS DEI

A inicios de los años 70 se trasladó a Roma, y colaboró con san Josemaría Escrivá en las tareas de comunicación del Opus Dei, donde le tocó informar del fallecimiento del fundador (26 de junio de 1975) y de la elección del sucesor, el ahora beato Álvaro del Portillo. Años más tarde, días antes de la canonización del fundador del Opus Dei, escribía estas palabras en el Osservatore Romano: “Josemaría Escrivá nos hace ver que el santo no se mueve en un mundo de sombras y de apariencias, sino en este mundo nuestro de realidades humanas y concretas, en el que hay un ‘algo divino’ que ‘está ya ahí’ esperando que el hombre sepa encontrarlo”.

En Roma también trabajó como corresponsal del diario ABC. Ese cargo comprendía los países del Mediterráneo oriental, lo que le obligó a viajar con frecuencia a los países de Oriente Medio. Hizo muchas amistades entre sus colegas, y en 1983 fue elegido presidente de la Stampa Estera, la asociación de corresponsales extranjeros en la Ciudad Eterna.

Con san Juan Pablo II y Benedicto XVI

En 1984, san Juan Pablo II le nombró director de la Oficina de prensa del Vaticano. Desde entonces, su figura ha estado asociada a la del Papa Wojtyla hasta su muerte en 2005, y después también a la de Benedicto XVI, con quien siguió desempeñando el mismo cargo durante los quince primeros meses de su pontificado.

Con el beato Álvaro del Portillo.Con el beato Álvaro del Portillo.

Su relación con san Juan Pablo II fue muy estrecha: el Papa le encargó misiones delicadas ante figuras como Gorbachov o Fidel Castro, y con él y otras pocas personas pasó durante muchos años algunos periodos veraniegos de reposo en la montaña.

“DESPUÉS DE TANTOS AÑOS, ¿PIENSA QUE VALE LA PENA COMPLICARSE LA VIDA EN EL OPUS DEI?”; “AL CIENTO CINCUENTA POR CIENTO”

Por Juan Pablo II sentía sincera veneración. “Soy consciente de que tendré que rendir cuentas a Dios —decía en 1993, todavía en vida del pontífice polaco— por la inmensa suerte de haber podido trabajar cerca de un hombre, en cuyo entorno se palpa la existencia de la gracia. Mejor dicho, se palpa en la hondura de su oración, y en las decisiones que toma como consecuencia de esa oración”. Su conmoción en las horas previas a la muerte del Papa, el 1 de abril de 2005, quedó inmortalizada por las cámaras de televisión.

En 2006, al cumplir setenta años, fue relevado en la Oficina de prensa de la Santa Sede por el padre Federico Lombardi. Después colaboró por algún tiempo como columnista del diario La Repubblica y en varias televisiones italianas e internacionales. En los últimos años de su vida, desde enero de 2007, fue presidente del Advisory Board de la Universidad Campus Bio-Medico de Roma. Además, se involucró en otras iniciativas de interés social y cultural.

Muchos han visto en la persona de Joaquín Navarro-Valls un testigo de fidelidad a la Iglesia, a su vocación al Opus Dei, a sus familiares y amigos. “Después de tantos años, ¿piensa que vale la pena complicarse la vida en el Opus Dei?”, le preguntó por ejemplo un periodista de la RAI en 1995, en el marco de una entrevista televisiva. “Al ciento cincuenta por ciento”, respondió.


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Mexico: encontrados los restos de un periodista secuestrado y calcinado.

La Oficina ONU Derechos Humanos en México pide esclarecer la desaparición del periodista Salvador Adame

Derechos Humanos, Naciones Unidas

30 de junio, 2017 — La Oficina en México del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos (ONU-DH) pidió hoy a las autoridades del país que esclarezcan la desaparición del periodista Salvador Adame, cuyos restos fueron hallados en el estado de Michoacán.

Adame, de 45 años, dirigía el canal 6TV de Michoacán. El periodista había sido secuestrado el 18 de mayo y su cuerpo calcinado fue encontrado el 26 de junio. Las pruebas de ADN permitieron identificarlo.

La ONU-DH recordó que en casos de desaparición de personas es fundamental contar con la participación de la familia de la víctima durante todo el proceso.

“Las autoridades pertinentes tienen la obligación y la familia de la víctima el derecho a ser informada directamente sobre la investigación y no a través de terceros”, puntualizó la dependencia en un comunicado.

Agregó que la familia también debe recibir apoyo psicosocial de calidad, además de que se debe garantizar su protección y el resto de derechos previstos en la legislación mexicana y en el marco internacional de derechos humanos.

La Oficina de la ONU indicó que de 2005 a la fecha ha registrado 20 desapariciones de periodistas, a las cuales se suma la de Salvador Adame.

Apuntó también que al menos 7 periodistas han sido asesinados en lo que va de 2017.


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Estreno de una película sobre S. Ignacio de Loyola

España: Estrenan la película “Ignacio de Loyola: soldado, pecador, santo”

Viernes 16 Jun 2017 | 09:09 am

Madrid (España) (AICA):

La película Ignacio de Loyola sobre el fundador de los jesuitas se estrena este viernes 16 de junio en 100 salas de cine de España, de 44 localidades. Este proyecto nació del sueño del jesuita filipino Emmanuel Alfonso y su equipo de la productora Jesuit Comunications Philippines: hacer una nueva película sobre la vida de San Ignacio en un estilo moderno, que la audiencia actual –especialmente la juventud- pudiera apreciar y entender.

El objetivo, en palabras de su director, Paolo Dy, era “visibilizar la experiencia emocional y espiritual de Ignacio, una experiencia de conversión, de iluminación y, en última instancia, el descubrimiento del amor de Dios”. Y por tanto, confía en que la manera en que han contado su historia “provoque curiosidad, discusión o cualquier modo de participación. Incluso suscitando el deseo de seguir los métodos y la filosofía de san Ignacio y sus Ejercicios Espirituales”.

El actor que encarna a Ignacio, Andreas Muñoz, agradece haber podido conocer su figura: “No sabía nada de él en profundidad y me sorprendió muy gratamente. Es un personaje muy valiente, concienzudo, determinante del que yo he aprendido la paciencia, el silencio y la escucha”.

El filme narra la vida del que sería fundador de la Compañía de Jesús desde su infancia hasta que emprende camino a París con 37 años. En palabras de su director “la película trata de su conversión o más específicamente sobre la dos partes de su conversión: la primera, cuando olvida su sueño de ser caballero y empieza a perseguir el de ser santo; y la segunda, cuando se da cuenta de lo que significa realmente ser santo”.

Asistimos a su transformación de noble soldado de vida licenciosa a maestro del espíritu entregado incondicionalmente a los más necesitados. También se nos muestran las dificultades e incomprensiones a las que su método de ejercicios espirituales tuvo que hacer frente en la convulsa Iglesia de la época.

Hay escenas de sus primeros años de vida en Loyola y de su relación con su padre, de la batalla de Pamplona, de su recuperación e inicio de vida peregrina y de su juicio ante la Inquisición en Salamanca.

Esta película fue presentada en el Vaticano el 14 de junio de 2016 y estrenada en Filipinas el 24 de julio de ese año. Hace unos días la basílica de Loyola se transformó en cine y acogió su preestreno en España. Días más tarde también se pudo ver la película en la localidad de Manresa, donde Ignacio vivió una profunda experiencia que sería el origen de sus Ejercicios Espirituales.

Ignacio: una historia de película
Iñigo de Loyola era el menor de trece hermanos en una familia cuyo linaje tenía origen en dos poderosos apellidos en Gipuzkoa: los Oñaz y los Loyola. El propio Ignacio reconocería posteriormente que durante su juventud no pensaba en otra cosa que en «el ejercicio de las armas, con un grande y vano deseo de ganar honra». Cuando en 1521 el ejército francés invadió Navarra, Iñigo acudió a la defensa de Pamplona, donde cayó herido de gravedad.

Trasladado a la casa-torre de Loyola, su larga convalecencia la dedicó a la lectura de una historia de Cristo y vidas de santos, produciéndose en él una profunda experiencia espiritual, tras la cual ya no volvería a ser el mismo. De Loyola salió hacia Montserrat y Manresa ―lo que hoy conocemos como el Camino Ignaciano― para viajar como peregrino a Tierra Santa. Después llegaron años de estudio, primero en Barcelona y después en Alcalá y Salamanca. Iñigo iba convirtiéndose en un maestro del espíritu, no sin tener que hacer frente a incomprensiones en el seno de la convulsa Iglesia de la época. Todo ello, mientras se entregaba sin descanso a los más necesitados.

Esa es la historia de transformación que narra la película: la forja de un apasionado por una misión, a quien Dios llevaría siempre por donde él no esperaba. Este «soldado» y «pecador» ―como titula la película―, o simple «peregrino» —como se llamaba Ignacio a sí mismo—, que aprende de sus errores y se deja guiar por Dios, es el creador de los «ejercicios espirituales», que millones de personas de diferentes culturas y sensibilidades han utilizado desde entonces como guía segura para conocer la voluntad de Dios en sus vidas. Es también el fundador, junto con un grupo de amigos que conocería posteriormente en París, de una orden religiosa sin la que no puede entenderse la historia de la Iglesia Católica.

Ignacio de Loyola en el cine
Ignacio de Loyola no ha sido un personaje al que el cine se haya acercado en muchas ocasiones. Existe un precedente en la película española El capitán de Loyola, de 1948, protagonizada por Rafael Durán y dirigida por José Díaz Morales.

En televisión, la serie de TVE Paisajes con figura, que se emitió entre las décadas de 1970 y 1980, dirigida por Mario Camus y con guiones del escritor Antonio Gala, dedicó uno de sus capítulos a Ignacio de Loyola, interpretado por el actor Mario Pardo. El capítulo se emitió el 10 de enero de 1985.+


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Acuerdo entre Corea del Sur y la Santa Sede.

COREA DEL SUR – Acuerdo entre la Santa Sede y la Iglesia coreana: las palabras del Papa en lengua local
viernes, 2 junio 2017 evangelización comunicaciones sociales medios de ir y supervisar la sección coreana de la Radio Vaticana. El Departamento para comunicaciones y medios de Seúl asume oficialmente la responsabilidad de traducir en coreano y difundir en la nación asiática, todos los contenidos proporcionados por la Secretaria para la comunicación, incluidos los discursos y las actividades del Santo Padre, las actividades de la Santa Sede y las noticias sobre la iglesia universal.
Para realizar este servicio han sido contratados 4 sacerdotes y 5 laicos coreanos, que trabajan en colaboración con Seúl y Roma.
El padre Mathias Hur, director del Departamento de Comunicaciones y Medios, ha expresado a la Agencia Fides un gran aprecio y esperanza por la iniciativa: “Creo que es un nuevo paso significativo hacia una mejor respuesta a las exigencias de la evangelización y de la comunicación. Después de la visita del Santo Padre a Corea en el 2014, el pueblo coreano esta mucho más apasionado y sigue con atención al Papa Francisco. Haremos todo lo posible por ofrecer y hacer llegar los mensajes del Santo Padre a los católicos coreanos, presentes en todo el mundo”. (P