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España: contra la aplicación de la Ley Mordaza a un periodista.

  prensaKomunikatua ‘Mozal Legea’ / Comunicado ‘Ley Mordaza’


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Qué es La Civiltá Cattolica. Historia y nuevos proyectos.

“La Civiltà Cattolica” festeja el número 4 mil

La revista más antigua de Italia festeja con un número especial y un volumen conmemorativo, pero también ve hacia el futuro ampliando el propio horizonte internacional con ediciones en 4 lenguas. Mañana una audiencia con el Papa

“La Civiltà Cattolica” festeja el número 4 mil

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Pubblicato il 08/02/2017
Ultima modifica il 08/02/2017 alle ore 13:30
REDACCIÓN
ROMA

Cuatro mil volúmenes, cinco lenguas. El 11 de febrero de 2017 será publicado con un nuevo diseño y una sorpresa en la portada el número 4 mil de “La Civiltà Cattolica”, que nació el 5 de abril de 1850. La revista es prácticamente única en la historia de las revistas culturales. Dirigida en la actualidad por el padre Antonio Spadaro, la revista celebrará el evento con una audiencia concedida por el Papa al Colegio de los Escritores y a los colaboradores de la misma. La cita es para mañana, 9 de febrero.

 

Antes de Francisco, habían celebrado los números millares anteriores Pío XI (1892), León XIII (1933) y Pablo VI (1975). Doce Pontífices han dirigido mensajes y discursos directamente a los padres escritores de la revista durante su historia. En esta ocasión serán publicados estos discursos por primera vez en “La valentía y la audacia. De Pío IX a Francisco”, un volumen editado por Rizzoli en Italia, que contará con una abundante introducción histórica.

 

Entre las novedades absolutas en la historia de la revista de los jesuitas, está la publicación, también el próximo 11 de febrero, de cuatro ediciones mensuales en español (que será presentada el 9 de febrero a las 18 horas en la Embajada de España ante la Santa Sede), inglés (que será persentada el 28 de febrero a las 18.30 en la residencia del Embajador del Reino Unido ante la Santa Sede), en francés y coreano.

 

El volumen 4 mil será presentado en la sede de la revista en la calle de Porta Pinciana, 1, el sábado 18 de febrero a las 18 horas, con una mesa redonda en la que participarán el prof. Giuliano Amato, Emma Fattorini y el profesor Andrea Riccardi. Habrá también en los próximos meses otras iniciativas conmemorativas.

 

«La tradición florece, implica un crecimiento». Es lo que Papa Francisco dijo al padre Antonio Spadaro en una conversación que fue publicada en el libro «En tus ojos está mi palabra». La revista, escrita desde siempre solo por jesuitas, ha vivido una importante renovación gráfica desde 2011, y también otras innovaciones relacionadas con su presencia en el mundo digital.

 

Los escritores, mientras tanto, han crecido exponencialmente y también han aumentado su origen geográfico y cultural. Y hay una novedad absoluta: el lanzamiento de las ediciones de la revista en francés (Parole et Silence), inglés (Union of Catholic Asian News), español (Herder) y coreano (de la que se ocuparán los provinciales coreanos de los jesuitas). La dimensión plurilingüístíca cambiará la identidad misma de la revista, justamente porque tendrá lectores en muchas otras lenguas y las instancias de otros países y culturas formarán parte de ella como nunca antes.

 

Una relación de confianza con el Papa: desafío y no mérito. «La Civiltà Cattolica» también es conocida por su especial «sintonía» con la Santa Sede. Una relación que ha durado a lo largo de la historia y que todos los que han pasado por la Cátedra de Pedro, a partir de 1850, han reconocido como «carácter esencial de esta revista».

 

En el editorial del número 3 mil (de 1975) hay palabras que resuenan todavía en la actualidad: «Nos parece que hay que insistir particularmente en este carácter de absoluta fidelidad al Papa, no tanto como un marito, sino más bien como un compromiso de “La Civiltà Cattolica”. Frente a ataques cada vez más violentos en contra de la persona y de la enseñanza del Papa, incluso por parte de algunos católicos; frente a los intentos por minimizar y reducir a poca cosa, cuando no negar, el primado y el magisterio del Romano Pontífice….». Y en el primer número de 1850 se lee: «Una civilización católica no sería católica, es decir universal, si no pudiera componerse con algo de cosa pública». Los escritores jesuitas lo creen todavía.


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El Papa a la revista La Civiltá Cattolica.

El Papa a La Civiltà Cattolica: rememos juntos al servicio de la Iglesia

(RV).- “¡Permanezcan en mar abierto! El católico no debe tener miedo del mar abierto, no debe buscar reparo en puertos seguros. Ustedes como jesuitas eviten de aferrarse a certezas y seguridades”: fue la invitación que dirigió el Papa Francisco a los a 60 integrantes de la revista jesuita La Civiltà Cattolica, recibidos en audiencia, en la mañana de este 9 de febrero, en ocasión de la edición quincenal número 4.000.

¡Es una meta verdaderamente única! – aseguró  el Santo Padre en su discurso – recordando que la revista cuenta con 167 años y que “continúa con coraje su navegación a mar abierto”.

Advirtiéndoles que el navegar a mar abierto comporta el riesgo de encontrar  tempestades y viento contrario, el Papa les aseguró que esta travesía se hace siempre en compañía de Jesús, que los alienta “a no tener miedo”. “Su navegación no es solitaria”, ya que es “en barca de Pedro”, dijo después el Santo Padre. “Este vínculo al Pontífice es, desde siempre – aseguró – una característica esencial de vuestra revista”. “¡Ustedes de La Civiltà Católica –deben ser remadores expertos y valientes! – destacó Francisco. ¡Remen, sean fuertes, aun con el viento contrario!, exhortó. ¡Rememos al servicio de la Iglesia, rememos juntos! Es éste el vínculo entre ustedes y yo”.

Asegurándoles su cercanía y su afecto el Pontífice les agradeció porque han “siempre acompañado cada pasaje fundamental de su Pontificado” con la publicación de las Encíclicas y Exhortaciones Apostólicas, “dando siempre una fiel interpretación. “Les agradezco por esto, les dijo, y les pido que continúen por este camino trabajando conmigo y rezando conmigo”.

Francisco confirmó en su extenso discurso el encargo de La Civiltà Católica al Padre General de la Compañía de Jesús precisamente por “la tarea específica” que la revista desarrolla “al servicio directo de la Sede Apostólica”. Asimismo el Pontífice confirmó los Estatutos originarios, escritos por Pio IX instituyendo la revista “en modo perpetuo”.

“Estoy encantado de poder bendecir las ediciones de La Civiltà Católica en español, inglés, francés y coreano”, aseguró después el Papa notando como por primera vez en 167 años, la misión confiada al Colegio de Escritores, supera desde hoy los confines lingüísticos. “La Civiltà Católica será una revista siempre más abierta al mundo”, agregó.

Francisco habló luego de la misión específica de la revista, la de ser “católica” y aclaró que “una revista es verdaderamente católica sólo si posee la mirada de Cristo sobre el mundo y lo transmite y da testimonio”.

El Obispo de Roma reiteró en su discurso las tres palabras con las que presentó, tres años atrás, la misión del cuaderno: diálogo, discernimiento, frontera. “Me gusta pensar en La Civiltà Católica como una revista que sea al mismo tiempo puente y frontera”, expresó Francisco.

Y para seguir adelante y profundizar sobre el “diseño constitucional” de la revista,  el Vicario de Cristo usó tres palabras: la “inquietud”, que ayuda a no ser estériles, con la certeza de la fe que debe ser el motor de la investigación; el ser “incompletos” porque deben ser escritores de pensamiento abierto, incompleto; y finalmente, “imaginación” porque “el pensamiento rígido no es divino” y “la sabiduría del discernimiento rescata la necesaria ambigüedad de la vida”.

“El pensamiento de la Iglesia – prosiguió – debe recuperar genialidad y entender cada vez mejor cómo el hombre se comprende hoy para desarrollar y profundizar su propia enseñanza”.

“Espero, concluyó el Papa Francisco, que La Civiltà Católica pueda alcanzar a muchos lectores también gracias a sus versiones en otras lenguas. Que la compañía de Jesús sostenga esta obra tan antigua y valiosa, es más, única por el servicio a la Sede Apostólica”. “Su vínculo con la Sede Apostólica la vuelve una revista única en su género”.


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Texto oficial del mensaje del Papa para la jornada mundial de las comunicaciones.

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MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO
PARA LA 51 JORNADA MUNDIAL
DE LAS COMUNICACIONES SOCIAL
ES

 

«No temas, que yo estoy contigo» (Is 43,5)
Comunicar esperanza y confianza en nuestros tiempos

 

Gracias al desarrollo tecnológico, el acceso a los medios de comunicación es tal que muchísimos individuos tienen la posibilidad de compartir inmediatamente noticias y de difundirlas de manera capilar. Estas noticias pueden ser bonitas o feas, verdaderas o falsas. Nuestros padres en la fe ya hablaban de la mente humana como de una piedra de molino que, movida por el agua, no se puede detener. Sin embargo, quien se encarga del molino tiene la posibilidad de decidir si moler trigo o cizaña. La mente del hombre está siempre en acción y no puede dejar de «moler» lo que recibe, pero está en nosotros decidir qué material le ofrecemos. (cf. Casiano el Romano, Carta a Leoncio Igumeno).

Me gustaría con este mensaje llegar y animar a todos los que, tanto en el ámbito profesional como en el de las relaciones personales, «muelen» cada día mucha información para ofrecer un pan tierno y bueno a todos los que se alimentan de los frutos de su comunicación. Quisiera exhortar a todos a una comunicación constructiva que, rechazando los prejuicios contra los demás, fomente una cultura del encuentro que ayude a mirar la realidad con auténtica confianza.

Creo que es necesario romper el círculo vicioso de la angustia y frenar la espiral del miedo, fruto de esa costumbre de centrarse en las «malas noticias» (guerras, terrorismo, escándalos y cualquier tipo de frustración en el acontecer humano). Ciertamente, no se trata de favorecer una desinformación en la que se ignore el drama del sufrimiento, ni de caer en un optimismo ingenuo que no se deja afectar por el escándalo del mal. Quisiera, por el contrario, que todos tratemos de superar ese sentimiento de disgusto y de resignación que con frecuencia se apodera de nosotros, arrojándonos en la apatía, generando miedos o dándonos la impresión de que no se puede frenar el mal. Además, en un sistema comunicativo donde reina la lógica según la cual para que una noticia sea buena ha de causar un impacto, y donde fácilmente se hace espectáculo del drama del dolor y del misterio del mal, se puede caer en la tentación de adormecer la propia conciencia o de caer en la desesperación.

Por lo tanto, quisiera contribuir a la búsqueda de un estilo comunicativo abierto y creativo, que no dé todo el protagonismo al mal, sino que trate de mostrar las posibles soluciones, favoreciendo una actitud activa y responsable en las personas a las cuales va dirigida la noticia. Invito a todos a ofrecer a los hombres y a las mujeres de nuestro tiempo narraciones marcadas por la lógica de la «buena noticia».

La buena noticia

La vida del hombre no es sólo una crónica aséptica de acontecimientos, sino que es historia, una historia que espera ser narrada mediante la elección de una clave interpretativa que sepa seleccionar y recoger los datos más importantes. La realidad, en sí misma, no tiene un significado unívoco. Todo depende de la mirada con la cual es percibida, del «cristal» con el que decidimos mirarla: cambiando las lentes, también la realidad se nos presenta distinta.  Entonces, ¿qué hacer para leer la realidad con «las lentes» adecuadas?

Para los cristianos, las lentes que nos permiten descifrar la realidad no pueden ser otras que las de la buena noticia, partiendo de la «Buena Nueva» por excelencia: el «Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios» (Mc 1,1). Con estas palabras comienza el evangelista Marcos su narración, anunciando la «buena noticia» que se refiere a Jesús, pero más que una información sobre Jesús, se trata de la buena noticia que es Jesús mismo. En efecto, leyendo las páginas del Evangelio se descubre que el título de la obra corresponde a su contenido y, sobre todo, que ese contenido es la persona misma de Jesús.

Esta buena noticia, que es Jesús mismo, no es buena porque esté exenta de sufrimiento, sino porque contempla el sufrimiento en una perspectiva más amplia, como parte integrante de su amor por el Padre y por la humanidad. En Cristo, Dios se ha hecho solidario con cualquier situación humana, revelándonos que no estamos solos, porque tenemos un Padre que nunca olvida a sus hijos. «No temas, que yo estoy contigo» (Is 43,5): es la palabra consoladora de un Dios que se implica desde siempre en la historia de su pueblo. Con esta promesa: «estoy contigo», Dios asume, en su Hijo amado, toda nuestra debilidad hasta morir como nosotros. En Él también las tinieblas y la muerte se hacen lugar de comunión con la Luz y la Vida. Precisamente aquí, en el lugar donde la vida experimenta la amargura del fracaso, nace una esperanza al alcance de todos. Se trata de una esperanza que no defrauda ―porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones (cf. Rm 5,5)― y que hace que la vida nueva brote como la planta que crece de la semilla enterrada. Bajo esta luz, cada nuevo drama que sucede en la historia del mundo se convierte también en el escenario para una posible buena noticia, desde el momento en que el amor logra encontrar siempre el camino de la proximidad y suscita corazones capaces de conmoverse, rostros capaces de no desmoronarse, manos listas para construir.

La confianza en la semilla del Reino

Para iniciar a sus discípulos y a la multitud en esta mentalidad evangélica, y entregarles «las gafas» adecuadas con las que acercarse a la lógica del amor que muere y resucita, Jesús recurría a las parábolas, en las que el Reino de Dios se compara, a menudo, con la semilla que desata su fuerza vital justo cuando muere en la tierra (cf. Mc 4,1-34). Recurrir a imágenes y metáforas para comunicar la humilde potencia del Reino, no es un manera de restarle importancia y urgencia, sino una forma misericordiosa para dejar a quien escucha el «espacio» de libertad para acogerla y referirla incluso a sí mismo. Además, es el camino privilegiado para expresar la inmensa dignidad del misterio pascual, dejando que sean las imágenes ―más que los conceptos― las que comuniquen la paradójica belleza de la vida nueva en Cristo, donde las hostilidades y la cruz no impiden, sino que cumplen la salvación de Dios, donde la debilidad es más fuerte que toda potencia humana, donde el fracaso puede ser el preludio del cumplimiento más grande de todas las cosas en el amor. En efecto, así es como madura y se profundiza la esperanza del Reino de Dios: «Como un hombre que echa el grano en la tierra; duerma o se levante, de noche o de día, el grano brota y crece» (Mc 4,26-27).

El Reino de Dios está ya entre nosotros, como una semilla oculta a una mirada superficial y cuyo crecimiento tiene lugar en el silencio. Quien tiene los ojos límpidos por la gracia del Espíritu Santo lo ve brotar y no deja que la cizaña, que siempre está presente, le robe la alegría del Reino.

Los horizontes del Espíritu   

La esperanza fundada sobre la buena noticia que es Jesús nos hace elevar la mirada y nos impulsa a contemplarlo en el marco litúrgico de la fiesta de la Ascensión. Aunque parece que el Señor se aleja de nosotros, en realidad, se ensanchan los horizontes de la esperanza. En efecto, en Cristo, que eleva nuestra humanidad hasta el Cielo, cada hombre y cada mujer puede tener la plena libertad de «entrar en el santuario en virtud de la sangre de Jesús, por este camino nuevo y vivo, inaugurado por él para nosotros, a través del velo, es decir, de su propia carne» (Hb 10,19-20). Por medio de «la fuerza del Espíritu Santo» podemos ser «testigos» y comunicadores de una humanidad nueva, redimida, «hasta los confines de la tierra» (cf. Hb 1,7-8).

La confianza en la semilla del Reino de Dios y en la lógica de la Pascua configura también nuestra manera de comunicar. Esa confianza nos hace capaces de trabajar ―en las múltiples formas en que se lleva a cabo hoy la comunicación― con la convicción de que es posible descubrir e iluminar la buena noticia presente en la realidad de cada historia y en el rostro de cada persona.

Quien se deja guiar con fe por el Espíritu Santo es capaz de discernir en cada acontecimiento lo que ocurre entre Dios y la humanidad, reconociendo cómo él mismo, en el escenario dramático de este mundo, está tejiendo la trama de una historia de salvación. El hilo con el que se teje esta historia sacra es la esperanza y su tejedor no es otro que el Espíritu Consolador. La esperanza es la más humilde de las virtudes, porque permanece escondida en los pliegues de la vida, pero es similar a la levadura que hace fermentar toda la masa. Nosotros la alimentamos leyendo de nuevo la Buena Nueva, ese Evangelio que ha sido muchas veces «reeditado» en las vidas de los santos, hombres y mujeres convertidos en iconos del amor de Dios. También hoy el Espíritu siembra en nosotros el deseo del Reino, a través de muchos «canales» vivientes, a través de las personas que se dejan conducir por la Buena Nueva en medio del drama de la historia, y son como faros en la oscuridad de este mundo, que iluminan el camino y abren nuevos senderos de confianza y esperanza.

Vaticano, 24 de enero de 2017

Francisco


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Resumen del mensaje del Papa para la jornada mundial de las comunicaciones.

Estilo comunicativo abierto marcado por la lógica de la “buena noticia”: pide el Papa a los comunicadores

2017-01-24 Radio Vaticana

Favorecer una comunicación constructiva que rechace los prejuicios contra los demás y fomente una cultura del encuentro, que ayude a mirar la realidad con auténtica confianza: es la exhortación del Papa Francisco a los comunicadores, en el Mensaje para la 51° Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, hecho público este martes 24 de enero y centrado el tema “Comunicar esperanza y confianza en nuestros tiempos”.

En el Mensaje el Pontífice invita a romper el círculo vicioso de la angustia y a frenar la espiral del miedo que se centra en las “malas noticias”,  con un estilo comunicativo abierto y creativo, marcado por la lógica de la “buena noticia”.

El Papa evidencia que la realidad, en sí misma, no tiene un significado unívoco y que todo depende de la mirada con la cual es percibida, del “cristal” con el que decidimos mirarla. Y explica que “cambiando las lentes, también la realidad se nos presenta distinta.  Entonces, ¿qué hacer para leer la realidad con «las lentes» adecuadas?” Se pregunta. Para los cristianos – asegura – las lentes que nos permiten descifrar la realidad no pueden ser otras que las de la buena noticia, partiendo de la “Buena Nueva” por excelencia: el “Evangelio de Jesucristo”.

Esta buena noticia, “que es Jesús mismo, no es buena porque esté exenta de sufrimiento” – explica el Papa en el Mensaje –, sino porque contempla el sufrimiento en una perspectiva más amplia” ya que “en Cristo, Dios se ha hecho solidario con cualquier situación humana, revelándonos que no estamos solos, porque tenemos un Padre que nunca olvida a sus hijos”.  “No temas, que yo estoy contigo” afirma el Papa citando Isaías y explica que ésta es la “palabra consoladora de un Dios que se implica desde siempre en la historia de su pueblo”. “Con esta promesa: ‘estoy contigo’, Dios asume, en su Hijo amado, toda nuestra debilidad hasta morir como nosotros. Y es precisamente aquí, donde la vida experimenta la amargura del fracaso, nace una esperanza al alcance de todos”. Y es”bajo esta luz – concluye – que cada nuevo drama que sucede en la historia del mundo se convierte también en el escenario para una posible buena noticia”.

Francisco evidencia la importancia de las imágenes de las metáforas para comunicar la humilde potencia del Reino, como lo hacía Jesús con las parábolas.  Y subraya que son “el  camino privilegiado para expresar la inmensa dignidad del misterio pascual, dejando que sean las imágenes ―más que los conceptos― las que comuniquen la paradójica belleza de la vida nueva en Cristo”.

El Santo Padre asegura asimismo que “la confianza en la semilla del Reino de Dios y en la lógica de la Pascua, configura también nuestra manera de comunicar”. Y es esa confianza – dice – la que nos hace capaces de trabajar, con la convicción de que es posible descubrir la buena noticia, “presente en la realidad de cada historia y en el rostro de cada persona”.

“También hoy – dice el Papa –  el Espíritu siembra en nosotros el deseo del Reino, a través de muchos ‘canales vivientes’, a través de las personas que se dejan conducir por la Buena Nueva en medio del drama de la historia, y son como faros en la oscuridad de este mundo, que iluminan el camino y abren nuevos senderos de confianza y esperanza”.

(MCM-RV)

Texto completo del Mensaje del Santo Padre para la 51° Jornada Mundial Comunicaciones Sociales


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Temas del Papa en la entrevista al diario El País.

El Papa sobre Trump: hay que ser concretos, veremos qué hace

La entrevista de Francisco con «El País». Hablando sobre populismo citó el ejemplo de Alemania en 1933: « En momentos de crisis, no funciona el discernimiento y para mí es una referencia continua. Busquemos un salvador que nos devuelva la identidad y defendámonos con muros, con alambres, con lo que sea, de los otros pueblos que nos puedan quitar la identidad»
AFP

Papa Francisco

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Pubblicato il 22/01/2017
Ultima modifica il 22/01/2017 alle ore 10:46
ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO

Ningún comentario preventivo, ningún juicio positivo o negativo sobre Donald Trump. Sino el llamado al realismo y a la concreción que debería guiar siempre a los cristianos: «veremos qué hace». Sobre el nuevo Presidente estadounidense, Papa Francisco continúa en la línea que expresó un día después de su elección el Secretario de Estado vaticano, Pietro Parolin. Es lo que surge al leer la larga entrevista que el periódico español «El País» publicó este domingo 22 de enero. El Papa fue entrevistado en su residencia el 20 de enero por la tarde por Pablo Ordaz y Antonio Caño, justamente mientras Trump se preparaba, jurando sobre dos Biblias, para convertirse en el cuadragésimo quinto presidente de Estados Unidos. Francisco habló sobre los populismo, sobre los migrantes, sobre la reforma de la Iglesia, de un posible viaje a China y respondió también a una pregunta sobre el futuro conclave.

Realismo sobre Trump

« Ver qué pasa. Pero asustarme o alegrarme por lo que pueda suceder, en eso creo que podemos caer en una gran imprudencia. En ser profetas o de calamidades o de bienestares que no se van a dar, ni una ni otra. Se verá. Veremos lo que hace y ahí se evalúa. Siempre lo concreto. El cristianismo, o es concreto o no es cristianismo. Es curioso: la primera herejía de la Iglesia fue apenas muerto Cristo. La herejía de los gnósticos, que el apóstol Juan la condena. Y era la religiosidad de spray, de lo no concreto. Sí, yo, sí, la espiritualidad, la ley… pero todo spray. No, no. Cosas concretas. Y de lo concreto sacamos las consecuencias. Nosotros perdemos mucho el sentido de lo concreto. A mí me decía el otro día un pensador que este mundo está tan desordenado que le falta un punto fijo. Y es precisamente lo concreto lo que te da los puntos fijos. Qué hiciste, qué decidiste, cómo te movés. Por eso yo frente a eso espero y veo».

Los populismos y la Alemania de 1933

«Es lo que llaman los populismos. Que es una palabra equívoca porque en América Latina el populismo tiene otro significado. Allí significa el protagonismo de los pueblos, por ejemplo los movimientos populares. Se organizan entre ellos… es otra cosa. Cuando oía populismo acá no entendía mucho, me perdía hasta que me di cuenta de que eran significados distintos según los lugares. Claro, las crisis provocan miedos, alertas. Para mí el ejemplo más típico de los populismos en el sentido europeo de la palabra es el 33 alemán. Después de [Paul von] Hindenburg, la crisis del 30, Alemania destrozada, busca levantarse, busca su identidad, busca un líder, alguien que le devuelva la identidad y hay un muchachito que se llama Adolf Hitler y dice “yo puedo, yo puedo”. Y toda Alemania vota a Hitler. Hitler no robó el poder, fue votado por su pueblo, y después destruyó a su pueblo. Ese es el peligro. En momentos de crisis, no funciona el discernimiento y para mí es una referencia continua. Busquemos un salvador que nos devuelva la identidad y defendámonos con muros, con alambres, con lo que sea, de los otros pueblos que nos puedan quitar la identidad. Y eso es muy grave. Por eso siempre procuro decir: dialoguen entre ustedes, dialoguen entre ustedes. Pero el caso de Alemania en el 33 es típico, un pueblo que estaba en esa crisis, que buscó su identidad y apareció este líder carismático que prometió darles una identidad, y les dio una identidad distorsionada y ya sabemos lo que pasó. ¿Las fronteras pueden ser controladas? Sí, cada país tiene derecho a controlar sus fronteras, quién entra y quién sale, y los países que están en peligro –de terrorismo o cosas por el estilo– tienen más derecho a controlarlas más, pero ningún país tiene derecho a privar a sus ciudadanos del diálogo con sus vecinos».

La Iglesia y las respuestas sobre los migrantes

«Gracias a Dios la respuesta en general es buena. Es muy buena. Por ejemplo, cuando yo pedí a las parroquias de Roma y a los colegios, hubo quien dijo: “eso fue un fracaso”… ¡Mentira! ¡No fue nada de fracaso! Un alto porcentaje de las parroquias de Roma, cuando no tenían una casa grande a disposición o la canónica era chica, qué sé yo, pues los fieles alquilan un departamento para una familia inmigrante. En los colegios de monjas, las veces que sobraba lugar, han hecho un espacio para familias migrantes… La respuesta es más de lo que se cree, no se publicita. El Vaticano tiene dos parroquias y cada parroquia tiene una familia inmigrante. Un departamento del Vaticano para una familia, otro para otra. Se ha respondido continuamente. El 100% no. Qué porcentaje, no lo sé. Pero yo diría que el 50%. Después viene el problema de la integración. Cada inmigrante es un problema muy serio. Ellos huyen de su país. Por hambre o por guerra. Entonces, la solución se tiene que buscar allá. Por hambre o por guerra, son explotados. Pienso en África: África es el símbolo de la explotación. Incluso al darle la independencia algún país les dio la independencia del suelo para arriba, pero se reservó el subsuelo. O sea que son siempre usados y esclavizados… Entonces, la política de acogida tiene varias etapas. Hay una acogida de emergencia: vos tenés que recibirlo, y tenés que recibirlo porque si no, se ahoga. En eso Italia y Grecia han dado un ejemplo, un ejemplo muy grande. Italia, incluso ahora, con los problemas que está teniendo con el terremoto y todas estas cosas se sigue preocupando de ellos. Los reciben. Claro, llegan a Italia porque es lo más cercano que tienen. Creo que a España llegan de Ceuta también. Pero generalmente no quieren quedarse en España, la mayoría quiere ir al norte, porque buscan más posibilidades».

«No estoy haciendo ninguna revolución»

«Yo procuro, no sé si lo logro, hacer lo que manda el Evangelio. Eso es lo que procuro. Soy pecador y no siempre lo logro, pero eso es lo que procuro. Es curioso: la historia de la Iglesia no la llevaron adelante los teólogos, ni los curas, las monjas, los obispos… sí, en parte sí, pero los verdaderos protagonistas de la historia de la Iglesia son los santos. O sea, aquellos hombres y mujeres que se quemaron la vida para que el Evangelio fuera concreto. Y esos son los que nos han salvado: los santos. A veces pensamos en los santos como una monjita que mira para arriba y le dan vuelta los ojos. ¡Los santos son los concretos del Evangelio en la vida diaria! Y la teología que uno saca de la vida de un santo es muy grande. Evidentemente que los teólogos, los pastores, son necesarios. Y es parte de la Iglesia. Pero ir a eso: el Evangelio. ¿Y quiénes son los mejores portadores del Evangelio? Los santos. Usted utilizó la palabra “revolución”. ¡Eso es revolución! Yo no soy santo. No estoy haciendo ninguna revolución. Estoy tratando de que el Evangelio vaya adelante. Pero imperfectamente, porque pego patinazos a veces».

«No me siento incomprendido»

«Yo creo que por mis pecados debería ser más incomprendido. El mártir de la incomprensión fue Pablo VI. Evangelii gaudium, que es el marco de la pastoralidad que yo quiero dar a la Iglesia ahora, es una actualización de la Evangelii nuntiandi de Pablo VI. Es un hombre que se adelantó a la historia. Y sufrió, sufrió mucho. Fue un mártir. Y muchas cosas no las pudo hacer, porque como era realista sabía que no podía y sufría, pero ofrecía ese sufrimiento. Y lo que pudo hacer lo hizo. Y qué es lo que mejor hizo Pablo VI: sembrar. Sembró cosas que después la historia fue recogiendo. Evangelii gaudium es una mezcla de Evangelii nuntiandi y el documento de Aparecida. Cosas que se fueron trabajando desde abajo. El Evangelii nuntiandi es el mejor documento pastoral postconciliar y no ha perdido actualidad. Yo no me siento incomprendido. Me siento acompañado, y acompañado por todo tipo de gente, jóvenes, viejos… Sí, alguno por ahí no está de acuerdo, y tiene derecho, porque si yo me sintiera mal porque alguien no está de acuerdo habría en mi actitud un germen de dictador. Tienen derecho a no estar de acuerdo. Tienen derecho a pensar que el camino es peligroso, que puede dar malos resultados, que… tienen derecho. Pero siempre que lo dialoguen, no que tiren la piedra y escondan la mano, eso no. A eso no tiene derecho ninguna persona humana. Tirar la piedra y esconder la mano no es humano, eso es delincuencia. Todos tienen derecho a discutir, y ojalá discutiéramos más porque eso nos pule, nos hermana. La discusión hermana mucho. La discusión con buena sangre, no con la calumnia y todo eso…».

A China, «cuando me inviten»

«De hecho, hay una comisión que hace años está trabajando con China y que se reúne cada tres meses, una vez aquí y otra en Pekín. Y hay mucho diálogo con China. China tiene siempre ese halo de misterio que es fascinante. Hace dos o tres meses, con la exposición del museo vaticano en Pekín, estaban felices. Y ellos vienen el año que viene acá al Vaticano con sus cosas, sus museos».

La Teología de la Liberación

«La teología de la liberación fue una cosa positiva en América Latina. Fue condenada por el Vaticano la parte que optó por el análisis marxista de la realidad. El cardenal Ratzinger hizo dos instrucciones cuando era perfecto de la Doctrina de la Fe. Una muy clara sobre el análisis marxista de la realidad. Y la segunda retomando aspectos positivos. La teología de la liberación tuvo aspectos positivos y también tuvo desviaciones, sobre todo en la parte del análisis marxista de la realidad».

El Papa se siente «usado» por algunos argentinos

« Algunos me dicen “nos tomamos una foto de recuerdo, y le prometo que va a ser para mí y no la voy a publicar”. Y antes de salir por la puerta ya la ha publicado. [Sonríe] Bueno, si le hace feliz usarla el problema es suyo. Se disminuye la calidad de esa persona. El que usa tiene poca altura. Y qué voy a hacer. El problema es de él, no mío. Vienen muchos argentinos a la audiencia general. En Argentina siempre hubo mucho turismo, pero ahora pasar a una audiencia general del Papa es casi obligatorio. [Risas] Después los que vienen acá y que son amigos —yo viví 76 años en Argentina —, a veces mi familia, algunos sobrinos. Pero, usado, sí; hay gente que me ha usado, ha usado fotos, como si yo hubiese dicho cosas y cuando me preguntan, siempre respondo: no es problema mío, no hice declaraciones, si lo dijo él, es problema de él. Pero no entro en el juego del uso. Allá él con su conciencia».

Un conclave católico

Los periodistas de «El País» le recordaron al Papa que creó cardenales de los cinco continentes y le preguntaron cómo le gustaría que fuera el Cónclave que elegirá a su sucesor. «Que sea un Cónclave católico», respondió Francisco. Después los periodistas le preguntaron: «¿Y lo verá?». El Papa respondió: «Eso no lo sé. Que Dios lo decida. Cuando yo sienta que no pueda más, ya mi gran maestro Benedicto me enseñó cómo hay que hacerlo. Y si Dios me lleva antes, lo veré desde el otro lado. Espero que no desde el infierno… Pero que sea un Cónclave católico».