Loiola XXI

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Turquía: periodistas condenados a cadena perpetua.

Turquía: Periodistas condenados a cadena perpetua en un día aciago para la libertad de prensa

© AI

Tras la cadena perpetua dictada contra seis periodistas, incluidos los hermanos Ahmet Altan y Mehmet Altan y la periodista Nazlı Ilıcak, acusados de “intentar subvertir el orden constitucional”, Gauri van Gulik, directora para Europa de Amnistía Internacional, ha declarado:

“Es un día aciago para la libertad de prensa y la justicia en Turquía que sienta un aterrador precedente para decenas de periodistas que se enfrentan a juicios por cargos falsos de terrorismo similares.

 

“La crueldad de estas condenas de motivación política —30 años de cárcel con hasta 23 horas al día en régimen de aislamiento y sin posibilidad de libertad condicional— tiene una clara intención intimidatoria. La imposición de semejante pena no sólo atentaría contra la libertad de expresión, sino que violaría la prohibición de la tortura y otros malos tratos.”“La noticia de las condenas empañó la alegría de las celebraciones por la libertad de otro periodista, Deniz Yücel, quien ha pasado más de un año encarcelado sin cargos, la mayoría del tiempo en régimen de aislamiento.”

Información complementaria
En el caso de Mehmet Altan, no pasa desapercibida la amarga ironía de que haya sido declarado culpable de intentar subvertir el orden constitucional después de que el mes pasado el Tribunal Constitucional de Turquía ordenara su puesta en libertad, al fallar que su detención violaba el derecho a la libertad de expresión. El tribunal que lo juzga rechazó el fallo, pasando por alto la Constitución y haciéndose eco de las críticas del gobierno a la sentencia del Tribunal Constitucional.

El régimen de aislamiento prolongado (22 horas al día o más sin contacto humano significativo durante más de 15 días) vulnera directamente las Reglas Mínimas de la ONU para el Tratamiento de los Reclusos (Reglas Mandela) y constituye trato o pena cruel, inhumano o degradante que puede llegar claramente a ser tortura si se aplica durante meses y años.

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Mexico: asesinato de una periodista.

Piden justicia en México por el asesinato de la periodista Pamela Montenegro

Oficina del Alto Comisionado de los Derechos Humanos. Foto: ONU/Jean-Marc Ferre

09 de febrero, 2018 — La Oficina en México del Alto Comisionado para los Derechos Humanos condenó el asesinato de la periodista Leslie Ann Pamela Montenegro, ocurrida el pasado 5 de febrero

La comunicadora fue baleada mortalmente por varios sujetos que irrumpieron en su restaurante, en la zona turística de Acapulco, municipio del estado de Guerrero.

Montenegro pertenecía al club de periodistas de este estado y analizaba de forma satírica temas sociales y políticos por medio de su canal de Youtube.

Despachos de prensa aseguran que la profesional había sido amenazada a través de mensajes públicosatribuidos a grupos criminales en diciembre de 2016. Sin embargo, no contaba con protección de las autoridades.

Relatores especiales sobre la libertad de expresión, durante una misión a Guerrero en diciembre pasado, habían advertido que Guerrero “debería adoptar una serie de medidas para prevenir la repetición de agresiones contra periodistas, restaurar la confianza con el gremio y los medios y consultar a la sociedad civil”.

Con este homicidio son ya dos periodistas mexicanos asesinados durante el 2018, según el Alto Comisionado, mientras que un tercero, Agustín Silva, lleva 19 días desaparecido.

Jan Jarab, el representante de la Oficina del Alto Comisionado en México, llamó al esclarecimiento de las circunstancias de la muerte de Montenegro y aseguró que la investigación del crimen debe tener en cuenta su labor periodística y la posible implicación de funcionarios públicos.

Jarab resaltó que la agresión contra una periodista especializada en crítica política ocurre en medio del proceso electoral y llamó a las autoridades a adoptar todas las medidas necesitarías para garantizar la protección de la familia y los colegas de la asesinada.

La Fiscalía de Guerrero atribuyó el asesinato de Pamela Montenegro a un grupo de delincuencia organizada que estaría conectado a un funcionario público municipal que previamente la había amenazado.


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Importantes progresos en comunicación social en Países menos desarrollados.

El acceso universal a Internet para 2020 en los países menos adelantados progresa correctamente

Jóvenes en un cibercafé en Kampala, Uganda. Foto: Arne Hoel / Banco Mundial

24 de enero, 2018 — Los países más pobres del mundo están en camino de cerrar la brecha digital a medida que progresan en el alcance al acceso universal y asequible a Internet para 2020, según indica un nuevo informe de Naciones Unidas.

El estudio presentado hoy es una iniciativa conjunta de la Oficina del Alto Representante para los Países Menos Adelantados, los Países en Desarrollo Sin Litoral y los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo, y la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT).

El reporte señala los progresos realizados por los países menos adelantados en relación al Objetivo de Desarrollo Sostenible número 9.c, que busca incrementar significativamente el acceso a la tecnología de la información y las comunicaciones en esas naciones.

Importante despliegue de las redes 3G 

Entre los logros más importantes del informe cabe destacar el lanzamiento de servicios de redes 3G en los 47 países menos adelantados que proporcionan cobertura al 60% de la población.

Estos países también están en vías de alcanzar una media del 97% de cobertura de banda ancha móvil y lograr que los precios de conexión a Internet sean relativamente asequibles para 2020.

A finales de 2017, el número de abonados a la telefonía celular móvil en los países menos adelantados creció hasta 700 millones, con una penetración del 70%. Al mismo tiempo, más del 80% de la población de esas naciones vive dentro del alcance de una red celular móvil.

La Secretaria General Adjunta de la Oficina del Alto Representante para los Países Menos Adelantados, Fekita Utoikamanu, dio una serie de ejemplos sobre el impacto de las nuevas tecnologías sobre el terreno.

“En Nepal, por ejemplo, el principal proveedor de internet está ampliando su cobertura a las comunidades rurales más lejanas del Himalaya; o en países como Rwanda o Mali está en fase de pruebas la entrega de medicinas a través de vehículos aéreos no tripulados (drones)”.

Principales barreras en el uso de las Tecnologías de la Información y Comunicación

La falta de habilidades digitales es uno de los puntos a mejorar según el estudio. Para abordar el déficit de competencias digitales, los gobiernos deben adoptar planes estratégicos con el sector de las TIC y establecer una colaboración más estrecha con el sector educativo.

El apoyo a la educación en los países menos adelantados es fundamental, subrayó Utoikamanu.

“En muchos de ellos, se produce una importante desigualdad de género en relación al uso de internet. Este es un tema esencial que ha de abordarse ya que las mujeres y las niñas son protagonistas destacadas en la economía digital”, dijo.

Recomendaciones principales 

•Tratar la concentración del mercado y estimular la competencia en todos los integrantes de la conectividad a Internet
•Promover la accesibilidad, competencia y repartición de las infraestructuras y comprobar las políticas fiscales.
•Creación de planes estratégicos entre el sector de las TIC y las políticas educativas.


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Texto oficial del mensaje del Papa para el 13 de mayo jornada mundial de m.c.s.

MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO
PARA LA 52 JORNADA MUNDIAL
DE LAS COMUNICACIONES SOCIALES

 

«La verdad os hará libres» (Jn 8, 32).
Fake news y periodismo de paz

 

Queridos hermanos y hermanas:

En el proyecto de Dios, la comunicación humana es una modalidad esencial para vivir la comunión. El ser humano, imagen y semejanza del Creador, es capaz de expresar y compartir la verdad, el bien, la belleza. Es capaz de contar su propia experiencia y describir el mundo, y de construir así la memoria y la comprensión de los acontecimientos.

Pero el hombre, si sigue su propio egoísmo orgulloso, puede también hacer un mal uso de la facultad de comunicar, como muestran desde el principio los episodios bíblicos de Caín y Abel, y de la Torre de Babel (cf. Gn 4,1-16; 11,1-9). La alteración de la verdad es el síntoma típico de tal distorsión, tanto en el plano individual como en el colectivo. Por el contrario, en la fidelidad a la lógica de Dios, la comunicación se convierte en lugar para expresar la propia responsabilidad en la búsqueda de la verdad y en la construcción del bien.

Hoy, en un contexto de comunicación cada vez más veloz e inmersos dentro de un sistema digital, asistimos al fenómeno de las noticias falsas, las llamadas «fake news». Dicho fenómeno nos llama a la reflexión; por eso he dedicado este mensaje al tema de la verdad, como ya hicieron en diversas ocasiones mis predecesores a partir de Pablo VI (cf. Mensaje de 1972: «Los instrumentos de comunicación social al servicio de la verdad»). Quisiera ofrecer de este modo una aportación al esfuerzo común para prevenir la difusión de las noticias falsas, y para redescubrir el valor de la profesión periodística y la responsabilidad personal de cada uno en la comunicación de la verdad.

1. ¿Qué hay de falso en las «noticias  falsas»?

«Fake news» es un término discutido y también objeto de debate. Generalmente alude a la desinformación difundida online o en los medios de comunicación tradicionales. Esta expresión se refiere, por tanto, a informaciones infundadas, basadas en datos inexistentes o distorsionados, que tienen como finalidad engañar o incluso manipular al lector para alcanzar determinados objetivos, influenciar las decisiones políticas u obtener ganancias económicas.

La eficacia de las fake news se debe, en primer lugar, a su naturaleza mimética, es decir, a su capacidad de aparecer como plausibles. En segundo lugar, estas noticias, falsas pero verosímiles, son capciosas, en el sentido de que son hábiles para capturar la atención de los destinatarios poniendo el acento en estereotipos y prejuicios extendidos dentro de un tejido social, y se apoyan en emociones fáciles de suscitar, como el ansia, el desprecio, la rabia y la frustración. Su difusión puede contar con el uso manipulador de las redes sociales y de las lógicas que garantizan su funcionamiento. De este modo, los contenidos, a pesar de carecer de fundamento, obtienen una visibilidad tal que incluso los desmentidos oficiales difícilmente consiguen contener los daños que producen.

La dificultad para desenmascarar y erradicar las fake news se debe asimismo al hecho de que las personas a menudo interactúan dentro de ambientes digitales homogéneos e impermeables a perspectivas y opiniones divergentes. El resultado de esta lógica de la desinformación es que, en lugar de realizar una sana comparación con otras fuentes de información, lo que podría poner en discusión positivamente los prejuicios y abrir un diálogo constructivo, se corre el riesgo de convertirse en actores involuntarios de la difusión de opiniones sectarias e infundadas. El drama de la desinformación es el desacreditar al otro, el presentarlo como enemigo, hasta llegar a la demonización que favorece los conflictos. Las noticias falsas revelan así la presencia de actitudes intolerantes e hipersensibles al mismo tiempo, con el único resultado de extender el peligro de la arrogancia y el odio. A esto conduce, en último análisis, la falsedad.

2. ¿Cómo podemos reconocerlas?

Ninguno de nosotros puede eximirse de la responsabilidad de hacer frente a estas falsedades. No es tarea fácil, porque la desinformación se basa frecuentemente en discursos heterogéneos, intencionadamente evasivos y sutilmente engañosos, y se sirve a veces de mecanismos refinados. Por eso son loables las iniciativas educativas que permiten aprender a leer y valorar el contexto comunicativo, y enseñan a no ser divulgadores inconscientes de la desinformación, sino activos en su desvelamiento. Son asimismo encomiables las iniciativas institucionales y jurídicas encaminadas a concretar normas que se opongan a este fenómeno, así como las que han puesto en marcha las compañías tecnológicas y de medios de comunicación, dirigidas a definir nuevos criterios para la verificación de las identidades personales que se esconden detrás de  millones de perfiles digitales.

Pero la prevención y la identificación de los mecanismos de la desinformación requieren también un discernimiento atento y profundo. En efecto, se ha de desenmascarar la que se podría definir como la «lógica de la serpiente», capaz de camuflarse en todas partes y morder. Se trata de la estrategia utilizada por la «serpiente astuta» de la que habla el Libro del Génesis, la cual, en los albores de la humanidad, fue la artífice de la primera fake news (cf. Gn 3,1-15), que llevó a las trágicas consecuencias del pecado, y que se concretizaron luego en el primer fratricidio (cf. Gn 4) y en otras innumerables formas de mal contra Dios, el prójimo, la sociedad y la creación.

La estrategia de este hábil «padre de la mentira» (Jn 8,44) es la mímesis, una insidiosa y peligrosa seducción que se abre camino en el corazón del hombre con argumentaciones falsas y atrayentes. En la narración del pecado original, el tentador, efectivamente, se acerca a la mujer fingiendo ser su amigo e interesarse por su bien, y comienza su discurso con una afirmación verdadera, pero sólo en parte:«¿Conque Dios os ha dicho que no comáis de ningún árbol del jardín?» (Gn 3,1). En realidad, lo que Dios había dicho a Adán no era que no comieran de ningún árbol, sino tan solo de un árbol: «Del árbol del conocimiento del bien y el mal no comerás» (Gn 2,17). La mujer, respondiendo, se lo explica a la serpiente, pero se deja atraer por su provocación:«Podemos comer los frutos de los árboles del jardín; pero del fruto del árbol que está en mitad del jardín nos ha dicho Dios: “No comáis de él ni lo toquéis, de lo contrario moriréis”» (Gn 3,2). Esta respuesta tiene un sabor legalista y pesimista: habiendo dado credibilidad al falsario y dejándose seducir por su versión de los hechos, la mujer se deja engañar. Por eso, enseguida presta atención cuando le asegura: «No, no moriréis» (v. 4). Luego, la deconstrucción del tentador asume una apariencia creíble: «Dios sabe que el día en que comáis de él, se os abrirán los ojos, y seréis como Dios en el conocimiento del bien y el mal» (v. 5). Finalmente, se llega a desacreditar la recomendación paternal de Dios, que estaba dirigida al bien, para seguir la seductora incitación del enemigo: «La mujer se dio cuenta de que el árbol era bueno de comer, atrayente a los ojos y deseable» (v. 6).  Este episodio bíblico revela por tanto un hecho esencial para nuestro razonamiento: ninguna desinformación es inocua; por el contrario, fiarse de lo que es falso produce consecuencias nefastas. Incluso una distorsión de la verdad aparentemente leve puede tener efectos peligrosos.

De lo que se trata, de hecho, es de nuestra codicia. Las fake news se convierten a menudo en virales, es decir, se difunden de modo veloz y difícilmente manejable, no a causa de la lógica de compartir que caracteriza a las redes sociales, sino más bien por la codicia insaciable que se enciende fácilmente en el ser humano.

Las mismas motivaciones económicas y oportunistas de la desinformación tienen su raíz en la sed de poder, de tener y de gozar que en último término nos hace víctimas de un engaño mucho más trágico que el de sus manifestaciones individuales: el del mal que se mueve de falsedad en falsedad para robarnos la libertad del corazón. He aquí porqué educar en la verdad significa educar para saber discernir, valorar y ponderar los deseos y las inclinaciones que se mueven dentro de nosotros, para no encontrarnos privados del bien «cayendo» en cada tentación.

3. «La verdad os hará libres» (Jn 8,32)

La continua contaminación a través de un lenguaje engañoso termina por ofuscar la interioridad de la persona. Dostoyevski escribió algo interesante en este  sentido: «Quien se miente a sí mismo y escucha sus propias mentiras, llega al punto de no poder distinguir la verdad, ni dentro de sí mismo ni en torno a sí, y de este modo comienza a perder el respeto a sí mismo y a los demás. Luego, como ya no estima a nadie, deja también de amar, y para distraer el tedio que produce la falta de cariño y ocuparse en algo, se entrega a las pasiones y a los placeres más bajos; y por culpa de sus vicios, se hace como una bestia. Y todo esto deriva del continuo mentir a los demás y a sí mismo» (Los hermanos Karamazov, II,2).

Entonces, ¿cómo defendernos? El antídoto más eficaz contra el virus de la falsedad es dejarse purificar por la verdad. En la visión cristiana, la verdad no es sólo una realidad conceptual que se refiere al juicio sobre las cosas, definiéndolas como verdaderas o falsas. La verdad no es solamente el sacar a la luz cosas oscuras, «desvelar la realidad», como lleva a pensar el antiguo término griego que la designa, aletheia (de a-lethès, «no escondido»). La verdad tiene que ver con la vida entera. En la Biblia tiene el significado de apoyo, solidez, confianza, como da a entender la raíz ‘aman, de la cual procede también el Amén litúrgico. La verdad es aquello sobre lo que uno se puede apoyar para no caer. En este sentido relacional, el único verdaderamente fiable y digno de confianza, sobre el que se puede contar siempre, es decir, «verdadero», es el Dios vivo. He aquí la afirmación de Jesús: «Yo soy la verdad» (Jn 14,6). El hombre, por tanto, descubre y redescubre la verdad cuando la experimenta en sí mismo como fidelidad y fiabilidad de quien lo ama. Sólo esto libera al hombre: «La verdad os hará libres» (Jn 8,32).

Liberación de la falsedad y búsqueda de la relación: he aquí los dos ingredientes que no pueden faltar para que nuestras palabras y nuestros gestos sean verdaderos, auténticos, dignos de confianza. Para discernir la verdad es preciso distinguir lo que favorece la comunión y promueve el bien, y lo que, por el contrario, tiende a aislar, dividir y contraponer. La verdad, por tanto, no se alcanza realmente cuando se impone como algo extrínseco e impersonal; en cambio, brota de relaciones libres entre las personas, en la escucha recíproca. Además, nunca se deja de buscar la verdad, porque siempre está al acecho la falsedad, también cuando se dicen cosas verdaderas. Una argumentación impecable puede apoyarse sobre hechos innegables, pero si se utiliza para herir a otro y desacreditarlo a los ojos de los demás, por más que parezca justa, no contiene en sí la verdad. Por sus frutos podemos distinguir la verdad de los enunciados: si suscitan polémica, fomentan divisiones, infunden resignación; o si, por el contrario, llevan a la reflexión consciente y madura, al diálogo constructivo, a una laboriosidad provechosa.

4. La paz es la verdadera noticia

El mejor antídoto contra las falsedades no son las estrategias, sino las personas, personas que, libres de la codicia, están dispuestas a escuchar, y permiten que la verdad emerja a través de la fatiga de un diálogo sincero; personas que, atraídas por el bien, se responsabilizan en el uso del lenguaje. Si el camino para evitar la expansión de la desinformación es la responsabilidad, quien tiene un compromiso especial es el que por su oficio tiene la responsabilidad de informar, es decir: el periodista, custodio de las noticias. Este, en el mundo contemporáneo, no realiza sólo un trabajo, sino una verdadera y propia misión. Tiene la tarea, en el frenesí de las noticias y en el torbellino de las primicias, de recordar que en el centro de la noticia no está la velocidad en darla y el impacto sobre las cifras de audiencia, sino las personas. Informar es formar, es involucrarse en la vida de las personas. Por eso la verificación de las fuentes y la custodia de la comunicación son verdaderos y propios procesos de desarrollo del bien que generan confianza y abren caminos de comunión y de paz.

Por lo tanto, deseo dirigir un llamamiento a promover un periodismo de paz, sin entender con esta expresión un periodismo «buenista» que niegue la existencia de problemas graves y asuma tonos empalagosos. Me refiero, por el contrario, a un periodismo sin fingimientos, hostil a las falsedades, a eslóganes efectistas y a declaraciones altisonantes; un periodismo hecho por personas para personas, y que se comprende como servicio a todos, especialmente a aquellos –y son la mayoría en el mundo– que no tienen voz; un periodismo que no queme las noticias, sino que se esfuerce en buscar las causas reales de los conflictos, para favorecer la comprensión de sus raíces y su superación a través de la puesta en marcha de procesos virtuosos; un periodismo empeñado en indicar soluciones alternativas a la escalada del clamor y de la violencia verbal.

Por eso, inspirándonos en una oración franciscana, podríamos dirigirnos a la Verdad en persona de la siguiente manera:

Señor, haznos instrumentos de tu paz.
Haznos reconocer el mal que se insinúa en una comunicación que no crea comunión.
Haznos capaces de quitar el veneno de nuestros juicios.
Ayúdanos a hablar de los otros como de hermanos y hermanas.
Tú eres fiel y digno de confianza; haz que nuestras palabras sean semillas de bien para el mundo:
donde hay ruido, haz que practiquemos la escucha;
donde hay confusión, haz que inspiremos armonía;
donde hay ambigüedad, haz que llevemos claridad;
donde hay exclusión, haz que llevemos el compartir;
donde hay sensacionalismo, haz que usemos la sobriedad;
donde hay superficialidad, haz que planteemos interrogantes verdaderos;
donde hay prejuicio, haz que suscitemos confianza;
donde hay agresividad, haz que llevemos respeto;
donde hay falsedad, haz que llevemos verdad.

Amén.

 

Francisco


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Mensaje del Papa para la jornada mundial de las comunicaciones sociales. Resumen

El Pontífice aboga por un periodismo de paz sin caer en el "buenismo".El Pontífice aboga por un periodismo de paz sin caer en el “buenismo”.  (Vatican Media)

Papa a los periodistas: “Sean custodios de noticias y busquen la verdad “

El Santo Padre exhorta a los comunicadores del mundo a trabajar por un periodismo de Paz, “hecho por personas y para personas”.

El miércoles 24 de enero, memoria litúrgica de San Francisco de Sales, patrono de los periodistas, fue publicado el mensaje del Papa Francisco con motivo de la 52° Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales que se celebrará el 13 de mayo de 2018, con el tema, «La verdad os hará libres» (Jn 8,32). Fake news y periodismo de paz”, en el que el Santo Padre exhorta a los comunicadores a retornar a la esencia de su profesión, y más aún, “misión” de “ser custodios de las noticias” ya que hace falta un periodismo que “no queme las noticias, sino que busque siempre la verdad y se ocupe de buscar soluciones alternativas a la escalada del clamor y de la violencia verbal”.

La comunicación humana como proyecto de Dios

 

“En el proyecto de Dios, la comunicación humana es una modalidad esencial para vivir la comunión”, escribe Francisco, señalando que el ser humano, imagen y semejanza del Creador, es capaz de expresar y compartir la verdad, el bien, la belleza; “capaz de contar su propia experiencia y describir el mundo, construyendo así la memoria y la comprensión de los acontecimientos”.

No obstante, el Pontífice advierte sobre cómo el propio egoísmo orgulloso del ser humano puede hacer un mal uso de la facultad de comunicar, como lo reflejan desde el principio los episodios bíblicos de Caín y Abel, y de la Torre de Babel. Citando estos ejemplos, el Papa explica que la alteración de la verdad es el síntoma típico de tal distorsión, tanto en el plano individual como en el colectivo y que por el contrario, “en la fidelidad a la lógica de Dios, la comunicación se convierte en lugar para expresar la propia responsabilidad en la búsqueda de la verdad y en la construcción del bien”.

El fenómeno de las fake news

 

Consciente de que las sociedades actuales viven inmersas en un contexto de comunicación cada vez más veloz y dentro de un sistema digital, el Obispo de Roma reflexiona sobre el fenómeno de las noticias falsas, las llamadas «fake news»; motivo por el cual ha dedicado este mensaje al tema de la verdad, como ya hicieron en diversas ocasiones sus predecesores a partir de Pablo VI (cf. Mensaje de 1972: «Los instrumentos de comunicación social al servicio de la verdad»).

De este modo, el Papa expresa su deseo de “ofrecer con este mensaje una aportación al esfuerzo común para prevenir la difusión de las noticias falsas, y para redescubrir el valor de la profesión periodística y la responsabilidad personal de cada uno en la comunicación de la verdad”.

Profundizando sobre este fenómeno que generalmente alude a desinformación difundida online o en los medios de comunicación tradicionales, basada en datos inexistentes o distorsionados, que tienen como finalidad engañar o incluso manipular al lector para alcanzar determinados objetivos, influenciar las decisiones políticas u obtener ganancias económicas, el Pontífice explica que la eficacia de las «Fake news», se debe, en primer lugar, “a su naturaleza mimética, es decir, a su capacidad de aparecer como plausibles” y en segundo lugar, a que son verosímiles y capciosas, en el sentido de que “son hábiles para capturar la atención de los destinatarios poniendo el acento en estereotipos y prejuicios extendidos dentro de un tejido social, y apoyándose en emociones fáciles de suscitar, como el ansia, el desprecio, la rabia y la frustración”.

El peligroso uso manipulador de las Redes Sociales

 

Y estas falsas noticias cuentan con un potente elemento detonador: el uso manipulador de las redes sociales y de las lógicas que garantizan su funcionamiento. De modo que los contenidos, a pesar de carecer de fundamento, obtienen una visibilidad tal que incluso los desmentidos oficiales difícilmente consiguen contener los daños que producen.

Por ello, el Santo Padre advierte a los comunicadores, que la dificultad para desenmascarar y erradicar las fake news, se debe asimismo, al hecho de que las personas a menudo interactúan dentro de ambientes digitales homogéneos e impermeables a perspectivas y opiniones divergentes.

“El resultado de esta lógica de la desinformación es que, en lugar de realizar una sana comparación con otras fuentes de información, lo que podría poner en discusión positivamente los prejuicios y abrir un diálogo constructivo, se corre el riesgo de convertirse en actores involuntarios de la difusión de opiniones sectarias e infundadas”, escribe Francisco identificando que el drama de la desinformación es el desacreditar al otro, el presentarlo como enemigo, hasta llegar a la demonización que favorece los conflictos.

 ¿Cómo podemos reconocerlas?

 

El Papa pone en guardia sobre la dificultad que surge al querer identificar las “fake news”, y de cómo nadie puede eximirse de la responsabilidad de hacer frente a estas falsedades. No es tarea fácil, añade Francisco, “porque la desinformación se basa frecuentemente en discursos heterogéneos, intencionadamente evasivos y sutilmente engañosos, y se sirve a veces de mecanismos refinados”.

En este sentido, el Sucesor de Pedro, señala que la prevención y la identificación de los mecanismos de la desinformación requieren también de un discernimiento atento y profundo, que conduzcan a desenmascarar la conocida como «lógica de la serpiente», capaz de camuflarse en todas partes y morder: se trata de la estrategia utilizada por la «serpiente astuta» de la que habla el Libro del Génesis, la cual, en los albores de la humanidad, fue la artífice de la primera fake news (cf. Gn 3,1-15), que llevó a las trágicas consecuencias del pecado, y que se concretizaron luego en el primer fratricidio (cf. Gn 4) y en otras innumerables formas de mal contra Dios, el prójimo, la sociedad y la creación. Con este planteamiento, el Papa hace hincapié en cómo la distorsión de la verdad “aparentemente leve” puede tener efectos peligrosos con consecuencias trascendentales.

“Ninguna desinformación es inocua; por el contrario, fiarse de lo que es falso produce consecuencias nefastas”, añade Francisco.

¿Cómo defendernos de las fake news?

 

Ante este complejo panorama, el Santo Padre propone el antídoto más eficaz contra el virus de la falsedad: dejarse purificar por la verdad; una verdad que entendida desde la visión cristiana, no es solamente el sacar a la luz cosas oscuras, «desvelar la realidad», como lleva a pensar el antiguo término griego que la designa, aletheia (de a-lethès, «no escondido»), sino que la verdad “tiene que ver con la vida entera: es aquello sobre lo que uno se puede apoyar para no caer”.

Asimismo, el Obispo de Roma sugiere dos ingredientes que no pueden faltar para que nuestras palabras y nuestros gestos sean verdaderos, auténticos, dignos de confianza: la liberación de la falsedad y búsqueda de la relación, ya que la verdad, por tanto, “no se alcanza realmente cuando se impone como algo extrínseco e impersonal; en cambio, brota de relaciones libres entre las personas, en la escucha recíproca”.

La Paz es la verdadera noticia

 

En relación a todo esto, el Papa concluye aseverando que el mejor antídoto contra las falsedades no son las estrategias, sino las personas, personas que, libres de la codicia, están dispuestas a escuchar, y permiten que la verdad emerja a través de la fatiga de un diálogo sincero; personas que, atraídas por el bien, se responsabilizan en el uso del lenguaje.

De igual manera, el Pontífice recuerda que la figura del periodista debe ser siempre responsable, evitando expandir la desinformación y respetando siempre la esencia de su oficio: ser “custodio de las noticias”…informar, ya que en el mundo contemporáneo, el comunicador no realiza sólo un trabajo, sino una verdadera y propia misión: “tiene la tarea, en el frenesí de las noticias y en el torbellino de las primicias, de recordar que en el centro de la noticia no está la velocidad en darla y el impacto sobre las cifras de audiencia, sino las personas.

“Informar es formar, es involucrarse en la vida de las personas”, afirma el Papa, resaltando la importancia de que la verificación de las fuentes y la custodia de la comunicación, “son los verdaderos y propios procesos de desarrollo del bien que generan confianza y abren caminos de comunión y de paz”.

El Papa a los comunicadores del mundo
El Papa a los Comunicadores Sociales

24 enero 2018, 10:52


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Petición de la gran revista National Catholic Reporter.

Petición de ayuda de la gran revistan norteamericana de los jesuitas National Catholic Reporter.
National Catholic Reporter <ncrsub@ncronline.org>
Para:ignacio_arregui@yahoo.it
9 ene. a las 21:03
 

“We believe that these programs and benefits should be viewed as investments in future generations and a livable society. We oppose cuts to these programs and believe that our taxes should support and expand programs like these that benefit all citizens. The tax plan promoted by the leaders who now control Congress undermines the country’s ability to support these social investments. The plan will make it easier to cut these investments in subsequent budget years. That is why we must fight against the tax plan and the coming budget cuts.”

Greetings,

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With hope,
Caitlin Hendel

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Acuerdo firmado entre Vaticano y Salesianos sobre comunicación social.

P. Ángel Fernández Artime y Mons. Dario Edoardo ViganóP. Ángel Fernández Artime y Mons. Dario Edoardo Viganó 

Firmado el Convenio entre la Secretaría para la Comunicación y los Salesianos

Colaboración en el sistema informativo de la Santa Sede

Se ha firmado el Convenio entre la Sociedad de San Francisco de Sales y la Secretaría para la Comunicación de la Santa Sede. En el centro del acuerdo, la colaboración en ámbito del sistema informativo vaticano a la luz de la reforma querida por el Papa Francisco

Firma del Convenio

Después de haber firmado el Convenio con la Compañía de Jesús, la cual está presente ahora en calidad de comunidad de misión en el interior del sistema comunicativo de la Santa Sede, siguiendo las indicaciones de la Secretaría de Estado, en días pasados la Secretaría para la Comunicación firmó el Convenio con la Sociedad de San Francisco de Sales.

Por lo tanto, la comunidad salesiana podrá poner a disposición la contribución del carisma de Don Bosco en el marco de los diversos servicios desempeñados por la Secretaría para la Comunicación.

El Convenio tendrá una duración trienal renovable. Ha sido firmado por el Rector Mayor de la Sociedad de San Francisco de Sales, P. Ángel Fernández Artime, y el Prefecto de la Secretaría para la Comunicación, Mons. Dario Edoardo Viganò.

Escucha y descarga la información