Loiola XXI

Lugar de encuentro abierto a seguidor@s de S. Ignacio de Loyola esperando construir un mundo mejor


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Barcelona: Misa en la Sagrada Familia por las víctimas de los atentados.

Solemne misa en la Sagrada Familia por víctimas del atentado

El cardenal Omella: «la paz es el mejor alimento de nuestras vidas»; Papa Francisco: «Estoy cerca de ustedes en este momento doloroso»

Solemne misa en la Sagrada Familia por víctimas del atentado

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Pubblicato il 20/08/2017
Ultima modifica il 20/08/2017 alle ore 12:09
PABLO LOMBÓ

«Nuestra presencia en este lugar santo es signo de repulsa del atentado y es oración para pedir a Dios, Padre de toda bondad, que cambie nuestros corazones de piedra y nos dé un corazón de carne». Desde el altar de la Basílica de la Sagrada Familia, el cardenal arzobispo de Barcelona, Joan Josep Omella recordó hoy, 20 de agosto de 2017, a las víctimas y a los heridos de los atentados que sacudieron las ciudades de Barcelona y Cambrils el jueves pasado, y en los que perdieron la vida 15 personas.

 

Participaron en esta misa por la paz y por la recuperación del más de centenar de heridos los Reyes de España, Felipe VI y Leticia, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y la alcaldesa de Cambrils (Tarragona), Camí Mendoza. También estaba presente una representación de la comunidad musulmana en Barcelona, además de muchos de los familiares de las víctimas y heridos de los ataques terroristas. Precisamente la Sagrada Familia, la obra maestra del arquitecto Antoní Gaudí, parece haber sido uno de los posibles objetivos del grupo de terroristas que atacó a los paseantes en las Ramblas. Centenares de barceloneses y turistas comenzaron a entrar a la Basílica hacia las 09.00 de la mañana para asistir a la eucaristía, que concelebran el obispo auxiliar de Barcelona, Sebastià Taltavull, y el arzobispo emérito de Barcelona, cardenal Lluís Martínez Sistach.

 

El obispo auxiliar, Taltavull, instó a que todo el dolor vivido en Cataluña esta semana debido a los ataques deje paso a «un nuevo estilo de convivencia que respete los derechos humanos y vele por la dignidad, superando toda diferencia y exclusión».

 

El cardenal arzobispo de Barcelona, Joan Josep Omella, proclamó durante su homilía de la Misa solemne en la Sagrada Familia por los atentados en Barcelona y Cambrils que «la unión nos hace fuertes; la división nos corroe y nos destruye». «Es bonito ver que hoy entorno el altar del Señor —continuó— estamos unidos las autoridades supremas del Estado, las autoridades autonómicas y locales, los representantes de las diversas confesiones presentes en nuestra tierra, las diversas instituciones sociales, hombres y mujeres de toda clase y condición social, buena voluntad. És el bonito mosaico sobre el cual se construye una sociedad», y subrayó que «la paz es el mejor alimento de nuestras vidas».

 

Omella también recordó que Gaudí concibió la Sagrada Familia como «un templo reparador, es decir, un lugar para orar por los pecados del mundo», y se preguntó: «¿no es un pecado gravísimo atentar contra la vida de unos semejantes, de nuestros prójimos, de unos seres inocentes y de niños?». Por ello imploró que Dios «cambie nuestros corazones de piedra y nos dé un corazón de carne, lleno de sentimientos de humanidad, fraternidad, misericordia y de paz». Citando el Evangelio del día, que relata la historia de la mujer cananea que pide a Jesús que interceda por su hija enferma, el arzobispo de Barcelona, pidió al Señor que «que cure a quienes han quedado heridos o destrozados por estos atentados y que conceda a nuestro mundo vivir en paz y concordia».

 

«Todos hemos recibido en estos días pasados muestras de cercanía y de repulsa por los atentados sufridos en nuestra ciudad de Barcelona y en la ciudad hermana de Cambrils», recordó el purpurado, en primer lugar, el telegrama enviado en nombre del Francisco por el cardenal Secretario de Estado Pietro Parolin, en el que el Papa condenó nuevamente «la violencia ciega, que es una ofensa gravísima al Creador, y eleva su oración al Altísimo para que nos ayude a seguir trabajando con determinación por la paz y la concordia en el mundo».

 

A los fieles reunidos en oración por las víctimas de atentado, el arzobispo de Barcelona reveló haber recibido además otro mensaje del Papa Francisco, el sábado 19 de agosto por la tarde, quien «me dejó un mensaje en el móvil: “Además del mensaje que le envió en nombre mío el cardenal Parolin, de manera particular, quiero personalmente hacerme cercano a usted y acompañarlo en la misa que va a celebrar. Estoy cerca de ustedes en este momento doloroso. Les acompaño mucho. Que Dios les bendiga. Rezo por ustedes y ustedes recen por mí».

 

«Quiero acabar agradeciendo a las fuerzas de seguridad del Estado, de la autonomía y de Barcelona la generosidad con la que actúan siempre; a los profesionales de la sanidad, su generosidad. Hay mucha reserva de humanidad en nuestra tierra —constató Omella. Da gusto sentirse de esta sociedad, cuando uno ve tanta generosidad. Que la Virgen de la Merced, Patrona de Barcelona, y de Montserrat, Patrona de Cataluña, os acompañen siempre con su amor maternal».


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Desde Barcelona: no más muertes en nombre de Dios.

DESDE BARCELONA, CON PROFUNDA TRISTEZA

Cristianisme i Justícia se une al dolor de las víctimas y pide no más muertes en nombre de Dios

Desde Barcelona, con profunda tristeza, nos unimos al dolor de las víctimas y los familiares del atentado perpetrado ayer, 17 de agosto de 2017. Nuestra ciudad, plural y diversa, siempre acogedora y defensora de la paz, ha sido víctima de esta barbarie terrorista que azota el siglo XXI. Desde hace tiempo, como centro de estudios, intentamos analizar las causas de la violencia, de la desigualdad en el mundo, de la utilización de las religiones como medio ideológico para la división y la confrontación, pero hoy toca alzarnos de nuevo en defensa de la pluralidad, el respeto y la libertad y unirnos a todas las comunidades religiosas, musulmanas, cristianas, así como a toda la sociedad civil organizada que apuesta por un futuro de convivencia y paz. No más muertes en nombre de Dios.

Barcelona, 18 de agosto de 2017


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La asunción de María

La Asunción de la Virgen María, último dogma de la Iglesia.

2017-08-15 Radio Vaticana

(RV).- El 15 de agosto la Iglesia celebra la Solemnidad de la Asunción de la Virgen María, último dogma proclamado por el Papa Pio XII el 1 de noviembre de 1950 en que se publicó la constitución apostólica Munificentissimus Deus, en la cual el papa, basado en la tradición de la Iglesia católica, tomando en cuenta los testimonios de la liturgia, la creencia de los fieles, los testimonios de los Padres y Doctores de la Iglesia y con el consenso de los obispos del mundo, declaraba como dogma de fe la Asunción de la Virgen María.

La Iglesia católica celebra esta fiesta en honor de María en Oriente desde el siglo VI y en Roma desde el siglo VII. Durante el siglo VI fue llamada la Dormitio o Dormición de María, en que se celebraba la muerte, resurrección y asunción de María. En el siglo VII el nombre pasó de «Dormición» a «Asunción».

En la devoción popular, antes y después de la proclamación del Dogma, la Asunción de la Santísima Virgen María es festejada y celebrada por la Iglesia universal y en especial en los países de habla hispana, como reconocimiento a la figura de la madre de Dios, siendo Patrona bajo esta advocación de lugares en Paraguay, Guatemala, Brasil, España, Perú, Nicaragua, Puerto Rico, El Salvador, México, Bolivia y en otros muchos países de la comunidad católica en el mundo.

Escuchamos a continuación los testimonios de los oyentes de la radio del Papa en homenaje a la Asunción de la Santísima Virgen María.


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Las tempestades de la Vida. Angelus del Papa

La fe no es una escapatoria de los problemas de la vida”

Durante el Ángelus, el Pontífice puso en guardia frente a los «horóscopos y adivinos», y exhortó a «permanecer en la barca de la Iglesia, rechazando ideologías, modas y eslóganes»
AFP
Pubblicato il 13/08/2017
Ultima modifica il 13/08/2017 alle ore 13:08
GIACOMO GALEAZZI
CIUDAD DEL VATICANO

«Cuando no te aferras a la palabra del Señor, y consultas horóscopos y adivinos, uno se empieza a hundir», advirtió el Papa durante el Ángelus. La Iglesia es una barca que «a lo largo de la travesía, debe afrontar también vientos contrarios y tempestades, que amenazan con hundirla. Lo que la salva no es el coraje y las cualidades de su hombre: la garantía contra el naufragio es la fe en Cristo y en su palabra. Esta es la garantía: la fe en Jesús y en su palabra».

 

Antes de la oración mariana, Francisco subrayó que la fe «no es una escapatoria a los problemas de la vida, sino nos sostiene en el camino y le da un sentido». E invocó a la Virgen para que nos «ayude a permanecer firmes en la fe para resistir a las tormentas de la vida, a quedarnos en la barca de la Iglesia rechazando la tentación de subirse en los botes fascinantes pero inseguros de las ideologías, de las modas y de los eslóganes».

 

Reflexionando sobre las Sagradas Escrituras con los fieles reunidos en la Plaza San Pedro, Jorge Mario Bergoglio recordó que «hoy, la página del Evangelio describe el episodio de Jesús que, después de haber orado toda la noche en la orilla del lago de Galilea, se dirige hacia la barca de sus discípulos, caminando sobre las aguas». La barca, añadió, «se encontraba en medio del lago, bloqueada por un fuerte viento contrario. Cuando ven venir a Jesús caminando sobre las aguas, los discípulos lo confunden con un fantasma y se aterrorizan». Pero Jesús los tranquiliza: «¡Ánimo, soy yo, no tengan miedo!».

 

El Papa después observó que Pedro, «con su ímpetu típico», le dice: «“Señor, si eres tú, mándame ir a tu encuentro sobre el agua”; y Jesús lo llama “Ven”». Pedro baja de la barca y se pone a caminar sobre el agua hacia Jesús, pero debido al viento se agita y comienza a hundirse. Entonces grita: «¡Señor, sálvame!», y Jesús le tiende la mano y lo aferra. «Esta narración del Evangelio —explicó Francisco— contiene un rico simbolismo y nos hace reflexionar sobre nuestra fe, sea como individuos, sea como comunidad, también la fe de todos los que estamos hoy, aquí en la Plaza. La comunidad eclesial, esta comunidad eclesial, ¿tiene fe? ¿Cómo es la fe de cada uno de nosotros y la fe de nuestra comunidad? La barca es la vida de cada uno de nosotros pero es también la vida de la Iglesia; el viento contrario representa las dificultades y las pruebas».

 

La invocación de Pedro: «Señor, mándame ir a tu encuentro» y su grito: «Señor, sálvame» se parecen mucho «a nuestro deseo de sentir la cercanía del Señor, pero también el miedo y la angustia que acompañan los momentos más duros de nuestra vida y de nuestras comunidades, marcadas por fragilidades internas y por dificultades externas». De hecho, continuó el Papa, «a Pedro, en ese momento, no le bastó la palabra segura de Jesús, que era como la cuerda extendida a la cual sujetarse para afrontar las aguas hostiles y turbulentas».

 

Y es lo que puede pasarnos a nosotros, dijo Bergoglio: «El Evangelio de hoy nos recuerda que la fe en el Señor y en su palabra no nos abre un camino donde todo es fácil y tranquilo; no nos quita las tempestades de la vida».

 

Además, «la fe nos da la seguridad de una Presencia – no olviden esto: la fe nos da la seguridad de una Presencia, esa presencia de Jesús – una Presencia que nos impulsa a superar las tormentas existenciales, la certeza de una mano que nos aferra para ayudarnos a afrontar las dificultades, indicándonos el camino incluso cuando esta oscuro». Esta es una imagen «estupenda de la realidad de la Iglesia de todos los tiempos: una barca que, a lo largo de la travesía, debe afrontar también vientos contrarios y tempestades, que amenazan con hundirla». Por ello, sostuvo el Papa, «lo que la salva no es el coraje y las cualidades de su hombre: la garantía contra el naufragio es la fe en Cristo y en su palabra. Esta es la garantía: la fe en Jesús y en su palabra. Sobre esta barca estamos seguros, no obstante nuestras miserias y debilidades, sobre todo cuando nos ponemos de rodillas y adoramos al Señor».


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Mons. Romero, centenario de su nacimiento.

“Caminando hacia la cuna del Profeta”. Peregrinación por los 100 años del nacimiento del Beato Romero

 

 

(RV).- “Camino de Monseñor Romero”, es el nombre de la peregrinación organizada por la Iglesia católica en El Salvador, para conmemorar los 100 años del nacimiento del Beato Óscar Arnulfo Romero; peregrinación que inicia este viernes, 11 de agosto de 2017, bajo el lema: “Caminando hacia la cuna del Profeta”.

Recordando que, el Beato Óscar Romero, Obispo de San Salvador, nació el 15 de agosto de 1917 en el municipio de Ciudad Barrios, del departamento de San Miguel; fue asesinado en el altar, mientras celebraba la Santa Misa, el 24 de marzo de 1980. Y el 23 de mayo de 2015 fue beatificado.

La peregrinación tendrá inicio en la catedral de San Salvador, con la celebración de la Eucaristía, a las 5.00 de la mañana. Desde ahí, todos los fieles peregrinaran hacia la localidad de San Rafael Cedros. Luego en bus irán hacia Apastepeque, San Vicente, donde pasarán la noche. La segunda etapa prosigue el sábado 12 de agosto; a las 6.00 de la mañana saldrán rumbo a Mercedes Umaña, Usulután; ahí habrá una pausa para comer y descansar, posteriormente se dirigirán hacia Moncagua, San Miguel, y pasarán la segunda noche en Chapeltique. Finalmente, el domingo saldrán a pie a las 7.00 de la mañana, hacia Ciudad Barrios, la ciudad natal del Beato. Aquí, el 15 de agosto, los peregrinos participarán en las celebraciones presididas por el Arzobispo de Santiago de Chile, el Cardenal Ricardo Ezzati, enviado especial del Papa Francisco.

La peregrinación será encabezada por la imagen de Mons. Romero, precedida por un cuadro con la Virgen de La Paz y una cruz. Luego irán dos estandartes con los símbolos del Beato. En cada lugar donde descansen se hará un pequeño acto litúrgico y se entregará una cruz con un escrito, la peregrinación tendrá en total 157 kilómetros de recorrido, de los cuales, 98 serán a pie y 59 en bus.

(Renato Martinez – Radio Vaticano)


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El Papa y su visita al Perú el mes de enero.

“Unidos en la esperanza”. Video mensaje del Papa Francisco al pueblo peruano

2017-08-07 Radio Vaticana

 

(RV).- “Queridos hermanos y hermanas peruanos, dentro de poco los visitaré, tengo muchas ganas de ir, ustedes son un pueblo de mucha reserva. Y la reserva más linda que puede tener un pueblo es la reserva de los santos, ustedes tienen tantos santos y grandes santos que marcaron Latinoamérica”, es el saludo que el Papa Francisco envió un video mensaje al pueblo peruano, a través del Cardenal Juan Luis Cipriani, Arzobispo de Lima y Primado del Perú, con motivo de su próxima Visita Apostólica a este país en programa del 18 al 21 de enero de 2018.

Así mismo, el Arzobispado de Lima informó que, el Santo Padre pidió a todos los peruanos que trabajen por la “unidad” siguiendo el ejemplo de los santos peruanos. “Los santos hicieron la construcción de la Iglesia – afirma el Papa – es decir de la dispersión a la unidad, un santo siempre trabaja en esa línea, de lo que está disperso a la unidad, que es lo que hizo Jesús. Un cristiano tiene que seguir ese camino y por qué no un peruano – también – con tantos santos peruanos, trabajar por la unidad, quien trabaja por la unidad mira adelante y adelante se puede mirar con escepticismo, con amargura, un cristiano no puede, un cristiano mira adelante con esperanza, porque espera lograr eso que el Señor le prometió”.

Finalmente, el Papa Francisco dejó una tarea a todos los peruanos en espera de su Visita el próximo 18 de enero de 2018. “Nos veremos pronto – dice el Papa – pero mientras tanto: Unidad y esperanza, trabajen en eso. Rezo por ustedes, ustedes háganlo por mí”.

(Renato Martinez – Radio Vaticano)


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La fiesta de la Transfiguración en palabras del Papa

Ángelus: la Trasfiguración del Señor es un mensaje de esperanza

2017-08-06 Radio Vaticana

 

(RV).- En el domingo en que la liturgia celebra la Fiesta de la Trasfiguración del Señor, el Santo Padre Francisco antes de rezar la oración mariana del Ángelus con los fieles y peregrinos procedentes de numerosos países que se dieron cita a mediodía en la Plaza de San Pedro, explicó lo que relata la página evangélica del día.

El Papa Bergoglio afirmó que el evento de la Trasfiguración del Señor nos ofrece un mensaje de esperanza. Sí, porque nos invita a encontrar a Jesús para estar al servicio de los hermanos.

El Obispo de Roma insistió en que estamos llamados a redescubrir el silencio pacificante y regenerarte de la meditación del Evangelio, que conduce hacia una meta rica de belleza, de esplendor y de alegría. Y en esta perspectiva, dijo que el tiempo veraniego es un momento providencial para acrecentar nuestra búsqueda y compromiso de encuentro con el Señor, puesto que en este período, los estudiantes están libres de las obligaciones escolares y numerosas familias se van de vacaciones. De ahí la importancia del descanso y del desprendimiento de las ocupaciones cotidianas, para volver a templar las fuerzas del cuerpo y del espíritu, profundizando el camino espiritual.

Hacia el final de su reflexión, el Pontífice dijo que transformados por la presencia de Cristo y por el ardor de su palabra, seremos signos concreto del amor vivificante de Dios por todos nuestros hermanos, especialmente por quienes sufren, por cuantos se encuentran en la soledad y en el abandono, por los enfermos y por la multitud de hombres y de mujeres que, en diversas partes del mundo, son humillados por la injusticia, la prepotencia y la violencia.

A María, a la que vemos como a la “Virgen de la Escucha” – concluyó diciendo Francisco – siempre dispuesta a acoger y custodiar en su corazón cada palabra de su Hijo Divino, le encomendamos las vacaciones de todos, para que sean serenas y proficuas y, sobre todo, encomendamos el verano de cuantos no pueden irse de vacaciones porque se sienten impedidos a causa de su edad avanzada o por falta de salud o de trabajo y restricciones económicas o por otros problemas, a fin de que sea, de todos modos, un tiempo de distensión, regocijado por la presencia de amigos y momentos dichosos.

Después de rezar a la Madre de Dios, el Papa Francisco saludó afectuosamente a los  queridos hermanos y hermanas presentes en la Plaza de San Pedro desafiando el gran calor del verano romano.

“Hoy – dijo el Santo Padre – están presentes diversos grupos de chicos y jóvenes. ¡Los saludo con gran afecto!”.

Y de modo especial al grupo de la pastoral juvenil de Verona; a los jóvenes de AdriaCampodarsego y Offanengo. A todos – les dijo – les deseo un feliz domingo. Y concluyó – como suele hacer –  pidiendo que por favor, no se olviden de rezar por él. A la vez que deseó a todos buen almuerzo y se despidió con un “¡hasta la vista”!.

(María Fernanda Bernasconi – RV).

Texto y audio completo de las palabras del Papa Francisco en el Ángelus

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Este domingo, la liturgia celebra la fiesta de la Transfiguración del Señor. La hodierna página evangélica, lo hemos escuchado, narra que los apóstoles Pedro, Santiago y Juan fueron testigos de este evento extraordinario. Jesús los tomó consigo «y los llevó aparte a un monte elevado» (Mt 17,1) y, mientras oraba, su rostro cambió de aspecto, brillando como el sol, y sus vestiduras se volvieron cándidas como la luz. Se les aparecieron entonces Moisés y Elías, y se pusieron a dialogar con Él. A este punto, Pedro dice a Jesús: «Señor, ¡qué bien estamos aquí! Si quieres, levantaré aquí mismo tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías» (v. 4). No había aún terminado de hablar, cuando una nube luminosa los cubrió.

El evento de la Transfiguración del Señor nos ofrece un mensaje de esperanza – así seremos nosotros, con Él – nos invita a encontrar a Jesús, para estar al servicio de los hermanos.

La subida de los discípulos hacia el monte Tabor nos lleva a reflexionar sobre la importancia de desprendernos de las cosas mundanas, para efectuar un camino hacia lo alto y contemplar a Jesús. Se trata de disponernos a la escucha atenta y orante del Cristo, el Hijo amado del Padre, buscando momentos íntimos de oración que permitan la acogida dócil y gozosa de la Palabra de Dios. En esta elevación espiritual, en este desprendimiento de las cosas mundanas, estamos llamados a redescubrir el silencio pacificante y regenerante de la meditación del Evangelio, de la lectura de la Biblia, que conduce hacia una meta rica de belleza, de esplendor y de alegría. Y cuando nosotros nos ponemos así, con la Biblia en la mano, en silencio, comenzamos a sentir esta belleza interior, esta alegría que nos da la Palabra de Dios en nosotros. En esta perspectiva, el tiempo veraniego es un momento providencial para acrecentar nuestro empeño de búsqueda y de encuentro con el Señor. En este periodo, los estudiantes están libres de las obligaciones escolares y muchas familias realizan sus vacaciones; es importante que en el periodo de descanso y de desapego de las ocupaciones cotidianas, se puedan fortificar las fuerzas del cuerpo y del espíritu, profundizando en el camino espiritual.

Al finalizar la experiencia maravillosa de la Transfiguración, los discípulos bajaron de la montaña (Cfr. v. 9) con los ojos y el corazón transfigurados por el encuentro con el Señor. Es el recorrido que podemos realizar también nosotros. El redescubrimiento siempre más vivo de Jesús no es un fin en sí mismo, sino nos induce a “bajar de la montaña”, recargados por la fuerza del Espíritu divino, para decidir nuevos pasos de auténtica conversión y para testimoniar constantemente la caridad, como ley de vida cotidiana. Transformados por la presencia de Cristo y por el ardor de su palabra, seremos signo concreto del amor vivificante de Dios para todos nuestros hermanos, especialmente para quienes sufren, para cuantos se encuentran en la soledad y en el abandono, para los enfermos y para la multitud de hombres y de mujeres  que, en diversas partes del mundo, son humillados por la injusticia, la prepotencia y la violencia.

En la Transfiguración se oye la voz del Padre celestial que dice: «Este es mi Hijo amado. Escúchenlo» (v.5). Miramos a María, la Virgen de la escucha, siempre dispuesta a acoger y custodiar en su corazón cada palabra del Hijo divino (Cfr. Lc 1,52). Quiera nuestra Madre y Madre de Dios ayudarnos a entrar en sintonía con la Palabra de Dios, para que Cristo se convierta en luz y guía de toda nuestra vida. A Ella le encomendamos las vacaciones de todos, para que sean serenas y proficuas, pero sobre todo por el verano de cuantos no pueden ir de vacaciones porque están impedidos por la edad, por motivos de salud o de trabajo, por restricciones económicas o por otros problemas, para que sea de todos modos un tiempo de distención, animado por la presencia de amigos y de momentos dichosos.

(Traducción del italiano, Renato Martinez – Radio Vaticano)