Loiola XXI

Lugar de encuentro abierto a seguidor@s de S. Ignacio de Loyola esperando construir un mundo mejor


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Japón: masacre en un hospital de minusválidos. El pésame del Papa.

japon

Dolor y oración del Papa por tragedia en el Japón

2016-07-26 Radio Vaticana

(RV).-  El Papa Francisco ha expresado gran dolor por la  masacre ocurrida la mañana del martes 26 de julio en el Japón, en un centro para minusválidos en Sagamihara, a unos 40 km de Tokio, donde un hombre armado de un cuchillo ha asesinado a 19 personas, hiriendo a más de 40, algunas de ellas gravemente. En un telegrama  firmado por el cardenal secretario de Estado Pietro Parolin, enviado al arzobispo de Tokio Peter Takeo Okada,  el Papa Francisco expresa  su  cercanía a todos aquellos golpeados por esta tragedia, asegura sus oraciones por las víctimas y por la recuperación de los heridos. Por tanto, en este momento difícil, invoca la bendición divina de paz y reconciliación sobre la nación japonesa.


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Homilía del Papa en el jubileo de los enfermos.

La enfermedad, el sufrimiento y la muerte encuentran en Cristo su sentido definitivo. Homilía del Papa en el Jubileo de los Enfermos

2016-06-12 Radio Vaticana

(RV).- “Todos, tarde o temprano, estamos llamados a enfrentarnos, y a veces a combatir con la fragilidad y la enfermedad nuestra y la de los demás”, pero “sepamos que en la debilidad podemos ser fuertes (cf. 2 o 12,10), y recibiremos la gracia de completar lo que falta en nosotros al sufrimiento de Cristo, en favor de la Iglesia, su cuerpo (cf. Col 1,24)”. Un concepto realístico y una proclamación de esperanza en la homilía del Papa Francisco durante la misa celebrada por el Jubileo de los Enfermos y de las personas discapacitadas, en el XI domingo del tiempo ordinario.

En una época en la que “el cuidado del cuerpo se ha convertido en un negocio y en la que lo que es imperfecto debe ser ocultado porque va contra la felicidad y tranquilidad de los privilegiados y pone en crisis el modelo imperante”, el pontífice advirtió que “el mundo no será mejor cuando este compuesto solamente por personas aparentemente ‘perfectas’, sino cuando crezca la solidaridad entre los seres humanos, la aceptación y el respeto mutuo”.

Antes de proclamar que la enfermedad, el sufrimiento y la muerte encuentran en Cristo su sentido definitivo, Francisco se refirió a las patologías que afectan al espíritu, y puso el ejemplo de cuando se experimenta la desilusión o la traición en las relaciones importantes. En momentos como ése la vulnerabilidad, debilidad y desprotección pueden llevar a la tentación de replegarse en sí mismos y hasta “a perder la oportunidad de la vida” dijo. Por ese motivo, exhortó a “amar a pesar de todo”, porque “la felicidad que cada uno desea, puede tener muchos rostros, pero sólo puede alcanzarse si somos capaces de amar”.

(Griselda Mutual – Radio Vaticano)

Audio y texto de la Homilía del Papa Francisco, en el Jubileo de los Enfermos y de las personas discapacitadas. 12 de junio de 2016

«Estoy crucificado con Cristo: vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en mi» (Ga 2,19). El apóstol Pablo usa palabras muy fuertes para expresar el misterio de la vida cristiana: todo se resume en el dinamismo pascual de muerte y resurrección, que se nos da en el bautismo. En efecto, con la inmersión en el agua es como si cada uno hubiese sido muerto y sepultado con Cristo (cf. Rm 6,3-4), mientras que, el salir de ella manifiesta la vida nueva en el Espíritu Santo. Esta condición de volver a nacer implica a toda la existencia y en todos sus aspectos: también la enfermedad, el sufrimiento y la muerte esta contenidas en Cristo, y encuentran en él su sentido definitivo. Hoy, en el día jubilar dedicado a todos los que llevan en sí las señales de la enfermedad y de la discapacidad, esta Palabra de vida encuentra una particular resonancia en nuestra asamblea.

En realidad, todos, tarde o temprano, estamos llamados a enfrentarnos, y a veces a combatir, con la fragilidad y la enfermedad nuestra y la de los demás.

Y esta experiencia tan típica y dramáticamente humana asume una gran variedad de rostros. En cualquier caso, ella nos plantea de manera aguda y urgente la pregunta por el sentido de la existencia. En nuestro ánimo se puede dar incluso una actitud cínica, como si todo se pudiera resolver soportando o contando sólo con las propias fuerzas. Otras veces, por el contrario, se pone toda la confianza en los descubrimientos de la ciencia, pensando que ciertamente en alguna parte del mundo existe una medicina capaz de curar la enfermedad. Lamentablemente no es así, e incluso aunque esta medicina se encontrase no sería accesible a todos.

La naturaleza humana, herida por el pecado, lleva inscrita en sí la realidad del límite. Conocemos la objeción que, sobre todo en estos tiempos, se plantea ante una existencia marcada por grandes limitaciones físicas. Se considera que una persona enferma o discapacitada no puede ser feliz, porque es incapaz de realizar el estilo de vida impuesto por la cultura del placer y de la diversión. En esta época en la que el cuidado del cuerpo se ha convertido en un mito de masas y por tanto en un negocio, lo que es imperfecto debe ser ocultado, porque va en contra de la felicidad y de la tranquilidad de los privilegiados y pone en crisis el modelo imperante. Es mejor tener a estas personas separadas, en algún «recinto» -tal vez dorado- o en las «reservas» del pietismo y del asistencialismo, para que no obstaculicen el ritmo de un falso bienestar. En algunos casos, incluso, se considera que es mejor deshacerse cuanto antes, porque son una carga económica insostenible en tiempos de crisis. Pero, en realidad, con qué falsedad vive el hombre de hoy al cerrar los ojos ante la enfermedad y la discapacidad. No comprende el verdadero sentido de la vida, que incluye también la aceptación del sufrimiento y de la limitación. El mundo no será mejor cuando este compuesto solamente por personas aparentemente «perfectas», por no decir ‘falsificadas’, sino cuando crezca la solidaridad entre los seres humanos, la aceptación y el respeto mutuo. Qué ciertas son las palabras del apóstol: «Lo necio del mundo lo ha escogido Dios para humillar a los sabios» (1 Co 1,27).

También el Evangelio de este domingo (Lc 7,36-8,3) nos presenta una situación de debilidad particular. La mujer pecadora es juzgada y marginada, mientras Jesús la acoge y la defiende: «Porque tiene mucho amor» (v. 47). Es esta la conclusión de Jesús, atento al sufrimiento y al llanto de aquella persona. Su ternura es signo del amor que Dios reserva para los que sufren y son excluidos. No existe sólo el sufrimiento físico; hoy, una de las patologías más frecuentes son las que afectan al espíritu. Es un sufrimiento que afecta al ánimo y hace que esté triste porque está privado de amor. La patología de la tristeza. Cuando se experimenta la desilusión o la traición en las relaciones importantes, entonces descubrimos nuestra vulnerabilidad, debilidad y desprotección. La tentación de replegarse sobre sí mismo llega a ser muy fuerte, y se puede hasta perder la oportunidad de la vida: amar a pesar de todo.¡Amar a pesar de todo!

La felicidad que cada uno desea, por otra parte, puede tener muchos rostros, pero sólo puede alcanzarse si somos capaces de amar. Es siempre una cuestión de amor, no hay otro camino. El verdadero desafío es el de amar más. Éste es el camino. Cuantas personas discapacitadas y que sufren se abren de nuevo a la vida apenas sienten que son amadas. Y cuanto amor puede brotar de un corazón aunque sea sólo a causa de una sonrisa. La terapia de la sonrisa. En tal caso la fragilidad misma puede convertirse en alivio y apoyo en nuestra soledad. Jesús, en su pasión, nos ha amado hasta el final (cf. Jn 13,1); en la cruz ha revelado el Amor que se da sin límites. ¿Qué podemos reprochar a Dios por nuestras enfermedades y sufrimiento que no esté ya impreso en el rostro de su Hijo crucificado? A su dolor físico se agrega la afrenta, la marginación y la compasión, mientras él responde con la misericordia que a todos acoge y perdona: «Por sus heridas fuimos sanados» (Is 53,5; 1 P 2,24). Jesús es el médico que cura con la medicina del amor, porque toma sobre sí nuestro sufrimiento y lo redime. Nosotros sabemos que Dios comprende nuestra enfermedad, porque él mismo la ha experimentado en primera persona (cf. Hb 4,5).

El modo en que vivimos la enfermedad y la discapacidad es signo del amor que estamos dispuestos a ofrecer. El modo en que afrontamos el sufrimiento y la limitación es el criterio de nuestra libertad de dar sentido a las experiencias de la vida, aun cuando nos parezcan absurdas e inmerecidas. No nos dejemos turbar, por tanto, de estás tribulaciones (cf. 1 Tm3,3). Sepamos que en la debilidad podemos ser fuertes (cf. 2 o 12,10), y recibiremos la gracia de completar lo que falta en nosotros al sufrimiento de Cristo, en favor de la Iglesia, su cuerpo (cf. Col 1,24); un cuerpo que, a imagen de aquel del Señor resucitado, conserva las heridas, signo del duro combate, pero son heridas transfiguradas para siempre por el amor.


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Personas con discapacidad. Día internacional

Día de las Personas con Discapacidad: ONU pugna por no dejar a nadie atrás

Un joven con discapacidad trabajando en una compañía de reparación de teléfonos

03 de diciembre, 2015 — Para construir un mundo sostenible e incluyente para todos es necesario que participen plenamente las personas con discapacidades de todo tipo, dijo hoy el Secretario General de la ONU.

En un mensaje con motivo del Día Internacional de las Personas con Discapacidad, Ban Ki-moon subrayó que la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible insta a no dejar a nadie atrás y llamó a trabajar unidos para concretar ese compromiso.

“Hemos puesto el listón muy alto con el objetivo claro de dar facultades y promover la inclusión social, económica y política de todas las personas, incluidas las que tienen alguna discapacidad”, puntualizó Ban en un evento en la sede de la ONU para conmemorar la jornada.

Recordó también que la Conferencia sobre Reducción de Riesgos de Desastres celebrada este año reconoció la necesidad de un enfoque más accesible para las personas con discapacidad en materia de preparación y respuesta ante los siniestros.

Agregó que, de cara al futuro, deben reforzarse las políticas y prácticas de desarrollo para garantizar que la accesibilidad forme parte de un desarrollo incluyente y sostenible.

Junto con las personas con discapacidad, podemos hacer avanzar al mundo sin dejar a nadie atrás, concluyó el mensaje de Ban.


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Pakistán: condenado a muerte un enfermo mental.

Pakistán: Enfermo mental de 70 años condenado a muerte

Iniciada el 10 de octubre de 2014.

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Retrato de Mohammad Asghar
Retrato de Mohammad Asghar © HEMEDIA
 Mohammad Asghar, que sufre esquizofrenia, está condenado a muerte por haber escrito presuntamente unas cartas en las que afirmaba ser un profeta.

Mohammad Asghar, ciudadano británico de origen paquistaní, sufrió en el año 2010 un ataque y fue diagnosticado de esquizofrenia paranoide. Posteriormente se trasladó a Pakistán. En 2014 fue acusado de blasfemia y condenado a muerte. A pesar de su diagnóstico en Reino Unido, el tribunal falló que no padecía trastorno mental. Actualmente está en espera de ejecución en la cárcel de Adiala en la ciudad de Rawalpindi, provincia de Punyab.

El motivo de la condena a muerte fue haber enviado unas cartas afirmando ser un profeta. Sus abogados sostienen que nunca se ha probado que enviara las cartas por correo, ni siquiera que hubiera tenido intención de hacerlo. También afirman que el contenido original no era blasfemo y que el denunciante había añadido una línea blasfema durante el tiempo, más de un mes, que había estado en posesión de las cartas antes de entregárselas a la policía. Tras ser detenido intentó suicidarse. El pasado mes de septiembre resultó herido por los disparos efectuados por un guardia de la prisión. Ahora se recupera en el hospital, pero sus abogados temen que siga en peligro de ser asesinado.

El estado, tanto físico como psíquico, de Mohammad Asghar, de 70 años, es muy delicado, ya que no recibe el tratamiento adecuado para su enfermedad. Su condena a muerte está en fase de apelación y podría ser ejecutado simplemente por haber afirmado ser un profeta. Ni siquiera merece ser castigado. Nadie debe ser acusado judicialmente por este tipo de conducta.


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El Papa Francisco a los atletas minusválidos.

Que el deporte supere las barreras y rechace la cultura del descarte, dijo el Papa a los atletas paraolímpicos

(RV).- El Santo Padre celebró el pasado 4 de octubre en el Aula Pablo VI de la Ciudad del Vaticano, un encuentro con casi siete mil atletas minusválidos del Comité Italiano Paraolímpico.
Ante todo, el Papa agradeció a los queridos atletas su presencia, destacando que fue numerosa y festiva. Y tras saludar y agradecer las palabras que le dirigió previamente el Presidente del Comité Italiano Paraolímpico, Francisco destacó que han venido de tantas partes del mundo trayendo consigo su propia experiencia de deportistas y, ante todo, de hombre y de mujer, con sus conquistas, metas alcanzadas con tanta fatiga, y también con las tantas dificultades que han afrontado.
Pero cada uno de ustedes, añadió el Santo Padre, es testigo de cuán importante es vivir estas alegrías y estas fatigas en el encuentro con los demás, poder compartir su propia “carrera”, encontrar a un grupo de amigos que te dan una mano y donde tú das una mano a los demás. Y así – exclamó el Papa – ¡cada uno logra dar lo mejor de sí!
El Papa Bergoglio aprovechó este encuentro para destacar que el deporte promueve contactos y relaciones con personas procedentes de culturas y ambientes diversos, donde uno se acostumbra a vivir acogiendo las diferencias, haciendo de ellas una ocasión preciosa de enriquecimiento y descubrimiento recíproco.
El Pontífice destacó que el deporte se convierte en una ocasión preciosa para reconocerse como hermanos y hermanas en camino, para favorecer la cultura de la inclusión y rechazar la cultura del descarte. Y también afirmó que todo esto resalta mayormente en su experiencia, porque la minusvalía que experimentan en algún aspecto de su físico, mediante la práctica deportiva y el sano espíritu deportivo se transforma en un mensaje de aliciente para todos aquellos que viven situaciones análogas a las suyas, y se convierte en una invitación a empeñar todas las energías para hacer cosas bellas juntos, superando las barreras que podemos encontrar en torno a nosotros y, ante todo, de las que están dentro de nosotros.
El Papa les dijo además a estos queridos atletas que su testimonio es un gran signo de esperanza. Es una prueba de las potencialidades que existen en cada persona y que a veces no las imaginamos, y que pueden desarrollarse con la confianza y la solidaridad. “¡Dios Padre – dijo Francisco textualmente – es el primero que sabe esto! Él nos conoce mejor que cualquier otro, y nos mira con confianza, nos ama como somos, pero nos hace crecer según lo que podemos llegar a ser. De este modo – añadió – en su esfuerzo por un deporte sin barreras, por un mundo sin excluidos, ¡jamás están solos! ¡Dios, nuestro Padre, está con ustedes!
Francisco concluyó manifestando su deseo de que el deporte sea para todos ellos una palestra en la que se entrenen cotidianamente en el respeto de sí mismos y de los demás, una palestra que les dé la ocasión de conocer personas y ambientes nuevos y que los ayude a sentirse parte activa de la sociedad. El Papa se despidió agradeciéndoles este encuentro, antes de impartirles su bendición apostólica, y pidiéndoles, por favor, que recen por él.


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USA: la situación de un discapacitado mental condenado a muerte.

 ONU aplaude decisión judicial en Estados Unidos sobre un condenado a muerte con discapacidad mental

La Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay Foto: UN Photo/Jean-Marc Ferré

30 de mayo, 2014 — La Oficina de la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos acogió con beneplácito la decisión reciente de la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos relativa al caso de un condenado a muerte en el estado de Florida con incapacidad intelectual.

Esa dependencia de la ONU consideró que el fallo de la máxima instancia judicial estadounidense, que insta a tomar en consideración otras pruebas antes de aplicar la máxima pena y no solo los resultados de una test de capacidad mental, es muy importante y puede tener efecto en otros estados que también utilizan la pena de muerte.

La Oficina de la Alta Comisionada instó a las autoridades estadounidenses a ir más allá y a establecer una moratoria de las ejecuciones con vistas a abolir la pena capital por completo.

Hasta ahora el estado de Florida se había negado a revisar cualquier evidencia relacionada con acusados que presentaban una presunta discapacidad mental a no ser que obtuvieran menos de 70 puntos en un test de inteligencia.

En el caso que tomó en consideración la Corte Suprema, el acusado registró 71 puntos en una prueba de ese tipo y esa instancia judicial determinó que la discapacidad intelectual “es una condición y no un número”, Por ello, consideró inconstitucional el que no se evaluaran otros pruebas relacionadas con la capacidad mental del individuo además de los tests de inteligencia.

La Oficina de la ONU explicó que el fallo no sólo afectará a Florida, el estado con el segundo mayor número de personas condenadas a muerte después de California, sino que también puede tener efectos en otros que aún utilizan la pena capital.

Los jueces deberán adoptar a partir de ahora un enfoque menos mecánico sobre la capacidad mental en casos de este tipo.


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El Papa Francisco a los discapacitados.

“Es blasfemo pensar que la discapacidad es un castigo de Dios”

Lunes 31 Mar 2014 | 12:36 pm

Encuentro de Francisco con ciegos y sordomudos.

Ciudad del Vaticano (AICA):  

El papa Francisco recibió, en la mañana del sábado 29 de marzo, a los miembros del Movimiento Apostólico Ciegos (MAC) y la Pequeña Misión para los Sordomudos, así como los miembros de la Unión Italiana Ciegos e invidentes. 

El Santo Padre les dirigió una breve reflexión a partir del tema: “Testigos del Evangelio para una cultura del encuentro”. 

Al recordar la figura del ciego de nacimiento -que se recordó en el Evangelio del domingo- y compararla con los problemas que atañen hoy a nuestra sociedad, el Santo Padre indicó que “aquí encontramos las dos culturas opuestas. La cultura del encuentro y la cultura del descarte, del prejuicio”. 

El hombre del Evangelio era ciego de nacimiento y por ello marginado en nombre de una falsa concepción que lo retenía cumpliendo una pena divina. “Pero Jesús rechazaba radicalmente este modo de pensar ¡realmente blasfemo! –exclamó el Papa-, y cumplió para el ciego la ‘obra de Dios’ dándole la vista”. 

“Lo más importantes de esto es que este hombre, a partir de lo ocurrido, se convierte en testigo de Jesús y de su obra, que es la obra de Dios, de la vida, del amor, de la misericordia”. 

“Mientras los jefes de los fariseos, desde las alturas de su seguridad, juzgaron tanto a Jesús como al ciego y a los pecadores, el ciego curado, con desarmante sencillez, defiende a Jesús, al final profesa la fe en Él y comparte también su suerte: excluyen a Jesús, lo excluyen a él. Pero en realidad, aquel hombre entra a formar parte de la nueva comunidad, basada en la fe en Jesús y su amor fraternal”. 

En este sentido el Papa señaló que “la persona enferma o discapacitada puede convertirse en testigo del encuentro precisamente a partir de su fragilidad, de sus límites: el encuentro con Jesús, que abre a la vida y a la fe, es el encuentro con los demás, con la comunidad”. 

“En efecto, solo quien reconoce su propia fragilidad y sus propios límites puede construir relaciones fraternales y solidarias en la Iglesia y en la sociedad”. 

Francisco también invitó a reflexionar sobre el tema ‘Testimonios del Evangelio para una cultura del encuentro’, observando que esta expresión termina con la palabra encuentro, pero debe presuponer otro tipo de encuentro en primer lugar, el encuentro con Cristo. 

“En efecto, para ser testigos del Evangelio hace falta haber encontrado a Jesús. Quien lo conoce realmente se convierte en su testigo. Su vida cambia, vuelve a su gente y les dice: ‘Vengan a ver a uno que me dijo todo lo que hice, quizá sea el Mesías’”, dijo citando las palabras de la samaritana del Evangelio. 

“La samaritana -indicó-, es un ejemplo claro del tipo de personas a las que Jesús amaba encontrar para hacer de ellos testigos: personas marginadas, excluidas, despreciadas. La samaritana era así en su condición de mujer y de samaritana, los samaritanos era muy despreciados por los judíos, -dijo-. Pero pensemos a los muchos que Jesús quiso encontrar, sobre todo personas marcadas por la enfermedad y la discapacidad a quienes quiso curar y devolver su plena dignidad. Es muy importante que estas personas se conviertan en testigos de un nuevo modo de actuar al que podamos llamar cultura del encuentro”. 

Testigo del Evangelio es aquél que “encontró a Jesucristo, que lo conoció, o mejor dicho, que se sintió conocido por Él, reconocido, respetado, amado, perdonado, y este encuentro lo ha tocado en profundidad, lo ha colmado de una alegría nueva, un nuevo significado para la vida. Y esto se transmite a los demás”. 

“Queridos amigos, les agradezco por haber venido y los animo a avanzar por este camino que han elegido. Solo Jesús conoce realmente el corazón del hombre, solo Él puede liberarlo del cerrazón y del pensamiento estéril para abrirlo a la vida y la esperanza”, concluyó.+