Loiola XXI

Lugar de encuentro abierto a seguidor@s de S. Ignacio de Loyola esperando construir un mundo mejor


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Más de la mitad de los pacientes con VIH reciben tratamiento.

Los pacientes con VIH en tratamiento son por primera vez más que los sin tratar

Un trabajador de salud realiza una prueba para determinar la presencia de enfermedades de transmisión sexual. Foto de archivo: UNICEF/ LeMoyne

20 de julio, 2017 — Más de la mitad de todas los pacientes con VIH tienen actualmente acceso a tratamiento, informó este jueves el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA).

Según nuevos datos publicados por este organismo de la ONU, 37 millones de personas tenían el Virus de Inmunodeficiencia Humana en 2016, un 11% menos que en 2010.

Asimismo, ONUSIDA indicó que las muertes causadas por el VIH han disminuido significativamente.

Los países del este y el sur de África han liderado el camino para reducir nuevas infecciones -en algunos casos hasta en un 40%. Sin embargo, los niños y otras comunidades siguen en riesgo.

“El nivel de tratamiento para los niños está por debajo del que los adultos reciben. En África por ejemplo, el diagnóstico de la enfermedad para los menores es complejo ya que no siempre se les hacen las pruebas del virus al nacer y después no tienen acceso a ayuda médica”, aseguró el doctor Peter Ghys, de ONUSIDA.

Ghys agregó que existe información limitada sobre el nivel de infección en la población homosexual pero que el Profilaxis de Prexposición o “PREP”, un medicamento retroviral para personas que no padecen el virus del VIH, disponible en varios países desarrollados, está ayudando a reducir el riesgo de contagio.


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Fuerte mortalidad de la malaria

Más del 50 por ciento de las personas en riesgo de contraer Malaria en África cuentan con mosquiteros con insecticida. Foto: OMS

25 de abril, 2017 — En los últimos cinco años, los casos de malaria se han reducido en un 21% y las muertes a causa de la enfermedad en un 29%, informó este martes la OMS en el marco del Día Mundial del Paludismo.

“Hemos logrado estos avances gracias al uso de mosquiteros tratados con insecticida, en 2010 solo 30% de las personas con riesgo de malaria tenían acceso a esta herramienta”, aseguró el doctor David Shellenberg, asesor científico del Programa Global de la OMS contra la Malaria.

Shellenberg agregó que a pesar del progreso obtenido, aún hay 400.000 muertes al año a causa del padecimiento, algo que calificó como inaceptable ya que la malaria es tratable y prevenible.

“Necesitamos llenar los vacíos, el 47% de las personas en riesgo todavía no tienen acceso a medidas preventivas, por lo que se necesita un incremento en la inversión”, resaltó.

Para acelerar el avance hacia la eliminación del paludismo, la OMS pidió a los países y a sus asociados para el desarrollo que intensifiquen las inversiones en la prevención de este mal.

Precisamente este martes, el Fondo Mundial de la Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria anunció una expansión de los proyectos contra el paludismo en cinco países de Asia suroriental.
La iniciativa de 242 millones de dólares busca contrarrestar un peligroso brote de malaria resistente a los medicamentos a través de programas educativos y de prevención.

Campeones contra el paludismo en las Américas

También con motivo del Día Mundial del Paludismo, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) lanzó el concurso “Campeones contra el Paludismo en las Américas”.

A la convocatoria se pueden presentar iniciativas contra la malaria que demuestren que la vigilancia o el acceso universal al diagnóstico y tratamiento han sido componentes esenciales para la eliminación y prevención de la enfermedad.

El concurso busca identificar y reconocer los esfuerzos innovadores en la lucha contra el paludismo.

Los ganadores recibirán capacitación, apoyo financiero de 2.500 dólares, una placa conmemorativa y la oportunidad de presentarse en varias plataformas de comunicación de la OPS y Naciones Unidas.

Las nominaciones serán aceptadas del 25 de abril al 26 de junio de 2017. Todos los detalles y formularios de la nominación pueden ser descargados aquí.


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Papa Francisco. Atención a los enfermos.

El Papa ante la pobreza sanitaria: la salud es un derecho, no un negocio

Impulsar la inviolable dignidad humana de los enfermos, con especial atención a los más necesitados

Las personas enfermas son miembros preciosos de la Iglesia, recordó el Papa Francisco, poniendo en guardia contra las graves especulaciones en el sector sanitario y la cultura del descarte

(RV).- El Santo Padre dio su cordial bienvenida a los participantes en el encuentro promovido por la Comisión para el servicio de la caridad y la salud,  de la Conferencia Episcopal Italiana, con ocasión de los 25 años de la Jornada Mundial del Enfermo – instituida por San Juan Pablo II –  y de los 20 años de la oficina nacional para la pastoral de la salud.

«Han sido años marcados por fuertes cambios sociales y culturales y hoy podemos constatar una situación de luces y sombras», dijo el Papa, citando luego los importantes logros científicos y deseando que se impulse la investigación en lo que respecta a las enfermedades raras y descuidadas.

Alabando al Señor por la misión de los numerosos agentes sanitarios y de los voluntarios que «humanizan la vida de tantos enfermos y ancianos solos, pobres e indigentes», el Santo Padre señaló que «sin embargo, junto con las luces, hay algunas sombras que amenazan con agravar la experiencia de nuestros hermanos y hermanas enfermos»:

«Si hay un sector en el que la cultura del descarte evidencia sus dolorosas consecuencias, es precisamente el sanitario. Cuando la persona enferma no se coloca en el centro y no se considera su dignidad, se generan actitudes que pueden llevar incluso a especular sobre las desgracias de los demás. ¡Y esto es muy grave! Es necesario vigilar, sobre todo cuando los pacientes son ancianos con una salud muy comprometida, si sufren patologías graves y costosas para su cuidado, o son particularmente difíciles, como los enfermos psiquiátricos. Si se adopta de forma indiscriminada el modelo empresarial en el sector sanitario, en lugar de optimizar los recursos disponibles, amenaza con producir descartes humanos. Optimizar los recursos significa utilizarlos de forma ética y solidaria y no penalizar a los más frágiles».

Reiterando la inviolable dignidad de la vida humana, desde el momento de su concepción hasta el último respiro, el Obispo de Roma pidió la tutela de los derechos de los más desfavorecidos:

«Que no sea sólo el dinero el que orienta las decisiones políticas y administrativas, llamadas a salvaguardar el derecho a la salud garantizado por la Constitución italiana, ni las decisiones de los que dirigen los lugares de atención sanitaria. Que nadie quede indiferente ante la creciente pobreza sanitaria entre las fajas más pobres de la población, debida a la dificultad de acceso a los cuidados, y que se multipliquen los esfuerzos de todos para que los derechos de los más débiles sean tutelados».

«La historia de la Iglesia italiana conoce tantas ‘posadas del buen samaritano’, donde los sufrientes han recibido el bálsamo de la consolación y el vino de la esperanza», recordó luego el Papa. Y, con su aprecio por las numerosas instituciones sanitarias de inspiración cristiana, dirigió una exhortación y recordó a Juan Pablo II:

«En los contextos actuales, donde la respuesta a la solicitud de salud de los más frágiles se revela cada vez más difícil, no duden también en repensar vuestras obras de caridad, para ofrecer un signo de la misericordia de Dios a los más pobres, que con confianza y esperanza, llaman a las puertas de vuestras estructuras.

Entre los objetivos que San Juan Pablo II dio a la Jornada Mundial del Enfermo, además de la promoción de la cultura de la vida, está el de impulsar en las diócesis, las comunidades cristianas, las familias religiosas la importancia de la pastoral sanitaria.

Tantos enfermos están en los hospitales, pero muchos más en casa, cada vez más solos. Deseo que sean visitados con frecuencia, para que no se sientan excluidos por la comunidad y puedan experimentar, a través de la cercanía de los que los visitan, la presencia de Cristo que pasa hoy en medio de los enfermos en el cuerpo  y en el espíritu».


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Carta del Papa para el día del enfermo el 11 de febrero.

Carta del Papa al cardenal Parolin con motivo de la Jornada Mundial del Enfermo

2017-02-04 Radio Vaticana

(RV).- El sábado 4 de febrero, ha sido publicada la carta del Papa Francisco dirigida al cardenal Secretario de Estado Pietro Parolín, con motivo de la celebración de la XXV Jornada Mundial del Enfermo que tendrá lugar en Lourdes, Francia, el próximo 11 de febrero.

En la carta escrita en latín, el Papa saluda a los enfermos de todo el mundo, expresando su cercanía de corazón a cuantos viven en medio del sufrimiento. «Está bien cuidar integralmente a la persona», afirma el Santo Padre, «por tanto nunca hay que perder de vista el alma, la mente y el cuerpo». Citando el Libro de la Sabiduría, Francisco recuerda que Dios ha creado todo para la existencia: «No ha creado la muerte ni el mal, y no goza con la destrucción de los vivos».

Posteriormente, citando el Libro del Eclesiástico, el Pontífice señala que Dios «ha dado a los hombres la ciencia para que pudieran gloriarse de sus maravillas». Al mismo tiempo los pastores, los médicos y los propios enfermos están llamados a orar al Señor para que Él los conduzca a aliviar la enfermedad y a recuperarse.

Por último, el Obispo de Roma invita a los fieles a invocar con constancia la intercesión de la Bienaventurada Virgen María, Salud de los enfermos, para que obtenga del Hijo, gracias abundantes, especialmente la paciencia en la tribulación, la confianza en Dios, la gratitud por los bienes recibidos y un gran amor hacia todos. Y esto, imitando la fe de Pedro que, aún cuando no comprendía a Jesús, podía decir: «Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna». (Jn 6, 68)


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OMS: vacunarse contra la gripe.

La temporada de gripe se adelanta en 2017, advierte la OMS

Vacuna contra la influenza. Foto: OMS

17 de enero, 2017 — La Organización Mundial de la Salud (OMS) hizo un llamado a vacunarse contra la influenza lo más pronto posible tras un incremento en los casos de esta enfermedad.

El Doctor Whenqing Zhang, representante del organismo de la ONU, aseguró que este año el periodo de contagio ha comenzado antes y hasta el momento Europa y el Sureste de Asia son los más afectados.

“El mensaje es simple, hay que vacunarse. Aunque no es perfecta, la vacuna es la mejor opción hasta el momento para protegerse de la influenza. Las personas deben inmunizarse ya si aún no lo han hecho”, afirmó Zhang.

Este año, el virus causante de la gripe es el H3N2, que afortunadamente responde a medicamentos antivirales.

Según la OMS, la influenza causa al menos 250.000 muertes anuales.


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Jornada mundial del enfermo el próximo 11 febrero. Mensaje del Papa

Mensaje del Papa: “Los enfermos tienen una dignidad inalienable y una misión en la vida”

2016-12-15 Radio Vaticana

(RV).- “El asombro ante las obras que Dios realiza: El Poderoso ha hecho obras grandes por mí”, es el tema del Mensaje del Papa Francisco para la XXV Jornada Mundial del Enfermo 2017, que se celebrará el próximo 11 de febrero, en la fiesta de la Virgen de Lourdes.

En su Mensaje, el Santo Padre recuerda que, esta Jornada fue instituida por su predecesor san Juan Pablo II, en 1992, y celebrada por primera vez precisamente en Lourdes el 11 de febrero de 1993. Esta Jornada, afirma el Pontífice, “constituye una ocasión para prestar especial atención a la situación de los enfermos y de todos los que sufren en general; y, al mismo tiempo, es una llamada dirigida a los que se entregan en su favor, comenzando por sus familiares, los agentes sanitarios y voluntarios, para que den gracias por la vocación que el Señor les ha dado de acompañar a los hermanos enfermos”.

Además, señala el Papa, esta celebración renueva en la Iglesia la fuerza espiritual para realizar de la mejor manera posible esa parte esencial de su misión que incluye el servicio a los últimos, a los enfermos, a los que sufren, a los excluidos y marginados. En este sentido, los encuentros de oración, las liturgias eucarísticas y la unción de los enfermos, la convivencia con los enfermos y las reflexiones sobre temas de bioética y teológico-pastorales que se celebrarán en aquellos días en Lourdes, darán una aportación nueva e importante a ese servicio.

Es por ello, que el Papa Francisco, uniéndose ya desde ahora espiritualmente a todos los enfermos, “desea expresar su cercanía a todos los que viven la experiencia del sufrimiento, y a sus familias; así como mi agradecimiento – agrega el Pontífice – a todos los que, según sus distintas ocupaciones y en todos los centros de salud repartidos por todo el mundo, trabajan con competencia, responsabilidad y dedicación para su alivio, su salud y su bienestar diario”. Me gustaría animar a todos los enfermos, agrega el Papa, a las personas que sufren, a los médicos, enfermeras, familiares y a los voluntarios a que vean en María, Salud de los enfermos, a aquella que es para todos los seres humanos garante de la ternura del amor de Dios y modelo de abandono a su voluntad.

Mencionando a santa Bernadette, como la humilde muchacha de Lourdes que miraba a la Virgen, como se mira a una persona, el Vicario de Cristo precisó que, “estas sencillas palabras describen la plenitud de una relación y esto nos recuerda que cada paciente es y será siempre un ser humano, y debe ser tratado en consecuencia. Los enfermos, como las personas que tienen una discapacidad incluso muy grave – afirma el Papa – tienen una dignidad inalienable y una misión en la vida y nunca se convierten en simples objetos, aunque a veces puedan parecer meramente pasivos, pero en realidad nunca es así”. El hecho de que la hermosa Señora le pida que rece por los pecadores, señala el Pontífice, nos recuerda que los enfermos, los que sufren, no sólo llevan consigo el deseo de curarse, sino también el de vivir la propia vida de modo cristiano, llegando a darla como verdaderos discípulos misioneros de Cristo.

“Pidamos pues a la Inmaculada Concepción – alienta el Papa Francisco – la gracia de saber siempre ver al enfermo como a una persona que, ciertamente, necesita ayuda, a veces incluso para las cosas más básicas, pero que también lleva consigo un don que compartir con los demás”. La mirada de María, Consoladora de los afligidos, recuerda el Obispo de Roma, ilumina el rostro de la Iglesia en su compromiso diario en favor de los necesitados y los que sufren. Los frutos maravillosos de esta solicitud de la Iglesia hacia el mundo del sufrimiento y la enfermedad son motivo de agradecimiento al Señor Jesús, que se hizo solidario con nosotros, en obediencia a la voluntad del Padre y hasta la muerte en la cruz, para que la humanidad fuera redimida.

Con motivo de la XXV Jornada Mundial del Enfermo, renuevo, con mi oración y mi aliento, agrega el Papa, mi cercanía a los médicos, a los enfermeros, a los voluntarios y a todos los consagrados y consagradas que se dedican a servir a los enfermos y necesitados; a las instituciones eclesiales y civiles que trabajan en este ámbito; y a las familias que cuidan con amor a sus familiares enfermos. “Deseo que todos sean siempre signos gozosos de la presencia y el amor de Dios, señala el Pontífice, imitando el testimonio resplandeciente de tantos amigos y amigas de Dios, entre los que menciono a san Juan de Dios y a san Camilo de Lelis, patronos de los hospitales y de los agentes sanitarios, y a la santa Madre Teresa de Calcuta, misionera de la ternura de Dios”.

(Renato Martinez – Radio Vaticano)

Texto completo del Mensaje del Papa Francisco

El asombro ante las obras que Dios realiza: «El Poderoso ha hecho obras grandes por mí…» (Lc 1,49)

Queridos hermanos y hermanas:

El próximo 11 de febrero se celebrará en toda la Iglesia y, especialmente, en Lourdes, la XXV Jornada Mundial del Enfermo, con el tema: El asombro ante las obras que Dios realiza: «El Poderoso ha hecho obras grandes por mí…» (Lc 1,49). Esta Jornada, instituida por mi predecesor san Juan Pablo II, en 1992, y celebrada por primera vez precisamente en Lourdes el 11 de febrero de 1993, constituye una ocasión para prestar especial atención a la situación de los enfermos y de todos los que sufren en general; y, al mismo tiempo, es una llamada dirigida a los que se entregan en su favor, comenzando por sus familiares, los agentes sanitarios y voluntarios, para que den gracias por la vocación que el Señor les ha dado de acompañar a los hermanos enfermos. Además, esta celebración renueva en la Iglesia la fuerza espiritual para realizar de la mejor manera posible esa parte esencial de su misión que incluye el servicio a los últimos, a los enfermos, a los que sufren, a los excluidos y marginados (cf. JUAN PABLO II, Motu proprio Dolentium hominum, 11 febrero 1985, 1). Los encuentros de oración, las liturgias eucarísticas y la unción de los enfermos, la convivencia con los enfermos y las reflexiones sobre temas de bioética y teológico-pastorales que se celebrarán en aquellos días en Lourdes, darán una aportación nueva e importante a ese servicio.

Situándome ya desde ahora espiritualmente junto a la Gruta de Massabielle, ante la imagen de la Virgen Inmaculada, en la que el Poderoso ha hecho obras grandes para la redención de la humanidad, deseo expresar mi cercanía a todos vosotros, hermanos y hermanas, que vivís la experiencia del sufrimiento, y a vuestras familias; así como mi agradecimiento a todos los que, según sus distintas ocupaciones y en todos los centros de salud repartidos por todo el mundo, trabajan con competencia, responsabilidad y dedicación para vuestro alivio, vuestra salud y vuestro bienestar diario. Me gustaría animar a todos los enfermos, a las personas que sufren, a los médicos, enfermeras, familiares y a los voluntarios a que vean en María, Salud de los enfermos, a aquella que es para todos los seres humanos garante de la ternura del amor de Dios y modelo de abandono a su voluntad; y a que siempre encuentren en la fe, alimentada por la Palabra y los Sacramentos, la fuerza para amar a Dios y a los hermanos en la experiencia también de la enfermedad.

Como santa Bernadette estamos bajo la mirada de María. La humilde muchacha de Lourdes cuenta que la Virgen, a la que llamaba «la hermosa Señora», la miraba como se mira a una persona. Estas sencillas palabras describen la plenitud de una relación. Bernadette, pobre, analfabeta y enferma, se siente mirada por María como persona. La hermosa Señora le habla con gran respeto, sin lástima. Esto nos recuerda que cada paciente es y será siempre un ser humano, y debe ser tratado en consecuencia. Los enfermos, como las personas que tienen una discapacidad incluso muy grave, tienen una dignidad inalienable y una misión en la vida y nunca se convierten en simples objetos, aunque a veces puedan parecer meramente pasivos, pero en realidad nunca es así.

Bernadette, después de haber estado en la Gruta y gracias a la oración, transforma su fragilidad en apoyo para los demás, gracias al amor se hace capaz de enriquecer a su prójimo y, sobre todo, de ofrecer su vida por la salvación de la humanidad. El hecho de que la hermosa Señora le pida que rece por los pecadores, nos recuerda que los enfermos, los que sufren, no sólo llevan consigo el deseo de curarse, sino también el de vivir la propia vida de modo cristiano, llegando a darla como verdaderos discípulos misioneros de Cristo. A Bernadette, María le dio la vocación de servir a los enfermos y la llamó para que se hiciera Hermana de la Caridad, una misión que ella cumplió de una manera tan alta que se convirtió en un modelo para todos los agentes sanitarios. Pidamos pues a la Inmaculada Concepción la gracia de saber siempre ver al enfermo como a una persona que, ciertamente, necesita ayuda, a veces incluso para las cosas más básicas, pero que también lleva consigo un don que compartir con los demás.

La mirada de María, Consoladora de los afligidos, ilumina el rostro de la Iglesia en su compromiso diario en favor de los necesitados y los que sufren. Los frutos maravillosos de esta solicitud de la Iglesia hacia el mundo del sufrimiento y la enfermedad son motivo de agradecimiento al Señor Jesús, que se hizo solidario con nosotros, en obediencia a la voluntad del Padre y hasta la muerte en la cruz, para que la humanidad fuera redimida. La solidaridad de Cristo, Hijo de Dios nacido de María, es la expresión de la omnipotencia misericordiosa de Dios que se manifiesta en nuestras vidas ―especialmente cuando es frágil, herida, humillada, marginada, sufriente―, infundiendo en ella la fuerza de la esperanza que nos ayuda a levantarnos y nos sostiene.

Tanta riqueza de humanidad y de fe no debe perderse, sino que nos ha de ayudar a hacer frente a nuestras debilidades humanas y, al mismo tiempo, a los retos actuales en el ámbito sanitario y tecnológico. En la Jornada Mundial del Enfermo podemos encontrar una nueva motivación para colaborar en la difusión de una cultura respetuosa de la vida, la salud y el medio ambiente; un nuevo impulso para luchar en favor del respeto de la integridad y dignidad de las personas, incluso a través de un enfoque correcto de las cuestiones de bioética, la protección de los más débiles y el cuidado del medio ambiente.

Con motivo de la XXV Jornada Mundial del Enfermo, renuevo, con mi oración y mi aliento, mi cercanía a los médicos, a los enfermeros, a los voluntarios y a todos los consagrados y consagradas que se dedican a servir a los enfermos y necesitados; a las instituciones eclesiales y civiles que trabajan en este ámbito; y a las familias que cuidan con amor a sus familiares enfermos. Deseo que todos sean siempre signos gozosos de la presencia y el amor de Dios, imitando el testimonio resplandeciente de tantos amigos y amigas de Dios, entre los que menciono a san Juan de Dios y a san Camilo de Lelis, patronos de los hospitales y de los agentes sanitarios, y a la santa Madre Teresa de Calcuta, misionera de la ternura de Dios.

Hermanos y hermanas, enfermos, agentes sanitarios y voluntarios, elevemos juntos nuestra oración a María, para que su materna intercesión sostenga y acompañe nuestra fe y nos obtenga de Cristo su Hijo la esperanza en el camino de la curación y de la salud, el sentido de la fraternidad y de la responsabilidad, el compromiso con el desarrollo humano integral y la alegría de la gratitud cada vez que nos sorprenda con su fidelidad y su misericordia.

María, Madre nuestra,

que en Cristo nos acoges como hijos,

fortalece en nuestros corazones la espera confiada,

auxílianos en nuestras enfermedades y sufrimientos,

guíanos hasta Cristo, hijo tuyo y hermano nuestro,

y ayúdanos a encomendarnos al Padre que realiza obras grandes.

Os aseguro mi constante recuerdo en la oración y os imparto de corazón la Bendición Apostólica.

8 de diciembre de 2016, Fiesta de la Inmaculada Concepción


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Polonia: el Papa reza a la muerte de un joven colaborador.

El Papa saluda a los jóvenes y reza por un voluntario de la JMJ

2016-07-28 Radio Vaticana

(RV).- Durante su estadía en Cracovia el Papa Francisco residirá en el Arzobispado, en el centro de la ciudad. Esta fue la casa del cardenal arzobispo de Cracovia, Karol Wojtyla, antes de salir al trono de Pedro.

Desde la ventana de esta residencia, el Papa Juan Pablo II saludaba a la multitud de fieles en sus diversas visitas papales durante el curso de su pontificado. Y este miércoles por la noche, el Papa Francisco continuó con esta tradición hablando con los tantos jóvenes que cantando, esperaban su saludo en la plaza delante de la casa episcopal.

“¡Los saludo cordialmente! Los veo con tanto entusiasmo y con tanta alegría” les dijo el Papa al asomarse por la ventana. “Pero ahora debo decirles una cosa que les entristecerá el corazón. Hagamos silencio”, pidió. “Es algo sobre uno de ustedes”.

Francisco habló sobre un joven de 22 años, voluntario de la JMJ que falleció el 2 de julio pasado, a causa de un cáncer diagnosticado en noviembre. “Este muchacho había trabajado para esta JMJ: son todos suyos los dibujos de las banderas, la imágenes de los Santos Patronos, explicó el Santo Padre. “Él quería llegar vivo a la JMJ y había reservado un lugar en el tranvía en el que viajará el Papa”. Francisco notó además que justamente, gracias a este trabajo, el joven había reencontrado su fe.

El Santo Padre pidió una oración en silencio, “desde el corazón”, por este compañero. “Él está presente entre nosotros”, dijo. “La fe de este chico, de este amigo que trabajó tanto por la JMJ lo ha llevado al Cielo y él con Jesús nos están mirando. ¡Ésta es una gracia! exclamó.

Al concluir, el Papa bromeando con los jóvenes les dijo: “cumplan su deber que es hacer lío toda la noche y hagan ver su alegría cristiana, la alegría que el Señor les da de ser una comunidad que sigue a Jesús. Y ahora los bendigo. Como siendo niños aprendimos a saludar a la mamá, saludemos a la mamá, recemos todos a la Virgen, cada uno en su lengua”