Loiola XXI

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El Papa y el caso del niño de 23 meses Alphie Evans enfermo incurable.

El Papa Francisco en oraciónEl Papa Francisco en oración  (Vatican Media)

El Papa: escuchen el sufrimiento de los padres del pequeño Alfie Evans

El miércoles 4 de abril, a las 9.44 de la noche, el Papa Francisco en un tweet pidió acompañar con compasión al pequeño Alfie Evans, a quien los médicos quieren desconectar el soporte vital.

Ciudad del Vaticano

“Espero de corazón que se haga todo lo necesario para poder seguir acompañando compasivamente al pequeño Alfie Evans, y que el profundo sufrimiento de sus padres sea escuchado. Estoy rezando por Alfie, por su familia y por todos los que están involucrados”, es el tweet del Papa Francisco publicado este miércoles 4 de abril y con el cual expresa su cercanía y sus oraciones al pequeño Alfie Evans, el niño inglés de casi 23 meses, que se encuentra en estado de coma, internado en un hospital de Liverpool, a quien los médicos quieren desconectar el ventilador que lo tiene en vida.

Los casos de Charlie Gard e Isaiah Haastrup

El caso de Alfie nos trae a la mente otros dos casos de dos niños ingleses, Charlie Gard e Isaiah Haastrup, a quienes se les dejó morir a casi un año de vida respectivamente el 28 de julio de 2017 y el 7 de marzo de 2018. Alfie tiene una enfermedad desconocida que los médicos juzgan como incurable y degenerativa y se han dirigido a la Alta Corte inglesa pidiendo desconectar el soporte vital.

Los jueces han dado la autorización considerando que se trata de un tratamiento “inclemente, injusto e inhumano”. El niño según los exámenes presenta lesiones cerebrales pero responde a algunos estímulos con una actividad cardiaca estable.

El Papa: acompañar y curar hasta el final

Según la prensa británica, la ejecución de la autorización de los jueces se podría ya verificar el día de mañana. Los padres de Alfie, Thomas y Katie, no dejan de luchar y han iniciado una batalla legal que hasta ahora ha resultado vana. Incluso la Corte Europea de los Derechos Humanos de Estrasburgo ha declarado inadmisible su petición. Ahora piden el traslado del pequeño Alfie a otra estructura, incluso al exterior, que esté dispuesta a probar terapias experimentales. Pero, al igual que a Charlie Gard, los médicos han dicho que no a este pedido.

Son muchas las personas en todo el mundo que se han movilizado apoyando la causa de Alfie a través de la oración, pedidos, manifestaciones y sobre todo en las redes sociales. Los padres de Alfie han solicitado también la intervención del Papa. Y ayer el Pontífice ha pedido escuchar su grito de dolor, acompañando compasivamente al pequeño Alfie Evans, y que el profundo sufrimiento de sus padres sea escuchado. Estoy rezando – ha concluido el Santo Padre – por Alfie, por su familia y por todos los que están involucrados.

El Tweet del Papa
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El Papa sobre los enfermeros. Su experiencia personal.

El Papa: “Los enfermeros son insustituibles. Gracias a la monja que me salvó”

Francisco recibe a los 6500 miembros de la asociación FNOPI y recuerda la religiosa italiana Cornelia Caraglio. «No a los recortes en los servicios sanitarios», hay que estar cerca «de los enfermos con “la medicina de las caricias”. Cuidado con consumirse»
ANSA

El Papa y los enfermeros

Pubblicato il 03/03/2018
Ultima modifica il 03/03/2018 alle ore 16:34
SALVATORE CERNUZIO
CIUDAD DEL VATICANO

 

Basta recortes del personal en el servicio sanitario. Sobre todo entre los enfermeros, que son «insustituibles». Lo sabe muy bien Francisco, puesto que fue precisamente una enfermera, sor Cornelia Caraglio, la que le salvó la vida cuando, veinteañero, estaba «cerca de la muerte». El Papa mismo lo dijo a los más de 6500 enfermeros de la recién nacida asociación FNOPI (Federación Nacional Órdenes de Profesiones de Enfermería), que fueron recibidos en una audiencia en el Aula Pablo VI hoy, sábado 3 de marzo de 2018. Francisco recordó la delicada operación a la que fue sometido cuando tenía 21 años, tras una grave forma de pulmonía, que provocó la extirpación de la parte superior del pulmón derecho.

 

«Con su permiso, me gustaría recordar a una enfermera que me salvó la vida», dijo el Pontífice. «Es una enfermera, una monja italiana, dominica, que fue enviada a Grecia como profesora, muy culta, pero también enfermera. Después fue a Argentina, y, cuando yo, a los veinte años, estaba cerca de la muerta, fue ella la que le dijo a los doctores, la que discutió con ellos, esto sí, esto otro más… y, gracias a estas cosas yo sobreviví». «Le agradezco y me gustaría nombrarla aquí frente a ustedes: sor Cornelia Caraglio. Una buena mujer. También valiente, hasta el punto de discutir con los médicos; humilde, pero segura de lo que hacía», añadió Bergoglio. «Le agradezco tanto».

 

El mismo agradecimiento que se merecen todos los enfermeros, porque «muchas vidas se salvan por ustedes, porque ustedes están todo el día ahí y ven qué pasa con el enfermo. ¡Gracias por todo esto!», afirmó el Papa. Y con mayor razón expresó su tristeza por la falta del personal de enfermería «que hace grave y a veces insostenible el desempeño de su profesión»; esto, subrayó con vigor Francisco, «no puede ayudar a mejorar los servicios ofrecidos, y ninguna administración sabia puede concebirlo como una fuente de ahorro».

 

No hay que olvidar, continuó, que es «verdaderamente insustituible el papel de los enfermeros en la asistencia a los enfermos». Los enfermeros, como ningún otro, tienen «una relación directa y continua con los pacientes» se ocupan cotidianamente de ellos, escuchan «sus necesidades» y entran «en contacto con su mismo cuerpo, del que se ocupa», recordó el Papa. El enfermero, añadió, se hace cargo «integralmente de las necesidades de las personas, con esa típica premura» que los pacientes le reconocen y que «representa una parte fundamental en el proceso» de curación.

 

Es cierto que debido al carácter «tanto curativo como preventivo, de rehabilitación y paliativo» de la acción de los enfermeros, el primer requisito que se exige es «una elevada profesionalidad», pero esta profesionalidad, subrayó, «no se manifiesta solamente en ámbito técnico, sino también, y acaso con mayor intensidad, en la esfera de las relaciones humanas». Al ocuparse de mujeres, hombres, niños y ancianos, «en casa fase de sus vidas, desde el nacimiento hasta la muerte», los enfermeros están comprometidos «en constante escucha» para comprender «cuáles son las exigencias de ese enfermo, en la fase que está atravesando», explicó el obispo de Roma. «Ante la singularidad de cada situación, de hecho, nunca es suficiente seguir un protocolo, sino que se exige un constante (¡y cansado!) esfuerzo de discernimiento y de atención a la persona individual».

 

Todo esto hace que la profesión de los enfermeros sea «una verdadera y propia misión», y los convierte, por ello, en «expertos en humanidad, llamados a desempeñar una tarea insustituible de humanización en una sociedad distraída, que demasiado a menudo deja al margen a las personas más débiles, interesándose solamente por los que “valen”, o responde a criterios de eficiencia y de ganancia».

 

«Sean promotores de la vida y de la dignidad de las personas» prosiguió el Papa. «Sean capaces de reconocer los justos límites de la técnica, que nunca se puede convertir en un absoluto» para poner en «segundo nivel la dignidad humana». Bergoglio también aconsejó tener cuidado con el deseo, «a veces no expresado, de espiritualidad y de asistencia religiosa, que representa para muchos pacientes un elemento esencial de sentido y de serenidad de la vida, mucho más urgente en la fragilidad debido a la enfermedad».

 

En este sentido, el Pontífice pidió no olvidar la «medicina de las caricias», tan importante como un fármaco. «Una caricia, una sonrisa, está llena de significado para el enfermo. Es simple el gesto, pero lo levanta, se siente acompañado, siente que su curación está cerca, se siente persona, no un número. No lo olviden».

 

Esta especial «medicina de las caricias» va de la mano de la «ternura», que es la «clave para comprender al enfermo». Cuando se toca el cuerpo de los enfermos, dijo Francisco, hay que «recuerden cómo Jesús tocó al leproso: no distraídamente, indiferente o fastidiada, sino atenta y amorosamente, que lo hizo sentir respetado y acudido». «Con la dureza», efectivamente, «no se comprende al enfermo. La ternura es la clave para comprenderlo, y es también una medicina preciosa para que se cure».

 

Y contó otra anécdota personal: «hace años, un religioso me confió que la frase más conmovedora que le habían dicho en la vida era la de un enfermo, al que había asistido en la fase terminal de su enfermedad. “Le agradezco, padre”, le dijo, “porque usted siempre me ha hablado de Dios, a pesar de no haberlo nombrado nunca”. Esto es lo que hace la ternura. He aquí la grandeza del amor que dirigimos a los demás, que lleva oculto en sí, aunque no nos demos cuenta, el amor mismo de Dios».

 

Entonces, insistió el Pontífice, «no se cansen nunca de estar cerca de las personas con este estilo humano y fraterno, siempre encontrando motivación y aliento para desempeñar su tarea. Sin embargo, también estén atentos a no gastarse hasta casi consumirse, como sucede si se está involucrado en la relación» con los pacientes de tal manera que se acaba con un «excesiva involucración», unida a la «dureza de las tareas y de los turnos», pues todo ello podría llevar a «perder la frescura y la serenidad», que son «tan necesarias. ¡Tengan cuidado!».

 

Y al final, el Papa concluyó con una palabra para los pacientes, a quienes invitó a nunca «dar por descontado lo que reciben» de los enfermeros. «También ustedes, enfermos, deben tener cuidado con la humanidad de los enfermeros que los asisten. Pidan siempre sin pretender; no solo se esperen una sonrisa, sino ofrézcanla a quien se dedica a ustedes».


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Discurso del Papa a los enfermeros.

El Papa saluda a un grupo de enfermosEl Papa saluda a un grupo de enfermos  (Vatican Media)

Papa: Enfermeros, la ternura clave para entender y curar a los enfermos

Audiencia del Papa Francisco a los miembros de la Federación de Colegios de Enfermeros Profesionales, Auxiliares de Salud, Asistentes de Guarderías de Italia, a quienes recibió en audiencia en el Aula Pablo VI del Vaticano.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

“Estando con los enfermos y ejercitando su profesión ustedes mismos tocan a los enfermos y cuidan de su cuerpo. Cuando lo hagan, recuerden como Jesús tocó al leproso: no de modo distraído, indiferente o con fastidio, sino atento y amoroso, que lo hizo sentir respetado y acudido”, lo dijo el Papa Francisco a los miembros de la Federación de Colegios de Enfermeros Profesionales, Auxiliares de Salud, Asistentes de Guarderías de Italia, a quienes recibió en audiencia la mañana de este sábado, 3 de marzo, en el Aula Pablo VI del Vaticano.

El rol insustituible de los Enfermeros

En su discurso, el Santo Padre expresó su reconocimiento y estima personal, a los miembros de esta Federación por el precioso trabajo que desempeñan en favor de tantas personas y por el bien de toda la sociedad; y los alentó a seguir trabajando con profesionalidad tras haber recibido el reconocimiento de sus constituciones por parte del Parlamento italiano.

“Es verdaderamente insustituible – afirma el Pontífice – el rol de los enfermeros en la asistencia a los enfermos. Como ningún otro, el enfermero tiene una relación directa y continua con los pacientes, cuida de ellos cotidianamente, escucha sus necesidades y entra en contacto con el mismo cuerpo, al cual acude”. Es peculiar el aporte a la curación que realizan con sus acciones, subraya el Santo Padre, encargándose integralmente de las necesidades de las personas, con esa típica premura que los pacientes reconocen en ustedes, y que representa una parte fundamental en el proceso de curación y sanación.

Capacidad técnica y sensibilidad humana

Refiriéndose al Código Deontológico Internacional del Enfermero, el Papa Francisco recuerda los cuatro deberes fundamentales de esta profesión: “promover la salud, prevenir la enfermedad, restaurar la salud y aliviar el sufrimiento”. Esta profesionalidad, señala el Pontífice, no se manifiesta sólo en ámbito técnico, sino también y quizás todavía más en la esfera de las relaciones humanas. “Cuidando de hombre y mujeres, de niños y ancianos, en cada fase de sus vidas, desde el nacimiento hasta la muerte – afirma el Papa – están comprometidos en una continua escucha, listos a comprender cuales sean las exigencias de ese enfermo, en la fase que está atravesando”.

Para realizar este trabajo, precisa el Papa Francisco, no se necesita solamente un protocolo, sino también un continuo esfuerzo de discernimiento y atención a cada persona, esto es lo que hace de su profesión una verdadera “misión” y de ustedes “expertos en humanidad”. Por ello, agrega el Pontífice, la sensibilidad que adquieran cada día en el contacto con los pacientes, haga de ustedes promotores de la vida y de la dignidad de las personas.

“La ternura es la clave para entender al enfermo, y es también una medicina preciosa para su curación”

La ternura clave para entender y curar a los enfermos

En este sentido, el Obispo de Roma recuerda que para la Iglesia, los enfermos son personas en quienes de modo especial está presente Jesús, ya que en todo su ministerio, Jesús estuvo cerca de los enfermos, los acogió con amor y a muchos de ellos los sanó, tal como hizo con el leproso descrito en el Evangelio de Mateo, a quien donó no sólo la curación física, sino también la curación del corazón, porque el leproso no sólo fue curado en el cuerpo, sino también se sintió amado.

“Estando con los enfermos y ejercitando su profesión – alienta el Papa Francisco a los Enfermeros – ustedes mismos tocan a los enfermos y cuidan de su cuerpo. Cuando lo hagan, recuerden como Jesús tocó al leproso: no de modo distraído, indiferente o con fastidio, sino atento y amoroso, que lo hizo sentir respetado y acudido. De este modo se restablece la cercanía de Dios Padre, de su ternura por cada uno de sus hijos. Justamente la ternura es la clave para entender al enfermo, y es también una medicina preciosa para su curación”.

Discurso del Papa a los Enfermeros


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Hoy es la jornada mundial del enfermo.

Jornada Mundial del Enfermo 2018, Pastoral de la Salud española.Jornada Mundial del Enfermo 2018, Pastoral de la Salud española. 

Jornada Mundial del Enfermo 2018: Acompañar a las familias

Con este lema la Iglesia española pretende profundizar sobre el importante papel social que desempeñan las familias y cuidadores de los enfermos

Ciudad del Vaticano

Con motivo de la Jornada Mundial del Enfermo que se celebra el 11 de febrero, la Iglesia en España celebrará dos días de reflexión bajo el lema: “Acompañar a las familias en la enfermedad”, con el fin de profundizar sobre el importante papel social que desempeñan los cuidadores de los enfermos.

Así lo ha comunicado el departamento de Pastoral de la Salud, dentro de la Comisión Episcopal de Pastoral española, encargada de editar los materiales para la promoción y difusión de esta Campaña que tendrá dos momentos.

Por un lado, el 11 de febrero, festividad de Nuestra Señora de Lourdes, fecha establecida como Día del enfermo  a nivel mundial  y por otro, el 6 de mayo, fecha en la que se celebra en este país, la Pascua del enfermo.

Cuidar y acompañar también a la familia del enfermo

 

Y todo ello con el fin de reforzar la conciencia social sobre la importancia de cuidar y acompañar, no sólo a los enfermos, sino también a sus familias que en la mayoría de los casos, son sus principales cuidadores y acompañantes durante el duro camino de la enfermedad, donde además de ponerse a prueba la salud física, resulta fundamental conservar “la salud espiritual”.

En el Mensaje publicado por el Papa Francisco con ocasión de esta Jornada 2018, el Pontífice asegura que “la imagen de la Iglesia como un «hospital de campaña», que acoge a todos los heridos por la vida, es una realidad muy concreta, ya que en algunas partes del mundo, sólo los hospitales de los misioneros y las diócesis brindan la atención necesaria a la población”.

La vocación materna de la Iglesia

De ahí a que el lema de esta edición: “Ahí tienes a tu hijo… Ahí tienes a tu madre. Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa”, cobre un significado especial en el “redespertar” de la vocación materna de la Iglesia hacia los necesitados y los enfermos, que se concreta de manera constante en tantas iniciativas y programas desarrollados a lo largo de sus más de 2000 años de historia.

Y en este contexto, resuenan las palabras del Papa Francisco en su catequesis sobre la familia, pronunciada el 10 de junio de 2015, en la que habla sobre la enfermedad, vivida como una experiencia común en la vida de las familias, donde se demuestra el amor, la solidaridad y el cuidado entre todos sus miembros, y pone en evidencia que la familia es el “hospital más cercano” que siempre está disponible a recibirnos.

Jornada Mundial del Enfermo 2018


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El Papa con niños hospitalizados.

2018.01.05-Bambin-Gesu-di-PalidoroEl Santo Padre saludo a los pacientes del hospital junto con sus familiares.  (Vatican Media)

El Papa visita el hospital de niños Bambino Gesù en Palidoro

En vísperas de la solemnidad de la Epifanía del Señor, el Santo Padre ha querido compartir con estos “pequeños pacientes”, una tarde de alegría y esperanza.

La tarde del viernes 5 de enero, en torno a las 15:00 horas,  el Papa Francisco visitó el Hospital pediátrico Bambino Gesú en la sede de la localidad italiana de Palidoro, a unos 30 kilómetros de Roma, donde saludó y conversó con varios niños acompañados por sus padres, así como con los trabajadores y el equipo médico; prosiguiendo, de esta manera, con la iniciativa conocida como Viernes de la Misercordia que han caracterizado el pasado Año Jubilar.

En vísperas de la solemnidad de la Epifanía del Señor, el Santo Padre ha querido compartir con estos “pequeños pacientes”, una tarde de alegría, sonrisas y sobre todo mucha esperanza, animándolos a perseverar en el camino de esta difícil prueba de la vida.

La fundación de esta sede hospitalaria en Palidoro se remonta al año 1978 y nace como donación del Papa Pablo VI, quien encargó al hospital Bambino Gesú la gestión de esta nueva obra pontificia especializada en la cura de la poliomelitis, una enfermedad infecciosa también conocida como “polio”, que afecta principalmente al sistema nervioso y que actualmente se encuentra casi erradicada gracias a la implementación de la vacunación universal contra esta afección.

Fue el propio Pablo VI quien comprendió desde el inicio, que la vocación sanitaria de esta estructura podía ser conducida hacia nuevas direcciones, y progresivamente se instituyeron pabellones para tratamientos ortopédicos, de diabetes, cirugías, oculista y otorrinolaringología.

“ El hospital nació como donación de Pablo VI quien comprendió desde el inicio, que la vocación sanitaria de esta estructura podía conducir hacia nuevas direcciones ”

La labor del hospital en cifras

Han pasado ya décadas desde su creación y actualmente este hospital cuenta con un servicio de urgencias de múltiples especialidades, con servicio de reanimación, neuroestabilización, salas de cirugías, así como servicio de diagnóstico por imágenes.

La actividad fundamental de esta institución está dirigida a los recién nacidos, niños y adolescentes afectados por enfermedades neurológicas complejas e invalidantes. Asimismo el recinto garantiza anualmente,  7.200 puestos para pacientes de recuperación ordinaria, 10.500 de internación diaria, 4.700 de recuperación tras una cirugía, y cerca de 360.000 servicios de ambulancias.

El 24 % de los niños atendidos en la sede Palidoro provienen fuera de la región de la Lazio, mientras que el 57% de los pacientes regionales, son de las periferias de Roma así como de otras provincias.

El encuentro culminó entre sonrisas y aplausos de los niños que agradecieron con mucho cariño la visita del Papa.

Visita especial del Papa

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El Papa en el Hospital “Bambino Gesù” de Roma

05 enero 2018, 15:58


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Mensaje del Papa para la jornada anual del enfermo

Mensaje del Santo Padre para la XXVI Jornada Mundial del Enfermo (11 febrero 2018)

Publicamos a continuación el mensaje del Santo Padre Francisco para la XXVI Jornada Mundial  del Enfermo  que se  celebra el 11 de febrero de 2018.

Mensaje del Santo Padre

Mater Ecclesiae: «Ahí tienes a tu hijo… Ahí tienes a tu madre.
Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa»
( Jn 19,26-27)

Queridos hermanos y hermanas:
La Iglesia debe servir siempre a los enfermos y a los que cuidan de ellos con renovado vigor, en fidelidad al mandato del Señor (cf. Lc 9,2-6; Mt 10,1-8; Mc 6,7-13), siguiendo el ejemplo muy elocuente de su Fundador y Maestro.
Este año, el tema de la Jornada del Enfermo se inspira en las palabras que Jesús, desde la cruz, dirige a su madre María y a Juan: «Ahí tienes a tu hijo… Ahí tienes a tu madre. Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa» ( Jn 19,26-27).

1.        Estas palabras del Señor iluminan profundamente el misterio de la Cruz. Esta no representa una tragedia sin esperanza, sino que es el lugar donde Jesús muestra su gloria y deja sus últimas voluntades de amor, que se convierten en las reglas constitutivas de la comunidad cristiana y de la vida de todo discípulo.
En primer lugar, las palabras de Jesús son el origen de la vocación materna de María hacia la humanidad entera . Ella será la madre de los discípulos de su Hijo y cuidará de ellos y de su camino. Y sabemos que el cuidado materno de un hijo o de una hija incluye todos los aspectos de su educación, tanto los materiales como los espirituales.
El dolor indescriptible de la cruz traspasa el alma de María (cf. Lc 2,35), pero no la paraliza. Al contrario, como Madre del Señor comienza para ella un nuevo camino de entrega. En la cruz, Jesús se preocupa por la Iglesia y por la humanidad entera, y María está llamada a compartir esa misma preocupación. Los Hechos de los Apóstoles, al describir la gran efusión del Espíritu Santo en Pentecostés, nos muestran que María comenzó su misión en la primera comunidad de la Iglesia. Una tarea que no se acaba nunca.

2. El discípulo Juan, el discípulo amado, representa a la Iglesia, pueblo mesiánico. Él debe reconocer a María como su propia madre . Y al reconocerla, está llamado a acogerla, a contemplar en ella el modelo del discipulado y también la vocación materna que Jesús le ha confiado, con las inquietudes y los planes que conlleva: la Madre que ama y genera a hijos capaces de amar según el mandato de Jesús. Por lo tanto, la vocación materna de María, la vocación de cuidar a sus hijos, se transmite a Juan y a toda la Iglesia. Toda la comunidad de los discípulos está involucrada en la vocación materna de María.

3. Juan, como discípulo que lo compartió todo con Jesús, sabe que el Maestro quiere conducir a todos los hombres al encuentro con el Padre . Nos enseña cómo Jesús encontró a muchas personas enfermas en el espíritu, porque estaban llenas de orgullo (cf. Jn 8,31-39) y enfermas en el cuerpo (cf. Jn 5,6). A todas les dio misericordia y perdón, y a los enfermos también curación física, un signo de la vida abundante del Reino, donde se enjuga cada lágrima.  Al igual que María, los discípulos están llamados a cuidar unos de otros, pero no exclusivamente. Saben que el corazón de Jesús está abierto a todos, sin excepción. Hay que proclamar el Evangelio del Reino a todos, y la caridad de los cristianos se ha de dirigir a todos los necesitados, simplemente porque son personas, hijos de Dios.

4. Esta vocación materna de la Iglesia hacia los necesitados y los enfermos se ha concretado, en su historia bimilenaria, en una rica serie de iniciativas en favor de los enfermos. Esta historia de dedicación no se debe olvidar. Continúa hoy en todo el mundo. En los países donde existen sistemas sanitarios públicos y adecuados, el trabajo de las congregaciones católicas, de las diócesis y de sus hospitales, además de proporcionar una atención médica de calidad, trata de poner a la persona humana en el centro del proceso terapéutico y de realizar la investigación científica en el respeto de la vida y de los valores morales cristianos. En los países donde los sistemas sanitarios son inadecuados o inexistentes, la Iglesia trabaja para ofrecer a la gente la mejor atención sanitaria posible, para eliminar la mortalidad infantil y erradicar algunas enfermedades generalizadas. En todas partes trata de cuidar, incluso cuando no puede sanar. La imagen de la Iglesia como un «hospital de campaña», que acoge a todos los heridos por la vida, es una realidad muy concreta, porque en algunas partes del mundo, sólo los hospitales de los misioneros y las diócesis brindan la atención necesaria a la población.

5. La memoria de la larga historia de servicio a los enfermos es motivo de alegría para la comunidad cristiana y especialmente para aquellos que realizan ese servicio en la actualidad. Sin embargo, hace falta mirar al pasado sobre todo para dejarse enriquecer por el mismo. De él debemos aprender: la generosidad hasta el sacrificio total de muchos fundadores de institutos al servicio de los enfermos; la creatividad, impulsada por la caridad, de muchas iniciativas emprendidas a lo largo de los siglos; el compromiso en la investigación científica, para proporcionar a los enfermos una atención innovadora y fiable. Este legado del pasado ayuda a proyectar bien el futuro. Por ejemplo, ayuda a preservar los hospitales católicos del riesgo del «empresarialismo», que en todo el mundo intenta que la atención médica caiga en el ámbito del mercado y termine descartando a los pobres.
La inteligencia organizacional y la caridad requieren más bien que se respete a la persona enferma en su dignidad y se la ponga siempre en el centro del proceso de la curación. Estas deben ser las orientaciones también de los cristianos que trabajan en las estructuras públicas y que, por su servicio, están llamados a dar un buen testimonio del Evangelio.

6. Jesús entregó a la Iglesia su poder de curar : «A los que crean, les acompañarán estos signos: […] impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos» ( Mc 16,17-18). En los Hechos de los Apóstoles, leemos la descripción de las curaciones realizadas por Pedro (cf. Hch 3,4-8) y Pablo (cf. Hch 14,8-11). La tarea de la Iglesia, que sabe que debe mirar a los enfermos con la misma mirada llena de ternura y compasión que su Señor, responde a este don de Jesús. La pastoral de la salud sigue siendo, y siempre será, una misión necesaria y esencial que hay que vivir con renovado ímpetu tanto en las comunidades parroquiales como en los centros de atención más excelentes. No podemos olvidar la ternura y la perseverancia con las que muchas familias acompañan a sus hijos, padres y familiares, enfermos crónicos o discapacitados graves. La atención brindada en la familia es un testimonio extraordinario de amor por la persona humana que hay que respaldar con un reconocimiento adecuado y con unas políticas apropiadas. Por lo tanto, médicos y enfermeros, sacerdotes, consagrados y voluntarios, familiares y todos aquellos que se comprometen en el cuidado de los enfermos, participan en esta misión eclesial. Se trata de una responsabilidad compartida que enriquece el valor del servicio diario de cada uno.

7. A María, Madre de la ternura, queremos confiarle todos los enfermos en el cuerpo y en el espíritu, para que los sostenga en la esperanza. Le pedimos también que nos ayude a acoger a nuestros hermanos enfermos. La Iglesia sabe que necesita una gracia especial para estar a la altura de su servicio evangélico de atención a los enfermos. Por lo tanto, la oración a la Madre del Señor nos ve unidos en una súplica insistente, para que cada miembro de la Iglesia viva con amor la vocación al servicio de la vida y de la salud. La Virgen María interceda por esta XXVI Jornada Mundial del Enfermo, ayude a las personas enfermas a vivir su sufrimiento en comunión con el Señor Jesús y apoye a quienes cuidan de ellas. A todos, enfermos, agentes sanitarios y voluntarios, imparto de corazón la Bendición Apostólica.

Vaticano, 26 de noviembre de 2017.
Solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo.


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Más de la mitad de los pacientes con VIH reciben tratamiento.

Los pacientes con VIH en tratamiento son por primera vez más que los sin tratar

Un trabajador de salud realiza una prueba para determinar la presencia de enfermedades de transmisión sexual. Foto de archivo: UNICEF/ LeMoyne

20 de julio, 2017 — Más de la mitad de todas los pacientes con VIH tienen actualmente acceso a tratamiento, informó este jueves el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA).

Según nuevos datos publicados por este organismo de la ONU, 37 millones de personas tenían el Virus de Inmunodeficiencia Humana en 2016, un 11% menos que en 2010.

Asimismo, ONUSIDA indicó que las muertes causadas por el VIH han disminuido significativamente.

Los países del este y el sur de África han liderado el camino para reducir nuevas infecciones -en algunos casos hasta en un 40%. Sin embargo, los niños y otras comunidades siguen en riesgo.

“El nivel de tratamiento para los niños está por debajo del que los adultos reciben. En África por ejemplo, el diagnóstico de la enfermedad para los menores es complejo ya que no siempre se les hacen las pruebas del virus al nacer y después no tienen acceso a ayuda médica”, aseguró el doctor Peter Ghys, de ONUSIDA.

Ghys agregó que existe información limitada sobre el nivel de infección en la población homosexual pero que el Profilaxis de Prexposición o “PREP”, un medicamento retroviral para personas que no padecen el virus del VIH, disponible en varios países desarrollados, está ayudando a reducir el riesgo de contagio.