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Vaticano: nueva ley para el gobierno interno del Estado del Vaticano

Papa Francisco  nueva ley  Gobernación Governatorato Estado Ciudad del Vaticano El edificio del Governatorato del Estado de la Ciudad del Vaticano 

Nueva Ley sobre el Gobierno del Estado de la Ciudad del Vaticano

Motu Proprio del Papa: a partir del próximo mes de junio entrará en vigor una nueva ley que reorganiza de manera global el Governatorato del Estado de la Ciudad del Vaticano, con el fin de que sea más adecuado al servicio eclesial que está llamado a prestar a la misión del Romano Pontífice en el mundo

El 7 de junio del próximo año entrará en vigor la nueva Ley sobre el Gobierno del Estado de la Ciudad del Vaticano. El Papa Francisco lo anunció con un Motu Proprio dado a conocer hoy y que lleva la fecha del 25 de noviembre, solemnidad de Cristo Rey.

Una reforma al servicio de la Iglesia

Explicando el sentido de la nueva ley, que sustituye aquella aprobada por San Juan Pablo II en el 2000 y en vigor desde febrero del 2001, el Papa Francisco afirma que, desde el inicio de su ministerio en la Sede de Pedro, sintió “la necesidad de una reorganización global del “Governatorato” (Gobernación) del Estado de la Ciudad del Vaticano, con el fin de que sea siempre más adecuado a las necesidades actuales, al servicio eclesial que está llamado a prestar a la misión del Romano Pontífice en el mundo y a la particular finalidad institucional del Estado de la Ciudad del Vaticano, designado “por su naturaleza para garantizar a la Sede de Pedro la absoluta y visible independencia”.

Simplificación y transparencia

El Papa recuerda los principios y criterios de esta reforma legislativa: racionalización, economía, simplificación. Una tarea que el Pontífice  ha confiado al Cardenal Giuseppe Bertello, Presidente de la Pontificia Comisión para el Estado de la Ciudad del Vaticano y Presidente del Governatorato del Estado de la Ciudad del Vaticano, con la colaboración de una Comisión de Trabajo.

Reducción de las Direcciones y Oficinas Centrales

En consonancia con estos objetivos, la nueva Ley prevé la reducción del número de organismos operativos: las Direcciones de las actuales 9 pasan a 7, además del Observatorio Vaticano como organismo científico (Infraestructura y Servicios; Telecomunicaciones y Sistemas Informáticos; Economía; Servicios de Seguridad y  Protección Civil; Sanidad e Higiene; Museos y Patrimonio Cultural; Villas Pontificias), mientras que las Oficinas Centrales pasan de las actuales 5 a 2 (Oficina del Personal y Oficina Jurídica).

Instituida una Unidad de Control e Inspección

La transparencia se persigue con una mayor y más consciente responsabilidad de los directores de los Organismos operativos con el establecimiento de una Unidad de Control e Inspección, en el ámbito del Governatorato. Esta nueva figura tendrá tareas específicas de verificación del cumplimiento de los reglamentos y procedimientos así como de evaluación de la eficiencia y eficacia de las actividades de los mismos organismos.

Descentralización moderada

La nueva legislación tiende a una descentralización moderada, responsabilizando a los titulares  de los Departamentos u Oficinas,  llamados a responder de los actos individuales, de los resultados alcanzados con respecto a los objetivos asignados, de la seguridad en el lugar de trabajo y de la protección de datos.

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Un secretario adjunto para el C9 del Vaticano

Un secretario adjunto para el “C9” de Alba

Francisco nombró obispo al actual vicario de la diócesis del Piamonte, que asume un papel estable en el Consejo de los cardenales que ayudan al Papa

Marco Mellino con el Papa

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Pubblicato il 27/10/2018
Ultima modifica il 27/10/2018 alle ore 13:17
ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO

 

El “C9”, el Consejo de los nueve cardenales creado hace cinco años por el Papa Francisco para que le ayuden en el gobierno de la Iglesia universal y en la reforma de la Curia, contará oficialmente con un “secretario adjunto” permanente: es Marco Mellino, de Cúneo, actual vicario general de la diócesis piamontesa de Alba. Bergoglio lo nombró obispo y ayudará al actual secretario del Consejo, el obispo de Albano Marcello Semeraro. Su principal trabajo e los próximos meses será dedicarse a la revisión del borrador de la nueva Constitución Apostólica sobre la Curia romana.

 

Es una novedad significativa que demuestra la voluntad del Papa de estabilizar el “C9”, añadiendo una figura que por primera vez se dedicará a este trabajo permanentemente. «Su Santidad, el Papa Francisco —se lee en el comunicado de la Sala de Prensa vaticana— ha nombrado como Secretario Adjunto del Consejo de Cardenales para ayudar al Santo Padre en el gobierno de la Iglesia universal y para estudiar un proyecto de revisión de la Costitución Apostólica “Pastor Bonus” sobre la Curia Romama y Miembro del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos al Reverendo Monseñor Marco Mellino, hasta ahora Vicario General de la Diócesis de Alba, elevándolo al mismo tiempo a la dignidad episcopal y asignándole la sede titular de Crésima».

 

Mellino, que nació en Canale (Cúneo), el 3 de agosto de 1966, entró al Seminario diocesano de la ciudad de Alba en 1978, en donde terminó sus estudios clásicos. Después asistió a los cursos teológicos en el Estudio Teológico Interdiocesano de Fossano, en donde obtuvo el bachillerato en Teología. Fue ordenado sacerdote por la diócesis de Alba en 1991. Después de algunos años de servicio pastoral, en 1997 se mudó a Roma para completar sus estudios en la Pontificia Universidad Lateranense, en donde obtuvo la licenciatura (1999) y el doctorado (2000) en Derecho Canónico. Volvió a la diócesis después y fue nombrado Juez instructor en el Tribunal Eclesiástico Regional de Piamonte, con sede en la ciudad de Turín, y párroco de la Inmaculada Concepción en Piana Biglini. Enseñó Derecho canónico en el Estudio Teológico Interdiocesano en Fossano.

 

Desde 2009 colabora como Juez externo en el Tribunal de Apelación del Vicariato de Roma. Ese mismo año fue nombrado Capellán de Su Santidad. Prestó sus servicios en la Sección para Asuntos Generales de la Secretaría de Estado desde el primero de septiembre de 2006 hasta el 30 de junio de 2018, cuando volvió a su diócesis y fue nombrado Vicario general.


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Vaticano: nuevo sustituto en la secretaría de Estado.

El Papa presenta a la Secretaría de Estado el nuevo Sustituto, Mons. Peña Parra

En su primer día como Sustituto de Asuntos Generales, el Arzobispo venezolano de 58 años, Edgar Peña Parra, fue presentado a la Secretaría de Estado por el Papa Francisco, acompañado por el Cardenal Parolín.

Ciudad del Vaticano

La mañana del lunes 15 de octubre, Mons. Edgar Peña Parra asumió su nuevo cargo como Sustituto de Asuntos Generales de la Secretaría de Estado. Nombrado por el Papa Francisco el pasado 15 de agosto, sustituye al Cardenal Angelo Becciu, que ha pasado a ser Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos.

Encuentro con el Papa Francisco

Esta mañana el Papa Francisco, acompañado por el Cardenal Secretario de Estado Pietro Parolin, ha presentado al Prelado a todo el personal de las tres Secciones del Dicasterio Vaticano, representado por sus respectivos superiores, en la Biblioteca de la Secretaría de Estado. El Santo Padre y el nuevo Suplente saludaron personalmente a los funcionarios que se habían reunido para la ocasión.

En el servicio diplomático de la Santa Sede

Edgar Peña Parra nació en Maracaibo, Venezuela, el 6 de marzo de 1960. Tras su ordenación sacerdotal el 23 de agosto de 1985, fue destinado a la Diócesis de Maracaibo. Es licenciado en Derecho Canónico. Ingresó en el servicio diplomático de la Santa Sede el 1 de abril de 1993 y posteriormente trabajó en las Representaciones Pontificias en Kenia, Yugoslavia, en la Oficina de las Naciones Unidas en Ginebra, en las Nunciaturas Apostólicas en Sudáfrica, Honduras y México.

Nuncio en Pakistán y Mozambique

Nombrado Arzobispo titular de Telepte el 8 de enero de 2011, recibió la ordenación episcopal el 5 de febrero de 2011, ocupando el cargo de Nuncio Apostólico en Pakistán de 2001 a 2014 y el de Nuncio Apostólico en Mozambique el 21 de febrero de 2015. Además del español, sabe italiano, inglés, francés, portugués y serbocroata.

El papel del Sustituto

El Suplente dirige la primera Sección del Secretariado de Estado que es especialmente responsable -según la Constitución Apostólica Pastor Bonus- “de la gestión de los asuntos relativos al servicio diario del Papa”; y de fomentar las relaciones con los diversos departamentos de la Curia Romana, “sin perjuicio alguno de su autonomía, y de coordinar el trabajo”.

Asuntos Generales se encarga también de “redactar y enviar las constituciones apostólicas, las cartas de decreto, las cartas apostólicas, las espístolas y otros documentos” que el Papa le confía; así como de llevar a cabo todos los actos relativos a los nombramientos que deben ser hechos o aprobados por el Pontífice en la Curia romana y en otros organismos dependientes de la Santa Sede. Asimismo, publica las actas y los documentos públicos de la Sede en el boletín titulado “Acta Apostolicae Sedis”; y divulga las comunicaciones oficiales relativas a los actos del Sucesor de Pedro y a la actividad de la Santa Sede.

Organización de viajes

Asuntos Generales tiene muchas otras responsabilidades, incluyendo la de organizar los Viajes Apostólicos del Papa.


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El caso Viganó: nuevas informaciones sobre el cardenal McCarrick

McCarrick; la primera petición (no sanción) de Benedicto fue en 2007

Una fuente en Estados Unidos revela que a finales de ese año el nuncio recomendó al cardenal molestador que mantuviera un «perfil bajo» y que se retirara a vivir en oración. Sambi se lo pidió varias veces al purpurado, pero sin dar órdenes formales

El ex cardenal McCarrick

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Pubblicato il 10/09/2018
Ultima modifica il 10/09/2018 alle ore 20:20
SALVATORE CERNUZIO – ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO

 

 

 

La de Benedicto XVI no fue una “sanción” contra Theodore McCarrick, ni mucho menos una orden formal: era una petición, un consejo de una autoridad que con toda probabilidad fue comunicada al interesado en nombre del Papa afínales de 2007. McCarrick se tardó un año para seguir la recomendación del Papa Ratzinger y mudarse del seminario Redemptoris Mater de Washington, pero nunca tomó en serio la recomendación de mantener un «perfil bajo» y de que llevara una vida de oración. Lo que es cierto es que el nuncio Pietro Sambi, fiel ejecutor de la voluntad papal (además de ejemplo de diplomático obediente), trató en varias ocasiones de convencer a McCarrick, pero nunca logró convencerlo de que siguiera la voluntad del Pontífice. Es lo que se deduce de las palabras de una nueva fuente que conoció directamente los hechos que se verificaron entre 2007 y 2011 en Washington.

 

El affaire Viganò, que destapó la mala gestión del caso McCarrick durante los últimos veinte años, se está aclarando poco a poco: es evidente que el ex nuncio en los Estados Unidos citó fechas y documentos que están en su poder (o que pudo consultar) sobre los que no existen motivos para dudar. Pero es también evidente (y esto ha quedado comprobado) que el autor del “comunicado” despliega una memoria selectiva. Cuando, efectivamente, Viganò organiza sus recuerdos, estos parecen formulados unilateralmente para dañar a Francisco, descargando sobre él todas las responsabilidades, incluso afirmando que san Juan Pablo II era un Papa incapaz de razonar desde 2000, o la falta de sanciones en contra de McCarrick por parte de Benedicto XVI debido a su carácter manso.

 

LEA TAMBIÉN: Los recuerdos (imprecisos) del ex nuncio que pide la cabeza del Papa

 

Que el carácter acusatorio del “memorial” del ex nuncio tiene claros defectos en este sentido, mediante el uso instrumental de medias verdades y calculadas dosis de omisiones, es un hecho comprobado. Dos ejemplos claros de ellos: según el “comunicado” de Viganò habría habido “sanciones” de Benedicto XVI en contra del cardenal estadounidense, que después habrían caído con la llegada del Pontificado del Papa Francisco. Al haberse demostrado la falsedad del asunto (McCarrick no cambió su estilo de vida; solo lo hizo al principio, haciendo finta de que estaba modificando su actitud, y después siguió viajando e incluso se reunió en varias ocasiones con el papa Ratzinger en Roma), Viganò se vio obligado a corregir su versión: las sanciones de Benedicto XVI habrían existido, pero McCarrick no obedeció y el Papa no pidió que fueran respetadas. Todo da a entender que no se trataba de sanciones, por lo que Francisco no quitó absolutamente nada.

 

El segundo ejemplo se relaciona con el famoso y primer breve encuentro entre el entonces nuncio en Estados Unidos con el nuevo Papa, el 21 de junio de 2013. Viganò escribió que Francisco no lo dejó ni siquiera presentarse y que se demostró agresivo con él. Sin embargo, el prelado no recuerda bien y es desmentido por las imágenes televisivas. La pregunta es: si Viganò tiene recuerdos imprecisos y unilateralmente dirigidos en contra del actual Pontífice en los dos casos antes mencionados, ¿puede ser considerado confiable por completo cuando describe la conversación que tuvo con Francisco durante la primera audiencia, el 23 de junio de 2013? ¿Las palabras utilizadas son las que Viganò refirió o, como en los dos casos anteriores, fueron un poco exageradas por el ex nuncio?

 

Volvamos a la petición de Benedicto XVI. En su “comunicado”, Viganò dijo que, hipotéticamente, se habría verificado entre 2009 y 2010, puesto que, al no haberse enterado de ella en calidad de Delegado para las representaciones Pontificias, presume que estas decisiones hayan sido asumidas (con inexplicable retraso) solamente después de su traslado de la Secretaría de Estado a la Gobernación del Vaticano. En realidad un nuevo testigo (que pide el anonimato) reveló a Vatican Insider que la primera comunicación que recibió a McCarrick sobre la invitación a mudarse del seminario Redemptoris Mater y la recomendación de que viviera retirado en oración llegó en 2007. «Puedo asegurar que esto sucedió en diciembre de 2007. El entonces nuncio en Estados Unidos, Pietro Sambi, trasmitió al cardenal McCarrick esta disposición que le había comunicado desde Roma el entonces Prefecto de la Congregación para los Obispos, el cardenal Giovanni Battista Re».

 

Hay que fijarse bien en las fechas: nos encontramos a finales de 2007, dos años y medio después de la elección de Benedicto XVI. En ese momento, dando crédito a las reconstrucciones del “comunicado” del ex nuncio, llegó al Vaticano un año antes un mensaje sobre las acusaciones del ex sacerdote Gregory Littleton, enviado a la Secretaría de Estado por el nuncio Sambi. Si la fuente estadounidense consultada por Vatican Insider, que tuvo conocimiento directo de los hechos, mismos que recuerda exactamente, debemos suponer que la petición-recomendación del Papa Ratzinger fue transmitida por primera vez a McCarrick después del caso Littleton, pero antes de la publicación en línea del“Statement for Pope Benedict XVI about the pattern of sexual abuse crisis in the United States” de Richard Sipe, en el que se citan también los comportamientos inadecuados y los abusos de McCarrick con los seminaristas, fechado el 23 de abril de 2008.

 

En 2007 McCarrick llevaba viviendo más de un año en el seminario Redemptoris Mater de Washington, cuyo referente era el Camino neocatecumenal pero que pertenecía a la diócesis. Se mudó en julio de 2006, un mes después de que concluyeran las obras para construir este enorme complejo, más parecido a un campus universitario que a un instituto diocesano, construido por voluntad del mismo purpurado. Desde el proyecto inicial del Redemptoris Mater, que se encuentra en una propiedad que primero pertenecía a la orden de los Hermanos de las Escuelas cristianas (Lasallistas), se había pensado en un ala reservada exclusivamente al cardenal. Una zona separada del resto del seminario, accesible solamente mediante un código electrónico personal. Es decir, McCarrick no vivía la vida del seminario, ni tenía contactos con los seminaristas.

 

Vale la pena recordar, además, en otro aspecto sobre el que se ha hablado muy poco en estos últimos días: no parecen existir denuncias formales o señalaciones informales, rumores o sospechas (por lo menos según lo que hasta ahora se sabe) que demuestren o dejen pensar en comportamientos inadecuados por parte de McCarrick durante su episcopado en Washington y en los años que siguieron a su retiro. Parece ser que los seminaristas no señalaron ni abusos ni molestias o comportamientos inapropiados. Esto no es ninguna sorpresa: es muy probable que el entonces nuevo arzobispo de Washington, que fue creado cardenal inmediatamente después, se diera cuenta de la enorme visibilidad de su nuevo puesto, así como de la cercanía con el poder político y con la Casa Blanca. Es decir, se sabía bajo observación. Por lo demás, como demuestra un artículo de “The Washington Post”, el cardenal molestador era considerado en ese entonces como un campeón de la “tolerancia cero” en contra de la pederastia. Los testimonios que hasta ahora se han reunido sobre el comportamiento de McCarrick después de haber dejado de estar a la cabeza de la diócesis, demuestran solamente que el cardenal era una presencia estorbosa, difícil.

 

Volvamos a la indicación del nuncio, que fue transmitida oralmente a McCarrick a finales de 2007. Una indicación que se puede vincular directamente con la voluntad de Benedicto XVI, quien la habría transmitido probablemente al Secretario de Estado bertone o directamente al Prefecto de los Obispos, el cardenal Re. Si el Papa Ratzinger decidió comunicar a McCarrick esta petición, significa que se había enterado de las acusaciones en contra del cardenal, pero prefirió una forma de reacción “blanda”, debido a la edad del ex arzobispo de Washington, que ya era emérito. Además, las denuncias e indicaciones re referían al pasado y no había ninguna denuncia por pederastia. Benedicto, pues, elige esta vía suave y no demasiado restrictiva para McCarrick porque «no quería un escándalo público», según indicó el National Catholic Register citando una fuente cercana al Papa emérito.

 

Por lo demás, se podría deducir que Benedicto fue advertido sobre los problemas del cardenal pues en 2006 aceptó la renuncia del cardenal arzobispo cuando cumplió la edad canónica para la jubilación. Un año antes había cumplido 75 años, pero estaba en buenas condiciones de salud y se creía que habría permanecido por lo menos otro año en su puesto. En 2007 Viganò, que entonces era Delegado para las Representaciones Pontificias, no recibió ningún apunte ni ninguna indicación (de lo contrario, lo habría indicado en su “comunicado”, y no se habría referido a una presunta fecha posterior), por lo que se confirma el carácter reservado, confidencial y personal de la recomendación de Benedicto XVI.

 

¿Qué sucedió entonces? Pasan varios meses antes de que el cardenal decida abandonar la estructura del seminario. Tantos que el mismo Sambi le habría pedido ayuda a algunos de sus colaboradores para convencer a McCarrick de que se fuera y de que se retirara en oración. El nuncio, con las personas a las que se había dirigido, no se habría referido explícitamente a abusos contra seminaristas, pero de todas maneras se habría referido a «graves acusaciones». Solamente después del verano de 2008, el cardenal comenzó la mudanza a la parroquia de St. Thomas. Cuando, dentro y fuera del seminario Redemptoris Mater, preguntaban por qué se había mudado McCarrick, respondía simplemente: «Roma me pidió que dejara el seminario», sin ofrecer más detalles.

 

No hay que olvidar, además, otro particular. La visita de Benedicto XVI a Estados Unidos, en abril de 2008 (cuando visitó las ciudades de Washington y Nueva York). Durante el encuentro con los obispos del país, en el Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción de Washington el 16 de abril, McCarrick se encontraba en primera fila entre los cardenales.

 

¿Qué sucedió entre finales de 2007 y el 27 de julio de 2011, fecha de la muerte del nuncio Sambi? En su “comunicado” Viganò escribió que «el Papa Benedicto infligió a McCarrick las sanciones canónicas mencionadas y ellas fueron comunicadas por el Nuncio Apostólico en Estados unidos Pietro Sambi, monseñor Jean-François Lantheaume, entonces primer Consejero de la Nunciatura en Washington y Chargé d’Affaires a.i. desués de la muerte inesperada del Nuncio Sambi en Baltimore, me refirió, cuando llegué a Washington (y él está listo para testificar), sobre una conversación borrascosa, de más de una hora, del Nuncio Sambi con el Card. McCarrick, convocado a la nunciatura: “la voz del nuncio –me dijo Mons. Lantheaume – se sentía desde el corredor”». Estas palabras de Viganò demuestran que las intervenciones de Sambi sobre McCarrick fueron más de una y en diferentes periodos. Hay que recordar, efectivamente, que monseñor Lantheaume –que ahora ha dejado el servicio diplomático de la Santa Sede– llegó a la nunciatura de Washington después de mediados de 2010 (de hecho aparece por primera vez en servicio en Washington en el Anuario Pontificio de 2011). De acuerdo con lo que afirma la nueva fuente estadounidense, debemos suponer que los encuentros entre Sambi y McCarrick fueron más de uno y que el nuncio perdió en cierto momento los estribos ante la falta de obediencia del cardenal, que no tenía ninguna intención de cambiar de vida frente a la que evidentemente era solamente una petición del Pontífice y no una orden tajante. Y mucho menos una sanción canónica real.

 

No hay que olvidar que desde la primera comunicación a finales de 2007, hasta el final del Pontificado de Ratzinger, pasaron cinco años. Años durante los que McCarrick siguió viajando y participando en eventos públicos, viajando a Roma, encontrándose con el mismo Benedicto XVI. Se confirma también que, mientras Sambi parecía insistir e incluso alzar la voz ante el cardenal, en el periodo que Viganò pasó como nuncio en Estados Unidos durante el Pontificado de Francisco (de noviembre de 2011 a febrero de 2013), como refiere en el “comunicado”, habló solamente una vez con McCarrick para insistir nuevamente en las recomendaciones de Benedicto XVI. No parece haber insistido, sino todo lo contrario. Elogió públicamente a McCarrick, como sucedió en mayo de 2012. Es decir, Viganò parecía tener una actitud más positiva ante el purpurado molestador de la que tenía Sambi.

 

 

Al final, teniendo en cuenta el contexto general de la operación político mediática que comenzó el día en el que Francisco estaba celebrando la Misa final del Encuentro Mundial de las Familias en Dublín, diferentes personas que apoyan a Viganò tienden a insistir poco en su clamoroso gesto de pedir la renuncia del Papa Francisco. Petición que demuestra que quienes la crearon y concibieron, que quienes la han suscrito y han apoyado públicamente, tienen una concepción singular de la naturaleza de la iglesia, reducida casi a una corporación, con un administrador delegado sometido al voto de confianza de los accionistas.

 

Es interesante observar que precisamente en este punto, desde el frente conservador estadounidense, se ha elevado la voz de un ideólogo con gran influencia en la era Trump y de la soberanía, Steve Bannon, que no siente gran simpatía por el Papa Francisco. Bannon dijo a la Reuters: «la cuestión no podría ser más seria. No puede haber “informes”, cartas y acusaciones. El Papa, mediante una cadena ininterrumpida, es el Vicario de Cristo en la tierra. No puedes simplemente sentarte ahí y decirle: “Creo que tendrías que renunciar”». Palabras católicas, que no han resonado en las declaraciones de los obispos estadounidenses que intervinieron inmediatamente después de la publicación del “comunicado” de Viganò para apoyar la credibilidad del ex nuncio.


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Cómo va la reforma de la Curia Vaticana

“Sinodalidad, escucha y discernimiento: así gobierna el Papa Francisco”

A 5 años de la institución del C9, el secretario, monseñor Semeraro, expone cómo va la reforma de la Curia romana, que procede con «ponderación, pero sin correcciones de ruta»

Monseñor Semeraro con el Papa Francisco

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Pubblicato il 23/06/2018
Ultima modifica il 23/06/2018 alle ore 17:30
DOMENICO AGASSO JR.
CIUDAD DEL VATICANO

 

El Consejo de los cardenales está trabajando en la reforma de la Curia con «ponderación, pero sin correcciones de ruta». Lo aseguró el secretario, monseñor Marcello Semeraro, analizando los cinco años del C9, instituido por el Papa Francisco. Con respecto al Pontífice, dijo: está gobernando con «sinodalidad, discernimiento» y, en particular, «con escucha».

 

Semeraro, que es obispo de Albano, dijo en una entrevista con Vatican News (con el periodista Alessandro Gisotti) que está «impresionado» por la «absoluta disponibilidad de los cardenales miembros del consejo para ir al encuentro de los deseos del Papa de poner en marcha este proceso de reforma de la Curia».

 

A las críticas sobre una presunta «lentitud» provocada por «correcciones de ruta» del proceso de renovación, el religioso respondió de esta manera: «Me han dicho que el proceso de elaboración de la “Pastor bonus” (constitución apostólica aprobada por Juan Pablo II en 1988, ndr.) duró más o menos lo que ha durado este proceso: cinco años. La diferencia es que, probablemente, el proceso actual, en sus diferentes etapas, está mucho más bajo la mirada de todos y también es citado, mediante ruedas de prensa y las relaciones que hace la Sala de Prensa. Entonces, probablemente, al no tratarse de un trabajo secreto, sino que por este aspecto está un poco en boca de todos, puede dar la idea de la lentitud del proceso». Pero Semeraro insiste: «en tiempos de prisas y de excesivas aceleraciones, ¡haría un elogio de la lentitud! La lentitud no significa pereza u otras cosas: significa ponderación en este caso. Las correcciones de ruta, en cambio, no las veo para nada».

 

El C9 ha basado su trabajo en el criterio «de la consultación. Consultación de las diferentes realidades afectadas. En primer lugar los encargados de los dicasterios, los responsables de las diferentes oficinas de la Curia romana». «Esto ha tenido ya aplicaciones, aunque la atención de la opinión pública se ha concentrado en algunos aspectos económico-administrativos». El Secretario destacó la institución de la «tercera Sección, que interviene en la Secretaría de Estado, la iniciativa «sobre la traducción y las adecuaciones de los libros litúrgicos, que interviene en la Congregación para el Culto Divino. En este sentido –puntualizó–, el proceso de reforma de la Curia no está por venir, sino que es un proceso que ya se está llevando a cabo en cuestiones importantes, que probablemente no atraigan la atención de la opinión pública, así como podría atraerla una cuestión económica, como los balances de la Santa Sede».

 

Sobre la actitud de Jorge Mario Bergoglio, Semeraro recordó que «en un discurso muy importante, en ocasión del 50 aniversario de la institución del Sínodo de los obispos, dijo que la sinodalidad comienza con la escucha, y después precisó que es una escucha recíproca». Este es el estilo del Obispo de Roma «con el que participa en las reuniones».

 

El Secretario reveló que Francisco «no quiso hacer ningún discurso oficial ni siquiera cuando comenzó el trabajo del Consejo de cardenales, sino que quiso ponerse inmediatamente a escuchar todo lo que habían reunido los cardenales en la consultación durante los meses de ese primer verano». En ese periodo «hubo más de 100 los informes que tuvo que examinar y ordenar personalmente para el archivo. La escucha, la intervención discreta, también la respuesta, en el caso de que se le pidiera un parecer al Papa… Pero una intervención discreta en el sentido de esa discreción que es una característica de la virtud de la prudencia, que es la virtud, según el esquema clásico de santo Tomás, de quien gobierna».

 

Además de la sinodalidad y de la escucha, el discernimiento es la otra palabra clave del Pontificado de Bergoglio: «El discernimiento no comienza con desiciones ya tomadas. Se dialoga, tratando de ponerse en la perspectiva del otro. Esto, obviamente, exige mucho esfuerzo con respecto a la evaluación y asunción de un voto de mayoría o de minoría». El C9 normalmente «somete a un voto de los presentes –explicó– incluso una deliberación votada por los presentes, sobre diferentes puntos cualificantes. Cuando no se llega a la unanimidad (o, diríamos, mayorías cualificadas de ocho votos de nueve), cuando no se llega a esta unanimidad o mayoría cualificada, el Consejo elige volver a reflexionar sobre la cuestión».

 

Sobre el borrador de la constitución apostólica “Praedicate Evangelium”, entregada al Pontífice el 13 de junio, Semeraro indicó: «El Consejo de cardenales fue instituido por el Papa no principalmente para la reforma de la Curia romana. Lo instituyó como grupo para aconsejarle en el gobierno de la Iglesia universal y, al haber surgido esta instancia en los encuentros de antes del Cónclave, también para estudiar un proyecto de revisión de la constitución apostólica». Entonces, también «cuando haya alcanzado su objetivo de proponer al Papa este texto de constitución, el Consejo continúa en sus actividades anteriores». El C9, explicó, ha preparado «un borrador de propuesta, porque el Consejo hace propuestas. Un borrador de propuesta que ahora, en estos meses de verano, será afinado, arreglado para que el Papa pueda contar con un texto que sea más o menos homogéneo en el equilibrio y en el lenguaje. Y después, así como sucedió con “Pastor bonus”, la intención del Santo padre es la de llegar a una consulta sobre los organismos. Creo que serán los dicasterios de la Curia romana y otras realidades las que el Papa querrá consultar».


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Consejo de Cardenales. Próxima reunión. Entrevista

El Papa y Mons. Marcello SemeraroEl Papa y Mons. Marcello Semeraro 

Mons. Semeraro: Para el Papa los Ejercicios Espirituales son la reforma en actos

Entrevista de Alessandro Gisotti a Mons. Semeraro secretario del Consejo de Cardenales de cara a la próxima reunión del C9.

Ciudad del Vaticano

El próximo lunes 26 de febrero comenzará la 23° reunión del Papa Francisco con el Consejo de Cardenales. Esta es la primera reunión del C9 de 2018, en un camino iniciado ya hace más de cuatro años, con la institución, el 28 de septiembre de 2013; de este nuevo organismo con el fin de ayudar al Pontífice “en el Gobierno de la Iglesia universal y de estudiar un proyecto de revisión de la Constitución Apostólica Pastor Bonus sobre la Curia Romana”.

Y para poder comprender mejor la perspectiva futura del trabajo del C9, nuestro colega Alessandro Gisotti entrevistó a Monseñor Marcello Semeraro, secretario del Consejo de Cardenales y Obispo de Albano.

“Diría que en la próxima sesión retomaremos los temas que ya están en la agenda, también porque al hacerlo, algunos pasos se vuelven más claros. Por ello, podríamos decir que la mirada, por parte del Consejo de Cardenales sobre los dicasterios fundamentales, ya está en la fase conclusiva. También, es el momento de hacer una relectura a partir de una reflexión sobre el trabajo culminado, ya que esto ha ayudado a aclarar algunos problemas que al principio no parecían urgentes”, explica Mons. Semeraro.

-En un artículo publicado recientemente para la revista “Il Regno”, usted enfatiza que la dimensión más importante de la reforma es la espiritual, no la estructural o funcional. Al respecto… ¿cuál es el significado de los Ejercicios que el Papa está llevando a cabo con la Curia Romana en Ariccia en estos días?

“El Santo Padre ha subrayado nuevamente que los Ejercicios Espirituales de la Curia Romana, que interrumpen la rutina del trabajo ordinario, incluso a través de gestos simbólicos como alejarse del habitual puesto de trabajo para intensificar un encuentro con Dios; son un momento de reflexión para todos, incluidos los colaboradores del Papa y de la Curia.

“ Es el momento de hacer una relectura a partir de una reflexión sobre el trabajo culminado, ya que esto ha ayudado a aclarar algunos problemas que al principio no parecían urgentes ”

¡Los Ejercicios Espirituales son ya de por sí, una reforma en actos!, añade el secretario del Consejo de Cardenales, explicando que lo que quiere decir el Papa Francisco es que si bien la reforma mete en movimiento la realidad de las organizaciones y estructuras, el primer cambio que debe lograr es el de cambiar la mentalidad.

Por tanto, lo que la reforma de la Curia pretende expresar, ante todo, es una sintonía con lo que el Papa ha escrito en la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, es decir; meterse en el paradigma de la misioneridad, del anuncio del Evangelio, a la luz del cual se nos presentan todas las demás realidades organizativas e institucionales. En segundo lugar, reformar, quiere decir resaltar aún más nuestra relación de servicio.

“ ¡Los Ejercicios Espirituales son ya de por sí, una reforma en actos! Lo que quiere decir el Papa Francisco es que si bien la reforma mete en movimiento la realidad de las organizaciones y estructuras, el primer cambio que debe lograr es el de cambiar la mentalidad ”

-“La reforma es un movimiento”, dijo el Papa en su última reunión del C9 el pasado mes de diciembre. ¿Qué significado tiene una reforma entendida de este modo, que podemos definir como profundamente ignaciano?

La reforma de la Curia Romana nace justamente de un movimiento que debe entenderse verdaderamente como el Papa ha dicho, y desde el punto de vista ignaciano. De hecho, ha habido un movimiento en el espíritu de los cardenales en la reunión precedente al último Conclave. Y de este encuentro, ha surgido la instancia de que el nuevo Papa debería prestar atención a la reforma de la Curia Romana, reforma que no debe ser entendida como un ajuste de algo que no funciona bien, sino en el sentido de aplicar ese “semper reformandache”, que normalmente se aplica a la Iglesia pero más aún puede aplicarse de forma directa a la Curia.

-Dentro de pocos días se llevará a cabo el quinto aniversario de elección de Francisco como Sucesor de Pedro. Hacer una síntesis obviamente es muy difícil, pero personalmente como obispo, usted ¿qué dimensión del magisterio del Papa Bergoglio destacaría?

Más allá de los contenidos específicos y de los grandes documentos que el Papa nos ha dado y que expresan la línea de su Pontificado, yo lo resumiría diciendo que el Santo Padre nos pide asumir un punto de observación nuevo, es más nos pide tener puntos de observación múltiples para poder considerar mejor la realidad. No por nada, una de las palabras que le resulta más familiar es la de “mirada”, y esto proviene también de su espiritualidad ignaciana.

Entrevista de Alessandro Gisotti a Mons. Semeraro


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Personal Vaticano: cómo se hace la renuncia a los 75 años.

Vaticano, promulgato Motu Proprio del Papa Vaticano, promulgato Motu Proprio del Papa  

Motu Proprio del Papa sulla rinuncia: “Non un atto automatico ma di governo”

Promulgato un Motu Proprio di Papa Francesco sulla rinuncia, a motivo di età, dei titolari di alcuni uffici di nomina pontificia. L’incarico non decade ipso facto a 75 anni ma solo dopo la decisione del Pontefice a cui bisogna presentare la rinuncia. Una decisione che dunque può arrivare oltre i tre mesi stabiliti dall’articolo 3 del canone 189 di diritto canonico.

Benedetta Capelli – Città del Vaticano

Porta la data del 12 febbraio, il Motu Proprio di Papa Francesco “Imparare a congedarsi” con il quale si regola la rinuncia a 75 anni ad un ufficio ecclesiale “che – scrive il Pontefice – deve essere considerata parte integrante del servizio stesso, in quanto richiede una nuova forma di disponibilità”.

Un nuovo atteggiamento interiore

Francesco sottolinea l’importanza di prepararsi alla rinuncia “spogliandosi dei desideri di potere e della pretesa di essere indispensabile”, affrontando tale momento con “pace e fiducia” perché altrimenti potrebbe risultare “doloroso e conflittuale”. E’ nella preghiera che si avvia il discernimento per una nuova fase della vita, segnata per quanto possibile da “austerità, umiltà, preghiera di intercessione, tempo dedicato alla lettura e disponibilità a fornire semplici servizi pastorali”.

Continuare nell’ufficio non è un trionfo personale

Il proseguimento del proprio compito va considerato nell’ambito del “bene comune ecclesiale” e non deve essere considerato “un privilegio, o un trionfo personale, o un favore dovuto a presunti obblighi derivati dall’amicizia o dalla vicinanza, né come gratitudine per l’efficacia dei servizi forniti”. “Questa decisione pontificia – evidenzia il Papa –  non è un atto automatico ma un atto di governo; di conseguenza implica la virtù della prudenza che aiuterà, attraverso un adeguato discernimento, a prendere la decisione appropriata”.

A 75 anni il compito non cessa ipso facto

Con questo Motu Proprio, che integra l’articolo 2 del “Rescriptum ex audentia” sulla rinuncia dei vescovi diocesani e dei titolari di uffici di nomina pontificia del 3 novembre 2014 (art. 2 “La rinuncia ai predetti uffici pastorali produce effetti soltanto dal momento in cui sia accettata da parte della legittima autorità), il Papa stabilisce dunque che al compimento dei 75 anni,  i vescovi diocesani ed eparchiali come pure i vescovi coadiutori e ausiliari o titolari con speciali incarichi pastorali, sono invitati a presentare la rinuncia al loro ufficio pastorale. Lo stesso vale per i capi dicastero della Curia Romana non cardinali, i prelati superiori della Curia Romana e i vescovi che svolgono altri uffici alle dipendenze della Santa Sede, i rappresentanti pontifici che però così non cessano ipso facto dal loro ufficio.

Il Papa decide sulla rinuncia anche oltre i tre mesi dalla sua presentazione

Papa Francesco dunque stabilisce che la rinuncia va accettata e che “l’ufficio è considerato prorogato fino a quando non sia comunicata all’interessato l’accettazione della rinuncia o la proroga, per un tempo determinato o indeterminato”. Vengono così modificati i canoni 189 § 3 CIC e 970 § 1 CCEO che recitavano: “la rinuncia che necessita di accettazione, se non sia accettata entro tre mesi, manca di ogni valore; quella che non ha bisogno di accettazione sortisce l’effetto con la comunicazione del rinunciante fatta a norma del diritto”.