Loiola XXI

Lugar de encuentro abierto a seguidor@s de S. Ignacio de Loyola esperando construir un mundo mejor


Deja un comentario

Cómo va la reforma de la Curia Vaticana

“Sinodalidad, escucha y discernimiento: así gobierna el Papa Francisco”

A 5 años de la institución del C9, el secretario, monseñor Semeraro, expone cómo va la reforma de la Curia romana, que procede con «ponderación, pero sin correcciones de ruta»

Monseñor Semeraro con el Papa Francisco

64
0
Pubblicato il 23/06/2018
Ultima modifica il 23/06/2018 alle ore 17:30
DOMENICO AGASSO JR.
CIUDAD DEL VATICANO

 

El Consejo de los cardenales está trabajando en la reforma de la Curia con «ponderación, pero sin correcciones de ruta». Lo aseguró el secretario, monseñor Marcello Semeraro, analizando los cinco años del C9, instituido por el Papa Francisco. Con respecto al Pontífice, dijo: está gobernando con «sinodalidad, discernimiento» y, en particular, «con escucha».

 

Semeraro, que es obispo de Albano, dijo en una entrevista con Vatican News (con el periodista Alessandro Gisotti) que está «impresionado» por la «absoluta disponibilidad de los cardenales miembros del consejo para ir al encuentro de los deseos del Papa de poner en marcha este proceso de reforma de la Curia».

 

A las críticas sobre una presunta «lentitud» provocada por «correcciones de ruta» del proceso de renovación, el religioso respondió de esta manera: «Me han dicho que el proceso de elaboración de la “Pastor bonus” (constitución apostólica aprobada por Juan Pablo II en 1988, ndr.) duró más o menos lo que ha durado este proceso: cinco años. La diferencia es que, probablemente, el proceso actual, en sus diferentes etapas, está mucho más bajo la mirada de todos y también es citado, mediante ruedas de prensa y las relaciones que hace la Sala de Prensa. Entonces, probablemente, al no tratarse de un trabajo secreto, sino que por este aspecto está un poco en boca de todos, puede dar la idea de la lentitud del proceso». Pero Semeraro insiste: «en tiempos de prisas y de excesivas aceleraciones, ¡haría un elogio de la lentitud! La lentitud no significa pereza u otras cosas: significa ponderación en este caso. Las correcciones de ruta, en cambio, no las veo para nada».

 

El C9 ha basado su trabajo en el criterio «de la consultación. Consultación de las diferentes realidades afectadas. En primer lugar los encargados de los dicasterios, los responsables de las diferentes oficinas de la Curia romana». «Esto ha tenido ya aplicaciones, aunque la atención de la opinión pública se ha concentrado en algunos aspectos económico-administrativos». El Secretario destacó la institución de la «tercera Sección, que interviene en la Secretaría de Estado, la iniciativa «sobre la traducción y las adecuaciones de los libros litúrgicos, que interviene en la Congregación para el Culto Divino. En este sentido –puntualizó–, el proceso de reforma de la Curia no está por venir, sino que es un proceso que ya se está llevando a cabo en cuestiones importantes, que probablemente no atraigan la atención de la opinión pública, así como podría atraerla una cuestión económica, como los balances de la Santa Sede».

 

Sobre la actitud de Jorge Mario Bergoglio, Semeraro recordó que «en un discurso muy importante, en ocasión del 50 aniversario de la institución del Sínodo de los obispos, dijo que la sinodalidad comienza con la escucha, y después precisó que es una escucha recíproca». Este es el estilo del Obispo de Roma «con el que participa en las reuniones».

 

El Secretario reveló que Francisco «no quiso hacer ningún discurso oficial ni siquiera cuando comenzó el trabajo del Consejo de cardenales, sino que quiso ponerse inmediatamente a escuchar todo lo que habían reunido los cardenales en la consultación durante los meses de ese primer verano». En ese periodo «hubo más de 100 los informes que tuvo que examinar y ordenar personalmente para el archivo. La escucha, la intervención discreta, también la respuesta, en el caso de que se le pidiera un parecer al Papa… Pero una intervención discreta en el sentido de esa discreción que es una característica de la virtud de la prudencia, que es la virtud, según el esquema clásico de santo Tomás, de quien gobierna».

 

Además de la sinodalidad y de la escucha, el discernimiento es la otra palabra clave del Pontificado de Bergoglio: «El discernimiento no comienza con desiciones ya tomadas. Se dialoga, tratando de ponerse en la perspectiva del otro. Esto, obviamente, exige mucho esfuerzo con respecto a la evaluación y asunción de un voto de mayoría o de minoría». El C9 normalmente «somete a un voto de los presentes –explicó– incluso una deliberación votada por los presentes, sobre diferentes puntos cualificantes. Cuando no se llega a la unanimidad (o, diríamos, mayorías cualificadas de ocho votos de nueve), cuando no se llega a esta unanimidad o mayoría cualificada, el Consejo elige volver a reflexionar sobre la cuestión».

 

Sobre el borrador de la constitución apostólica “Praedicate Evangelium”, entregada al Pontífice el 13 de junio, Semeraro indicó: «El Consejo de cardenales fue instituido por el Papa no principalmente para la reforma de la Curia romana. Lo instituyó como grupo para aconsejarle en el gobierno de la Iglesia universal y, al haber surgido esta instancia en los encuentros de antes del Cónclave, también para estudiar un proyecto de revisión de la constitución apostólica». Entonces, también «cuando haya alcanzado su objetivo de proponer al Papa este texto de constitución, el Consejo continúa en sus actividades anteriores». El C9, explicó, ha preparado «un borrador de propuesta, porque el Consejo hace propuestas. Un borrador de propuesta que ahora, en estos meses de verano, será afinado, arreglado para que el Papa pueda contar con un texto que sea más o menos homogéneo en el equilibrio y en el lenguaje. Y después, así como sucedió con “Pastor bonus”, la intención del Santo padre es la de llegar a una consulta sobre los organismos. Creo que serán los dicasterios de la Curia romana y otras realidades las que el Papa querrá consultar».

Anuncios


Deja un comentario

Consejo de Cardenales. Próxima reunión. Entrevista

El Papa y Mons. Marcello SemeraroEl Papa y Mons. Marcello Semeraro 

Mons. Semeraro: Para el Papa los Ejercicios Espirituales son la reforma en actos

Entrevista de Alessandro Gisotti a Mons. Semeraro secretario del Consejo de Cardenales de cara a la próxima reunión del C9.

Ciudad del Vaticano

El próximo lunes 26 de febrero comenzará la 23° reunión del Papa Francisco con el Consejo de Cardenales. Esta es la primera reunión del C9 de 2018, en un camino iniciado ya hace más de cuatro años, con la institución, el 28 de septiembre de 2013; de este nuevo organismo con el fin de ayudar al Pontífice “en el Gobierno de la Iglesia universal y de estudiar un proyecto de revisión de la Constitución Apostólica Pastor Bonus sobre la Curia Romana”.

Y para poder comprender mejor la perspectiva futura del trabajo del C9, nuestro colega Alessandro Gisotti entrevistó a Monseñor Marcello Semeraro, secretario del Consejo de Cardenales y Obispo de Albano.

“Diría que en la próxima sesión retomaremos los temas que ya están en la agenda, también porque al hacerlo, algunos pasos se vuelven más claros. Por ello, podríamos decir que la mirada, por parte del Consejo de Cardenales sobre los dicasterios fundamentales, ya está en la fase conclusiva. También, es el momento de hacer una relectura a partir de una reflexión sobre el trabajo culminado, ya que esto ha ayudado a aclarar algunos problemas que al principio no parecían urgentes”, explica Mons. Semeraro.

-En un artículo publicado recientemente para la revista “Il Regno”, usted enfatiza que la dimensión más importante de la reforma es la espiritual, no la estructural o funcional. Al respecto… ¿cuál es el significado de los Ejercicios que el Papa está llevando a cabo con la Curia Romana en Ariccia en estos días?

“El Santo Padre ha subrayado nuevamente que los Ejercicios Espirituales de la Curia Romana, que interrumpen la rutina del trabajo ordinario, incluso a través de gestos simbólicos como alejarse del habitual puesto de trabajo para intensificar un encuentro con Dios; son un momento de reflexión para todos, incluidos los colaboradores del Papa y de la Curia.

“ Es el momento de hacer una relectura a partir de una reflexión sobre el trabajo culminado, ya que esto ha ayudado a aclarar algunos problemas que al principio no parecían urgentes ”

¡Los Ejercicios Espirituales son ya de por sí, una reforma en actos!, añade el secretario del Consejo de Cardenales, explicando que lo que quiere decir el Papa Francisco es que si bien la reforma mete en movimiento la realidad de las organizaciones y estructuras, el primer cambio que debe lograr es el de cambiar la mentalidad.

Por tanto, lo que la reforma de la Curia pretende expresar, ante todo, es una sintonía con lo que el Papa ha escrito en la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, es decir; meterse en el paradigma de la misioneridad, del anuncio del Evangelio, a la luz del cual se nos presentan todas las demás realidades organizativas e institucionales. En segundo lugar, reformar, quiere decir resaltar aún más nuestra relación de servicio.

“ ¡Los Ejercicios Espirituales son ya de por sí, una reforma en actos! Lo que quiere decir el Papa Francisco es que si bien la reforma mete en movimiento la realidad de las organizaciones y estructuras, el primer cambio que debe lograr es el de cambiar la mentalidad ”

-“La reforma es un movimiento”, dijo el Papa en su última reunión del C9 el pasado mes de diciembre. ¿Qué significado tiene una reforma entendida de este modo, que podemos definir como profundamente ignaciano?

La reforma de la Curia Romana nace justamente de un movimiento que debe entenderse verdaderamente como el Papa ha dicho, y desde el punto de vista ignaciano. De hecho, ha habido un movimiento en el espíritu de los cardenales en la reunión precedente al último Conclave. Y de este encuentro, ha surgido la instancia de que el nuevo Papa debería prestar atención a la reforma de la Curia Romana, reforma que no debe ser entendida como un ajuste de algo que no funciona bien, sino en el sentido de aplicar ese “semper reformandache”, que normalmente se aplica a la Iglesia pero más aún puede aplicarse de forma directa a la Curia.

-Dentro de pocos días se llevará a cabo el quinto aniversario de elección de Francisco como Sucesor de Pedro. Hacer una síntesis obviamente es muy difícil, pero personalmente como obispo, usted ¿qué dimensión del magisterio del Papa Bergoglio destacaría?

Más allá de los contenidos específicos y de los grandes documentos que el Papa nos ha dado y que expresan la línea de su Pontificado, yo lo resumiría diciendo que el Santo Padre nos pide asumir un punto de observación nuevo, es más nos pide tener puntos de observación múltiples para poder considerar mejor la realidad. No por nada, una de las palabras que le resulta más familiar es la de “mirada”, y esto proviene también de su espiritualidad ignaciana.

Entrevista de Alessandro Gisotti a Mons. Semeraro


Deja un comentario

Personal Vaticano: cómo se hace la renuncia a los 75 años.

Vaticano, promulgato Motu Proprio del Papa Vaticano, promulgato Motu Proprio del Papa  

Motu Proprio del Papa sulla rinuncia: “Non un atto automatico ma di governo”

Promulgato un Motu Proprio di Papa Francesco sulla rinuncia, a motivo di età, dei titolari di alcuni uffici di nomina pontificia. L’incarico non decade ipso facto a 75 anni ma solo dopo la decisione del Pontefice a cui bisogna presentare la rinuncia. Una decisione che dunque può arrivare oltre i tre mesi stabiliti dall’articolo 3 del canone 189 di diritto canonico.

Benedetta Capelli – Città del Vaticano

Porta la data del 12 febbraio, il Motu Proprio di Papa Francesco “Imparare a congedarsi” con il quale si regola la rinuncia a 75 anni ad un ufficio ecclesiale “che – scrive il Pontefice – deve essere considerata parte integrante del servizio stesso, in quanto richiede una nuova forma di disponibilità”.

Un nuovo atteggiamento interiore

Francesco sottolinea l’importanza di prepararsi alla rinuncia “spogliandosi dei desideri di potere e della pretesa di essere indispensabile”, affrontando tale momento con “pace e fiducia” perché altrimenti potrebbe risultare “doloroso e conflittuale”. E’ nella preghiera che si avvia il discernimento per una nuova fase della vita, segnata per quanto possibile da “austerità, umiltà, preghiera di intercessione, tempo dedicato alla lettura e disponibilità a fornire semplici servizi pastorali”.

Continuare nell’ufficio non è un trionfo personale

Il proseguimento del proprio compito va considerato nell’ambito del “bene comune ecclesiale” e non deve essere considerato “un privilegio, o un trionfo personale, o un favore dovuto a presunti obblighi derivati dall’amicizia o dalla vicinanza, né come gratitudine per l’efficacia dei servizi forniti”. “Questa decisione pontificia – evidenzia il Papa –  non è un atto automatico ma un atto di governo; di conseguenza implica la virtù della prudenza che aiuterà, attraverso un adeguato discernimento, a prendere la decisione appropriata”.

A 75 anni il compito non cessa ipso facto

Con questo Motu Proprio, che integra l’articolo 2 del “Rescriptum ex audentia” sulla rinuncia dei vescovi diocesani e dei titolari di uffici di nomina pontificia del 3 novembre 2014 (art. 2 “La rinuncia ai predetti uffici pastorali produce effetti soltanto dal momento in cui sia accettata da parte della legittima autorità), il Papa stabilisce dunque che al compimento dei 75 anni,  i vescovi diocesani ed eparchiali come pure i vescovi coadiutori e ausiliari o titolari con speciali incarichi pastorali, sono invitati a presentare la rinuncia al loro ufficio pastorale. Lo stesso vale per i capi dicastero della Curia Romana non cardinali, i prelati superiori della Curia Romana e i vescovi che svolgono altri uffici alle dipendenze della Santa Sede, i rappresentanti pontifici che però così non cessano ipso facto dal loro ufficio.

Il Papa decide sulla rinuncia anche oltre i tre mesi dalla sua presentazione

Papa Francesco dunque stabilisce che la rinuncia va accettata e che “l’ufficio è considerato prorogato fino a quando non sia comunicata all’interessato l’accettazione della rinuncia o la proroga, per un tempo determinato o indeterminato”. Vengono così modificati i canoni 189 § 3 CIC e 970 § 1 CCEO che recitavano: “la rinuncia che necessita di accettazione, se non sia accettata entro tre mesi, manca di ogni valore; quella che non ha bisogno di accettazione sortisce l’effetto con la comunicazione del rinunciante fatta a norma del diritto”.


Deja un comentario

Vaticano: nuevos nombramientos.

Dicasterios vaticanos; el Papa asigna nuevos encargos a cardenales

La mayor parte designada al Desarrollo Humano Integral. Zenari a las Iglesias orientales, Cupich a la Educación católica
75
0
Pubblicato il 24/12/2017
Ultima modifica il 24/12/2017 alle ore 10:50
DOMENICO AGASSO JR.
CIUDAD DEL VATICANO

El que “padronea” es el Desarrollo Humano Integral. El Papa Francisco asignó a algunos cardenales nuevos encargos en diferentes Dicasterios de la Curia, principalmente en el “ministerio” que guía Peter Kodwo Appiah Turkson. Zenari, nuncio apostólico en Siria va a las Iglesias Orientales, Cupich a la Educación Católica.

 

Estos son todos los nombramientos, comunicados por la Sala de Prensa vaticana.

 

En la Congregación para las Iglesias Orientales, el cardenal italiano Mario Zenari.

 

En la Congregación para los Obispos, el cardenal Jusn José Omella Omella, arzobispo de Barcelona (España), que también va al Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica.

 

En la Congregación para la Educación Católica Carlos Osoro Sierra, arzobispo de Madrid (España) y Blase Joseph Cupich, arzobispo de Chicago (Estados Unidos).

 

En el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida: Baltazar Enrique Porras Cardozo, arzobispo de Mérida (Venezuela), Jozef De Kesel, arzobispo de Menchelen-Brussel (Bélgica) y Jean Zerbo, arzbispo de Bamako (Malí).

 

En el Dicasterio para el Servicio al Desarrollo Humano Integral: Patrick D’Rozario, arzobispo de Dhaka (Bangladesh); Maurice Piat, obispo de Port-Louis (Mauricio); John Ribat, arzobispo de Port Moresby (Papúa Nueva Guinea); Louis-Marie Ling Mangkhanekhoun, vicario apostólico di Paksé (Laos); Gregorio Rosa Chávez, auxiliar de San Salvadir (El Salvador).

 

En el Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos: Anders Arborelius, O.C.D., obispo de Estocolmo (Suecia).

 

En la Pontificia Comisión para el Estado de la Ciudad del Vaticano, Kevin Joseph Farrell, prefecto del Dicastero para los Laicos, la Familia y la Vida.


Deja un comentario

Discurso navideño del Papa a la Curia Vaticana. Texto oficial.

DISCURSO DEL SANTO PADRE FRANCESCO

Sala Clementina
Jueves, 21 de diciembre de 2017

[Multimedia]

Queridos hermanos y hermanas:

La Navidad es la fiesta de la fe en el Hijo de Dios que se hizo hombre para devolverle al hombre la dignidad filial que había perdido por culpa del pecado y la desobediencia. La Navidad es la fiesta de la fe en los corazones que se convierten en un pesebre para recibirlo, en las almas que dejan que del tronco de su pobreza Dios haga germinar el brote de la esperanza, de la caridad y de la fe.

Hoy tenemos una nueva ocasión para intercambiarnos nuestra felicitación navideña y también para desearos a todos, a vuestros colaboradores, a los Representantes pontificios, a todas las personas que prestan servicio en la Curia y a vuestros seres queridos una santa y alegre Navidad y un feliz Año Nuevo. Que esta Navidad nos haga abrir los ojos y abandonar lo que es superfluo, lo falso, la malicia y lo engañoso, para ver lo que es esencial, lo verdadero, lo bueno y auténtico. Muchas felicidades, de verdad.

Queridos hermanos:

Después de haber hablado en otras ocasiones sobre la Curia romana ad intra, este año quiero compartir con vosotros algunas reflexiones sobre la realidad de la Curia ad extra, es decir, sobre la relación de la Curia con las naciones, con las Iglesias particulares, con las Iglesias orientales, con el diálogo ecuménico, con el Judaísmo, con el Islam y las demás religiones, es decir, con el mundo exterior.

Mis reflexiones se apoyan ciertamente sobre los principios básicos y canónicos de la Curia, sobre la misma historia de la Curia, pero también sobre la visión personal que he procurado compartir con vosotros en los discursos de los últimos años, en el contexto de la reforma que se está realizando.

Con respecto a la reforma me viene a la mente la simpática y significativa expresión de Mons. Frédéric-François-Xavier De Mérode: «Hacer la reforma en Roma es como limpiar la Esfinge de Egipto con un cepillo de dientes»[1]. Se pone de manifiesto cuánta paciencia, dedicación y delicadeza se necesitan para alcanzar ese objetivo, ya que la Curia es una institución antigua, compleja, venerable, compuesta de hombres que provienen de muy distintas culturas, lenguas y construcciones mentales y que, de una manera estructural y desde siempre, está ligada a la función primacial del Obispo de Roma en la Iglesia, esto es, al oficio «sacro» querido por el mismo Cristo Señor en bien del cuerpo de la Iglesia en su conjunto (ad bonum totius corporis)[2].

Así pues, la universalidad del servicio de la Curia proviene y brota de la catolicidad del Ministerio petrino. Una Curia encerrada en sí misma traicionaría el objetivo de su existencia y caería en la autorreferencialidad, que la condenaría a la autodestrucción. La Curia, ex natura, está proyectada ad extra en cuanto y mientras está ligada al Ministerio petrino, al servicio de la Palabra y del anuncio de la Buena Noticia: el Dios Enmanuel, que nace entre los hombres, que se hace hombre para mostrar a todos los hombres su entrañable cercanía, su amor sin límites y su deseo divino de que todos los hombres se salven y lleguen a gozar de la bienaventuranza celestial (cf. 1 Tm 2,4); el Dios que hace salir su sol sobre buenos y malos (cf. Mt 5,45); el Dios que no ha venido para que le sirvan sino para servir (cf. Mt 20,28); el Dios que ha constituido a la Iglesia para que esté en el mundo, pero no del mundo, y para ser instrumento de salvación y de servicio.

Cuando saludé recientemente a los Padres y Jefes de las Iglesias Católicas orientales[3], y pensando precisamente sobre esta finalidad ministerial, petrina y curial, es decir, de servicio, utilicé la expresión de un «primado diaconal», remitiendo inmediatamente a la amada imagen de san Gregorio Magno del Servus servorum Dei. Esta definición, en su dimensión cristológica, es sobre todo expresión de la firme voluntad de imitar a Cristo, quien asumió la forma de siervo (cf. Flp 2,7). Benedicto XVI, cuando habló de ello, dijo que esta frase en los labios de Gregorio no era «una fórmula piadosa, sino la verdadera manifestación de su modo de vivir y actuar. Estaba profundamente impresionado por la humildad de Dios, que en Cristo se hizo nuestro servidor, nos lavó y nos lava los pies sucios»[4].

Esa misma actitud diaconal ha de caracterizar también a todos los que, de varias maneras, trabajan en el ámbito de la Curia romana, que, como recuerda el Código de Derecho Canónico, actuando en nombre y con la autoridad del Sumo Pontífice, «realiza su función […] para el bien y servicio de las Iglesias» (can. 360; cf. CCEO can. 46).

Primado diaconal «con relación al Papa»[5] e igualmente diaconal, por consiguiente, es el trabajo que se realiza dentro de la Curia romana ad intra y hacia el exterior ad extra. Este tema de la diaconía ministerial y curial, me lleva a un antiguo texto presente en la Didascalia Apostolorum donde se afirma: el «diácono sea el oído y la boca del Obispo, su corazón y alma»[6], puesto que la comunión, la armonía y la paz en la Iglesia está unida a esta concordia, ya que el diácono es el custodio del servicio en la Iglesia.[7] Pienso que no es casualidad que el oído sea el órgano para oír sino también para el equilibrio; y la boca el órgano para saborear y para hablar.

Otro texto antiguo añade que los diáconos están llamados a ser como los ojos del Obispo[8]. El ojo mira para transmitir las imágenes a la mente, ayudándola a tomar las decisiones y a dirigir bien a todo el cuerpo.

De estas imágenes se puede sacar la relación de comunión de filial obediencia para el servicio al pueblo santo de Dios. No hay duda, pues, que esta es la que existe también entre todos los que trabajan en la Curia romana, desde los Jefes de Dicasterio y Superiores, a los oficiales y a todos. La comunión con Pedro refuerza y da nuevo vigor a la comunión entre todos los miembros.

Desde este punto de vista, el recurso a la imagen de los sentidos del organismo humano nos ayuda a tener el sentido de la extroversión, de la atención hacia lo que está fuera. En el organismo humano, de hecho, los sentidos son nuestro primer contacto con el mundo ad extra, son como un puente hacia él; son nuestra posibilidad de relacionarnos. Los sentidos nos ayudan a captar la realidad e igualmente a colocarnos en la realidad. Por eso san Ignacio de Loyola recurría a los sentidos para contemplar los Misterios de Cristo y de la verdad[9].

Esto es muy importante si se quiere superar la desequilibrada y degenerada lógica de las intrigas o de los pequeños grupos que en realidad representan —a pesar de sus justificaciones y buenas intenciones— un cáncer que lleva a la autorreferencialidad, que se infiltra también en los organismos eclesiásticos en cuanto tales y, en particular, en las personas que trabajan en ellos. Cuando sucede esto, entonces se pierde la alegría del Evangelio, la alegría de comunicar a Cristo y de estar en comunión con él; se pierde la generosidad de nuestra consagración (cf. Hch 20,35 y 2 Co 9,7).

Permitidme que diga dos palabras sobre otro peligro, que es el de los traidores de la confianza o los que se aprovechan de la maternidad de la Iglesia, es decir de las personas que han sido seleccionadas con cuidado para dar mayor vigor al cuerpo y a la reforma, pero —al no comprender la importancia de sus responsabilidades— se dejan corromper por la ambición o la vanagloria, y cuando son delicadamente apartadas se auto-declaran equivocadamente mártires del sistema, del «Papa desinformado», de la «vieja guardia»…, en vez de entonar el «mea culpa». Junto a estas personas hay otras que siguen trabajando en la Curia, a las que se les da el tiempo para retomar el justo camino, con la esperanza de que encuentren en la paciencia de la Iglesia una ocasión para convertirse y no para aprovecharse. Esto ciertamente sin olvidar la inmensa mayoría de personas fieles que allí trabajan con admirable compromiso, fidelidad, competencia, dedicación y también con tanta santidad.

Parece oportuno, entonces, volviendo a la imagen del cuerpo, poner de relieve que estos «sentidos institucionales», a los que podemos comparar en cierto modo los Dicasterios de la Curia romana, deben trabajar de manera conforme a su naturaleza y finalidad: en el nombre y con la autoridad del Sumo Pontífice y siempre por el bien y al servicio de las Iglesias[10]. Ellos están llamados a ser en la Iglesia como unas fieles antenas sensibles: emisoras y receptoras.

Antenas emisoras en cuanto habilitadas para transmitir fielmente la voluntad del Papa y de los Superiores. La palabra «fidelidad»[11], para todos los que trabajan en la Santa Sede, «adquiere un carácter particular, desde el momento que ellos ponen al servicio del Sucesor de Pedro buena parte de sus propias energías, su tiempo y su ministerio cotidiano. Se trata de una grave responsabilidad, pero también de un don especial, que con el tiempo va desarrollando un vínculo afectivo con el Papa, de confianza interior, un idem sentire natural, que se expresa justamente con la palabra “fidelidad”»[12].

La imagen de la antena remite también a otro movimiento, este contrario, es decir el del receptor. Se trata de percibir las instancias, las cuestiones, las preguntas, los gritos, las alegrías y las lágrimas de las Iglesias y del mundo para transmitirlas al Obispo de Roma y permitirle que pueda llevar a cabo con más eficacia su tarea y su misión de «principio y fundamento, perpetuo y visible, de la unidad de fe y de comunión»[13]. Con semejante receptividad, que es más importante que el aspecto preceptivo, los Dicasterios de la Curia romana entran generosamente en ese proceso de escucha y de sinodalidad del que ya he hablado[14].

Queridos hermanos y hermanas:

He recurrido a la expresión «primado diaconal», a la imagen del cuerpo, de los sentidos y de la antena para explicar la necesidad más bien indispensable, de practicar el discernimiento de los signos de los tiempos[15], la comunión en el servicio, la caridad en la verdad, la docilidad al Espíritu y la obediencia confiada a los superiores, precisamente para alcanzar los espacios donde el Espíritu habla a las Iglesias (es decir, la historia) y para conseguir el objetivo de trabajar (por la salus animarum).

Quizá sea útil recordar aquí que los mismos nombres de los diversos Dicasterios y de las Oficinas de la Curia romana dan a entender cuáles son las realidades a favor de las cuales deben trabajar. Es decir, se trata de acciones fundamentales e importantes para toda la Iglesia y diría que para todo el mundo.

Al tener la Curia una tarea realmente muy amplia, me limitaré en esta ocasión a hablar genéricamente de la Curia ad extra, es decir, de algunos aspectos fundamentales, seleccionados, a partir de los cuales será fácil, en un futuro próximo, enumerar y profundizar los otros campos de actuación de la Curia.

La Curia y la relación con las Naciones

En este sector juega un papel fundamental la Diplomacia Vaticana que busca sincera y constantemente el que la Santa Sede sea un constructor de puentes, de paz y de diálogo entre las naciones. Y siendo una Diplomacia al servicio de la humanidad y del hombre, de mano tendida y de puerta abierta, se compromete a escuchar, a comprender, a ayudar, a plantear y a intervenir rápida y respetuosamente en cualquier situación para acortar distancias y para entablar confianza. El único interés de la Diplomacia Vaticana es estar libre de cualquier interés mundano o material.

La Santa Sede está presente en la escena mundial para colaborar con todas las personas y las naciones de buena voluntad y para repetir constantemente la importancia de proteger nuestra casa común frente a cualquier egoísmo destructivo; para afirmar que las guerras traen sólo muerte y destrucción; para sacar del pasado las lecciones necesarias que nos ayudan a vivir mejor el presente, a construir sólidamente el futuro y salvaguardarlo para las nuevas generaciones.

Los encuentros con los Jefes de las naciones y con las diversas delegaciones, junto a los Viajes apostólicos tienen el mismo sentido y objetivo.

Por eso se creó la Tercera Sección de la Secretaría de Estado, con la finalidad de manifestar la atención y la cercanía del Papa y de los superiores de la Secretaría de Estado al personal diplomático y también a los religiosos y a las religiosas, a los laicos y a las laicas que prestan trabajo en las Representaciones Pontificias. Una Sección que se ocupa de las cuestiones relativas a las personas que trabajan en el servicio diplomático de la Santa Sede, o que se preparan para ello, en estrecha colaboración con la Sección de Asuntos Generales y con la Sección para las Relaciones con los Estados[16].

Esta particular atención se basa en la doble dimensión del servicio del personal diplomático: pastores y diplomáticos, al servicio de las Iglesias particulares y de las naciones donde trabajan.

La Curia y las Iglesias particulares

La relación que une la Curia a las diócesis y a las eparquías es de máxima importancia. Estas encuentran en la Curia romana el apoyo y el soporte necesario. Es una relación que se basa en la colaboración, la confianza y nunca en la superioridad o el contraste. La fuente de esta relación está en el Decreto conciliar sobre el ministerio pastoral de los Obispos, en el que se explica más ampliamente que el trabajo de la Curia es «para bien de las Iglesias y al servicio de los sagrados Pastores»[17].

El punto de referencia de la Curia romana, de hecho, no es sólo el Obispo de Roma, del que le viene la autoridad, sino también las Iglesias particulares y sus Pastores en todo el mundo, para cuyo bien obra y actúa.

A esta característica de «servicio al Papa y a los obispos, a la Iglesia universal y a las Iglesias particulares» y al mundo entero, hice referencia en el primero de nuestros encuentros anuales, cuando subrayé que «en la Curia romana se aprende, “se respira” de un modo especial esta doble dimensión de la Iglesia, esta compenetración entre lo universal y lo particular; y me parece que ésta es una de las más bellas experiencias de quien vive y trabaja en Roma»[18].

Las visitas ad limina Apostolorum, en este sentido, representan una gran oportunidad de encuentro, diálogo y enriquecimiento mutuo. Por eso, en el encuentro con los obispos, he preferido tener un diálogo de escucha mutua, libre, reservado, sincero que va más allá de los esquemas protocolarios y el habitual intercambio de discursos y recomendaciones. También es importante el diálogo entre los Obispos y los distintos Dicasterios. Al retomar este año las visitas ad limina, después del año jubilar, los obispos me han confiado que han sido bien acogidos y escuchados por todos los Dicasterios. Esto me alegra mucho, y agradezco a los Jefes de los Dicasterios que están aquí presentes.

Permítanme también aquí, en este momento singular de la vida de la Iglesia, llamar vuestra atención sobre la próxima XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, convocada bajo el tema: «Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional». Llamar a la Curia, a los Obispos y a toda la Iglesia a que presten una especial atención a los jóvenes, no quiere decir mirar sólo a ellos, sino también dirigir la mirada a un tema crucial para un gran número de relaciones y de urgencias: las relaciones intergeneracionales, la familia, los ámbitos de la pastoral, la vida social… Lo anuncia claramente el Documento preparatorio en su introducción: «La Iglesia ha decidido interrogarse sobre cómo acompañar a los jóvenes para que reconozcan y acojan la llamada al amor y a la vida en plenitud, y también pedir a los mismos jóvenes que la ayuden a identificar las modalidades más eficaces de hoy para anunciar la Buena Noticia. A través de los jóvenes, la Iglesia podrá percibir la voz del Señor que resuena también hoy. Como en otro tiempo Samuel (cf. 1 S 3,1-21) y Jeremías (cf. Jr 1,4-10), hay jóvenes que saben distinguir los signos de nuestro tiempo que el Espíritu señala. Escuchando sus aspiraciones podemos entrever el mundo del mañana que se aproxima y las vías que la Iglesia está llamada a recorrer»[19].

La Curia y las Iglesias orientales

La unidad y la comunión que existe en la relación entre la Iglesia de Roma y las Iglesias orientales representa un ejemplo concreto de riqueza en la diversidad para toda la Iglesia. Ellas, en la fidelidad a sus propias tradiciones de dos mil años y en la comunión eclesial experimentan y realizan la oración sacerdotal de Cristo (cf. Jn 17)[20].

En este sentido, en el último encuentro con los Patriarcas y Arzobispos Mayores de las Iglesias orientales, hablando del «primado diaconal», señalé también la importancia de profundizar y revisar la delicada cuestión de la elección de los nuevos obispos y eparcas que debe corresponder, por una parte, a la autonomía de las Iglesias orientales y, al mismo tiempo, al espíritu de responsabilidad evangélica y al deseo de reforzar cada vez más la unidad con la Iglesia Católica. «El todo, en la más convencida aplicación de la auténtica praxis sinodal, que es característica de las Iglesias de Oriente»[21]. La elección de cada obispo debe reflejar y reforzar la unidad y la comunión entre el Sucesor de Pedro y todo el colegio episcopal[22].

La relación entre Roma y Oriente es de mutuo enriquecimiento espiritual y litúrgico. En realidad, la Iglesia de Roma no sería realmente católica sin las inestimables riquezas de las Iglesias orientales y sin el testimonio heroico de tantos hermanos y hermanas nuestros orientales que purifican la Iglesia aceptando el martirio y ofreciendo su vida para no negar a Cristo[23].

La Curia y el diálogo ecuménico

Nos quedan todavía los ámbitos en los que la Iglesia Católica está particularmente comprometida, especialmente después del Concilio Vaticano II. Entre estos, la unidad entre los cristianos que «es una exigencia esencial de nuestra fe, una exigencia que brota desde lo íntimo de nuestro ser creyentes en Jesucristo»[24]. Se trata de un verdadero «camino», pero, como muchas veces han repetido también mis Predecesores, es un camino irreversible y sin vuelta atrás. «La unidad se hace caminando, para recordar que cuando caminamos juntos, es decir, cuando nos encontramos como hermanos, rezamos juntos, trabajamos juntos en el anuncio del Evangelio y en el servicio a los últimos, ya estamos unidos. Todas las diferencias teológicas y eclesiológicas que todavía dividen a los cristianos serán superadas sólo por esta vía, sin que nosotros sepamos cómo y cuándo, pero esto sucederá según lo que el Espíritu Santo quiera sugerir para el bien de la Iglesia»[25].

La Curia trabaja en este campo para favorecer el encuentro con el hermano, para deshacer los nudos de las incomprensiones y las hostilidades, y para combatir los prejuicios y el miedo del otro, que han impedido ver la riqueza de y en la diversidad y la profundidad del misterio de Cristo y de la Iglesia que permanece siempre más grande que cualquier expresión humana.

Los encuentros mantenidos con los Papas, los Patriarcas y los Jefes de las diversas Iglesias y Comunidades siempre me han llenado de alegría y gratitud.

La Curia y el Judaísmo, el Islam y las otras religiones

La relación de la Curia Romana con las otras religiones se basa en la enseñanza del Concilio Vaticano II y en la necesidad del diálogo. «Porque la única alternativa a la barbarie del conflicto es la cultura del encuentro»[26]. El diálogo está construido sobre tres orientaciones fundamentales: «El deber de la identidad, porque no se puede entablar un diálogo real sobre la base de la ambigüedad o de sacrificar el bien para complacer al otro. La valentía de la alteridad, porque al que es diferente, cultural o religiosamente, no se le ve ni se le trata como a un enemigo, sino que se le acoge como a un compañero de ruta, con la genuina convicción de que el bien de cada uno se encuentra en el bien de todos. La sinceridad de las intenciones, porque el diálogo, en cuanto expresión auténtica de lo humano, no es una estrategia para lograr segundas intenciones, sino el camino de la verdad, que merece ser recorrido pacientemente para transformar la competición en cooperación»[27].

Los encuentros con las autoridades religiosas en varios viajes apostólicos y los encuentros en el Vaticano, son verdadera prueba de ello.

Estos son sólo algunos aspectos, importantes pero no exclusivos, del trabajo de la Curia ad extra. Hoy he elegido estos aspectos, vinculados al tema del «primado diaconal», los «sentidos institucionales» y «fieles antenas emisoras y receptoras».

Queridos hermanos:

Comencé este nuestro encuentro hablando de la Navidad como la fiesta de la fe, ahora quisiera concluirlo evidenciando que la Navidad nos recuerda que una fe que no nos pone en crisis es una fe en crisis; una fe que no nos hace crecer es una fe que debe crecer; una fe que no nos interroga es una fe sobre la cual debemos preguntarnos; una fe que no nos anima es una fe que debe estar animada; una fe que no nos conmueve es una fe que debe ser sacudida. En realidad, una fe solamente intelectual o tibia es sólo una propuesta de fe que para llegar a realizarse tendría que implicar al corazón, al alma, al espíritu y a todo nuestro ser, cuando se deje que Dios nazca y renazca en el pesebre del corazón, cuando permitimos que la estrella de Belén nos guíe hacia el lugar donde yace el Hijo de Dios, no entre los reyes y el lujo, sino entre los pobres y los humildes.

Ángel Silesio, en su Peregrino querúbico, escribió: «Depende sólo de ti: Ah si pudiera tu corazón ser un pesebre, Dios nacería niño de nuevo en la tierra»[28].

Con estas reflexiones renuevo mis más fervientes deseos de Feliz Navidad para vosotros y vuestros seres queridos.

Gracias.

Quisiera, como regalo de Navidad, dejaros esta versión italiana de la obra del beato Padre María Eugenio del Niño Jesús, Je veux voir DieuQuiero ver a Dios. Es una obra de teología espiritual; nos hará bien a todos. Quizás se puede leer no de seguido, sino buscando en el índice el punto que más interesa o que más necesito. Espero que nos aproveche a todos.

Y, además, el Cardenal Piacenza ha sido tan generoso que, con el trabajo de la Penitenciaría, y junto con Mons. Nykiel, ha realizado este libro: La fiesta del perdón, como fruto del Jubileo de la Misericordia; y ha querido también regalarlo. Damos las gracias al Cardenal Piacenza y a la Penitenciaría Apostólica. Os lo entregarán a todos a la salida.

¡Gracias!

[Bendición]

Y, por favor, rezad por mí.

 

[1] Cf. Giuseppe Dalla Torre, Sopra una storia della Gendarmeria Pontificia (19 octubre 2017).

[2] «Para apacentar el Pueblo de Dios y acrecentarlo siempre, Cristo Señor instituyó en su Iglesia diversos ministerios, ordenados al bien de todo el Cuerpo» » (Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Lumen Gentium18).

[3] Cf. Saludo a los Padres y Arzobispos Mayores (9 octubre 2017).

[4] Catequesis en la Audiencia general (4 junio 2008).

[5] Cf. Juan Pablo II, Discurso en la reunión plenaria del Sacro Colegio de Cardenales (21 noviembre 1985), 4.

[6] 2,44: Funk, 138-166; cf. W. Rordorf, Liturgie et eschatologie, en Augustinianum 18 (1978), 153-161; Id., Que savons-nous des lieux de culte chrétiens de l’époque préconstantinienne?, en L’Orient Syrien 9 (1964), 39-60.

[7] Cf. Encuentro con los sacerdotes y los consagrados, Catedral de Milán (25 marzo 2017).

[8] «En cuanto a los diáconos de la Iglesia, que sean como los ojos del obispo, que saben ver todo lo que hay a su alrededor, escrutando las acciones de cada uno en la Iglesia, por si alguno se encuentra en peligro de pecar: de este modo, advertido por la amonestación del que preside, tal vez no llevará a cabo su pecado» (Carta de Clemente a Santiago, 12: Rehm 14-15, en Enrico Cattaneo, I Ministeri nella Chiesa Antica, Testi patristici dei primi tre secoli, ed. Paulinas, 1997, p. 696).

[9] Cf. Ejercicios Espirituales, n. 121: «La quinta contemplación será traer los cinco sentidos sobre la primera y la segunda contemplación».

[10] En el comentario de san Jerónimo al Evangelio de san Mateo se encuentra una curiosa comparación entre los cinco sentidos del organismo humano y las vírgenes de la parábola evangélica, las cuales se convierten en necias cuando no obran ya según el fin que se les ha asignado (cf. Comm. in Mt XXVPL 26, 184).

[11] El concepto de fidelidad es fuerte y elocuente porque subraya también la duración en el tiempo del compromiso asumido, remite a una virtud que, como dijo Benedicto XVI, «expresa muy bien el vínculo especial entre el Papa y sus directos colaboradores, tanto en la Curia Romana como en las Representaciones Pontificias» (Discurso a la Pontificia Academia Eclesiástica, 11 junio 2012).

[12] Ibíd.

[13] Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Lumen Gentium, 18.

[14] «Una Iglesia sinodal es una Iglesia de la escucha, con la conciencia de que escuchar “es más que oír”. Es una escucha recíproca en la cual cada uno tiene algo que aprender. Pueblo fiel, colegio episcopal, Obispo de Roma: uno en escucha de los otros; y todos en escucha del Espíritu Santo, el “Espíritu de verdad” (Jn 14,17), para conocer lo que él “dice a las Iglesias” (Ap 2,7)» (Discurso en el 50 aniversario del Sínodo de los Obispos, 17 octubre 2015).

[15] Cf. Lc 12,54-59; Mt 16,1-4; Conc. Ecum. Vat. II, Const. past. Gaudium et spes, 11: «El Pueblo de Dios, movido por la fe, por la cual cree que es guiado por el Espíritu del Señor, que llena el orbe de la tierra, procura discernir en los acontecimientos, exigencias y deseos que comparte con sus contemporáneos, cuáles son los signos verdaderos de la presencia o del designio de Dios. Pues la fe ilumina todo con una luz nueva y manifiesta el plan divino sobre la vocación integral del hombre, y por ello dirige la mente hacia soluciones plenamente humanas».

[16] Cf. Carta Pontificia (18 octubre 2017); Comunicación de la Secretaría de Estado (21 noviembre 2017).

[17] Christus Dominus, 9.

[18] Discurso a la Curia romana (21 diciembre 2013); Cf. Pablo VI, Homilía por el 80 cumpleaños (16 octubre 1977): «Sí, Roma he amado, en continua inquietud de meditar y comprender el trascendente secreto, incapaz ciertamente de penetrarlo y vivirlo, pero apasionado siempre, como todavía lo son, de descubrir cómo y porqué “Cristo es Romano” (Cf. Dante, La Divina Comedia, Purgatorio, XXXII, 102) [] vuestra “conciencia romana”, haya de ella, al origen, la nativa ciudadanía de esta Urbe llena de presagios, o la permanencia de domicilio o la hospitalidad allí gozada; “conciencia romana” que aquí tiene virtud de infundir a quien sepa respirarte el sentido del humanismo universal» (Insegnamenti di Paolo VI, XV [1977], 1957).

[19] Sínodo de Obispos, Asamblea General Ordinaria XVLos jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional, Introducción.

[20] Por una parte, la unidad que responde al don del Espíritu, encuentra su expresión natural y cargada de significado en la «unión indefectible con el Obispo de Roma» (Benedicto XVI, Exhort. ap. postsin. Ecclesia in Medio Oriente, 40). Y por otra parte, estar incorporados en la comunión de todo el Cuerpo de Cristo, nos hace conscientes de tener que reforzar la unión y la solidaridad dentro de los varios Sínodos patriarcales, ‎‎«privilegiando en ellos el acuerdo en cuestiones de gran importancia para la Iglesia, con vistas a una acción colegial y unitaria» (ibíd.)‎.

[21] Discurso en el encuentro con los Patriarcas de las Iglesias Orientales y los Arzobispos Mayores (21 noviembre 2013).

[22] Junto a los Jefes y Padres, los Arzobispos y los Obispos orientales, en comunión ‎con el Papa, con la Curia y entre ellos, todos estamos llamados «a buscar siempre la justicia, la piedad, la fe, la caridad, la paciencia y la mansedumbre» (cf. 1 Tm 6,11); [a adquirir] un estilo de vida sobrio a imagen de Cristo, que se despojó para enriquecernos con su pobreza (cf. 2 Co 8,9); …  [a la] transparencia en la gestión de los bienes y atención por cada debilidad y necesidad» (Discurso en el encuentro con los Patriarcas de las Iglesias orientales católicas y los Arzobispos Mayores, Sala del Consistorio, 21 noviembre 2013).

[23] Nosotros «vemos a tantos de nuestros hermanos y hermanas cristianos de las Iglesias orientales experimentar persecuciones dramáticas y una diáspora cada vez más inquietante» (Homilía con ocasión del centenario de la Congregación para las Iglesias orientales y del Pontificio Instituto Oriental, Basílica de Santa María Mayor, 12 octubre 2017). «En estas situaciones nadie puede cerrar los ojos» (Mensaje en el centenario de fundación del Pontificio Instituto Oriental, 12 octubre 2017).

[24] Discurso a la Plenaria del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos (10 noviembre 2016)‎.

[25] Ibíd.

[26] Discurso a los participantes en la Conferencia Internacional para la paz, Al-Azhar Conference Centre, El Cairo (28 abril 2017).

[27] Ibíd.

[28]«Es mangelt nur an dir: Ach, könnte nur dein Herz zu einer Krippe werden, Gott würde noch einmal ein Kind auf dieser Erden» (Ed. Paulinas, 1989, p. 170 [234-235])


Deja un comentario

El C-9 Vaticano y la reforma y el gobierno de la iglesia. Comentario.

El “C9” hace un “chequeo”; la reforma de los medios y las novedades en la Comisión anti-abusos

Concluyeron los trabajos de la 22° sesión; la próxima se llevará a cabo en febrero. Está por concluir el mandato de los miembros del ente para la tutela de los menores, del cual anunció su renuncia Peter Saunders, que fue víctima de abuso. Burke: «Reflexiones sobre la Curia como instrumento de servicio»

Concluye la 22a sesión de trabajo del “C9”

Pubblicato il 13/12/2017
Ultima modifica il 13/12/2017 alle ore 22:50
SALVATORE CERNUZIO
CIUDAD DEL VATICANO

 

Más que una sesión de trabajo, la 22° reunión del llamado “C9” fue un “chequeo” sobre el ente instituido por el Papa para que lo ayude en el proyecto de reforma de la Curia. «Como una revisión del coche después de 10 mil kilómetros», sonríe el vocero vaticano Greg Burke al ilustrar en la Sala de Prensa vaticana los temas afrontados en estos últimos tres días del que sería más correcto volver a llamar “C8”, debido a la ausencia del cardenal George Pell, que se encuentra en Australia desde junio para responder en el Tribunal a las acusaciones de abusos sexuales contra menores.

 

Precisamente sobre los abusos se habló durante las reuniones de los purpurados (en las cuales, excepto hoy por la mañana, estuvo presente el Papa). Tomó la palabra el arzobispo de Boston, Sean O’Malley para ilustrar a sus colegas el trabajo que ha hecho con instituciones e iglesias locales la Pontificia Comisión para la Tutela de los Menores, misma que preside. El ente también llamó la atención debido a las declaraciones del inglés Peter Saunders, que fue víctima de abusos, con las que anunció a “The Tablet” su intención de renunciar definitivamente a la Comisión porque, explicó, «estoy desilusionado porque la Comisión no ha hecho lo que yo creía que debía hacer». El mismo ente, en febrero de 2016, suspendió al asesor británico tras algunas acusaciones contra el cardenal Pell (a quien definió como «sociopático» y ocultador de casos de abusos), por lo que Saunders se tomó un periodo de reposo «para reflexionar cómo podría contribuir de la mejor manera al trabajo de la Comisión».

 

Saunders estaría siguiendo las huellas de otra miembro de relieve del ente, la irlandesa Marie Collins (también víctima de abusos), quien renunció alorganismo el pasado primero de marzo debido a la falta de colaboración de algunos Dicasterios vaticanos, según explicó, aunque seguiría colaborando con algunas iniciativas específicas. De cualquier manera, aclaró Burke, a tres años de la creación de la Pontificia Comisión para la Tutela de los Menores, todos los miembros están por llegar al final de su mandato. La misma Collins, en un “tuit”, escribió: «Qué extraña coincidencia, puesto que el mandato vence para todos los comisarios dentro de cuatro días, el próximo 17 de diciembre. Buena suerte para el futuro, Pete». Por ahora no se sabe casi nada (o nada) sobre un segundo mandato de los miembros ni sobre la eventual ampliación del equipo: «Los miembros le han hecho propuestas al Papa sobre la futura composición del organismo, que ahora serán estudiadas», precisó Burke.

 

Además de O’Malley, también intervino en las sesiones del “C9” monseñor Dario Edoardo Viganò, que presentó «el último tramo del camino de la reforma» que ha llevado a cabo la Secretaría para la Comunicación. Además de una mejor organización del Dicasterio y de las diferentes direcciones, cuya planta orgánica será sometida al juicio de la Secretaría de Estado, también ilustró el nuevo procedimiento de producción de contenidos multimedia y el nuevo sitio “Vatican News”, del que será presentado una versión “beta” en los próximos días; en él confluirán las funciones de todos los medios de comunicación vaticanos (desde el primero de enero de 2018 también el grupo de la Tipografía Vaticana, al que pertenecen “L’Osservatore Romano” y el Servicio Fotográfico Vaticano).

 

Los tres nuevos “canales” podrán ser distinguidos gracias a tres nuevos logotipos «que representan la unidad en la diferencia», explicó Burke. Y aclaró que «el nuevo portal no es la reforma, pero ciertamente una primera expresión visible y concreta». Viganò mostró al Papa y a sus 8 consejeros cómo se ha ido respetando el plan de marcha del proyecto inicial para la reforma de las comunicaciones vaticanas, con las relativas reducciones de costes y personal (dentro de lo posible).

 

También los cardenales escucharon las relaciones del prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Vida y la Familia, el cardenal Kevin Farrell, que habló en particular sobre el Dicasterio con los jóvenes en vista del próximo Sínodo de 2018 y de la JMJ de Panamá, y de los dos subsecretarios de la Sección Migrantes y Refugiados del Dicasterio para el Servicio al Desarrollo Humano Integral, el padre Michael Czerny y el padre Fabio Baggio. La sección, que todavía se encuentran bajo la égida del Papa Francisco en persona, se ocupa no solo de la cuestión migratoria, sino también del tráfico de seres humanos, emergencia para la que se estudian estrategias a nivel global, se reúnen y codifican informaciones directamente desde la base y se llevan a cabo campañas en los medios de comunicación «a favor de una narrativa positiva sobre los migrantes y refugiados». Entre las actividades del ente está la producción de un documento (20 Action Points) en vista de los Global Compacts sobre los migrantes y refugiados de 2018 y la elaboración de una estrategia global con los principales actores católicos: la Secretaría de Estado, las Conferencias Episcopales, ong católicas y Congregaciones religiosas.

 

Las reflexiones de estas reuniones del “C9” se concentraron también sobre el papel de la Curia como «instrumento de evangelización y de servicio al Papa y para las Iglesias locales». Después se afrontaron cuestiones sobre cuatro Dicasterios específicos: el Clero, la Evangelización de los Pueblos, la Educación Católica y la Cultura. La próxima reunión se llevará a cabo entre el 26 el 28 de febrero de 2018.


Deja un comentario

Vticano: reforma de la curia: una nueva sección dedicada a los nuncios en la Secretaría de Estado.

El Papa crea la tercera sección de la Secretaría de Estado: se ocupa de los nuncios

Prosigue la reforma de la Curia romana. Guía la nueva área para la diplomacia de la Santa Sede el delegado para las representaciones pontificias, Jan Romeo Pawlowski

La cúpula de San Pedro

123
4
Pubblicato il 20/11/2017
Ultima modifica il 21/11/2017 alle ore 15:10
DOMENICO AGASSO JR.
CIUDAD DEL VATICANO

Francisco da un paso más en el camino de la reforma de la Curia romana. En los próximos días se comunicará la creación oficial de una tercera sección de la Secretaría de Estado vaticana, completamente dedicada a los nuncios apostólicos, es decir a los embajadores de la Santa Sede en el mundo. La guiará el arzobispo polaco, monseñor Jan Romeo Pawlowski, que desde 2015 es delegado para las Representaciones pontificias.

 

Se llamará «Sección para el personal diplomático de la Santa Sede».

 

El Dicasterio vaticano más importante, cuyo encargado es el cardenal Pietro Parolin, hasta ahora estaba conformado por dos secciones: la primera para los Asuntos generales (prácticamente el “Ministerio del Interior” del Vaticano), guiada por el sustituto monseñor Angelo Becciu; y la segunda dedicada a las Relaciones con los Estados (el “Ministerio del Exterior”), administrada por el arrzobispo inglés Paul Richard Gallagher.

 

Ahora llega la nueva sección, al mismo nivel de las dos anteriores.

 

Antes de que el Papa tomara esta decisión, la primera sección era la que se encargaba de los nuncios apostólicos y de todas las prácticas de las nunciaturas. Ahora será la nueva «ala» de la Secretaría de Estado la que se ocupe de aspectos como las nuevas «ternas» para los nombramientos de los mismos nuncios, las promociones, las transferencias, la formación inicial y permanente, las condiciones de vida y de servicio, los permisos, el personal local y otros detalles burocráticos de las «embajadas» del Papa. Todas las cuestiones serán entregadas directamente al mismo Pawlowski y su equipo para que las analicen.

 

Todos los nuncios ya recibieron la comunicación de la Santa Sede. La decisión con la que el Pontífice crea esta nueva sección está en una «Carta pontificia» del 18 de octubre a Parolin, escrita por Francisco en las últimas semanas. El Papa Bergoglio afirmó en ella que tomó esta decisión «con la convicción de tener que garantizar por mi parte una fraternal atención y un más premuroso acompañamiento humano, sacerdotal , espiritual y profesional a todos los que sirven en el llamado “cuerpo diplomático” de la Santa Sede (jefes de misiones y colaboradores) y a todos los que se están preparando a ello (alumnos de la Pontificia Academia Eclesiástica)».

 

La nueva sección «tendrá como finalidad demostrar la atención y la cercanía del Papa y de los superiores de la Secretaría de Estado al personal diplomático». Por ello, «el delegado para las representaciones pontificias podrá prever visitar las sedes de las representaciones pontificias regularmente o cuando se presente alguna necesidad».

 

La decisión fue tomada, prácticamente, para reforzar el ente del delegado para las Representaciones pontificias, que tendrá un «congruente número de Oficiales» y una «justa autonomía».

 

El Delegado para las representaciones pontificias «participará junto con el Sustituto para los asuntos generales y con el Secretario para las Relaciones con los Estados en las reuniones semanales de coordinación presididas por el Secretario de Estado».

 

La nueva tercera sección «procurará establecer una estrecha colaboración con la Sección para los asuntos generales (que seguirá ocupándose de las cuestiones generales de las representaciones pontificias) y con la Sección para las relaciones con los Estados (que se seguirá ocupando de los aspectos políticos de las representaciones pontificias)».