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Los temas del discurso del Papa al Cuerpo Diplomático.

El Papa: Populismo y violencia amenazan el mundo, urge nuevo diálogo

Los conflictos de América en el mensaje de inicio de año dirigido por Francisco a los embajadores acreditados en el Vaticano. Nicaragua y Venezuela en el pensamiento del Papa; pero también los migrantes, las nuevas formas de esclavitud, la depredación de la naturaleza y el armamentismo

El Papa: Populismo y violencia amenazan el mundo, urge nuevo diálogo

Pubblicato il 07/01/2019
Ultima modifica il 07/01/2019 alle ore 14:43
ANDRÉS BELTRAMO ÁLVAREZ
CIUDAD DEL VATICANO

Populismo y violencia. Son las preocupaciones número uno del Papa, en el ámbito de la política internacional. Así quedó claro en el discurso que pronunció ante los embajadores acreditados en el Vaticano. En un denso y detallado mensaje, Francisco repasó los principales conflictos del mundo. De Nicaragua a Venezuela, del Congo a Ucrania, de Irak a la Tierra Santa. En el fondo de todas estas crisis identificó la decadencia del sistema multilateral. Por eso instó a forjar un nuevo diálogo entre las naciones, que pueda frenar el precipicio de un nueva guerra total.

Como es tradición, Jorge Mario Bergoglio recibió los miembros del cuerpo diplomático al inicio del año. Lo hizo la mañana de este lunes en la Sala Regia del Palacio Apostólico, un escenario imponente para un discurso sin descuentos. En él abordó también temas de candente actualidad eclesiástica como los abusos sexuales contra menores, el acuerdo provisional para el nombramiento de obispos en China y el próximo Sínodo de los Obispos sobre el Amazonia.

“La Santa Sede no busca interferir en la vida de los estados, sino que su pretensión no es otra que la de ser un observador atento y sensible de las problemáticas que afectan a la humanidad, con el sincero y humilde deseo de ponerse al servicio del bien de todo ser humano”, aclaró de entrada.

Inmediatamente después trazó un diagnóstico sobre los “momentos de dificultad” que afronta la comunidad internacional y el sistema multilateral en su conjunto. Advirtió sobre el resurgir de las “tendencias nacionalistas que minan la vocación de las organizaciones internacionales de ser un espacio de diálogo y encuentro para todos los países”. Y estableció que, ante esa crisis, “prevalece la búsqueda de soluciones unilaterales y el dominio del más fuerte sobre el más débil”.

Sin mencionarlo claramente, el líder católico evocó un lema de moda: el “nosotros primero”. Recordó que, el siglo pasado, la Sociedad de las Naciones entró en crisis porque los miembros no fueron capaces de encontrar acuerdos compartidos y, en el arco de dos décadas, el planeta desbarrancó en la Segunda Guerra Mundial. Ahora, las principales organizaciones internacionales se ven amenazadas “por las mismas actitudes”, alertó.

“Esto es debido a cierta incapacidad del sistema multilateral para ofrecer soluciones eficaces a las situaciones que desde hace tiempo están pendientes de resolución, como algunos conflictos ‘congelados’, y para afrontar los desafíos actuales en modo satisfactorio para todos. En parte, es el resultado de la evolución de las políticas nacionales, condicionadas cada vez con mayor frecuencia por la búsqueda de un consenso inmediato y sectario, en lugar de buscar pacientemente el bien común con respuestas a largo plazo”, siguió.

Denunció además el avance de poderes y grupos de interés que imponen sus propias visiones e ideas dentro de los organismos internacionales, “desencadenando nuevas formas de colonización ideológica, que a menudo no respetan la identidad, la dignidad y la sensibilidad de los pueblos”. Y comparó el tiempo actual con el ambiente vivido durante el periodo entre la primera y segunda Guerras, cuando prevalecieron las tendencias populistas y nacionalistas. Ahora, sostuvo, la reaparición de corrientes similares es fruto de una falta general de confianza, una crisis de credibilidad y la marginación de los más vulnerables.

Por eso ratificó su preocupación por la tendencia impuesta por estos populismos que buscan hacer prevalecer los intereses de cada nación, que ignoran el derecho y la justicia como herramientas para resolver las controversias. Una actitud, apuntó el Papa, que es alimentada por quienes han sido llamados a gobernar y que se acentúa por el malestar creciente entre los ciudadanos de muchos países.

“Es oportuno que los políticos escuchen la voz de sus pueblos y busquen soluciones concretas para favorecer el bien mayor. Eso exige, sin embargo, el respeto del derecho y de la justicia, tanto dentro de la comunidad nacional como internacional, porque soluciones relativas, emotivas y apresuradas pueden que consigan acrecentar un consenso efímero, pero no contribuirán nunca a la solución de los problemas más profundos, al contrario, los aumentarán. A la política se le pide tener altura de miras y no limitarse a buscar soluciones de poco calado”, delineó.

Los focos de tensión americanos también encontraron espacio en el mensaje. Francisco reveló que sigue de cerca la situación en Nicaragua y deseó que “las distintas instancias políticas y sociales encuentren en el diálogo el camino principal para empeñarse por el bien de toda la nación”. Para Venezuela, auguró “que se encuentren vías institucionales y pacíficas para solucionar la persistente crisis política, social y económica, vías que consientan asistir sobre todo a los que son probados por las tensiones de estos años y ofrecer a todo el pueblo venezolano un horizonte de esperanza y de paz”.

Garantizó el compromiso del Vaticano por ayudar concretamente a los más débiles, como la campaña humanitaria lanzada a favor de la población sufriente de Ucrania, ubicada en las regionales orientales del país y que padecen un conflicto “que dura desde hace casi cinco años y que ha tenido recientemente algunos episodios preocupantes en el Mar Negro”. “La Santa Sede también espera que se reanude el diálogo entre israelíes y palestinos, para que finalmente se llegue a un acuerdo que responda a las aspiraciones legítimas de ambos pueblos, asegurando la convivencia entre los dos estados y el logro de una paz tan es perada y deseada”, dijo.

Para Medio Oriente invocó el compromiso para promover la paz en Yemen e Irak. Pidió a la comunidad internacional dar voz a las víctimas de la guerra en Siria, promoviendo una solución política al conflicto y detener las “violaciones de los derechos humanos, que causan sufrimientos inenarrables a la población civil, especialmente a mujeres y niños”.

Al mismo tiempo reconoció los avances en la Península Coreana donde, señaló, se buscan “soluciones compartidas y duraderas”. Alabó el acuerdo por reforzar las relaciones diplomáticas entre el Vaticano y Vietnam, donde se nombrará un representante pontificio residente en breve. Destacó los acuerdos entre Etiopía y Eritrea, en Sudán del Sur y otros “signos de esperanza” verificados en África. Se mostró preocupado por la situación en la República Democrática del Congo, donde pidió respeto al resultado de las últimas elecciones como “factor determinante para una paz sostenible”. Y se mostró cercano con las víctimas de la violencia fundamentalista en Mali, Níger, Nigeria, así como de las persistentes tensiones internas en Camerún.

Un comentario aparte mereció el acuerdo provisional alcanzado entre la Santa Sede y la República Popular de China para el nombramiento de obispos en ese país asiático, firmado el 22 de septiembre. Lo atribuyó al fruto de un “largo y ponderado diálogo institucional”. Agradeció a Dios porque, por primera vez después de tantos años, todos los obispos en China estén en plena comunión con el sucesor de Pedro y con la Iglesia universal. “Esperemos que la prosecución de los contactos para la aplicación del Acuerdo Provisional firmado contribuya a resolver las cuestiones abiertas y asegure los espacios necesarios para un desarrollo efectivo de la libertad religiosa”, continuó.

Más allá de los conflictos específicos, Bergoglio también desglosó otras grandes tragedias de la actualidad; como el problema de los cristianos en Medio Oriente. Instó a las autoridades políticas a no dejar de garantizarles la seguridad necesaria y todos aquellos requisitos que les permitan seguir viviendo en los países de los que son plenamente ciudadanos.

Urgió a defender a los migrantes y los refugiados. “Deseo llamar la atención de los gobiernos para que se ayude a quienes han emigrado a causa del flagelo de la pobreza, de todo tipo de violencia y persecución, así como de los desastres naturales y el cambio climático, y para que se tomen las medidas que permitan su integración social en los países de acogida”, clamó. Solicitó respeto a su dignidad y derechos humanos, advirtiendo que el desafío de la migración no puede resolverse “con la lógica de la violencia y del descarte, ni con soluciones parciales”.

Agradeció a los gobiernos que han colaborado en la acogida de migrantes durante el año pasado, y mencionó especialmente a Colombia que, junto a otros países de la región, ha recibido a un gran número de venezolanos. Al mismo tiempo aceptó que las olas migratorias de estos años han causado desconfianza y preocupación, llevando a los gobiernos de Europa y de América a limitar los flujos de entrada. Pero fustigó la tentación de construir nuevos muros.

“Las emergencias recientes han demostrado que se necesita una respuesta común, coordinada por todos los países, sin prevenciones y respetando todas las instancias legítimas, tanto de los Estados como de los migrantes y refugiados”, consideró.

Más adelante, el pontífice usó duras palabras contra la “plaga” de los abusos contra menores, que calificó como “uno de los peores y más viles crímenes posibles”, que “destruye inexorablemente lo mejor que la vida humana reserva para un inocente, causando daños irreparables para el resto de su existencia”. Afirmó que la Iglesia trabaja para combatir y prevenir esos crímenes y su ocultamiento, para llegar a la verdad sobre los casos que involucran a eclesiásticos y para hacer justicia a los niños víctimas.

También condenó la violencia contra las mujeres. “Ante el flagelo del abuso físico y psicológico, es urgente volver a encontrar formas de relaciones justas y equilibradas, basadas en el respeto y el reconocimiento mutuos, en las que cada uno pueda expresar su identidad de manera auténtica, mientras que la promoción de algunas formas de indiferenciación corre el riesgo de desnaturalizar el mismo ser hombre o mujer”, precisó.

Defendió el derecho al empleo. Convocó afrontar la disminución de puestos de trabajo y la pérdida de garantías económicas y sociales a causa del avance tecnológico. Exhortó a combatir el trabajo infantil y a las nuevas formas de esclavitud, así como a la disminución progresiva del valor de los salarios, especialmente en los países desarrollados, y a la discriminación persistente de las mujeres en el ámbito laboral.

El Papa lamentó que el mercado de armas se mantenga en auge y avance la tendencia cada vez más generalizada a armarse, entre los individuos como entre los Estados. Expresó preocupación porque el crecimiento de armas cada vez más sofisticadas está sustituyendo al desarme nuclear. “Las relaciones internacionales no pueden ser dominadas por las fuerzas militares, por las intimidaciones recíprocas, por la ostentación de los arsenales bélicos”, constató.

Animó a un compromiso más decisivo de los Estados para hacer frente con urgencia al fenómeno preocupante del calentamiento global, porque -dijo- la Tierra pertenece a todos y las consecuencias de su explotación recaen sobre la población mundial, y de manera más dramática en algunas regiones.

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El jesuita P. Spadaro comenta el discurso del Papa al Cuerpo Diplomático

2018.09.21 Padre Antonio Spadaro2018.09.21 Padre Antonio Spadaro 

Padre Spadaro: Francisco señala el camino de la diplomacia multilateral

El discurso del Papa ante el cuerpo diplomático abarcó diferentes países, temas y contextos. En la entrevista, el director de “La Civiltà Cattolica”, el padre Antonio Spadaro, explica cómo el Papa muestra el camino de la diplomacia multilateral con gran fuerza, sin olvidar la cuestión de la tensión entre globalismo y localismo

Débora Donnini – Ciudad del Vaticano

El discurso del Papa Francisco al Cuerpo Diplomático contiene un fuerte llamado a la comunidad internacional para que aborde los temas de manera multilateral, es decir, que las naciones vuelvan a colaborar en el tratamiento de los desafíos globales. Esto fue confirmado en la entrevista con el Padre Antonio Spadaro, director de “La Civiltà Cattolica”, con quien hablamos de algunos de los temas tratados por el Papa en su discurso de hoy:

R. – La diplomacia multilateral es un punto central del discurso del Papa al Cuerpo Diplomático también porque habla de ella al principio y al final. El problema de nuestro tiempo es precisamente el hecho de que las naciones tienden a resolver los problemas individualmente, es decir, con el surgimiento de los nacionalismos, la tentación es la de resolver los problemas nación por nación, es decir, no hablar, proponer soluciones unilaterales y esto lleva al hecho de que no se reúnen y luego tienden a abrumar a los más fuertes sobre los más débiles.

A la luz de este resurgimiento de las tendencias nacionalistas, el problema pasa a ser el de las organizaciones internacionales, que siempre han sido espacios de diálogo y encuentro entre los países, y es la única manera de llegar a la solución de los problemas que son globales.

El Papa también afirma muy claramente que la forma en que se tratan estos problemas multilateralmente también es problemática, es decir, que hay cuestiones que deben resolverse, por ejemplo, la tensión entre globalismo y localismo, es decir, entre lo que es global y lo que es local. A veces hay poco respeto por las situaciones locales y por lo tanto la gente no se siente escuchada. Por lo tanto, este es un gran mensaje de Francisco, que nos ayuda a entender cómo resolver los grandes problemas que encontramos en el mundo y el camino de la diplomacia multilateral se afirma con gran fuerza y con gran valentía.

Un punto importante en el discurso del Papa es, sin duda, aquel en el que recuerda el flagelo del abuso físico y psicológico de las mujeres. ¿Qué opinas de las pistas que le has dado al mundo femenino?

R. – Es interesante porque en su discurso Francisco se refirió a la mujer en tres ocasiones, en tres puntos diferentes, y señaló con el dedo tres situaciones muy precisas y problemáticas, es decir, habló del flagelo del abuso físico y psicológico de la mujer y, por tanto, de la necesidad de descubrir formas de relaciones justas y equilibradas, basadas en el respeto y el reconocimiento mutuo entre el hombre y la mujer, pero también se pronunció en contra de la discriminación contra las mujeres en el lugar de trabajo, un problema que está surgiendo cada vez con mayor fuerza, sobre todo porque se hace más visible, y el tercer aspecto es la importancia de poner fin a las violaciones del derecho humanitario, que a su vez causan sufrimiento especialmente a las mujeres, que a menudo se encuentran en una situación de dificultad o debilidad. En este sentido, el Papa ha querido recordar con fuerza el papel de la mujer en la sociedad, estableciendo tres grandes áreas problemáticas que deben ser abordadas y sobre las que se necesita una mayor conciencia.

Luego, el Papa se detuvo, como cada año, en las situaciones que viven muchos países del mundo, tanto en términos de guerra como de algunos destellos o signos de esperanza. ¿Hay algún otro punto que le haya llamado especialmente la atención?

R. – Me llamó la atención el hecho de que el Papa hablara de la política que construye la historia, que es una hermosa frase que de alguna manera da la vocación de la política y articula los puntos de contacto entre el trabajo de las Naciones Unidas y el de la Santa Sede. Habla de defender a los débiles, construir puentes entre los pueblos y repensar nuestro destino común. Dentro de estos tres puntos, en realidad el Papa habló del mundo, casi reconstruyó el Atlas y, en primer lugar, hizo una lista de países donde hay graves problemas, que deben ser abordados, como también, en cambio, quiso abrir ventanas a algunas situaciones, como el acuerdo histórico entre Etiopía y Eritrea….

De alguna manera quiso reconstruir los acontecimientos del año, no sólo las dinámicas vinculadas a la Santa Sede, sino en general al mundo, tratando de indicar aquellas situaciones que necesitan ser enfrentadas con mayor valentía y, al mismo tiempo, mostrar cómo, cuando existe valentía, se pueden encontrar soluciones.

En su discurso, Francisco tocó varios puntos muy calientes, por lo menos tres. Se refirió a la situación de los migrantes y los refugiados, pero la miró desde un punto de vista verdaderamente global. Otro punto muy importante al que ha vuelto y que está volviendo en gran medida es el de los abusos.

Recordó el 30º aniversario de la aprobación de la Convención sobre los Derechos del Niño y reiteró que la concienciación debe traducirse en acción. Un tercer punto importante es la relación con el planeta. Es consciente de los riesgos del calentamiento global, que no sólo son ecológicos sino también sociales, porque de hecho el deterioro de las condiciones climáticas lleva a muchas personas a emigrar. Así pues, para Francisco, la dimensión ecológica está profundamente ligada a la dimensión social.


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La cuestión china en el discurso del Papa al Cuerpo Diplomático

El Acuerdo Provisional entre la Santa Sede y la República Popular de China fue firmado el 22 de septiembre de 2018. El Acuerdo Provisional entre la Santa Sede y la República Popular de China fue firmado el 22 de septiembre de 2018.   (©xixinxing – stock.adobe.com)

El Pontífice invita a los Obispos chinos a trabajar por la reconciliación

El Papa Francisco expresa su deseo de que la firma del Acuerdo Provisional entre la Santa Sede y la República Popular de China del pasado 22 de septiembre “asegure los espacios necesarios para un desarrollo efectivo de la libertad religiosa”.

Mireia Bonilla – Ciudad del Vaticano

“El Acuerdo Provisional entre la Santa Sede y la República Popular de China sobre el nombramiento de los Obispos en China es fruto de un largo y ponderado diálogo institucional, mediante el cual se han llegado a fijar algunos elementos estables de colaboración entre la Sede Apostólica y las Autoridades civiles”. Con estas palabras el Papa Francisco ha expuesto esta mañana en la Sala Regia del Vaticano ante el Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede el tema del Acuerdo Provisional entre la Santa Sede y China, firmado el pasado 22 de septiembre bajo el fin de unificar la Iglesia.

Después de más de 70 años de desacuerdos entre ambos Estados, en los que China no reconocía la autoridad del Papa como jefe de la Iglesia Católica y como consecuencia no aceptaba que los nombramientos de Obispos se hicieran en Roma, este Acuerdo supone un primer paso para mejorar las relaciones diplomáticas con China y la unificación la Iglesia. Tal es así que el Papa Francisco – como ha afirmado ante el Cuerpo Diplomático – “ha readmitido ya precedentemente a la plena comunión eclesial a los restantes obispos oficiales ordenados sin mandato pontificio, invitándolos a trabajar generosamente por la reconciliación de los católicos chinos y por un renovado impulso en la evangelización”.

En este sentido, el Papa ha agradecido al Señor que, por primera vez después de tantos años, “todos los obispos en China estén en plena comunión con el Sucesor de Pedro y con la Iglesia universal” y ha asegurado que un signo visible de ello ha sido “la participación de dos obispos de China continental en el reciente Sínodo dedicado a los jóvenes”.

“Esperemos que la prosecución de los contactos para la aplicación del Acuerdo Provisional firmado contribuya a resolver las cuestiones abiertas y asegure los espacios necesarios para un desarrollo efectivo de la libertad religiosa” ha concluido.


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Relaciones diplomáticas de la Santa Sede actualmente. Oficial.

Santa SedeSanta Sede 

Nota informativa sobre las relaciones diplomáticas de la Santa Sede

“Actualmente son 183 los Estados que mantienen relaciones diplomáticas con la Santa Sede y son 89 las Cancillerías de Embajadas con sede en Roma, incluidas las de la Unión Europea y la Soberana Orden Militar de Malta”.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

La Oficina de Prensa de la Santa Sede publicó este lunes, 7 de enero, una nota informativa sobre las relaciones diplomáticas de la Santa Sede. “Actualmente – se lee en la nota – son 183 los Estados que mantienen relaciones diplomáticas con la Santa Sede. A los Estados antes mencionados se suman la Unión Europea y la Soberana Orden Militar de Malta”.

Embajadas con sede en Roma

Asimismo, en la nota informativa se precisa que, son 89 las Cancillerías de Embajadas con sede en Roma, incluidas las de la Unión Europea y la Soberana Orden Militar de Malta. También tienen su sede en Roma las Oficinas de la Liga de los Estados Árabes, la Organización Internacional para las Migraciones y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados.

Acuerdos con la Santa Sede

Además, en la nota de prensa se señala que, en el transcurso de 2018, el 26 de junio, se firmó el Acuerdo entre la Santa Sede y la República de San Marino para la enseñanza de la religión católica en las escuelas públicas, ratificado el 1º de octubre siguiente.

El 23 de agosto de 2018 se ratificó el Acuerdo Marco entre la Santa Sede y la República de Benín sobre el estatuto jurídico de la Iglesia Católica en Benín.

El 22 de septiembre de 2018 se firmó el Acuerdo Provisional entre la Santa Sede y la República Popular China sobre el nombramiento de Obispos en China.

Además, el 16 de julio de 2018, la Santa Sede depositó su instrumento de ratificación de la Convención Regional de la UNESCO sobre el Reconocimiento de las Cualificaciones de la Educación Superior en Asia y el Pacífico, mientras que el 21 de marzo de 2018 se adhirió al Acuerdo parcial ampliado sobre los itinerarios Culturales del Consejo de Europa. El 30 de noviembre de 2018, el Estado de la Ciudad del Vaticano fue admitido en el Zona Única de Pagos en Euros (SEPA).


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Discurso anual del Papa al cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede

Papa FranciscoPapa Francisco  (Vatican Media)

Papa a embajadores: favorecer la edificación de sociedades pacíficas

En el tradicional encuentro con el Cuerpo Diplomático ante la Santa Sede para intercambiar felicitaciones de comienzos de año, el Papa Francisco enfatizó que la solicitud de la Santa Sede es “ser un observador atento y sensible a las problemáticas que afectan a la humanidad, con el deseo de ponerse al servicio de todo ser humano”.

Manuel Cubías – Ciudad del Vaticano

En su denso discurso, el Obispo de Roma se refirió a los desafíos y esperanzas que vive la humanidad, tuvo presente aquellos países con los que la Santa Sede estrecha lazos, así como  aquellos que viven conflictos internos, guerras y difíciles  situaciones humanitarias. Recordó sus viajes realizados el año recién pasado. Enfatizó la importancia de la diplomacia multilateral, en la que prima la justicia y el derecho, que genera confianza entre los pueblos y ayuda a resolver conflictos.

Diplomacia multilateral. Edificar sociedades pacíficas y reconciliadas

El Papa recuerda que hace 100 años nació la Sociedad de Naciones, que representa el inicio de la diplomacia moderna multilateral, con el objetivo de evitar que “las relaciones recíprocas sean dominadas por la lógica que conduce a la guerra”. El éxito de esta diplomacia supone la existencia del diálogo leal y sincero entre las partes, como mecanismo para evitar “el dominio del más fuerte sobre el más débil”.

Para el Obispo de Roma, el sistema multilateral  está cuestionado por el resurgir de tendencias nacionalistas  que “mina la vocación de las organizaciones internacionales de ser un espacio de diálogo y de encuentro para todos los países”. “Por la creciente preponderancia de poderes y grupos de interés en los organismos internacionales que imponen la propia visión e ideas” y “por la búsqueda de un consenso inmediato y sectario”.

Primado de la justicia y el derecho

El Papa Francisco, si bien advierte estas dificultades, no renuncia a la diplomacia multilateral. Recuerda, citando al Papa Montini, en su discurso a las Naciones Unidas,  que “las relaciones entre los pueblos deben regularse por el derecho, la justicia, la razón, los tratados, y no por la fuerza, la arrogancia, la violencia, la guerra y ni siquiera, por el miedo o el engaño”.

Recordando el Mensaje para la LII Jornada Mundial de la Paz, que se celebró el pasado uno de enero, con el tema: La buena política está al servicio de la paz, el Papa insiste en la “íntima relación entre la buena política y la pacífica convivencia entre pueblos y naciones”; porque la buena política  debe perseguir el “bien de todos los hombres y de todo el hombre”. Ante la búsqueda de soluciones rápidas y de poco calado, subraya que “el buen político no debe ocupar espacios, sino que debe poner en marcha procesos; está llamado a hacer prevalecer la unidad sobre el conflicto.”

El Pontífice afirma que “el respeto de la dignidad de cada ser humano es la premisa indispensable para toda convivencia realmente pacífica, y el derecho constituye el instrumento esencial para la consecución de la justicia social y para alimentar los vínculos fraternos entre los pueblos.

La defensa de los más débiles

El Papa expresa su decidido compromiso con los más débiles y menciona la iniciativa humanitaria en Ucrania, a favor de los que sufren. Insiste en que la misión de la Iglesia es “atraer la atención sobre cuestiones humanitarias y fomentar la apertura de caminos pacíficos para la solución del conflicto, caminos que respeten la justicia y la legalidad, incluida la internacional”. Tiene presente la situación que vive Siria, Yemen, Iraq y la crisis del Oriente Medio. Expresa su esperanza de una solución en el conflicto Palestino-Israelí. No olvida el continente Latinoamericano y cita las dificultades socio-políticas que atraviesa Nicaragua y Venezuela.

Por su parte, el Papa, considera que “la comunidad internacional con sus organizaciones está llamada a dar voz a quienes no tienen voz”. En el caso de los migrantes y refugiados, Francisco clamó: “necesitamos una respuesta común”. En este contexto, agradeció a países como Jordania y Líbano todo el apoyo que han dado a los refugiados, así como a los países europeos que han ofrecido hospitalidad a los que se encuentran en dificultad y en peligro. Recordó a Colombia y a otros países de América del Sur, porque acogen a personas de Venezuela.

Lugares de esperanza y de paz

El Obispo de Roma recordó dónde nacen la esperanza y la paz: los acuerdos entre Etiopía y Eritrea y luego en el sur de Sudán, las señales positivas procedentes de la península coreana, y lanzó un nuevo y enérgico llamamiento en favor del desarme nuclear, para que se detenga el mercado de armas y se refuerce la cooperación contra el calentamiento global.  También recuerda el 30º aniversario de la caída del Muro de Berlín, símbolo del inicio de un viaje de amistad y acercamiento entre los pueblos.

Relaciones de la Santa Sede y otros países

El Papa examina la consolidación de las relaciones entre la Santa Sede y Vietnam, también recuerda el Acuerdo provisional entre la Santa Sede y la República Popular China sobre el nombramiento de obispos, con vistas a la reconciliación de los católicos chinos y a un nuevo impulso de la evangelización.

Viajes

Recordó sus próximos viajes a los Emiratos Árabes y Marruecos para promover el diálogo interreligioso. Así como la Jornada Mundial de la Juventud en Panamá dentro de dos semanas. Insistió, el Papa, que los jóvenes tienen derecho a oportunidades, así como a tener un trabajo digno que les permita realizarse como personas.

Compromiso con las víctimas

El Obispo de Roma, habló del abuso de menores por parte del clero, reiterando con fuerza el compromiso de la Iglesia de combatir este flagelo y su ocultación.


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Colombia: audiencia del Papa al presidente

El Papa y el Presidente de Colombia: “Proceso de paz y migraciones”

El Papa Francisco recibió en audiencia, en el Palacio Apostólico Vaticano, al Presidente de la República de Colombia, el Sr. Iván Duque Márquez.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

La Oficina de Prensa de la Santa Sede informó que, la mañana de este lunes, 22 de octubre de 2018, el Santo Padre recibió en audiencia, en el Palacio Apostólico Vaticano, al Presidente de la República de Colombia, el Sr. Iván Duque Márquez, quien sucesivamente se reunió con el Cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado, acompañado por Mons. Antoine Camilleri, Subsecretario para las Relaciones con los Estados.

Durante las conversaciones, que se desarrollaron en un clima de cordialidad, se expresó satisfacción por las buenas relaciones bilaterales. En este contexto, se destacó la contribución de la Santa Sede y de la Iglesia local en el proceso de paz y en favor de la reconciliación del pueblo colombiano. Asimismo se subrayó la importancia de un diálogo constante entre la Iglesia y el Estado para enfrentar los desafíos actuales de la sociedad, con especial referencia a algunos temas de interés común, como la protección de la vida, la lucha contra la corrupción y el narcotráfico, la promoción de la legalidad y la salvaguardia del medio ambiente.

Finalmente, hubo un fructífero intercambio de opiniones sobre la situación política y social de la Región, con especial atención a las migraciones.


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Balance positivo de una semana en la asamblea general de la ONU

La Asamblea General ha sido la casa para el diálogo mundial durante una semana

ONU/Cia Pak
La presidenta del septuagésimo tercer período de sesiones de la Asamblea General, María Fernanda Espinosa Garcés, clausura el debate general de la Asamblea General.

1 Octubre 2018

“La respuesta más sólida y quizás la más eficiente al populismo se encuentra en el multilateralismo, el liderazgo global y la actuación conjunta”, declaró este lunes la presidenta de la Asamblea General durante un encuentro con la prensa que sirvió para hacer balance del evento de alto nivel del 73 periodo de sesiones de la Asamblea General.

María Fernanda Espinosa destacó que los tres principales logros del Debate General, que se ha desarrollado entre el 25 de septiembre hasta este primero de octubre, fueron el respaldo mundial al trabajo de la Organización y al multilateralismo, el “haber hecho de esta Casa la Casa de todos los países del mundo” y la gran participación de la sociedad civil, activistas y periodistas.

Interrogada acerca de la modernización de las Naciones Unidas destacó que durante el actual periodo de sesiones quiere dar un impulso político a la revitalización del proceso de reformas de la Asamblea General.  “La Asamblea General es el órgano más democrático y poderoso del orden multilateral”, añadió.

Hay que llamar al diálogo en Venezuela y Nicaragua

En relación a la respuesta de los presidentes a las crisis de Venezuela y Nicaragua y si piensa impulsar mecanismos para ayudar a aliviarla, declaró que estará muy atenta a los acontecimientos en los dos países y llamó al diálogo para solucionarlas.

“Hay un diálogo que se ha establecido, por ejemplo, entre las Naciones Unidas, el Secretario General y las autoridades y el Gobierno de Nicaragua que es muy prometedor, y también hemos escuchado la invitación del Gobierno de Venezuela a que haya una visita de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos a ese país”, declaró.

La Asamblea en números

Espinosa destacó que 77 jefes de Estado y 44 jefes de Gobierno asistieron a la Asamblea General de las Naciones Unidas y que hicieron uso de la palabra los 193 Estados miembros, con un total final de 196 oradores.

Asimismo, presidió personalmente 16 sesiones plenarias del Debate General, reuniones de alto nivel y reuniones organizadas por agencias y fondos y asistió a 7 eventos paralelos y escuchó a tantas personas como le fue posible.

Durante esta semana se compartieron visiones y experiencias de temas de interés común en 400 reuniones paralelas, se lograron dos declaraciones políticas: una para erradicar la tuberculosis y la otra para combatir las enfermedades no transmisibles. Siete países firmaron y cuatro ratificaron el Tratado de Prohibición de Armas Nucleares.

El desarrollo sostenible y la amenaza del cambio climático fueron los temas más mencionados por los líderes durante el debate.

Igualmente, los Jefes de Estado y Gobierno no solamente examinaron los temas más sensibles de la coyuntura internacional, sino que compartieron los avances más significativos en sus estrategias de desarrollo sostenible, construcción de la paz y el respeto a los derechos humanos.

A modo de curiosidad indicó que el discurso más largo lo hizo Venezuela y duró 48 minutos, mientras que el más corto correspondió a Lituania con menos de cinco.

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