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Colombia: audiencia del Papa al presidente

El Papa y el Presidente de Colombia: “Proceso de paz y migraciones”

El Papa Francisco recibió en audiencia, en el Palacio Apostólico Vaticano, al Presidente de la República de Colombia, el Sr. Iván Duque Márquez.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

La Oficina de Prensa de la Santa Sede informó que, la mañana de este lunes, 22 de octubre de 2018, el Santo Padre recibió en audiencia, en el Palacio Apostólico Vaticano, al Presidente de la República de Colombia, el Sr. Iván Duque Márquez, quien sucesivamente se reunió con el Cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado, acompañado por Mons. Antoine Camilleri, Subsecretario para las Relaciones con los Estados.

Durante las conversaciones, que se desarrollaron en un clima de cordialidad, se expresó satisfacción por las buenas relaciones bilaterales. En este contexto, se destacó la contribución de la Santa Sede y de la Iglesia local en el proceso de paz y en favor de la reconciliación del pueblo colombiano. Asimismo se subrayó la importancia de un diálogo constante entre la Iglesia y el Estado para enfrentar los desafíos actuales de la sociedad, con especial referencia a algunos temas de interés común, como la protección de la vida, la lucha contra la corrupción y el narcotráfico, la promoción de la legalidad y la salvaguardia del medio ambiente.

Finalmente, hubo un fructífero intercambio de opiniones sobre la situación política y social de la Región, con especial atención a las migraciones.

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Balance positivo de una semana en la asamblea general de la ONU

La Asamblea General ha sido la casa para el diálogo mundial durante una semana

ONU/Cia Pak
La presidenta del septuagésimo tercer período de sesiones de la Asamblea General, María Fernanda Espinosa Garcés, clausura el debate general de la Asamblea General.

1 Octubre 2018

“La respuesta más sólida y quizás la más eficiente al populismo se encuentra en el multilateralismo, el liderazgo global y la actuación conjunta”, declaró este lunes la presidenta de la Asamblea General durante un encuentro con la prensa que sirvió para hacer balance del evento de alto nivel del 73 periodo de sesiones de la Asamblea General.

María Fernanda Espinosa destacó que los tres principales logros del Debate General, que se ha desarrollado entre el 25 de septiembre hasta este primero de octubre, fueron el respaldo mundial al trabajo de la Organización y al multilateralismo, el “haber hecho de esta Casa la Casa de todos los países del mundo” y la gran participación de la sociedad civil, activistas y periodistas.

Interrogada acerca de la modernización de las Naciones Unidas destacó que durante el actual periodo de sesiones quiere dar un impulso político a la revitalización del proceso de reformas de la Asamblea General.  “La Asamblea General es el órgano más democrático y poderoso del orden multilateral”, añadió.

Hay que llamar al diálogo en Venezuela y Nicaragua

En relación a la respuesta de los presidentes a las crisis de Venezuela y Nicaragua y si piensa impulsar mecanismos para ayudar a aliviarla, declaró que estará muy atenta a los acontecimientos en los dos países y llamó al diálogo para solucionarlas.

“Hay un diálogo que se ha establecido, por ejemplo, entre las Naciones Unidas, el Secretario General y las autoridades y el Gobierno de Nicaragua que es muy prometedor, y también hemos escuchado la invitación del Gobierno de Venezuela a que haya una visita de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos a ese país”, declaró.

La Asamblea en números

Espinosa destacó que 77 jefes de Estado y 44 jefes de Gobierno asistieron a la Asamblea General de las Naciones Unidas y que hicieron uso de la palabra los 193 Estados miembros, con un total final de 196 oradores.

Asimismo, presidió personalmente 16 sesiones plenarias del Debate General, reuniones de alto nivel y reuniones organizadas por agencias y fondos y asistió a 7 eventos paralelos y escuchó a tantas personas como le fue posible.

Durante esta semana se compartieron visiones y experiencias de temas de interés común en 400 reuniones paralelas, se lograron dos declaraciones políticas: una para erradicar la tuberculosis y la otra para combatir las enfermedades no transmisibles. Siete países firmaron y cuatro ratificaron el Tratado de Prohibición de Armas Nucleares.

El desarrollo sostenible y la amenaza del cambio climático fueron los temas más mencionados por los líderes durante el debate.

Igualmente, los Jefes de Estado y Gobierno no solamente examinaron los temas más sensibles de la coyuntura internacional, sino que compartieron los avances más significativos en sus estrategias de desarrollo sostenible, construcción de la paz y el respeto a los derechos humanos.

A modo de curiosidad indicó que el discurso más largo lo hizo Venezuela y duró 48 minutos, mientras que el más corto correspondió a Lituania con menos de cinco.

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Declaración de guerra al alcohol, el tabaco y el azúcar

En la Asamblea General de la ONU, los Estados han firmado una declaración política para tomar medidas contra las enfermedades no transmisibles como el cáncer, la diabetes y la hipertensión, muchas de ellas causadas por el tabaquismo, el alcoholismo y el abuso de los dulces, la falta de actividad física y la contaminación del aire.

La lucha contra la tuberculosis es una responsabilidad moral y política

La enfermedad se llevó a 1,6 millones de personas el año pasado y su coste económico se mide en miles de millones de dólares. El mundo se ha vuelto a comprometer este miércoles a eliminar la tuberculosis en 2030.


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La Santa Sede en la asamblea gen. ONU: objetivos y proposiciones.

Asamblea de Naciones Unidas.Asamblea de Naciones Unidas.  (ANSA)

Santa Sede exhorta a la ONU a tener mayor liderazgo global y sostenible

“El tema central de esta septuagésima tercera asamblea debe ser acabar con el hambre y lograr la seguridad alimentaria, ya que es uno de los objetivos establecidos en la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible”, sostiene Monseñor Gallagher.

José Villanueva – Ciudad del Vaticano

La 73 Asamblea Plenaria de Naciones Unidas celebrada en la ciudad de Nueva York el 1 de octubre, el Secretario para la Relación con los Estados de la Santa Sede, Monseñor Paul Richard Gallagher, emitió un pronunciamiento sobre diversos temas de actualidad internacional, los cuales la Santa Sede insta a la ONU a tomar con mayor responsabilidad.

Respeto y reconocimiento de los DD.HH. de los indígenas

Con motivo de celebrarse el aniversario de la adopción de la Declaración de los Derechos Humanos el 10 de diciembre de 1948. El Vaticano a través del Arzobispo Gallagher, insta a las Naciones Unidas a reconocer la importancia de la dignidad, el respeto e la igualdad de derechos de la persona, los cuales considera básicos para el desarrollo de la paz mundial.

 

“Hablar de dignidad humana setenta años después de la adopción de la Declaración Universal significa, sobre todo, reafirmar la centralidad y el valor intrínseco de la persona humana y reafirmar los derechos inherentes compartidos por todos los hombres y mujeres…. Es escandaloso ver que los derechos humanos continúan siendo violados hoy siete décadas después de la adopción de la Declaración Universal.

La Declaración afirma que “todas las personas tienen derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de las personas” y, sin embargo, en muchos lugares esos derechos no solo no se respetan, sino que sus violaciones se celebran”.

Refugiados y Migrantes

Sobre el tema de los pactos globales sobre refugiados y migrantes, el Jefe de la Diplomacia del Vaticano, también resaltó la necesidad de que la comunidad internacional vele por el cumplimiento de la seguridad social de las personas que viven en los países que padecen conflictos y crisis humanitaria.

“El artículo XXII de la Declaración Universal afirma que: “todos … tienen derecho a la seguridad social y … a la realización de los derechos económicos, sociales y culturales indispensables para su dignidad y al libre desarrollo de su personalidad”. Sin embargo, debido a la guerra y Conflicto, pobreza, desastres naturales y otras causas similares, ese derecho no se puede cumplir en el lugar de nacimiento o residencia. Dichas situaciones incitan a millones a abandonar su lugar de residencia para satisfacer sus necesidades humanas básicas y buscar el bienestar y la felicidad para ellos y para sus seres queridos, resaltó el purpurado.

 

Además, agregó que “el Pacto Mundial para las Migraciones, junto con el Pacto Mundial para los Refugiados, proporciona una protección continua para todos aquellos que se ven obligados a huir de su lugar de residencia, incluidos los desplazados por desastres naturales repentinos y de aparición lenta, el cambio climático y la degradación ambiental, asegurando que nadie se quede atrás.

En conjunto, estos Pactos afirman nuestra responsabilidad compartida, en la búsqueda del bien común, de cuidar a los más necesitados de solidaridad y a aquellos cuya dignidad y derechos humanos fundamentales están en mayor riesgo”.

Lucha contra terrorismo para construir una cultura de paz

Con respecto al tema de terrorismo, Mons. Gallagher informó a la ONU que El Vaticano condena los conflictos armados y guerras que se han venido suscitando en las naciones del Medio Oriente, Nicaragua, Venezuela y los países del África, donde se han cometido las peores violaciones a la dignidad humana y dañado los derechos humanos básicos de millones de personas.

 

“La guerra y los conflictos armados solo se pueden prevenir promoviendo y protegiendo la dignidad de cada vida humana y fomentando una cultura de paz animada por el sincero respeto mutuo, el diálogo y la solidaridad. La Santa Sede sigue preocupada por las continuas tensiones políticas y la inestabilidad en Nicaragua y Venezuela, especialmente con respecto a la crisis humanitaria en este último… Es necesario promover una verdadera conciencia pública sobre ciertas situaciones de conflicto en curso con miras a alcanzar una solución negociada y pacífica, especialmente en Ucrania, Libia y la República Centroafricana, entre otros.

Familia, mujeres y niños

Mons. Gallagher también sostiene que es imposible negar que en el contexto actual se sigue subestimando los derechos de las mujeres por lo que instó a que la ONU, ponga mayor atención a este tema.

“Observamos con gran preocupación que hoy, las mujeres enfrentan una variedad de desafíos y dificultades en varias partes del mundo. Experimentan discriminación en el lugar de trabajo; a menudo se ven obligados a elegir entre el trabajo y la familia; Sufren desproporcionadamente en situaciones de conflicto”.

En su discurso el Arzobispo mencionó algunas palabras del Sumo Pontífice recuerda en referencia a la familia como la figura institucional de la sociedad: “El Papa Francisco nos recuerda que la familia es una escuela de humanidad, una escuela que nos enseña a abrir nuestros corazones a las necesidades de los demás, a estar atentos a sus vidas. La Familia como tal, sigue siendo un modelo, así como una referencia para la promoción de la armonía dentro de la sociedad y entre la “familia de las Naciones”.

Sobre los derechos de los niños, Mons. Gallagher reafirma: “la Iglesia Católica, en todos los niveles, está comprometida no solo a promover la protección de los niños, sino también a crear entornos seguros para ellos en sus propias instituciones, a fin de abordar el flagelo atroz del abuso sexual y la violencia contra los niños”.

Desarrollo integral y medio ambiente

Los últimos que el Secretario de Relación de los Estados de la Santa Sede refiere es sobre el trabajo constante sobre el desarrollo integral, la reducción de la pobreza mundial y los acuerdos relacionados a la preservación del medio ambiente.

“Para la Santa Sede, el desarrollo siempre debe ser “integral “, que, en palabras del Papa Pablo VI, significa que “no se puede restringir solo al crecimiento económico. El desarrollo auténtico debe ser bien redondeado; debe fomentar el desarrollo de cada persona”. La pobreza extrema es más que un problema socioeconómico; también es ético, y se deriva de una globalización de la indiferencia exacerbada por el consumismo.

Este principio de interconexión se encuentra en la Agenda de Acción de Addis Abeba sobre financiamiento para el desarrollo, la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y el Acuerdo de París sobre el Cambio Climático. La Santa Sede espera que la COP-24, que se celebrará en Katowice en diciembre, represente un gran paso en esta dirección a través de un avance bueno y efectivo en el Programa de Trabajo del Acuerdo de París”.


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Comentario de Vatican Insider al acuerdo provisioinal Pekín-Vaticano

La Santa Sede y China firman acuerdo sobre los nombramientos de los obispos

Fue publicado contemporáneamente un comunicado de ambas partes; un periodo de prueba para finar mejor los detalles y continuar de la mejor manera con las negociaciones

Católicos chinos en la Plaza San Pedro

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Pubblicato il 22/09/2018
Ultima modifica il 22/09/2018 alle ore 12:07
GIANNI VALENTE
CIUDAD DEL VATICANO

 

La Santa Sede y la República Popular China han suscrito un histórico acuerdo sobre las modalidades para seleccionar y nombrar a los obispos católicos chinos. Después de años de anuncios llega el tan esperado acuerdo, que tendrá repercusiones en la condición de millones de cristianos chinos y suscitará el interés y diferentes reacciones en todo el mundo. Fue anunciado contemporáneamente en Roma y Pekín. El comunicado oficial que dio a conocer el acuerdo fue divulgado a las 12 (hora de Roma) por la Sala de Prensa del Vaticano y al mismo tiempo por el Ministerio del Exterior chino.

 

«En el marco de la negociación entre la Santa Sede y la República Popular China, en curso desde hace tiempo para afrontar cuestiones eclesiales de común interés y para promover mayores relaciones de entendimiento, hoy, 22 de septiembre de 2018», se lee en el comunicado divulgado por ambas partes, «se llevó a cabo en Pekín una reunión entre Mons. Antoine Camilleri, Subsecretario para las Relaciones de la Santa Sede con los Estados, y S.E. el Sr. Wang Chao, Viceministro del Exterior de la República Popular China, respectivamente responsables de las delegaciones vaticana y china. En el contexto de este encuentro, los dos Representantes firmaron un Acuerdo Provisional sobre el nombramiento de los obispos». El comunicado indica que este Acuerdo es «fruto de un gradual y recíproco acercamiento», estipulado «tras un largo recorrido de ponderada negociación». El Acuerdo, prosigue el texto del comunicado, «prevé evaluaciones periódicas sobre su ejecución» y «trata sobre el nombramiento de los obispos, cuestión de gran relieve para la vida de la Iglesia, y crea las condiciones para una colaboración más amplia a nivel bilateral». El acuerdo concluye con el deseo conjunto de que «favorezca un fecundo y clarividente recorrido de diálogo institucional, y contribuya positivamente a la vida de la Iglesia católica en China, al bien del Pueblo chino y a la paz en el mundo».

 

 

¿Qué quiere decir un acuerdo “provisional”?

 

El comunicado que dieron a conocer el Vaticano y el gobierno chino informa que el Acuerdo entre la China popular y la Santa Sede fue suscrito, pero no publica el texto del mismo. El acuerdo es definido como “provisional”, porque contempla un periodo de prueba (por lo menos, presumiblemente, de dos años), para experimentar en la realidad el funcionamiento y sus efectos. El texto no fue publicado precisamente porque el acuerdo representa un instrumento de trabajo flexible, que, con el consenso de ambas partes, podrá ser mejorado y modificado, incluso en su codificación textual durante el periodo de aplicación experimental. Por ello no se ofrecen detalles sobre el método que se utilizará para los futuros nombramientos episcopales en China. Pero los procedimientos no deberían alejarse demasiado de los que presentó un artículo del “Global Times” en 2010, después de que una intensa fase de negociaciones entre la Santa Sede y el gobierno chino parecía haber preparado el terreno para un acuerdo sobre los nombramientos de los obispos católicos chinos. En esa época, en el periódico en línea vinculado con el Partido Comunista, el académico chino Liu Peng, director del Instituto Pu Shi para las Ciencias Sociales, explicó que el procedimiento entonces planteado para los nombramientos episcopales habría comenzado por los mecanismos para seleccionar “in loco” (mediante consultas entre los representantes de las parroquias) los nombres de candidatos al episcopado. Después estos habrían debido contar con el visto bueno del gobierno de Pekín, antes de ser sometidos a la evaluación de la Santa Sede para la decisión definitiva. La Santa Sede, explicó el profesor chino en 2010, dando la impresión de estar bien informado, habría podido rechazar a los candidatos que no le parecieran indicados para el papel de obispo. Entonces se habrían tomado en consideración otros nombres, con otros rounds de consultas, hasta que se encontrara al candidato ideal, tanto para el gobierno como para la Santa Sede.

 

No más fracturas ni decisiones unilaterales

 

El acuerdo provisional se limita a definir los términos de la legitimación canónica de los 7 obispos que fueron ordenados sin la aprobación del Papa, y los procedimientos que habrá que seguir para las futuras ordenaciones episcopales. Por lo que siguen pendientes varios problemas abiertos, como la situación de los obispos hasta ahora no reconocidos como tales por las autoridades gubernamentales (los llamados obispos “clandestinos”) o el estatus y el papel del Colegio de los obispos chinos (hasta ahora no reconocido como organismo eclesial por parte de la Santa Sede, porque, entre otras cosas, están excluidos precisamente los llamados obispos “clandestinos”).

 

Pero al andar hay que dar un paso a la vez, por lo que la negociación entre China y la Santa Sede ha tomado un camino gradual, en el que se van resolviendo los problemas uno por uno sin pretender solucionar todas las cuestiones de un solo golpe. Las partes acordaron juntas cuál sería el método de trabajo para garantizar el diálogo: mientras se va avanzando, al afrontar las diferentes cuestiones, cada uno de los puntos será discutido a ultranza, hasta encontrar una solución compartida. Y ninguna de las partes podrá tomar iniciativas unilaterales, por lo que no se deberían verificar nuevas fracturas.

 

¿Qué cambia y qué indica el acuerdo?

 

El acuerdo entre China y la Santa Sede sobre el nombramiento de los obispos no es como un golpe de varita mágica que resolverá todos los problemas. No autoriza que se caiga en el triunfalismo ni en la retórica de los “cambios históricos”, porque se trata de un paso en un proceso en el que han estado involucrados por lo menos tres Pontificados. Pero es cierto que se trata de un momento importante en un largo camino, lleno de esfuerzos, dolores, conflictos y miserias varias. Por primera vez un acuerdo que involucra a la República Popular China reconoce “di facto” el papel del Sucesor de Pedro como guía espiritual y jerárquica de la Iglesia, en un punto que toca el corazón mismo de la unidad católica, como es el nombramiento de los obispos.

 

A partir de ahora, pues, todos los obispos chinos serán ordenados en plena y pública comunión jerárquica con el Papa. Podrán comenzar a cerrarse las heridas que ha sufrido en la unidad el cuerpo eclesial desde hace 70 años, con las ordenaciones episcopales forzadas y sin consenso pontificio, administradas en China a partir de 1958.

 

Podrán finalmente ser archivadas las sospechas sobre la validez de los sacramentos administrados en todas las iglesias chinas. Podrán ser archivados también los estereotipos engañosos sobre las “dos Iglesias” (una “fiel” al Papa y otra “fiel” al gobierno comunista) que todavía dominan en las representaciones mediáticas conformistas del catolicismo en china. Podrán comenzar a disiparse los fantasmas de pulsiones sectarias o cismáticas que han atormentado durante varios años a la comunidad católica en China. La Iglesia es ella misma y cumple su misión, cuando es una, aunque esté bajo vigilancia o sea perseguida.

 

El acuerdo entre el gobierno chino y la Santa Sede sobre los nombramientos de los obispos también es una victoria (dulce, sin rabias ni soberbias) del “sensus fidei” de muchos católicos chinos. El pueblo de Dios ha demostrado con hechos concretos que no quiere escuchar ni dar crédito a obispos consagrados sin el mandato pontificio. Muchos sacerdotes, por su parte, se han negado a convertirse en obispos si su nombramiento no contaba con el visto bueno del Papa. Esto ha cancelado la idea de una “Iglesia a medida”, completamente asimilada por los aparatos políticos. Y convenció incluso al gobierno de que los obispos católicos no son simples comisarios de partido impuestos desde el exterior, y de que el vínculo de comunión jerárquica con el Sucesor de Pedro es para ellos un rasgo al que no puede renunciar el propio ministerio.

 

De esta manera la Iglesia en China ha confesado, incluso ante el poder y los poderosos, que el reino anunciado en el Evangelio no es de este mundo, precisamente al elegir y vivir su historia sin escapar de la propia cruz, siguiendo el ejemplo de Cristo.


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Firma de un acuerdo en Pekin entre la Santa Sede y el gobierno chino

Iglesia católica Dali Acuerdo Provisorio Santa Sede China obisposDiálogo con la China. Iglesia católica en Dali 

Acuerdo Provisorio Santa Sede – China sobre nombramiento de los Obispos

Después de un gradual y recíproco acercamiento, ha sido firmado hoy en Pekín el Acuerdo Provisorio sobre el nombramiento de los Obispos con el deseo de que contribuya positivamente en la vida de la Iglesia en China, al bien de los chinos y a la paz en el mundo

Ciudad del Vaticano

En el marco de los contactos entre la Santa Sede y la República Popular China, que desde hace algún tiempo están en marcha para tratar cuestiones eclesiales de interés común y promover nuevas relaciones de entendimiento, hoy, 22 de septiembre de 2018, se ha celebrado en Pekín una reunión entre el Obispo Antoine Camilleri, Subsecretario para las Relaciones con los Estados de la Santa Sede, y el Excmo. Sr. Wang Chao, Viceministro de Asuntos Exteriores de la República Popular China, respectivamente Jefes de las Delegaciones del Vaticano y de China.

En el contexto de esta reunión, los dos Representantes firmaron un Acuerdo Provisional sobre el nombramiento de los Obispos.

Dicho Acuerdo Provisional, que es fruto de un acercamiento gradual y recíproco, se estipula tras un largo proceso de ponderada tratativa y prevé evaluaciones periódicas sobre su aplicación. Este trata del nombramiento de los Obispos, asunto de gran importancia para la vida de la Iglesia, y crea las condiciones para una colaboración más amplia a nivel bilateral.

Es deseo compartido que tal acuerdo favorezca un fecundo y previsor camino de diálogo institucional y contribuya positivamente a la vida de la Iglesia Católica en China, al bien del pueblo chino y a la paz en el mundo.