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Historia de una falsa información sobre el IOR (Banco) del Vaticano

La gran estafa de las “cuentas secretas” de ex presidentes en el “banco vaticano”

La historia desconocida de la más grande “fake news” de los últimos tiempos que involucra al Instituto para las Obras de Religión, al Papa Francisco y a varios ex presidentes de América Latina. Sin pruebas periodísticas que la sostengan

El IOR

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Pubblicato il 12/01/2019
Ultima modifica il 12/01/2019 alle ore 11:51
ANDRÉS BELTRAMO ÁLVAREZ
CIUDAD DEL VATICANO

Ni Cristina Fernández de Kirchner, ni Juan Manuel Santos, ni Luis Inacio “Lula” Da Silva. Tampoco Evo Morales, Rafael Correa, Raúl Castro, Daniel Ortega o Nicolás Maduro. Ninguno de estos presidentes o ex presidentes de América Latina tienen cuenta en el Instituto para las Obras de Religión (conocido coloquialmente como “banco del vaticano”). Lo aclaró el director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, Alessandro Gisotti, tras un extraño reportaje publicado en Colombia y basado en documentos falsos. Aquí la historia desconocida detrás de la “fake news” más comentada de los últimos meses.

“Luego de verificar con las autoridades competentes, puedo afirmar que ninguna de las personas mencionadas en el artículo de El Expediente ha tenido jamás una cuenta bancaria en el IOR, ni la tiene actualmente, ni tiene firma de delegación en cuentas a terceros, ni tendría – bajo las bases de las nuevas normas adoptadas por el Instituto – algún título para acceder a alguna operación en él. Los documentos presentados como prueba son falsos. El IOR se reserva la facultad de emprender acciones legales”, precisó Gisotti en una declaración oficial este viernes 11 de enero.

Con esas palabras, salió a desmentir un reportaje que sacudió a la opinión pública colombiana. El Expediente, un sitio web colombiano cuyo lema es “Periodismo de Investigación”, publicó a mitad de la semana pasada una nota firmada por Gustavo Rugeles y titulada: “La multimillonaria cuenta secreta de Santos en el Banco del Vaticano”.

Una lectura de ese texto, preliminar y con ojo crítico, dejaba al descubierto evidentes lagunas. Eso, incluso, antes de la desmentida vaticana. De entrada confunde el IOR con el Banco Ambrosiano, dos instituciones totalmente distintas. El segundo era un banco italiano que quebró en los años 70 y donde, sí, el Vaticano tenía acciones. El primero es un instituto de depósito que siempre operó dentro de los límites de la Santa Sede.

Sin presentar una sola fuente verificable, el informe asegura que el ex presidente colombiano, Juan Manuel Santos, tiene una cuenta en el IOR con más de 390 millones de dólares. Todo se basa en una “prueba reina”: un supuesto documento de depósito del mismo “banco vaticano” que contiene algunos errores que son propios de un papel apócrifo.

Un ejemplo: en una de sus columnas el módulo pide el “numero banconote” (es decir, el “número de los billetes”, en idioma italiano). Pero el autor del documento confunde ese apartado con el espacio donde colocar el número de cuenta que tendría a su nombre Santos en el instituto vaticano (001-3-16764). Un muy básico error de traducción, que jamás sería cometido por un funcionario del IOR porque, simplemente, resulta imposible. Además, extrañamente, el supuesto depósito se repite hasta 12 veces, algo incomprensible.

Luego, más abajo, aparece la supuesta firma de Santos ubicada fuera de los recuadros correspondientes y a pocos centímetros de otro autógrafo, de un supuesto funcionario vaticano. A ojo desnudo, cualquiera puede observar que ambas firmas tienen un rango de definición completamente distinto, debiendo sembrar, en cualquier periodista, la duda. Luego, a través de Twitter, usuarios diversos publicaron supuestas cartas del mismo IOR escritas en español y que hacen referencia a una “tasa de interés del 9 % anual”.

Cualquier cliente de ese instituto sabe que sus comunicaciones son todas en italiano y que, por su naturaleza, ese ente no ofrece rendimientos ni tasas de interés. Es un instituto de depósito que no tiene servicio en cuentas de cheques, ni maneja carteras de inversión, ni da préstamos. Eso es fácil de comprobar, incluso para un periodista.

Por eso, el vocero vaticano no tuvo duda en calificar como falsos los documentos exhibidos y anticipó acciones legales. Aunque, esta declaración, podría paradójicamente alimentar el círculo de la sospecha ya que, para algunos internautas, la desmentida “demuestra que hay algo oculto”. En esos términos jamás existirá una posibilidad real de conocer la verdad porque, para los amantes de las teorías conspirativas, cualquier aclaración siempre está destinada a esconder algo.

Los dichos de Gisotti constituyen la primera reacción oficial del Vaticano a una enorme “fake news” que empezó a fraguarse hace unos meses atrás en Argentina y se convirtió en una verdadera bola de nieve, difícil de parar y casi imposible de contrarrestar, por esos extraños mecanismos de la información libre en internet.

En esta historia casi nada es verdadero. Lo más sorprendente es que, como ocurrió en Colombia, también en el país natal del Papa muchos incautos cayeron en la trampa de darle crédito a la fabulación. Incluso periodistas, que llegaron a dar espacio a la supuesta revelación “bomba” sobre el Vaticano, sin verificar los datos con una segunda, tercera o cuarta fuente.

A última hora de este viernes 11 de enero, la noticia de El Expediente ya había alcanzado casi 100 mil visitas, 58 mil 400 compartidas en redes sociales y 46 mil 900 “me gusta” en Facebook. Incluso después de la desmentida vaticana que ese portal no publicó, ni refirió en modo alguno.

Una de las claves del origen de esta historia es Jorge Sonnante, personaje argentino que se presenta como diácono de la Iglesia católica. En los últimos meses, él se convirtió en un insistente denunciador del Papa Francisco en las redes sociales, con un objetivo concreto: señalarlo como corrupto. Acusaciones graves, jamás sustentadas por elementos creíbles.

Verificaciones realizadas en Roma y en Buenos Aires por el Vatican Insider con, al menos, siete fuentes distintas (todas ellas del entorno eclesiástico), confirmaron numerosas incongruencias en sus relatos. Según acreditaron fuentes de primer nivel nunca fue ordenado diácono permanente, como sostiene en público y en privado. Es cierto, en tiempos del cardenal Antonio Quarracino como arzobispo de Buenos Aires estuvo por casi dos años en el seminario, pero luego fue invitado a abandonarlo en un contexto turbulento.

Él sostiene que dejó los estudios religiosos en 1995 para “trabajar en la Secretaría de Estado (del Vaticano) desde afuera”, pero jamás pudo acreditarlo. Ni explicar si y cuándo vivió en Roma o Buenos Aires. En alguna entrevista periodística llegó a afirmar que residió en la capital italiana entre 2013 y 2015, pero en esos mismos años aparece en su país como coordinador nacional del Movimiento Indignados Argentina del desconocido Frente Partidario Dignidad. En otro tiempo supo ser el “candidato de la gente” en el Partido Dignidad Republicana.

También afirmó que el nuncio apostólico en la capital argentina (en ese tiempo Ubaldo Calabresi) le habría comisionado una investigación secreta sobre el atentado terrorista de 1992 en la embajada de Israel, para luego reconocer que, en ese tiempo, él apenas superaba los 18 años.

En agosto de 2018 se hizo famoso por hablar en las redes sociales la supuesta “ruta del dinero K al Vaticano”. Lo hizo dibujando en un papel un gráfico de personas y relaciones sin mayor sustento informativo. Pero dio la impresión de haber sacado a la luz un “sistema secreto” de corrupción. Tomó informaciones fragmentarias de internet y las citó, para dar un barniz de credibilidad a sus afirmaciones.

En esos días varios periodistas quisieron profundizar y lo contactaron, pero en cuestión de horas desestimaron sus relatos por inconcluyentes. Desde este sitio web se le hicieron llegar preguntas que jamás respondió, excusándose siempre en la necesidad de mantener el secreto.

Entonces, como ahora, todo aquel que cuestionaba sus afirmaciones (incluso en las mismas redes sociales) era tachado de “cómplice”, “kirchnerista”, “infiltrado” o poco más. Un añejo truco de justificación desde el victimismo y las teorías del complot. Con toda seguridad, a este reportaje del Vatican Insider se le aplicará el mismo mecanismo, que será usado para distraer y evitar respuestas a preguntas incómodas.

Este es, de hecho, el núcleo de toda la discusión. Si existiesen pruebas sólidas, cualquier gran periódico estaría más que interesado en publicarlas. Los escándalos en torno a las finanzas del Vaticano han existido, y la Santa Sede no ha podido evitar que salgan a la luz. Numerosos cronistas los han documentado (también en este espacio) y con acceso a pruebas exclusivas.

Pero la historia de los presidentes latinoamericanos que mandan millones de dólares al banco del Vaticano no ha encontrado ninguna confirmación en la realidad. Incluso después de numerosas verificaciones.

Según Sonnante, el dinero de los políticos habría sido enviado a Roma a través de “baúles diplomáticos” que llevan el emblema de la Cruz Roja. Pero el comité de esa organización ya desmintió la veracidad de un video que circula por internety usurpa su logotipo para colocarlo sobre unas cajas de tipo militar. El mismo supuesto diácono reconoció, en uno de sus tuiteos, que ese video no era realmente lo que él había visto en el Vaticano pero que, en otra entrevista, dijo no haber visto él mismo sino un obispo del cual, claro, nunca quiso dar nombre.

En su cuenta de Twitter muy a menudo publica cartas, documentos y papeles de todo tipo pretendidamente relacionados con el Vaticano. Todos rigurosamente falsos. Como una supuesta carta que lo designa “asesor papal” de Francisco, u otros tantos que muestran sellos de la Secretaría de Estado, en italiano, cuyas inscripciones llevan errores ortográficos. De la misma manera, Sonnante anunció en las redes que había publicado un libro del título: “Francisco corrupto”. Pocos días después la editorial supuestamente responsable, Piedra Papel Libros, lo acusó de apropiación indebida de marca y desmintió todo.

Con todos estos antecedentes, una pregunta queda en el aire: ¿cuál es el objetivo final de toda esta fabulación? La respuesta parece estar contenida en la nota de El Expediente y tiene que ver con un intento por manchar el nombre del Papa: “No ha sido una simple casualidad la intromisión del santo padre en los asuntos políticos, su impulso al proceso entre Santos y las FARC, su silencio frente a los corruptos gobiernos de izquierda de la región y el genocidio de hambre provocado por Nicolás Maduro en Venezuela; un silencio que solo se romperá cuando nuevamente salga humo blanco”.

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Vaticano: proceso contra exdirigentes del banco IOR

Edificio del Tribunal del Vaticano.Edificio del Tribunal del Vaticano. 

Proceso IOR: primera audiencia para Caloia y Liuzzo

Casi cuatro horas para la primera audiencia enteramente dedicada a las cuestiones prejudiciales. Casi sesenta los testigos requeridos por el momento

Ciudad del Vaticano

Se abrió esta mañana a las 9.10 en el Tribunal vaticano el proceso penal por peculado y auto reciclaje a cargo del ex-presidente del Instituto para las Obras de Religión, el prof. Angelo Caloia, de 79 años, y del abogado Gabriele Liuzzo, ausente en aula y declarado contumaz.

Substraídos 57 millones de eur

Los dos imputados, según la parta acusatoria, se habrían apropiado de casi 57 millones de euro en el ámbito de las disposiciones inmobiliarias iniciadas por el Instituto entre el 2001 y el 2008. La audiencia de hoy duró poco menos de cuatro horas y ha sido dedicada a las cuestiones de carácter prejudicial.

Ior y Sgir

No obstante las excepciones presentadas por la defensa de los imputados, ha sido confirmada la fundamentación de la constitución en calidad de parte civil del Ior y de la sociedad inmobiliaria Sgir, participada al 100 % del Instituto vaticano.

Hasta el 18 de mayo para presentar la síntesis

El tribunal ha actualizado la audiencia en fecha a destinarse y ha fijado el término del 18 de mayo para depositar “el resumen de los detalles, todas las instancias indagatorias de todas las partes procesuales”.

En la Cámara de Consejo serán nombrados también los peritos, establecido el termino para la traducción en lengua italiana de algunos documentos, en lengua inglesa. El Tribunal ha enviado también a una revisión del número de los numerosos testigos requeridos por las partes, entre los cuales figuran diversos purpurados.


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Mary Ann Glendon deja el IOR del Vaticano.

IOR; Mary Ann Glendon renuncia al consejo

La primera mujer que con un encargo en la cúpula del “banco vaticano”, y que había sido embajadora de los Estados Unidos ante la Santa Sede, deja su puesto

La sede del IOR

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Pubblicato il 17/02/2018
Ultima modifica il 17/02/2018 alle ore 16:38
PAOLO PETRINI
CIUDAD DEL VATICANO

 

Mary Ann Glendon, ex embajadora de los Estados Unidos ante la Santa Sede, renunció al consejo del IOR. Lo anunció en un comunicado el mismo Instituto para las Obras de Religión el 16 de febrero de 2018.

 

Tomando nota de su decisión de renunciar «al Consejo de Superintendencia, el IOR desea agradecer a la profesora Mary Ann Glendon por su aportación al Instituto en los últimos años, especialmente en el proceso de definición del marco jurídico del IOR. La profesora Glendon ha expresado el deseo de dedicar más tiempo a otras causas católicas, y el IOR le desea lo mejor para el futuro, tanto personal como profesionalmente».

 

Al leer la nota publicada por el ente, se deduce que la decisión de la profesora de 79 años se debe a motivos personales. Católica, casada, experta en problemas jurídicos, Glendon fue nombrada en 1994 miembro de la Pontificia Academia de las Ciencias Sociales, de la que asumió la presidencia en el año 2000. El 2 de enero de 2002 fue incluida en el President’s Council on Bioethics (Consejo Presidencial de Bioética) por el entonces presidente estadounidense George W. Bush.

 

En 1995 Mary Ann guió la delegación vaticana que participó en la Cuarta Conferencia mundial sobre las Mujeres, promovida por las Naciones Unidas en Pekín, China, y se convirtió en la primera mujer que tuvo una responsabilidad de este tipo por cuenta de la Santa Sede. En noviembre de 2007 Bush la eligió como embajadora de los Estados Unidos ante el Vaticano.

 

Del 26 de junio de 2013 a mayo de 2014, fue también miembro de la Pontificia Comisión referente del Instituto para las Obras de Religión, el grupo de trabajo nombrado por el Papa Francisco y guiado por el cardenal Raffaele Farina, encargado de reunir información y proponer posibles reformas para el “banco vaticano”. Desde el 9 de julio de 2014 fue parte del Consejo de Superintendencia del IOR, el consejo de laicos que se ocupa del gobierno del Instituto.

 

Según algunas fuentes, Glendon no estaría de acuerdo con algunas de las últimas decisiones que ha tomado la actual dirigencia del IOR, por lo que habría preferido renunciar a su puesto en el Consejo.


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Vaticano: condenados dos exdirigentes del IOR banco vaticano.

IOR; Cipriani y Tulli condenados por el Tribunal vaticano

«Mala gestión»; tendrán que indemnizar los daños. El director y su vicedirector habían renunciado en 2013. El Instituto: voluntad de perseguir cualquier mala conducta emprendida en daño nuestro
AFP

La sede del IOR

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Pubblicato il 06/02/2018
Ultima modifica il 06/02/2018 alle ore 22:44
IACOPO SCARAMUZZI
CIUDAD DEL VATICANO

El ex director general del IOR, Paolo Cipriani, y el vicedirector, Massimo Tulli, fueron condenados por el Tribunal del Vaticano. El promotor de justicia había anunciado el sábado pasado que era «de inminente publicación» la sentencia sobre los dirigentes del «Instituto para las Obras de Religión, citados por “mala gestio” y consecuentes daños de inversiones financieras altamente onerosas para el Instituto». Y hoy legó la sentencia, en la que se establece la indemnización al IOR «de los daños surgidos».

 

La condena de los dos ex dirigentes del IOR (que renunciaron en julio de 2013 y que fueron condenados en otra investigación por la justicia italiana en febrero del año pasado) confirma «la voluntad del IOR –se lee en una nota del Instituto– de perseguir mediante procedimientos judiciales cualquier mala conducta emprendida en su daño, sin importar dónde ni de parte de quién».

 

«Con decisión publicada el día de hoy, el Tribunal civil del Estado de la Ciudad del Vaticano ha reconocido a dos ex dirigentes de largo servicio ene IOR responsables de mala gestión», indicó el Instituto. «La Corte les ha ordenado indemnizar al IOR por los daños surgidos. La decisión de la Corte es el resultado de la causa civil que puso en marcha el IOR en septiembre de 2014, mediante una profunda inspección de las inversiones financieras emprendidas por el Instituto en la primera mitad de 2013».

 

El «procurador general» del Vaticano, el abogado Gian Piero Milano, dio a conocer «un caso judicial comenzado en sede civil en contra de dirigentes del Instituto para las Obras de Religión, citados por “mala gestio” y consecuentes daños por inversiones financieras altamente onerosas para el Instituto; los convenidos no aceptaron el fundamento de los adeudos y actuaron en reconvencional. Una cuestión muy compleja y debatida, que exigió numerosas audiencias instructorias e incluso pericias de carácter financiero». Se trata de una probable referencia al caso del ex presidente del IOR Massimo Caloia. La oficina del Promotor «intervino en los términos previstos por el código “para hacer valer los derechos en el interés público”. Se está esperando la sentencia, de inminente publicación».

 

 

La decisión de hoy, prosigue la nota del Instituto actualmente guiado por el presidente Jean Baptiste de Franssu y por el director general Gianfranco Mammì, «es un paso que demuestra el significativo esfuerzo del “management” del IOR en los últimos cuatro años para transformar el Instituto. Demuestra el constante compromiso del IOR hacia una fuerte “governance”, hacia la transparencia de la propia operatividad y la determinación para satisfacer los mejores estándares internacionales. Confirma, en fin, la voluntad del IOR de perseguir mediante procedimientos judiciales cualquier mala conducta emprendida en su daño, sin importar dónde ni de parte de quién».

 

En julio de 2013 Cipriani y Tulli renunciaron a sus puestos. En febrero del año pasado, el tribunal de Roma condenó a los dos ex dirigentes del Instituto vaticano: habían sido acusados de omisiones al dar indicaciones a otro banco en relación con tres operaciones bancarias (fueron absueltos, en cambio, «porque el hecho no subsiste», de las acusaciones de violación de normas antireciclaje).

 

La agencia italiana de noticias Ansa, escribió hoy que el Consejo de Superintendencia del IOR ha examinado las propuestas para cambiar el estatuto, cuya última redacción data de 1990, cuando fue promulgada por Juan Pablo II. Se han propuesto actualizaciones y cambios para adecuarlo a la normativa vaticana vigente, aunque ahora será necesaria la aprobación de la Comisión cardenalicia de vigilancia presidida por el cardenal Santos Abril y Castelló, y, naturalmente, la promulgación definitiva del Papa Francisco. Entre los cambios aportados, según lo que escribió la agencia Ansa, en el nuevo estatuto fue eliminado el Colegio de los revisores, mientras que nacerá un nuevo organismo de vigilancia, cuyo nombramiento será tarea de la dirección general del IOR.


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Cese de un alto cargo del IOR en el Vaticano.

IOR; se va el responsable de la seguridad informática

Santo Mirabelli, que fue nombrado hace un año en lugar de Giulio Mattietti, dejó su puesto debido a una «decisión personal»

El IOR

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Pubblicato il 01/02/2018
ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO

No es un despido, no se trata de una remoción. Sin embargo, otra figura clave del Instituto para las Obras de Religión sale del escenario: Santo Mirabelli, que comenzó a trabajar en enero de hace un año como responsable del IT (Information Tecnology), el delicado departamento que se ocupa de la seguridad informática, dejó voluntariamente su puesto en el Vaticano y decidió volver a trabajar en su viejo empleo en el Ministerio del Interior italiano.

 

En una conversación telefónica con Vatican Insider prefirió no hacer comentarios, pero la noticia fue confirmada por vaticanas fuentes confiables: «Se va por decisión personal». Mirabelli sustituyó a Giulio Mattietti, el director adjunto del IOR que durante los primeros meses también siguió trabajando en su puesto de responsable informático. Como se recordará, Mattietti fue despdido el 27 de noviembre de 2017. Lo acompañaron hasta la frontera del Estado vaticano sus colegas que habían recibido la orden de hacerlo y de constatar que hubiera abandonado el Vaticano, después de haber entregado su celular, las llaves de la oficina y la tarjeta para entrar a la estructura.

 

El IOR, en un comunicado, presentó la destitución como una medida que debía ser comprendida entre las medidas «plenamente legítimas» y «normales», además de fisiológicas cuestiones internas. Después se descubrió que Mattieti había enviado una carta a los miembros del Consejo de Superintendencia, al prelado y al cardenal presidente de la Comisión de Vigilancia. En la carta preguntaba los motivos de su despido (a él nunca comunicados) para poder defenderse. El ex-adjunto no estaba de acuerdo con que se hubiera tratado, en su caso, de «procedimientos de administración cotidiana», como se afirmaba en la versión inglesa del Instituto en relación con su despido.

 

Después de haber dirigido durante décadas el departamento informático del “banco vaticano”, Mattieti fue sustituido por Mirabelli. La oficina que se ocpa de la informática y de la seguridad, con sus empleados, no se encuentra dentro del IOR, en el Torreón Nicolás V, sino en una placita en otra parte del pequeño Estado.

 

A pesar de que un cambio con esta frecuencia es completamente inusual en los institutos bancarios, cuyos responsables informáticos normalmente permanecen establemente durante varios años, los motivos que impulsaron a Mirabelli a dejar su puesto y a volver, probablemente, a la Dirección central de los Recursos humanos del Departamento de Seguridad Pública del Ministerio del Interior Italiano, son exquisitamente personales, por lo que no tienen nada que ver con los despidos y las destituciones que se han verificado en las instituciones financieras vaticanas durante los últimos meses: el Revisor General Libero Milone, un empleado del IOR, cuyo nombre no se conoce, y el mismo Mattietti.


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Por qué fue despedido un director adjunto del IOR Banco vaticano.

IOR; Mattieti escribe al consejo: no sé por qué me despidieron

El director adjunto del “banco vaticano”, que perdió su trabajo el pasado 27 de noviembre, escribió a sus superiores pidiendo explicaciones sobre la decisión. Afirma que se ha arruinado su reputación debido a las especulaciones de los periodistas y dice no haber recibido ninguna acusación
AFP

La sede del IOR

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Pubblicato il 13/12/2017
ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO

Giulio Mattietti, ex-director adjunto del IOR que fue despedido el 27 de noviembre pasado, mientras el Papa Francisco y su séquito acababan de llegar a Myanmar , escribió una carta a los superiores del Instituto para pedir explicaciones sobre los motivos de su despido repentino. Según lo que afirmó el Instituto para las Obras de Religión en un comunicado publicado días después, esta medida forma parte de las «normales y fisiológicas» cuestiones de gestión, «plenamente legítimas», del Instituto. Las razones, se lee en la nota, no se han dado a conocer «únicamente para tutelar a los directos interesados».

 

Pero, según lo que se ha filtrado sobre el contenido de la carta de Mattietti, escrita en inglés y enviada el 30 de noviembre a los miembros del Consejo de Superintendencia, al prelado y al cardenal presidente de la Comisión de vigilancia, las razones de su repentino despido no habrían sido notificadas ni siquiera a él. El ex-adjunto del IOR en su carta habría pedido un diálogo abierto con sus superiores para que le expliquen las razones con base en las cuales se decidió su despido. Lo hace para defenderse. Y afirma que no está de acuerdo con que se hubiera tratado, en su caso, de «normales procedimientos de administración», como se afirma en el comunicado del Instituto en relación con su despido.

 

A pesar de que se ha confirmado que Mattieti no fue acompañado a la salida del Vaticano por los gendarmes o Guardias suizos, como sostuvieron diferentes medios de comunicación, en la carta se desmiente también que le hubieran acompañado “amigablemente” algunos colegas. Los que lo acompañaron a la salida fueron, sí, colegas, pero que habían recibido la orden de sus superiores de escoltarle a la salida del Estado.

 

En su carta, Mattietti, después de haber afirmado que tiene la conciencia limpia y de estar listo para responder a cualquier acusación se le hiciere, hace notar, sin ocultarlo, que ha tenido divergencias de opinión en relación con la administración del IOR en los últimos tiempos, pero que siempre las había manifestado abiertamente a los responsables. Además, el director “adjunto” despedido se queja de la influencia, fuertemente negativa para la imagen del Instituto y, sobre todo, para su reputación, de las hipótesis y especulaciones que han hecho algunos medios de comunicación después de su despido del 27 de noviembre.

 

Algunos medios han relacionado este hecho con el caso reciente cuyo protagonista fue el Revisor general Libero Milone (obligado a renunciar en junio de 2017) y con otras páginas poco transparentes de la historia del IOR de los últimos años. Estas hipótesis eran las que pretendía desmentir la nota oficial, pero, por falta de pruebas o noticias confiables, comenzaron a surgir disquisiciones que acabaron arrojando más dudas sobre el Instituto y sobre el director “adjunto” despedido, descrito en algunos artículos incluso como un «traidor».


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Despedido un alto cargo del IOR (Banco Vaticano)

Nuevo “misterio” dentro del Instituto: «Ha faltado la confianza». En los próximos días será también despedido otro empleado de la “banca” del Vaticano

La sede del IOR

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Pubblicato il 30/11/2017
Ultima modifica il 30/11/2017 alle ore 10:45
ANDREA TORNIELLI

Noy hay tregua para las finanzas vaticanas, aunque esta vez la salida de un alto dirigente del IOR parece un despido por un grave error cometido, pero sin consecuencias penales ni en el Vaticano ni en Italia. El vicedirector del Instituto para las Obras de Religión Giulio Mattietti, “adjunto” del director general Gianfranco Mammì y nombrado por el board en 2015 con el visto bueno papal fue despedido.

 

El lunes pasado Mattinetti tuvo que dejar su oficina, pero no fue escoltado por los gendarmes vaticanos o la Guardia Suiza. Lo acompañaron a la salida del estado más pequeño del mundo algunos colegas, como signo de amistad. Todavía se desconocen las razones de este despido, pero evidentemente se trató de algo grave.

 

La vicedirectora de la Sala de Prensa de la Santa Sede, Paloma G. Ovejero, confirmó la información: «El adjunto del director general del Instituto para las Obras de Religión ha cesado su servicio el lunes 27 de noviembre». Pocos días antes había sido despedido otro empleado del IOR, pero estos dos despidos no están relacionados entre sí.

 

«Se trata de la actividad normal de gestión de una empresa: ha faltado la confianza y, en estos casos, tratándose de un dirigente de alto rango que tiene cierto tipo de contrato, se procede de esta manera, como sucede en cualquier empresa –explicaron a “La Stampa” fuentes cercanas al Instituto. No es cierto que el ex-adjunto haya sido acompañado a la salida por los gendarmes». Desde el IOR indicaron que «estas medidas son tomadas con transparencia y sin compromisos, pero forman parte de las relaciones contractuales normales dentro de una empresa. El que se equivoca paga», y pagan inmediatamente, incluso en la “banca vaticana”. «Son decisiones que se toman para tutelar a todos», dice en el Vaticano. En cambio, en relación con el despido del otro empleado, la cercanía temporal fue «pura casualidad, pero no existe ninguna relación entre ambas posiciones».

 

Por lo que se sabe, la decisión no estaría relacionada con los casos que en junio de este año llevaron a la salida del nuevo Revisor general Libero Milone, ni, más en general, con el caso de “Vatileaks”. Ni la magistratura vaticana ni la magistratura italiana han abierto investigaciones. Otras fuentes sostienen, por el contrario, que existe alguna relación con el despido de Milone.

 

Quienes conocen a Mattietti quedaron profundamente sorprendidos al enterarse de la noticia, que llegó como una ducha de agua fría. El actual “adjunto” del director fue uno de los que denunciaron ciertos comportamientos poco correctos dentro del Instituto hace algunos años. Mattietti está turbado por su despido, pero se dice sereno en cuanto a su comportamiento profesional.

 

No se puede decir que la historia reciente del IOR no haya dado varias sorpresas: inmediatamente después de su elección, el Papa Francisco tuvo que afrontar la investigación de la magistratura italiana contra el director Paolo Cipriani y el vicedirector Massimo Tulli, condenados en febrero por violación de las normas antireciclaje. Se sabe que han sido turbulentos los nombramientos de los presidentes del Instituto: desde Angelo Caloia, que acabó bajo investigación vaticana, hasta Ettore Gotti Tedeschi expulsado en mayo de 2012, para llegar a Ernst von Freyberg y al actual Jean-Baptiste de Franssu. Un cambio llegó con el nombramiento de Mammì como director, pero, evidentemente, no han acabado las dificultades ni las tensiones dentro del IOR.