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La “Veritatis gaudium” de Papa Francisco. Comentario

Filosofía y teología para la revolución de la educación

FILOSOFÍA Y TEOLOGÍA PARA LA REVOLUCIÓN DE LA EDUCACIÓN

Agustín Ortega. Acaba de salir la Constitución Apostólica del papa Francisco “Veritatis Gaudium (VG), la alegría de la verdad” sobre las universidades y facultades eclesiásticas. En donde pide “el compromiso generoso y convergente que lleve hacia un cambio radical de paradigma, más aún, «una valiente revolución cultural»” (VG 3). En VG, Francisco presenta claves y criterios para estas instituciones educativas de filosofía y teología. A continuación, con VG vamos exponer estas claves que nos comunica Francisco de la mano de Santo Tomás de Aquino que es el autor, Doctor de la Iglesia, más citado por el papa en su magisterio. Dichos criterios están en sintonía con unos principios, ya mostrados por el papa en su enseñanza anterior, que recogen lo más valioso de la filosofía y la teología. El papa nos transmite una perspectiva y método muy interesante e importante. Y que como vamos a ver, en el camino de Santo Tomás, son muy importantes para la vida ética y social con su discernimiento. En el primer principio, la realidad está por encima de la idea. Nos presenta el realismo filosófico y teológico, la pasión por la realidad. El ver y ser honrado con lo real, el hacernos cargo de la realidad. Una metafísica del ser y de la existencia, con una antropología integral, que no inventa ni tergiversa lo real. Es pues una filosofía y teología encarnada en la realidad, religada al ser real que, en la mirada teológica, tiene su luz en la Encarnación de Dios en Jesús de Nazaret (VG 4). Dios en Jesús se ha encarnado en la realidad humana, personal, social, histórica y trascendente, asumiendo solidariamente todo lo real y humano para que se encarne la salvación liberadora de todo mal e injusticia.

El segundo principio nos dice que el todo es mayor que la parte y nos muestra esa cosmovisión de lo real que es universal, co-relacionada, interdisciplinar e integral (VG 4). La parte y el todo se unen, confluyendo; lo local y lo global se entrelazan. El fragmento y la totalidad no se oponen, sino que se fecundan en comunión. En la interrelación y retroalimentación de todo con todo.

El tercer principio, la unidad está antes que el conflicto (VG 4), nos lleva a cargar con la realidad y sus sufrimientos, males e injusticias, con las luchas dramáticas entre el bien y el mal. En sentido teológico, es la conciencia de la pugna entre el Don de la Gracia y el egoísmo del pecado con su maldad e injusticia. Asimismo, se expresa aquí el principio y virtud de la misericordia, el mismo Ser de Dios que es Amor y Misericordia, por el que asumo todo este dolor e injusticia que padecen los otros, el grito de los pobres y de la tierra (VG3). La pasión de los pueblos crucificados por el mal, injusticia y pecado del mundo. Y es que la unidad fraterna se rompe con la opresión e injusticia que se causa a los otros.

No es humana ni ética cualquier realidad que no promueva el amor y la justicia liberadora con los otros, con los pueblos, los pobres y esa casa común que es el planeta (VG3). La fe y la teología nos muestran al Dios de la vida que nos regala el ser, que nos dona la existencia y que se opone a todos estos falsos dioses idolátricos que dan muerte como el dinero y el poder que sacrifican la existencia los pobres.

El cuarto y último principio sostiene que el tiempo es superior al espacio y señala el dinamismo y trascendencia de lo real, y que, en la clave de la opción por los pobres, significa que las personas, los pueblos y los pobres son los sujetos protagonistas de la misión.

Vemos pues toda la fecundidad de estos principios filosóficos y teológicos que, con su enseñanza, nos muestra el papa Francisco de la mano de Santo Tomás. Y que expresa todo ese humanismo espiritual, ético e integral tal como asimismo nos transmite la Doctrina Social de la Iglesia (VG 2).

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Audiencia del Papa a la Pontificia Academia de Teología.

Audiencia del Papa a la Pontificia Academia de TeologíaAudiencia del Papa a la Pontificia Academia de Teología 

Discurso del Papa a la Pontificia Academia de Teología

“Hay un elemento constante que caracteriza a la Academia: estar al servicio de la Iglesia con la intención de promover, solicitar y sostener en sus diversas formas la inteligencia de la fe en el Dios revelado en Cristo”.

Griselda Mutual – Ciudad del Vaticano

Poco después del mediodía de este 26 de enero el Papa Francisco recibió en audiencia a miembros de la Pontificia Academia de Teología, que este año celebrará tres siglos de su institución. Tras expresar su complacencia por el encuentro y su gratitud al Presidente de dicha Academia, el Rev. P. Réal Tremblay, por las palabras que le dirigió, el Romano Pontífice pasó a su meditación sobre el recorrido de dicha Academia Pontificia: “Tres siglos de vida ciertamente constituyen una meta significativa, pero no deben ser la ocasión ni para mirar en manera narcisista a sí mismos, ni para volverse nostálgicamente hacia el pasado. Más bien, representan el estímulo para una conciencia renovada de la propia identidad y para el relanzamiento de la propia misión en la Iglesia”, expresó.

El recorrido histórico

Sucesivamente el Papa recordó que la Pontificia Academia de Teología ha conocido, en su historia, diversos cambios de estructura y organización “para ir al encuentro de los desafíos siempre nuevos planteados por los diferentes contextos sociales y eclesiales en los que se ha encontrado operando”, y reconoció que, sin embargo, cuando el cambio en la situación histórica y cultural ya no requirió esta tarea, la Academia “asumió la fisonomía, que aún posee, de un grupo de estudiosos llamados a investigar y profundizar temas teológicos de particular relevancia”. Al mismo tiempo, precisó Francisco, en la composición del cuerpo de los socios, se delineó aquel equilibrio entre los miembros que operan en la Urbe y los que operan fuera de él, que todavía hoy distinguen la peculiar dimensión católica e internacional de la Institución.

La constante: el servicio a la Iglesia

“Más allá de los diversos cambios, – continuó el Obispo de Roma- hay un elemento constante que caracteriza a la Academia: estar al servicio de la Iglesia con la intención de promover, solicitar y sostener en sus diversas formas la inteligencia de la fe en el Dios revelado en Cristo; fiel al Magisterio de la Iglesia y abierta a las necesidades y desafíos de la cultura, ella se pone como lugar de confrontación y de diálogo para la comunicación del Evangelio en contextos siempre nuevos, dejándose solicitar por las urgencias que alcanzan a la humanidad sufriente para ofrecer la contribución de un pensamiento creyente, encarnado y solidario: también el Foro de Creación que están actualmente llevando a cabo los empuja precisamente en esta dirección”.

El intercambio cultural, una fuente de riqueza

En la prosecución de su discurso, Su Santidad señaló otro aspecto que ha caracterizado la Pontificia Academia de Teología desde sus inicios, a saber, el vínculo con las demás instituciones  universitarias y educativas romanas, a partir de la histórica Universidad “La Sapienza”, siguiendo por las Escuelas del  Seminario Romano, hasta las que más tarde se convertirían en las Universidades Pontificias de Roma.

“Los contactos continuos, en una relación de recíproco intercambio cultural con estas instituciones y con muchas congregaciones religiosas a las que pertenecieron y pertenecen sus miembros, hicieron que la Academia Pontificia de Teología nunca haya sido considerada una entidad aislada y autónoma, sino que haya desempeñado su papel insertada en una red de relaciones a partir de la cual todos los interlocutores se han enriquecido. Mirando al pasado, la Academia todavía está llamada aun hoy a captar su propia identidad no en una perspectiva autorreferencial, sino como promotora de un encuentro entre teología, filosofía y ciencias humanas, para que la buena semilla del Evangelio dé sus frutos en el amplio campo del conocimiento”.

Por último el Santo Padre Francisco remarcó que la necesidad de una cooperación cada vez más estrecha entre las instituciones académicas eclesiásticas romanas requiere que la Academia Teológica “no sea extraña” sino que “sepa colocarse en diálogo fecundo con cada una de ellas para favorecer un trabajo común, coordinado y compartido”.

Informe


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Discurso del Papa al dicasterio de la doctrina de la fe.

Audiencia del Papa a los participantes en la Plenaria de la Congregación para la Doctrina de la FeAudiencia del Papa a los participantes en la Plenaria de la Congregación para la Doctrina de la Fe  (Vatican Media)

Papa: gratitud y exhortaciones al Dicasterio para la Doctrina de la Fe

Con verdad y misericordia, siguiendo a Cristo, la Iglesia y los pastores ayuden al hombre de hoy – que ya no sabe quién es – a redescubrir su dignidad de hijo de Dios para construir un mundo más humano

Cecilia de Malak – Ciudad del Vaticano

Al recibir a los participantes en la Plenaria de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el Papa Francisco expresó su profundo aprecio por el delicado servicio que desarrollan y que responde a «los particulares lazos de ese Dicasterio con el ministerio del Sucesor de Pedro, el cual está llamado a confirmar a los hermanos en la fe y a la Iglesia en la unidad.

Les agradezco por su empeño cotidiano de sostén al magisterio de los Obispos, en la tutela de la recta fe y de la santidad de los Sacramentos, en todas las variadas cuestiones que hoy requieren un discernimiento pastoral importante».

Graviora delicta, vínculo matrimonial, salvación cristiana, antropología en la economía, dignidad inviolable de la vida humana

En su denso discurso el Papa habló de importantes temas como los graviora delicta – los delitos más graves – y las solicitudes de disolución del vínculo matrimonial in favorem fidei, así como las tendencias neo-pelagianas y neo-agnósticas; la ética en la economía y las finanzas y el acompañamiento de los enfermos terminales.

Y subrayó la misión importante que desarrollan ante un «horizonte cada vez más fluido y mudable, que caracteriza el comprenderse a sí mismo del hombre de hoy  y que tanto influye sobre las opciones existenciales y éticas»:

“ El hombre de hoy ya no sabe quién es y fatiga en reconocer cómo actuar bien ”

En este sentido es decisiva la tarea de vuestra Congregación en recordar la vocación transcendente del hombre y la inseparable conexión de su razón con la verdad y el bien, a la que introduce la fe en Jesucristo. Nada como el abrirse de la razón a la luz que viene de Dios ayuda al hombre a conocerse a sí mismo y el designio de Dios sobre el mundo».

Redención y comunión con Cristo

También expresó el Papa su aprecio por el estudio que han emprendido sobre algunos aspectos de la salvación cristiana, para reafirmar el significado de la redención ante las hodiernas tendencias neo-pelagianas y neo-agnósticas, expresión de un individualismo que confía salvarse con sus propias fuerzas:

“ Nosotros creemos que la salvación consiste en la comunión con Cristo resucitado ”

«que, gracias al don de su Espíritu, nos ha introducido en un nuevo orden de relaciones con el Padre y entre los hombres. Así podemos unirnos al Padre como hijos en el Hijo y volvernos un solo cuerpo en Aquel que es el «Primogénito entre muchos hermanos» (Rm 8,29).

Implicaciones éticas de una adecuada antropología económica y financiera

«El Magisterio de la Iglesia ha reiterado siempre con claridad, a este respeto, que

“ la actividad económica debe ejercerse siguiendo sus métodos y leyes propias, dentro del ámbito del orden moral (Gaudium et Spes 64) ”

Acompañamiento de los enfermos terminales y dignidad de la vida humana

En lo que respecta al acompañamiento de los enfermos terminales y al proceso de secularización, que absolutiza los conceptos de autodeterminación y autonomía, que en muchos países ha conllevado un crecimiento de la solicitud de eutanasia como afirmación ideológica de la voluntad de poder del hombre sobre la vida, el Papa reiteró la dignidad de la vida humana en todas sus etapas:

«Ello ha llevado también a considerar la voluntaria interrupción de la existencia humana como una opción de ‘civilización’. Está claro que allí donde la vida vale no por su dignidad, sino por su eficiencia y por su productividad, todo ello se vuelve posible.

“ En este escenario hay que reiterar que la vida humana, desde la concepción hasta su fin natural, posee una dignidad que la hace intangible ”

Misión pastoral de la Iglesia: llevar al hombre de la mano para redescubrir a Dios Padre

«Éste es uno de los servicios que la Iglesia está llamada a brindar al hombre contemporáneo.

En este sentido, vuestra misión asume un rostro eminentemente pastoral. Pastores auténticos son aquellos que no abandonan al hombre a sí mismo, ni lo dejan presa de su desorientación y de sus errores, sino con verdad y misericordia lo llevan a reencontrar su rostro auténtico en el bien.

Auténticamente pastoral es pues toda acción tendida a tomar de la mano al hombre, cuando ha perdido el sentido de su dignidad y de su destino, para conducirlo con confianza a redescubrir la paternidad amorosa de Dios, su destino bueno y las sendas para construir un mundo más humano.

Ésta es la gran tarea que espera a vuestra Congregación y a toda institución pastoral en la Iglesia»

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Algunos criticos de Bergoglio lo son también de sus predecesores en el pontificado.

De las acusaciones a Francisco a aquellas contra Ratzinger

Un libro de E.M. Radaelli, con introducción del teólogo Livi, critica “Introducción al cristianismo” del futuro Benedicto XVI y confirma que muchas de las “correcciones” a Bergoglio tienen que ver también con los predecesores y tienen como verdadero objetivo el Vaticano II

Joseph Ratzinger joven profesor

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Pubblicato il 02/01/2018
Ultima modifica il 02/01/2018 alle ore 17:47
ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO

Lo había dicho el filósofo Rocco Buttiglione, comentando la “correctio filialialis” que acusaba a Papa Francisco de propagar enseñanzas heréticas: en el origen de muchas críticas doctrinales contra el actual Pontífice existe una oposición también a sus predecesores y en último lugar al Concilio. Y ahora esta constatación encuentra nuevas confirmaciones en un libro firmado por Enrico Maria Radaelli que critica duramente el pensamiento teológico de Joseph Ratzinger y su obra fundamental “Introducción al cristianismo” con el aval del teólogo Antonio Livi, docente de la Lateranense y uno de los firmantes de la “correctio”.

 

“Non conozco todos los firmantes de la correctio – había dicho el pasado octubre Buttiglione -. De los que conozco yo, algunos son lefebvrianos. Estaban contra el Concilio, contra Pablo VI, contra Juan Pablo II, contra Benedito XVI y ahora están contra Papa Francisco… Alguno afirma públicamente que la desviación de la Iglesia inicia con León XIII y la encíclica ‘Au milieu des sollicitudes’ con la que León XIII ha traicionado la alianza del trono y del altar y ha renunciado al principio del derecho divino de los reyes… se busca aislar al Papa Francisco poniéndole contra sus predecesores pero estos adversarios son también los adversarios de sus predecesores”.

 

Radaelli es alumno e intérprete de Romano Amerio, el autor del libro “Iota Unum. Estudio de las variaciones de la Iglesia Católica en el siglo XX”, en el cual se sostenía la presencia del “modernismo teológico” en la constitución conciliar Gaudium et spes y en otros textos del Vaticano II. Su libro – “Al cuore di Ratzinger. Al cuore del mondo” (Edizioni Pro-manuscripto Aurea Domus) – propone “rebatir una por una las enseñanzas” de Ratzinger “a partir de su método histórico”, enseñanzas que “considera profundamente erróneas, peligrosas para la fe como solo una síntesis de las doctrinas modernistas pueden ser”.

 

El volumen se propone “convencer al antiguo profesor, después Papa, ahora de nuevo cardenal, a repudiar públicamente, lo antes posible y completamente” todos los conceptos “impropios” de su “Introducción al cristianismo” que “infectan las páginas, antes de que, para él se entiende, sea demasiado tarde”. Y quiere “demostrar al mayor número de lectores posible, ser falsas y engañosas una por una y todas juntas las doctrinas enseñadas, en modo de contribuir para que la Iglesia vuelva a la solidez de la fe de siempre”.

 

A acreditar con su introducción el libro de Radaelli es Antonio Livi, docente de la Pontifica Universidad Lateranense, firmante del documento que acusa de herejía al Papa Francisco. Livi escribe: “Creo que es indispensable, en la actual coyuntura teológico-pastoral, tener en cuenta lo que ha demostrado plenamente Enrico Maria Radaelli en su último trabajo, a saber, esa hegemonía (antes y después de la ley) de la teología progresista en las estructuras del magisterio y de gobierno de la Iglesia Católica se debe también y quizás sobre todo a las enseñanzas de Joseph Ratzinger profesor, que nunca han sido negadas ni superadas por Joseph Ratzinger obispo, cardenal y papa”.

 

Radaelli, de acuerdo con Livi, sostiene que “la teología que Ratzinger ha siempre profesado y que se encuentra en todos sus escritos, incluso los firmados como Benedicto XVI (los tres libros sobre “Jesús de Nazaret” y dieciséis volúmenes de “Enseñanzas”) … es una teología inmanentista en la que todos los términos tradicionales del dogma católico permanecen lingüísticamente inalterados pero su comprensión cambia: se dejan de lado porque son considerados incomprensibles los esquemas conceptuales de las Escrituras, de los Padres y del Magisterio… los dogmas de la fe son interpretados de nuevo con los esquemas conceptuales típicos del subjetivismo moderno (del trascendental Kant al idealismo dialéctico de Hegel)”.

 

“A pagar las consecuencias – escribe Livi en la introducción – es sobre todo la noción básica del cristianismo, la de la fe en la revelación de los misterios sobrenaturales por Dios, es decir, la “fides qua creditur”. Esta noción resulta irremediablemente deformada, en la teología de Ratzinger, por la adopción del esquema kantiano de la imposibilidad de un conocimiento metafísico de Dios, con el consiguiente recurso a los “postulados de la razón práctica”, que implica la negación de las premisas racionales de la fe y la sustitución de las “razones para creer” … con la única “voluntad de creer”, que fue teorizada por la filosofía de la religión pragmática”

 

“Ratzinger –continúa Livi– ha sostenido siempre, incluso en los discursos más recientes, que el acto de fe del cristianismo tiene como su objetivo específico, no los misterios revelados por Cristo sino la misma persona de Cristo, conocido en la Escritura y en la liturgia de la Iglesia. Pero es un conocimiento incierto y contradictorio, demasiado débil para resistir a la crítica del pensamiento contemporáneo. Tanto que la teología de hoy, según Ratzinger, no consigue habar de la fe si no es en términos ambiguos y contradictorios”.

 

“La realidad es que la teología neomodernista – concluye Livi – con su evidente deriva herética ha asumido gradualmente un papel hegemónico en la Iglesia (en los seminarios, en los Ateneos pontificios, en las comisiones doctrinales de las Conferencias episcopales, en los Dicasterios de la Santa Sede), y desde estas posiciones de poder ha influido sobre las temáticas y el lenguaje de las diferentes expresiones del magisterio eclesiástico, y esta influencia se nota (en grado diverso, naturalmente) en todos los documentos del Vaticano II y muchas enseñanzas de los Papas del post-concilio. Los Papas de este periodo han estado todos condicionados, de una manera o de otra, por esta hegemonía”.

 

El libro de Radaelli pone en un único hilo conductor a Joseph Ratzinger, al cardenal Carlo Maria Martini y al Papa Francisco (el párrafo 33 del libro se titula “Si el herético palíndromo conjeturado en 1967 por el profesor Tubinga (Ratzinger, ndr.), confirmado y perfeccionado en 1988 por un cardenal de Milán (Martini, ndr.), sintetizado finalmente en 2015 por el Papa Francisco, aniquila toda la Iglesia…”). Mientras el párrafo 46 del mismo apunta al Vaticano II y significativamente afirma que “la sociedad líquida nace de una “Iglesia líquida”, es decir, “pastoral”, es decir, hipodogmática, nacida de un Concilio “líquido”, es decir “pastoral”, es decir hipodogmático”. Confirmando así que estas corrientes de pensamiento unidas a un cierto tradicionalismo consideran la secularización una consecuencia directa del Concilio y de aquella “teología progresista” que tiene como exponentes Karl Rahner (elogiado por Juan Pablo II por sus 80 años), Henri de Lubac y Hans Urs von Balthasar (ambos nombrados cardenales por el mismo Papa Wojtyla, como destaca Livi en la introducción).


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Discurso del Papa a la asociación teológica italiana. (Ital.)

DISCORSO DEL SANTO PADRE FRANCESCO
ALL’ASSOCIAZIONE TEOLOGICA ITALIANA

Sala Clementina
Venerdì, 29 dicembre 2017

[Multimedia]


 

Cari fratelli e sorelle,

vi do il benvenuto e ringrazio il vostro Presidente per le sue parole. In questi giorni siamo immersi nella contemplazione gioiosa del mistero del nostro Dio, che si è a tal punto coinvolto e compromesso con la nostra povera umanità da inviarvi il suo Figlio e da prendere, in Lui, la nostra fragile carne. Ogni pensiero teologico cristiano non può che cominciare sempre e incessantemente da qui, in una riflessione che non esaurirà mai la sorgente viva dell’Amore divino, che si è lasciato toccareguardare e assaporare nella greppia di Betlemme.

Nel 2017 l’Associazione Teologica Italiana ha compiuto mezzo secolo. Mi è gradito unirmi a voi nel rendere grazie al Signore per quanti hanno avuto il coraggio, cinquant’anni fa, di prendere l’iniziativa di dare vita all’Associazione Teologica Italiana; per quanti vi hanno aderito in questo tempo, offrendo la loro presenza, la loro intelligenza e lo sforzo di una riflessione libera e responsabile; e soprattutto per l’apporto che la vostra Associazione ha dato allo sviluppo teologico e alla vita della Chiesa, con una ricerca che si è sempre proposta – con lo sforzo critico che le compete – di essere in sintonia con le tappe fondamentali e le sfide della vita ecclesiale italiana.

È degno di nota il fatto che l’Associazione Teologica Italiana sia nata, come recita il primo articolo del vostro Statuto, «nello spirito di servizio e di comunione indicato dal Concilio Ecumenico Vaticano II». La Chiesa deve sempre riferirsi a quell’evento, con il quale ha avuto inizio «una nuova tappa dell’evangelizzazione» (Bolla Misericordiae vultus, 4) e con cui essa si è assunta la responsabilità di annunciare il Vangelo in un modo nuovo, più consono a un mondo e a una cultura profondamente mutati. È evidente come quello sforzo chieda alla Chiesa tutta, e ai teologi in particolare, di essere recepito all’insegna di una “fedeltà creativa”: nella consapevolezza che in questi 50 anni sono avvenuti ulteriori mutamenti e nella fiducia che il Vangelo possa continuare a toccare anche le donne e gli uomini di oggi. Perciò vi chiedo di continuare a rimanere fedeli e ancorati, nel vostro lavoro teologico, al Concilio e alla capacità che lì la Chiesa ha mostrato di lasciarsi fecondare dalla perenne novità del Vangelo di Cristo; così come avete fatto, peraltro, in questi decenni, come attestano i temi da voi scelti e trattati nei Congressi e nei Corsi di aggiornamento, oltre che il recente poderoso lavoro di commento a tutti i Documenti del Vaticano II.

In particolare, è un chiaro frutto del Concilio e una ricchezza da non disperdere il fatto che abbiate avvertito e continuiate a sentire l’esigenza di “fare teologia insieme”, come Associazione, che annovera oggi oltre 330 teologi. Questo aspetto è un fatto di stile, che esprime già qualcosa di essenziale della Verità al cui servizio si pone la teologia. Non si può pensare, infatti, di servire la Verità di un Dio che è Amore, eterna comunione del Padre, del Figlio e dello Spirito Santo e il cui disegno salvifico è quello della comunione degli uomini con Lui e tra loro, facendolo in modo individualistico, particolaristico o, peggio ancora, in una logica competitiva. Quella dei teologi non può che essere una ricerca personale; ma di persone che sono immerse in una comunità teologica la più ampia possibile, di cui si sentono e fanno realmente parte, coinvolte in legami di solidarietà e anche di amicizia autentica. Questo non è un aspetto accessorio del ministero teologico!

Un ministero di cui oggi continua a esserci un grande bisogno nella Chiesa. È infatti vero che per essere autenticamente credenti non è necessario aver svolto dei corsi accademici di teologia. C’è un senso delle realtà della fede che appartiene a tutto il popolo di Dio, anche di quanti non hanno particolari mezzi intellettuali per esprimerlo, e che chiede di essere intercettato e ascoltato  penso al famoso infallibile in credendo: dobbiamo andare spesso lì – e ci sono persone anche molto semplici che sanno aguzzare gli “occhi della fede”. È in questa fede viva del santo popolo fedele di Dio che ogni teologo deve sentirsi immerso e da cui deve sapersi anche sostenuto, trasportato e abbracciato. Ciò non toglie, però, che vi sia sempre la necessità di quello specifico lavoro teologico per mezzo del quale, come diceva il santo dottore Bonaventura, si possa pervenire al credibile ut intelligibile, a ciò che si crede in quanto viene compreso. E’ un’esigenza della piena umanità degli stessi credenti, anzitutto, perché il nostro credere sia pienamente umano e non sfugga alla sete di coscienza e di comprensione, la più profonda e ampia possibile, di ciò che crediamo. Ed è un’esigenza della comunicazione della fede, perché appaia sempre e dovunque che essa non solo non mutila ciò che è umano, ma si presenta sempre quale appello alla libertà delle persone.

È soprattutto nel desiderio e nella prospettiva di una Chiesa in uscita missionaria che il ministero teologico risulta, in questo frangente storico, particolarmente importante e urgente. Infatti, una Chiesa che si ripensa così si preoccupa, come ho detto nella Evangelii gaudium, di rendere evidente alle donne e agli uomini quale sia il centro e il nucleo fondamentale del Vangelo, ovvero «la bellezza dell’amore salvifico di Dio manifestato in Gesù Cristo morto e risorto» (n. 36). Un tale compito di essenzialità, nell’epoca della complessità e di uno sviluppo scientifico e tecnico senza precedenti e in una cultura che è stata permeata, nel passato, dal cristianesimo ma nella quale possono oggi serpeggiare visioni distorte del cuore stesso del Vangelo, rende infatti indispensabile un grande lavoro teologico. Perché la Chiesa possa continuare a fare udire il centro del Vangelo alle donne e agli uomini di oggi, perché il Vangelo raggiunga davvero le persone nella loro singolarità e affinché permei la società in tutte le sue dimensioni, è imprescindibile il compito della teologia, con il suo sforzo di ripensare i grandi temi della fede cristiana all’interno di una cultura profondamente mutata.

C’è bisogno di una teologia che aiuti tutti i cristiani ad annunciare e mostrare, soprattutto, il volto salvifico di Dio, il Dio misericordioso, specie al cospetto di alcune inedite sfide che coinvolgono oggi l’umano: come quella della crisi ecologica, dello sviluppo delle neuroscienze o delle tecniche che possono modificare l’uomo; come quella delle sempre più grandi disuguaglianze sociali o delle migrazioni di interi popoli; come quella del relativismo teorico ma anche di quello pratico. E c’è bisogno, per questo, di una teologia che, come è nella migliore tradizione dell’Associazione Teologica Italiana, sia fatta da cristiane e cristiani che non pensino di parlare solo tra loro, ma sappiano di essere a servizio delle diverse Chiese e della Chiesa; e che si assumano anche il compito di ripensare la Chiesa perché sia conforme al Vangelo che deve annunciare.

Mi fa piacere sapere che tante volte e in diversi modi, anche di recente, lo avete già fatto: affrontando esplicitamente il tema dell’annuncio del Vangelo e della forma Ecclesiae, della sinodalità, della presenza ecclesiale in contesto di laicità e democrazia, del potere nella Chiesa. Mi auguro perciò che le vostre ricerche possano fecondare e arricchire tutto il popolo di Dio. E vorrei aggiungere qualche pensiero che mi è venuto mentre tu parlavi. Non perdere la capacità di stupirsi; fare teologia nello stupore. Lo stupore che ci porta Cristo, l’incontro con Cristo. E’ come l’aria nella quale la nostra riflessione sarà più feconda. E ripeto anche un’altra cosa che ho detto: il teologo è quello che studia, pensa, riflette, ma lo fa in ginocchio. Fare teologia in ginocchio, come i grandi Padri. I grandi Padri che pensavano, pregavano, adoravano, lodavano: la teologia forte, che è fondamento di tutto lo sviluppo teologico cristiano. E anche ripetere una terza cosa che ho detto qui, ma voglio ripeterla perché è importante: fare teologia nella Chiesa, cioè nel santo popolo fedele di Dio, che ha – lo dirò con una parola non teologica – che ha il “fiuto” della fede. Ricordo, una volta, in una confessione, il dialogo che ho avuto con un’anziana portoghese che si accusava di peccati che non esistevano, ma era così tanto credente! E io le ho fatto qualche domanda e lei rispondeva bene; e alla fine mi è venuta voglia di dirle: “Ma, mi dica, signora: lei ha studiato alla Gregoriana?”. Era proprio una donna semplice, semplice, ma aveva il “fiuto”, aveva il sensus fidei, quello che nella fede non può sbagliare. Lo riprende il Vaticano II, questo.

Vi benedico di cuore e, per favore, non dimenticatevi di pregare per me.

Resumen en español

Papa: con Cristo teólogos al servicio de la humanidad y de la Iglesia

Ante los urgentes desafíos ecológicos, científicos, técnicos, migratorios y de la pobreza en el mundo, el Papa Francisco alentó una teología que muestre el Dios salvífico y misericordioso

Cecilia de Malak – Ciudad del Vaticano

El Obispo de Roma recibió con alegría a los miembros de la Asociación Teológica Italiana, destacando el clima el encuentro.

«En estos días estamos inmersos en la contemplación de nuestro Dios, que se ha implicado y comprometido con nuestra pobre humanidad hasta llegar a enviar a su Hijo y a tomar, en Él nuestra frágil carne».

El pensamiento teológico cristiano y el Nacimiento de Jesús

«Todo pensamiento teológico cristiano no puede no comenzar siempre e incesantemente desde aquí, en una reflexión que nunca extinguirá el manantial vivo del Amor divino, que se ha dejado tocar, mirar y saborear en la gruta de Belén».

Destacando el medio siglo de vida de esta asociación y el importante trabajo desarrollado, el Papa alentó a sus miembros a perseverar ‘en el espíritu de servicio y de comunión indicado por el Concilio Ecuménico Vaticano II’; impulsando la ‘fidelidad creativa’ y el ‘hacer teología juntos’, poniendo en guardia contra el individualismo.

Imprescindible tarea de la Teología para anunciar el Evangelio hoy

Y con la importante y apremiante actualidad del ministerio teológico, en el anhelo y perspectiva de una Iglesia en salida misionera, el Sucesor de Pedro hizo hincapié en la importancia de la tarea de los teólogos, para que la Iglesia pueda seguir anunciando el corazón del Evangelio a las mujeres y a los hombres de hoy, en una cultura profundamente cambiada:

“ Se necesita una teología que ayude a todos los cristianos a anunciar y mostrar, sobre todo, el rostro salvífico de Dios, el Dios misericordioso, en especial ante algunos desafíos inéditos que involucran hoy a la humanidad: como el de la crisis ecológica, el desarrollo de las neurociencias o de las técnicas que pueden modificar al hombre; como el desafío de las cada vez más grandes desigualdades sociales o de las migraciones de pueblos enteros; como el del relativismo teórico, pero también el del relativismo práctico ”

Y, por ello, se necesita una teología, que como en la mejor tradición de la Asociación Teológica Italiana, esté formada por cristianas y cristianos que no piensen sólo en hablar entre ellos mismos, sino que sepan estar al servicio de las diversas Iglesias y de la Iglesia. Y que se asuman también la tarea de repensar la Iglesia para que sea conforme al Evangelio que debe anunciar».

El Papa expresó su complacencia al «saber que tantas veces y de distintas formas, aun recientemente, ya lo han hecho: afrontando explícitamente el tema del anuncio del Evangelio y de la forma Ecclesiae, de la sinodalidad, de la presencia eclesial en contexto de laicidad y democracia, del poder en la Iglesia. Espero, por lo tanto, que vuestras investigaciones puedan fecundar y enriquecer a todo el pueblo de Dios».

Encontrar a Cristo, la teología de rodillas y el pueblo de Dios

Antes de concluir, el Papa reiteró su aliento a no perder nunca la capacidad del ‘estupor’. «El estupor que nos lleva a Cristo, el encuentro con Cristo». Y sin olvidar que «el teólogo estudia, piensa, reflexiona, pero lo hace de rodillas», recordó asimismo que es importante «hacer teología ‘en’ la Iglesia, es decir ‘en’ el santo pueblo fiel de Dios, que tiene – dijo- con una palabra que no es teológica el ‘olfato de la fe’».

 

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29 diciembre 2017, 12:57


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Intervención en un acto académico del nuevo prefecto de la doctrina de la fe.

Ladaria cita a Ratzinger: el sujeto de la teología es Dios

En la Gregoriana, durante la presentación de un libro sobre el Papa Francisco, fue la primera aparición pública del jesuita que es el nuevo prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe

La primera aparición en público de monseñor Ladaria como nuevo Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe

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Pubblicato il 14/12/2017
Ultima modifica il 14/12/2017 alle ore 15:11
IACOPO SCARAMUZZI
CIUDAD DE VATICANO

 

El jesuita Luis Francisco Ladaria eligió la Pontificia Universidad Gregoriana, en donde enseñó teología antes de que le llamaran al Vaticano, para su primera aparición en público como nuevo prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. «Desgraciadamente», confesó con una sonrisa, todos los compromisos le impiden ocuparse de sus antiguos estudios. Pero, durante un poco menos de media hora, el arzobispo español volvió a la cátedra, durante la presentación del libro sobre la “Teología fundamental del Papa Francisco”, en la que tradujo, al final de su discurso, un texto en latín de Joseph Ratzinger: «el teólogo no es el sujeto de la teología, Dios es el sujeto. Quien quiera considerar a Dios como objeto, nunca podrá conocer la verdad».

 

El libro “Del clavo a la clave. La teología fundamental del Papa Francisco” (Libreria Editrice Vaticana, 160 pp.) fue editado por Michelina Tenace, con la aportación de nueve profesores del departamento de Teología Fundamental de la Gregoriana. Estaban en primera fila escuchando a monseñor Ladaria y al director de la LEV, fray Giulio Cesareo, el rector del Ateneo Pontificio de los jesuitas y monseñor Giacomo Morandi, nuevo secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

 

Al presentar a Ladaria, la profesora Tenace recordó que en el aula en la que se llevó a cabo la presentación del volumen el nuevo prefecto de la Doctrina de la Fe había enseñado y, bromeando, dijo que muchos estudiantes habían ido para «verificar que Ladaria fuera una persona real y no solo el manual de Teología con el que estudian». El mismo jesuita hizo un gesto con las manos, para pedir moderación, cuando la profesora presentó «a una persona tan conocida como el Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe».

 

Ladaria, que además vive en la comunidad de los jesuitas de la Gregoriana, advirtió al auditorio, al tomar la palabra, de que no se esperaran una verdadera conferencia: «Mis compromisos actuales –dijo– no me permiten dedicarme como en el pasado a la Teología, mi pasión: ¡desgraciadamente me debo ocupar de otras cosas! Además, un problema de salud en estos meses ha limitado mis actividades. No he podido hacer mucho. Pero quiero agradecer a los profesores que han participado en esta obra sobre la teología del Papa Francisco. Hay, sin duda, originalidad en la obra. Todos conocemos los escritos del Papa sobre la familia, la moral, la evangelización, pero no sobre la teología fundamental. Este denso volumen, aunque breve, afronta algunas cuestiones clásicas de la teología fundamental a partir del magisterio del Papa Francisco. No voy a revelar, como no lo hizo tampoco el director de la LEV, el contenido de este libro, porque también yo, como él, ¡quiero que se venda! Las nueve aportaciones de esta obra son sobre la fe, la palabra, la Iglesia, el magisterio… temas de siempre estudiados con un nuevo impulso. Como dice el Papa Francisco, la teología no es un pensamiento completo y acabado. San Agustín escribía “Deus Semper maior”, aunque nosotros nos volvamos más grandes, Dios será siempre mayor, por lo que habrá que profundizar más, y entre más conozcamos al Señor, más conoceremos su salvación, más nos acercaremos al misterio, porque Dios nos parecerá siempre misterioso. Este conocimiento no será tal si no nace en la relación con Dios en la oración y en la comunión con los demás. El Papa Francisco ha recordado que la teología se hace “de rodillas”. Y el título de esta obra expresa bien la preocupación del Papa Francisco. De hecho, si la teología fundamental, si toda la teología tiene sentido, es porque nos permite entrar en el corazón de Dios, en el corazón de Jesús, nos ayuda a abrirnos al prójimo y a la caridad. Hay un hermoso texto en el que san Bernardo habla sobre “Arcana Cordis per foramina corporis”, llegamos al corazón mediante el costado de Jesús, el hueco del cuerpo nos hace entrar al corazón. En esto es interesante el método del Papa Francisco, porque su pensamiento es intuitivo, más que argumentativo, lo cual –subrayó Ladaria– no significa que no tenga un pensamiento, a veces se crea confusión. Y estoy seguro de que los profesores que escribieron este libro no han solamente ofrecido una contribución académica, puesto que entrar en contacto con el pensamiento del Papa Francisco habrá abierto un camino que después será continuado».

 

«De cualquier manera –prosiguió el jesuita con una sonrisa– tiene poco sentido que ahora yo hable sobre Teología, prefiero citar a teólogos como Santo Tomás de Aquino, según el cual la Teología y la Filosofía tienen el mismo sujeto de estudio, pero la Teología se mueve bajo la luz de la divina revelación. Dios es “subjectum”, es el objeto de la teología pero es también su sujeto. En esto Santo Tomás tenía otra perspectiva con respecto a San Agustín, es la perspectiva de la Teología que escucha lo que Dios ha dicho, la obediencia de la fe citada por San Pablo. Y, como subrayó la comisión teológica internacional en 2012, en el documento “La teología hoy: perspectivas, principios y criterios”, la Teología se hace en la Iglesia, con la Iglesia y para la Iglesia. Les leo ahora un texto de Joseph Ratzinger, traduciéndolo del latín: “Dios no es el objeto, sino el sujeto. El teólogo no es el sujeto de la teología, Dios es el sujeto. Quien quiera considerar a Dios como objeto nunca podrá conocer su verdad. Por ello, la teología, en sentido estricto, es solamente la escritura sagrada, la Palabra de Dios, y el maestro de la teología es oidor de la palabra, que no pone su inteligencia y sabiduría en primer plano, sino que da lugar a Dios que habla. El verdadero teólogo no habla sobre sí mismo, su noble ministerio es abrir las orejas interiores para que se pueda escuchar que Dios habla”. Sería hermoso que los teólogos hicieran oír a los demás cómo Dios habla, como si fueran altavoces de Dios que habla. El Papa Francisco ha relacionado este conocimiento con el amor. En la encíclica “Lumen fidei”, en el número 36, escribió que la Teología cristiana nace del deseo de “conocer mejor lo que amamos”. Es el amor de Dios, el amor de Cristo, el amor de la Iglesia, el amor del hombre. Es, pues, imposible, una Teología sin fe, la Teología pertenece al movimiento mismo de la fe que busca el momento más profundo de la iluminación de Dios que culminó en Cristo. Los grandes doctores y teólogos medievales escribían que la Teología es ciencia de la fe y participación del conocimiento que Dios tiene de sí. Forma parte de la Teología la humanidad que se deja tocar por Dios, reconoce los propios límites frente al misterio. Y la Teología comparte la forma eclesial de la fe, porque la Iglesia custodia la fe de todos, sobre todo de los más simples. El magisterio, en este sentido, ofrece la certeza de acudir a la palabra de Cristo en su integridad. Pues eso –concluyó Ladaria suscitando un gran aplauso–, preferí citar textos infinitamente más ricos de lo que yo habría podido concebir».

 

 

La profesora Tenace contó con sentido del humor cómo nació la idea del título de la obra: «El clavo sirve para cerrar, la clave para abrir, abrir al misterio de Dios. La palabra “clavo” fue usada por el Papa Francisco durante la audiencia a la Pontificia Universidad Gregoriana. Al momento de saludar a cada director, el Papa decía: “qué bella la teología bíblica”, “qué bella la teología dogmática”. Cuando llegué yo, me vio casi con compasión, y dijo: “¡la teología fundamental es un clavo que chupar!”. No hay que sacar las expresiones del Papa fuera del contexto en el que las pronunció: acababa de concluir su discurso, una especie de exhortación a verificar si la Teología que cierra, que deja estériles, acostumbra a los creyentes a cerrar las puertas. El Papa, en cambio, indicó la vía de una Teología capaz de abrirse, de encontrar vías de esperanza».

 

El nuevo director de la Librería Editrica Vaticana, el franciscano Giulio Cesareo, que refirió los saludos del prefecto de la Secretaría para la Comunicación, monseñor Dario Viganò, subrayó que la tarea de la LEV es «promover el catolicismo como vida y pensamiento, orgánicamente, proponer la Teología en sentido católico, integral, que no exprese ideas sobre Dios, sino a ese Dios que es vida de su Iglesia». Al comenzar su discurso, Ladaria recordó, como hizo antes que él el padre Dariusz Kowalczyk, decano de la Facultad de Teología de la Gregoriana, la extraordinaria figura del padre René Latourelle, teólogo del Ateneo que falleció el pasado 16 de noviembre a la edad de 99 años.


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En Roma se acaba de publicar un libro sobre la teología fundamental del Papa Francisco.

La teologia fondamentale di Francesco: il libro curato dalla Gregoriana

Le Scritture - RV

Gabriella Ceraso- Città del Vaticano

Saggi brevi raccolti in un libro alla portata di tutti, affinchè ognuno possa ripercorrere, attraverso le parole e le frasi del Papa, citate in abbondanza, i fondamenti della teologia e della fede in modo aperto e dialogante col mondo di oggi. Questo – nelle parole della curatrice la professoressa Michelina Tenace – il volume dal titolo “Dal Chiodo alla Chiave: la teologia fondamentale di Papa Francesco”, edito dalla Lev e presentato oggi all’Università Pontificia Gregoriana.

La teologia di Papa Francesco: aperta sul mondo ma calata nella tradizione
I coautori sono nove docenti del Dipartimento di Teologia Fondamentale dell’Ateneo, tra cui sei gesuiti e tre professoresse di diverse nazionalità: ognuno di loro – spiega la curatrice che dirige il Dipartimento – ” scrive della materia che insegna e che ama, questo vuol dire che ha letto il magistero del Papa alla luce di ciò che personalmente lo tocca di più”. E’ una “specie di sinfonia tra ciò che in un’università si sta studiando e quanto vediamo vivere nella figura e nelle parole del Papa”.

Saggi, brevi contributi alla portata di tutti
Il percorso dei saggi si snoda dunque dalle dinamiche di fede nel pensiero di Francesco, alle parole più significative del suo magistero; e poi ancora ci si domanda come questo Papa assicuri il passaggio della ” Verità” in un momento di transizione sociale, o ancora, si parla di metodo teologico di Francesco, o di storia e di come il Pontefice la ripercorre “per aprire orizzonti sul futuro”.

Un “saggio molto suggestivo”, afferma inoltre la professoressa Tenace, è dedicato all’uso dell’immagine nella teologia di questo Pontefice: “riprendendo la tradizione del I millennio”, spiega,”Francesco usa l’immagine ben più dei concetti per veicolare il pensiero teologico”.

Comunicare la fede con la preghiera e con l’ascolto
Cosa è la teologia fondamentale e come il Papa legge la figura del teologo? Lo spiega nell’introduzione al volume la curatrice, sottolineando quanto questo lavoro voglia mostrare Francesco come “colui che meglio incarna la Teologia fondamentale nuova”, aperta a temi importanti come il rapporto fede-libertà, fede e tradizione, fede e società globalizzata, fede e religioni. Nel titolo stesso “Dal chiodo alla chiave” è racchiusa questa apertura richiesta alla disciplina dal Papa: essa “non può essere autosufficiente, chiusa alla realtà e ripiegata sui libri, se deve comunicare la fede e la Rivelazione lo può fare solo alimentandosi di preghiera e di carità, cioè di comunicazione con Dio e di ascolto degli altri”.

Ascolta e scarica l’intervista integrale alla professoressa Michelina Tenace: