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Discurso conclusivo del Papa en el Congreso sobre la teología y el Mediterráneo.

El Papa delinea los “criterios evangélicos” para una teología de la acogida

“En un contexto como el del Mediterráneo la teología más adecuada para vivir y obrar es una teología de la acogida”. Discurso del Santo Padre en el Encuentro de la Pontificia Facultad Teológica de Italia Meridional: “La teología después de la Veritatis Gaudium en el contexto del Mediterráneo”.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

“La teología después de la Veritatis Gaudium es una teología kerigmática, una teología del discernimiento, de la misericordia y de la acogida, que se pone en diálogo con la sociedad, las culturas y las religiones para la construcción de la convivencia pacífica de los individuos y de los pueblos”, lo dijo el Papa Francisco en su discurso conclusivo en el Encuentro sobre “La teología después de la Veritatis Gaudium en el contexto del Mediterráneo”, evento organizado por la Pontificia Facultad Teológica de Italia Meridional de Nápoles, este viernes, 21 de junio de 2019.

Criterios para una teología después de la Veritatis Gaudium

El Santo Padre en su intervención conclusiva, delineó los “criterios evangélicos” para poder hacer teología después de su Constitución Apostólica publicada en 2017, con el cual ha querido dar un nuevo impulso para la renovación de la teología para una Iglesia en salida. Sobre todo, el Papa dijo que en un contexto como el del Mediterráneo la teología más adecuada para vivir y obrar es “una teología de la acogida” que tiene como criterios y elementos el “kerigma, el diálogo, el discernimiento, la colaboración y la red, que traducen el modo en el cual el Evangelio ha sido vivido y anunciado por Jesús y con el cual puede ser también hoy transmitido por sus apóstoles”.

Kerigma y diálogo, elementos para renovar la teología

En su intervención, el Papa Francisco explicó que, “en el Proemio de Veritatis Gaudium se menciona la profundización del kerigma y del diálogo como criterios para la renovación de los estudios, lo que significa que están al servicio del camino de una Iglesia que pone cada vez más en el centro la evangelización”. En diálogo con las culturas y las religiones, precisó el Pontífice, la Iglesia anuncia la Buena Nueva de Jesús y la práctica del amor evangélico que Él predicaba como síntesis de toda la enseñanza de la Ley, de las visiones de los Profetas y de la voluntad del Padre. En este sentido, el diálogo es ante todo un método de discernimiento y de anuncio de la Palabra de amor que se dirige a cada persona y que quiere ser vivida en el corazón de cada uno. Sólo escuchando esta Palabra y en la experiencia del amor que comunica se puede discernir la relevancia del kerigma.

En este sentido del proceder dialógico es San Francisco de Asís quien explica cómo el diálogo y el anuncio pueden tener lugar, dando testimonio del amor de Dios por todos los hombres. Sirve docilidad al Espíritu, es decir, “un estilo de vida y de anuncio sin espíritu de conquista, sin voluntad de proselitismo y sin una intención agresiva de rebatir”. Un diálogo con las personas y sus culturas que incluye también el testimonio hasta el punto de sacrificar la vida, como lo hicieron, entre otros, Charles de Foucauld, los monjes de Tibhirine, el Obispo de Orán, Pierre Claverie.

Diálogo y colaboración para una teología de la acogida

Otro de los criterios que el Santo Padre presentó para poder hacer una teología de la acogida es el diálogo en colaboración y apertura a la cultura. Este diálogo se establece fomentando cursos de lengua y cultura árabe y hebrea en las facultades de teología para fomentar las relaciones con el judaísmo y el islam, entendiendo sus raíces y diferencias comunes. Con los musulmanes, señaló el Papa, “estamos llamados al diálogo para construir el futuro de nuestras sociedades y nuestras ciudades”, “a considerarlos socios para construir una convivencia pacífica, incluso cuando se producen episodios espeluznantes de grupos fanáticos enemigos del diálogo”. Con los judíos, para “vivir mejor nuestra relación a nivel religioso”. El Mediterráneo – observó el Papa – es un “puente” entre Europa, África y Asia, un espacio para construir una “gran tienda de la paz donde los diferentes hijos del padre común Abraham puedan vivir juntos.

El diálogo como método de estudio y hermenéutica

En este sentido, el Santo Padre presentó dos ejemplos concretos de como el diálogo que caracteriza una teología de la acogida puede ser aplicado a los estudios eclesiásticos. El primero, el diálogo puede ser un método de estudio, además que de enseñanza. Cuando leemos, interpretamos y nos confrontamos con un texto entramos en diálogo con él, con su mundo del cual es expresión, este es una forma de diálogo. El segundo, es que el diálogo se puede realizar como hermenéutica teológica en un tiempo y en un lugar específico. En nuestro caso, precisó el Pontífice, el Mediterráneo al inicio del tercer milenio.

La teología de la acogida y la escucha

Prosiguiendo con su explicación de los criterios evangélicos para una teología de la acogida, el Papa Francisco señaló que, el diálogo como hermenéutica teológica presupone y comporta la escucha consciente. Esto significa escuchar la historia y el vivir de los pueblos que están alrededor del Mediterráneo. Esta escucha debe ser profundamente interna a las culturas y a los pueblos de esta región porque el Mar del Mediterráneo, es el mar del mestizaje, abierto al encuentro, al diálogo y a la reciproca inculturación. En este sentido, la realidad multicultural y pluri-religiosa del Mediterráneo, precisó el Papa, se forma con estas narraciones, el diálogo nace de la escucha de las personas y de los textos de las grandes religiones monoteístas, sobre todo de la escucha de los jóvenes.

Una teología interdisciplinar

Asimismo, el Santo Padre subrayó que, “una teología de la acogida que adopta como método interpretativo de la realidad el discernimiento y el diálogo, necesita teólogos que sepan trabajar juntos y en forma interdisciplinar, superando el individualismo en el trabajo intelectual”. En este camino continuo de salida de uno mismo y de encuentro con el otro, recordó el Papa, es importante que los teólogos sean hombres y mujeres de compasión, tocados por las esclavitudes de hoy, las plagas sociales, las guerras y las enormes injusticias que sufren tantos pobres que viven en las orillas de este “mar común”. La interdisciplinariedad como criterio para la renovación de la teología y de los estudios eclesiásticos implica el compromiso de revisar y reinterpretar continuamente la tradición. En efecto, la escucha de los teólogos cristianos no nace de la nada, sino de un patrimonio teológico que, precisamente en el espacio mediterráneo, tiene sus raíces en las comunidades del Nuevo Testamento, en la rica reflexión de los Padres y en muchas generaciones de pensadores y testigos.

Una teología en red

El Papa Francisco también dijo que, la teología después de la Veritatis Gaudium es una teología en red y, en el contexto del Mediterráneo, en solidaridad con todos los “naufragios” de la historia. La teología – teniendo la mente y el corazón fijos en el Dios misericordioso y compasivo, afirmó el Papa – puede ayudar a la Iglesia y a la sociedad civil a retomar el camino en compañía de tantos naufragios, animando a los pueblos del Mediterráneo a rechazar toda tentación de reconquista y cerrazón de su identidad. Por ello, precisó el Pontífice, el trabajo de las facultades de teología y de las universidades eclesiásticas contribuye a la construcción de una sociedad justa y fraterna, en la que el cuidado de la creación y la construcción de la paz son el resultado de la colaboración entre instituciones civiles, eclesiales e interreligiosas. Es sobre todo un trabajo en la “red evangélica”, es decir, en comunión con el Espíritu de Jesús, que es el Espíritu de la paz, el Espíritu del amor que actúa en la creación y en el corazón de los hombres y mujeres de buena voluntad de toda raza, cultura y religión.

La teología después de la Veritatis Gaudium

Finalmente, el Santo Padre explicó que la tarea de la teología después de la Veritatis Gaudiumes la de sintonizar con el Espíritu de Jesús Resucitado, con su libertad de ir por el mundo y llegar a las periferias, incluso a las del pensamiento. Los teólogos tienen la tarea de fomentar siempre el encuentro de las culturas con las fuentes de la Revelación y de la Tradición. Gracias a Dios, recordó el Papa, las fuentes primeras de la teología, es decir, la Palabra de Dios y el Espíritu Santo, son inagotables y siempre fecundas; por lo tanto, se puede y se debe trabajar en la dirección de un “Pentecostés teológico”, que permita a las mujeres y a los hombres de nuestro tiempo escuchar “en su propio lenguaje” una reflexión cristiana que responda a su búsqueda de sentido y de vida plena. Para que esto suceda, ciertas condiciones son indispensables, como por ejemplo: partir del Evangelio de la misericordia, asumir seriamente la historia en el seno de la teología, mantener la libertad teológica y adoptar una estructura ligera y flexible que den prioridad a la acogida y el diálogo, al trabajo interdisciplinar y en red.

El saludo del Decano de la Facultad al Santo Padre

En el dar su bienvenida al Romano Pontífice, el Decano de la Facultad de Teología del Sur de Italia, Padre Giuseppe Di Luccio, S.I. indicó el propósito de los presentes: “educar a una comprensión del Mediterráneo como espacio y tiempo para una teología que, en diálogo con las instituciones civiles, los representantes de otras confesiones y religiones y con mujeres y hombres de buena voluntad, contribuya a desarrollar un nuevo humanismo construyendo una sociedad fraterna y solidaria y superando las desconfianzas, los miedos y las dificultades que las diferencias religiosas y culturales pueden provocar”.

Asimismo,  le manifestó que su participación en este Congreso es “un don especial del Espíritu Santo”: “Que este Espíritu, que hemos visto actuar a lo largo de los meses de preparación de la conferencia, por intercesión de la Santísima Virgen María y de San Luis Gonzaga, nos asista en el trabajo de hoy y nos renueve; que nos ilumine, guíe y acompañe en el trabajo que nos espera -dondequiera que estemos- en el área mediterránea, que vemos representada en su extraordinaria belleza por este lugar; y en el tiempo comprendido por la carrera del anuncio del Evangelio, que nos comunica la luz y la alegría de la Verdad: la misericordia del Padre, revelada en la vida en plenitud del Amor de Jesús”, deseó.


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Una teología especial para el Mediterráneo? El Papa en un congreso en Nápoles.

Visita del Papa Francisco a NápolesVisita del Papa Francisco a Nápoles  (Vatican Media)

Nápoles: caminos hacia un Mediterráneo de convivencia pacífica y tolerante

Hoy el Papa está en Nápoles para escuchar y luego, dirigir un discursoa los participantes en la Conferencia de la Pontificia Facultad Teológica del Sur de Italia. Ocho ponentes le precedieron con sus respuestas a los retos que el contexto del Mediterráneo presenta hoy

Gabriella Ceraso – Nápoles

¿Cuáles son las mejores soluciones a las contradicciones y desafíos que caracterizan a la región mediterránea? Esta es la pregunta que es el leitmotiv de las conferencias del viernes por la mañana en la Conferencia de Nápoles que comenzó ayer jueves, y que concluirá con las palabras del Pontífice dedicadas a la teología más adecuada al contexto del Mediterráneo.

Escuchar el informe

El Papa en la Facultad de Teología de Nápoles. Decano: construir juntos una sociedad fraterna

Francisco llegó a Nápoles como conferenciante y ocupó su lugar en el gran escenario blanco que se encontraba en el patio de la Pontificia Facultad Teológica del Mediterráneo – PFTIM – teniendo a sus orillas precisamente el Mediterráneo, protagonista de la crónica de nuestro tiempo y de la historia y cultura de esta ciudad. Ayer, jueves, los desafíos, hoy, viernes, las soluciones posibles: ayer la Conferencia trató sobre las migraciones, las confrontaciones culturales, las religiones, los muros, las guerras; hoy es el momento de responder con los “lugares de diálogo”: el arte, el discernimiento, el conocimiento histórico, el respeto interreligioso y una teología renovada. Pino Di Luccio, decano de la sección de San Luis de la Facultad que organiza el evento, hay siete conferenciantes que precederán el discurso del Papa.

El arte, un lugar de encuentro

El arte como bien común que no discrimina y que tiene como objetivo contarlo al hombre mismo. Las obras de arte no conocen prejuicios de clase ni de raza; en el arte, como dijo el Papa, “no hay descartes”, su verdad precede a cualquier división. El profesor Giorgio Agnisola, crítico de arte y escritor, habla de ello y presenta el arte como un verdadero punto de partida para hablar del diálogo en el Mediterráneo. Pero el arte es también el lugar de encuentro de los “buscadores de sentido” de hoy como de ayer. El jesuita Jean Paul Hernández, profesor de Teología Dogmática en la sede de Posillipo, habla de ello.

“El arte sacro en el Mediterráneo es un lugar cada vez más frecuentado por millones de turistas, por personas que vienen a visitar nuestros monumentos, y se convierte en un lugar de diálogo entre diferentes culturas y diferentes religiones por dos razones: la primera es porque el arte trabaja con imágenes primordiales, con arquetipos que pertenecen a todas las religiones. Decir lo divino, decir el misterio del hombre y su relación con el más allá, con trascendencia, todas las religiones utilizan la misma gramática y luego tocan cada cultura muy profundamente.

La segunda razón es que, en este momento, en nuestra civilización, en nuestro tiempo, estos monumentos llenos de significado, son cada vez más buscados por millones y millones de turistas que de alguna manera se colocan allí, en diálogo con los otros viajeros que son los migrantes. Y así sucede algo extraordinario en nuestras iglesias: el encuentro entre migrantes y turistas en busca de sentido.

El arte, dice Hernández, es por tanto un “lugar privilegiado para el diálogo interreligioso”, “es un lugar de encuentro, es un “lenguaje común que nos hace comprender más allá de la pertenencia, algo que sale del corazón de cada hombre y de cada mujer”.


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El juicio de un historiador y teólogo sobre la intervención pública de Benedicto XVI

“La coexistencia entre los dos Papas solo es posible si el Emérito sabe permanecer invisible”

Entrevista con Massimo Faggioli, historiador del cristianismo y teólogo: «es necesaria una reglamentación, porque es probable que se verifiquen otras situaciones semejantes»

Massimo Faggioli (foto de YouTube)

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Pubblicato il 15/04/2019
Ultima modifica il 15/04/2019 alle ore 17:18
DOMENICO AGASSO JR
CIUDAD DEL VATICANO

La coexistencia de un Papa y su predecesor puede funcionar si el Emérito permanece «invisible». Y, como sea, se trata de una situación que debe ser reglamentada, de lo contrario se «abandona a responsabilidades individuales, que no forzosamente persiguen el interés de la Iglesia». Massimo Faggioli, historiador del cristianismo y teológo, profesor en la Villanova University (de Filadelfia), comenta de esta manera el caso de los “apuntes” de Ratzinger sobre los abusos en la Iglesia. Según el teólogo, no tiene sentido de que el entorno de Benedicto XVI «no responda a nadie, solo a Ratzinger, y no se sabe de qué maneras».

Inizia la giornata con la Cucina de La Stampa, la newsletter di Maurizio Molinari

Profesor, ¿qué la parece la publicación del texto de Benedicto XVI?

«Es una intervención impropia sobre una cuestión delicadísima, la de los abusos sexuales, sobre la cual la Iglesia universal, principalmente en los países más afectados por la crisis, no hay unidad de interpretación. El Papa emérito dijo su opinión en un proceso todavía en desarrollo. Además, la decisión de publicar los apuntes en los medios católicos y no católicos que en los Estados Unidos forman parte del aparato conservador y tradicionalista que desde siempre hace propaganda contra el Papa Francisco nutre las dudas: ¿se trata de un golpe (de parte no de Benedicto, sino de otros) para tratar de debilitar a Bergoglio?».

¿Hay también una cuestión de método y «constitucional» en el Vaticano?

«Sí. En seis años Joseph Ratzinger ha publicado algunos textos, pero sobre cuestiones para especialistas. El punto en cuestión es que el Papa emérito (que mejor sería llamar Obispo de Roma emérito) como institución es nueva para la Iglesia, y esto puede funcionar bien sin particulares reglamentaciones o estatutos jurídicos solamente si permanece invisible. Como comienza a tener visibilidad, debe ser regulado. La situación se ha mantenido hasta ahora, porque Ratzinger ha sido, en relación con todas las cuestiones cruciales de la Iglesia, bastante invisible».

¿Cómo explicar este cambio?

«No creo que se trate a la malicia de Benedicto, sino de quienes tienen la intención de extender su Pontificado y, por lo tanto, volverlo visible».

¿En qué sentido?

«Entre febrero y marzo de 2013 se podía imaginar que todo esto habría salido bien gracias al sentido común de quienes orbitan alrededor de Benedicto, pero, por el contrario, hay que decir que no todos están obrando con sentido de responsabilidad».

¿Qué se espera ahora?

«Se plantea la cuestión de reglamentar la figura del emérito para el futuro, porque es posible que haya otros, y es una situación que no debe ser abandonada a sí misma, de lo contrario quiere decir abandonarla a responsabilidades individuales, que no forzosamente persiguen el interés de la Iglesia».

Algunos ponen en dudas la autenticidad del texto. ¿Qué le parece?

«Efectivamente, no se comprende su génesis, no se comprende claramente si fue compilado exclusivamente por Benedicto. El artículo parece una caricatura del pensamiento de Ratzinger. Incluso porque la respuesta institucional a la crisis de los abusos sexuales comenzó con su Pontificado. Y luego, es improbable que Ratzinger descuide la evidencia de que la pederastia en la Iglesia existía antes del ’68, y no solo se relaciona con el ala “progresista”, sino también con prelados importantes vinculados con la rígida ortodoxia».

¿Cuál es el principal problema de esta historia?

«La libertad del Papa emérito, desde quiénes pueden disponer su acceso a los medios masivos de comunicación, hasta los canales de información en la era de las comunicaciones digitales y de las redes sociales. Su entorno es impenetrable e irresponsable, en el sentido de no responder a nadie, solo a Benedicto, y no se sabe de qué maneras».

Este artículo fue publicado en la edición de hoy del periódico italiano “La Stampa”


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El Papa a Napoles en junio para un encuentro teológico.

21 de junio, el Papa visita Nápoles para participar en encuentro teológico

La Oficina de Prensa de la Santa Sede, ha dado a conocer que el 21 de junio, el Santo Padre visitará Nápoles para participar en el encuentro dedicado al tema: “La teología después de Veritatis Gaudium en el contexto del Mediterráneo”, organizado por la Pontificia Facultad Teológica de Italia Meridional.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

El Director “ad interim” de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Alessandro Gisotti, dio a conocer la mañana de este lunes 11 de febrero que, el Santo Padre se desplazará a Nápoles el 21 de junio, para participar en el encuentro dedicado al tema: “La teología después de Veritatis Gaudium en el contexto del Mediterráneo”, organizado por la Pontificia Facultad Teológica de Italia Meridional,  – sección San Luis – de Nápoles.

El Programa

El programa prevé la llegada del Papa Francisco a la capital de la Región Campania, alrededor de las 9.00 de la mañana. El Santo Padre será recibido, entre otros, por el Cardenal Crescenzio Sepe, Arzobispo de Nápoles y Gran Canciller de la Facultad, el Obispo de Nola, Mons. Francesco Marino, y el Prepósito General de la Compañía de Jesús, el Padre Arturo Sosa Abascal.

La sesión pública del encuentro tendrá lugar en  la plaza frente a la Facultad. El Pontífice pronunciará un discurso centrado en el tema del encuentro y luego, después del almuerzo, regresará a Roma a primera hora de la tarde.


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Premios Ratzinger. Presencia de la mujer en la investigación teológica. Crónica

“Importante dar a las mujeres responsabilidades en la Iglesia”

Francisco entregó el “Premio Ratzinger” a la teóloga Marianne Schlosser y pidió ampliar los espacios femeninos en la investigación teológica, «territorio casi exclusivo del clero». También fue premiado el arquitecto Mario Botta: «Hoy se corre el riesgo de la deshumanización de los espacios urbanos»

El Papa entregando el galardón 2018 de la Fundación Joseph Ratzinger- Benedicto XVI

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Pubblicato il 17/11/2018
Ultima modifica il 17/11/2018 alle ore 14:03
SALVATORE CERNUZIO
CIUDAD DEL VATICANO

Mujeres y arquitectura sacra. Las primeras se encuentran todavía al margen de ciertos ámbitos de la Iglesia; la segunda está en declive, mientras se asiste a una «deshumanización de los espacios urbanos». Son cuestiones que deben ser analizadas y lagunas que hay que llenar. Fue lo que dijo el Papa Francisco durante la ceremonia de hoy, en la Sala Clementina, en la que entregó el “Premio Ratzinger”, promovido por la Fundación vaticana Joseph Ratzinger – Benedicto XVI.

 

Entregando el galardón a la teóloga Marianne Schlosser (muy emocionada durante la ceremonia) y al arquitecto Mario Botta, el Papa Francisco aprovechó la ocasión para insistir en el deseo de que se reconozca «cada vez más la aportación femenina en el campo de la investigación teológica científica y de la enseñanza de la teología», normalmente considerados «territorios casi exclusivos del clero». También animó el compromiso del arquitecto que ha creado espacios sacros en las ciudades, «en particular cuando se corre el riesgo de olvidar la dimensión espiritual y la deshumanización de los espacios urbanos».

 

Pero antes, el Papa Bergoglio no olvidó dedicar un «afectuoso y grato recuerdo» a su predecesor Benedicto XVI, a quien está dedicado el galardón. «Como admiradores de su patrimonio cultural y espiritual –dijo–, ustedes han recibido la misión de cultivarlo y seguir haciéndolo fructificar, con ese espíritu fuertemente eclesial que ha distinguido a Joseph Ratzinger desde los tiempos de su fecunda actividad teológica juvenil, cuando ya dio frutos preciosos en el Concilio Vaticano II, y luego de manera cada vez más comprometedora en las sucesivas etapas de su larga vida de servicio, como profesor, arzobispo, jefe de Dicasterio y, finalmente, Pastor de la Iglesia universal».

 

El de Joseph Ratzinger, afirmó su sucesor, «es un espíritu mira con conciencia y valentía los problemas de nuestro tiempo y sabe extraer de la escucha de la Escritura en la tradición viva de la Iglesia la sabiduría necesaria para un diálogo constructivo con la cultura de hoy. En esta línea los animo a seguir estudiando sus escritos, pero también a abordar los nuevos temas sobre los que la fe está llamada al diálogo, como los que han evocado y que considero de gran actualidad, el cuidado de la creación como casa común y la defensa de la dignidad de la persona humana».

 

Después de los discursos del padre Federico Lombardi, ex vocero de la Santa Sede y actual presidente de la Fundación Ratzinger, y del cardenal Angelo Amato, prefecto emérito de la Congregación de las Causas de los Santos, el Papa Francisco reflexionó sobre los dos premiados en la edición de este año y expresó aprecio particularmente porque se haya atribuido a una mujer un premio sobre la investigación y la enseñanza de la teología, la profesora Schlosser.

 

«No es la primera vez -porque la profesora Anne-Marie Pelletier ya lo ha recibido-, pero es muy importante que se reconozca cada vez más la contribución de las mujeres en el campo de la investigación teológica científica y de la enseñanza de la teología, consideradas durante mucho tiempo territorios casi exclusivos del clero. Es necesario —insistió Francisco— que esta contribución sea estimulada y que encuentre un espacio más amplio, coherente con el crecimiento de la presencia femenina en los diferentes campos de responsabilidad de la vida de la Iglesia en particular, y no sólo en el campo cultural. Desde que Pablo VI proclamó a Teresa de Ávila y a Catalina de Siena doctoras de la Iglesia, no cabe duda de que las mujeres pueden alcanzar las cimas más altas en la inteligencia de la fe. Juan Pablo II y Benedicto XVI también lo han confirmado, incluyendo en la serie de doctores los nombres de otras mujeres, Santa Teresa de Lisieux y Hildegarda de Bingen».

 

Lo mismo vale para la arquitectura sacra, de la cual Botta es un ilustre exponente. «A lo largo de la historia de la Iglesia —explicó el Pontífice argentino—, los edificios sagrados han sido una llamada concreta a Dios y a las dimensiones del espíritu allí donde el anuncio cristiano se ha difundido en el mundo; han expresado la fe de la comunidad creyente, la han acogido y han contribuido a dar forma e inspiración a su oración. El compromiso del arquitecto que creó el espacio sagrado en la ciudad de los hombres es, por tanto, de altísimo valor y debe ser reconocido y animado por la Iglesia, en particular cuando se arriesga el olvido de la dimensión espiritual y la deshumanización de los espacios urbanos».

 

En el contexto de los grandes problemas de nuestra época, «la teología y el arte deben, pues, seguir siendo admiradas y elevadas por la potencia del Espíritu, fuente de fuerza, de alegría y de esperanza», recordó Francisco.

 

Al final de su discurso, el Papa volvió a recordar al Papa emérito y las palabras con las que «invitaba a la esperanza», evocando la enseñanza de San Buenaventura de Bagnoregio. En ocasión de una visita de 2009, en la patria del santo, Benedicto XVI citó una de sus bellas imágenes «de la esperanza», comparada con «el vuelo del ave, que despliega sus alas lo más ampliamente posible y para moverlas emplea todas sus fuerzas. En cierto sentido toda ella se hace movimiento para elevarse y volar. Esperar es volar, dice san Buenaventura. Pero la esperanza exige que todos nuestros miembros se pongan en movimiento y se proyecten hacia la verdadera altura de nuestro ser, hacia las promesas de Dios. Quien espera —afirma— “debe levantar la cabeza, dirigiendo a lo alto sus pensamientos, a la altura de nuestra existencia, o sea, hacia Dios”».

 

Por lo tanto, cómo no agradecer a los teólogos y a los arquitectos, pues, cada uno en sus disciplinas y con formas diferentes, afirmó el Papa, «nos ayudan a levantar la cabeza y dirigir nuestros pensamientos hacia Dios».


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Premios e iniciativas de la Fundación Ratzinger

Vaticano: El “Premio Ratzinger” a una teóloga alemana y un arquitecto

La Fundación Vaticana “Joseph Ratzinger – Benedicto XVI” presentó la mañana de este jueves, 20 de septiembre de 2018, tres importantes iniciativas para este otoño: la 2° Edición del Premio “Razón abierta”, la 8° Edición del “Premio Ratzinger” y el VIII Simposio Internacional.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

“La Fundación fue instituida en 2010 con la finalidad de promover estudios y publicaciones sobre las obras y el pensamiento de Joseph Ratzinger – Benedicto XVI, y para promover estudios teológicos en relación a diversas disciplinas”, lo dijo el P. Federico Lombardi, S.J., Presidente del Consejo de Administración de la Fundación “Joseph Ratzinger – Benedicto XVI”, al presentar las iniciativas que esta Fundación Vaticana viene desarrollando en los próximos meses: la 2° Edición del Premio “Razón abierta”, la 8° Edición del “Premio Ratzinger” y el VIII Simposio Internacional.

Segunda Edición del Premio “Razón Abierta”

Esta iniciativa nació con la colaboración de la Universidad “Francisco de Vitoria” de Madrid, y que ahora llega a su 2 Edición inspirado en una idea central del pensamiento de Joseph Ratzinger: “Razón abierta”. Con esto se busca promover una visión más amplia y abierta de la razón y de su ejercicio en la búsqueda de la verdad y de las respuestas a las preguntas fundamentales sobre la humanidad y su destino.

“El Premio ‘Razón abierta’ es un complemento al ‘Premio Ratzinger’ – señaló el Dr. Max Bonilla, Responsable de Relaciones Exteriores de la Universidad Francisco de Vitoria – con el cual se ha querido colaborar para promover y animar la creación de una red de estudiosos dedicados al diálogo entre las ciencias particulares y la teología o la filosofía, siguiendo la mentalidad propuesta por el Papa Benedicto XVI de intentar abrir el horizonte de la razón humana a la verdad del hombre en relación con el mundo”.

Presentando a los ganadores de este año, el Dr. Bonilla señaló que, este año se había recibido más de 170 candidaturas de más de 100 Universidades de muchos países diferentes, para dos categorías, investigación y docencia. La entrega de premios se realizará el día 24 de septiembre en la Pontificia Academia de las Ciencias.

Los ganadores de la investigación son: Javier Sánchez Cañizares, de la Universidad de Navarra (España), con una obra titulada “Universo singular”, reflexión sobre las singularidades que se observan en la historia del universo a la luz de los resultados de la investigación cosmológica y física actual; y Juan Arana, de la Universidad de Sevilla (España), con la obra “La conciencia inexplicada. Ensayo sobre los límites de la comprensión naturalista”.

Los ganadores en la categoría Docencia son: Gonzalo Génova y María del Rosario González, Universidad Carlos III de Madrid y Universidad Complutense, por el curso “Ética para ingenieros: Entre la supervivencia y la dignidad”; mientras que John C. Cavadini, James Martin, Patricia Bellm y Christopher T. Baglow, de la Universidad de Notre Dame (Indiana, EE.UU.), han desarrollado un extenso programa de formación para profesores de secundaria: Educadores Católicos para comprometerse en el Diálogo entre Ciencia y Religión.

Premio “Razón Abierta”

Octava Edición del “Premio Ratzinger”

La segunda iniciativa de la Fundación Vaticana este año tiene como galardonados a una mujer, una teóloga católica y un reconocido arquitecto. Se trata de Marianne Schlosser. Teóloga católico. Profesor titular de Teología de la Espiritualidad en la Facultad de Teología Católica de la Universidad de Viena desde 2004. Tiene un profundo conocimiento de la teología y espiritualidad patrística y de la Baja Edad Media, con especial atención a las órdenes mendicantes, ha traducido al alemán gran parte de la obra de San Buenaventura y ha sido editora del Volumen II de la Ópera Omnia de Joseph Ratzinger sobre “La idea de revelación y la teología de la historia de Buenaventura”. En 2014 fue nombrada por el Papa Francisco como miembro de la Comisión Teológica Internacional.

El otro galardonado es, Mario Botta. Arquitecto de renombre internacional. Ha realizado numerosas intervenciones y proyectos y ha participado en numerosos concursos. Su arquitectura está influenciada por Le Corbusier, Carlo Scarpa y Louis Kahn. Ha trabajado en muchos tipos de edificios: casas, escuelas, bibliotecas, museos, bancos, pero también en particular en varios edificios importantes de culto, incluyendo la Iglesia de San Juan Bautista en Mogno, la Catedral de Evry, cerca de París, la Catedral del Santo Rostro en Turín. Es autor de una de las capillas expuestas en el “Pabellón” de la Santa Sede en la Isla de San Jorge, en la Bienal de Arquitectura de Venecia.

Octavo Simposio Internacional

La tercera iniciativa importante de la Fundación Ratzinger, es el VIII Congreso Internacional de Estudios, que este año se organiza en Roma, junto con la Universidad LUMSA el próximo 15 y 16 de noviembre. El título de este Congreso es desafiante: “Derechos fundamentales y conflictos entre derechos” y tiene por objeto honrar dos importantes aniversarios: el 70º Aniversario de la adopción por la Asamblea General de las Naciones Unidas de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y el 20º Aniversario de la concesión del título honorífico al entonces Cardenal Joseph Ratzinger por parte de LUMSA por “La contribución fundamental que hizo durante sus estudios a la fundación del derecho”.

El tema elegido para el Simposio es considerado particularmente importante hoy por el Papa Emérito, que ha dedicado muchos discursos y reflexiones sobre este y que ha apreciado mucho esta elección. Los temas tratados son de gran actualidad: la libertad religiosa, el derecho natural, el laicismo positivo en el pensamiento de J. Ratzinger, la génesis y aplicación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la multiplicación de los derechos y el peligro de destrucción de la idea de derecho, la posición de la Iglesia en el debate sobre los derechos humanos, etc.


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Un llamamiento a todos los teólogos sobre su responsabilidad hoy en la iglesia

“I teologi non lascino da solo Papa Francescoˮ

Un appello che rilancia il ruolo della teologia e la sua spinta «carismatica e profetica». «Le resistenze a Francesco sono le resistenze al Concilio»

Papa Francesco

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Pubblicato il 31/08/2018
Ultima modifica il 01/09/2018 alle ore 11:21
PAOLO SCARAFONI – FILOMENA RIZZO
ROMA

Mai come in questi giorni ci interroghiamo sul ruolo che possiamo svolgere come teologi cattolici nel travaglio della Chiesa. Ci dispiacerebbe ritrovarci tra quei teologi cerebrali che alzano muri e creano difficoltà, considerati da Atenagora e Paolo VI un ostacolo al cammino della Chiesa e al progresso dell’umanità. «Che cosa dobbiamo aspettare, che i teologi si mettano d’accordo?», si domandava provocatoriamente Paolo VI sull’aereo che lo riportava da Istanbul a Roma dopo l’incontro nel 1964 a Gerusalemme. La risposta del patriarca Atenagora a Paolo VI è lapidaria: «Noi andiamo avanti da soli e mettiamo tutti i teologi in un’isola, che pensino».

 

Oggi non servirebbe più neanche un’isola greca, basterebbe un piccolo scoglio. A navigare in acque tempestose sono rimasti in pochi. L’esempio bello che ci piace invece è quello dei grandi teologi del Concilio Vaticano II (Guardini, Ratzinger, De Lubac, Congar, von Balthasar, ecc.). Sono stati capaci di intravedere il cambio della Chiesa e con coraggio di proiettarla nel mondo, facendola uscire dalla muraglia nella quale si era andata a ficcare. Diceva Papa Benedetto: «Credo che si possa dimostrare come in tutte le figure dei grandi teologi sia possibile una nuova evoluzione teologica solo nel rapporto tra teologia e profezia».

 

All’interno di quello che resta della muraglia ancora c’è gente che non vuole uscire, pensando di dover rimanere ferma, a difendere spazi e privilegi su piedistalli, poltrone e dietro balaustre, addobbati con merletti e strascichi e pretendendo di rappresentare la vera chiesa. Una muraglia totalmente ignorata dal popolo di Dio e dall’umanità. Il Papa ormai è fuori da quelle mura insieme a Gesù. Un cammino irreversibile iniziato da Giovanni XXIII e portato avanti da tutti i suoi successori.

 

Quotidianamente assistiamo a tentativi inutili, attraverso comunicati e dichiarazioni scandalistiche, di riportare il Papa all’interno di questi recinti. Il ruolo profetico dei teologi nel frattempo si è attenuato. Non sono bastati neanche gli slanci teologici e spirituali dei movimenti ecclesiali, nati e sviluppati al tempo di Giovanni Paolo II. Hanno dato tanto alla Chiesa. Purtroppo in molti casi sono rimasti fissi sulla figura del fondatore che è stata istituzionalizzata, e hanno progressivamente cambiato l’elemento di gratuità dello Spirito in «terzo settore».

 

Chi non ha ceduto il passo fino adesso nel rinnovamento sono stati proprio i Papi, che hanno avuto il coraggio di riproporre in modo profetico alla Chiesa e al mondo il cammino dell’amore tracciato da Cristo e ben compreso dal Concilio Vaticano II. La continuità tra i pontefici dopo il Concilio è impressionante. Alla produzione teologica del passato oggi scarsa hanno supplito con i loro documenti e discorsi.

 

Francesco aggiunge ai precedenti Papi la ricerca delle circostanze concrete, delle persone concrete nelle quali si trova la novità, la somiglianza a Cristo. Da qui la “opzione preferenziale per i poveri”. Non si limita a dichiarazioni teoriche, ma spinge per un cambiamento reale.

 

Francesco interpreta la profezia come riconoscimento e “discernimento” dei “segni dei tempi”, per cambiare in positivo il corso della storia. Passa da affermazioni generali da imporre a tutti, a un ruolo di illuminazione. Lo fa mettendo Cristo al centro, Cristo in mezzo alla gente. Condividiamo quanto scrive La Civiltà Cattolica in occasione del quinto anniversario del suo pontificato: «Per Francesco, il Vangelo è il talento da spendere e far fruttificare. La Chiesa deve scendere per strada, sporcarsi e magari ferirsi. Le resistenze attaccano e contrastano questa visione della Chiesa, intesa anche come “fiaccolaˮ che cammina e va dappertutto. Esse la vorrebbero solamente come un “faroˮ che sta fermo lì dov’è, nella sua staticità: attira e consola ma non accompagna. Le resistenze a Francesco sono le resistenze al Concilio». Anche i teologi si devono scuotere.

 

Il nostro è un appello e utilizziamo le parole di Papa Benedetto: «le nuove grandi teologie non provengono dal lavoro razionale della teologia, bensì da una spinta carismatica e profetica. Ed è in questo senso che la profezia e la teologia vanno sempre di pari passo. La teologia, in senso stretto, non è profetica, ma può diventare realmente teologia viva quando viene nutrita e illuminata da un impulso profetico». Per questo è importante per i teologi la “relazionalità” tra di loro in tutto il mondo a contatto vivo con la gente comune. Senza perdere la scientificità e il rigore del pensiero bisogna ripartire dal basso e accettare che la teologia viva, profetica, sarà sempre più pensata e scritta nelle lingue di tutti i continenti, non più soltanto e principalmente nelle lingue europee. Francesco non deve rimanere solo!