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Vaticano; homilía del Papa en la misa por los Cardenales fallecidos.

El Papa: vivir para servir, los honores y el poder pasan sin dejar huella

Misa por los cardenales y obispos que fallecieron durante el último año: «no a la “cultura del maquillaje” que cuida las apariencias», «una vida desvaída, rutinaria, que se contenta con hacer su deber sin darse, no es digna de Dios»
AFP

La misa del Papa en San Pedro

Pubblicato il 03/11/2018
Ultima modifica il 03/11/2018 alle ore 13:23
SALVATORE CERNUZIO
CIUDAD DEL VATICANO

«Estamos de paso» en esta vida y en camino hacia el cielo. Para prepararse a esto «es indispensable» distanciarse de «las apariencias mundanas», diciendo «no a la “cultura del maquillaje”, que enseña a cuidar las apariencias». En la misa en San Pedro, en sufragio de los cardenales y obispos que perdieron la vida durante el año, el Papa Francisco invitó a ampliar la mirada hacia las cosas eternas sin tener en cuenta las «dinámicas terrenales». «Veamos más allá», porque «lo que el mundo busca y ostenta (los honores, la potencia, las apariencias, la gloria) pasa, sin dejar nada», afirmó el Pontífice, quien citó la frase del “Principito” de Antoine de Saint-Exupéry, «lo esencial es invisible a los ojos», para proponer la advertencia de San Pablo: «No fijemos la mirada en las cosas visibles, sino en las cosas invisibles, porque las cosas visibles son de un momento; las invisibles son, por el contrario, eternas».

 

El Papa Bergoglio exhortó a purificar el corazón, «el interior del hombre, precioso a los ojos de Dios» y «no el exterior, que se desvanece», y a vivir la vida como una perenne preparación al matrimonio con el Esposo, Jesucristo. El Papa reflexionó en su homilía sobre la parabola evangélica de las diez vírgenes que «salieron al encuentro del esposo». «La vida es para todos una constante llamada a salir: del vientre de la madre, de la casa en donde se nació, de la infancia a la juventud y de la juventud a la edad adulta, hasta la salida de este mundo», observó el Pontífice. «También para los ministra del Evangelio, la vida es en constante salida: de la casa familiar a la casa a la que nos manda la Iglesia, de un servicio a otro; siempre estamos de paso, hasta el paso final».

 

Esta «salida constante» tiene un objetivo, una meta y un sentido: salir al encuentro de Jesús. Esto orienta «la vida, no otras cosas», subrayó el Papa. «Es un final que ilumina lo que antecede. Y, como la siembra se juzga según la cosecha, de la misma manera el camino de la vida se define a partir de la meta».

 

Entonces, se convierte en «una cotidiana preparación al matrimonio, un gran noviazgo». «Preguntémonos», pidió el Obispo de Roma, «¿vivo como uno que prepara el encuentro con el Esposo? En el ministerio, tras todos los encuentros, actividades que hay que organizar y prácticas de las que hay que ocuparse, no hay que olvidar el hilo que une todo el tejido: la espera del Esposo. El centro no puede ser más que un corazón que ama al Señor». Y, frente al Señor «no cuentan las apariencias», esas que ofrece el mundo, sino «el corazón».

 

El Papa reflexionó particularmente sobre otra característica: la de no ser vistoso, sino esencial. Francisco indicó que, hay un segundo aspecto importante: el aceite existe para ser consumido. Solo ilumina quemándose. «Así es la vida – precisó el Pontífice – difunde luz solo si se consume, si se gasta en el servicio. El secreto de la vida es vivir para servir. El servicio es el billete que se debe presentar en la entrada de las bodas eternas. Lo que queda de la vida, ante el umbral de la eternidad, no es cuánto hemos ganado, sino cuánto hemos dado. El sentido de la vida es dar respuesta a la propuesta de amor de Dios. Y la respuesta pasa a través del amor verdadero, del don de sí mismo, del servicio».

 

Esta llama del servicio debe ser alimentada con el amor, recordó Francisco. Y esta es la tercera característica del aceite, que surge de modo relevante: su preparación. El aceite se prepara con tiempo y se lleva consigo, igual que el amor, que “es ciertamente espontáneo, pero no se improvisa. Precisamente en la falta de preparación está la imprudencia de las vírgenes que quedan fuera de las nupcias. Ahora es el tiempo de la preparación: en el momento presente, día tras día, el amor necesita ser alimentado. Pidamos la gracia para que se renueve cada día el primer amor con el Señor, para no dejar que se apague. La gran tentación – advirtió el el Papa – es conformarse con una vida sin amor, que es como un vaso vacío, como una lámpara apagada. Si no se invierte en amor, la vida se apaga».

 

 

Por ello, «los llamados a las bodas con Dios no pueden acomodarse a una vida sedentaria, siempre igual y horizontal, que va adelante sin ímpetu, buscando pequeñas satisfacciones y persiguiendo reconocimientos efímeros. Una vida desvaída, rutinaria, que se contenta con hacer su deber sin darse, no es digna del esposo».

 

Y así, concluyó Francisco, «pidamos la intercesión de quien ha vivido sin querer aparentar, de quien ha servido de corazón, de quien se ha preparado día a día al encuentro con el Señor. Siguiendo el ejemplo de estos testimonios, que gracias a Dios existen, y son tantos, no nos conformemos con una vista breve sobre el hoy; deseemos, por el contrario, una mirada que vaya más allá, hacia las nupcias que nos esperan».

 

Durante la misa, en Pontífice recordó a los cardenales, obispos y arzobispos que perdieron la vida en los últimos doce meses: fueron 154 prelados y 9 purpurados. Son estos: Bernard Panafieu Andrea Cordero Lanza di Montezemolo, Bernard Francis Law, Karl Lehmann, Keith Michael Patrick O’Brien, Ignace Pierre VIII Abdel-Ahad, Dario Castrillon Hoyos Miguel Obando BravoJean-Louis Tauran.

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Funeral en el Vaticano por los fallecidos de la curia

El Papa: “Lo que el mundo busca y ostenta, pasa sin dejar rastro”

El Papa Francisco presidió este sábado 3 de noviembre de 2018, en la Basílica Vaticana, la celebración Eucarística en sufragio de los Cardenales y Obispos fallecidos durante el año.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

“Mientras rezamos por los Cardenales y los Obispos difuntos durante el año pasado, pidamos la intercesión de quien ha vivido sin querer aparentar, de quien ha servido de corazón, de quien se ha preparado día a día al encuentro con el Señor”, lo dijo el Papa Francisco en su homilía en la Santa Misa en sufragio de los Cardenales y Obispos fallecidos durante el año, celebrada en la Basílica de San Pedro, del Vaticano, este sábado 3 de noviembre de 2018.

La vida es una llamada continua a salir

Comentando la parábola de las diez vírgenes que presenta el Evangelio de San Mateo para esta ocasión, el Santo Padre dijo que, para todos, la vida es una llamada continua a salir: del seno materno, de la casa donde nacimos, de la infancia a la juventud y de la juventud a la edad adulta, hasta que salgamos de este mundo. “También para los ministros del Evangelio – precisó el Pontífice – la vida es una salida continua: de la casa de nuestra familia hacia donde la Iglesia nos envía, de un servicio a otro; estamos siempre de paso, hasta el paso final”.

“El Evangelio nos recuerda el sentido de esta continua salida que es la vida: ir al encuentro del esposo. Vivimos por ese anuncio que en el Evangelio resuena en la noche, y que podremos acoger plenamente en el momento de la muerte: ¡Que llega el esposo, salid a su encuentro!”

La vida, es un camino en salida hacia el esposo

El encuentro con Jesús, Esposo que «amó a su Iglesia y se entregó a sí mismo por ella», da sentido y orientación a la vida, afirmó el Papa, no hay otro. El final ilumina lo que precede. “Entonces la vida, si es un camino en salida hacia el esposo, es el tiempo que se nos da para crecer en el amor. Vivir es una cotidiana preparación a las nupcias, un gran noviazgo. Preguntémonos, dice el Pontífice: ¿Vivo como quien prepara el encuentro con el esposo? En el ministerio, ante todos los encuentros, las actividades que se organizan y las prácticas que se tramitan, no se debe olvidar el hilo conductor de toda la historia: la espera del esposo. El centro está en un corazón que ama al Señor. Solo así el cuerpo visible de nuestro ministerio estará sostenido por un alma invisible.

“No nos quedemos en las dinámicas terrenas, miremos más allá. Es verdad lo que dice la célebre expresión: «Lo esencial es invisible a los ojos». Lo esencial de la vida es escuchar la voz del esposo. Esta nos invita a que vislumbremos cada día al Señor que viene y a que transformemos cada actividad en una preparación para las bodas con Él”

El Evangelio nos recuerda lo esencial

Por ello, es importante estar bien preparados, señaló el Papa Francisco, y el Evangelio nos  recuerda el elemento que es esencial para las vírgenes que esperan las nupcias: no el vestido, ni tampoco las lámparas, sino el aceite, custodiado en pequeños vasos. “Se evidencia una primera característica de este aceite: no es vistoso. Permanece escondido, no aparece, pero sin él no hay luz. ¿Qué nos sugiere esto? Que ante el Señor no cuentan las apariencias, sino el corazón (cf. 1 Sam 16,7). Lo que el mundo busca y ostenta —los honores, el poder, las apariencias, la gloria— pasa, sin dejar rastro. Tomar distancia de las apariencias mundanas es indispensable para prepararse para el cielo”.

“Es necesario decir no a la “cultura del maquillaje”, que enseña a cuidar las formas externas. Sin embargo, debe purificarse y custodiarse el corazón, el interior del hombre, precioso a los ojos de Dios; no lo externo, que desaparece”

La vida se gasta en el servicio

Después de esta primera característica, el de no ser vistoso sino esencial, el Santo Padre indicó que, hay un segundo aspecto del aceite: existe para ser consumido. Solo ilumina quemándose. “Así es la vida – precisó el Pontífice – difunde luz solo si se consume, si se gasta en el servicio. El secreto de la vida es vivir para servir. El servicio es el billete que se debe presentar en la entrada de las bodas eternas. Lo que queda de la vida, ante el umbral de la eternidad, no es cuánto hemos ganado, sino cuánto hemos dado (cf. Mt 6,19-21; 1 Co 13,8). El sentido de la vida es dar respuesta a la propuesta de amor de Dios. Y la respuesta pasa a través del amor verdadero, del don de sí mismo, del servicio”.

“Servir cuesta, porque significa gastarse, consumirse; pero, en nuestro ministerio, no sirve para vivir quien no vive para servir. Quien custodia demasiado la propia vida, la pierde”

Renovemos el primer amor con el Señor

Finalmente, el Papa Francisco señaló que el Evangelio de hoy nos presenta una tercera característica del aceite que surge de modo relevante: la preparación. El aceite se prepara con tiempo y se lleva consigo (cf. vv. 4.7). “El amor es ciertamente espontáneo, pero no se improvisa. Precisamente en la falta de preparación está la imprudencia de las vírgenes que quedan fuera de las nupcias. Ahora es el tiempo de la preparación: en el momento presente, día tras día, el amor necesita ser alimentado. Pidamos la gracia para que se renueve cada día el primer amor con el Señor (cf. Ap 2,4), para no dejar que se apague. La gran tentación – advirtió el Santo Padre – es conformarse con una vida sin amor, que es como un vaso vacío, como una lámpara apagada. Si no se invierte en amor, la vida se apaga”.

“Los llamados a las bodas con Dios no pueden acomodarse a una vida sedentaria, siempre igual y horizontal, que va adelante sin ímpetu, buscando pequeñas satisfacciones y persiguiendo reconocimientos efímeros. Una vida desvaída, rutinaria, que se contenta con hacer su deber sin darse, no es digna del esposo”

Pidiendo por los Cardenales y Obispos fallecidos durante el año, el Papa Francisco invitó a que, “no nos conformemos con una mirada furtiva a nuestro presente; deseemos más bien una mirada que vaya más allá, a las nupcias que nos esperan. Una vida atravesada por el deseo de Dios y entrenada en el amor estará preparada para entrar por siempre en la morada del Esposo”.

Escuche la homilía del Pontífice

Homilía del Papa Francisco en Misa en sufragio por cardenales y obispos difuntos


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Vaticano: presencia latinoamericana en el entorno del Papa argentino

Intuición latinoamericana en la cúspide del Vaticano

Con el nombramiento de un venezolano como nuevo “número tres” de la Santa Sede, se consolida la presencia latinoamericana en el entorno del primer Papa venido de esa región del mundo. Un perfil pormenorizado de Edgar Peña Parra

Monseñor Edgar Peña Parra

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Pubblicato il 17/08/2018
CARLOS ZAPATA* – ANDRÉS BELTRAMO ÁLVAREZ
CARACAS – CIUDAD DEL VATICANO

 

 

 

 

Por primera vez en la historia un venezolano será “número tres” del Vaticano. El más alto cargo que un clérigo de ese país haya alcanzado en la Curia Romana. Se llama Edgar Peña Parra. Un “muchacho” con 25 años de experiencia en la carrera diplomática al servicio de la Santa Sede. Hombre afable, de buen trato y políglota. Con él, crece la presencia latinoamericana en torno al primer Papa venido de esa región del mundo. Algunos interpretan su nombramiento como un “espaldarazo” a la Iglesia en Venezuela.

 

La noticia se dio a conocer este miércoles 15 de agosto, en plenas vacaciones europeas de verano. Fiesta de la Asunción, feriado nacional en Italia por el famoso “ferragosto”. La Sala de Prensa de la Santa Sede dio a conocer el nombre del nuevo sustituto de la Secretaría de Estado. Y precisó que tomará posesión el próximo 15 de octubre. Se trata de un puesto clave en la estructura vaticana. En práctica, se trata del responsable de la agenda diaria del Papa y de la gestión de los asuntos de política interior.

 

Tras semanas de rumores y especulaciones, Francisco sorprendió con un diplomático que no había sido mencionado por los especialistas que se animaron a hacer predicciones sobre quién ocuparía el lugar de Angelo Becciu, nuevo cardenal y flamante prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos. Finalmente, el pontífice se decantó por el actual nuncio en Mozambique.

 

Entre otras cosas, él trabajará de cerca con el secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin. Ambos conocen muy bien la situación política y social imperante en la Venezuela del presidente Nicolás Maduro. El purpurado porque fue nuncio apostólico en Caracas mientras Hugo Chávez ejercía el poder, el nuevo sustituto por su origen de Zulia, la tierra petrolera donde ahora funge como arzobispo José Luis Azuaje, actual presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana.

 

Nacido el 6 de marzo de 1960 en El Saladillo, aquel tradición al barrio de la ciudad de Maracaibo, Peña Parra es un hijo de “La Chinita”, una de las más importantes y populares advocaciones marianas de Venezuela. Se formó en el estado Táchira, una zona de la frontera colombo-venezolana donde tiene su sede el Seminario Diocesano (e Instituto Universitario) Santo Tomás de Aquino de la diócesis de San Cristóbal, hoy bajo la tutela del obispo Mario Moronta, de cuyas aulas egresó con el título de licenciado en Filosofía en 1981.

 

Estudió posteriormente en Caracas, en el Seminario Santa Rosa de Lima, donde obtuvo el título de licenciado en Teología. Recibió su ordenación sacerdotal el 23 de agosto de 1985 y comenzó su ministerio en la diócesis de Maracaibo. Más tarde, ya en Roma, complementó sus estudios diplomáticos en la Pontificia Academia Eclesiástica con los de derecho canónico en la Pontificia Universidad Gregoriana. En 1993 obtuvo el grado de doctor tras dedicar su tesis al tema: “Los Derechos Humanos en el Sistema Interamericano a la luz del Magisterio Pontificio”.

 

El 1 de abril de ese mismo año ingresó al servicio diplomático de la Santa Sede y su primer destino fue en el continente africano, en Nairobi (Kenia), donde colaboró como representante de la Santa Sede ante las agencias de las Naciones Unidas para el ambiente y para la vivienda (UNHABITAT). También prestó servicios en la nunciatura apostólica de Yugoslavia (1997-1999), donde pudo vivir en carne propia la Guerra de los Balcanes.

 

En su breve paso por la Misión Permanente de la Santa Sede ante la Oficina de las Naciones Unidas en Ginebra (Suiza), colaboró con el salesiano Giuseppe Bertello, hoy miembro del Consejo de Cardenales que ayudan al Papa Francisco en el gobierno del Vaticano y la Iglesia católica. Tuvo también un tiempo de servicio en la nunciatura de Sudáfrica.

 

Regresó a su natal América Latina en 2002, como consejero de la embajada vaticana en Tegucigalpa (Honduras) antes de ser enviado, en 2005, a la nunciatura en la Ciudad de México, donde permaneció hasta el 2011. En la capital mexicana volvió a cruzar sus pasos con Bertello, nuncio en ese país de 2000 a 2007. Allí pudo expresar sus dotes diplomáticas, manteniendo siempre un bajo perfil combinado con un espíritu afable y de cercanía a los obispos.

 

A él le tocó gestionar, como encargado de negocios, el corto tiempo de vacancia a inicios de 2007 cuando Bertello fue designado nuncio en Italia (el 11 de enero de ese año) mientras todavía no se le nombraba un sustituto. Más de dos meses después, el 22 de marzo, se dio a conocer la designación del nuevo nuncio en México en la persona de Cristophe Pierre, que hasta entonces fungía como embajador papal en Uganda.

 

Pierre es otra de las personas clave en la carrera de Edgar Peña. El Papa tiene al fino diplomático francés en muy alta estima, tanto que decidió enviarlo como nuncio apostólico en Estados Unidos en 2016. Con él, Peña Parra colaboró codo a codo en sus tiempos mexicanos hasta que se convirtió en el primer venezolano de la historia en ser designado nuncio apostólico. Eso ocurrió a inicios de 2011, condimentado por un curioso episodio.

 

El 8 de enero de aquel año, una confusión provocó que los medios informativos anunciaran que él sería nuncio en México, luego de una interpretación errónea a un comunicado de la Conferencia del Episcopado. “Benedicto XVI se ha dignado nombrar nuncio apostólico a Edgar Peña Parra, al presente consejero de la nunciatura apostólica en México, elevándolo al mismo tiempo a la sede titular de Telepte, con dignidad de arzobispo”, indicó la nota.

 

Por la confusión causada, más tarde el mismo día la CEM debió aclarar que Cristophe Pierre “continúa su servicio como nuncio apostólico en México” y agregó que Peña estaba a la espera de conocer la sede a la cual sería destinado para ejercer su servicio. Pese al error, el boletín de la conferencia episcopal sólo había replicado el anuncio de ese mismo día dado por la sala de prensa del Vaticano sobre el nombramiento de Parra y otros nuevos nuncios más.

 

Todos ellos estaban a la espera de recibir el beneplácito oficial de los gobiernos de los diversos países a donde serían mandados. ¿De dónde salía entonces la premura de la Santa Sede por anunciar sus nombramientos? Porque todo estaba listo para que ellos sean consagrados como arzobispos por el Papa Benedicto XVI el 5 de febrero siguiente en la Basílica de San Pedro.

 

Semanas más tarde se supo oficialmente que Edgar Peña sería nuncio en Pakistán, donde permaneció hasta 2014. El 21 de febrero de 2015 fue designado como embajador papal en Mozambique, puesto que mantenía hasta ahora. Como sustituto, él se convirtió en el venezolano que más alto ha llegado en la Curia Romana, comparable sólo al histórico cardenal salesiano Rosalío José Castillo Lara, presidente de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica y presidente de la Comisión Pontificia para el Estado de la Ciudad del Vaticano.

 

La designación de Edgar Peña causó sorpresa. Él se ha caracterizado por su cercanía a los jóvenes y estudiantes, por su capacidad de mediación en países cargados de conflictos históricos; así como un notable éxito pastoral y diplomático en regiones caracterizadas por sus tensas relaciones con la Iglesia. Tiene 58 años de edad y es apenas más joven que el secretario de Estado Pietro Parolin. Y además de su español nativo, habla italiano, inglés, francés, portugués y serbo-croata.

 

* Periodista y ex editor del Diario Católico de Venezuela.


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Vaticano: nuevo presidente del APSA

El Papa y Mons. Nunzio GalantinoEl Papa y Mons. Nunzio Galantino 

El Papa nombra a Mons. Galantino como nuevo presidente del APSA

El Papa Francisco nombró como nuevo presidente de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA) a Mons. Nunzio Galantino, Obispo emérito de Cassano all’Jonio, Italia.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

La Oficina de Prensa de la Santa Sede informó que, este martes 26 de junio, el Santo Padre ha aceptado la renuncia, presentada por  haber alcanzado el límite de edad del Cardenal Domenico Calcagno, al cargo de Presidente de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA) y ha llamado a sucederle en el mismo cargo a Mons. Nunzio Galantino, Obispo emérito de Cassano all’Jonio, Italia, hasta ahora Secretario General de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI).

Saludos del Cardenal Bassetti a nombre de los Obispos italianos

“El nombramiento de Mons. Nunzio Galantino como presidente de la Administración del Patrimonio de la Santa Sede es un gran acto de estima y de confianza por parte del Santo Padre. A nuestro Secretario General el Papa Francisco le confía una responsabilidad enorme, en un sector extremadamente delicado como lo es la gestión del patrimonio económico de la Sede Apostólica”. Con estas palabras el Cardenal Gualtiero Bassetti, Presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, comenta el nombramiento de Mons. Galantino como presidente del APSA.


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Cómo va la reforma de la Curia Vaticana

“Sinodalidad, escucha y discernimiento: así gobierna el Papa Francisco”

A 5 años de la institución del C9, el secretario, monseñor Semeraro, expone cómo va la reforma de la Curia romana, que procede con «ponderación, pero sin correcciones de ruta»

Monseñor Semeraro con el Papa Francisco

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Pubblicato il 23/06/2018
Ultima modifica il 23/06/2018 alle ore 17:30
DOMENICO AGASSO JR.
CIUDAD DEL VATICANO

 

El Consejo de los cardenales está trabajando en la reforma de la Curia con «ponderación, pero sin correcciones de ruta». Lo aseguró el secretario, monseñor Marcello Semeraro, analizando los cinco años del C9, instituido por el Papa Francisco. Con respecto al Pontífice, dijo: está gobernando con «sinodalidad, discernimiento» y, en particular, «con escucha».

 

Semeraro, que es obispo de Albano, dijo en una entrevista con Vatican News (con el periodista Alessandro Gisotti) que está «impresionado» por la «absoluta disponibilidad de los cardenales miembros del consejo para ir al encuentro de los deseos del Papa de poner en marcha este proceso de reforma de la Curia».

 

A las críticas sobre una presunta «lentitud» provocada por «correcciones de ruta» del proceso de renovación, el religioso respondió de esta manera: «Me han dicho que el proceso de elaboración de la “Pastor bonus” (constitución apostólica aprobada por Juan Pablo II en 1988, ndr.) duró más o menos lo que ha durado este proceso: cinco años. La diferencia es que, probablemente, el proceso actual, en sus diferentes etapas, está mucho más bajo la mirada de todos y también es citado, mediante ruedas de prensa y las relaciones que hace la Sala de Prensa. Entonces, probablemente, al no tratarse de un trabajo secreto, sino que por este aspecto está un poco en boca de todos, puede dar la idea de la lentitud del proceso». Pero Semeraro insiste: «en tiempos de prisas y de excesivas aceleraciones, ¡haría un elogio de la lentitud! La lentitud no significa pereza u otras cosas: significa ponderación en este caso. Las correcciones de ruta, en cambio, no las veo para nada».

 

El C9 ha basado su trabajo en el criterio «de la consultación. Consultación de las diferentes realidades afectadas. En primer lugar los encargados de los dicasterios, los responsables de las diferentes oficinas de la Curia romana». «Esto ha tenido ya aplicaciones, aunque la atención de la opinión pública se ha concentrado en algunos aspectos económico-administrativos». El Secretario destacó la institución de la «tercera Sección, que interviene en la Secretaría de Estado, la iniciativa «sobre la traducción y las adecuaciones de los libros litúrgicos, que interviene en la Congregación para el Culto Divino. En este sentido –puntualizó–, el proceso de reforma de la Curia no está por venir, sino que es un proceso que ya se está llevando a cabo en cuestiones importantes, que probablemente no atraigan la atención de la opinión pública, así como podría atraerla una cuestión económica, como los balances de la Santa Sede».

 

Sobre la actitud de Jorge Mario Bergoglio, Semeraro recordó que «en un discurso muy importante, en ocasión del 50 aniversario de la institución del Sínodo de los obispos, dijo que la sinodalidad comienza con la escucha, y después precisó que es una escucha recíproca». Este es el estilo del Obispo de Roma «con el que participa en las reuniones».

 

El Secretario reveló que Francisco «no quiso hacer ningún discurso oficial ni siquiera cuando comenzó el trabajo del Consejo de cardenales, sino que quiso ponerse inmediatamente a escuchar todo lo que habían reunido los cardenales en la consultación durante los meses de ese primer verano». En ese periodo «hubo más de 100 los informes que tuvo que examinar y ordenar personalmente para el archivo. La escucha, la intervención discreta, también la respuesta, en el caso de que se le pidiera un parecer al Papa… Pero una intervención discreta en el sentido de esa discreción que es una característica de la virtud de la prudencia, que es la virtud, según el esquema clásico de santo Tomás, de quien gobierna».

 

Además de la sinodalidad y de la escucha, el discernimiento es la otra palabra clave del Pontificado de Bergoglio: «El discernimiento no comienza con desiciones ya tomadas. Se dialoga, tratando de ponerse en la perspectiva del otro. Esto, obviamente, exige mucho esfuerzo con respecto a la evaluación y asunción de un voto de mayoría o de minoría». El C9 normalmente «somete a un voto de los presentes –explicó– incluso una deliberación votada por los presentes, sobre diferentes puntos cualificantes. Cuando no se llega a la unanimidad (o, diríamos, mayorías cualificadas de ocho votos de nueve), cuando no se llega a esta unanimidad o mayoría cualificada, el Consejo elige volver a reflexionar sobre la cuestión».

 

Sobre el borrador de la constitución apostólica “Praedicate Evangelium”, entregada al Pontífice el 13 de junio, Semeraro indicó: «El Consejo de cardenales fue instituido por el Papa no principalmente para la reforma de la Curia romana. Lo instituyó como grupo para aconsejarle en el gobierno de la Iglesia universal y, al haber surgido esta instancia en los encuentros de antes del Cónclave, también para estudiar un proyecto de revisión de la constitución apostólica». Entonces, también «cuando haya alcanzado su objetivo de proponer al Papa este texto de constitución, el Consejo continúa en sus actividades anteriores». El C9, explicó, ha preparado «un borrador de propuesta, porque el Consejo hace propuestas. Un borrador de propuesta que ahora, en estos meses de verano, será afinado, arreglado para que el Papa pueda contar con un texto que sea más o menos homogéneo en el equilibrio y en el lenguaje. Y después, así como sucedió con “Pastor bonus”, la intención del Santo padre es la de llegar a una consulta sobre los organismos. Creo que serán los dicasterios de la Curia romana y otras realidades las que el Papa querrá consultar».


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La reforma de la Curia en un borrador entregado al Papa por el C-9

“Praedicate Evangelium”; el C9 entrega al Papa el borrador para la reforma de la Curia

Es un documento de 25 puntos y, en él, el Consejo de los Cardenales reivindica que ya se han puesto en marcha varios cambios desde que comenzó el Pontificado, siguiendo los principios de tradición, actualización y coordinación

Cardenales reunidos

Pubblicato il 13/06/2018
IACOPO SCARAMUZZI
CIUDAD DEL VATICANO

“Praedicate Evangelium”, prediquen el Evangelio. Es el título provisional del borrador para la Constitución apostólica sobre la Curia romana que sustituirá a la vigente “Pastor Bonus” (de 1988). Un primer borrador fue entregado al Papa Francisco por el Consejo de los nueve cardenales (el llamado C9), que le ayuda en la reforma de la Curia romana y en el gobierno de la Iglesia universal. Se trata de un documento publicado hoy, 13 de junio de 2018, de 25 páginas y que reivindica que ya ha habido varios cambios desde que comenzó el proceso de reforma a principios del Pontificado.

 

El C9, que se reunió en su 25o encuentro desde el pasado lunes hasta hoy y volverá a hacerlo del 10 al 12 de septiembre, subrayó que «siguiendo un principio de gradualidad, por el Papa varias veces pedido», no pocos cambios «para la antes dicha reforma ya ha habido» y «la misma propuesta, que el Consejo ahora entrega al Papa para todas las consideraciones él considere necesarias, oportunas y útiles, no se presenta como una realidad que debe ser descubierta, sino como un conjunto sistémico de los principios que están a la base de la reforma misma», con perspectivas para afinarla. El «título provisional» del prime borrador es “Praedicate Evangelium”, indicó el director de la Sala de Prensa del Vaticano, Greg Burke, quien subrayó que ahora, obviamente «el Papa hará lo que le parezca», consultará a quien quiera y aportará «todos los cambios que considere oportunos, útiles y necesarios».

 

Después de haber recordado el origen del C9 (anunciado un mes después de la elección de Jorge Mario Bergoglio, el 13 de abril de 2013 y creado el 28 de septiembre de ese mismo año), en el documento de siete cartillas redactado por los consejeros del Papa, coordinados por el cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, se subrayan los primeros frutos de las 139 reuniones de trabajo.

 

Son 25 procedimientos: la institución de la Pontificia Comisión Referente sobre el Instituto para las Obras de Religión (quirógrafo del 24 de junio de 2013), “Motu proprio” sobre la jurisdicción de los órganos judiciales del Estado de la Ciudad del Vaticano en materia penal (del 11 de julio de 2013), la institución de la Cosea o Pontificia Comisión Referente de Estudio y de Orientación sobre la organización de la estructura económico-administrativa (con quirógrafo del 18 de julio de 2013), la institución del Comité de Seguridad Financiera de la Santa Sede (“Motu proprio” del 8 de agosto de 2013), “Motu proprio” para la consolidación de la Autoridad de Información Financiera (15 de noviembre de 2013), creación de la Secretaría para la Economía y del Consejo para la Economía (con “Motu proprio” del 24 de febrero de 2014) y, el mismo día, de la oficina del Revisor General, la institución de la Pontificia Comisión para la Tutela de los Menores (“Motu proprio” del 22 de marzo de 2014), transferencia de la sección ordinaria de la Apsa a la Secretaría para la Economía (con “Motu proprio” del 8 de julio de 2014), aprobación de los estatutos de los nuevos órganos económicos (22 de febrero de 2015), creación de la Secretaría para la Comunicación (“Motu proprio” del 27 de junio de 2015), reforma del proceso canónico para las causas de declaración de nulidad de los matrimonios (“Motu proprio” del 15 de agosto de 2015), “Motu proprio” sobre la negligencia de los obispos en relación con los casos de abusos sexuales en contra de menores y adultos vulnerables (el 4 de junio de 2016), “Motu poprio” para la redefinición de las competencias de la Secretaría para la Economía y de la Apsa (4 de julio de 2016), nacimiento del Dicasterio para el Servicio al Desarrollo Humano Integral (el 17 de agosto de 2017), la promulgación del estatuto de la Secretaría para la Comunicación (el 6 de setiembre de 206), aprobación del estatuto de la Pontificia Academia para la Vida (el 18 de octubre de 2016), la aprobación de la nueva disposición sobre la oferta de la vida en los procesos de beatificación (“Motu proprio” del 11 de julio de 2017), traslado al Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización de las competencias sobre los Santuarios (el 11 de febrero de 2017), modificación del Código de Derecho Canónico para la traducción de los libros litúrgicos (“Motu proprio” del 3 de septiembre de 2017), institución del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II para las Ciencias del Matrimonio y de la Familia (“Motu proprio” del 8 de septiembre de 2017), creación de la Tercera Sección de la Secretaría de Estado para el personal diplomático (21 de noviembre de 2017), “Motu proprio” para la reglamentación de la edad de renuncia a los altos cargos de la Curia romana (12 de febrero de 2018) y, para concluir, la aprobación del estatuto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida (el 10 de abril de 2018).

 

Durante la reunión de esta semana, además del examen del borrador de la nueva Constitución Apostólica de la Curia Romana, el C9 también ha analizado los progresos en el proceso de reforma de la Curia, observando que, de acuerdo con un principio gradual, «varias partes de la reforma de la Curia ya se han implementado en estos cinco años de trabajo».

 

Durante los tres días que ha durado esta XXV reunión y la cual ha contado con la Ausencia de Su Eminencia el cardenal George Pell, monseñor Brian Ferme, Secretario del Consejo de Economía, ha presentado la reforma de la estructura financiero-organizativa de la Santa Sede y de la Gobernación.

 

Una reforma económica con unos objetivos claros, entre ellos, evitar los gastos innecesarios, promover la transparencia, asegurar la correcta aplicación de los principios de contabilidad y seguir el principio de doble vigilancia así como de los estándares internacionales. Además, monseñor Ferme ha destacado como resultados positivos: un procedimiento uniforme para la preparación de presupuestos y balances, una mayor atención a los costos, una mayor cooperación y comprensión de la reforma financiera y un cambio gradual de mentalidad con respecto a la transparencia y la accountability.

 

Por su parte, el cardenal Sean Patrick O’Malley, informó sobre el trabajo de la Pontificia Comisión para la Protección de los Menores. Del 10 al 12 de septiembre de este año se llevará a cabo la próxima reunión del Consejo de Cardenales del Papa.