Loiola XXI

Lugar de encuentro abierto a seguidor@s de S. Ignacio de Loyola esperando construir un mundo mejor


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Pekín y Vaticano en un proyecto cultural bilateral.

Acercamiento entre Santa Sede y China mediante exposición simultánea en Vaticano y Pekín

Por Miguel Pérez Pichel

El Vaticano y la Ciudad Prohibida de Pekín. Foto: ACI Prensa y Flickr

El Vaticano y la Ciudad Prohibida de Pekín. Foto: ACI Prensa y Flickr

VATICANO, 21 Nov. 17 / 07:36 am (ACI).- Los Museos Vaticanos y el Museo de la Ciudad Prohibida de Pekín presentaron una exposición simultánea que tendrá lugar en primavera de 2018 mediante la cual se pretende construir un puente cultural que se convierta en una pieza central de las relaciones entre la Ciudad del Vaticano y la República Popular China.

En la presentación de la exposición, que tuvo lugar este martes 21 de noviembre en la sala de prensa de la Santa Sede, Zhu Jiancheng, Secretario General de la China Culture Investment Found, institución que, junto con el Vaticano, se encarga de la organización de la muestra, mostró su satisfacción por esta iniciativa.

“Estoy firmemente convencido de que esta exposición simultánea chino-vaticana abrirá un nuevo capítulo en el intercambio cultural entre el pueblo chino y el Vaticano, con el fin de que ayude al acercamiento y a la comprensión entre dos países con una profunda tradición cultural”, aseguró.

Afirmó que “este evento tiene un significado muy importante en la promoción de la mutua comprensión y en la confianza recíproca entre las dos partes”.

En este sentido, insistió en que “se trata de un evento que supera las fronteras y el tiempo, que une culturas y que fortalecerá la amistad entre China y el Vaticano, además de favorecer la normalización de las relaciones diplomáticas entre China y el Vaticano”.

En la exposición tendrá un peso especial la obra del reconocido pintor chino Yan Zhang, dos de cuyas obras se cedieron al Vaticano el 31 de mayo de 2017.

“En este momento histórico de fuerte empeño para desarrollar las relaciones civiles entre China y el Vaticano quisiera expresar nuestro sincero homenaje de verdadera amistad a Su Santidad el Papa Francisco y a todos aquellos que han contribuido a los intercambios culturales”, señaló.

Explicó que “las dos muestras representan los dos extremos de un puente de diálogo y civilización. Como mensajero de este intercambio cultural, es para mí un placer y un privilegio transmitir los saludos y la amistad del pueblo chino”.

El artista chino consideró un honor que sus obras Cradling Arm y Iron Staff, de la serie de obras que con el tema de “Naturaleza y Religión” desarrolló en los últimos 20 años, se hayan sumado a la colección permanente de los Museos Vaticanos tras la cesión realizada el 31 de mayo de 2017. “Son las obras que mejor representan todos mis trabajos y reflexiones”, aseguró.

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Acercamiento cultural entre Santa Sede y China.

Acercamiento entre Santa Sede y China mediante exposición simultánea en Vaticano y Pekín

Por Miguel Pérez Pichel

El Vaticano y la Ciudad Prohibida de Pekín. Foto: ACI Prensa y Flickr

El Vaticano y la Ciudad Prohibida de Pekín. Foto: ACI Prensa y Flickr

VATICANO, 21 Nov. 17 / 07:36 am (ACI).- Los Museos Vaticanos y el Museo de la Ciudad Prohibida de Pekín presentaron una exposición simultánea que tendrá lugar en primavera de 2018 mediante la cual se pretende construir un puente cultural que se convierta en una pieza central de las relaciones entre la Ciudad del Vaticano y la República Popular China.

En la presentación de la exposición, que tuvo lugar este martes 21 de noviembre en la sala de prensa de la Santa Sede, Zhu Jiancheng, Secretario General de la China Culture Investment Found, institución que, junto con el Vaticano, se encarga de la organización de la muestra, mostró su satisfacción por esta iniciativa.

“Estoy firmemente convencido de que esta exposición simultánea chino-vaticana abrirá un nuevo capítulo en el intercambio cultural entre el pueblo chino y el Vaticano, con el fin de que ayude al acercamiento y a la comprensión entre dos países con una profunda tradición cultural”, aseguró.

Afirmó que “este evento tiene un significado muy importante en la promoción de la mutua comprensión y en la confianza recíproca entre las dos partes”.

En este sentido, insistió en que “se trata de un evento que supera las fronteras y el tiempo, que une culturas y que fortalecerá la amistad entre China y el Vaticano, además de favorecer la normalización de las relaciones diplomáticas entre China y el Vaticano”.

En la exposición tendrá un peso especial la obra del reconocido pintor chino Yan Zhang, dos de cuyas obras se cedieron al Vaticano el 31 de mayo de 2017.

“En este momento histórico de fuerte empeño para desarrollar las relaciones civiles entre China y el Vaticano quisiera expresar nuestro sincero homenaje de verdadera amistad a Su Santidad el Papa Francisco y a todos aquellos que han contribuido a los intercambios culturales”, señaló.

Explicó que “las dos muestras representan los dos extremos de un puente de diálogo y civilización. Como mensajero de este intercambio cultural, es para mí un placer y un privilegio transmitir los saludos y la amistad del pueblo chino”.

El artista chino consideró un honor que sus obras Cradling Arm y Iron Staff, de la serie de obras que con el tema de “Naturaleza y Religión” desarrolló en los últimos 20 años, se hayan sumado a la colección permanente de los Museos Vaticanos tras la cesión realizada el 31 de mayo de 2017. “Son las obras que mejor representan todos mis trabajos y reflexiones”, aseguró.


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Vaticano: el Papa entrega los premios Ratzinger

El Papa entregó el Premio Ratzinger

 

En el marco de la VII edición del “Premio Ratzinger”, que tiene entre sus actividades la promoción de la investigación teológica y el compromiso cultural animado por la fe y por el impulso del espíritu hacia Dios, como recordó el Papa Francisco, fueron premiados los tres galardonados de este año: los alemanes Theodor Dieter, teólogo luterano comprometido en el dialogo ecuménico, y Karl-Heinz Menke, teólogo y sacerdote católico, gran conocedor del pensamiento de Joseph Ratzinger, así como Arvo Pärt, cristiano ortodoxo, compositor musical estonio dedicado principalmente a la música sacra.  A ellos junto a todos los miembros de la Fundación, Francisco quiso saludar, dirigiendo antes un “afectuoso e intenso pensamiento” al Papa emérito Benedicto XVI.

Su oración y su presencia discreta y alentadora nos acompañan en el camino común; su obra y su magisterio continúan siendo una herencia viva y preciosa para la Iglesia y para nuestro servicio.

El Pontífice invitó a la Fundación Ratzinger a “continuar con el compromiso, estudiando y profundizando esta herencia y al mismo tiempo mirando hacia adelante, para valorizar la fecundidad ya sea con la exégesis de los escritos de Joseph Ratzinger, así como para continuar – según su espíritu – el estudio y la búsqueda teológica y cultural, también entrando en los campos nuevos en los que la cultura actual solicita la fe al dialogo”. De este dialogo el espíritu humano tiene siempre necesidad urgente y vital: tiene necesidad la fe, que se abstrae si no se encarna en el tiempo; tiene necesidad la razón, que se deshumaniza si no se eleva al Trascendente, observó el Papa Bergoglio.

“Joseph Ratzinger continúa siendo un maestro y un interlocutor amigo para todos aquellos que ejercitan el don de la razón para responder a la vocación humana de la búsqueda de la verdad. Cuando el Beato Pablo VI lo llamó a asumir la responsabilidad de arzobispo de Munich y Frisingen, él elige como lema ‘Cooperatores veritatis’, ‘Colaboradores de la verdad’, extrayéndolo de la Tercera carta de Juan (v. 8). Estas palabras expresan bien el sentido completo de su obra y de su ministerio. Este lema campea sobre los diplomas de los Premios que he entregado, para dar a entender que también los Premiados han dedicado su vida a la altísima misión de servir a la verdad, a la diaconía de la verdad”.

El Obispo de Roma manifestó su alegría que los premiados provengan de tres confesiones cristianas, entre las cuales también aquella luterana, “con la que este año hemos vivido, constató, momentos particularmente importantes de encuentro y de camino común”.  “La verdad de Cristo no es para solistas, sino sinfónica, reflexionó el Papa: requiere colaboración dócil, compartir armonioso. Buscarla, estudiarla, contemplarla y traducirla en práctica juntos, en la caridad, nos atrae con fuerza hacia la plena unión entre nosotros: la verdad se convierte así en fuente viva de lazos de amor cada vez más estrechos”, constató, manifestando su alegría por la extensión del horizonte  del Premio que ahora incluye también a las artes, además de la teología y las ciencias a ellas naturalmente interconectadas. “Es una ampliación que corresponde bien a la visión de Benedicto XVI, que tantas veces nos ha hablado de manera tocante de la belleza como camino privilegiado para abrirnos a la trascendencia y encontrar a Dios”, finalizó Francisco.


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El Papa: la iglesia ante los desafíos actuales de la ciencia y la cultura.

El Papa: “La verdadera medida del progreso es aquella que mira al bien de cada hombre y de todo el hombre”

2017-11-18 Radio Vaticana

 

“Hoy nos damos cuenta que es necesario volver a los tesoros de la sabiduría conservados en las tradiciones religiosas, en la sabiduría popular, en la literatura y en el arte, que tocan en profundidad el misterio de la existencia humana, sin olvidar, es más, redescubriendo aquellos contenidos en la filosofía y la teología”, lo dijo el Papa Francisco a los participantes en la Asamblea Plenaria del Pontificio Consejo de la Cultura, a quienes recibió en audiencia, la mañana del 18 de noviembre, en la Sala del Consistorio del Vaticano.

En su discurso, el Santo Padre resaltó la importancia del tema tratado durante la Asamblea Plenaria, al afrontar la cuestión antropológica, proponiéndose comprender las futuras líneas de desarrollo de la ciencia y de la técnica, concentrando la atención en tres sujetos. “En primer lugar, la medicina y la genética, que nos permiten ver dentro de la estructura más íntima del ser humano e incluso intervenir para modificarla. Ellas nos hacen capaces de derrotar enfermedades consideradas incurables hasta hace poco tiempo; pero también abren la posibilidad de determinar a los seres humanos ‘programándonos’, por así decir, algunas cualidades”.

“En segundo lugar – puntualizó el Pontífice – las neurociencias ofrecen mayor información sobre el funcionamiento del cerebro humano. Por medio de ellas, las realidades fundamentales de la antropología cristiana como el alma, la conciencia de sí, la libertad aparecen ahora bajo una luz inédita y pueden ser incluso puesto por algunos seriamente en discusión”.

“Finalmente – agregó el Papa – los progresos increíbles de las máquinas autónomas y pensantes, que ya en parte se han convertido en componentes de nuestra vida cotidiana, nos llevan a reflexionar sobre lo que es específicamente humano y nos hacen diversos de las máquinas”.

Todos estos desarrollos científicos y técnicos, señaló el Papa Francisco,  inducen a algunos a pensar que nos encontramos en un momento singular de la historia de la humanidad, casi al alba de una nueva era y del nacimiento de un nuevo ser humano, superior a aquello que hemos conocido hasta ahora. “La antropología es el horizonte de auto-comprensión en el cual todos nos movemos y determina también nuestra concepción del mundo y las opciones existenciales y éticas. En nuestros días, ella se ha convertido muchas veces en un horizonte fluido, cambiante, en virtud de los cambios socio-económicos, de los movimientos de las poblaciones y de las relativas confrontaciones interculturales, pero también de la difusión de una nueva cultura global y, sobre todo, de los increíbles descubrimientos de la ciencia y de la técnica”.

El Papa Francisco invitó a los participantes en esta Asamblea Plenaria a responder a los desafíos que la ciencia y la cultura ponen al hombre de hoy. “La ciencia y la tecnología nos han ayudado a profundizar los confines del conocimiento de la naturaleza, y en particular del ser humano. Pero ellas solas no son suficientes para dar todas las respuestas. Hoy nos damos cuenta que es necesario volver a los tesoros de la sabiduría conservados en las tradiciones religiosas, en la sabiduría popular, en la literatura y en el arte, que tocan en profundidad el misterio de la existencia humana, sin olvidar, es más, redescubriendo aquellos contenidos en la filosofía y la teología”.

Antes de concluir su discurso, el Papa Francisco recordó que la Iglesia siempre ha contribuido con algunos principios para sostener este diálogo con la ciencia, y es así que ofrece los principios de la centralidad de la persona humana, del destino universal de los bienes y el principio de que no todo los que es técnicamente posible o factible es por ello mismo éticamente aceptable. “La ciencia como cualquier otra actividad humana, sabe que tiene límites que respetar por el bien de la misma humanidad, y necesita de un sentido de responsabilidad ética. La verdadera medida del progreso, como lo recordaba el Beato pablo VI, es aquel que mira al bien de cada hombre y de todo el hombre”.

Renato Martinez – SpC


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Entrega de los Premios Ratzinger en el Vaticano.

El Papa entregará el Premio Ratzinger a un teólogo católico, un luterano y un ortodoxo

Entrega de los Premios Joseph Ratzinger en 2016. Foto: L'Osservatore Romano

Entrega de los Premios Joseph Ratzinger en 2016. Foto: L’Osservatore Romano

VATICANO, 17 Nov. 17 / 09:11 am (ACI).- Este sábado 18 de noviembre, el Papa Francisco hará entrega del Premio Ratzinger al teólogo luterano alemán, Theodor Dieter; al teólogo y sacerdote católico alemán Karl-Heinz Menke, y al compositor musical de Estonia, Arvo Pärt, que es cristiano ortodoxo.

Este galardón, que lleva el nombre del Papa Emérito, es uno de los más prestigiosos del mundo que otorga la Fundación Pontificia Joseph Ratzinger a personalidades que hayan contribuido de manera notoria al diálogo entre la fe y la razón.

La ceremonia tendrá lugar en la Sala Clementina del Palacio Apostólico del Vaticano. El primero en intervenir en el acto será el padre Federico Lombardi, Presidente de la Fundación. Le seguirá el Cardenal Kurt Kock, Presidente del Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos y miembro del Comité Científico de la Fundación, quién hará un perfil de los tres premiados en esta séptima edición.

Tras la entrega del premio, considerado por muchos como el Nobel de Teología, el Papa pronunciará un discurso, y la ceremonia concluirá con la intervención de Arvo Pärt, quien tocará algunas piezas musicales en un piano perteneciente a Benedicto XVI.

Además, el Coro de la Capilla Sixtina, dirigido por Massimo Palombella, intervendrá con en diferentes momentos de la entrega del premio.

La Fundación Ratzinger ha destacado que los tres premiados de este año pertenecen a las tres confesiones cristianas: catolicismo, luteranismo y la iglesia ortodoxa.


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Audrey Azoulay, nueva directora gen. de UNESCO

La francesa Audrey Azoulay, nombrada nueva directora general de la UNESCO

Audrey Azoulay, nueva directora general de la UNESCO. Foto: UN Photo / Manuel Elias

10 de noviembre, 2017 — La conferencia general de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), confirmó este viernes en París la nominación de Audrey Azoulay como sucesora de Irina Bokova (Bulgaria).

La francesa de 45 años fue ministra de la cultura del país galo de febrero de 2016 a mayo de 2017 y ocupó puestos de alto nivel en el sector audiovisual público, en particular en el Centro Nacional del Cine y la Imagen Animada (CNC). Ha ejercido también las funciones de relatora del Tribunal de Cuentas de su país y de experta en legislación para la Comisión Europea en los ámbitos de la cultura y la comunicación.

Audrey Azoulay, la segunda mujer en ser nombrada directora general de la organización, es egresada de la Escuela Nacional de Administración de Francia y diplomada del Instituto de Estudios Políticos de París. Además, es titular de un master en Administración de Empresas de la Universidad de Lancaster (Reino Unido).

Empezará sus funciones el 15 de noviembre.


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Formación intelectual de Bergoglio. Una nueva biografía.

DESCUBRIENDO EL PENSAMIENTO DEL PAPA BERGOGLIO. Aparece la primera biografía intelectual de Bergoglio. Con sorpresas y desmentidas. Entrevista al autor, Massimo Borghesi

La tapa del libro

La tapa del libro

Borghesi, filósofo italiano con una larga trayectoria en la cátedra universitaria, estudios y publicaciones, presentará próximamente al público el resultado de un trabajo que estaba faltando. Y esa laguna era el origen de aproximaciones y desconocimientos. Una full immersion en las fuentes primarias que fueron alimentando a lo largo del tiempo la manera de ver y de razonar de quien hoy ocupa la cátedra más alta de la Iglesia Católica. Para llevar a cabo su investigación, Borghesi recibió una ayuda decisiva, precisamente la del sujeto investigado, quien aportó a su esfuerzo cuatro grabaciones de audio. “A través de un amigo en común, Guzmán Carriquiry, vicepresidente de la Pontificia Comisión para América Latina, pude aprovechar la amabilidad del Papa Francisco y hacerle llegar algunas preguntas” revela el autor. El resultado del trabajo se podrá conocer dentro de pocos días, presentado por la casa editorial Jaca Book con el título “JORGE MARIO BERGOGLIO. Una biografía intelectual. Dialéctica y mística”. A continuación ofrecemos algunos anticipos, obtenidos de Borghesi con la complicidad de la amistad.

¿Qué te llevó a empezar este trabajo sobre el pensamiento del Papa?

El prejuicio, sobre todo en el ambiente intelectual y académico, que persiste sobre la imagen del pontificado. El Papa Francisco debió asumir la difícil herencia de Benedicto XVI, uno de los grandes teólogos del ‘900. Después de un pontificado con una fuerte impronta en el plano intelectual, el estilo pastoral de Bergoglio resultó demasiado “simple” para muchos, no adecuado a los grandes desafíos del mundo metropolitano, secularizado. Al Papa que vino del fin del mundo se le reprocha, en Europa y Estados Unidos, que no es “occidental”, europeo, culturalmente preparado.

¿Cuándo comprendiste que no era así?

Personalmente, había leído algunos textos de Bergoglio que me habían llamado mucho la atención. Entre ellos algunos discursos de la segunda mitad de los años ’70, cuando Bergoglio era el joven Provincial de los jesuitas argentinos. Me habían producido una fuerte impresión. Lo que me había impactado era el “pensamiento” que sustentaba sus argumentaciones. Bergoglio se dirigía a sus hermanos jesuitas que estaban viviendo una situación dramática y desgarradora. La Argentina de ese momento estaba gobernada por la Junta Militar, que llevaba adelante una sangrienta represión del frente revolucionario de los Montoneros. En relación a este conflicto la Iglesia se encontraba profundamente dividida entre los partidarios del gobierno y los que apoyaban la revolución. Para Bergoglio esa fractura de la sociedad también ponía en jaque a la Iglesia, que había sido incapaz de unir al pueblo. Su ideal era el catolicismo como coincidentia oppositorum, como superación de esas oposiciones que, cuando se radicalizan, se transforman en contradicciones insalvables. Bergoglio expresaba ese ideal a través de una filosofía propia, una concepción según la cual la ley que gobierna la unidad de la Iglesia, lo mismo que la social y política, está basada en una dialéctica “polar”, en un pensamiento “agónico” que mantiene unidos los opuestos sin cancelarlos ni reducirlos forzadamente al Uno. Multiplicidad y unidad constituían los dos polos de una tensión ineludible. Una tensión cuya solución estaba confiada, una y otra vez, al poder del Misterio divino que actúa en la historia. Esta perspectiva que emergía entre líneas en los discursos del joven Bergoglio me interesó inmediatamente. Asociada a las parejas polares que el Papa plantea en la Evangelii gaudium constituía una verdadera “filosofía” propia, un pensamiento original. Habiendo estudiado a fondo la dialéctica de Hegel y, sobre todo, la concepción de la polaridad en Romano Guardini, esa perspectiva me interesó inmediatamente. Era evidente que Bergoglio tenía una concepción original, un punto de vista teológico-filosófico que, curiosamente, no ha llamado la atención de los estudiosos.

El Papa hizo un aporte personal a tu trabajo de investigación con grabaciones que te hizo llegar. ¿Qué te permitió determinar ese aporte?

A través del amigo en común Guzmán Carriquiry, vicepresidente de la Pontificia Comisión para América Latina, pude aprovechar la gentileza del Papa Francisco y enviarle algunas preguntas. Después de leer sus escritos, en efecto, se planteaba el interrogante sobre la génesis de su dialéctica polar. Era una lectura originalísima de la realidad que ofrecía analogías con el tomismo hilemórfico y dialéctico de Alberto Methol Ferré, el principal intelectual latinoamericano de las segunda mitad del ‘900. Pero Methol Ferré no estaba en el origen del pensamiento de Bergoglio. Los caminos de ambos recién se encuentran a fines de los años ’70, durante la preparación de la gran Conferencia de Puebla de la Iglesia latinoamericana. ¿Entonces de dónde saca Bergoglio su idea de la tensión polar como ley del Ser? Sobre este punto, que es clave, los artículos y libros no ofrecían ninguna pista. Es como si Bergoglio hubiera querido conservar el secreto sobre la fuente de su pensamiento. Aquí es donde las respuestas del Papa resultaron fundamentales. Gracias a ellas pude comprender que el punto de partida de su pensamiento se debe ubicar en los años del estudiantado en el Colegio San Miguel, cuando Bergoglio reflexiona sobre la teología de san Ignacio a través del modelo de la “Teología del como si”, y sobre todo a través de la lectura, determinante, del primer volumen de La dialectique des “Exercices spirituels” de saint Ignace de Loyola de Gaston Fessard. La lectura “tensionante”, dialéctica, que Fessard hace de san Ignacio está en el origen del pensamiento de Bergoglio. Para mí fue un verdadero descubrimiento.

Las influencias europeas más fuertes en el Papa, las que asimiló y dejaron huella en la estructura de su pensamiento, ¿cuáles son?

Uno de los resultados de mi libro fue precisamente establecer la gran influencia que tuvieron en Bergoglio los autores europeos, especialmente jesuitas. Desaparece así la leyenda del Papa latinoamericano que no estaría en condiciones de medirse con el pensamiento europeo. El autor clave sin duda es Gaston Fessard, jesuita, uno de los intelectuales franceses más geniales del ‘900. También Henri de Lubac, con la manera de concebir la relación entre Iglesia y sociedad que plantea en Catholicisme. Les aspects sociaux du dogme. Fessard y de Lubac son protagonistas de la “Escuela de Lyon”. Al seguirlos, Bergoglio es, en cierto modo, discípulo de esa escuela. Ambos, Fessard y de Lubac, adhieren a una concepción dialéctica, heredada de Adam Möhler, el gran fundador de la Escuela de Tubingen, para el cual la Iglesia es coincidentia oppositorum, unidad sobrenatural de lo que en el plano del mundo es irreconciliable. Es la misma concepción que tiene Bergoglio. Además de los dos autores jesuitas que acabamos de citar hay otro, también francés, que tuvo influencia en Bergoglio: Michel de Certeau. Él también fue protagonista del escenario intelectual, sobre todo en los años ’70. Pero el de Certeau que interesa a Bergoglio es el de los años ’60, el estudioso de la mística moderna, de Surin a Favre. El prefacio que escribió para el Memorial de Pierre Favre, el gran amigo de san Ignacio, es un texto clave en la formación de Bergoglio. Su ideal jesuítico de la vida cristiana, de lo contemplativo en acción, tiene el sello de Pierre Favre.

¿Hay otros autores que sean decisivos en su formación, además de los franceses?

A partir de 1986 adquiere un rol fundamental el ítalo alemán Romano Guardini. Ese año Bergoglio viaja a Frankfurt, Alemania, para hacer una tesis doctoral sobre Guardini. Pero el tema que elige no son las obras teológicas o de carácter religioso, sino el único trabajo íntegramente filosófico de Guardini: La oposición polar. Ensayo de una filosofía de lo concreto viviente. Es una decisión curiosa. ¿Por qué ocuparse del Guardini filósofo y no del teólogo? La respuesta resulta comprensible a la luz de mi estudio. Para Bergoglio, la antropología “polar” de Guardini es una confirmación de su visión dialéctica, antinómica, aprehendida a través de Fessard y de Lubac. La autoridad de Guardini confiere un valor especial al modelo de pensamiento que Bergoglio aplica en el campo eclesial y en el político-social. Al mismo tiempo, el modelo guardiniano amplía el bergogliano y permite profundizaciones inéditas. A partir de los años ’90, Guardini se convierte en un autor de referencia. Lo encontramos citado varias veces en la Evangelii gaudium y en Laudato si’. Otro autor clave es el gran teólogo suizo alemán Hans Urs von Balthasar. Esto fue un descubrimiento. A partir de los ’90, siendo ya obispo y luego cardenal, Bergoglio se acerca a la gran estética teológica de von Balthasar, comparte su enfoque, el primado que le reconoce a la belleza en función de comunicar el bien y la verdad. La unidad de los trascendentales del ser se convierte en un punto fundamental del pensamiento teológico filosófico de Bergoglio. De Balthasar, Bergoglio toma también las categorías para oponerse al gnosticismo, al vaciamiento de la carne de Cristo en los diversos “idealismos” espiritualistas. El ensayo sobre Ireneo, contenido en Gloria, impresionó mucho a Bergoglio. Y quiero recordar una última influencia: la obra de Mons. Luigi Giussani. Bergoglio era lector, y en algunos casos los presentó en Buenos Aires, de los libros de Giussani traducidos al español. Desde su punto de vista, las principales categorías del método educativo de Giussani – el encuentro, el estupor, la experiencia, etc. – se asocian al darse glorioso de la “forma” (Gestalt) tal como enseña von Balthasar. Todo ello orientado a una actitud  misionera, evangelizadora, que sitúa al cristiano en el horizonte de la Iglesia de los primeros siglos: como hace 2000 años.

¿Qué peso tienen en su pensamiento las fuentes latinoamericanas? En tu trabajo ocupa un lugar importante Methol Ferré, historiador y filósofo nacido en Uruguay…

Entre las fuentes latinoamericanas sin duda pondría en primera fila a Lucio Gera y su “Teología del pueblo”, la reformulación de la Teología de la liberación que hizo la Escuela del Río de la Plata, con su crítica al marxismo y su opción preferencial por los pobres. Es un aspecto conocido y estudiado del pensamiento de Bergoglio. A la “Teología del pueblo” le corresponde el mérito del redescubrimiento del valor de la religiosidad popular latinoamericana, simbolizada por el culto a la Virgen de Guadalupe, que supera los prejuicios de la cultura iluminista. Además de Gera y los teólogos cercanos a él, sin embargo, hay otros autores que son decisivos para la reflexión de Bergoglio. Entre ellos Miguel Ángel Fiorito, su profesor de filosofía. Fiorito es quien lo introduce en un redescubrimiento de los Ejercicios de san Ignacio a través de la lectura del estudio ignaciano de Gaston Fessard. Después, el encuentro con Amelia Podetti, la “filósofa” argentina más ilustre de los años ’70. Estudiosa de Hegel, Podetti desarrolla una reflexión sobre la inculturación de la fe, sobre la relación entre centro y periferia, sobre el rol de América Latina en el nuevo contexto mundial, que interesó mucho a Bergoglio. Finalmente, está el autor por excelencia: Alberto Methol Ferré, con quien compartió la experiencia del Celam desde 1979 hasta 1992 y es el intelectual más lúcido de América Latina. Bergoglio y Methol están en perfecta sintonía. Mi trabajo analiza el pensamiento de Methol Ferré, su tomismo dialéctico, y esto, junto con la entrevista que le hiciste a Methol en el libro El Papa y el Filósofo, es una novedad en el panorama cultural italiano. Methol Ferré y Bergoglio se encuentran, comparten la misma perspectiva sobre la Iglesia y la sociedad, tienen los mismos autores de referencia. Uno fundamentalmente: ambos dependen de la visión polar, dialéctica, de Gastón Fessard. Esa fuente común explica también su cercanía ideal, filosófica, su sintonía en la manera de afrontar los desafíos de la Iglesia latinoamericana a partir de los años ’70. Bergoglio aprecia muchísimo al “amigo” Methol, lee sus artículos en “Víspera” y “Nexo”, se siente impresionado por su geopolítica eclesial, comparte su ideal de la “Patria Grande”.

¿Hay adquisiciones finales de tu estudio, de síntesis, que replantean lo que se ha escrito hasta ahora sobre el Papa Bergoglio?

Las adquisiciones son muchas. En primer lugar, como ya dijimos, se aclara la génesis y el hilo conductor del pensamiento de Jorge Mario Bergoglio. Y es la primera vez que eso ocurre. Queda así desmentida la opinión de los que, por prejuicio o falta de documentación, siguen repitiendo que Francisco no tiene títulos para ejercer el ministerio petrino. Bergoglio es portador de un pensamiento original, dependiente de una tradición del pensamiento “católico” entre el ‘800 y el ‘900, la de Adam Möhler, Erich Przywara, Romano Guardini, Gaston Fessard y Henri de Lubac. Algunos de estos autores son jesuitas, otros no. Es una tradición ilustre que precisamente el magisterio de Francisco hoy permite redescubrir y valorizar. Una tradición que desmiente a los que – pienso sobre todo en las críticas contra Amoris laetitia – pretenden atribuir al Papa una teología praxística, relativista, permisiva. En la concepción “polar” de Bergoglio la Verdad y la Misericordia no se pueden separar, lo mismo que lo bello-bueno-verdadero a la luz de la unidad de los trascendentales. Los que critican a Francisco de supuesto  subjetivismo y modernismo demuestran que no conocen su pensamiento. Así como tampoco conocen su pensamiento quienes lo acusan de reducir la fe a la cuestión social y olvidar el primado del kerygma. Por el contrario, Francisco – como afirma explícitamente en la Evangelii Gaudium – quiere recuperar el primado del kerygma por encima de la desviación ética de la Iglesia de las últimas décadas y, al mismo tiempo, quiere un fuerte compromiso de los católicos en lo social. No hace ninguna reducción: son dos polos de una tensión que caracteriza lo católico. Respecto del compromiso político, la trascendencia, el primerear de la fe y de la gracia por encima de cualquier declinación histórica, es lo esencial. El Papa tiene una concepción “mística” que afirma la apertura del pensamiento respecto de cualquier clausura ideológica y sistemática, y esto en función de la acción del “Dios siempre más grande”.

¿En qué quedan las críticas que se le hacen a Bergoglio de ser “populista-peronista”?

Quienes las hacen, evidentemente no lo conocen a fondo, o las hacen sabiendo que no están en lo cierto. El Papa es un crítico de la absolutización de la economía capitalista desvinculada de cualquier ley ética, tal como se ha impuesto en la era de la globalización. Pero no es “populista”. Su simpatía por el peronismo, debido a la atención que presta a la cuestión social, no se debe confundir con las ideas salvíficas propias de una política ideológica. Es interesante, desde ese punto de vista, la valorización que hace Bergoglio en los años ’90 del De civitate Dei de san Agustín. Propone a Agustín como modelo actual para criticar los modelos teológico-políticos que comprometen la Iglesia con el poder, sean de derecha o de izquierda. Sobre este tema la posición de Bergoglio está totalmente en sintonía con la lectura de Agustín que hace Ratzinger. El libro aclara muchos puntos de la reflexión de Bergoglio que hasta el momento habían quedado en la sombra para el público europeo, constituyéndose en fuente de controversias. En esto reside, espero, la utilidad del mismo.

Traducción del italiano de Inés Gímenez Pecci

Massimo Borghesi, “JORGE MARIO BERGOGLIO. Una biografia intellettuale. Dialettica e mistica”. Introduzione di Guzmán Carriquiry Lecour. Jaca Book, Milano 2017