Loiola XXI

Lugar de encuentro abierto a seguidor@s de S. Ignacio de Loyola esperando construir un mundo mejor


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Jesuitas en la feria del libro de Madrid 2018

Publicado: Viernes, 25 Mayo 2018

Firmas en la Feria del Libro de Madrid

La firma de los autores del Grupo de Comunicación Loyola es una tradición que se mantiene cada Feria del Libro de Madrid. En esta 77 edición no iba a ser menos. La caseta 27, cerca de la puerta de El Retiro de O´Donnell, se convierte entre el 24 de mayo y 10 de junio, en ese lugar de encuentro con los autores de la editorial jesuita. Escritores que han encontrado la palabra precisa para compartir sus pensamientos, sus relatos, sus reflexiones, sus estudios, sus trabajos y su creatividad en cada uno de los libros de los sellos Sal Terrae y Mensajero: José Carlos Bermejo, Jaime Tatay SJ, José María Rodríguez Olaizola SJ, Fernando Vidal, Esther Pascual, Roberto Corral, José María Fernández Martos SJ y María Martínez Sagrera.

Sus rúbricas son las protagonistas estos días como testigos de esa complicidad entre autor y lector. Quedan estampadas en las primeras páginas de los libros para permanecer en la memoria, de recuerdo y de señal, de ese “mundo” común que trasciende al título y al ISBN: Cuentos que sananLa llegada de un Dios salvajeBailar con la soledadLa revolución del padreLos ojos del otroGulo, el elefante anoréxicoMi biblia en las trincherasInfancias rotas….

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Un jesuita español descubridor de las fuentes del Nilo.

Pedro Páez Jaramillo sj.

El día que vio las Fuentes del Nilo y supo realmente lo que estaba ante sus ojos, el misionero expresó: «Confieso que me alegré de ver lo que tanto desearon ver antiguamente el rey Ciro y su hijo Cambeis, el gran Alejandro y el famoso Julio César»

(AICA).- Los europeos prácticamente no consiguieron nuevos datos sobre los orígenes del Nilo hasta los siglos XV y XVI, cuando viajeros por Etiopía visitaron el lago Tana e incluso la fuente del Nilo Azul en las montañas al Sur del lago. Pese a que el británico James Bruce declaró haber sido el primer europeo en visitar esa fuente, escritores modernos con mejores conocimientos le dan el crédito al jesuita español Pedro Páez.

Las hazañas realizadas por católicos a lo largo de la historia aparecen muchas veces ocultas para muchos y alejadas de los libros oficiales de Historia. Pero lo cierto es que los misioneros católicos, muchos de ellos españoles, han sido responsables de grandes descubrimientos.

Uno de ellos es el jesuita español Pedro Páez Jaramillo, cuya vida fue una auténtica aventura digna de una película. Él fue el verdadero descubridor de las Fuentes del Nilo, las que contempló en 1618, casi dos siglos antes que lo hiciera el naturalista, explorador y geógrafo británico James Bruce de Kinnaird.

Una biografía que debería ser más conocida

La vida de este jesuita estará disponible a partir del jueves 3 de mayo en el “Diccionario Biográfico” de la Real Academia de la Historia, donde ya están presentes las historias de miles de personajes.

Precisamente, las aventuras del padre Páez Jaramillo aparecen ampliamente relatadas en “Antes que nadie” del historiador español Fernando Paz, libro donde relata “aventuras insólitas de unos españoles que quisieron ser demasiado”. Curiosamente, el primer capítulo está dedicado a este jesuita.

Su misión fue llevar el Evangelio a los últimos rincones

Este religioso madrileño tenía como gran misión de su vida llevar el Evangelio a los últimos rincones del mundo, siguiendo el ejemplo de San Francisco Javier, y sin tener ningún miedo al martirio. Y en su vida estuvo en muchísimas ocasiones muy cerca de ser mártir.

Su vida giró en torno a la India, Etiopía (en aquel tiempo llamada Abisinia) y las persecuciones de los musulmanes. De hecho, llegó a estar hasta siete años preso en lo que hoy es Yemen, pero también impresionó tanto a los emperadores de Abisinia, que uno de ellos le pidió bautizarse católico y pedir una alianza con el Imperio Español ofreciendo a su hijo como esposo de la hija de Felipe III.

El misionero jesuita fue realizando conversiones por donde pasaba. Para ello, aprendió perfectamente la lengua local y las costumbres de la zona. Su gran aventura por Etiopía, donde fue amigo y consejero admirado de varios de sus emperadores, tuvo como punto más importante el descubrimiento de las fuentes del Nilo.

Vio lo que Alejandro, Julio César o Ciro sólo soñaron

En su libro “Historia de Etiopía”, que escribió en 1620, Páez Jaramillo retrata todas estas impresionantes vivencias. Fernando Paz recuerda que el misionero “retrata tanto el país como se retrata a sí mismo” y se caracteriza por no ser “presuntuoso, no es jamás vano; al contrario, toma distancia de los hechos y, mucho más aún, huye de todo protagonismo”.

Eso sí, el día que vio las Fuentes del Nilo y supo realmente lo que estaba ante sus ojos, el misionero expresó: “Confieso que me alegré de ver lo que tanto desearon ver antiguamente el rey Ciro y su hijo Cambeis, el gran Alejandro y el famoso Julio César”. Y lo escribe sin grandilocuencia ni hambriento de fama, como ocurriría en 1770 con James Bruce, que reivindicó ser el primer europeo en alcanzar las fuentes.

En aquel momento, Páez acompañaba al monarca etíope por las montañas del Sahala (Sahara). Así relata Fernando Paz el hallazgo: “Ascendieron hasta los tres mil metros de altura, y desde allí Páez divisó el curso de un riachuelo que brotaba de algún lugar de la montaña, al que iban a desembocar otros arroyos, alimentando un cauce cada vez más caudaloso. Los distintos cursos de agua parecían salir de un par de lagunas: los indígenas las conocen como ‘Abbay’, que es el nombre que aún hoy dan al Nilo Azul”. Páez, sabiendo lo que realmente era esa masa de agua, fue siguiendo el curso del río, aunque no pudo llegar hasta la desembocadura.

El río Nilo

El Nilo es el mayor río de África y uno de los ríos más grandes del mundo y quizás el más importante en lo referido al nacimiento de civilizaciones. Su cauce transcurre en dirección norte a lo largo de siete naciones: Burundi, Ruanda, Tanzania, Uganda, Kenia, República Democrática del Congo, Sudán del Sur, Sudán, Egipto y Etiopía, llegando a recorrer 6.700 kilómetros hasta su desembocadura en el mar Mediterráneo.

Una vida dedicada a la evangelización

Pedro Páez Jaramillo entró en la Compañía de Jesús en 1582, en la ciudad universitaria de Coímbra (Portugal), cantera de la expansión de los jesuitas, no solamente por Portugal y España, sino también por las misiones, cuyo puerto de embarque en los primeros tiempos fue Lisboa. Tras sus estudios de Filosofía en Belmonte (Cuenca, España), solicitó a sus superiores ser enviado a las Indias. Se embarcó en el citado puerto lisboeta, en abril de 1587, rumbo a la India, donde concluyó sus estudios de Teología y fue ordenado sacerdote en Goa en enero de 1589.

Pocos días después, con el fin de reanimar la misión en Etiopía, sus superiores resolvieron enviarlo a ese país, acompañado del padre Antonio de Montserrat, un jesuita catalán formado en Portugal que en 1574 había sido destinado a la misión de la colonia portuguesa de Goa, en la India. Tanto Pedro Páez como Monserrat, a la altura de Dhofar, fueron apresados por los árabes y permanecieron presos por espacio de siete años en tierras del actual Yemen. Los últimos meses de su prisión permanecieron en Moca sirviendo incluso en las galeras turcas. Fueron rescatados por unos 1.300 cruzados que invadieron la región.

El padre Páez regresó a Goa en noviembre de 1596 y reinició los trabajos apostólicos en la península de Salsete y Diu. En marzo de 1603 comenzó un viaje a Etiopía, disfrazado de mercader armenio, alcanzando Massaua en abril de ese mismo año y semanas después se hallaba en Fregona, adonde habían sido desterrados los jesuitas desde 1595. No perdió tiempo, antes de contar con la llamada del negus (emperador etíope) Za-Denghel. Como era una constante en el horizonte misionero de los jesuitas, Pedro Páez se preparó lingüísticamente con el aprendizaje de la lengua común y cortesana, el amárico; además del geez, la lengua litúrgica.

Como había ocurrido con Monserrat y el emperador mongol, Páez se ganó el prestigio en la Corte del negus y de sus sucesores, consiguiendo conversiones significativas y resaltando la obediencia al Papa como Sumo Pontífice, a quien el jesuita solicitó que nombrase un patriarca como máxima autoridad religiosa de estos territorios. Así se reemplazaría al abuna copto (jefe de la Iglesia Ortodoxa de Etiopía y Eritrea) que había sido enviado desde El Cairo.

Fue un jesuita de muchas y notables capacidades intelectuales y de trabajo práctico y pastoral, además de aportar sus saberes en el ámbito de la construcción, incluyendo la carpintería y la herrería. Impulsó la construcción de un palacio donde pudiese residir el emperador, además de una iglesia en Gorgora. Atendía especialmente a la comunidad portuguesa, pero era un jesuita que participaba en la controversia, sobre todo en las disputas religiosas que se desarrollaban en torno a la naturaleza de Cristo.

Era esta cuestión la que dividía a los cristianos romanos de los coptos. Páez se convirtió en la voz autorizada en Europa de la Historia de Etiopía. Precisamente era éste el título -Historia Aethiopiae- de la obra que le encargó escribir el prepósito general de la Compañía de Jesús, padre Mucio Vitelleschi. Las páginas abarcaban cronológicamente de 1555 a 1622. Consideraba el superior en Roma que era necesario que en Europa se diese a conocer el horizonte misionero. Páez describió en esas páginas las fuentes del río Nilo, que pudo contemplar por vez primera en abril de 1618.

Mientras que algún autor negó su presencia en este lugar, Tacchi-Venturi llegó a compararlo por su labor en Etiopía con el también jesuita Mateo Ricci en China.


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La Navidad vista desde Venezuela. Por Luis Ugalde S.J.

Luis Ugalde
Y mandó a matar al niño
EL NACIONAL
14/12/2017
Los evangelios de los días navideños y de la infancia de Jesús
están llenos de simbolismos que los liberan de los estrechos barrotes
de tiempo y espacio y les dan especial significación para la condición
y sentido humano de todos los tiempos y pueblos. Tienen gran fuerza
inspiradora y luz para la humanidad que a tientas se busca a sí misma.

Herodes mandó matar al niño anónimo, nacido en los márgenes
del pueblo de Belén. ¿Qué le había hecho ese niño al rey que nunca lo
había visto? Herodes era el poder y el niño naciente el antipoder, sin
fuerza, ni prestigio; pura necesidad, como todo niño, con el único poder
de hacerse querer. Por el contrario, para el rey dominante el poder
lo es todo y el niño nada.
Todo reino de este mundo es poder que domina y se impone.
Pero ese niño de Belén un día dirá que no es cierto, porque en el
mundo también está actuando un reino que no es de este mundo,
que no tiene ejércitos, ni espadas, ni tanques, que es una semilla
mínima que germina y se hace árbol que acoge y no oprime. Toda
persona experimenta esta verdad íntima donde resuena la paz del
encuentro, el reconocimiento de los otros como nos-otros, la justicia
que no aplasta sino que va llenando la búsqueda humana y la capacidad
de domar el poder y ponerlo al servicio de la vida.
Ese niño dirá que la eterna búsqueda humana de realización
plena no es vana ilusión, sino verdad. El deseo de ser como Dios y de
alcanzar el cielo con la mano, el paraíso para cuya conquista se hicieron
revoluciones y corrieron torrentes de sangre y de sueños, tienen
un camino distinto: estamos llamados a ser como dioses, pero sin
ejércitos, ni armas, ni dominación que destruye al otro, sino dioses
como dios-amor, cuyo rostro humano es ese niño de Belén y de todos
los niños. Por eso Herodes los mandó a matar.
Hoy en Venezuela el poder está matando a los niños, a los débiles,
a los que claman por medicinas y comida, a los que quieren convertir
los tanques en arados para la siembra y los bombarderos en
escuelas para el bien. Ese niño se atreverá a decir que lo que buscamos
todos, lo encuentra el que da su vida al otro, para que la tengan
ambos. Dirá que Dios es amor y que nadie tiene más amor que el que
da la vida. Por eso él –Hijo del Hombre e Hijo de Dios– es vida, porque
da su vida…
Nos dice también que nunca nadie ha visto a Dios, pero donde
unos ayudan a otros ahí está Dios (1Juan 4, 12). Que en definitiva
gana la vida quien tiende la mano al hambriento, al sediento, al enfermo,
al preso, al perseguido y desterrado … y trabaja para arrancar
de raíz esas negaciones (Mateo 25). Así nos encontramos con Diosamor
y nos encontramos “nos-otros”.
Ese niño reconoce que los humanos nos matamos unos a otros
como lobos (como lo dirá Hobbes 1.630 años después), pero también
somos portadores de la semilla, el deseo y la capacidad de hacernos
hermanos. Sin esa hermandad, sin esa fraternidad, que reconoce y
ama al otro como a uno mismo, nada es posible, ni familia, ni empresa,
ni nación, ni la humanidad realmente humana.
El poder autoabsolutizado ayer y hoy manda a matar al niño y
desterrar el amor. Es lo que vivimos trágicamente en Venezuela, en
esta “revolución” que empezó con deseo de construir el paraíso de
fraternidad, pensando que el camino era destruir a la otra mitad del
país y repartir la infinita herencia petrolera. La verdad de nuestra Navidad
es que el omnipotente gobierno se derrumba porque con él
mueren los niños, se llenan las cárceles, se derrumban los hospitales
y se van errantes los jóvenes. El fracasado gobierno que en el saqueo
petrolero se ha robado (según confesión de ellos) no menos de
30.000 millones de dólares (al cambio libre actual Bs.
3.000.000.000.000.000), se roba la vida de millones de niños, de enfermos,
de hambrientos y la alegría de miles de escuelas y de empre-
sas productivas. Según confiesan los que fueron poderosos ministros
y vicepresidentes, esos 30.000 millones de dólares, con otros robos,
corrupciones e ineptitudes, superaron 130.000 millones de dólares.
Pero Herodes se aferra al poder, y para atornillarse en el infierno actual
manda matar al Niño que es verdad, camino y vida.
¡Feliz Navidad! Donde todo puede faltar menos esperanza y
amor.

 

 

 

 

Luis Ugalde Y mandó a matar al niño EL NACIONAL 14/12/2017 Los evangelios de los días navideños y de la infancia de Jesús están llenos de simbolismos que los liberan de los estrechos barrotes de tiempo y espacio y les dan especial significación para la condición y sentido humano de todos los tiempos y pueblos. Tienen gran fuerza inspiradora y luz para la humanidad que a tientas se busca a sí misma. Herodes mandó matar al niño anónimo, nacido en los márgenes del pueblo de Belén. ¿Qué le había hecho ese niño al rey que nunca lo había visto? Herodes era el poder y el niño naciente el antipoder, sin fuerza, ni prestigio; pura necesidad, como todo niño, con el único poder de hacerse querer. Por el contrario, para el rey dominante el poder lo es todo y el niño nada. Todo reino de este mundo es poder que domina y se impone. Pero ese niño de Belén un día dirá que no es cierto, porque en el mundo también está actuando un reino que no es de este mundo, que no tiene ejércitos, ni espadas, ni tanques, que es una semilla mínima que germina y se hace árbol que acoge y no oprime. Toda persona experimenta esta verdad íntima donde resuena la paz del encuentro, el reconocimiento de los otros como nos-otros, la justicia que no aplasta sino que va llenando la búsqueda humana y la capacidad de domar el poder y ponerlo al servicio de la vida. Ese niño dirá que la eterna búsqueda humana de realización plena no es vana ilusión, sino verdad. El deseo de ser como Dios y de alcanzar el cielo con la mano, el paraíso para cuya conquista se hicieron revoluciones y corrieron torrentes de sangre y de sueños, tienen un camino distinto: estamos llamados a ser como dioses, pero sin ejércitos, ni armas, ni dominación que destruye al otro, sino dioses como dios-amor, cuyo rostro humano es ese niño de Belén y de todos los niños. Por eso Herodes los mandó a matar. Hoy en Venezuela el poder está matando a los niños, a los débiles, a los que claman por medicinas y comida, a los que quieren convertir los tanques en arados para la siembra y los bombarderos en escuelas para el bien. Ese niño se atreverá a decir que lo que buscamos todos, lo encuentra el que da su vida al otro, para que la tengan ambos. Dirá que Dios es amor y que nadie tiene más amor que el que da la vida. Por eso él –Hijo del Hombre e Hijo de Dios– es vida, porque da su vida… Nos dice también que nunca nadie ha visto a Dios, pero donde unos ayudan a otros ahí está Dios (1Juan 4, 12). Que en definitiva gana la vida quien tiende la mano al hambriento, al sediento, al enfermo, al preso, al perseguido y desterrado … y trabaja para arrancar de raíz esas negaciones (Mateo 25). Así nos encontramos con Diosamor y nos encontramos “nos-otros”. Ese niño reconoce que los humanos nos matamos unos a otros como lobos (como lo dirá Hobbes 1.630 años después), pero también somos portadores de la semilla, el deseo y la capacidad de hacernos hermanos. Sin esa hermandad, sin esa fraternidad, que reconoce y ama al otro como a uno mismo, nada es posible, ni familia, ni empresa, ni nación, ni la humanidad realmente humana. El poder autoabsolutizado ayer y hoy manda a matar al niño y desterrar el amor. Es lo que vivimos trágicamente en Venezuela, en esta “revolución” que empezó con deseo de construir el paraíso de fraternidad, pensando que el camino era destruir a la otra mitad del país y repartir la infinita herencia petrolera. La verdad de nuestra Navidad es que el omnipotente gobierno se derrumba porque con él mueren los niños, se llenan las cárceles, se derrumban los hospitales y se van errantes los jóvenes. El fracasado gobierno que en el saqueo petrolero se ha robado (según confesión de ellos) no menos de 30.000 millones de dólares (al cambio libre actual Bs. 3.000.000.000.000.000), se roba la vida de millones de niños, de enfermos, de hambrientos y la alegría de miles de escuelas y de empre- sas productivas. Según confiesan los que fueron poderosos ministros y vicepresidentes, esos 30.000 millones de dólares, con otros robos, corrupciones e ineptitudes, superaron 130.000 millones de dólares. Pero Herodes se aferra al poder, y para atornillarse en el infierno actual manda matar al Niño que es verdad, camino y vida. ¡Feliz Navidad! Donde todo puede faltar menos esperanza y amor.


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El Papa en la capital de Myanmar. Crónica.

Francisco se encuentra con Aung San Suu Kyi en la “ciudad fantasma”

El Papa en la capital-fortaleza de Myanmar: dos encuentros cara a cara con la cúpula política del país, antes del discurso a las autoridades políticas
AP

Francisco se encuentra con Aung San Suu Kyi

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Pubblicato il 28/11/2017
Ultima modifica il 28/11/2017 alle ore 11:31
ANDREA TORNIELLI
ENVIADO A NAY PYI TAW

El Papa Francisco llegó a Nay Pyi Taw, la capital de Myanmar, la ciudad-fortaleza que parece una ciudad fantasma y en donde desde 2005 reside el centro del poder político y militar del país. Dos encuentros a puertas cerradas para el Pontífice: el del palacio presidencial con el presidente de la República, Htin Kyaw, que recibió al Pontífice bajo el sol en la gran explanada verde, y el encuentro con la Consejera de Estado y Ministra del Exterior, Aung San Suu Kyi, que se llevó a cabo en la sala del cuerpo diplomático del mismo palacio. Dos visitas de cortesía antes del discurso a las autoridades políticas del país.

 

 

El Pontífice en el Palacio presidencial con el presidente de la República, Htin Kyaw (foto: Andrea Tornielli)

 

La ciudad de Nay Pyi Taw, completamente diseñada y que surgió de la nada en pocas décadas, cuenta con varios complejos. Los palacios del poder se encuentran en una colina rodeada por un foso enorme, atravesado por grandes puentes de metal. Fue estudiada para garantizar la seguridad de quienes están en el poder y permitir vías de fuga, gracias a las enormes calles que tiene: la que rodea el palacio presidencial tiene 20 carriles; las demás solamente 8, pero todas ellas permiten el aterrizaje o el despegue de vehículos militares.

 

 

Uno de los puentes de la “ciudad prohibida” (foto: Andrea Tornielli)

 

Los barrios residenciales, en donde viven los habitantes de la capital “fantasma” (oficialmente más de un millón) están mimetizados en grandes zonas rodeadas por agua, sumergidas en el verde, con edificios de cuatro o cinco pisos y rejas en las ventanas. Grandes hoteles semidesiertos constelan la zona, además de museos y áreas para exposiciones. Por las calles hay muy pocos automóviles, lo contrario de Rangún, la vieja capital, en la que siempre hay tráfico. También los autobuses con los periodistas que viajan con el Papa, a pesar de la escolta de la policía, tuvieron dificultades para llegar al aeropuerto, pues se quedaron embotellados entre los coches.

 

Nada de todo esto sucede en la capital, ciudad prohibida a los periodistas occidentales por motivos de seguridad.


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E Papa critica las colonizaciones culturales.

“Las colonizaciones culturales quitan libertades. Como las dictaduras”
El Papa en Santa Marta: anulan la memoria reduciéndola a “fábulas”, adoctrinan a los jóvenes; promueven en las escuelas “libros que cancelan todo lo que Dios ha creado”

El Papa argentino

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Pubblicato il 23/11/2017
Ultima modifica il 23/11/2017 alle ore 15:43
DOMENICO AGASSO JR.
CIUDAD DEL VATICANO

Cancelan la memoria, adoctrinan a los jóvenes. Anulan las libertades. El Papa Francisco volvió a condenar de esta manera las colonizaciones culturales e ideológicas de todos los tiempos, durante la homilía de la Misa matutina de hoy, 23 de noviembre de 2017, en la capilla de la Casa Santa Marta. Según indicó la Radio Vaticana, el Papa las identificó también con las dictaduras europeas del siglo pasado.

 

Cada vez que en la tierra surge una nueva dictadura cultural o ideológica es una “colonización”, afirmó el Pontífice. “Piensen sin dar nombres – dijo Francisco – en lo que hicieron las dictaduras del siglo pasado en Europa” y en las “escuelas de adoctrinamiento” que nacieron “se quita la libertad, se deshace la historia, la memoria del pueblo y se impone un sistema educativo a los jóvenes. Todos, todos hacen así. Todas, todas hacen así. Incluso con guantes blancos, algunos, no sé, un país, una nación, pide un préstamo, “no, yo te doy, pero tú, en las escuelas, debes enseñar esto, esto, esto”, y te indican los libros; libros que borran todo lo que Dios ha creado y cómo lo ha creado. Borran las diferencias, borran la historia: a partir de hoy se comienza a pensar así. El que no piensa así, es dejado de lado, e incluso perseguido”.

 

El Obispo de Roma reafirmó que también en Europa sucedió lo mismo, donde “los que se oponía a las dictaduras genocidas, eran perseguidos”, eran amenazados y privados de la libertad, lo que corresponde después “a otra forma de tortura”. Y además de la libertad, las colonizaciones ideológicas y culturales quitan la memoria, reduciéndola a “fábulas”, a “mentiras”, a “cosas de viejos”.

 

Al recordar al respecto la figura de la madre de los Macabeos que exhorta a sus hijos a mantenerse firmes frente al martirio, el Pontífice subrayó el papel único de la mujer en la custodia de la memoria y de las raíces históricas.

 

“Custodiar la memoria: la memoria de la salvación, la memoria del pueblo de Dios, aquella memoria que hacía fuerte la fe de este pueblo perseguido por esta colonización ideológico-cultural. La memoria –subrayó Francisco– es la que nos ayuda a vencer cada sistema educativo perverso. Recordar. Recordar los valores, recordar la Historia, recordar las cosas que hemos aprendido. Y después a la mamá. La mamá que hablaba dos veces (dice el texto) “en la lengua de los padres”: hablaba en dialecto. Y no hay ninguna colonización cultural que pueda vencer el dialecto”.

 

La “ternura femenina” y la “valentía viril” de la madre de los Macabeos que se hace fuerte gracias a las raíces históricas de la lengua de los Padres en la defensa de sus hijos y del Pueblo de Dios, hace pensar – observó el Papa – que “sólo la fuerza de las mujeres es capaz de resistir a una colonización cultural”. Son ellas, las mamás y las mujeres, las que custodian la memoria, el dialecto, “capaces de defender la historia de un pueblo” – y añadió Francisco – capaces “de transmitir la fe” que “después los teólogos explicarán”.

 

El pueblo de Dios, explicó “ha ido adelante gracias a la fuerza de tantas mujeres buenas, que han sabido dar a sus hijos la fe. Y sólo ellas (las mamás) saben transmitir la fe en dialecto. Que el Señor nos dé siempre la gracia, en la Iglesia, te tener memoria, de no olvidar el dialecto de los padres y de tener mujeres valerosas”.


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Pekín y Vaticano en un proyecto cultural bilateral.

Acercamiento entre Santa Sede y China mediante exposición simultánea en Vaticano y Pekín

Por Miguel Pérez Pichel

El Vaticano y la Ciudad Prohibida de Pekín. Foto: ACI Prensa y Flickr

El Vaticano y la Ciudad Prohibida de Pekín. Foto: ACI Prensa y Flickr

VATICANO, 21 Nov. 17 / 07:36 am (ACI).- Los Museos Vaticanos y el Museo de la Ciudad Prohibida de Pekín presentaron una exposición simultánea que tendrá lugar en primavera de 2018 mediante la cual se pretende construir un puente cultural que se convierta en una pieza central de las relaciones entre la Ciudad del Vaticano y la República Popular China.

En la presentación de la exposición, que tuvo lugar este martes 21 de noviembre en la sala de prensa de la Santa Sede, Zhu Jiancheng, Secretario General de la China Culture Investment Found, institución que, junto con el Vaticano, se encarga de la organización de la muestra, mostró su satisfacción por esta iniciativa.

“Estoy firmemente convencido de que esta exposición simultánea chino-vaticana abrirá un nuevo capítulo en el intercambio cultural entre el pueblo chino y el Vaticano, con el fin de que ayude al acercamiento y a la comprensión entre dos países con una profunda tradición cultural”, aseguró.

Afirmó que “este evento tiene un significado muy importante en la promoción de la mutua comprensión y en la confianza recíproca entre las dos partes”.

En este sentido, insistió en que “se trata de un evento que supera las fronteras y el tiempo, que une culturas y que fortalecerá la amistad entre China y el Vaticano, además de favorecer la normalización de las relaciones diplomáticas entre China y el Vaticano”.

En la exposición tendrá un peso especial la obra del reconocido pintor chino Yan Zhang, dos de cuyas obras se cedieron al Vaticano el 31 de mayo de 2017.

“En este momento histórico de fuerte empeño para desarrollar las relaciones civiles entre China y el Vaticano quisiera expresar nuestro sincero homenaje de verdadera amistad a Su Santidad el Papa Francisco y a todos aquellos que han contribuido a los intercambios culturales”, señaló.

Explicó que “las dos muestras representan los dos extremos de un puente de diálogo y civilización. Como mensajero de este intercambio cultural, es para mí un placer y un privilegio transmitir los saludos y la amistad del pueblo chino”.

El artista chino consideró un honor que sus obras Cradling Arm y Iron Staff, de la serie de obras que con el tema de “Naturaleza y Religión” desarrolló en los últimos 20 años, se hayan sumado a la colección permanente de los Museos Vaticanos tras la cesión realizada el 31 de mayo de 2017. “Son las obras que mejor representan todos mis trabajos y reflexiones”, aseguró.