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Se recomienda leer y estudiars la declaración del Papa y el Gran Imán firmada en Abu Dhabi

Mons. Ayuso: «Difundir la Declaración del Papa y del Gran Imán abrirá puentes»

El Secretario del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso habla sobre los frutos tras el viaje apostólico del Papa a los Emiratos Árabes y pide que los medios difundan el contenido de la Declaración de Fraternidad firmada junto al Gran Imán, “para que pueda hacer eco en el corazón de la humanidad”.

Sofía Lobos – Ciudad del Vaticano

Finalizado el viaje apostólico del Papa Francisco a los Emiratos Árabes Unidos, Vatican News entrevistó a Mons. Miguel Ángel Ayuso, Secretario del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso, quien ofrece un balance sobre la repercusión internacional y los frutos concretos que ha tenido este acontecimiento histórico por partida doble:

Se trata de la primera vez que un Pontífice visita la península arábiga y de la primera Declaración sobre la fraternidad humana firmada por dos líderes religiosos: el Santo Padre y el Gran imán de Al- Azhar, Ahmed Al Tayeb.

 

Un documento que busca combatir el extremismo, promover la paz acercando a cristianos y musulmanes en favor de una convivencia basada en la tolerancia y que al mismo tiempo condena el uso de la religión para justificar el terrorismo y la violencia: “Dios no quiere que su nombre sea usado para matar ni aterrorizar a la gente”, se lee en el escrito.

El Papa viajó como “mensajero de paz”

Por su parte, Mons. Ayuso destaca dos aspectos fundamentales para comprender mejor el sentido de este viaje, en el que el Papa ha participado como “mensajero de paz”:

Por un lado, hace hincapié en la parte del Diálogo Interreligioso y la firma de la Declaración sobre la fraternidad; y por otro, resalta la dimensión pastoral que hizo posible el encuentro del Sucesor de Pedro con la comunidad cristiana, “compuesta de migrantes que viven en la zona y que pudieron reunirse con su pastor para celebrar la Santa Misa en un espacio público”.

“ Un documento que busca combatir el extremismo, promocionar la paz mundial acercando a cristianos y musulmanes en favor de una convivencia basada en la tolerancia y que al mismo tiempo condena el uso de la religión para justificar el terrorismo y la violencia: «Dios no quiere que su nombre sea usado para matar ni aterrorizar a la gente» ”

En cuanto a este Documento firmado entre cristianos y musulmanes, el prelado recomienda su lectura profunda, así como su difusión y puesta en práctica de su contenido: “Hago un llamamiento para que esta Declaración pueda ser conocida y compartida en los medios de comunicación y a través de todos los canales posibles. Esta es también la voluntad del Papa quien así lo ha comunicado expresamente a nuestro Dicasterio”.

Los frutos de la Declaración sobre la fraternidad

Con la mirada puesta en el próximo viaje apostólico que realizará Francisco a Marruecos, del 30 al 31 de marzo, Mons. Ayuso subraya que debemos ser optimistas en cuanto al fortalecimiento del camino del diálogo interreligioso y reflexiona sobre los frutos concretos, a corto y a largo plazo, que surgirán a raíz de la firma de esta histórica Declaración:

«Deseo que este gesto histórico e importante que el Papa ha realizado junto a otros altos líderes de comunidades religiosas, en particular junto al Gran Imán de Al- Azhar, pueda encontrar un eco por parte de todos aquellos que son responsables en los varios ámbitos de la vida social y civil. Para que su contenido pueda ser aplicado y tomado en consideración».

“ Hago un llamamiento para que esta Declaración pueda ser conocida y compartida en los medios de comunicación y a través de todos los canales posibles. Esta es también la voluntad del Papa quien así lo ha comunicado expresamente a nuestro Dicasterio ”

«El mensaje de fraternidad es muy claro, por eso espero que la Comunidad Internacional lo pueda acoger para el bien de toda la familia humana. Es importante que las autoridades, los grupos sociales, cada ciudadano, cada hombre y mujer de buena voluntad, puedan hacer eco en su corazón, en su vida y en su entorno…de este mensaje que proclama la Declaración. Esto abrirá puentes de comunicación y fomentará la Cultura del Encuentro, tan querida por el Papa».

Entrevista a Mons. Ayuso

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Diálogo critiano-musulman. El Papa recomienda la lectura de la declaración conjunta

Francisco: que los fieles lean el documento que he firmado con los imanes

El Papa en la Audiencia general: el viaje a la península arábiga «ha escrito una nueva página» en la historia del diálogo, «en una época en la que es fuerte la tentación de ver en acto un choque entre la civilización cristiana y la civilización islámica»

Papa Francisco en la audiencia general

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Pubblicato il 06/02/2019
Ultima modifica il 06/02/2019 alle ore 12:20
IACOPO SCARAMUZZI
CIUDAD DEL VATICANO

El Papa aconsejó a los fieles que participaron en la Audiencia general en el Vaticano, al día siguiente de volver de los Emiratos Árabes Unidos (del 3 al 5 de febrero) que lean y conozcan el documento que firmó en Abu Dhabi con el Gran Imán de al-Azhar. El viaje a la península arábiga, dijo, «ha escrito una nueva página» en la historia del diálogo entre las dos religiones y en el empeño de promover la paz en el mundo y, «en una época como la nuestra, en la que es fuerte la tentación de ver en acto un choque entre las civilizaciones cristiana e islámica», ha dado un signo «claro y decidido» de que, por el contrario, «es posible encontrarse».

El viaje a los Emiratos Árabes Unidos, indicó Jorge Mario Bergoglio durante la Audiencia en el Aula Pablo VI, fue «breve pero muy importante» porque, retomando «el encuentro de 2017 en al-Azhar, en Egipto, ha escrito una nueva página en la historia del diálogo entre el Cristianismo y el Islam, y en el empeño de promover la paz en el mundo basándose en la fraternidad humana. Por primera vez –insistió Francisco– un Papa visitó la Península arábiga. Y la Providencia ha querido que haya sido un Papa de nombre Francisco, a 800 años de la visita de san Francisco de Asís al sultán al Malik al-Kamil».

«He pensado a menudo en San Francisco durante este viaje», dijo el Pontífice que tomó el nombre del santo de Asís: «Me ayudaba a tener en el corazón el Evangelio, el amor de Jesucristo, mientras vivía los diferentes momentos de la visita; en mi corazón estaba el Evangelio de Cristo, la oración al Padre por todos sus hijos, especialmente por los más pobres, por las víctimas de las injusticias, de las guerras, de la miseria… La oración para que el diálogo entre el Cristianismo y el Islam sea factor decisivo para la paz en el mundo de hoy».

Además de los discursos, precisó el Papa, «en Abu Dhabi se dio un paso más: yo y el Gran Imán de al-Azhar firmamos el Documento sobre la Fraternidad Humana, en el que afirmamos juntos la común vocación de todos los hombres y mujeres de ser hermanos en cuanto hijos e hijas de Dios, condenamos toda forma de violencia, especialmente la violencia revestida de motivaciones religiosas, y nos comprometemos en la difusión de los valores auténticos y de la paz en el mundo. Este documento – añadió Jorge Mario Bergoglio – será estudiado en las escuelas y en las universidades de bastantes países, pero también yo aconsejo que ustedes lo lean, lo conozcan, porque da tantos impulsos para seguir adelante en el diálogo sobre la fraternidad humana».

LEA TAMBIÉN – Carta de Maduro; el Papa: se necesita también la petición de Guaidó

 

En una época como la nuestra, en la que existe la gran tentación de pensar en un enfrentamiento entre las civilizaciones cristiana e islámica, aclaró el Papa, y de pensar en las religiones como fuentes de conflicto, «hemos querido dar un signo más, claro y decidido, de que, por el contrario, es posible encontrarse, es posible respetarse y dialogar, y de que, incluso en la diversidad de las culturas y de las tradiciones, el mundo cristiano y el mundo islámico aprecian y tutelan valores comunes: la vida, la familia, el sentimiento religioso, el honor para los ancianos, la educación de los jóvenes, y otros más».

El Papa volvió a agradecer al Príncipe heredero y a las demás autoridades del país que se ha convertido con el pasar del tiempo en «una encrucijada entre Oriente y Occidente, un oasis multiétnico y multirreligioso, y, por lo tanto, en un lugar adecuado para promover la cultura del encuentro». También volvió a agradecer al obispo Paul Hinder, vicario apostólico de Arabia del Sur.

Francisco contó que se encontró con «el primer sacerdote que fue y todavía vive, de noventa años, fundador de muchas comunidades: ahora está en una silla de ruedas y ciego, pero con la sonrisa que no se le cae de los labios, la sonrisa de haber sentido al Señor y de haber hecho tanto bien» y con otro sacerdote también nonagenario. En cuanto a los fieles («un poco más de un millón» de trabajadores cristianos «originarios de diferentes países de Asia»), el Papa subrayó en particular que en la misa en el Zayed Sports City Stadium de Abu Dhabi, ayer por la mañana, estaban presentes «muchísimos» fieles: «Dicen que entre los que estaban dentro del estadio, que tiene una capacidad para 40 mil personas, y los que estaban viendo las maxi-pantallas fuera del estadio, había unos 150 mil». El viaje, concluyó el Papa, «pertenece a las “sorpresas” de Dios. Alabémoslo, pues, y a su Providencia, y recemos apra que las semillas arrojadas den frutos según su santa voluntad».

Al final de su catequesis en la Audiencia General de este miércoles, 6 de febrero, el Papa Francisco ha dirigido un llamamiento y ha invitado a todos los fieles a orar por las victimas haitianas que han perdido la vida en el archipiélago de la Bahamas. «El sábado pasado, cerca del archipiélago de las Bahamas –recordó el Pontífice– se ha hundido un barco que transportaba a decenas de migrantes de Haití en busca de esperanza y de un futuro de paz. Mis pensamientos afectuosos se dirigen a las familias que sufren por el dolor, así como al pueblo haitiano afectado por esta nueva tragedia. Los invito a unirse a mí oración por los que han desaparecido dramáticamente y por los heridos».


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Importantes y significativos gestos de diálogo interreligioso en la visita del Papa a los Emiratos.

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Papa Francisco en Emiratos Árabes UnidosPapa Francisco en Emiratos Árabes Unidos  (ANSA)

Emiratos: El Papa desveló la estatua de Cristo y algunas páginas del Corán Azul

El evento tuvo lugar durante el viaje apostólico de Francisco a los Emiratos Árabes Unidos, al margen de la Conferencia sobre Fraternidad Humana en Abu Dhabi. Las obras religiosas, emblemas importantes de la fe católica y musulmana, se expondrán en el Louvre de la capital de los Emiratos

Ciudad del Vaticano

Durante su histórica visita a los Emiratos Árabes Unidos, el Papa Francisco desveló dos nuevas e importantes obras sagradas en las colecciones del Louvre Abu Dhabi y del Museo Nacional Zayed. La presentación tuvo lugar el lunes en presencia del Jeque Mohammed bin Zayed Al Nahyan, Príncipe Heredero de Abu Dhabi y Vicecomandante Supremo de las Fuerzas Armadas de Eau, al margen de la Conferencia sobre la Hermandad Humana celebrada en la capital de los Emiratos Árabes, a la que siguió el martes pasado una Santa Misa presidida por primera vez por un Pontífice, en la Península Arábiga.

La estatua de madera del Cristo sufriente del siglo XVI

La primera obra, titulada “Cristo muestra sus heridas”, es un complemento de calidad a la colección permanente del Louvre Abu Dhabi. La talla de madera del siglo XVI, de Alemania o Austria, es una estatua de Cristo a tamaño natural, representada con una corona de espinas y heridas abiertas. Tallada en el período gótico tardío, la obra es una expresión artística tardía de la fe cristiana.

Cuatro páginas del manuscrito del Corán Azul del 800-1000 d.C.

El segundo artefacto, cuatro páginas del famoso manuscrito del Corán Azul de 800-1000 d.C., se exhibirá en el Louvre Abu Dhabi como un préstamo privado de la colección del Museo Nacional Zayed. El Corán Azul se caracteriza por sus letras doradas, escritas en caracteres cúficos en un pergamino azul raro. Los materiales preciosos utilizados indican que habría sido encargado por un rico mecenas.

Dos obras de diferente fe para fortalecer el tema de la Hermandad

Mohammed Khalifa Al Mubarak, jefe del Departamento de Cultura y Turismo de los Emiratos, subrayó que las nuevas obras reafirman el diálogo abierto promovido por el Estado y comentó: “Fue un gran honor para Abu Dhabi acoger la Conferencia de la Fraternidad Humana en presencia de dos de los más grandes líderes espirituales del mundo, el Papa Francis y el Gran Imán de Al-Azhar, Ahmed Al-Tayeb. La presentación de estas dos obras raras, cada una de las cuales representa una fe diferente, sirvió para reforzar el tema de la conferencia, a saber, que la apertura y el diálogo cultural son herramientas esenciales para construir relaciones interculturales e interreligiosas positivas.

Las dos obras raras enriquecerán las colecciones de los dos museos internacionales

En su primer año de existencia, el Louvre Abu Dhabi ha recibido más de un millón de visitantes, con una colección que narra la universalidad de la humanidad, mientras que el Museo Nacional Zayed sigue poniendo en práctica su colección de obras de arte de categoría mundial que reflejan el rico patrimonio de los Emiratos Árabes Unidos y del resto del mundo árabe e islámico.


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Importancia histórica de la declaración de Abu Dhabi. Comentario

Abu Dhabi: un paso más allá de Regensburg

Las afirmaciones claras y concretas del documento sobre la “Fraternidad humana” firmado por el Papa y por el Gran Imán de al-Azhar cancelan la madeja de equívocos, resentimientos y trampas ideológicas que caracterizaron el periodo que siguió al famoso discurso de Ratzinger en 2006

El Papa y el gran Imán de al-Azhar firmando el documento común sobre la “Fraternidad humana”

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Pubblicato il 09/02/2019
Ultima modifica il 09/02/2019 alle ore 16:25
GIANNI VALENTE
ROMA

El Concilio Vaticano II ha dicho que la Iglesia honora y mira con afecto a los musulmanes que «buscan someterse con todo el corazón a los decretos de Dios», y esperan «el día del juicio, cuando Dios retribuya a todos los hombres resucitados». Según una tradición custodiada por los monjes damascenos, Jesús aparecerá precisamente en el minarete de la gran Mezquita de Damasco el día de su vuelta, cuando derrotará al Anticristo, proclamará el fin de los tiempos y dividirá a los buenos de los impíos. Mientras tanto, antes de que llegue ese momento, la Iglesia de Roma sigue calibrando periódicamente la propia actitud ante la multitud orante que venera a Dios según El Corán. Ha seguido haciéndolo en las décadas caracterizadas por el surgimiento del Islam político y después del largo periodo de la sangrienta perversión yihadista. Lo hace porque, como repetía el jesuita Paolo Dall’Oglio, antes de ser secuestrado, ha intuido que «el islam no es un fenómeno temporal, ni efímero», y su perdurar en la historia tiene que ver con los Tiempos Últimos y con la promesa de salvación que hace Dios a cada hombre.

La Declaración de Abu Dhabi sobre la “Fraternidad human”, co-firmada por el Papa Franisco y el Gran Imán de al-Azhar, trata (guste o no) de volver a unir los caminos de proximidad entre los bautizados y los miembros de la Uma de Mohamed, en la concreción de sus contextos históricos y para beneficio de toda la familia humana. Parecen conscientes de ello los dos firmantes del documento, sobre todo teniendo en cuenta la preocupación con la que tanto el obispo de Roma y el Jeque Ahmed al Tayyeb invitan a estudiar el documento en las escuelas, en las universidades y en los círculos de los que toman las decisiones políticas.

Más allá de Regensburg

En el documento firmado por el Papa y el Gran Imán se lee, entre otras cosas, que Dios «ha creado a todos los seres humanos iguales en los derechos, en los deberes y en la dignidad»; les ha dado la libertad, «creándolos libres», y, por este motivo, «cada uno goza de la libertad de credo, de pensamiento, de expresión y de acción». Se reconoce que entre las principales causas de crisis del presente están una «conciencia humana anestesiada y el alejamiento de los valores religiosos, además del predominio del individualismo y de las filosofías materialistas que divinizan al hombre», contexto que favorece la caída de muchos en la «espiral del extremismo ateo y agnóstico, o en el integralismo religioso y en el ciego fundamentalismo». Se espera que llegue el «despertar del sentido religioso», para que permanezca «en los corazones de las nuevas generaciones», y, precisamente este despertar es concebido como freno al «radicalismo y al extremismo ciego en todas sus formas y manifestaciones».

Se afirma que las religiones, en cuanto tales, «no incitan nunca a la guerra y no exigen sentimientos de odio, de hostilidad, de extremismo», y se denuncian por estas aberraciones «el uso político de las religiones» y las «interpretaciones de grupos de hombres de religión» que han abusado del sentimiento religioso para impulsar a los hombres a «perpetrar lo que nada tiene que ver con la verdad de la religión». Se repite que «Dios, el Omnipotente, no necesita ser defendido por nadie y no quiere que Su nombre sea utilizado para aterrorizar a la gente», por lo que se condenan las «interpretaciones erradas de los textos religiosos», además de las «políticas de hambre, pobreza, de injusticia, de opresión».

Con estas afirmaciones claras y concretas, el documento firmado por el Sucesor de Pedro y por el mayor exponente del principal centro teológico sunita, queda cancelada la madeja de equívocos, resentimientos y trampas ideológicas que caracterizaron el periodo que siguió al famoso discurso de Ratzinger en 2006, en el que había una cita, interpretada por sectores islámicos como una ofensa contra El Corán. Entonces, el discurso del Papa teólogo se convirtió en un fácil rehén de los fomentadores de las “guerras culturales”, los cultores de teclado de la áspera confrontación con el islam, quienes, jugando con las reacciones enfurecidas de ambientes islámicos, lo transformaron en una especie de manifiesto teórico del choque de civilizaciones, o, por lo menos, en un pretexto para volver a proponer sus tesis sobre la naturaleza intrínsecamente violenta de la fe coránica y sobre su incompatibilidad con los principios modernos de la libertad religiosa, con la tutela de los derechos humanos y con los modelos de las sociedades plurales.

El mismo Benedicto XVI trató de aclarar de muchas maneras que la “lectio magistralis” de Regensburg (como explicó en el periódico italiano “30Giorni” el cardenal Secretario de Estado Tarcisio Bertone) se concentraba específicamente en la relación entre la fe y la razón y entre la religión y la violencia, por lo que no pretendía reflexionar «sobre la cuestión del diálogo con las demás religiones ni con el Islam en particular».

El Papa bávaro habló también durante un encuentro convocado con los embajadores de los países de mayoría islámica, para insistir en que consideraba «una necesidad vital» el diálogo y la colaboración entre cristianos y musulmanes, en beneficio «de la humanidad entera», para «construir juntos el mundo de paz y de fraternidad ardientemente deseado por todos los hombres de buena voluntad».

En octubre de 2007 llegó al Vaticano la carta que 138 eminentes personalidades islámicas enviaron a los principales líderes cristianos para responder y exponer su interpretación del discurso de Regensburg. En ese texto se proponía identificar un terreno «común» para el diálogo y la colaboración entre cristianos y musulmanes, a partir de los rasgos compartidos del amor por el único Dios y por el prójimo. El acercamiento que buscaban los representantes musulmanes se desarrolló en los encuentros del llamado foro “islamo-católico”. Y ahora, libres del asedio ideológico de los “guerreros culturales”, las semillas de encuentro y colaboración cultivadas tras la tormenta de Regensburg se encuentran en la declaración de Abu Dhabi, escrita por el Papa y el mayor representante del más renombrado centro teológico sunita, para demostrar que «la fe lleva al creyente a ver en el otro un hermano al cual apoyar y amar».

Las nuevas fronteras del “pensamiento crítico”

La polémica occidentalista contra el islam, tiene varios matices. Al lado de los teóricos de la naturaleza intrínsecamente violenta de la fe coránica, existen también las versiones “suaves” que reprochan al islam la demostrada incompatibilidad con la modernidad tolerante, plural, respetuosa de los derechos individuales.

El Papa Francisco nunca ha optado por la postura del “gran preceptor” del islam, encargado de favorecer su adaptación a la modernidad multicultural y multirreligiosa. El Papa y sus colaboradores nunca han tenido la intención de pasar por aquellos que “dan lecciones” al Islam. El obispo de Roma sabe muy bien que entre sus competencias no está la de convertirse en “maieuta” de la reforma “ilustrada” de la cultura islámica. Tal vez precisamente por este motivo, el documento de Abu Dhabi se presenta como un mapa compartido, sin reservas y sin resistencias incluso por parte musulmana, sobre cómo caminar juntos y vivir la fe en Dios en el actual contexto del mundo. Mientras tanto, sin llamar a nuevas Cruzadas ni a nuevas Guerras Santas, en el documento suscrito por con el Gran Imán se afirma la sustancial sintonía en la intención de custodiar la Ley natural. Como sucedió en los años noventa, en la época de Juan Pablo II, cuando la Santa Sede y los países islámicos hicieron un frente común contra las políticas abortistas en las conferencias de la ONU en El Cairo (1994) y de Pekín (1995).

En el texto que firmaron juntos el Papa Francisco y el Imán al Tayyeb se repite que la injusticia y la distribución injusta de los recursos naturales «han generado, y siguen haciéndolo, enormes cantidades de enfermos, de necesitados y de muertos, provocando crisis letales», que la familia es «esencial» como núcleo fundamental de la sociedad y de la humanidad, para «dar a la luz hijos, crecerlos, educarlos, ofrecerles una moral sólida»; que la vida es un don del Creador «que nadie tiene el derecho de quitar, amenazar o manipular a su gusto», don que hay que defender «desde su inicio hasta su muerte natural», contrarrestando incluso «el aborto y la eutanasia, y las políticas que apoyen todo esto». Así, sin temer exponerse a acusaciones de oscurantismo, el Papa y el Imán experimentan el redescubrimiento de la fraternidad de los hijos de Dios, incluso como reserva de pensamiento crítico frente a las nuevas idolatrías individualistas y liberales que inundan el tiempo de la globalización.


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Una misa multitudinaria, en público. La gran novedad, para un pais musulmán, de la visita del Papa a los Emiratos.

El saludo del Papa con la misa bajo la gran cruz

En la primera celebración pública de una liturgia cristiana en los países del Golfo participaron 180 mil personas

La misa del Papa en Abu Dhabi

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Pubblicato il 06/02/2019
Ultima modifica il 06/02/2019 alle ore 13:44
DOMENICO AGASSO JR
ENVIADO A ABU DHABI

En un país en el que las iglesias no pueden (¿podían?; a partir de hoy quién lo sabe) ostentar una cruz sobre el techo, ayer, en el estadio más grande, había una enorme cruz, de unos diez metros de altura. En un Estado, los Emiratos Árabes Unidos, en el que las actividades religiosas de las minorías deben llevarse a cabo dentro de los muros de los lugares de culto, ayer participaron 180 mil personas en la primera Misa pública en el Golfo, cuna del islam. Misa presidida por un Papa. Un hecho completamente inédito y, por lo tanto, impresionante, como también fue impresionante ver a los fieles ondear banderas blancas y amarillas, los colores del Vaticano, desde las tribunas del estadio. Se respiraba un clima de satisfacción colectiva, de aire nuevo, de un futuro más abierto.

De todos los elementos litúrgicos (además de la enorme cruz) y logísticos para la celebración católica en la capital de este Estado islámico se ocupó el gobierno, en particular el Ministerio de Asuntos Presidenciales, en colaboración con la Iglesia local y con el Vaticano.

Bergoglio concluyó la visita de tres días en los Emiratos Árabes Unidos, el primer Pontífice que ha puesto pie en la tierra sacra del islam, con un baño de multitudes entre la multiforme comunidad católica local. Fue el clímax de esta misión de diálogo interreligioso contra guerras y terrorismos varios, en la que se firmó, junto con el Gran Imán de al-Azhar, Ahmed Mohamed al-Tayyeb, el documento sobre la «Fraternidad Humana», en el que se advierte que nadie puede utilizar el nombre de Dios para justificar la violencia, y se afirma, además, que los derechos de las mujeres deben ser plenamente respetados. Una iniciativa que no tiene precedentes y que el gobierno de los Emiratos Árabes Unidos quiso patrocinar políticamente, mediante la presencia del Primer Ministro, el jeque Mohamed Bin Rashid al Maktoum, quien estrechó las manos contemporáneamente tanto del Papa como del Gran Imán cuando estos llegaron al Founder’s Memorial de Abu Dhabi, en un claro gesto simbólico.

Antes de la misa, los 45 mil fieles que se encontraban dentro del estadio Zayed Sports City de Abu Dhabi intentaron hacer algunas olas. Son esas las personas que caben en la estructura; los demás 135 mil se encontraban en las zonas aledañas, dentro de la ciudad deportiva dedicada al jeque fundador del Estado. Además de los católicos, de 100 países diferentes, había 4 mil musulmanes. Y estaba presente el Ministro de la Tolerancia.

Francisco saludó desde el papamóvil a los peregrinos alegres que llegaron de todos los rincones de los Emiratos Árabes Unidos y de los países vecinos, principalmente trabajadores inmigrantes asiáticos (de países como la India o Filipinas). Al verlo pasar entre ellos, sintieron un impulso y sintieron que habrá un mayor reconocimiento de su estatus y de su libertad religiosa en el país.

Los católicos conforman una minoría no tan pequeña en el Estado Musulmán, puesto que son alrededor de 900 mil, es decir el 10% de la población. Hay muchísimos jóvenes. «Son un coro que engloba a una variedad de naciones, lenguas y ritos –les dijo el Papa–, una diversidad que ama el Espíritu Santo y que quiere armonizar cada vez más, para componer con ella una sinfonía. Esta alegre polifonía de la fe es un testimonio que ustedes dan a todos».

Después citó a San Francisco de Asís, «cuando dio instrucciones a los frailes sobre como dirigirse a los Sarracenos y a los no cristianos. Escribió: “Que no hagan litigios o disputas, sino que se sujeten a cada criatura humana por amor de Dios y confiesen ser cristianos”». Entonces, «ni litigios ni disputas», y esto «vale también para los sacerdotes», añadió sin leer el texto preparado; en aquella época, «mientras muchos partían revestidos con pesantes armaduras, san Francisco recordó que el cristiano parte armado solo de su fe humilde y se du amor concreto». Ahora lo ha vuelto a recordar un Francisco diferente, y desde la cuna del islam.


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En su catequesis semanal el Papa ha comentado su visita a Los Emiratos árabes

Catequesis del Papa: “Nueva página en el diálogo entre cristianismo e islam”

El Viaje Apostólico a los Emiratos Árabes Unidos, “un viaje que pertenece a las sorpresas de Dios: tema de la catequesis del Papa Francisco en la Audiencia General del miércoles 6 de febrero de 2019.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

“En estos días he viajado a los Emiratos Árabes Unidos. Un viaje breve pero muy significativo. Es la primera vez que un Papa viaja a la Península Arábiga. Durante este viaje he recordado a san Francisco de Asís y su encuentro con el Sultán Al Kamil, del que se cumplen ahora 800 años, me ha ayudado a tener presente el Evangelio y los pobres durante todos mis encuentros”, lo dijo el Papa Francisco en la Audiencia General del primer miércoles de febrero de 2019, narrando en su catequesis su reciente Visita a los Emiratos Árabes Unidos para participar en el Encuentro Interreligioso en Abu Dabi.

Una nueva página entre cristianismo e islam

En su catequesis el Santo Padre recordó que, fue un viaje muy importante, en relación con la reunión de 2017 en Al-Azhar, Egipto, donde se ha escrito una nueva página en la historia del diálogo entre el cristianismo y el islam y en el compromiso de promover la paz en el mundo sobre la base de la fraternidad humana. “Doy las gracias al Príncipe Heredero, al Presidente, al Vicepresidente y a todas las autoridades de los Emiratos Árabes Unidos, que me han recibido con gran cortesía. Este país ha crecido mucho en los últimos decenios: se ha convertido en una encrucijada entre Oriente y Occidente, en un ‘oasis’ multiétnico y multirreligioso y, por tanto, en un lugar idóneo para promover la cultura del encuentro. Expreso mi profunda gratitud a Mons. Paul Hinder, Vicario Apostólico de Arabia del Sur, que preparó y organizó el evento para la comunidad católica, y mi ‘gratitud’ se extiende con afecto a los sacerdotes, religiosos y laicos que animan la presencia cristiana en esa tierra”.

El Documento sobre la Fraternidad Humana

Además de los discursos, señala el Papa Francisco, se dio un paso más en Abu Dabi: el Gran Imán de Al-Azhar y yo firmamos el Documento sobre la Fraternidad Humana, en el que juntos afirmamos la vocación común de todos los hombres y mujeres a ser hermanos como hijos e hijas de Dios, condenamos todas las formas de violencia, especialmente la que se manifiestan por motivos religiosos, y nos comprometemos a difundir valores auténticos y la paz en todo el mundo. En una época como la nuestra, en la que existe una fuerte tentación de ver un choque entre las civilizaciones cristiana e islámica, y también de considerar las religiones como fuentes de conflicto, hemos querido dar otra señal clara y decisiva de que es posible el encuentro, el respeto y el diálogo entre sí y de que, a pesar de la diversidad de culturas y tradiciones, el mundo cristiano y el mundo islámico aprecian y protegen los valores comunes: la vida, la familia, el sentido religioso, el honor de los ancianos, la educación de los jóvenes y otros.

Oración por Oriente Medio y Yemen

Asimismo, el Santo Padre precisó que en los Emiratos Árabes Unidos viven alrededor de un millón de cristianos: trabajadores de varios países de Asia. Ayer por la mañana me reuní con una delegación de la comunidad católica en la Catedral de San José de Abu Dhabi – un templo muy sencillo señala el Papa – y luego he celebrado para todos – ¡eran muchos! – la Eucaristía en el estadio de la ciudad, anunciando el Evangelio de las Bienaventuranzas. En la Misa, concelebrada con los Patriarcas, los Arzobispos Mayores y Obispos presentes, hemos rezado de manera especial por la paz y la justicia, con especial intención por Oriente Medio y Yemen.

Que crezca la Fraternidad entre todos los creyentes en Dios

Antes de concluir su catequesis, el Papa Francisco saludó cordialmente a los peregrinos de lengua española, en modo particular a los grupos provenientes de España y América Latina. “Agradezcamos al Señor este momento de gracia que ha sido el viaje a los Emiratos Árabes Unidos y recemos para que crezca la fraternidad entre todos los creyentes en Dios, incluso entre estos y los no creyentes, y todas las personas de buena voluntad”.

Catequesis del Papa Francisco

06 febrero 2019, 10:30


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Semana mundial para el diálogo entre todas las religiones del mundo en favor de la paz.

Semana Mundial de la Armonía Interconfesional,
del 1 al 7 de febrero

Participantes de la reunión interreligiosa “United Against Hate” (Unidos contra el odio) en el Park East Synagogue en Nueva York, celebrada en solidaridad con los muertos y heridos en la masacre de octubre de 2018 en Pittsburgh. Foto ONU/Rick Bajornas

Tema de 2019: “El desarrollo sostenible a través de la Armonía Interconfesional”

La Semana Mundial de la Armonía Interconfesional entre todas las religiones, confesiones y creencias es un evento anual que se celebra durante la primera semana de febrero desde 2011.

La Asamblea General de la ONU proclamó la “Semana Mundial de la Armonía Interconfesional entre todas las religiones, confesiones y creencias” en la resolución A/RES/65/5 PDF document aprobada el 20 de octubre de 2010. En la resolución, se afirma que la comprensión mutua y el diálogo entre religiones constituyen dimensiones importantes de la cultura de paz.

Con la observación de esta semana, se quiere poner de relieve la necesidad imperiosa de que las distintas confesiones y religiones dialoguen para que aumente la comprensión mutua, la armonía y la cooperación entre las personas y que los imperativos morales de todas las religiones, convicciones y creencias incluyen la paz, la tolerancia y la comprensión mutua.

VÍDEO – PROMOVER LA TOLERANCIA A TRAVÉS DE LA MÚSICA

El maestro Daniel Barenboim, que dirige la West-Eastern Divan Orchestra, ofreció un concierto en la sede de las Naciones Unidas en Ginebra bajo el título: Concierto para el entendimiento de las Civilizaciones y los Derechos