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Medio Oriente: la visita de Trump y el diálogo interreligioso.

“Diálogo interreligioso, fundamental en el Medio Oriente”

Entrevista con el arzobispo Pierbattista Pizzaballa, administrador apostólico de del Patriarcado latino Jerusalén, sobre la visita de Donald Trump a Arabia Saudita e Israel

El arzobispo Pierbattista Pizzaballa

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Pubblicato il 23/05/2017
Ultima modifica il 23/05/2017 alle ore 09:49
ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO

Haber comprendido que le diálogo entre las religiones es una pieza fundamental en el mosaico del Medio Oriente «es un paso importante y positivo». El arzobispo Pierbattista Pizzaballa, administrador apostólico del PatriarcadoLatino de Jerusalén, comentó con el periódico italiano «La Stampa» el discurso del presidente de los Estados Unidos en Raid.

 

Trump volvió a lanzar el dialogo entre musulmanes, hebreos y cristianos para resolver el drama que vive el Medio Oriente. ¿Qué le parece?

 

Que la política haya comprendido que el diálogo intrerreligioso es una pieza importante del mosaico del Medio Oriente es un paso importante y positivo. El elemento religioso en el pasado no era considerado, porque se creía que era elemento de división. En parte, desgraciadamente, es cierto, pero por ello también es significativo incluir el contexto religioso, aunque todo se vuelva más difícil.

 

¿Hay posibilidades concretas?

 

Hay que evitar reducir el dialogo interreligioso a declaraciones-consignas sobre la paz, que no tocan la vida real. Desgraciadamente, a menudo acaba así. Y es necesario que todos los líderes religiosos sepan interrogarse sobre sus responsabilidades en la creación de una mentalidad de respeto recíproco. En este contexto, la alianza con las naciones árabes-musulmanas en contra del terrorismo no puede afrontar su precisa y específica responsabilidad de hacer algo realmente, de preguntar y de preguntarse cómo y de donde nace el fundamentalismo que está contaminando las naciones. Si el diálogo interreligioso no se interroga sobre la vida real de los propios fieles y de los problemas concretos, se convierte en un eslogan, que no es necesario y, es más, se vuelve irritante.

 

Con el viaje a Arabia Saudita Trump identificó en el mundo sunita el interlocutor más adecuado para este diálogo. ¿Por qué esta decisión?

 

El mundo sunita constituye casi el 80% del mundo musulmán. Está claro que si que, si se quiere hablar con el mundo musulmán, hay que comenzar por ahí. Arabia Saudita, como se sabe, tiene una influencia extraordinaria en el mundo sunita, tanto porque los Lugares Santos principales se encuentran en su territorio, como porque con sus recursos económicos influye enormemente en todos los países del Medio Oriente. Sin embargo, creo que el motivo de la primera visita a ese país tiene que ver, antes que nada, con los vínculos tradicionales y económicos que Estados Unidos tienen con Arabia y con el deseo, creo, de redefinir la política de la nueva administración estadounidense en el Medio Oriente.

 

¿Los sauditas podrían jugar un papel en la solución del conflicto entre israelíes y palestinos y en la antigua cuestión de Jerusalén?

 

Espero que sí. Teniendo en cuenta su fuerte influencia en el mundo árabe, los sauditas podrían jugar un papel importante en la pacificación entre los países árabes e Israel. La solución al conflicto entre israelíes y palestinos, de hecho, no se agota solo dentro las fronteras de los dos países, sino que exige un enfoque mucho más amplio; basta recordar la cuestión de los prófugos palestinos, por ejemplo. Pero, al mismo tiempo, toto esto se queda bloqueado si no se identifican, contemporáneamente, soluciones concretas entre israelíes y palestinos, que en este momento no me parece ver en el horizonte. Espero estar equivocado.

 

¿Es una novedad que un presidente estadounidense visite los Lugares Santos cristianos?

 

En el pasado Bush visitó Cafarnaum, Obama la Basílica de Belén y ahora Trump el Santo Sepulcro. Que un presidente visite un lugar santo no es ninguna novedad. Normalmente se prefería entrar en el Santo Sepulcro, por las complicaciones políticas. Su determinación de querer ir de cualquier manera es positiva. Veremos cómo evoluciona en el futuro.

 

La Comisión Justicia y Paz de los obispos de la Tierra Santa recordó que «la situación política en Israel y Palestina está lejos de ser normal». ¿Qué significado tiene esta postura?

 

Creo que la comisión quiere llamar la atención de todos sobre la cuestión de Jerusalén para que no se acepte inconscientemente la política de los hechos consumados. Como Iglesias cristianas, como sea, debemos comprometernos más para hablar de la Jerusalén cristiana y ser capaces de un discurso actual en el sentido de nuestra presencia aquí como cristianos y para expresar por qué la Jerusalén terrestre todavía es importante para nosotros y para nuestra fe de hoy. Es el desafío que nos espera en los próximos años.

 

¿Qué espera del encuentro entre Trump y el Papa?

 

Espero que haya declaraciones y compromisos para trabajar juntos y que puedan identificar las prioridades sobre las que habrá que trabajar en los próximos años.


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El Papa comenta su viaje a Egipto.

Catequesis del Papa: “Egipto, signo de esperanza, de refugio, de ayuda”

2017-05-03 Radio Vaticana

(RV).- “Egipto, para nosotros, ha sido un signo de esperanza, de refugio, de ayuda. Cuando aquella parte del mundo estaba hambrienta, Jacob, con sus hijos, se fue allá; luego cuando Jesús fue perseguido, se fue allá. Por esto, narrarles este viaje, entra en el camino de hablar de la esperanza: para nosotros Egipto tiene este signo de esperanza sea para la historia, sea para hoy, para esta fraternidad que acabo de contarles”, con estas palabras el Papa Francisco explicó en la Audiencia General del primer miércoles de mayo, el significado de su reciente Viaje Apostólico en Egipto.

Comentando su Visita a Egipto, el Santo Padre agradeció a cada uno de las Autoridades civiles y religiosas que lo han invitado y han acogido, una acogida, dijo, verdaderamente calurosa. “Y agradezco al entero pueblo egipcio – agregó – por la participación y por el afecto con el cual han vivido esta visita del Sucesor de San Pedro”.

Su Viaje, precisó el Pontífice, tuvo un doble horizonte: “aquel del diálogo entre cristianos y musulmanes y, al mismo tiempo, aquel de la promoción de la paz en el mundo”. Asimismo, el Papa Francisco ha querido alentar a los cristianos de estas tierras, a la pequeña comunidad católica en Egipto a quienes exhortó a, “revivir la experiencia de los discípulos de Emaús: a encontrar siempre en Cristo, Palabra y Pan de vida, la alegría de la fe, el ardor de la esperanza y la fuerza de testimoniar en el amor que hemos encontrado al Señor”.

Texto completo de la catequesis del Papa Francisco

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy deseo hablarles del Viaje Apostólico que, con la ayuda de Dios, he realizado en los días pasados en Egipto. He ido a este País después de una cuádruple invitación: del Presidente de la República, de Su Santidad el Patriarca Copto ortodoxo, del Gran Imán de Al-Azhar y el Patriarca Copto católico. Agradezco a cada uno de ellos por la acogida que me han reservado, verdaderamente calurosa. Y agradezco al entero pueblo egipcio por la participación y por el afecto con el cual han vivido esta visita del Sucesor de San Pedro.

El Presidente y las Autoridades civiles han puesto un empeño extraordinario para que este evento pudiera desarrollarse en los mejores modos; para que pudiera ser un signo de paz, un signo de paz para Egipto y para toda aquella región, que lamentablemente sufre por los conflictos y el terrorismo. De hecho, el lema del Viaje era: “El Papa de la paz en un Egipto de paz”.

Mi visita a la Universidad de Al-Azhar, la más antigua universidad islámica y máxima institución académica del Islam sunita, ha tenido un doble horizonte: aquel del diálogo entre cristianos y musulmanes y, al mismo tiempo, aquel de la promoción de la paz en el mundo. En Al-Azhar se realizó el encuentro con el Gran Imán, encuentro que después se amplió en la Conferencia Internacional por la Paz. En este contexto he ofrecido una reflexión que ha valorizado la historia de Egipto como tierra de civilización y tierra de alianzas. Para toda la humanidad Egipto es sinónimo de antigua civilización, de tesoros de arte y de conocimiento; y esto nos recuerda que la paz se construye mediante la educación, la formación de la sabiduría, de un humanismo que comprende como parte integrante la dimensión religiosa, la relación con Dios, como lo ha recordado el Gran Imán en su discurso. La paz se construye también partiendo de la alianza entre Dios y el hombre, fundamento de la alianza entre todos los hombres, basado en el Decálogo escrito en las tablas de piedra del Sinaí, pero más profundamente en el corazón de todo hombre de todo tiempo y lugar, ley que se resume en los dos mandamientos del amor a Dios y al prójimo.

Este mismo fundamento esta también a la base de la construcción del orden social y civil, al cual están llamados a colaborar todos los ciudadanos, de todo origen, cultura y religión. Esta visión de sana laicidad ha aparecido en el intercambio de discursos con el Presidente de la República de Egipto, con la presencia de las Autoridades del país y del Cuerpo Diplomático. El gran patrimonio histórico y religioso de Egipto y su rol en la región medio oriental le confiere una tarea peculiar en el camino hacia una paz estable y duradera, que se basa no en el derecho de la fuerza, sino en la fuerza del derecho.

Los cristianos, en Egipto como en toda nación de la tierra, están llamados a ser levadura de fraternidad. Y esto es posible si viven en sí mismos la comunión con Cristo. Un fuerte signo de comunión, gracias a Dios, hemos podido darlo junto con mí querido hermano el Papa Tawadros II, Patriarca de los Coptos ortodoxos. Hemos renovado el compromiso, también firmando una Declaración Conjunta, de caminar juntos y de comprometernos para no repetir el Bautismo administrado en las respectivas Iglesias. Juntos hemos orado por los mártires de los recientes atentados que han golpeado trágicamente aquella venerable Iglesia; y su sangre ha fecundado este encuentro ecuménico, en el cual ha participado también el Patriarca de Constantinopla Bartolomé. El Patriarca ecuménico, mí querido hermano.

El segundo día del viaje ha sido dedicado a los fieles católicos. La Santa Misa celebrada en el Estadio puesto a disposición por las Autoridades egipcias ha sido una fiesta de fe y de fraternidad, en la cual hemos sentido la presencia viva del Señor Resucitado. Comentando el Evangelio, he exhortado a la pequeña comunidad católica en Egipto a revivir la experiencia de los discípulos de Emaús: a encontrar siempre en Cristo, Palabra y Pan de vida, la alegría de la fe, el ardor de la esperanza y la fuerza de testimoniar en el amor que “hemos encontrado al Señor”.

Y el último momento lo he vivido junto con los sacerdotes, los religiosos y las religiosas y los seminaristas, en el Seminario Mayor. Hay tantos seminaristas… Y esta es una consolación. Ha sido una liturgia de la Palabra, en la cual se han renovado las promesas de la vida consagrada. En esta comunidad de hombres y mujeres que han elegido donar la vida a Cristo por el Reino de Dios, he visto la belleza de la Iglesia en Egipto, y he orado por todos los cristianos de Oriente Medio, para que, guiados por sus pastores y acompañados por los consagrados, sean sal y luz en estas tierras, en medio a estos pueblos. Egipto, para nosotros, ha sido un signo de esperanza, de refugio, de ayuda. Cuando aquella parte del mundo estaba hambrienta, Jacob, con sus hijos, se fue allá; luego cuando Jesús fue perseguido, se fue allá. Por esto, narrarles este viaje, entra en el camino de hablar de la esperanza: para nosotros Egipto tiene este signo de esperanza sea para la historia, sea para hoy, para esta fraternidad que acabo de contarles.

Agradezco nuevamente a quienes han hecho posible este Viaje y a cuantos de diversos modos han dado su aporte, especialmente a tantas personas que han ofrecido sus oraciones y sus sufrimientos. La Santa Familia de Nazaret, que emigró a las orillas del Nilo para huir de la violencia de Herodes, bendiga y proteja siempre al pueblo egipcio y lo guie en la vía de la prosperidad, de la fraternidad y de la paz. Gracias.

(Traducción del italiano, Renato Martinez – Radio Vaticano)

Al término de la audiencia general el Papa Francisco, saludando a los jóvenes, enfermos y recién casados, los invitó a invocar de manera particular en este mes de mayo, “la celeste intercesión de María, la Madre de Jesús”:

“Queridos jóvenes, aprendan a rezarle con la oración simple y eficaz del Rosario, queridos enfermos, que la Virgen sea vuestro apoyo en la prueba del dolor, queridos recién casados, imiten su amor por Dios y por los hermanos”.


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Egipto: los discursos del Gran Imán y el Papa Francisco. Comentario.

“Juntos afirmamos la incompatibilidad entre creer y odiar”

Francisco en al Azhar: «Como líderes religiosos, estamos llamados a condenar los intentos de justificar cualquier forma de odio en nombre de la religión». Y hay que «detener los flujos de dinero y de armas hacia quienes fomentan la violencia»
ANSA

Papa Francisco con el Gran Imán Al Tayyeb en la universidad sunita de al Azhar

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Pubblicato il 28/04/2017
Ultima modifica il 28/04/2017 alle ore 19:56
ANDREA TORNIELLI
ENVIADO A EL CAIRO

«Juntos afirmamos la incompatibilidad entre la fe y la violencia, entre creer y odiar. Como líderes religiosos, estamos llamados a condenar los intentos de justificar cualquier forma de odio en nombre de la religión». Papa Francisco, en uno de los lugares más simbólicos del islam sunita, la universidad de al Azhar de El Cairo, frente a los líderes religiosos egipcios y a las personas que participan en la Conferencia de Paz, insiste en que no puede existir ninguna coartada religiosa para el terrorismo. E invita a «cancelar las situaciones de pobreza y explotación», pues es en ellas en donde los extremismos florecen con mayor facilidad, frenando al mismo tiempo los «flujos de dinero y de armas hacia quienes fomentan la violencia».

 

Un minuto de silencio por las «víctimas del terrorismo de todas las nacionalidades» durante la Conferencia. Lo pidió el Gran Imán de al Azhar, Ahmed al Tayyeb, al comenzar su discurso que fue transmitido por la televisión egipcia en vivo. Después de haber acogido al Papa en el Conference Centre de la Universidad sunita, en compañía de un grupo de niños de 60 países, el Gran Imán tomó la palabra: la visita de Papa Francisco a Egipto y a al Azhar, es «histórica». Lo declaró el Gran Imán de al Azhar, Ahmad al Tayyeb en su discurso durante la Conferencia Internacional sobre la Paz en El Cairo, en la que también participó el Pontífice. «La visita –añadió al Tayyeb– se da en un momento de paz perdida, buscada por los pueblos, las naciones y las gentes que huyen de sus países».

 

El Gran Imán de al Azhar afirma que «el islam no es una religión del terrorismo», así como tampoco lo son el cristianismo ni el hebraísmo. El islam «no es una religión del terrorismo» solo «porque existan personas que han malinterpretado» su mensaje «y han derramado la sangre de seres humanos, atemorizado a personas», precisó. De la misma manera, «el cristianismo no es una religión del terrorismo» solo «porque haya habido una comunidad que elevó la cruz» y mató («cosechó almas»), añadió refiriéndose implícitamente a las cruzadas. Y «de la misma manera tampoco el hebraísmo es una religión del terrorismo» por «la ocupación de los territorios palestinos». Entonces, «si se califica al islam como “terrorista” no se salvará ninguna religión o civilización». Además, al Tayyeb denunció el tráfico internacional de armas y algunas decisiones políticas, tomadas a nivel internacional, que serían las responsables del «estado de caos» que reina en muchos países. Al Tayyeb subrayó que ha llegado el momento para que las religiones hagan suyo el llamado a la paz, a la igualdad y a la dignidad de todos los seres humanos, «independientemente de la fe o del color de su piel».

 

Luego Bergoglio pronunció su primer discurso público del viaje,Durante el cual llamó «hermano» al Gran Imán de al Azhar. En el Egipto que define «tierra de civilización y de alianzas», el Papa recuerda principalmente la importancia de una «educación adecuada de las jóvenes generaciones», de una formación que responda bien «a la naturaleza del hombre, ser abierto y relacional», para que se supere «la tentación de volverse rígidos y de encerrarse».

 

Francisco recuerda la enseñanza que aprendemos del pasado: «Del mal surge solo mal y de la violencia, solo violencia, en un espiral que acaba aprisionando». Volvió a impulsar el diálogo, «especialmente interreligioso», en el que «estamos llamados siempre a caminar juntos, en la convicción de que el porvenir de todos depende también del encuentro entre las religiones y culturas». Y ofrece tres líneas fundamentales para este diálogo: el deber de la identidad, «porque no se puede entablar un diálogo verdadero sobre la ambigüedad o sobre el sacrificio del bien para complacer al otro»; la valentía de la alteridad, para que quien es «diferente de mí cultural o religiosamente» no sea tratado como enemigo; la sinceridad de las intenciones «porque el diálogo no es una estrategia con segundos fines».

 

El mejor camino para construir juntos el futuro es el de «educar a la apertura respetuosa y al diálogo sincero con el otro, reconociendo sus derechos y las libertades fundamentales, especialmente la libertad religiosa». Porque «la única alternativa a la civilización del encuentro y la incivilización del desencuentro. Y, para contrarrestar verdaderamente la barbarie de quien sopla sobre el odio e incita a la violencia, hay que acompañar y hacer que maduren generaciones que respondan a la lógica incendiaria del mal con el paciente crecimiento del bien».

Papa Bergoglio citó en dos ocasiones san Juan Pablo II, que invitaba a los cristianos y a los musulmanes a llamarse «los unos a los otros hermanos y hermanas», y observaba que «las diferencias de religión nunca han constituido un obstáculo, sino más bien una forma de enriquecimiento recíproco al servicio de la única comunidad nacional». Invocando también la intercesión de san Francisco de Asís, «que hace ocho siglos vino a Egipto y se encontró con el Sultán Malik al Kamil».

 

Después, Francisco subrayó la actualidad del diálogo entre las religiones, «frente a esa peligrosa paradoja que persiste en nuestros días, según la cual por un lado se tiende a reducir la religión a la esfera privada, sin reconocerla como una dimensión constitutiva del ser humano y de la sociedad». Mientras, por otra parte, «se confunden la esfera religiosa y la política sin distinguirlas adecuadamente». La primera es una referencia a las sociedades secularizadas occidentales; la segunda, a los países en donde las normas religiosas son impuestas a todos.

 

El Papa insistió en que está convencido de que, especialmente hoy, «la religión no es un problema sino parte de la solución»; el antídoto contra «la tentación de acomodarse en una vida sin relieve, donde todo comienza y termina en esta tierra». Bergoglio citó los Diez Mandamientos y, en particular, el que dice «no matarás», y explicó que la violencia «es la negación de toda auténtica religiosidad».

 

«Como líderes religiosos –añadió– estamos llamados a desenmascarar la violencia que se disfraza de supuesta sacralidad, apoyándose en la absolutización de los egoísmos antes que en una verdadera apertura al Absoluto. Estamos obligados a denunciar las violaciones que atentan contra la dignidad humana y contra los derechos humanos, a poner al descubierto los intentos de justificar todas las formas de odio en nombre de las religiones y a condenarlos como una falsificación idolátrica de Dios: su nombre es santo, él es el Dios de la paz, Dios salam. Por tanto, sólo la paz es santa y ninguna violencia puede ser perpetrada en nombre de Dios porque profanaría su nombre».

 

«Juntos, desde esta tierra de encuentro entre el cielo y la tierra, de alianzas entre los pueblos y entre los creyentes, repetimos un “no” alto y claro a toda forma de violencia, de venganza y de odio cometidos en nombre de la religión o en nombre de Dios. Juntos –insistió Francisco– afirmamos la incompatibilidad entre la fe y la violencia, entre creer y odiar. Juntos declaramos el carácter sagrado de toda vida humana frente a cualquier forma de violencia física, social, educativa o psicológica. La fe que no nace de un corazón sincero y de un amor auténtico a Dios misericordioso es una forma de pertenencia convencional o social que no libera al hombre, sino que lo aplasta».

 

En la parte final de su discurso, Bergoglio afirmó que no se necesita «levantar la voz y correr a rearmarse para protegerse: hoy se necesitan constructores de paz, no provocadores de conflictos; bomberos y no incendiarios; predicadores de reconciliación y no vendedores de destrucción». Y dijo que hoy, «mientras por un lado nos alejamos de la realidad de los pueblos, en nombre de objetivos que no tienen en cuenta a nadie, por el otro, como reacción, surgen populismos demagógicos que ciertamente no ayudan a consolidar la paz y la estabilidad». Pero «ninguna incitación a la violencia garantizará la paz», subrayó el Pontífice, «y cualquier acción unilateral que no ponga en marcha procesos constructivos y compartidos, en realidad, sólo beneficia a los partidarios del radicalismo y de la violencia».

 

Para prevenir los conflictos y construir la paz, concluyó el Papa, «es esencial trabajar para eliminar las situaciones de pobreza y de explotación, donde los extremismos arraigan fácilmente, así como evitar que el flujo de dinero y armas llegue a los que fomentan la violencia. Para ir más a la raíz, es necesario detener la proliferación de armas que, si se siguen produciendo y comercializando, tarde o temprano llegarán a utilizarse». Por ello, «sólo sacando a la luz las turbias maniobras que alimentan el cáncer de la guerra se pueden prevenir sus causas reales». Un compromiso «urgente y grave» al cual están llamados «los responsables de las naciones, de las instituciones y de la información, así como también nosotros responsables de cultura, llamados por Dios, por la historia y por el futuro a poner en marcha (cada uno en su propio campo) procesos de paz, sin sustraerse a la tarea de establecer bases para una alianza entre pueblos y estados».


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Egipto: palabras del Papa sobre su visita a Egipto.

“Este es un viaje de unidad y fraternidad”

El saludo de Francisco a los periodistas que viajan con él hacia El Cairo
ANSA

Papa Francisco comienza el viaje a Egipto

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Pubblicato il 28/04/2017
Ultima modifica il 28/04/2017 alle ore 14:08
ANDREA TORNIELLI
ENVIADO DESDE EL VUELO ROMA – EL CAIRO

«¡Este es un viaje de unidad y fraternidad!», Media hora después de despegar desde Fiumicino, Francisco, como cada vez que hace un viaje internacional, fue a la cola del Airbus 321 de Alitalia que vuela hacia Egipto, para saludar uno por uno todos los periodistas del séquito que viajan con él.

 

«Les agradezco por su compañía y por el trabajo que hacen para ayudar a tanta gente a comprender el viaje y a conocer qué se ha hecho y de qué se ha hablado».

«La gente los sigue –añadió el Papa– y este viaje tiene una expectativa especial. Es un viaje que se hace tras la invitación del presidente de la República, del Papa Tawadros II, Patriarca de Alejandría de los coptos, del Patriarca de los coptos-católicos y del Gran Imán de Al Azhar. Cuatro me invitaron».

 

«Este es un viaje de unidad y fraternidad –concluyó Bergoglio–, les agradezco por su trabajo que en estos menos de dos días será muy intenso».

 

En la puerta de la Casa Santa Marta, antes de salir del Vaticano hacia el aeropuerto de Fiumicino, Francisco saludó a un grupo de nueve migrantes egipcios.


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Visita del Papa a Egipto. Plan general.

La misión de Francisco en Egipto para volver a impulsar el diálogo con el Islam
El Pontífice en El Cairo, a tres semanas de los atentados que provocaron una masacre en dos iglesias de Tana y Alejandría. En al Azhar, el encuentro con el imán al Tayyeb y el Patriarca
AP
El Cairo se prepara para recibir al Papa

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Pubblicato il 28/04/2017
Ultima modifica il 28/04/2017 alle ore 08:35
ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO
Una visita blindada, aunque Francisco no utilizará vehículos blindados, para decir «no» al terrorismo fundamentalista que abusa del nombre de Dios justificando el odio y la violencia. Una misión de dos días en El Cairo, a tres semanas de los últimos atentados que ensangrentaron el Domingo de Ramos de los fieles coptos. El Papa de Roma vuela, por esta vez todavía con Alitalia, hacia Egipto. Un viaje que nunca fue puesto en discusión ni por las bombas ni por la situación, como afirmó ayer el Secretario de Estado Pietro Parolin: «Muchos han pensado, después de los sangrientos y brutales atentados que han sacudido Egipto, que el Papa tal vez habría puesto en discusión su viaje. Por el contrario, nunca pensó hacerlo, precisamente porque quiere hacerse presente en donde hay situaciones de violencia, de conflicto. Y quiere ser mensajero de paz en donde hay necesidad de paz».
Terrorismo, dialogo con el Islam, el abrazo ecuménico con los cristianos de la Iglesia costa son los temas de un viaje que hoy tendrá su punto más alto, cuando Francisco participará en la Conferencia de Paz convocada por Ahmed Tayyeb, Gran Imán de al Azhar, la prestigiosa universidad sunita. Inmediatamente después está programado el encuentro con las autoridades políticas de la sociedad civil egipcia. El el presidente y los protagonistas de estos primeros momentos estarán el imán y el presidente Abdel Fattah al Sisi, comprometido en frenar la amenaza yihadista, por lo que ha pedido mayor claridad y determinación a los teólogos musulmanes de al Azhar a la hora de condenar el terrorismo.

El Papa sabe muy bien quiénes son sus dos interlocutores y no ignora la necesidad de un mayor compromiso común para condenar a los que matan en nombre de Dios. Como siempre ha hecho hasta ahora, al mismo tiempo, Francisco se concentrará no solo en la exigencia de detener el fundamentalismo terrorista y de garantizar la seguridad a los ciudadanos egipcios, sino que también hablará sobre las causas más profundas del malestar, como la pobreza, la falta de educación, el tráfico de armas y la importancia de construir una sociedad que sea más justa, que respete los derechos de todos y que garantice la libertad religiosa. También es posible que, justamente a partir de la particularidad de Egipto y se su historia, el Papa (reconociendo los esfuerzos de al Sisi) pida a las autoridades egipcias que se comprometan por la paz en la región.

La tercera cita es el abrazo con Tawadros II, el Papa de la Iglesia copta-ortodoxa, que en los últimos años ha pagado un elevado precio en víctimas, fieles asesinados mientras se encontraban en la Iglesia participando en la liturgia. Francisco acuñó la expresión «ecumenismo de la sangre» para recordar el martirio que une a los cristianos de diferentes confesiones. Los coptos son una Iglesia antigua, bien representada a nivel social e institucional en el país, compuesta por una decena de millones de fieles, que nunca se han sentido una minoría perseguida ni mucho menos un puesto de vanguardia occidental: copto significa egipcio, y los cristianos de esta antigua comunidad reivindican con orgullo sus antiguas raíces en esta tierra. Han sufrido ataques y atentados, y ahora sostienen el esfuerzo del presidente al Sisi.

Para concluir, mañana concluye el viaje con dos encuentros con la comunidad costa católica, incluida una misa en un estadio súper-blindado en donde se prevé la presencia de 25 mil personas.


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El Papa camino de Egipto

El Papa ha iniciado su 18º Viaje Apostólico Internacional

2017-04-28 Radio Vaticana

(RV).- El Papa ha iniciado su viaje a Egipto como “peregrino de paz al Egipto de paz”, como él mismo afirmó en un tuit, ayer, en la vigilia de su décimo octavo viaje apostólico internacional y como dice también el logo de esta visita al país que dio refugio a la Sagrada Familia.

Tampoco en esta ocasión Francisco faltó a su cita en la Basílica de Santa María la Mayor, donde se dirige antes de cada viaje para encomendar su misión a la Virgen, la Salus Populi Romani.

Se trata del tercer país de mayoría musulmana que el Papa Francisco visita, después de Turquía y Azerbaiyán, y todo el país está listo para recibirlo.

Un viaje bajo el signo del diálogo y de la fraternidad, en un momento muy difícil para esta tierra, herida por los atentados terroristas que han golpeado a la minoría cristiana pero cuyas consecuencias son pagadas por toda la población. El Pontífice, según el programa de viaje, llegará al Cairo a las 14.00 de hoy y volverá a Roma a las 20.30 de mañana, sábado 29 de abril.

(MCM – RV)

(from Vatican Radio