Loiola XXI

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Líderes musulmanes reafirman la declaración de Abu Dabi sobre la fraternidad

papa francisco iman al azhar documento fraternidadAbu Dabi: El Papa Francisco y el Gran Imán de Al-Azhar firman el Documento sobre la Fraternidad Humana 

Líderes musulmanes reafirman su apoyo al Documento sobre la Fraternidad

Casi seis meses después de la firma en Abu Dabi del Documento sobre la Fraternidad Humana, suscrito por el Papa Francisco y el Gran Imán de Al-Azhar Ahmad Al-Tayyeb, 22 líderes e intelectuales musulmanes sunitas, chiítas y sufíes han firmado un texto de 15 páginas para reafirmar su apoyo al Documento

Benedetta Capelli – Ciudad del Vaticano

“Un punto de partida” y “sin retorno”. Así, según informa “La Croix”, 22 líderes e intelectuales musulmanes sunitas, chiítas y sufíes definen el Documento sobre la Fraternidad Humana por la Paz Mundial y la Convivencia Común, firmado en Abu Dhabi, Emiratos Árabes Unidos, durante la visita del Papa Francisco que tuvo lugar del 3 al 5 de febrero pasado. Un documento conjunto firmado con el Gran Imán de Al-Azhar Ahmad Al-Tayyeb para reafirmar juntos que la cultura del diálogo es el camino para vivir en paz, conociéndose unos a otros.

La Fraternidad para el conocimiento y la cooperación

Este es el título del texto de 15 páginas creado por iniciativa del Imán Yahya Pallavicini, presidente de la Coreis Italiana (Comunidad Religiosa Islámica), junto con el Instituto de Estudios Islámicos de Francia y un pequeño grupo de otros líderes musulmanes que ya habían firmado la Carta de los 138 intelectuales musulmanes al Papa Benedicto XVI en 2007, o la Declaración de Marrakech sobre las Minorías Religiosas en 2016. El texto define el Documento sobre la Fraternidad Humana como “un acontecimiento institucional sin precedentes en la historia de las relaciones entre cristianos y musulmanes”, signo de la apertura de una nueva etapa orientada “hacia el reconocimiento de la legitimidad y providencial diversidad de revelaciones, teologías, religiones, lenguas y comunidades religiosas”.

Diversidad para poner en práctica la fraternidad

Los 22 líderes e intelectuales musulmanes evidencian cómo las diversidades ya no son más  consideradas “como una llamada a la conquista o al proselitismo, o como un pretexto para la mera tolerancia de fachada”, sino más bien como una oportunidad para poner en práctica la fraternidad, que es “una vocación contenida en el plan de Dios para la creación”. Por lo tanto, el diálogo interreligioso, que era ya “recomendado por el Corán”, resulta  hoy “vital”.

Construir una red de diálogo entre cristianos y musulmanes

La intención del texto reciente -dice el imán Pallavicini- es exhortar a la reflexión “sobre la Declaración, sobre su método, sobre su lenguaje: discutir de manera fraterna, posiblemente crítica, pero sin excluir abiertamente el texto por razones ideológicas o políticas”. El director de Coreis subraya que la firma de Abu Dabi ha generado divisiones en el mundo musulmán, no han faltado críticas por la iniciativa liderada por los Emiratos Árabes y llevada a cabo por el Gran Imán de Al-Azhar. Algunos líderes religiosos también han decidido no firmar el texto: “La Fraternidad para el conocimiento y la cooperación”. Quien ha firmado – explicó Pallavicini – tiene la intención de aceptar la invitación a construir una “fraternidad humana” más allá de las fronteras religiosas, la intención es “promover iniciativas locales sobre la base de esta declaración”, también “a nivel académico”, constituyendo una “red de apoyo al diálogo entre cristianos y musulmanes”.


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Mensaje a los musulmanes por el Ramadán

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Cristianos y musulmanes: juntos pueden trabajar por el bien común

“Cristianos y musulmanes: promover la fraternidad humana”, título del Mensaje del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso con ocasión del mes de Ramadán y el Aid el-Fitr.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

“Nosotros, musulmanes y cristianos, estamos llamados a abrirnos a los demás, conociéndolos y reconociéndolos como hermanos y hermanas. De esta manera podemos derribar los muros levantados por el miedo y la ignorancia y juntos tratar de construir puentes de amistad que son fundamentales para el bien de toda la humanidad”, lo escribe Mons. Miguel Ángel Ayuso Guixot, M.C.C.J., Secretario del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso en el Mensaje con ocasión del mes de Ramadán y el Aid el-Fitr.

Un mes para fortalecer los lazos espirituales

En el Mensaje, el Secretario del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso dirigiéndose a los “hermanos y hermanas musulmanes”, recuerda que el mes de Ramadán, dedicado al ayuno, la oración y la limosna, es también un mes para fortalecer los lazos espirituales que compartimos en la amistad entre cristianos y musulmanes. “Nuestras religiones – señala Mons. Ayuso citando el Documento sobre la Fraternidad Humana para la Paz Mundial y la convivencia – nos invitan a permanecer anclados en los valores de la paz; a sostener los valores del conocimiento mutuo, la fraternidad humana y la convivencia común; a restaurar la sabiduría, la justicia y la caridad”.

Derribar los muros del miedo y la ignorancia

En este sentido, subraya el Secretario de este Dicasterio Vaticano, “nosotros, musulmanes y cristianos, estamos llamados a abrirnos a los demás, conociéndolos y reconociéndolos como hermanos y hermanas. De esta manera – precisa Mons. Ayuso – podemos derribar los muros levantados por el miedo y la ignorancia y juntos tratar de construir puentes de amistad que son fundamentales para el bien de toda la humanidad. De esta manera cultivamos en nuestras familias y en nuestras instituciones políticas, civiles y religiosas una nueva forma de vida en la que se rechaza la violencia y se respeta a la persona humana”.

Promover la cultura del diálogo como medio de cooperación

Por lo tanto, precisa Mons. Ayuso, estamos animados a llevar adelante la cultura del diálogo como medio de cooperación y como método para aumentar la comprensión mutua. “En este contexto – explica el Secretario del Dicasterio – recuerdo que el Papa Francisco, durante su visita a El Cairo, destacó tres líneas guías fundamentales para proseguir el diálogo y el conocimiento entre personas de diferentes religiones: el deber de identidad, el valor de la alteridad y la sinceridad de las intenciones”.

Respetar el derecho a la vida de todas las personas

Para respetar la diversidad, se lee en el Mensaje, el diálogo debe tratar de promover el derecho a la vida de todas las personas, a la integridad física y a las libertades fundamentales, como la libertad de conciencia, de pensamiento, de expresión y de religión. Esto incluye la libertad de vivir de acuerdo con las propias convicciones, tanto en el ámbito privado como en el público. De esta manera, cristianos y musulmanes – como hermanos y hermanas – pueden trabajar juntos por el bien común.

No sólo tolerancia, sino convivencia pacífica

“Deseo – concluye Mons. Ayuso – que el gesto y el mensaje de la fraternidad encuentren eco en el corazón de todos aquellos que ocupan puestos de autoridad en la vida social y civil de toda la familia humana, y que puedan llevarnos a todos a poner en práctica no sólo una actitud de tolerancia, sino una convivencia verdadera y pacífica”. Finalmente, el Mensaje termina expresando el saludo fraterno del Secretario de este Dicasterio Vaticano, y su renovada estima por la amistad y en nombre del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso, expresa sus más sinceros deseos de un fructífero mes de Ramadán y de un gozoso Aid el-Fitr.

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10 mayo 2019, 12:04


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Catequesis del Papa. Migraciones. Diálogo interreligioso. Respeto a pueblos y culturas.

Catequesis del Papa: “Servir a la esperanza, es tender puentes entre civilizaciones”

La Visita Apostólica a Marruecos, tema de la catequesis del Papa Francisco en la Audiencia General del miércoles 4 de abril de 2019.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

“Con el lema ‘Servidor de Esperanza’, pude dar otro paso en el camino del diálogo interreligioso con nuestros hermanos musulmanes, recordando aquel encuentro entre san Francisco de Asís con el sultán al-Malik al-Kamil hace 800 años, y el viaje del Papa Juan Pablo II hace más de tres décadas”, lo dijo el Papa Francisco en la Audiencia General del primer miércoles de abril de 2019, explicando su 28° Viaje Apostólico a Marruecos, realizado el pasado 30 y 31 de marzo.

Un paso más en el camino del diálogo interreligioso

En su catequesis, el Santo Padre agradeció a Su Majestad el Rey Mohammed VI y a las demás autoridades marroquíes por la cálida acogida y por toda la colaboración, especialmente al Rey, que ha sido muy fraterno, muy amigo y cercano. “Doy gracias sobre todo al Señor – precisó el Pontífice – que me ha permitido dar un paso más en el camino del diálogo y del encuentro con los hermanos y hermanas musulmanes. Mi peregrinación siguió los pasos de dos santos: San Francisco de Asís y Juan Pablo II. Hace 800 años Francisco llevó el mensaje de paz y fraternidad al sultán Al-Malik Al-Kamil; en 1985 el Papa Wojtyła hizo su memorable visita a Marruecos, después de haber recibido al Rey Hassan II en el Vaticano, el primero entre los Jefes de Estado musulmanes”.

¿Por qué el Papa va a los musulmanes y no sólo a los católicos?

El Papa Francisco interviniendo espontáneamente, se preguntó: Pero ¿por qué el Papa va a los musulmanes y no sólo a los católicos? ¿Por qué hay tantas religiones? “Con los musulmanes – subrayó el Pontífice – somos descendientes del mismo Padre, Abraham”. ¿Por qué Dios permite que existan tantas religiones? Pero, Dios quiso permitir esto: los teólogos Escolásticos decían las volutas permissiva de Dios. Él quiso permitir esta realidad: hay muchas religiones que algunas nacen de la cultura, pero siempre miran al cielo, miran a Dios. Pero lo que Dios quiere es la fraternidad entre nosotros y de manera especial – por eso, este Viaje – con nuestros hermanos, hijos de Abraham, como nosotros, los musulmanes. No debemos tener miedo de la diferencia: Dios lo ha permitido. Pero sí, debemos tener miedo si no trabajamos por la fraternidad, para ir juntos en la vida.

Servir a la esperanza, es tender puentes entre civilizaciones

En este sentido, el Santo Padre dijo que, fue una alegría y un honor  poder hacerlo con el noble Reino de Marruecos, encontrando a su pueblo y a sus gobernantes, con quienes hemos recordado algunas importantes cumbres internacionales celebradas en ese país en los últimos años, y con el Rey Mohammed VI reafirmamos el papel esencial de las religiones en la defensa de la dignidad humana y la promoción de la paz, la justicia y el cuidado de la creación, nuestra casa común. “Servir la esperanza quiere decir crear puentes entre las civilizaciones y, junto con el rey Mohammed VI, reiteramos que las religiones son esenciales para defender la dignidad humana, promover la paz y el cuidado de la creación. De forma conjunta, hicimos un llamamiento por Jerusalén, para que sea preservada como patrimonio de la humanidad y lugar de encuentro pacífico, de modo particular para los fieles de las tres religiones monoteístas”.

Respeto por las otras religiones y rechazo a la violencia

El sábado – explicó el Pontífice – visité el mausoleo de Mohammed V y rendí homenaje a su memoria como a la de Hassan II; además estuve en el Instituto de formación de los imanes y predicadores, que promueve un islam respetuoso y rechaza la violencia y el integrismo. De manera especial, presté atención a la cuestión migratoria, ofreciendo un camino a través de cuatro verbos: acoger, proteger, promover e integrar.

Especial atención a la cuestión de la migración

Por ello, he prestado especial atención a la cuestión de la migración, tanto hablando con las autoridades como especialmente en el Encuentro dedicado a los migrantes. “Algunos de ellos han testificado que la vida de los que emigran cambia y vuelve a ser humana cuando encuentran una comunidad que los acoge como personas. Esto es fundamental. En Marrakech, Marruecos, el pasado mes de diciembre se ratificó el “Pacto Mundial por una Migración Segura, Ordenada y Regular”. Un paso importante en el asumir la responsabilidad de la Comunidad Internacional. Como Santa Sede hemos ofrecido nuestra contribución que se resume en cuatro verbos: acoger, proteger, promover e integrar.

“No se trata de bajar los programas de bienestar desde lo alto, sino de hacer un camino juntos a través de estas cuatro acciones, para construir ciudades y países que, preservando sus respectivas identidades culturales y religiosas, estén abiertos a las diferencias y sepan valorarlas en el signo de la fraternidad humana”

“¡Son personas y no migrantes!”

En este sentido, el Papa Francisco dijo que, la Iglesia en Marruecos está muy comprometida con la cercanía a los migrantes y por ello quise agradecer y animar a aquellos que generosamente se ponen a su servicio realizando la palabra de Cristo: “Fui forastero y ustedes me acogieron”. “No me gusta decir migrantes; me gusta decir personas migrantes. ¿Saben por qué? Porque migrante es un adjetivo, en cambio las personas son sustantivos. Nosotros hemos caído en la cultura del adjetivo: usamos muchos adjetivos y a menudo olvidamos los sustantivos, es decir, la sustancia. El adjetivo debe ir unido a un sustantivo, a una persona, es decir, no a un migrante: una persona migrante. Así hay respeto. Para no caer en esta cultura del adjetivo que es demasiado líquido, demasiado gaseoso”.

El Pueblo de Dios en el corazón de un país islámico

El domingo estuvo dedicado a la comunidad cristiana. Visité el Centro Rural de Servicios Sociales, gestionado por las Hijas de la Caridad; después en la catedral de Rabat tuve un encuentro con sacerdotes, personas consagradas y el Consejo ecuménico de las Iglesias. La presencia de ellos en ese país es como la sal o la levadura que puede dar sabor y hacer crecer la masa. Concluí mi visita con la celebración de la Eucaristía en la que participaron miles de personas de unas 60 naciones diferentes, siendo esta una epifanía particular del Pueblo de Dios en el corazón de un país islámico.

Fomentar los lazos de fraternidad

Antes de concluir su catequesis, el Papa Francisco saludó cordialmente a los peregrinos de lengua española venidos de España y Latinoamérica. “Pidamos que Dios, el Clemente y Misericordioso –como lo invocan nuestros hermanos musulmanes, alentó el Papa – impulse el diálogo interreligioso y fomente los lazos de fraternidad que nos unen como hijos de un mismo Dios”.


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Marruecos: el Papa en un instituto de formación de imanes

Caluroso recibimiento del Papa en el Instituto de los imanes

La tarde del 30 de marzo, en el marco de su viaje apostólico a Marruecos, el Papa Francisco participó de un momento histórico: se convirtió en el primer Pontífice en visitar el Instituto Mohammed VI de los imanes, predicadores y predicadoras de esta nación.

Ciudad del Vaticano

Un largo aplauso con la audiencia de pie dio la bienvenida al Papa Francisco en su entrada al Instituto Rey Mohammed VI, que está dedicado a la formación de imanes, predicadores y predicadoras, fuertemente deseado por el propio soberano e inaugurado el 27 de marzo de 2015.

El Pontífice llegó en torno a las cinco de la tarde después de haber pronunciado su primer discurso oficial y tras haber realizado la visita de cortesía al Palacio Real en donde firmó el llamamiento por el respeto a la ciudad santa de Jerusalén.

A través de la proyección de un video, los organizadores narraron la historia y la organización del Instituto destacando sus objetivos de orientación religiosa, así como los programas seguidos por los alumnos. Y todo ello acompañado de música y canciones tradicionales.

El Instituto también incluye a estudiantes extranjeros de Asia -con peticiones de Tailandia-, Europa y sobre todo de toda África, debido a la importancia que tiene promover en este continente la religión islámica con una buena base formativa “sana y tolerante”, tal como subrayó un estudiante nigeriano que compartió su testimonio con el Santo Padre, explicando la tensión que se vive en Nigeria, donde la manipulación por parte de grupos extremistas es fuerte e implica que muchos jóvenes siembren la violencia.

“Cambiar esta situación”, dijo el joven, “requiere educar a la gente en las enseñanzas ortodoxas del Islam, por eso quise profundizar mis conocimientos: para ayudar a mi comunidad y transmitirle que la religión es para la paz y el bien”.

Amenazas a la autenticidad de la religión

Por tanto, en las bases de este Instituto hay un Islam tolerante que mira a la modernidad en contraste con las tendencias radicales y el fundamentalismo que amenazan la autenticidad de la religión. También promueve el interés por el conocimiento y la comparación con las otras dos religiones monoteístas sobre textos específicos dedicados a particularidades y aspectos comunes.

El video proyectado para el Papa hizo hincapié en la gran presencia de mujeres jóvenes, que forman parte de las mezquitas y de las implicaciones que la educación de los estudiantes tiene en sus países de origen, tal y como manifestó otro estudiante de origen francés en su testimonio: “A mi regreso -dijo-, cuento con poner al servicio de mi país y de sus habitantes todas las diversas competencias que habré adquirido en el Instituto; espero ponerlas en práctica y transmitirles este conocimiento y, sobre todo, el espíritu de paz, amor, fraternidad y tolerancia”.


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Marruecos: el llamamiento del Rey y del Papa en favor del carácter multicultural y religioso de Jerusalén.

El Papa y el rey Mohammed VI firman llamamiento por Jerusalén

Esta tarde, durante la visita de cortesía al Rey Mohammed VI (Palacio Real, 16:25 horas), el Santo Padre Francisco y el Rey firmaron un llamamiento sobre Jerusalén

Manuel Cubías – Ciudad del Vativano

A continuación, el texto del llamamiento que fue firmado por el Papa Francisco y el rey Mohammed VI:

Con motivo de la visita al Reino de Marruecos, Su Santidad el Papa Francisco y Su Majestad el Rey Mohammed VI, reconociendo la singularidad y santidad de Jerusalén / Al Qods Acharif y teniendo en cuenta su significado espiritual y su vocación única como Ciudad de la Paz, comparten el siguiente llamamiento:

“Consideramos importante preservar la Ciudad Santa de Jerusalén / Al Qods Acharif como patrimonio común de la humanidad y especialmente para los fieles de las tres religiones monoteístas, como lugar de encuentro y símbolo de coexistencia pacífica, donde se cultivan el respeto mutuo y el diálogo.

Con este fin, se debe preservar y promover el carácter multirreligioso específico, la dimensión espiritual y la peculiar identidad cultural de Jerusalén / Al Qods Acharif.

Esperamos, por lo tanto, que en la Ciudad Santa se garantice a los fieles de las tres religiones monoteístas la plena libertad de acceso y el derecho de cada uno de ellos a rendir culto allí, para que en Jerusalén / Al Qods Acharif sus fieles eleven su oración a Dios, Creador de todos, por un futuro de paz y fraternidad en la tierra”.

Rabat, 30 de marzo de 2019

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El Santo Padre y Mohamed VI


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Cómo será la visita del Papa a Marruecos. Programa. Datos estadísticos.

In this 2016 file photo, a super moon rises above the roof of the Mohammed V mausoleum in Rabat, Morocco. Pope Francis is scheduled to visit the North African nation in March 2019. (CNS photo/Abdelhak Senna, EPA)

On eve of visit, Pope Francis tells Moroccans: ‘I come as a pilgrim of peace and fraternity, in a world that greatly needs it.’

Continuing to write a new page in Christian-Muslim relations, Pope Francis will visit the Kingdom of Morocco this weekend, March 30 and 31. He goes to promote interreligious dialogue, to foster peace and fraternity between Christians and Muslims, and to provide encouragement to the tiny Christian community of this majority-Muslim country in North Africa.

“I come as a pilgrim of peace and fraternity, in a world that greatly needs it,” he said in a video message to the “dear people of Morocco” on the eve of his visit. He offered the traditional Muslim greeting, salaam alaikum, and thanked God “for granting me this opportunity” and King Mohammed VI of Morocco “for his kind invitation.”

Then, in words that echoed the groundbreaking document that he signed last month in Abu Dhabi with Ahmad el-Tayeb, the grand imam of Egypt’s al-Azhar mosque and university, the pope told them:

As Christians and Muslims, we believe in God the Creator and Merciful One, who has created men and women and placed them on the earth so that they might live together as brothers and sisters, respecting each other’s diversity and helping each other in their need. He has entrusted the earth—our common home—to them, to care for it responsibly and to preserve it for future generations. It will be a joy for me to share these firm convictions with you directly at our meeting in Rabat.

Moreover, he told them, “this journey also offers me the invaluable occasion to visit the Christian community in Morocco and to encourage its progress.”

“I come as a pilgrim of peace and fraternity, in a world that greatly needs it,” the pope said in a video message to the “dear people of Morocco.”

The pope also confirmed that he will meet with migrants, “who represent an appeal to build together a more just and fraternal world.”

He concluded his brief message, broadcast on national television in Morocco in both Arabic and French, with these words: “Dear Moroccan friends, I already express my heartfelt thanks for your welcome, and above all for your prayers. And I assure you of my own prayers for you and for your dear country.”

The visit to Morocco is his second in two months to an Islamic country where there are almost no native-born Christians today, even though Christianity first came to this land between the second and third centuries. Today, almost all the Christians living here are migrants from other countries, mainly from Europe and other parts of Africa.

Pope Francis comes at the invitation of King Mohammed VI, “the commander of the faithful” in this land, and will be welcomed by the kingdom’s two Catholic bishops, both of whom were born in Spain.

A mere 23,000 Catholics of many nationalities live in this country of 35 million people, about one-tenth the number of faithful who were in the country when Morocco gained its independence from France in 1956. They are served by 46 priests and 178 women religious.

“We are a truly ‘Catholic’ people…who seek to live ‘unity in diversity,’” the archbishop of Rabat, Cristóbal López Romero, a Salesian priest who worked for two decades in Paraguay before coming here, told the Italian missionary magazine Mondo e Missione on the eve of the visit. Maintaining unity is no easy task, he said, “because every year some 25 percent of the Christians leave and more arrive.”

The visit has an important dimension of interreligious dialogue and brotherhood between the different faiths in this land where the Constitution guarantees to everyone the freedom to practice one’s faith. At the same time, however, conversion from Islam to Christianity is forbidden. It is a criminal offense to proselytize or convert a Moroccan, punishable by a prison sentence of between six months and three years. Alluding to this, Archbishop López told the Spanish Catholic radio station COPE that the church is not seeking “rights for Christians in Morocco,” but “we would be happy if all the Moroccan people could [enjoy] all the freedoms, both of religion and conscience.”

The visit has an important dimension of interreligious dialogue and brotherhood between the different faiths in this land where the Constitution guarantees to everyone the freedom to practice one’s faith.

In early March, Archbishop López and the archbishop of Tangier, Santiago Agrelo Martínez, O.F.M., also Spanish-born, expressed the hope that the pope’s visit would help highlight the situation of migrants in this land, which has become a main transit point for many migrants trying to reach Europe. Since the beginning of this year, some 47,000 of them have traveled by sea to Spain, mostly from the port of Tangier, but at least 564 have died on the way, according to the International Organization of Migration.

Francis is the second pope to come to Morocco. St. John Paul II visited in 1985 at the invitation of King Mohammed V. The king saw him as “a moral voice in the world,” Cardinal Francis Arinze, who accompanied the pope, recalled in an interview after that visit. It was the Polish pope’s first visit to a majority-Muslim country. He stopped over for six hours in Morocco at the end of a visit to several other African countries and was given a warm welcome on the streets of Casablanca, with banners that said, “Welcome Holy Father to the land of Islam!” At the king’s invitation, John Paul II spoke for 45 minutes to 80,000 young Muslims, all dressed in white, at the stadium in Casablanca. It was a landmark speech that emphasized the highest ideals of Christianity and Islam. In 1997, Morocco and the Holy See established diplomatic relations.

The Jesuit pope has already visited eight majority-Muslim countries. He will spend most of two days in Morocco and will reside at the Holy See’s embassy in the port city of Rabat, the country’s capital.

He comes as “a servant of hope,” as the motto for his visit makes clear. He comes on the 800th anniversary of St. Francis of Assisi’s meeting with Sultan al-Malik al Kāmil of Egypt and also the 800th anniversary of the presence of Franciscans in this land, and will no doubt refer to this milestone in his talks.

Pope Francis will arrive at the Rabat airport of Rabat at two o’clock on Saturday afternoon and will be welcomed by the king, who traces his ancestry to the Prophet Mohammed.

The rest of the day is essentially a state visit. It involves a visit to the royal palace, where Francis will be given an official welcome as head of the Vatican City State; later in the day, the pope will have a private meeting with King Mohammed VI. In a letter to Francis on the sixth anniversary of his election, the king not only wished him “good health, happiness and greater success in his noble mission to spread human values” but also expressed his determination to continue working with the pope to uphold “noble religious and spiritual values shared by humanity, values that promote peace, tolerance and coexistence and reject all forms of ignorance, hate and extremism.”

Afterward, the pope will ride to the Esplanade of the Hassan II Mosque and address the Moroccan people in a ceremony that will be aired live on national television. He will deliver it in Italian, but with simultaneous translation in Arabic and French.

From there, Francis will visit the Mohammed V Mausoleum and the Mohammed VI Institute for imams and preachers, which was inaugurated in 2015 and plays a role in the formation of imams from Arabic, European and African countries (especially Tunisia, Mali, Ivory Coast and Guinea). There, accompanied by the king, he will greet the students of the institute in the presence of the minister of Islamic Affairs. Neither he nor the king are scheduled to speak, but they will listen to testimonies from two students—one African, the other European—and to religious chants in the Jewish, Muslim and Christian traditions.

He will conclude his first day in Morocco by visiting the diocesan Caritas headquarters, where he will greet migrants from many countries.

He will devote his second day in Morocco to the tiny Christian community. He begins the day by visiting a rural social service center at Tamara, on the outskirts of the city, which was first managed by the Jesuits but is today run by the Sisters of Charity of St. Vincent de Paul.

From there he will go to St. Peter’s Cathedral in Rabat, where he will address priests, women and men religious and representatives of the other Christian creeds. Afterward, he will have lunch with the bishops of Morocco, and, before returning to Rome, will celebrate Mass for around 10,000 migrants in the Prince Moulay Abdellah Sports Complex. It will be the largest Mass ever celebrated in this country.


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Marruecos. La visita del Papa sábado y domingo. Entrevista con el Cardenal Parolin.

Card. Parolin: Encuentro y esperanza guiarán el viaje del Papa a Marruecos

Caminar por la senda del encuentro mutuo. Es la vía trazada por el Cardenal Pietro Parolin en vísperas del viaje apostólico de Francisco a Marruecos. El Secretario de Estado del Vaticano subraya la importancia de la presencia del Papa en apoyo de la comunidad católica local. Sobre la migración, reitera las palabras del Pontífice: acoger, promover, proteger e integrar

Massimiliano Menichetti – Ciudad del Vaticano

El vigésimo octavo viaje apostólico del Papa Francisco abrirá una vez más la puerta a la esperanza. Entre los momentos centrales de la visita a Marruecos están el encuentro con los migrantes, los sacerdotes, los consagrados y el Consejo Mundial de Iglesias. El Sucesor de Pedro confirmará en la fe y apoyará a la pequeña comunidad católica que le espera y se reunirá con él en la Santa Misa del domingo en el Complejo Deportivo Príncipe Moulay Abdellah. Un viaje en signo de la reciprocidad reafirma al Secretario de Estado vaticano, Pietro Parolin:

R. – Creo que las expectativas que están en el corazón del Papa se pueden resumir en dos expresiones. Una que le es muy querida es aquella de la “cultura del encuentro”, en el sentido de que este viaje es una etapa, un momento en el que concretamente se expresa y se consolida también esta propuesta de encuentro. Después, la otra frase que me parece que expresa bien las expectativas del Papa, es la que es un poco el lema de este viaje, es decir “servidores de la esperanza”, frente a la dificultad de afirmar esta cultura, frente a lo que el Papa llama la cultura del descarte por un lado, la cultura de la indiferencia por otro; frente a la multiplicación de los egoísmos, de los cerrazones, de los repliegues sobre sí mismos y sobre las contraposiciones. Me parece que el Papa quiere precisamente darnos una gran esperanza, es decir, que es posible caminar en la vía del encuentro mutuo. Y también estos viajes que se suceden en países que no son de tradición católica, tienen precisamente este significado. Hay que avanzar en esta dirección, hay que tener esperanza, hay que redescubrir la confianza para poder seguir caminando en esta dirección.

El viaje de Francisco a Marruecos tiene lugar poco después del histórico viaje a los Emiratos Árabes Unidos. Este será otro encuentro que mostrará el camino del diálogo y la convivencia pacífica entre cristianos y musulmanes….

R. – Sí, creo que sí, en un cierto sentido – incluso con las debidas diferencias, evidentemente, porque cada país tiene sus propias características – creo que hay un hilo de continuidad. Estos países a los que va el Papa son en su mayoría musulmanes. Este hilo de continuidad lo encuentro un poco en el concepto de fraternidad, como, por ejemplo, en el documento que el Santo Padre firmó en Abu Dhabi. Es verdaderamente como un fundamento de esta cultura del encuentro de la que hablaba, es decir, el hecho de que somos hermanos y por lo tanto debemos aceptarnos incluso con nuestras diferencias, respetarnos y colaborar. Ésta es la base de la convivencia pacífica que debe expresarse a través del diálogo continuo. El diálogo interreligioso es ciertamente uno de los objetivos específicos de este encuentro. A partir de esta base -el Santo Padre ha recordado a menudo que es parte fundamental  incluso del anuncio del Evangelio que somos criaturas e hijos del mismo Padre y que, por lo tanto, debemos reconocernos todos como hermanos- me parece que la fraternidad es el hilo rojo que une estos viajes, incluso en una cierta progresión.

La gestión de los flujos migratorios es también un desafío abierto para Marruecos. En diciembre, en la conferencia sobre el Pacto Mundial celebrada en Marrakech, usted, al examinar la migración, reiteró que “la integración significa enriquecimiento mutuo”…

R. – Creo que esta es la perspectiva correcta para afrontar una interpretación de la migración que hoy es un fenómeno estructural y no sólo contingente, por lo tanto destinado a durar mucho más en el tiempo; no es un fenómeno que se pueda pensar en cerrar en un brevísimo espacio de tiempo. Creo que esta es la perspectiva, y debemos verla no como una amenaza, como un peligro, sino como una oportunidad. La Santa Sede siempre ha dicho que el primer derecho es permanecer en el propio país. Pero evidentemente si hay condiciones de vida que no permiten garantizar ese mínimo de seguridad y progreso, entonces es derecho de todos buscarlo. Así que ver el sentido de este evento en un enriquecimiento recíproco. Precisamente en Marruecos se firmó el famoso Pacto Mundial para una migración segura, regular y ordenada. Creo que lo importante en este momento es no olvidarlo, intentar aplicarlo en los distintos países, aunque no sea jurídicamente vinculante. En el documento están indicadas las así llamadas mejores prácticas, las buenas praxis, que ya en parte se llevan a cabo, pero que deben aplicarse de forma continua. Por otra parte, quisiera recordar el marco en el que debe situarse el compromiso de la Iglesia, de los Estados, los cuatro verbos célebres que el Papa recordó y que nosotros también recordamos en aquella ocasión, es decir: acoger, promover, proteger e integrar. Entonces, obviamente dentro de este marco general, habrá que hacer elecciones concretas, pero creo que este es el trasfondo sobre el cual colocar el tema.

Centro del viaje a Marruecos es la Santa Misa del domingo. ¿Qué estímulo dará el Papa a la pequeña pero floreciente comunidad local?

R. – El hecho de que el Papa vaya a visitar a una comunidad cristiana ya es un estímulo, ya es un motivo de consuelo, sobre todo cuando una comunidad cristiana -como en el caso de Marruecos- se encuentra, por utilizar una expresión evangélica, en un “pequeño rebaño”. Creo que ciertamente en la Misa, como hemos visto en Abu Dhabi, habrá un gran entusiasmo, una gran participación. En esa ocasión, la Misa fue algo realmente conmovedor. Me imagino que será lo mismo para el encuentro con la comunidad católica de Marruecos. Es un momento en el que el Papa consuela, hace sentir que aquella comunidad está incluida en la comunión de la Iglesia universal y que, por lo tanto, es apoyada en las situaciones concretas en las que se encuentra y, sobre todo – las palabras que hemos utilizado también antes – nos animan a continuar en el propio testimonio cristiano, a continuar en el testimonio del Evangelio, en el servicio del Evangelio a través de las relaciones cotidianas y en el dar nuestra contribución también al país en el que nos encontramos viviendo y trabajando. Así que seguramente será un momento muy hermoso y de aliento para esa comunidad.