Loiola XXI

Lugar de encuentro abierto a seguidor@s de S. Ignacio de Loyola esperando construir un mundo mejor


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Movimiento mundial de trabajadores cristianos. Mensaje del Papa

El Papa al MMTC: Tierra, techo y trabajo significa luchar para que todo el mundo viva con dignidad

2017-07-16 Radio Vaticana

 

(RV).- El Movimiento Mundial de Trabajadores Cristianos (MMTC) celebra en España su Seminario Internacional y su Asamblea General. Del 15 al 21 de julio, en la Universidad de la Mística de Ávila, se reúnen 120 delegados y delegadas en representación de movimientos de trabajadores cristianos de 42 países del mundo, y, tal como informa la Oficina de Prensa del MMTC, el Papa Francisco se ha hecho presente en la apertura del seminario que precede la asamblea general con un mensaje entregado por el Obispo de Ávila, Mons. Jesús García Burillo, ante una representación de la Iglesia española y del mundo del trabajo.

En el mensaje firmado por el Cardenal Secretario de Estado Pietro Parolin y fechado 11 de julio de 2017, el Obispo de Roma envía su saludo a los delegados presentes y se une a su alegría y acción de gracias a Dios por los cincuenta años de presencia cristiana en el mundo del trabajo y por el caminar al lado de tantos hermanos trabajadores, compartiendo sus gozos y esperanzas, sus alegrías y sus penas.

Seguidamente el pontífice recuerda el lema del encuentro, “Tierra, techo y trabajo para una vida digna”, y, tras constatar que de hecho la dignidad de la persona está muy unida a estas tres realidades, que expresan esa experiencia fundamental para el ser humano que es la de sentirse arraigado en el mundo, en una familia, en una sociedad, recuerda que “Tierra, techo y trabajo” significa luchar para que todo el mundo viva conforme a su dignidad y nadie se vea descartado.

“A esto nos anima nuestra fe en Dios, que envió a su Hijo al mundo para que, compartiendo la historia de su pueblo, viviendo en una familia y trabajando con sus manos, pudiera redimir y salvar lo humano con su muerte y resurrección”, escribe.

El Santo Padre les exhorta finalmente a perseverar con renovado impulso en los esfuerzos para acercar el Evangelio al mundo del trabajo y para que la voz de los trabajadores siga resonando en el seno de la Iglesia, e, invocando la intercesión de la Virgen María, pide que no dejen de rezar por él y les imparte la implorada bendición apostólica.

“En el Seminario Internacional, que se celebra desde el sábado 15 al martes 18 de julio, se abordará el tema de cómo construir una sociedad solidaria, las amenazas actuales a la dignidad humana y el estado del derecho al trabajo, con la perspectiva aportada desde el conocimiento de la situación del empleo y de los trabajadores de los delegados y las delegadas de las regiones del MMTC en América, África, Asia y Europa”, se lee en el sitio del MMTC. Mientras que los trabajos de la Asamblea General comenzarán el miércoles 19 y finalizarán el 21 de julio. En la misma se realizará una valoración de la actividad desarrollada durante los últimos cuatro años, se renovarán algunos cargos y se aprobará el Plan de Acción para los años 2017-2021.

Fuente: Movimiento Mundial de Trabajadores Cristianos 

(Griselda Mutual – Radio Vaticano)

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Comunión y liberación. Comentario a la carta del Papa

“El amor por los pobres no es un programa liberal, sino radical”

La carta de Francisco a Julián Carrón, presidente de la Fraternidad Comunión y Liberación: «Significa una vuelta a las raíces. Vayamos hacia los pobres, pero para volver a descubrir que ese pobre es Jesús»
AFP

“El amor por los pobres no es un programa liberal, sino radical”

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Pubblicato il 22/12/2016
Ultima modifica il 22/12/2016 alle ore 16:09
ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO
«Vayamos hacia los pobres, no porque ya sepamos que el pobre es Jesús, sino para volver a descubrir que ese pobre es Jesús». Y el amor por los pobres «no es un programa liberal, sino un programa radical, porque significa una vuelta a las raíces». Lo escribió Papa Francisco en una carta enviada a Julián Carrón, presidente de la Fraternidad de Comunión y Liberación.

«Le agradezco a usted y a toda la Fraternidad de Comunión y Liberación —escribió Francisco— por su ofrenda, reunida durante los peregrinajes, que generosamente han querido enviarme para las obras de caridad. Me hace bien al corazón y me consuela mucho saber que de más de doscientos santuarios marianos en Italia y en el mundo muchas personas han emprendido el camino de la misericordia en el espíritu del compartir con los necesitados».

«Los pobres, de hecho —continuó Bergoglio—, nos recuerdan lo esencial de la vida cristiana. San Agustín enseña: “Hay algunos que distribuyen con más facilidad todos sus bienes entre los pobres, en lugar de convertirse ellos mismos en pobres en Dios”. Esta pobreza es necesaria porque describe lo que tenemos verdaderamente en el corazón: la necesidad de Él. Por ello, vayamos hacia los pobres, no porque ya sepamos que el por es Jesús, sino para volver a descubrir que ese pobre es Jesús».

«San Ignacio de Loyola —escribió el Papa a Carrón—, a su vez, añade que: “la pobreza es madre y muro. La pobreza genera, es madre, genera vida espiritual, vida de santidad, vida apostólica. Y es muro, defiende. Cuántos desastres eclesiales han comenzado por falta de pobreza”. En un mundo lacerado por la lógica de la ganancia que produce nuevas pobrezas y genera la cultura del descarte, no dejo de invocar la gracia de una Iglesia pobre y para los pobres».

Esto, precisó Francisco, «no es un programa liberal, sino un programa radical porque significa una vuelta a las raíces. Ese volver a ir a los orígenes no es replegarse hacia el pasado, sino es fuerza para un comienzo valiente hacia el mañana. Es la revolución de la ternura y del amor. Por ello les pido también a ustedes que unan este objetivo a sus intenciones. Les deseo que trabajen con serenidad y con frutos, y que testimonien con valentía la autenticidad de la vida cristiana».


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Carta del Papa a Comunión y liberación.

Radical es volver a las raíces. Carta del Papa a Comunión y Liberación

Don Julián Carrón

22/12/2016 17:14
(RV).-  En días pasados don Julián Carrón, presidente de Comunión y Liberación, recibió del Papa Francisco una carta en la que el Pontífice agradece a la Fraternidad por las donaciones recogidas para su obra de caridad durante diversas peregrinaciones cumplidas en los Santuarios marianos de todo el mundo, con ocasión del Año Santo de la Misericordia.  “Me hace bien al corazón y me consuela mucho – escribe el Papa – saber que desde más de doscientos Santuarios marianos en Italia y en el mundo, tantas personas han emprendido el camino de la misericordia en el espíritu del compartir con los necesitados.  Los pobres de hecho nos recuerdan lo esencial de la vida cristiana”, escribe el Obispo de Roma, recordando más adelante lo que afirmaba San Ignacio de Loyola: “La pobreza es madre y muro. La pobreza genera, es madre, genera vida espiritual, vida de santidad, vida apostólica. Y es muro, defiende. Cuántos desastres eclesiales han comenzado por falta de pobreza”. “En un mundo lacerado por la lógica de la ganancia que produce nuevas pobrezas y genera la cultura del descarte – reitera Francisco – no dejo de invocar la gracia de una Iglesia pobre y para los pobres. No es un programa liberal, sino un programa radical porque significa un regreso a las raíces. El volver a los orígenes no es replegarse hacia el pasado sino fuerza para un inicio valiente dirigido al mañana. Es la revolución de la ternura y del amor. Por esto pido también a ustedes de unir los intentos hacia este objetivo. Les deseo trabajar con serenidad y con fruto, y testimoniar con coraje la autenticidad de la vida cristiana”.


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Neocatecumenales: mensaje del Papa.

«Quien anuncia el amor no puede dejar de hacerlo con el mismo estilo del amor»

En el encuentro con los neocatecumenales, que envían a 300 familias en misión, Papa Francisco explicó qué significa evangelizar. Y advirtió sobre las divisiones y la cizaña sembrada por el diablo que «comienza a menudo con hacernos creer que somos buenos, tal vez mejores que los demás»
AP

Papa Francisco con el movimiento catecumenal

18/03/2016
ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO

«Quien anuncia el amor no puede dejar de hacerlo con el mismo estilo del amor», sin creerse mejor que los demás. El Evangelio «se propone y jamás se impone», actúa como la «lluvia en la tierra», como una pequeña «semilla que  lleva un fruto en el silencio». Lo dijo Papa Francisco a miles de neocatecumenales que fueron recibidos en una audiencia en el aula Pablo VI. Durante el encuentro trescientas familias fueron «enviadas» en misión a diferentes países del mundo, en 6 grupos de cincuenta dirigidos cada uno por un sacerdote.

Al entrar, el Papa saludó a muchos fieles y a muchísimos niños. Invitó a cuatro a que se sentaran con él en un tapete. Al saludar a Francisco, el fundador del movimiento, Kiko Argüello, dijo: «Yo soy peligroso, padre, soy un laico, dicen: ¡Hay que detener a este Kiko!».

El Papa agradeció a todos, especialmente a «los que están por partir… bendigo al Señor por esto, por el don del Camino y por el don de cada uno de ustedes». Y después subrayó las tres palabras sobre las que reflexionó: «unidad, gloria, y mundo».

Francisco recordó que la de la unidad de sus discípulos fue la última petición de Jesús, antes de la Pasión. «La comunión es esencial». El enemigo de Dios «y del hombre, el diablo», puede dañar mucho «a la Iglesia tentando nuestra humanidad».

«Provoca la presunción —añadió el Papa—, el juicio sobre los demás, la cerrazón, la división. Él mismo es “el divisor” y comienza habitualmente con hacer creer que somos buenos, mejor que los demás: así tiene el terreno listo para sembrar la cizaña. Es la tentación de todas las comunidades y se puede insinuar también en los carismas más bellos de la Iglesia».

Y es por este motivo que el Papa invitó a vigilar para que el carisma recibido siga siendo «gracia de Dios para aumentar la comunión». El carisma, «puede deteriorarse cuando nos cerramos o jactamos, cuando nos queremos distinguir de los demás. Por eso, es necesario custodiarlo. Cuiden su carisma. ¿Cómo? Siguiendo la vía maestra: la unidad humilde y obediente. Es siempre necesario vigilar el carisma, purificando los eventuales excesos humanos mediante la búsqueda de la unidad con todos y la obediencia a la Iglesia. Así se respira en la Iglesia y con la Iglesia».

La Iglesia, continuó el Papa, es madre, «no una organización que busca adeptos, o un grupo que va adelante siguiendo la lógica de sus ideas, sino una Madre que transmite la vida recibida de Jesús». Y «esta fecundidad se expresa a través del ministerio y de la guía de los pastores».

El Papa después subrayó que la gloria de Dios se manifiesta en la cruz: «es el amor, que en ella resplandece y se difunde. Es una gloria paradójica: sin aclamaciones, sin ganancia y sin aplausos. Pero sólo esta gloria hace el Evangelio fecundo. Así también la Madre Iglesia es fecunda cuando imita el amor misericordioso de Dios, que se propone y jamás se impone. Ese es humildad, actúa como la lluvia en la tierra, como el aire que se respira, como una pequeña semilla que lleva un fruto en el silencio. Quien anuncia el amor no puede dejar de hacerlo con el mismo estilo de amor».

Para concluir, Francisco habló sobre el «mundo». «Dios ha amado tanto al mundo —dijo Bergoglio— que envió a Jesús. Quien ama no está lejos, sino ve al encuentro. Ustedes irán al encuentro de tantas ciudades, de tantos países. Dios no es atraído por la mundanidad, al contrario, la detesta; pero ama el mundo que ha creado, y ama a sus hijos en el mundo así como son, ahí donde viven, incluso si están “alejados”. No será fácil la vida en países lejanos, en otras culturas, no les será fácil, ¡eh! Pero es su misión. Y esto lo hacen por amor, por amor a la Madre Iglesia».

Francisco invitó a las familias misioneras a mostrar «a los hijos la mirada tierna del Padre y consideren un don las realidades que encontraran; familiaricen con las culturas, las lenguas y los usos locales, respetándolas y reconociendo las semillas de gracia que el Espíritu ha ya sembrado. Sin ceder a la tentación de trasplantar modelos adquiridos, siembren el primer anuncio: “lo que es más bello, más grande, más atrayente y al mismo tiempo más necesario”».

«Es la buena noticia —concluyó— que debe siempre regresar, de lo contrario la fe corre el riesgo de convertirse en una doctrina fría y sin vida. Evangelizar como familias, luego, viviendo la unidad y la simplicidad, es ya un anuncio de vida, un hermoso testimonio, del cual les agradezco mucho. Y les agradezco, en nombre mío, pero también en nombre de toda la Iglesia por este gesto de ir, pero ir hacia lo desconocido y sufrir. Porque habrá sufrimiento ahí, pero también habrá la alegría de la gloria de Dios, la gloria que está en la Cruz. Los acompaño y los animo, y les pido, por favor, de no olvidarse de rezar por mí. Yo me quedo aquí, pero con el corazón voy con ustedes».

(©Afp)

(©AFP) FRANCISCO POR LAS CALLES DE BANGUI

La visita de Francisco al campo que se encuentra en el complejo parroquial de St. Sauveur: «La paz sin amor, sin amistad, sin tolerancia, sin perdón no es posible. Cada uno de nosotros debe hacer algo»

ANDREA TORNIELLI
ENVIADO A BANGUI

 

Repitámoslo todos juntos: «¡Todos somos hermanos!». Los niños, los chicos, las mujeres y los hombres del campo para refugiados«St. Sauveur» de Bangui, en donde viven acampadas miles de familias, repitieron en voz alta y tres veces: «I Kwé i yèkè a ita», «¡Todos somos hermanos!».

Después de la visita a las autoridades del país, Francisco quiso pasar a visitar uno de los campos para refugiados de la capital centroafricana. Según el ACNUR, los refugiados en la capital serían por lo menos 70.500. Muchos esperaron al Papa durante horas en el complejo parroquial transformado en una campo de tiendas. Los niños prepararon carteles en pedazos de tela blanca

«Los saludo a todos ustedes —dijo Papa Francisco—, yo les digo que he leído esto que los niños escribieron: paz, perdón, unidad y tantas cosas… amor. Nosotros debemos trabajar y rezar, y hacer todo lo posible por la paz. Pero la paz sin amor, sin amistad, sin tolerancia, sin perdón no es posible. Cada uno de nosotros debe hacer algo. Yo les deseo a ustedes y a todos los centroafricanos la paz. La gran paz entre ustedes».

«Que ustedes puedan vivir en paz —continuó—, sea la que sea la etnia, la cultura, la religión, el estado social, pero todo en paz, todos. ¡Porque todos somos hermanos!Me gustaría que todos digamos juntos: Todos somos hermanos. Otra vez. Otra vez. Y por esto, porque todos somos hermanos, queremos la paz. Y les daré la bendición del Señor. ¡Y recen por mí! Recen por mí, ¿entendieron?».


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Saludo del Papa a la Rep. Centroafricana.

La unidad en la diversidad es un desafío constante, recordó el Papa en Bangui

 

(RV).- La primera actividad pública del Papa Francisco a su llegada a la República Centroafricana fue su encuentro con la clase dirigente y el cuerpo diplomático, tras la visita de cortesía a la Jefa del Estado de Transición, la Sra. Catherine Samba-Panza.

El Obispo de Roma afrontó tres temas principales, a saber: una casa común, una fase nueva y el empeño de la Iglesia.

Una casa común de todos los centroafricanos

El Papa Bergoglio comenzó su discurso hablando de la “casa común de todos los centroafricanos” y desarrolló su alocución en torno al concepto de unidad nacional. También aludió al segundo tema, hilo conductor de su intervención, refiriéndose a las diversas Misiones de las Organizaciones Internacionales y a su papel de solidaridad y cooperación entre los pueblos y las naciones. De ahí que el Pontífice los haya animado “vivamente a proseguir cada vez más por el camino de la solidaridad, deseando que su obra, junto a la acción de las Autoridades centroafricanas, ayude al país a progresar, especialmente en el ámbito de la reconciliación, el desarme, la consolidación de la paz, la asistencia sanitaria y la cultura de una sana administración en todos los niveles”.

Una fase nueva

El Santo Padre manifestó su deseo de que “las diversas consultas nacionales que se mantendrán dentro de pocas semanas, permitan que el país emprenda serenamente una nueva fase de su historia”. Una fase que pueda llevarse a cabo basada en los valores de la unidad, de la dignidad y del trabajo, que constituyen el lema de la República Centroafricana.

Unidad

“Se ha de vivir y construir teniendo en cuenta la maravillosa diversidad del mundo circundante – dijo el Papa – evitando la tentación de tener miedo de los demás, del que no nos es familiar, del que no pertenece a nuestro grupo étnico, a nuestras opciones políticas o a nuestra religión. La unidad requiere, por el contrario, crear y promover una síntesis de la riqueza que cada uno lleva consigo. La unidad en la diversidad es un desafío constante que reclama creatividad, generosidad, abnegación y respeto por los demás”.

Dignidad

“Hay que hacer todo lo que sea posible para salvaguardar la condición y dignidad de la persona humana”. Un empeño que – como dijo el Papa –  se debe concretar en el “acceso a la educación y a la sanidad, la lucha contra la desnutrición y el esfuerzo por asegurar a todos una vivienda digna”.

Y esto – añadió Francisco – debería estar en primer lugar para un desarrollo atento a la dignidad humana.

Trabajo

Además, el Papa dijo que el trabajo sirve para mejorar las condiciones de vida de las familias y para mejorar una tierra bendecida con abundantes recursos. Hablando de los recursos el Santo Padre también señaló la responsabilidad de los actores internacionales en África, por lo que afirmó:

“En este sentido, y remitiéndome a la Encíclica Laudato si’, me gustaría llamar la atención de todos, ciudadanos, autoridades del país, socios internacionales y empresas multinacionales, acerca de la grave responsabilidad que les corresponde en la explotación de los recursos medioambientales, en las opciones y proyectos de desarrollo, que de una u otra manera afectan a todo el planeta. La construcción de una sociedad próspera debe ser una obra solidaria”.

El empeño de la Iglesia

Por último, el Papa subrayó que la historia de la evangelización de esta tierra y la historia socio-política atestigüen el empeño de la Iglesia por la unidad, la dignidad y el trabajo.

“Recordando a los pioneros de la evangelización de la República Centroafricana, saludo a mis hermanos obispos, responsables de continuarla en la actualidad. Junto a ellos, renuevo el propósito de esta Iglesia particular de contribuir cada vez más a la promoción del bien común, especialmente a través de la búsqueda de la paz y la reconciliación”.

Y añadió que no tiene dudas en que las autoridades centroafricanas, actuales y futuras, se esforzarán sin descanso para garantizar a la Iglesia condiciones favorables para el cumplimiento de su misión espiritual a fin de contribuir más aún a “promover a todos los hombres y a todo el hombre”, como se lee en la Populorum progressio, utilizando la feliz expresión de su predecesor, el beato Pablo VI, que hace casi 50 años fue el primer Papa de los últimos tiempos que visitó África, para alentarla y confirmarla en el bien, en el alba de un nuevo amanecer.

(María Fernanda Bernasconi – RV).

Texto del discurso del Santo Padre durante el Encuentro con las autoridades y el Cuerpo diplomático en Bangui:

Excelentísima Jefa del Estado de Transición, Distinguidas autoridades, Miembros del Cuerpo Diplomático, Representantes de Organizaciones internacionales,Queridos hermanos Obispos, Señoras y señores:

Lleno de alegría por encontrarme con ustedes, quiero en primer lugar expresar mi profundo agradecimiento por la afectuosa acogida que me han dispensado y agradezco a la excelentísima Jefa del Estado de Transición por su amable discurso de bienvenida. Desde este lugar, que de alguna manera es la casa de todos los centroafricanos, y a través de usted y de las demás autoridades del país aquí presentes, me complace manifestar mi simpatía y cercanía espiritual a todos sus conciudadanos. Saludo también a los miembros del Cuerpo Diplomático y a los representantes de las organizaciones internacionales, cuyo trabajo evoca el ideal de solidaridad y de cooperación que se ha de promover entre los pueblos y las naciones.

En este momento en que la República Centroafricana se encamina, poco a poco y a pesar de las dificultades, hacia la normalización de su vida social y política, piso por primera vez esta tierra, siguiendo los pasos de mi predecesor san Juan Pablo II. Vengo como peregrino de la paz, y me presento como apóstol de la esperanza. Por este motivo, felicito a las diversas autoridades nacionales e internacionales, con la Jefa del Estado de Transición a la cabeza, por los esfuerzos que han realizado para dirigir el país en esta etapa. Deseo ardientemente que las diferentes consultas nacionales, que se celebrarán en las próximas semanas, permitan al país entrar con serenidad en una nueva etapa de su historia.

El lema de la República Centroafricana, que resume la esperanza de los pioneros y el sueño de los padres fundadores, es como una luz para el camino: «Unidad – Dignidad – Trabajo». Hoy más que nunca, esta trilogía expresa las aspiraciones de todos los centroafricanos y, por tanto, es una brújula segura para las autoridades que han de guiar los destinos del país. Unidad, dignidad, trabajo. Tres palabras cargadas de significado, cada una de las cuales representa más una obra por hacer que un programa acabado, una tarea que llevar a cabo sin cesar.

En primer lugar, la unidad. Como todos saben, éste es un valor fundamental para la armonía de los pueblos. Se ha de vivir y construir teniendo en cuenta la maravillosa diversidad del mundo circundante, evitando la tentación de tener miedo de los demás, del que no nos es familiar, del que no pertenece a nuestro grupo étnico, a nuestras opciones políticas o a nuestra religión. La unidad requiere, por el contrario, crear y promover una síntesis de la riqueza que cada uno lleva consigo. La unidad en la diversidad es un desafío constante que reclama creatividad, generosidad, abnegación y respeto por los demás.

Después, la dignidad. Este valor moral, sinónimo de honestidad, lealtad, bondad y honor, es el que caracteriza a los hombres y mujeres conscientes de sus derechos y de sus deberes, y que lleva al respeto mutuo. Cada persona tiene una dignidad. He escuchado con agrado que la República Centroafricana es el país «Zo Kwe zo», el país donde cada uno es una persona. Hay que hacer lo que sea para salvaguardar la condición y dignidad de la persona humana. Y el que tiene los medios para vivir una vida digna, en lugar de preocuparse por sus privilegios, debe tratar de ayudar a los pobres para que puedan acceder también a una condición de vida acorde con la dignidad humana, mediante el desarrollo de su potencial humano, cultural, económico y social. Por lo tanto, el acceso a la educación y a la sanidad, la lucha contra la desnutrición y el esfuerzo por asegurar a todos una vivienda digna, ha de tener un puesto principal en un plan de desarrollo que se preocupe de la dignidad humana. En última instancia, la grandeza del ser humano consiste en trabajar por la dignidad de sus semejantes.

La tercera, el trabajo. A través del trabajo ustedes pueden mejorar la vida de sus familias. San Pablo dijo: «No corresponde a los hijos ahorrar para los padres, sino a los padres para los hijos» (2 Co 12,14). El esfuerzo de los padres pone de manifiesto su amor por los hijos. Ustedes, centroafricanos, pueden mejorar esta maravillosa tierra, usando con responsabilidad sus múltiples recursos. Su país se encuentra en una zona que, debido a su excepcional riqueza en biodiversidad, está considerada como uno de los dos pulmones de la humanidad. En este sentido, y remitiéndome a la Encíclica Laudato si’, me gustaría llamar la atención de todos, ciudadanos, autoridades del país, socios internacionales y empresas multinacionales, acerca de la grave responsabilidad que les corresponde en la explotación de los recursos medioambientales, en las opciones y proyectos de desarrollo, que de una u otra manera afectan a todo el planeta. La construcción de una sociedad próspera debe ser una obra solidaria. La sabiduría de sus gentes ha comprendido siempre esta verdad y la ha expresado en este refrán: «Aunque pequeñas, las hormigas son muchas y por eso almacenan un gran botín en su nido».

Sin duda resulta superfluo hacer hincapié en la importancia crucial que tiene la conducta y la gestión de las autoridades públicas. Ellas deben ser las primeras que han de encarnar en sus vidas con coherencia los valores de la unidad, la dignidad y el trabajo, y ser un ejemplo para sus compatriotas.

La historia de la evangelización de esta tierra y la historia socio-política del país dan fe del compromiso de la Iglesia con los valores de la unidad, la dignidad y el trabajo. Recordando a los pioneros de la evangelización de la República Centroafricana, saludo a mis hermanos obispos, responsables de continuarla en la actualidad. Junto a ellos, renuevo el propósito de esta Iglesia particular de contribuir cada vez más a la promoción del bien común, especialmente a través de la búsqueda de la paz y la reconciliación. No me cabe duda de que las autoridades centroafricanas, actuales y futuras, se esforzarán sin descanso para garantizar a la Iglesia unas condiciones favorables para el cumplimiento de su misión espiritual. Así podrá contribuir todavía más a «promover a todos los hombres y a todo el hombre» (Populorum progressio, 14), por usar la feliz expresión de mi predecesor, el beato Papa Pablo VI, que hace casi 50 años fue el primer Papa de los últimos tiempos que vino a África, para alentarla y confirmarla en el bien, en el alba de un nuevo amanecer.

Por mi parte, deseo ahora reconocer los esfuerzos realizados por la Comunidad internacional, aquí representada por el Cuerpo diplomático y los miembros de varias Misiones de las organizaciones internacionales. Les animo fervientemente a que sigan avanzando todavía más en el camino de la solidaridad, con la esperanza de que su compromiso, unido al de las Autoridades centroafricanas, sirva para que el país progrese, sobre todo en la reconciliación, el desarme, la preservación de la paz, la asistencia sanitaria y la cultura de una buena gestión en todos los ámbitos.

Por último, me gustaría expresar de nuevo mi alegría por visitar este hermoso país, que situado en el corazón de África está habitado por un pueblo profundamente religioso y con un rico patrimonio natural y cultural. Veo que es un país bendecido por Dios. Que el pueblo de Centroáfrica, así como sus líderes e interlocutores, aprecien el verdadero valor de estos dones, trabajando sin cesar por la unidad, la dignidad humana y la paz basada en la justicia. Que Dios los bendiga a todos. Gracias.


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El próximo viaje del Papa a Africa: programa y objetivos.

P. Lombardi: “El Papa Francisco visita África como mensajero de paz y de reconciliación”

 

 

 

 

 

 

 

(RV).- “El Papa Francisco visitará el África como mensajero de paz y de reconciliación”, lo dijo el Director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede y Director de nuestra Emisora, el P. Federico Lombardi en la presentación del 11° Viaje Apostólico a Kenia, Uganda y República Centroafricana.

Entre los temas sobresalientes de este viaje, evidencia el P. Lombardi, se encuentran la paz, el testimonio de los mártires cristianos, el diálogo interreligioso y el encuentro con los últimos y marginados de las periferias.

El Continente africano, señaló el Director de la Oficina de Prensa, es ahora el protagonista de este viaje. Continente que también fue visitado por San Juan Pablo II, peregrinando por 42 Estados africanos, casi la totalidad del Continente. “El Papa había dicho una vez en la rueda de prensa regresando de Brasil que quería ir a Asia y África: a Asia ha ido, ha realizado dos grandes viajes a los cuales hemos participado y hemos seguido, y ahora ha llegado el momento de África”.

En Kenia, se debe resaltar, afirmó el Portavoz Vaticano, el discurso que el  Santo Padre pronunciará en la Sede de las Naciones Unidas para el Ambiente y el habitat. En este sentido, se espera un amplio discurso sobre los temas de la “Laudato Si”. Otro momento significativo será la visita a “Kangemi”, un barrio de la capital de este país. Aquí, dijo el P. Lombardi, el Papa pronunciará un discurso en continuidad con el que pronunció a los Movimientos Populares en Bolivia. Luego seguirá el encuentro con los jóvenes kenianos. “Son jóvenes que necesitan ser animados, ser alentados para mirar adelante, en una situación en la que no es fácil dar testimonio cristiano y buscar las vías para un desarrollo adecuado”.

El viernes 27 de noviembre, el Pontífice se transferirá a Uganda, donde el momento central será la Misa por los Mártires ugandeses, seguida de la visita a la obra de solidaridad de los jesuitas, la Casa de la Caridad de Nalukolongo. Se debe resaltar, dijo el Director de la Oficina de Prensa, que en Uganda existen 288 Instituciones sanitarias promovidas por la Iglesia católica. Recordando que fue el Beato Pablo VI el primer Papa en visitar este país en 1969. “En la visita a Uganda, el evento de los mártires ugandeses es central. Sabemos también cuánto importante es el tema del martirio para el Papa, lo hemos visto en Corea en especial, aquí lo volveremos a ver en Uganda”.

El domingo 29 finalmente se llegará a la República Centroafricana herida por la violencia, en donde el Pontífice testimoniara su cercanía y dará un fuerte signo de paz a partir de la visita a un Campo de prófugos, de una parroquia católica, donde se reciben a más de dos mil refugiados. “Sabemos que el objetivo por el cual el Papa va a la República Centroafricana es aquel de manifestar su cercanía al pueblo que sufre por los conflictos y las tensiones, pues la visita al Campo de prófugos es un primum para el Papa y es la primera cosa que hace después de haber encontrado a las Autoridades”.

En Centroáfrica, como en los otros dos países, el Santo Padre se trasladará en el papamóvil descubierto que le permitirá tener contacto directo con la gente. Es también importante, dijo el P. Lombardi, el encuentro con la Comunidad Musulmana Centroafricana, en la Mezquita de Bangui. Del mismo modo, se debe resaltar, afirmó el Portavoz Vaticano, la apertura de la Puerta Santa del Jubileo de la Misericordia en la capital Centroafricana.

Antes de concluir su presentación y respondiendo a las preguntas de los periodistas, el Portavoz Vaticano afirmó que el Papa Francisco llevará un mensaje de paz y reconciliación a todo el Continente africano. Y concluyó diciendo que no cambiará el programa para la visita a Centroáfrica.

(Renato Martinez – Radio Vaticano)